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Crónica de un domingo en los años 60/70


Durante muchos calurosos domingos de julio y agosto en los años 60 y principio de los 70, unas cuantas familias del Barrio de la Estación y de Sariñena nos juntábamos en una arboleda a la orilla del río Alcanadre para pasar el día. Crónica de un domingo en los años 60/70, por Asun Porta Murlanch. Fotografías Asun Porta y Araceli Pueyo.

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La aventura de “ir al río” empezaba en la puerta de casa porque el juego y la diversión estaban garantizadas desde el minuto uno.  Mis padres, mis hermanos y yo bajábamos andando sobre las nueve o las diez de la mañana, a esas horas que, aunque nos diéramos un buen paseo al sol y cargados con toda la comida y la bebida, el aire todavía era fresco y se podía respirar.

Había varios caminos, pero solíamos ir por el más corto, que además era el más emocionante. Dejábamos a la derecha la iglesia del barrio y cogíamos un camino paralelo a la vía del tren por la parte de arriba del terraplén, después nos encontrábamos lo que llamábamos “la fija”(*). Cerca había un puente sobre la vía, era una parada obligatoria, allí nos entreteníamos un buen rato, buscábamos unos surcos que alguien había marcado en el borde de las dos barandas, colocábamos una piedra pequeña y la empujábamos suavemente al vacío, esperábamos en silencio unos segundos hasta que oíamos el sonido metálico y agudo que hacía la piedra al darle al raíl de la vía del tren.

Un poco más adelante bajábamos a la vía por el terraplén con mucho cuidado, el sendero era muy estrecho y resbaladizo por las piedras.  A veces, mientras caminábamos al lado de la vía pasaba algún tren y nos separábamos un par de escasos metros, allí se mezclaban los gritos, el miedo, el atrevimiento, las risas, esas emociones que hacen que esos momento no se olviden.

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Por fin llegábamos a un camino más ancho que enlazaba hacia el pueblo con el de los Olivares de Sariñena y pasábamos la vía por debajo, por un túnel que nos inspiraba a jugar: a pasar el túnel sin respirar, a pasarlo gritando sin parar, a pasarlo a la pata coja sin caernos, sin reírnos, callados, a oír el eco…, lo que daba de sí aquel estrecho y oscuro túnel.  Un poco más abajo estaba el camino que discurría entre la acequia del Molino y las huertas y más adelante cogíamos otro más estrecho hasta la arboleda de Chabarriga.

Al llegar dejábamos las cestas y capazos encima de la hierba, todos llevábamos algún bulto y nos tirábamos largos, entre risas, rodando por la hierba, a veces nos quedábamos descansando tumbados a la sombra respirando el aire más fresco y mirando los rayos de sol, que vistos desde allí debajo eran como destellos, pequeños rayos que pretendían pasar entre las hojas de aquellos enormes chopos, álamos y sauces. Era una sensación muy agradable poder disfrutar aquel descanso después de una hora caminando bajo el sol.

Mi madre colocaba la manta o el mantel en el suelo para coger sitio, al lado dejábamos las cosas y llevábamos el melón, los tomates, cebollas y bebidas a la fuente, lo depositábamos todo entre las piedras debajo del chorro de aquella agua fresca y cristalina, las botellas un poco más abajo atadas con una cuerda para que la corriente no se las llevara, así asegurábamos que se refrescara todo para la hora de comer. En el lecho de la fuente y hasta que salieron las típicas neveras azules de hielo, cabíamos todos, allí reposaban todos los tomates, melones, sandías, melocotones, botellas, de todas las familias que allí pasábamos el día. Algunos llevaban una gaseosa de brida así una vez que nos bebíamos el contenido, la llenábamos del aquel agua tan buena de la fuente y la poníamos otra vez a refrescar.

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Al poco rato llegaba Luis Pueyo con su Vespa y su familia, todo perfectamente colocado para que en el viaje desde Sariñena no se perdiera nada ni nadie. De conductor iba Luis, entre él y el manillar de la moto la más pequeña, Ana de pie, sentada detrás de su padre  Mariceli y  después Rosario, su mujer,  que se agarraba a Luis con una mano sujetando a la vez a Mariceli  y con la otra la cesta de la comida, porque a pesar de que iba bien atada al portamantas que llevaba la moto en la parte trasera, Rosario no se fiaba de que en algún bache saltase alguna fiambrera. Venían por la carretera hasta que ya no les quedaba otro remedio que recorrer los caminos y entonces debían evitar los agujeros, pedruscos y charcos del riego manteniendo el equilibrio por la seguridad de la comida y los pasajeros.

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Otra familia que solía venir eran Emilio Pallás, René y sus dos hijos Jos y Emilio, lo que era un lujo para los críos que estábamos por allí pues nos abastecían de flotadores hechos con las cámaras de las ruedas de motos, coches y alguna enorme de camión. Pallás les quitaba las válvula para que no nos hiciéramos daño y sellaba el agujero con el buen hacer de un gran profesional de las ruedas.

Nos juntábamos también con Paco el relojero y su familia, Teresa, su hija Tere y sus dos hermanos pequeños, Jesús Maza, Nati su mujer y sus hijas Mª Rosa y Nati y otras familias de Sariñena y la Estación.

Quizás recuerde mejor a las familias que nombro porque la amistad, la complicidad y el cariño que surgió en aquella arboleda entre las chicas y chicos que nos reíamos y jugábamos juntos muchos domingos, se ha mantenido en todas las etapas de nuestra vida. Recuerdo, con el mismo cariño y la ternura que ella repartía siempre, a Tere, que se fue demasiado joven.

Acudían también otras familias de la Estación. Cuando venían los Sanclemente no hacía falta que lleváramos tomates, cebollas o pepinos para la ensalada y algún melón o sandía para el postre porque, al pasar por delante de su huerta, cogíamos para todos. Eso nos encantaba, primero porque no teníamos que llevar peso desde la Estación y luego porque todo estaba buenísimo por recién cogido, por natural y por el hambre que un día de baño al aire libre nos levantaba.

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Una vez colocado todo, era la hora de bañarse en la “badina de la piedra”, debíamos cruzar el río delante de la arboleda, en esa parte  llevaba poca agua pero había muchas piedras, muchos cantos rodados de todos los tamaños, así que íbamos muy despacio y con mucho cuidado para no caernos, y así acercarnos a la badina que estaba a unos doscientos metros del puente de la vía, el sitio era además de bonito muy singular porque saludábamos con entrega a todos los trenes que pasaban por el puente y porque en esa badina aprendimos todos a nadar y a tirarnos de todas las formas posibles al agua.

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El hambre que teníamos al acabar la sesión de baño era tremenda, en la arboleda nos esperaba una buena ensalada, carne rebozada, tortilla de patata y una buena tajada de melón.  Otras veces hacían fuego, la leña no faltaba por los alrededores, y allí se cocía poco a poco una buena caldereta de cordero o conejo que nos encantaba. A algunos les gustaba comer a rancho directamente de la cazuela y a los críos nos la repartían en plato para controlar lo que comíamos. Ni que decir tiene que los platos quedaban limpios. Así era mejor, porque aquellos platos de metal había que fregarlos junto a la cazuela con la arena del río.

Recuerdo la arboleda siempre limpia, era la época que todo se aprovechaba y todo se recogía, la comida venía en fiambreras, la bebida en botellas retornables y lo metíamos todo en cestas o capazos, el uso de los plásticos aún no era muy habitual y si había restos orgánicos los tirábamos lejos, seguro que algún conejo, ratón o jabalí acabaría con ellos.  Encendíamos fuego entre los árboles en plenos meses de verano y no recuerdo que nunca hubiera ningún incendio porque se tenía mucho cuidado. Nos gustaba mucho ese rincón que año tras año la naturaleza nos regalaba y que su dueño, Chabarriga, nunca puso objeción alguna para que lo utilizáramos.

Después los mayores se echaban la siesta con unas mantas o trozos de telas, o se quedaban charlando o jugando a las cartas a la sombra de los árboles y nosotros nos dedicábamos a buscar culebras, ranas, renacuajos en las charcas que hacía el río entre las piedras, nidos entre los arbustos, también nos gustaba jugar al escondite y escondernos entre los cañaverales, carrizos y tamarices.

Siempre se oía a alguna madre gritar: -¡¡ Ven!!  ¡qué te voy a dar crema! ¡¡qué te vas a poner malo con tanto sol!!- Daba igual embadurnarnos de Nivea para que no nos “quemáramos con el sol”, ese remedio según se ha demostrado en el futuro no era eficaz y siempre regresábamos rojos como tomates.

La vuelta a casa también era una odisea porque al atardecer y al lado de la acequia había verdaderas nubes de mosquitos, entonces arrancábamos cañas con sus hojas largas y verdes y con las uñas las rasgábamos a lo largo para hacernos espantamoscas, y con las últimas hojas de la caña nos hacíamos un chuflete.  Así que entre los improvisados antimosquitos, el ruido de los chufletes acompañados de las risas y el bullicio, no sé si espantábamos algún mosquito, pero no había gorrión que se acercara por muy atrevido que fuera.

Como volvíamos sin peso, nos gustaba mucho, si era la época, coger moras en las abundantes zarzas que había al lado de la vía del tren o caracoles al lado de los brazales y la acequia.

Esperábamos a nuestro regreso coincidir con algún tren que nos pasaba al lado lleno de pasajeros, les decíamos adiós saltando, gritando y braceando y con ese gesto despedíamos también el día porque al llegar a casa caíamos rendidos.

“La fija”

En el Barrio de la Estación llamábamos así a un lugar dónde estaban los depósitos que recogían agua de la acequia Valdera. Había una casa con una chimenea que albergaba un motor que bombeaba el agua hasta un tanque en el Barrio de la Estación. Este motor funcionaba con el mismo sistema que las máquinas de vapor del tren de aquella época, había que echar carbón y mantenerlo en marcha para que el agua llegara a su destino. Vicente Sanclemente me contaba que con solo diez años se pasaba allí muchos días echando carbón ayudando a su padre, Teodoro, que era mecánico de RENFE. Años después colocarían un motor más moderno que era eléctrico, pero cuando se estropeaba se volvía a usar el de carbón. Con esos motores, el primero era muy antiguo,  se llevaba el agua tan necesaria para el Cuarto Agentes, las máquinas de tren, los lavabos, y al final para todo el barrio. El carbón que se utilizaba se quemaba a medias y se acababa de quemar en las casas porque los vecinos del barrio iban allí a recogerlo. En esos tiempos se aprovechaba todo.

Vicente Sanclemente (hermano de Teodoro) era el guarda de “la fija”. Allí había una cama, más bien camastro, y a Vicente más de una noche le tocaba quedarse a dormir.  En una ocasión, cuando ya estaba durmiendo, oyó un tremendo ruido que lo despertó, salió con su lámpara de carburo a averiguar qué había pasado, entonces encontró una gran roca que se había desprendido de un lateral del terraplén y había caído en la vía, al tiempo oyó el pitido de un tren que se acercaba, corrió hacia el tren haciendo señales de stop con sus candilejas. El tren consiguió parar a pocos metros de la roca, el maquinista bajó y le dio un gran abrazo a Vicente. Mi padre nos contaba muchas veces este hecho con verdadero orgullo de amigo.

Asun Porta Murlanch

 

 

Ángel Mombiola Allué y María Lozano Molina


Con el silencio somos cómplices del olvido, con la memoria encendemos la llama por un mundo mejor. Por ese mundo nuevo, por otro mundo posible, muchos dieron su vida luchando por la libertad. Ángel y María fueron de aquellas personas excepcionales que se enfrentaron al fascismo, primero en España y luego, tras el exilio, contra el nazismo en la segunda Guerra Mundial. Muchos murieron y muchos no pudieron volver. Su patria acabó siendo la libertad, la lucha contra la opresión y el compromiso: «Por un mundo mejor y no el mejor de todos los mundos».

Sin título

María y Ángel.

Ángel Pedro Mombiola Allué nació en Sariñena el 6 de febrero de 1908, hijo de Pedro Mombiola y Carmen Allué. Ángel fue militante de la CNT y en la relación nominal, de los individuos incursos en responsabilidades políticas de Sariñena, aparece como presidente (1º abril) del sindicato CNT de Sariñena.

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Certificado matrimonial. (Centre Mombiola).

Ángel militó en la organización de las juventudes anarquistas de la Federación Ibérica de Juventud Libertaria (FIJL) y en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). En aquel ambiente libertario debió de conocer a María Lozano Molina, natural de Zaragoza que nació el 3 de marzo de 1914. María, a los 15 años ya se movía en un ambiente libertario, al parecer por “cuestiones familiares”, conociendo al grupo de acción anarquista conocido como “Los Solidarios”. La familia de María regentaba una casa de huéspedes muy frecuentada por militantes anarquistas, entre ellos Miguel José y Augusto Moisés Alcrudo Solórzano. Miguel José y Augusto fueron hermanos, ambos médicos de ideología libertaria que participaron en el movimiento anarquista zaragozano hasta que, tras el levantamiento de las tropas sublevadas, fueron fusilados en el paraje de Valdespartera. (Augusto Moisés Alcrudo Solórzano. Real Academia de la Historia).

Los jóvenes María y Ángel, María con tan sólo 18 años y Ángel con 24 años, se unieron en matrimonio en plena segunda república española. Se inscribieron en el registro civil de Zaragoza el 24 de noviembre de 1932 y fruto del joven matrimonio tuvieron una hija.

Árbol

Hojas del árbol

caídas

que del árbol

ellas son…

Todas ellas

han luchado

para la emancipación

y la transformación.

Y sobre todo

ellas dicen

que cese, cese

la explotación

de todos

seres humanos.

 

                                                                                                 María Lozano Molina

Con el estallido de la Guerra Civil, María participó en las luchas callejeras contra los sublevados en julio de 1936 en Zaragoza, marchando hacía Alcubierre donde poco a poco se estableció el frente republicano. Luego, en Sariñena, María participó en la Colectividad Agropecuaria local. Ambos, Ángel y María se unieron voluntariamente a la Columna Durruti, donde Ángel se negó a comandar un batallón: «No quiero ordenar a nadie, quiero ser un luchador y nada más». Ángel se opuso a la militarización de las milicias y continuó como dinamitero en un grupo en el frente aragonés hasta su caída “donde se reintegró a su antiguo batallón en la 26ª División (antigua Columna Durruti)”. En mayo de 1938 fue destinado al Batallón de Retaguardia n.º 22 de Manresa, Bages, Catalunya de la 119 Brigada Mixta.

Al acabar la guerra, Ángel y María se exiliaron a Francia. María fue internada en el campo de concentración de Gaillac, en el Tarn (Occitania, actualmente Midi-Pyrénées). Aunque María huyó del campo para unirse a la guerrilla de la zona Haute-Garonne donde se encontraba Ángel. El 20 de agosto de 1944, Ángel junto a los compañeros Ricardo García y Francisco Aguado, ambos españoles de la CNT, mientras trataban de dinamitar un puente sobre el Garona, cerca de Ondes, fueron capturados y fusilados por las tropas alemanas. En el lugar donde fueron ejecutados colocaron una placa y un monumento dedicado a su memoria, a los españoles muertos por la liberación de Francia: “Ellos no quisieron morir, pero murieron, murieron porque luchaban, por la libertad de los pueblos”.

Placas en memoria a R. Garcia, F. Aguado y A. Mombiola.

Terminada la segunda guerra mundial, María clandestinamente regresó a España para recoger a su hija. Su vuelta a Francia fue complicada “se perdió por los Pirineos y pasó grandes dificultades”. A su regreso, María se instaló en Toulouse donde continuó militando tanto en el FIJL como en la CNT “su casa se convirtió en refugio de activistas libertarios y en estos años militó en las Juventudes Libertarias y en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), realizando tareas para la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT)”. María apoyó a la resistencia antifranquista “A menudo abriendo sus puertas a militantes buscados y aquellos que salen de prisión”, ayudando especialmente a la guerrilla libertaria de Quico Sabaté y en la década de 1970 al Movimiento Ibérico de Liberación (MIL) y a los Grupos de Acción Revolucionaria Internacionalista (GARI). El MIL, creado en Toulouse, se disolvió tras la condena a muerte por garrote vil a Salvador Puig Antich. Al parecer, Salvador Puig Antich llegó a estar alojado en casa de María.

María Lozano

María Lozano.

María fue una de las fundadoras del Archivo de Documentación Libertaria, Centro de Recherche sur l’Alternative Sociale de Toulouse (CRAS, Centro de Investigación sobre la Alternativa Social) del que fue presidenta. Fue una mujer combativa y luchadora que participó activamente contra la central nuclear de Golfech, campaña llevada a cabo por el colectivo Retonda. Activismo que llevó hasta poco antes de su muerte, era asidua de manifestaciones y mítines, así el 19 de febrero de 2000 escribió: “Ya no tengo la fuerza para encender la mecha, pero mantengo mi conciencia intacta. Otros están allí y con razón se deleitan en él. Sustancia que alimenta mi esperanza. Un mundo mejor y no el mejor de todos los mundos.”

María, nacida en 1916 en Zaragoza (España), activista libertaria de la CNT, refugiada en Toulouse desde 1939 tras la derrota y la revolución republicanas, continúa liderando la lucha en Toulouse por la transformación del mundo hacia una sociedad igualitaria, sin clase. Ella es Presidenta Honoraria de CRAS desde su creación.

María falleció el 19 de febrero de 2000 en Toulouse (Languedoc, Occitania) y sus cenizas fueron esparcidas en el río Garona el 24 de febrero del mismo año. Considerada como poetisa y militante anarquista, María Lozano Molina fue una mujer comprometida y luchadora, de firmes ideales que le acompañaron toda su vida. A María también se le conoció como María Mombiola.

La paloma

Una paloma blanca,

blanca como la nieve, volaba,

y también se preguntaba:

¿dónde está el bien?

¿Dónde está el mal?

Se detuvo en una isla,

y en soledad,

se puso a pensar…

¿Dónde estoy?

¿En qué mundo me he detenido?

¿De verdad estoy sola?

¿Puedo vivir, y volar

y pensar en solitario?

Y su pequeño cerebro la llevó a pensar,

y a concluir… No.

Debes vivir,

y volar, y pensar, y proclamar,

y reclamar, y protestar

para salvar a la humanidad de tanta desigualdad.

Y sobre todo combatir,

combatir la energía nuclear,

porque a todos,

a todos juntos,

bien podría destruirnos.

                                                                                    María Lozano Molina

                                                                                  Traducción: Elena Salas Nicas.

Placa

Placa a María Lozano.

En Toulouse se colocó una placa conmemorativa en recuerdo de María Lozano en la casa que residió, en la calle Pargaminière, pero al ser restaurado el edificio, la placa fue retirada. Son vidas de reconocimiento, de gentes que tuvieron que abandonar sus hogares por el fascismo y que continuaron luchando contra el fascismo en Francia. Dieron sus vidas y su memoria es una llama inmensa para encender la mecha por un mundo mejor. En su memoria alimentaremos esa llama llamada libertad.

A todos ustedes

María Lozano Mombiola murió este sábado 19 de febrero de 2000 al mediodía.

En su apartamento en la rue Pargaminières en Toulouse, por una buena parte ocupada sin título, refugio de solidaridad para los compañeros y compañeros de infortunio o paso, María murió al amanecer de sus 86 años, lentamente, sin el sufrimiento innecesario, un pasaje cuidadoso y gentil hacia la nada o lo desconocido. Alcanzó, inevitablemente, el final de su vida dedicada a la transformación social, a ese mundo que quería más, lo que la hizo ver con tantos otros, esta revolución reprimida en su sangre. Nacida en España, en Zaragoza el 3 de marzo de 1914, María, con su nombre real, se adhirió a la realidad histórica del momento que iba a vivir la historia hasta el final… Para atreverse, pensar y vivir el sueño revolucionario en España desde 1936-37… El pueblo unido, liberado de sus cadenas, colectivizando los medios de producción, derribando milenios de oscurantismo, esclavitud y moralidad sucia. Una revolución que defendió armas en mano, María en el frente de Aragón. Una revolución que iba a ser combatida por la República y los socialdemócratas europeos, asesinados por los estalinistas y masacrados por el ejército franquista.

Utopistas, republicanos, revolucionarios, pueblos de España, finalmente obligados a huir de la victoria fascista en 1939 y a encontrar «refugio» en las garras del estado francés, las garras de un gobierno republicano de izquierda. Una lágrima que separa a los seres, la madre y el niño, como fue el caso de María y su hija.

Una guerra que mató a un millón de personas y 500.000 refugiados. La mitad de estos exiliados inaugurarán los primeros campos de concentración, campos de exterminio, que tantos deseos de exterminio hicieron infames, desde el sur de Francia hasta el extremo oriental, a través de Auschwitz y Gaillac en el Tarn. De esta última, María logra escapar para unirse a los maquis. También reuniose a su compañero y esposo, Ángel… y le pierde inmediatamente en agosto de 1944 en una carretera en Haute-Garonne. Ángel, atacado con otros dos «terroristas» resistentes yendo a dinamitar el puente cerca de Ondes. Los tres miembros españoles de la CNT.

Amor roto por la liberación. María se trasladará a Toulouse. ¿Cómo no seguir luchando hasta el final, y esperar siempre, cuando una vida está tan bien comprometida? ¿Cómo podría uno, como María, estar al lado de todos esos valerosos extraños, que querían concluir con Franco, esos Sabaté y otros que tomaron las armas de nuevo? Todos aquellos insatisfechos, murieron en batalla o bajo tortura que precedieron al Caudillo, quien murió en su cama en 1975. Cuántas muertes para este avatar real de la democracia.

María no se detendrá jamás, los jóvenes libertarios en la CNT a través de la AIT, los grupos de acción autónomos y luego el CRAS, el centro de archivos al que contribuyó y del que seguirá siendo siempre la Presidenta. María era partidaria de la democracia directa y la acción directa. Una mujer todavía involucrada, dando su corazón, su voz y siempre abriendo sus puertas a los activistas de los últimos años, los revolucionarios de la MIL, Puig Antich, asesinado a garrote vil en 1974 en Barcelona, ​​miembros de GARI, rebeldes locales, desertores de prisiones. A los fugitivos de aquí y allá, a Jean-Marc, su «ángel exterminador», «el revolucionario», condenado a la pena de máxima seguridad, a tantos amigos que se han codeado y olvidado. A todos los seres, pero también a muchos idiotas que supieron explotar su generosidad. Como una paloma en la distancia, María finalmente se fue. Al final de la carrera, ella nos dejó. Este es el último «regalo» que nos dejó, finalmente nos dio un poco de descanso, solo un recuerdo para hervir a fuego lento. Su partida creará un vacío en aquellos que la han acompañado para tomar su mano por última vez antes de su último viaje «al mar» a las cenizas, a través de Garonne desatada. «No tengo la fuerza para encender la mecha, pero mantengo mi conciencia intacta, otros están ahí y con razón me deleito con la sustancia que alimenta mi esperanza, un mundo mejor y no el mejor de los mundos”. La hemos apoyado en los últimos años y sabemos lo difícil e intransigente que se ha convertido esta mujer, siempre persiguiendo a sus amigos más cercanos. «No importa, María seguirá siendo nuestra amiga hasta Su muerte, por supuesto, nos está devolviendo a la aprehensión de nuestra propia muerte, pero el recuerdo de su vida completamente vinculado a un ideal, a la voluntad de emancipación, mantendrá en nosotros ese sentimiento de completa complicidad. Su contacto cercano.

Amigos de Toulouse

«La acción es difícil hacer que el acto sea ridículo. Queda mucho por cambiar en el escenario, sería una lástima irse sin haber probado un poco»

Carmen Mir Loscertales


Vital y dinámica, familiar y amiga de sus amigas y vecinas, una mujer fuerte que ha sacado adelante su familia. Una campeona del guiñote, gran aficionada y jugadora. Así es Carmen, siempre muy alegre que nos acerca la vida de antes con ese cariño de siempre, de sus tortas de cuchara, magdalenas y farinosos que nos daba para merendar de críos, cuando con su nieto Luis, parábamos para verla. Con su nieta Carolina descubrimos a Carmen, con muchas historias y otras muchas que quedan por contar. 

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Carolina y Carmen.

De casa  “La Droguera”, Carmen nació en Sariñena el 3 de septiembre de 1927, en la calle de los Ángeles. Su padre trabajó en la estación “siempre iba y venía”, recuerda Carmen. Su madre Rosa Loscertales Tierz natural de Lalueza, de casa Guallart, fue de buena casa aunque fue la pequeña y tuvo que buscarse la vida. Una vez en Sariñena, Rosa iba mucho a casa Moreno, allí jugaba a las cartas mientras Carmen saltaba a la comba y jugaba a las tabas con otras chicas. Rosa lavó para otras mujeres en Sariñena, «fue muy querida y trabajadora». Ademas, Rosa vivía junto a su hermano Manuel que era padre de Santiago, Josefa “la del Romea” y Mª Carmen, que se criaron junto a ella, siendo primas hermanas de Carmen: “nos une un gran vinculo familiar”.

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Carmen Mir y Eugenia Palacio.

Fueron cinco hermanos en casa: Carmen, Fina, Manuel “El Cubano”, Antonio y Jesús. Carmen fue muy amiga de Carmen Santolaria, hermana del que después fue su marido, iban a jugar al solar donde luego hicieron la casa, por la calle Ronda san Francisco: “Éramos como hermanas, íbamos a bailar, a saltar a la comba…”. Carmen aprendió a coser en casa de Dolores “La Hermosa”, la mujer del barbero: «la barbería la tenía por la calle del Mercado».

Carmen fue a la escuela muy poco, la guerra le pilló justo entonces y esta se interrumpió. Carmen recuerda la sirena y las campanas que avisaban de los bombardeos y tener que ir corriendo al refugio de Torres, donde se juntaban muchísima gente. A Carmen se le murió un hermano «Jugando con una pelota que resultó ser una bomba».

Su abuelos Antonio Loscertales, “El Zumarro” y su mujer Carmen Tierz Marías celebraron antes de hora la entrada de los nacionales y rezagados republicanos los asesinaron cuando se retiraban. La casa familiar la escachó la aviación durante los bombardeos, así que después de la guerra se mudaron a casa de los abuelos a la calle Larosa. Allí se reunían mucho la familia y tiempos después en la casa de la calle del Horno, casa de su hermana Fina. Tras la guerra, el racionamiento fue vital: “Tanto tocaba por uno”.

“Esa casa siempre estaba con gente y todos recuerdan a mi tía Fina y a mi bisabuela Rosa  con mucho cariño por su cercanía y su generosidad de tener siempre la casa abierta»

 Carolina Santolaria Lafita

Carmen se casó muy joven, a los dieciocho años. A su marido lo conoció en el cine del teatro Romea, él se acercaba al gallinero para verla y estar cerca de ella. Su marido fue Francisco Santolaria Cazacarra, conocido por el apodo de “El Calistro”. Paco tenía campos y fue labrador, además de ir con los albañiles: “Iba con todos”. Francisco tuvo mulas y carro y con el tiempo fue encargado en “Pretensados Alcanadre”, haciendo vigas. Su hermana Luisa tuvo una pescadería por el callejón del Saco, donde actualmente se encuentra el bar La Lifara.

En casa tenían conejos, pollos, pavos y mucha huerta, hacían conserva, mermeladas, peras cocidas al vapor, tomate embotado… “Para todo el año, sobre todo para pasar el invierno”. Paco le hacía ir de joven al huerto para ayudar con las faenas, pero a Carmen no le gustaba mucho. Tuvieron tres hijos: Luis, Paco y Rosa. Cuando estaba embarazada del primero le mataron al suegro en la conservera: “Escondía la caza y debieron pensar que era un maqui, le dispararon».

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Carmen y Abelina

Los domingos por la mañana iban al casino a tomar vermut. Iban al Casino con el Riau (que tuvo un bar), con Abelina, Marianeta, Carmen y Florentín (El Cartujano). Iban al cine y a bailar los domingos por la tarde, había orquestas y casi siempre la orquesta sariñenense Cobalto.

Se juntaban en las casas a merendar, tortas de casa y a jugar a las cartas. En verano por las noches a la fresca, en la calle se juntaban las vecinas y hablaban. Carmen ha sido una gran jugadora de cartas y con su compañera Abelina han ganado numerosos campeonatos de guiñote, tanto en la residencia como en el Casino. ¡¡Todas unas campeonas!!.

También Carmen ha tenido una grandísima amistad con su cuñada María Jesús, mujer de su hermano Manuel “El Cubano”, a quien recuerda con ternura porque eran los dos mayores: «Se supo buscar la vida». Manuel regentó la tasca de “El Cubano”  siendo muy popular sus meriendas y él mismo. Allí han pasado alguna navidad todos juntos, al lado del hogar que estaba al final del local.

«La taberna de El Cubano venia  ya de su abuela Manuela por parte de su padre, que provenía de Alcolea, así  que tiene más de 100 años el bar”.

Carolina Santolaria Lafita

Carmen es muy familiar y muy querida por los suyos, amigas y vecinas. Su vida está llena de recuerdos y vivencias que con gran afecto nos ha transmitido, gracias Carmen. Y gracias a Carolina Santolaria Lafita, nieta de Carmen, que con su gran cariño y admiración a su abuela ha hecho posible esta entrevista.

María Pelegrín Losfablos


María es natural de Santa María de Buil, localidad perteneciente al municipio de Aínsa Sobrarbe, entre Aínsa y Arcusa. Nació en 1932 en la pequeña localidad sobrarbense, entonces apenas eran unos 40 vecinos, con sus principales iglesias de Santa María, donde fue bautizada, y la iglesia de San Martín, la de abajo. “Hay trece iglesias y once cementerios, era un pueblo con muchas aldeas y montañas” y con mucho cariño María recuerda la ermita de San Lino, camino a Morillo de Tou.

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María se ha criado a carga de burro, a la escuela fue poco y pronto tuvo que trabajar en casa, ella era la segunda de cinco hermanas y un hermano. Era un pueblo muy pequeño, en 1950 llegó la luz y la carretera no ha llegado hasta hace muy poco. Se juntaban en casas, iban a misa y de romerías.

Tenían cabras, ovejas, algunas vacas, tocinos… labraban con mulas y güeyes. A Aínsa iban a comprar con la burra y vendían algún cordero o tocino cuando podían. “No se gastaba nada”, tenían pocos dineros y se hacían casi todo, se hacían la ropa, con lana de ovejas, los calcetines, los jerséis… Hacían su propio pan, cultivaban cáñamo y hacían sacos, mandiles, alforjas… Tenían colmenas, recogían la fruta de verano y hacían mucha conserva para el invierno, “Ahora, muchos de los campos están poblados de pinos, ya no hay viñas ni olivares”.

A los veinte años se casó y bajó a tierra plana, a Sariñena. Su marido, Casimiro López “Morcilla” era el chatarrero del pueblo. La chatarrería la comenzó Matías, el padre de Casimiro, a la salida de Sariñena carretera a Zaragoza y enfrente de la Laguna. Sus padres también se bajaron al llano, fueron a parar a Grañen, donde se compraron casa y montaron una vaquería.

“La gente llevaba la chatarra y también la iban a buscar, el beneficio estaba en la selección”, clasificaban los metales (Aluminio, cobre, plomo, hierro…) empacaban el cartón y recogían el vidrio, botellas de coñac, de champan…  Después lo vendían a Zaragoza o lo venían a buscar desde Pamplona. De los coches se vendían muchas piezas, como recambios, y también se vendían hierros para obras, mientras el cartón y el vidrio se mandaba a Lérida para su reciclado. Francisco, Quico “Matavinos” recogía con un motocarro las cajas y cartones de las tiendas. También se recogía muchos sacos de papel, sacos de simiente que utilizaban en agricultura.

María sabe hacer frivolité, una labor de punto que se teje a mano con lanzadera, es una labor muy difícil de hacer y muy antigua, se lo enseñó una maestra que fue al pueblo cuando era niña, en cambio su hermana no consiguió aprender la técnica.

Vivieron en la calle Goya y tuvieron dos hijos, una chica y un chico, el hijo continuó el negocio hasta que falleció. Trabajaron mucho en la chatarrería: “había mucho trabajo”. Ha estado muy ligada a la laguna, la lleva en el corazón. Ha visto la laguna toda helada: «antes era más pequeña y había muchos más patos, golondrinas…» María recuerda una noche con la luna llena con la laguna completamente helada. Un precioso recuerdo que María nos ha compartido, agradeciendo de corazón su memoria, gracias María.

Un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.

Carmen Novellón Oliván


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Carmen nació en Sariñena en 1932, en la calle La Meca, enfrente del reloj de la plaza Alvarado y actual plaza de la Constitución. Su padre Andrés Novellón fue caminero, controlaba y mantenía un tramo de camino antes de que se asfaltasen las actuales carreteras. Su trabajo consistía en controlar y mantener un tramo determinado: “limpiaba cunetas, arreglaba pequeños baches y si estos eran muy grandes venía una máquina”. Andrés trabajó por distintos lugares, entre ellos estuvo en Ontiñena, Terreu… “lo fueron trasladando por varios sitios”. En algunos tramos tenían una casilla, una caseta donde guardaban el material y se refugiaban, en otros no tenían nada. “Andrés fue muy honrado”, recuerda Carmen, “en una ocasión se encontró una caja de tabaco y la guardó hasta que volvió a pasar el camión de reparto y la devolvió”. Su madre Rosalía Oliván tuvo seis hijos y trabajó en casa. Carmen fue la cuarta y hasta los 14 años fue a la escuela de Sariñena.

En su juventud Carmen iba a buscar agua a la fuente del quiosquer, que estaba frente al bar de Pitera: “hasta pusieron una sombrilla para poder descansar en verano”. Iba a lavar a la acequia y al río: “detrás de las monjas había unas escaleras que bajaban y allí estaba el lavadero, un lavadero grandioso y cubierto”. Este lavadero era para lavar de pie, era más cómodo que el que estaba camino de la Laguna y que también estaba cubierto; pero había que lavar de rodillas, mucho más incómodo. Por el lavadero de la Laguna estaba el tejar. Al río iban a lavar con sus madres cerca del puente, donde además aprovechaban para bañarse y  volver con las ropas limpias: “la ropa se secaba tendida por las matas”.

Durante la guerra, Carmen recuerda la evacuación del pueblo: “En una tartana de Anoro se subieron niños y ancianos y marcharon a refugiarse a las masadas”. Su padre Andrés trató de salvar varias cosas de casa, pero muchas se quedaron y entre ellas un apreciado y viejo acordeón de su tío. Para marchar les dejaron una burra que utilizaron para que fuese su madre con su hermano pequeño, pero el estruendo de un cañonazo asustó a la burra y los tiró al suelo. Luego veían los camiones militares llevando muñecos que cogían de las casas, puestos en los camiones, haciendo sufrir a los zagales.

Con Carmen vamos recordando aquella Sariñena: “En frente del antiguo hostal Romea estaba la tienda de ultramarinos de Jesús Portella, luego la trasladaron a la calle Eduardo Dato, cerca del estanco. Allí vendía petróleo Candido y arriba vivía una profesora, Josefina, a la que iba a fregar y limpiar; la llevaba en el carrito de la leña por la casa, era una forma de divertirse”.

“En la plaza hubo una fuente, en la esquina del ayuntamiento. En frente estaba la farmacia de Loste, el comercio de Ferraz y la carnicería de la Catalana.”

Carmen vivió por la calle Soldevilla, allí estaba la carnicería de Mariano Huerva «Pichirrin», la carbonería de Pilar y el antiguo cuartel de la guardia civil. También vivieron Asunción Paraled, Trallero, Ferraz… Pilar «la Carbonera» estaba arriba de la calle: “le traían camiones de carbón y lo vendía a capazos, era carbón brillante de bolas y trozos”. El camión basculaba en la calle y, cuando limpiaban el suelo, el agua bajaba completamente negra. También estaba el bar de casa Pedro, al lado de la carnicería. Pedro era de Madrid y era habitual que sirviese una bebida y un plato de olivas, casa Pedro fue muy conocida y respetada.

Carmen trabajó en la panadería de Silvina «La Tora» y José Orquín Casañola, la panadería estaba en la calle La Meca, por donde estaba Vitales y la casa del pregonero; allí estaba el horno: “una calle sin salida”. Antes de la carnicería de Latre estuvo la carpintería de Orquín, José Orquín tocaba en la orquesta Cobalto y un hermano de José murió en la Guinea Española.

En la panadería, Carmen comenzó de niñera además de ir a vender pan al barrio de la Estación. Subía con Juanito Anoro que tenía un coche grande abierto por la parte de atrás donde ponían los paquetes y maletas y subía y bajaba viajeros a la estación. Después de comer, el coche de Anoro paraba en la panadería y Carmen colocaba los sacos de pan, subía a la estación y a las ocho de la tarde volvía. El pan lo vendía en una casa detrás de la iglesia del barrio de la Estación. En el despacho del pan conoció a su marido, Julián Latorre de Peralta de Alcofea. Julián trabajaba cargando y descargando en la estación y después marchó de labrador a casa Mirasol “El Recio”. Carmen y Julián se casaron en Sariñena y fueron de viaje de novios a Peralta de Alcofea, marcharon en tren hasta El Tormillo donde les fueron a recoger. Tuvieron dos hijos, un chico y una chica, aunque Carmen no dejó de trabajar en el horno: “al mayor me lo llevaba al horno”.

Con el tiempo, Carmen comenzó a trabajar en el ayuntamiento de Sariñena, se dedicó a la limpieza y le dieron un piso en el ayuntamiento, junto a los pisos del jefe de Correos y el secretario, que estaban en el piso de arriba. El piso de Carmen estaba en la planta baja, donde luego ampliaron la antigua biblioteca. Carmen ha sido una mujer trabajadora sacando adelante a su familia. Gracias a Carmen hemos ahondado en la memoria de nuestro pueblo, recorriendo parte de su historia. Carmen siempre ha sido muy conocida y querida en Sariñena y con sus entrañables recuerdos y vivencias hemos disfrutado de un agradable encuentro, ¡Gracias Carmen!.

Un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.

Las Escuelas Nacionales en los años cincuenta


He decidido comenzar recordando a aquellos maestros y maestras que impartían docencia en nuestra localidad hacia mitad del siglo pasado. Aquellas personas a las que se les trataba con respeto y con la consideración de don o doña fueron: María Dueso, Urbana, María Pilar Pinilla, Pilar ( catalana de Lérida), Carmen Pueyo, Blas Casasús, José Castanera, Pío Toda, Tere Guillén, Mariano Sampietro, Alfonso Aparicio, Ramón de Sena, Emilia Arán,  María Jesús Berdiel, directora y Fausto Gonzalvo, director, entre otros.

Por Manuel Antonio Corvinos Portella

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Todos ellos debieron adaptarse a la normativa de la Ley de Educación sobre la Enseñanza Primaria de 17 de julio de 1945. En ella se definía a la escuela como una comunidad activa de maestros y escolares, instituida por la familia, la Iglesia o el Estado, como órganos de la educación primaria para la formación cristiana, patriótica e intelectual de la niñez española.

A partir de ahí la vida en la escuela se programó para que chicos y chicas adquirieran unas habilidades que el estado y la sociedad de entonces demandaba. Allí se aprendía cultura general, esfuerzo, disciplina y educación. También se compensaba la insuficiente alimentación de la posguerra. Se hacían funciones teatrales. Se practicaba la horticultura. Y además se  fomentaba la religiosidad y el patriotismo nacional.

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El periplo escolar de aquellos alumnos y alumnas de mitad del pasado siglo comenzaba en las clases de párvulos (niños o niñas) , luego debían pasar por cuatro cursos más que se denominaban primer grado (hasta los siete años), segundo grado (desde los siete a los 10) y tercer grado de carácter especial (hasta los doce). A los diez años, los que iban a realizar el bachillerato se presentaban en Huesca a la prueba de ingreso y si la superaban podían estudiarlo por libre o matricularse en algún colegio de la capital.

Cada grado tenía su enciclopedia propia y cada una de ellas englobaba todas las asignaturas. La más utilizada fue la enciclopedia Álvarez.

Las mañanas de un día cualquiera estaban dedicadas a impartir cultura general de 9:30 h. a 12:30 h. y las tardes a labores, trabajos manuales o a llevar el huerto escolar dirigidos por don Blas.

Las niñas de primer y segundo grado disponían de un pequeño paño donde aprendían a hacer punto atrás, hilvanes, vainica, pespuntes,  costuras, ojales, etc.). En tercer grado  ya realizaban  bordados, lagarteras, punto de cruz, festones, patrones de ropa de bebé en papel de seda… Mientras cosían  una compañera les leía  pasajes de algún libro de carácter religioso.

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A media mañana el maestro o maestra repartía entre el alumnado un trozo de queso de color amarillo. Las chicas lo recibían  en clase de doña María y los chicos en sus aulas respectivas . El famoso queso estaba envasado en grandes latas cilíndricas de metal dorado de 5 kilos y seguidamente en el comedor bebían un vaso de leche en polvo. Ambos alimentos llegaron a España a través del plan ASA (Ayuda Social Americana). Entre 1954 y 1963 el gobierno de Franco recibió más de 300.000 toneladas de leche en polvo, venía en grandes bidones de cartón rodeados con flejes metálicos.

Aquellas toneladas se transformaron una vez preparada para su consumo en 3.000 millones de litros.

Aquel comedor escolar donde se repartía la leche también era utilizado al mediodía para dar de comer a los niños que en su casa tenían problemas de subsistencia.  Las cocineras fueron Antonia, Paquita, Luisa y Miguela y los menús consistían, entre otros, en comidas bastante energéticas a base de garbanzos, lentejas, patatas guisadas  con ajo picado y tocino frito; de  segundo abundaba el tocino y de postre dos galletas. Cada semana un profesor o profesora se quedaba a cuidar el comedor y comía con los aproximadamente 25  alumnos que utilizaban ese servicio.

En cuanto a las funciones teatrales se hacían cada dos años y para ello se empleaba un aula de gran tamaño que sólo se dedicaba a este tipo de eventos. La citada clase estaba situada de tal manera que desde  sus ventanas se podían ver la calle del Molino y a las caballerías aliviando su sed en el abrevadero. A aquellas entrañables funciones asistía  toda la escuela, padres y madres, el secretario del ayuntamiento don Fidel Bailo y el concejal Miguel Villacampa. También eran invitadas sor Concepción y sor Felisa por parte del colegio “La Milagrosa”.

 La función del año 1954 tuvo la siguiente programación:

-El Trébole (canción y baile grupal).

-Caperucita Roja y Blancanieves (diálogo a cargo de Pili Villa e Ilda Gómez).

-La Concejala (romance jocoso declamado por María Teresa Calzada).

-Una poesía recitada por Antonio Lobateras.

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En 1956 teatralizaron la obrita titulada “España y sus regiones”. En la primera escena aparecen dialogando entre sí Leonor Encuentra, María Dolores Ezquerra, Pili Tierz  e Ilda Gómez contando ésta, que había tenido un sueño sobre la formación de España. En la siguiente escena aparece Celia Casañola anunciando a Isabel la Católica (papel realizado por Tere Casabón). Al lado de la reina se coloca Pili Alegre representando a España y llamando una a una a  las alumnas que personificaban las distintas regiones: Aragón representado por María Teresa Calzada cantó una jota, Andalucía era Pili López, Galicia era Maribel Nogués y así hasta completar las diecisiete regiones.

En 1958 el alumnado de las nacionales llegó al culmen de  sus habilidades artísticas  en el escenario del cine Victoria.

La religiosidad de esta época llenaba casi todos los momentos de la vida escolar. Aquella gran aula en la que se representaban las funciones también se dedicaba para instalar el belén y cantar villancicos en vísperas de Navidad  o para celebrar durante el mes de mayo (mes de las flores) la Inmaculada Concepción. Para llevar a cabo esta última actividad entraban los alumnos o alumnas en la sala donde estaba colocada la Virgen en un altar adornado con abundantes flores de color blanco. Una alumna rezaba una oración específica de un librito dedicado a la Virgen y, por último, todas juntas cantaban  la canción popular “Con flores a María “ que comenzaba con el “Venid y vamos todos con flores a María…”

Los sábados había clase normal hasta la hora del recreo, después las maestras y las alumnas se reunían en la clase de doña María  para rezar el rosario.

Las clases estaban presididas por un crucifijo y los retratos de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera.  Antes de entrar se cantaba el “Cara el Sol”  o el “Prietas las Filas”. Llegados al aula  se  rezaba una oración antes de empezar la clase.  También era obligatoria la misa dominical y en los bancos de la iglesia se sentaban cada maestro o maestra con sus alumnos/as.

Por supuesto que la separación del alumnado por sexos era básica en los planes educativos de la época e incluso había dos recreos, uno para chicos y otro para chicas con una puertecilla de comunicación entre ambos que estaba prohibido franquear.

La disciplina era bastante estricta y había pocos que se atrevieran a transgredir las normas establecidas. Las consecuencias podían ser: copiar repetitivamente frases, ser castigado en un rincón de rodillas o de pie, golpes en la mano con palmeta o regla, tirones de orejas o de patillas, dar vueltas al patio, quedarse  sin recreo o alguna bofetada. También les podía pasar lo que les ocurrió a aquellos mozalbetes que fueron pillados “infraganti” robando abugos. Llevados por el guardia hasta el ayuntamiento que presidía por entonces el alcalde Medina, éste determinó que aquella “ banda de robaperas” debía pasar un largo fin de semana aislados en el interior de  las Escuelas Nacionales.  Me contaron que era tal el aislamiento que, incluso, tenían que mingitar a través de los barrotes de las ventanas que daban a la calle del Muro. Aunque de esto último no estoy muy seguro de su veracidad  y más parece que forme parte de las leyendas que generaron aquellos “héroes” de los tiempos difíciles.

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Cualquiera de estas penas podían ser impuestas a los recalcitrantes “peladillas” de la época. La palma y la mala fama se la llevó un maestro que venía en Vespa desde Barbastro. Es de justicia decir que la mayoría de los docentes no practicaban este tipo de  pedagogía y que sus alumnos y alumnas guardan buenos recuerdos de ellos.

Toda esta información ha llegado hasta la revista Quio gracias a la amabilidad de la maestra doña Carmen Pueyo, de las alumnas Ilda Gómez, María Teresa Calzada y algún que otro alumno de aquella época que no desea ser nombrado. Para todos ellos muchas gracias.

Y para terminar disfruten con el romance de la Concejala.

           LA CONCEJALA

Me tienen harta en el pueblo

con tantas habladurías.

¿Quién le mandará a la gente

meterse en las cosas mías?

Porque ya lleva diez años

mi esposo de concejal.

Se cuentan unos infundios…

¡ricontra que están muy mal!

Dice en el pueblo la gente mala:

¡Seña Pascuala, seña Pascuala!

¡Y cómo engorda la concejala!

paice un costal, paice un costal.

Todo porque mi hombre lleva

diez años de concejal.

                                                                                                                                                            Porque hemos mercau dos mulas

tres bueyes y un buen jumento

ya dicen los envidiosos

que son del ayuntamiento.

Y no sabe quién tal dice

que de allí no puen sacar

sino algún que otro disgusto

pues de esto… ni siquia un rial.

 

Ayer sin saber por dónde

se me ha perdido un cochino,

se me ha puesto en la cabeza

que lo tiene algún vecino.

Y el alcalde ha puesto un bando

en la puerta del corral

paque traigan insiguida

al puerco del concejal.

Y siguiendo al tamboril

 así dice el pregonero:

¡Lo que ha perdido está tarde

el concejal, es un puerco!.

Dice en el pueblo la gente mala

¡Seña Pascuala, seña Pascuala!

¡Y cómo engorda la concejala!

paice un costal, paice un costal.

 

Todo porque mi hombre lleva

diez años de concejal.

Seña Pascuala, seña Pascuala

y cómo engorda la Concejala

paice un costal, paice un costal.

Todo porque mi hombre lleva

diez años de concejal.

 

 

                                                            Manuel Antonio Corvinos Portella

 

 

Lorenzo Abadías López


La vida de nuestros pueblos es la historia de nuestra gente y la vida de Lorenzo es la vida de un hombre llano, forjado en la vida rural que tanto nos caracteriza. Lorenzo y su mujer Leandra regentaron “El Gorrión” un bar del barrio de la Estación de Sariñena. Tiempos de trasiego y vida, sobre todo de vida de un barrio rebosante de actividad que hoy en día es paradigma de la despoblación y del abandono del medio rural.

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Lorenzo nació en Novales en 1929 en el seno de una familia de agricultores. En casa fueron tres hermanos y aunque fue a la escuela hasta los 13 o 14 años, pronto Lorenzo tuvo que trabajar; “El maestro era hijo de Compaire”. De joven Lorenzo cogió las fiebres de malta, una enfermedad muy normal en aquellos tiempos causada por una bacteria que afectaba, principalmente, a personas que trabajan con animales o productos infectados. Su padre estuvo en la cárcel tras la guerra, lo que obligó a Lorenzo a llevar el huerto y las tierras. A los 10 años ya iba al huerto: “En Novales había bastante huerta y todo era para casa”. Con una burra de su abuelo y una mula de casa iba a labrar al campo, de lo bien que lo hacía los mayores se quedaban sorprendidos: “Tenía una faja muy larga”. En la huerta se ponía mucha patata: “Entonces comenzó a aparecer el cuco de la patata, al principio los quitábamos a mano con mi madre, después llegaron los tratamientos”.

Lorenzo se acuerda de ir a visitar a su padre, estaba trabajando en una carretera  por la zona de Campo o por allí cerca, se encontraba preso en las capuchinas de Barbastro.

Con los años Lorenzo comenzó a trabajar de mozo mayor en Callén, llevaba las tierras de la casa, labraba, sembraba, cosechaba… y apacentaba las mulas: “Fue un año muy seco y no se sacó nada de la tierra”. Luego realizó el servicio militar en Melilla, estuvo 18 meses en transmisiones. Al acabar el servició volvió a Callén, donde estuvo dos años de mozo en otra casa. Pero un año antes de hacer la mili, Lorenzo había conocido a Leandra Peña, quien con el tiempo fue su esposa. La familia de Leandra tenía un bar en Fraella: “Tuvieron la primera televisión del pueblo y la gente acudía al bar para verla”.  Lorenzo y Leandra se casaron en Fraella, donde Lorenzo trabajó para un tío suyo.

Tras unos años de casados se vinieron a vivir al Barrio de La Estación de Sariñena, donde adquirieron el bar “El Gorrión”, Lorenzo por entonces tenía unos 35 años. El bar “El Gorrión” además fue tienda, lo inició la familia Porta y después lo tuvo Rafael. En “El Gorrión” daban comidas y les fue muy bien cuando renovaban las vías: “Entonces había mucha gente en la estación”. También estaban los de las oficinas que se quedaban en casa a dormir y de la harinera alguno se pasaba a tomar algún café. A Lorenzo le regalaban carbón: “En la estación había una gran montaña de carbón para los trenes”.

Casi siempre cocinaba Leandra, algunas veces Lorenzo, aunque más bien pocas, normalmente él estaba en la barra. Además atendían la tienda donde además de comida vendían de todo. “Había días que repartíamos hasta 40 comidas y algunas pocas cenas, unas cuatro o cinco, pues muchos trabajadores bajaban a dormir a Sariñena, sólo algunos dormían en el Cuarto de Agentes”.

Lorenzo y Leandra llevaron el bar y la tienda durante unos treinta años, hasta que se jubilaron. En el mismo bar han hecho la vida, han tenido tres hijos, dos chicos y una chica. “Antes pasaban muchos trenes y paraban todos, había mucho movimiento, ha cambiado mucho la estación”.

Un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.

José Casabón Peralta


José Casabón Peralta nació en Sariñena el 23 de diciembre de 1925. Descendiente de familia de herreros, su padre Eloy Casabón acabó siendo mecánico de automóviles estableciendo el taller familiar “Garajes Casabón”. Tras la guerra civil, la familia de José se vio obligada al exilio a Francia, pudiendo regresar con el tiempo y continuar con su vida y negocio familiar. 

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A pesar del exilio, José pasó su infancia en Sariñena, jugando a los pitos y a las ingles, se ponían de cuclillas y saltaban por encima. Fue poco a la escuela, pues para la guerra tuvo que abandonarla. Siempre ha estado en el taller junto a su padre, de quien aprendió el oficio de mecánico. Su padre Eloy Casabón Tisaire comenzó trabajando en la herrería con su padre y hermano, pero a Eloy le gustaba mucho más la mecánica: “Arreglaba todo lo que podía”. Así que poco a poco fue aprendiendo mecánica, ya que en aquellos tiempos, en Sariñena, “Sólo había tres o cuatro coches”.

De zagal, Eloy se encargaba de llevar unos cinco litros de combustible a la avioneta que fotografiaba el terreno y que repostaba en la cabañera. Un día aquella avioneta se averió “Eloy la evaluó y le dijo al piloto que si quería la arreglaba”. El piloto sorprendido se rió, pero Eloy le matizó –Eso es la magneto-, a lo que el piloto le respondió -Pues oye, ¡arréglala!- . Finalmente, Eloy la desmontó y la llevó a Huesca para que la arreglasen, mientras aprovecho para estudiar la avioneta, su mecánica, hasta que la pieza estuvo de vuelta. Eloy la montó y la avioneta volvió a volar, entonces Eloy era muy joven.

José siempre ha estado con su padre en el taller, detrás de él aprendiendo todo lo que sabía. Eloy ponía unos tarugos en los pedales de un automóvil y mientras se subía en el estribo enseñaba a conducir a José. En el taller tenían un coche para alquilar, aquel era el que conducía José hasta que aprendió y tuvieron que comprar otro para alquilar.

El primer taller lo montó Eloy camino del río, al principio de la salida de Sariñena a mano derecha, en un pajar grande de un amigo junto a la fábrica de gaseosas de Masueras. Cuando evacuaron Sariñena durante la guerra, su padre se llevó todo lo que pudo del taller y de la casa en un camión, la familia tuvo que abandonar España. De alguna manera, Eloy trató de salvar su medio de vida, la forma de ganarse la vida de la que dependía su familia, pero cuando pasaron a Francia por Sallent, en la frontera tuvo que bascular el camión y abandonarlo todo.

José tenía un hermano y dos hermanas. A Eloy lo cogieron y lo llevaron a un campo de concentración, mientras a ellos se los llevaron a un refugio para mujeres, niñas y niños. Sus hermanas se pusieron a trabajar en una fábrica textil, de hilaturas, y ellos fueron a la escuela, eran los más pequeños. Cuando José cumplió la edad tuvo que dejar la escuela, allí estuvieron cuatro años hasta que alquilaron una casa. Afortunadamente Eloy conoció a un médico del campo que le ayudó a salir, se había puesto malo y le dijo que saliese “Que si no se iba a morir”, al final salió y pudo juntarse con su familia.

Antes, José había ido a buscar trabajo a un taller del pueblo, el dueño viajaba a Paris y cada semana traía dos coches para vender. Los traía en ferrocarril cada fin de semana, eran de la marca Sinca. Eloy fue a trabajar al taller cuando salió del campo francés.

Al tiempo se volvieron a Sariñena, aunque su padre tardó en volver por miedo y se quedó un tiempo más en Francia. En España, José realizó el servicio militar, se había sacado el carnet de conducir de segunda, y durante el servicio transportó carbón en un camión de una mina en velilla de Cinca a la estación. En Sariñena José se casó con Aurelia Carpi, no han tenido hijos.

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Con su padre y un primo montaron de nuevo un taller en Sariñena, se llevaban muy bien y nunca discutían, así que con mucho trabajo y esfuerzo sacaron adelante “Garaje Casabón, Accesorios del Automóvil y Recambio Marías”. Arreglaban de todo, coches, camiones, tractores… y vendían tractores Barreiros. Gozaron de muy buena clientela y con mucho esfuerzo y trabajo sacaron adelante el taller. El taller estuvo en la avenida Huesca, luego hubo un garaje, con una puerta automática donde los críos se colgaban cuando se elevaba. El segundo taller se ubicó en la calle Gasset y fue toda una referencia en la localidad y comarca.

Gracias a José por relatarnos su historia, la de un taller muy característico de la historia reciente de Sariñena, de una época de transición, de la tracción animal a los vehículos a motor: coches, tractores y camiones.

Un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.

Brigadas Internacionales e internacionalistas en Los Monegros


Voluntarios de más de cincuenta países, cerca de unos 60.000, acudieron a España para participar en la guerra civil española. De aquellos voluntarios, unos 15.000 fallecieron en su lucha contra el fascismo, un fascismo que comenzaba a amenazar Europa. De su paso por Los Monegros recogemos y recopilamos diferentes hechos en su reconocimiento y recuerdo.

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Ejercicios de entrenamiento de la XI BI en la zona de Los Monegros. Otoño de 1937. (https://www.brigadasinternacionales.org/)

Los primeros voluntarios

Rubén Lara Caballero, «Las brigadas Internacionales en la guerra civil española», apunta como los primeros voluntarios de las Brigadas Internacionales respondieron a deportistas que habían participado en las olimpiadas populares celebradas en julio de 1936 en Barcelona. Olimpiadas realizadas en contraposición a los próximos Juegos Olímpicos que se desarrollaron en la Alemania nazi en el mes de agosto del mismo año.

Según Lara, aquellos atletas antifascistas y brigadistas se incluyeron, durante el verano del 36, en tres frentes principales de la contienda: Aragón, Irún y Madrid -En el frente de Aragón se lanzaron al conflicto bajo su lema “¡A Zaragoza!”, su objetivo era llegar a la capital aragonesa e iniciaron el camino con una euforia impresionante. Pero esta se irá transformando en terror, incertidumbre y dureza cuando se desarrolle la batalla en el desierto de los Monegros y la marcha se transforme en guerra abierta y conflicto de trincheras. Pocos días después, la ilusión dejó ya paso a la decepción. -. 

Aunque en la guerra también participaron numerosos extranjeros que combatieron en las diferentes unidades sin pertenecer, propiamente, a las brigadas internacionales. Algunos formaron parte del Grupo Internacional, creado en el frente aragonés a finales  de julio y principios de agosto de 1936. La unidad del Grupo Internacional de la Columna Durruti llegó a estar integrada por unos 350 voluntarios de unos 25 países.

La solidaridad médica

La solidaridad internacional no solamente fueron unidades militares, milicianos y milicianas que constituyeron las Brigadas Internacionales, sino también se materializó en una red de ayuda médica internacional. En los Monegros, gracias a la Unidad Británica de Auxilio Médico se instalaron los hospitales de Poleñino y Grañén: “El hospital de Grañén, instalado al comienzo de la contienda bélica, fue el primero de la ayuda sanitaria británica en España, de ahí el calificativo de “inglés”. Dependía del SMAC (Spanish Medical Aid Committee) y se creó bajo los auspicios del Dr. Hyacinth Morgan (asesor médico del TUC, Trades Union Congress); junto a él Isabel Brown (líder comunista con experiencia en comités de este tipo, considerada La Pasionaria del movimiento de ayuda británico). El Hospital ingles de Grañén, Castiella Hernández J. Jesús.

Médicos, medicas, enfermeras, conductores de ambulancia… numerosos voluntarios sanitarios abandonaron sus vidas para venir a ayudar a la guerra civil española, una solidaridad y heroicidad que a muchos les costó la vida.

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Almas Vivas, de Editorial Milenio.

Significativo y excepcional es el testimonio y fondo fotográfico de Alec Wainman, un joven ingles que se alistó en la British Medical Unit (BMU) como conductor de ambulancias. Alec partió de Barcelona el 7 de septiembre de 1938 al frente de Aragón. Su primera parada fue en Sariñena, donde se quedó sorprendido por el “Porrón” una forma muy higiénica de beber vino del que escribió: “El novato casi invariablemente se atraganta al primer intento, y por tanto es siempre aconsejable practicar con vino blanco en vez de tinto para evitar unas manchas feas y reveladoras en la ropa”.

Para instalar el primer hospital británico del frente de Aragón les asignaron una granja escuela en Grañén: “Para empezar, el corral estaba ocupado por un montón de estiércol de dos metros de alto”, relata Alec en sus memorias. Al líder anarquista local Pancho Villa le propusieron la retirada del estiércol “Se mostró sorprendido y comentó que siempre había estado allí”. La unidad la componían el Dr. Kenneth Sinclair Loutit, Rosita Davson, Mary Slater, Derry Atkinson, Margot Miller, Emmanuel Julius (Conductor de ambulancia) y cirujanos catalanes. Emmanuel Julius abandonó el BMU y se unió a los milicianos en el frente de Alcubierre, donde encontró la muerte.

Alec resaltó la falta de comida y «el aceite rancio», incluso una vez trataron que les hirviesen unas mazorcas de maíz, pero no tuvieron éxito, «Gracias a los paquetes de comida que mandaban desde casa sorteábamos el hambre». En el hospital, los primeros atendidos fueron enfermos en vez de heridos “La gonorrea era el principal enemigo”. Además, el interesante relato de Alec narra combates en la sierra de Alcubierre, la presencia de Brigadistas Internacionales de la Columna Thaelmann en Tardienta y su toma de la ermita de santa Quiteria, un bombardeo sobre Tardienta y un combate aéreo sobre Grañén.

Batallón Thaelmann

Además Alec se permite rendir homenaje a las enfermeras inglesas Mary Slater, las Annie Murray, las Margaret Powell y las docenas de enfermeras inglesas “Que valían su peso en oro”. Almas vivas. La Guerra Civil Española en imágenes. Serge Alternês, Alec Wainman. Textos de Paul Preston, Josep Fontana, Juan Manuel Bonet, Ernest Alós y Teresa Ferré.

Entre sus fotografías aparecen milicianos y milicianas, voluntarios y voluntarias de los hospitales de Grañeén y Poleñino (La Guerra Civil, vista por un cuáquero inglés, El País).  Entre aquellos retratos aparece Liesel Carrit, una miliciana que Alec describe: “Nació en Mottek, había huido de Alemania con su familia rumbo a Gran Bretaña. Su cuñado resultó malherido mientras conducía una ambulancia en Brunete, a resultas de lo cual murió”. Liesel Carrit fue fotografiada en Grañén el 14 de septiembre de 1936 por Alec Wainman.

El hospital de Poleñino, casa Torres Solanot (Casa Launa) actuó como hospital militar de las Brigadas Internacionales. dependiendo de la Carlos Marx.

Para Víctor Pardo Lancina «Generalmente eran mujeres las responsables de la limpieza, lavandería o cocina y acudían de modo voluntario, si bien percibían gratificaciones económicas o vales de comida por sus servicios”.

El testimonio de la enfermera australiana Agnes Hodgson también resulta excepcional, la mirada de una mujer y enfermera y sus vivencias en la guerra de España. Agnes Hodgson recogió en su diario sus memorias en los hospitales monegrinos de Grañén, Poleñino y Sariñena: “A una milla de Huesca, edición de Judith Keene y Víctor Pardo Lancina”.

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El papel de la mujer en las milicias, su participación en la lucha en primera línea de frente, nunca ha sido lo suficientemente visualizado. Es el caso de la miliciana catalana Elisa García Sáez, cuya figura y memoria cada día es más conocida y reconocida. El caso de las Brigadistas Internacionales no es una excepción, pero sin duda su estudio e investigación pueden aportar luz a su olvido.

La Unidad Italiana de Carlo Roselli

El 17 de agosto de 1936 se crea la Columna Italiana, una columna de antifascistas italianos al mando de Carlo Roselli y compuesta por 150 voluntarios. El 19 de agosto de 1936, la columna parte desde Barcelona para incorporarse a la Columna Ascaso en el frente de Huesca, llegando en tren hasta Grañén y desplazándose posteriormente hasta Vicién; donde se les asignó un sector en el frente de Huesca.

Su posición fue bautizada como «Monte Pelato», una posición estratégica para mantener cortadas las comunicaciones que días antes habían cortado efectivos de la Columna Ascaso entre Huesca y Zaragoza. Miguel G. Gómez, en su artículo «El batallón de la muerte» apunta:  «Esta columna tuvo su bautismo de fuego en la Batalla de Monte Pelado, en las inmediaciones de Huesca. En lo alto del monte se encontraba el 39º Regimiento del teniente Carlos Sáez. El 28 de agosto la Columna Ascaso, sumando unos 1.200 milicianos y milicianas atacaron la posición. Tras un gran despliegue de fuerzas logaron tomar el monte, a costa de fuertes pérdidas, que también padeció la Columna Italiana. Esta pequeña victoria no culminaba la misión, puesto que la columna también participaría en el ataque contra Huesca que tuvo lugar en los últimos días del mes y a comienzos de septiembre».

El mismo 28 de agosto, miembros de la columna iniciaron una acción para cortar las líneas de telégrafos y teléfonos cercanas a la carretera, líneas que los nacionales intentaban restablecer. Al final, las diferentes unidades se encontraron produciéndose un enfrentamiento. Del intercambio de balas, Roselli resultó herido igual que Mario Angeloni, que fue gravemente herido. Angeloni fue trasladado al Hospital de Sariñena “Casi sin poder reaccionar, Angeloni fue gravemente herido en un pulmón, quedando en mala situación toda la patrulla, que finalmente, pudo retirarse, recogiendo Bolgiani al herido Angeloni, que aún llegó con vida al hospital de Sariñena, donde murió al día siguiente”.

La unidad participó en varias batallas en la ofensiva a Huesca hasta su disolución e incorporación a las Brigadas Internacionales. «En octubre estuvo defendiendo Tardienta, en noviembre Almudévar. Fue militarizada en abril de 1937. Para entonces esta columna era el 19º Regimiento de la 126ª Brigada Mixta de la 28 División» (Miguel G. Gómez, en su artículo «El batallón de la muerte»).

En junio 1937, en un viaje a Francia, Carlo Roselli fue abatido junto a su hermano, ambos acribillados mientras viajaban en coche. Lo más probable es que fuesen miembros de “La Cagoule” de Delonce, instigados por los servicios secretos italianos (La Columna Italiana en el frente de Huesca J.L. Alcofar Nassaes. Revista Historia y vida, nª101).

Sin poder establecer una relación directa, en el cementerio municipal de Sariñena aparece la tumba de Ambrosio Daverio «El Italiano», fallecido el 10 de enero de 1937.

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El Batallón de la Muerte

El batallón de la Muerte fue una columna anarquista internacional, compuesta por italianos que, en su mayoría, habían estado exiliados en Francia. La unidad fue creada por su comandante Cándido Testa alias de Mario Weber, periodista italiano. Como segundo comandante estuvo Emilio Strafalini. El batallón alcanzó el frente de Huesca a principios de abril de 1937 y contó con unos 500 milicianos organizados en cinco centurias.

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Bandera del Batallón de la Muerte. serhistorico.net 

-Cándido Testa es un ágil periodista que siempre ha escrito vibrantes artículos contra los opresores y en defensa de la libertad y de la igualdad social. Combatiente en la Gran Guerra, formó parte de los batallones que iban a la vanguardia y se templó su espíritu en lucha contra los alemanes. Luego, en la Argentina, combatió al fascismo de Mussolini y se hizo gran amigo de Santillán, con quien compartió las horas inquietas y angustiosas de la persecución.

Al iniciarse la militarada vino a España para dejar la pluma y combatir al fascismo con las armas. Su Batallón de la Muerte, nos ha afirmado, entrará en Huesca después de conquistar las pocas posiciones que el enemigo tiene junto a la carretera de Jaca.

Batallón de la Muerte

Emilio Strafalini, ingeniero, nació en El Tirol y también luchó en la guerra europea como teniente de los batallones alpinos. Ha sufrido muchas persecuciones. Amigo de Malatesta, su maestro, se vio envuelto en un proceso que le costó un largo encarcelamiento y después el pasar unos años en el infierno de Lipari.

Asimismo, vino a España cuando la sublevación y se alistó en nuestras Milicias, marchando al frente de Aragón. En Tardienta le vimos con su cañón, que luego trasladó a Vicien, desde donde se llegaba, uniéndolo a una locomotora, hasta muy cerca de Huesca para lanzar casi diariamente unos cuantos obuses. Más tarde se desplazó al frente de Huerrios y tomó parte en la conquista de la Casa Blanca.-

Juan M. Soler. Mi Revista 15 de febrero de 1937.

Sello Batallón de la muerte

Sello Batallón de la muerte. Sin dios ni amo. 

El Batallón de la Muerte pasó por Sariñena, hecho que queda recogido en las memorias de Vicente Guarner: -El batallón fue enviado a Sariñena, donde pasó la noche, ya que antes del amanecer, al día siguiente, tuvo que dar un golpe de mano contra unas vallas fortificadas frente al Almudévar- (V. Guarner, Cataluña en la guerra de España. Memorias de la Guerra Civil Española 1936-39, Madrid 1975, 296-97.). Igualmente recogió su presencia el sariñenense Luis Buil Espada en sus memorias, relacionando el batallón con las fuerzas del POUM: «En mi pueblo estuvo el Batallón de la muerte del POUM, con uniforme vistoso y puñal al cinto. Meses comiéndose las reses y de todo completamente gratis, pero sin ir al frente. El pueblo protestó y Durruti vino de Bujaraloz con dos escoltas. Les habló en la plaza del ayuntamiento y les dijo que fueran al frente o volvería con su División para echarles. Estaban todos en la plaza con sus fusiles, pero no dijeron nada y desaparecieron del pueblo. Nunca les vi en el frente.»

Batallón de la muerte

Membrete Batallón de la muerte. Mando. Milicias Antifascistas.

Juan M. Soler, en su artículo de febrero de 1937 recoge un testimonio de un miembro del batallón recogido en Sariñena: -Nosotros vemos caras conocidas entre estos milicianos que en posición de firmes se han alineado en el amplio patio. En Sariñena, un día hablamos con uno de ellos que se había fugado de las líneas facciosas y nos contó horrores de los militares, requetés y falangistas sublevados- (Juan M. Soler. Mi Revista 15 de febrero de 1937).

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Columna Italiana en Aragón. Origen desconocido. serhistorico.net

El batallón estuvo por Sariñena, aunque no fue su destino, actuó en el frente de Huesca, por Almudévar y Tradienta. Sin embargo, en una de sus primeras acciones, el 11 de abril de 1937 el batallón sufrió un duro revés, en la toma de la ermita de Santa Quiteria, sector de Tardienta. El batallón, junto a otras unidades libertarias, aquella noche consiguió apoderarse de la posición de Santa Quiteria hasta que a la mañana siguiente -18 aviones Heinkel-51 alemanes pudieron ametrallar a las tropas republicanas a placer, sin interrupción durante unas tres horas- (El Batallón de la Muerte [Miguel G. Gómez]).

El relato de aquella batalla aparece recogido por Miguel G. Gómez en su artículo “El Batallón de la Muerte -Además, había tres baterías de artillería bombardeando incesantemente la colina. Las tropas se parapetaron donde pudieron. El número de bajas superó el millar, y el núcleo atacante se deshizo por completo, cundiendo el pánico. La posición fue recuperada por el Tercio Sanjurjo tras diez horas de resistencia desesperada y los Nacionales ya no la volvieron a perder en toda la guerra.  Fue la primera vez que se utilizaba en una guerra la aviación en formación de “cadena” o “carrusel”, ametrallando un avión tras otro el mismo objetivo, formando un círculo en el cielo que solo se terminaría cuando se les agotase la munición, maximizando así las bajas. Fue un buen aprendizaje para la aviación nazi. Esta masacre hizo que a Santa Quiteria la llamasen coloquialmente el “Santo Desastre”. El batallón sufrió numerosas bajas y deserciones, replegado en Montalbán, frente de Calamocha, “donde no pudo hacer gran cosa-. -A los pocos días tuvo que volver a Santa Perpetua de Moguda para reestructurarse bajo la amenaza de ser disuelto irremediablemente- (El Batallón de la Muerte [Miguel G. Gómez]).

Vicente Guarner (V. Guarner, Cataluña en la guerra de España. Memorias de la Guerra Civil Española 1936-39, Madrid 1975, 296-97) recogió en sus memorias estos sucesos e impresiones: -Así lo hizo, y el batallón fue enviado a Sariñena, donde pernoctaron, ya que antes del amanecer, al día siguiente, tuvieron que dar un golpe de mano contra unas vallas fortificadas frente Almudévar. El fracaso fue absoluto y la cobardía manifiesta, se decía que los ladridos de los perros habían arruinado la sorpresa. A los pocos días se enviaron los ‘Arditi’ en el frente de Montalbán, para sorprender y conquistar por asalto algunas pequeñas posiciones en la región de Calamocha. Admití a un suboficial de sede de Sariñena para informar sobre la operación, y dado que se repitió la ausencia absoluta de combatividad, la unidad fue enviada en camión a la consejería de Defensa de la Generalidad, para su disolución. Parte de sus componentes se alistaron en las Divisiones del frente de Aragón, otros cruzaron la frontera y otros, en mayor número, se pasaron al batallón Garibaldi, de la XII Brigada Internacional, donde su comportamiento no dejó nada que desear, según me dijeron […]- (Saverio W. Pechar Il Battaglione della Morte).

Grupo Internacional de la Columna Durruti

 El grupo internacional de la Columna Durruti, contaron varios cientos de luchadores: franceses (Centurie Sébastien Faure); Alemanes, italianos, búlgaros, belgas, escandinavos, africanos y norteafricanos, norteamericanos, neozelandeses, asiáticos, … »

Grupo Internacional de la Columna Durruti

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Grupo Internacional Columna Durruti. Los Gimenólogos.

El Grupo Internacional de la Columna Durruti, de acuerdo con los Gimenólogos, se creó a mediados de agosto de 1936 en Pina de Ebro. El grupo, formado anteriormente a las Brigadas Internacionales, nace por parte de los anarquistas franceses François Charles Carpentier y Charles Ridel (alias Louis Mercier Vega), alistados en la columna Durruti de la que son delegados junto a Scolari y Berthomieu.

Numerosos militantes anarquistas se unieron al Grupo Internacional, Ridel, en uno de sus escritos en Libertaire se refiere a ellos en los siguientes términos “Proscritos de Italia y explotados por el imperialismo francés han venido a llevar a cabo el fusilamiento, del viejo sueño acariciado durante tantos años, de una sociedad libertaria…”.

A su vez, el Grupo Internacional se divide en dos grupos, los alemanes que llevaron el nombre de Centuria Erich Müsham y los francés de Centuria Sébastien-Faure. En septiembre de 1936 confluyeron conformando la 1ª Centuria del Grupo Internacional. Louis Berthomieu, probablemente un antiguo militar de artillería francés, fue el delegado del Grupo Internacional de la Columna Durruti. Reclutado por Charles Ridel y Charles Carpentier por sus conocimientos militares (Los Gimenólogos). Louis murió el 16 de octubre en la batalla de Perdiguera, siendo sustituido por el argelino Saíl Mohamed (1894-1953), uno de los primeros voluntarios extranjeros en unirse a la Columna Durruti.

Louis Berthomieu

Louis Berthomieu. (Los Gimenólogos). 

El historiador Abel Paz cuenta que el Grupo Internacional estuvo compuesto por franceses, alemanes, italianos, marroquíes, ingleses y americanos y llegó a contar con unos 400 hombres. Su composición fue en cinco grupos de cincuenta, total 250. Delegados: Ridel, Fortin, Charpenteir, Cottin y Carles.

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Sello Grupo Internacional Antifascista Columna Durruti. Fichas Hospital Bujaraloz

«Los internacionales eran conocidos como gorros negros, por su uniforme no oficial de boina negra. Esto les proporcionaba un mayor camuflaje para los ataques nocturnos, en los que el Grupo Internacional participaba a menudo.»

Libértame.

El Grupo Internacional participó en diferentes batallas, en Pina de Ebro (agosto 1936), Siétamo (septiembre 1936), Perdiguera (octubre 1936), Farlete (noviembre de 1936), Quinto de Ebro (diciembre 1936), ermita santa Quiteria (Mayo 1937) o Quinto de Ebro (julio de1937). Si dolorosa, en pérdidas humanas, fue la batalla de perdiguera también fue la de santa Quiteria en Tardienta, «Una desastrosa batalla en Tardienta provocó que casi la mitad de los 102 voluntarios internacionales murieran o resultaran gravemente heridos.» (Steven. Kirschey, Helmut, 1913-2003). El alemán Helmut Kirschey sentenció «Nunca antes había tenido tanto miedo en mi vida, estaba tan asustado que me cagué en los pantalones. Sin embargo, seguí luchando, pero dejé todo a un lado mientras duró la batalla».

Algunos de sus voluntarios fueron la filósofa francesa Simone Weil, la suiza Clara Thalmann, la austriaca Leopoldine Kokes, el historiador y crítico de arte alemán Carl Einstein o Helmut Kirschey.

Fortin, Ferdinand Félix. Conocido como Fernand Fortin, fue corrector, anarquista y sindicalista. Nació el 2 de abril de 1899 en Loches, Indre-et-Loire, Centro, (Francia) y murió el 28 de octubre de 1987 en Saint-Maurice, Val-de-Marne, (Francia). Anarquista francés, se enrola en el Grupo Internacional de la Columna Durruti de la que aparece como uno de los delegados del Grupo Internacional. Fue pareja de Georgette Kokoczinski y tras la muerte de Georgette en la batalla de Perdiguera transcribió su diario.

Teschke, Alfons. Obrero polaco, natural de Krone, actual ciudad de Koronowo. Se unió al grupo internacional: «Su esposa Marie recibió un último mensaje suyo en 1936. El 9 de mayo de 1938, probablemente murió en combates en España, pero no se sabe cómo ni dónde» (Hans-Joachim Meyer).

Los Internacionales y la batalla de Perdiguera

La batalla de Perdiguera, como ya hemos comentado anteriormente, fue muy dura pare el Grupo Internacional que sufrió un gran número de bajas  La recogió en sus memorias Antoine Gimenez «Del amor, la guerra y la revolución», narrando, entre otros  hechos, la batalla de Perdiguera (Los Gimenólogos).

Antoine Gimenez es el nombre que adopta en España el italiano Bruno Salvadori, desertor del ejército fascista del Duce, hombre de mil oficios entre lo que sobresale el de ganapán errante en una juventud que le llevó en varias ocasiones a pisar las cárceles italianas, francesas y españolas por su radical activismo ácrata. Llegó a España en las primeras semanas de la Guerra Civil y se enroló con el grupo de internacionales de la columna Durruti que combatió en Pina de Ebro, Quinto, Farlete y la Sierra de Alcubierre, si bien al igual que su correligionario suizo (Albert Minnig) abominó del proceso de militarización. Cuando abandonó España en 1939 lo hizo en compañía de una viuda de Peñalba, Antonia Mateo Clavel y su hija Pilar, con las que compartirá el resto de sus días afincados en Marsella.

Recuerdos de amor y de guerra. Sobre el libro de Antoine Gimenez
Carlos Bravo Suárez.

Hasta la estabilización del frente en la sierra de Alcubierre se sucedieron diferentes batallas, siendo la plaza de Perdiguera una de las más disputadas aquellos primeros meses de la contienda. Los nacionales, al mando del comandante Santiago Amado, tomaron posiciones de la columna Durruti mientras se le unía el coronel Galera, con fuerzas moras, golpeando duramente la posición republicana en Leciñena.

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Isidro Benet. Los Gimenólogos.

Aquel 15 octubre de 1936, el Grupo Internacional de la Columna Durruti participó en la batalla de Perdiguera, donde las tropas republicanas trataron de tomar la localidad de Perdiguera. Lo relata Isidro Benet en La batalla de Perdiguera un completísimo trabajo de investigación realizado por los “Los Guimenologues” Antoine Gimenez, Souvenirs de la guerre d´Espagne». Isidro fue uno de los cuatro o cinco españoles que se integraron en el Grupo Internacional, compuesto por unos 150 milicianos y milicianas. Tras la llegada de tropas nacionales y ser superados, varios miembros del Grupo Internacional  quedaron atrapados durante la retirada. Refugiados en un pajar, este fue quemado mientras los que trataron de huir fueron tiroteados. El articulo cuenta con valiosos relatos de Constantino Escuer y testimonios de su tío Mariano y Pepe Maestro de Perdiguera.

Imágenes facilitadas por Constantino Escuer.

«La batalla de Perdiguera es una de las más documentadas de la zona», señala Constantino Escuer: Hubo muchos muertos del Grupo Internacional, y los franquistas también hicieron buena escarda entre los suyos a base de fusilamientos para escarmentar a futuros desertores o soldados que abandonaran su puesto.”

«Pues Mariano que testimonia recuerda haber visto a las dos milicianas detenidas, que eran llevadas andando rodeadas de soldados [paseadas por el pueblo] y el cree que las llevaron a interrogar a la comandancia. En las varias ocasiones que ha nombrado este hecho, siempre ha hecho mención a que le parecieron dos mujeres muy hermosas y que llevaban correaje (me imagino que para llevar pistola). Lo que ocurrió con ellas, solo son suposiciones suyas, nada sabe de cierto, pero imagina que las volvieron a llevar delante del pajar y que las mataron allí delante, seguramente para demostrar a los ocupantes del pajar que nadie saldría con vida de allí. Asegura que nunca oyó hablar a nadie del hecho de que fueran destripadas».

Constantino Escuer.

El Sistema de Información de Patrimonio de Aragón (SIPCA) recoge la existencia de una fosa común en perdiguera donde debieron enterrar a varios Brigadistas Internacionales tras el enfrentamiento en dicha localidad. «Una tercera fosa se localizaría en una zona de antiguos pajares colindante con el casco urbano, muy cerca de dos grandes cisternas de almacenaje de agua. Esta fosa, que podría haber dejado de existir como tal, contendría los restos del medio centenar de milicianos extranjeros que murieron en combate en el intento de liberar el pueblo que tuvo lugar en el otoño de 1936. Pertenecían a una unidad formada por ciudadanos extranjeros que operó en el Frente de Aragón con anterioridad a la formación de las Brigadas Internacionales y entre los fallecidos habría cinco enfermeras. Dos de las mujeres fueron paseadas por las calles de la población antes de ser asesinadas ante el pajar -todavía en pie y en buen estado de conservación- en el que estaban cercados buena parte de los miembros del grupo. Los cuerpos podrían haber sido quemados, por lo que en el lugar quizá no queden ya demasiados restos humanos» (SIPCA).

“Según La Revue Anarchiste, eran cuatro las mujeres que murieron este día en Perdiguera: Mimosa, Augusta y las dos francesas Juliette Baudart y Suzanne Girbe. Las mujeres prisioneras que tenían correaje pueden ser las milicianas Suzanne y Juliette pues Mimosa y Augusta eran enfermeras”.

Antonie Gimenez lo describió en sus memorias: «Nos precipitamos a las troneras. Creí volverme loco; cerré los ojos sintiendo que el estómago me saltaba a la boca. Tenía ganas de vomitar. Alla abajo, entre el polvo, dos cuerpos yacían ensangrentados, con el vientre abierto, los intestinos salían por la herida abierta y se extendían por el suelo. Estaban desnudas y todavía vivían… Sus manos trataban de contener sus intestinos». Gimenez se refería a las enfermeras Georgette Kokoczinski y Augusta Marx. Luchando murieron las milicianas Juliette Baudart y Suzanne Girbe.

Boudou, Rémy. Nació el 28 de enero de 1899 en Camaret (Francia), y falleció el 17 de octubre de 1936 en Perdiguera (España). Miembro del grupo anarquista de Saint-Denis (Seine-Saint-Denis), miliciano en España. Rémy Boudou era un miembro supernumerario del PTT cuando fue reclutado. Fue miembro del grupo anarquista de Saint-Denis.

«Miliciano del Grupo Internacional de la Columna Durruti en España, fue asesinado en Perdiguera junto a 170 de sus compañeros, durante un feroz ataque de las tropas franquistas. A veces se le ha confundido con Jules Sellenet, que adoptó el seudónimo de Francis Boudoux.» Marianne Enckell Fuentes: David Berry, Voluntarios franceses en España 1936 – 1939: Contribución a una biografía colectiva del movimiento anarquista francés – Recrutement militaire de la Seine, Archives de Paris (filae.com).

Carpentier, Charles. Fue un combatiente anarquista francés. Junto con su amigo Ridel y otros, viajó a España como voluntario, ingresando en el Grupo Internacional de la Columna Durruti. Tras la batalla de Perdiguera, los dos amigos regresaron a Francia y organizaron la solidaridad (Los Gimenólogos).

Charles Carpentier

Kokoczinski, Georgette. «La Mimosa» (Georgette Léontine Roberte Augustine Kokoczinski). Natural de Versalles (Francia), Georgette nació el 16 de agosto de 1907. Conocida como “La Mimosa”, fue bailarina y actriz de teatro, muy activa en el entorno libertario y anarquista. En septiembre de 1936 ingresa voluntaria en el Grupo Internacional de la Columna Durruti. Georgette llegó al frente de Aragón como enfermera, ocupándose, junto a las militantes anarquistas alemanas Augusta Marx y Madeleine Gierth, de la enfermería y de la cantina (Georgette Kokoczinski La Mimosa).

Georgette-Kokoczynski-alias-MimosaGeorgette Kokoczinski murió el 17 de octubre de 1936 durante la batalla de Perdiguera: «junto con otras enfermeras y decenas de voluntarios y activistas extranjeros y franceses, entre ellos Roger y Juliette Baudard, Yves Vitrac, Bernard Meller, Jean Delalai, Suzanne Girbe, Louis Recoulis, René Galissot, Jean Albertini, Jean Giralt, Raymond Bergé y Henri Delaruelle. Georgette fue capturada por las tropas franquistas, fusilada con otros compañeros y, según ciertos testigos, su cuerpo fue quemado en una granja. Según el testimonio de Antoine Giménez, habría sido capturada con Augusta Marx y ambas fueron evisceradas y, desnudas, pero aún con vida, fueron lanzadas en primera línea del frente donde perdieron definitivamente la vida rematadas.»

Georgette Kokoczinski escribió un diario durante su estancia en la península, que fue encontrado después de su muerte y recopilado por el líder libertario Ferdinand Fortin; con quien había sido pareja. Se conserva en el International Institute of Social History (IISH) de Amsterdam. En mayo de 1937, en su homenaje, un grupo francófono de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) del distrito barcelonés de Gracia, al que pertenecía Fortin, tomó el nombre de “Mimosa”.

documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com

Mujeres anarquistas Georgette-Mimosa. 25 de agosto de 1936 – 28 de agosto de 1937.

26 de agosto de 1838, fue la última vez que nuestra compañera Georgette de la Revista Anarquista, conocida por el nombre de Mimosa en las fiestas anarquistas donde colaboraba, debía ayudarnos en París, a raíz de un mitin en el que vendía “Choses d’Espagne” suplemento de la «Revista Anarquista” de Francia,

Salió para España el 18 de septiembre, con el fin de luchar en las filas de nuestros compañeros y, un mes más tarde, a raíz de la batalla de Perdiguera, caía bajo el plomo de las balas fascistas.

Hasta ahora, casi podemos afirmar que hemos hablado muy poco acerca de esta joven compañera muerta en tales condiciones: Pues nuestros deberes de lucha contra el fascismo nos lo impedían.

Aprovechamos esta oportunidad para señalar a los compañeros que tenemos en preparación un librito que concierne a Georgette-Mimosa. Hacemos, pues, una llamada particular, a los que han bien conocido a dicha compañera y desean colaborar en la confección del referido librito. Serán aceptados: artículos en prosa, poemas, dibujos, fotografías, etc.

Para España dirigirse a Fernand Fortin, Sección francesa C.N.T.-F.A.I. Comité Regional, Barcelona (Para Francia, dirigirse a Marius Berger, 23, Rue Croix- de-Bois, Orleans.)

Los amigos de la Revista Anarquista.
Tierra y libertad, 3 de septiembre de 1937.

Marx, Augusta. «Trude» fue una enfermera y socialista alemana, sanitaria en el Grupo Internacional de la Columna Durruti. El 16 de octubre de 1936, fue asesinada en Perdiguera por legionarios, junto a Georgette Kokoczinski y las otras enfermeras del Grupo Internacional de la Columna Durruti, tenía 19 años.

Augusta Marx -Trude-

Ranieri, Pietro. Italiano que se unió a la sección italiana de la Columna Ascaso y luego al Grupo Internacional de la Columna Durruti. Fue asesinado el 16 de octubre en los combates de Perdiguera; en la foto, con su amigo Bianchella Albano que también perdió la vida en esos días (Los Gimenólogos).

Pietro Ranieri y Bianchela Albano

Pietro Ranieri y Bianchela Albano.

Hans «Girbe», Suzanne. Francesa, nació el 3 de abril de 1914 en Épinal (Lorena, Francia). Junto a su marido, Louis Recoule, en 1936 se incorpora al Grupo Internacional de la columna Durruti, centuria Sebastián Faure. Murió fusilada el 16 de octubre de 1936 durante los combates de Perdiguera.

Suzanne Hans (Girbe)

Suzanne Hans.

«El militar ordenó que se pusieran todos a cantar el cara al sol”, pues la mujer (Suzanne Girbe) gritó “viva el comunismo!” y fueron fusilados todos.»

Antonio Cugota.
Gimenologues.org

También aparecen algunos milicianos del Grupo Internacional entra las Fichas del Hospital de Bujaraloz y de los hospitales de su sector (Fichas del Hospital de Bujaraloz y su sector).

Fallecidos en Farlete

Louis Émile Cottin «Milou» (1896-1936). Nació el 14 de marzo de 1896 en Creil, Altos de Francia, y falleció el 8 de octubre de 1936 a los 40 años, en Farlete. Fue un Ebanista y anarquista militante, conocido por el intento de asesinato del entonces primer ministro de Francia Georges Clemenceau el 19 de febrero de 1919.

Louis Émile Cottin (https://jjmlsm.wordpress.com/).

Otros internacionalistas

Donk, Frans van der. Anarquista neerlandés, Amsterdam 20 de abril de 1906 – Breda15 de agosto de 1987. Se unió a la columna Durruti y estuvo destinado en el frente de Aragón, desde el que escribió la siguiente carta a sus camaradas holandeses:

Queridos camaradas:

Extraño, te sorprenderá recibir una carta de España. Llevo dos meses en España, en primera línea entre Zaragoza y Huesca, cuando recibes esta carta. Todavía no he vivido ninguna pelea importante, pero eso es porque estuve enfermo durante catorce días, luego me trasladaron al hospital de Barcelona. De nuestro grupo, tres resultaron heridos y uno fue fusilado por los fascistas. Con lo que estoy son todos alemanes, y los fascistas los tratan aún peor como [ilegible]. Somos dos, por supuesto que somos más pero muy pocos en comparación con otros, nuestra columna es internacional, todos los países están representados en ella. Aquí hemos construido posiciones, trincheras y fortificaciones, y eso requiere mucho tiempo y trabajo, y también debemos estar constantemente atentos para que los fascistas no ataquen y venzan y rompan nuestras posiciones, porque estamos justo delante de ellos, en primera línea, que por lo tanto es la primera que se utiliza en combate. Ayer nuestra artillería les disparó y ellos nos dispararon a nosotros, fue una vida como un juicio, ¿entiendes? Estamos en lo alto de las montañas y hace bastante frío por la noche, más frío que en Holanda, aunque ahora también hará frío en Holanda. También hay una «ambulancia holandesa» en España, de los comunistas, hay una mujer del grupo anarcosindicalista de Hoogland. Los servicios de prensa de los comunistas, que se publican aquí en neerlandés y alemán, pretenden que las masas de aquí están detrás de ellos, lo que por supuesto no es el caso. Pero es la vieja sugerencia que aplica, los que la conocen lo saben muy bien».

Carta de van der Donk, 8 de noviembre de 1936, en De Arbeider, Vrij Socialistisch Weekblad, 19-12-1936.

Fue herido e incluso dado por muerto «¿Muere Frans van der Donk?», tituló el semanario anarquista De Arbeider en una noticia del 19 de diciembre de 1936. Realmente no, Frans van der Donk, recuperado de sus heridas, ante el rumor que la República Española quería retirar las Brigadas Internacionales, decide regresar en agosto de 1937 a los Países Bajos.

«Estuve allí hasta agosto de 1937 y luché en los frentes de Madrid y Aragón. Fui herido por la esquirla de un proyectil y me fui voluntariamente porque el general Franco amenazó con negociar con las tropas del gobierno. Soy un anarquista de pura cepa y no me gusta negociar».

https://spanjestrijders.nl/

Gierth, Madeleine (Magdalena), de soltera Koch. Nació el 14 de marzo de 1899 en Saarbrücken (Alemania). Con su hijo adoptivo Heinz y su marido Hermann Gierth, emigró a Barcelona en 1933. Madeleine pertenecía como enfermera a la Columna Durruti, Grupo Internacional. Con otras mujeres, incluyendo a Augusta Marx y Georgette Kokoczinski, estableció una enfermería en el frente de Aragón. Herrmann Gierth también trabajó como paramédico en la Columna desde 1936. Madeleine Gierth falleció el 7 de febrero de 1939 en S’Agaró, Cataluña.

Weil, Simone. París, 3 de febrero de 1909 – Ashford, 24 de agosto de 1943, fue una filósofa y activista política y mística francesa que formó parte de la Columna Durruti y del Grupo Internacional. Llegó a a Bujaraloz el 14 de agosto de 1936, estando en su Cuartel General y en su traslado a la Venta de Santa Lucía. También estuvo en el el frente de Pina de Ebro hasta resultar herida realizando trabajos en la cocina en el cuartel General de la Venta de Santa Lucía, regresando a Barcelona el 21 de agosto de 1936. Su historia e implicación activa en la guerra queda recogida por Xavier Artigas en su obra «Vivir la fuerza».

Brigadistas Internacionales en el frente de Tardienta

Brigada Thälmann o Thaelmann

Centuria Thaelman, centuria que llegó a contar con 135 combatientes alemanes (Entre ellos Hans Beimler, Albert Schiindler y Franz Raab), húngaros e italianos (Como Nino Nanetti y Francesco Scotti) (José Barrio, Memorias políticas y militares). Fue una de las Brigadas Internacionales que estovo presente en el Frente de Los Monegros. Compuesta por comunistas alemanes, su nombre proviene del histórico líder del Partido Comunista alemán a Ernst Thälmann.

Golda Weid, del Partido Comunista alemán, participó en la preparación de las Olimpiadas Populares de Barcelona de 1936. Golda estuvo en el frente de Tardienta donde, el 13 de agosto de 1936, contrajo matrimonio con Max Friedemann. Ambos formaron parte del Grupo Thälmann del que Max Friedemann fue comandante. “En septiembre (Golda) se fue al frente de Grañén en Aragón. Trabajó de agente de enlace para la administración municipal, de enfermera y de intérprete para una unidad sanitaria” (Las internacionalistas alemanas en lucha contra la guerra y el fascismo en España,1936-39  Ingrid Schiborowski y Anita Kochnowski, Coloquio Internacional de Paris Solidarias 1936-1939). En febrero de 1939, Golda y Max abandonaron España, en Francia pasaron por el campo de concentración de Gurs y tras su huida se unieron a la Resistencia francesa, en 1946 regresaron a Alemania.

En Tardienta también sucedió un episodio bélico que causó numerosas bajas al Grupo Internacional de la Columna Durruti:  «Una desastrosa batalla que hizo que casi la mitad de los 102 voluntarios internacionales murieran o resultaran heridos de gravedad». En aquella batalla estuvo Helmut Kirschey (1913-2003) un anarquista Alemán que en febrero de 1937 se unió al Grupo Internacional «Nunca antes había tenido tanto miedo en mi vida, estaba tan asustado que me cagué en mis pantalones» (Grupo Internacional de la Columna Durruti).

XIII Brigada Internacional Dombrowski

En Tardienta fue constituida, en diciembre de 1937, la Compañía Botwin, perteneciente al Batallón Palafox de la XIII Brigada Internacional Dombrowski. La compañía nació en honor al líder comunista polaco Naftalí Botwin que fue condenado a muerte en 1925. La compañía estuvo formada por voluntarios, en su mayoría judíos, muchos de ellos polacos. (Botwin. Un homenaje a los judíos olvidados de las Brigadas Internacionales).

“¡Camaradas soldados! ¡Camaradas oficiales y comandantes de la Brigada Dombrowski! ¡Camaradas voluntarios judíos!

Hoy, 12 de diciembre de 1937, se ha añadido a nuestra gloriosa y gran familia antifascista, la Compañía Naftali Botwin. Desde nuestra llegada a las tierras de España, nuestra brigada, y todos nuestros voluntarios, hemos sido primero como Compañía, más tarde como un batallón y ahora como Brigada, una gran familia fraternal compuesta por todos los combatientes: polacos, alemanes, ucranianos, bielorusos, judíos, húngaros, españoles y muchos más.

Todos nosotros, antifascistas, sin distinción de nacionalidad o convicciones políticas, estamos firmes en nuestra convicción de luchar duramente contra el fascismo, el racismo y el antisemitismo; de esforzarnos por liberar al pueblo de España y a la humanidad de la bestialidad fascista y la esclavitud. Los antifascistas de todos los países os asisten en esta lucha por vuestra libertad y la nuestra. (…)

En Madrid, Guadalajara, Brunete y Zaragoza, allá donde nuestra brigada se encontrara, luchó siempre contra el enemigo mortal de la humanidad: el fascismo. Los voluntarios judíos siempre han estado en primera línea, dando ejemplo con su heroísmo y conciencia anti-fascista.

En honor al gran número e importancia de los voluntarios judíos de la Brigada Dombrowski, y para conmemorar a aquellos combatientes judíos que han caído por la libertad, hemos decidido que la Segunda Compañía del Batallón Palafox sea conocida como Compañía Judía Naftali Botwin.

Botwin es el nombre de un trabajador judío de Polonia quien sacrificó su vida en la lucha contra la reacción y el fascismo, luchando heroicamente y muriendo heroicamente, sentenciado a muerte por un tribunal fascista. Su nombre es un símbolo, y su vida un ejemplo, del esfuerzo de la población judía en busca de vuestra libertad y la nuestra, un símbolo de la solidaridad internacional y la hermandad entre las naciones”.

Las memorias de Francesc Roca Matamoros, Memòries de l´exili, en su Traslado a Albero Alto da cuenta de le presencia de la 13 Brigada Internacional cubriendo el frente de Tardienta a Almudevar. Francesc Roca narra que el día 20 de diciembre de 1937 recibieron la orden de salir para el frente de combate, para ir a relevar a la 13 Brigada Internacional, conocida como la Brigada Dombrowski.

La saga Ferrer

Lily Ferrer fue nieta de Francisco Ferrer, un pedagogo anarquista y librepensador español que fue ejecutado tras los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona de julio de 1909 (Wikipedia). Lily nació en París en 1906, fue una militante anarquista y librepensadora que vino al frente de Aragón como miliciana sanitaria (Saga Ferrer Guardia), supuestamente integrada en el grupo Sebastián Faure: «Un contingente de anarquistas franceses y anarquistas italianos que integraban la Columna Durruti durante la Guerra Civil Española, nombrado así por el teórico anarquista francés Sébastien Faure» (Wikipedia). Lily volvió a Francia tras su paso por la guerra de España. 

“En un viejo monasterio cerca de Barcelona, actualmente transformado en guardería infantil, se encuentra la nieta de Francisco Ferrer [..] Esta mujer, regresó del frente de Zaragoza porque no ha sido capaz de soportar las escenas atroces que acontecen cada día en el campo de los rebeldes que maltratan a la población civil, asume actualmente las funciones de enfermera”.

(L`Humanité 29-8-1936, Saga Ferrer Guardia).

En el frente aragonés también estuvo el hermano de Lily Ferrer. Quico Ferrer nació en parís en 1907 (Saga Ferrer Guardia) y estuvo luchando en el frente de Huesca por el sector de Tardienta: “Esta noche se ha luchado fuerte en la Sierra de Alcubierre y en la ermita. [..] Esta victoria ha sido posible por una fusión de Mando de la División Carlos Marx y Ascaso” (Manuel Gutierrez Diario de un miliciano).

«El 2º grupo de franceses más numeroso combatiendo en las milicias fue el de la columna Ascaso, con 25 miembros, casi todos adscritos al batallón italiano, columna de anarquistas y republicanos que tomaron el nombre del socialista Giacomo Matteotti a mediados de agosto -luego Giustiza e Libertà-, y entraron en combate en la batalla de Monte Pelado, 28 agosto. También, Ferrer «.

Saga Ferrer Guardia

Quico resultó herido en la primavera de 1937 en el frente de Tardienta “Día 17, sábado [..] Se dice ahora que la Columna Ascaso es la que más hombres perdió en el ataque a la ermita y que la traición tuvo lugar en el campo de aviación de Sariñena [..] Dicen que delante de la ermita aún quedan compañeros heridos abandonados, en agonía monstruosa, gritando desesperadamente que los salven.” (Manuel Gutierrez Diario de un miliciano). Quico fue hospitalizado en Barcelona donde, a los pocos días, fue tiroteado por la calle por ser militante de la CNT (Saga Ferrer Guardia).

George Orwell

El archiconocido escritor y periodista británico George Orwell estuvo luchando en el frente de la sierra de Alcubierre, durante los meses de enero y febrero de 1937 integrado en las milicias del Partido de los Trabajadores de la Unificación Marxista (POUM). Sus vivencias quedan reflejadas en su obra Homenaje a Cataluña, que inspiró la película Tierra y Libertad de Ken Loach.

Georges Kopp fue el capitán de la milicia del POUM a la que perteneció Orwell. Natural de Rusia, Georges vino desde Bélgica, donde había vivido 25 años, como voluntario para luchar en el bando republicano. Georges fue comandante del 3er Regimiento, División Lenin, unidad de la milicia que perteneció al POUM.

Tanto Orwell como Kopp sirvieron en la milicia del POUM sin pertenecer a las Brigadas Internacionales.

En el frente con George Orwell también estuvo Willian Krehm, escritor, periodista y activista político, uno de los 16.000 canadienses Brigadistas Internacionales que vinieron a luchar a la guerra de España. El poeta John Cornford (1915-1936) estuvo en la Sierra de Alcubierre, en la parte de Leciñena con una columna del POUM, con Manuel Grossi. Enfermo fue a Barcelona, regresó a Inglaterra y volvió al frente andaluz, muriendo de un balazo en una trinchera por Córdoba. Era de buena familia, británico y biznieto de Darwin (Alberto Lasheras).

En el frente de Huesca se llegaron a encontrar hasta 30 voluntarios británicos (Las Cartas del Batallón Británico. Nacho Blanes, Adrián Sánchez castillo y Paul Quinn). Muchos se integraron en las milicias del POUM tras haber participado en las Olimpiadas Populares de Barcelona de 1936.

Otros Brigadistas en el frente de Los Monegros

El general republicano de origen polaco Karol Wacław Świerczewski, conocido como General Walter, ejerció en las Brigadas Internacionales. En octubre de 1936 asumió la Jefatura de la XIV Brigada Internacional en Albacete, sede del Cuartel General de las Brigadas Internacionales. El general Walter pasó por el frente de Aragón entre noviembre de 1937 hasta marzo de 1938, cuando avanzaba el bando nacional. Walter realizó fotografías entre las que aparecen unos desfiles en Torralba y Robres.

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Felicia Browne fue una artista inglesa que murió en el frente de Tardienta a los treinta y dos años, el 25 de agosto de 1936. Felicia fue alcanzada por un francotirador cuando acudía en auxilio de un compañero. “¡Soy militante del Partido Comunista Británico y puedo combatir como cualquier hombre!”, la Indomable Felicia Browne consiguió integrarse en las milicias y luchar activamente. Murió el 25 de agosto, un día después que Elisa García Sáez, miliciana herida en Tardienta días antes. Quizá Feliciana y Elisa se conociesen, quizá la dibujase. (Drawings and papers of Felicia Browne).

En los registros de defunciones del Hospital Militar de Sariñena aparece la defunción de tres Brigadistas Internacionales. Es el caso de Eugen Wayuer, perteneciente a la columna Thaelmann que falleció en el lugar de la estación de Sariñena el 24 de octubre de 1936 a consecuencia de “Luchando contra el fascismo”. El Batallón Thälmann estuvo integrado en las Brigadas Internacionales y acompañó a la columna Durruti en el frente de Aragón. Su nombre fue un homenaje al líder comunista alemán Ernst Thälmann. El 25 de julio de 1936 «Una nueva columna de 1.500 hombres organizada por el P.S.U.C., al mando del dirigente José del Barrio, que incluía a la Centuria alemana Thälman, la primera unidad extranjera que intervino en España, se dirigió a Sariñena y a la Sierra de Alcubierre y quedó incorporada a la de Durruti» (Manuel Gutierrez Diario de un miliciano).  Siptime Jacques, de veintisiete años, fue teniente de las brigadas internacionales mixtas 110 1ª Brigada 4ª compañía. Falleció en el Hospital militar de Sariñena el 6 de septiembre de 1937 a consecuencia de una herida de bala en el abdomen. Joao Amputo das Heresnatural de Sao Martinho (Portugal) falleció el 23 de octubre de 1936, a consecuencia de heridas por arma de fuego.

Los eremitorios de la sierra de Alcubierre

Por la sierra de Alcubierre existen una serie de eremitorios que pertenecen a una orden religiosa denominada Hermanitos de Jesús de Carlos de Foucauld, una serie de cuevas excavadas en la vertiente de Farlete que son empleadas como cuevas-ermitas para el retiro espiritual. Su ubicación en la sierra de Alcubierre, según relata Juan Izuel, responde a un hermano de dicha comunidad que fue Brigadista Internacional durante la guerra civil. Aquel brigadista «Conocía a la perfección la Sierra de Alcubierre, donde el frente de Aragón se estabilizó durante casi dos años, y propuso este “desierto” de Los Monegros como alternativa al sahariano. Y aquí se vinieron los hermanitos» (Los eremitorios de Farlete, Juan izuel).

En recuerdo a todos aquellos hombres y mujeres que en su conciencia social y solidaridad acudieron a luchar contra el fascismo.

Si al combate marchamos con arrojo 

para España obtendremos libertad.

Morirán los fascismos sangrientos,

en España habrá ya felicidad;

morirán los fascismos sangrientos,

en España habrá ya felicidad.

Anexo I

Cronología sobre la organización y actividad de los anarquistas internacionales de la Columna Durruti. Agosto de 1936 – julio de 1937.

Hacia mediados de agosto de 1936: En Pina de Ebro, creación del Grupo Internacional (GI) con Ridel, Carpentier, Scolari y Berthomieu como delegados; al mismo tiempo creación de la centuria Sébastien Faure (voluntarios franceses). Sin duda, los extranjeros lucharon individualmente en grupos de francotiradores principalmente españoles, integrados en la columna Durruti (Banda Negra, Metalúrgicos, etc.).

16 de octubre del 36: Batalla de Perdiguera: pérdida de una cuarta parte de los efectivos de la GI. Desplazamiento del núcleo inicial francés; el GI se sitúa en Pina o Farlete.

Otoño del 36: importante llegada de alemanes del DAS, suizos, suecos, austriacos, etc. La centuria Erich Mühsam de Rudolf Michaelis pide que se le asigne la columna Durruti el 18 de noviembre. A finales de octubre, Vagliasindi sustituyó a Berthomieu como jefe de la GI, mientras que Ruano sustituyó a Durruti como jefe de la columna hacia el 10 de noviembre. Las protestas contra la militarización se habían producido desde octubre en la columna Durruti y en la columna Ascaso en el frente de Huesca, especialmente en la sección italiana.

Mediados de noviembre del 36: Vagliasindi y algunos internacionales van a Madrid con los 1500 voluntarios de la columna Durruti; tras la muerte de Durruti en condiciones sospechosas, muchos milicianos quieren volver al frente de Aragón.

A finales de diciembre del 36 – principios de enero del 37: Manzana (asistido por Carl Einstein) sustituye a Ruano y su Comité de Guerra al frente de la columna Durruti, e intenta contener la revuelta contra la militarización: entre 600 y 800 milicianos abandonan sin embargo la columna.

6 de enero de 1937: Los GI basados en Gelsa y Velilla de Ebro se dividieron en dos: los que aceptaron la militarización (con o sin condiciones) se trasladaron a Pina de Ebro (un centenar, principalmente alemanes del DAS); los demás permanecieron en Gelsa. Sin embargo, 49 de los primeros consideraron que Manzana no había cumplido sus compromisos y dimitieron el 11 de enero para ir a protestar a Barcelona (ver carteles, proclamas).

En el mes de enero del 37. La GI se convirtió en la Compagnie Internationale (CI) de la División Durruti; parece que no había ningún capitán a su cabeza antes de la llegada del francés Cardeur a principios de marzo del 37.

Marzo-abril del 37: Manzana intentó formar un Batallón Internacional de Choque (BI) con el CI y otras dos unidades, entre ellas la Banda Negra (un cuerpo libre que contenía españoles y extranjeros como Antonio Giménez, y probablemente Vagliasindi desde la ruptura del comité de guerra de Ruano -hipótesis-).

El 9 de marzo: Los internacionales participan en Barcelona en una asamblea de todos los milicianos del frente aragonés en la que la sección francesa de la CNT (representada, entre otros, por Fortin) intenta convencerles de que acepten la militarización, o de que se vayan. Algunos franceses abandonaron el frente e incluso España; otros se unieron a los grupos de franco-tiradores en Aragón.

El 12 de abril del 37: El BI es enviado a la batalla de Santa Quiteria donde sufrió un 50% de pérdidas debido a la no intervención de la fuerza aérea republicana, en poder de los comunistas. Varios milicianos describieron esta batalla, de la que guardaban un terrible recuerdo (Gmür, Kirschey, Lätt). Los supervivientes fueron enviados a Barcelona a finales de abril para reconstituir el batallón. Manzana, que a menudo se ausentaba, fue sustituido por Ricardo Sanz, que quería imponer la militarización por todos los medios (deteniendo a los «desertores», poniéndolos en primera línea, etc.).

Mayo de 1937: Parte de la columna/división Durruti y toda la BI se encuentra en Barcelona de permiso y asiste o participa en los «actos de mayo»; algunos morirán en los combates. Después del 7 de mayo, otros (especialmente alemanes, austriacos e italianos) fueron detenidos por la policía y los comunistas, y algunos desaparecieron en checas en Barcelona o Valencia.

El 7 de junio de 1937: El Batallón Internacional, reconstituido como pudo, volvió al frente; muchos extranjeros renunciaron o se incorporaron a las Brigadas Internacionales (y en particular a la XII Brigada Garibaldi, creada en noviembre de 1936, comandada por Randolfo Pacciardi, no comunista, donde los anarquistas estaban más seguros que en las otras) La división Durruti se integra en el Ejército del Este, bajo el mando del general Pozas. Giménez está en el Batallón Internacional de la 121ª Brigada Mixta [o de la 120ª ver listas en el apéndice]. Las grandes batallas de distracción en Aragón estaban a punto de comenzar y los milicianos anarquistas fueron, como siempre, enviados al frente, sin protección aérea: morirían en gran número, especialmente los JJLL. El CI luchó en Monte Oscuro a mediados de junio (véase el relato de Eddi Gmür).

Del 7 al 22 de julio del 37: Los internacionales, mal alimentados y mal equipados, fueron enviados de nuevo al frente en condiciones espantosas: la revuelta se estaba gestando y las negativas a entrar en combate se multiplicaban.

El 30 de julio: Se disolvió el Batallón Internacional: los extranjeros podían marcharse o unirse a la XII Brigada Internacional.

Les Giménologues Junio de 2006. Documento revisado en 2016.

Anexo II

Listado grupo Internacionales columna Durruti, sábado 26 de septiembre 1936.

Españoles

Pérez Martínez.
Casadumont, Ramón.
García, Juan.
Garrate, Asencio.
Castela, Emile.
Martínez López, Antonín.
Valcarel, Diego.
Bisquert, Frederic.
Monji Vieko, Valentín.
Escriba Parreau, Antonie.
Rodríguez Cortes, Juan.
Rodríguez, Manuel.
Moreno, Ángel.
Artica Vidaurre, Vicente.

Franceses

Berge, Raymond.
Gascon, Freeric.
López Gloire, Francisco.
Peron, Joseph.
Boff, Emile.
Monvoisin, Jesn
Lesueur, Joseph.

Alemanes

Schwarz, Jean.
Honecker, Rudolf.
Wettlaufer, Albert.
Schoroth, Willi.
Marx, Auguste.
Heinz, Oskar.
Kneip, Jacob.
Bader, Albert.
Boehme, Kurt.
Majewski, Otto.
Berger, Alfred.
Teschke, Alfons.
Borostowski, Willi.
Rauschenberger, Norbert.
Jacob, Heinrich.
Fischer, Enmanuel.

Holandés

V.d. Donk.

Anexo III

Nóminas Batallón Internacional

Archivo PS ARAGON AR 64 del Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca; publicada por E. Sill de Tours en Libérteme.

26ª División (120 BM, tachado) Batallón Internacional (sic) Julio 1937.

Nóminas de haberes de tropa correspondientes al mes de la fecha.

Plana Mayor.

Patural Andrès P ; Francisco rodrigez Asencio P ; Hoener Herman P ; Ritter Franz R ; Weil Gaston R ; Chauvet Etienne R ; Offner Louis P ; Domnigo Izquierdo Pérèz R ; Antonio Fimener ? P ; Lefranc Charles R ; Tarron Raoul R ; Neveau André P ; Sandor Eric P ; Juan de Diego Herranz P ; Alfred Berger R ; Pierre Guezylle Fresnais R ; José Dierik Kramer P ; Alfonso Canonne R ; Werner Schmidt P ; J ? ¿Martoli? P ; Gastón Machau P ; José Peirera P ;

Todos son soldados. La paga es de 310 Psts, Importe y 310 Psts Liquido.

P: Pagado R: Reintegrado al Estado.

1ª Empresa. Los siguientes 74 nombres son:Albert Bousart; Antonio Gimenez; Williams Wood; Charles Debricein; Eddy Gmur; Harry Norblon; Nils Lath; Peter Koop; Edmon Gerstly; Everharst Ernest; Emil Kummer; Willi Winkelmann

Todos son soldados Todos R excepto 12 P.

3ª Compañía. Seguido de 95 nombres, entre ellos:
Schreyer Gottfried.

Todos R excepto 3 P. Todos son privados.

1ª Compañía. Siguen 93 nombres, muchos de ellos italianos.
Houdart Jean R ; Montagut Marcel P ; Winfred Gilbert R ; Milani Paul P ; Ansen Matousky R ; Folliot Jean R ; Levesque François R ; Landru Robert R ; Presburger Wilke ; Sana Mohamed ; Colter Jacques.

Todos los R excepto 16 P

Junio de 1937. 26ª División. Bataillon Internacional de Choque.

Lista de revista para la de comisario del mes de la fecha.

Plana Mayor.

Siguen los nombres de 6 soldados, entre ellos:
Jorge André Faibre; Francisco José peraire; Gaston Hachon; J Bartoli; Werener Schmidt; Damaskine Esteffanof.

Todos recibieron 300 pstas.
Hecho en Monegrillo el 1 de junio de 1937.

Junio de 1937. 26ª División. Batallón Internacional de Choque.
Lista de revista para la de comisario del mes de la fecha.

A continuación, los nombres de 13 personas:
Patural Andre Comisario; Francisco Rodriguez Ascencio Capitán; Hoener Herman Suboficial; Ritter Franz idem; Weil Gaston idem; Chauvet Etienne idem.
Hospital
Hoffner Louis idem; Domingo Izquierdo Perez sargento; Lefranc Charles Soldat; Tarron Raoul idem; André Neveu idem; Sandor Eric idem; Juan de diego Herranz.

Todos recibieron 300 pstas

Idem Plana Mayor.

3 nombres:

Alfred Berger suboficial; Pierre Guezylle; Fresnais
José; Dierik Kramer.idem.

Idem: junio de 1937.

1ª Compañía. Siguen 88 nombres, 7 de los cuales están en el hospital. La gran mayoría de los nombres no son españoles, entre ellos:
Jean Schwartz capitán; Claude Sauvant cabo; Antonio Gimenez soldado; Augustin Garces; Louis Laroy; Alfred Bond; Joaquin Burcet; Louis Henkel; Muarice Dekin.

2ª compañía. Siguen 96 nombres, de los cuales 1 está en el hospital:
René Monnet Soldat; Charles Debriccin; Emile Barbier; Roger Creuset; Jean Cotte; Raoul Boucher; Camille Guillaume; Michel Capelle; Marie Mauricien Kant; Antonio Gimenez; Maurice Record; Alberto Boussardt.

3ª Compañía. Siguen 95 nombres, 6 de los cuales están en el hospital. Casi todos los nombres españoles.

4ª Compañía. Siguen 109 nombres, 1 en el hospital, incluyendo:
Sana Mohamed Capitán; Bataille Carlo Teniente; Colter Jacques Teniente; Landru Robert Sergent; Folliot Jean soldat; Levesque François; Kasangrief Cristophe Sub Hospital; Milani Paul Soldat; Winfred Gilbert; Wenkerkaven Felicien; Montagut Marcel; Houdart Jean; Boissy Louis; Meyer Alphonse.

Anexo IV

Lista de los muertos en los combates de Perdiguera y Farlete el 11 de octubre de 1936 y 8 octubre de 1936.

Adorma, Placida. ?
Montes, Francisco 8-10-36 Farlette.
Remiere, Joseph 8-10-36.
García, Jean 16-10-36 Perdiguera.
Alonso, Eugenio 3ª Agrupación.
Foret, Miguel. ?.
Medina García, José. ?.
Barrienolas, J. 8-10-36.
Bayeu, Francisco, 3ª agrupación.
Brontin, Jean. 16-10-36.
Berthomieu, Louis. 16-10-36.
Marx, Augusta. 16-10-36.
Giralt, Jean. 16-10-36.
Bellini, Mario. (Ortiz).
Vasco Fontana. ? France.
Romualdo del Papa. ? France.
Carascon, Drionicio. ?.
Lacalle, Simón. 16-10-36.
Jacquelin Marcel. ? Enferma.
Hernaes. ? Muerto.
Gondolfer, Isidore. (Ortiz).
Collin, Emile. 8-10-36.
Starandonzy. 16-10-36.
Urueno, Lorenzo. ?.
Barrado, Teodoro. 16-10-36.
Martín, Jean. ? Ortiz.
Colon Dura, Evaristo. 4ª Centuria.
García, pedro. ?.
Ruzafa, Manuel. ?.
Gloire López, Francisco. 16-10-36.
Ruiz, Eugenio. 16-10-36.
Bianchella, Albano. 8-10-36.
Valcarel, Diego. 4ª Centuria. Pina.
Artica, Vicente.  4ª Centuria. Pina. (Artica Vidaurre, Vicente).
Castelar, Emile.
López Martínez, Antonio. ?.
Conte, Carlos. 16-10-36.
Criballes Estanislas. 16-10-36.
Escriba, Antoni. ?.
Penalba Segura, José. 16-10-36?.
Boudou, Rémy. 16-10-36.
Belmonte, Antonio. ? Hospital.
Gil, Francisco. 16-10-36.
Spohu, Charles. 16-10-36.
Pérez Zorita, Julio. 16-10-36.
… Henry ¿?.
Vitrac Yves. 16-10-36.
Kokoczinski. 16-10-36.
Baudard, Rouger. 16-10-36.
Fernández, Pedro. 16-10-36.
Meller, Pedro. 16-10-36.  Bernard [ou Pedro] Meller.
Delalain, Jean. 16-10-36.
Girbe, Suzanne [= Suzanne Hans].
Recoules, Louis [= Louis Recoule].
Lesaffre, André. 16-10-36.
Galissot, René. 16-10-36.
Albertini, Jean. 16-10-36.
Boff, Emilie. 16-10-36.
Chaffangeon, Georges. 16-10-36.
Santolaria, Benjamín. Desaparecido.
Giancoli, Raymond. Desaparecido.
Teschke, Alfons. Desaparecido.

Los fallecidos en Perdiguera responden al día 16 de octubre de 1936, el listado contiene algunas correcciones de Los Gimenólogos. Documento facilitado por los Gimenólogos.

Anexo V

Lista de [37] muertos en Perdiguera el 16 de octubre de 1936

Revisado, corregido y ampliado por gimenólogos en septiembre de 2010 de IIHS Ámsterdam [IIHS PE 50/Caja 521].

Jean García .
Pedro Martínez.
Lorenzo Benzo.
Francisco López Gloire.
Francisco Gil.
Charles Spohu [o Sphou].
Julio Zorita Pérez.
Yves Vitrac.
Roger Baudard.
Bernard [o Pedro] Meller.
Jean Delalain.
Suzanne Girbe [= Suzanne Hans].
Louis Recoules [= Louis Recoule].
André Lesaffre.
René Galissot Jean.
Albertini Emile Boff.
Manuel Hernández.
Santos Tans.
Jean Ferret.
Juliette Baudart.
Jean Trontin.
Louis Berthomieu.
Augusta Marx.
Jean Giralt.
Simon Lacalle.
Alexandre Starandonzy.
Teodor Barrado.
Eugenio Ruiz.
Georges Chaffangeon.
Carlos Conte [= Carlo Conti, el amigo italiano de Durruti exfiltrado desde Zaragoza por Isidro Benet?].
Estanislas Criballes.
Manuel Aracil.
José Segura Rémy Boudou [no muerto en realidad].
Georgette Kokoczynski [su marido pudo haber sido Michel Kokoczynski, un socialista francés, que se refugió durante un tiempo en Marsella durante la guerra y luego en Orán* El «Diario de la Mimosa» fue encontrado en la IISG].
Pedro Fernández.

En otro documento garabateado que es difícil de leer dice:

«Giménez delegó ler gr(oupe?). El testigo permaneció casi hasta el último momento. Scolari (último camarada de Georgette)».

En la lista de David Berry, encontramos los nombres de quince franceses muertos en Perdiguera: los tres que menciona además de la presente lista son:

Bérard Mario, Bergé Raymond [que pudo haber caído el 21-11-36] y Delaruelle Henri.

En otra «Lista de los caídos en las batallas de Perdiguerras [sic] (…) en 11-10-36» [IISG, FAI, PE 15] también encontramos el nombre de Gabaloff.

Y añadimos:

Pietro Ranieri, caído en Perdiguera el 16 de octubre 1936, según el «Dizionario Biografico Anarchici Italiani, BFS, Pisa 2004».

Nota

*Cf. El sector de Marsella. Un chemin vers la liberté sous l’Occupation, de Daniel Bénédite, Clancier-Guénaud, 1984, págs. 284 y ss.

Liste extraída de «Recorrido 4 Isidro Benet La batalla de Perdiguera, 15 y 16 de octubre de 1936» : http://gimenologues.org/spip.php?article448

María Alegre Peralta


Mucha gente se vio obligada a emigrar en busca de trabajo por distintas zonas de España, entre ellas Ángela Peralta Solanas, natural de Castelflorite, que trabajó sirviendo para una casa de Tarrasa y su marido Antonio Alegre Soldevila, natural de Belver de Cinca, que se dedicó a llevar una cuadra de vacas, a cuidarlas, arreglarlas, ordeñarlas…

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María Alegre Peralta

Fruto de aquel matrimonio nació en 1932 María Alegre Peralta, en Tarrasa, pero con el estallido de la guerra volvieron a Los Monegros, donde se alojaron en casa de los abuelos maternos de Castelflorite. “Dispues”, un amigo de su padre, un montañés, instaló una vaquería en Belver de Cinca y su familia se trasladó allí para trabajar en ella. También tenían tierras por Belver de Cinca, por los “Royeros” y el soto, con un carro tirado por “bueys” acarreaban “alfalce” para las vacas.

En Belver de Cinca María fue a la escuela, pero como eran cinco hermanos tuvo que dejar la escuela para ayudar a su madre. “No vayas a la escuela que hoy no me encuentro bien”, Ángela sufría de males que le dejaban en cama muchos días. María quería ir a la escuela, le gustaba mucho, pero no tuvo más remedio que quedarse en casa a trabajar, ir a comprar, lavar, fregar, cuidar los animales, de las cuadras…

Molían mucho, “enparece» que iba a moler a un molino que estaba “indo” por la carretera de Osso de Cinca, recuerda María. En el molino molían alfalfa, maíz, ordio… con lo molido hacían una pastura para las gallinas y los pollos. María se acuerda cuando iba a buscar a casa a los arrieros, su padre anotaba todo bien y lo controlaba todo.

“Vente, aquí se gana mucho más que en el pueblo”. María tenía una amiga que había ido a servir a Barcelona y le animó mucho a que marchase ella también. Así que María se animó y fue a servir a una casa de Tarrasa. Estuvo dos años, ella tendría unos 19 años y le tocó hacer de todo. A María le gustó mucho la vida en la ciudad: “Había un gran ambiente”.

A los dos años, María se volvió a Albalate. Su padre estaba de encargado en una vaquería, cercana a Albalate, en una finca donde había unas diez casas. Su padre tenía muy buena mano para el manejo de las vacas, mucha experiencia. Las trataba cuando estaban enfermas y les hacía “pegaos” cuando se hacían alguna herida. Recogía malvas por el campo, las hervía en agua, las trituraba y las espolvoreaba pimienta. Cuando ya lo tenía bien preparado, colocaba el preparado en un paño y lo aplicaba en la zona, lo ataba y lo aseguraba bien. Con aquel remedio las heridas de las vacas sanaban bien, las rozaduras, los granos…

En el baile conoció a quien fue su marido Joaquín Luna Hernández. María se casó con Joaquín en el mismo Albalate y se marcharon de viaje de novios a Barcelona durante un mes. María se casó de negro, con un traje que ella mismo hizo “La tela era muy bonita y tenía un brillo precioso”. Lo confecciono gracias a todo lo que había aprendido con la Paulina: coser, bordar…

El matrimonio se  asentó en Albalate, en casa de los suegros de María. Joaquín era labrador y llevaba las tierras, mientras María trabajaba en casa, iba a buscar almendras, a “escoronar” con un machete la remolacha… Se hacía en invierno, hacía mucho frío, María se llevaba un saco con algo de paja para ponerse de rodillas y amortiguar la dureza del suelo y el frío. Antes se recogía mucha remolacha que se llevaba a la azucarera de Monzón. Se sembraba más o menos en septiembre u octubre y si salían 2 o 3 en el mismo sitio había que clarecerla.

Joaquín realizó un curso para ser mayoral de pueblos de colonización, lo hizo en Gimenells. Al principio no lo llamaban hasta que al final le dieron como destino Mélida, un pueblo de Navarra. Estaban haciendo Rada y cuando lo acabaron fueron a vivir al pueblo. Estuvieron 10 años en Rada y allí nació su segunda hija y el hijo. Tuvieron tres hijos, dos chicas y un chico. Joaquín, como mayoral, se encargaba de controlar si iban bien los lotes, si lo trabajaban correctamente “Todo tenía que ser por escrito y luego el perito lo revisaba cada mes”, recuerda María.

Ellos no tenían lote pero si corral donde criaban animales y 1 o 2 tocinos que mataban cada año. María guarda muy buenos recuerdos “Allí salían muy buenas cosechas”. A los diez años volvieron a tierras oscenses, instalándose en el pueblo monegrino de Cantalobos donde Joaquín continuó ejerciendo de mayoral. El pueblo ya estaba construido, igual llevaban cinco años viviendo la gente. En Cantalobos han vivido más de 30 años y ahora los recuerdos de María nos han llevado a recorrer su historia, de esfuerzo  y trabajo.

Ahora tiene 86 años y goza de una excelente salud y memoria. Un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.