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La sanidad en el frente de Los Monegros


El levantamiento militar del 17 de julio de 1936 da como consecuencia la guerra civil de 1936 a 1939 estableciendo dos bandos, el leal a la república y el sublevado. En zona republicana, el gobierno, por medio de un real decreto del 19 de julio, disuelve el ejército. La sociedad civil, a través de partidos políticos y sindicatos, se organiza en milicias para la defensa de la zona republicana y con ella se va organizando la sanidad con su propio personal y centros, pero también creando una sanidad de guerra, con expediciones sanitarias que acompañan a las columnas al frente y en la organización de puestos médicos de socorro y hospitales de sangre en el frente y retaguardia (Memoria. Osmonegros).

La sanidad en el frente de Los Monegros

Reconstrucción de la red sanitaria del frente y retaguardia a través de la red de bibliotecas del servicio de bibliotecas al frente.

Las columnas al frente

Efectivamente, a partir de finales del mes de julio de 1936, la sociedad civil, partidos políticos y sindicatos a través del Comité Central de las Milicias Antifascistas organizan diversas columnas de milicianos que parten de Barcelona al frente de Aragón (Situación de las diversas unidades y milicias republicanas en Los Monegros). Con ellas van columnas expedicionarias sanitarias.

De hecho, principalmente en Barcelona, el personal sanitario continúa prestando servicio en los diversos hospitales y centros. Incluso se van improvisando nuevos centros sanitarios, papel que también asume la Cruz Roja, entidad con experiencia en sanidad militar, que además de dar servicio, gracias a su principal hospital central de la Cruz Roja de la ciudad condal, calle Dos de Mayo, utiliza y adecua instalaciones propias e improvisa diversos centros (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

Las columnas sanitarias van acompañando las columnas e instalando diferentes centros sanitarios, de puestos de socorro a hospitales de sangre que se van consolidando a medida que se va estabilizando el frente. Así, es notoria la presencia de la Cruz Roja como la ayuda internacional que, en el caso del frente de Los Monegros, se materializa por medio de la Spanish Medical Aid Committee (SMAC).

Sello de la 1ª Columna Sanitaria Expedicionaria.

Por lo tanto, la sanidad se va desarrollando y adquiriendo su propia dimensión, adaptándose a las cambiantes circunstancias sin dejar de prestar su servicio vital, de atender a los heridos del frente y civiles tanto en la vanguardia como en retaguardia, desarrollo que va de la mano de las columnas y la propia organización militar del frente. Columnas que, en el caso que nos ocupa del frente de Aragón, se relacionan a través de una Dirección Superior del Frente de Aragón y Estado Mayor posicionado en Sariñena.

La sanidad militar en España, orígenes

La organización sanitaria es en parte improvisada, pero también se basa en reglamentos y en estructuras sanitarias propias de la sanidad militar española. Uno de aquellos primeros reglamentos responde a la Real Orden del 1 de julio de 1896 que nace para establecer el servicio sanitario en campaña, un reglamento que proporciona una estructura al servicio de la sanidad militar.

En 1897, dicho reglamento se complementa con el servicio de Sanidad Militar, dado con la reestructuración del Ministerio de la Guerra. Y en los años posteriores se van produciendo varias restructuraciones, como el Reglamento de los Servicios de Retaguardia del 23 de noviembre de 1925 o el reglamento de Hospitales del 2 de octubre de 1935 (Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939).

En definitiva, la sanidad durante la guerra se va enfrentando y adaptando a la necesidad de estructurar una red sanitaria, formaciones sanitarias destinadas a los diferentes frentes, columnas, cuerpos, y/o unidades, junto a la necesidad de coordinarse entre sí y depender de un Cuerpo Central de Sanidad.

Sin duda, una labor encomiable desarrollada por el personal sanitario, cometido que merece todo nuestro recuerdo y reconocimiento. A la memoria de todo el personal sanitario que lo dio todo por salvar vidas.

Con el inicio de la guerra se va estructurando una red sanitaria escalonada, improvisando, pero también basándose en reglamentos Reglamento para el servicio sanitario en campaña. R.O. de 1 de julio de 1896

Puestos de socorro, de batallón, regimentales o de brigada y divisionarios) la gran importancia de una correcta clasificación y selección de los heridos en los primeros escalones para evitar la congestión de los superiores, perfeccionamiento de los escalones de retaguardia, así como la necesaria y correcta especialización, tratamiento y medios de transporte.

hospitales de evacuación, de retaguardia y de convalecientes.

Servicios hospitales

Servicios de higiene

Servicios de transporte Parque móvil

Servicios de farmacia militar

Los escalafones de cada cuerpo hacen referencia a las diferentes disposiciones de las fuerzas; en tiempo de guerra estos, escalones están en relación con los de combate y se clasifican en:

* Servicios de División y Cuerpo de Ejército que corresponden a la primera línea y van desde la misma línea de fuego hasta el acantonamiento de las grandes unidades.

* Servicios de Ejércitos donde funcionan las unidades de retaguardia.

* Zona de Etapas, donde están los ‘Órganos de abastecimiento y evacuación, es una zona que no se divide.

Así pues, el servicio de sanidad se amolda a esta estructura de combate en forma de batallones, brigadas, divisiones y cuerpo de ejército, en zona de retaguardia, los hospitales de etapas o de evacuación, hospitales provisionales, hospitales militares. En la zona del interior funcionan los hospitales permanentes y los eventuales.

Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.

La sanidad en el frente. Una aproximación a los entresijos de la organización de la sanidad.

La organización de la sanidad de guerra es asumida por el Comité Central de las Milicias Antifascistas, del que dependen las diferentes columnas y milicias, por medio del Comité Sanitario. Para ello el Comité Central de Milicias antifascistas crea subcomités, entre ellos el de guerra que acaba creando subcomités, siendo, en el caso que nos ocupa, el de sanidad y el de aprovisionamiento.

Sello Control Sanitario. Cuartel General Columna Durruti CNT FAI.

Entre las primerias misiones del Comité Sanitario está la de inspección del estado de las columnas expedicionarias sanitarias para luego, por medio del servicio sanitario del Comité Central de las milicias antifascistas, ir organizando una red de hospitales y puestos de socorro. Sus funciones aparecen explicadas por el médico Enric Mias i Codina en un reportaje de La Publicitat del 4 de agosto a raíz de una visita de un grupo de periodistas y recogida por Carles Hervás i Puyal:

 “Cuida el aspecto sanitario de la campaña y de la hospitalización y estadística de los heridos. Controla todos los hospitales de sangre de Cataluña y tiene autoridad para cerrar todos aquellos que funcionan fuera de su control. Dispone de ambulancias sanitarias que van hasta la línea de fuego. De allí llevan los heridos a los trenes de evacuación que los trasladan a los Hospitales de Sangre de Reus y Lérida o a los de Barcelona.

Hemos enviado un equipo especializado en alta cirugía (traumatismos en la cabeza y al vientre) al Hospital de Sangre de Lérida. Hay otro Hospital de Sangre en Sariñena.

Un servicio muy interesante es el Servicio de Correo al Frente, con la colaboración de los Boys Scouts de Cataluña.

  • El Comité Sanitari está dividido en secciones:
  • Personal: hace el triaje de los camilleros, practicantes, médicos, a los cuales enrola y destina.
  • Abastecimiento: proporciona los alimentos a los sanitarios destinados.
  • Material quirúrgico.
  • Sueroterapia y vacunas.

Los jefes de estas secciones y otros médicos representantes de los partidos forman el Comité Directivo. 

El 17 de agosto de 1936 la Conselleria de Sanitat emite un Decreto que moviliza médicos y profesional sanitario al frente. A su vez dicta normas y recomendaciones para la organización de la asistencia de heridos en el frente. El frente de Aragón queda establecido en dos sectores, uno el sector Norte con sede en Sariñena, que abarca Siétamo, Tardienta, Robres, Alcubierre, Sierra de Lanaja y Castejón de Monegros y el sector Surque se extiende por Osera, Fuentes de Ebro, Pina, Quinto, Gelsa, La Zaida, Almochel y Lécera con dos cabezas de sector, Bujaraloz y Caspe (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

El Comité Sanitario funciona hasta el 19 de septiembre cuando la Generalitat forma el Consell de Sanitat: “El Comité Sanitari afecto al Comité Central de Milicias Antifascistas funciona oficialmente hasta el 19 de septiembre de 1936 (D.O.G.C., 19 septiembre de 1936), fecha en que, por decreto de la Presidencia de la Generalitat, quedaba vinculada a la Conselleria de Sanitat con el nombre de Consell de Sanitat” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic). Aunque algunas fuentes citan el 6 de octubre cuando la Generalitat forma el Consell de Sanitat(Decreto 6 de octubre de 1936).

El Consell de Sanitat se encarga de la coordinación sanitaria, entre ella la relacionada con el frente aragonés “Centralizando y coordinando los servicios médicos, quirúrgicos y de higiene de la retaguardia y el frente” (Joan Ramon Soler i Segon Paper del Consell de sanitat de guerra de la Generalitat de Catalunya a la guerra civil espanyola. 1936-1939).

El 26 septiembre 1936 cambia el gobierno de Cataluña siendo asumido por Josep Tarradellas, siendo disuelto el Comité de Milicias Antifascistas el 1 octubre de 1936.

No obstante, en el Aragón libertario, el 6 de octubre de 1936 se constituye el Consejo Regional de Defensa de Aragón (6 de octubre de 1936 – 10 de agosto de 1937) asumiendo el cargo de Consejero de Sanidad y Asistencia Social José Duque.

El 20 de octubre de 1936 se crea el Servicio de Transfusión de sangre al frente, que pasa a depender del Consejo Sanitario de Guerra.

“De 70 hospitales de sangre creados en la retaguardia republicana en los inicios del conflicto únicamente 20 dependían del Ministerio de la Guerra, hasta que el 23 de enero de 1937 el gobierno de Largo Caballero promulgó una Orden Ministerial por el cual todos los hospitales con capacidad superior a 300 camas quedaban bajo control estatal.”

A finales de octubre de 1936 se inicia la militarización de las milicias, proceso que finaliza en abril de 1937. Los servicios sanitarios del frente de Los Monegros quedan perteneciendo al XI Cuerpo del Ejército, quedando el cuartel general establecido en Sariñena. De esta manera, el Consell de Sanitat de guerra dura hasta la primavera de 1937 cuando la sanidad es transferida al Ejército de la República.

Sello reconstruido de la Jefatura de Sanidad del XI Cuerpo Ejército.

El 25 de agosto de 1937 Pelai Villar es nombrado jefe de sanidad del XI Cuerpo del ejército “Acompañándole el Capitán Blay como director del hospital de campaña, el capitán Bas en la sección de Higiene y Desinfección, nombra un jefe de evacuaciones, asigna al capitán Joan Salvador Roca como ayudante de campo y Arandes le nombra como consejero de las cuestiones quirúrgicas” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

En enero de 1938 se restructura el organigrama sanitario del XI Cuerpo del Ejército (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

A finales de marzo de 1938 el frente de Aragón cae en manos de las fuerzas sublevadas

La organización sanitaria en el frente

La primera organización sanitaria en el frente, como ya hemos apuntado anteriormente, va de la mano de las columnas en su avance. Se puede decir que las columnas incorporan su propio servicio de sanidad. Así, la expedición sanitaria de la columna Durruti se compone de 70-80 miembros de la Cruz Roja bajo la dirección del doctor Jaume Aiguader.

A medida que van avanzando las columnas, van a ir improvisando hospitales. En el caso de la  columna anarquista Durruti, tan solo alcanzar Candasnos, establece su primer hospital, aunque no dura mucho tiempo: “Lérida, 27. A veintiocho kilómetros de Fraga, en un pueblecillo llamado Candasnos, se ha establecido un hospital de sangre a la retaguardia de la columna. De momento, la dotación de dicho hospital la forman dos médicos, ocho practicantes, enfermeras y camilleros” (El Día Gráfico, martes 28 de julio de 1936). Igualmente lo recoge Carles Hervás i Puyal “En Candasnos la Cruz Roja de Lérida improvisa un hospital con un destacamento de médicos, practicantes, enfermeras y camilleros. Se atiende a los primeros heridos, aunque solamente funciona dos días llega a realizar 177 servicios. Se desplazan a Caspe donde instalan un nuevo lugar de primeros auxilios en el teatro local” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

Sello Sanida y Cruz Roja Columna Durruti.

A su vez, en el sector norte, la columna del POUM ubica un hospital en Sariñena y pronto se va realizando un despliegue de columnas apoyadas por la línea férrea Barcelona-Madrid, alcanzando posiciones como Grañén y Tardienta.

Progresivamente, en el mismo frente van instalando los primeros puestos de primeras atenciones, en el campo de batalla y en parapetos de las mismas trincheras, aprovechando cuevas y oquedades, para su posterior evacuación, a puestos de socorro u hospitales secundarios. Una evacuación que se realiza del frente por medio de las “auto-ambulancias”, a los hospitales de 1ª línea, puestos de socorro, donde se clasifican, atienden, realizan las operaciones de urgencia, a través del equipo quirúrgico, y, si es el caso, se evacuan a otros hospitales de 2ª.

Los Puestos de Socorro, también llamados hospitales primarios, respondían a centros de atención sanitarios próximos a la línea de frente, entre unos 2 a 4km. En el puesto, del que estaba al cargo un sargento y un cabo de sanidad militar, se solía proceder a la agrupación de heridos, la realización del primer triaje y clasificación de prioridad. En su caso rectificación de la primera cura o aplicación de la misma o evacuación mediante camilleros/muleros de sanidad o ambulancias a hospitales secundarios.

Instrucciones que debe seguir el médico de batallón que actúa en la línea de fuego, referente a la instalación del puesto de socorro y curas que debe practicar

Caracteres del puesto: Fundamentalmente, es el punto de reunión de los heridos de la unidad al cual está afecto. Debe instalarse lo más cerca posible de la línea de fuego, en sitio naturalmente resguardado del fuego directo del enemigo (paredón, barranco, etc.).

Curas que debe practicar: Las de verdadera urgencia, rectificar curas hechas por camilleros, absteniéndose en absoluto de practicar ninguna intervención, limitándose a detener hemorragias por el procedimiento más rápido y sencillo (compresión, agarrotamiento, etc.); inmovilizar fracturas, empleando los medios que tenga a mano; procurar evacuar sus bajas lo más rápidamente posible al puesto siguiente o de columna.

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés.
Normas para la asistencia y evacuación de heridos.

La organización sanitaria, del comité de milicias, queda plasmada en el diario La Publicitat de agosto de 1936: «Las ambulancias sanitarias las tenemos organizadas según la tracción, en trenes y coches. Estas últimas van hasta la línea de fuego por tal de proporcionar los primeros auxilios a los heridos y atender su evacuación. Después se instalan los heridos en trenes hospitales que los trasladan a los hospitales de sangre que se han establecido en Reus y Lérida. Cuando el estado de los heridos lo precisa, otros trenes los transporta inmediatamente a Barcelona.» Ante la necesidad de procurar atender lo más pronto posible, el artículo señala: «Esta necesidad nos ha obligado también a establecer un hospital de sangre en Sariñena, cerca de las líneas avanzadas».

Puesto de socorro del cruce de Gelsa instalado con tiendas de campaña.

Con la estabilización del frente, en la retaguardia se crea una amplia red hospitalaria a lo largo del frente de Aragón. Especialmente los hospitales de Sangre, también llamados hospitales avanzados, secundarios o de campaña, que responden a una instalación sanitaria provisional, puntos de auxilio cercana a las líneas de frente, en torno a los 10-12 Km, destinados a estabilizar, operar y atender rápidamente a los heridos. Para Francesc Closa Salinas los hospitales avanzados “Situados en la vanguardia bélica” son llamados hospitales de Sangre “Puestos quirúrgicos avanzados” y se situaban en líneas de evacuación “Solía corresponder al jefe de sanidad de cada cuerpo del ejército. Intermedios entre los centros sanitarios de brigada y los hospitales base del cuerpo del ejército”.

Cada puesto debe tener tres equipos quirúrgicos, apunta Francesc Closa Salinas cuyo trabajo se realiza en turnos de ocho horas “Se trataba, básicamente, de equipos médicos liderados por un cirujano con capacidad para la realización de triajes, primeros cuidados e intervenciones de urgencia. Su reglamentación oficial era novela. Apareció hacia octubre del año 1935 y, por tanto, cuando estalló la guerra todavía no había tenido tiempo de desarrollarse ni consolidarse. En este decreto se definían qué eran y se concretaban tanto sus respectivas plantillas como la distribución en el territorio español. Unos días después, el hospital madrileño de Carabanchel alojaba la primera escuela de cirugía de guerra y aparecía el decreto que regulaba los servicios de la cirugía militar” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

“El hospital de campaña según el antiguo reglamento de campaña decía que ha de estar retirado a retaguardia protegido del fuego enemigo y con buenas comunicaciones y encargándose de los heridos intransportables. Se valoran las intervenciones a realizar en abdomen, tórax, extremidades, cráneo, etc. Operada la herida se hospitaliza o pasa al equipo de evacuación el cual se encarga de distribuir a los heridos en el siguiente escalón hospitales de retaguardia y los servicios”.

Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.

Desde la restructuración de octubre de 1937, cada equipo quirúrgico cuenta con un cirujano con funciones de jefe, un médico ayudante, dos practicantes y dos enfermeras “En cambio, Pelai Vilar, jefe de sanidad del XI cuerpo durante parte de 1937 y 1938, afirmaba que cada equipo estaba conformado por un cirujano jefe auxiliado por dos cirujanos” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

“Los hospitales militares cada uno tiene a su mando un comandante y se puede dividir en generales y especializados. En esta zona está el parque central de ambulancias (comandante médico), depósito central de farmacia (comandante farmacéutica) y laboratorio central (comandante médico)”

Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.

En la retaguardia, entre unos 30-50 km frente, se instalan los Hospitales Base “Según las circunstancias, se ubicaban los hospitales base y en una posición intermedia podíamos encontrar las clínicas quirúrgicas. Ambos, como hemos indicado, disponían de un equipo quirúrgico por cada doscientas camas” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

Sección catalana del Socorro Rojo Internacional

A la vez que se desarrollaba y organizaba, realiza trabajos de importancia reconocida, como la instalación del hospital de sangre: la casa de reposo para los combatientes internacionales; lavaderos mecánicos, a Sariñena y Alcañiz; la construcción de coches ambulancia, que libra la sanidad de guerra; la organización de la ayuda moral y material a los refugiados y las expediciones de comestibles, ropas de abrigo y material sanitario a los frentes de más importancia.

 La Humanitat: Any 6, núm. 1589 (30 març 1937).

Por lo tanto, en cada cuerpo de ejército republicano hay un hospital de campaña integrado por dos o más equipos quirúrgicos avanzados y un hospital base. Todo ello podía complementarse con otros centros hospitalarios, como los de medicina o los quirúrgicos (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

“El cuartel general se encontraba en Sariñena, población donde también se ubicaba el hospital base. A finales de 1937, el territorio asignado al XI Cuerpo de Ejército presentaba unos rasgos muy semejantes a los del inicio de la guerra. Tenía cuatro equipos quirúrgicos distribuidos geográficamente de una manera bastante anómala: dos en la clínica base situada en Sariñena, uno en el «cruce» de Gelsa y el último en la clínica de Peñalba. Afirmamos que es extraño, ya que solo hay uno cercano al frente —el del «cruce» de Gelsa— y tres en la retaguardia. De hecho, los centros hospitalarios de Sariñena y Peñalba se encontraban, aproximadamente, a unos cincuenta kilómetros del frente. Aún existía una segunda dificultad, ya que los equipos del «cruce» y de Peñalba se encontraban en el sector sur del dispositivo del XI CE. Dicho en otras palabras, el sector norte quedaba desprovisto de una atención quirúrgica rápida y eficiente. Así, por ejemplo, un soldado herido en los alrededores de la población aragonesa de Vicien recibiría atención quirúrgica en Sariñena, a unos cuarenta kilómetros del frente”

Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española.

Francesc Closa Salinas realiza una radiografía del sector sanitario del XI Cuerpo de Ejército a finales de 1937, que presenta “Unos rasgos muy semejantes a los del inicio de la guerra” constatando como el sector “Tenía cuatro equipos quirúrgicos distribuidos geográficamente de una manera bastante anómala: dos en la clínica base situada en Sariñena, uno en el «cruce» de Gelsa y el último en la clínica de Peñalba”. No obstante, resalta Francesc Closa Salinas, tanto el hospital de Peñalba como el hospital de Sariñena se encuentran bastante alejados del frente “Aproximadamente, a unos cincuenta kilómetros del frente”. El XI Cuerpo del Ejército ubica su clínica base en Sariñena, con dos equipos quirúrgico, y en el sector sur un equipo quirúrgico en el cruce de Gelsa y otro en Peñalba. El sector norte queda desprovisto de una atención rápida y eficiente.

A primeros de 1938, el sector es reconfigurado, trasladando el puesto del cruce de Gelsa a Monegrillo “En barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz” y el equipo de Arandes de Peñalba se traslada a Grañén junto al cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

Los primeros días de enero de 1938 este organigrama se modificó y se actualizó de acuerdo con las nuevas necesidades de la guerra. El epicentro estuvo en la supresión de algunos centros hospitalarios por considerarlos innecesarios, la reformulación de los servicios farmacéuticos y la reubicación de los equipos quirúrgicos. Fijémonos en estos últimos. Se mantuvieron los dos del hospital base y al mismo tiempo se amplió la oferta de camas. El del “cruce” de Gelsa se trasladó a la próxima población de Monegrillo en barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz. Finalmente, el equipo de Arandes en Peñalba se situó en Grañén. Lo acompañaron el cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés. De esta manera, el sector norte quedaba protegido. El equipo de Arandes en Grañén se situó en dos edificios ubicados en el centro de la población. El primero reutilizaba las instalaciones del antiguo hospital y se habilitaron 45 camas. El edificio de enfrente se equipó con un quirófano y veinte camas destinadas a los recién operados y a los heridos graves. Ambos equipos, el de Monegrillo y el de Grañén, comenzaron a disponer de equipos auto-quir que facilitaba, si era necesario, su transporte. Se les habilitó, aparte de las salas de operaciones, con duchas, oficinas y un departamento destinado a enfermos con afecciones potencialmente contagiosas.

Closa Salinas, Francesc.
L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española
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Sectores sanitarios

El frente de Aragón queda dividido en dos sectores sanitarios para su “perfecta” organización dada su amplitud y correcto funcionamiento, quedando definidos el sector Norte y el sector Sur: “Es, pues, la organización perfecta de los distintos escalones la que permite que la acción táctica sea libre y los heridos bien atendidos. Dada la extensión considerable que presenta el frente de Aragón, es conveniente, para su buen funcionamiento, tanto en lo que atañe a los efectos de suministro de material sanitario a las tropas del frente, como a la cura y evacuación de las bajas, dividirlo en los dos sectores siguientes, a los cuales les llamaremos Sector Norte y Sector Sur” (Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos).

Por lo tanto, los dos sectores comprenden las siguientes zonas:

Sector Norte: Siétamo y alrededores, Tardienta, Robres, Alcubierre, Sierra de la Naja, Castejón de Monegros.

Sector Sur: Osera, Fuentes de Ebro, Pina, Quinto, Gelsa, La Zaida, Almochel, Lécera.

Mapa del desplegament de la primera època del Servei de Biblioteques del Front (Francesc Trabal. «El Servei de Biblioteques al Front.» Nova Ibèria, núm 3/4 [1937], p. 47-48). En el mapa se observa la distribución de los distintos puestos de socorro y hospitales.

Quedando cada sector con su propio jefe de Sector y sus funciones completamente establecidas:

El primer Sector (Norte) tendrá un Jefe de Sector, que radicará en Sariñena; la misión de este Jefe de Sector está concretada en las instrucciones que se le remiten y que se copian a continuación:

Indicaciones que debe seguir el médico de puesto sanitario de jefe de sector

Procurará instalarse en un lugar con agua abundante, y su misión técnica consistirá en recibir las bajas llegadas del frente y clasificarlas. Actuará en este escalón sanitario el equipo quirúrgico a él afecto, reteniendo los heridos intransportables y asistiendo a los llamados de primera urgencia.

Primera urgencia: Plazo máximo para su tratamiento a fondo, de seis a diez horas.

a) Heridos, hemorrágicos, comatosos, anemiados, portadores de garrotes abdominales y grandes fracturados.

 b) Gaseados, grandes gaseados y grandes intoxicados.

c) Enfermos, poco o nada transportables.»
Evacuando rápidamente todos los demás, sin permitir que permanezcan el menor tiempo en su puesto, a fin de evitar el embotellamiento de los heridos.

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos

Tendrá a su cargo las autoambulancias de evacuación del puesto de socorro de columna hasta su escalón sanitario, para lo cual se le dotará de enlaces motorizados que en todo momento tengan conocimiento de las necesidades del frente.

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés.
Normas para la asistencia y evacuación de heridos.

La evacuación

Tras unas primeras atenciones en los puestos de socorro, hospitales primarios, se realiza una evacuación a los distintos hospitales secundarios de vanguardia y a su vez, a fin de no saturar los sectores del frente, se da suma importancia a la evacuación a hospitales de retaguardia y/o hospitales base o de convalecencia.

El traslado de enfermos, del frente a los hospitales, se realiza en ambulancias estableciendo, incluso, un tren sanitario en la línea ferroviaria que une Tardienta, Grañén y Sariñena: «El traslado de nuestros heridos y enfermos se tiene que efectuar por carretera que, dada la mala situación en que se encuentra, ofrece graves peligros e Incluso que cuando lleguen al hospital de sangre de Sariñena, hayan podido fallecer en el trayecto. Por cuanto funciona, casi con absoluta normalidad el ferrocarril de Tardienta a Sariñena, Lérida y Barcelona, ¿no se podría establecer un servicio de hospital sanitario, anulando las ambulancias por carretera» (Desde Tardienta Necesidad de montar un tren sanitario para hacer el servicio de Tardienta a Sariñena, anulando el actual por carretera. Solidaridad Obrera, 28 de agosto de 1936).

De esta manera, desde Sariñena, se evacua principalmente a Barbastro, Lérida y Barcelona. Para ello se utilizan trenes medicalizados “Tren-Hospital” que parten desde la Estación de Ferrocarril de Sariñena. La línea de estaciones de Tardienta, Grañén, Poleñino y Sariñena es un eje vital para la evacuación de heridos del frente de Huesca y de Los Monegros. De Lérida son evacuados a Cervera. Por el contrario, Bujaraloz evacua a Caspe en auto ambulancia y Caspe evacua en tren hospital a Vilanova i la Geltrú (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic). En el sector Sur se prioriza la evacuación desde Caspe en vez de Bujaraloz, también por vía férrea, lo que permite una buena evacuación a través de trenes-hospital hasta Vilanova i la Geltrú. También, los heridos del sector sur de Aragón de Caspe, Alcañiz, Hijar y Puebla de Hijar son trasladados en tren a Flix y Barcelona.

«A las doce de la mañana, procedentes de Sariñena y de paso para Barcelona, llegó un tren conduciendo 25 enfermos».

El Noticiero universal, 11-08-1936.

Trenes hospital: en España no se dispone de unidades especializadas y se han de acondicionar trenes de pasajeros y mercancías para la evacuación de heridos. En el transcurso de la contienda se refleja la necesidad de montar un hospital móvil de grandes dimensiones, quirófanos, convalecencia, reanimación. Quedan plenamente acondicionados, lográndose una reducción espectacular en las zonas de actuación .

AutoChir: (autos quirófano): la diferencia con las formaciones de los hospitales de campaña que ofrecían el aspecto de toda una columna, está en que nos ofrece en solo un camión el hospital de campaña, es decir, en su interior está lleno de cajas estériles para cada tipo de operación, aparato esterilizados, grupo electrógeno, mesas de operaciones, lámparas, etc. pudiendo de esta manera montar en pocos momentos un hospital de campaña en cualquier lugar.

Ramón Soler i Segón, Juan.
Organización de la sanidad militar en el ejército de la república
durante la guerra civil española 1936 – 1939
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En el sector Norte, Siétamo evacua a Barbastro. El puesto de primeros auxilios de Tardienta y el hospital médico de evacuación de Sangarrén evacua a Grañén. Así mismo Grañén evacua a Sariñena. Los hospitales primarios de Novales y Alcubierre evacuan a Sariñena. Sariñena, como hospital secundario, evacua a Barbastro, Lérida y Barcelona.

En el Sector Sur, los hospitales primarios de Gelsa, Osera de Ebro, Pina de Ebro y Monegrillo evacuan a Bujaraloz, Peñalba y Valfarta. Bujaraloz, Pelñalba y Valfarta evacuan a Caspe, Lérida y Barcelona.

La Voz, 12 de agosto de 1936.

«A las doce de la mañana, procedente de Sariñena y de paso para Barcelona, llegó un tren conduciendo 25 enfermos (Lérida)».

El noticiero Universal 11 de agosto de 1936.

Llegan heridos para reponerse.

Llegaron de Sariñena y otros frentes a Barcelona 29 heridos que se encontraban hospitalizados en Lérida. Fueron trasladados al Hospital Clínico. Entre ellos figuran dos soldados de Zaragoza, que heridos, fueron abandonados por los fascistas y recogidos por los milicianos, que les atendieron.

La Libertad: La Libertad – Año XVIII Número 5108 – 1936 agosto 13 (13/08/1936).

Recibimos con ruego de publicación, la siguiente nota

«Solidaridad Obrera» en su edición de ayer, día 28, insertó una crónica de Tardienta, el autor de la cual evoca con gran celo por la creación de un tren hospital, que haga la línea Tardienta-Sariñena, al objeto de evitar el transporte por carreteras, por resultar enojosos y perjudiciales a los heridos.

Este Consejo Sanitario de Guerra tiene interés en hacer constar que el tren hospital Tardienta-Sariñena, es ya un hecho, como lo es el de Barbastro – Lérida y el de Lérida-Barcelona. Ahora bien como la ferocidad fascista no respeta para nada los trenes hospitales, a la hora del bombardeo es imposible su circulación y eso obliga a emplear otros medios de locomoción que llamen menos la atención de los artilleros fascistas, los cuales diríamos que prestan una predilección sádica por hacer blancos a las ambulancias y hospitales.»

El nuevo tren hospital proyectado por el Consejo Sanitario de Guerra

Salió de la estación de Barcelona (M. Z. A.), con dirección al frente sur, el nuevo tren-hospital, con el cual de hoy en adelante contará el Consejo de sanidad de Guerra, para atender las necesidades del trente. Subió para visitar el frente en dicho tren el honorable consejero de la Generalidad de Cataluña, señor Martín Rouret, y el ciudadano señor Artemio Aguadé, en representación del Comité Central de Milicias Antifascistas. Con los referidos ciudadanos hicieron también el viaje los doctores Jaime Aguadé, De la Cruz, Sala, Perramón, Gispert y Rallo, todos del Consejo Sanitario de Guerra, El viaje tenía por objeto hacer el libramiento oficial del nuevo tren- Hospital, proyectado por el mencionado Consejo.

Dicho tren cubrirá los servicios de la línea de fuego, hasta Flix. Está dotado de un vagón moderno de tercera, previamente desmontable, y en el cual se le pueden adaptar y en consecuencia se le han adaptado treinta y ocho literas de una suspensión perfectamente favorable a todas las comodidades de los pacientes. Consta también de un vagón «sleeping» para la instalación de heridos o enfermos cuyo estado les precisa la máxima comodidad. También consta de un vagón restaurant con sus correspondientes accesorios necesarios para el traslado y cura, de los enfermos.

Cuando llegó a Flix el tren, sus ocupantes, los doctores del Consejo, ocuparon diversos autos, con los cuales hicieron una larga inspección en los frentes de Caspe, Alcañiz, Puebla de Hijar, etc., eta, recogiendo su impresión médica.

Confiamos que el nuevo tren-hospital cumplirá maravillosamente su cometido.

Los talleres e industrias sanitarias han construido las literas y demás material complementario con exquisita delicadeza y esmero.

Los obreros ferroviarios por su cuenta han desempeñado y cooperado con entusiasmo su cometido, demostrando su grande entusiasmo, en la construcción de los vagones de tercera y adaptándolos a las características de su nueva destinación.

El noticiero Universal 29 de agosto de 1936.

Carles Hervás i Puyal describe el tren que debe de cubrir la línea, que estaba estacionado en Vicién y que había salido de Barcelona del 15 de septiembre de 1936: El tren constaba de un vagón dedicado exclusivamente a quirófano, dos vagones con literas para los heridos operados y en espera, un vagón restaurante y otro para el servicio del tren” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos

Factor primordial de cooperación al éxito de una acción de guerra lo es el ajuste perfecto de los servicios sanitarios a las contingencias de los elementos combatientes. Si importante es la acción en sí, lo es también asegurar la asistencia ordenada de las bajas evacuándolas de los puntos de actividad en el combate, para dejar libres los movimientos de las tropas sin la impedimenta natural que representan los heridos. Pero esta evacuación, si no es ordenada, pasa a constituir un lastre que dificulta seriamente los movimientos. La acumulación de heridos en los primeros puestos sanitarios, ya sea por falta de elementos de transporte, ya por entretenimiento en las curas, las cuales deben ser lo más rápidas posible, embotella este escalón sanitario, lo inmoviliza y dificulta la marcha prejuzgada de la fuerza.

Todo puesto sanitario debe atender exclusivamente a su vanguardia, desentendiéndose en absoluto de su retaguardia.

Todo servicio sanitario en campaña debe obedecer a una unidad de visión, a una unidad de procedimiento y a una unidad de doctrina.

Además de estas instrucciones taxativas, dará órdenes concretas a los Médicos de batallón sobre el sitio en que cada día estarán colocadas las ambulancias, para que puedan hacer la evacuación sobre este punto determinado, estando en relación constante con ellos, a fin de conocer las necesidades del servicio.

El Jefe de Sector de Sariñena ordenará la evacuación sobre Barbastro para descongestionar este puesto cuando las bajas lo requieran, y ambos puestos, Sariñena y Barbastro, lo harán sobre Lérida, para que desde allí se verifique la distribución a los puntos finales de destino, utilizando la vía férrea por medio de los trenes-hospitales empleados a tal efecto.

Los enfermos de este Sector se evacuarán desde Lérida a Cervera, donde existe un hospital destinado exclusivamente a ello. Será misión también del Jefe de Sector el atender los pedidos de material de curación de los médicos que prestan sus servicios en la línea de fuego, para lo cual en cada cabeza de Sector deberá haber un repuesto de material, del que cuidará esté siempre en condiciones de suministro para todas las contingencias. A fin de que este Jefe de Sector esté en contacto con los otros escalones sanitarios, en su vanguardia se creará la sección motorizada, que servirá de agente de enlace para el exclusivo objeto de las necesidades sanitarias de los primeros puestos. El Sector Sur, constituido por la línea y plazas antes indicadas, evacuará sus bajas sobre Bujaraloz y Caspe, utilizando para Bujaraloz la carretera, y para Caspe, la línea de ferrocarril. Los Jefes de Sector que radican en Bujaraloz y Caspe tendrán los mismos cometidos, atribuciones y medios de evacuación por autoambulancias, como los servicios de enlace que los citados anteriormente para el Sector Norte.

Cuando las necesidades del momento y la acumulación de bajas lo requiera, habida cuenta de que Caspe tiene línea de ferrocarril y, por lo tanto, trenes sanitarios a su disposición, de Bujaraloz se hará la evacuación a Caspe en autoambulancia, y de esta última plaza, a los hospitales definitivos, por vía férrea.

Las expediciones de enfermos del Sector Sur se harán a Villanueva y Geltrú, donde radica el hospital habilitado a tal fin.

Aparte de las instrucciones transcritas para el Médico Jefe de Sector, se cursan a los Médicos de los otros Sectores sanitarios las siguientes órdenes, para que, ateniéndose a ellas, se desarrolle el plan expuesto.

Generalitat de Catalunya. Milicias antifascistas. Comité sanitario. Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés. 10 de agosto de 1936.

Ejército del Este, Servicios Sanitarios. Jefatura. Nún. 2366-A.

Tengo el honor de comunicarle que las Ambulancias que no pertenecen a este Frente y que se han incorporado últimamente procedentes de la retaguardia, sean retiradas por no ser necesarios sus servicios en esta Jefatura.

Sariñena, 14 de junio 1937. El Jefe de Sanidad del Ejército del Este. — Firmado: Bergós.

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.

Ejército del Este. Servicios Sanitarios. Jefatura.

Ruego se sirva dar las órdenes oportunas para que todas las ambulancias de que disponga actualmente, salgan inmediatamente para Siétamo a ponerse a las órdenes del Jefe de Evacuación, para prestar servicio.

Sariñena, 16 junio 1937. El Jefe de Sanidad del Frente del Ejército del Este.— Firmado: Bertrán. (Sellado).

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.

SARIÑENA:

Por las ambulancias se efectúa la evacuación diaria del autovía.

Día 13. —Evacuación de 23 heridos.
Día 14. — Evacuación de 29 heridos desde la Estación al Hospital.
Día 15. — Evacuación de 26 heridos desde la Estación al Hospital. Salida de una ambulancia a Barcelona, con heridos.
Día 16. — Evacuación de 11 heridos desde la estación al Hospital. Evacuación de 2 heridos a Monzón y 3 heridos a Barcelona.
Día 17. — Evacuación de 26 heridos desde la estación al Hospital.
Día 18. — Dado sepultura a 1 soldado. Evacuación 11 heridos desde la estación al Hospital.
Dia 19. — Evacuación 14 heridos desde la estación al Hospital. Evacuación 3 heridos a Barcelona.
Día 20. — Evacuación 6 heridos desde Sariñena a Monzón.
Dia 21. — Dado sepultura a 1 soldado.

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.

El hospital inglés de Grañén

En Grañén se instala un hospital de campaña siendo el primero de los levantados en España por el Spanish Medical Aid Committee (SMAC). Concretamente se instala el 3 de septiembre de 1936 en un “casetón” en lo que actualmente responde al parque Europa.

«Los responsables británicos, sin embargo, eligieron este pueblo monegrino a la vista de una guía Michelín, poco después de la llegada a Barcelona el 23 de agosto de 1936, del grupo de veinte voluntarios que integraban el convoy en tres camiones cargados de pertrechos médicos y una gran ambulancia«.

Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en los Monegros.

Hospital de Campaña en Grañén. Fotografía Kati Horna. Centro Documental de la Memoria Histórica, ES.37274.CDMH//FOTOGRAFÍAS_KATI_HORNA,FOTO.19.

El hospital se ubica en una casa de labor, que tienen que limpiar de escombros y estiércol, incluso sufriendo una inundación “Albergó dos quirófanos, dos salas post-quirúrgicas, una sala general con treinta camas para las gentes del lugar y los enfermos que estuvieran de paso y, en el desván del piso superior, alojamiento para el personal médico” (Keene, Judith. “Agnes Hodgson A una milla de Huesca).

“Por el hospital pasan el médico epidemiólogo y anestesista británico Archie Cochrane el Doctor canadiense Allen Ross, el voluntario inglés Reginald Saxton fundador en Londres del Comité de Ayuda Médica para España y pionero en el servicio de unidades móviles de trasfusión de sangre al igual que lo era el médico canadiense que actuaría en Málaga, entre otros frentes, Norman Bethune la militante comunista, traductora y enfermera Aileen Palmer anota en su diario personal las difíciles circunstancias en que se puso en marcha el centro médico, y que desde luego, abundan en la sordidez expresada por Saxton. El inmueble, de acuerdo con su relato, acogía 36 camas de cirugía con enfermos totalmente privados de la más elemental intimidad; las condiciones higiénicas eran muy precarias, careciendo de algo tan necesario como agua corriente, debiendo ser ésta transportada con mulos directamente desde el río; el entorno del edificio se encontraba sucio y degradado. El patio al que accedían las ambulancias llegadas desde el frente estaba embarrado y cubierto de excrementos de animales. No obstante, los médicos y enfermeras con su trabajo diario, hicieron de las salas de quirófano, un referente profesional de la medicina de guerra, logrando que el prestigio del centro sirviera en Londres para recaudar abundantes fondos con que adquirir medicinas, instrumental y comida para enviar periódicamente a Grañén.”

Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros.

El hospital, que primeramente había estado adscrito al Batallón Carlos Marx, pronto tiene desavenencias con el comité local de Grañén, de ideales anarquistas, principalmente con el líder Pancho Villa. En palabras de Judith Keene “El personal sanitario se vio forzado a dejar el hospital de Grañén a las columnas anarquistas y trasladarse a Poleñino”. Así, en marzo de 1937 deciden trasladarse a Poleñino a la casa de los vizcondes Torres-Solanot, de 1773 (Keene, Judith. “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).

«Los pacientes de más prolongadas estancias eran evacuados a los hospitales de referencia, el establecido en Barbastro y generalmente a Lérida o Barcelona, merced a los trenes habilitados como hospital ambulante o las ambulancias, donadas por la ayuda internacional en la mayor parte de los casos».

Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros.

Alec Wainman “Live souls” conductor ambulancia, realizó varias fotografías entre ellas la de un partido de dos equipos de milicianos, uno de ellos convalecientes, el 25 de octubre de 1936 en Grañén.

Hospital de Poleñino

El hospital de sangre de Poleñino es instalado en la casa palacio de los Torres-Solanot de Poleñino. El hospital, también conocido como «Hospital inglés«, es gestionado por la Unidad Británica de Ayuda Médica tras verse obligados a abandonar el hospital de Grañén en marzo de 1937. Siendo dirigido por el cirujano Gonzalo Aguiló y la enfermera Susannah Sutor.

Alec Wainman “Live souls” . El cirujano Gonzalo Aguiló junto a enfermeras de la Spanish Medical Aid Committee (SMAC). Poleñino, 28 de abril de 1937.

“Cuando Agnes llevaba cuatro meses en Poleñino empezó la gran ofensiva del frente de Aragón, el hospital pasó a ser una unidad quirúrgica móvil. En las sierras del Alto Aragón, bajo una lluvia intensa, el hospital se alojó en un antiguo matadero. Los heridos eran transportados a lomos de los mulos, pero al no disponer de sala postquirúrgica, debían ser trasladados inmediatamente, en esas condiciones, después de la intervención. Escaseaba la comida, las mantas, sólo tenían café con leche, y no siempre leche, para darles a los heridos, muchos de los cuales llevaban días sin comer” (Pies de trinchera. La contribución de enfermería en la guerra civil española. Escribano-Ruiz, Carmen.  Hodgson, 2005).

Estuvo también la enfermera galesa Margaret Powell “Margaret Powell: Una vida extraordinaria (2022)” dejando constancia de su paso “Mientras estuvimos en Poleñino, teníamos un refrigerador y podíamos almacenar la sangre. Lejos del pueblo, lo único que podíamos hacer era comportarnos como vampiros. Abordábamos a los camioneros que iban y venían al frente, les recogíamos la sangre y les extraíamos medio litro. Los donantes solo recibían un trago de ron”.

Enfermeras británicas en el hospital de Poleniño, mayo de 1937. Fila de atrás, de izquierda a derecha: Margaret Powell, Susan Sutor, Anne Murray y Patience Darton; sentadas: Agnes Hodgson y Mary Slater

Hospital de primeros auxilios de Tardienta

En Tardienta se instala un hospital de primeros auxilios a principios de agosto de 1936, que evacua al hospital de Grañén. La primera referencia que tenemos del hospital corresponde al 10 de agosto de 1936, cuando «El Noticiero Universal» da cuenta de una inspección de los servicios sanitarios al sector de Tardienta: «El sábado, los doctores Aguadé, Perramón y capitán de la Cruz, visitaron el frente de Aragón, sector de Tardienta, efectuando una inspección de la organización de los servicios sanitarios, los cuales son atendidos con la máxima perfección». La misma noticia se desarrolla en el mismo periódico en su edición del 14 de agosto:

Visita a las instalaciones sanitarias

«Los doctores Jaime Aguadé, Francisco de la Cruz y Severino Perramón, del Comité Sanitario, efectuaron una visita de inspección a los Hospitales, Trenes sanitarios y Ambulancias de Lérida, Barbastro, Sariñena y Tardienta, en las cuales encontraron al personal sanitario en perfecto estado de disciplina. La moral entre los heridos es elevadísima, hasta el punto de que al hablarles de convalecencia respondían que su deseo era reintegrarse cuanto antes al frente de batalla, con objeto de aniquilar al fascismo que se bate en retirada. Este Comité desearía que aquellos que sienten enfervorizarse su voluntad ante el peligro escuchasen las palabras de los héroes que permanecen en cama, algunos de los cuales no se levantarán jamás. Así verían el alma fortalecida que a todos precisa, si quieren librar a nuestro país del yugo que ha estado a punto de imponernos el militarismo monárquico, por fortuna abatido.»

El Noticiero Universal, 14 de agosto de 1936.

No obstante, pronto el hospital de sangre de Tardienta sufre el bombardeo anteriormente mencionado. El bombardeo se produce el 15 de agosto de 1936, hecho publicado en Solidaridad Obrera el 16 de agosto de 1936: «En el hospital de sangre cayeron varias granadas lanzadas por un avión. Los fascistas no respetaron las insignias de la Cruz Roja. Uno de los aviones, al ver que las mujeres y niños huían, descendió a poca altura ame-trallándolos, matando a seis mujeres y dos niños e hiriendo gravemente a otras diez mujeres»,

De la misma forma aparece en diferentes medios: 

«En la otra, las hordas fascistas, bombardean Tardienta. El hospital de guerra exhibe, en primer término, las heridas causadas por el bombardeo. Por ellas se escapa el dolor de los que cayeron en la lucha; dolor hondo y callado de hombres conscientes que luchan por la libertad de los hombres; dolor que las balas de los cañones fascistas no supieron respetar porque son incapaces de comprender».

La Batalla, 20 de agosto de 1936.

«Los rebeldes tienen emplazadas sus baterías en grutas abiertas dentro de las rocas. Vislumbramos el fogonazo que delata la posición de sus cañones. Tiran a la estación de Tardienta, a la fábrica de harinas y a los lugares donde ellos creen que están situadas nuestras piezas. Y tiran también al hospital de sangre y a la población civil. Un obús del quince y medio abre brecha en el suelo a treinta metros de donde ondean las banderas de la cruz encarnada».

El Día Gráfico, 19 de agosto de 1936.

Ya, ajenos al bombardeo, a los pocos días, El Noticiero Universal del 19 de agosto de 1936 informa del reparto de libros a los hospitales del frente: «La Oficina de reparto mensual de libros, que, por encargo del Comité Central de Milicias. Servicios Sanitarios, regenta Javier Escoda, lleva efectuadas las siguientes remesas: … Hospital de sangre de Tardienta 20,..».

El hospital de sangre de Tardienta no sabemos que desarrollo llega a tener. Los continuos bombardeos y la inestabilidad del frente hacen suponer que su desarrollo es limitado, prevaleciendo como hospital de sangre de referencia el hospital de sangre de retaguardia de Sariñena. Así, los heridos del sector de Tardienta son trasladados en ambulancias, muchas veces camionetas, poco acondicionadas para ello, a Sariñena, por carreteras malas lo que motiva el transporte a través de trenes hospitalizados, aunque a veces son bombardeados y el servicio se veían obligados a suspender. De esta manera se ponía de manifiesto en Solidaridad Obrera del 28 de agosto de 1936: «El traslado de nuestros heridos y enfermos se tiene que efectuar por carretera que, dada la mala situación en que se encuentra, ofrece graves peligros e incluso que cuando lleguen al hospital de sangre de Sariñena, hayan podido fallecer en el trayecto. Por cuanto funciona, casi con absoluta normalidad el ferrocarril de Tardienta a Sariñena, Lérida y Barcelona, ¿no se podría establecer un servicio de hospital sanitario, anulando las ambulancias por carretera?.»

El traslado de heridos por medio de trenes hospitalizados, se efectua a Sariñena pero también a Lérida:

Salvajismo pacifista

Para poner de manifiesto la carencia de sentimientos humanistas de los enemigos de la libertad, cumplimos el triste deber de dar a conocer la noticia de haber sido bombardeado por el enemigo el tren hospital número 2 de servicio entre Tardienta y Lérida. Esta feroz agresión ocurrió el domingo pasado, y, afortunadamente no produjo baja alguna entre los heridos ni entre el personal sanitario. Hay que resaltar la magnífica actitud de éste, no desamparando ni por un momento, a pesar del peligro, a los hospitalizados confiados a su custodia. Felicitamos cordialmente a los médicos, enfermeros, enfermeras, practicantes, etcétera del tren hospital agredido.

El Día Gráfico, 19 de agosto de 1936.

Un grupo interesante. De derecha a izquierda, el jefe de la ambulancia sanitaria inglesa, nuestro compañero Nogareda, Stivill, Del Barrio, Alexandrino y Trueba. En el frente de Tardienta. El Día Gráfico, 12 de septiembre de 1936.

Milicias antifascistas, aclaración necesaria

«Recibimos con ruego de publicación, la siguiente nota: «Solidaridad Obrera» en su edición de ayer, día 28, insertó una crónica de Tardienta, el autor de la cual evoca con gran celo por la creación de un tren hospital, que haga la línea Tardienta-Sariñena, al objeto de evitar el transporte por carreteras, por resultar enojosos y perjudiciales a los heridos. Este Consejo Sanitario de Guerra tiene interés en hacer constar que el tren hospital Tardienta-Sariñena, es ya un hecho, como lo es el de Barbastro – Lérida y el de Lérida-Barcelona. Ahora bien como la ferocidad fascista no respeta para nada los trenes hospitales, a la hora del bombardeo es imposible su circulación y eso obliga a emplear otros medios de locomoción que llamen menos la atención de los artilleros fascistas, los cuales diríamos que prestan una predilección sádica por hacer blancos a las ambulancias y hospitales.»

El Noticiero Universal, 29 de agosto de 1936.

Llegada de la ambulancia inglesa al frente de Tardienta. Un jefe de la ambulancia inglesa junto a nuestro compañero de prensa Estivill, que actúa como jefe de una columna. La Rambla, 10 de septiembre de 1936. 

Enfermeras en el frente. Una foto de la señorita Hempel, enfermera suiza que se encuentra trabajando con todo el entusiasmo en Tardienta. La Rambla, 10 de septiembre de 1936. 

El 30 de noviembre de 1936 se reúne la célula de sanidad de Tardienta del Estado Mayor de la División Carlos Marx. En la reunión se trata el hospital de Grañén y su normalización por parte de su responsable Bartrina, la designación de Pablo Feliu Cirera como Jefe de farmacia de la División, la expulsión de los anarquistas de la División que ya habían sido «Eliminados del hospital de Tardienta» y la organización del hospital de Tardienta. 

No obstante, la organización del hospital es descrita como anómala «Eliminados los anarquistas del hospital, la labor será mucho más fácil». Se acuerda la creación de un Comité para la organización del hospital «Para que estudie a fondo la cuestión», comisión formada por Manuel Lozano, médico, Pablo Feliu Cirera, farmacéutico, Pedro Romaní, médico, Ángel Bueno, practicante, y Isidro Tres Nicolau, camillero.

En el hospital de Tardienta pudo estar destinada la miliciana Elisa García Sáez.

Hospital médico de evacuación de Sangarrén

En Sangarrén se instala el hospital médico de evacuación de Sangarrén formando parte de la red de asistencia sanitaria y evacuación del frente.

Hospital de Alcubierre

En la localidad de Alcubierre se instala un hospital de sangre en casa Ruata «Por necesidad de guerra y vista la extensión del terreno que teníamos que cubrir las unidades del POUM, se organizó un Hospital Central en Alcubierre, a cuyo frente, y nombrado por mí mismo, se destinó a un elemento rumano que él mismo quiso decirse el Dr. Mina» (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial).

El hospital de Alcubierre es obra del POUM: «Un hospital de segunda línea, en Alcubierre, provincia de Huesca, a cuyo frente está el capitán médico Irañeta y las funciones de su mando las realizan tres enfermeros» (Cómo funcionan nuestros servicios sanitarios. Organización, técnica y humanitarismo de nuestra columna sanitaria. La Batalla: Número 27 _ 02/09/1936).

«El doctor Mina, durante largo tiempo ha residido en Francia y Bélgica. Es un consumado cirujano, especializado en heridas de la cabeza y de los miembros. En aquellos países ha puesto en práctica sus estudios sobre accidentes de trabajo y reside solamente tres meses en Barcelona, donde ha publicado en «Nueva Era», la revista del POUM., y en su número del pasado Julio, un excelente estudio titulado: «Hacia una Medicina del Trabajo».»

Organización, técnica y humanitarismo de nuestra columna sanitaria.
La Batalla: Número 27 _ 02/09/1936.

Grossi niega la condición del doctor Mina que ejerce en el hospital de sangre de Alcubierre. Grossi lo considera un impostor que no sabe nada de medicina ni cirugía: “Se había creído dueño y señor de aquel hospital”. Grossi narra las carnicerías del supuesto Dr. Mina, hasta que médicos de Gerona solicitan el traslado a Alcubierre, haciéndose cargo del mismo y provocando la marcha de Mina.

Un expediente en el Arxiu Nacional de Catalunya recoge el «Hospital de evacuación primaria de Alcubierre» citando como personal del mismo a Francisco Irañeta Urriza como director capitán médico, a Emilio Bordes Grau como practicante, Francisco Borjas Buil enfermero y Vidal Cebrián Simón enfermero chofer. Igualmente señala el personal de ambulancia: Chofer Mariano Costa, ayudante José Eugenio y camilleros Roberto Rodenas y José Viescas. ANC1-1-T-11488. La información responde a una comunicación del Hospital de Alcubierre al Director del Comité Central de Sanidad, solicitando las tarjetas de nombramiento del personal que facilitaba dicho comité, Alcubierre a 7 de septiembre de 1936. (Arxiu Nacional de Catalunya. ANC1-1-T-11488).

El Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, del 22 de enero de 1937, publica el destino de personal médico a diferentes destinos, entre ellos los practicantes militares provisionales para Alcubierre:

D. Joaquín Villanueva, 13 septiembre 1936, Alcubierre.
D. Carlos de la Calle García, 9 septiembre 1936, Alcubierre.
D. Pedro Moles limeño, 10 octubre 1936, Alcubierre.
D. Francisco Codína Barrera, 29 octubre 1936, Alcubierre.
D. Francisco Ruiz Navarro, 23 septiembre 1936, Alcubierre.

Hospital de sangre de Sariñena

Importante centro sanitario del sector Norte junto al hospital de Barbastro. También se instala un hospital del POUM que luego hace de hospital de evacuación, enclavado en el barrio de la estación Ferroviaria de Sariñena, evacuando hacía Barbastro, Lérida y Barcelona. Su historia queda recogida en Hospital de Sangre de Sariñena además que el aeródromo Alas Rojas que cuenta con su propio servicio sanitario de la mano del Capitán médico Manuel Conde López.

Los hospitales de la Cruz Roja

La Cruz Roja instala los hospitales de Valfarta, Gelsa, Sástago y Azaila, formando una red sanitaria de vital importancia en el frente de Aragón, operando como hospitales de sangre y puestos de socorro. Su objetivo principal era la primera atención y estabilización de heridos antes de derivarlos a la retaguardia.

El hospital de Valfarta es uno de los tres hospitales principales de la Cruz Roja en el sector junto a Sástago y Azaila.

El Puesto de socorro de Gelsa es ubicado estratégicamente, funcionando como un puesto sanitario avanzado. Conocido popularmente como «Las Tiendas» por estar formado por tiendas de campaña, realizaba la primera selección y cura de urgencia de los combatientes heridos en primera línea.

El hospital de Sástago, gestionado también por la Cruz Roja, fue clave para la asistencia sanitaria en la ribera del Ebro y la zona de la ofensiva, ayudando a aliviar la presión de los hospitales de campaña más cercanos al frente.

El hospital de Azaila, junto a Sástago y Valfarta, representó uno de los pilares de la red de asistencia humanitaria de la Cruz Roja en el Frente de Aragón.

El enemigo persiste en vulnerar los más elementales deberes de humanidad

Según una comunicación recibida del doctor Santamaría, que actúa en Bujaraloz, el Hospital de Gelsa ha sido objeto de un intenso y persistente bombardeo.

El hecho de haberse emplazado dicho establecimiento benéfico a las afueras de la población, al local moderno de las escuelas nuevas lo ha hecho un blanco preferente de la furia fascista.

Por tal de evitar los efectos afortunadamente negativos, hasta ahora, de estos atentados a la civilización se ha tenido que tomar la medida de trasladar los servicios hospitalarios al edificio de la que había sido la iglesia del pueblo. 

Diari Barcelona, 28 de agosto de 1936.

Los hospitales de Bujaraloz y Peñalba

Los hospitales de Bujaraloz y Peñalba son destinados de segundas y terceras intervenciones contando con equipo quirúrgico, siendo hospitales importantes en el sector Sur del frente de Aragón. En Bujaraloz se habilitan hasta tres hospitales, de los cuales el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) denomina como Hospital Sangre Bujaraloz y Hospital Medicina Bujaraloz.

Sello de la Sub central de Farmacia de Bujaraloz.

Hospital de Sangre (Hospital Primario): El principal centro médico de la localidad, encargado de las primeras atenciones quirúrgicas y estabilización de los heridos evacuados del frente. El médico cirujano Joaquim Boadella i Clota es nombrado jefe de la circunscripción de Bujaraloz en agosto de 1936.

Casa Gros (Hospital Secundario): Un hospital de enfermos donde el personal de sanidad militar atendía tanto a civiles como a milicianos.

Hospital de Venéreas: Debido a la alta incidencia de enfermedades de transmisión sexual entre las tropas, se habilitó un tercer centro. Estaba ubicado en una casa grande con un patio y corredor acristalado, y funcionó posteriormente como escuela.

Sello «Hospital Antiveneri» Bujaraloz.

Mientras que en el frente se desarrollan puestos avanzados de socorro, como el puesto avanzado del cruce de Gelsa, que respondía de primera urgencia.

Esta red, además del puesto avanzado del cruce de Gelsa, se complementa con los hospitales de Aguilar, puesto de socorro de Farlete, Las Ventas, Monegrillo, Osera, hospital avanzado de Pina de Ebro, Velilla de Ebro, puesto Val de la Hierba y Valfarta.

Hospital de Almolda

El hospital de la Almolda hay constancia a través del personal médico que actua en los diferentes hospitales y puestos de socorro publicado en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) en el que se citan los alféreces médicos provisionales para el “Hospital de Almolda” recogiendo a José Ciria Dominguez el 29 de septiembre de 1936 y a Elías Esquerra Calvete el 13 septiembre 1936.

1er Puesto de socoro de Farlete

En Farlete se instala el 1er puesto de socorro de Farlete, del cual existe abundantes referencias en la relación de fichas del hospital de Bujaraloz, motivada por derivaciones o evacuaciones al hospital de Bujaraloz o Peñalba.

En el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) aparecen nombrados los alféreces médicos provisionales Emilio Barril Busqueí (13 octubre 1936), Ramón Espínasa Masaguer (4 noviembre 1936), Fidel Martínez Montes (24 agosto 1936) y Antonio Novellas Codina (21 octubre 1936).

Puesto de socorro de Monegrilllo

Monegrillo también cuenta con un puesto de socorro, denominado Puesto de socorro de Monegrillo, ampliamente recogido en la relación de fichas del hospital de Bujaraloz.

Sello 1ª Columna Sanitaria Expedicionaria Hospital de Monegrillo.

Igualmente aparece en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) en el que se citan los alféreces médicos provisionales Emilio Barril Busqueí (13 octubre 1936), Ramón Espínasa Masaguer (4 noviembre 1936), Fidel Martínez Montes (24 agosto 1936) y Antonio Novellas Codina (21 octubre 1936).

A primeros de 1938, el sector es reconfigurado, trasladando el puesto del cruce de Gelsa a Monegrillo “En barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz” y el equipo de Arandes de Peñalba se traslada a Grañén junto al cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

Hospital Barbastro

Durante la guerra el antiguo Hospital de San Julián y Santa Lucía de Barbastro es requisado y transformado en el Hospital de Sangre Número 2, atendiendo a los heridos del Frente de Aragón. Opera bajo la órbita de los servicios médicos republicanos en el Frente de Aragón, gestionando el flujo masivo de bajas provenientes de las líneas de combate cercanas, como el sector de Huesca y el eje del río Cinca. Su infraestructura se apoya en otras instalaciones de la red sanitaria militar, como el Hospital de Boltaña, el Hospital base de Monzón (Clínica N.º 3) o el Hospital Militar de Sangarrén.

Hospital de Lérida

El hospital de Lérida se instala a finales de julio en el convento de los padres franciscanos, destinado como hospital de sangre.

Conclusión

La sanidad en en la guerra es gracias al personal sanitario, en su compromiso, dedicación por la vida, una labor encomiable y que, como se ha dicho desde el principio, digna de reconocer y reivindicar. A todo aquel personal, médicos, enfermeras, camilleros, conductores de ambulancia, a todos y todas que con fuerza y valentía vinieron a proteger la vida, a defenderla, a ser un ejemplo, héroes y heroínas cuya historias se merecen todo nuestro recuerdo.

Los hermanos Lana Torres


Paco

Francisco Lana Torres

Francisco Lana Torres nació en 1915 en Sariñena. Hijo de Pablo Lana Marías y María Torres Allué, fueron tres hermanos: Francisco, Marina y Emilia. Su padre, Pablo Lana Marías ejerció como funcionario de telégrafos.

Francisco, conocido como Paco, vivió poco en Sariñena, donde «Los pijáitos iban al casino y los obreros al café» (Plaza de los republicanos españoles: testimonios de exiliado. García, Gabrielle). Pronto comenzó sus estudios en Zaragoza, primero en los maristas y luego con los jesuitas para acabar estudiando ingeniería de telecomunicaciones. Durante su época de estudiante estuvo afiliado a la organización estudiantil y de izquierdas FUE (Federación Universitaria Escolar). Con el inicio de la guerra tuvo que abandonar sus estudios, alcanzando el grado de Teniente de Ingenieros Zapadores. Por sus conocimientos en explosivos, contribuyó a la detonación y voladuras de infraestructuras, tales como puentes, con el objetivo de impedir el avance de las tropas sublevadas.

«Mi padre era funcionario de telégrafos. Un tío, primo de mi padre, era diputado radical socialista en Huesca. De muy joven, ingresé en la FUE. Estaba cursando estudios de ingeniero de telecomunicaciones. Cuando se produjo el levantamiento militar, tenía veintiún años, me uní sobre la marcha a la columna anarquista de Durruti, procedente de Barcelona se dirigía a Barcelona. Empecé la guerra con los anarquistas, pero sin serlo. Durante la guerra, el Gobierno de la República había abierto escuelas militares. Así que acabe ingresando en una escuela popular de guerra. Era el comandante de la Centuria quien designaba quien podía acceder a una escuela popular de guerra» (Plaza de los republicanos españoles: testimonios de exiliado. García, Gabrielle). El tío, primo de su padre, al que hace referencia, responde a Casimiro Lana Sarrate.

Luchó en Teruel, al parecer un invierno durísimo: «Tomamos Teruel por primera vez en diciembre. De allí, marché a Cuenca. Quince días más tarde, las tropas franquistas atacaban de nuevo Teruel, por lo que regresé. La diferencia de fuerzas era evidente. No todos los aviones eran de la Primera Guerra Mundial, tampoco hay que exagerar. Había aviones de caza rusos que no estaban mal, pero las fuerzas franquistas eran mucho más importantes. Sobre todo la aviación. Evidentemente, yo estaba en contra de la no intervención, nos faltaba armamento. Éramos idealistas, pero al cabo de dos años, comenzamos a dudar si alcanzaríamos la victoria» (Plaza de los republicanos españoles: testimonios de exiliado. García, Gabrielle).

Tras la batalla del Ebro se exilió a Francia «De un lado del río, los fascistas; del otro, los republicanos. Me encontraba en Valencia y debía de llegar a Barcelona, el trayecto lo hice por el mediterráneo» (Plaza de los republicanos españoles: testimonios de exiliado. García, Gabrielle). Paco acabó en el campo de concentración francés de Argelès-sur-Mer del que terminó escapando para unirse a las guerrillas de maquis.

Para escapar de los Alemanes, Paco se escondió en la ciudad ocupada de Burdeos, dedicándose a la construcción de una base de submarinos de guerra del ejército nazi. Allí muchos españoles fueron usados como esclavos en la construcción de aquella instalación militar. Más de 2.000 españoles presos fueron empleados a trabajos forzados por los alemanes sufriendo penosas condiciones que acabaron con la vida de más de medio centenar de ellos. La base de submarinos nazis que construyeron 2.080 esclavos españoles, El Mundo.

Paco logró escapar y refugiarse en la Bretaña francesa. En una terraza de un bar en la ciudad de Rennes, conoció a Carmen Renault y enseguida se enamoraron. Como no tenía documentación, se escondió durante seis meses en el desván o buhardilla del colegio, donde Carmen daba clases. Carmen era maestra y el desván estaba justo encima de su clase. Cuando obtuvo una documentación falsa, Paco pudo salir de su escondite y trabajar como electricista instalando campanarios eléctricos en todas las iglesias de la zona. Paco y Carmen acabaron contrayendo matrimonio residiendo en la localidad de Rennes. Como muchos españoles exiliados, Paco soñó con volver a una España libre, pero no pudo ser. Francisco Lana Torres falleció en septiembre del 2004.

Paco Carmen Dinard 1951

Francisco y Carmen en Dinard, 1951.

En Francia, Paco trabajó y perteneció a la sección sindical de UGT y fue secretario del PSOE de la localidad de Rennes (Ille et Vilaine), también fue secretario del Grupo Departamental del PSOE de Ille et Vilaine. Además, la Fundación Pablo Iglesias recoge que participó activamente en congresos como representante de ambas organizaciones, así es el caso de los VII, el VIII, el X, el XI y el XIII Congresos del PSOE en el exilio celebrados en 1958, 1961, 1967, 1970 y 1974. En el VIII Congreso de 1961 lo hizo como delegado suplente. En la UGT fue delegado de la Sección de Rennes al VIII, IX, X y XI Congresos de la UGT en el exilio celebrados en 1962, 1965, 1968 y 1971 respectivamente. En los dos últimos como delegado suplente. En abril de 1976 representó a Rennes en el XXX Congreso de la UGT celebrado en Madrid. En 1981 continuaba residiendo en Rennes suscrito a El Socialista (Fuente: Fundación Pablo Iglesias).

Marina Lana Torres nació en 1920 en Sariñena, aunque su verdadero nombre era María Pilar. La vivienda familiar se ubicaba en la calle Goya de la localidad monegrina. A los dieciséis años, con el estallido de la guerra, Marina fue enfermera voluntaria en el Hospital Militar de Sariñena y miliciana, perteneciendo a las Juventudes Socialistas Unificadas. En el hospital conoció al teniente de intendencia catalán Tomás García-Ciaño Napal, nacido en 1911.

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Marina, segunda por la derecha con otras enfermeras. Fotografía tomada en Barbastro, calle san Ramón, con la casa nueva de Fierro y al otro lado la barbería Vargas.

Tomás no participó activamente en la guerra y se dedicó a realizar labores de intendencia en Sariñena. Gracias a su intervención, evitó que delatasen a dos monjas que se encontraban clandestinamente realizando una celebración religiosa, hecho por el que siempre le estuvieron muy agradecidas. Tomás no las delató y ocultó lo visto para proteger las vidas de las religiosas.

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Marina abanderada en un desfile en Barbastro.

Marina quedó retratada por el fotógrafo Agustí Centelles desfilando con la bandera de la JSU (Juventudes Socialistas Unificadas) junto a las milicianas sariñenenses Isabel Millera, Amparo Casañola, Dolores Laín, Rosario Orquín y Emilia Huerva. El desfile transcurrió en 1937 en Barbastro, calle General Ricardos (Sariñena Antigua, Salvador Trallero).

Durante la guerra, en casa de la abuela de Marina estuvieron once mujeres solas y tuvieron que vender algunas propiedades para poder ir sobreviviendo. Con el avance del bando nacional, Marina y Tomás marcharon a Barcelona y tras la guerra no pudieron regresar a Sariñena. Además, Marina contrajo tuberculosis y tuvo que retirarse al Pirineo aragonés para sanarse, a Aísa, en la Jacetania.

Hasta 1941 Marina no pudo regresar a Sariñena y aun así no pudo volver a su casa de la calle Goya, que por entonces alojaba a un militar a modo de fonda. Así, primero se fue a vivir con una tía y luego a una casa en la plaza del ayuntamiento, en casa Manin. Allí vivió con Tomas, con quien pronto contrajo matrimonio. Al final, pudieron vivir en la casa natal de calle Goya, aunque tan solo por poco tiempo.

Marina y Tomás abandonaron Sariñena marchando a San Sebastián donde Tomás trabajó en la Mutua General de Seguros. Después lo nombraron Director de la sucursal de Mahón, en la isla balear de Menorca. Allí estuvo durante 5 años. Finalmente lo trasladaron a Zaragoza donde Marina adquirió cierta notoriedad gracias a su profesión de modista y sus diseños exclusivos y reputados. Se especializó en ropa infantil siendo una dura competencia al afamado comercio Ríos de Zaragoza. Marina tuvo una gran personalidad, con un carácter fuerte y alegre.

Pablo Lana Marías fue denunciado a pesar de sus pocas vinculaciones políticas y trasladado a una cárcel de Madrid. Allí estuvo encerrado en el corredor de la muerte durante 5 años esperando todos los días que lo fusilaran. Al final, fue el párroco de Sariñena quién logró sacarlo de la cárcel y volvió a su trabajo habitual montando postes de telégrafos. Al cabo de un tiempo, estando trabajando y subido a un poste, llegó la Guardia Civil y su denunciante y Pablo cayó al suelo perdiendo la vida. ¿Qué pasó?, nadie lo sabe, la versión oficial es que cayó del poste al suelo y perdió la vida.

En la relación de vecinos de Sariñena, con responsabilidades políticas, aparecen tanto Paco como su padre Pablo. Francisco como teniente del ejército rojo que tras la guerra se halló ausente, exiliado, mientras que Pablo fue considerado izquierdista de U.G.T. figurando en situación de detenido.

Mi agradecimiento a Yöel Lana Renault por compartir la historia, su gran disposición y amabilidad, gracias.

Elisa García Sáez: La miliciana”


Una lápida picada

Da la impresión que simplemente es sólo una vieja tumba más, como otras muchas del cementerio de Sariñena, que parece permanecer indiferente, fría y abandonada, esperando que el tiempo termine de borrar su recuerdo. Pero pronto se descubre que no siempre ha sucedido así, sorprendentemente ha ido escapando del olvido y ha formado parte de la memoria colectiva del pueblo altoaragonés de Sariñena. “Estás muerta y no lo estás/ dentro de esta tumba fría/ descansa en paz hija mía/ que en tus padres vivirás”, hermosos versos escritos en su lápida han sido cantados en juegos infantiles y aún hoy en día, con cariño y añoranza, son recordados por las personas más mayores de la población. O como aquella madre que contaba a sus hijos historias de antes y entre ellas siempre la historia de «La Miliciana» cuyos versos les recitaba antes de dormir. Los mismos versos que aparecen en su lápida, compartiendo espacio con otras enigmáticas líneas: una leyenda brutalmente tallada que quiso borrar su memoria.

A golpe de martillo y cincel fue picada parte de la inscripción esculpida en la lápida de “La Miliciana” Elisa García Sáez. Según cuentan, sucedió a la entrada de las tropas sublevadas franquistas, suceso que dio paso al nuevo gobierno local. Las palabras de la memoria fueron desgarradas de la piedra, el odio destrozó el recuerdo y la rabia arrebató la dignidad y la libertad. El martillo, el cincel y también el tiempo nos situaron a distintas generaciones ante unos versos ocultos. Ignorábamos entonces que podían decir, nadie conseguía leerlos.

Es por el año 2010 cuando varias personas de Sariñena acudimos al cementerio de Sariñena en busca de la tumba de Elisa García Sáez: Eduardo Santamaría, Javier Roca, Miguel Salas y Joaquín Ruiz. Habíamos oído hablar del fascismo convertido en martillo, habíamos oído hablar de su leyenda borrada. Allí la encontramos. Destacaba su mármol blanco de versos picados. También su cruz, con la foto de la joven Elisa, fallecida el 24 de agosto de 1936 a los 20 años de edad. Era ella, «La Miliciana», tal y como en Sariñena la gente la había conocido. 

Desde entonces, la necesidad de restaurar su memoria va creciendo. El intento por recuperar esos versos ocultos hace aflorar el deseo de conocer: ¿Qué fragmentos de historia nos iba a descubrir Elisa?, ¿Qué pedazos de historia se perdían tras los duros martillazos?, ¿Quién era Elisa García Sáez?… Nunca imaginamos que leer pudiese costar tanto, desoladora llega a ser la impotencia ante las ilegibles palabras que reiteradamente se habían tratado de leer. El fascismo quemó libros y ha picado palabras de piedra en un intento de borrar leyendas que al final las hemos hecho imborrables.

Elisa García Sáez por Cèlia Vallès Pi.

Investigando a Elisa

Iniciando nuestra pequeña investigación, de primeras nos ponemos en contacto Víctor Pardo Lancina, periodista e investigador de la memoria histórica de la provincia de Huesca, quien sin conocernos accede sin dudar a ayudarnos, asesorarnos y dirigirnos en la investigación. Así, pronto accedemos a su partida de defunción que Eduardo Santamaria solicita en el Registro Civil de Sariñena.

En dicha partida, podemos averiguar que Elisa García Sáez nace en el barrio barcelonés de Sant Andreu, el 22 de septiembre de 1916. Hija de Romualdo y Teresa. Su defunción había ocurrido el 24 de agosto de 1936, a diferencia de su lápida que apunta al día 25 en vez del 24 del mismo mes. La causa de su muerte responde a «Heridas sufridas en acción de guerra» siendo enterrada en el cementerio de esta Villa (Sariñena). La inscripción es realizada en el tomo 138(9), Folio 42. Como último domicilio conocido Barcelona, calle San Andrés núm. 411.

Curiosamente, su acta de defunción está registrada el 7 de marzo de 1981. Muy probablemente por el inicio de un acto administrativo o jurídico que motivase su correspondiente inscripción y registro en el Registro Civil de Sariñena de su acta de defunción y a tenor de lo anotado en el apartado de «Otros datos o títulos«: «Se practica esta inscripción en virtud de expediente gubernativo 61/80 seguido en este juzgado y aprobado por el Juzgado de 1ª Instancia del Partido por auto firme de 21.1.1981«. 

Junto a su partida de defunción, se encontraba, adjunto, un escrito a la memoria de Elisa por parte del Sindicato Mercantil de Barcelona UGT. Así, supimos que Elisa había sido militante en el sindicato de la UGT en la fábrica Fabra i Coats y en 1936 parte al frente de Aragón como enfermera en una columna de la CNT. El documento se transcribe íntegramente más adelante. 

A su vez, su registro en el cementerio municipal nos lleva a contactar con un sobrino de Elisa, José Puigdomenech, quien nos cuenta lo doloroso que fue su pérdida para la familia. Su muerte, especialmente se vuelve fuertemente dolorosa ya que días antes la familia había perdido a Josep García i Abad, tío de Elisa y carpintero de la CNT que, en palabras del historiador Pau Vinyes i Roig, fue una figura que muy probablemente debe de influir en Elisa en su decisión de marchar al frente. Pau Vinyes i Roig recoge sobre Josep que es herido el 27 de julio de 1936 e ingresado en el Hospital Provincial de Lérida: «Con una segunda expedición de heridos, procedente de Caspe, donde murió el 8 de agosto de 1936, después de una agonía debida a las heridas recibidas en combate. La Rambla de Sant Andreu de Palomar durante la República en guerra se llamó paseo de Josep García» (Vinyes i Roig, Pau. Elisa García Sáez. Editorial Llop Roig).

La historia de Elisa nos lleva a coincidir con el historiador de Sant Andreu Jordi Rabassa Massons, quien también se encontraba siguiendo la pista de Elisa García Sáez. A Jordi la existencia de Elisa le había llegado por medio de Iván Miró, activista y historiador del cooperativismo quien había encontrado una noticia sobre Elisa en la publicación «Acción Cooperativista» (núm. 696 del 4 de septiembre de 1936), noticia que más adelante se desarrolla.

Una historia que enseguida engancha a Jordi Rabassa y que pronto va ampliando la familia de investigadores en torno a la figura de Elisa, con Pau Vinyes i Roig y Xavier de la Cruz. Especialmente Pau Vinyes i Roig, quien acaba desarrollando la biografía completa de Elisa García Sáez en el 2025 bajo la editorial «Llop Roig. Libres i Cultura». Una obra que recoge un gran trabajo de investigación y búsqueda documental en archivos y hemerotecas reconstruyendo gran parte de la vida de nuestra miliciana: «Elisa García Sáez. Cooperativista y miliciana antifascista» .

Elisa es hija de Teresa Sáez Martínez (Lorca, Murcia) y Romualdo García Abad (provincia de València), precisa Jordi Rabassa, siendo la más grande de tres hermanos: Elisa, Josep y Francisca. La familia vive en Sant Andreu del Palomar, entonces denominado «Harmonía de Palomar«, concretamente en la calle de la Sagrera número 100, donde, en palabras de Jordi Rabassa «la familia se había trasladado hacía poco desde la antigua casa de la calle Gran de Sant Andreu (Número 411) tocante con la calle Campeny».

Elisa trabaja en los almacenes de La Sagrera de la Fabra i Coats. Pau Vinyes concreta que es en La Española: «fábrica filial de la gran empresa textil Fabra i Coats, situada a la barriada de la Sagrera». Mismamente, es miembro activa de la Cooperativa de Consumo L’ Andreuenca, fundada el 1879, siendo delegada de la Sección Femenina en el Grupo Infantil de la Cooperativa L’ Andreuenca (Acción Cooperativista. Núm. 696 del 4 de septiembre de 1936).

L’Andreuenca va ser fundada por miembros de la Societat d’Oficials Paletes de Sant Andreu de Palomar, entre 1879 i 1881. Estaba situada en sus inicios en la calle Gran de Sant Andreu, 263 i el 1896, definitivamente, a la calle de Sant Antoni, 58-60 ‒actualmente, número de socios, capital i actividades. A raíz de la proclamación de la República, la entidad fue un gran salto adelante a escala cultural  y social, con la organización de excursiones, visitas guiadas, conferencias El 1934 la cooperativa tenia 25 trabajadores en nómina. Al perder la República la guerra, la cooperativa va iniciar un declive lento y progresivo. Al llegar la democracia, por creíble que pueda ser, l’Andreuenca va desaparecer definitivamente en 1984.

Pau Vinyes.

Alegre, sonriente, familiar… Elisa debía ser una chica normal de la época, fuerte y vital. De acuerdo con testimonios familiares, en sus ratos libres, después de salir de trabajar ayuda a cuidar a unos primos hermanos suyos. En la familia siempre la han recordado cariñosa, jovial… ¡alegre y sonriente!.

Elisa está muy implicada en el mundo obrero, sindical y cooperativista, conociéndose su afiliación a la Unión General de Trabajadores (UGT). Sant Andreu respondía a un barrio obrero, un barrio de movimientos sociales, sindicatos, partidos… de fuerte lucha obrera.

Con la sublevación militar, Elisa participa en las batallas de Barcelona en las jornadas del 19 y 20 de julio de 1936 (MVMC. Museo Virtual de la Mujer Combatiente), combates entre las fuerzas sublevadas y las leales a la república tras el fallido golpe de estado y la posterior sublevación militar que dio pie a la guerra civil española. Como dice el escrito del Sindicato Mercantil de Barcelona UGT «Al estallar el movimiento no duda en enrolarse fusil al brazo, primero de enfermera y más tarde, en una organización que no era la que en normalidad militaba» (Sindicato Mercantil de Barcelona UGT, Delegación de San Andreu. Barcelona, 31 de diciembre de 1936).

El testimonio familiar relata como un día Elisa se despide más efusiva de lo habitual al acabar de cuidar a sus primos hermanos: -Al rato, un vecino comenta que había visto a Elisa subida en un camión de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) partiendo al frente-

«Cuando los tiros se apagaron en nuestra ciudad, cuando su presencia en ella ya no era necesaria, marcha allá donde podían necesitarla más».

Sindicato Mercantil de Barcelona UGT, Delegación de San Andreu,
(Barcelona, 31 de diciembre de 1936)

Elisa parte al frente…

Frente de Aragón, Sector Tardienta

Elisa se alista a las Milicias Femeninas y, por su pertenencia al PSUC, es destinada a la Columna del Barrio, de acuerdo al Certificado de permanencia en el frente, de continuación del subsidio y retorno (Museo Virtual de la Mujer Combatiente MVMC). Y parte de Barcelona el 15 de agosto de 1936 siendo destinada al Frente de Huesca, Sector Tardienta.

«Subsidios del comité Central de Milicias Antifascistas». Archivos estatales Mecd.es. Cortesía Gonzalo Berger Mulattieri.

De hecho, desde Tardienta, Elisa escribe a su madre por medio de Solidaridad Obrera, carta publicada el 3 de septiembre de 1936, considerándose Elisa como miliciana: “Por fin se han visto colmadas mis esperanzas. Parto con buenos camaradas y con un estado de ánimo elevadísimo. Quiero luchar contra esta gentuza maldita. Quiero saber lo que es sufrir y quiero compartir el dolor de los camaradas que combaten en el frente. Tengo un corazón que no puede permanecer impasible ante la lucha que sostienen nuestros hermanos” .

Por su afiliación a la UGT y la información aportada por el Museo Virtual de la Mujer Combatiente, no resulta extraño ubicar a Elisa en la Columna Del Barrio «Columna Carlos Marx», donde además se señala su función: «Armada. Infantería». Pero, aún así resulta complicado concretar con rigurosidad la unidad o columna a la que pertenecía. Pues, además de haber podido partir en la columna de Del Barrio, tanto el testimonio familiar como varias fuentes aseguran que parte en una columna de la CNT, hecho igualmente referido en el escrito de su Sindicato Mercantil de Barcelona UGT, Delegación de San Andreu, (Barcelona, 31 de diciembre de 1936): «Parte al frente como enfermera en una columna de la CNT»

Por otra parte se puede de resaltar su posible pertenencia al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), posibilidad que sostiene el investigador andreuense Pau Vinyes Roig en relación a un artículo publicado en el diario El Diluvio en su edición del 3 de enero de 1937 «Descubrimiento de la lápida que da el nombre de Elisa García, afiliada al POUM, a la antigua calle de las Monjas”. Otras fuentes, relativas a la inauguración de la denominada calle Elisa García Sáez, apuntan en sus artículos su afiliación al POUM.

Su atribución, a distintas fuerzas, nos lleva incluso a una referencia de su pertenencia al Partido Comunista, lo que da una idea de las diferentes afiliaciones que se le atribuye: «El Partido Comunista de San Andrés, al que pertenecía esta muchachita adorable de diecinueve años, instaló un Hospital de Sangre en la barriada» (El Día Gráfico del 4 de septiembre de 1936).

En definitiva, más allá de su pertenencia al sindicato de UGT, tal variedad de afirmaciones nos lleva a no poder concretar la milicia, columna, unidad menor o subunidad a la que llega a pertenecer nuestra miliciana. 

Al igual que no se puede concretar, a ciencia cierta, el grado de implicación que mantiene durante su corto periodo en el frente, si vas más allá de su papel como enfermera o si toma parte activa como combatiente en la contienda. Diferentes fuentes apuntan que acude al frente como enfermera de la Cruz Roja, por lo que es difícil considerarla propiamente miliciana o mujer combatiente. Sin embargo, su propósito es el de luchar, lo que se desconoce si verdaderamente llega a suceder y si en el fondo se le permite por su condición de mujer.

Lo que si está claro, afirma Gonzalo Berger Mulattieri, Elisa García Sáez es  miliciana y mujer combatiente, de acuerdo a toda su información, especialmente a la relativa a su su ficha de subsidio. 

“Ella no aceptaba un papel no militar para las mujeres ya que entendía que tenían que combatir igual que los hombres y sólo correspondía a los cobardes rechazar la lucha armada”.

Solidaridad Obrera, 3 de septiembre de 1936.

La mujer en el frente

Gonzalo Berger Mulattieri cifra en 7.000 las mujeres que combaten en la guerra civil española, una cifra que disminuye muy significativamente, hasta unas 360, tras la militarización de las milicias. Igualmente, se calcula que unas 73 mujeres combatientes fallecen en la contienda y 31 son dadas como desaparecidas (Berger, Gonzalo. Milicianas y mujeres soldado: retrato de las combatientes).

El perfil político de las mujeres es amplio, al igual que el estudio documenta la constancia de mujeres combatientes en numerosas columnas, «Documentando su presencia en 149 columnas y 15 unidades del Ejército Popular«, tal y como señalan «En diversos escenarios y frentes» (Berger Mulattieri, Gonzalo. La mujer combatiente en la Guerra de España: milicianas y mujeres soldado)

En dicho estudio Gonzalo Berger matiza: «Sabemos que mayoritariamente combatieron en primera línea, aunque también lo hicieron en los servicios auxiliares y sanitarios. El presente estudio confirma el hecho de que aproximadamente seis de cada diez voluntarias combatieron mediante el uso de armas». Finalmente «La miliciana permaneció en el frente mientras no fue expulsada por sus mandos políticos o militares, incluso después de la trasformación de las milicias en un ejército regular» pues en el estudio documentan hasta 360 mujeres «que combatieron encuadradas en el Ejército Popular de la República» (Berger Mulattieri, Gonzalo. La mujer combatiente en la Guerra de España: milicianas y mujeres soldado).

Elisa no es la primera miliciana muerta, pero sí de las primeras milicianas, enfermeras o mujer combatiente fallecida en el frente de Aragón por acciones de guerra. Para Jordi Rabassa Muy probablemente Elisa (García) fue la primera miliciana barcelonesa asesinada durante la guerra civil, por lo que parece que la noticia de su fallecimiento trastornó la sociedad más implicada políticamente al lado de la revolución de la ciudad y de Sant Andreu de Palomar, donde probablemente nació y donde vivió y desarrolló su corta vida familiar, laboral, social y política” (Vinyes i Roig, Pau. Elisa García Sáez. Editorial Llop Roig).

Como es el caso de Elisa, las muertes de las primeras milicianas causan un mayor impacto y repercusión en el bando republicano y gracias a ello existe una gran cantidad de información sobre nuestra miliciana. 

Las columnas y milicias en el frente de Tardienta

Con el inicio de la guerra, Aragón se divide en dos, de norte a sur, quedando dividido por la mitad. Su parte oeste queda en manos de los sublevados y la este de los republicanos. Pronto van llegando las distintas milicias estableciéndose un frente que llega a estabilizarse hasta su ruptura por parte de las fuerzas sublevadas en marzo de 1938 (El Frente de Los Monegros).  

La ubicación de Tardienta en el tramo de la vía ferroviaria Barcelona-Zaragoza, con estación propia, hace que el transporte y movimiento de tropas se realice a través del ferrocarril, de convoyes de milicianos y milicianos que parten desde Barcelona a posiciones del frente de Aragón, como es el caso de Sariñena, Grañén y, en este caso, Tardienta.

Al frente de Huesca y Tardienta, Sangarrén y Vicién llegan las columnas cenetistas de la columna de Ascaso, comandadas por García Vivancos, y la columna de los Aguiluchos, al mando de Juan García Oliver. Las columnas llegan hasta Grañén por vía férrea (Les Milícies Antifeixistes de Catalunya. Berguer, Gonzalo), alcanzando Tardienta el día 27 de julio de 1936 (Situación de las diversas unidades y milicias republicanas en Los Monegros).

Las fuerzas antifascistas toman Tardienta

Caspe, 27. Las fuerzas antifascistas han entrado hoy por la tarde en Tardienta, ocupando la ciudad. La toma de Tardienta tiene una gran importancia, puesto que se trata de un punto de enlace para las comunicaciones entre Zaragoza, Huesca y Vizcaya. 

El Día Grafico, 28 de julio de 1936.

A la hora en que telefoneamos nos comunican que las fuerzas del coronel Villalba y las milicias de la U.G.T-, del P-O.U.M. concentradas estas últimas en Tardienta, se disponen a caer sobre Huesca cuya caída se considera inminente.

El Día Grafico, 29 de julio de 1936.

A Tardienta, como hemos citado anteriormente, llega la columna ugetista y del PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña) «Del Barrio» o «Carlos Marx»: «En Tardienta está la columna de Del Barrio-Estivill» (El Diluvio, 7 de agosto de 1936). Esto mismo ya lo cuenta antes El Diluvio en su edición del 4 de agosto de 1936 por medio de su enviado especial a Tardienta Enrique Manobens: «La columna que mandan Del Barrio y Estivill, o sea la primera que salió de Cataluña, está apostada en dicho pueblo, que dista unos 20 kilómetros de Huesca. Tardienta es un pueblo que, dada su inmejorable situación estratégica, es asediado por el enemigo, ya que por las mañanas los aviones enemigos bombardean el citado pueblo sin eficacia»

«En Tardienta está la columna de Del Barrio y Estivill. Cuando llegamos vemos filas y filas de milicianos tumbados, sobre colchones, en el suelo. Se tapan con mantas y capotes de soldado… Duermen al aire libre. Bajo unos pórticos. Vemos, asimismo, a alguna muchacha».

El Diluvio, 7 de agosto de 1936.

  • En el Diluvio del 13 de agosto de 1936 hay una crónica de José Montero Álvarez, jefe de la 6.ª Decuria, 1.ª Centuria, 1.ª Columna UGT.
  • También El Diluvio del 13 de agosto de 1936 da cuenta de un acto político en Tardienta, citando la participación de miembros de la CNT y UGT: «Presidió el acto el camarada Trueba haciendo uso de la palabra los siguientes compañeros: Montagud, por la Juventud Socialista Unificada, Malsant por la CNT y Estivill y Del Barrio por la UGT».
  • La columna del Norte, formada por artillería, infantería y milicias del POUM, dirigida por el coronel Villalba se establece, durante los primeros días, en la línea de Tardienta a Grañén (Avant, organ del Partit Obrer d´Unificació Marxista, 30 de julio de 1936).
  • La Humanitat del 6 de agosto de 1936 cita: «En Tardienta está la columna número 1 con fuerzas del partido socialista obrero, POUM, Partido Comunista Español y una sección de la CNT, comandada por Del Barrio, Trueba y Estivill»

Documentada queda igualmente la presencia de la columna UHP de Vilafranca del Panedès. La noche del 18 de agosto de 1936, por el Passeig de Gràcia de Barcelona, desfila la columna de la UHP de Vilafranca del Panedès, que parte hacía el frente de Tardienta. La noticia queda recogida por el Diario de Barcelona y La Batalla «Son unos quinientos y entre ellos hay diversas mujeres -admirable valor el de las mujeres catalanas marchan al compás de UHP. Los rostros de cada uno de estos héroes anónimos de la revolución son una promesa, cada mirada una fe absoluta en el triunfo, cada paso, cada hito ganado al enemigo» (La batalla, 21 de agosto de 1936).   

Tardienta en guerra 

Con el inicio de la sublevación militar, la localidad de Tardienta se mantiene fiel a la Republica convirtiéndose en punto clave en el frente de Aragón y estratégico en el frente de Huesca. Además de su posición geográfica, la estación ferroviaria la convierten en un sector militar relevante. Cerca, su vecina localidad de Almudévar queda en manos de los sublevados, estableciéndose entre ellas la línea de frente siendo objetivo la carretera Zaragoza-Huesca; vital para que ambas ciudades se mantengan comunicadas. Desde el principio de la contienda se producen combates, incluso sufriendo bombardeos de la aviación sublevada con base en Zaragoza.

Aunque no podemos concretar ni determinar la presencia exacta de Elisa, el relato de aquellos días puede ayudar a contextualizar su historia. 

«Debemos considerar que el pueblo de Almudévar en poder de los rebeldes, constituye la puerta abierta que pone en contacto las fuerzas de Huesca y Zaragoza». 

Solidaridad Obrera, 28 de agosto de 1936.

El  20 de julio de 1936 se constituye el Comité Antifascista de Tardienta, organizando y dirigiendo la defensa de la población. El 25 de julio la población mantiene un combate contra fuerzas «fascistas» que pudieron hacer frente gracias a 20 fusiles procedentes de otros tantos soldados que se habían sublevado de la guarnición de Huesca. 

Con la suerte, que después de sostener el día 25 de julio un ataque con una columna fascistas cuatro horas, salió victoriosa, cogiendo al enemigo gran cantidad de municiones algunas armas, que los facciosos abandonaron en su precipitada huida. Este ataque fue rechazado por una veintena de fusiles que procedían de otros tantos soldados que se habían sublevado, de la guarnición de Huesca, y de unos camaradas de Almudévar que huyeron de su pueblo al ser tomado por los fascistas.

Unos días más tarde hizo su entrada, entre aplausos y vítores de la población civil, la primera expedición de la columna del camarada Del Barrio. Desde aquella fecha han Intentado los fascistas varias veces acercarse a Tardienta; pero todas ellas sufrieron duros castigos y no lo consiguieron.

¡¡En Tardienta no ha entrado el fascismo!

Nota del Sindicato Único de Trabajadores de Tardienta
El Noticiero Universal, 15 de septiembre de 1936. 

Así, en agosto del 36, el sector republicano de Tardienta se encontraba en plena ofensiva sobre Almudévar. La intención en el sector era apoderarse de la localidad de Almudévar y cortar la carretera Zaragoza Huesca para así interrumpir las comunicaciones entre Huesca y Zaragoza y aislar Huesca y forzar su toma que ya se estaba intentando a través de Siétamo. En Almudévar, los sublevados se hacen fuertes con abundante material de artillería, sometiendo a Tardienta a fuertes ataques, pero que a su vez son respondidos por las milicias en repetidas incursiones e intentos de toma de Almudévar. La aviación republicana, alojada en el aeródromo sariñenense de Alas Rojas, resta ineficacia por su larga respuesta en tiempo de reacción cada vez que es requerida. 

El Día Gráfico del 31 de julio de 1936 da cuenta de un ataque sobre Almudévar, que, aunque logra entrar en la población no la llega a tomar: «A medianoche, en camiones, doscientos milicianos, armados con fusiles y llevando cinco ametralladoras, salen a tomar el pueblo de Almudévar, más allá de Tardienta, a unos 22 kilómetros de Huesca. Presurosos y ordenados, los doscientos milicianos del POUM ocupan sus puestos en la caravana. Bajo la luna relucen sus cascos grises. Se ponen en marcha los motores. Arranca la pequeña columna y se alza una voz -¡Viva el partido comunista Ibérico!- Un clamor unánime responde: -¡Viva!-. Puños en alto, los camiones se aleja. Todavía suena, distante, la despedida de los milicianos que montan su guardia en la carretera. -¡Suerte, compañeros!- A las cinco de la mañana se reciben noticias de los expedicionarios. Repiquetea al timbre del teléfono. Desde el otro extremo del hilo, en Tardienta, comunican: -Se ha entrado en Almudévar-«

El viernes 14 de agosto las fuerzas sublevadas tratan de romper la línea del frente siendo rechazadas por fuerzas de la columna Carlos Marx y del Batallón n.º 3 de Montaña bajo el mando del capitán Godenya (Diari de Barcelona, 16 de agosto de 1936).

El Día Gráfico del 15 de agosto de 1936 informan de un ataque de aviación sobre Tardienta: «Al romper el alba las fuerzas fascistas han empezado un nuevo y obstinado ataque para recuperar esta población. El ataque ha sido enérgico, con nutrido fuego de artillería. A media mañana la aviación rebelde ha colaborado en el ataque contra nuestras posiciones -Una escuadrilla de caza leal ha salido al encuentro de los aviadores enemigos con los que ha entablado un duro combate- consiguiendo derribar dos aparatos fascistas que han caído envueltos en llamas en las inmediaciones de Tardienta».

El domingo 16 de agosto de 1936, se inicia una fuerte ofensiva sobre Almudévar que no deja ningún miliciano en Tardienta «Desde Tardienta seguiase nuestra ofensiva con tranquilidad y entusiasmo. Todos nuestros milicianos se habían volcado sobre Almudevar. No quedaba en Tardienta ni un solo fusil». El relato responde al enviado especial Enrique Manobens, publicado en El Diluvio del 26 de agosto de 1936.

El 17 de agosto de 1936, las fuerzas de la Columna Del Barrio, Estivill y Trueba sostienen un duro enfrentamiento con las fuerzas sublevadas tratando de tomar Almudévar consiguiendo apoderarse de la estación ferroviaria de Almudévar y dinamitar un puente sobre la línea férrea y un convoy que conducía víveres y municiones a los «rebeldes» (El Día Gráfico, 18 de agosto de 1936). 

Al comenzar el bombardeo, la población civil de Tardienta fue evacuada Foto P. Rozas.

«La republicanísima población de Tardienta sufrió el sábado un duro bombardeo de la aviación fascista, pero el coraje de las milicias y la artillería del capitán Medrano repelieron el ataque y conservaron la plaza, de donde partieron al día siguiente para atacar Almudévar».

El Día Grafico del 19 de agosto de 1936.

Enrique Manobens relata cómo la población civil de Tardienta se había congregado cerca del acueducto donde es atacada «De pronto se oyó un cañonazo seguido del terrible silbido y una granada explotó a unos metros del acueducto, donde, como he dicho, estaba congregada casi toda la población civil. Un minuto después, cuando la desesperación y el pánico entre la gente del pueblo era inenarrable, estalló otra granada en el mismo acueducto. Y luego otra… Y otra…». Luego bombardean Tardienta y entre sus objetivos está el hospital:

«No comprendí el bombardeo. Los fascistas sabían que en Tardienta no había un solo miliciano y, en vez de repeler la agresión de los nuestros, se complacieron en destruir Tardienta. En bombardear el hospital. En asesinar la población civil… Sobre Tardienta cayó una verdadera lluvia de metralla. En el hospital estallaron tres bombas».

El Diluvio del 26 de agosto de 1936.

La ofensiva contra Almudévar no tiene éxito:

  • «Ayer, una columna roja que merodea por Tardienta y sus alrededores, trató de atacar las avanzadas que guardan la villa de Almudévar, heroicamente reconquistada por nuestras tropas días pasados. Nuestras valientes avanzadas, estratégicamente parapetadas y fortalecidas, repelieron heroicamente dicha agresión y, tras un combate de poco tiempo, lograron batir a las fuerzas rojas que huyeron a la desbandada. En la huida abandonaron gran cantidad de muertos, ocho ametralladoras, ocho fusiles ametralladoras, treinta y cinco cajas dé municiones y demás material de guerra.» El Diario de Huesca, lunes 17 de agosto de 1936.
  • El Diluvio del 18 de agosto de 1936 informa del bombardeo sobre el hospital de sangre de Tardienta:
  • La Rambla, 18 de agosto de 1936. El infructuoso ataque de los fascistas a Tardienta.
    • El Día Grafico del 19 de agosto de 1936 muestra el momento exacto de la explosión de un obús incendiario sobre Tardienta.
    • El Noticiero Universal recoge su paso por Tardienta el 29 de agosto de 1936 tras sufrir el bombardeo dejando constancia de su alto nivel de destrucción: «Nos adentramos en Tardienta. Recorremos sus calles angostas destrozadas por la aviación fascista. Vemos las casas casi en ruinas por el bombardeo de los cañones de 15 y medio de las fuerzas rebeldes. ¿Habéis leído alguna vez aquellas descripciones de las ciudades francesas destruidas por la gran guerra? Pues bien, esto es Tardienta. Huidos los vecinos; a medio derrumbar buen número de casas; obstruidas las calles… Es la guerra; es la guerra civil que han desencadenado unos militares traidores. Recorremos Tardienta. En todas las paredes de las casas, inscripciones contra el fascismo y declaraciones de fe revolucionaria: C.N.T., F.A.I., U.G.T., P.O.U.M., Frente Popular, Viva la República… Es la plasmación de toda la España antifascista.»

    Servicio de encargos para el frente de Tardienta:

    «El Sindicato de Obreros Metalúrgicos (U. G. T.), ha organizado un servicio diario, con camioneta, para ir al frente de Tardienta y sus alrededores, para llevar toda clase de encargos de los familiares de los compañeros milicianos que están en el citado frente. Estos encargos se recibirán en el local social del Sindicato, Diputación, 277.»

    El Noticiero Universal, 31 de agosto de 1936. 

    Muerte del periodista Mario Rietti

    «Ha sido traído a nuestra ciudad el cadáver de un periodista francés muerto en Tardienta. Esta tarde ha sido trasladado a nuestra ciudad, procedente de Barbastro, el cadáver del periodista Mario Rietti, muerto el día 2 de los corrientes en el frente de Tardienta, donde se encontraba en cumplimiento de sus deberes profesionales. Mario Rietti fue mortalmente herido al producirse un combate contra los fascistas. Mario Rietti había nacido en Alejandría (Egipto) el día 17 de abril de 1907. Sus méritos se habían puesto de manifiesto, especialmente, como redactor parlamentario del diario parisién «L’Oeuvre», y de una manera más destacada como colaborador del diario «L’Humanité», por encargo del cual fue al frente de guerra aragonés como corresponsal informativo. Asimismo había sido corresponsal del «Daily Express» en París. Llegó a Barcelona el día 27 del pasado mes de julio, desde donde había remitido algunas crónicas referentes al aplastamiento de la sublevación fascista en Cataluña. Su cadáver será depositado en el local social del Partido Socialista Unificado de Cataluña, sito en el Paseo de Gracia, número 38, en el antiguo local del Círculo Ecuestre.»

    El Noticiero Universa, 5 de septiembre de 1936.

    El hospital de Sangre de Tardienta

    Elisa García Sáez ejerce como enfermera en el Hospital de Sangre de Tardienta. La primera referencia que tenemos del hospital corresponde al 10 de agosto de 1936, en «El Noticiero Universal» donde se da cuenta de una visita de inspección de los servicios sanitarios al sector de Tardienta: «El sábado, los doctores Aguadé, Perramón y capitán de la Cruz, visitaron el frente de Aragón, sector de Tardienta, efectuando una inspección de la organización de los servicios sanitarios, los cuales son atendidos con la máxima perfección». La misma noticia se desarrolla en el mismo periódico en su edición del 14 de agosto:

    Visita a las instalaciones sanitarias

    «Los doctores Jaime Aguadé, Francisco de la Cruz y Severino Perramón, del Comité Sanitario, efectuaron una visita de inspección a los Hospitales, Trenes sanitarios y Ambulancias de Lérida, Barbastro, Sariñena y Tardienta, en las cuales encontraron al personal sanitario en perfecto estado de disciplina. La moral entre los heridos es elevadísima, hasta el punto de que al hablarles de convalecencia respondían que su deseo era reintegrarse cuanto antes al frente de batalla, con objeto de aniquilar al fascismo que se bate en retirada. Este Comité desearía que aquellos que sienten enfervorizarse su voluntad ante el peligro escuchasen las palabras de los héroes que permanecen en cama, algunos de los cuales no se levantarán jamás. Así verían el alma fortalecida que a todos precisa, si quieren librar a nuestro país del yugo que ha estado a punto de imponernos el militarismo monárquico, por fortuna abatido.»

    El Noticiero Universal, 14 de agosto de 1936.

    No obstante, pronto el hospital de sangre de Tardienta sufre el bombardeo anteriormente mencionado. El bombardeo se produce el 15 de agosto de 1936, hecho publicado en Solidaridad Obrera el 16 de agosto de 1936: «En el hospital de sangre cayeron varias granadas lanzadas por un avión. Los fascistas no respetaron las insignias de la Cruz Roja. Uno de los aviones, al ver que las mujeres y niños huían, descendió a poca altura ame-trallándolos, matando a seis mujeres y dos niños e hiriendo gravemente a otras diez mujeres.»

    De la misma forma aparece en diferentes medios: 

    «En la otra, las hordas fascistas, bombardean Tardienta. El hospital de guerra exhibe, en primer término, las heridas causadas por el bombardeo. Por ellas se escapa el dolor de los que cayeron en la lucha; dolor hondo y callado de hombres conscientes que luchan por la libertad de los hombres; dolor que las balas de los cañones fascistas no supieron respetar porque son incapaces de comprender».

    La Batalla, 20 de agosto de 1936.

    «Los rebeldes tienen emplazadas sus baterías en grutas abiertas dentro de las rocas. Vislumbramos el fogonazo que delata la posición de sus cañones. Tiran a la estación de Tardienta, a la fábrica de harinas y a los lugares donde ellos creen que están situadas nuestras piezas. Y tiran también al hospital de sangre y a la población civil. Un obús del quince y medio abre brecha en el suelo a treinta metros de donde ondean las banderas de la cruz encarnada».

    El Día Gráfico, 19 de agosto de 1936.

    Ya, ajenos al bombardeo, a los pocos días, El Noticiero Universal de 19 de agosto de 1936 informa del reparto de libros a los hospitales del frente: «La Oficina de reparto mensual de libros, que, por encargo del Comité Central de Milicias. Servicios Sanitarios, regenta Javier Escoda, lleva efectuadas las siguientes remesas: … Hospital de sangre de Tardienta 20,..».

    El hospital de sangre de Tardienta no sabemos que desarrolló tuvo. Los continuos bombardeos y la inestabilidad del frente hacen suponer que su desarrollo fue limitado, prevaleciendo como hospital de sangre de referencia el hospital de sangre de retaguardia de Sariñena. Así, los heridos del sector de Tardienta eran trasladados en ambulancias, muchas veces camionetas algo acondicionadas para ello, a Sariñena, por carreteras malas lo que motivo el transporte a través de trenes hospitalizados, aunque a veces eran bombardeados y el servicio se veían obligados a suspender. De esta manera se ponía de manifiesto en Solidaridad Obrera del 28 de agosto de 1936: «El traslado de nuestros heridos y enfermos se tiene que efectuar por carretera que, dada la mala situación en que se encuentra, ofrece graves peligros e incluso que cuando lleguen al hospital de sangre de Sariñena, hayan podido fallecer en el trayecto. Por cuanto funciona, casi con absoluta normalidad el ferrocarril de Tardienta a Sariñena, Lérida y Barcelona, ¿no se podría establecer un servicio de hospital sanitario, anulando las ambulancias por carretera?.»

    El traslado de heridos por medio de trenes hospitalizados, se efectuaba a Sariñena pero también a Lérida:

    Salvajismo pacifista

    Para poner de manifiesto la carencia de sentimientos humanistas de los enemigos de la libertad, cumplimos el triste deber de dar a conocer la noticia de haber sido bombardeado por el enemigo el tren hospital número 2 de servicio entre Tardienta y Lérida. Esta feroz agresión ocurrió el domingo pasado, y, afortunadamente no produjo baja alguna entre los heridos ni entre el personal sanitario. Hay que resaltar la magnífica actitud de éste, no desamparando ni por un momento, a pesar del peligro, a los hospitalizados confiados a su custodia. Felicitamos cordialmente a los médicos, enfermeros, enfermeras, practicantes, etcétera del tren hospital agredido.

    El Día Gráfico, 19 de agosto de 1936.

    Un grupo interesante. De derecha a izquierda, el jefe de la ambulancia sanitaria inglesa, nuestro compañero Nogareda, Stivill, Del Barrio, Alexandrino y Trueba. En el frente de Tardienta. El Día Gráfico, 12 de septiembre de 1936.

    Milicias antifascistas, aclaración necesaria

    «Recibimos con ruego de publicación, la siguiente nota: «Solidaridad Obrera» en su edición de ayer, día 28, insertó una crónica de Tardienta, el autor de la cual evoca con gran celo por la creación de un tren hospital, que haga la línea Tardienta-Sariñena, al objeto de evitar el transporte por carreteras, por resultar enojosos y perjudiciales a los heridos. Este Consejo Sanitario de Guerra tiene interés en hacer constar que el tren hospital Tardienta-Sariñena, es ya un hecho, como lo es el de Barbastro – Lérida y el de Lérida-Barcelona. Ahora bien como la ferocidad fascista no respeta para nada los trenes hospitales, a la hora del bombardeo es imposible su circulación y eso obliga a emplear otros medios de locomoción que llamen menos la atención de los artilleros fascistas, los cuales diríamos que prestan una predilección sádica por hacer blancos a las ambulancias y hospitales.»

    El Noticiero Universal, 29 de agosto de 1936.

    Llegada de la ambulancia inglesa al frente de Tardienta. Un jefe de la ambulancia inglesa junto a nuestro compañero de prensa Estivill, que actúa como jefe de una columna. La Rambla, 10 de septiembre de 1936. 

    Enfermeras en el frente. Una foto de la señorita Hempel, enfermera suiza que se encuentra trabajando con todo el entusiasmo en Tardienta. La Rambla, 10 de septiembre de 1936. 

    Si que sabemos que el 30 de noviembre de 1936 se reunió la célula de sanidad de Tardienta del Estado Mayor de la División Carlos Marx. En la reunión se trata el hospital de Grañén y su normalización por parte de su responsable Bartrina, la designación de Pablo Feliu Cirera como Jefe de farmacia de la División, la expulsión de los anarquistas de la División que ya habían sido «Eliminados del hospital de Tardienta» y la organización del hospital de Tardienta. 

    La organización del hospital la describen como anómala «Eliminados los anarquistas del hospital, la labor será mucho más fácil». Se acuerda la creación de un Comité para la organización del hospital «Para que estudie a fondo la cuestión», comisión que estuvo  formada por Manuel Lozano, médico, Pablo Feliu Cirera, farmacéutico, Pedro Romaní, médico, Ángel Bueno, practicante, y Isidro Tres Nicolau, camillero.

    Herida en el frente

    En Tardienta, Elisa es herida de gravedad en un bombardeo y posteriormente trasladada al hospital republicano de Sariñena, donde finalmente falleció por “heridas sufridas en acciones de guerra”, según su certificado de defunción.

    Diferentes medios de la época coinciden en que es herida por cascos de una bomba de aviación tras un bombardeo de la aviación sublevada. En la relación de hechos realizada se puede establecer que probablemente pudo ser herida en el bombardeo al hospital de sangre de Tardienta el 15 de agosto de 1936, lo que no llega a encajar bien de acuerdo a la fecha de su salida al frente el mismo día 15 de agosto de 1936.

    Queda claro que hay datos que pueden ser erróneos, aún más con la gran cantidad de información contradictoria que hay sobre Elisa. 

    La muerte de Elisa en los medios

    La muerte de Elisa, como ya se ha comentado anteriormente, tiene cierta repercusión en los medios. Así, son abundantes las referencias a Elisa al igual que el desarrollo de una pequeña biografía sobre la figura de Elisa que se va repitiendo en los diferentes medios. Asimismo, es curioso como la carta de Elisa a su madre se va reproduciendo en las diferentes crónicas. Una carta que no sabemos si llega a recibir su madre. Otro factor a tener en cuenta, es que en los diferentes relatos se pueden ir observando algunos errores, algunos como la fecha sobre el día de su muerte y otras imprecisiones. 

    El periódico ABC del 3 de septiembre de 1936, es uno de los primeros en recoger y desarrollar la noticia del fallecimiento de Elisa, conteniendo las palabras que Elisa escribió en carta a su madre Teresa, “Elisa García ha muerto en el frente de Aragón”:

    Muerte de una heroica enfermera

    Barcelona 3, 2 tarde. En el sector de Tardienta ha muerto, a consecuencia de haberle alcanzado los cascos de unas bombas lanzadas por aviones facciosos la enfermera de la Cruz Roja, y días antes de su muerte su madre recibió una carta en la que Elisa le decía: No paséis pena por mí; procuraré que no me pase nada: pero por si casualidad me sucediera algo, pensad que otros como yo también habrán caído. Si yo supiera que dando mi vida se podría terminar con los asesinos de la clase trabajadora, gustosa la daría. Si os dijeran que la lucha no es propia de las mujeres, decid que el cumplimiento del deber revolucionario corresponde a toda persona que no sea cobarde”.

    Prácticamente, el mismo texto del ABC aparece reproducido en el Diario El Cantábrico de Santander del 4 de septiembre de 1936. 

    También encontramos la noticia desarrollada en Solidaridad Obrera en su edición del mismo día 3 de septiembre de 1936: 

    Solidaridad Obrera, 3 de septiembre de 1936.

    Ha caído en cumplimento de su deber

    La compañera Elisa García, de veinte años de edad, ha muerto en el frente de Aragón -El casco de una bomba lanzada por los aviones fascistas segó, en el sector de Tardienta, la vida de nuestra joven camarada. 

    La dura lucha entablada con los fascistas está causando víctimas que afectan por un igual a los dos sexos y a todas las edades. En el cumplimiento del sacrosanto deber que nos impone la aurora revolucionaria, ha caído una muchacha de veinte años. 

    La compañera Elisa García es hija de la barriada de san Andrés. Nació en un barrio netamente obrero. Se educó en los suburbios de la Cataluña industrial. Y sazonada con el espíritu rebelde que se respira en las zonas proletarias, ha permanecido fiel hasta el último instante de su vida a la senda revolucionaria que se deslizó a través de la vida de nuestra compañerita en los lugares de trabajo.

    Al estallar la sublevación militar se enroló en las falanges proletarias. Poseída de un entusiasmo que rayaba en la heroicidad, quiso compartir la suerte de los miles de camaradas que partieron hacia los campos de batalla. Se alistó en la Cruz Roja. Fue de las primeras muchachas que se dirigieron a tierras aragonesas. A pesar del sentimiento profundo de su madre, no se doblegó ni ante el amor de madre. Ella sabía que su Jugar se encontraba al lado de Jos camastros de Jos hospitales de sangre. En el momento supremo de la marcha, sus labios se entreabrían con prometedoras sonrisas de un mañana justo y humano.

    Han transcurrido los días. Escribe a su madre. La pobre madre tiene a sus dos hijos en el frente de combate. Sus seres más queridos están peleando en las líneas de fuego. Pero no importa. El porvenir del proletariado exige que las madres también sepan renunciar, por unos instantes o por toda una eternidad, al cariño de Jos hijos. Y en este caso se encuentra la madre de Elisa García.

    Tenemos en nuestras manos una carta que dirige la infortunada camarada a su doliente madre. Le dice: «Por fin se han visto colmadas mis esperanzas. Voy al frente. Parto con buenos camaradas y con un estado de ánimo elevadísimo. Quiero luchar contra esta gentuza maldita. Quiero saber lo que es sufrir y quiero compartir el dolor de los camaradas que combaten en el frente. Tengo un corazón que no puede permanecer impasiblemente la lucha que sostienen nuestros hermanos.»

    Y sigue: «No paséis pena por mi. Procuraré que no me pase nada; pero si por una casualidad me sucediera algo, pensad que otros, como yo, también habrán caído. Si yo supiera que dando mi vida pudiera terminar con los asesinos de la clase trabajadora, daría gustosa mi vida. Y si alguien os dijera que la lucha no es propia de las mujeres, decidle que el cumplimiento del deber revolucionario corresponde a toda persona que no sea cobarde.»

    Nuestra camarada Elisa García escribía en semejantes términos a su madre pocos días antes de su gloriosa muerte. Esta carta, que está empapada de un sentido elevado de heroísmo y de abnegación, constituye la última voluntad de una miliciana que ha ofrecido su juventud y su vida al servicio de la causa del proletariado español. 

    No es posible trazar el comentario que se merece el gesto de la muchacha que, desafiando el peligro y que, despreciando la tranquilidad del hogar, ha sabido reivindicar a la mujer obrera. En el fin heroico de nuestra camarada hallamos los destellos de valentía y de gloria que ha aureolado a las valerosas mujeres a través de
    las páginas más destacadas que el proletariado mundial ha escrito con trazos de sangre y de dolor.

    Las mujeres catalanas, y por ende las españolas, han de imitar el ejemplar gesto de Elisa García. La vida de esta valiente muchacha y su espíritu de heroína, ha de ser un acicate para nuestras camaradas.

    Murió en el sector de Tardienta. Los cascos de unas bombas lanzadas por los aviones fascistas destrozaron el cuerpo de la joven y demindaron por una eternidad el bello rostro de la solicita enfermera de la Cruz Roja. El fascismo será vencido. Tenemos la completa seguridad. Con el temple de las mujeres que, como Elisa García, no retroceden ni ante la muerte, es imposible que la mesnada de asesinos que están asolando los lares proletarios lleguen a sus objetivos criminales.

    Saludemos fervorosamente el nuevo mundo que nace con la bravura y el heroísmo de nuestras mujeres. Recordemos a la camarada Elisa García y no la olvidemos en ninguno de los momentos que matizarán el devenir de la España proletaria.

    Loas a las mujeres que cumplen con su deber.

    Jaime. 

    El 4 de septiembre de 1936 «El Día Gráfico» recoge una reseña sobre Elisa de la que dice ser contada a través de un familiar. El artículo erra en la fecha de su muerte.

    Las victimas femeninas de la Legión Blanca

    Un familiar de Elisa García, la infortunada enfermera muerta en el frente de Tardienta nos cuenta su anónima odisea. 

    Caen los hombres. Caen los milicianos en el frente de combate. Otros, vencen. Los más. Avanzan hasta alcanzar sus objetivos, atrincherándose en ellos. Haciéndose cada vez más fuertes. Algunas veces hemos hablado también de que las mujeres han secundado esta lucha. Las milicias femeninas, que, desde el primer momento de la rebelión fascista degenerada en guerra, se levantaron. Elisa García, la enfermera muerta el día 26 en Tardienta, cuando las águilas negras de los aviones enemigos lanzaron su mortífera metralla, deseosa de vencer, segura de su triunfo.  

    Elisa era esa obrerilla alegre, bonita y buena de Barcelona -que yo glosaba días atrás desde estás columnas-, esa obrerilla que tiene una juventud y una belleza en flor. Vivía entre el suburbio de tonos aguafuerte. Nacida en la barriada de San Andrés, trabajaba en la fábrica de Fabra y Coats, y tenía ese optimismo fácil de las gentes sencillas. No ambicionaba nada, era feliz.  

    Pero llegó el día trágico, la terrible mañana del 19 y Elisa García dejo de ser para siempre la obrerilla alegre de la fábrica Fabra y Coats para convertirse en la mujer que tiene un deber que cumplir y un lugar que ocupar. El lugar de peligro. El Partido Comunista de San Andrés, al que pertenecía esta muchachita adorable de diecinueve años, instaló un Hospital de Sangre en la barriada.

    No desmayó un solo momento el temple de acero de la jovencita. Día y noche permaneció en pie, socorriendo a los que llegaban.

    Cuando la vida en la ciudad estuvo normalizada, Elisa García marchó simplemente a engrosar la legión blanca de las enfermeras sanitarias de guerra. En el frente de Aragón, la chiquita pasó horas difíciles, se mantuvo inquebrantable en su energía y no descansó. Era también feliz allí, entre la carne doliente de los heridos, sonriendo con su sonrisa luminosa de virgen humana. 

    El día 26 de agosto se encontraba escribiendo una carta a los suyos, a su pobre madre, mártir sacrificada, cuando tuvo que huir, refugiarse, parapetarse, bajo la aparición de tres trimotores enemigos que lanzaban una nube de bombas y proyectiles. Cayeron algunos heridos; otros, muertos, Entre ellos el cuerpo esbelto, sano y hermoso de la enfermerita joven de la barriada de San Andrés quedo destrozado por la metralla. 

    Muerta. Recogida de entre el espectáculo desolador del campo, quedó la carta sin terminar, legibles sus párrafos; la mano que había trazado los últimos pendía ya en el supremo desmayo de la muerte. 

    Sus compañeras, el otro ramillete de juventud de la barriada de san Andrés, sus hermanas las obrerillas, no quieren dejar para siempre el cuerpo de la hermosa enfermera entre el suelo devastado del frente aragonés. 

    Una a una depositan una parte de su jornal para poder conseguir el traslado de su hermana a la valerosa enfermera que ha dado su vida heroicamente por la causa. quieren que repose para siempre esa paloma blanca, pura, llena de juventud y vida, que destrozó una tarde el aguilucho negro del fascismo.

    Que retorne de donde partió. Que vuelva para siempre al cementerio de su ciudad natal, para que los ramos de rosas blancas, para que los ramos de rosas rojas puedan renovarse siempre sobre esta muchachita anónima que nunca aspiró a gloria alguna, que luchó desde el primer momento y que sacrificó los mejores años de su vida en aras de la conquista libertaria. 

    Elisa García ha muerto. Creo que todas las mujeres deberíamos dedicarle un recuerdo, de la misma manera que sus compañeras se preparan para recibirla cuando ya la muerte selló sus hermosos labios, que ya no volverán a sonreír jamás, como lo hicieron siempre, hasta en aquella tarde trágica en la que quedó muerta en el frente de batalla de Tardienta. 

    Ese es el destino y la abnegación de las jóvenes enfermeras que forman la legión blanca.

    C.A.M. 

    En L´Humanitat del 9 de septiembre de 1936, Lluís Capdevilla le dedica el articulo «Saber morir», artículo encontrado por Pau Vinyes (Elisa García Sáez, cooperativista i miliciana antifeixista). En el expone el trato que sufrieron muchas milicianas por parte de algunos hombres, con risas burlas por su presencia en la guerra por su condición de mujer. 

    “Más de una vez no he podido contener mi indignación en oír comentarios y ver el sonreír mofa con que, por parte de cierta manera de gente, era saludar el paso de estas chicas heroicas y plenas de buena voluntad que se han alistado a las milicias.

    Más de una vez me he visto obligado a reprimir severamente las sonrisas o los comentarios innobles.

    Más de una vez me tuve que aguantar la antipatía y el odio de estos pobres diablos que en la vida no tienen otra aspiración que la de «hacer el señor»; de estos cretinos disfrazados de señores que hasta ahora hablaban en castellano y leían prensa de derechas porque creían que eso hacía fin; de esta gente que no sabemos que muchas veces rico quiere decir burro; de estos chicos que llevan la cabeza brillante como una zapatilla y que solamente saben hablar de bailes, de golpes de puños y de marcas de automóvil: de estas chicas histéricas y cursis que no tienen otra cultura que la de cuatro filmes azucarados y cuatro novelas blancas. 

    Altamente eso ‒la antipatía de esta gente‒ no me desplaza, pobre de mi si me encuentran simpático, pues su simpatía significaría que soy tan cretino como ellos.

    Ellos, que ahora ya vuelven a respirar, que ya vuelven a ser el señor ‒como hasta hace poco días atrás hacía el proletariado‒, que ya, en las playas o montañas donde veranean ‒los que no han huido, muertos de pánico, a la ciudad‒  vuelven a hacer el cursi en las horas que no lloran la mala suerte de los militares sin honor, no tienen derecho ni la sonrisa ni el comentario irónico. 

    Estas chicas heroicas, dignísimas, llenas de buena voluntad, que han hecho lo que no han sabido hacer muchos hombres, son merecedoras de más respeto. 

    Yo hoy, en homenaje a su memoria, quiero hablar de una de ellas. No la conocía, no la había visto nunca. Sé de ella únicamente lo que me ha dicho un diario: que había nacido a San Andreu ‒barriada glorificada por el estimado Ignasi Iglésias‒ y que se decía Elisa García.

    Esta chica tenia veinte años y fue una de las primeras que se enrola  para ir de enfermera al frente. Esta chica escribía a su madre: ‘Por fin he podido ver realizadas mis esperanzas. Me voy al frente. Me voy con buenos camaradas y en un estado de animo elevadísimo. Quiero luchar contra esta gentuza maldita. Quiero compartir el dolor de los camaradas que luchan en el frente. Tengo un corazón que no puede estar impasible delante la lucha que sostienen nuestros hermanos…No paséis pena por mi. Procuraré que no me pase nada; pero si por una casualidad me sucediera algo, pensad que otros, como yo, también habrán caído. Si yo supiera que dando mi vida pudiera terminar con los asesinos de la clase trabajadora, daría gustosa mi vida. Y si alguien os dijera que la lucha no es propia delas mujeres, decidle que el cumplimiento del deber revolucionario corresponde a toda persona que no sea cobarde.

    Admirables palabras, las de esta chica; llenas de fe, de coraje, de dignidad. No sé si era socialista o comunista, si pertenecía a Esquerra Republicana o a les Juventudes Libertarias. Me es igual, pues todo el que lucha por la liberación del pueblo merece respeto.

    Yo no la conocía, pero aunque las oraciones ya han pasado de moda, escribo este articulo como si fuese una oración a su memoria y a su gloria”

    La Humanitat, 9 de septiembre de 1936.

     

    También aparece en la revista Tremp, donde equivocan su nombre por el de “Felisa” García. En un primer artículo de 1936 hacen referencia a su muerte “Murió cuando luchaba por conquistar la emancipación que había deseado en vida”. El 1 de octubre la revista publica la muerte de Elisa, recorte que tiene constancia Jordi Rabassa gracias a Josep Edo. El artículo la nombra como Felissa.

    «Hasta ahora había estado delegada de la Sección Femenina del Grupo Infantil de la Cooperativa ‘L’Andreuenca’. Nuestra querida compañera era un ejemple de mujer que respira deseos de emancipación.

    Comienza la revolución y ella ocupa su lugar.

    Primero con las armas al brazo. Después de enfermera en los hospitales de sangre, de ayudante de cocina a las casernas y lugar de concentración de trabajadores en lucha.

    Más tarde lavando la ropa para los heridos. Últimamente en el frente de Aragón.

    Su ejemplo es magnífico, brillante. Su fortitud, su espíritu, su gallardía y su temple son solo características propias de una gran mujer.

    De una mujer como ella. En el momento de su traspaso no tenemos palabras para expresar nuestro dolor por la pérdida de nuestra camarada.

    El más grande homenaje a nuestra Felissa será rendirle nuestra más alta admiración. 

    Su vida y muerte han estado brillantísimas y ejemplares. Vivió para liberarse o morir.

    Murió cuando luchaba para conquistar la emancipación que había deseado en vida. Fellissa (sic) García es una joya que adornará los libros de los héroes caídos por la metralla del fascismo asesino.

    Xusmi»
    Revista TREMP, 1 de octubre de 1936.

    Homenaje del Grupo Infantil de la Cooperativa «L’ Andreuenca«

    A su muerte llegan los reconocimientos a la miliciana muerta, una de las primeras en la guerra. Así, que Elisa es homenajeada por sus compañeros/as del Grupo Infantil de la Cooperativa «L’ Andreuenca«, del que había formado parte, a través del medio de Acción Cooperativista (núm. 696 del 4 de septiembre de 1936), una publicación del mundo cooperativista barcelonés:

    “Las Juventudes Cooperativistas de Barcelona han debido de lamentar esta última semana una baja sensible en sus filas. Se trata de la simpática y valerosa compañera de la ex-sección de Juventud de «L’ Andreuenca» Elisa García, de diecinueve años de edad.

    Al estallar la revuelta militar-fascista el mes pasado, García ocupó de inmediato un puesto en la lucha emprendida. La vimos [sic] con las armas en las manos, la vimos [sic] prestando servicio a los hospitales, la vimos [sic] trabajando en los comedores colectivos. Allí donde ella creía que podía ser útil, allí se enrolaba.

    Más tarde, cuando en Barcelona el ambiente se iba normalizando, el espíritu inquieto de nuestra compañera se hallaba cohibido en el marco de nuestra ciudad, y optó por alistarse en las columnas que salían a combatir en el frente de Aragón y se enroló en el ejército de la Libertad como una simple miliciana, fusil al cuello y con el correspondiente correaje con municiones. Así ha encontrado la muerte nuestra compañera, luchando como una verdadera heroína, luchando por consolidar con las armas la nueva humanidad que se vislumbra, la nueva ordenación económica de las cosas en sentido colectivo, que ya no es una hipótesis sino una realidad efectiva, gracias a la sangre que como la de nuestra compañera, se ha derramado y se derrama.

    Compañera Elissa García: tu nombre quedará grabado para siempre en nuestra memoria; tu ejemplo y tu heroísmo será el impulso que dará fuerza a los brazos armados de los jóvenes cooperativistas para vengarte, y a aquellos que trabajan en las secretarías, en el orden económico y de organización en los momentos de desfallecimiento y de cansancio [sic] producidos por el trabajo, tu recuerdo les dirá que deben continuar en su lugar para hacer triunfar, para ordenar la causa por la cual tú diste la vida.

    Compañera Elissa García, descansa en paz, tu recuerdo estará siempre en nosotros.”

    Perdida de un cajón de flores

    Simpática anécdota y noticia sobre un cajón de flores perdidos que tenía como destino la tumba de Elisa, perdida publicada en Solidaridad Obrera el 7 de noviembre de 1936.

    «Se ha perdido en la carretera de la estación a Sariñena un cajón de flores artificiales dedicadas a Elisa García, muerta en el cumplimiento de su deber en el hospital de sangre de Tardienta.

    Quien las haya encontrado, remítelas a la policía de Sariñena.»

    Hermes.  

    Calle Elisa García

    En los primeros días de investigación, es asombroso tener constancia, gracias a Víctor Pardo Lancina, periodista y escritor altoaragonés especialista en la guerra civil española y autor de Tiempo destruido, que el nombre de Elisa García Sáez aparece escrito en una pared, dando nombre a una calle de un pueblo, no reconocido, de Los Monegros. Concretamente, la imagen aparece en el documental de la CNT Aragón trabaja y lucha, rodado en 1936 en distintos pueblos aragoneses.

    Calle de Elisa García (Muerta por la Libertad).

    La población responde a la localidad monegrina de Farlete, concretamente a la actual calle Horno. La averiguación viene en el 2025 por medio de una investigación sobre Valero Azara Azara a través de su sobrina Palmira Fustero Duarte. Gracias a la consulta de diferente documentación, sobre la familia Azara, se encuentra una relativa a su hermana, por parte de madre, Lola Fustero Azara. En tiempos de guerra, Lola se encontraba en paradero desconocido por lo que su padre andaba buscándola, lo que lleva a publicar anuncios en Solidaridad Obrera y a remitir peticiones a través del Comité de Farlete en la que refiere: «La niña se llama Lola Fustero Azara de ocho años de edad y es hija de Pedro Fustero y Eusebia Azara que vive en la calle Elisa García (antes Horno)».

    Junto a Pau Vinyes Roig y Jaume León Andrés, el 14 de abril del 2025, desplazados a Farlete, identificamos la casa de la inscripción, en la calle Horno esquina con la Avenida de Zaragoza (A-1104).

    De hecho, su muerte tuvo su eco en medios locales, del mismo frente y cercano a Farlete como es el caso de El Frente, boletín de guerra de la Columna Durruti.

    «La dura lucha entablada con los fascistas está causando víctimas que afectan por un igual a los dos sexos y a todas las edades. En el cumplimiento del sacrosanto… que nos impone la aurora revolucionaria, ha caído una muchacha de veinte años.

    La compañera Elisa García es hija de la barriada de San Andrés. Nació en un barrio netamente obrero. Se educó en los suburbios de la Cataluña industrial. Y sazonada con el espíritu rebelde que se respira en las zonas proletarias, ha permanecido fiel hasta el último instante de su vida a la senda revolucionaria que se deslizó a través de la vida de nuestra compañerita en los lugares de trabajo.

    Al estallar la sublevación se enroló en las falanges proletarias. Poseída de un entusiasmo que rayaba en la heroicidad, quiso compartir la suerte de los miles de camaradas que partieron hacia los campos de batalla. Se alistó en la Cruz Roja. Fue de las primeras muchachas que se dirigieron a tierras aragonesas. A pesar del sentimiento profundo de su madre, no se doblegó ni ante el amor de su madre. Ella sabía que su lugar se encontraba al lado de los camastros de los hospitales de sangre. En el momento supremo de la marcha, sus labios se entreabrían con prometedoras sonrisas de un mañana justo y humano.

    … hijos en el frente de combate. Sus seres más queridos están peleando en las líneas de fuego. Pero no importa. El porvenir del proletariado exige que las madres también sepan renunciar, por unos instantes o por toda una eternidad, al cariño de los hijos. Y en este caso se encuentra la madre de Elisa García.

    Tenemos en nuestras manos una carta que dirige la infortunada camarada a su doliente madre. Le dice: Por fin se han visto colmadas mis esperanzas. Voy al frente. Parto con buenos camaradas y con un estado de ánimo elevadísimo. Quiero luchar contra esta gentuza maldita. Quiero saber lo que es sufrir y quiero compartir el dolor de los camaradas que combaten en el frente. Tengo un corazón que no puede permanecer impasible ante la lucha que sostienen nuestros hermanos.

    Sigue: No paséis pena por mí. Procuraré que no me pase nada; pero so por una casualidad me sucediera algo, pensad que otros, como yo, también habrán caído. Si yo supiera que dando mi vida pudiera terminar con los asesinos de la clase trabajadora, daría gustosa mi vida. Y si alguien os dijera que la lucha no es propia de las mujeres, decidle que el cumplimiento del deber revolucionario corresponde a toda persona que no sea cobarde.

    Nuestra camarada de Elisa García escribía en semejantes términos a su madre pocos días antes de su gloriosa muerte. Esta carta, que esta empapada de un sentido elevado de heroísmo y abnegación, constituye la última voluntad de una mujer que ha ofrecido su juventud y su vida al servicio de la causa del proletariado español.

    No es posible trazar el comentario que se merece el gesto de la muchacha que, desafiando el peligro y despreciando la tranquilidad del hogar, ha sabido reivindicar a la mujer obrera. En el fin heroico de nuestra camarada, hallamos los destellos de valentía y de gloría que ha aureolado a las valerosas mujeres a través de las páginas más destacadas que el proletariado mundial ha escrito con trazos de sangre y de dolor.

    Las mujeres catalanas y por ende las españolas, han de imitar el ejemplar gesto de Elisa García. La vida de esta valiente muchacha y su espíritu de heroína, ha de ser un acicate para nuestras camaradas.

    Murió en el sector de Tardienta. Los cascos de unas bombas lanzadas por aviones fascistas destrozaron el cuerpo de la joven y demudaron por una eternidad el bello rostro de la solicita enfermera de la Cruz Roja. El fascismo será vencido. Tenemos la completa seguridad. Con el temple de las mujeres que, como Elisa García, no retroceden ni ante la muerte, es imposible que la mesnada de asesinos que están asolando los lares proletarios lleguen a conseguir sus objetivos criminales. 

    Saludemos fervorosamente el nuevo mundo que nace con la bravura y el heroísmo de nuestras mujeres. Recordemos a la camarada Elisa García y no la olvidemos en ninguno de los momentos que matizarán el devenir de la España proletaria.»

    Pina de Ebro, 5 de septiembre de 1936.

    Homenaje en la inauguración del «Casal Jove Cooperativista” 

    En un artículo en noviembre de 1936 de la revista Tremp, con motivo de la inauguración del “Casal Jove Cooperativista” se da cuenta en honor y homenaje a los estimados camaradas fallecidos Castells, Martí y Felisa García, errando otra vez el nombre de Elisa.

    «Tal como había estado anunciado se celebra la inauguración del «Casal Jove Cooperativista» al honor y homenaje de nuestros estimadas camaradas Castells, Martí y Feliça (sic) García.

    Abrió el acto J. Torres, que puso de relieve la significación de aquella inauguración y homenaje al mismo tiempo.

    Después hicieron dos discursos muy sentidos los compañeros Cortines y Fernández Jurado.

    Seguidamente la niña Joana Ribas recitó con gran sensibilidad unas poesías.

    Capdevila -dijo- perfectamente el ‘Romancero Gitano’ , de García Lorca. Fue muy aplaudido.

    Acto seguido la compañía Onèssima Ripoll nos obsequió con un recital de piano, ejecutando piezas clásicas, y una composición suya titulada «Hivern» que fueron aplaudidas entusiásticamente por el numeroso público que llenaba la sala.

    Con la proyección de cintas rodadas por las Juventudes se dio por acabada la fiesta.

    ¡Un gran día para la Juventud! «

    A todos los trabajadores de St. Andreu. A la memoria de Elissa García

    La clase trabajadora de nuestro país escribe en estos momentos las páginas más gloriosas que se registran en la historia, camino de su liberación.

    Se ha estado luchando y se lucha por conseguir una sociedad más humana y más justa que la actual. 

    Con esta finalidad pagamos el tributo de sangre fecundo y necesario por tal de consolidar la victoria; las organizaciones obreras tienen el mejor de sus cuadros activos en los frentes de combate.

    Muchos son ya, por desgracias, los que han perdido la vida.

    Nuestra barriada, barriada eminentemente obrera, no se podía quedar al margen de la lucha actual. Son muchos los hijos y habitantes de esta que luchan en las gloriosas columnas de los frentes de Aragón y de Madrid.

    Forman ya cadena los compañeros caídos.

    Entre estos destaca la silueta graciosa de una chica, de una heroína Elissa García.

    Militante activa de nuestro sindicato a la fábrica Fabra i Coats (almacén de La Segrera), al estallar el movimiento no duda en enrolarse fusil al brazo, primero de enfermera y más tarde, en una organización que no era la que en normalidad militaba. Cuando los tiros se apagaron en nuestra ciudad, cuando su presencia en ella ya no era necesaria, marcha allá donde podían necesitarla más, parte al frente como enfermera en una columna de la CNT. 

    Por encima de las tendencias ideológicas había un enemigo a abatir, y para hacerlo no interesaba el color de la bandera bajo la cual se luchaba.

    Elissa García comprendió bien el problema de la unidad. 

    Elissa García encuentra la muerte en el frente de Aragón luchando contra el fascismo asesino.

    La gesta sublime de esta compañera, entendemos el Sindicato Mercantil de Barcelona UGT, que hay que inmortalizarlo como ejemplo para las generaciones futuras. 

    A tal fin ha decidido dar su nombre a una calle de nuestra barriada. 

    La antigua calle de las monjas, desde el día 3 de enero siguiente, se denominará calle de Elissa García. 

    El Sindicato Mercantil de Barcelona UGT, invita a todas las organizaciones antifascistas y a todos los trabajadores de St. Andreu, al acto de descubrir la placa que perpetuará el nombre de nuestra compañera, y que tendrá lugar en dicha calle, junto al Paseo de Josep García (Rambla), el día indicado, a las diez en punto de la mañana.

    Con este acto, homenajearemos a nuestra compañera, recordaremos todos los compañeros caídos y a todos los que lucharon en el frente, y demostraremos al mismo tiempo el espíritu antifascista de nuestra barriada.

    Que no falte ninguna organización.

    Que no falte ningún obrero consciente.

    Os esperamos a todos. 

    Barcelona (St. A.), 31 de diciembre de 1936.
    Sindicato Mercantil de Barcelona UGT. Delegación de San Andreu.

    Carrer Elisa García

    Como no podía ser de otra manera, en Barcelona también se le dedica una calle a Elisa García Sáez, al entonces y actual “carrer de les Monges” (calle de las monjas). La noticia del cambio de nombre de la calle aparece en la revista TREMP, en el número del 15 de enero de 1937. El acto, organizado por el Sindicato Mercantil de la UGT, se realiza el 3 de enero de 1937 y cuenta con numerosas adhesiones, destacando la participación de la banda del POUM, quienes ejecutan himnos revolucionarios.

    «El día 3 del corriente mes la barriada de S. Andreu homenajea a nuestra compañera Eliça García dando su nombre a una calle del barrio.

    En dicho acto que fue organizado por el Sindicato Mercantil U.G.T., entidad donde militaba también Eliça, habla nuestro compañero Cortines en representación de la Unió de Joventuts.

    En dicho acto, que fue muy concurrido asistieron y se adhirieron todas las entidades antifascistas del barrio, con sus banderas. Acudió también la banda del P.O.U.M. que ejecutó himnos revolucionarios.

    Con motivo de este acto el día anterior y por medio de las emisoras de la Generalitat habló, enalteciendo la figura de Eliça García, nuestro compañero presidente de la Unió de Joventuts.

    Estamos orgullosos que el nombre de nuestra compañera figure en una calle de  nuestra ciudad, su ejemplo vivo ha de ser el acicate que nos estimule a trabajar.»

    Revista Trem, 15 de enero de 1937.

    Pau Vinyes, en su investigación, ha encontrado abundante información sobre este acto de nombramiento de la calle a Elisa García, manifestando que el acto es promovido por el POUM de Sant Andreu a la que consideran compañera. Este es el caso de El Diluvio,  del 3 de enero de 1937: Hoy, a las diez de la mañana, en el cine Odeón, el Partido Obrero de Unificación Marxista, celebrará un gran mitin en el que tomarán parte los camaradas Pilar Santiago, Comabella, Arquer y Nin. Este acto irá precedido del descubrimiento de una lápida dando el nombre de nuestra querida compañera Elisa García a la antigua calle de las Monjas”. El Día Gráfico va más allá, considerándola afiliada al POUM: 

    «Descubrimiento de la lápida que da el nombre de Elisa García, afiliada al POUM, a la antigua calle de las Monjas”. Diario Gráfico, 5 de enero de 1937. 

    El acto queda también recogido en el órgano del POUM, en La Batalla en su edición del 5 de enero de 1937. Referencia encontrada por Pau Vinyes: 

    «El domingo tuvo efecto en la barriada de San Andrés el acto de descubrir la placa que da el nombre de nuestra camarada Elisa García, a una de las calles de esta barriada. En el acto del descubrimiento de la placa, hicieron uso de la palabra, haciendo remarcar la significación del acto y elogio de nuestra camarada Elisa García, que murió en el frente, los camaradas Vilella, del «Sindicato Mercantil», al que pertenecía la García; Conesa, de la CNT; Cortina y Arquer, secretario general del Sindicato Mercantil y miembro de nuestro partido. A continuación, en manifestación se dirigieron al cine Odeón, donde tenía efecto un mitin, en el que hicieron uso de la palabra los camaradas Conesa, que presidió Pilar Santiago, por la JCI, y los camaradas Arquer y Nin, por el CE del POUM. 

    Antes se descubrió una placa que da el nombre de la camarada Elisa García, a una de las calles de esta barriada.

    Hablaron, en este acto, el camarada Conesa, de la CNT; Cortina, por la delegación del POUM de San Andrés; Vilella, por el Sindicato Mercantil, y Arquer, por el CE del POUM. 

    La Batalla, 5 de enero de 1937.

    Plano del antiguo refugio de las cocheras de Sant Andreu de Palomar con la delimitación de las calles, entre ellas la calle Elisa García. Cortesía de Pau Vinyes. 

    Grupo Elisa García del Socorro Rojo de Cataluña

    Elisa García da nombre a un grupo del Socorro Rojo de Cataluña, hecho descubierto por Pau Vinyes. Tal y como cuenta Pau Vinyes, el Socorro Rojo de Cataluña respondía a una organización de ayuda humanitaria que llega a contar con una sección propia  denominada «Grupo Elisa García» en relación a la información publicada en La Humanidad el 24 de julio de 1937: “Son convocados todos los compañeros que pertenecen al Grupo ‘Elisa García’, de la sección primera del Socorro Rojo de Cataluña, a la reunión que tendrá lugar mañana, lunes, día 25, a las cinco de la tarde, en el domicilio social (Arcs, 7).”

    Un poema a Elissa García

    En el número de agosto de 1937 de la revista Ideas, Boletín de los trabajadores de Filatures Fabra i Coats, aparece un poema dedicado a Elisa y firmado por J. Salas. Un poema con gran carga emocional, profundo, desde el corazón. El poema es en catalán y al lado su traducción al castellano por Os Monegros:

    A Elissa García:

    En la contemplació del seu retrat

    Quantes i quantes vegades
    passant de nit la secció
    m’he parat a contemplar-la
    extasiat d’admiració.
    La serenor de sos ulls
    el somriurer de sos llavis,
    i la gràcia de sos rulls,
    m’ha donat la sensació
    que vivia, sense agravis,
    prodigant sa abnegació.
    ¡ Que depressa passa’l temps !
    Sembla ahir que falaguera
    sortia del seu treball
    joiosa, humil, com era.
    I ara parat davant d’ella
    quanta pena sento al cor.
    ¡ Guerra sempre maleïda
    que’n segues vides en flor !
    ¡ Quanta sang arreu vessada
    sens pietat i sense amor !
    ¡ Quanta amargura i tristesa
    per no viure en Germanor !
    ¡ Quanta vilesa en els cors
    per egoisme insensàt ,
    volguent més esclavitzar
    dels pobles la Llibertat !
    I devant d’aquest retràt
    de la Elissa riallera,
    em pregunto cap-ficàt,
    si tota la massa obrera
    procedeix com es degut,
    i es digne dels seus caiguts.

                                                     J. Salas

    En la contemplación de su retrato

    Cuantas y cuantas veces 
    paseando de noche su sección
    me he parado a contemplarla.
    extasiado de admiración.
    La serenidad de sus ojos
    el sonreír de sus libios
    y la gracia de sus rizos
    me ha dado la sensación
    que vivía sin agravios
    prodigando su abnegación.
    ¡Qué deprisa pasa el tiempo!
    Parece ayer que halagüeña
    salía de su trabajo
    gozosa, humilde, como era. 
    Y ahora parado delante de ella
    cuanta pena siento en el corazón
    ¡Guerra siempre maldita
    que segas vidas en flor!
    ¡Cuánta sangre por todas partes derramada
    sin piedad y sin amor!
    ¡Cuánta amargura y tristeza
    por no vivir en fraternidad!
    ¡Cuánta vileza en el corazón
    por egoísmo insensato
    queriendo más esclavizados
    de los pueblos de la libertad!
    Y delante de este retrato
    de la Elissa risueña
    me pregunto pensativo
    si toda la masa obrera
    procediese como es debido
    y fuese digna de sus caídos. 

                                        J. Salas

    El frente de Aragón se derrumba

    En marzo de 1938, el bando sublevado realiza una fuerte ofensiva que derrumba todo el frente aragonés. La ofensiva está al mando del general José Moscardó Ituarte, quien rompe y avanza imparable en el frente de Aragón, manteniendo bajo sus órdenes a las divisiones 51, 53, 54 y 55 (Memoria. Os Monegros).

    La ofensiva da comienzo el día 21 de marzo y el día 23 la 54 División gana y rebasa Tardienta: «Amanece el día como se ha pasado la noche, a media mañana aclara el tiempo y se continua la operación, después de un pequeño combate se toma el pueblo de Tardienta, haciendo muchos prisioneros.» (Sánchez Forcada, Manuel. Diario de campaña de un requeté pamplonés).

    «El día 23 se tomó, después de vencer dura resistencia, el citado pueblo de Tardienta»

    Pinto de la Rosa, J. María. El Grupo Mixto de Ingenieros Nº 4.

    Prácticamente, todo Aragón cae bajo el dominio fascista, con la finalización de la guerra, el 1 de abril de 1939, dando comienzo a la dictadura franquista que dura cerca de 40 años.

    Versos cincelados

    Con la llegada de la dictadura, se establecen diferentes gobiernos afines al régimen franquista. Así, el ayuntamiento de Sariñena se constituye en alcaldía y concejales de ideología franquista (Sariñena, alcaldes de una dictadura). 

    La lápida de Elisa García Sáez es molesta para las fuerzas locales, hasta que un alcalde ordena que a golpe de martillo y cincel se piquen aquellas frases tan molestas, para que sean ilegibles y borrada su memoria.

    Javier Casas, Elena y Sergio Salas y Esteban Grau somos insistentes, tardes y tardes intentando leer las cuatro frases borradas y, aunque nos lleva su tiempo, conseguimos leer las tres primeras frases mientras la cuarta duramente se nos resiste.

    Tozudos, tercos en nuestro empeño, es a principios de abril del 2013 cuando se termina de leer la cuarta y última frase, gracias a Pepa Casas y su hija Carmen, que simplemente leen con un solo vistazo la cuarta y última frase. Así, la leyenda borrada amanece de la oscuridad del fascismo y su memoria ahora reside en los imparables aires de libertad que recorren el mundo y que nunca podrán ser atrapados ni dominados por el fascismo. Ahora Elisa está en muchos corazones:

    “Muerta heroicamente

    luchando contra el fascismo

    en el frente de Aragón

    sector Tardienta”.

    Síntesis

    Todo apunta a que Elisa tuvo su relevancia como miliciana, siendo su figura distinguida por ser mujer y formar parte activa en la lucha. Por ello fue reconocida en su momento, con crónicas sobre su heroica muerte, como referente y hasta con una cierta intencionalidad de denuncia y/o propagandista. 

    Y a su vez, en tiempos recientes, desde la perspectiva histórica, su figura ha merecido el interés, quedando recogida en diferentes publicaciones, principalmente en aquellas que tratan el tema de la mujer en la llamada guerra civil española. Este fue el caso, tal y como se ha señalado anteriormente, de las historiadoras Nuria Valls y Montserrat Carreras en su artículo «La mujer catalana en las milicias» (Historia 16: La Guerra Civil Número 10: Milicias y ejércitos, Edición 1986), artículo que Javier Roca localiza en aquellos primeros días de la investigación: “Elisa García Sáez representa la figura de la mujer miliciana en la guerra civil española. Mujeres que tomaron parte activa en la lucha reclamando unas libertades colectivas que veían peligrar”. Igualmente, como se ha ido viendo a lo largo del presente artículo, de numerosas publicaciones. 

    En definitiva, es destacable la recuperación de las frases destruidas, como un acto de reparación, dignificación, justicia y memoria. Pero, además, ha supuesto un lugar de encuentro, de conocer a personas excepcionales, de establecer lazos en torno a Elisa y compartir ideales y valores que nos hacen continuar por un mundo mejor. A la memoria de Eduardo Santamaría, Javier Roca y Miguel Sala y a la familia de Elisa, José Puigdomènech, Quima, Marisa y Dolors Gumbau i Sáez y a Lisandro Pardoa Puigdomènech. Gracias a Víctor Pardo, Jordi Rabassa, Paun Vinyes, Xavier de la Cruz, Gonzalo Berger y Cati Torres. 

    Publicau en “Os Monegros» el 23 de mayo del 2013 y actualizado en junio del 2025.

    Estás muerta y no lo estás, tu memoria está viva ¡en nosotros/as vivirás!, por siempre “Elisa García Sáez”.

    Elisa García Sáez, historia viva

    Su historia sigue viva y han sido numerosos los actos y homenajes que se han ido dedicando a la figura de Elisa, entre los que podemos destacar:

    • Desde el 2012, cada 14 de abril, con motivo del día de la II república se rinde un sentido homenaje a Elisa García Sáez, la Miliciana. Homenaje a la miliciana.
    • El mismo 14 de abril del 2012, Joaquín Ruiz Gaspar publica un artículo sobre el homenaje a Elisa en Arainfo «Homenaje a la miliciana Elisa García Sáez en Sariñena».
    • El 10 de enero del 2013, el proyecto cultural «Os Monegros» crea la entrada Elisa García Sáez en Wikipedia y en Viquipèdia, traducción al catalán por Rosa Arqué.
    • El 20 de enero del 2013, Jordi Rabassa escribe en su blog «Perquè vull» el artículo «Elissa García. La història de l’oblidada miliciana andreuenca».
      El 11 de febrero del 2013, Os Monegros publica un pequeño escrito «Recuperando la memoria de Elisa García Sáez».
    • El 3 de marzo del 2013, en el marco de las Jornadas de Acción Feminista Autónoma de Barcelona se lleva a cabo la acción «Ni monjas ni desmemoriadas, cambiemos de nombre las placas». Una acción que consistió en la colocación de un cartel tapando la placa. El acto fue reprimido por la guardia urbana interponiendo varias denuncias. Dos mujeres son detenidas por su negación a identificarse «Según su entorno, las dos mujeres se han negado a ser identificadas porque consideran que no han hecho nada malo, ya que su actuación se enmarca en la recuperación de la memoria histórica feminista» (La vanguardia, 3 de marzo del 2013).

    Foto: Pedro Paramo @pedro_paramo_c

    • El mismo 3 de marzo del 2013, Jordi Rabbasa publica en su blog «Perquè vull»: «Una fotografía de l´Elissa García».

    Imagen cedida por la familia de Elisa,
    retocada por Xavier Gómez. Perquè vull.

    • El 23 de abril del 2013 Jordi Rabassa publica en su blog «Perquè vull» el artículo «Una banda del POUM per homenatjar Elissa García».
    • En mayo del 2013, en la revista Carrer núm. 128, Meritxell M. Pauné publica su artículo «El retorn d’Elisa García«.
    • El 22 de septiembre del 2013 se realiza un recital de poesía en Sant Andreu, Poesía en la plaza «Homenatge a n ´ ´Elissa García«. Pequeño acto en recuerdo de Elisa García en St. Andreo (CSO La Gordissíma). 
    • El 14 de abril del 2014 se vuelve a rendir homenaje a La Miliciana, consolidando una jornada que se ha ido repitiendo con los años.
    • El 6 de junio del 2014 en el diario del Altoaragón se publica el artículo «Elisa García Sáez, una memoria imborrable«, por Joaquín Ruiz Gaspar.
    • El 10 de diciembre del 2014 se coloca una placa en memoria de Elisa: «Dona treballadora andreuenca,miliciana revolucionària morta en combat al front d’Aragó el 25/8/36»: Mujer trabajadora andreuenca, miliciana revolucionaria muerta en combate en el frente de Aragón el 25/8/36.
  • El 2 de agosto del 2015, Jordi Rabassa publica en el diario.es el artículo «Elisa García, la miliciana que todo el mundo olvidó».
  • En el 2016 se colocó de nuevo una placa en la antigua calle Elisa García.

    Foto Chorche Paniello. 

    • El sábado 27 de octubre del 2018 se inaugura una placa que da nombre a los jardines de «Elisa García Sáez en su Sant Andreu natal.

    De acuerdo con Pau Vinyes: «El descubrimiento de la placa se llevó a cabo en el marco de la Feria de Economía Solidaria (Fira de l’Economia Solidària (FESC), del 27 de octubre de 2018. La propuesta de nombrar un espacio público con su nombre surgió conjuntamente de la Fundación Roca i Galès, la Red de Economía Solidaria (Xarxa d’Economia Solidària), la Coordinadora de Centres de Estudios de Habla Catalana (Coordinadora de Centres d’Estudis de Parla Catalana) y la Federación de Cooperativas Agrarias (Federació de Cooperatives Agràries), y con el apoyo de diversas entidades de Sant Andreu de Palomar, entre otras, la Asociación de Vecinos y Vecinas de Sant Andreu de Palomar (Associació de Veïns i Veïnes de Sant Andreu de Palomar) y el Centro de Estudios Ignasi Iglèsias (Centre d’Estudis Ignasi Iglésias).

    • A finales del 2018 el kolektivo de audiovisuales ”La KAja Te Ve” presenta la obra teatral «Elisa García, memoria y lucha», estrenada en Sant Andreu los días 30 de noviembre y 1 de diciembre en la Cinetika y el 7 de abril del 2019 en Sariñena en el cine teatro El Molino. 
    • El 19 de mayo del 2020 Pau Vinyes publica en la web Opiniò Andreuenca «Elisa García, Cooperativista i miliciana antifaixista».
    • En el 2020, Pau Vinyes Roig publica el esbozo biográfico «Elisa García Sáez, Cooperativista y miliciana antifascista», editorial Llop Roig en formato de caudernilllo.
    • En el 2022 se realiza una pegatina en reconocimiento a Elisa.

    Pegatina Elisa García Sáez.

    • El 27 de septiembre del 2022, Chorche Paniello dedica a Elisa un artículo en su blog del centro de recuperación de pegatinas: «En Sant Andreu y en Sariñena: Elisa García Sáez en pegatina«.
    • El 29 de enero del 2024, la hinchada del club popular catalán Sant Andreu de la 4ta división extiende una lona con los rostros de Marina Ginestà y Elisa García Sáez con el lema «A la vanguardia de la Resistencia».
    • En la feria de coleccionismo «Replega» de Monzón, Elisa es reconocida en la edición del 2024 en la serie coleccionable de chapas de cava de aragonesas ilustres. Gracias a Chorche Paniello.
    • El 8 de marzo del 2025, día internacional de la mujer, la calle antiguamente denominada Elisa García de Sant Andreu es objeto de una acción de recuerdo y memoria de Elisa.

    Fotografía Pau Vinyes.

    • Los días 17 y 18 de mayo del 2025 se realiza la Ruta Elisa García Sáez por el frente de Aragón participando cerca de cincuenta personas de Sant Andreu, organizada por Pau Vinyes Roig y Jaume León Andrés.

    La ruta parte de Sant Andreu en autocar el sábado 17 de mayo alcanzando Sariñena al mediodía. Tras una recepción en la casa de la cultura, edificio Antonio Beltrán, se realiza una visita guiada por la localidad de Sariñena, conociendo algunos enclaves significativos para Elisa como fue la antigua casa solariega que albergó el Hospital Militar de Sariñena.

    A continuación, se realiza un acto en el cementerio municipal en torno a la tumba de Elisa García Sáez, depositando un ramo de flores y recitando el poema de J. Salas. Entre los presentes, por sorpresa se encuentran las hermanas Quima, Marisa y Dolors Gumbau i Sáez, sobrinas de Elisa. Con sus presencias y testimonios el acto alcanza una emotividad especial, cordialidad, familiaridad, reconocimiento, memoria, dignificación, justicia y cariño por la Elisa que en tantos corazones está.

    La comida se celebra en el restaurante sariñenense Saso Verde, quienes tienen el detalle de entregar un detalle tanto a los organizadores Pau y Jaume como a Quima, Marisa y Dolors, se trata de una impresión de fotografía en madera con la imagen de Elisa y las frases de su lapida, obra del artista artesano Antonio Puyal Pociello.

    Por la tarde se procede a visitar vestigios del aeródromo republicano Alas Rojas de Sariñena y parte de las trincheras de la sierra de Alcubierre. La jornada continuó el día siguiente con la visita al viejo pueblo de Belchite.

    Fue una jornada inolvidable, verdaderamente emotiva, después de 15 años investigando y difundiendo la figura de Elisa García Sáez, conocer a familiares de Elisa resulta especial. Entre las conversaciones surge un recuerdo, un familiar, creo que de Argentina, que hace años me escribió, les digo que ya lo miraré y después por whatsapp les digo.

    Aquella misma tarde de domingo busco el viejo email, Lisandro Pardoa, un email de mayo del 2014. Le escribo a Dolors, nunca supe nada más de él. Vuelvo a revisar el correo y de repente, en mi bandeja de entrada, un correo nuevo de Lisandro, rápidamente le contesto, si ha sido una casualidad o ha visto que hemos hecho la ruta Elisa García Sáez. Para nada, simplemente una tarde de domingo, en casa, le ha vendido a la mente y ha escrito, es el momento de retomar aquel viejo proyecto que hace años me comentó.

    • El 11 de junio del 2025, Pau Vinyes Roig presenta en formato libro y en versión ampliada «Elisa García Sáez. Cooperativista y miliciana antifascista» Editorial Llop Roig.

    La presentación se realiza en la sala de Societat Coral i Esportiva La Lira por medio del Centre d’Estudis Ignasi Iglésias. Conducida por Pau Vinyas, el autor estuvo acompañado por Jaume León Andrés, dinamizador cultural; Lisandro Pardoa Puigdomènech, documentalista y sobrino nieto de Elisa García Sáez; Joaquima Gumbau Sáez, familiar de Elisa García Sáez; Jordi Rabassa Massons, historiador y autor del prólogo; y Xavier de la Cruz i Sala, fotógrafo. (La Lira acull la presentació de la biografia de la miliciana audreuenca Elisa García Sáez).

    Publicaciones que citan a Elisa

    • En el record: Històries d´anarquistes catalanes durant la guerra civil. Ser Histórico. Bengoechea Echaondo, Soledad. (2023).
    • La mujer catalana en las milicias. Valls, Nuria y Carreras, Montserrat. (Historia 16: La Guerra Civil Número 10: Milicias y ejércitos, Edición 1986).
    • Les combatents: La història oblidada de les milicianes antifeixistes. Berger, Gonzalo y Balló, Tània.
    • Milicianas: La historia olvidada de las combatientes antifascistas. Berger, Gonzalo.
    • Mujeres y violencia revolucionaria. Nuevas aportaciones sobre las milicianas en la guerra civil española. Rodríguez López, Sofía (2023), Universidad Complutense de Madrid.
    • Trencant barreres. Dones pioneres a Catalunya al segle XX, Barcelona: Llop Roig. Llibres i Cultura. Bengoechea Echaondo, Soledad. (2022).

    Creación:

    Hola Elisa

    Vuelvo a pensar en ti, en tus veinte años que se pararon en el frente. He vuelto a encontrarme contigo, en periódicos viejos que hablan de guerras, de tiempos oscuros que segaron tantas vidas; de tiempos que parece nunca dejamos atrás. Quisieron borrarte y grabaron a fuego tu memoria en nuestros corazones.

    Hoy he vuelto a sentirte, pensativa, contemplando el horizonte, meciendo al viento tu corta y rizada melena, al aire tus ojos brillantes y tu preciosa sonrisa, contemplando, contemplando la libertad. He vuelto a sentir las golondrinas revoloteando el cielo azul, con sus nubes blancas navegantes y los gorriones juguetones, dando saltitos y pequeños vuelos a nuestro alrededor.

    He vuelto a sentir tu vida, a veces es como si te hubiese conocido. A veces lo creo, lo siento, me metí mucho en tu vida, en tus últimos momentos, tras aquel bombardeo en el frente de Huesca y tu muerte en Sariñena. Me involucré mucho ante tu leyenda ultrajada, aquella que martillaron y no podíamos leer. Tardes de invierno tratando de leer la última frase hasta aquella llamada de Pepa con su hija Carmen que al final habían conseguido leer la última cuarta frase que completaba tu leyenda.

    Vuelvo a pensar en vosotros, en Eduardo Santamaría y Javier Roca, con quienes tan buenos ratos volvería a pasar ¡por siempre eternos compañeros! Vuelvo con mi gran amigo Víctor Pardo, con su incalculable e inestimable ayuda. Con mi hermano Javi, al que dicen “Diógenes”, con Esteban, Elena y Sergio. ¡Ay Elisa!, pasamos tardes inolvidables, sin darnos por vencidos. Y te hemos cantado y dedicado letras, te hemos homenajeado y hasta hemos hecho camisetas.

    Volví a ti, a tus jardines de Sant Andreu, a La Hamonía, al teu carrer, a la teva fábrica y al teu barri, con Jordi y Pau i con tots. Volví con tu familia, llevé tierra de aquí y la esparcí por tus jardines de Sant Andreu.

    Vuelvo a pensar en ti, Elisa, en ese nuevo mundo que llevabas en tu corazón, en esa juventud, en esa ilusión que la guerra segó. Elisa, miliciana.

    Sí, sí, vuelvo a recoger flores para ti, rojos ababoles, amarillas margaritas y lilas violetas. Vuelvo a sentirme parte de ti sin ningún permiso, sin ningún derecho. Pues de alguna manera formas parte de mí y hasta me duele cuando te han utilizado.

    Vuelvo Elisa a tu tumba, a ese silencio, a ese frio que la historia ha conservado en tu lapida. Vuelvo a sentirte viva, partiendo al frente por un mundo mejor, por la libertad, por ser mujer, por quizás sonreír y entender, al menos por un instante, que todo valía la pena, que no había más orgullo y dignidad que dar la vida por esa libertad que sin ganar conquistasteis.

    Texto del 15 de junio del 2024.