Siempre he sentido curiosidad por los motes que se le ponen a las diferentes casas en los pueblos. Aquí en Alcubierre hay una larga lista de ellos, en una ocasión delante de una de estas casas, en la calle granero nº 4, le pregunté a José Antonio Pérez Lacambra: ¿Por qué se conoce tu casa como “casa la comadre”? No me podía imaginar que detrás de ese apodo iba a encontrar una asombrosa historia de superación, de amor propio, de búsqueda de autoestima en un contexto que se hizo cada vez más duro y terrible, que gracias a algunas pistas que recordaba Pérez, he podido ir completando para conocerla un poco mejor.
Florentina, ya viuda, con sus hijos y su madre ciega.
Florentina Casamayor Giménez, La comadre de Alcubierre
Por Alberto Lasheras Taira.
Florentina nació en Alcubierre el 14 de marzo de 1870 y era hija de Simón Casamayor y de Agustina Giménez. Su niñez estuvo marcada por el final de las Guerras carlistas (La Tercera 1872-1876) y la acción de Mariano Gavín Suñén (1838-1875) como bandolero, desarrollada entre 1870-1875, conocido como el bandido “Cucaracha”.
Respecto a su familia hemos encontrado un hermano, Pablo Casamayor Giménez, casado con Julita Usieto, con la que tuvieron ocho hijos y de la que aportamos una fotografía como testimonio de esta época. Otra fotografía muy interesante es la de Florentina, ya viuda, con sus hijos (Mariano, Ángel, Cándido, Vicenta y Enrique) y su madre Agustina. Agustina era ciega desde hacía unos años y muy probablemente debido a la diabetes. Voy a transcribir una historia que me contó José Antonio relacionada con el marido de Florentina y que Agustina, por una casualidad pudo transmitir a un importante personaje:
Agustina ya ciega, estaba sentada en la puerta de una casa en el barrio del Arrabal, de Zaragoza, llorando desconsoladamente. Al verla en ese estado se acercó un señor y le preguntó por su amargura y ella le respondió: “¡Ay señor, que han denunciado a mi yerno Mariano por estar descargando leña en la puerta del corral de casa! Como no ha podido pasar una tartana que llevaba a un terrateniente de Alcubierre, con mucha prisa, éste le ha denunciado a la Guardia Civil y le han requisado las mulas. Sin ellas, no puede trabajar y le han dicho que tiene que ir a Sariñena al juzgado a presentarse para resolver el asunto, si no, lo detendrán y lo llevarán esposado, ¡tendrá que ir andando porque no tiene las mulas!”. También le acusaron de haber falsificado el nombre, por no haberlo dado completo ya que él les dio sólo un nombre y los dos apellidos. No sabemos muy bien quién era este caballero que estaba pasando unos días de descanso en una torre de Zaragoza. Le decían el senador o quizá fuese un magistrado de Madrid. El caso es que le pidió a Agustina que le dijese la fecha del juicio porque él se personaría en el juzgado de Sariñena para estar presente en la resolución del conflicto y ver qué se podía hacer. Así ocurrió y cuando le plantearon las acusaciones a Mariano, el “senador” le preguntó a continuación y rebatió una a una las quejas por injustas, consiguiendo la libertad de cargos y la devolución de las mulas para que volviese a casa. Al terminar la vista, con voz clara y fuerte exclamó: “Mariano Remigio Lacambra Cisterna, libre y sin costas. ¡A la calle! Una historia que nos muestra la dureza de una época para la mayoría de la gente humilde y el poder de las pocas personas con recursos.
Es muy probable que de joven aprendiera de su madre, Agustina, las habilidades y conocimientos de una buena comadrona; “recoger” a los recién nacidos en los partos. La asistencia a los partos en España hasta bien entrado el siglo XX, tenía lugar en el propio domicilio de la parturienta, normalmente en el dormitorio. De este modo “el dormitorio ha actuado como hilo conductor de la vida ya que normalmente se nacía y se moría en él” (Nuria Ruiz Comín 2008). Así, Florentina, contribuía con algunos reales a la estrecha economía familiar.
Tumba de Mariano Remigio
Se casó con Mariano Remigio Lacambra Cisterna (Alcubierre 1863- Alcubierre 1921), quedando viuda el 13 de marzo de 1921. Poco tiempo antes, llegó un médico nuevo a Alcubierre y estando ella en el dormitorio asistiendo a la parturienta, el médico le pidió el título de matrona y al ver que no sabía leer ni escribir, la despachó a cajas destempladas y le prohibió ejercer de matrona, bajo la amenaza de denunciarla. Es muy probable que en el desarrollo del parto surgiese alguna dificultad que Florentina pudo solventar antes que el médico y esto hiriese el orgullo del galeno.
Florentina, ya viuda, tomó una importante decisión: aprender cuanto antes a leer y escribir para matricularse en Zaragoza, cursar estudios y poder ejercer de matrona. No sabemos el tiempo que dedicó para el aprendizaje pero sí que el día 2 de junio de 1926 se certifica que ha realizado el examen de ingreso para matrona, en la Escuela Normal de Maestras de Huesca, mereciendo la calificación de aprobado.
Florentina en zaragoza
Florentina fue a vivir a Zaragoza para poder cursar sus estudios y se domicilió en la Calle del Horno número 11, piso 4º. Con 55 años se matriculó como alumna de enseñanza oficial en el curso primero de la carrera de matrona, de 1925 a 1926, el 24 de agosto de 1926 (no es de extrañar que en la facultad sus compañeros de curso la llamaran, cariñosamente, “la abuelita”). El 29 de agosto de 1925, D. Juan Isite y Ara, Decano del Cuerpo Médico de la Beneficencia provincial de Zaragoza, firma un certificado en el que consta que Florentina: “ha realizado las prácticas correspondientes al primer curso de matrona que previenen las disposiciones vigentes para obtener el título de Practicante, autorizado para la asistencia a partos normales durante el tiempo reglamentario, en el Hospital Provincial”. Los profesores y alumnos compañeros de Florentina escuchaban con atención su opinión y su forma de resolver los problemas que podían presentarse en un parto, y sentían un profundo respeto por su amplia experiencia. Contaba un caso en el que el médico daba por muerto el recién nacido y ella insistió en que le dejase reanimarlo, y lo consiguió. Acabado primero de carrera satisfactoriamente, se matriculó para el segundo curso el día 15 de octubre de 1926, para el periodo lectivo 1926 a 1927. El 19 de mayo de 1927 paga por los derechos a examinarse de este curso.
Finalmente, el cuatro de enero de 1928, en Zaragoza, Florentina Casamayor Jiménez firma que “he recibido de la Secretaría de la Facultad de Medicina de esta capital mi Título de Matrona expedido en Madrid a 4 de noviembre de 1927”.
Florentina sacó el puesto número uno de su promoción y sus compañeros la sacaron a hombros gritando: ¡Viva la abuelita!.
A partir de este momento, se preocupó de estar al día en todo lo referente a su profesión. En mayo de 1929 se celebró el Primer Congreso nacional de Matronas, en Madrid, una reunión exclusivamente femenina por lo que fue un caso muy singular en esa época. El objetivo prioritario del congreso era logar para el colectivo la colegiación obligatoria. La Real Orden de 7 de mayo de 1930 concedió la colegiación obligatoria a la clase de matronas y aprobó para el régimen de los colegios los estatutos que se insertan en dicha orden (Gaceta de Madrid 9 de mayo de 1930, pág. 913-915).
Los responsables de denunciar el intrusismo contra las matronas, a partir de este momento, serían los gobernadores civiles, los inspectores provinciales de Sanidad y los subdelegados de medicina. Las denuncias no sólo irían dirigidas hacia las personas que atendieran el parto sin la titulación correspondiente sino que también podían dirigirse contra aquellas matronas que ejerciendo profesionalmente no estuviesen inscritas en su colegio respectivo.
Hermano de Florentina, con la mujer y sus hijos.
Florentina, una vez terminados sus estudios, obtuvo plaza como comadrona titular en Escatrón, donde ejerció como tal, hasta que el estallido de la Guerra de España 1936-1939 la desplazó con la llegada de las tropas franquistas el 12 de marzo de 1938. Tras la batalla de Teruel, el ejército nacional fue avanzando en dirección a la margen izquierda y, por lo tanto retirándose los republicanos desde la serranía Ibérica en dirección a la margen izquierda del Ebro. Me puse en contacto con el ayuntamiento de esta localidad y me dijeron que con la quema de los archivos municipales en la pasada Guerra Civil, había desaparecido toda clase de información. Me facilitaron un contacto: Bautista Antorán Zabay, autor de dos libros sobre Escatrón, quien me dijo que había encontrado dos referencias en el Archivo de Salamanca que podían interesarme.
La primera está fechada “En Escatrón, a 22 de agosto de 1937. Reunidos los consejeros expresados al margen bajo la presidencia del camarada vice-presidente, fueron tomados los siguientes acuerdos:
1º Sobre una petición de Florentina Casamayor pidiendo una cantidad en metálico a cuenta del titular, se acuerda se miden sus débitos en Abastos y se le da en metálico proporcionalmente según se le reste.
2º Sobre petición de Mercedes Capdevila para visitar a su hijo concederle una cantidad con arreglo a las necesidades que informe el médico.
3º Se acuerda anunciar la plaza de secretario para este Consejo. Obligatorio el poseer el título y ser antifascista antes del 19 de julio de 1936.
4º Se acuerda el poner al cobro la iguala a las caballerías por trimestre, aumentando en el primer trimestre los gastos del veterinario interino.
Y no habiendo más asuntos que tratar, se dio por terminada la reunión a las siete de la tarde.” (Libro de Actas del Consejo Municipal de Defensa. Archivo de Salamanca).
El nuevo ayuntamiento franquista acordó por unanimidad suspender de empleo y sueldo a todos los funcionarios municipales de la etapa republicana e instruir los oportunos expedientes a cada uno de ellos, ordenando que se haga un bando para que en el plazo de ocho días los vecinos dispongan en pro o en contra de los mismos en los citados expedientes.
El día primero de mayo, se procedió a la revisión de los expedientes anteriormente citados, con el fin de ver las actuaciones de los empleados y a propuesta del juez instructor se acordó por unanimidad: “Declarar cesantes de empleo y sueldo a partir de la liberación de esta villa a los empleados D. Francisco Aguerri Ariño, voz pública; Dña. Florentina Casamayor Giménez, comadrona; D. Sixto Martín Artal, alguacil; D.Emilio Canales Baeta, inspector municipal veterinario; D. Pascual Villagrasa Lahoz, auxiliar de Secretaría y a D. Francisco Mur Cavero, guarda municipal, como comprendidos en el decreto nº 93 de 3 de diciembre de 1936, art. 1º en relación con el Decreto nº 108 de 13 de Septiembre de 1936…” (Libro de Actas del Consejo Municipal de Defensa. Archivo de Salamanca).
Las matronas fueron consideradas por el bando sublevado personas especialmente peligrosas, por la posible influencia que podían tener sobre otras mujeres, porque al ocuparse de la salud reproductiva femenina, podían constituir un riego para la moralidad de la población, por lo que fueron objeto de encarcelamiento y represión. Hay importantes trabajos que estudian la represión de las matronas como víctimas de la Guerra Civil Española, por ejemplo los de Dolores Ruiz-Berdún y Alberto Gomis.
Florentina abandonó Escatrón y se dirigió hacia Alcubierre, donde no pudo entrar y llegó a Poleñino. Le preguntó a uno de su mismo pueblo que se encontraba allí, si sabía dónde se encontraba su familia y su hija. Como no le dieron razón y no podía volver hacia atrás, siguió camino hacia Cataluña. Durante la guerra, su familia estaba en el corral de “El Abejar” y en el de “Las Fierlas”, dos corrales más en el monte donde estaban las gentes de Alcubierre por miedo a los bombardeos y buscando seguridad.
Florentina de Cataluña pasó a Francia en una columna de refugiados y muy probablemente ingresó en el campo de Argeles sur le Mer, donde falleció y fue enterrada en una fosa común.
Alberto Lasheras Taira
Fuentes y agradecimiento:
-Historia de las matronas en España en la II República, la Guerra Civil y la Autarquía (1931-1955), Dolores Ruiz Berdún y Alberto Gomis Blanco.
-Matronas Víctimas de la Guerra Civil Española, Dolores Ruiz-Berdún y Alberto Gomis 2016.
-Muchas gracias a José Antonio Pérez Lacambra, nieto de Florentina, a quien he visto emocionarse y alegrarse por recuperar esta historia, por las fotos y las pistas aportadas.
-Muchas gracias al archivo y biblioteca de UNIZAR por localizar y facilitarme el expediente de Florentina Casamayor Giménez.
-Muchas gracias a Bautista Antorán Zabay por su colaboración y por facilitarme sus libros.
-Muchas gracias a Gonzalo Casamayor Suñén por la fotografía de la familia de Pablo Casamayor.
José Casabón Peralta nació en Sariñena el 23 de diciembre de 1925. Descendiente de familia de herreros, su padre Eloy Casabón acabó siendo mecánico de automóviles estableciendo el taller familiar “Garajes Casabón”. Tras la guerra civil, la familia de José se vio obligada al exilio a Francia, pudiendo regresar con el tiempo y continuar con su vida y negocio familiar.
A pesar del exilio, José pasó su infancia en Sariñena, jugando a los pitos y a las ingles, se ponían de cuclillas y saltaban por encima. Fue poco a la escuela, pues para la guerra tuvo que abandonarla. Siempre ha estado en el taller junto a su padre, de quien aprendió el oficio de mecánico. Su padre Eloy Casabón Tisaire comenzó trabajando en la herrería con su padre y hermano, pero a Eloy le gustaba mucho más la mecánica: “Arreglaba todo lo que podía”. Así que poco a poco fue aprendiendo mecánica, ya que en aquellos tiempos, en Sariñena, “Sólo había tres o cuatro coches”.
De zagal, Eloy se encargaba de llevar unos cinco litros de combustible a la avioneta que fotografiaba el terreno y que repostaba en la cabañera. Un día aquella avioneta se averió “Eloy la evaluó y le dijo al piloto que si quería la arreglaba”. El piloto sorprendido se rió, pero Eloy le matizó –Eso es la magneto-, a lo que el piloto le respondió -Pues oye, ¡arréglala!- . Finalmente, Eloy la desmontó y la llevó a Huesca para que la arreglasen, mientras aprovecho para estudiar la avioneta, su mecánica, hasta que la pieza estuvo de vuelta. Eloy la montó y la avioneta volvió a volar, entonces Eloy era muy joven.
José siempre ha estado con su padre en el taller, detrás de él aprendiendo todo lo que sabía. Eloy ponía unos tarugos en los pedales de un automóvil y mientras se subía en el estribo enseñaba a conducir a José. En el taller tenían un coche para alquilar, aquel era el que conducía José hasta que aprendió y tuvieron que comprar otro para alquilar.
El primer taller lo montó Eloy camino del río, al principio de la salida de Sariñena a mano derecha, en un pajar grande de un amigo junto a la fábrica de gaseosas de Masueras. Cuando evacuaron Sariñena durante la guerra, su padre se llevó todo lo que pudo del taller y de la casa en un camión, la familia tuvo que abandonar España. De alguna manera, Eloy trató de salvar su medio de vida, la forma de ganarse la vida de la que dependía su familia, pero cuando pasaron a Francia por Sallent, en la frontera tuvo que bascular el camión y abandonarlo todo.
José tenía un hermano y dos hermanas. A Eloy lo cogieron y lo llevaron a un campo de concentración, mientras a ellos se los llevaron a un refugio para mujeres, niñas y niños. Sus hermanas se pusieron a trabajar en una fábrica textil, de hilaturas, y ellos fueron a la escuela, eran los más pequeños. Cuando José cumplió la edad tuvo que dejar la escuela, allí estuvieron cuatro años hasta que alquilaron una casa. Afortunadamente Eloy conoció a un médico del campo que le ayudó a salir, se había puesto malo y le dijo que saliese “Que si no se iba a morir”, al final salió y pudo juntarse con su familia.
Antes, José había ido a buscar trabajo a un taller del pueblo, el dueño viajaba a Paris y cada semana traía dos coches para vender. Los traía en ferrocarril cada fin de semana, eran de la marca Sinca. Eloy fue a trabajar al taller cuando salió del campo francés.
Al tiempo se volvieron a Sariñena, aunque su padre tardó en volver por miedo y se quedó un tiempo más en Francia. En España, José realizó el servicio militar, se había sacado el carnet de conducir de segunda, y durante el servicio transportó carbón en un camión de una mina en velilla de Cinca a la estación. En Sariñena José se casó con Aurelia Carpi, no han tenido hijos.
Con su padre y un primo montaron de nuevo un taller en Sariñena, se llevaban muy bien y nunca discutían, así que con mucho trabajo y esfuerzo sacaron adelante “Garaje Casabón, Accesorios del Automóvil y Recambio Marías”. Arreglaban de todo, coches, camiones, tractores… y vendían tractores Barreiros. Gozaron de muy buena clientela y con mucho esfuerzo y trabajo sacaron adelante el taller. El taller estuvo en la avenida Huesca, luego hubo un garaje, con una puerta automática donde los críos se colgaban cuando se elevaba. El segundo taller se ubicó en la calle Gasset y fue toda una referencia en la localidad y comarca.
Gracias a José por relatarnos su historia, la de un taller muy característico de la historia reciente de Sariñena, de una época de transición, de la tracción animal a los vehículos a motor: coches, tractores y camiones.
Un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.
Virgilio Villanua Ainoza, natural de Castejón de Monegros, nació el 26 de junio de 1912 y falleció el 14 de abril de 1993. Fue albañil, cantero, picador de piedra y danzante del dance de Castejón de Monegros. De la mano de José Luis Villanua, hijo de Virgilio, nos adentramos en su figura, recordando y reconociendo su impronta. También Martín Blecua Vitales plasma, en un sentido homenaje, la memoria de Virgilio, dedicando unas sentidas palabras que amablemente nos comparte y que tanto agradecemos.
Virgilio Villanua Ainoza
Virgilio contrajo matrimonio con María Serrate Pueyo, también de Castejón de Monegros, una mujer que a los 14 años marchó a servir a Barcelona. A su vuelta conoció a Virgilio con quien se casó en seguida, un 22 de diciembre, se llevaban diez años. Con María, Virgilio tuvieron cuatro hijos: Tomas, José Luis, Pedro y Begoña, un quinto falleció al nacer. Virgilio trabajó de albañil adquiriendo maestría en el oficio de cantero y picador de piedra, trabajando en multitud de obras como las casas que hicieron para los jefes de obras del pantano de Sallen de Gállego, un arco en piedra picada a la salida sur del canal de los Monegros y en la pista de baile de Castejón de Monegros, lo que se denomina el frontón para jugar a la pelota de mano, que por detrás se puede ver qué es todo de piedra, desde el suelo hasta arriba y hecho totalmente por él, recuerda José Luis.
Virgilio y María
“Era muy trabajador y muy buena persona” recuerda Blanca Villanua, nieta de Virgilio. Blanca inauguró la pila bautismal que realizó su abuelo en piedra para la iglesia de Castejón de Monegros. Gracias a Blanca por su trabajo, fotos, datos e información para hacer posible el presente artículo, demostrando el gran cariño que guarda a su abuelo. No obstante, Virgilio fue reconocido en vida y en su pueblo, en Castejón de Monegros, le realizaron dos homenajes, tanto el ayuntamiento en 1983 como el dance en 1992.
Así que recordamos a Virgilio Villanua Ainoza, poniendo en valor y honrando su extraordinaria figura que ha sido pilar fundamental en el dance de Castejón de Monegros, de nuestras tradiciones y raíces.
Virgilio, danzante de Castejón de Monegros.
El dance de Castejón de Monegros es uno de los más antiguos que se conservan en la actualidad. En un principio los danzantes solamente eran hombres, hasta que por unas cosas o por otras se perdió en el pueblo durante unos años. Se recuperó después con hombres y alguna mujer que se atrevió a danzar con ellos, hasta que los hombres terminaron dejándolo de lado y dejando paso a las mujeres, ellas son las que actualmente lo mantienen vivo y en activo. Además cuentan con la inestimable colaboración de una persona de Sariñena que ha puesto todo su interés y tiempo en ayudar a conservarlo, estoy hablando de Martín Blecua Vitales, buen gaitero y mejor persona (no hay quien lo ponga en duda).
La relación entre Martín y Virgilio Villanúa, mi padre ya fallecido, comenzó cuando Martín era un chaval. En Castejón había danzantas pero no gaitero. Venia uno de La Almolda, pero el mozo tocaba de oído y las notas no las tenía muy claras. Un día propuso que el dance de Castejón danzara con mudanzas de La Almolda y fue entonces cuando Virgilio Villanúa se plantó y dijo que eso sí que no iba a ocurrir. Tuvieron sus palabras y acabó la relación.
Fue entonces cuando Enrique Pérez, que es un gran amigo de la familia, le dijo a mi padre que en Sariñena había un gaitero joven, si le interesaba…. Y a mi padre ¡¡¡tiempo le faltó!!!!. Se pusieron en contacto y empezaron los ensayos. Mi padre le tatareaba las mudanzas y Martin enseguida cogió el “tranquillo” y eso a Virgilio le ¡¡volvía loco!!. Martin era un crío, un gaitero que tocaba las mudanzas con el arte con la que las tocaba… ¡Era una locura!. Mi padre quería mucho a Martín casi como a un hijo, supo darle aquello por lo que siempre había luchado.
Yo en mi niñez, como Rabadán de los danzantes, siempre me acuerdo que el primer gaitero que tocaba en Castejon fue también un chico de Sariñena, que también tocaba la gaita aragonesa, creo que se llamaba Domingo.
Yo como castejonero (aquí en Sariñena soy castejonero y en Castejón soy el de Sariñena… a estas alturas, no sé de donde soy). Bromas aparte, en mis recuerdos los mejores y únicos gaiteros que yo he conocido han sido los de Sariñena y por eso:
VIVA EL DANCE DE CASTEJON DE MONEGROS
VIVA EL DANCE DE SARIÑENA
Y VIVAN LOS GAITEROS QUE COLABORAN EN MANTENER VIVOS LOS DANCES
José Luis Villanúa Serrate
Virgilio, cantero y picador de piedras
Virgilio fue toda su vida albañil y de ahí su afición y facilidad para picar piedra. Cuando él empezó con los tochos, bloques de cemento… pocos sabían trabajarlos y a él siempre le tocó manejarlos. Por su corpulencia no las podía manejar fácilmente pero tenía una gran habilidad, primero picándolas y haciéndoles cara y luego haciendo pared de piedra. Paredes que aún se conservan en perfecto estado.
En los montes de Castejon “abundaban” las canteras de piedra. Una piedra muy sana y que además, si sabias manejarla como hacia mi padre, se hacían obras de arte.
De sus últimos trabajos que hizo se conserva en la Iglesia de Castejon de Monegros una pila bautismal hecha íntegramente, desde la base hasta la pila.
Bautizo de Blanca Villanua en la pila bautismal realizada por Virgilio.
También hizo unas pilas para el agua bendita a la entrada de la Iglesia. Pero… como siempre tiene que haber un pero… el cura de entonces le dijo que si quería hacerse notar más que nadie en la Iglesia. Así que mi padre cogió tal rebote… que cogió las dos piletas de piedra picada y se las llevó a casa para comedero y bebedero de las gallinas del corral.
Otra de las obras de piedra que hizo fue por encargo de una antigua empresa de construcción de aquí, Albas- Huerva. Virgilio no era muy fuerte y las piedras que había que poner ahí pesaban lo suyo. Entonces le dijo a Manolo que le pusieran a alguien para ayudarle a darle la vuelta a las piedras: “Y, que si no les parecía mal, le pusieran a una persona de Sariñena que también manejaba la piedra». Le llevaron un hombre del que desconozco su nombre real, ya que siempre lo llamaban Casillas y por ese nombre lo conocíamos todos. Entre los dos hacían uno y así sacaron adelante el encargo.
Se puede observar a día de hoy un ojo de buey hecho todo de piedra picada que se puede ver en la parte de detrás de la Iglesia. Vale la pena verlo. Ya que no es “moco de pavo” ya que las paredes de las iglesias son de unos 80 cm de ancho y para picar las piedras y darles forma circular tiene su mérito y secreto. Así que desde aquí se merecen un recuerdo para Virgilio y Casillas por su buen trabajo.
José Luis Villanúa Serrate
A Virgilio Villanua, por Martín Blecua Vitales
Conocí a Virgilio Villanua un 26 de Julio de 1983, festividad de Santa Ana, Patrona de Castejón de Monegros. Aquel día, junto con Pedro Mir Tierz, habíamos ido a ver el Dance, que hacia su salida por las calles del pueblo en el rosario de la tarde. Nuestra intención era recopilar información para nuestro libro La Gaita de Boto en Aragón; sacar fotografías; hablar con nuestro amigo y gaitero Mariano Labat Pinós y con Simeón Serrate que era el actual Mayoral del Dance de Castejón.
Terminado el Rosario, nos reunimos con ellos en un bar de la localidad donde los danzantes estaban tomándose un refresco, transcurrido un rato se acercó a nuestra mesa un señor menudo que muy respetuosamente y tras presentarse, nos preguntó si éramos nosotros los gaiteros de Sariñena que le habían dicho que estaban en el pueblo, tras la respuesta afirmativa, se interesó por saber si la gaita que nosotros tocábamos era la Aragonesa, como la que tocaba Vicente Capitán. Aquel hombre menudo, resulto ser Virgilio Villanua, ultimo Mayoral del dance de Castejón antes de su recuperación en los años setenta.
Por un casual, llevábamos en el coche una de las gaitas que nos regaló el lutier francés Marcel Gastellu Etchegorry, se la mostramos y nos pidió si podíamos tocar algo, y si conocíamos la mudanza de la Zarza. Toque la melodía que tenemos en Sariñena con el mismo nombre, que resultó ser muy parecida a la de Castejón, tras escucharla, abriendo un poco los brazos y con la emoción reflejada en sus ojos y en su voz, nos dijo: “Esto sí, esto sí, creía que no volvería a escucharla nunca”.
Quedamos en hablar otro día a solas con él y pasadas las fiestas patronales, una tarde en su casa pudimos grabar en cassette todas las melodías del dance de Castejón, llevándonos una gran sorpresa por la cantidad de ellas, muchas de las cuales no se danzaban desde hacía muchos años, y otras que solo las conocíamos de oídas.
Martín con José Luis, Blanca y Pablo.
El Tío Virgilio, hombre afable, al que le gustaban las cosas bien hechas, como amante del dance era exigente en la ejecución del mismo, su abuelo Blas fue gaitero de Castejón, durante los años que fue Mayoral acogía en su casa al gaitero de Sariñena Vicente Capitán, era lógico su gran conocimiento en el repertorio de mudanzas tanto del pueblo como de otros lugares.
Cuando en 1984 empecé a tocar el dance, se comportó conmigo como Mayoral, y siguiendo la tradición, junto con su esposa María se me acogió en su casa como uno más de la familia, me acompañaba a los ensayos, donde el grupo de Dance demostraba un gran respeto hacia él y propició la recuperación de mudanzas olvidadas durante muchos años.
Virgilio Villanua es un personaje, que por haber realizado una actividad normal y habitual en Castejon, como es ser Mayoral del Dance, no se le ha dado la importancia que realmente merece, pues gran parte del patrimonio cultural del Dance Catejonero la tiene gracias a él.
Yo como gaitero, me siento orgulloso de haber podido ser el receptor y trasmisor de toda la sabiduría que atesoraba el Tío Virgilio; agradecido de poder gozar de su amistad y que hoy tiene continuidad con su familia y después de tantos años, seguir siendo gaitero del Dance de Castejón sintiéndome un Castejonero más.
Nati y José nacieron en Albalatillo en 1933, eran vecinos de casa y con los años se convirtieron en matrimonio. José es de familia de agricultores: “En Albalatillo había secano, no mucha tierra, pero también había huerta vieja donde se regaban unas 300 hectáreas”. La madre de José trabajaba en casa, fueron tres hermanos y a los 13 años dejó la escuela. En aquellos años había muchos en la escuela, unos 22 chicos y unas 26 chicas en clases separadas: “Había una escuela de dos pisos”.
“Te levantaban pronto por la mañana, cogía la gorra y al campo o al monte a labrar, sembrar, regar, cosechar…”, en casa de José tenían cerca de cincuenta almendreras que vendían a Antonio Porta del barrio de La Estación de Sariñena. “Hoy no hay novias a escoscar”, decían por las noches cuando al día siguiente no había almendras que coger. También iban al olivar donde recogían las aceitunas con sábanas, pues entonces no tenían mandiles. Las cargaban en sacos, se las echaban a los hombros y para casa.
«En Albalatillo había un pozo en cada casa y el agua era muy buena», además contaban con la fuente del Saso, donde hicieron un lavadero los rojos cuando construyeron el aeródromo de Alas Rojas. En Albalatillo se recogía esparto, lo cargaban en un camión que compraba uno del pueblo y lo llevaban a vender a Sariñena, que luego vendían a Zaragoza. También se recogía el regaliz, se vendía a Salvador Betes, lo pagaba muy bien, había unos 25 hombres que picaban el regaliz para recogerlo.
“La gente era humilde y muy trabajadora”, para las fiestas una orquesta estaba para todos los días, había carrera pedestre donde ganaban un pollo. Iba a correr Sabino, siempre llegaba el último pero nunca se rendía “¡Hacer la carrera hasta que se cansen todos, que ganaré yo!”. Se corría en la era de Ferrer.
Había cinco tabernas donde se podía comer: casa Tabernero, casa Palillos, casa el Herrero, casa Atares y casa la Matilde. En casa Palillos hacía cine y baile, “Hizo una gran obra”. También estaba el guarnicionero José Ripol, la tienda de ultramarinos de María la Tornera, que también era carnicería, y María la estanquera. Acudía La Fragatina a vender naranjas por trapos y hierros. A Lanaja se iba a vender patatas y se traían leñas.
En casa de Nati eran dos chicos y dos chicas, tenían vacas y vendían la leche para gasto de la casa, “En una lechereta le llevaba leche a una tía que vivía en la plaza”. En una de esas veces comenzaron a bombardear el pueblo y la tía la cogió en brazos y la llevó a la orilla de la acequia donde se refugiaron como pudieron. Albalatillo sufrió los bombardeos, principalmente por su cercanía al aeródromo republicano: “Había un castillo en la plaza que quedó totalmente destruido”. Muchas casas quedaron también destruidas. Nati iba a coser como modista, iba a una casa y allí les enseñaban a varias chicas.
Durante 10 años José ha trabajado en la Hispano Oliveti. Se casaron a los 22 años y a los 23 años se marcharon a vivir a Barcelona, donde estuvieron hasta los 33 años. En la Hispano Oliveti no dejaban que las mujeres trabajaran y pasaban por las casas para comprobarlo. Aunque primero estuvo en Fusta Fabra, donde estuvo reparando ascensores durante tres meses. En Barcelona también trabajó de pintor y fontanero, faenas que continuó a su vuelta a Albalatillo donde además trabajó de agricultor.
Volvieron al pueblo y en Albalatillo Pepe ha trabajado de todo. En casa de sus padres había cinco caballerías, en casa del Quin, y cuando volvió adquirieron un tractor: “Se cogía más grano que con las cinco caballerías”. Luego montó su propia empresa “Marcial” que trabajaba realizando obras de fontanería, albañilería y pintura.
Tenían vacas y una granja de conejos. Los conejos se los llevaban todos los martes, criaba 125 conejos cada semana. De 1945 a 1950 fue presidente del equipo de fútbol de Albalatillo. El cuarto año se quedaron segundos y el decimosegundo año quedaron campeones, pero no pudieron seguir ya que andaban faltos de recursos. A los jugadores les invitaban a merendar y Pepe gastaba de unos diez a doce conejos cada merienda: “Oye quios!, si queréis merendar a ganar”.
Un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.
Voluntarios de más de cincuenta países, cerca de unos 60.000, acudieron a España para participar en la guerra civil española. De aquellos voluntarios, unos 15.000 fallecieron en su lucha contra el fascismo, un fascismo que comenzaba a amenazar Europa. De su paso por Los Monegros recogemos y recopilamos diferentes hechos en su reconocimiento y recuerdo.
Rubén Lara Caballero, «Las brigadas Internacionales en la guerra civil española», apunta como los primeros voluntarios de las Brigadas Internacionales respondieron a deportistas que habían participado en las olimpiadas populares celebradas en julio de 1936 en Barcelona. Olimpiadas realizadas en contraposición a los próximos Juegos Olímpicos que se desarrollaron en la Alemania nazi en el mes de agosto del mismo año.
Según Lara, aquellos atletas antifascistas y brigadistas se incluyeron, durante el verano del 36, en tres frentes principales de la contienda: Aragón, Irún y Madrid -En el frente de Aragón se lanzaron al conflicto bajo su lema “¡A Zaragoza!”, su objetivo era llegar a la capital aragonesa e iniciaron el camino con una euforia impresionante. Pero esta se irá transformando en terror, incertidumbre y dureza cuando se desarrolle la batalla en el desierto de los Monegros y la marcha se transforme en guerra abierta y conflicto de trincheras. Pocos días después, la ilusión dejó ya paso a la decepción. -.
Aunque en la guerra también participaron numerosos extranjeros que combatieron en las diferentes unidades sin pertenecer, propiamente, a las brigadas internacionales. Algunos formaron parte del Grupo Internacional, creado en el frente aragonés a finales de julio y principios de agosto de 1936. La unidad del Grupo Internacional de la Columna Durruti llegó a estar integrada por unos 350 voluntarios de unos 25 países.
La solidaridad médica
La solidaridad internacional no solamente fueron unidades militares, milicianos y milicianas que constituyeron las Brigadas Internacionales, sino también se materializó en una red de ayuda médica internacional. En los Monegros, gracias a la Unidad Británica de Auxilio Médico se instalaron los hospitales de Poleñino y Grañén: “El hospital de Grañén, instalado al comienzo de la contienda bélica, fue el primero de la ayuda sanitaria británica en España, de ahí el calificativo de “inglés”. Dependía del SMAC (Spanish Medical Aid Committee) y se creó bajo los auspicios del Dr. Hyacinth Morgan (asesor médico del TUC, Trades Union Congress); junto a él Isabel Brown (líder comunista con experiencia en comités de este tipo, considerada La Pasionaria del movimiento de ayuda británico). El Hospital ingles de Grañén, Castiella Hernández J. Jesús.
Médicos, medicas, enfermeras, conductores de ambulancia… numerosos voluntarios sanitarios abandonaron sus vidas para venir a ayudar a la guerra civil española, una solidaridad y heroicidad que a muchos les costó la vida.
Almas Vivas, de Editorial Milenio.
Significativo y excepcional es el testimonio y fondo fotográfico de Alec Wainman, un joven ingles que se alistó en la British Medical Unit (BMU) como conductor de ambulancias. Alec partió de Barcelona el 7 de septiembre de 1938 al frente de Aragón. Su primera parada fue en Sariñena, donde se quedó sorprendido por el “Porrón” una forma muy higiénica de beber vino del que escribió: “El novato casi invariablemente se atraganta al primer intento, y por tanto es siempre aconsejable practicar con vino blanco en vez de tinto para evitar unas manchas feas y reveladoras en la ropa”.
Para instalar el primer hospital británico del frente de Aragón les asignaron una granja escuela en Grañén: “Para empezar, el corral estaba ocupado por un montón de estiércol de dos metros de alto”, relata Alec en sus memorias. Al líder anarquista local Pancho Villa le propusieron la retirada del estiércol “Se mostró sorprendido y comentó que siempre había estado allí”. La unidad la componían el Dr. Kenneth Sinclair Loutit, Rosita Davson, Mary Slater, Derry Atkinson, Margot Miller, Emmanuel Julius (Conductor de ambulancia) y cirujanos catalanes. Emmanuel Julius abandonó el BMU y se unió a los milicianos en el frente de Alcubierre, donde encontró la muerte.
Alec resaltó la falta de comida y «el aceite rancio», incluso una vez trataron que les hirviesen unas mazorcas de maíz, pero no tuvieron éxito, «Gracias a los paquetes de comida que mandaban desde casa sorteábamos el hambre». En el hospital, los primeros atendidos fueron enfermos en vez de heridos “La gonorrea era el principal enemigo”. Además, el interesante relato de Alec narra combates en la sierra de Alcubierre, la presencia de Brigadistas Internacionales de la Columna Thaelmann en Tardienta y su toma de la ermita de santa Quiteria, un bombardeo sobre Tardienta y un combate aéreo sobre Grañén.
Además Alec se permite rendir homenaje a las enfermeras inglesas Mary Slater, las Annie Murray, las Margaret Powell y las docenas de enfermeras inglesas “Que valían su peso en oro”. Almas vivas. La Guerra Civil Española en imágenes. Serge Alternês, Alec Wainman. Textos de Paul Preston, Josep Fontana, Juan Manuel Bonet, Ernest Alós y Teresa Ferré.
Entre sus fotografías aparecen milicianos y milicianas, voluntarios y voluntarias de los hospitales de Grañeén y Poleñino (La Guerra Civil, vista por un cuáquero inglés, El País). Entre aquellos retratos aparece Liesel Carrit, una miliciana que Alec describe: “Nació en Mottek, había huido de Alemania con su familia rumbo a Gran Bretaña. Su cuñado resultó malherido mientras conducía una ambulancia en Brunete, a resultas de lo cual murió”. Liesel Carrit fue fotografiada en Grañén el 14 de septiembre de 1936 por Alec Wainman.
El hospital de Poleñino, casa Torres Solanot (Casa Launa) actuó como hospital militar de las Brigadas Internacionales. dependiendo de la Carlos Marx.
Para Víctor Pardo Lancina «Generalmente eran mujeres las responsables de la limpieza, lavandería o cocina y acudían de modo voluntario, si bien percibían gratificaciones económicas o vales de comida por sus servicios”.
El testimonio de la enfermera australiana Agnes Hodgson también resulta excepcional, la mirada de una mujer y enfermera y sus vivencias en la guerra de España. Agnes Hodgson recogió en su diario sus memorias en los hospitales monegrinos de Grañén, Poleñino y Sariñena: “A una milla de Huesca, edición de Judith Keene y Víctor Pardo Lancina”.
El papel de la mujer en las milicias, su participación en la lucha en primera línea de frente, nunca ha sido lo suficientemente visualizado. Es el caso de la miliciana catalana Elisa García Sáez, cuya figura y memoria cada día es más conocida y reconocida. El caso de las Brigadistas Internacionales no es una excepción, pero sin duda su estudio e investigación pueden aportar luz a su olvido.
La Unidad Italiana de Carlo Roselli
El 17 de agosto de 1936 se crea la Columna Italiana, una columna de antifascistas italianos al mando de Carlo Roselli y compuesta por 150 voluntarios. El 19 de agosto de 1936, la columna parte desde Barcelona para incorporarse a la Columna Ascaso en el frente de Huesca, llegando en tren hasta Grañén y desplazándose posteriormente hasta Vicién; donde se les asignó un sector en el frente de Huesca.
Su posición fue bautizada como «Monte Pelato», una posición estratégica para mantener cortadas las comunicaciones que días antes habían cortado efectivos de la Columna Ascaso entre Huesca y Zaragoza. Miguel G. Gómez, en su artículo «El batallón de la muerte» apunta: «Esta columna tuvo su bautismo de fuego en la Batalla de Monte Pelado, en las inmediaciones de Huesca. En lo alto del monte se encontraba el 39º Regimiento del teniente Carlos Sáez. El 28 de agosto la Columna Ascaso, sumando unos 1.200 milicianos y milicianas atacaron la posición. Tras un gran despliegue de fuerzas logaron tomar el monte, a costa de fuertes pérdidas, que también padeció la Columna Italiana. Esta pequeña victoria no culminaba la misión, puesto que la columna también participaría en el ataque contra Huesca que tuvo lugar en los últimos días del mes y a comienzos de septiembre».
El mismo 28 de agosto, miembros de la columna iniciaron una acción para cortar las líneas de telégrafos y teléfonos cercanas a la carretera, líneas que los nacionales intentaban restablecer. Al final, las diferentes unidades se encontraron produciéndose un enfrentamiento. Del intercambio de balas, Roselli resultó herido igual que Mario Angeloni, que fue gravemente herido. Angeloni fue trasladado al Hospital de Sariñena“Casi sin poder reaccionar, Angeloni fue gravemente herido en un pulmón, quedando en mala situación toda la patrulla, que finalmente, pudo retirarse, recogiendo Bolgiani al herido Angeloni, que aún llegó con vida al hospital de Sariñena, donde murió al día siguiente”.
La unidad participó en varias batallas en la ofensiva a Huesca hasta su disolución e incorporación a las Brigadas Internacionales. «En octubre estuvo defendiendo Tardienta, en noviembre Almudévar. Fue militarizada en abril de 1937. Para entonces esta columna era el 19º Regimiento de la 126ª Brigada Mixta de la 28 División» (Miguel G. Gómez, en su artículo «El batallón de la muerte»).
En junio 1937, en un viaje a Francia, Carlo Roselli fue abatido junto a su hermano, ambos acribillados mientras viajaban en coche. Lo más probable es que fuesen miembros de “La Cagoule” de Delonce, instigados por los servicios secretos italianos (La Columna Italiana en el frente de Huesca J.L. Alcofar Nassaes. Revista Historia y vida, nª101).
Sin poder establecer una relación directa, en el cementerio municipal de Sariñena aparece la tumba de Ambrosio Daverio «El Italiano», fallecido el 10 de enero de 1937.
El Batallón de la Muerte
El batallón de la Muerte fue una columna anarquista internacional, compuesta por italianos que, en su mayoría, habían estado exiliados en Francia. La unidad fue creada por su comandante Cándido Testa alias de Mario Weber, periodista italiano. Como segundo comandante estuvo Emilio Strafalini. El batallón alcanzó el frente de Huesca a principios de abril de 1937 y contó con unos 500 milicianos organizados en cinco centurias.
-Cándido Testa es un ágil periodista que siempre ha escrito vibrantes artículos contra los opresores y en defensa de la libertad y de la igualdad social. Combatiente en la Gran Guerra, formó parte de los batallones que iban a la vanguardia y se templó su espíritu en lucha contra los alemanes. Luego, en la Argentina, combatió al fascismo de Mussolini y se hizo gran amigo de Santillán, con quien compartió las horas inquietas y angustiosas de la persecución.
Al iniciarse la militarada vino a España para dejar la pluma y combatir al fascismo con las armas. Su Batallón de la Muerte, nos ha afirmado, entrará en Huesca después de conquistar las pocas posiciones que el enemigo tiene junto a la carretera de Jaca.
Emilio Strafalini, ingeniero, nació en El Tirol y también luchó en la guerra europea como teniente de los batallones alpinos. Ha sufrido muchas persecuciones. Amigo de Malatesta, su maestro, se vio envuelto en un proceso que le costó un largo encarcelamiento y después el pasar unos años en el infierno de Lipari.
Asimismo, vino a España cuando la sublevación y se alistó en nuestras Milicias, marchando al frente de Aragón. En Tardienta le vimos con su cañón, que luego trasladó a Vicien, desde donde se llegaba, uniéndolo a una locomotora, hasta muy cerca de Huesca para lanzar casi diariamente unos cuantos obuses. Más tarde se desplazó al frente de Huerrios y tomó parte en la conquista de la Casa Blanca.-
Juan M. Soler. Mi Revista 15 de febrero de 1937.
Sello Batallón de la muerte. Sin dios ni amo.
El Batallón de la Muerte pasó por Sariñena, hecho que queda recogido en las memorias de Vicente Guarner: -El batallón fue enviado a Sariñena, donde pasó la noche, ya que antes del amanecer, al día siguiente, tuvo que dar un golpe de mano contra unas vallas fortificadas frente al Almudévar- (V. Guarner, Cataluña en la guerra de España. Memorias de la Guerra Civil Española 1936-39, Madrid 1975, 296-97.). Igualmente recogió su presencia el sariñenense Luis Buil Espada en sus memorias, relacionando el batallón con las fuerzas del POUM: «En mi pueblo estuvo el Batallón de la muerte del POUM, con uniforme vistoso y puñal al cinto. Meses comiéndose las reses y de todo completamente gratis, pero sin ir al frente. El pueblo protestó y Durruti vino de Bujaraloz con dos escoltas. Les habló en la plaza del ayuntamiento y les dijo que fueran al frente o volvería con su División para echarles. Estaban todos en la plaza con sus fusiles, pero no dijeron nada y desaparecieron del pueblo. Nunca les vi en el frente.»
Membrete Batallón de la muerte. Mando. Milicias Antifascistas.
Juan M. Soler, en su artículo de febrero de 1937 recoge un testimonio de un miembro del batallón recogido en Sariñena: -Nosotros vemos caras conocidas entre estos milicianos que en posición de firmes se han alineado en el amplio patio. En Sariñena, un día hablamos con uno de ellos que se había fugado de las líneas facciosas y nos contó horrores de los militares, requetés y falangistas sublevados- (Juan M. Soler. Mi Revista 15 de febrero de 1937).
Columna Italiana en Aragón. Origen desconocido. serhistorico.net
El batallón estuvo por Sariñena, aunque no fue su destino, actuó en el frente de Huesca, por Almudévar y Tradienta. Sin embargo, en una de sus primeras acciones, el 11 de abril de 1937 el batallón sufrió un duro revés, en la toma de la ermita de Santa Quiteria, sector de Tardienta. El batallón, junto a otras unidades libertarias, aquella noche consiguió apoderarse de la posición de Santa Quiteria hasta que a la mañana siguiente -18 aviones Heinkel-51 alemanes pudieron ametrallar a las tropas republicanas a placer, sin interrupción durante unas tres horas- (El Batallón de la Muerte [Miguel G. Gómez]).
El relato de aquella batalla aparece recogido por Miguel G. Gómez en su artículo “El Batallón de la Muerte -Además, había tres baterías de artillería bombardeando incesantemente la colina. Las tropas se parapetaron donde pudieron. El número de bajas superó el millar, y el núcleo atacante se deshizo por completo, cundiendo el pánico. La posición fue recuperada por el Tercio Sanjurjo tras diez horas de resistencia desesperada y los Nacionales ya no la volvieron a perder en toda la guerra. Fue la primera vez que se utilizaba en una guerra la aviación en formación de “cadena” o “carrusel”, ametrallando un avión tras otro el mismo objetivo, formando un círculo en el cielo que solo se terminaría cuando se les agotase la munición, maximizando así las bajas. Fue un buen aprendizaje para la aviación nazi. Esta masacre hizo que a Santa Quiteria la llamasen coloquialmente el “Santo Desastre”. El batallón sufrió numerosas bajas y deserciones, replegado en Montalbán, frente de Calamocha, “donde no pudo hacer gran cosa-. -A los pocos días tuvo que volver a Santa Perpetua de Moguda para reestructurarse bajo la amenaza de ser disuelto irremediablemente- (El Batallón de la Muerte [Miguel G. Gómez]).
Vicente Guarner (V. Guarner, Cataluña en la guerra de España. Memorias de la Guerra Civil Española 1936-39, Madrid 1975, 296-97) recogió en sus memorias estos sucesos e impresiones: -Así lo hizo, y el batallón fue enviado a Sariñena, donde pernoctaron, ya que antes del amanecer, al día siguiente, tuvieron que dar un golpe de mano contra unas vallas fortificadas frente Almudévar. El fracaso fue absoluto y la cobardía manifiesta, se decía que los ladridos de los perros habían arruinado la sorpresa. A los pocos días se enviaron los ‘Arditi’ en el frente de Montalbán, para sorprender y conquistar por asalto algunas pequeñas posiciones en la región de Calamocha. Admití a un suboficial de sede de Sariñena para informar sobre la operación, y dado que se repitió la ausencia absoluta de combatividad, la unidad fue enviada en camión a la consejería de Defensa de la Generalidad, para su disolución. Parte de sus componentes se alistaron en las Divisiones del frente de Aragón, otros cruzaron la frontera y otros, en mayor número, se pasaron al batallón Garibaldi, de la XII Brigada Internacional, donde su comportamiento no dejó nada que desear, según me dijeron […]- (Saverio W. Pechar Il Battaglione della Morte).
Grupo Internacional de la Columna Durruti
El grupo internacional de la Columna Durruti, contaron varios cientos de luchadores: franceses (Centurie Sébastien Faure); Alemanes, italianos, búlgaros, belgas, escandinavos, africanos y norteafricanos, norteamericanos, neozelandeses, asiáticos, … »
Grupo Internacional Columna Durruti. Los Gimenólogos.
El Grupo Internacional de la Columna Durruti, de acuerdo con los Gimenólogos, se creó a mediados de agosto de 1936 en Pina de Ebro. El grupo, formado anteriormente a las Brigadas Internacionales, nace por parte de los anarquistas franceses François Charles Carpentier y Charles Ridel (alias Louis Mercier Vega), alistados en la columna Durruti de la que son delegados junto a Scolari y Berthomieu.
Numerosos militantes anarquistas se unieron al Grupo Internacional, Ridel, en uno de sus escritos en Libertaire se refiere a ellos en los siguientes términos “Proscritos de Italia y explotados por el imperialismo francés han venido a llevar a cabo el fusilamiento, del viejo sueño acariciado durante tantos años, de una sociedad libertaria…”.
A su vez, el Grupo Internacional se divide en dos grupos, los alemanes que llevaron el nombre de Centuria Erich Müsham y los francés de CenturiaSébastien-Faure. En septiembre de 1936 confluyeron conformando la 1ª Centuria del Grupo Internacional. Louis Berthomieu, probablemente un antiguo militar de artillería francés, fue el delegado del Grupo Internacional de la Columna Durruti. Reclutado por Charles Ridel y Charles Carpentier por sus conocimientos militares (Los Gimenólogos). Louis murió el 16 de octubre en la batalla de Perdiguera, siendo sustituido por el argelino Saíl Mohamed (1894-1953), uno de los primeros voluntarios extranjeros en unirse a la Columna Durruti.
Louis Berthomieu. (Los Gimenólogos).
El historiador Abel Paz cuenta que el Grupo Internacional estuvo compuesto por franceses, alemanes, italianos, marroquíes, ingleses y americanos y llegó a contar con unos 400 hombres. Su composición fue en cinco grupos de cincuenta, total 250. Delegados: Ridel, Fortin, Charpenteir, Cottin y Carles.
«Los internacionales eran conocidos como gorros negros, por su uniforme no oficial de boina negra. Esto les proporcionaba un mayor camuflaje para los ataques nocturnos, en los que el Grupo Internacional participaba a menudo.»
Libértame.
El Grupo Internacional participó en diferentes batallas, en Pina de Ebro (agosto 1936), Siétamo (septiembre 1936), Perdiguera (octubre 1936), Farlete (noviembre de 1936), Quinto de Ebro (diciembre 1936), ermita santa Quiteria (Mayo 1937) o Quinto de Ebro (julio de1937). Si dolorosa, en pérdidas humanas, fue la batalla de perdiguera también fue la de santa Quiteria en Tardienta, «Una desastrosa batalla en Tardienta provocó que casi la mitad de los 102 voluntarios internacionales murieran o resultaran gravemente heridos.» (Steven. Kirschey, Helmut, 1913-2003). El alemán Helmut Kirschey sentenció «Nunca antes había tenido tanto miedo en mi vida, estaba tan asustado que me cagué en los pantalones. Sin embargo, seguí luchando, pero dejé todo a un lado mientras duró la batalla».
Algunos de sus voluntarios fueron la filósofa francesa Simone Weil, la suiza Clara Thalmann, la austriaca Leopoldine Kokes, el historiador y crítico de arte alemán Carl Einstein o Helmut Kirschey.
Fortin, Ferdinand Félix. Conocido como Fernand Fortin, fue corrector, anarquista y sindicalista. Nació el 2 de abril de 1899 en Loches, Indre-et-Loire, Centro, (Francia) y murió el 28 de octubre de 1987 en Saint-Maurice, Val-de-Marne, (Francia). Anarquista francés, se enrola en el Grupo Internacional de la Columna Durruti de la que aparece como uno de los delegados del Grupo Internacional. Fue pareja de Georgette Kokoczinski y tras la muerte de Georgette en la batalla de Perdiguera transcribió su diario.
Teschke, Alfons. Obrero polaco, natural de Krone, actual ciudad de Koronowo. Se unió al grupo internacional: «Su esposa Marie recibió un último mensaje suyo en 1936. El 9 de mayo de 1938, probablemente murió en combates en España, pero no se sabe cómo ni dónde» (Hans-Joachim Meyer).
Los Internacionales y la batalla de Perdiguera
La batalla de Perdiguera, como ya hemos comentado anteriormente, fue muy dura pare el Grupo Internacional que sufrió un gran número de bajas La recogió en sus memorias Antoine Gimenez «Del amor, la guerra y la revolución», narrando, entre otros hechos, la batalla de Perdiguera (Los Gimenólogos).
Antoine Gimenez es el nombre que adopta en España el italiano Bruno Salvadori, desertor del ejército fascista del Duce, hombre de mil oficios entre lo que sobresale el de ganapán errante en una juventud que le llevó en varias ocasiones a pisar las cárceles italianas, francesas y españolas por su radical activismo ácrata. Llegó a España en las primeras semanas de la Guerra Civil y se enroló con el grupo de internacionales de la columna Durruti que combatió en Pina de Ebro, Quinto, Farlete y la Sierra de Alcubierre, si bien al igual que su correligionario suizo (Albert Minnig) abominó del proceso de militarización. Cuando abandonó España en 1939 lo hizo en compañía de una viuda de Peñalba, Antonia Mateo Clavel y su hija Pilar, con las que compartirá el resto de sus días afincados en Marsella.
Recuerdos de amor y de guerra. Sobre el libro de Antoine Gimenez Carlos Bravo Suárez.
Hasta la estabilización del frente en la sierra de Alcubierre se sucedieron diferentes batallas, siendo la plaza de Perdiguera una de las más disputadas aquellos primeros meses de la contienda. Los nacionales, al mando del comandante Santiago Amado, tomaron posiciones de la columna Durruti mientras se le unía el coronel Galera, con fuerzas moras, golpeando duramente la posición republicana en Leciñena.
Isidro Benet. Los Gimenólogos.
Aquel 15 octubre de 1936, el Grupo Internacional de la Columna Durruti participó en la batalla de Perdiguera, donde las tropas republicanas trataron de tomar la localidad de Perdiguera. Lo relata Isidro Benet en La batalla de Perdiguera un completísimo trabajo de investigación realizado por los “Los Guimenologues” Antoine Gimenez, Souvenirs de la guerre d´Espagne». Isidro fue uno de los cuatro o cinco españoles que se integraron en el Grupo Internacional, compuesto por unos 150 milicianos y milicianas. Tras la llegada de tropas nacionales y ser superados, varios miembros del Grupo Internacional quedaron atrapados durante la retirada. Refugiados en un pajar, este fue quemado mientras los que trataron de huir fueron tiroteados. El articulo cuenta con valiosos relatos de Constantino Escuer y testimonios de su tío Mariano y Pepe Maestro de Perdiguera.
Imágenes facilitadas por Constantino Escuer.
«La batalla de Perdiguera es una de las más documentadas de la zona», señala Constantino Escuer: Hubo muchos muertos del Grupo Internacional, y los franquistas también hicieron buena escarda entre los suyos a base de fusilamientos para escarmentar a futuros desertores o soldados que abandonaran su puesto.”
«Pues Mariano que testimonia recuerda haber visto a las dos milicianas detenidas, que eran llevadas andando rodeadas de soldados [paseadas por el pueblo] y el cree que las llevaron a interrogar a la comandancia. En las varias ocasiones que ha nombrado este hecho, siempre ha hecho mención a que le parecieron dos mujeres muy hermosas y que llevaban correaje (me imagino que para llevar pistola). Lo que ocurrió con ellas, solo son suposiciones suyas, nada sabe de cierto, pero imagina que las volvieron a llevar delante del pajar y que las mataron allí delante, seguramente para demostrar a los ocupantes del pajar que nadie saldría con vida de allí. Asegura que nunca oyó hablar a nadie del hecho de que fueran destripadas».
Constantino Escuer.
El Sistema de Información de Patrimonio de Aragón (SIPCA) recoge la existencia de una fosa común en perdiguera donde debieron enterrar a varios Brigadistas Internacionales tras el enfrentamiento en dicha localidad. «Una tercera fosa se localizaría en una zona de antiguos pajares colindante con el casco urbano, muy cerca de dos grandes cisternas de almacenaje de agua. Esta fosa, que podría haber dejado de existir como tal, contendría los restos del medio centenar de milicianos extranjeros que murieron en combate en el intento de liberar el pueblo que tuvo lugar en el otoño de 1936. Pertenecían a una unidad formada por ciudadanos extranjeros que operó en el Frente de Aragón con anterioridad a la formación de las Brigadas Internacionales y entre los fallecidos habría cinco enfermeras. Dos de las mujeres fueron paseadas por las calles de la población antes de ser asesinadas ante el pajar -todavía en pie y en buen estado de conservación- en el que estaban cercados buena parte de los miembros del grupo. Los cuerpos podrían haber sido quemados, por lo que en el lugar quizá no queden ya demasiados restos humanos» (SIPCA).
“Según La Revue Anarchiste, eran cuatro las mujeres que murieron este día en Perdiguera: Mimosa, Augusta y las dos francesas Juliette Baudart y Suzanne Girbe. Las mujeres prisioneras que tenían correaje pueden ser las milicianas Suzanne y Juliettepues Mimosa y Augusta eran enfermeras”.
Antonie Gimenez lo describió en sus memorias: «Nos precipitamos a las troneras. Creí volverme loco; cerré los ojos sintiendo que el estómago me saltaba a la boca. Tenía ganas de vomitar. Alla abajo, entre el polvo, dos cuerpos yacían ensangrentados, con el vientre abierto, los intestinos salían por la herida abierta y se extendían por el suelo. Estaban desnudas y todavía vivían… Sus manos trataban de contener sus intestinos». Gimenez se refería a las enfermeras Georgette Kokoczinski y Augusta Marx. Luchando murieron las milicianas Juliette Baudart y Suzanne Girbe.
Boudou, Rémy. Nació el 28 de enero de 1899 en Camaret (Francia), y falleció el 17 de octubre de 1936 en Perdiguera (España). Miembro del grupo anarquista de Saint-Denis (Seine-Saint-Denis), miliciano en España. Rémy Boudou era un miembro supernumerario del PTT cuando fue reclutado. Fue miembro del grupo anarquista de Saint-Denis.
«Miliciano del Grupo Internacional de la Columna Durruti en España, fue asesinado en Perdiguera junto a 170 de sus compañeros, durante un feroz ataque de las tropas franquistas. A veces se le ha confundido con Jules Sellenet, que adoptó el seudónimo de Francis Boudoux.» Marianne Enckell Fuentes: David Berry, Voluntarios franceses en España 1936 – 1939: Contribución a una biografía colectiva del movimiento anarquista francés – Recrutement militaire de la Seine, Archives de Paris (filae.com).
Carpentier, Charles. Fue un combatiente anarquista francés. Junto con su amigo Ridel y otros, viajó a España como voluntario, ingresando en el Grupo Internacional de la Columna Durruti. Tras la batalla de Perdiguera, los dos amigos regresaron a Francia y organizaron la solidaridad (Los Gimenólogos).
Kokoczinski, Georgette. «La Mimosa» (Georgette Léontine Roberte Augustine Kokoczinski). Natural de Versalles (Francia), Georgette nació el 16 de agosto de 1907. Conocida como “La Mimosa”, fue bailarina y actriz de teatro, muy activa en el entorno libertario y anarquista. En septiembre de 1936 ingresa voluntaria en el Grupo Internacional de la Columna Durruti. Georgette llegó al frente de Aragón como enfermera, ocupándose, junto a las militantes anarquistas alemanas Augusta Marx y Madeleine Gierth, de la enfermería y de la cantina (Georgette Kokoczinski La Mimosa).
Georgette Kokoczinski murió el 17 de octubre de 1936 durante la batalla de Perdiguera: «junto con otras enfermeras y decenas de voluntarios y activistas extranjeros y franceses, entre ellos Roger y Juliette Baudard, Yves Vitrac, Bernard Meller, Jean Delalai, Suzanne Girbe, Louis Recoulis, René Galissot, Jean Albertini, Jean Giralt, Raymond Bergé y Henri Delaruelle. Georgette fue capturada por las tropas franquistas, fusilada con otros compañeros y, según ciertos testigos, su cuerpo fue quemado en una granja. Según el testimonio de Antoine Giménez, habría sido capturada con Augusta Marx y ambas fueron evisceradas y, desnudas, pero aún con vida, fueron lanzadas en primera línea del frente donde perdieron definitivamente la vida rematadas.»
Georgette Kokoczinski escribió un diario durante su estancia en la península, que fue encontrado después de su muerte y recopilado por el líder libertario Ferdinand Fortin; con quien había sido pareja. Se conserva en el International Institute of Social History (IISH) de Amsterdam. En mayo de 1937, en su homenaje, un grupo francófono de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) del distrito barcelonés de Gracia, al que pertenecía Fortin, tomó el nombre de “Mimosa”.
Mujeres anarquistas Georgette-Mimosa. 25 de agosto de 1936 – 28 de agosto de 1937.
26 de agosto de 1838, fue la última vez que nuestra compañera Georgette de la Revista Anarquista, conocida por el nombre de Mimosa en las fiestas anarquistas donde colaboraba, debía ayudarnos en París, a raíz de un mitin en el que vendía “Choses d’Espagne” suplemento de la «Revista Anarquista” de Francia,
Salió para España el 18 de septiembre, con el fin de luchar en las filas de nuestros compañeros y, un mes más tarde, a raíz de la batalla de Perdiguera, caía bajo el plomo de las balas fascistas.
Hasta ahora, casi podemos afirmar que hemos hablado muy poco acerca de esta joven compañera muerta en tales condiciones: Pues nuestros deberes de lucha contra el fascismo nos lo impedían.
Aprovechamos esta oportunidad para señalar a los compañeros que tenemos en preparación un librito que concierne a Georgette-Mimosa. Hacemos, pues, una llamada particular, a los que han bien conocido a dicha compañera y desean colaborar en la confección del referido librito. Serán aceptados: artículos en prosa, poemas, dibujos, fotografías, etc.
Para España dirigirse a Fernand Fortin, Sección francesa C.N.T.-F.A.I. Comité Regional, Barcelona (Para Francia, dirigirse a Marius Berger, 23, Rue Croix- de-Bois, Orleans.)
Los amigos de la Revista Anarquista. Tierra y libertad, 3 de septiembre de 1937.
Marx, Augusta. «Trude» fue una enfermera y socialista alemana, sanitaria en el Grupo Internacional de la Columna Durruti. El 16 de octubre de 1936, fue asesinada en Perdiguera por legionarios, junto a Georgette Kokoczinski y las otras enfermeras del Grupo Internacional de la Columna Durruti, tenía 19 años.
Ranieri, Pietro. Italiano que se unió a la sección italiana de la Columna Ascaso y luego al Grupo Internacional de la Columna Durruti. Fue asesinado el 16 de octubre en los combates de Perdiguera; en la foto, con su amigo Bianchella Albano que también perdió la vida en esos días (Los Gimenólogos).
Pietro Ranieri y Bianchela Albano.
Hans «Girbe», Suzanne. Francesa, nació el 3 de abril de 1914 en Épinal (Lorena, Francia). Junto a su marido, Louis Recoule, en 1936 se incorpora al Grupo Internacional de la columna Durruti, centuria Sebastián Faure. Murió fusilada el 16 de octubre de 1936 durante los combates de Perdiguera.
Suzanne Hans.
«El militar ordenó que se pusieran todos a cantar el cara al sol”, pues la mujer (Suzanne Girbe) gritó “viva el comunismo!” y fueron fusilados todos.»
También aparecen algunos milicianos del Grupo Internacional entra las Fichas del Hospital de Bujaraloz y de los hospitales de su sector (Fichas del Hospital de Bujaraloz y su sector).
Fallecidos en Farlete
Louis Émile Cottin «Milou» (1896-1936). Nació el 14 de marzo de 1896 en Creil, Altos de Francia, y falleció el 8 de octubre de 1936 a los 40 años, en Farlete. Fue un Ebanista y anarquista militante, conocido por el intento de asesinato del entonces primer ministro de Francia Georges Clemenceau el 19 de febrero de 1919.
Donk, Frans van der. Anarquista neerlandés, Amsterdam 20 de abril de 1906 – Breda15 de agosto de 1987. Se unió a la columna Durruti y estuvo destinado en el frente de Aragón, desde el que escribió la siguiente carta a sus camaradas holandeses:
Queridos camaradas:
Extraño, te sorprenderá recibir una carta de España. Llevo dos meses en España, en primera línea entre Zaragoza y Huesca, cuando recibes esta carta. Todavía no he vivido ninguna pelea importante, pero eso es porque estuve enfermo durante catorce días, luego me trasladaron al hospital de Barcelona. De nuestro grupo, tres resultaron heridos y uno fue fusilado por los fascistas. Con lo que estoy son todos alemanes, y los fascistas los tratan aún peor como [ilegible]. Somos dos, por supuesto que somos más pero muy pocos en comparación con otros, nuestra columna es internacional, todos los países están representados en ella. Aquí hemos construido posiciones, trincheras y fortificaciones, y eso requiere mucho tiempo y trabajo, y también debemos estar constantemente atentos para que los fascistas no ataquen y venzan y rompan nuestras posiciones, porque estamos justo delante de ellos, en primera línea, que por lo tanto es la primera que se utiliza en combate. Ayer nuestra artillería les disparó y ellos nos dispararon a nosotros, fue una vida como un juicio, ¿entiendes? Estamos en lo alto de las montañas y hace bastante frío por la noche, más frío que en Holanda, aunque ahora también hará frío en Holanda. También hay una «ambulancia holandesa» en España, de los comunistas, hay una mujer del grupo anarcosindicalista de Hoogland. Los servicios de prensa de los comunistas, que se publican aquí en neerlandés y alemán, pretenden que las masas de aquí están detrás de ellos, lo que por supuesto no es el caso. Pero es la vieja sugerencia que aplica, los que la conocen lo saben muy bien».
Carta de van der Donk, 8 de noviembre de 1936, en De Arbeider, Vrij Socialistisch Weekblad,19-12-1936.
Fue herido e incluso dado por muerto «¿Muere Frans van der Donk?», tituló el semanario anarquista De Arbeider en una noticia del 19 de diciembre de 1936. Realmente no, Frans van der Donk, recuperado de sus heridas, ante el rumor que la República Española quería retirar las Brigadas Internacionales, decide regresar en agosto de 1937 a los Países Bajos.
«Estuve allí hasta agosto de 1937 y luché en los frentes de Madrid y Aragón. Fui herido por la esquirla de un proyectil y me fui voluntariamente porque el general Franco amenazó con negociar con las tropas del gobierno. Soy un anarquista de pura cepa y no me gusta negociar».
Gierth, Madeleine (Magdalena),de soltera Koch. Nació el 14 de marzo de 1899 en Saarbrücken (Alemania). Con su hijo adoptivo Heinz y su marido Hermann Gierth, emigró a Barcelona en 1933. Madeleine pertenecía como enfermera a la Columna Durruti, Grupo Internacional. Con otras mujeres, incluyendo a Augusta Marx y Georgette Kokoczinski, estableció una enfermería en el frente de Aragón. Herrmann Gierth también trabajó como paramédico en la Columna desde 1936. Madeleine Gierth falleció el 7 de febrero de 1939 en S’Agaró, Cataluña.
Weil, Simone. París, 3 de febrero de 1909 – Ashford, 24 de agosto de 1943, fue una filósofa y activista política y mística francesa que formó parte de la Columna Durruti y del Grupo Internacional. Llegó a a Bujaraloz el 14 de agosto de 1936, estando en su Cuartel General y en su traslado a la Venta de Santa Lucía. También estuvo en el el frente de Pina de Ebro hasta resultar herida realizando trabajos en la cocina en el cuartel General de la Venta de Santa Lucía, regresando a Barcelona el 21 de agosto de 1936. Su historia e implicación activa en la guerra queda recogida por Xavier Artigas en su obra «Vivir la fuerza».
Brigadistas Internacionales en el frente de Tardienta
Brigada Thälmann oThaelmann
Centuria Thaelman, centuria que llegó a contar con 135 combatientes alemanes (Entre ellos Hans Beimler, Albert Schiindler y Franz Raab), húngaros e italianos (Como Nino Nanetti y Francesco Scotti) (José Barrio, Memorias políticas y militares). Fue una de las Brigadas Internacionales que estovo presente en el Frente de Los Monegros. Compuesta por comunistas alemanes, su nombre proviene del histórico líder del Partido Comunista alemán a Ernst Thälmann.
Golda Weid, del Partido Comunista alemán, participó en la preparación de las Olimpiadas Populares de Barcelona de 1936. Golda estuvo en el frente de Tardienta donde, el 13 de agosto de 1936, contrajo matrimonio con Max Friedemann. Ambos formaron parte del Grupo Thälmann del que Max Friedemann fue comandante. “En septiembre (Golda) se fue al frente de Grañén en Aragón. Trabajó de agente de enlace para la administración municipal, de enfermera y de intérprete para una unidad sanitaria” (Las internacionalistas alemanas en lucha contra la guerra y el fascismo en España,1936-39 Ingrid Schiborowski y Anita Kochnowski, Coloquio Internacional de Paris Solidarias 1936-1939). En febrero de 1939, Golda y Max abandonaron España, en Francia pasaron por el campo de concentración de Gurs y tras su huida se unieron a la Resistencia francesa, en 1946 regresaron a Alemania.
En Tardienta también sucedió un episodio bélico que causó numerosas bajas al Grupo Internacional de la Columna Durruti: «Una desastrosa batalla que hizo que casi la mitad de los 102 voluntarios internacionales murieran o resultaran heridos de gravedad». En aquella batalla estuvo Helmut Kirschey (1913-2003) un anarquista Alemán que en febrero de 1937 se unió al Grupo Internacional «Nunca antes había tenido tanto miedo en mi vida, estaba tan asustado que me cagué en mis pantalones» (Grupo Internacional de la Columna Durruti).
XIII Brigada Internacional Dombrowski
En Tardienta fue constituida, en diciembre de 1937, la Compañía Botwin, perteneciente al Batallón Palafox de la XIII Brigada Internacional Dombrowski. La compañía nació en honor al líder comunista polaco Naftalí Botwin que fue condenado a muerte en 1925. La compañía estuvo formada por voluntarios, en su mayoría judíos, muchos de ellos polacos. (Botwin. Un homenaje a los judíos olvidados de las Brigadas Internacionales).
“¡Camaradas soldados! ¡Camaradas oficiales y comandantes de la Brigada Dombrowski! ¡Camaradas voluntarios judíos!
Hoy, 12 de diciembre de 1937, se ha añadido a nuestra gloriosa y gran familia antifascista, la Compañía Naftali Botwin. Desde nuestra llegada a las tierras de España, nuestra brigada, y todos nuestros voluntarios, hemos sido primero como Compañía, más tarde como un batallón y ahora como Brigada, una gran familia fraternal compuesta por todos los combatientes: polacos, alemanes, ucranianos, bielorusos, judíos, húngaros, españoles y muchos más.
Todos nosotros, antifascistas, sin distinción de nacionalidad o convicciones políticas, estamos firmes en nuestra convicción de luchar duramente contra el fascismo, el racismo y el antisemitismo; de esforzarnos por liberar al pueblo de España y a la humanidad de la bestialidad fascista y la esclavitud. Los antifascistas de todos los países os asisten en esta lucha por vuestra libertad y la nuestra. (…)
En Madrid, Guadalajara, Brunete y Zaragoza, allá donde nuestra brigada se encontrara, luchó siempre contra el enemigo mortal de la humanidad: el fascismo. Los voluntarios judíos siempre han estado en primera línea, dando ejemplo con su heroísmo y conciencia anti-fascista.
En honor al gran número e importancia de los voluntarios judíos de la Brigada Dombrowski, y para conmemorar a aquellos combatientes judíos que han caído por la libertad, hemos decidido que la Segunda Compañía del Batallón Palafox sea conocida como Compañía Judía Naftali Botwin.
Botwin es el nombre de un trabajador judío de Polonia quien sacrificó su vida en la lucha contra la reacción y el fascismo, luchando heroicamente y muriendo heroicamente, sentenciado a muerte por un tribunal fascista. Su nombre es un símbolo, y su vida un ejemplo, del esfuerzo de la población judía en busca de vuestra libertad y la nuestra, un símbolo de la solidaridad internacional y la hermandad entre las naciones”.
Las memorias de Francesc Roca Matamoros, Memòries de l´exili, en su Traslado a Albero Alto da cuenta de le presencia de la 13 Brigada Internacional cubriendo el frente de Tardienta a Almudevar. Francesc Roca narra que el día 20 de diciembre de 1937 recibieron la orden de salir para el frente de combate, para ir a relevar a la 13 Brigada Internacional, conocida como la Brigada Dombrowski.
La saga Ferrer
Lily Ferrer fue nieta de Francisco Ferrer, un pedagogo anarquista y librepensador español que fue ejecutado tras los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona de julio de 1909 (Wikipedia). Lily nació en París en 1906, fue una militante anarquista y librepensadora que vino al frente de Aragón como miliciana sanitaria (Saga Ferrer Guardia), supuestamente integrada en el grupo Sebastián Faure: «Un contingente de anarquistas franceses y anarquistas italianos que integraban la Columna Durruti durante la Guerra Civil Española, nombrado así por el teórico anarquista francés Sébastien Faure» (Wikipedia). Lily volvió a Francia tras su paso por la guerra de España.
“En un viejo monasterio cerca de Barcelona, actualmente transformado en guardería infantil, se encuentra la nieta de Francisco Ferrer [..] Esta mujer, regresó del frente de Zaragoza porque no ha sido capaz de soportar las escenas atroces que acontecen cada día en el campo de los rebeldes que maltratan a la población civil, asume actualmente las funciones de enfermera”.
En el frente aragonés también estuvo el hermano de Lily Ferrer. Quico Ferrer nació en parís en 1907 (Saga Ferrer Guardia) y estuvo luchando en el frente de Huesca por el sector de Tardienta: “Esta noche se ha luchado fuerte en la Sierra de Alcubierre y en la ermita. [..] Esta victoria ha sido posible por una fusión de Mando de la División Carlos Marx y Ascaso” (Manuel Gutierrez Diario de un miliciano).
«El 2º grupo de franceses más numeroso combatiendo en las milicias fue el de la columna Ascaso, con 25 miembros, casi todos adscritos al batallón italiano, columna de anarquistas y republicanos que tomaron el nombre del socialista Giacomo Matteotti a mediados de agosto -luego Giustiza e Libertà-, y entraron en combate en la batalla de Monte Pelado, 28 agosto. También, Ferrer «.
Quico resultó herido en la primavera de 1937 en el frente de Tardienta “Día 17, sábado [..] Se dice ahora que la Columna Ascaso es la que más hombres perdió en el ataque a la ermita y que la traición tuvo lugar en el campo de aviación de Sariñena [..] Dicen que delante de la ermita aún quedan compañeros heridos abandonados, en agonía monstruosa, gritando desesperadamente que los salven.” (Manuel Gutierrez Diario de un miliciano). Quico fue hospitalizado en Barcelona donde, a los pocos días, fue tiroteado por la calle por ser militante de la CNT (Saga Ferrer Guardia).
George Orwell
El archiconocido escritor y periodista británico George Orwell estuvo luchando en el frente de la sierra de Alcubierre, durante los meses de enero y febrero de 1937 integrado en las milicias del Partido de los Trabajadores de la Unificación Marxista (POUM). Sus vivencias quedan reflejadas en su obra Homenaje a Cataluña, que inspiró la película Tierra y Libertad de Ken Loach.
Georges Kopp fue el capitán de la milicia del POUM a la que perteneció Orwell. Natural de Rusia, Georges vino desde Bélgica, donde había vivido 25 años, como voluntario para luchar en el bando republicano. Georges fue comandante del 3er Regimiento, División Lenin, unidad de la milicia que perteneció al POUM.
Tanto Orwell como Kopp sirvieron en la milicia del POUM sin pertenecer a las Brigadas Internacionales.
En el frente con George Orwell también estuvo Willian Krehm, escritor, periodista y activista político, uno de los 16.000 canadienses Brigadistas Internacionales que vinieron a luchar a la guerra de España. El poeta John Cornford (1915-1936) estuvo en la Sierra de Alcubierre, en la parte de Leciñena con una columna del POUM, con Manuel Grossi. Enfermo fue a Barcelona, regresó a Inglaterra y volvió al frente andaluz, muriendo de un balazo en una trinchera por Córdoba. Era de buena familia, británico y biznieto de Darwin (Alberto Lasheras).
El general republicano de origen polaco Karol Wacław Świerczewski, conocido como General Walter, ejerció en las Brigadas Internacionales. En octubre de 1936 asumió la Jefatura de la XIV Brigada Internacional en Albacete, sede del Cuartel General de las Brigadas Internacionales. El general Walter pasó por el frente de Aragón entre noviembre de 1937 hasta marzo de 1938, cuando avanzaba el bando nacional. Walter realizó fotografías entre las que aparecen unos desfiles en Torralba y Robres.
Felicia Browne fue una artista inglesa que murió en el frente de Tardienta a los treinta y dos años, el 25 de agosto de 1936. Felicia fue alcanzada por un francotirador cuando acudía en auxilio de un compañero. “¡Soy militante del Partido Comunista Británico y puedo combatir como cualquier hombre!”, la Indomable Felicia Browne consiguió integrarse en las milicias y luchar activamente. Murió el 25 de agosto, un día después que Elisa García Sáez, miliciana herida en Tardienta días antes. Quizá Feliciana y Elisa se conociesen, quizá la dibujase. (Drawings and papers of Felicia Browne).
En los registros de defunciones del Hospital Militar de Sariñena aparece la defunción de tres Brigadistas Internacionales. Es el caso de Eugen Wayuer, perteneciente a la columna Thaelmann que falleció en el lugar de la estación de Sariñena el 24 de octubre de 1936 a consecuencia de “Luchando contra el fascismo”. El Batallón Thälmann estuvo integrado en las Brigadas Internacionales y acompañó a la columna Durruti en el frente de Aragón. Su nombre fue un homenaje al líder comunista alemán Ernst Thälmann. El 25 de julio de 1936 «Una nueva columna de 1.500 hombres organizada por el P.S.U.C., al mando del dirigente José del Barrio, que incluía a la Centuria alemana Thälman, la primera unidad extranjera que intervino en España, se dirigió a Sariñena y a la Sierra de Alcubierre y quedó incorporada a la de Durruti» (Manuel Gutierrez Diario de un miliciano). Siptime Jacques, de veintisiete años, fue teniente de las brigadas internacionales mixtas 110 1ª Brigada 4ª compañía. Falleció en el Hospital militar de Sariñena el 6 de septiembre de 1937 a consecuencia de una herida de bala en el abdomen. Joao Amputo das Heres, natural de Sao Martinho (Portugal) falleció el 23 de octubre de 1936, a consecuencia de heridas por arma de fuego.
Los eremitorios de la sierra de Alcubierre
Por la sierra de Alcubierre existen una serie de eremitorios que pertenecen a una orden religiosa denominada Hermanitos de Jesús de Carlos de Foucauld, una serie de cuevas excavadas en la vertiente de Farlete que son empleadas como cuevas-ermitas para el retiro espiritual. Su ubicación en la sierra de Alcubierre, según relata Juan Izuel, responde a un hermano de dicha comunidad que fue Brigadista Internacional durante la guerra civil. Aquel brigadista «Conocía a la perfección la Sierra de Alcubierre, donde el frente de Aragón se estabilizó durante casi dos años, y propuso este “desierto” de Los Monegros como alternativa al sahariano. Y aquí se vinieron los hermanitos» (Los eremitorios de Farlete, Juan izuel).
En recuerdo a todos aquellos hombres y mujeres que en su conciencia social y solidaridad acudieron a luchar contra el fascismo.
Si al combate marchamos con arrojo
para España obtendremos libertad.
Morirán los fascismos sangrientos,
en España habrá ya felicidad;
morirán los fascismos sangrientos,
en España habrá ya felicidad.
Anexo I
Cronología sobre la organización y actividad de los anarquistas internacionales de la Columna Durruti. Agosto de 1936 – julio de 1937.
Haciamediados de agosto de 1936: En Pina de Ebro, creación del Grupo Internacional (GI) con Ridel, Carpentier, Scolari y Berthomieu como delegados; al mismo tiempo creación de la centuria Sébastien Faure (voluntarios franceses). Sin duda, los extranjeros lucharon individualmente en grupos de francotiradores principalmente españoles, integrados en la columna Durruti (Banda Negra, Metalúrgicos, etc.).
16 de octubre del 36: Batalla de Perdiguera: pérdida de una cuarta parte de los efectivos de la GI. Desplazamiento del núcleo inicial francés; el GI se sitúa en Pina o Farlete.
Otoño del 36: importante llegada de alemanes del DAS, suizos, suecos, austriacos, etc. La centuria Erich Mühsam de Rudolf Michaelis pide que se le asigne la columna Durruti el 18 de noviembre. A finales de octubre, Vagliasindi sustituyó a Berthomieu como jefe de la GI, mientras que Ruano sustituyó a Durruti como jefe de la columna hacia el 10 de noviembre. Las protestas contra la militarización se habían producido desde octubre en la columna Durruti y en la columna Ascaso en el frente de Huesca, especialmente en la sección italiana.
Mediados de noviembre del 36: Vagliasindi y algunos internacionales van a Madrid con los 1500 voluntarios de la columna Durruti; tras la muerte de Durruti en condiciones sospechosas, muchos milicianos quieren volver al frente de Aragón.
A finales de diciembre del 36 – principios de enero del 37: Manzana (asistido por Carl Einstein) sustituye a Ruano y su Comité de Guerra al frente de la columna Durruti, e intenta contener la revuelta contra la militarización: entre 600 y 800 milicianos abandonan sin embargo la columna.
6 de enero de 1937: Los GI basados en Gelsa y Velilla de Ebro se dividieron en dos: los que aceptaron la militarización (con o sin condiciones) se trasladaron a Pina de Ebro (un centenar, principalmente alemanes del DAS); los demás permanecieron en Gelsa. Sin embargo, 49 de los primeros consideraron que Manzana no había cumplido sus compromisos y dimitieron el 11 de enero para ir a protestar a Barcelona (ver carteles, proclamas).
En el mes de enero del 37. La GI se convirtió en la Compagnie Internationale(CI) de la División Durruti; parece que no había ningún capitán a su cabeza antes de la llegada del francés Cardeur a principios de marzo del 37.
Marzo-abril del 37: Manzana intentó formar un Batallón Internacional de Choque (BI) con el CI y otras dos unidades, entre ellas la Banda Negra (un cuerpo libre que contenía españoles y extranjeros como Antonio Giménez, y probablemente Vagliasindi desde la ruptura del comité de guerra de Ruano -hipótesis-).
El 9 de marzo: Los internacionales participan en Barcelona en una asamblea de todos los milicianos del frente aragonés en la que la sección francesa de la CNT (representada, entre otros, por Fortin) intenta convencerles de que acepten la militarización, o de que se vayan. Algunos franceses abandonaron el frente e incluso España; otros se unieron a los grupos de franco-tiradores en Aragón.
El 12 de abril del 37: El BI es enviado a la batalla de Santa Quiteria donde sufrió un 50% de pérdidas debido a la no intervención de la fuerza aérea republicana, en poder de los comunistas. Varios milicianos describieron esta batalla, de la que guardaban un terrible recuerdo (Gmür, Kirschey, Lätt). Los supervivientes fueron enviados a Barcelona a finales de abril para reconstituir el batallón. Manzana, que a menudo se ausentaba, fue sustituido por Ricardo Sanz, que quería imponer la militarización por todos los medios (deteniendo a los «desertores», poniéndolos en primera línea, etc.).
Mayo de 1937: Parte de la columna/división Durruti y toda la BI se encuentra en Barcelona de permiso y asiste o participa en los «actos de mayo»; algunos morirán en los combates. Después del 7 de mayo, otros (especialmente alemanes, austriacos e italianos) fueron detenidos por la policía y los comunistas, y algunos desaparecieron en checas en Barcelona o Valencia.
El 7 de junio de 1937: El Batallón Internacional, reconstituido como pudo, volvió al frente; muchos extranjeros renunciaron o se incorporaron a las Brigadas Internacionales (y en particular a la XII Brigada Garibaldi, creada en noviembre de 1936, comandada por Randolfo Pacciardi, no comunista, donde los anarquistas estaban más seguros que en las otras) La división Durruti se integra en el Ejército del Este, bajo el mando del general Pozas. Giménez está en el Batallón Internacional de la 121ª Brigada Mixta [o de la 120ª ver listas en el apéndice]. Las grandes batallas de distracción en Aragón estaban a punto de comenzar y los milicianos anarquistas fueron, como siempre, enviados al frente, sin protección aérea: morirían en gran número, especialmente los JJLL. El CI luchó en Monte Oscuro a mediados de junio (véase el relato de Eddi Gmür).
Del 7 al 22 de julio del 37: Los internacionales, mal alimentados y mal equipados, fueron enviados de nuevo al frente en condiciones espantosas: la revuelta se estaba gestando y las negativas a entrar en combate se multiplicaban.
El 30 de julio: Se disolvió el Batallón Internacional: los extranjeros podían marcharse o unirse a la XII Brigada Internacional.
Les Giménologues Junio de 2006. Documento revisado en 2016.
Anexo II
Listado grupo Internacionales columna Durruti, sábado 26 de septiembre 1936.
Archivo PS ARAGON AR 64 del Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca; publicada por E. Sill de Tours en Libérteme.
26ª División (120 BM, tachado) Batallón Internacional (sic) Julio 1937.
Nóminas de haberes de tropa correspondientes al mes de la fecha.
Plana Mayor.
Patural Andrès P ; Francisco rodrigez Asencio P ; Hoener Herman P ; Ritter Franz R ; Weil Gaston R ; Chauvet Etienne R ; Offner Louis P ; Domnigo Izquierdo Pérèz R ; Antonio Fimener ? P ; Lefranc Charles R ; Tarron Raoul R ; Neveau André P ; Sandor Eric P ; Juan de Diego Herranz P ; Alfred Berger R ; Pierre Guezylle Fresnais R ; José Dierik Kramer P ; Alfonso Canonne R ; Werner Schmidt P ; J ? ¿Martoli? P ; Gastón Machau P ; José Peirera P ;
Todos son soldados. La paga es de 310 Psts, Importe y 310 Psts Liquido.
P: Pagado R: Reintegrado al Estado.
1ª Empresa. Los siguientes 74 nombres son:Albert Bousart; Antonio Gimenez; Williams Wood; Charles Debricein; Eddy Gmur; Harry Norblon; Nils Lath; Peter Koop; Edmon Gerstly; Everharst Ernest; Emil Kummer; Willi Winkelmann
Todos son soldados Todos R excepto 12 P.
3ª Compañía. Seguido de 95 nombres, entre ellos:
Schreyer Gottfried.
Todos R excepto 3 P. Todos son privados.
1ª Compañía. Siguen 93 nombres, muchos de ellos italianos.
Houdart Jean R ; Montagut Marcel P ; Winfred Gilbert R ; Milani Paul P ; Ansen Matousky R ; Folliot Jean R ; Levesque François R ; Landru Robert R ; Presburger Wilke ; Sana Mohamed ; Colter Jacques.
Todos los R excepto 16 P
Junio de 1937. 26ª División. Bataillon Internacional de Choque.
Lista de revista para la de comisario del mes de la fecha.
Plana Mayor.
Siguen los nombres de 6 soldados, entre ellos:
Jorge André Faibre; Francisco José peraire; Gaston Hachon; J Bartoli; Werener Schmidt; Damaskine Esteffanof.
Todos recibieron 300 pstas.
Hecho en Monegrillo el 1 de junio de 1937.
Junio de 1937. 26ª División. Batallón Internacional de Choque.
Lista de revista para la de comisario del mes de la fecha.
A continuación, los nombres de 13 personas:
Patural Andre Comisario; Francisco Rodriguez Ascencio Capitán; Hoener Herman Suboficial; Ritter Franz idem; Weil Gaston idem; Chauvet Etienne idem.
Hospital
Hoffner Louis idem; Domingo Izquierdo Perez sargento; Lefranc Charles Soldat; Tarron Raoul idem; André Neveu idem; Sandor Eric idem; Juan de diego Herranz.
Todos recibieron 300 pstas
Idem Plana Mayor.
3 nombres:
Alfred Berger suboficial; Pierre Guezylle; Fresnais
José; Dierik Kramer.idem.
Idem: junio de 1937.
1ª Compañía. Siguen 88 nombres, 7 de los cuales están en el hospital. La gran mayoría de los nombres no son españoles, entre ellos:
Jean Schwartz capitán; Claude Sauvant cabo; Antonio Gimenez soldado; Augustin Garces; Louis Laroy; Alfred Bond; Joaquin Burcet; Louis Henkel; Muarice Dekin.
2ª compañía. Siguen 96 nombres, de los cuales 1 está en el hospital:
René Monnet Soldat; Charles Debriccin; Emile Barbier; Roger Creuset; Jean Cotte; Raoul Boucher; Camille Guillaume; Michel Capelle; Marie Mauricien Kant; Antonio Gimenez; Maurice Record; Alberto Boussardt.
3ª Compañía. Siguen 95 nombres, 6 de los cuales están en el hospital. Casi todos los nombres españoles.
4ª Compañía. Siguen 109 nombres, 1 en el hospital, incluyendo:
Sana Mohamed Capitán; Bataille Carlo Teniente; Colter Jacques Teniente; Landru Robert Sergent; Folliot Jean soldat; Levesque François; Kasangrief Cristophe Sub Hospital; Milani Paul Soldat; Winfred Gilbert; Wenkerkaven Felicien; Montagut Marcel; Houdart Jean; Boissy Louis; Meyer Alphonse.
Anexo IV
Lista de los muertos en los combates de Perdiguera y Farlete el 11 de octubre de 1936 y 8 octubre de 1936.
Los fallecidos en Perdiguera responden al día 16 de octubre de 1936, el listado contiene algunas correcciones de Los Gimenólogos. Documento facilitado por los Gimenólogos.
Anexo V
Lista de [37] muertos en Perdiguera el 16 de octubre de 1936
Revisado, corregido y ampliado por gimenólogos en septiembre de 2010 de IIHS Ámsterdam [IIHS PE 50/Caja 521].
Jean García .
Pedro Martínez.
Lorenzo Benzo.
Francisco López Gloire.
Francisco Gil.
Charles Spohu [o Sphou].
Julio Zorita Pérez.
Yves Vitrac.
Roger Baudard.
Bernard [o Pedro] Meller.
Jean Delalain.
Suzanne Girbe [= Suzanne Hans].
Louis Recoules [= Louis Recoule].
André Lesaffre.
René Galissot Jean.
Albertini Emile Boff.
Manuel Hernández.
Santos Tans.
Jean Ferret.
Juliette Baudart.
Jean Trontin.
Louis Berthomieu.
Augusta Marx.
Jean Giralt.
Simon Lacalle.
Alexandre Starandonzy.
Teodor Barrado.
Eugenio Ruiz.
Georges Chaffangeon.
Carlos Conte [= Carlo Conti, el amigo italiano de Durruti exfiltrado desde Zaragoza por Isidro Benet?].
Estanislas Criballes.
Manuel Aracil.
José Segura Rémy Boudou [no muerto en realidad].
Georgette Kokoczynski [su marido pudo haber sido Michel Kokoczynski, un socialista francés, que se refugió durante un tiempo en Marsella durante la guerra y luego en Orán* El «Diario de la Mimosa» fue encontrado en la IISG].
Pedro Fernández.
En otro documento garabateado que es difícil de leer dice:
«Giménez delegó ler gr(oupe?). El testigo permaneció casi hasta el último momento. Scolari (último camarada de Georgette)».
En la lista de David Berry, encontramos los nombres de quince franceses muertos en Perdiguera: los tres que menciona además de la presente lista son:
Bérard Mario, Bergé Raymond [que pudo haber caído el 21-11-36] y Delaruelle Henri.
En otra «Lista de los caídos en las batallas de Perdiguerras [sic] (…) en 11-10-36» [IISG, FAI, PE 15] también encontramos el nombre de Gabaloff.
Y añadimos:
Pietro Ranieri, caído en Perdiguera el 16 de octubre 1936, según el «Dizionario Biografico Anarchici Italiani, BFS, Pisa 2004».
Nota
*Cf. El sector de Marsella. Un chemin vers la liberté sous l’Occupation, de Daniel Bénédite, Clancier-Guénaud, 1984, págs. 284 y ss.
Con la llegada de la telefonía fija se crearon centralitas de teléfonos donde la gente podía recibir y realizar llamadas. Se mantuvieron hasta que el teléfono fijo llegó a cada casa, dando paso a una nueva revolución tecnológica que cada día resulta más vertiginosa. De la mano de Juan Bastida Cascales y de sus recuerdos viajamos a la Sariñena de la centralita de teléfonos de su tía Matilde, del locutorio y de aquellos tiempos tan especiales.
Juan Bastida Cascales
Juan Bastida Cascales nació en Sariñena en 1948, de casa Cascales, su madre era Rosario Cascales y su padre Francisco Bastida, natural de Murcia. Tenían un monte por la zona de Capdesaso y allí tenían oliveras y almendreras.
Juan recuerda las calles sin asfaltar y de jugar a los pitos, a las canicas, por las calles y a las perras negras, monedas antiguas, “Si tenían buen sonido se cambiaban bien”. Había un juego en el que doblaban las cartas, jugaban al futbol y los domingos iban al cine del Casino. Eran socios del Casino, así que podía ir a ver el cine, era por la tarde y las películas eran en blanco y negro: “Se hacía en el salón de arriba del casino viejo”. Al casino también iba mucha gente a ver la televisión, sobre todo cuando había partidos de futbol, colocaban una televisión enorme en el salón de arriba y se sentaban en las butacas del cine. El cine Victoria era mejor, pero era más caro, “Para las fiestas ponían películas muy buenas”.
Estudió en las nacionales y Juan recuerda a muchos de los maestros como a Mariano Sampietro, Rafael Mendiburo, Blas Casaus, Encarnación… Después fue a las monjas donde preparaban para el bachillerato, luego iban a estudiar a Huesca, al instituto Ramón y Cajal. Juan acabó licenciándose en Derecho por la Universidad de Zaragoza y durante su vida trabajó para la Seguridad Social en Huesca
Antigua centralita de Matilde.
Su tía Matilde Cascales llevaba la centralita de teléfonos de Sariñena. Matilde era hermana del médico Pedro Cascales y de Rosario Cascales, madre de Juan. Rosario ayudaba a Matilde con la centralita, que estaba en la calle Santamaria, enfrente de la calle del Mercado. Tenían unos paneles donde iban clavando clavijas mientras la gente iba a llamar o recibir llamadas: “Según el tiempo y el lugar se cobraba la llamada”. Su tía iba conectando las diferentes conferencias. La centralita funcionó hasta que llegó el teléfono a las casas.
En las centralitas manuales la distribución de llamadas se hacía con operadoras (casi siempre eran mujeres) que se encargaban de la conexión de las clavijas de la red en las tomas que correspondieran. De este modo, la persona que efectuaba la llamada telefónica realmente estaba contactando primero con la centralita, que enchufaba la clavija en la toma que correspondiera a la persona destinataria de la llamada.
La centralita de teléfonos también llegó a estar en casa Sabineta. Después fue Pilar Aparicio quien estuvo encargada de teléfonos, cogió el relevo. Matilde llevó la centralita a partir de la guerra y llegó a tener varias personas a su cargo trabajando en la centralita, a Silvia y Nuria (La Albalatillera). En casa Sabineta también estuvo Correos y luego se trasladó a la planta baja del ayuntamiento.
Matilde aceptaba la llamada y decía “Aquí Sariñena” y daba aviso de la conferencia. Juan se dedicó a dar avisos por las casas, llevaba el aviso anunciando a que hora se iba a realizar la llamada y el interesado firmaba el aviso confirmando su comunicación.
Su tío Pedro Cascales ejerció de médico por Cataluña y luego vino a Sariñena donde ejerció como titular. También, como médico, estuvo Nicolás Andión. Pedro Cascales no tuvo descendencia y murió en 1996, con 98 años. La consulta estuvo en la plaza san Roque, actual Mayoral Antonio Susín.
El teléfono fue inventado por Antonio Meucci en 1854 y no fue instalado en España hasta 1877. Su implantación fue lenta, en 1924 se creó la Compañía Telefónica Nacional de España y a partir de aquella fecha comenzó su generalización. Gracias a Juan Bastida nos hemos trasladados a aquellos tiempos, con un hilo romántico que abría Sariñena al mundo de las comunicaciones, donde la voz tomaba su momento: “Aquí Sariñena”.
Y un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.
En marzo de 1938 comienza la retirada de las tropas republicanas, cometiéndose en su huida asesinatos y la voladura de los puentes sobre el río Alcanadre y el barranco de Malfaras. El 25 de marzo, la legión Alemana Condor bombardea Sariñena y el Barrio de la Estación para ser finalmente ocupadas por las tropas del general Moscardó el día 26. Sariñena fue duramente golpeada, según José María Maldonado “Sariñena era un lugar citado que había que machacar”. Así, su destrucción llegó a más del 65% de la población, lo que le valió, en el franquismo, su declaración como “localidad adoptada por el caudillo”, debiéndose hacer cargo de su reconstrucción “Regiones devastadas”.
Foto aérea del bombardeo del Barrio de la Estación de Sariñena
Artículo enmarcado en la serie sobre la guerra de España en Sariñena
El 22 de marzo de 1938 se inicia la ofensiva nacional del Cuerpo del Ejército de Aragón, al mando del general José Moscardó Ituarte, rompe y avanza imparable en el frente de Aragón. A su mando las divisiones 51, 53, 54 y 55: «El día 23 de marzo la 53 División llegó a un kilómetro de Sangarrén y la 54 ganó y rebasó Tardienta. Al día siguiente, la División 54 ocupaba Torres de Barbues y Almuniente, y la 54 se situaba en Torralba. El día 25, la 53 ocupó Grañén, la 54 Senén y Robres y la 55 Bujaraloz y La Almolda. El día 26 la División 53 alcanzó Capdesaso, Lalueza y Poleñino, mientras la 54 lo hacía con Alcubierre y Lanaja y la 55 alcanzaba Castejón y Pallaruelo» (Arturo Morera. La guerra del 36).
La retirada
Con la caída del frente de Aragón y el gran avance de las tropas nacionales, se produce la retirada general de milicianos y fuerzas republicanas y el desalojo de la población civil a casetas y masadas del monte, además muchos huyen a Cataluña por miedo a represalias. La retirada es dura, fatigosa y trágica, es una retirada sin orden, a la desesperada, hacia Cataluña.
En Sariñena, la retirada cuenta con algunos hechos trágicos cometiéndose una serie de asesinatos atribuidos a las tropas republicanas durante su retirada. Además se produce la voladura de los dos puentes sobre el río Alcanadre.
Y, a pesar de una retirada general que prácticamente deja Sariñena desierta, el bando nacional bombardea intensamente y destructivamente Sariñena, «Fue un enseñamiento gratuito y equivocado, porque Sariñena había sido ya totalmente evacuada por las tropas republicanas en la noche anterior. Los daños materiales fueron cuantiosos, muchísimas casas quedaron totalmente destruidas y si sólo hubo dos víctimas, fue debido a que la mitad de la población había huido ya hacía Cataluña, y la otra mitad se encontraba en masadas y en pajares fuera del núcleo urbano» (Arturo Morera. La guerra del 36).
Detonación de los puentes
Los puentes sobre el río Alcanadre, tanto el de ferrocarril como el de la villa de Sariñena, de paso para vehículos y personas, son dinamitados por las fuerzas republicanas en su retirada.
Portada del ABC del 22 de mayo de 1938
En aquella retirada, el Comisario de Guerra de Compañía Francesc Roca Matamoros, en sus Memorias de su exilio, narra su paso por Sariñena: “Llegamos a Sariñena y virtualmente estábamos todos desfallecidos, eran tres días de andar, combatir y no dormir, nuestros cuerpos parecían autómatas pues nos movíamos por intuición. La comida no la habíamos probado desde que empezó el ataque y nuestra intendencia funcionaba mal completamente. Un tren militar nos esperaba en Sariñena donde se había dado la orden que la 32 división, fuera a instalarse en unas posiciones que había a 13 Km. A la retaguardia de Sariñena”. La posición que toman es El Tormillo, donde preparan un contrataque. A pesar de dinamitar el puente del tren del ferrocarril sobre el río Alcanadre (El 27 de marzo de 1938), las tropas nacionales avanzan hacia sus posiciones donde tratan de contratacarles con el factor sorpresa. “Empezamos el ataque y sin artillería, sin tanques y sin ametralladoras, el desastre fue grande, pues de 500 soldados, llegamos a nuestras líneas como 300, quedó en poder del enemigo y nuestras filas completamente desorganizadas” (Memòries escrites pel Comisari de Guerra de Companyia Francesc Roca Matamoros durant el seu exili cap a Mèxic – D’Ulldecona a Morelia).
El puente de la vía ferroviaria es rápidamente reconstruido en mayo de 1938 por el Servicio Militar de Ferrocarriles, para continuar su avance de tropas nacionales hacía Lérida. Puentes de guerra, Sariñena.
Sariñena bombardeada
La ofensiva en el norte de Aragón es apoyada por la aviación alemana nazi de la Legión Condor. Sariñena y su barrio de la estación resultan severamente bombardeadas el 25 de marzo, Arturo Morera apuna que respondían a un escuadrón de Junkers 52 “El escuadrón Junkers 52 actuó bajo las órdenes de Joaquín González Gallarza”, aunque queda claro que son cuatro escuadrillas de tres aviones Heinkel-111 de la Legión Cóndor quienes bombardean de forma «inmisericorde la villa», tal y como recogen diferentes autores como José María Maldonado y Jesús Inglada.
Daniel Grustán Ballarín, en “Guerra, exilio y represión”, recuerda ver como 28 aviones Junkers sobrevolaban Sariñena, dando la vuelta a la altura del barranco Malfaras y, colocándose en fila india, bombardean intensamente Sariñena. Afortunadamente, la población prevenida se había refugiado en las masadas y casetas de los montes cercanos, evitando lo que podría haber sido una gran masacre. Aunque no todos corrieron la misma suerte. A la familia de Jesús Ángel Ariste Justo les alcanza el bombardeo en su casa de la calle Enado número 3; donde, tras la guerra, está el bar «La Parra». En la casa, que constaba de casa y corral, les pilla por separado. En la casa se encontraba la madre mientras que el padre y los hermanos se hallaban en la parte trasera en una cuadra pequeña. La bomba cae justo en el corral hiriendo gravemente a los hermanos Ángel y Antonio. La madre baja corriendo asustada, embarazada de Jesús Ángel, y rápidamente llevan al Hospital de Sariñena los dos hermanos. Tanto al padre como a una hermana la explosión no les causa ninguna herida. Ángel muere en el Hospital a causa de las heridas, contaba con ocho años. Mientras, con la entrada de las tropas nacionales, el Hospital es desalojado en retirada y la familia se tiene que llevar a Antonio al monte donde se refugian. Antonio acaba de recuperarse en la caseta del monte y hasta años más tarde no termina de ser tratado correctamente con cirugía para reparar la sordera de un oído.
El Noticiero, 24 de septiembre de 1938.
Celebración adelantada
Daniel Grustán Ballarín (Guerra, Exilio y Represión) cuenta como, en plena retirada republicana, algunos vecinos confundidos salen a recibirles como libertadores portando la bandera monárquica. Por ello resulta muerto el abanderado, apodado «El Zamarro», que trabajaba en Obras Públicas, caminero, y que no se había significado políticamente. Al resto se les manda para casa
Sin embargo, la Causa General de Sariñena (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.1) cita como Antonio Loscertales Labarta El Droguero, labrador de 60 años, su mujer Carmen Tierz Marías, 58 años, y Teodoro Cabellud Blanco El Zumarro, caminero de 58 años, son «Muertos a tiros» en la cocina de su casa el día anterior a la liberación de Sariñena, la noche del 25 al 26. En la misma Causa General de Sariñena aparece la declaración de su hijo Manuel Loscertales Tierz,: «Sus padres Antonio Loscertales y Carmen Tierz fueron fusilados en la cocina de su casa el día anterior a la liberación de Sariñena, suponiéndose que fue por delatarlos alguien de que estaban celebrando la entrada de los nacionales en esta villa». Los cadáveres presentaban heridas de bala y los sospechosos respondían a «Un comisario, un capitán y un teniente rojos cuyos nombres se ignoran».
Gregorio Lana Capitán declara, en el expediente personal de José Carrera Gavín Consejo de guerra, Procedimiento sumarísimo de urgencia 351-39 (Víctor Pardo Lancina y Raúl Mateo Otal. Todos los nombres): «El día 26 por la mañana, sobre las tres y media de la madrugada del mes de marzo de 1938, el mismo día de la liberación por nuestro glorioso y heroico ejército, desde la casa del declarante oyó una voz que le pareció ser la del encartado José Carrera Gavín que dijo:- ¿Qué hacen aquí estos bandidos?-, y a estas palabras contestó otro -¡Viva Franco!-. Preguntado si el declarante pudo apreciar quién dijo la voz tan elocuente de -¡Viva Franco!- dijo que le pareció ser la del vecino alias Zamarro, por nombre Teodoro Cabellud, y que al poco oyó unas detonaciones que cree que fue cuando mató al citado Cabellud.»
La ocupación de Sariñena
La ocupación de Sariñena llega por parte de las tropas del cuerpo del ejército del general Moscardó, del ejército de Franco, después del feroz bombardeo: “El 26 de marzo una división de marroquíes dirigidas por el general Moscardo ocuparon Sariñena”. Sariñena fue ocupada el 26 de marzo por las divisiones 53, 54 y 55 «No todos los efectivos pisaron las calles de la población, pero todos atravesaron sus campos y andaron sus caminos persiguiendo a los republicanos que huían a la desbandada por las planicies del Saso de Miranda, las Almunias Altas, Cachicorba, Cajal o Saso las Fitas» (Arturo Morera. La guerra del 36).
«La División 53 estaba mandada por el general Álvaro Suciro Vilariño y se componía de las siguientes unidades: Tabores 1ª y 3ª de la Mehala de Tetuán (moros); 2ª y 15ª Banderas de la Legión; Tercio de Requetés del Pilar; 2ª y 7ª Banderas de Falange; un grupo de artillería del 75 y otro mixto de montaña; por último, una compañía de zapadores y otra de Transmisiones.
En la División 54 dirigida por el general Ricardo Marzo Pellicer, se integraban los siguientes efectivos: Batallones 283, 286 y 289 de Tiradores de Ifni (moros); 6° Batallón de San Quintín; el 7° de América; el 3º de Palma; el 2°de Bailén el 8º de Vitoria y el «C» de Ceriñola; el Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Valvanera y los Batallones de Infantería 131 y 287. Había también un grupo de cañones y otro de obuses ligeros y dos grupos de Ingenieros.
Por último, la División 55 (antes 13rigada Mista de Posición y Etapas) estaba al mando del coronel Enrique Adrados. Disponía de los Batallones 1 al 10 del Regimiento de Carros de combate y de la 1ª y 9ª Banderas de Falange; una Batería del 75, otra del 105 y una sección de antitanques, dos compañías de Zapadores y una de Transmisiones.»
Arturo Morera. La guerra del 36.
La rotura del frente tuvo lugar el día 22 de marzo. Sobre Huesca se operó al Norte y al Sur, en un movimiento de tenaza, que rebasó ampliamente las fortificaciones enemigas que medio asfixiaban la capital. El 23 se liberaba Tardienta. Ei 24 se derrumbaba él campo atrincherado montado alrededor de aquella capital, entregándose muchos milicianos. El 26 las fuerzas de los Generales Solchaga y Moscardó alcanzaban la línea del Alcanadre, quedando ocupado Sariñena.
El Diario de Ávila: periódico independiente. Año Año LXI Número 18275. 23 de julio de 1958.
El Adelanto: Diario político de Salamanca: Año 54 Número 16545 – 1938 marzo 27.
27 de marzo.- Sariñena ya es nacional. Parece que dentro de esta semana empezaremos a avanzar. Se oyen fuertes bombardeos. Por la mañana, por encima de las montañas del norte de Huesca se veían las humaredas de las explosiones de las granadas. Por la tarde nos comunican que los rojos han abandonado las posiciones de Orna y corren rumores de que esta noche avanza este sector.
Diario de guerra. Ramiro C. de Sobregrau i Jubert.
Aquel 27 de marzo de 1938 debió de ser un día tranquilo en Sariñena, Manuel Sánchez Forcada relata lo que parece ser debió de ser una jornada sin avance en el frente: «Salimos de operación por la carretera hasta unos tres kilómetros del pueblo, como no hay nada volvemos al pueblo a la noche.» (Sánchez Forcada, Manuel. Diario de campaña de un requeté pamplonés). Realmente, el 27 de marzo sirvió a las tropas nacionales para su reorganización, la 55.ª División se concentra y a la vez soluciona el paso sobre el río Alcanadre. J. María Pinto de la Rosa, del Grupo Mixto de Ingenieros Nº 4, lo refleja en su diario «En la noche del 27 al 28 las Compañías de Zapadores en unión de la del Grupo n.° 3 restablecieron la comunicación a la salida de Sariñena, permitiendo que al amanecer del 28 pudiesen emprender la marcha las Divisiones 53 y 54, por lo que fueron felicitados los Zapadores Divisionarios.» (Pinto de la Rosa, J. María. El Grupo Mixto de Ingenieros Nº 4).
Las fuerzas nacionales a 50 Kilómetros del Mediterráneo
Paris. En el sector norte de Aragón, se hallaban los nacionalistas, en el mediodía de ayer, a tiro de fusil del pueblo de Sariñena, que tiene una gran importancia estratégica, por ser cruce de carreteras.
El Adelanto: Diario político de Salamanca: Año 54 Número 16545 – 1938 marzo 27.
Así, el día 28, las fuerzas nacionales continúan su ofensiva avanzando hacía Sena y Villanueva de Sigena «Se termina la concentración de la División en Sariñena». Pinto de la Rosa continúa su relato «El día 28 se vadeó el río Alcanadre ocupándose los pueblos de Sena, Villanueva de Sigena con su Monasterio, Ontiñena, Ballobar y Chalamera, alcanzando en este último, con alguna resistencia, el río Cinca, día éste en que la Compañía de Transmisiones tuvo una de sus más acertadas actuaciones, dando comunicación desde Sariñena hasta el río Cinca, conforme iban avanzando las columnas.» (Pinto de la Rosa, J. María. El Grupo Mixto de Ingenieros Nº 4).
Sariñena tiene una enorme importancia estratégica. Villa crecida, con sus cinco mil habitantes, cabecera de partido, posee un aeródromo y es centro de comunicaciones, pues parten de ella siete carreteras y tiene estación de ferrocarril de Barcelona a Bilbao.
El Día de Palencia: defensor de los intereses de Castilla: Año IIIL Época 2ª Número 14834 – 1938 marzo 28.
El testimonio de Peirats
José Peirats, sindicalista cenetista, recoge en sus memorias “De mi paso por la vida. Editorial Flor del Viento”, la retirada del frente de Aragón. José Peirats ya había pasado otras veces por Sariñena, en una ocasión para la inauguración del campo de aviación, a mano del Coronel Felipe Díaz Sandino. También, en sus visitas al frente de Huesca, por medio de “Acracia”, está junto a Manuel Magro (Acracia era la revista de la CNT de Lérida editada durante los últimos años de la Guerra Civil. José Perirats y Manuel Magro son durante un tiempo directores de la revista, además Magro es alcalde de Lérida durante la contienda bélica).
José Peirats recordaba el aeródromo: “Era de tierra y por todo ornamento de un palo colgaba la manga de una camisa que señalaba la dirección del viento. ¡Qué diferencia desde entonces!”. Al divisar Sariñena, aún humeante de los bombardeos, Peirots relata una imagen macabra: “Centenares de soldados estaban echados por el suelo, medio muertos por la fatiga. Debían ser los de Huesca. El espectáculo era horripilante, digno de una escena dantesca”. Peirots se reencontró con algunos camaradas y fue testigo del consejo de guerra contra Sostre. El jefe máximo Bellmonte “impasible como siempre”, nombró como jefe de batallón a Rubi y asesinaron a Sostre. Se encontraban de retirada, en huida hacía Lérida: “Sonó la alarma de aviación, mucha gente se fue a refugiar debajo del puente, pero no hubo bombardeo, se trataba de aviones de reconocimiento”.
Pilar Conte Dueso
El mismo día 25 de marzo de 1938, según la Causa General, asesinan a Pilar Conte Dueso, de 18 años de edad (a veces ha aparecido erróneamente como Pilar Martín Dueso): «En los porches de la plaza del Mercado de esta villa, presentando una herida de arma blanca que le seccionaba la yugular suponiendo autores de estas cuatro muertes a José Carreras (Fallecido) y Francisco Nogués (Huido).» En la misma Causa General de Sariñena encontramos la declaración de Teresa Conte Dueso, en la que manifiesta que su hermana Pilar Conte Dueso fue asesinada sin haber sido detenida: «Su cadáver presentaba heridas de arma de fuego en la cabeza, en la calle las monjas de esta villa». (ES.28079.AHN//FCCAUSA_GENERAL,1412,Exp.1).
Pilar Conte Dueso. Fotografía familia Conte Dueso.
Pilar Conte Dueso era de casa humilde, de ideas de izquierdas y trabajaba cuidando a unos señores mayores. Su sobrina, Isabel Carreras relata que cuando los republicanos desalojaron el pueblo, ante el ataque inminente de la aviación Condor, su tía no quiso irse con su familia «Porque según mi madre, era muy valiente, alegre y echada pa lante y no quería dejar solos a la pareja a la que cuidaba». Cuando la familia vuelve al pueblo, (pasaron el bombardeo en Las Almunias), continua Isabel «La encontraron sus abuelos muerta en la calle, a mi madre no le dejaron verla, era muy pequeña, pero un primo suyo, que era más mayor, “Ignacio Mazuque”, me dijo que la vio y que había muerto en el bombardeo, mi abuela no volvió a pasar nunca más por la calle donde se encontró muerta a su hija.»
Pero testimonios familiares vieron a Pilar Conte Dueso con un corte de navaja que le succionaba la yugular, su cuerpo tirado, en la puerta de casa Portera, en la calle de los Porches y con signos de violencia. Quizá, contar que había fallecido en el bombardeo era menos doloroso que contar que fue brutalmente asesinada por las tropas marroquíes.
Pilar Conte Dueso está enterrada en el cementerio municipal de Sariñena, en la misma tumba junto a Cosme Mora Pinos. Pilar contaba con tan sólo 20 años de edad.
Cosme Mora Pinos mure en el bombardeo, según dicta la leyenda de la placa de su enterramiento.
Probablemente, en la misma tumba, pueden haber enterradas otras personas, siendo posiblemente una fosa común.
Tumba de Pilar Conte Dueso y Cosme Mora Pinos.
Curiosamente, en el archivo municipal las actas de defunción de aquel mes faltan.
La Causa General atribuye estos hechos a un republicano, al igual que los otros acontecidos en esos días, lo que sin duda responde a una tergiversación de los hechos, nada entrañable debido a la misma naturaleza de las Causas Generales.
Aunque las fuerzas nacionales entran en Sariñena el 26 de marzo de 1938, las fuerzas de avanzada marroquís entran un día antes, el 25, cometiendo asesinatos, violaciones y otras atrocidades.
Otros sucesos
Aurelio Arizaleta, administrador de casa Bastaras, de Lanaja, es fusilado por republicanos el 25 de marzo de 1938. Al parecer ocurre en extrañas circunstancias, en el monasterio de la Cartuja de las Fuentes, en plena ofensiva del bando nacional.
Teodoro Cabellud Blanco, de profesión caminero de 51 años, el 19 de julio de 1936 «Fue detenido por milicianos rojos en la puerta de su casa y conducido a la cárcel de esta localidad, donde se encontraban ya otros detenidos y permaneció allí durante cuatro y cinco días, puesto en libertad, se le obligó a trabajar en el campo de aviación siendo asesinado en la retirada de los rojos. Sabiéndose que fue fusilado, su cadáver se halló en la calle Fatas de esta localidad». Testimonio de su hija Rosario Cabellud Viñuales, Causa General de Sariñena (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.1).
Víctor Pardo Lancina también recoge el asesinato de José Almerge Peralta, en aquel 25 de marzo antes de la entrada de las tropas nacionales (A una milla de Huesca, diario de una enfermera australiana en la Guerra Civil española. Autores: Agnes Hodgson, Víctor Pardo Lancina, Judith Keene). También aparece como José Almerge Montel, caminero de 60 años de edad fusilado el 26 de marzo de 1938 (La guerra civil en Sariñena).
Ante el “Hotel Anoro”, sirviendo de dosel unos rótulos inconmensurables de gritos “antifascistas” se encuentra el cadáver de un miliciano. Quedó rezagado en la huida de sus compañeros. Cuando habían llegado las fuerzas nacionales a la plaza, este miliciano quiso defenderse usando granadas de mano. Un certero disparo de pistola le desplomó y quedó con los brazos extendidos y los ojos abiertos.”
Arturo Morera
Refugiados, exiliados y represaliados
La disminución del censo de población de Sariñena es del 8%, antes y después de la guerra, de 2.857 habitantes en 1930 a los 2.639 en 1940. Muchos se ven obligados a exiliarse y Cataluña acoge a numerosos aragoneses que buscaban su huida hacía Francia, por la Vall de Aran o por la costa. Una de aquellas localidades catalana es Manresa que acoge a numerosos refugiados a lo largo de la guerra, proporcionando alojamiento y manutención hasta su retirada tras el avance de las tropas sublevadas. Entre sus archivos aparecen varios vecinos de Sariñena, algunos integrantes de la misma familia.
Grañón Vicente, Mariano. De Sariñena. 48 años, casado. Llegó el 26/03/1938 a Manresa Ctra. Igualada. Permaneció 5 meses. Observaciones: 5 hijos y 1 pariente. Baja racionamiento 11 de julio de 1938. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
Ibor Cuello, Ezequiel. De Sariñena. 2 años, soltero. Nombre responsable de la casa Antonia Cuello Laín, parentesco Madre (?). Llegó el 5/04/1938 a Manresa Ctra. Igualada (Torre). Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
Ibor Cuello, María. De Sariñena. 6 años, soltera. Nombre responsable de la casa Antonia Cuello Laín, parentesco Madre (?). Llegó el 5/04/1938 a Manresa Ctra. Igualada (Torre). Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
Cuello Laín, Pilar. De Sariñena. 32 años, profesión S.S. Llegó el 5/04/1938 con 2 parientes. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
Cuello Laín, Antonia. De Sariñena. 36 años, casada y profesión S.S. Llegó el 28/04/1938 a Manresa Ctra. Igualada con 3 hijos (?). Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-V».
Gil Marcuella, Ángeles. De Sariñena. 7 años, soltera. Nombre responsable de la casa Andrés Nolla Gil, parentesco Primo (?). Llegó el 6/10/1938 a Manresa Born, 30, 2n. Observaciones: Posible error en lugar de procedencia: Tarragona?. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
Grañón Rodés, Carmen. De Sariñena. 17 años, soltera. Nombre del padre Mariano y madre Carmen. Nombre responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco padre Llegó el 26/03/1938 a Manresa carretera Igualada. Estancia 5 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
Grañón Rodés, Concha. De Sariñena. 19 años, soltera. Nombre del padre Mariano y madre Carmen. Nombre responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco padre Llegó el 26/03/1938 a Manresa carretera Igualada. Estancia 5 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
Grañón Rodés, Enrique. De Sariñena. 6 años, soltero. Nombre del padre Mariano y madre Carmen. Nombre responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco padre Llegó el 26/03/1938 a Manresa carretera Igualada. Estancia 5 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
Grañón Rodés, Josefina. De Sariñena. 14 años, soltera. Nombre del padre Mariano y madre Carmen. Nombre responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco padre Llegó el 26/03/1938 a Manresa carretera Igualada. Estancia 5 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
Grañón Rodés, Marián. De Sariñena. 7 años, soltero, (Nota: Aparece como género hombre). Nombre del padre Mariano y madre Carmen. Nombre responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco padre. Llegó el 26/03/1938 a Manresa carretera Igualada. Estancia 5 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
Navarro Gelaberte, Domingo. De Sariñena. 0 años, soltero. Nombre responsable de la casa Ramón Gelaberte Grañón, parentesco abuelo. Llegó el 14/04/1938 a Manresa con dirección de destino Fraternitat, 5, 3r. Observaciones: 9 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-I».
Novellón Torras, Pilar. De Sariñena. 3 años, soltera. Nombre del responsable de la casa Josefa Torras (Torres) Vitales, parentesco ¿madre?. Llegó el 28/04/1938 a Manresa Ctra. Igualada (Torre) con 2 parientes. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-V».
Rodés Fernández, Carmen. De Sariñena. 43 años, casada. Nombre del responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco marido. Llegó el 26/03/1938 a Ctra. Igualada. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
Torres Vitales, Josefa. De Sariñena. 29 años, casada y profesión S.S. Llegó el 5/04/1938 a Manresa Ctra. Igualada (Torre) con 2 parientes. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-V».
Varela Cuello, A. De Sariñena. 7 años, soltera. Nombre responsable de la casa Pilar Cuello Laín y parentesco ¿madre?. Llegó el 5/04/1938. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
En la cercana localidad de Fonollosa, a escasos kilómetros de Manresa, van a parar gentes de Sariñena: «Con el estallido de la guerra, estuvieron en Fonollosa diversas familias de refugiados procedentes de Sariñena y de otros lugares de Aragón. Fueron alojados en la ermita del Grau, a cal Xiscano, al Gorg Negre y a Jaumandreu. A la Mongia vivieron unas mujeres que tenían los compañeros luchando en el frente. En el Gorg Negre un grupo de mujeres con un montón de niños. Se las conocía como “las carboneras”, porque este era su oficio. Otros optaron por desertar y esconderse en los bosques. Eran los emboscados, que dormían en escondrijos, cuevas y barracas. Sus familias le suministraban alimentos de forma disimulada. De noche se acercaba a casa y, cuando podían, trabajaban en los campos. Algunos jóvenes fueron a defender la República pero muchos no volvieron.» (En recuerdo de todas las victimas).
Otra de las poblaciones que sirve de refugio y acogida es La Garriga, en la provincia de Barcelona y allí encontramos un documento interesante y sorprendente: Una relación de refugiados, sin especificar la fecha, que muestra en un momento dado el registro de 56 sariñenenses refugiados en dicha localidad. Además, entre los numerosos aragoneses, los 95 de Vicien, los 35 de Barbastro…, aparecen los 12 monegrinos de Barbués, los 6 de Torralba de Aragón y los 5 de Sangarrén. Gracias a Enric Costa Argemí, del Àrea de Patrimoni del Ajuntament de la Garriga, por su ayuda en la consulta y acceso al documento.
Arxiu Municipal de la Garriga (AMLG). Fons Ajuntament de la Garriga.
La Garriga tenía poco más de 3.000 habitantes antes de iniciarse la Guerra Civil española, y pasó a tener cerca de 10.000 poco antes de su finalización, acogiendo personas que huían de las zonas del Estado español en la medida que eran ocupadas por las tropas franquistas y gentes que escapaban de los continuados bombardeos que sufría la ciudad de Barcelona.
Un número muy importante de estos refugiados eran niños, procedentes en su mayoría del País Vasco, de Madrid y de Castilla, a los que se procuraba fueran debidamente escolarizados, bien alimentados y que disfrutaran de sesiones de ocio propias de su edad, conscientes de que habían sido apartados, para su mejor seguridad, de sus entornos familiares, de que habían sufrido las consecuencias de los bombardeos y que habían llegado a la Garriga en unas condiciones de transporte muy penosas.
No pocos murieron por el camino, especialmente los ancianos y heridos, en los que se cebaba el agotamiento que producía una caminata interminable. Mi madre fue testigo doloroso de las quejas y lamentaciones de las madres que habían perdido a sus bebés, algunos aún de pecho, por lo general muertos de frío y neumonía después de tantas jornadas bajo la lluvia y la nieve de los Pirineos.
Pinos Barrieras, D., Ni el árbol ni la piedra, Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2005, p. 79.
Tras la retirada, para los que no se habían exiliado, familias enteras, comienza la represión franquista. La depuración de personas lleva a unos 140 sariñenenses y sariñenesas a la prisión provincial de Huesca. Se inician 86 expedientes por parte del Tribunal de Responsabilidades Políticas de Aragón, afectando a otros tantos vecinos presos, huidos o muertos y a sus familias, con castigos como fuertes multas, incautación de bienes, inhabilitaciones, cárcel y destierro. Así como dos sentencias a pena de muerte dictadas por sendos consejos de guerra sobre los vecinos acusados del delito de “adhesión a la rebelión“; el molinero de 42 años José Carreras Gavín fusilado en Huesca el 14-8-1940 y el camarero de 36 años Francisco Basols Buil, fusilado en Barbastro el 21-7-1942. (Miguel Pardina Pueyo: de Pallaruelo de Monegros a Mauthausen- O Crabero).
IMPRESIONES DE GUERRA
Sariñena ofrece a la vista toda la gama de hechos vandálicos que puede dictar conciencia perturbada y una cabeza en derrota
— Una visita a lo que fue base aérea — Pilarín Basols mantuvo con gran fortaleza su fe cristiana a pesar de la horda. – La población civil, que había huido, regresa. — Desde los primeros momentos funciona el “Auxilio Social”
Tenía el cronista a Sariñena ante la vista. El mando retrasaba su ocupación. Estos jefes espléndidos que llenos de victoria son padres de cada soldado, cuidaban con calor las unidades. Al fin se realizó la entrada. En el más profundo silencio de la horda que huía dejando tras sí una estela de barbarie. Voladura de edificios, incendios, el saqueo más vergonzoso. Toda la gama de hechos vandálicos que puede dictar una conciencia perturbada y una cabeza en derrota, la población civil había desaparecido completamente. La huida por los montes obligada por la tiranía roja que obligó a no pocos a seguir la aventura del descalabro…, la población desapareció. De algunos edificios asciende el humo y presentes derrumbamientos se observan. La horda, después de desvalijar y destrozaron con estudio la población que tiranizaron, prendió fuego a no pocas viviendas que nuestros soldados van apagando para recuperar lo posible.
Una estela de barbarie
Todos los puentes sobre el río Alcanadre, aparecen volados. Han saltado altos. Aquel magnífico de la vía férrea a Barcelona. De líneas elegantes, de tres tramos, que salva aquella imponente, hondonada por donde se estira el río ha saltado volado por tres puntos.
La Iglesia Parroquial, con aquella fachada catedralicia, esta raspada de todo tributo y mínimo simbolismo de lugar sagrado. A lo largo de aquellas paredes, ¡Sosales los gritos de una propaganda ..a, pornográfica y revolucionaria, en los carteles multicolores.
La Iglesia fue destinada a taller de reparación de automóviles. En su puerta principal hay un letrero colosal con la inscripción: U.H.P. Hay restos de vehículos, grasas, herramientas Sobre la fachada un gran parapeto de sacos terreros donde se escondían armas antiaéreas.
El edificio del Casino de Sariñena se baila en su interior totalmente transformado. Un gran letrero reza: “Casa del pueblo” «Central de Sindicatos» Sin embargo, en estos momentos, aparecen sus salas destinadas a grados escolares. Hay un gran desbarajuste.
En la plaza de la Iglesia, frente a ella, lo que fue una gran manzana de viviendas es hoy una gran calva. Sucedió que hace unos meses un depósito de trilita, con una cantidad de tres mil kilos, hizo explosión, levantando toda la edificación.
Hemos visitado los locales que ocupaba el Banco de Aragón. Allí está el rastro de la horda. La caja fuerte pudo ser violentada. Allí están las señales de ello.
Sin duda la horda no tuvo tiempo suficiente. Toda la documentación se halla por los suelos y el moblaje aparece destruido.
Obra de perversión
Sariñena, como centro radial de una extensa zona, fue centro de lo que ellos llamaran cultura, pero que es la más desdichada perversión de la inteligencia y del corazón.
Aparte de la estación difusora denominada «Alas rojas» que tiene un edificio construido en la llanura que une la estación del ferrocarril con la villa, por cuya difusora se vertieron tantas patrañas y sandeces, Sariñena contaba con una instalación lujosa de centros culturales (¡!).
Cada grupito tiene su hoja de publicación, su biblioteca y centro cultural Comenzando por el más cándido republicanismo hasta el rabioso concepto libertario.
En la calle de «Dato», encontramos centenares de hojas que declaran las excelencias de aquel papel «Adelante». ¡El radical- socialismo redivivo! Los señores Lana, Estéban y Brunet, elogian el republicanismo con ribete socialista.
En el «Hotel Anoro» tienen su sede las juventudes libertarias: telas rojas con rótulos inmensos, banderas, folletos del peor gusto, colores y colores, Prensa que atosiga, carteles que marean. En la plaza «Enado» tienen la se de las Juventudes Unificadas. Tenían, vamos. Allí está Falange Española Tradicionalista y de las J. O. N. S.
En este piso espléndido estaba el socialismo instalado. Sería el académico por la elegancia de de la instalación y el perfil de la Enciclopedia Espasa que sostiene un magnífico «bureau».
En una planta baja del mercado vimos la biblioteca más indecente que se pudo coleccionar. ¿Cultura?
¡Perversión! Combinada con aquel cine grosero que ha sido servido a la procacidad de milicianos y milicianas.
Con estos antecedentes no hay nunca victoria sino derrota; no hay ejército fuerte sino horda bestial.
Campo de aviación
Llevados por la popularidad que la la base aérea de Sariñena logró en nuestra provincia, nos dirigimos a aquello que es el cementerio de una base aérea. Nuestras escuadrillas nacionales han pulverizado en excursiones sucesivas este campo que fue destinado a ser una de las primeras bases de Aragón. Sus edificios quedaron aniquilados y la superficie de él convertida en un sistema de fosos que nuestra metralla sucesivamente fue abriendo.
Fue abandonado ante la predilección que nuestras armas aéreas sentía por la base y pericia de nuestros aviadores que machacaron todos los proyectos rojos. En una ocasión los cazas rusos se negaron a elevarse ante la presencia de la aviación nacional. Mientras los jefes anduvieron a tiros, nuestros aparatos destrozaron una regular cantidad de aviones rojos y nuestros cazas ponían fin a las discusiones entre los aviadores en rebelión.
Una mujer fuerte
Pilarín Basols, oficial de la Hacienda de Huésca. Conocida en esta ciudad. La señorita Basols, de la Juventud Católica de Huesca, ha sido la mujer que ha sostenido el rosario y devocionario en sus manos frente y a pesar de la horda
Nunca lo ocultó. En los sucesivos registros se lo arrebataron. Ella siempre tuvo sus libros de rezo y mantuvo altivamente su bandera católica ante los «aguiluchos de la F. A.I. y ante los «Incontrolados» que no es poco.
Hoy la hemos encontrado, aquí esperando a España. Al saludarla la dijimos: ¡Arriba España! Pilarín. Ella nos contesta con sencillez: ¡Arriba España y la paz de Cristo en el reino de Cristo!.
Esta tesis católica ha sostenido como una mujer fuerte esta señorita ante la horda. Sus primeras preguntas fueron: Cómo van nuestras Juventudes Católicas de España y Huesca.
La población civil regresa
Desde las primeras horas del domingo tornan estas gentes a sus viviendas. Vienen con huellas del terror que han padecido Este puede apreciarse en un detalle. Al contemplar la población castigada no lamentan el castigo, sino bendicen la hora en que fue cortado aquel régimen que dicho sea de paso fue ejercido por los peores.
No fue excesivo el derramamiento de sangre, sin embargo el régimen de opresión y tiranía que han padecido, supera al asesinato.
Algunos asesinatos, continuados vejámenes, persecuciones sin cuento por el motivo más fútil, forman el calvario.
Presencia de España
Ya está aquí la Falange con la exaltación de la Patria, en sus carteles simbólicos y el pan de «Auxilio Social». Al atardecer ya habían regresado una buena parte de los vecinos. Ellos recibieron el pan blanco de la España de Franco y cantidad de víveres para tres comidas.
Luego volverán a comer estas gentes en la mano de la Falange. Hoy, lunes, ya funciona el comedor de «Auxilio Social» que está, lo veo, instalando la incipiente Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista.
El jabón de «Auxilio Social» alegra a estas mujeres sencillas que tienen hambre de limpieza. No había jabón; y alguien dio, en una ocasión una gallina por un trozo, de él.
Un cadáver, rojo
Ante el «Hotel Anoro», sirviendo de dosel unos rótulos inconmensurables de gritos «antifascistas» se encuentra el cadáver de un miliciano. Quedó rezagado en la huida de sus compañeros.
Cuando habían llegado las fuerzas nacionales a la plaza, este miliciano quiso defenderse usando granadas de mano. Un certero tiro de pistola le desplomó y quedó con los brazos extendidos y los ojos abiertos.
Nosotros le contemplábamos y trajimos a la consideración un simbolismo. Aquel corpachón tendido junto al desfile interminable de banderas, cantos y generales, era todo ese tinglado bélico y revolucionario que está derrotado y tendido por la superficie de Cataluña, sobre la cual va a pasar inmediatamente el triunfo de la guerra como una realidad y la victoria de la paz como una promesa de futura grandeza.
Flecha.
«Serían las doce de la noche cuando llegamos a Zaragoza, habíamos salido a las 11 de la mañana de Guadalajara, pasamos un rato y seguimos dirección a Lérida; amaneció cuando ya habíamos rebasado Tadienta, que nos evocaba muchos recuerdos cuando al principio de la guerra los milicianos de las columnas libertarias estaban por allí, ahora se veía muy destrozada. Luego seguimos por Sariñena que salvo algunos olivos viñas y almendros daba la impresión el terreno de la provincia de Huesca en donde nos habíamos adentrado de ser bastante mísero, ayudando a que esta impresión fuera mas viva el que la presencia de grandes extensiones no existía, seguramente por la falta de brazos y animales de labor; no en balde casi toda la contienda fue frente de guerra.»
16 de abril de 1939, viaje de Guadalajara a Cervera (Lérida). Memorias de la guerra civil Española, desde mitad de febrero de 1938 hasta el día en que me hicieron prisionero de guerra el 2 de abril del mismo año. Josep Caballé Teixidó.
Para muchos la retirada, exilo o represión y para otros la reconstrucción. Una Sariñena muy destruida y arrasada, mostraba sus calles llenas de escombros, impracticables y con casas derruidas e inhabitables. Los vecinos y el Batallón 408 de Orden Público fueron los encargados de realizar las labores de desescombro y limpieza. Luego llega la reconstrucciones de la mano de Regiones Devastadas, como su nombre indica, Sariñena fue devastada por la aviación alemana Condor, como ejercicios y maniobras antesala de la segunda Guerra Mundial.
Auxilio Social a poblaciones liberadas
Han sido establecidos muchos comedores y cocinas de Hermandad.
Los pueblos últimamente socorridos por “Auxilio Social” fueron, en días pasados, los siguientes: Mequinenza, Barbastro (por segunda vez), Perdiguera, Leciñena, Alcubierre, Lanaja, Sariñena (por segunda vez), Poleñino, Robres, Belchite (por cuarta vez), Mediana y Huesca.
En varios de estos lugares se han acumulado almacenes de víveres para el suministro diario de las personas menesterosas.
El Adelanto: Diario político de Salamanca: Año 54 Número 16553 – 1938 abril 6.
Pan blanco
En Sariñena la alegría del pueblo no tuvo límites al ver que a todos sin excepción se repartían pan blanco a manos llenas.
Azul: órgano de la Falange Española de las JONS: Año II Número 470 – 1938 abril 8.
Paco es el último combatiente vivo de La Madeleine, una heroica batalla durante la segunda guerra mundial en Francia. Desde su exilio, Paco ha vivido prácticamente toda su vida en Anduze, donde llegó exiliado desde Sariñena junto a sus padres y hermano Antonio. Los hermanos Larroy son todo un ejemplo de supervivencia y compromiso por la libertad, dos sariñenenses de leyenda.
Paco Larroy Masueras
Francisco Larroy Masueras nació en Sariñena en 1924. Su padre José Larroy Bollic descendía de familia de herreros pero se dedicó a construir carros: “Fue carretero”. El taller lo tenía al lado de la herrería, calle Goya nº 4, subiendo a mano derecha. Su abuelo dividió la casa en dos, así que los dos talleres estaban pegados, las puertas eran iguales: “Tal y como subías primero estaba la herrería, que la llevó mi tío, y luego el taller de carros”. Además, en casa vendían abono de pescado para los campos, se podía leer en la fachada: “Se venden abonos”. Su madre era Adelaida Masueras Clavería y sus hermanos tenían una fábrica de gaseosas camino del río, a la salida de Sariñena, al lado de garaje de Eloy Casabón y durante la guerra todo quedó destruido. Antonio, hermano de Paco, era tres años mayor, nació en Sariñena en 1921 y murió a los noventa y cuatro años de edad, el 18 de noviembre del 2015.
Paco fue poco a la escuela, pero aún recuerda al maestro don Pío, a algunos amigos como el Peti (el cafetero) y el rubio Chin. Iban a robar manzanas por la huerta, a bañarse al río, a la Laguna a cazar patos y de romería a san Isidro. Recuerda la línea de autobús de la sesantina, de unas seis fuentes y del cine del teatro Romea. Al Romea iban a ver películas en el gallinero, pues era más barato, “Al dueño del Romea lo fusilaron en Sariñena”, recuerda Paco. La plaza Alvarado, actualmente de la Constitución, «Rebosaba de vida, había un abrevadero y encima el bar Las Delicias». También estaba el quiosco que había hecho su Padre, donde vendían cervezas. La plaza estaba llena de gente, de vida, y además las vacas, mulas y caballos iban a beber al abrevadero y, al caer la tarde, volvían solos.
Llegó la guerra y todo se quebró, Paco la vivió con nueve años. Su padre, José Larroy Bollic fue conserje de Izquierda Republicana y estuvo en el comité local: “Estuvo cuando los milicianos venidos de fuera querían fusilar a los cerca de 40 detenidos de derechas en la cárcel, estaba al lado de la ermita de Loreto, se opusieron dejando claro que aquí no se mataba a nadie”. Su tío, Manuel Masueras Clavería, fue directivo de Izquierda Republicana y Francisco Masueras Clavería fue patrullero al servicio del comité con su automóvil, fue detenido y murió en Burgos, “No había hecho nada malo”, recuerda Paco.
Del frente llegaban camiones con heridos y fallecidos, Paco aún recuerda ver de crío los cadáveres en la entrada del Hospital Militar. Aún se acuerda Paco del jefe del campo de aviación “se llamaba Franco y La Pava, un avión que salía hacía Huesca a bombardear todos los días hasta que un día no volvió”. En casa acogieron a una hermana de su padre que estaba de monja en Fonz y también a una monja del País Vasco que no podía regresar a casa y se tuvo que quedar con los Larroy-Masueras. Su madre Adelaida aprovechó aquellos tiempos para montar un puesto de venta de mantecaus y churros en la calle del medio: “Había mucho trasiego de milicianos en Sariñena, hizo dineros pero lo perdieron todo al cruzar la frontera”.
Paco Larroy y Joaquín Ruiz
Se fueron a refugiar de los bombardeos a la masada de Florencio, era amigo de su padre y fueron unas dos o tres familias; a unos siete kilómetros por la carretera a Sena. Al acabar los bombardeos, su padre José volvió al pueblo pero vio que no había quedado nada, tan sólo encontró ruinas. A los pocos días marcharon dirección a la frontera, hacía el Valle de Aran: “Balaguer, Tremp, Valle de Aran y Francia”. Solamente estuvieron un mes en Francia, a su hermano lo llamaron a quintas y su madre decidió volver a la España republicana para estar más a salvo. Estuvieron dos o tres meses en Vila Sacra, en la provincia de Gerona, hasta que de nuevo se vieron obligados a huir a Francia. Fueron por la costa mientras las tropas fascistas les acribillaban a balazos desde el mar, “Nos asaron”.
Al cruzar la frontera los alojaron en un campo de refugiados. Luego los distribuyeron, su padre y su hermano Antonio fueron a un campo de concentración durante dos años, mientras que su madre y él fueron llevados en tren hasta Anduze, un pequeño pueblo en la región francesa de Occitania, en el departamento de Gard.
En Anduze, Paco estuvo muy bien, era un refugio y la gente del pueblo les acogió bien. Allí fueron a parar varios exiliados Españoles. Con el tiempo consiguió contratos de trabajo para su padre y hermano, lo que les permitió abandonar el campo y reunirse con la familia. Así, José y su hijo Antonio comenzaron a trabajar en la agricultura, compraron una casa y vivieron una pequeña época en calma: “Estábamos muy bien”.
Pero de nuevo el fascismo les sumió en una guerra; con la segunda Guerra mundial, el ejército Nazi ocupó Francia y muchos no dudaron en hacerles frente. Entre ellos Paco y Antonio que se echaron al monte, junto a otros españoles y franceses, protagonizando una de las más épicas batallas de la segunda Guerra Mundial. El investigador caspolino Amadeo Barceló, autor de «¡Viva el maquis!. Tras las huellas de maquis, guerrilleros y clandestinos en el Bajo Aragón» ha investigado y estudiado aquella batalla de La Madelaine, «la batalla contra la Wehrmacht, cuando el 25 de agosto de 1944, 32 españoles, de los que nueve eran aragoneses, lograron rendir a una columna entera de alemanes compuesta por 700 soldados”. Amadeo conoció y entrevistó a los hermanos sariñeneses Antonio y Paco Larroy y con su estudio, además de darlos a conocer no ha dudado en reivindicarlos. Así fue en noviembre del 2015 cuando, de la mano de Salvador Trallero, Amadeo presentó en Sariñena su extraordinario trabajo «¡Viva el maquis!” y en las Jornadas conmemorativas del 80 aniversario del bombardeo y final de la Guerra Civil en Sariñena (1936-1938), celebradas en marzo del 2018 y organizadas por la investigadora Gemma Grau.
Castillo de Tornac.
Las cifras bailan, de unos 32 o 38 maquis españoles a unos 2 a 8 guerrilleros franceses y de 700 alemanes a cerca de 1500. “Nueve aragoneses se contaban entre ellos: Antonio y Francisco Larroy, el calandino Martín Vidal y los caspolinos Vicente Rufau, Manuel Ornaque, José Arcos, Mariano Calés, Miguel Piquer y su hijo Elías” (Barceló, Amadeo. «¡Viva el maquis!”). Ellos, la 21ª Brigada estuvieron unos cuatro o cinco días esperando la columna alemana 11ª Panzerdivisionen, tenían pocas armas y un fusil ametralladora. Sobre las 11:00 horas de la mañana, comenzaron a llegar los alemanes mientras ellos aguardaban a tenerlos a tiro para comenzar a disparar a los camiones. Fue en la zona del castillo de Tornac, un punto elevado entre carrascas y matorrales, desde donde los maquis dispararon moviéndose de un lado a otro, sin parar, aparentando que eran muchísimos más. Al final, una brillante estrategia y una férrea resistencia consiguió detener la columna hasta que por la tarde, las tropas aliadas, acabaron por doblegar a los alemanes. La hazaña de La Madeleine queda recogida por Amadeo Barceló, tanto en su publicación «¡Viva el maquis!” como en su artículo “Aragoneses contra Hitler: La batalla de La Madeleine”.
Al día siguiente les mandaron a la liberación del departamento francés de Ariège, tras la batalla de La Madeleine se había formado un grupo de unos 50 maquis españoles, su compromiso con la libertad y contra el fascismo fue ejemplar. Con la liberación de Francia, los hermanos Larroy pasaron a España con el resto de maquis. Estuvieron haciendo incursiones entre el valle de Aran y el valle de Benasque, iban a pie, pasando frío y hambre.
Monumentos a los héroes de La Madeleine.
Llevaban tres días sin comer cuando el capitán Martínez pidió voluntarios para bajar al valle de Benasque para encontrar algo de comer. Fueron seis voluntarios, bajaron y encontraron una casa vieja donde había un carabinero y comenzó un combate que se alargó dos días. En aquel combate falleció Elias Piquer, estaba con Paco cuando murió.
Tuvieron enfrentamientos en la zona del Hospital de Benasque, las tropas franquistas subieron morteros con los machos para tratar de cogerlos y al final acabaron rompiéndolos. Fue debajo del pico del Aneto donde se rompieron, divididos y perdidos, trataron de regresar a Francia. Una vez a salvo en Francia fueron recogidos por una compañía de maquis de cerca de 50 hombres, pero los gendarmes les hicieron volver a casa y les pagaron los billetes para volver a Anduze. Cuando llegaron a casa sus padres estaban leyendo el periódico, decían que la 21ª brigada de guerrilleros españoles había caído. Ante su sorpresa, la familia Larroy Masueras se rejuntó sana y a salvo.
Paco se casó en 1950 con Suzy Dellien y han tenido dos hijos. Ha trabajado haciendo trabajos públicos y en viñedos, ha sido tractorista en plantaciones, labrando… incluso estuvo trabajando en Mauritania. Su hermano Antonio trabajó durante 40 años para la misma casa, en los muchos viñedos que salpican aquella hermosa campiña francesa. Paco ha regresado en varias ocasiones a Sariñena, pero la edad ya no se lo permite; la primera vez que volvió tuvo que ir a firmar a la Guardia Civil por su padre. Tiene muy presente a Sariñena, al final son sus raíces y muchas han sido las preguntas sobre antiguos amigos y como ha cambiado el pueblo.
Ricardo Ornaque, Paco Larroy y Joaquín Ruiz.
Los hermanos Larroy, Antonio y Paco son héroes de Francia condecorados con la Cruz de Guerra con Estrella de Plata, un reconocimiento por su participación en la segunda Guerra Mundial luchando contra el fascismo. Forman parte de los muchos republicanos españoles que tras la Guerra de España continuaron la batalla contra aquel fascismo que asolaba Europa. Mientras, todo contrasta con el olvido que aún arrastramos en España, así que aquí el humilde pero muy sentido reconocimiento a los hermanos Antonio y Paco Larroy Masueras, ¡¡Por siempre eternos!!.
En el 2021 Paco recibió la Orden Nacional de la Legión de Honor (en francés, Ordre National de la Légion d’Honneur), por decreto del Presidente de la República publicado en el Diario Oficial del 1 de enero de 2021, la más conocida e importante de las distinciones francesas. Fue establecida por el emperador Napoleón I de Francia en 1804. La orden se concede a hombres y mujeres, ya sean franceses o extranjeros, por méritos extraordinarios realizados dentro del ámbito civil o militar en ese país.
Gracias al investigador Amadeo Barceló, a la ayuda y gran acogida en Anduze de Ricardo Ornaque y Francine Larroy, hija de Paco, por su amabilidad y su paseo por aquella preciosa campiña francesa. Y sobre todo a Paco Larroy Masueras por un día muy especial y emotivo, ¡gracias!.
Berta nació en el barrio de la estación de Sariñena en 1935 y José en Poleñino en 1936, un matrimonio lleno de vida con el que nos sumergimos en el pasado monegrino. Sus memorias y vivencias se plasman, en parte, en el presente artículo, con esas pinceladas de la sabiduría de la experiencia y el sabor de la vida.
Berta y José
Berta es hija de José Castanera Escaned, conocido maestro que le proporcionó una «Muy buena educación». A los catorce años, cuando se dejaba la escuela, le instruyó en las diversas materias para obtener el bachiller. Berta aprobó el ingreso y el primer año pudo realizar el primer curso, pero ya le advirtieron si no era presencial, el segundo curso no lo podía sacar y así fue, la falta de recursos le hizo desistir: “En el Instituto ramón y Cajal había muchos más chicos que chicas y había que quedarse toda la semana”.
A José le tocó comenzar a trabajar muy de joven “A llevar las mulas”. Su madre tiraba de todos ellos, hacía sogueta en la cuadra de mulas, pues a pronta edad se quedaron sin padre, eran tres hermanos. Durante la guerra la aviación les tiró la casa y tuvieron que ir a casa del abuelo, “Fueron años muy difíciles”. José también hacía algo de sogueta, pero hacía la izquierda y luego no la querían ya que era peor. En Poleñino acarreaba agua con las mulas desde las balsas a las casas. Había pocos años con buenas cosechas y a José le mandaban a hacer líneas para retener el agua “Anda zagal, haz 4 líneas para retener el agua”. Se pasaron años muy malos, no se cogía ni trigo ni na, se salvó mucho la gente gracias a la huerta, por las patatas, las coles… Una vez, cerca de 20 hombres se dedicaron a verter agua a la acequia para poder regar desde el azud al norte de Grañen. La Isuela se secaba y aquella vez se murieron muchos barbos. También iban a buscar pozales a La Isuela para lavar y fregar, no paraba, la escuela ni la pisaba. Otra de las muchas faenas que hacían era recoger aliagas.
La madre de Berta era de Boltaña y se bajó con su marido José Castanera a Sariñena. En Sariñena, su padre dio clases de apoyo por las tardes y luego ejerció la docencia en la escuela de la estación. Muchos chicos y chicas iban a recibir clases de José Castanera. Fueron dos chicos y ella, tuvieron una gran educación y el mayor trabajó en la Renfe y el pequeño en un banco en Barcelona. En la estación había mucha vida, recuerda Berta, con 6 o 7 años jugaba con los Anoro y los Porta, había muy buenas fiestas y el baile era en el frontón, en casa Gil por el paso a nivel. Casa Gil y El Gorrión eran fondas. Entonces, en la estación vivían muchos ferroviarios y había mucha amistad y familiaridad con todo el barrio.
A la estación iban a buscar desde Sariñena carbón vegetal, china chana por el camino de los olivares, después de comer, y lo recogían por las vías, donde había carbón que aún servía. Berta se bajaba dos sacos con su madre, con cuidado que no les pillasen los guardias. Iban escondiéndose, algunas por las noches, había dos guardias, uno bueno y otro malo. Berta trabajó en casa Las Marianitas, la tienda de confección y corte enfrente de la Petita, allí bordaba y cosía.
José Berna realizó el servicio militar en Zaragoza y luego vino a Sariñena a trabajar a la finca de Bancels. Su hermano estaba de encargado y José comenzó a trabajar como tractorista, allí iban a la acequia a lavar. Bajaba a Sariñena a bailar, al principio no podía ir al Casino ya que no era socio, pero pronto se hizo socio para poder entrar al baile. Ha sido maquinista y ha trabajado por toda España, también ha trabajado en el campo, ha nivelado, ha trabajado ensanchando la vía férrea de Zaragoza a Barcelona…
Berta y José se conocieron y al tiempo se casaron en la basílica del Pilar de Zaragoza, a Berta le hacía mucha ilusión casarse en el Pilar. De viaje de novios visitaron Madrid, las fallas de Valencia y Barcelona. Han vivido en Sariñena y han tenido tres hijos, una chica y dos chicos. Una vida de trabajo y esfuerzo que han transmitido con gran cariño. Gracias Berta y José. Y un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.
Asun Porta Murlanch nos comparte sus recuerdos de infancia con el relato: «Un día de verano de 1966… Tenía diez años». Un relato ameno, entrañable y agradable. Recuerdos de su infancia y del Barrio de la Estación de Sariñena, un barrio pequeño donde gozaban de gran libertad y familiaridad. Gracias Asun por compartir tu valioso y fantástico testimonio.
Asun Porta Murlanch
Un día de verano de 1966…. Tenía diez años.
Por Asun Porta Murlanch
Todavía no era hora de levantarse, no teníamos ningún reloj en la habitación, pero no era necesario, intuíamos la hora que era con la misma exactitud que podíamos sentir el sabor de la leche de vaca al desayunar o el sonido del tren cada vez que pasaba por la estación. Seguí dando vueltas en la cama procurando no despertar a mi hermano mientras miraba hipnotizada el movimiento de las motas de polvo iluminadas por los rayos de sol que entraban por las rendijas de la persiana. Por fin mi madre vino a llamarnos. Después de desayunar había que echar una mano en casa, ir a comprar, barrer las escaleras, fregar el suelo, cuidar a mi hermano pequeño si ella iba a hacer algún recado y mientras hacía esas tareas mi mente ya escapaba imaginando en qué ocuparíamos el día.
Cada día era una aventura, vivir en un pueblo, mejor dicho, en un pequeño barrio en el que había una estación de tren, vías, vagones aparcados esperando ser arreglados o ya retirados del servicio, una vía por la que pasaban a menudo trenes de viajeros o mercancías, una carretera que atravesaba el barrio por la que circulaban pocos vehículos y cuyo asfalto parcheado utilizábamos frecuentemente para jugar, una fábrica de harinas, campos que lo rodeaban, corrales, en mi casa una fábrica de gaseosas con almacenes llenos de botellas, cajas, y una fábrica de hielo, grandes silos al lado de grandes explanadas asfaltadas en las que podíamos patinar que otras veces estaban cubiertas por enormes montañas de grano…, salvo en los lugares de trabajo, nos metíamos por todos los sitios. Nunca planeábamos nada con mucha antelación, nuestra desbordante imaginación estimulada por la cantidad de opciones que el barrio nos ofrecía hacía que los juegos aparecieran solos.
Asun Porta de pequeña
Esa mañana teníamos que llevar con mi hermano el pan a mi tía Asunción, decidimos ir equipados por si nos dejaba bañarnos en el tanque de riego que tenía en el huerto. El tanque lo teníamos medido nadando, cuatro brazadas de largo y dos de ancho, y un agua helada que nos llegaba a algunos al cuello aun estando de puntetas, allí disfrutábamos muchos días del verano dándonos chapuzones y aguadillas, a veces nos juntábamos cinco o seis amigos del barrio, mi tía nos vigilaba “de oído”, le bastaba oír el griterío y las risas para saber que todo iba bien.
Volvíamos a casa cansados, mojados y sobre todo hambrientos, en el camino íbamos pisando con fuerza las “pompollas”, como nosotros las llamábamos, que crecían en el alquitrán de la carretera producidas por el intenso calor de agosto, competíamos para ver cual sonaba con más intensidad al reventarla, gritábamos y nos empujábamos para llegar el primero cuando divisábamos alguna y nos reíamos porque más de una vez se nos quedaban las sandalias pegadas al caliente alquitrán. Al pasar por la puerta del Sr. Pablo a veces llamábamos a su timbre, nos hacía reír el sonido que tenía, un sonido ronco y grave, él salía raudo, palo en mano que siempre guardaba detrás de la puerta, pero al no ver a nadie daba cuatro gritos amenazadores y tras esperar unos minutos a ver si nos veía por algún lado, volvía a sus quehaceres con una sonrisa en la boca.
En mi casa se comía a la una que era la hora que mi padre venía de trabajar y después la siesta si o …¡sï!, nunca entendimos por qué había que dormir otra vez a esas horas pero la verdad es que a veces nos dormíamos y otras con mi hermano hablábamos sin parar planeando, inventando trastadas y riéndonos lo más silenciosamente que podíamos. A veces también tirábamos de la cuerda de la persiana con mucho sigilo para que se enrollara un poco más y nos dejara suficiente luz para leer, nos encantaban los TBO, los del Capitán Trueno, Jabato y a mí me gustaba leer algún libro de “Los cinco” de Enid Blyton cuyas aventuras todavía estimulaban más mi imaginación.
Nosotras éramos tres amigas: Mª Rosa, Mª José y yo, Mª Asunción, en la década de los 50 pocas nos libramos del María delante de nuestro nombre siguiendo la moda eclesiástica del momento. Esa tarde, después de la obligatoria siesta, nos encontramos con las bicis en la curva del Parador, un nombre muy apropiado para un pequeño bar-hostal que había enfrente de la Estación del tren, nos sentamos en la acera aprovechando la sombra del edificio y sacamos del bolsillo nuestras pequeñas bolsas de tela en las que llevábamos la colección de chapas planas, era todo un ritual, las extendíamos en la acera formando filas o ruedas y las contemplábamos orgullosas, las contábamos una y otra vez, a cada una nos parecía tener la más bonita o eso decíamos para picar a las demás a jugar “al quite” y conseguir un número mayor, las escondíamos debajo de una de las dos palmas de la mano, si acertabas en cual estaba escondida pasabas a ser la dueña de la chapa. A menudo comentábamos el día que las pusimos en la vía, con cuidado y muy centradas para que el tren al pasarles por encima las dejara lo más planas posible, era toda una habilidad además de la emoción que suponía tumbarnos a unos pocos metros de las traviesas de madera que sujetaban los raíles y mirar de reojo, estremecidas por el peligro al ver el tren tan cerca y oír el tremendo ruido que hacía al pasar, mirábamos como las chapas desaparecían bajo las ruedas, recogerlas tan planas y calientes era el mayor de los logros.
Pasó un rato y nos dimos cuenta que los chicos no aparecían, era raro, el barrio no era tan grande para que dando una vuelta en bici de dos minutos no los encontráramos o los oyéramos en algún rincón, decidimos ir en su busca, seguro que se querían esconder de nosotras, pensamos, la tormenta de verano del día anterior junto con los caminos de tierra arcillosa hizo posible que unas cuantas bicicletas dejaran sus huellas, nos pareció emocionante irlas descubriendo. La intuición nos decía que esta vez la dirección era la carretera de Huesca, y hacia allí nos dirigimos. Dejamos las últimas casas del barrio detrás, el desvío a Capdesaso a la izquierda y nos dirigimos a la laguneta, llegamos a la bajada, así la llamábamos, primero pedaleábamos muy rápido para después abrir las piernas a modo de alas y bajar a toda velocidad mientras gritábamos a todo pulmón, era todo un disfrute, una bandada de patos salió volando entre los carrizos, los despedimos entre risas, esta vez se fueron a un carrascal que había cerca de allí y al que raras veces nos acercábamos, era un lugar misterioso , un bosque distinto, esos troncos tan gruesos, ese suelo de hojas que crujía al pisarlo, los esqueletos de aves, nos daba miedo, a veces nos quedábamos en silencio cerca pero sin entrar en él pretendiendo escuchar aullidos u otros sonidos, ya habíamos empezado a inventar historias de la existencia de algún fantasma en el lugar.
Seguimos las rodadas de las bicicletas por un camino que iba hacia las huertas y más huellas frescas por un desvío señalaban el paso de unas cuantas bicicletas no hacía mucho. Estábamos un poco asustadas porque nunca habíamos ido tan lejos, ahora las huellas eran más visibles porque el camino era de tierra, cogimos otro desvío, paramos al perder el rastro convencidas que entre el silencio de las huertas que nos rodeaban oiríamos sus voces, nos comimos unos cuantos alberges que aunque calientes tenían un sabor muy dulce, cuando nos dirigíamos hacia otro albergero que estaba huerta adentro entonces oímos claramente los gritos de los chicos, cogimos las bicis y las voces lejanas nos llevaron por un estrecho camino entre hierbas muy altas al río Alcanadre a un sitio que no olvidaré nunca, ¡el puente roto!, había restos de un puente pero sólo a cada uno de los lados del río, no habíamos estado nunca allí ni habíamos oído nunca hablar de ese lugar a los mayores y eso que íbamos siempre a pasar los domingos al río toda la familia, a la arboleda de la fuente de Chabarriga, o a la presa de Sena, mi padre nos había enseñado a nadar en las badinas del puente de la vía. Nos dimos cuenta que estábamos bastante lejos de los sitios que nos eran conocidos.
Impresionadas por el descubrimiento del puente comentamos que quizá fue destruido en esa guerra que nuestros padres tanto nombraban, era muy extraño, opinamos, que dónde había algún puente tenía que haber carretera o camino y ¡no!, nosotras habíamos llegado por caminos estrechos entre huertas. Nos gustaba divagar e inventar qué pudo pasar, qué sucedió si encontrábamos algún resto, tanto daba si fuera una lata vieja como las ruinas de un puente, nuestra imaginación siempre se disparaba. Los chicos se sorprendieron al vernos y después de contarles nuestra “hazaña” nos invitaron a jugar, algunos estaban al otro lado del río, habían pasado a la otra orilla saltando entre tres grandes piedras y se escondían en una especie de trincheras que el agua había ido esculpiendo entre los sillares del puente y los restos de piedras y ramas acumuladas durante años, el juego consistía en tirarnos las piedras que allí eran abundantes de un lado al otro y esquivarlas. Nuestra habilidad y destreza para esquivar y la poca para apuntar junto con la distancia que estaba una orilla de la otra hizo que esa tarde no hubiera heridos, ni los hubo las tres o cuatro veces que volvimos a jugar a “guerras” en nuestro secreto puente roto.
Volvimos al barrio emocionadas por todo, hoy nos esperaba una buena regañina en casa pues no habíamos ido a merendar, ya les contaríamos que habíamos comido fruta en las huertas.
Chicos y chicas volvimos juntos al Barrio, en el camino les relatamos cómo los habíamos encontrado, nunca creyeron que había sido siguiendo sus huellas y prefirieron creer que los habíamos seguido de cerca, su ego de chicos no les dejaba pensarlo y decidimos no discutir sin embargo nosotras estábamos emocionadas, hay logros que no se olvidan nunca.
Asun Porta jugando en el Bario de la Estación.
Después de ir cada uno a su casa a explicar nuestra tardanza para la hora de la merienda, alguien propuso ir a la era de Francisquer, el sitio lo conocíamos todos bien porque estaba cerca de la escuela, había llovido el día anterior y allí se hacían unos charcos que duraban algún día más que los demás lo que para jugar a hacer canales, puentes, montañetas y desniveles, presas y acequias era idóneo, aprovechábamos trozos de ramas, cañas, tejas, latas, piedras planas que buscábamos por los alrededores y nuestras propias manos. Al acabar entre todos toda aquella estructura que dependiendo de los que jugábamos a veces media varios metros de larga, buscábamos en los alrededores alguna lata vacía, botella o recipiente que nos ayudara a tirar agua en la parte más alta y ver como iba atravesando los canales, pasando por debajo de los puentes, llenando huecos, parando en las presas, y cuando llegaba al final sonaba un gran aplauso acompañado de gritos de alegría por el trabajo realizado.
Chicos y chicas compartíamos a menudo algunos juegos como hacer casetas, tirarnos con las bicis por los barrancos, inspeccionar los alrededores buscando tesoros, restos de no sabíamos qué y que nunca encontramos, el escondite, las canicas, las tabas o “churro media manga y manga entera”; otros juegos y conversaciones ya los realizábamos en el grupo de chicas o de chicos por separado y ahí rara vez se traspasaba la raya.
Estaba ya anocheciendo y era la hora de volver a casa, oímos el silbido de mi padre que nos llamaba y eso significaba que mi madre estaba ya impaciente porque regresáramos cuanto antes y que la mesa estaba ya puesta.
La cena me supo a gloria, una tortilla francesa entre pan y pan untado con tomate y un vaso de leche, estaba hambrienta, había sido una tarde muy emocionante y unos cuantos alberges calientes no eran suficientes para la cantidad de energía física y emocional gastada. Después venía uno de los momentos más agradables del día: “salir a la fresca”. Era la hora de oír y compartir las historias de los mayores. Cada vecino sacaba su silla y los más críos nos sentábamos en la acera o en el suelo, hacíamos un corro más o menos grande y oíamos con curiosidad cómo les había ido el día, si había sucedido algo importante no sólo a ellos sino lo que habían oído de algún vecino del barrio o de algún familiar, también contaban chistes, anécdotas de otros tiempos, a veces también éramos nosotros los protagonistas y no sólo nos preguntaban por lo que habíamos hecho sino que también nos advertían de los peligros del tren, de alejarnos mucho del barrio, pensábamos que en el barrio no había problema, nos sentíamos seguros porque todos nos cuidaban a todos y si teníamos algún incidente o accidente podíamos llamar en cualquier casa para que nos ayudaran. El barrio entero era nuestro hogar. Si hacia mucho calor mi padre solía sacar un porrón de cerveza y gaseosa o el botijo con agua fresca y la Sra Simona sacaba alguna fruta recién traída de la huerta, claudias, higos, melocotones, alguna tajada de melón o de sandía … y así hasta la hora de ir a dormir, caíamos rendidos.
Contaba en un programa de radio uno de los colaboradores en una tertulia, era de Madrid, que nunca había jugado en la calle, eso sí era muy deportista y naturalmente muy sociable. A mí me entró una especie de escalofrío interior, me dio algo de pena, y fue entonces cuando me puse a recordar mi infancia, nuestros juegos, la libertad con la que nos movíamos, lo que no significa que nuestros padres no nos advirtieran de los peligros o no hubiera normas, pero era distinto y me sentí muy afortunada, lo que está claro que entonces no había tantos coches por las carreteras y por las calles, que los que había circulaban despacio, cuantas veces ya de adolescentes paseando por la carretera paraba algún coche y nos preguntaba por gente del barrio o de qué familia éramos, que los trenes también iban a menos velocidad, que hacían más ruido, o lo sentíamos así, lo que era un aviso para estar atentos, que aunque empezábamos a entretenernos con la tele ni los mayores ni nosotros la cambiábamos por todo lo que nos ofrecía la calle y por convivir con todos los habitantes del barrio, que los regalos eran muy escasos lo que nos facilitaba poder imaginar juegos con cualquier papel, lata, cuerda, o trozo de tela. Recuerdo el patio de la escuela, con tierra, piedras, hierbas, barro, trozos de ladrillo, palos y sin vallas como en muchos pueblos pequeños, así que no sólo jugábamos en lo que se suponía que era el patio sino que la temporada del escondite nos alejábamos bastante hasta las casas que había detrás, en la escuela antes de los diez años tampoco había muchos libros ni muchos cuadernos, escribíamos mensajes secretos en las hojas de los gladiolos con los espinas que cogíamos de las acacias. También había temporada de los pitos, de las tabas, del corro, de las muñecas de papel, del pañuelo…
Eran otros tiempos pero no hace tanto y creo que sin intención de comparar me siento afortunada por la infancia que viví, por haber nacido en el Barrio de la Estación, por toda la gente que vivía allí y por mi familia que nos dio esa libertad que siempre nos estimuló para aprender, para leer, para descubrir, que nos apoyó cuando llegó la hora de decidir, nos enseñó a ser buenas personas y sobre todo nos hizo creer lo valiosos que éramos y que con esfuerzo podríamos conseguir aquello que nos propusiéramos.