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Ángel Calvo Cortes


Ángel ha forjado su vida muy ligada a su tierra, a esa aridez y falta de agua que tanto caracteriza y ha forjado Los Monegros. Tanto, que Ángel fue bautizado con agua de balsa del barracón, pues la iglesia estaba bastante destruida tras la guerra. Así, Ángel lo lleva en su impronta y es un enamorado de su pueblo Monegrillo, gente e historia que lleva en su corazón y ha sabido captar y transmitir en varias publicaciones.

Ángel nació en Monegrillo el 10 de febrero 1941, en casa Campi, en el nº 6 de la calle de Santa Cruz. Vivió algunos años en el nº 24 de la calle Mayor, cerca de las escuelas. Entonces acudía a las escuelas de párvulos que había en los bajos del ayuntamiento. A los cuatro años, en 1945, su familia se traslada a vivir a Zaragoza, a la portería de casa de los Peralta (el nº 3 de la Plaza de Aragón). Su padre era guarda de plantío, una especie de guardia rural que consistía especialmente en cuidar que los ganados no entrasen en los sembrados. Decía -si os quedáis aquí, todos pastores-.

A pesar de todo, Ángel nunca dejó de volver a Monegrillo a pasar largas temporadas junto a sus abuelos y primos, en calle del Rosario. Aquella casa la lleva grabada, hace poco realizó un plano de la casa y comprobó si coincidía, para ver si los recuerdos eran reales. Y así fue, todo coincidía.

De crio le gustaba escuchar a los mayores, aprendía de ellos, le decían que los chicos hablan cuando la gallina mea. Pero sobre todo atendía a lo que decía su padre -que fuese bueno-. Para Ángel, su padre fue todo un referente, siempre dispuesto a ayudar a los demás.

En aquellos tiempos la vida era dura, aunque no lo sabían, era la única que conocían. Jugaban con aros de tonel, iba al ganado, a labrar (Le gustaba mucho), cazaba conejos, se hacía la comida… y eso que solo era un crio. Al monte se llevaba patatas y tenían localizados los cados de conejos. Si los pillaban vivos, les rompían las patas para que no escaparan y se conservasen hasta la hora de comer. Una vez se dejaron las cerillas y tuvieron que comerse las patatas crudas, los conejos se los dieron a los perros. A la escuela, entonces, iba poco.

Las tardes de agosto caían como fuego del cielo. Se escapaban con las bicicletas para coger uva de las viñas o higos a las higueras. En verano el calor abrasaba a cualquiera. Bebían agua de balsa, había renacuajos, gusarapos…

En 1946, el 25 diciembre, fallece su padre, Andrés, a los 44 años de edad -Los tiempos son duros y toca espabilarse-. Con ocho años marcha definitivamente a vivir y estudiar a Zaragoza. Estudió en Alcorisa, en el año del frío de 1952, en casa llegó a estar a menos cuatro grados. Aquel año fue cuando quitaron la cartilla de racionamiento, aunque la comida seguía siendo escasa y monótona: garbanzos, sardinas, manzanas… Estaba en un colegio interno.

Después pasó al Seminario de Casablanca de Zaragoza y en 1964 se licenció en Teología por la Universidad de Salamanca. Fue ordenado sacerdote y prestó sus servicios en Fuentes de Ebro, Bardenas de Ejea; Santa Isabel y San Agustín. Ha impartido clases en las Concepcionistas y en Santa Ana y a partir de 1972 en el Instituto de Enseñanza Media Mixto 1, actualmente «El Portillo». En 1978, es nombrado Capellán del Colegio Mayor Universitario femenino «La Azaila» y ejerce como párroco en Pastoral Universitaria, San Rafael, en vía Hispanidad.

Ha publicado varios libros de teología, de cristología y eclesiología, para conocer la sociedad del hombre moderno “Dos minutos para ti” (2003) “En otras palabras” (2008) y ha participado en el libro didáctico, junto otros autores, “Religión Católica” (2003).

Escribe durante 18 años la hoja internacional «Eucaristía», es coautor de varios libros: una Cristología, una Eclesiología, con muchas ediciones en español y portugués; un tomo titulado «Para conocer la sociedad del hombre moderno», además de un libro de Pastoral rural en el que aparece una ilustración del oratorio del Rosario de Monegrillo. Igualmente, escribe los libros de texto de la editorial Edelvives para la ESO y Bachiller.  Colabora varios años en «Iglesia Zaragoza» y escribe también tres libros de bolsillo por encargo de la CAI titulados «En otras palabras». Ya en 2008, ve la luz su último libro «En otras palabras. Evangelio y vida abrazándose».

Es autor de varios artículos teológicos o históricos en la Revista Aragonesa de Teología y en varias otras.

Trayectoria personal Ángel Calvo cortes

Ayuntamiento Monegrillo

Con el comienzo de las autonomías, en una reunión en la Diputación Provincial de Zaragoza hablando de pedagogía y Ángel sugirió tratar la historia de cada pueblo. Aquello le animó a investigar y recopilar la historia de Monegrillo. Al poco, la Diputación creo un premio de historiografía local “Dormer”. La primera convocatoria fue declarada desierta, pero en la segunda se presentó y le dieron un accésit, era 50.000 pesetas que era bastante dinero para aquella época.

En el año 2000, publica “Monegrillo y su entorno: apuntes para una historia”, una obra de referencia para conocer la historia de la localidad Monegrina. En el 2003 colabora con el libro «Monegrillo y sus recuerdos y en el 2018 da a luz “Monegrillo en sus raíces”.

Ha tratado diversos temas, incluso el antiguo dance de Monegrilllo “Hay textos del antiguo dance, diálogos de moros y cristianos y dichos. El dance de Monegrillo, en el boto de Sutana ya dice que solo se podrá hacer baile sXVI. Su trabajo posibilitó recrear las piezas musicales y los textos del antiguo Dance de Monegrillo.

Imagen de Alejandro Laguna @alagunaZGZ

Recientemente, viendo que había muchas palabras que los chicos de ahora no conocían, ha publicado “El habla de Monegrillo. Vocabulario, frases hechas y literatura oral”: – Muchas palabras quedaron en desuso a partir de 1960, con el cambio del modo de cultivo, también cambió la casa, se dejaron atrás las cuadras y los corrales y muchas palabras se fueron dejando también atrás. Es una pena porque muchas palabras ya no se heredan De algunas me acuerdo a quien se las escuché decir. –

Querido y reconocido, en el 2000 fue pregonero de las fiestas de Santa Ana de Monegrillo y en el 2011 nombrado “Hijo Predilecto de Monegrillo”.

Siempre se ha manifestado dispuesto ante cualquier requerimiento que se le hiciese desde Monegrillo, ya fuesen misas de Santa Ana, del Rosario, en San Benito, Bodas, Bautizos, Comuniones, presentaciones, conferencias, mesas redondas…

Fue él quien, a petición del Ayuntamiento y tras el correspondiente trabajo de investigación, diseñó e impulsó la creación del actual Escudo y bandera de Monegrillo, con lo que se ha ganado para siempre un lugar privilegiado en las páginas de la Historia de Monegrillo.

Trayectoria personal Ángel Calvo cortes

Ayuntamiento Monegrillo

Para Ángel, Los Monegros, como territorio, es un entorno que ha condicionado su forma de ser, capacidad de trabajo, de sacrificio, de saber aguantar la dureza de la vida. El silencio, de oír un buitre, algún conejo que arranca a correr, la serenidad, una filosofía propia “p´al campo, idea”. Sin duda, estamos ante una gran persona que ha dedicado su vida a los demás, todo un ejemplo.

“Tu discurre, que la solución la tienes tú”.

Horizonte


Horizonte. Amplio y profundo, montes distantes y oscuros, montes negros de mis amores. Sierra, que aguardas inquebrantable la vida entre eriales y campos de cebada y trigo. Sierra oscura y bella, hermosa entre tus vales y vertientes, entre tus cumbres y cimas, por tus paramos sedientos de estoicas sabinas que enraízan profundas en la tierra.

¡Ay!, montes de mis amores, con sus aromas y fragancias, donde doy mis pasos, embriagado de tus horizontes, con los Pirineos al norte y Los Monegros a los pies. Tierra agrietada, resuena la gaita y se danza la vida, se canta, con voz brava, a la tierra la jota del alma y se recitan versos que forman parte de la misma tierra, querido Labordeta.

Tierra hermosa, de cárcavas y barrancos, de torrollones y parajes espectaculares, singulares y únicos. Quiero perderme y no encontrarme, entre tus balsas y balsetes, en tu memoria de gentes forjadas ante un sol implacable, ante una tierra dura y salvaje, de sequias y polvo, de esfuerzo y luchas, de sueños y victorias.

Paisaje. Quien ama Los Monegros no sueña con molinos, sueña con una tierra orgullosa con sus grandes riquezas y virtudes, con su ecosistema y biodiversidad, con sus horizontes y paisajes.

Pueblos y gentes, queridos Los Monegros, en el corazón labrado, labrado a golpe de azada y arados, de sueños y esperanzas.

Quien ama Los Monegros no sueña con molinos, ni tampoco soñaba con casinos. Quien ama Los Monegros ama la tierra, paso a paso y palmo a palmo, con cada paisaje y con cada horizonte, ese que hay que mirar erguido, con la cabeza bien alta, con la sabiduría y el corazón vivo.

Respirar, respirar Los Monegros, sus cielos rabiantes al atardecer y al amanecer, cuando volveremos a soñarte tierra, tierra de Los Monegros.  

Dedicado a Rosma, con todo mi corazón.

Beatriz Serrate, bibliotecaria de Castejón de Monegros


Beatriz Serrate Giral nació en Huesca un 29 de junio de 1967 aunque se puede decir que natural de Castejón de Monegros, su pueblo. Una imprescindible que ejerce de bibliotecaria en su pueblo, amando a su biblioteca y a su gente.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse.

Tuve una infancia feliz. Me gustaba ir a la escuela junto a mis vecinos. Recuerdo que nos avisábamos de unos a otros y subíamos juntos al colegio, con unas carteras de cuero que nos hizo de forma artesanal un guarnicionero de Castejón de Monegros.

En el patio del colegio jugábamos a la comba, la goma, balón prisionero y a las canicas. También nos gustaba coleccionar cromos de series infantiles televisivas: La Abeja Maya, Heidi.

Con 12 años cursamos la segunda etapa de EGB en el CRA de Peñalba, junto a alumnos de las localidades de Valfarta y Peñalba. Fue una experiencia muy enriquecedora y creamos unos lazos de amistad que se siguen manteniendo actualmente.  Fue la época de mi despertar cultural, colaborando en el periódico escolar, formando grupo de teatro y en el año 1980 una profesora me animó a participar en los I Juegos Florales de Poesía resultando ganadora del premio de La Rosa. Desde entonces me gusta mucho la poesía.

La vida en el pueblo era y es tranquila. La mujer desde siempre ha ocupado un papel muy importante en el medio rural, ejerciendo principalmente de cuidadora de sus hijos y de sus padres; y apoyando en las tareas agrarias y ganaderas.

En los años 70 hubo mucha emigración a ciudades como Zaragoza y Barcelona. Son los que ahora regresan a pasar sus últimos años de jubilación en el lugar que les vio nacer y mucho de ellos nuevos lectores de nuestra biblioteca.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural?

Tras finalizar mis estudios universitarios de Trabajo Social en la Universidad Laboral de Zaragoza, en la que fui colaboradora de forma voluntaria de la Biblioteca de este centro; regresé a mi pueblo en el año 1988 y posteriormente fui la responsable de la biblioteca Pública de Castejón de Monegros.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

La Biblioteca es el principal centro de referencia cultural de nuestros pueblos. Es el lugar en el que los niños leen sus primeros cuentos, donde muchos adolescentes se han iniciado en el uso de las tecnologías, ya que allí se encuentra el telecentro rural de DPH; y el sitio en el que los lectores disfrutan de las últimas novedades literarias.

¿Qué es un libro?

Un libro nos permite soñar con los ojos abiertos y viajar a través de nuestra imaginación; nos abre puertas a otros mundos.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción

Me gusta mucho la poesía, cualquier poema de Antonio Machado y un poema que me encanta es uno de Mario Benedetti “Te quiero”, principalmente esta estrofa que dice:

Te quiero en mi paraíso
Es decir que en mi país
La gente viva feliz
Aunque no tenga permiso.

Una palabra bonita: empatía.

Una gran frase: “Toda Biblioteca es un viaje; todo libro es un pasaporte sin caducidad”, Irene Vallejo (El Infinito en un junco).

Una película: Memorias de Africa, Sydney Pollack.

Una canción: Y nos dieron las diez, de Joaquín Sabina, el mejor poeta de nuestro siglo.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

Es un lugar de encuentro con nuestros lectores, una fuente de sabiduría y un servicio que se debe mantener en nuestros pueblos, a pesar de la despoblación.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Es La tierra en la que nací, donde vivo y en la que quiero morir: “es esa tierra hermosa, dura y salvaje, donde he formado un hogar y disfruto mucho de sus paisajes, de sus espectaculares amaneceres y atardeceres”

Una esperanza, ilusión o deseo.

Esperanza de un mundo mejor, que podamos vivir en armonía y en paz.

Inmaculada Bailo, bibliotecaria de Perdiguera


Inmaculada Bailo Murillo nació en Zaragoza, un frío diciembre de 1962. Desde hace años lleva la biblioteca de Perdiguera, una imprescindible, una bibliotecaria de Los Monegros del medio rural aragonés.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

De la niñez recuerdo que todo era simple y a la vez muy difícil.

Me encantaba ir a la escuela, disfrutaba aprendiendo. Puedo, incluso, recordar cuando aprendí a leer. La maestra  sentada en su mesa y todos nosotros, en parvulitos éramos mixtos, haciendo fila para leer nuestra cartilla diaria. La atención era individualizada y cada uno progresábamos a nuestro ritmo. Mi progresión lectora fue muy rápida, enseguida percibí una independencia desconocida, un mundo propio donde no precisabas de adulto alguno. Antes de acabar párvulos, ya había leído dos libros, tras superar las obligatorias cartillas.

A contar, aprendimos con piedrecitas de río. Puedo escuchar el sonido de las piedras sobre la mesa de madera y ver las cuidadas uñas rojas de nuestra maestra. Estrenamos escuela, donde ahora está la farmacia. Al principio, íbamos a clase los sábados por la mañana y al salir repicaban las campanas anunciando que era víspera de fiesta. Era feliz.

En la escuela de mayores ya nos separaron por sexos. En el recreo jugábamos siguiendo las tradiciones: a las tabas, a la comba, a las gomas, algún corro, al escondite, etc.

5º de EGB, ya lo hice en Zaragoza, como la mayoría de los niños de Perdiguera, dada la mala enseñanza que había en las escuelas municipales, por aquel entonces.

Abandoné mi escuela unitaria con 13 alumnas y entré en Santo Domingo de Silos donde los niños se contaban por miles, fue un choque mental. Las largas jornadas escolares en la ciudad transformaron nuestra vida totalmente.

En un pueblo la infancia es fácil, la adolescencia no tanto. Yo me aburrí muchísimo. Además no había bibliotecas y mi escasez de libros era casi total, especialmente cuando dejó de venir la entrañable biblioteca móvil.

Como en el resto de los pueblos, nuestro tiempo libre transcurría fuera de casa, en la calle, las eras, haciendo excursiones al monte y lo que cambió nuestro ritmo veraniego fueron las piscinas, primero la infantil del parque y, finalmente (1976), la actual. Consiguió que todo el mundo quisiera pasar los veranos en el pueblo, se creó otro ambiente. Y aquel pedazo de césped con los aspersores funcionando era el paraíso, un oasis en el desierto.

A mi modo de ver, Perdiguera no es un pueblo muy tradicional. Puede ser causa de la emigración a la ciudad o nuestra vida a caballo entre esa misma ciudad y el pueblo. A principio de los años 90, quedábamos unos cuatrocientos y pico habitantes, con una media de edad muy elevada, hasta que se construyeron las urbanizaciones, que devolvieron la vida al pueblo y llenaron el colegio, pero claro, con otro bagaje.

Y determinante, como no, la falta de trabajo, particularmente el femenino.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

Comencé a trabajar en la biblioteca en noviembre de 2001. Solo eran 7 horas semanales, más tarde 9, para mí era como una afición, aparte tenía el otro trabajo, el de vivir. Me presenté a la oferta del ayuntamiento, porque pensaba que nadie más acudiría, como había sucedido con la ludoteca dominical. No fue así, pero el entrevistador me eligió.

Desde 2008 trabajo 26 horas semanales, pero no son exclusivas para la biblioteca.

Estos años nunca han sido iguales. Al principio, me encontré con una acertada selección de literatura infantil y juvenil, nada para adultos. Lo pasé fatal porque no llegaban partidas para la compra de libros. Ahora se echan de menos los lectores y no los fondos. La llegada de internet fue otro revulsivo ilusorio, pues rápidamente todo el mundo lo tuvo en sus casas.

En fin, que todo influye para bien o para mal en estos pueblos tan pequeños. Influye la Corporación o el concejal de quien se depende; influye la frecuencia con la que los padres acercan a sus hijos a la biblioteca, incluso más que la cantidad de niños del momento; influyen nuestras circunstancias personales, etc.

El trabajo, en sí, es precioso, porque es muy variado. Tiene su parte administrativa, su parte tecnológica, su gran porción literaria, cultural y organizativa de actividades. Las pequeñas bibliotecas nos dan la oportunidad de dar nuestra impronta en aquello que más nos gusta o dominamos. También permiten rellenar las carencias de nuestras localidades. Por ello, cada biblioteca de pueblo es un mundo, porque cada pueblo tiene distintas necesidades.

Nosotras nos entregamos en cuerpo y alma, mientras es posible. Esta entrega puede volverse en nuestra contra, pues la vida es más que nuestro trabajo. A veces, genera tal responsabilidad sobre el funcionamiento de la biblioteca que, cuando cualquier acontecimiento o circunstancia personal nos absorbe, no podemos abarcar todo lo que queremos o se nos exige y se forja una especie de culpabilidad.

Se nos llama bibliotecarias porque trabajamos y gestionamos las bibliotecas, pero yo me considero una “encargada de biblioteca”. Sin contar los estudios, no es lo mismo un contrato como bibliotecaria que uno de auxiliar, ni tampoco si un contrato es a tiempo completo o parcial. Sin embargo, las expectativas de nuestros usuarios o de nuestros “jefes” son tremendas, de una capacidad infinita, que el tiempo físico no permite.

¿Qué es un libro?

Para mí un libro (narrativa) es un universo propio, donde te sumerges y te entretienes, aprendes o reflexionas y si te encanta quieres compartirlo.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción

No tengo un título preferido, porque el tiempo cambia mis gustos y mis perspectivas. Por ejemplo, de joven, Sinuhé el egipcio era uno de mis favoritos, porque viajaba y nos mostraba antiguas culturas. Nunca he tenido filtros, he leído lo que ha caído en mis manos. Disfruto mucho con el suspense de deducción, no de terror y con unas dosis de humor.

Estos últimos años, he leído cuentos y poesías y muchas veces me llenan más que una novela.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

En cuanto al papel de las bibliotecas en nuestros pueblos, pienso que es mucho más importante de lo que piensa el público en general. En primer lugar es un elemento de igualdad, donde lo que hay está a disposición de todos. Si no se usan estos fondos o funciones, es porque no se necesitan. Con el futuro tan incierto que se avecina, tal vez más personas vuelvan sus miradas, de nuevo, hacia las bibliotecas. Aunque puedo constatar que los usuarios más frecuentes solo vienen por placer.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Cuando pasaba la mayor parte del tiempo fuera del pueblo, escuchar o leer el nombre de nuestra comarca era como pensar en casa. Imaginaba siempre en azul y amarillo y en horizonte, mucho horizonte. Ahora, siempre estoy y disfruto su luz, no tengo que pensar.

Emilia Castillo, bibliotecaria de La Almolda


María Emilia Castillo Olivan nació en 1970 en Zaragoza pero es natural de La Almolda, donde está a cargo de la biblioteca desde el año de su inauguración en 1994. Una imprescindible en la serie de entrevistas a las bibliotecarias de Los Monegros.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Recuerdo ir al colegio con los niños vecinos, recuerdo a mi amiga Lourdes, que pasaba por mi casa y marchábamos juntas. Los paseos en bicicleta, jugar a la goma, al tejo, al churro va, la fresca del verano jugando a polis y a cacos  por todo el pueblo. Y las fiestas que se hacían en cada calle, “ir a las corridas” de la Calle de San Juan, San Antonio, San Roque, o la calle Mayor. Y sobre todo muchos niños.

La libertad que teníamos a todas horas, no había tanto peligro como existe en la actualidad. Las puertas de los vecinos abiertas por si queríamos pasar. Los abuelos sentados en corros tomando el sol en el invierno y la fresca en verano. Las abuelas mayores haciendo ganchillo o encaje en los patios frescos, ahora todo eso no existe y cada vez hay menos gente en el mundo rural.

Recuerdo que las mujeres antes se dedicaban a las tareas del hogar, la crianza de los niños y el cuidado de las personas mayores que tenían a su cargo. En la actualidad, la mujer rural, además de salir a trabajar, se involucra en los actos culturales de la población y es la primera en participar en actividades vecinales.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

La biblioteca de mi pueblo se abrió en 1994, entonces el ayuntamiento convocó una plaza y entré a trabajar en ella.

Para mí, ser bibliotecaria significa felicidad, orgullo y pasión por los libros. Me encanta verlos, ir a comprarlos, seleccionarlos pensando en cada uno de los lectores. La cercanía con cada socio, el trato individualizado diferencia una biblioteca rural de una urbana.

La biblioteca es un punto de referencia cultural muy importarte en una localidad pequeña. Sirve de encuentro para jóvenes y mayores, lugar donde aprender, jugar, intercambiar opiniones y experiencias. En general, de convivencia entre todos los usuarios.

¿Qué es un libro?

Un libro nos da alas, estimula nuestra imaginación y nos permite vivir otras vidas, soñar con lugares que no conocemos, sentir con intensidad emociones, incluso relajarse y dejar atrás el estrés.

Cuando leemos no solo podemos sentirnos identificados con los diferentes personajes de los libros, sino que podremos saber cómo son lugares que no conocemos, costumbres que nunca hemos visto y esto nos permitirá tener una mayor sensibilidad hacia nuestro entorno y hacia las personas que nos rodean.

 Para mí un libro es arte, todo un gran placer, nada caro y de fácil acceso.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción

Mi género preferido es sin duda alguna la novela. Así bien, no podría elegir un solo libro imprescindible, en mi mente rondan muchos que serían de lectura obligatoria en la vida de un ser humano. “Libertad”, es la palabra que escojo, porque es un derecho que todas las personas deben tener para aprender a actuar de manera responsable en la sociedad.                                                                            

Durante un tiempo tuve un mural colgado en la biblioteca con la siguiente frase: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Es de Miguel de Cervantes.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

La biblioteca es un servicio imprescindible en nuestros pueblos, ya que impulsa el conocimiento entre los que la visitan. Como ya se ha ido comentando durante la entrevista, es un lugar de encuentro, en el que cambiar opiniones y pensamientos. A través de nuestras actividades, siempre novedosas y actualizadas a los tiempos, queremos que niños y mayores vean la importancia de la lectura. Aunque nos encontramos en una zona pequeña, y en tendencia a la despoblación, se quiere que los niños tengan las mismas posibilidades en cuanto a lectura se refiere, que otro de sus iguales que viven en grandes ciudades con mucha más oferta.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Monegros es mi tierra, son los paisajes áridos y singulares, pero con una belleza particular. Al oír Monegros pienso en su gente, siempre mirando el cielo en busca de unas pocas gotas de lluvia que permitan sacar una cosecha en el mes de junio.

Una esperanza, ilusión o deseo.

La esperanza para un pueblo como La Almolda se llama agua, nuevos regadíos que permitan asentar población y garanticen un medio de subsistencia a las generaciones futuras.           

      

                                                           

Sara Pareja, bibliotecaria de Robres


Sara Pareja García nació en 1983 en Andalucía pero vive en Robres donde se encarga, desde hace cuatro años, de la biblioteca municipal. Una imprescindible que hace posible que se mantengan abiertas las puertas de la biblioteca local, un mundo mágico de libros, de cultura e infinitas historias y aventuras.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Mi niñez fue en Andalucía (Málaga) de donde vengo, de un pueblecito de la costa llamado La Cala del Moral, un poco más grande que Robres, con un solo colegio mixto pero dos y tres clases por curso. Los juegos eran en la calle: la rayuela, el elástico, la comba, juegos de pelota, patines y mucha bicicleta. Juegos en la playa de arena, voleibol y a ver quién cogía más piedras o conchas dentro del mar, las tradiciones parecidas aquí pero con otras fiestas…malagueñas, sevillanas, flamenco…

Para mí la vida en el pueblo es muchísimo mejor!. Nos conocemos todos, tranquilidad, menos contaminación, seguridad para nuestros hij@s. La ciudad para una tarde de entretenimiento.

El papel de la mujer sí que ha cambiado mucho, trabaja más ahora fuera de casa, es más independiente, más libre.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

Pues hablé con Olga la alcaldesa diciéndole que pena que teniendo una biblioteca tan chula, no se utilice ni se abra…y me ofreció llevarla. Encantadísima porque me encanta leer, me encanta. Los libros, las actividades para niñ@s y adultos!! Así llevo 4 años y por muchos más!

Ser bibliotecaria en un pueblo significa conexión con la gente, le recomiendas a la gente un libro( en Robres la mayoría de gente me pide que le aconseje un libro) que para esa persona va a ser especial para sus momentos de desconexión, de tranquilidad.

Dificultades únicamente por el tiempo, porque si pudiera abriría todas las tardes, me encanta estar aquí y recomendar, preparar…pero teniendo otro trabajo es mas complicado.

¿Bibliotecaria rural, mucho más? Actividades culturales, centro social…

Teniendo el apoyo que tiene la biblioteca de Robres con el ayuntamiento, con las asociaciones… no para de hacer actividades y proponer cosas que siempre son bien recibidas.

¿Qué es un libro?

Es un medio de transporte hacia el mejor lugar del mundo.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción.

personal? romántico o histórico, las nueve revelaciones de James Redfield, Luz Gabás y Dan Brown, ¨Sin condiciones¨ de Jorge Bucay, sonríe, cuando cambias el modo en que ves las cosas las cosas que ves cambian también., Película: LUCY, y canción: la vida es un carnaval de Celia Cruz.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

Es imprescindible una biblioteca en cada pueblo, el que cada persona pueda acceder al préstamo gratuito de la lectura y demostrar que en un pueblo se vive genial, cuando formas una familia por la tranquilidad que tienes, cuando eres mayor por la paz que hay y cuando eres joven, si si…joven, porque aunque en niveles de estudios no hay los mismos recursos que en una ciudad, las cuadrillas, las reuniones de amigos, las quedas, las fiestas del pueblo son inigualables.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Siento que es el lugar perfecto para vivir, porque aunque le falte el mar, tiene ríos y lagunas.

Una esperanza, ilusión o deseo

Que siga quedándose juventud o familias en el pueblo, para mantener escuelas, actividades…que sigan habiendo tantos lector@s o más como hasta ahora y que la gente no deje de escribir ni de leer.

Rosario Seral Montesa, bibliotecaria de Leciñena


Rosario Seral Montesa nació en Zaragoza en 1961, pero ha estado prácticamente siempre en el pueblo. Lleva más de 30 años en la Biblioteca Municipal de Leciñena, siendo una de las imprescindibles en el recorrido que continuamos realizando conociendo a las grandes bibliotecarias de Los Monegros.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Tengo muy buenos recuerdos de la niñez y algo lejanos ya. En la escuela íbamos chicos y chicas juntos y recuerdo, todavía, el pupitre marrón donde nos sentábamos dos compañeras, tenía el tablero un poco inclinado y hasta sus huecos para tintero, un poco incómodo y algo siniestro, enseguida los cambiaron por mesas más alegres y cómodas.

Jugábamos mucho en la calle, en las eras, hacíamos mucho ejercicio, saltábamos a la comba, juegos como a marro, churro va, policías y ladrones, también hacíamos barro y arreglábamos paredes, no teníamos ni necesitábamos muchos materiales para jugar, lo pasábamos muy bien y ahora, al recordar, parece que éramos prehistóricos comparado con los niños y niñas de ahora.

Cuando yo era pequeña no había biblioteca en el pueblo, pero recuerdo los cuentos que me contaba mi abuela, y, sobre todo, dos romances preciosos: El de la Mora Cautiva y el de Gerineldo.

En Leciñena vive mucha gente joven, es un pueblo con muchos servicios y los jóvenes   se quedan a vivir aquí.

La mujer en los pueblos tiene mucho protagonismo, son las que acuden a todos los actos culturales, son muy participativas, leen mucho y tienen voluntad para todo.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

La biblioteca de Leciñena se fundó en el año 1985 cuando era alcalde Antonio Marcén Sancho. Ya entré a trabajar y a los 3 o 4 años sacaron la plaza por oposición.

Es un trabajo precioso, conocemos a todos los usuarios y sabemos las necesidades de la gente. Lo hacemos todo, compramos y seleccionamos los libros, los catalogamos, programamos actividades, vienen autores y, si hace falta, llevo el libro que presenta el escritor de casa en casa, cuanta más gente lea el libro, mejor.

No he tenido dificultades, en Leciñena siempre ha habido buena política bibliotecaria.

¿Bibliotecaria rural, mucho más? Actividades culturales, centro social…

La biblioteca de un pueblo sirve para muchas cosas, viene gente a buscar libros por placer, por necesidad escolar, vienen a estar un rato a leer prensa o revistas, se cuentan las opiniones de libros, se cuentan cuentos, juegan los niños, se proyectan películas, un foco cultural muy necesario

¿Qué es un libro?

Es algo imprescindible, es aprender, meterse en otras vidas, es no estar solo, viajar, conocer mundo, con un libro, la vida es más interesante y placentera.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción

Me gusta la novela, también leer a los clásicos y libros sobre etnografía.

Reseño el que estoy leyendo ahora que me gusta mucho: “Viaje al interior: 80 días en furgo por la España olvidada” de Fran Zabaleta.

Un poema que siempre me ha gustado es “Canto a mí mismo” de Walt Whitman.

Una película: Rebeca, de Alfred Hitchock, no es que sea la mejor de la historia del cine, pero cuando la vi por primera vez, me hechizó y todavía perdura.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

La biblioteca en Leciñena lleva muchos años funcionando, si no hubiera existido, muchas personas no habrían tenido la oportunidad de leer como lo hacen ahora, no se hubieran convertido en lectores, aquí tengo muchos usuarios mayores, la cultura hay que acercarla, esa es nuestra misión.

Los jóvenes leen menos que antes, aunque también leen en otros formatos y acceden más fácilmente a la cultura.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Siento mis orígenes, mi casa.

Una esperanza, ilusión o deseo.

Que siempre haya interés por leer y aprender.

María del Carmen Lavilla Cano, bibliotecaria de Alcubierre


María del Carmen Lavilla Cano nació en Alcubierre en 1966. Desde hace años se encarga de la biblioteca municipal de Alcubierre, una de las muchas bibliotecas rurales que salpican Los Monegros. Continuamos conociendo a las imprescindibles, las bibliotecarias de Los Monegros. Una biblioteca, la de Alcubierre, que cuenta entre sus fondos con una gran colección que formó parte de la biblioteca personal de Carmen Chacón.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Todos los recuerdos de mi niñez transcurren en los años 60-70, en lo que todo era tan distinto de hoy en día.

El primer año de colegio recuerdo aún ir en clases distintas chicos y chicas. Los maestros eran muy estrictos, los castigos estaban a la orden de día: De rodillas al rincón (lo que hoy viene siendo el rincón de pensar), los famosos reglazos, quedarnos sin recreo, etc.  En casa, de todos estos castigos no decíamos nada, por si el castigo resultaba doble. Nuestros padres también fueron personas estrictas al igual que los profesores, condicionados por la época que les tocó vivir.

Los que nacimos y vivimos nuestra niñez durante estos años, vivimos una infancia en la calle, nuestros juegos siempre eran por las calles del pueblo, plaza o alrededores, tipo eras, corrales… Daba igual fuese invierno o verano, frio o calor, siempre estábamos fuera corriendo, saltando o en bicicleta. Bueno, y si llovía todavía mejor, saltar en los charcos y hacer tapacones con barro era la tónica de los días lluviosos.

Nuestros juegos favoritos mientras esperábamos para entrar al colegio y en el recreo eran el pañuelo, churro, marro, el cinturón, la goma elástica, la rachuela, la comba, los pitos (canicas).

Después del colegio, íbamos de merienda por los alrededores en busca de tesoros escondidos en los vertederos para hacer lo que llamábamos “casetas” o hacíamos excursiones en bicicleta al pantano y al silo del pueblo.

Una de las tradiciones de mi pueblo era y es “La vieja Remolona”. Es una fiesta exclusiva de chicos, aunque ahora se van incorporando también las chicas. La tradición consiste en vestir una escoba de Vieja Remolona, y en mitad de la cuaresma, los chicos de la escuela con la vieja al frente, con canastas y espedos, van por las casas del pueblo pidiendo huevos, naranjas, dinero, chocolate etc. Para realizar una merendola al finalizar el día.

Van por todas las casas de los vecinos cantando:

“La Vieja Remolona no quiere comer pan, sólo chocolate y chullas si le dan. Los chicos de la escuela todos suplicamos que cuando cante el gallo nos den lo que buscamos.  kikirikiiiiiii nos dan pa la vieja? ¡Con una estaca vieja!”.

Para las chicas existía la tradición de los disfraces en Santa Águeda. Todas las niñas se disfrazaban, daban la vuelta por el pueblo al grito de “¡Viva Santa Águeda!”. Al finalizar la vuelta, se merendaba o cenaba, según la hora.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

Llegué a ser bibliotecaria rural de casualidad, quedó  vacante la plaza de biblioteca en mi pueblo, me presente y la conseguí.

Ser bibliotecaria en un pueblo significa estar en contacto con la gente, una forma de ayudar, escuchar y aconsejar. Imagino que en una biblioteca rural (y más en pueblos pequeños), el trato es mucho más directo, nos conocemos todos, los gustos de cada uno, cada cual tiene sus preferencias.

La mayor dificultad es la falta de medios y presupuestos. Siempre se quedan cortas las ayudas.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

Las bibliotecas en los pueblos son un punto de encuentro y punto de referencia. La despoblación es nuestro gran mal. Cuánto menos somos, menos servicios tenemos, menos ayudas, menos prestaciones. Deberíamos hacer un esfuerzo entre todos para que nuestros pueblos salgan adelante.

Para mí, ha sido una gran suerte estar en la biblioteca, estar entre libros mi mayor ilusión.

A pesar de la despoblación, también hay muchas cosas buenas en los pueblos, una calidad de vida, la ventaja de conocernos todos, la convivencia con nuestros vecinos. Como todo en la vida, hay ventajas e inconvenientes.

Aun así, tenemos la suerte de vivir en una comarca muy especial, con un paisaje y unas gentes más especiales aún.

La mujer en el mundo rural ha tenido siempre un papel muy importante, aunque no siempre reconocido, ha sido cuidadora de hijos, de abuelos, ama de casa (con todo lo que eso conlleva), ayuda en las explotaciones familiares, taxista, médico, etc., más en algunos casos, el trabajo fuera del ámbito familiar.

Cuando la población es poca, los servicios escasean, con lo cual hay que hacer de cada cosa un poco.

¿Qué es un libro?

Un libro puede ser infinidad de cosas. Puede ser un remanso de paz, una fuente de información, una fantástica aventura, una maravillosa excursión, un viaje exótico, una historia nunca contada, un terrorífico relato, un canto a la vida…

Tener un libro en tus manos es como tener un pequeño milagro. En un libro puedes encontrar sosiego, paz, guerra, amor, amistad, triunfo, derrota, sensibilidad, ternura, puedes viajar a lugares insospechados, evadirte de tu realidad para entrar a formar parte de una gran travesía, y sobre todo, los libros nos permiten soñar.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción

Un género literario: la novela y la poesía.

Un libro imprescindible: Hay muchísimos, pero voy a elegir “LA BIBLIA” Y “EL QUIJOTE”.

Escritor: Miguel De Cervantes Saavedra.

Una poesía:

“VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS” de Gustavo Adolfo Becquer.

“NO TE RINDAS” de Marío Benedetti.

Una palabra bonita: LIBERTAD.

Una gran frase: “Cuando el poder del amor sea más grande que el amor al poder, el mundo conocerá la paz”. Jimmy Hendrix.

Una película: “LA VIDA ES BELLA”.

Una canción: “EL SITIO DE MI RECREO” de Antonio Vega.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Los Monegros es mi casa, mi tierra olvidada con mucho que ofrecer. Para mí, oír Monegros es hogar, familia, pueblo, vida, recuerdos y esperanza.

Una esperanza, ilusión o deseo.

La esperanza, la ilusión y el deseo de que algún día esta tierra brille en todo su esplendor como se merece, sus amaneceres, sus bellos paisajes, su variedad de flora esteparia, su gran variedad de aves, la rica gastronomía, la belleza y sabiduría de sus gentes, sus espectaculares atardeceres… Qué el mundo entero conozca en toda su grandeza la comarca de LOS MONEGROS.

María Ángeles Satué, Bibliotecaria de Grañen


María Ángeles Satué Vidal nació en Huesca en 1977, aunque pasó su infancia y juventud en Sesa, pueblo a 12 kilómetros de Grañén, donde trabaja como bibliotecaria. Con María Ángeles, continuamos conociendo y reconociendo a las bibliotecarias de Los Monegros, llegando a esos espacios mágicos de libros y mucho más gracias a ellas.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Recuerdo que la escuela de mi pueblo era mixta e íbamos todos juntos los de los distintos cursos. Pasábamos mucho tiempo en la calle, en cuanto salíamos del colegio cogíamos la merienda y jugábamos toda la tarde al escondite, a pillar y con las amigas a hacer casetas, con las muñecas, a tenderas… Cuando se hacía de noche te retirabas a casa y hacías los deberes, veías la tele o leías libros. Desde pequeña me gusto mucho leer, no me costaba sumergirme en la lectura y vivir las aventuras de los personajes de los libros. La vida en el pueblo era muy relajada y como convivía también con mis abuelos recuerdo que nos enseñaban muchas cosas, hacíamos juegos caseros y nos contaban numerosas historias. En Sesa cursé hasta 5º de E.G.B. y 6º curso ya lo hice en el colegio de Grañén. Fue un gran cambio porque era un colegio más grande y allí hice nuevas amistades. El bachillerato y el C.O.U. lo hice en Huesca en el instituto C.E.I. Pirámide en el que me quedaba interna de lunes a viernes.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

Una vez acabado el instituto no tenía muy claro lo que quería estudiar y al final opté por “Biblioteconomía y documentación” en la Universidad de Zaragoza. En ese momento era una carrera muy nueva y hacía mucha gracia el nombre “¿Bibliote… qué?”, me decían.

Desde el 2001 estoy trabajando en la Biblioteca de Grañén y me gusta mucho ser bibliotecaria rural, es muy gratificante. Es un trabajo variado ya que una misma persona realiza todas las tareas: selección de libros, registro, catalogación, atención al usuario, actividades de animación a la lectura etc. La principal ventaja de trabajar en un pueblo es la cercanía con la gente, acabas conociendo los gustos lectores de cada uno y se genera mucha confianza. En cuanto a las dificultades, en ocasiones se acumulan las tareas y no tienes tiempo para poder realizar todo lo que te gustaría.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

Las bibliotecas en los municipios se han convertido en importantes centros culturales y lugares de encuentro en los que puedes realizar variadas actividades: hacer trabajos escolares, consultar libros de diferentes materias, llevarte prestadas las últimas novelas publicadas, préstamos digitales, participar en el club de lectura, talleres de animación etc…

¿Qué es un libro?

Un libro es el vehículo de las palabras y por lo tanto de las historias y del conocimiento. Aunque reconozco las ventajas del libro electrónico, soy una enamorada del libro en papel.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción.

El género literario en el que me encuentro más cómoda es la novela y también me encantan los libros-álbum, algunos me parecen auténticas joyas. Me cuesta decidirme por algún/a escritor/a  ya que me gusta alternarlos, por ejemplo Miguel Delibes, Isabel Allende, Irène Némirovsky… Un libro que disfruté mucho ha sido “El infinito en un junco” de Irene Vallejo. Si tengo que elegir una poesía me quedo con “Libre te quiero” de Agustín García Calvo.” Una frase: “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca” de Jorge Luis Borges.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

Me parece importante que se apueste por las bibliotecas porque ofrecen variados servicios a toda la población y son motores de dinamización de la vida de los pueblos. En el caso de Grañén, se está llevando a cabo una reforma de la biblioteca para mejorar su accesibilidad y ampliar las distintas salas. Se trata de un proyecto ilusionante y espero que con él se contribuya en satisfacer las necesidades de los/as usuarios/as.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Cuando escucho Los Monegros, pienso en la singularidad de su paisaje y en la fortaleza de su gente.

Una esperanza, una ilusión o un deseo.

Espero que pasen pronto estos tiempos convulsos y volvamos a  reunirnos en nuestras bibliotecas con ilusión y alegría.

María Jesús, bibliotecaria de Monegrillo


Abril, mes del libro, de la escritura, la literatura y la creatividad. Las bibliotecas se llenan de actividades, esos templos culturales, aún mas en nuestro medio rural, rebosan de actividades en torno a los libros y sus autores/as. María Jesús Solanas Morales, natural de Monegrillo, lleva cerca de 30 años al frente de la biblioteca de Monegrillo «Ángel Jaría». Con ella, comenzamos una serie de entrevistas a las verdaderas almas de las bibliotecas, a sus imprescindibles bibliotecarias.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Mis recuerdos son muy bonitos, En Monegrillo había 3 escuelas, una de niñas, otra de niños y de párvulos, en total unos 120 niños, los juegos eran siempre en la calle, casi sin horarios, ¡eran tiempos felices!.

En Monegrillo se sigue viviendo muy bien, pero estamos quedando muy pocos, los jóvenes se nos van, pero vuelven los fines de semana y el pueblo se viste de fiesta con tantos niños. En fin, aquí estamos y aquí nos vamos a quedar.

La mujer ocupa y siempre ha ocupado un lugar importantísimo en los pueblos.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

¿Bibliotecaria? ¡Para mí es la profesión más bonita que existe!, voy camino a los 30 años de profesión y nunca me canso de estar en ella, que mejor sitio que mi pueblo para ejercer lo que más me gusta. Como en todos sitios hemos tenido nuestras dificultades y por supuesto alegrías.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

La biblioteca en un pueblo puede convertirse en el principal foco de cultura, además de centro social donde se puede uno encontrar con personas para hablar, comentar un libro, los niños pueden jugar, leer cuentos, vamos que sirve un poco para todo y para todo bueno.

¿Qué es un libro?

¿Has oído el refrán, sabes más que un libro abierto? pues así es! un libro es la manera de conocer la historia, una manera de viajar, una manera de evadirse, de reír, de llorar, emociones a montón, un libro es una unión entre personas que se juntan para comentarlo, en fin, que quieres que te diga, lee mucho y me darás la razón.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción.

Si te contesto a eso te doy mi particular opinión, pero cada uno tiene su libro preferido, su canción preferida, somos distintos y cada uno tiene sus gustos, pero te voy a decir uno de mis libros preferidos es “El cura de Almuniaced” de José Ramon Arana, escritor con raíces de Monegrillo y mi canción “abarcas vacías” de Joan Manuel Serrat.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

Hace casi 30 años empezó su andada la biblioteca de Monegrillo con muchísima ilusión. Una biblioteca, lo he dicho a lo largo de la entrevista, es de las cosas mas importantes que puede tener un pueblo, personalmente estoy muy orgullosa de la biblioteca de Monegrillo, muy orgullosa de la gente de este pueblo que la ha valorado y la ha aprovechado al máximo y con una ilusión que no decrece. Tenemos un club de lectura con mas de 20 personas, un taller de escritura con 12 personas, cada vez que se hace algo todo el mundo colabora, es como para estar orgullosa y más….

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Monegros es mi tierra, la comarca que nací y en la que vivo, es una comarca un poco extensa, pero es mi comarca y todo lo mío lo defiendo y lo aprecio.

Una esperanza, una ilusión o un deseo.

Esperanza, que frene un poco la despoblación, e ilusión que las bibliotecas se mantengan en los pueblos y sean el nexo de unión de sus gentes, aunque estemos pocos.