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La Nivela, La última bruja de Sariñena


Pilar Naudín Tella –La Nivela: La última bruja conocida de Sariñena

Por Manuel Antonio Corvinos Portella

Capitulo I

Llamarla bruja me parece excesivo aunque sus habilidades y artimañas pudieran catalogarse como próximas a esta rama del esoterismo. En cierta manera podríamos decir que practicaba la llamada magia blanca o brujería benéfica. Este tipo de magia es aceptada por la sociedad sin ningún problema. La otra, la denominada magia negra, se lleva a cabo en concomitancia con las fuerzas del mal para producir daño y  no es aceptada por la sociedad.

Pilar era una persona de carácter adusto y a la que nadie vio nunca sonreír. La soledad, las necesidades económicas, la incomprensión y el misterio inherente a sus inclinaciones por lo oculto debieron moldear  su fuerte personalidad. Su mirada  dura y penetrante y su encogida figura emanaban un no sé qué inquietante.

Pequeña, algo encorvada, cara espabilada y con la psicología suficiente como para aprovecharse de la ignorancia o de las necesidades de la gente.

Siempre vestida de oscuro y no muy aseada, le seguía a todas partes un olor  especial derivado de la colonia que usaba llamada Ronquina.  Es este un  ungüento capilar elaborado con plantas medicinales como el  romero y la quina, con propiedades antibióticas, antisépticas, cicatrizantes, vasodilatadoras y fortalecedoras del cabello.

Era una mujer de una personalidad muy singular para la época, pues sus aficiones por lo oculto le granjeaban burlas, algún problema y también soluciones alternativas a sus necesidades primarias. Era una persona independiente que no tenía ningún reparo en viajar sola, pero que siempre buscó, a su manera, relacionarse con la sociedad en la que le había tocado vivir, aún teniendo la desventaja de que no sabía leer ni escribir.

Visitaba asiduamente las casas de sus vecinos para charlar, escuchar la radio, contar historias o para que (según Mari Lacerda) le escribiera cartas Teresa Etura en el taller de la sastrería. También me dijo Mari que a veces hacía vaticinios en trova.

Amiga de santos y espíritus se desplazaba una vez al año a visitar al Cristo de Balaguer, conocido por sus milagrosas curaciones. De allí se traía hierbas con propiedades curativas.

También era asidua del santuario de  los santos Cosme y Damián, médicos del siglo  IV que fueron muy conocidos en su tiempo por sanar todo tipo de dolencias a personas y animales. Ambos murieron decapitados por orden del emperador Diocleciano. El recinto religioso de los citados santos recibió en el siglo XIV (Edad Media) algunas de sus reliquias y desde aquel momento se convirtió en lugar de peregrinación de numerosos enfermos. Anteriormente al cristianismo ya  era visitado  por motivos parecidos. Se halla situado próximo al pueblo de Liesa en la Hoya de Huesca.

Como parecía tener el don de adivinar el futuro recibía en su casa a numerosas personas para tal fin. También realizaba conjuros para invocar o pedir la intervención de alguna fuerza sobrenatural.

Algunos pudieron ver en ella a una pícara medieval, pero en su defensa hay que decir que tenía mucha fe en lo que hacía, en las fuerzas del más allá y en la interrelación entre ambas.

Poco, aparte de sus andanzas, se conoce de esta atípica mujer. Posiblemente el “respeto” a sus habilidades hizo que el pueblo pasara página y cerrara esa ventana que daba al pasado más oscurantista.

El apellido Naudín es de origen francés y está datado en ese país desde el siglo XII.

En Aragón aparece documentado como infanzón en las Pedrosas (Zaragoza) en el siglo XVIII y también en Castejón de Valdejasa (ambos pueblos muy próximos).

En su certificado de defunción aparecen los siguientes datos:

  •  Nacida en 1881 en Zaragoza.
  • Sus padres se llamaban Juan y María.
  • Viuda de Manuel Labad.
  • No tuvieron hijos.
  • Fallecida el 14 de abril de 1968.

 

Capitulo II

      ANECDOTARIO

En este segundo y último capítulo vamos a conocer alguna de las muchas andanzas y habilidades que se recuerdan de Pilar Naudín. Como verán, unas tienen bastante sorna, otras son de cierta picaresca y otras carecen de explicación. Pero en casi todas esas intrigas se ve la mano de una persona diferente al resto.

Leamos pues:

-Acostumbraba a decir que el coche fúnebre que llevó los restos de su marido  Manuel al cementerio de Huesca iba sin conductor.

-Contaba que se comunicaba con su marido a través de sonidos: “Manoler, si eres tú da tres golpes en la puerta”.

-Cuando el cielo se oscurecía por las tormentas, la Nivela echaba sal en el “branquil” de su puerta y colocaba tijeras  y tenazas del hogar formando cruces. Ella siempre se vanaglorió de que mientras realizó este ritual nunca hubo “pedregadas” por Sariñena.

-También solía echar agua bendita en las estancias de su casa. Según me contó Faustino Blanco tenía agua bendecida de trece iglesias distintas.

-Me relató Ilda Gómez que  allá por el año 1955 hubo cinco chicas que tenían que presentarse al examen para recibir el  Certificado de Estudios Primarios. Dada la importancia del asunto fueron a preguntar a la Nivela por su futuro académico. Lo decidieron un poco a la ligera y otro poco por si acaso era verdad lo que se decía de ella.   El caso es que nuestra vidente se percató enseguida de la situación y les contestó irónicamente que se fueran tranquilas puesto que cinco días después de realizada la prueba sabrían el resultado.

La citada prueba consistía en un dictado, una redacción, un problema de aritmética, un dibujo lineal desarrollando algún poliedro y un dibujo artístico.

-Esta anécdota me la relató Domingo Lana y ocurrió en una caseta de las Barceladas donde se hallaba un grupo de hombres dando buena cuenta de un almuerzo mientras alcahueteaban de los asuntos locales, entre ellos las andanzas de la Nivela. De pronto oyeron unos golpes en la puerta y  se les apareció inesperadamente Pilar. Con aquel carácter fuerte que la caracterizaba les espetó: “¿Quién de vosotros ha dicho que la Nivela no iba a presentarse en esta reunión?”,  y como uno de ellos mostrase algún gesto de incredulidad lanzó una frase al más puro estilo del famoso adivino francés Nostradamus: “Estaba cogiendo flores en el campo, vino un burro y me escupió”. Dejó a todos descolocados con la frasecita y no supieron qué responder. Tras lo cual se quedó a charlar un rato y de paso a distraer el hambre.

-En esta historia que cuentan de ella, el tiro le salió por la culata. Nos habla de una esposa celosa que le fue a consultar sobre las posibles andanzas de su marido. Nuestra bruja le comunicó que éste se veía con otra mujer. La “engañada” se enfadó terriblemente y al llegar a su casa se lo contó al esposo. Al enterarse el acusado, se enfado más todavía y urdió una trama para desenmascarar a la falsa adivinadora.

Siguiendo el plan concebido hizo venir a Pilar para que le diera más información de las aventuras de su marido. Mientras tanto el hombre permanecía escondido en una habitación próxima. Al llegar, la mujer le preguntó dónde estaba su esposo en ese momento, la Nivela le aseveró que ahora mismo estaba con su amante. Oído el falso vaticinio salió airado el marido y se armó la de San Quintín.

-Por las noches solía ir, después de cenar, a casa de algún vecino a tener un rato de tertulia. Los pequeños de la familia lo pasaban de miedo con las historias de cementerios, almas en pena y del más allá que acostumbraba a contar y que ella adornaba  parándose en lo más peliagudo de la historia, suspirando profundamente mientras musitaba: “Ya me ha entrado un espíritu”.

-Un hecho que también tuvo mucha repercusión fue cuando halló la chaqueta sustraída del padre de Faustino. Por esta rocambolesca operación recibió un “enfarinoso” y una botella de anís de parte del sustractor para que no lo delatara.

-En otra ocasión vaticinó, en el bar Chicote de Sariñena, mediante el echado de cartas, la muerte de uno de los contertulios diciéndole: “Cinco puñales llevas clavados en el corazón, cuando pasen cinco meses estarás dentro de un cajón. Llevas un pistón que quema mal la gasolina y si te comes las uvas, a Reyes no llegarás”. Aquella cuadrilla se echó a reír con la ocurrencia, pero pasados cinco meses el augurio sucedió tal como la Nivela había predicho.

-Se encontraba G.M.M. paseando con su bicicleta por el puente del río, allá por el verano del 1959 cuando se topó con nuestra protagonista. Por aquel entonces G.M. tenía doce años de edad y ya no recuerda si lo hizo por picardía o por candidez. Sea por lo que fuere, le preguntó si querría adivinarle el porvenir, a lo que nuestra bruja asintió y le profetizó que sería rico y que se moriría a los sesenta años. Teniendo en cuenta que ahora el antedicho tiene setenta es casi seguro que Pilar le tomó el pelo.

-Este otro sucedido ocurrió un día cualquiera del mes de septiembre de mitad del siglo XX. Se acercó Pilar a la carpintería de Antonio Gascón Orlac en la calle del Horno para encargarle una mesa de pino con tres patas.  La Nivela tenía intención de emplear la mesa para echar las cartas a los vecinos que se acercasen a verla.

El encargo puede parecernos muy normal, pero si uno investiga entre los arcanos de la hechicería descubrirá que, en las ceremonias de iniciación de los Caballeros del Templo de Salomón,  aparece un altar con tres patas visibles. Representan los tres pilares del mundo cotidiano; la cuarta, la que no se ve, representa al mundo invisible. Posiblemente esta imagen fue utilizada por los magos como una señal a imitar.

Aquella mañana pues, se presentó Pilar a realizar su encargo y después de acordar precio y forma, Gascón Orlac decidió aprovechar la circunstancia e inquirió a la Nivela  por el futuro de su hijo Jesús allí presente. Ella sólo le preguntó por la fecha de nacimiento y al conocer que era el 12 de junio  miró al muchacho fijamente y dijo: “Día del Corpus” y seguidamente manifestó: “Este zagal tendrá muchos hijos y se ganará muy bien la vida”. Y como todos ya conocen acertó de pleno.

Estos y otros casos que no han salido a la luz, dieron a la Nivela la fama de bruja que ha llegado hasta nuestros días entre los que peinan canas. Para unos, era una  impostora y para otros no. Ambos pareceres, el tiempo en qué vivió y las dificultades que tuvo que sortear nos dan idea de una mujer fuerte que ha dejado su impronta en el recuerdo de los sariñenenses.

                                                   DATOS ANEXOS

Su marido se llamaba Manuel, era de buena presencia y la sobrepasaba en bastantes centímetros, trabajaba como albañil de la RENFE. No tuvieron descendencia y vivieron en la calle Ugarte número 9. Pilar se quedó viuda muy pronto y debió de pasarlo económicamente mal por lo exiguo de la pensión de viudedad que quedaba en aquellos tiempos, también disponía de un huerto y lo trabajaba.

Posiblemente nunca sabremos por qué se le apodó como La Nivela. Hilando con trazos muy gruesos podría especularse con la profesión del marido y el paso a nivel de la estación.

Pudiera ser que la famosa mesa de tres patas aún estuviese arrinconada en el granero de la casa sita en la calle Ugarte número 9.

Capitulo III

No tenía pensado escribir un tercer capítulo sobre esta singular mujer, pero al  recordar que la familia Fernández-Garrido ocupó la vivienda después de su fallecimiento, decidí aprovechar la oportunidad para concluir el tema visto desde otro ángulo.

 Ocurrió que, terminada la construcción de la presa de El Grado a finales de los años sesenta, varios de los obreros que en ella trabajaron para la empresa Auxini se desperdigaron por las poblaciones cercanas. Varios de ellos llegaron a nuestra villa y aquí se establecieron.

En aquella época el boom urbanístico en Sariñena aún no había  comenzado  y las viviendas de alquiler escaseaban. A pesar de dichas limitaciones, la casa sita en la calle Ugarte número 9  no parecía interesar a nadie. Es fácil imaginar que la fama que había perseguido a su antigua propietaria imponía cierto recelo o incluso miedo a los posibles arrendatarios.

La familia Fernández-Garrido con menos aprensión  que los demás habló con  el dueño, llegaron a un acuerdo y por un  ventajoso precio se la arrendaron. Florentín les puso la condición de que nunca debían entrar en una habitación situada en la falsa y que estaba cerrada con llave.

Entraron a vivir en aquella enorme casa un día de 1968 y enseguida se dieron cuenta de que no era una  vivienda normal. Entre otras cosas  por el tamaño de las habitaciones, por las numerosas dependencias que había entre las tres plantas, por como estaban distribuidas, por aquel gato negro de bastantes kilos de peso que deambulaba desconcertado por la falsa observando a aquellos intrusos y por otras cosas que luego  veremos.

Por cierto, aquel enorme gato era utilizado por nuestra protagonista para realizar adivinaciones, para ello colocaba varios platos boca abajo en el suelo, en un momento dado el felino se dirigía a uno de ellos en particular y seguidamente Pilar lo levantaba e interpretaba lo que el plato ocultaba.

Manolo y Eduardo, los pequeños de la familia, vieron en aquel enigmático edificio  un filón donde desarrollar su espíritu aventurero y a fe que no se dejaron rincón de visitar, incluida la habitación prohibida.

En el patio de entrada llamaba la atención un enorme lavadero de obra de unos dos metros de largo en el que incluso podían  bañarse los dos muchacho o lavar ropa varias mujeres a la vez. El “estanque” era  alimentado por un grifo de considerables dimensiones.

También había en ese patio, al fondo a la izquierda, una sala pintada toda ella de color azulete (índigo).  El azulete es un color mágico y desde tiempo inmemorial se ha utilizado para ahuyentar o impedir la entrada en las viviendas a demonios, brujas  y otros seres del inframundo.  La extraña estancia carecía de luz, tanto artificial como natural, por lo que para moverse por su interior era indispensable alumbrarse con velas. Precisamente era allí donde Pilar recibía a las “visitas” que querían conocer su futuro y era en la mesa de tres patas, que comenté en el anterior capítulo, donde les echaba las cartas del Tarot o realizaba vudú con unos muñecos que ella misma confeccionaba.

En aquella lúgubre sala nuestros dos muchachos se atrevieron a entrar en contadas ocasiones porque cuando lo hacían notaban sensaciones perturbadoras. En su primera visita encontraron solamente velas, ungüentos, aceites, hierbas secas y no vieron ningún mueble.

Completaba el plano del patio una cocina a mano derecha con un enorme hogar rodeado por dos cadieras en consonancia..

A la primera planta se  subía por unas escaleras situadas a la izquierda del patio, en ella había dos habitaciones, cocina, despensa y comedor, todo muy normal. Aunque en la habitación de los chicos había un descomunal armario empotrado con un hueco de unos 2 o 3 metros de largo por unos 50 cm de ancho que en tiempos debió estar disimulado.

Ambos muchachos dicen que vivieron a gusto esos años, pero de todas maneras no las tenían todas consigo, sobre todo cuando tenían que subir de noche al granero a buscar algo o bajar a cerrar la puerta de la calle, teniendo en cuenta que las bombillas alumbraban lo justo para no tropezar y que en la imaginación infantil las sombras cobran vida y se mueven al antojo de  voluntades inciertas, desconocidas y misteriosas, vaya usted a saber… Y además estaba el gato negro que con sus brillantes ojos amarillos resaltando en la oscuridad le daban a esta unas posibilidades maléficas inagotables.

Me cuentan Eduardo y Manolo que aquella habitación prohibida del granero era como la manzana del paraíso y que un día, no pudiendo aguantar más,  decidieron entrar y saciar su curiosidad. Esperaron a que sus padres los dejaran solos y entonces se pusieron manos a la obra. La habilidad de Eduardo debía ser especial puesto que después de manipular un rato la cerradura se abrió. Observaron prudentes y  expectantes desde la puerta los variopintos objetos que en ella estaban guardados. Vieron colgada en la pared una cruz con su Cristo clavado en ella, varias estanterías soportando numerosas botellas de licor vacías y algunos recipientes con fluidos ya secos que en otro tiempo debieron ser pomadas artesanales; y de pronto, advirtieron en un rincón la presencia de un impoluto y enorme arcón que exacerbó aún más la inclinación de ambos por lo clandestino. No les fue difícil abrir aquel “Arca de la Alianza” descubriendo en su interior objetos de diversa índole y muy bien  ordenados: había una vajilla roja de la Cartuja de Sevilla, ropa de cama, camisones, una túnica de color negro, dos extrañas copas de vidrio y un espectacular pañuelo de seda negra que, según ellos, pesaba demasiado.

Satisfecha su curiosidad, ambos decidieron dejar todo como estaba, cerrar la puerta y dedicarse a otras cosas propias de la edad.

Pasados los años la familia Fernández- Garrido cambió de residencia y Eduardo decidió irse a vivir a Zaragoza. Estando allí le ocurrió algo inesperado, no sabe cómo, pero se dio cuenta que tenía aptitudes para adivinar el futuro echando las cartas al igual que la Nivela. Tuvo mucha aceptación en el barrio donde se había establecido y estuvo varios años realizando esta actividad esotérica.

Dado que ningún antepasado suyo había tenido esta habilidad, es normal especular que pudo adquirir  aquellos poderes en aquella enigmática casa.

La muerte de Pilar Naudín sucedió en soledad. En una primera vez y al no dar señales de vida fue llamada la Guardia Civil para que entrara en su casa por la fuerza, la encontraron aterida de frío debajo de la cama. Parecía como si al no poder levantarse de alguna caída se hubiese refugiado en aquel lugar. Hubo una segunda vez en que la autoridad debió  de nuevo entrar ante la falta de noticias, en esta ocasión la encontraron en el mismo lugar, pero sin vida. Fue enterrada el 14 de abril de 1968.

Desde estas líneas quiero agradecer, en este tercer y último capítulo a  Manolo y Eduardo por ayudarme a descubrir los lugares donde Pilar Naudín tenía su vivienda. Una mujer de fuerte carácter que despertó desprecios, recelo y cierta fascinación entre la sociedad sariñenense de mitad del pasado siglo.

Me hubiese gustado añadir al reportaje algunas fotos, pero me ha sido imposible conseguirlas.

Debo agradecer a todas las personas nombradas en este trabajo porque cada una  ha aportado sus recuerdos o experiencias y la suma de todas ellas ha servido para tener un conocimiento más humano de una persona tan especial.

                                                                       Manuel Antonio Corvinos Portella

 

 

 

Pueblo: Montesusín


Montesusín se fundó en 1958 donde llegaron 88 colonos con sus respectivas familias. “En El Principio Era Desierto. Y Un Día Acampó La Vida” Montesusín. 50 Años Después (2009, Ayuntamiento de Grañen),  Macario Olivera Villacampa. Un sugerente titulo de un libro imprescindible para conocer la historia de Montesusín, donde Macario recoge su historia desde los difíciles inicios hasta su edad de oro.  Montesusín pertenece al municipio de Grañen, en 1980 eran 402 habitantes, en el 2000 unos 298 habitantes y actualmente  son 233 habitantes. 

Montesusin (8)

A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Montes Negros de Grañen y muy especialmente a Lurdes Gracia por ayudar a hacer posible este proyecto.

Candela Pérez Mur

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 1º de la E.S.O.
  • Localidad: Montesusín.
  • Libro: Torres de Malory.
  • Música: Melendi.
  • Película: Campeones.
  • Deporte: Judo.
  • Equipo: F.C. Barcelona.
  • Afición: Practicar judo.

Sí, a Candela le gusta más el pueblo pero también la ciudad “Depende de muchas cosas”, pues para Candela “En el pueblo se está más tranquilo pero en la ciudad hay más gente con la que estar”. Candela va a entrenar a Huesca, practica el judo y si viviese en Huesca podría entrenar más. En Huesca tiene buenas compañeras y amigas, en cambio, en Montesusín sólo están dos chicas de su edad. Así, Candela tiene pensado ir a estudiar a Huesca y, si puede, estudiar fisioterapia.

El parque y la plaza son los mejores sitios de Montesusín, es donde van cuando salen y donde más tiempo pasan. “Antes el parque estaba lejos pero ahora está cerca y eso va muy bien”. Las fiestas mayores de septiembre son muy buenas “Viene mucha más gente que para las otras y se juntan muchas amigas”. La recogida de tortas es muy tradicional, para la fiesta de septiembre, luego se hace chocolate cocido y una merienda.

A Candela le gustaría que hubiese más niños, más gente. Le gustaría una tienda donde comprar comida para no tener que ir a Huesca.

Se siente monegrina, le gusta el paisaje y los campos. Ve mal que no haya gente “Va a llegar un momento que no haya nadie”. “Habría que hacer algo para que la poca gente que queda no se tenga que ir”. Antes se hacían más cosas en el pueblo pero ahora que están pocos, se han dejado de hacer muchas cosas: “No se hace nada porque la gente se ha ido a Huesca a vivir, había tienda, la piscina era más grande, había equipo de fútbol… para las fiestas se hacían muchas más cosas”.

Nicoleta Elena Popescu

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 1º de la E.S.O.
  • Localidad: Montesusín.
  • Libro: El diario de NiKki.
  • Música: Bad Bunny.
  • Película: El Bola.
  • Deporte: Balonmano.
  • Afición: Estar con los amigos.

A Nicoleta le gusta mucho más el pueblo “En la ciudad, en un piso, no se puede hacer mucho ruido y hay muchos coches por las calles. En una casa de pueblo hay mucha más libertad”. De Montesusín le gusta la plaza y su fiesta “Viene mucha gente de fuera para las fiestas”. Para Nicoleta “Cuando viene gente al pueblo se puede jugar a juegos de más personas, como a polis y cacos y a la lata (se pone una botella en el centro de la plaza, se le da una patada y mientras  uno va a buscarla los demás se esconden. Luego los tiene que ir buscando)». La plaza es muy representativa.

En verano aprovechan mucho para ir a jugar a la piscina, es lo que más le gusta del pueblo. Lo malo es que cuando hay algo roto tardan en arreglarlo y además hay una calle por donde pasan muchos coches y no se les ve venir bien.

Quedan en el parque, hay una mesa redonda y allí se juntan para hablar y estar con los amigos. En invierno van al bar, toman algo, juegan al parchís o al futbolín. La fiesta de mayo es muy buena, le gusta mucho, hay hinchables y hacen muchas cosas “Se hace la carrera de la cuchara con un huevo duro, es muy divertida”.

Nicoleta quiere ser médica, quizá en Zaragoza, aunque primero tendrá que terminar bachillerato en Huesca y luego le gustaría volver a vivir a Montesusín.

Pondría más cosas en el parque, más columpios que no caben todos y un tobogán nuevo que el actual está roto. Además, el pueblo necesita alguna tienda “Hay casas viejas que los abuelos dicen que habría que renovar”.

Los Monegros es un lugar especial, Nicoleta se siente monegrina. Le gusta el paisaje y los pueblos están bien. Le preocupa que haya pueblos con tan poca gente.

El origen de Montesusín viene de cuatro casas donde vivían los Susines, por eso se llama Montesusín. Sobre la vida de antes Nicoleta explica que no había tantos coches, ni teléfonos móviles, se vivía mejor, había más gente, conocías a más gente y podías jugar con mucha más gente.

Continuará…

 

Pueblo: Alcubierre


Alcubierre, a los pies de la sierra del que toma su nombre, resalta por su magnífica torre mudéjar y sus grandes casas solariegas. Es tierra de tradiciones como la Vieja Remolona, la romería a San Caprasio y de leyendas como la del célebre bandolero aragonés El bandido Cucaracha y de Las dichas y venturas del tío Migueler. Alcubierre contaba en 1900 con 1569 habitantes, pero actualmente ha quedado reducido hasta los 363 habitantes. En los últimos cien años ha perdido el 76,86% de su población y presenta una densidad de 3,14 hab/km², siendo su índice de viabilidad demográfica de menos dos.

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Alcubierre, por Alberto Lasheras

A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Montes Negros de Grañen y muy especialmente a Lurdes Gracia por ayudar a hacer posible este proyecto.

Valeria Serrano Sanante

Valeria Alcubierre (2)

  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 2º de la E.S.O.
  • Localidad: Alcubierre.
  • Música: Morat.
  • Película: Crepusculo.
  • Deporte: Fútbol.
  • Equipo: SD Huesca.
  • Afición: Esquiar.

A Valeria le gusta más el pueblo “Hay más tranquilidad, puedes hacer lo que quieres y hay preciosas vistas a la sierra”.  Como todos los de Grañen, Valeria tendrá que continuar sus estudios en Huesca y luego ir a la universidad, aún no tiene muy claro qué estudiar, aunque luego le gustaría descubrir mundo.

Le gusta todo de Alcubierre y sobretodo estar en casa. Las piscinas es el mejor sitio de Alcubierre y donde más le gusta ir con los amigos, también dar vueltas por el pueblo e ir a los bares a tomar algo y hablar. La fiesta de santa Ana es la mejor fiesta “Es una fiesta normal de pueblo”. La vieja Remolona también es una fiesta muy especial, una tradición de Alcubierre en la que los chicos van con cestas recogiendo huevos por las casas, luego se los llevan a una panadería que hace pasteles para luego merendar todos juntos “Hay mucho ambiente y gusta mucho”. La torre de la iglesia es lo más representativo de Alcubierre.

Tener una peña es lo que más le gustaría, llevan tiempo pidiendo un local y esperan poder conseguir pronto alguno “Para estar en un sitio en invierno calientes y poder estar con los amigos”. Son una cuadrilla grande, unos veinte, pero unos tres o cuatro viven en Zaragoza, siete u ocho en Huesca y fijos en Alcubierre son unos siete.

“Antes se vivía peor”, responde Valeria en relación a cómo ha cambiado la vida en los últimos años.  Se siente monegrina, para Valeria Los Monegros es su casa, su pueblo, la sierra, los caminos y los árboles. “Los Monegros son pueblos bonitos, se puede disfrutar mucho de la naturaleza aunque la gente se va, eso fastidia mucho. Hace falta que venga gente.”

Sonia Latorre Domec

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Alcubierre.
  • Equipo: S.D. Huesca.
  • Afición: Ir a correr y en bici.

A Sonia le gusta mucho el pueblo, tiene mucha más libertad aunque en la ciudad hay muchas más cosas “A Zaragoza vamos mucho”. Se quiere quedar a vivir en el pueblo y, aunque aún no sabe que quiere estudiar, Sonia sabe que tiene que salir fuera, a Huesca o Zaragoza.

De Alcubierre lo que más le gusta son las fiestas, además de la sierra y subir a lo más alto, a San Caprasio. Con los amigos dan paseos con la bici por la sierra, a veces van hasta el pequeño pantano que hay cerca del pueblo. Lo peor del pueblo es que no tienen peña, pero pronto van a tener un local. La plaza es de lo mejor, allí se juntan “Todo el mundo va a la plaza”.

La fiesta para verano es para Santa Ana y en abril la tradicional romería a San Caprasio “Lo más representativo de Alcubierre es la sierra”. Sonia echa en falta más cosas en Alcubierre, por ejemplo carnaval no se hace.

Para Sonia la vida de ahora en relación con la de sus abuelos es distinta “Ahora hay más comodidades”. Se siente monegrina, a Sonia le gusta el paisaje “Hay mucho monte”. Pero Sonia ve que cada vez hay menos gente en Alcubierre y le preocupa. Piensa que no se puede hacer nada aunque le gustaría que hubiese más gente, más críos “La gente se quiere ir a la ciudad porque allí hay muchas más cosas”.

Continuará…

 

Pueblo: Robres


Robres es una localidad monegrina de fuertes raíces y firme como un roble a los pies de la sierra de Alcubierre. Su origen heráldico de roble y lobo pardo, su nombre está ligado a un estilo antiguo y puro de jota aragonesa. Pero Robres ha acusado un gran descenso demográfico sufriendo una gran emigración a las ciudades. En 1900 Robres contaba con 985 habitantes creciendo hasta los 1245 en 1930, pero a partir de entonces su caída ha sido imparable hasta los 541 habitantes en la actualidad. A pesar de ser una población muy dinámica, especialmente en lo cultural, Robres ha perdido el 56% de su población en los últimos cien años y presenta una densidad de 8,37 hab/km², siendo su índice de viabilidad demográfica de menos uno.

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A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Montes Negros de Grañen y muy especialmente a Lurdes Gracia por ayudar a hacer posible este proyecto.

Carolina Casaus Otal

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Robres.
  • Música: Estopa.
  • Película: Tres metros sobre el cielo.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: Real Madrid.
  • Aficiones: Estar con los amigos.

A Carolina le gusta mucho el pueblo “Es mucha más libertad y las fiestas son mejores en los pueblos”. Le gustaría quedarse a vivir de mayor y, aunque no sabe muy bien que quiere estudiar, tiene claro que si el trabajo se lo permite quiere quedarse a vivir en Robres. Quizá veterinaria, Inef, fisio… Carolina aún no tiene claro que estudiar.

Carolina es muy deportista, juega a fútbol de central en el Club Deportivo Peñas Oscenses, entrena cuatro días a la semana en Huesca y los fines de semana tiene que desplazarse para disputar los partidos.

Del pueblo le gusta la peña, estar con los amigos, ir al bar y jugar al billar, al futbolín, ir al campo de fútbol… No hay muchas actividades para la gente de su edad pero si para los más pequeños “Es lo peor,  para los jóvenes hay pocas cosas”.

En febrero se hacen las hogueras de San Blas y también se hacen hogueras para San Fabián. Aunque a Carolina lo que más le gusta son las fiestas de verano. En Robres es tradicional ir andando de romería al santuario de Magallón y su dance.

«El Plegadero» es un lugar muy especial en Robres, es el centro, donde quedan y se juntan “En verano es donde se hace las fiestas y durante el año el mercadillo”. «Falta un lugar para juntarse. En verano se está bien en la peña, pero en invierno hace frío”. Carolina se siente monegrina: “El paisaje es feo pero a mí me gusta”.

“Antes, cada uno hacía lo suyo (Vacas, tocinos, gallinas, pollos, campos…), criaba lo que querías, ahora se necesita mucho más para vivir”. 

En invierno están cuatro gatos y en verano hay mucha más vida, aunque antes, en verano, “Venía mucha más gente”. “En Huesca, la gente tiene muchas más facilidades, simplemente para comprar cualquier cosa. Ahora en Robres han abierto una ferretería y no hay que ir a Huesca para comprar un tornillo”.

Julián Gardeta Arenjo

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Robres.
  • Libro: Harry Potter.
  • Música: Avicii.
  • Película: Harry Potter.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: Atlético de Madrid.
  • Aficiones: Jugar a la playstation.

A Julián le gusta más el pueblo que la ciudad “Se está más tranquilo y no está todo tan saturado como en la ciudad”. Le gustaría quedarse a vivir en el pueblo pero aún no sabe bien que estudiar.

Lo que más le gusta del pueblo es el campo de fútbol, el Club Deportivo Robres está en tercera división aragonesa. Siempre que juega en casa Julián va a ver el Robres. Lo que menos le gusta es que el pabellón aún no esté terminado “Está parado”. Su lugar preferido es una rampa del canal donde iba a pasear los perros con su padre, es un lugar especial para Julián.

Las fiestas de verano le gustan mucho “Baja mucha gente al pueblo que hace días que no viene y nos juntamos mucha gente”. También están las fiestas de febrero “Se hacen migas y longaniza para almorzar y va todo el pueblo”.  La fuente del Plegadero es un lugar muy especial. Echa en falta el pabellón y algún espacio para poder pasar la tarde, estar con los amigos, jugar a las cartas, a la playstation, al billar, al futbolín…

Se siente monegrino, le gustan Los Monegros, “Aunque a veces es muy pobre”, a Julián le gusta salir al campo y cuando es la romería ir andando hasta el santuario de Magallón.

“Antes había muchos más niños”, Julián ve las fotos de cuando iba a la guardería y muchos se han marchado. Son pocos y van marchando para Huesca o Zaragoza a vivir. En el pueblo “Contra más gente mejor pero en invierno el frío se pasa mejor en casa”. Crear más puestos de trabajo, más servicios para que no se tenga que marchar la gente podría ser la solución.

Continuará…

 

Pueblo: Frula


Frula es un pueblo de colonización creado en 1958 y perteneciente a Almuniente.  De distintas partes llegaron más de ochenta colonos y sus familias, algunas hasta con 10 o 12 hijos: vivienda, lote, yegua, remolque, una vaca y mucho trabajo y esfuerzo para tirar hacia adelante, de sudor a ritmo de jada y construir mucho más que su hogar: ¡su pueblo!. En la década de 1960 llegaron a ser casi 500, con las casas de los obreros llenas, los habitantes del Conde de Centellas, el mayoral, los guardias de campos y del agua, dos tiendas y dos bares, maestro, médico, cura, peluquero, panadero, tendero, molineros, cinero, tractoristas… Actualmente en Frula son 315 vecinos aunque en el 2000 llegaron a ser 389. En 1900 Almuniente contaba con 568 habitantes experimentando una extraordinaria crecida hasta los 955 en 1960, debido a la llegada de los nuevos habitantes de Frula, entorno a los 300 a 400 vecinos. Hoy en día Almuniente no llega a los 200 habitantes y presenta una población de unos 156 habitantes. Ambas poblaciones tienen una densidad de 12,47 hab/km² y su índice de viabilidad demográfica es de menos uno.

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A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Montes Negros de Grañen y muy especialmente a Lurdes Gracia por ayudar a hacer posible este proyecto.

Leyre Esteban Launa

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Frula.
  • Música: Reggaetón, canciones en inglés…
  • Película: Divergente.
  • Deporte: Baloncesto.
  • Equipo: Real Zaragoza.
  • Afición: Estar con los amigos y la familia.

A Leyre le gusta más el pueblo que la ciudad, donde es mucho más feliz, con mucha más libertad y con sus amigos. Del pueblo valora que todo el mundo se junta: en la peña, en el bar… “Lo peor es entre semana” están pocos, unos seis o siete y en fin de semana llegan a estar hasta quince “Entre semana es más aburrido, no hay casi nada y hay pocas cosas”.

Su lugar especial de Frula es un campo donde su abuelo tenía animales, un campo con pinos cerca del pueblo. Aunque las fiestas son lo mejor de Frula y la cena popular. Con los amigos tienen una peña “Que está muy bien ya que en otros pueblos no tienen”. Leyre echa en falta algo más para los jóvenes “Para los niños hay más actividades que para los jóvenes”.

Leyre tiene expectativas de salir a estudiar fuera, en principio a Huesca, para estudiar odontología o algo relacionado con la odontología. Se siente monegrina “Los Monegros están bien”, le gusta mucho el paisaje, ir por los pueblos y conocer a la gente “Es lo bueno de estos pueblos, la gente se conoce”. Leyre es consciente que han cambiado las cosas, su abuela siempre dice que antes se pasaba mucha hambre y se enfada cuando los nietos tiran la comida “¡Qué la comida no se tira!”.

Leyre no nota mucho la despoblación, en Frula se ha quedado mucha gente joven, aunque en muchos pueblos entre semana hay poca gente: “Hay que hacer más cosas en los pueblos y dar más facilidades a las personas”.

 

Iker Monesma Arrieta

Iker Monesma

  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Frula.
  • Libro: Prensa deportiva.
  • Música: Secreto de Anuel.
  • Película: Francotirador.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: S.D. Huesca.
  • Afición: Caza.

A Iker le gusta más la ciudad, sobretodo Huesca donde va todos los días. Iker juega como central en la S.D. Huesca Cadetes División de Honor y tiene que ir a entrenar muchos días de la semana. Así, Iker ve su futuro en Huesca, este año acaba en Grañen y continuará los estudios en Huesca. Aunque en Frula Iker está muy bien, hay muy buen ambiente y tienen peñas donde juntarse, pero su día a día está en Huesca.

Las fiestas de octubre y el aniversario son fiestas especiales: «Hace poco el pueblo hizo sesenta y un años». Lo que más le gusta es el chupinazo y la cena de después, es una cena popular donde va todo el pueblo. La otra fiesta es para mayo. También se hace un duatlón y en la torraza, del campo de tiro, se hace una plantación de árboles cada año.

Le gustaría estudiar algo relacionado con la educación física, estudiar en Huesca. En su pueblo echa en falta que no hay equipo de fútbol ”Se está tratando de impulsar pero es caro y difícil, hace falta dinero y mucha colaboración”.

Hay mucho cambio respecto antes “Ahora se vive mejor, hay mucha diferencia económica”. Los jóvenes estamos muy avanzados y su abuelo le recuerda que valore lo que tiene “Porque a su padre no lo podría haber llevado a entrenar”.

Le gusta de Los Monegros que hay muchas rutas, en bicicleta y el paisaje no está mal. La gente se va a vivir a Huesca por necesidad, para hacer actividades extraescolares, academias y estudios  “Cada vez hay menos niños en las escuelas”.

Continuara…

Pueblo: Poleñino


Poleñino es un pueblo profundamente agrícola, de hecho fue uno de los primeros pueblos de Aragón en realizar la concentración parcelaria, correrían los años cuarenta del siglo pasado. En 1900 contaba con 481 habitantes, teniendo dos máximos en 1940 con 509 habitantes  y en 1970 con 548 habitantes. Actualmente, Poleñino presenta una población de 200 habitantes con una densidad de 6,04 hab/km² y su índice de viabilidad demográfica es de menos uno.

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A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Montes Negros de Grañen y muy especialmente a Lurdes Gracia por ayudar a hacer posible este proyecto.

Samuel Rodríguez Cañadillas

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  • IES Montes Negros de Grañen
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Poleñino.
  • Música: Reguetón.
  • Película: Acero puro.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: FC. Barcelona.
  • Afición: Practicar deporte.

A Samuel le gusta más el pueblo por la libertad “Aunque la ciudad permite estar con más gente”. Le gustaría quedarse a vivir en Poleñino, pero no hay mucha gente joven “Muchos han marchado a vivir a Huesca o Zaragoza con sus padres”. En verano es mejor, es cuando hay más gente en los pueblos: “En festivos y en verano es cuando la gente vuelve al pueblo, es lo mejor del pueblo. El resto del año el pueblo está muy vacío”. Hace tiempo que cerraron el colegio y eso no permite que venga gente a vivir al pueblo, tampoco hay actividades para los jóvenes y eso influye mucho.

En verano la piscina y la peña, al bar a jugar a las cartas y la fiesta mayor del pueblo. También hay hogueras para los pilares: “Tres o cuatro hogueras grandes”. Poleñino es conocido por su gran colonia de cigüeña, unos postes nido donde mucha gente se acerca a verlas.

Samuel echa en falta actividades, un local para pasar el rato y algo que de vida, por ejemplo una pista de pádel.

Sí, se siente monegrino. La comarca hace actividades, incitan a implicarse, le motivan, pero son pocos en el pueblo “Somos cuatro y no tenemos mucho margen para hacer cosas”. El paisaje monegrino es bonito.

Todo lo que vaya a menos acaba perjudicando a todo, la gente no vuelve. Los jóvenes son lo que mueve el mundo y hay que atraer a la población “Hay pueblos en los que no hay nada”. Ahora hay un bar y una tienda, antes había muchas casas, panadería, peluquería…

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Carla Claver Hernando

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  • IES Montes Negros de Grañen
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Poleñino.
  • Música: Pop.
  • Película: Death Pool.
  • Deporte: Zumba.
  • Equipo: S.D. Huesca.
  • Afición: La caza.

A Carla también le gusta más el pueblo “Es más tranquilo y hay menos ruido”. Carla quiere quedarse a vivir en el pueblo e ir a estudiar a Huesca. Le gusta más el verano porque hay más gente “La gente del pueblo es maja”. En cambio, el pueblo en invierno es muy aburrido “No hay casi nada”.

A Grañen va mucho, de alguna manera, es un pueblo grande “En verano no hace falta ir a Grañen pues hay mucha gente en el pueblo”. A carla le gusta la plaza, es donde está la tienda, las escuelas, es donde está la vida.

De Poleñino es muy representativa la iglesia y la casa de cultura. Las fiestas de verano, las orquestas y bailes, las tradicionales hogueras. Carla echa en falta actividades “Un poco de todo” y gente de su edad, son cuatro pero sólo ella vive en el pueblo, los otros en Huesca y Zaragoza.

Se siente monegrina, para ella Los Monegros son los pueblos. Le gusta el paisaje, es tranquilo y bonito, Carla ve que hace falta más población. Antes la vida de sus abuelos era más dura: «Ahora hay más facilidades aunque la gente se va a las ciudades».

Continuará…

 

Pueblo: Sangarrén


Sangarrén, al norte de la comarca de Los Monegros, destaca por su iglesia barroca a San Francisco de Asís, del siglo XVIII. Entre su pequeño casco urbano encontramos una arquitectura tradicional y un formidable castillo gótico  construido entre los siglos XIV y XV. Sangarrén en 1900 presentaba una población de 511 habitantes, una población que fue creciendo hasta los 600 vecinos en 1920. A partir de entonces, la población ha ido sufriendo un descenso y actualmente consta de 219 habitantes. Así, Sangarrén presenta una densidad de  6,8 hab./km² y un índice de viabilidad demográfica de menos dos.

Sangarren (6)

A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Montes Negros de Grañen y muy especialmente a Lurdes Gracia por ayudar a hacer posible este proyecto.

Stefi Leordean

Stefi Sangarren (1)

  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Sangarrén.
  • Libro: Indomable.
  • Música: Violadores del verso.
  • Película: Capitán Marvel.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: F.C. Barcelona.
  • Afición: El dibujo y la fotografía.

Para Stefi, entre si le gusta más la ciudad o el pueblo, matiza: “Depende, para salir de fiesta la ciudad pero para estar tranquila el pueblo”. Aunque para vivir lo tiene claro, Stefi prefiere para vivir el pueblo y aunque quiere ir a estudiar bellas artes a Zaragoza “Después ya se verá”.

En el pueblo hay mucha familiaridad entre todos, puedes ir tranquilamente por todos los sitios, ir a pasear con sus perros muy segura y tranquila. Lo que menos le gusta del pueblo es que no hay zonas de ocio, no tienen peña, no les quieren dar un local. En las fiestas, las orquestas no les gustan mucho y tratan de juntarse y escuchar la música que a ellos les gusta.

En invierno hay muy poca gente, “En los puentes viene gente y en verano se llena todo”. Por el pueblo pasan muchos coches, algunos paran en el bar, pero la mayoría de coches pasan y no se relacionan con el pueblo.

Su lugar especial es detrás del castillo «La Roca», están las noches de verano y desde allí se ve gran parte del pueblo, les gusta mucho ese lugar. “La fiesta de verano es brutal, estamos todos y nos lo pasamos genial”. La cena popular es muy tradicional, iría bien mejores fiestas y una peña, «También que esté más arreglado el pueblo».

Stefi se siente monegrina, le gusta Los Monegros, en primavera se pone todo muy verde y con muchas flores. Le gusta el paisaje aunque le gustaría que nevase más, en Rumanía no podían ni salir de casa de la nieve que había.

Ve que cada vez hay menos gente, le da pena “El ambiente en el pueblo es de lo mejor que hay”. Ahora, en Sangarrén hay una casa rural y le da mucha vida al pueblo.

Raúl Roba Cristian

Raul Roba

  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 1º de la E.S.O.
  • Localidad: Sangarrén.
  • Música: youtube thegrefg.
  • Película: Francotirador.
  • Deporte: Balonmano.
  • Equipo: Real Madrid.
  • Afición: Jugar a la Playstation.

A Raúl le gusta más el pueblo que la ciudad “Somos poca gente, pero a la gente la conoces”, en cambio, en la ciudad hay muchas tiendas. Por ahora quiere vivir en el pueblo aunque siempre, siempre no.

Sangarrén es un pueblo pequeño y los fines de semana hay muchos niños, entre semana son pocos y no suelen salir mucho, sobre todo en invierno. Su lugar favorito es la plaza, donde suelen ir a jugar “A polis y cacos”.

“En el pueblo hay muchos mayores y pocos pequeños, el pueblo es muy pequeño”. Las fiestas mayores son muy buenas, hay hinchables, orquestas y mucha gente. Son muy típicas las hogueras, se hacen tres, una en cada punta y una en medio del pueblo, la gente se junta para asar carne “Hacen una pila grande de leña y se quema al atardecer”.  El castillo de Sangarrén es muy característico y representativo del pueblo.

“Hacen falta más tiendas, sólo hay una de comestibles que tiene un poco de todo”. A Raúl le gustaría tener una peña, un local donde juntarse. Están haciendo una ludoteca para los más pequeños pero los más mayores quieren un espacio para estar juntos.

Los Monegros los ve muy secos, le sorprende mucho lo verde que está Rumanía cuando va a ver a sus abuelos, es mucho contraste. Los Monegros es muy desértico.

Continuará…

Pueblo: Grañen


Grañen aparece ligeramente elevado sobre la planicie monegrina, en una colina donde antiguamente dominaba el desaparecido castillo.  El río Flumen discurre próximo a la localidad monegrina, entre tierras de regadío y la línea férrea entre Madrid y Barcelona. Grañen responde a la capital septentrional de Los Monegros, muy influenciada y condicionada por su cercanía a Huesca. En 1900 contaba con unos 1.000 habitantes experimentando un extraordinario crecimiento hasta los 3.248 habitantes en la década de 1970 con la construcción de los pueblos de colonización de Curbe (1958) y Montesusín (1958). A partir de entonces, Grañen fue decayendo hasta los 1.753 habitantes en el 2018, estableciendo una densidad de  14,1 hab./km² y un índice de viabilidad demográfica de menos uno.

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A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Montes Negros de Grañen y muy especialmente a Lurdes Gracia por ayudar a hacer posible este proyecto.

Carlos Abadía Obón

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Grañén.
  • Música: Melendi.
  • Película: Un hombre de fe.
  • Deporte: Fútbol.
  • Equipo: Real Madrid.
  • Afición: Salir con los amigos.

A Carlos el pueblo le gusta más “Es más tranquilo, no hay grandes distancias y todo está más junto y cerca”. Lo que más le gusta es salir a jugar con los amigos, a jugar al fútbol y a dar alguna vuelta, “En Grañen tenemos  una peña donde jugamos a la playstation”. Por el contrario, no le gusta del pueblo ver casas vacías y abandonadas. Le gustaría quedarse a vivir en Grañén, aunque Carlos tiene pensado salir a estudiar a Huesca “Algo relacionado con el deporte”.

Su lugar favorito es el campo de fútbol y el parque de San Julián “La iglesia es muy representativa de Grañen”. También está la Cruceta,  un lugar muy bonito al lado de una torre con cigüeñas. Lo mejor son las fiestas de verano para Santiago “En general están muy bien” y para San Jorge se celebra la tradicional comida en San Julián.

Carlos ve diferencias con la vida respecto a la de sus abuelos y tiene claro que ahora se vive mejor “La vida antes fue más dura y antes, mis abuelos vivían en una finca”.

A Carlos le gustaría tener un grado o bachillerato en Grañen, no tener que marcharse tan pronto.  Echa en falta más población “Cada vez hay menos gente, se nota mucho”. Se siente monegrino, ha vivido toda la vida en Grañén y le gusta mucho su tierra:  Los Monegros.

Ylenia Melero Pinos

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Grañén.
  • Libro: Perdona si te llamo amor.
  • Música: Melendi.
  • Película: Lo imposible.
  • Deporte: Fútbol.
  • Equipo: Real Madrid.
  • Afición: Estar con los amigos.

“En un pueblo se está muy a gusto”, te conoces mucho más, no hay tanto agobio y a Ylenia le gusta mucho su pueblo. Le gustaría quedarse a vivir en Grañen, Huesca está muy cerca y aunque en Grañen no hay de todo, es suficiente. En Huesca quiere estudiar ADE (Administración y dirección de empresas).

Para Ylenia estar con los amigos y la familia es lo más importante, muchos se van a vivir a Huesca y a estudiar “En el pueblo hace falta mucha más juventud”.  Su lugar especial es la plaza, -no podía ser otro-, allí se juntan los amigos, es un lugar céntrico donde quedan y se juntan. La fiesta de verano es la mejor y también la tradicional fiesta de Santa Águeda.

A Ylenia le gustaría que hubiese algo para los jóvenes, un local o una peña donde juntarse y estar los jóvenes en invierno, en verano es más fácil y se apañan mejor.

Se siente monegrina “Los Monegros son diferentes a otros lugares, es único” a Ylenia le gusta el paisaje desértico. Antes vivían mucho peor aunque, en algunas cosas, vivieron mejor. Ahora, Grañen es muy conocido por la lotería.

“Los jóvenes se van y los mayores se mueren y al final acabaremos todos marchando”, pero ella no se quiere ir, lo tiene muy claro. “Habría que invitar a los jóvenes a que se queden y que lleguen más, el futuro está en los jóvenes”.

Continuará…

 

Pueblo: Castejón de Monegros


Castejón de Monegros es un hermoso pueblo de Los Monegros. Aparece entre los secanos a los pies de la sierra de Alcubierre, resaltando su característico castillo cisterciense del siglo XIII. Por sus calles se encuentra una gran riqueza arquitectónica y Castejón de Monegros bien podría ser el “Albarracín” de Los Monegros. Pero la despoblación y el abandono impiden su conservación, produciéndose la desaparición de su rico patrimonio. Castejón de Monegros cuenta con 531 habitantes, soportando un fuerte descenso desde su máximo de 1.530 habitantes en 1960. Actualmente presenta una densidad de 3,19 hab./km², con un índice de viabilidad demográfica de menos dos, Castejón de Monegros ha perdido en los  últimos sesenta años el 65,36% de su población.

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Castejón de Monegros. Fotografía Adolfo García Serrate.

A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Sabina Albar de Bujaraloz y muy especialmente a Chusé Rozas Auría por ayudar a hacer posible este proyecto.

Natalia Luzán Asín

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  • IES Sabina Albar de Bujaraloz.
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Castejón de Monegros.
  • Libro: Desconocidos.
  • Música: Michael Jackson.
  • Película: Titanic.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: Real Zaragoza.
  • Aficiones: Salir con los amigos.

A Natalia le gusta mucho más el pueblo que la ciudad “Es mucho más tranquilo, la ciudad es más estresante y en el pueblo hay mucha más libertad”. Sí, a Natalia le gustaría quedarse a vivir en Castejón de Monegros y, aunque aún no tiene decidido que estudiar, lo más probable es que acabe marchando a Zaragoza a continuar los estudios.

Le gusta mucho andar por el campo, ir a pasear con su perro, ir por la fuente madre… “Lo malo de un pueblo es que no hay muchas actividades, hay tardes que no sabes ni lo que hacer”. A menudo va a Zaragoza, es socia del Real Zaragoza y también muchas veces va de compras.

Lo más representativo de Castejón de Monegros es santa Ana, el Castillo y la fiesta de verano para santa Ana. Además, Natalia es danzante “El dance representa mucho al pueblo y es muy antiguo”. También a Natalia le gusta mucho la fiesta de nochevieja “Es más familiar, para la gente del pueblo”.

Le gustaría que hubiese un campo de fútbol en Castejón de Monegros, el actual es de tierra, “Pero bueno, tampoco hay gente en el pueblo”. A Natalia le gustaría jugar en un equipo de futbol femenino.

Se siente monegrina “Los Monegros es un desierto” y es una enamorada de Jubierre donde van de romería para san Miguel.

La vida, respecto a sus abuelos, la ve muy diferente:“La forma de trabajo y cuanto trabajaban no hay comparación con ahora, antes se quedaban a dormir en el monte, eso ¡si lo tuviera que hacer ahora!”.

“Hace falta trabajo, sino mal”. La gente se va a la ciudad y a Natalia no le gusta que cada vez haya menos gente “Una pena”.

 

Fotografías: Adolfo García Serrate.

Mario Nicolas Rosas

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  • IES Sabina Albar de Bujaraloz.
  • Curso: 2º de la E.S.O.
  • Localidad: Castejón de Monegros.
  • Libro: El relato de carlota.
  • Música: Reguetón.
  • Película: Campeones.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: Real Madrid.
  • Aficiones: La caza.

Mario es un enamorado de la vida de pueblo y ¡cómo no!: de su pueblo: Castejón de Monegros. El pueblo es tranquilidad frente a la ciudad “¡Qué resulta muy agobiante!”. Lo bueno del pueblo son las piscinas, el monte, las casas… «además en el pueblo casi todos nos conocemos». Mario sólo pone una pega a los pueblos, no le gusta que la gente de afuera se meta en los asuntos de los demás.

Mario quiere estudiar un grado de agricultura en Caspe y forjar su vida ligada a la agricultura, trabajar las tierras junto a su padre, en Castejón de Monegros. Para Mario lo más singular de Castejón de Monegros es el Castillo, santa Ana, la tradicional romería a Jubierre para san Miguel y las fiestas de santa Ana: “Se va a la ermita con los tractores, con el dance y el diablo”. A Mario le gustaría que en el pueblo hubiese un pabellón de deportes y alguna tienda más.

Se siente monegrino, le gusta “El paisaje y como somos los monegrinos: de cabeza dura, tozudos pero buena gente”.

Antes se vivía mucho peor, para fregar tenían que ir al pantano de las tejerías a buscar agua «Todo el día trabajando, el trabajo era más duro, cuando cosechaban iban a hoz».  Sobre la despoblación, Mario lo tiene también bien claro: “Hace falta más trabajo, más tierras de regadío… casi toda la gente se va porque no tiene trabajo”.

Continuará…

René Noguera Noguero


René es una imprescindible, una mujer que, desde su ventana, observa satisfecha la vieja ermita románica-gótica de Sariñena. Una ermita que se salvó gracias al ímpetu de muchas personas, logrando que el río Alcanadre no la despeñase de la frágil ripa sobre la que se sustenta. Aquel peligro se difuminó al levantarse un muro de contención que fue una dura batalla por la conservación y protección de nuestro patrimonio. Sin duda, René fue un gran motor de arranque y de recorrido en un capítulo vital en la historia de la villa de Sariñena: La preservación de la ermita románica de Santiago.

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René Noguera Noguero

René es natural de Graus, donde vivió parte de su vida. En Graus se casó con Emilio Pallas, que trabajaba, junto a su hermano, en el taller familiar Neumáticos Pallas. Pronto bajaron a vivir a Sariñena, estableciendo su propio taller “Sería la década de 1950, cuando se estaban haciéndose las nivelaciones con Nivelcampo y no había ningún taller de ruedas, así que fue muy bien”. Al principio tuvieron el taller en la avenida Huesca, donde está el bar Ricks, Emilio comenzó trabajando sólo, pero con el tiempo fue cogiendo gente. En aquel taller pasaron mucho frío, recuerda René, luego ya construyeron un gran taller y casa, al lado del antiguo. René trabajó llevando la contabilidad del taller, con las cuentas y facturas “entonces todo era más manual, con la calculadora y la máquina de escribir”.

“Muchos críos iban al taller a arreglar los pinchazos de las bicicletas”.

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Emilio Pallas en el antiguo taller.

Los camiones los tenían que atender por las aceras y por detrás entraban los tractores “Que muchos venían con los aperos”. Ahora, en esa parte de atrás es donde René tiene su huerto. A René le gusta mucho el patrimonio y la fotografía, además del huerto que le da vida. Actualmente René hace jabones y colonias “Aromas del pirineo y de Monegros”, se le daba bien y decidió hacerlo como afición.

Al principio, a René le desoló un poco llegar a Sariñena, era un pueblo en transformación, había mucha necesidad, “Había mucha gente y poca vivienda”. Emilio fue muy trabajador, muy tratable y buena persona; tuvieron dos hijos que continúan con el taller familiar, ahora en el polígono industrial Saso Verde de Sariñena.

A René el patrimonio siempre le ha interesado y pronto planteó a la asociación de Amas de Casa realizar un museo etnológico en Sariñena. Al final, entre doce mujeres, emprendieron aquella ilusión que poco a poco y con trabajo y esfuerzo se fue haciendo realidad. En un principio el ayuntamiento cedió el local donde había estado la caja de ahorros, en la plaza de la iglesia. Luego se trasladó al edificio del Hospital, en el barrio del Carmen, allí estuvieron varios años “El alcalde Ángel Mirallas colaboró y nos ayudó mucho”. Al tiempo, Mirallas les llevó a visitar una casa para ver que les parecía, era la casa de La Miguela, antigua fonda que actualmente alberga el museo. La casa les encantó y gracias a una escuela taller se rehabilitó y se instaló el museo: El museo de La Laguna de Sariñena.

“Muchas cosas se fueron recogiendo casa por casa y por corrales, íbamos como traperas convenciendo a la gente”, por suerte contaron con gran ayuda, entre ella los hijos de René, que con el camión transportaron varías cosas “y también gracias a José del ayuntamiento”. En la etapa del hospital estuvieron durante unos 12 años y desde el grupo de mujeres se encargaron de enseñar el museo al público cada vez que lo solicitaban, sin duda fue una encomiable labor. En la revista “Quio, de Sariñena y Los Monegros” ponían un listado de las visitas de cada periodo.

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Desde su ventana, René siempre ha contemplado la vieja ermita de Sariñena, una ermita románica del siglo XIII de la que peligraba su integridad, ante un inminente riesgo de desaparición. René decidió que tenía que hacer algo y, aunque los primeros movimientos se iniciaron en 1980, es en 1995 cuando se constituyó la Asociación Amigos de la Ermita “Me dijeron que podía hacer una asociación, así que recurrí a la cofradía de la virgen de las Fuentes”. La gente fue animándose y la asociación fue creciendo, peligraba la base de la ermita que empezaba a quedar colgada sobre la ripa del río Alcanadre. La Confederación Hidrográfica del Ebro costeó en 1997 la primera fase con la construcción del primer muro que consolidaba la base y luego la segunda, en 1999, que completaba el muro hasta el nivel de la ermita, unos 22 millones.

“Al final fue una obra de urgencia, el encargado dijo que antes de un año se habría caído”, así fue, el arquitecto del gobierno del Gobierno de Aragón, Carlos Aranda, había realizado un informe en el que aseguraba “la cantería era extraordinaria, pero el edificio corría verdadero peligro de caer por fallo del terreno”. Con aquella obra la asociación logró su gran objetivo, preservar la ermita de Santiago de Sariñena, todo un símbolo de la villa monegrina, donde cada 15 de mayo se acude en procesión.

Pero la asociación no se quedó allí y continuó y continúa trabajando por su amor por la ermita y son muchas las acciones, obras y reparaciones que se han ido realizando. En 1999 la escuela taller de Sariñena reconstruyó el nevero, en el 2000 la familia Gascón-Villacampa donó la campana Virgen de las Fuentes e Ilda Gómez confeccionó un mantel artesanal.

Se recuperó la antigua cruz de término gracias al excepcional trabajo del maestro cantero Carlos Goñi “se pagó todo desde la asociación” y fue terminada e instalada en el 2001. “La cruz de término, sufragada por los asociados, se encargó al cantero Carlos Goñi. Consta de basa, fuste, faldón y cruz. La base es lo único que queda de la antigua cruz. En el fuste hay cuatro caras o quimeras grabadas, que según antiguas creencias protegían a la cruz de daños externos. En el faldón se representa a Santiago Apóstol, San Eufrasio, Santa Águeda, San Antolín, San Isidro Labrador, San Jorge, Santa Ana con la Virgen y San Pedro. En la parte anterior de la cruz, se representa a Jesucristo, la Virgen, San Juan y María Magdalena, con tres figuras que ayudan. En la parte posterior, están la Virgen de las Fuentes y el niño. Todo ello creación original de Goñi” (Marga Bretos. Diario del Altoaragón).

En el 2005 se restauró el tejado de la ermita gracias al gobierno de Aragón, obras con las que la asociación además arregló la espadaña, bancada y puerta lateral.  En el 2006 se llevó la luz instalándose la iluminación interior y exterior. En el 2007 se encargó la escultura de Santiago a Carlos Goñi. Se arregló el óculo con alabastro que puso Carlos Goñi y se arreglaron las puertas “se abrió la puerta lateral que estaba tabicada”.

Para Santiago se hace misa y la asociación obsequia con magdalenas y refrescos. También hubo la idea de hacer una pasarela peatonal para conectar, por las antiguas pilastras del desaparecido puente, con Sariñena.

Actualmente la ermita románica-gótica de Santiago de Sariñena del siglo XIII, fundada por san Eufrasio y lugar de paso de uno de los muchos ramales del Camino de Santiago, goza de gran salud. El trabajo y esfuerzo de la asociación han hecho posible su dignificación constituyendo un extraordinario espacio patrimonial, histórico y de ocio. Peo la obra no estuvo exenta de cierta polémica, pues hubo quienes veían inevitable su caída o un gasto inútil. Pero el trabajo, el tesón y el cariño por lo nuestro han apuntalado firmemente todo un emblema de Sariñena para las futuras generaciones.

Cuando René observa desde su casa la ermita, sin decir nada, la siente y ahora la ve blanca y protegida, la satisfacción es enorme. “Hay que terminar de adecentarla y continuar cuidándola. Una persona sola no hace nada, el valor ha sido el grupo, todos los socios, la gente que ha donado, el curso de restauración de muebles, las personas que han ido a limpiar… la gente ha colaborado mucho ¡todos a una!”.