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Pueblo: Sangarrén


Sangarrén, al norte de la comarca de Los Monegros, destaca por su iglesia barroca a San Francisco de Asís, del siglo XVIII. Entre su pequeño casco urbano encontramos una arquitectura tradicional y un formidable castillo gótico  construido entre los siglos XIV y XV. Sangarrén en 1900 presentaba una población de 511 habitantes, una población que fue creciendo hasta los 600 vecinos en 1920. A partir de entonces, la población ha ido sufriendo un descenso y actualmente consta de 219 habitantes. Así, Sangarrén presenta una densidad de  6,8 hab./km² y un índice de viabilidad demográfica de menos dos.

Sangarren (6)

A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Montes Negros de Grañen y muy especialmente a Lurdes Gracia por ayudar a hacer posible este proyecto.

Stefi Leordean

Stefi Sangarren (1)

  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Sangarrén.
  • Libro: Indomable.
  • Música: Violadores del verso.
  • Película: Capitán Marvel.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: F.C. Barcelona.
  • Afición: El dibujo y la fotografía.

Para Stefi, entre si le gusta más la ciudad o el pueblo, matiza: “Depende, para salir de fiesta la ciudad pero para estar tranquila el pueblo”. Aunque para vivir lo tiene claro, Stefi prefiere para vivir el pueblo y aunque quiere ir a estudiar bellas artes a Zaragoza “Después ya se verá”.

En el pueblo hay mucha familiaridad entre todos, puedes ir tranquilamente por todos los sitios, ir a pasear con sus perros muy segura y tranquila. Lo que menos le gusta del pueblo es que no hay zonas de ocio, no tienen peña, no les quieren dar un local. En las fiestas, las orquestas no les gustan mucho y tratan de juntarse y escuchar la música que a ellos les gusta.

En invierno hay muy poca gente, “En los puentes viene gente y en verano se llena todo”. Por el pueblo pasan muchos coches, algunos paran en el bar, pero la mayoría de coches pasan y no se relacionan con el pueblo.

Su lugar especial es detrás del castillo “La Roca”, están las noches de verano y desde allí se ve gran parte del pueblo, les gusta mucho ese lugar. “La fiesta de verano es brutal, estamos todos y nos lo pasamos genial”. La cena popular es muy tradicional, iría bien mejores fiestas y una peña, “También que esté más arreglado el pueblo”.

Stefi se siente monegrina, le gusta Los Monegros, en primavera se pone todo muy verde y con muchas flores. Le gusta el paisaje aunque le gustaría que nevase más, en Rumanía no podían ni salir de casa de la nieve que había.

Ve que cada vez hay menos gente, le da penaEl ambiente en el pueblo es de lo mejor que hay”. Ahora, en Sangarrén hay una casa rural y le da mucha vida al pueblo.

Raúl Roba Cristian

Raul Roba

  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 1º de la E.S.O.
  • Localidad: Sangarrén.
  • Música: youtube thegrefg.
  • Película: Francotirador.
  • Deporte: Balonmano.
  • Equipo: Real Madrid.
  • Afición: Jugar a la Playstation.

A Raúl le gusta más el pueblo que la ciudad “Somos poca gente, pero a la gente la conoces”, en cambio, en la ciudad hay muchas tiendas. Por ahora quiere vivir en el pueblo aunque siempre, siempre no.

Sangarrén es un pueblo pequeño y los fines de semana hay muchos niños, entre semana son pocos y no suelen salir mucho, sobre todo en invierno. Su lugar favorito es la plaza, donde suelen ir a jugar “A polis y cacos”.

“En el pueblo hay muchos mayores y pocos pequeños, el pueblo es muy pequeño”. Las fiestas mayores son muy buenas, hay hinchables, orquestas y mucha gente. Son muy típicas las hogueras, se hacen tres, una en cada punta y una en medio del pueblo, la gente se junta para asar carne “Hacen una pila grande de leña y se quema al atardecer”.  El castillo de Sangarrén es muy característico y representativo del pueblo.

“Hacen falta más tiendas, sólo hay una de comestibles que tiene un poco de todo”. A Raúl le gustaría tener una peña, un local donde juntarse. Están haciendo una ludoteca para los más pequeños pero los más mayores quieren un espacio para estar juntos.

Los Monegros los ve muy secos, le sorprende mucho lo verde que está Rumanía cuando va a ver a sus abuelos, es mucho contraste. Los Monegros es muy desértico.

Continuará…

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Pueblo: Grañen


Grañen aparece ligeramente elevado sobre la planicie monegrina, en una colina donde antiguamente dominaba el desaparecido castillo.  El río Flumen discurre próximo a la localidad monegrina, entre tierras de regadío y la línea férrea entre Madrid y Barcelona. Grañen responde a la capital septentrional de Los Monegros, muy influenciada y condicionada por su cercanía a Huesca. En 1900 contaba con unos 1.000 habitantes experimentando un extraordinario crecimiento hasta los 3.248 habitantes en la década de 1970 con la construcción de los pueblos de colonización de Curbe (1958) y Montesusín (1958). A partir de entonces, Grañen fue decayendo hasta los 1.753 habitantes en el 2018, estableciendo una densidad de  14,1 hab./km² y un índice de viabilidad demográfica de menos uno.

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A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Montes Negros de Grañen y muy especialmente a Lurdes Gracia por ayudar a hacer posible este proyecto.

Carlos Abadía Obón

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Grañén.
  • Música: Melendi.
  • Película: Un hombre de fe.
  • Deporte: Fútbol.
  • Equipo: Real Madrid.
  • Afición: Salir con los amigos.

A Carlos el pueblo le gusta más Es más tranquilo, no hay grandes distancias y todo está más junto y cerca”. Lo que más le gusta es salir a jugar con los amigos, a jugar al fútbol y a dar alguna vuelta, “En Grañen tenemos  una peña donde jugamos a la playstation”. Por el contrario, no le gusta del pueblo ver casas vacías y abandonadas. Le gustaría quedarse a vivir en Grañén, aunque Carlos tiene pensado salir a estudiar a Huesca “Algo relacionado con el deporte”.

Su lugar favorito es el campo de fútbol y el parque de San Julián “La iglesia es muy representativa de Grañen”. También está la Cruceta,  un lugar muy bonito al lado de una torre con cigüeñas. Lo mejor son las fiestas de verano para Santiago “En general están muy bien” y para San Jorge se celebra la tradicional comida en San Julián.

Carlos ve diferencias con la vida respecto a la de sus abuelos y tiene claro que ahora se vive mejor “La vida antes fue más dura y antes, mis abuelos vivían en una finca”.

A Carlos le gustaría tener un grado o bachillerato en Grañen, no tener que marcharse tan pronto.  Echa en falta más población “Cada vez hay menos gente, se nota mucho”. Se siente monegrino, ha vivido toda la vida en Grañén y le gusta mucho su tierra:  Los Monegros.

Ylenia Melero Pinos

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Grañén.
  • Libro: Perdona si te llamo amor.
  • Música: Melendi.
  • Película: Lo imposible.
  • Deporte: Fútbol.
  • Equipo: Real Madrid.
  • Afición: Estar con los amigos.

“En un pueblo se está muy a gusto”, te conoces mucho más, no hay tanto agobio y a Ylenia le gusta mucho su pueblo. Le gustaría quedarse a vivir en Grañen, Huesca está muy cerca y aunque en Grañen no hay de todo, es suficiente. En Huesca quiere estudiar ADE (Administración y dirección de empresas).

Para Ylenia estar con los amigos y la familia es lo más importante, muchos se van a vivir a Huesca y a estudiar “En el pueblo hace falta mucha más juventud”.  Su lugar especial es la plaza, -no podía ser otro-, allí se juntan los amigos, es un lugar céntrico donde quedan y se juntan. La fiesta de verano es la mejor y también la tradicional fiesta de Santa Águeda.

A Ylenia le gustaría que hubiese algo para los jóvenes, un local o una peña donde juntarse y estar los jóvenes en invierno, en verano es más fácil y se apañan mejor.

Se siente monegrina “Los Monegros son diferentes a otros lugares, es único” a Ylenia le gusta el paisaje desértico. Antes vivían mucho peor aunque, en algunas cosas, vivieron mejor. Ahora, Grañen es muy conocido por la lotería.

“Los jóvenes se van y los mayores se mueren y al final acabaremos todos marchando”, pero ella no se quiere ir, lo tiene muy claro. “Habría que invitar a los jóvenes a que se queden y que lleguen más, el futuro está en los jóvenes”.

Continuará…

 

Monegros, el documental


“Monegros” responde a un documental reflexivo y de creatividad excepcional, donde la mirada, la curiosa mirada, observa una realidad a través de una cámara que, a la vez, se cuestiona a sí misma. Sin duda, “Monegros” es una obra experimental y artística llena de detalles y matices propios del surrealismo que reflexiona sobre el propio lenguaje cinematográfico y, en este caso, sobre el género documental. Una obra sublime que recientemente la Filmoteca de Zaragoza ha restaurado magistralmente.

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Antonio Artero

La elección de Los Monegros parece que no es casual, la presencia de José Antonio Labordeta, como protagonista, imprime un fuerte nexo de unión del documental con el territorio, a través de las raíces del gran poeta y cantautor aragonés. Pero a la vez, el documental bien podría haber sido rodado en cualquier otra parte de aquella España subdesarrollada. Aun así, “Monegros” resulta un marco de partida más que poético en los versos de Labordeta, de sentimiento y territorio, “Monegros” es una verdadera obra maestra, artística y de culto.

“La obra no está exenta de sentido del humor y en ella no puede faltar, además de la región de Los Monegros, la figura de José Antonio Labordeta y tres de sus canciones.”

Mariana Artero

“Monegros” pone en duda su propia realidad, la que trata de reflejar en un estilo documental que ha sido comparado con “Las Hurdes”, del  gran genio aragonés y ampliamente reconocido Luis Buñuel. Pero “Monegros” no es todo lo que realmente parece y guarda grandes distancias con la obra de Buñuel. Realizado en 1969, el documental fue posible gracias a la colaboración de la Caja General de Ahorros de la Inmaculada de Zaragoza. Un trabajo que según Mariana Artero, hija de Antonio, “tenía en mente desde el año 1961 y no pudo realizarlo hasta 1969 por problemas económicos”.

“El director, tras participar en las Primeras Jornadas Internacionales de Cine (Sitges, 1967), se encontraba en su fase más experimental y este “documental” es el reflejo de las búsquedas ideológicas y estéticas del sitgismo en este género. Si bien el film hace uso de los recursos propios del documental tradicional (voz en off e información de carácter científico), es con el fin de lograr el desmontaje de las formas de representación dominantes en este género.”

Colección en contexto. Caso de estudio 5. Antonio Artero. Monegros.

CDAN Centro de Arte y Naturaleza. Fundación Beulas, Huesca.

El director, guionista y ensayista Antonio Artero Coduras nació en 1936 en la cárcel de Zaragoza, a raíz del encarcelamiento de su madre por su condición anarquista en la zona sublevada. Una fuerte impronta libertaria que le acompañó a Antonio toda su vida y que reflejó y transmitió en su obra. Así, sus principios fue un corto sobre la Base Aérea Americana de Zaragoza y, entre sus obras, realizó una de las primeras obras cinematográficas en aragonés con el corto Pleito a lo sol (1980). Sus otras obras son: Doña Rosita la soltera (1965), El tesoro del capitán Tornado (1967), con Antonio Ozores, Del Tres al Once (1968) corto. Blanco sobre Blanco (1969) corto. Yo creo que…(1975), con Juan Diego y Concha Velasco Olavide, documental (1976), corto para el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Trágala, perro (1981), Amparo Muñoz, Fernando Rey y Cecilia Roth. Cartas desde Huesca (1993), con Óscar Ladoire. Además, Antonio Artero fue co-guionista de Una gota de sangre para morir amando (1973), dirigida por Eloy de la Iglesia y Bodas de Sangre (1981), dirigida por Carlos Saura.

Unos meses más tarde, en la reunión de los Clubs de Cine que se celebró en Sitges, Artero insistió en su apuesta por un cine más radical –de allí saldría una especie de manifiesto “por un cine más independiente, al margen de las estructuras sindicales, estatales e incluso industriales, y por la absoluta libertad en la expresión cinematográfica”- que iba a cristalizar en Blanco sobre blanco (una proyección sin película en una pantalla completamente blanca) y en Del tres al once, un cortometraje hecho con las guías de proyección de dos rollos que le había regalado Pablo del Amo. -El primero era una reflexión del cine, qué son las sombras chinescas y también sobre la destrucción del discurso representativo del cine. El segundo era una meditación sobre lo que no se ve, lo que se escamotea al espectador. Yo recuerdo que en el viejo Iris daba saltos de alegría cuando veía aquellos inicios de la película con colas, con números, con rayas. Decía: ¡Qué bonito! Esa experiencia cristalizó en el documental Monegros, cuando se decía aquello de “Atención, atención”.

Antón castro

El documental cuenta con la fotografía de Raúl Artigot, director y guionista aragonés especializado en el color y reconocido por su excelente trabajo “su trabajo es solicitado por los realizadores más inquietos y exigentes de nuestro cine, por aquellos que buscan en el cromatismo un aliado esencial para la ambientación” (Artigot, Raúl. Gran Enciclopedia Aragonesa).

“Monegros” está dedicado al también director de cine Juan Antonio Barden, a quien el documental se refiere: “Se rompió la nariz cerca de Bujaraloz cuando quiso hacer un film sobre: Monegros”. ¿Ficción o realidad? Es la verdadera naturaleza del documental, la reflexión que nos propone y que, como espectadores, vamos descubriendo a lo largo de sus veintiséis minutos de duración.

“Monegros”, en palabras de Mariana, “Funciona un poco como ensayo o también de propuesta teórica en torno al propio lenguaje cinematográfico del documental, que en este caso, el autor le da la vuelta para decirnos que la cámara y el director sirven como mediación a esa realidad”.

Entre los sonidos que imponían miedo y cautela, recibió la extraña propuesta de un viejo amigo, el cineasta Antonio Artero (fallecido en 2004), recalado en Madrid, ciudad en la que comenzó una carrera muy ligada al cine experimental. Artero había nacido en la cárcel de Torrero en 1936, donde su madre, que era anarquista, cumplía prisión. Artero pensó en Labordeta para que le compusiese una canción, pero vio en él al personaje idóneo para interpretar a un ser humano que se funde en un paisaje tan imponente como el de los Monegros aragoneses. El rodaje en Semana Santa constituyó una fiesta. Se les unió el sociólogo Enrique Grilló y el cineasta y viejo amigo de juventud Manolo Rotellar. Para que el clima surrealista que acunó don Luis Buñuel tuviese su presencia en la película, aquella primavera llegó húmeda, y los Monegros, siempre secos y pardos, se mostraron tan verdes como una pradera irlandesa… Yo asistí al preestreno que tuvo lugar en el colegio La Salle. Esa noche fue el «acontecimiento» del año y el todo la Zaragoza cultural se dio de codazos para obtener una entrada. Pero antes se ofreció el estreno, que resultó un poco enrevesado y accidentado. Labordeta se lo contó a la especialista en cine Vicky Calavia: «Ramón Sáinz de Varanda (abogado y futuro alcalde de la ciudad) había conseguido un aval para la película de medio millón de pesetas que patrocinaba la CAI (Caja de Ahorros de la Inmaculada). Pero en el pase privado que se proyectó en una salita de la caja (cine Actualidades) saltaron chispas, siendo el momento de máxima tensión la escena del baño de una mujer desnuda. Fue terrible. Los directivos de la CAI retiraron el aval y la película de la circulación, quedándose de albacea (que no de avalista) Emilio Gastón.»

Joaquín Carbonell. Querido Labordeta.

 

4, 5, 8, 4, 5… ¡Atención, atención! Títulos pop.

Una corta sucesión de tebeos novelados, fotogramas de un hombre que escapa de la ciudad en busca de la tranquilidad y la pureza del agua, simbolizan los inicios cinematográficos de un joven Antonio Artero “Aquel cine que Artero hacía con sus amigos en casa o en la calle, con tiras de los tebeos de Roberto Alcázar y Pedrín o El guerrero del antifaz. -Cogíamos un tebeo, lo recortábamos y lo íbamos pegando en tiras, a veces incluso por atrás. Y luego lo enrollábamos en dos palos de polo de helado. Y a la caja le hacíamos un rectángulo, a modo de pantalla. Metíamos los palos por el interior de la caja y los íbamos haciendo rodar-“ (Antón Castro. Antonio Artero: Con nosotros para siempre y de viva voz).

Una descripción sobre Los Monegros va introduciendo el documental donde la reflexión sobre el mismo género documental va adquiriendo su propio sentido: “El documental no es un documento. Siempre hay una mediación, que es la cámara. Yo cogí una realidad arquetipada y, a diferencia de lo que hizo Buñuel en Las Hurdes, quise ofrecer una negación de la realidad. Yo creo que al cineasta le es imposible dar la realidad. Con Monegros quise negar la existencia del documental” (Antón Castro. Antonio Artero: Con nosotros para siempre y de viva voz).

Los campos, los rabiosos secanos monegrinos, los arcos del real monasterio de Santa María de Sijena, la torre de la iglesia de Alcubierre…  imágenes que se van sucediendo mientras la voz en off va aportando datos sobre la comarca aragonesa de Los Monegros, sin renunciar a cuestionar la estructura de la propiedad privad, estableciendo que el director y su compromiso político social iban de la mano

Los suelos adquieren su impronta, los suelos áridos arenosos y arcillosos, la mirada al paisaje seco hasta sumergirse en las balsas de agua, buceando en el oasis de sus aguas. “Monegros” refleja la antigua cultura del agua, la escasez y su recogida en balsas, acarreada a las casas en modernos tractores con cubas frente al antiguo carro tonelero tirado por un mulo. “Monegros” reivindica su valor etnográfico, reflejando la realidad que ha querido cuestionar e incluso evitar.

Las Arcillas

Estas arcillas viejas,
estas arcillas pobres,
sólo crían miseria,
sólo producen hambre.

Hambre y camino.
Hambre todos los meses.
Camino largo y duro
a las ciudades.

Sólo quedan los viejos
y los barrancos,
como esqueletos rotos
contra la tarde.

Tardes que se hacen noches,
noches eternas,
esperando la vuelta
que nunca llega.

Estas arcillas viejas…

Las saladas de Bujaraloz con el palacio de los Condes de Sastago, las salinas explotadas pon un catalán mientras un hombre va paleando la sal… Y la sabina irrumpe con su inmutable, inalterable, inamovible e imperturbable presencia, solitaria en un pedregal: “árbol cuya resistencia a la sequía se pone a prueba en esta región”. La sabina da paso al desaparecido poblado de Moncalvo, en los retos de la antigua pared de su iglesia gótica, de una pared que se resiste a desaparecer. En sus ruinas Labordeta interpreta “Montesnegros”, donde el equipo de grabación aparece retratado, entre ellos Manolo Rotellar, primer director del Archivo de la Filmoteca de Zaragoza, que protege con un paraguas a Labordeta mientras toca y canta. En la vieja pared de Moncalvo aparece una pintada “1959”, un año en el que muchos pueblos de colonización se estaban construyendo y para los cuales se utilizaron piedras de las desaparecidas casas del olvidado poblado de Moncalvo.

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El río Alcanadre discurre por las secuencias filmográficas del documental, los suelos siempre van teniendo su presencia, la salinidad, igual que los detalles: la cámara, el objetivo, las cajas de películas, las colas numeradas, el diagrama de escalas de colores fotográficos de la casa Kodak… Todo nos lleva a tener muy presente que estamos ante un documental, reflejando el proceso de grabación, como una advertencia ¡atención! ¡atención!, como un guiño a Vertov y su gran obra “El hombre de la cámara”.

Tras pasar un pajar semiderruido, la tradición oral y la memoria irrumpe con fuerza. La música del dance de Sariñena, la figura del pastor y el gran mayoral del dance de Sariñena Antonio Susín Palacio, recitando y manteniendo fluido dialogo con el rebadán Domingo Lana Novellón. Domingo Lana recuerda cuando se rodó el documental, la escena con Susín la grabaron en el piso de Manolo Berdun, en la plaza de la iglesia de Sariñena. Al parecer, el equipo de rodaje estableció su base de operaciones en Sariñena a finales de primavera de 1969 (Colección en contexto. Caso de estudio 5. Antonio Artero. Monegros. CDAN Centro de Arte y Naturaleza. Fundación Beulas, Huesca). “Fuimos a cenar al Hotel Anoro y tras la cena Labordeta sacó la guitarra y tocó algunas canciones” recuerda Domingo, a quien Labordeta le regaló un disco con cuatro canciones.

El documental continúa recorriendo Los Monegros, con la carretera nacional II a su paso por Bujaraloz, se ven pasar aquellos camiones y coches de la época y después Labordeta por una carretera solitaria, con su guitarra, interpretando ¿A dónde van las carretas?. Luego, el documental se detiene en La Almolda, donde “venden caracoles” mientras se entrelazan algunas pinturas, posiblemente de Sijena. Resulta una mirada inquieta y curiosa, reflejando el vivir cotidiano de un pueblo, sus gentes y su reacción ante las cámaras. Se desarrolla una secuencia en movimiento recorriendo una calle y deteniéndose ante la gente. “Monegros” es considerado por la Fundación José Antonio Labordeta como “Inaudito documental vanguardista”, Artero experimenta y crea y, en un instante del documental, presenta aun ave rapaz muerta en un árbol. Artero busca la reflexión, conversa y dialoga con lo que capta y no deja indiferente al espectador.

“Monegros” cuestiona la mecanización, los avances de la época y los nuevos modelos de agricultura. En el documental aparece un pueblo de colonización, con las calles de tierra y sus nuevos habitantes, Artero retrata un hombre en un fotograma en negativo.

Al final, Labordeta interpreta su última canción “Dónde se van”, aparece por detrás de una locomotora a vapor con la Harinera de Monegros como fondo. Domingo Lana estuvo presente durante la grabación de aquella escena y también en la de Moncalvo, hace ya 50 años.

Homenajeando a Joaquín Costa, el documental se despide con la mirada curiosa, como intrusa, de una mujer risueña que observa a los observadores, a los documentalistas que tratan de recoger la realidad, o no “El cine no es la realidad”.

NOTAS DEL DIRECTOR:

Monegros es un documental cinematográfico y una reflexión sobre el cine. Yo creo que un grupo de hombres que pasan unos días en una región subdesarrollada, como la objeto primario de este film, y se plantean críticamente su “rol”, sólo pueden entender su “instalación” tal y como se pretende decir en el cortometraje. Esto es: que había una cámara, una película virgen, un aparato de sonido…y unos técnicos. Pero…y aquí empezaron nuestras dudas. Nosotros sólo poseemos elementos del conjunto del sistema cultural: elementos convencionales, representativos. Sin embargo, la REALIDAD estaba allí y sólo allí. Nunca en la pantalla, nunca en el arrastre de la Arriflex, nunca en la película Kodak…Todo –el material técnico y nosotrosera la reificación del sistema. Y nadie ante aquellas tierras y sus habitantes puede reificar. Por ello Monegros es un intento de investigar en los códigos y pasar a continuación a impugnarlos, intentar saber de qué sistema de determinaciones partimos cuando decidimos emitir una comunicación. Nuestras sociedades modernas, cuyo modelo cultural es de origen burgués, se apoyan en la práctica del código enmascarado, del fetichismo del código vergonzosamente inserto en una escenografía y un contexto autodefinido como verista y naturalista. ¿Cómo puede liberarse el cine de la sociedad de signos vergonzantes en la que nació? Quizá la solución para una vanguardia consciente esté en la búsqueda de un código MATERIALISTA, que escape radicalmente a la categoría de expresión, autor, etc. Toda concepción REPRESENTATIVA admite la existencia de un significado trascendental y responde sólo a preguntas y necesidades que pertenecen al idealismo filosófico. Hoy la tarea más urgente se presenta como desalienación del código. Manifestar el código del que forma parte el sistema, repito, constituye en estos momentos la única salida de todo arte que se quiera y pretenda de nuevo.

Texto de Antonio Artero para la hoja de sala repartida con motivo de la proyección Monegros en el Cine Club ACOP, el 30 de octubre de 1971.

Pueblo: Castejón de Monegros


Castejón de Monegros es un hermoso pueblo de Los Monegros. Aparece entre los secanos a los pies de la sierra de Alcubierre, resaltando su característico castillo cisterciense del siglo XIII. Por sus calles se encuentra una gran riqueza arquitectónica y Castejón de Monegros bien podría ser el “Albarracín” de Los Monegros. Pero la despoblación y el abandono impiden su conservación, produciéndose la desaparición de su rico patrimonio. Castejón de Monegros cuenta con 531 habitantes, soportando un fuerte descenso desde su máximo de 1.530 habitantes en 1960. Actualmente presenta una densidad de 3,19 hab./km², con un índice de viabilidad demográfica de menos dos, Castejón de Monegros ha perdido en los  últimos sesenta años el 65,36% de su población.

Castejón de Monegros (2)

Castejón de Monegros. Fotografía Adolfo García Serrate.

A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Sabina Albar de Bujaraloz y muy especialmente a Chusé Rozas Auría por ayudar a hacer posible este proyecto.

Natalia Luzán Asín

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  • IES Sabina Albar de Bujaraloz.
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Castejón de Monegros.
  • Libro: Desconocidos.
  • Música: Michael Jackson.
  • Película: Titanic.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: Real Zaragoza.
  • Aficiones: Salir con los amigos.

A Natalia le gusta mucho más el pueblo que la ciudad “Es mucho más tranquilo, la ciudad es más estresante y en el pueblo hay mucha más libertad”. Sí, a Natalia le gustaría quedarse a vivir en Castejón de Monegros y, aunque aún no tiene decidido que estudiar, lo más probable es que acabe marchando a Zaragoza a continuar los estudios.

Le gusta mucho andar por el campo, ir a pasear con su perro, ir por la fuente madre… “Lo malo de un pueblo es que no hay muchas actividades, hay tardes que no sabes ni lo que hacer”. A menudo va a Zaragoza, es socia del Real Zaragoza y también muchas veces va de compras.

Lo más representativo de Castejón de Monegros es santa Ana, el Castillo y la fiesta de verano para santa Ana. Además, Natalia es danzante “El dance representa mucho al pueblo y es muy antiguo”. También a Natalia le gusta mucho la fiesta de nochevieja “Es más familiar, para la gente del pueblo”.

Le gustaría que hubiese un campo de fútbol en Castejón de Monegros, el actual es de tierra, “Pero bueno, tampoco hay gente en el pueblo”. A Natalia le gustaría jugar en un equipo de futbol femenino.

Se siente monegrina “Los Monegros es un desierto” y es una enamorada de Jubierre donde van de romería para san Miguel.

La vida, respecto a sus abuelos, la ve muy diferente:“La forma de trabajo y cuanto trabajaban no hay comparación con ahora, antes se quedaban a dormir en el monte, eso ¡si lo tuviera que hacer ahora!”.

“Hace falta trabajo, sino mal”. La gente se va a la ciudad y a Natalia no le gusta que cada vez haya menos gente “Una pena”.

 

Fotografías: Adolfo García Serrate.

Mario Nicolas Rosas

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  • IES Sabina Albar de Bujaraloz.
  • Curso: 2º de la E.S.O.
  • Localidad: Castejón de Monegros.
  • Libro: El relato de carlota.
  • Música: Reguetón.
  • Película: Campeones.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: Real Madrid.
  • Aficiones: La caza.

Mario es un enamorado de la vida de pueblo y ¡cómo no!: de su pueblo: Castejón de Monegros. El pueblo es tranquilidad frente a la ciudad “¡Qué resulta muy agobiante!”. Lo bueno del pueblo son las piscinas, el monte, las casas… “además en el pueblo casi todos nos conocemos”. Mario sólo pone una pega a los pueblos, no le gusta que la gente de afuera se meta en los asuntos de los demás.

Mario quiere estudiar un grado de agricultura en Caspe y forjar su vida ligada a la agricultura, trabajar las tierras junto a su padre, en Castejón de Monegros. Para Mario lo más singular de Castejón de Monegros es el Castillo, santa Ana, la tradicional romería a Jubierre para san Miguel y las fiestas de santa Ana: “Se va a la ermita con los tractores, con el dance y el diablo”. A Mario le gustaría que en el pueblo hubiese un pabellón de deportes y alguna tienda más.

Se siente monegrino, le gusta “El paisaje y como somos los monegrinos: de cabeza dura, tozudos pero buena gente”.

Antes se vivía mucho peor, para fregar tenían que ir al pantano de las tejerías a buscar agua “Todo el día trabajando, el trabajo era más duro, cuando cosechaban iban a hoz”.  Sobre la despoblación, Mario lo tiene también bien claro: “Hace falta más trabajo, más tierras de regadío… casi toda la gente se va porque no tiene trabajo”.

Continuará…

Pueblo: Peñalba


Peñalba fue un lugar estratégico en el camino de los Fierros, antigua Vía Imperial Romana que unía lIerda (Lérida) y Celsa (Velilla de Ebro). Peñalba era donde se bifurcaba la antigua vía en su atajo hacía Cesaraugusta (Zaragoza) por Bujaraloz y donde las abundantes balsas abastecían de agua a los viajeros y transeúntes. Ahora, es la nacional II la vía que atraviesa el municipio, ahondando en esa impresión que Los Monegros es lugar de paso. Peñalba es un pueblo lleno de vida que presenta una población de unos 622 habitantes, respondiendo a una densidad de 3,97 hab/km², una población que ha sufrido un fuerte descenso demográfico desde que en 1910 contase con 1.329 habitantes; actualmente su índice de viabilidad es de menos uno.  

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A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Sabina Albar de Bujaraloz y muy especialmente a Chusé Rozas Auría por ayudar a hacer posible este proyecto.

Marta Ezquerra Montull

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  • IES Sabina Albar de Bujaraloz.
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Peñalba
  • Libro: La hija del Tuareg.
  • Música: Sia.
  • Película: El secreto de Marrowbone.
  • Deporte: Taekondo.
  • Equipo: El Español.
  • Aficiones: Pintar.

A Marta le gusta la ciudad, quiere estudiar medicina y ser médica. Le gusta el pueblo “Es muy tranquilo, poca gente y sin aglomeraciones pero no hay casi tiendas y si quieres algo te tienes que ir lejos”. Por eso a Marta le gustaría tener en Peñalba un “Mercadona” y puestos a desear “un centro comercial”.

Su lugar especial es la plaza, allí es donde se juntan. También le gusta mucho la fiesta de octubre para la virgen del Rosario, se hacen carrozas de mairalesas, vacas, discomóvil y hay muchas peñas, “Ya casi no se hacen las coplillas, cada calle tiene un santo y en su víspera, por la noche, se sale a cantar”.

El “Toro” de Peñalba es muy significativo, aunque Marta dice que no ha visto “Jamón, Jamón”, además “Han puesto con letras grandes el nombre de Peñalba”.

Marta se siente monegrina, una parte de Aragón, pueblos. Le gusta el paisaje, árido y seco, no la montaña “¡Qué es muy fría!”. A Marta le gusta su pueblo y su monte, “Hace falta más gente”, y le preocupa la despoblación. “Que la gente venga más, bajar los precios de las casas y dar más trabajo”.

Ha cambiado todo mucho, su abuela casi no estudió “Estuvo en la escuela hasta los 10 años, eran pobres y tenía que trabajar en casa”. Al final, su deseo para el futuro es claro: “Quiero que cada vez haya más gente en los pueblos porque cada vez hay menos”.

Marcos Mazuque Beltrán

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  • IES Sabina Albar de Bujaraloz.
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Peñalba.
  • Libro: Desconocidos.
  • Música: Paulo Londra.
  • Película: El niño de pijamas de rayas.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: FC. Barcelona.
  • Aficiones: Ir en bici.

Marcos es más de pueblo que de ciudad “Somos menos gente, no estás tan controlado y además me gustan más los trabajos del pueblo”. Para Marcos en la ciudad hay tiendas y más fútbol, quiere estudiar un grado de deporte, ir a estudiar a Zaragoza y volver a Peñalba después de estudiar.

De Peñalba le gusta el campo de fútbol y la plaza, allí están las tiendas y es donde quedan para luego ir a cualquier sitio del pueblo. En definitiva, a Marcos le gusta todo de Peñalba.

Su lugar especial es el pabellón, en invierno puede jugar cubierto “Los fines de semana nos juntamos muchos para jugar, pero entre semana unos tres o cuatro”. A Marcos también le gustan las fiestas “Las vacas es una tradición que me gusta mucho”. Lo más representativo de Peñalba son la iglesia y el ayuntamiento. Las únicas pegas que pone a Peñalba es que hace falta algún parque nuevo y arreglar el pabellón.

Se siente muy peñalbino, “Los Monegros es una comarca y se está muy bien, me gusta el paisaje, los campos…”. Aunque a Marcos no le importaría en un futuro llevar las tierras, lo primero para él es el deporte.

La despoblación no le preocupa demasiado, Peñalba lo ve bien. Ve como solución poner trabajo de campo para otros pueblos “Antes vivían bastante peor, no tenían tantas facilidades pero ellos sabían sacarlo todo adelante. Lavaban la ropa en el lavadero y llevaban el agua a las casas con las tinajas sobre la cabeza”.

 

Continuará…

 

 

La Cartuja de Lanaja 


Os Monegros g

Un día cualquiera en la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes. Una literaria crónica que apareció publicada en el Diario de Huesca el 3 de septiembre de 1908 y cuyo periodista firma con una anónima “X”. Un recorrido visual muy descriptivo y, sobretodo, complaciente con el entonces rico propietario de la cartuja monegrina Mariano Bastaras. Con la desamortización de Mendizábal (1835-1836), la cartuja pasó a manos privadas de la familia Bernabé Romeo, adquirida en 1841 por Francisco Romeo Martínez de Bengoa. Tras el intento fallido de transformar la cartuja en un balneario y la rescisión del préstamo, la cartuja salió a subasta pública siendo adquirida por la familia Bastaras en 1896 hasta que en el 2015  fue adquirida por la Diputación Provincial de Huesca.

Sin título

Cuando el periodista, como el héroe cervantino, sale a correr aventuras, todos los molinos de viento se lo antojan gigantes y todas las ventas del camino castillos encantados. Tiene razón el maestro Moya. Ni el militar al hacer sus apuestos guerreros para próxima lucha, ni el marino al levar anclas para lanzarse a cruzar la inmensidad de los mares, sienten emociones tan placenteras como el humilde croniqueur al armarse de carnet y lápiz para llevar a cabo una excursión que ha de proporcionarle recreo para su espíritu y ocasión de cumplir con su deber profesional.

Cariñosamente requerido por D. Mariano Bastaras, dignísimo diputado provincial, para pasar un día en su magnífica posesión llamada La Cartuja, ni el sinsabor de un madrugón a que no estoy acostumbrado, ni las molestias de un viento tan huracanado como frío, fueron obstáculo para que montado en un lujoso vehículo de D. Teodoro Casamayor, propietario de Alcubierre y amigo mío, llegase en compañía de éste á Lanaja, a las seis de la mañana. En esta villa nos esperaba nuestro predilecto amigo D. Mariano Berdún, y media hora después arribamos los tres a la antigua residencia de los hijos de San Bruno, cedida por los condes de Sástago a estos religiosos entre los siglos XIII y XIV.

En el centro de una superficie de veinte hectáreas, coreada por muro de tapia y ladrillo, se levanta majestuoso el antiguo monasterio, evocando el recuerdo de aquellos ascetas que en la soledad purificaban sus almas con la mortificación y castigaban sus almas con el trabajo material. A la entrada del edificio salúdanos efusivamente el Sr. Bastaras y con la distinguida familia de éste oímos la Santa Misa en el templo exmonacal, inundado de luz que hacía resaltar el colorido de las pinturas que cubren todas sus, paredes y techumbre.

Después de cumplido este precepto cristiano—era domingo,—recorrimos el laberinto de pasillos y dependencias quedando agradablemente sorprendido al ver el llamado claustrillo, pintado por el tercero de los hermanos Bayeu, que desde el año 1784 al 96 se ocupó en decorar este pequeño claustro y las diez o doce capillas que lo circundan. Vimos molduras en yeso, de irreprochable gusto, algunos frescos de gran mérito y en una de las celdas la estela de sus maravillosas concepciones artísticas qué allí dejó el insigne Goya. Bs de alabar, y la religión y el arte lo han de agradecer, el interés del Sr. Bastaras por conservar joyas de tan estimable valor, sin hacer caso de los cuantiosos dispendios que supone el sostenimiento de un edificio de tan colosales proporciones.

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Todavía me esperaba otra sorpresa muy agradable. Quien desde Tardienta recorre el trayecto que media hasta Lanaja y ve campos agostados, montes inmensos con raquítica vegetación y, por consiguiente, sin árboles que tanto agrandan la hermosura natural de un paisaje, no puede suponer que en las inmediaciones de La Cartuja ha de encontrarse con frondosa huerta, cubierta de verdor, rodeada por espesos cañaverales y árboles gigantescos y fecundada por copiosa fuente de aguas sulfato-nitrotadas, tan cristalinas como frescas. Esto es un oasis, un sueño de hadas, decía yo a D. Mariano, y quien como usted puede hacer frente al calor estival en una finca como La Cartuja que, a las sublimidades del arte, une tan bellísimos encantos naturales, seguramente no echará de menos el veraneo en las más concurridas playas.

La comida resultó un banquete suntuoso y espléndido, de los que acreditan la marca Bastaras. Sentámonos a la mesa los señores de la casa, Dª Florencia Gabarre, madre política de D. Mariano, las bellísimas señoritas Visitación Ferrer, de Albalatillo; Rafaelita Vizcarra, de Selgua; Carmen Mur, de Lanaja; los ya expresados D. Mariano Berdúa, D. Teodoro Casamayor y el que estas líneas escribe. Presidio o hizo los honores con exquisita y delicadísima galantería la distinguida y muy bondadosa Dª Matilde Ferrer, digna esposa de D. Mariano Bastaras, que para todos los comensales tuvo frases de familiar cortesanía. Después del café tuvimos audición de Gramófono y… ¡qué veloz pasa el tiempo cuando el alma se recrea en las placideces que siempre proporciona la reunión con personas de nuestro agrado e intimidad! Llegó la hora del regreso, y cuando al salir de La Cartuja vi en la era de nuestro digno diputado una veintena de criados sonrientes y satisfechos amontonando trigo y llenando carros con este cereal, pensé en que nuestro amigo jamás se yergue sobre el pedestal de su opulencia y trabaja para que su nombre, tan conocido en la región aragonesa, sea pronunciado más como bueno que como inmensamente rico, y en que el problema social perdería todo su aspecto pavoroso si la burguesía estuviera representada por hombres del talento, cultura y bondades de D. Mariano Bastaras. ¡Qué hermosa es la democracia cuando en ella se confunden los aristócratas de más elevada alcurnia!

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Pueblo: Valfarta


Valfarta no es lugar de paso: hay que ir de propio. De los 349 habitantes, con los que contaba en 1920, ha descendido hasta los 69 en el 2018. Actualmente, Valfarta presenta una extremadamente baja densidad de población de 2,07 hab/km² y su índice de viabilidad demográfica es de menos tres. Al sur de la provincia de Huesca, Valfarta resiste sin servicios ni oportunidades de trabajo, son pocos vecinos y casi no hay juventud.

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Iglesia de Nuestra señora de la Luz

A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Sabina Albar de Bujaraloz y muy especialmente a Chusé Rozas Auría por ayudar a hacer posible este proyecto.

Jesús Labrador Labrador

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  • IES Sabina Albar de Bujaraloz.
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Valfarta
  • Libro: Desconocidos.
  • Música: Reguetón.
  • Película: Serie de Los Simpson.
  • Deporte: Correr e ir en bicicleta.
  • Equipo: Real Zaragoza.
  • Aficiones: Salir con los amigos.

En el pueblo goza de gran libertad, por eso le gusta mucho vivir en el pueblo. Aunque Jesús es de Valfarta, va mucho a Bujaraloz para estar con los amigos, especialmente en verano, cuando con la bicicleta recorre los siete kilómetros de distancia que separan ambos pueblos. También le gusta ir a otros pueblos en bicicleta y con los amigos, a veces van hasta Peñalba: “Vamos por caminos y allí almorzamos”.

Jesús siente que en el pueblo puede hacer lo que quiere, es lo que más le gusta, lo malo es que hay muy poca gente. Quiere estudiar ingeniería agrícola o industrial en Zaragoza o en Huesca. A Zaragoza le gusta ir de compras, donde van de vez en cuando.

Su lugar preferido de Valfarta es la balsa “Está cuidada, hay patos y además se puede pescar”. A veces van con los amigos de Bujaraloz a pescar a la balsa de Valfarta.

La fiesta para san Miguel es especial, Jesús es danzante y la vive con gran ilusión: “La ronda por las calles, las orquestas por la noche…  si no coinciden con las de Peñalba viene mucha gente”. Para la víspera de la fiesta se hace el tradicional Rosario.

Le gusta Los Monegros, está acostumbrado. “Es desierto”, así describe Jesús su tierra donde en las saladas de Bujaraloz encuentra uno de esos lugares mágicos: “Con la escuela hemos ido muchas veces”.

Aunque ve mucha despoblación, el camping de Valfarta está dando mucha vida al pueblo. Jesús echa falta gente en el pueblo: “En Los Monegros hace falta gente joven que quiera vivir en los pueblos, que la gente que marcha a estudiar fuera quiera volver a los pueblos”.

“En la ciudad es más cómodo, es más accesible todo”, Jesús apunta que los puestos de trabajo pueden ser la solución: “las granjas hacen venir algo de gente”.

De sus abuelos ve que el paso del tiempo ha sido un cambio muy drástico: “De tener ninguna comodidad a tenerlo todo”. Sus abuelos le han contado muchas cosas de antes “Iban con mulas y los trabajos eran muy duros”. A Jesús le gusta la agricultura “El regadío o el tractor han ayudado mucho a la agricultura”.

Jesús espera que Valfarta no se acabe y que sea por muchos años, un deseo que compartimos y que tenemos que hacer realidad.

 

María Luna Ramón

  • IES Sabina Albar de Bujaraloz.
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Bujaraloz/Valfarta.
  • Libro: La chica invisible.
  • Música: Melendi.
  • Película: Coco.
  • Aficiones: Ver vídeos en Youtube.

“El pueblo gusta más, pero en la ciudad hay más cosas, hay más ocio, aquí a veces no sabes ni donde ir”.  María aún no tiene claro que quiere estudiar, así que por ahora desarrolla su vida entre Bujaraloz y Valfarta.

A Valfarta le encanta ir para estar con sus primos por el parque, para ver a sus abuelos, para las fiestas y fines de semana. El parque de Valfarta es uno de sus lugares especiales ,al igual que el parque de la Petanca de Bujaraloz, lugar de encuentro entre amigas.

Lo mejor de Bujaraloz son las fiestas, se lo pasa muy bien “Las fiestas para san Agustín gustan mucho, las menores no tanto”. Le gustan las damas y damos, el dance, los recortadores de jamón y la cena del Toro “Una cena popular”.  Las fiestas para san Miguel de Valfarta también le gustan mucho “Aunque parezca que no hay gente están muy bien”. En Valfarta también hay dance, además de orquestas, cena popular y para la merienda se corta abundante jamón.

Las fiestas de san Miguel es lo más representativo de Valfarta y  “¡Las Madalenas!” de Bujaraloz.

Echa en falta un espacio de ocio “Abierto todos los días, sobre todo en invierno”. María ve muy preocupante el futuro de Valfarta “En verano se llena mucho y al camping llega mucha gente”.

Se siente monegrina y le encantan las rosas del desierto. Crear trabajo es su solución contra la despoblación. En Valfarta hay un bar, pero hay poca gente, su deseo es “¡Qué Valfarta siga vivo!”. Para Bujaraloz desea que siga igual, aunque de su quinta son muy poca gente, solamente son cuatro.

Continuará…