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Gaiteros y gaiteras de Los Monegros


La gaita de boto aragonesa es un instrumento arraigado a la cultura de Los Monegros, instrumento que ha ido forjando, a lo largo de los tiempos, grandes gaiteros. Tal y como apuntan Luis Miguel Bajén y Mario Gros, es en Los Monegros donde mejor se ha mantenido el uso de la gaita de boto aragonesa, asociada al ritual del dance y a diversos géneros de canto (LCD La gaita en Los Monegros. Editorial Prames. 1999). Aun así, la gaita de boto aragonesa estuvo a punto de desaparecer tras dejar de sonar la gaita del gaitero sariñenense Juan Mir en 1975 y la de Juan Cazcarra de Bestué. Gracias al esfuerzo, de Martín Blecua y Pedro Mir, la gaita de boto aragonesa se recuperó “La famosa” volviendo a sonar en Sariñena en 1980 y desde entonces no ha parado de rugir con su característico timbre.

Sixto Lana, «El Rey». Foto-archivo: Ricardo Compairé (FDPH).

La gaita es un instrumento remoto con vestigios en la antigüedad, hay grabados egipcios tocando un instrumento muy parecido a la gaita, la conocieron los griegos y para los romanos era el instrumento de su infantería. Mario Gros matiza sobre el uso de la gaita en la antigüedad, pues no hay unanimidad entre los musicólogos “Los instrumentos que se tocaban en Egipto estaban desprovistos de odre y se tocaban con la técnica de la respiración circular. Los de Grecia (askaulos) y Roma (tibia utricularis) no está claro que sean gaitas«. En Europa, sobre los siglos IX y X vuelve a estar presente popularizándose en la baja edad media hasta comenzar su decadencia a partir del siglo XVIII. Aun así, la gaita ha sobrevivido en lugares concretos y a la vez dispersos, adquiriendo su propia entidad en Aragón. Antonio Beltrán Martínez, en el Dance Aragonés (1982), la denominó «Gaita de fuelle», matizando que «Tampoco es igual la gaita de fuelle aragonesa a la zamorana, la gallega o la asturiana». Actualmente, la gaita aragonesa se constituye en sí misma como “Gaita de boto aragonesa”.

Debe su nombre al boto, el boto u odre, de piel de cabrito, que almacena el aire, llegando a ocupar hasta 25 litros de aire, que se llena a través de un soplador. El aire es expulsado a través del clarín, con ocho orificios para articular la melodía y dos de resonancia. Igualmente, el aire sale por el bordón y la bordoneta, produciendo un bajo continuo cada uno. Se complementa con un vestido, normalmente estampado, y los tubos suelen estar forrados con piel de culebra. “Según Alfonso García-Oliva Mascarós, en su catálogo de las cornamusas del Museo de la Gaita de Gijón, la gaita de boto aragonesa pertenece a las Cornamusas Europeas Occidentales (grupo D) y más en particular a la Familia Franco-Occitana.” (http://www.bandadegaitasdeboto.org/)

La gaita de boto aragonesa y la figura del gaitero ha sido todo un referente en la cultura y la tradición monegrina. Antonio Beltrán Martínez recoge que «Los dulzaineros y gaiteros recorrían diversos pueblos para intervenir no sólo en los dances, sino también en los bailes públicos y alegrar las fiestas». Constantino Escuer, entre los libros de contabilidad de Perdiguera, encuentra la presencia de la gaita y gaiteros en lo que quizá se pueda presuponer una aproximación al dance en Perdiguera en 1613 “Item pagué a un gaitero que vino el día de Nuestra Señora de Agosto para bailar las joyas, cuarenta sueldos.”; considerándose la cita más antigua en Los Monegros. Constantino Escuer matiza “Desde 1584 ya se nombra el gasto en juglares y músicos que vienen a tañer, pero no se especifica qué instrumentos tocan. Es en 1667 cuando el asiento contable dice lo siguiente: -Más pagué al gaytero que tocó la gayta el día de la fiesta de nuestra patrona Santa Beatriz, del gasto y paga, treinta y ocho sueldos-. O sea, que se le pagaba el salario y los gastos de manutención y alojamiento si era menester. Treinta y ocho sueldos equivaldrían al sueldo de un trabajador no cualificado de unos ocho días.”

En el monasterio de la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes (Siglo XVIII) aparece representada la figura de un ángel tocando la gaita. La gaita de Francisco Becana Oto, gaitero de Robres fallecido en 1837, está datada su construcción a finales del siglo XVII, tanto por la prueba de carbono catorce como la datación del uso del clarín, unos 120 años, en torno a 1680, estudio realizado por Pablo Carpintero; su madera es de boj. Luis Mur, en 1926, publicó un reportaje sobre el dance de Robres a la Virgen de Magallón, “Terminando después con una danza muy vistosa, en la que todos toman parte, chocando sus espadas y haciendo curiosos juegos y combinaciones muy vistosas al compás del sonsonete de una gaita”. Casildo Becana Val, gaitero de Robres, vivió a finales del siglo XIX, decía “No le dejéis la gaita al gaitero de Pallaruelo, que no la devolverá” (La gaita de boto aragonesa). Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero recogen como en Pallaruelo de Monegros “Hubo un gaitero que, a caballo entre los siglos XIX y XX, acompañó el romance, los dances y tocaba en el interior de la iglesia para acompañar las misas de primera». En Alcubierre se conoce la casa del gaitero y cuentan que hace años hubo dance en la localidad monegrina. Macario Andreu Torralba, gaitero de Lanaja, aunque cuenta que no existe constancia de gaitero en Lanaja, en la sierra existe una aldea (caseta de monte) que lleva por nombre la aldea del gaitero «Por la zona de la manadilla balsa de Lorda pero hacia el norte, junto a la del confitero».

Aldea el Gaitero. Sierra de Lanaja. Fotografía Macario Andreu Torralba.

En Monegrillo, los últimos recuerdos de su dance era que danzaban gracias al gaitero de La Almolda (Ángel Calvo Cortes. Monegrillo en sus raíces). Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero apuntan como en Monegrillo “Recuerdan vagamente que un gaitero de Sena tocaba el dance antes que El Brujo de La Almolda”. Igualmente señalan el caso de Peñalba, donde el dance a principios de este siglo lo acompañaba un gaitero de la localidad, “Del que apenas queda recuerdo”. El caso de Leciñena presenta dudas, Gaiteros de Leciñena cuentan que “En febrero de 1993 nos proporcionaron datos de la existencia de una gaita de boto en Leciñena y de la existencia de un gaitero. La mala fortuna hizo que ese gaitero, José Marcén Vázquez, falleciera en agosto de 1993 sin haberlo podido entrevistar. La gaita pasó a manos de un sobrino que vive en Badalona y tras más de un año de pesquisas difíciles, parece ser que fue vendida a un anticuario de Barcelona junto con otro clarín o dulzaina.” como bien dicen Pedro Mir y Martín Blecua en su libro La Gaita de Boto Aragonesa, -estos datos a falta de comprobación deben ser tomados con mucha reserva-. No parece que por fotos, bibliografía y tradición oral se pueda aseverar esta afirmación de que hubo una gaita en Leciñena, antes de recuperar el dance en 1983.”

El palotiau de Peñalba, que se representaba el 3 de mayo, por la Santa Cruz, y el primer domingo de octubre, por la Virgen del Rosario, siempre se acompañaban «Por el sonido de la gaita de boto, a veces con gaitero local, a veces con la presencia de Cristóbal Falceto, «El Brujo», de La Almolda.» (Mi abuelo Francisco y el palotiau de Peñalba. Carreras, Miguel Ángel. Desde Monegros).

Podemos decir que actualmente el dance monegrino goza de gran salud en Bujaraloz, Castejón de Monegros, La Almolda, Lanaja, Leciñena, Pallaruelo de Monegros, Robres, Sariñena, Sena, Tardienta y Valfarta. También hay documentación que acredita el dance en Albalatillo.

Como parte esencial del dance, destaca la figura del gaitero, el gran instrumental que ha permanecido en los dances monegrinos, forjados por una gran estirpe de gaiteros que merecen el mayor de los reconocimientos. Actualmente proliferan grandes gaiteras, manteniendo viva la tradición, augurando un gran futuro. Aquí van algunos de ellos y ellas.

Reconocimiento a las gaiteras monegrinas, por medio de una serie limitada de azucarillos, en la XXII edición de la Feria Nacional del Coleccionismo General y Popular Replega de monzón.

Gracias a Chusé Rozas, Constantino Escuer, Pedro Oliván, Pili Monter, Nuria Montull, Eduardo Plana y Mario Gros.

Gaiteros/as de Bujaraloz

En Bujaraloz, el dance, a principios del siglo XX dejó de realizarse, aunque se mantuvo el baile de la gaita, especie de vals o jota. Acudía el Brujo de La Almolda hasta que, en una ocasión, la gaita se la guardaron en un granero donde al día siguiente apareció llena de piojuelo. El Brujo se enfadó tanto que ya nunca más quiso volver a tocar en Bujaraloz. Durante la guerra no se hizo nada de dance hasta su recuperación, para la que contaron con la ayuda de los hermanos Carlos y Eduardo Plana Galindo de Sena. (Rozas Auría, Chuse).

  • Dolz, Mila. En el 2011 inicia sus estudios en la Escuela Municipal de Música y Danza de Zaragoza, en el grado de Gaita de Boto. Es integrante de las formaciones Os Diaples d’a Uerba, Danze de San Chusé o la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Zaragoza. En el 2013 se incorporó al dance de Bujaraloz como gaitera.
  • Rozas Auría, Chusé. Gaitero de Bujaraloz, comenzó gracias a los hermanos Plana en un curso donde se fabricaron sus propias gaitas y aprendieron a tocar. Junto a Chusé, han tocado Ambrosio Barrachina Royo y Javier Martínez Samper.
  • Serrate, Aniceto. “El Tintorero”. Natural de Castejón de Monegros, fue gaitero del dance de Bujaraloz hasta 1908 – 1910 aproximadamente. En ese momento se dejó de hacer el dance de Bujaraloz hasta su recuperación.

El día 27 de agosto de 1892, a las doce en punto del día, las célebres campanas de San Agustín y Nuestro Señor nos anunciaron con sus potentes y agradables sonidos el comienzo de las fiestas. En la puerta de la Iglesia Mayor, ante la presencia de la imagen de nuestro Patrón San Agustín, los danzantes, acompañados por el célebre gaitero, Aniceto Serrate, nos deleitaron con sus danzas, ter- minando el acto con los delirantes y tradicionales «¡VIVAS!» a San Agustín.”

Fiestas y danzantes en Bujaraloz a finales del siglo XIX. Chusé Rozas Auría.

Volteaban el día 27 las campanas
Inundando el aire de sonidos
Volteábanlas unos mozos fornidos
Anunciando al santo de tierras africanas
Salían el prior y el tintorero
Anunciando también a su patrón
Gemía gravemente de la gaita el zurrón
Uniase a la gaita el clamor callejero
Silbaban los cohetes voladores
Tañían las campanas a porgía
Invitando a la fiesta a todos los moradores
Notificando al pueblo el deseado día.

V.B.  
Hoja parroquial Bujaraloz. Años 60.

Gaiteros de Castejón de Monegros

  • Blas. Es el gaitero más antiguo que se conoce de Castejón de Monegros, abuelo de Virgilio Villanúa (La gaita de boto aragonesa). “Blas fue gaitero de Castejón de Monegros, durante los años que fue Mayoral acogía en su casa al gaitero de Sariñena Vicente Capitán, era lógico su gran conocimiento en el repertorio de mudanzas tanto del pueblo como de otros lugares” (Martín Blecua, A Virgilio Villanúa).
  • Pueyo Serrate, Senén. Natural de Castejón de Monegros, nació en 1890 y falleció en 1954 a los 64 años de edad. Conocido como el tío Senén, aprendió a tocar la gaita con Los brujos de La Almolda y fue el último de los gaiteros de Castejón. “Tocó durante cuarenta años, conocía muy bien el oficio de gaitero, construía pitas y cañas, llegando incluso a fabricarlas para el gaitero de Sariñena, Vicente Capitán” (La gaita de boto aragonesa).

“Era vecino de Tomás Serrate y aprendió a tocar con la mediana cuando trabajaba de pastor con Los Brujos de La Almolda. Era muy mañoso: él mismo se hizo todas las piezas de su gaita y curtió la piel para el boto; solía preparar las pitas con que tocaban él y Vicente Capitán, gaitero de Sariñena. Tocó durante cerca de cuarenta años en Bujaraloz, Castejón, La Almolda y Sena.” (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero)

  • Serrate Mallén, Tomás. De sobrenombre Cachencho, natural de Castejón de Monegros, nació en 1880 y falleció en 1971. “Heredó de su padre Gaudencio el oficio de pastor y sus conocimientos como gaitero. Ya de pequeño le llamaban «Cachencher, el gaiterer,» porque iba siempre con la gaita a todas partes. Por lo que se recuerda tocaba únicamente en Castejón.” (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).

Tomás trató de transmitir sus conocimientos a Simeón, “Pero por falta de paciencia arrojó la gaita al fuego en un arrebato” (La gaita de boto aragonesa).

  • Serrate Mayoral, Simeón.  Natural de Castejón de Monegros (Castejón de Monegros,1913 – Zaragoza ,2011). “Fue un magnífico cantante a son de gaita, el último representante de este estilo de canto, así como un infatigable constructor de pitas y cañas para los gaiteros más jóvenes.” (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). En el 2008 se editó “Romances de ronda en Castejón de Monegros” una recopilación de romances del último de los cantadores a son de gaita monegrino.

Gaiteros de La Almolda

  • Falceto Aznar, Cristóbal.  De La Almolda proviene una de las más recordadas sagas de gaiteros, la de Los Brujos, El Brujón o el Tío Brujo de La Almolda. El tío Brujo, nació en 1869 y falleció en 1953 con 84 años, fue pastor y gaitero como su padre, El Brujé, su abuelo y su hermano Mariano (+1953 con 73 años). Aprendió a tocar la gaita de mano de su padre. En la comarca se ha conservad el dicho «ir de pueblo en pueblo como el gaitero de La Almolda» en recuerdo de las muchas localidades a las que acudía esta famosa familia de gaiteros. En la actualidad mantiene la tradición un bisnieto suyo, Jesús Falceto, conocido como El Gaiteré, que toca a dúo con el joven almoldano Luis Badía (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).

    María José Camparola, escribió sobre Cristóbal: «El tío Cristóbal tenía muy mal genio y algún que otro rito misterioso para espantar las pedregadas. Eso sí, su gaita sonaba y sonaba, y donde estaba él estaba la gaita, sea con el ganado, sea en el pueblo… y siempre tocando, aunque no fueran fiestas» (Homenaje en Zaragoza a Jesús Falceto Lacort. Gaitero de La Almolda. Revista Montesnegros N.º 51).

“Su hermano Mariano y su hijo también fueron gaiteros. Le sucedió años más tarde Mariano Labat Pinós “El Mocé”, quien fue pionero en la recuperación de la gaita de boto aragonesa y que también tocó en el dance de Valfarta, y Jesús Falceto Lacort, biznieto de Cristóbal Falceto.”

La gaita de boto aragonesa.

«Cristóbal Falceto Aznar -el Brujo- (1869-1953), inolvidable y afamado gaitero, y don Mariano Labat Pinós -Mozé-(1936-2009) gaitero y persona clave en la historia de mantener e impulsar el dance.«

Identidad y dance: Memoria colectiva.
Máximo Gálvez Samper. Revista Montesnegros
.

“Cristobal Falceto Aznar, pastor de profesión, perteneció a una de las estirpes más conocidas y recordadas de gaiteros, Los Brujos. Quizá fue más que merecido su apodo, “El Tío Brujo”, ya que la magia de Cristobal Falceto, el Gaitero de La Almolda, ha conseguido llegar hasta nuestros días”.

Arafolk (http://www.arafolk.net/tiobrujo.php)

  • Falceto Lacort, Jesús María. Gaitero bisnieto de Cristóbal Falceto Aznar. Comenzó como volante a principios de los años 70 y luego pasó a danzante. Llega como gaitero gracias a una anécdota que da cuenta María José Camparola «Allá por 1974, aquellos años en la que la primavera se quería abrir paso a toda costa ante el invierno, Labordeta actuó en La Almolda y una manera de agasajarlo fue invitarlo a ver las medianas de la gaita del gaitero. ‘Sí, sí… esto era de un gaitero de aquí, el Brujo le llamaban’. Esas medianas las tenía la tía Carmen, tía de Jesús, y no estaba claro dónde iban a acabar y quiso el destino que en ese momento estuviera presente el padre de Jesús: ‘Estas medianas p´al chico, que aprenderá a tocar la gaita…’, asintió su tío Mariano y así fue, volante, un año de danzante y gaitero. Las medianas del bisabuelo, Cristóbal Falceto, el Brujo, acabaron en las manos del bisnieto, pero el mote no» (Homenaje en Zaragoza a Jesús Falceto Lacort. Gaitero de La Almolda. Revista Montesnegros N.º 51).

    Aprendió de Mariano Labat Pinós, con quien llegó a tocar, además de las enseñanzas del danzante mayor Ezequiel Zaballos. Jesús comenzó con gaita gallega hasta su primera gaita de boto aragonesa construida por Mario Gros Herrero a mediados de los 80. Tras enfermar Mariano Labat, Jesús tocó solo a parir de 1991 hasta la incorporación, algunos años más tarde, de Luis Badía Jaria y Jesús María Jaria.

    “A Jesús Falceto, gaitero, nieto y bisnieto de gaiteros. Gaitero de herencia. Gaitero de Dance, y más de los Monegros. Gaitero de su pueblo, La Almolda. Gaitero denominación de origen… y gaitero… por casualidad». Eugenio Gracia.
  • Labat Pinós, Mariano. El Mocé, comenzó a tocar el dance en 1969 con clarinete y, desde el año siguiente, con gaita gallega hasta que lo dejó en 1991. “Es un instrumentista con una relevancia especial, pues contribuyó al mantenimiento de los dances de La Almolda, Castejón y Valfarta y participó en la primera recuperación del dance de Monegrillo” (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).

Gaiteros/as de Lanaja

Andreu Torralba, Macario. Gaitero actual de Lanaja. «En Lanaja no tenemos constancia escrita de que hubiera gaiteros hasta 1982. No obstante, en la sierra hay una aldea escachada que en un inventario que hicimos hace años aparece como la aldea del gaitero.En 1982 quisimos introducir la gaita en el dance, nos construyeron una que fue la primera los de Biella Nuey (Mario Gros Herrero), modelo copiado de la gaita de Bestue, con dos clarines, uno el original y otro adaptado en do a los instrumentos actuales. Conseguimos para poderla pagar que el Ayuntamiento nos subvencionara la mitad creo que fueron 50.000 pesetas. El danzante que la iba a tocar, no fue capaz de hacerlo y por pura tozudez me comprometí yo mismo a hacerla sonar, sin tener ni idea de música y hasta ahora tocando «de oído». Hace unos años se incorporaron dos hermanas Alicia y Alba Escanero Macaya que integramos con más gente la «orquesta sinfónica» del Dance de Lanaja, formada por violín, trompeta, saxo y varias melódicas.» (Andreu Torralba, Macario).

Escanero Macaya, Alicia y Alba. Jóvenes gaiteras del dance de Lanaja desde el 2012 aproximadamente.

Curso 1989 de perfeccionamiento de Gaita en Monegros, programado desde la entonces Mancomunidad. Con Eugenio Gracia, Jesús Acero, Miguel A.Fraile, Macario Andreu y Eduardo Plana. Lanaja 1989. Fondo Eduardo Plana Galindo.

Gaitero de Leciñena

  • Marcén Vázquez, José. Gaitero de Leciñena, falleció en 1993.

Gaiteros/as de Robres

Actualmente el dance de Robres cuenta con los gaiteros Dani Vizcarra Capistros, Gonzalo Gracia Otín y Carlos Bolea Broset. Pronto se unirá la joven gaitera Sandra Cuello Capistros, de la saga Becana que está comenzando con una réplica de la gaita familiar.

  • Becana, Mariano. Natural de Robres, falleció en 1805. Sus hijos Francisco y Domingo continuaron con la saga familiar, siendo ambos gaiteros. “Tocaron en Robres, Almudévar y Tardienta entre otras localidades. La tradición se interrumpió por no contar con descendientes varones y las gaitas quedaron arrinconadas en una bodega hasta su redescubrimiento en fecha reciente.”  (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero)
  • Becana Oto, Francisco. Natural de Robres, falleció en 1837. Con su hermano Domingo iban juntos a tocar por los pueblos (La gaita de boto aragonesa).
  • Becana Oto, Domingo.  

Los hermanos Becana dejaron de tocar la gaita en 1820, guardando las gaitas en una cesta hasta que, en 1986, el párroco de Robres, D. Carmelo Pérez las encontró. Entre estas piezas había tres largas bordonetas, cuyas características no ofrecían dudas en cuanto a su función original: «El tipo de bordoneta también era nuevo para nosotros: muy largas y construidas a escala del bordón. Eran pues las genuinas bordonetas de caña simple» (Pedro Mir y Martín Blecua: «La gaita de Robres: Clave para la gaita de fuelle en Aragón», Rev. El Pimendón, de Robres (Huesca), n.º 3 (monográfico en torno a la gaita). Feb. 1989, p. l6.).

  • Becana Val, Casildo. Gaitero de Robres, vivió a finales del siglo XIX. Decía “No le dejéis la gaita al gaitero de Pallaruelo, que no la devolverá” (La gaita de boto aragonesa). Casildo guardó las gaitas aguardando un sucesor varón que nunca llegó.

Gaiteros de Sariñena

  • Blecua Vitales. Martín. La herencia y relevancia de estos míticos gaiteros sariñenenses la recogió Martín Blecua Vitales, actual gaitero de los dances de Sariñena, Castejón de Monegros y Valfarta. Comenzó a tocar en su pueblo en 1975 con gaita gallega, recuperando el uso de la aragonesa en 1980 junto a Pedro Mir. Es una figura de gran importancia en este periodo crítico, pues aprendió su repertorio del antiguo mayoral de Sariñena Antonio Susín. Blecua colaboró en el mantenimiento musical de muchos dances, siendo sus conocimientos, talante y disposición fundamentales en la definitiva recuperación del instrumento. Ha creado escuela y cuenta con dos discípulos aventajados: Leandro Cucalón, a su vez descendiente de El Rey, y Javier Espada.” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).

Entrevista a Martín Blecua Vitales.

  • Capitán Inglán, Vicente. “Pierretes”. Natural de Sariñena, falleció en 1967 a los 68 años. Conocido como Pierretes, fue pregonero y cestero en Sariñena. “Fue el último gaitero en activo en los años 60, por lo que acompañó muchos de los dances de los Monegros (La Almolda, Sariñena, Sena, Castejón, Lanaja, Pallaruelo, Tardienta, Valfarta…) y los de los barrios de Las Tenerías y del Rabal de Zaragoza. Además de dances acompañaba el canto de romances e interpretaba pasacalles, procesiones, bailes (Albalatillo, Usón) y rondas (Lastanosa).” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). Antonio Beltrán Martínez se refiere a é como «señó» Vicente Capitán (El dance aragonés).

“Como gaitero fue correcto, afinaba bien el instrumento, pero como no se hacía las pitas. Al morir el gaitero de Castejón, el tío Senén, tuvo que comprarlas de gaita gallega en Zaragoza” (La gaita de boto aragonesa).

No transmitió su arte y su gaita acabó vendida, en 1963, a Doña Asunción Artero de Sena para el dance de la localidad. La gaita fue cuidada por las hermanas González y luego por Miguel Montull.  

Preludio de fiestas, con gaita:

En casa de un industrial de esta plaza, que con su laborioso esfuerzo ha sabido situarse en la primera línea del comercio sariñenense; abordamos al popular Vicente Capitán.

El amigo Morén, que es el industrial a que me refiero, nos recuerda el olvido que hemos tenido en nuestras pasadas crónicas de esta «institución» popular que se llama «el señor Vicente».

Es cierto. Este hombre tiene la múltiple condición de agente municipal, voz pública, cestero, danzante y gaitero.

Parece raro; pero es así; en Sariñena tenemos un gaitero, que no es el de Gijón; pero que toca la gaita con esa meliflua cadencia que es tan necesaria para el ritmo de la danza, que es un viejo rito. Pues no se crea usted que no está solicitado el señor Vicente; desde Zaragoza hasta Graus; desde Huesca hasta Balaguer…

Cuando los primeros cohetes atruenen el espacio y las campanas se lancen al vuelo, apenas dormido el eco, el señor Vicente tomará su gaita, la inflará y soplará luego es melodía que acompañarán los dances de Sariñena al ritmo de sus bastones y sus aceros bruñidos.

Nueva España – 31 de agosto de 1951.

  • Cucalón Palacio, Leandro. Gaitero actual del dance de Sariñena. se inicia a partir de un taller de gaita impartido por los hermanos Plana, descubriendo que su bisabuelo respondía a uno de los mejores gaiteros sariñenenses, Sixto Lana Muro «El Rey». Además de ejercer de gaitero en el dance de Sariñena lo hace en los dances de Castejón de Monegros, Pallaruelo de Monegros y Valfarta.
  • Cucalón Cano, Mario. Gaitero de Sariñena en la década de 1980. Con once años, pasó de volante del dance de Sariñena a Gaitero. Aprendió a tocar la gaita de la mano de Antonio Susín Palacio, con el clarín pues le costaba abrazar el boto. Comenzó con gaita gallega y luego aragonesa, esta última que forró con piel de una culebra que el mismo cogió por la zona de las Barceladas de Sariñena. Ejerció como gaitero del dance de Sariñena entre 1974 y 1981, cuando tuvo que realizar el servicio militar. Eduardo Plana Galindo lo señala por su alto nivel como gaitero, además «Acompañando con su instrumento a la orquesta de Sariñena Los Kents y Rios-Kents Swou. Hecho sin duda de una enorme relevancia en relación a Gaiteros y Gaitas en los Monegros.»

Mario Cucalón. El dance aragonés, Beltrán Martínez, Antonio.

  • Espada, Javier. Gaitero actual del dance de Sariñena.
  • Lana Muro, Sixto. “El Rey”. Natural de Capdesaso, nació en 1856 pero avecindado en Sariñena, falleciendo en 1936. Es recordado por quienes lo oyeron por su maestría y elegancia al tocar. El siñó Sixto enseñó a varios gaiteros, entre otros a Vicente Capitán, a quien cedió la gaita al retirarse. Acudía a tocar a bodas, bautizos y fiestas en numerosos lugares: Castejón de Monegros, Sariñena, Huesca, donde acompañaba a la comparsa de gigantes y cabezudos, o Zaragoza, en cuya catedral de La Seo tocaba «para misa” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). En Sariñena trabajó como pastor (La gaita de boto aragonesa).
  • Mir Susín, Juan. Natural de Sariñena falleció en 1996. Fue rebadán del dance de Sariñena hasta que consiguió la gaita aragonesa de El Malo y sustituyó a Capitán en el dance de La Almolda hasta 1968 y en Sariñena hasta 1975. Fue el último gaitero con gaita aragonesa en los años 70, aunque tocaba sin bordón ni bordoneta y usaba pitas gallegas compradas en comercios de Zaragoza.

Murió el 15 de noviembre 1996. “Sucedió a Vicente Capitán. Heredó pocos conocimientos, pues tocaba sin bordón ni bordoneta; sólo usaba el clarín con pitas de gaita gallega” (La gaita de boto aragonesa). “Tuvo el honor de ser el último gaitero aragonés heredero. Por problemas de salud dejó de tocar en público.» (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).

  • Navarro, José. Gaitero del dance de Sariñena fue conocido como el “Zaragozano”. Acabó emigrando a Barcelona. “Coetáneo de Capitán, se recuerda a otro gaitero, José Navarro, El Zaragozano, que interpretó en varias ocasiones el dance de Sariñena” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).
  • Tella Bornao, Teodoro. Hijo del gaitero Tomás Tella Castán “El Malo”, falleció el 24 de noviembre de 1959, a los 60 años (La gaita de boto aragonesa). Heredó gaita y conocimientos, aunque únicamente tocó en Sariñena (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). Su gaita fue comprada por Juan Mir Susín.
  • Tella Castán, Tomás. “El Malo”.  Natural de Sariñena, falleció en 1934 a los 65 años. Fue también pastor y pertenecía a la familia de Casa el Gaitero y parece ser que construyó su propia gaita. “A pesar de su apodo familiar, los que le oyeron tocar le reconocen como un gran instrumentista, el mejor de su época. Tocó en Sariñena, Pallaruelo, Sena, Castejón, Tardienta, Huesca, Zaragoza o pueblos de Lérida como Almacellas” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). “Excelente gaitero que, a juicio de los abuelos de Castejón de Monegros y Pallaruelo de Monegros, fue el mejor gaitero de Sariñena” (La gaita de boto aragonesa).

Gaiteros/as de Sena

Antiguamente hay constancia que acudían gaiteros de Sariñena y Tamarite, a principios del siglo pasado (Siglo XX), La mundanza Arroyuelos a la mar la llamaban “Arrubielos”, porque así la llamaban los gaiteros de Tamarite. En una foto de 1920, de Ricardo del Arco, aparece el gaitero “El Malo”. Mosén Miguel Huget, párroco de Sena, llegó a ejercer de gaitero en la localidad monegrina. 

Primer Curso de Gaita en Sena. Con Daniel Ardanuy, Alberto Uriol, Eduardo Plana, Carlos Plana y Jaime Ramón. Sena 1991. Fondo Eduardo Plana Galindo.

  • Montúll Simón, Nuria. Aprendió de Carlos y Eduardo Plana Galindo y desde el 2013 ejerce de gaitera en el dance de Sena. Nuria está haciendo escuela, desde el 2017 dulzaina y del 2021 de gaita. Cuenta con jóvenes gaiteros y gaiteras que van tocando en el dance de la localidad: Clara Sese Períz, Marian Pellicer Soler, Vera Villafaina Soler, Alejo Villafaina Soler, Héctor Castel Campos y Leo Barrau Robledo.
  • Plana Galindo, Carlos (1965). Gaitero de Sena desde 1978.
  • Plana Galindo, Eduardo (1963). Gaitero de Sena 1978.

Carlos y Eduardo Plana Galindo aprendieron y recuperaron la gaita de boto y acompañaron a Jaime Ramón, como gaiteros en Sena. Comenzaron con los cursos para nuevos gaiteros. Los primeros a quienes enseñó Carlos, ya en la década de los 80, fueron Daniel Ardanuy, Alberto Uriol y Miguel Uriol. Los dos primeros fueron Gaiteros titulares de gran nivel en el Dance de Sena durante muchos años y hasta hace poco. En sucesivos cursos y cronológicamente, se iniciaron, Ernesto Montull y Fran Sesé. Ya a partir de 2010, se iniciaron con Carlos y Eduardo: Ramón Plana, Jorge Suelves, Elvira Plana, Belén Plana y Nuria Montull. Igualmente, en esa época lo intentaron, Concha Santamaría y Daniel Nerin. En 2019, comenzó, aprendió y tocó en 2021 la gaita con el dance de Sena, Gonzalo García. (Plana Galindo, Eduardo).

Carlos y Eduardo realizaron varios talleres en Sena, de luthiería y de técnica. Luego, Eduardo hizo dos de luthiería en Zaragoza (1992) y Bujaraloz (1993). En Zaragoza continúan los de técnica de forma estable hasta hoy, en Casa Xixena del Arrabal. Carlos hizo todos los demás: Albalate, Barbastro, Jaca, Poleñino y Huesca, donde luego siguió de forma estable, continuando su legado en la Escuela Municipal de Huesca, donde creo la especialidad con los primeros talleres (Plana galindo, Eduardo).

Primeras Gaiteras de Sena. Con Belén Plana, Elvira Plana y Ramón Plana. Graus 2006. Fondo Eduardo Plana Galindo.

  • Plana Vargas, Ramón. Aprendió de Carlos y Eduardo Plana Galindo y desde el 2013 ejerce de gaitero en el dance de Sena.
  • Ramón Bitrián, Jaime. Natural de Sena, aprendió las mudanzas del dance de su pueblo con mosén Miguel Huguet, párroco de Sena y defensor de la pervivencia del dance. Aunque inicialmente intentó utilizar el viejo instrumento de Vicente Capitán, a quien compró la gaita, tocó el dance de Sena con gaita gallega. Desde 1987 sigue haciéndolo con gaita aragonesa en compañía de los hermanos Carlos y Eduardo Plana.  (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). En la década de 1980, Antón Corral de la Universidad Popular de Vigo reprodujo las piezas de la gaita conservada en Sena. 
  • Suelves Mur, Jorge. Aprendió de Carlos y Eduardo Plana Galindo y desde el 2013 ejerce de gaitero en el dance de Sena.

Curso 2013 de Gaita en Sena. Con Ramón Plana, Belén Plana, Jorge Suelves, Nuria Montull, Eduardo Plana y Jaime Ramón. Fondo Eduardo Plana Galindo.

Gaiteros de Tardienta

En el dance de Tardienta, la gaita estuvo presente durante muchos años. Hay constancia del gaitero de Robres Mariano Becana o Tomás Tella Castán y Vicente Capitán Inglán de Sariñena, que se acercaban a Tardienta durante las fiestas para la interpretación de sus mudanzas. El dance de Tardienta se perdió hasta su recuperación a finales de los años 70. Sergio Martínez Rui (El dance de Monegros. A partir de un estudio particular del dance de Tardienta y un proyecto de recuperación del dance de Grañén), cita la presencia en 1981 de los gaiteros Elias Abadía Aso y Francisco Peleato Estaún, según información proporcionada por la Agrupación Cultural “Santa Quiteria”. Villa de Tardienta.

  • Abadía Aso, Elías.Tocó, de forma autodidacta, la gaita gallega para acompañar el dance desde 1983 a 1987.” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).
  • Peleato Estaún, Francisco. Autodidacta con Elías Aabadía. Ambos, con dos gaitas gallegas comenzaron a acompañar el dance «En solitario en un principio y, posteriormente acompañados por la magnífica Banda «El Guante Blanco» de Tardienta que, desde su formación y hasta la actualidad, se encargan de la parte musical.» (Danzantes de Tardienta).

«En el año 2010 la gaita de boto llegó de nuevo al dance de Tardienta, gracias a la afición de uno de sus danzantes y de José Manuel Barluenga y Álvaro García, únicamente para la interpretación del ofertorio (popularmente llamado «tiroriro») en la misa del 23 de mayo. Actualmente, José Manuel y Alfredo Viñuales, miembro de la banda, se encargan de que el sonido de la gaita este presente en el dance de Tardienta» (Danzantes de Tardienta).

Gaiteros de Valfarta

  • Ballarín, Agustín y Labrador, Daniel tocaron en alguna ocasión las dianas con una antigua gaita gallega en el primer tercio del siglo pasado. (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).

El puente de hierro


Jesús Cancer Campo
Publicado en la revista El Tarirán en febrero del 2020.
Fotografías Pilar Laín.

Fotografía Pilar Laín.

Todos conocemos nuestro “Puente de Hierro”, no muy lejos del Real Monasterio de Sijena. Por él cruzamos el río Alcanadre camino de la sierra y el monte alto. Hasta él llevamos más de cien años paseando los de Sena y Villanueva para hacernos alguna fotografía con sus vigas herrumbrosas de fondo. Novios, cuadrillas de amigos y amigas, familias… todos, una u otra vez, hemos ido hasta allí para disfrutarlo de cerca y ver correr las aguas de nuestro río desde el vértigo de sus pasarelas laterales.

Personalmente, es uno de los recuerdos indelebles de mi niñez. La excitante experiencia de apearme del carro, camino de la siega estival (y a la vuelta), para cruzarlo caminando de la mano de Cristina, mi hermana mayor, bajo la atenta mirada de nuestra madre. Pisar aquella plataforma metálica bajo nuestros pies y ver correr las imparables aguas del río, que se iban al mar, es una vivencia que se ha grabado en nuestro ADN.

Después de algunos meses buscando información en distintos estamentos oficiales (CHE, DGA, DPH, Fomento…), finalmente conseguí encontrar información sobre nuestro puente. Fue en la ciudad de Huesca, Departamento provincial de Carreteras de la DGA. Allí me encontré con Paco Tomás, un hombre paciente y amable que desempolvó viejos legajos que guardaban datos, planos y referencias sobre nuestro objeto de estudio: El puente sobre el río Alcanadre en el término municipal de Villanueva de Sijena, dentro de “una carretera de tercer orden que discurre entre la Estación Férrea de El Tormillo y Bujaraloz, km 19´677 de dicha vía”. Se hace necesario explicar ese recorrido, pues en la actualidad se nos hace algo incomprensible, ya que esa “carretera de tercer orden” venía desde la estación de Ferrocarril de El Tormillo ( a unos 17 km. de Sena) y llegando a nuestra almazara bajaba por la actual carretera A-131 y tomaba el desvío a la derecha, antes de Villanueva, hasta el puente sobre el río Alcanadre y continuaba por el actual camino del monte recorriendo nuestro alargado término municipal hasta llegar a Valfarta y desde allí a Bujaraloz.

El proyecto de su construcción data de 1909, efectuado por el ingeniero D. Blas Sorribas. Dos años después, en 1911, se realiza una detallada memoria. Pero no es hasta el 22 de diciembre de 1913 cuando se adjudican las obras para la definitiva construcción del puente.

Su construcción conllevó algunos problemas que dilataron su definitiva ejecución. Hemos de tener en cuenta la precariedad de los medios técnicos, incluso mecánicos de aquella época. Así el 17 de febrero de 1919 se efectuaron las pruebas de resistencia con resultado favorable, aunque un año más tarde, en 1920 y en plazo de garantía, una gran avenida del Alcanadre produjo importantes daños que requirieron su reparación. Por fin, el ingeniero jefe D. Juan Serrano y Piñana realizó su definitiva liquidación en 1922.

La obra se adjudicó a la Sociedad Anónima Astilleros del Nervión en 1913, como hemos apuntado ya; debiendo comenzar su construcción el 19 de febrero de 1914, con un plazo de finalización de las obras que vencía el 18 de junio de 1917. Su coste total fue de 186.543,63 pesetas, ¡algo más de mil euros!

Sobre algunos datos técnicos podemos señalar:

Su longitud es de 127,700 metros, dividido en tres tramos iguales.

Se realizó un sondeo de 3 metros de profundidad en el cauce del río para las pilastras de soporte de la estructura.

Su peso es de 303.783 kg. (más de 300 toneladas). Solo sus 72 cuerpos visibles (36 a cada lado) y las barandillas –grosso modo y por lo que he calculado– suman unos 40.000 remaches, además de la tornillería. No tiene tantos como la Torre Eiffel, pero ya son…

Nos ha llegado alguna noticia de que el Ministro de Justicia de entonces, procedió a su inauguración, aunque, por ahora, no he hallado documento fehaciente acerca de este dado. Seguiremos investigando.

Fotografía Pilar Laín.

En cien años de vida solamente ha recibido “un lavado de cara”, fue por año 1945 cuando se convocó una primera subasta pública para obras de pintura. Una vez adjudicados los trabajos en 1946 (las personas más mayores quizás lo recordaréis) al contratista Marino Sanz Carijo, la empresa de José Tello Espinosa se encargó de la pintura del puente, que debió comenzar el 9 de septiembre de 1946 y finalizar dos meses después. Según parece, un problema con el suministro de aceite de linaza retrasó algo el comienzo de los trabajos.

En la liquidación final se contabilizaron 2.650 metros cuadrados de superficie pintada y un gasto total presupuestado de 80.212,80 pesetas.

Actualmente, y a la vista de su estado, nos animamos a instar a las autoridades competentes a que presten nuevamente atención a nuestro Puente de Hierro, para que se reparen sus numerosas herrumbres, se efectúe un pulido de su estructura total y se pinte de nuevo a la máxima urgencia. Ah, y algo muy importante: a quien corresponda también, se debería evaluar seriamente el estado del hormigón de sus pilastras, a buen seguro desgastadas por la erosión permanente del agua, y reforzarlas tanto como sea necesario. Es una cuestión de JUSTICIA y SEGURIDAD PÚBLICA.

Josephine Monter Ardanuy


Artista de vocación, de niña pintaba en una pizarra que tenía su padre en la carpintería, dibujos efímeros y pobres en colores. Por ello siempre buscó los colores, despertando verdadera pasión por ellos. A Josephine siempre le ha gustado la pintura, dedicándose al mundo de las bellas artes, la pintura y escultura. Actualmente, junto a su hermana Pili son unas revolucionarias del ambiente cultural de Sena y por ende de Los Monegros y desde hace años se ha aventurado con su propia «Galería  de Arte Josephine Monter”.

Una historia de Sena a Nueva York y de Nueva York a Sena.  

Josephine Monter Ardanuy nació en Sena en 1944 en la casa familiar, su padre era carpintero y constructor de carros. Ha sido muy mala estudiante y siempre estaba jugando y bailando, quería ser bailarina de valet “Siempre cogía el ritmo, sobre todo con la jota”. Era una típica niña de pueblo, traviesa, que no paraba de jugar y correr. Aprendió, como todos, a nadar en la badina del río Alcanadre “Por la glera del río había muchos sapos, los conciertos de ranas y los cuquetes de luz, las luciérnagas”. Eran tiempos más familiares, las casas con las puertas abiertas, de tomar juntos la fresca en la calle por las noches, cenar en los patios, hacer hogueras y saltarlas para san Antón… Su padre solía sacar la televisión a la ventana y, en la calle, se juntaban para verla, algún partido de fútbol o cosa importante.

Eran otros tiempos, “Antes todo el mundo tenía huerto y en medio un andador con frutales, pereras, manzaneras, minglaneras… fruta natural”. Han desaparecido pero antes se tenían que abastecer gracias a ellos, que decir de los famosos melones de Sena. “Antes se iba a los mercados a vender y ahora se va a comprar”,  se hacía trueque, les traían leche y su padre les decía “Pues yo te haré una silla”.  

Una vez, el  pintor senense José María Palacin acudió al taller del padre de Josephiene, quería que le hiciese un marco de madera para uno de sus cuadros. Su padre avisó a Josephine y le presentó a José María. Josephine enseguida le inundó de preguntas y José María le dejó un maletín lleno completamente de pinturas de colores. Ahí comenzó todo.

Se hacía amiga de todas las personas que llegaban al pueblo. Nunca se acordaba de los nombres de las casas y para llamar pegaba un grito en vez de gritar el nombre, pues las puertas estaban abiertas –¡tía María!-. Querían mucho a la tía Tonina, era la abuela de todos, era pequeña y regordeta, siempre con un capazo del huerto con sus verduras, hortalizas o remolacha. Si veía a Josephine con los mocos fuera se los limpiaba, se remangaba la falda y le mocaba con el refajo -¡Siempre estás igual!-. Se quedó viuda muy joven, la pobre tía Tonina, además un hijo murió en la guerra y otro tuberculosos. La gente la quería muchísimo y la trataban muy bien, en una ocasión Josephine le regaló un helado y tía Tonina lloró de la emoción que le hizo. 

Les hacían ir al campo a buscar olivas, en enero y febrero y hacía mucho frío: “Quien coge las olivas antes de navidad se deja el aceite en el olivar”. Además, los sábados iban a coger panizo, olivas, almendras, uva (Vendimiar)… se ayudaba como en todas las casas. Por el vedado, camino a Castelflorite estaban los almendrares, olivares y viñas.

Para las fiestas ponían un entablado para las orquestas y los críos se ponían debajo y, si la cantante llevaba falda, le veían las bragas. Los perros y gatos andaban sueltos por la calle, Josephine y su hermana Pili recuerdan que una perra que tenían les acompañaba a la escuela y hasta que no entraban no se iba, luego les iba a buscar a la salida.

En la escuela quería dibujar pero no le dejaban, si dibujaba le obligaban a hacer calcos en vez de dejar libre la creación y aquello frustró bastante a Josephine. Una vez les dijeron de dibujar un carro y Josephine comenzó a dibujar su carro hasta que la maestra le paró la mano –no, no, tienes que dibujar exactamente el carro de la foto- fue como cortarle las alas de la creatividad, ella quería dibujar su carro y su burro.  

A los 17 años, Josephine se presentó a un concurso de pintura de la Diputación de Huesca que acabó ganando. Aquel premio le concedió la posibilidad de tener una beca. Así, Josephine acudió a Zaragoza, a una escuela particular en El Tubo, para preparar, durante un año, el ingreso a la escuela de Bellas Artes de Barcelona. Ingresó justamente el año que inauguraban el nuevo edificio.

En la escuela de bellas artes ya comenzó a desarrollarse. Allí escogió pintura en vez de escultura, aunque le resultaba más natural la escultura, más innata.  Luego le concedieron una beca a Granada, para dos meses, para paisajes, y otra para Siena (Italia), también para dos meses pero acabó quedándose para dos años. Pintando y cuidando un niño se fue ganando la vida, además le dejaron una casa a las afueras de Siena que resultaba una preciosidad. Allí conoció un americano que estudiaba medicina y le invitó a ir a Nueva York, donde debía de conocer a una tía suya que era pintora.

En principio, Josephine no fue a Nueva York, pero si su amigo vino a Sena y le maravilló el paisaje, le encantó la tierra, el olor a tomillo y romero y la tortilla de patata. Al final fue a Nueva York, para tres meses y se acabó quedando 36 años. Allí, profesionalmente se ha dedicado al mundo del teatro, en escenografía y vestuario, especializándose en el mundo de las máscaras. Ha trabajado diferentes materiales y tipos de máscaras, de todo tipo y clase, especialmente de las máscaras del caribe que llevaron los españoles y que hacían con vejigas hinchadas. Aprendió de un maestro puertorriqueño y luego fue ella quien dio clases en el Museo de Historia Natural de Nueva York, donde estuvo unos 10 años.

Después dio clases, durante 12 años, en la escuela de cine “Visual art” de Nueva York, había alumnos de todas las partes del mundo y aprendía más que enseñaba. También participó en un teatro puertorriqueño “La Mama”, un teatro experimental

Ha vivido en el mismo Manhatan y a las afueras, a una hora y media de Nueva York, en una zona en pleno contacto con la naturaleza donde nevaba mucho. Una finca de cinco acres por la zona de Manitou, que significa dios, el creador, antiguo territorio sagrado de los nativos norteamericanos. 

Siempre ha estado pintando y ha pasado por muchas etapas y estilos. La escultura le ha resultado siempre más innata y palpable, se puede tocar. En la sierra tiene una escultura dedicada a la mora, una mujer expulsada de Sena y que se retiró a una loma cercana desde la que observaba Sena y la rivera del Alcanadre. Su leyenda cuenta que, en noches de luna llena, bajaba hasta el Alcanadre para bañarse desnuda. También, en el monte de Sena, se encuentra la escultura a la tía Tonina a la que pronto se unirá una escultura que rendirá homenaje a la figura del pastor.

Josephine y Pili

Ha realizado diversas exposiciones, de Nueva York a Sena, donde tiene su propia galería desde hace tres años y expone parte de su obra. Ahora, junto a su hermana mantienen su parcela de libertad en Sena y en su monte, en plena sierra. También en el soto del Alcanadre, donde están recuperando la vieja arboleda donde de pequeñas iban a merendar. Participan activamente en la vida social y cultural de Sena, en actividades especialmente ligadas al folclore y a las tradiciones locales. Personas excepcionales, con un enorme corazón y cariño a su gente. Sin duda colorean la vida con intensidad y luminosidad, con tonos que alegran el espíritu, con la magia del gran abanico de colores que acaban dando luz y color a la vida.

Cosetas de Sena


En el municipio monegrino de Sena, en el marco del Museo de Oficios Antiguos de Monegros, un grupo de mujeres conversó y dialogó sobre las cosetas de antes, los recuerdos y vivencias que narran una forma de vida que queda en el pasado. Así, recogemos los testimonios de Pilar Royo Naya, nacida en Huesca en 1943, aunque ha vivido toda su vida en Sena; Paz Ferrer Uriol, nacida en Sena en 1943; Josefina Almerge Opi, nacida en Sena en 1953; Rocío Sanz Redrado, natural de Boquiñeni donde nació en 1970, desde 1990 vive en Sena; Nieves Hernández Laborda, natural de San Juan, desde 1990 vive en Sena y Pili Monter Ardanui, nacida en Sena en 1942.

Cuando Josefina llegó al mundo, en su Sena natal, “El médico estaba borracho”, pues era el médico de la localidad quien se encargaba de los partos. En Sena, durante muchos años, estuvo el doctor Ignacio. También las familiares y vecinas ayudaban en los partos, sobre todo preparando agua caliente. “Si bajaba puntiagudo es que iba a ser chico”, pues antes se prefería que fuese chico “Que hacía la casa grande”. Aunque tristemente había mucha mortalidad, enfermedades como el sarampión provocaban muertes prematuras, la vida era más frágil. Cuando alguien moría a corta edad las campanas tocaban las a mortijuelo.

A los recién nacidos se les bautizaba pronto, a los ocho días y durante el bautizo se tiraban peladillas. A las chicas se les hacía  pronto los agujeros en las orejas, a los pocos meses, con una aguja “y antes de los pendientes se ponía un hilo”. Se les daba galletas con leche, especialmente cuando no había mucha leche. Pronto se llevaban a las monjas, iban desde lo dos a los seis años y de los seis hasta los catorce años se iba a la escuela pública. Las clases eran separadas por sexos y también el patio de recreo. Las monjas hacían teatro, hasta los seis años lo hacían juntos y después separaban a chicos de chicas. En la escuela se aprendía geografía, matemáticas, ortografía, se hacían dictados y enseñaban religión. Por las tardes aprendían a coser, bordar, ganchillo, realizaban paños de costura, punto alado y escapulario. Las monjas cobraban por enseñar a coser. Paz fue a coser a casa del sastre. En la escuela daban leche en polvo y queso en lata (1956-1960). Las mujeres no salían a estudiar fuera, “al seminario de Huesca solo iban hombres”. 

También en la iglesia había separación por sexos “Los hombres a la izquierda y las mujeres a la derecha”. La ropa debía de ser muy correcta y había que ir con velo, chaqueta o manguitos cubriendo los brazos, falda larga y con medias. Por Sena, los curas de la diócesis de Lérida eran mucho más severos que los de Huesca. Todos los domingos tenían catequesis. Cuando se hacía cine, en la plaza, las películas se clasificaban por colores: “El blanco para todos los públicos, el azul a partir de los 12 años, el rosa desde los 21 años y el grama era peligrosa para todos”. 

En el río se bañaban con un viso, estaba muy mirado con quien iban las chicas. Al baile no les dejaban entrar hasta que no eran mozas, hasta los 14 años, normalmente iban en cuadrilla. Antes les tenía que llevar un chico, el novio o algún chico que les fuese a buscar. Incluso en la escuela castigaban a quienes habían ido al baile, doña Asunción les daba con una regleta.

A la plaza acudían de vez en cuando los Ongaros (Húngaros), “¡Qué han venido los Ongaros!” y los zagales y zagalas corrían a la plaza para ver el espectáculo donde hacían bailar a un pobre onso (oso).  

Se casaban pronto, a partir de los 24 años y como ajuar normalmente mantelería o sabanas. Después de la boda muchas marchaban pronto de viaje de novios, a las tres de la madrugada para ir a coger el tren al Tormillo o el coche a Barbastro o Lérida. Paz recuerda que cogió el tren en el Tormillo a Barcelona, llevaron dos pollos en segunda clase, como pago para alojarse en casa de unos familiares.

Se hacían la propia lana y tejían jerseys, toquetas y calcetines, se hilaba la lana y escorpinaba (desanchar la lana). Con cantaros, sobre la cabeza, iban a buscar agua a la acequia y la llevaban a las casas. No había agua corriente, ni mucho menos baños, así que las necesidades se hacían en el corral. El aseo personal se realizaba con palanganas “Poquer a poquer se iba dando uno agua por las partes del cuerpo”. La ropa se lavaba en la acequia y para blanquearla se calentaba agua con ceniza y se colaba, luego, aquella agua, se empleaba para lavar la ropa blanca. Para fregar el suelo de rodillas se utilizaba una almadeta para proteger las rodillas.

En Sena había buena huerta. Se hacía matacías, se hacían farinetas y se comían los lechacines. Para elaborar las farinetas primero se cernía el panizo. Pan con manteca y azúcar o pan con vino y azúcar, era la típica merienda, sobre todo después del recreo. Lo normal era tener en casa manteca de bochiga (vejiga de cerdo),  la bochiga se llenaba de manteca para almacenarla colgada en la cocina. Había estraperlo con la estación de ferrocarril del Tormillo, a donde se iba a vender trigo, cebada y harina. Además se hacía esparto y algo de sogueta, principalmente para su uso local. Hacer sogueta era cosa de hombres. La calderada, a base de patata, remolacha y todo lo que sobraba, se daba a los tocinos. 

Cuando celebraban los quintos había una semana de bailes, se ponían unas botas y pedían por el pueblo huevos con los que hacían farinosos o panetes de pan. Las puertas de las casas se ataban con fencejos para no dejar salir, era una trastada.

Para santa Agueda las mujeres sacaban a bailar a los chicos, ellas elegían. Se tocaba las campanas, se merendaba y en la plaza se hacía una rueda y se cantaba.

Algunas noches se espanotaba, de las panotas del panizo se separaba la cascarota para hacer colchones, también las cascarotas se daban como forraje a las vacas. A las fincas de Presiñena iban las chicas a plantar espárragos que acababan en la conservera de Sariñena.

Se amasaba en casa y se llevaba a cocer al horno. A servir marcharon muchas mujeres, sobre todo a Barcelona y también a Francia. En los cañizos secaban melocotones (orejones) e higos “¡Ay! que habrá tronada, a entrar los cañizos al cubierto”. Embotellaban tomates, para conserva y lo hacían en botellas porque no había botes. Comían cantillos de pan, que tostaban y daban con ajo y luego escaldaban con agua hirviendo. Muy parecido a las conocidas sopas de ajo.

El luto era muy riguroso, a Paz le duró siete años, no le dejaban ni comprar una aradio (radio). Las mujeres mayores llevaban el luto para siempre “Señal de luto-medio luto”.

La entrevista se realizó en Sena el 26 de abril del 2018. Gracias al Museo de Oficios de Monegros por abrirnos sus puertas a su maravillosa ventana al pasado, atesorando objetos que enseñan una forma de vida que hemos ido dejando atrás. Y gracias a Pilar, Paz, Josefina, Rocío, Nieves y Pili.