Julián Royo Martínez


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Por Aitana Millán Romanos. Tercero de la ESO B. IES Gaspar Lax.

Julián Royo Martínez, nació el 10 de septiembre de 1929, en la calle del Rincón de Goya de Sariñena. Sus padres, Julián Royo Laín y Dolores Martínez Gil, nacieron aquí; su padre era agricultor y su madre trabajaba como ama de casa. Tuvieron tres hijos, el mayor de ellos Santiago Royo Martínez que trabajó como agricultor y albañil, ya que casi todos los jóvenes de esos años trabajaban como agricultores, ganaderos o pastores. El mediano de los tres llamados Pedro Royo Martínez trabajaba como agricultor al igual que sus dos hermanos. Julián el pequeño de los tres trabajó como agricultor y luego como constructor en una fábrica de pretensados.

Antiguamente, casi todos los hombres trabajaban en el campo y las mujeres como amas de casa. Él vivió la guerra y la postguerra, ya que nació un poco antes de que empezara la guerra civil española. Los jóvenes de su edad solían jugar a marro, a marro inglés, a pitos o a cartas. Él y sus hermanos solían ayudar a su padre en los trabajos del campo y con los animales.

Cuando él nació, no había agua en las casas hasta mucho después de la guerra, así que tenían que ir a buscar agua potable a las fuentes. Concretamente, en su casa tenían un poco de luz, tres bombillas para dar luz a toda su casa, pero en muchas de las otras casas no había nada de luz. En su casa tenían muchos animales como gallinas, tocinos, conejos y burras que usaban para trabajar.

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Su etapa estudiantil fue bastante corta, ya que fue a la escuela de párvulos durante tres o cuatro meses y estuvo tres meses en la escuela de primaria. Con nueve años, dejó de ir a la escuela y con trece se fue a guardar el ganado a los pirineos y a trabajar en el campo. La vida en el pueblo era un poco mala porque las calles eran totalmente de tierra y cuando llovía apenas se podía andar por las calles porque estaban todas completamente embarradas. La juventud la pasó trabajando en el campo y se fue a la mili.

Un tema interesante del que podemos hablar es el de las fiestas de Sariñena en esos tiempos, según él, las fiestas eran pobres, tenían bailes populares y el ayuntamiento contrataba a una banda de música que actuaba todas las tardes en la plaza del ayuntamiento. A diferencia de hoy en día, en las fiestas de hace ochenta o setenta años aproximadamente no había ningún tipo de fuegos artificiales. Algunos bailes de su época eran el vals, el chotis y el pasodoble.

Ahora os voy a redactar algunas de las muchas anécdotas que le ocurrieron a Julián cuando era joven:

  • Con trece años estando de pastor le robaron dos corderos, pero finalmente averiguó quién había sido.- Un día, a sus dieciséis años, a las seis de la mañana de un día de verano le pegó una patada un burro y le rompió la ceja.
  • En los tiempos de la guerra, estaba Julián en casa de uno de sus vecinos que tenía un galgo. Él solía jugar con el perro pero un día le tiró al suelo y le hizo daño en la muñeca. A los pocos días su madre lo llevó al hospital, actualmente la casa que se sitúa en cima del Bonarea, y el médico lo curó, ya que llevaba cuatro o cinco días con el brazo roto.

Se casó por la iglesia con Carmen Millera Pueyo y se fueron de viaje de novios a Zaragoza y Barcelona durante ocho o diez días. Tuvieron dos hijos, la pequeña, Inma Royo Millera que trabaja como auxiliar de geriatría y el mayor, José Luis Royo Millera que trabaja como panadero en su panadería de Villanueva de Sijena.

Él solía vivir en la casa donde nació en la calle Rincón de Goya, esa casa era muy vieja, pero la tiraron y la volvieron a hacer nueva; tenía un patio, un corral, un comedor, una cocina, un lavabo y tres habitaciones. A los 16 años se mudaron a la casa donde sigue viviendo hoy en día, en la calle Portal de Belén. Cuando era joven solía ir a ver el fútbol y a bailar porque a su mujer le encantaba bailar. Las tradiciones que tenía era ir de tertulia con sus amigos y merendar con ellos. También iba a misa los domingos con todos los jóvenes.

COMIDA 001 Julian.jpgEn su pueblo había un montón de edificios y tiendas; había posadas, tiendas de alimentación, un estanco, una carnicería, una tienda de ropa, una tienda de telas, un hotel, taxis, un tren, autobuses, un molino y varios hornos donde las mujeres horneaban el pan que amasaban en sus casas. En esos años, no había móviles, ordenadores, tablets ni televisiones. Tampoco había teléfonos. Pocas casas con luz y ninguna con agua potable ni desagües. La mentalidad de los jóvenes de esa época era muy cerrada y ellos eran muy tozudos.

Ahora vais a poder leer algunos refranes que nos ha nombrado Julián:
– En abril aguas mil
– El agua de enero hace dinero
– Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
– Marzo ventoso y abril lluvioso, hacen a mayo florido y hermoso
– A caballo regalau no le mires el diente
– A caballo regalau no le mires el pelo
– Cada puchero tiene su cobertera y se casa con su tapadera

También podemos leer algunas palabras antiguas:
– Pozal
– Albarda
– Aldaba
– Alforjas
– Arriero
– Rabadán
– Refajo
– Saya
– Arroba
– Banqueta
– Candil
– Fanegas
– Libras
– Galera
– Legua
– Onza

Y algunos de los remedios que usaban.- Hierbas
– Ventosas
– Friegas con aceite de romero
– Friegas con anís
– Usaban una planta llamada ruda, que la ponían en las cuadras para que protegiera a los animales.

Sus creencias eran en el sol y cree en Dios.

Ahora os voy a nombrar algunos de los trabajos que existían en sus tiempos y ahora han desaparecido en Sariñena:

– Cañicero
– Aguacil
– Sereno
– Repartidor de leche
– Alfarero
– Estañador
– Campanero

Y por último algunas de las comidas que eran típicas en esos años:

– Caldereta de ternasco
– Sopas de ajo
– Sopas de pan
– Salmorrejo
– Farinetas
– Migas
– Patatas con bacalao

Gracias Julián por todo lo interesante que nos has contado.
Aitana Millán Romanos
Tercero de la ESO B

Félix Tabueña Tabueña


Félix nació en Pallaruelo de Monegros en 1927. Fue un 21 de febrero pero en el DNI se equivocaron y le pusieron el 22, así que no tuvo más remedio que asumir su cumpleaños el 22 de febrero. Su padre era agricultor y pastor, especialmente era capador y capaba muy bien los mardanos, iba a muchos pueblos de capador, entre ellos Lanaja y Castejón de Monegros: “Les retorcía un testículo, los revolvía al revés y así mataban el nervio, después  ataba una cuerda hasta que encallaba”.  

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Fueron siete hermanos, pero su madre murió muy joven y pronto tuvieron que trabajar, algunos emigraron a Barcelona. Félix fue a la escuela con cuatro o cinco años pero la guerra la interrumpió. Iba con José María, un maestro de Tardienta, y al menos le dio tiempo para aprender a leer y escribir.

Tras la guerra le mandaron a casa Ruata para hacer “mandaus”. Félix era muy joven y ayudaba en la casa: ayudaba a la cocinera, iba a buscar y reponer leña, ordeñar y apacentar las cabras… vamos, a todo lo que le mandaban. Al ser tan joven, la señora de la casa, la Pelai, le mandaba a la escuela para que aprendiera. Pero el maestro, al verlo llegar tarde el primer día, prácticamente lo despachó de la escuela “¡Qué ya había dado la clase!”. Al enterarse la Pelai fue a quejarse a la escuela y enfadada regañó al maestro “Lo puso como un guante y exigió que no lo volviese a despachar”. A partir de entonces, el maestro Don Paco, que debía de ser de Albalatillo, lo trató muy bien y nunca más dijo nada malo. Con Don Paco, Félix aprendió mucho «Hacía leer el Quijote y muchas fabulas».

Félix realizó el servicio militar a los 21 años, estaba de pastor de casa Ruata y avisó que marchaba, pero al final le retrasaron un año de mili. Así, Félix marchó a Castedefell, a la torre donde estaba su hermano, y allí estuvo un año cultivando verduras antes de hacer la mili.

“En Pallaruelo de Monegros había prácticamente tres casas que tenían unas tres partes del monte de Pallaruelo, casa Pelai, Servando y Soldau, también estaba la casa fuerte del Maleno Tenían hasta criau. Esas casas empleaban a más de la mitad del pueblo para sus labores. Los demás trabajaban para sus casas o tenían que buscarse la vida por el mundo.”

“Las mulas labraban mejor, las mulas buenas.” Con las mulas de la casa iban a buscar leña, cogían romeros, ramas de sabina y pino, ginestas… Algunos iban a Sariñena a vender fajos de leña, su abuela, con cuatro zagales, bajaba a Sariñena a vender leña y, a cambio, se llevaba algo de patatas para casa.

El agua la iban a buscar a la balsa con mulas, carretillos y pozales, llenaban cantaros, toneles y cubas y cada cierto tiempo tenían que limpiar el barro que se acumulaba en el fondo de las balsas. Las  mujeres iban con cantaros y las casas ricas con cubas que llenaban con pozales de 10 litros “Cabían unos 90 pozales en cada cuba y el aljibe más grande de Pallaruelo cabía 32 cubadas”. Los aljibes de las casas se llenaban con la mengua de enero, cuando más helaba para asegurar la mejor calidad del agua. “Cuanto más hielo mejor”, antes helaba mucho, recuerda Félix, “Las balsas por lo menos tenían tres dedos de hielo y pasaban por encima”. En invierno, a veces, tenía que romper el hielo con la jada para que el ganado pudiese abrevar. Estaban las balsas del Consejo, del Tozal, la balsa buena y la del Tío.

Por el monte había caza, tanto conejos como perdices, los viejos iban a la espera y los zagales encorrían perdiganas “Al segundo vuelo ya se podían atrapar y se usaban para reclamo”. Pagaban por ellas, “Antes la gente era muy espabilada”. Ponían cepos para los conejos ”Los viejos eran mejores, los cogían sólo por la pata pero no los mataban. Las raposas lo sabían y al sentir los gritos iban y cogían el conejo mientras que el cepo lo desperdigaban por el monte. Los nuevos cepos los cogían por el cuerpo y los mataba en el momento”.

“La cosecha solo era buena los años que llovía, pero esos solo eran muy pocos años”. Cuando tuvo edad, Félix fue a la siega y a la trilla, aunque trabajó toda su vida de pastor para casa Ruata. Un año estuvo en Sariñena, era de crio, con 15 o 16 años, en casa Torres, pues se habían quedado sin pastor, de rebadán. En casa Torres trabajó con tío Miguel, el de la Polonia, en las Almunias y por la zona del Moscallón, “Ha cambiado todo mucho, no se criaba nada y ahora ni se reconoce”. Félix cogía setas de cardo “Había muchas siempre que la primavera hubiese sido lluviosa. Había dos hombres de Sariñena que se dedicaban a coger setas y luego las vendían”.

Se compraba todo en Sariñena, aunque en Pallaruelo estaba la tienda de la tía Cruz, donde el tío Pito iba a Sariñena con un carrer pequeño para comprar lo que vendían. También estaba la tía Juliana con su estanco y café. Había un horno de pan para todo el pueblo, había horneras y el horno estaba en la plazeta donde estaba correos, “El antiguo horno pasó a casa Ruata a cambio del solar donde ahora está el frontón”.

De pastor, al principio, iban dos pastores. Félix iba con el abuelo Genaro, quien luego fue su suegro. El abuelo de su suegro ya estuvo de pastor en casa Ruata. Antes casa Ruata era casa Asín, hasta que tuvieron dos hijas, una se casó con un Ruata de Alcubierre y otra en casa Torres de Sariñena. Así, iba el mairal y el rebadán, con unas 500 cabezas en casa Ruata, en casa Pelai habría unas 400 y en casa el Soldau con el Maleno unas 400. Antes en Pallaruelo habría unas 3000 cabezas y ahora ninguna. Pastaban por todo el monte y algo en Moncalvo, por el corral del Miñón, del Bolero, el cantero… En las casas ricas no dejaban tener ganado propio a los pastores de casa, pero a Félix le dejaron tener su propio ganado, tuvo unas cuarenta ovejas y las apacentaba todas juntas. Con Jesús Labrador fue seis años juntos «Era muy cazador y cogía muchos conejos».

Cogían rabosas por la piel, las despellejaban por la boca hasta que les dijeron que luego las abrían y a partir de entonces las despellejaban como los corderos. En primavera ya no valían, no te las compraban “Es cuando mudan y el pelo se deshace”. Por el monte comían poco, algo de judías con una patata. Llevaban un puchero y se hacían la comida en el monte. Iban con una burra o un burro castrado, llevaba una alforja de piel que cosía su suegro. En la alforja llevaban el puchero, la comida, las fiambreras de latón, el vino en el botico “Cabían 5 litros” y, entre muchas otras cosas, dos cantaricos de gua. Los cantaros los compraban en La Almolda “Había dos alfareros muy buenos”. Les llevaban leña de romero y a cambio se llevaban jarricos, cantaricos y luego botijos. Los cerraban con un manojo de tomillo, así el agua respiraba y se conservaba mejor.

 Se aseaban con un pozalico en el corral, los críos en un barreño. Para las fiestas, en la víspera, se lavaban en la balsa de los animales. Su hermano se casó en Lanaja y se casó con la tía Paca, una mujer que Macario Andreu recordaba haber oído relatos sobre la picadura de la tarántula. Félix no se acuerda mucho, cuando picaba se llamaba a un tañedor que tocaba la guitarra y el afectado tenía que bailar sin parar hasta que los efectos desaparecían.

Félix atesora gran sabiduría, aquella propia de la vida en el monte, de pastores, una forma de vida que se transmitía de generaciones tras generaciones. Un artista en el labrado de la madera que ya tratamos en el 2013 Félix Tabueña Tabueña, pastor monegrino. Con Félix siempre se aprende y, sobretodo, se pasa muy buen rato, gracias Félix!!

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

María del Carmen Royo Vicente


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Por Aitana Millán Romanos. Tercero de la ESO B. IES Gaspar Lax.

María del Carmen Royo Vicente, nació el 26 de agosto de 1951, en la calle La Rosa de Sariñena. Sus padres se llamaban Santiago Royo Martínez y Teresa Vicente Julián, nacieron aquí, en Sariñena; su padre era agricultor y su madre trabajaba como ama de casa. Tuvieron tres hijos, el mayor de los tres Juan Antonio Royo Vicente que trabajó como fresador y tornero. La mediana de los tres Mari Carmen Royo Vicente que trabajó como sastre y cosiendo balones para una fábrica. Y por último la pequeña, Lola Royo Vicente, que trabajó como hostelera en su propio hotel de Francia. Los trabajos más típicos de los jóvenes de aquella época eran sastres, mecánicos, agricultores o ganaderos.

Su infancia fue muy feliz, ya que pasaba todo el día jugando con sus amigas en la calle, no como ahora, ya que todos los jóvenes pasan el día con los móviles y videojuegos y no pasan tiempo con sus familias y sus amigos. Los jóvenes de su edad solían jugar a marro, a las canicas, al aeroplano, a comba, a polis y cacos y a churro, media manga y manga entera. Ella y su hermana menor solían ayudar a su madre con los trabajos de casa, mientras que su hermano mayor ayudaba a su padre con los trabajos del campo. Durante toda su infancia sí que hubo agua y luz en las casas. En su casa tenían muchos animales como gallinas, patos, conejos, corderos o cerdos.

Su etapa estudiantil fue bastante larga, ya que fue a la escuela con las monjas desde que tenía catorce meses hasta que llegó a los dieciséis años. Ella ayudaba a las monjas con su labor de enseñar y cuando las monjas se tenían que ir a otra clase o a otra instalación del colegio, ella vigilaba que toda su clase se portase bien mientras ellas no estaban. La vida en el pueblo era mucho más tranquila que la de hoy en día. La juventud la pasó trabajando como sastre, pero sobretodo jugando y pasando tiempo con su familia y con sus amigos y amigas.

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Un tema interesante del que podemos hablar es de las fiestas de Sariñena en los años 60 y 70, según ella, las fiestas eran muy divertidas y tranquilas. Eran bastante parecidas a las fiestas de hoy en día. Había unas ferietas con bastantes atracciones, fuegos artificiales al finalizarlas, baile en el casino y una orquesta cada noche. A diferencia de las fiestas de estos años, en las fiestas de hace treinta y cuarenta años había vaquillas y los jóvenes se lo pasaban genial con ellas. Algunos de los muchos bailes que bailaban los jóvenes en su época eran el pasodoble, el vals, la rumba y el rock and roll.

Ahora vais a poder leer algunas de las anécdotas que le ocurrieron a Mari Carmen cuando era joven:

– Un día al salir de misa, se acercaron con su hermana y unas amigas a una acequia que pasaba por el pueblo. Su hermana se cayó a la acequia y se quedó atrapada debajo del puente. Cuando la consiguieron sacar entre todas las amigas, se fueron a su casa para que se cambiara el vestido y que no se enterara su madre, porque había
estrenado el vestido ese mismo día y estaba lleno de barro y mojado.

– Subieron un día a las fiestas de la estación y al bajar, como era de noche, al pasar por delante del cementerio echaron a correr porque tenían miedo.

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– Cuando abrieron las piscinas de Sariñena, por la noche saltaban la tapia para ir a bañarse, y un día al saltar la tapia para volver a casa se le cayó una sandalia y tuvo que ir hasta su casa con un pie descalzo y el otro con la sandalia. Se casó por la iglesia el veinte de mayo de 1978 con Antonio Romanos Pascual y se fueron de viaje de novios a Francia durante diez o doce días. Tuvieron dos hijos, el pequeño, Santiago Romanos Royo que trabaja como tractorista y la mayor, Desi Romanos Royo que trabaja como administrativa en una empresa. Ella solía vivir en la casa donde nació, en la calle la Rosa; esa casa tiene un baño, una cocina, un garaje, un patio de luces, cinco habitaciones, un comedor y un granero. A los 48 años se mudaron a la casa donde vive actualmente en la calle Rondalla Aires Monegrinos.

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Cuando era joven solía ir a ver el cine, al baile en el casino y a la discoteca con sus amigas. Las tradiciones que tenía era ir a misa los domingos y al salir de misa ir a dar un paseo con sus amigas por el pueblo. En su pueblo había un montón de edificios y tiendas: fuentes, dos farmacias, dos cines, una discoteca, un Frankfurt, bares y restaurantes, tiendas de alimentación, un estanco, una carnicería, tiendas de ropa, una tienda de telas, un hotel, taxis, trenes, autobuses, un molino y panaderías.

En esos años no había móviles, ni ordenadores, ni tablets… ‘’La vida de antes era mucho más tranquila y familiar que la de ahora’’ nos cuenta Mari Carmen. La gente de esa época era muy tozuda pero eran muy abiertos.

Ahora os voy a escribir algunos de los muchos refranes que nos ha contado Mari Carmen:

– En abril aguas mil
– De tal palo tal astilla
– No hay mal que por bien no venga
– El que debajo de hoja se posa dos veces se moja
– Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
– Marzo ventoso y abril lluvioso, hacen a mayo florido y hermoso

También podemos leer algunas palabras que decía ella cuando era joven:
– Pozal
– Kia
– Mozeta
– Aldaba
– Refajo
– Candil

Y algunos de los remedios que usaban.

– Guindas con anís para el dolor de tripa
– Cebolla asada para los granos
– Ventosas para los catarros

Su creencia es en Dios

Ahora os voy a nombrar algunos de los trabajos que existían en sus tiempos y ahora han desaparecido en Sariñena:

– Sastre
– Aguacil
– Sereno
– Acomodador de cine
– Campanero
– Repartidor de leche

Y por último algunas de las comidas que eran típicas en su época:

– Salmorrejo
– Rancho
– Farinetas
– Caldereta de ternasco
– Sopas de ajo
– Patatas con bacalao

Gracias Mari Carmen por todo lo interesante que nos has contado
Aitana Millán Romanos
Tercero de la ESO B

Paco Villellas Arasanz


Natural de Capdesaso, Paco Villellas Arasanz nació en 1933.Su padre fue ferroviario en la Estación de ferrocarril de Sariñena: “Limpiaba y encendía las máquinas de vapor. Las reparaba y las volvían a encender con leña, primero echaban unas pastillas y luego la leña para después ir echando viguetas de carbón”. Su madre trabajaba en casa, fueron tres hermanos.

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Paco fue a la escuela de Capdesaso hasta los 13 años. Primero les daba clase uno de casa Paul quien, aunque no era maestro, enseñaba a los críos. Luego ya llegó un maestro oficial “Don Andrés”. Entonces igual estaban una treintena en la escuela “Había clases separadas de chicos y chicas”.

De crío, Paco iba a la fuente a refrescarse y jugaban con una pelota de goma, a marro, a burrico falso (churro, media manga, manga entera), a ladrones y ministros y al frontón. Durante las fiestas patronales disfrutaban de la orquesta “Estrellas Negras” de Binaced y la orquesta “Colombia”, con 16 años los mozos pagaban a los músicos y, para que saliese más económico, iban a comer cada día a una casa. Se hacían carreras de bicicletas: “Se colocaba una cuerda con anillas y tenían que pasar un lapicero por las anillas”. Para los quintos se hacía merienda y bailes y para Santa Agueda las chicas les sacaban a bailar, hacían merienda y baile tarde y noche. En las fiestas del 3 de mayo se iba a Santa Elena.

Paco bajaba mucho a Sariñena, en la plaza del ayuntamiento estaba la tienda de bicicletas de Perico. Una vez, por la plaza, conoció a quien luego fue su mujer Magdalena Laín Martín, natural de Sariñena de casa Carrasca por parte paterna y Cuquera por parte materna. Luego, Paco bajaba a Sariñena al baile, con la bicicleta “Una vez volviendo, a las dos de la mañana, se me reventó una rueda a la altura del olivar de Juanillo, tuve que volver andando”. Han tenido dos hijos, su hijo Paco ha continuado en el mundo ferroviario y Elena es periodista.

De chico, Paco trabajaba en la huerta, iba todos los días con la burra hasta que a los 18 años entró a trabajar en la Renfe. Empezó de ayudante con su padre, ayudando a encender maquinas. Le hubiera gustado ser fogonero o maquinista pero no pudo ser. Al principio iba andando desde Capdesaso hasta la estación, hasta que ganó algunas perricas y se pudo comprar una bicicleta, una Orbea, después tuvo una BH.  Al tiempo comenzó como ayudante mecánico y a los ocho años le hicieron mecánico “Oficial montador”.

En la estación había una rotonda para dar la vuelta a las maquinas, los maquinistas hacían noche en la estación, en el edificio en el Cuarto de Agentes, “Tanto los que venían de Lérida o Zaragoza pernoctaban en Sariñena”. Paco estuvo por lo menos veinte años trabajando en la estación ferroviaria de Sariñena, pero cerraron el depósito de vapor y lo mandaron a Barcelona. Allí estuvo 2 años temporal en calderines, cobraba como jefe de equipo, luego al puerto a carga y descarga de contenedores. Después lo trasladaron a la Barceloneta a material móvil y más tarde en Can Tunis, cerca de la Seat, donde estuvo de mecánico de trenes hasta que se jubiló. En Barcelona estuvo en total veinte dos años y cuando se jubiló volvió a Sariñena.

“En la estación de ferrocarril de Sariñena había varias secciones de material y tracción, de material móvil, el jefe de estación y obreros…. Estaban las brigadas de mantenimiento y arreglo de vías. Entonces no había maquinaria y se hacía todo manual.  Había guarda frenos cada pocos vagones para frenar el convoy ferroviario, hasta que llegaron los frenos automáticos y desaparecieron la figura de los guarda frenos.”

Paco es memoria viva de lo que significó la Estación Ferroviaria de Sariñena, una gran actividad que nos ha acercado con gran cariño, gracias Paco.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

María Jesús Millera Casañola


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María Jesús nació en Sariñena el 17 de junio del 1929, en la calle Mercado, donde antiguamente estaba telégrafos, en el 2º piso. Era la misma casa donde luego estuvo la carnicería del Carrizo. Sus padres llevaron El Casino de Sariñena, del que su padre fue conserje hasta que estalló la guerra.

Fueron seis hermanos, cuatro chicos y dos chicas. María Jesús fue poco a la escuela “Se interrumpió con la guerra”. Durante la guerra tuvieron que evacuar el pueblo y la familia marchó a Francia. De Sariñena partieron con un tren de carga, recuerda María Jesús: “En Francia estuvimos refugiados unos tres meses”. A su padre no lo dejaron pasar a Francia así que al poco los reclamó y pudieron volver.

Al principio vivieron en un pueblo cerca de Bilbao, en Las Arenas, donde su padre se colocó en un taller mecánico y su hermano se incorporó como tornero. Cuando por fin regresaron a Sariñena fueron a vivir al barrio de La Estación de Sariñena. Llevaron el bar enfrente de la Estación Ferroviaria “El Parador”, donde actualmente está casa Francisquer. En el bar daban de todo: cafés, desayunos, almuerzos, comidas, meriendas y cenas; su madre era quien cocinaba. Al bar iban los jefes, los factores y el resto del personal de la estación. María Jesús fue a la escuela del barrio que se encontraba en el antiguo puesto de la Cruz Roja. Aún recuerda mucho a una maestra que se llamaba Amalia. Eran otros tiempos: “En el barrio no había ni agua por las casas, solamente había una fuente pública donde teníamos el bar”.

“En el barrio de La Estación las fiestas eran muy buenas”, recuerda María Jesús, “Duraban tres días”. Con el tren se hacía mucho estraperlo: “Muchos ferroviarios compraban saquetes de trigo”. Muchas mujeres subían a la estación con el coche que hacía viajes de la estación a Sariñena y viceversa: “Tenían que esconder el estraperlo para que no les pillasen las fuerzas del orden público, no te podían ver, si te cogían te multaban”. Otras mujeres subían a coger carbón, las briquetas, “Cuando paraba el tren, por donde estaba la maquina fija, las mujeres recogían el carbón”. Hubo dos atropellos mortales debido a las maniobras que hacían los trenes y que en una ocasión arrollaron a dos mujeres mientras recogían carbón; una mayor y otra más joven: “Cada día había unas cuatro mujeres fijas recogiendo carbón por las vías”.

“Entonces había un gran movimiento en la estación, ahora da una gran pena verlo todo tabicado”.

A pie, María Jesús bajaba a Sariñena junto a otros chicos y chicas del barrio, bajaban a bailar al casino y al cine Victoria: “Al baile no entraba todo el mundo, ni de cualquier manera, había mucho control”. A veces iban al baile del bar de Porra, pues allí podían entrar todo el mundo.

María Jesús se casó a los veinticuatro años con Manolo Mir., cuya familia regentaba una taberna en Sariñena. Los abuelos de Manolo ya habían tenido la taberna hace años, era un negocio familiar. Reformaron la taberna y la transformaron en un bar restaurante. Allí nacieron los hijos pequeños, el mayor nació en la estación. María Jesús ha sido cocinera, hacía de todo, todo tipo de comidas y eventos como comuniones “En el bar siempre han trabajado los de casa”.

A María Jesús le gusta mucho la música y sabe muchas canciones. Su hermano mayor era músico, tocaba el violín y el piano y su hijo Alfonso fue cantante en la Orquesta Cobalto. Es algo que han heredado sus nietos a quienes les gusta también mucho la música.

Pero esta historia no podía terminar sin conocer el origen del mote “El Cubano”. Todo se debe a que una tía de Manolo trabajó de ama de llaves en una casa de cubanos en Sitges. Manolo, de joven, pasó allí alguna temporada y, una vez en Sariñena,  al verlo Moreno y con el pelo rizado comenzaron a llamarlo “El Cubano”, quedando para siempre el sobrenombre de Manolo “El Cubano”. Gracias María Jesús por todo lo contado.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

Ángel Labrador Labrador


Ha sido durante muchos años mayoral del dance de Valfarta. Ángel es memoria viva del dance pero también de la vida de la pequeña localidad monegrina de Valfarta. Con Ángel repasamos parte de su memoria, del dance y de Valfarta, nos abre sus puertas con gran familiaridad, aquella tan propia de los pueblos de antes. 

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Ángel nació en Valfarta en 1938 en el seno de una familia de agricultores: «En Valfarta había de todo un poco, algo de ovejas, colmenas, el agua de balsas… todo ha sido agua de balsas”. En casa guardaban el agua en aljibes y tinajas y en el aljibe moderno guardaban hasta 15.000 litros de agua. El aljibe nuevo lo hicieron cuando Ángel ya estaba casado, pues antes se guardaba en tinajas. Su mujer Felisa es natural de Bujaraloz y a los doce años ya comenzó a servir en una casa acomodada. El agua la iban a buscar con una mula y una cuba: «La balsa a la entrada de Valfarta era para las ovejas y mulas, mientras la balsa buena era para beber. Estaba más alta y recogía el agua que venía de la ermita. Hace años que se enronó la balsa”. También había algo de viñas, oliveras y almendreras: “El regadío llegó a Valfarta hace 40 años, sobre 1980”.

“En Valfarta había casas incluso con hasta tres familias” y cuando Ángel iba a la escuela en clase eran de unos 15 a 20 chicos y chicas “Ahora no queda nadie”. A los 13 años ya fue pastor, Ángel fue rebadán de ganado y entre cuatro hombres llevaban un rebaño de unas cuatrocientas cabezas de ganado lanar. A los 14 años marchó a Cataluña “Aquí no se cogía nada”. Eran cuatro hermanos y una hermana, toda la familia marchó durante nueve años a trabajar a una finca de Cataluña: “Era una finca que casi estaba entre las tres provincias, Tarragona, Barcelona y Lérida, por La Panadella”.  Luego, Ángel volvió a su Valfarta natal.

“Los primeros tractores había que solicitarlos”, primero tuvieron un Lanz de 38 caballos que tenían que enchegar con una candileja, luego llegaron los Ebros de 45 caballos: “El paso de mulas a tractores y cosechadoras fue muy sustancial”. La primera cosechadora la llevaban arrastrada por el tractor, era una Santana, luego tuvieron una Class.

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Dance de Valfarta

Ángel ha vivido toda la vida el dance. Empezó de pequeño, eran cuatro hermanos y los cuatro comenzaron a danzar pronto. Los jóvenes comenzaban con los volantes pero él comenzó en un cuadro de mayores. Al tiempo llegó a ser mayoral, cargo que ha ejercido hasta 25 años.

Actualmente en el dance de Valfarta solamente se hacen las mudanzas y los diálogos, las pastoradas ya no se hacen. “Antes venía Vicente Capitán, el gaitero de Sariñena y después se llevaba a Sena en una tartana, había un coche que hacía de correo entre Sariñena y Valfarta”. Ahora de gaitero viene Martín Blecua, leva 33 años, acompañando el dance de Valfarta, y desde hace unos años Leandro Cucalón y Javier Espada. Con el dance se sube en procesión danzando hasta la ermita, la misa es en la iglesia, se sube y se hace un reposo, un descanso, luego se hace el himno de San Miguel.  Se interpretan las diferentes mudanzas: “Ay cardelina, Las aves y las flores, El broquel, San Miguel, Hoy celebramos fiesta… son muy melodiosas”. “En Bordando” es una mudanza que dejaron de danzar y de la que no se acuerdan: “Era muy curiosa y debía de ser muy difícil, por eso se fue dejando”.

“El mayoral de La Almolda dijo que era más bravo el dance de Valfarta”, de La Almolda venía el gaitero Mariano Labat “El Moce”, una vez fueron a danzar a Jaca y cuando pasaron desfilando ante la presidencia Mariano Labat cortó el dance.

El dance estuvo parado los años de la guerra y después, los años que la familia de Ángel marchó. Lo reanudó con mucha ilusión el tío Agustín Labrador, antiguo mayoral, después fue Luis Miguel Dueso. Se hacen cuatro cuadros más el de volantes.

Antiguamente se hacían dichos y motadas, también hubo rebadán: “Había dichos que cada danzante discurría, lo decía cada danzante o algunos danzantes”. Salían de misa y ponían unos bancos alrededor de la plaza para ver el dance y entre mudanza y mudanza decían los dichos: “El rebadán quería hacer el papel de mayoral y rebadán”.

El día después de San Miguel se realiza un pasacalles y por las casas sacan para comer y beber. Ahora se danza el día de San Miguel y el sábado, antes se hacía, además de con palos, con broquel y espadas. Quedan a ensayar el domingo antes de San Miguel.

Dance Valfarta (1)

Ángel de mayoral con su familia que continúa la tradición.

Ahora en Valfarta están pocos, quizá viviendo unas 40 personas y a misa normalmente van ocho o nueve. La juventud al no tener trabajo han marchado y cada vez hay menos gente. Ángel se ha dedicado a los cerdos, cuarenta y cinco cerdas de cría: “Molía la cebada y se lo vendía a uno de Peralta”. Ángel llegó ir hasta pamplona para comprar un cerdo como semental.

Cuando comenzó sobraban danzantes, ahora faltan: “Se hacía el ofertorio, el tarirán y se ensayaba un mes antes, cerca del bar, en plena calle”. El dance de Valfarta continúa vivo haciendo vibrar de emoción cada año, formando parte de las fiestas y de sus gentes. Gracias Ángel por tu gran acogida y por tantos recuerdos.

 

Antonio Castejón Nogueras


Natural de Castejón de Monegros, Antonio nació en 1932. Su padre se dedicaba a las labores del campo, tenían sus propias tierras y además llevaban tierras de casas ricas de Castejón de Monegros. Se sembraba trigo y cebada: “venían años muy malos y no se cogía nada”. En casa fueron tres hermanos, él y dos hermanas.

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Antonio fue a la escuela hasta los trece años donde aprendió a leer, escribir y las cuatro reglas: sumar, restar, multiplicar y dividir. El agua la cogían de la fuente del pueblo y por los balsones del monte, que estaban fraguaus con piedra «Allí se sacaba el agua cuando llovía». En Castejón de Monegros no había huerta, sólo las casas ricas regaban con agua de las fuentes, había algunas viñas e higueras, poca cosa. En las casas se criaba algún cordero y se tenían dos o tres ovejas: Un pastor se encargaba de agrupar las 200 ovejas de las distintas casas y las apacentaba por el monte: “Por las tardes, a la vuelta, ellas solas volvían a cada casa”. En cada casa tenían 3 o 4 cabras para leche “Al ganado se les hacía ramas de sabina para que se alimentaran”.

“En Castejón de Monegros había dos o tres fuentes grandes y las casas ricas tenían algo de huerta”

En verano todos iban a la siega “Si había algo de cosecha”. El año 1949 fue muy malo “Aquel año sin sacar las gavilladoras de casa, no se cogió nada y en 1953 también se perdió toda la cosecha”. Con 14 años, Antonio ya labraba con los machos. Ha estado de pastor por las partidas de Castejón de Monegros, llevando ganado para una gran ganadería de Huesca: “Si te cogían se trabajaba para las casas ricas, sino a marchar, mucha gente marchó a trabajar al canal en Mequinenza”. También recogían esparto para venderlo a un comerciante.

Se recogía mucha leña de romero y se bajaba a vender a Sariñena, salían a las tres de mañana para llegar pronto a las seis de la madrugada, recorrían los 24 kilómetros con un carro tirado por mulas. La leña la cogían en el monte de Castejón de Monegros, se pasaban dos días haciendo leña, lo dejaban cortado en la era del Plano, donde tenían un corral. Lo vendían a tanto el fajo, por las calles y plazas. Con 17 años Antonio ya bajaba sólo a Sariñena a vender leña “Entonces, en Sariñena había unos cinco hornos de pan”. Bajaban unos tres o cuatro carros cada día para vender los fajos de romero aunque también iban a otros pueblos ”Hasta Quinto de Ebro o La Zaida”.  Se hacía leña de pino, pero sólo para casa “De estraperlo se iba a hacer pinos en la sierra de Jubierre. También hacían lotes de pinos, pero muy pocos”. Su padre no podía trabajar, le dio un parálisis que le invalidó,  así que Antonio tuvo que trabajar desde muy pequeño.

Con 14 años, en 1946, Antonio marchaba a La Almolda a trabajar ocho horas por 16 o 17 pesetas. Iba andando para trabajar en la construcción, a pico y pala, de la carretera, luego fueron a hacer la de Bujaraloz a Osera: “De Castejón de Monegros a La Almolda hay 8 kilómetros y tardábamos dos horas. Los de La Almolda vendían yesos.”

En 1953 fue a Bisaurri, cerca de Castejón de Sos. De Castejón de Monegros fueron veintiuna personas: “Para hacer un desmonte, a pico y pala, para una carretera”. Estuvo más de un mes gracias al contratista de Cantalobos Antonio Chesa Valdellón.

Antonio se casó en 1960. En Castejón había buenas fiestas, eran muy buenas, venían músicos todos los días y duraban tres días: “Se gastaban pocas perras, no había dineros. Iban orquestas buenas y se hacía el dance, todo a lo pobre”.

A los 38 años se dedicó a arrancar piedra para la construcción de los pueblos de colonización, muchas noches se quedaban a dormir en Lanaja: “En las cerros aparecen las cejas y allí está la piedra, piedra de cal, se hacía con todo: con pico y pala, con barrena…”. En La cartuja de Monegros apañaban la piedra y la abastecían a los albañiles. También trabajó en la construcción del túnel del canal de Monegros en la sierra “Se hicieron anillos de hormigón y se forraba con cemento”. “Lo Gavín”, le decían al terreno, “Se ganaba poco y se trabajaba mucho”.

También, Antonio se ha dedicado a la venta de verdura y fruta con una camioneta: “Primero con una Ebro y luego una Nissan”. Iba a Mercazaragoza a las dos de la mañana, muchas veces con su hijo y luego la vendían por los pueblos: “Lanaja, Candasnos, Peñalba… Hasta Lamasadera”. Alguna vez hasta atascó por alguna cuneta. “Luego han venido años mejores, aunque siempre todo costó mucho”.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

Cruz Ullod Borruel


Docente en el IES Gaspar Lax de Sariñena y gran comprometida con la cultura sariñenense, Cruz es todo un referente en el ambiente cultural de Sariñena, a través de grupos de lectura, presentaciones de libros y actividades varias. Además ha contribuido al estudio, memoria, difusión y reconocimiento de las victimas monegrinas del holocausto nazi.

Victoria.

Cruz Ullod y el grupo de lectura de Sariñena

Natural de Sariñena, Cruz fue una de las últimas en nacer en casa y por lo tanto en Sariñena. Fue gracias a Domingo Pardo “El Chespe”, practicante, comadrona y dentista. Su padre trabajó en las viguetas, en pretensados Alcanadre mientras que su madre trabajó en casa, además de dedicarse a cuidar críos. Son dos hermanas María Jesús y Cruz.

Fue a las escuelas viejas en la Ronda San Francisco, a parvulitos (párvulos) y luego a las escuelas nuevas, que comenzaron a funcionar entre 1969 y 1970. Con cariño, Cruz recuerda a las maestras Doña Rosalía, maestra de infantil, Doña Emilia y Tere Guillen “Doña Tere”. Emilia Aran “Doña Emilia” vivió en Sariñena muchos años con su marido Don Blas, también maestro. Vivieron en el bloque de la calle de las escuelas con la avenida Huesca y tenían una niña que cuidaba la madre de Cruz: “Doña Emilia tenía muy buen carácter, cumplía los años el mismo día, el 3 de mayo, y ese día invitaba a todos”.

Cruz consiguió una beca para la laboral de Zaragoza pero al final comenzaron a dar clases de bachiller en Sariñena. La quinta de Cruz fue la primera en cursar bachillerato en Sariñena, siendo al principio una extensión del Ramón y Cajal de Huesca: “El primer año sólo se dio primero de BUP, con dos clases, una para los de Sariñena y otra para los de los pueblos, pues acababan antes y a las cinco tenían que volver a sus pueblos con los autobuses de la escuela. Se iba de mañanas y tardes, hasta las seis”. Las clases se instalaron en el Edificio Sariñena, donde ahora está la óptica. Debajo estaba la discoteca “La dragón de oro” y algunas tardes escuchaban la música cuando los Boris, los propietarios de la discoteca, probaban el equipo y escuchaban nuevos discos.  Cada año fueron añadiendo un curso hasta llegar a COU, tuvieron que ampliar y fue entonces cuando también se acondicionó el edificio del Hospital, también conocido como el hospitalillo, en el barrio del Carmen: “Allí subieron los más pequeños, los de 1º y 2º de BUP”.

Desde los 14 años se dedicó a dar clases particulares en casa, Cruz montó una guardería en casa donde cuidaba y daba repaso a críos que iban de los 3 a los 9 años.  Con 16 años vivió la formación de la Agrupación de Peñas, fue una de las primeras socias “Tenía el carnet número ocho”.

Entre 1982 y 1987 Cruz estudió Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza. Luego trabajó unos años en Sariñena en la gestoría Geyca hasta que comenzó su carrera docente ejerciendo en Monzón, Graus, Priego (Cuenca), Pastrana (Guadalajara), un año en Sariñena, otra vez en Monzón, Grañen, cuatro años en Alcolea de Cinca y desde el 2006 en Sariñena.

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Cruz colocando placas en Mauthausen.

En el IES Montes Negros de Grañen coincidió, en el curso 2000-2001, con el investigador y profesor de historia Jesús Inglada. Aquel año hicieron un homenaje a los monegrinos muertos en Mauthausen: “Con los alumnos se buscó a familiares de los deportados, recopilando toda la información posible y realizando una semblanza de cada uno”. Luego se realizó una exposición y un homenaje en  mayo del 2001 en el que participó Mariano Constante, superviviente monegrino del campo de Mauthausen: “La familia de Mariano Constante era de Loarre, su padre fue maestro y ejerció en la escuela del barrio de la Estación de Sariñena. Luego fue destinado a Capdesaso, donde nació Mariano Constante”. Un año antes la jornada se dedicó a los maestros y maestras de la escuela rural, en la que también participó Mariano Constante.

Una vez en Sariñena, Cruz se hizo cargo del club de lectura de la asociación de mujeres “Durante años lo había llevado Emilia Loste”. Con el club hacen lecturas semanalmente en voz alta, comentan y debaten. Traen escritores y hacen excursiones, han estado en Ainielle y han visitado la exposición de Lita Cabellud en Zaragoza. Todo en coordinación con la biblioteca de Sariñena y la bibliotecaria Luisa. Además, Cruz creó el grupo de lectura de padres y madres del IES Gaspar Lax, se juntan una vez al mes o cada mes y medio y comentan el último libro que han leído.

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Placa de los monegrinos deportados en campos de exterminio nazis,

Cruz presentó varios años la propuesta para que alumnos del instituto de Sariñena viajasen al campo de concentración y exterminio nazi de Mauthasen. Al final fue aceptado en 2009 y Cruz fue con cinco alumnas, coincidiendo con los actos del 5 de mayo, fecha de la liberación del campo y los actos conmemorativos. Los alumnos del centro realizaron un trabajo de los que se seleccionaron los cinco mejores. El viaje fue subvencionado mitad por Amical de Mauthasen y la otra mitad por el programa del Gobierno de Aragón “Amarga Memoria”.  En el viaje estuvieron tres supervivientes del campo José Alcubierre, Esteban Pérez y Juan Camacho: “¡Qué no se olvide!, de ellos no salió ningún insulto ni odio, lo que querían es que no se olvidase y que la gente lo conozca”. Cruz hizo una placa con los nombres de todos los monegrinos y la dejó en el crematorio del campo junto a una foto de su tío. Además dejaron tierra de distintos pueblos de Los Monegros “La tierra la recogieron diferentes alumnos del instituto”.

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Cruz, las alumnas y José Alcubierre en Mauthausen. 

El viaje a Mauthausen fue “Muy emotivo”, señala una de aquellas alumnas, “Influyendo muchísimo tanto a nivel de enseñarnos cosas como a nivel emocional. Nos enseñó la importancia de la memoria histórica y de la lucha por la supervivencia en los campos”.

A partir del viaje se realizaron escritos, una exposición, una charla con Juan Manuel Calvo… El 14 de abril del 2010 se instaló un monumento en Sariñena en el parque “Territorio de paz” con la colocación de una placa de forja horadada con los nombres de los trece sariñenenses deportados a campos de exterminio nazi y una inscripción donde se puede leer: “En recuerdo y memoria de los deportados de Sariñena a los campos de concentración nazis, por vuestra lucha en defensa de la libertad y la democracia. Ayuntamiento de Sariñena. 14 de abril de 2010”.

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Juan Mariano Ballarín Clavería, Julio Casabona Gracia, Antonio Casabona Marías, Julio Cesáreo Casabona, Martín Epifanio Castán del Val, Francisco Castells Encontra, Antonio Coto Coto, José Coto Coto, Basilio Gil Sanz, Miguel Pardina Pueyo, Antonio Ponz, Manuel Royo Ballarín y Manuel Salinas Foncillas

El deportado monegrino Miguel Pardina Pueyo fue antepasado de Cruz, hermano de su abuela: “Mi abuela siempre decía que su hermano murió en un horno”.

Cruz ha escrito varios artículos: “Siempre me ha interesado mucho la literatura popular, los romances, la medicina popular…”. Ha sido concejal de cultura de Sariñena y recientemente fue responsable de una exposición sobre mujeres y la ciencia en el centro de salud de Sariñena. Sin duda, la cultura, la literatura y la memoria van de la mano de Cruz, una gran dinamizadora cultural de Sariñena.

Agrupación de Peñas de Sariñena


Finales de la década de los 70 y principios de los 80 fueron años de cambios, en plena transición, fueron tiempos de la movida madrileña, fluían nuevos aires culturales y de libertad y había muchas ganas de divertirse y pasarlo bien. En aquel contexto nació la “Agrupación de Peñas de Sariñena”, pero en su génesis también influyeron otros factores. Nos sumergimos en los inicios de la Agrupación gracias a sus fundadores, entre otros muchos, José María Pueyo, Jesús Faure y Salvador Ariste.

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“Nueve días de fiestas”, para el año 1980 las fiestas de Sariñena se establecieron del 1 al 7 de septiembre, de lunes a domingo, pero se decidió aprovechar el fin de semana anterior. Así que aquel año las fiestas se programaron para nueve días, ¡nueve días de fiesta!: “Los bonos para el baile del Casino se encarecieron y la gente joven no lo encontró asequible. Nos reunimos con el Casino para que rebajaran los precios, nos comprometimos con hacer 300 socios jóvenes”. Pero las negociaciones no fraguaron, incluso hubo a quien le molestaban los jóvenes “Todos con la bebida y no dejáis bailar”.

En aquellos tiempos el baile se hacía en el Casino, en la Asociación Cultural Casino de Sariñena donde se juntaban más de 1.000 personas en el nuevo salón de la Ronda San Francisco. El Casino debía tener sobre los 600 socios y se contrataban las mejores orquestas. No había otra alternativa y todo el mundo iba al baile. “También la gente hacía baile en sus peñas, con el tocadiscos. Aunque no gustaba mucho que la gente se juntase, especialmente chicos y chicas. El local de la peña Barrabás se conservaba todo el año, la Guardia Civil cerró el local en varias ocasiones con el pretexto de que más de tres personas no podían juntarse en un local cerrado”.

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Faure, Ariste y Pueyo.

Ante la nueva situación que se planteaba, una tarde-noche, en la terraza del Cazo, José María Pueyo, Cesar Gomez, Jesús Faure y Salvador Ariste vieron la necesidad de juntarse varias peñas y organizar su propio baile “Ya se había hecho algo antes, en la pista de Porra  se había hecho un baile paralelo”. Así que las peñas de la Juventud, la Escoba, Barrabás, el Cachondeo, la Trinca, BO2, Enano Follón y Mariano El Sobrio se unieron para formar la “Agrupación de Peñas de Sariñena”. Otro actor clave del comienzo fue Pepe Brenes.

Hicieron el papeleo para constituirse, utilizaron una asociación ya existente, reformaron los estatutos y comenzaron la aventura. Se hicieron los primeros socios, Isidro “El Chupón” los iba apuntando: “De primeras se hicieron 300 socios, fue cuando se fue a negociar con el Casino y no se llegó a acuerdo”. De alguna manera les retaron, no les veían capaces de organizarse y llevar a buen puerto el baile y no hay algo más aragonés que ser tozudo y empeñarse con algo.

Al final, aquel primer año de 1980 fueron 400 socios. La sede se estableció en la peña Barrabás, en la calle Mercado, en de la carnicería de Portera. Con 18 años tenían que firmar contratos de arrendamiento del local, contratar las orquestas del baile “¡Para nueve días!”, comprar la bebida, dar de alta la luz… Se dio algún que otro problema con el arrendamiento del local y con el alta de la luz. Para alquilarlo tuvieron que ir a Zaragoza para hablar con Jesús García Pelegrín y se juntaron en la cafetería Italia. “Hubo presiones para que no se arrendase  y que no se pusiera  la luz. La luz se consiguió gracias al concejal José Antonio Martínez, que fue a Huesca para que le firmasen un boletín”. El local estaba en el parquin detrás del edificio “Sariñena” de la avenida Fraga y allí estuvieron cuatro años. Las orquestas las contrataron a Nestor  “Desde un principio apoyó y puso todas las facilidades, con los tres primeros días se ganó lo suficiente para pagar todo. Luego, a las demás orquestas se les daba algo extra para que estuviesen más rato tocando”.

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Camisetas de la Agrupación.

Cada día llevaba la barra una peña y hacían de camareros. Todo lo cogían de distribuidores de Sariñena y los licores a Ferraz quien siempre decía “Vosotros pagad primero todo lo que tengáis que pagar y luego ya me pagaréis”. Sólo se hacían bailes, había socios y el resto pagaba entrada. Al acabar el baile salían por las calles, a altas horas de la madrugada, con la charanga de Cortes de Navarra, igual iban unas 500 personas y pasaban por las puertas del casino donde ya no quedaba casi nadie.

Como escenario colocaron varios remolques en el local hasta que compraron un remolque preparado como escenario a Mariano Yzuel, que también guardaba el hielo en el Hotel. El mítico remolque rojo lo había adquirido Mariano en una subasta del ayuntamiento de Huesca. Al remolque se le soldó un suplemento para que tuviese mucho más espacio. Los arreglos y faenas se hacían a vecinal, entre todos y todas se preparaba todo, se arreglaba, se colocaban banderetas y así se hacían las fiestas. La pista se desgastaba y tenían que echar cemento, se encargaban José Salinas y el Carrizo, también levantaron con bloques la barra. En el cine la barra era de madera y la hizo Antonio el Francés quien, junto con Marisa Llamas, cubrían todas las necesidades de carpintería de la Agrupación. También se llegaron a celebrar algunas nocheviejas en el local, sería por los años 81 y 82.

*Peña Enano Follón sirviendo el primer vino popular. 

En Sariñena se hacía vino de autoridades, el mismo ayuntamiento celebraba  un vermut para las personalidades de la villa. La Agrupación decidió hacer un vermut popular, así que sirvieron vino, cacahuetes y avellanas en una mesa que pusieron al lado de la casa del relojero, casi enfrente del ayuntamiento. Aquel vermut popular lo sirvió por primera vez la peña Enano Follón, una peña mítica sariñenense que este año 2019 cumplen 40 años.  A los pocos años se comenzó con el tradicional melocotón con vino que se hacía en unas portaderas, unas barricas, que llevo José María; eran unos toneles cortados por la mitad con asideras.

La Agrupación de Peñas de Sariñena nació con un espíritu joven y renovador, algo rebelde, pero comprometida con el pueblo, unida, con trabajo y empeño para conseguir las cosas. No fue fácil, hubo problemas, discrepancias, hubo quien no vio bien que se creara la  Agrupación. En las comisiones de fiestas había muchas batallas y discusiones, unos querían vaquillas y otros no, unos p´arriba y los otros p´abajo. En 1981 hubo discrepancias en la liga de futbito de verano que se celebró en el campo de las piscinas. A todos los jugadores se les obligó a sacarse el bono de la piscina aunque sólo fuesen a jugar. Aquello molestó muchísimo a la Agrupación desembocando, aunque fue la suma de varios desencuentros, en la negativa a participar en la cabalgata de las fiestas. Aquel año, los peñistas se concentraron en el parque de las monjas con un tonel de vino, debajo de la torre y aunque vieron pasar el pasacalles no se sumaron.

escudo-agrupación peñas sariñena.jpg En las cabalgatas cada peña llevaba su pancarta, había mucha participación y animación. También un jurado, de unas veinte personas, hacía una ronda de peñas y luego daba diferentes premios. La Agrupación introdujo la pañoleta y el fajín azul, el escudo lo hizo José Hernández, del bar La Granja: “Con su color azul, en el centro aparecen dos peñistas bailando jota tras una gaita de boto aragonesa. De forma circular, aparece el nombre de la “Agrupación Peñas Sariñena” y encima el escudo de Sariñena”. En 1990 se comenzaron a realizar la tradicional camiseta de fiestas, con un dibujo y un lema. Aquel año se utilizó el dibujo de una pegatina de un pastelito, una tortuga en monopatín con el lema “¡Mucha marcha!”.

Se hacía baile de tarde y baile de noche. “La discoteca se vio muy afectada, así que un año no cobró entrada y a las peñas no fue casi nadie”. A los cuatro años se cambió de local y la Agrupación se trasladó al antiguo cine Victoria, en pleno centro de Sariñena. Fue a partir de ese momento cuando se dejó de cobrar entrada al baile y se instauró el libre acceso para socios y no socios “Allí tocó echar algunas orquestas muy malas”. Después de las orquestas se hacía disco móvil “Fue una gran novedad”. También se comenzaron a realizar actividades nocturnas como la calzonzillada y la huevofritada.

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José María Pueyo fue el primer presidente, contaba con 22 años y era de los más mayores. La Agrupación ha significado mucho para Sariñena, dinamizando la vida festiva, cultural y deportiva de la localidad. En el cine Victoria se hacía cine club, se proyectaban ciclos de Woody Allen, John Ford y Akira Kurosawa. Durante varias ediciones la organizó Nati Sanagustín. Se realizaban semanas culturales con exposiciones y charlas, se hacían todos los años. Hubo club de atletismo, baloncesto y balonmano, hubo un equipo femenino de balonmano. También se hizo una liga de futbol sala, de verano y de invierno y torneos, eran competiciones de “alto nivel” tanto por número de participantes (todas las peñas tenían equipo) como por su nivel (participaban muchos exjugadores del CD Sariñena). En febrero se hacían juegos tradicionales aragoneses y el padre de Ayora preparaba unas migas. También se formó el grupo de montaña “La Clamor”, cuyo precursor fue José Mari Albás “el montañés”, que hacían excursiones a la Sierra de Guara y Pirineo y sobretodo en semana Santa, cuatro días de rutas seguidas.

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Pueyo, Ariste y Faure en el primer local de la Agrupación. 

Las juntas generales se celebraban en el ayuntamiento. La sede estuvo primero en la peña Barrabás, después en el local del Americano, en la calle del Molino y  luego en el local de Simone, en la calle Santamaría. Algunos años estuvo en la parte de arriba del ayuntamiento y al final en el nuevo local en la calle del Carmen. El nuevo local llegó tras su ubicación por algunos años en la avenida Fraga, cerca del cruce, después del local del antiguo cine Victoria y del  primer local, ¡Todo un hito en la historia de Sariñena!.

La Agrupación de Peñas de Sariñena tiene un gran pasado pero sobretodo tiene mucho futuro, un gran legado que construyeron para continuar, un gran ejemplo que seguir. Gracias al empeño, trabajo y esfuerzo, muchas personas hoy la podemos disfrutar, un símbolo y orgullo de Sariñena que el próximo año cumplirá su cuadragésimo aniversario: “¡Toda una fiesta peñistas!!”.

¡Viva la Agrupación de Peñas de Sariñena!

¡Viva Sariñena!

El Casino viejo de Sariñena


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Casino Sariñena

Memoria descriptiva del bien patrimonial “Casino de Sariñena” 

Denominación:

Casino de Sariñena. Centro Cultural.

Como todas las poblaciones de importancia, Sariñena puede ostentar con orgullo un Casino, denominado “Casino de Sariñena”, que cuenta con todos los refinamientos exigibles a la mejor sociedad de esta clase.

Heraldo de Aragón, 2 de septiembre de 1933.

Localización:

El Casino de Sariñena se encuentra en la localidad monegrina de Sariñena, provincia de Huesca, plaza El Salvador nº 14, popularmente conocida como plaza de la Iglesia. El edificio aparece junto a la iglesia parroquial de El salvador, a la que se encuentra adosado. Junto a la casa solariega Paraled-Penen forman el conjunto arquitectónico de gran interés de la plaza El Salvador.

«Se halla situado en una de las plazas y sitio el más estratégico de Sariñena, contando en la actualidad con más de 200 socios.»

Heraldo de Aragón, 2 de septiembre de 1933.

Cronología y evolución histórica:

La institución «Casino de Sariñena» fue fundada en marzo de 1928, siendo miembros de su Junta iniciadora y organizadora de la sociedad: Mariano Torres Guillén, Francisco Castanera Mirallas, Joaquín Paraled Sarrate e Ignacio Ballarín Segura. En aquel año contaba con 170 socios.

No obstante, el Casino de Sariñena surgió de la fusión de dos entidades similares: «Antes eran dos los locales que se calificaban de Casinos. Uno el Principal —el viejo—; y otro el de la Unión Periótica—reciente—. Alguien dio, después de bien pensado, que era preciso fusionar las dos entidades para bien de ambas, y, en consecuencia, para que las rencillas y diferencias desaparecieran. Tanto más era preciso cuanto que Sariñena, uniéndose en su casino, quiere caminar aprisa y con paso firme hacia un porvenir risueño.» (La Voz de Aragón 4 de septiembre de 1928). No obstante, ya en 1882 en El Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración aparece recogido la institución «Casino.- Circulo de Amigos Sariñenense».

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Antiguo Casino de Sariñena en la desaparecida casa Ballarín, calle Del Sol, actual calle Ugarte. Fotografía entre 1890 y 1930, Arxiu Naciuonal de Catalunya. 

La misma crónica de La Voz de Aragón sentencia que así se logró atar las voluntades todas con la fuerte idea: «Y se ha terminado el casino bautizado con el nombre de la villa; condición esta que facilitó los acuerdos. Y su fábrica, magnífica, extraordinaria para un pueblo, enorgullece a todos. Pero a nadie tanto como a su presidente, don Manuel Torres Guillen, porque él fue, según voz pública, el atador de esa gavilla de voluntades y quien reunió las cien mil pesetas costo de la obra.»

«Alegría y confraternidad son los lemas de este simpático Casino, que reúne todos los atractivos necesarios para hacer grata en él la estancia a cuantos lo visitan.»

Heraldo de Aragón, 2 de septiembre de 1933.

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El edificio responde a un soberbio edificio de estilo aragonés de principios del siglo XX, ubicado donde antiguamente se situaba la abadía de la iglesia, una antigua bodega de vinos y un granero. La obra fue inaugurada el 1 de septiembre de 1928, en el marco de las fiestas patronales de Sariñena «o sea coincidiendo con las populosas y animadas fiestas de la localidad. Es verdaderamente un soberbio edificio, estilo aragonés, constituyendo lo que se llama una obra de arte.» (Heraldo de Aragón, 2 de septiembre de 1933). Los contratistas fueron Jambrina y Cavero y tuvo un coste de 100.000 pesetas gracias al empeño de Mariano Torres Guillén: «Ha tenido segundos en su provecto el actual presidente Hoy, los que tanta ayuda le prestaron, están con él en la junta directiva. Son los señores don Antonio Galligo, vicepresidente, y los vocales don José Bruned, don Joaquín Blasco, don Victorián Buisán, don José Paraled y su hermano don Joaquín, don Fernando Marquina y don Ignacio Bailarín.» (La Voz de Aragón 4 de septiembre de 1928).

«En la misma hora (A las nueve de la noche) y con la presencia de personalidades e invitados de la capital y de otros puntos, se llevará a cabo la inauguración oficial del Casino de Sariñena, recientemente construido por el acreditado y competente contratista de obras señor Jambrina.»

Diario de Huesca, 23 de agosto de 1938.

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«Recorriendo él edilicio, que cuenta ya con ciento setenta socios, después de ver su salón de baile, su biblioteca, los billares, el baño, asistimos, desde la terraza donde tomamos el aperitivo, a la preparación de la mesa donde ha de servirse el banque. Curioseamos, después, la mesa presidencial. En ella hay lugar preferente para don Fernando Rivas, el gobernador civil de Huesca; y don Manuel Banzo Echenique, presidente de la Unión Patriótica; don Adolfo Maza diputado provincial, y don Pascual Queralt Franch, teniente alcalde de Huesca. Con autoridades locales; el alcalde don. Francisco Castanera, el capitán de la guardia civil don Luis Fernández de la Vega Con todos, el diputado provincial don Manuel Torres Guillén, como presidente del Casino.»

La Voz de Aragón 4 de septiembre de 1928.

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La Voz de Aragón 4 de septiembre de 1928.

Crónica de su inauguración

Todo esto da una sensación de pueblo grande que camina hacia un fin sublime, el de darse a conocer en el apogeo de sus virtudes raciales.

Saludamos a infinidad de amigos y conocidos que han llegado a pasar estas fiestas y muchos también a la inauguración del Casino de Sariñena, señalada para este día. Sobre las nueve de la noche llegan de Huesca los señores gobernador civil don Fernando Rivas, al que acompaña el jefe provincial de Unión Patriótica don Manuel Banzo, diputado provincial don Adolfo Maza, teniente de alcalde don Pascual Queral, notario don Fausto Navarro Azpeitia y otras personalidades. En el salón principal del elegante y aragonés Casino se celebra un banquete, al que asisten unos cien comensales.

Ocupan la presidencia con los señores indicados el digno alcalde de esta villa don Francisco Castanera, el presidente del Casino y jefe del Comité local de Unión Patriótica don Manuel Torres Guillén, juez de Instrucción don Lorenzo Lafuente, capitán de la Guardia civil don Luis Fernández de la Vega y propietario don Joaquín Paraled.

Sirve la comida el fondista don Rafael Ispa, con arreglo al siguiente menú: 

Entremeses varios
Consome
Langosta salsa mayonesa
Solomillo de ternera con champignon
Menestra Casino de Sariñena»

Pollos asados
Postres
Vinos, Champagne
Cafés y Habanos

La Banda de Valladolid, bajo la batuta mágica del músico mayor don José Pastor, interpretó magistralmente bonitas piezas musicales, que fueron muy aplaudidas.

A los postres se levanta a hablar el señor Torres Guillén, el que como presidente del Casino, ofrece el banquete, agradeciendo a todos la asistencia a este importante acto honrado con la presencia del señor gobernador civil y demás personalidades de la capital.

Hace historia sucinta de las circunstancias que han concurrido para la construcción del edificio y es de aplaudir -dice- el interés de todos porque fuese un hecho hace tiempo y anhelado, la unión, base de la prosperidad de este pueblo.

Brinda por ella, por la del Casino, que acaba de inaugurarse y por la de todos los concurrentes.

El señor Torres es entusiastamente felicitado.

El señor Castanera es portador de un periódico álbum y manifiesta que los innumerables amigos y admiradores que tanto en la capital como en el partido y en Sariñena tiene Manuel Torres Guillén, acordaron, como humilde homenaje, el regalo de este álbum y su entrega en este importante acto, que la transmite a don Manuel Banzo, hijo adoptivo de esta villa, en deseo de que con la galanura de orador incomparable, sea él quien ponga el broche de oro que merece el obsequio…

Coge la palabra Manuel Batalla, registrador de la propiedad de Sariñena:

Dice que ha seguido paso a paso la labor de paciencia y bondad que Manuel Torres se ha impuesto, desde que comenzaron las obras del Casino, hasta su final, labor digna de todo encomio.

Pide para los señores Jambrina y Cavero, contratistas de las obras un aplauso por que han sabido interpretar los deseos y las exigencias de todos a conseguir, como lo han conseguido, una obra magnífica, que es la admiración de propios y extraños.

Ponen fin al acto unas bonitas canciones de la Jota aragonesa, cantadas con gran valentía y entre ellas recordamos la siguiente:

Casino de Sariñena,
ya no eres una ilusión;
desde hoy principia tu vida
con la Patriótica Unión.

Fernando Marquina.
Diario de Huesca, 7 y 8 de septiembre de 1928.

Casino de SariñenaHace dos años se inauguró el soberbio edificio y se constituyó la entidad “Casino de Sariñena”.Sariñena carecía en aquella sazón de un casino apropiado a su importancia. Era preciso realizarlo, aunque ello suponía un desembolso cuantioso, pero todos, unidos como un solo hombre, amantes del progreso, no dudaron en efectuarlo. Don Manuel Torres Guillén, entonces presi dente, fue el alma de toda iniciativa y el que supo unir todas voluntades para llevar a cabo una obra de la importancia del Casino de Sariñena, el cual no tiene nada que envidiar a los de las grandes capitales.Situado en el punto más céntrico de la población, amplísimo y de gran vistosidad, cuenta con elegante y valioso mobiliario, biblioteca, salón billares, salón de baile siglo XX magnífica terraza… todo ello con ver dadero lujo y confort.

Durante las fiestas se celebran glandes conciertos y bailes amenizados por una gran orquesta compuesta por varios profesores músicos.

Esta villa, por muchos motivos era digna de un Casino de esta categoría.

Actualmente cuenta con 160 socios y los señores componentes de la Junta directiva actual son los siguientes: Presidente, don Andrés Buisán vicepresidente, don Mariano Torres, tesorero, don Justo Comín; secreta rio, don Miguel Martínez; vicesecretario, don Francisco Castañera; vocal primero, don Antonio Loste; vocal segundo, don Pedro Cáscales; vocal tercero, don Mariano Blasco, lo- cuales son dignos del mayor elogio por el acierto y celo que despliegan en la pujanza y perfecto funciona miento del Casino. Nosotros les felicitamos cordialmente por el gran interés y bienestar que proporcionan a todos sus socios y la buena acogida que dispensan a todo forastero que llega a la localidad y que imprescindiblemente ha de visitarlo.

La Voz de Aragón, 2 de septiembre de 1930.

Casino de SariñenaEsta Sociedad de recreo, que cuenta en la actualidad con 200 socios, ha celebrado su reglamentaria sesión general para renovar sus cargos directivos para el año en curso.Después de dar cuenta de ser su activo de 105.939’28 pesetas y su pasivo de 85.653’15 pesetas, por unanimidad ha sido elegida la siguiente Junta directiva:Presidente, don Ignacio Gabása Anoro; vicepresidente, don Santos Paraled Sarrate; tesorero, don Mariano Torres Guillén; secretario, don Ángel Pardo Novales; vicesecretario, don Blas Sarrate Olivera; vocales, don Antonio Casabona Маrías, don Fernando Peralta Sarrate, don Fermín Grustán Huerva y don José Guerrero Almunia.

Por el entusiasmo reinante entre los socios jóvenes los bailes de Carnaval van a revestir este año inusitada alegría y jolgorio, pues no quieren sean de menos animación e importancia que los celebrados el pasado año.

Para este fin parece se cuenta ya en firme con el contrato de una nutrida y notable orquesta.

 Voz de Aragón : diario gráfico independiente: Año X Número 2575 – 02 Febrero 1934

Tras la guerra civil, el Casino de Sariñena se vuelve a reabrir en 1938, realizando obras en el teatro y arreglando diferentes desperfectos ocasionados durante la contienda. En 1950 se realizaron diferentes reformas y en 1966, en una segunda fase constructiva, se amplia el edificio, integrándose la antigua escuela en el antiguo edificio del Casino de Sariñena.

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Descripción general del conjunto:

El Casino de Sariñena responde a una arquitectura regionalista de principios del siglo XX que se contrapone, en España, a las corrientes modernas que se extendían por otros países y que intentaban revolucionar la arquitectura. En este tipo de arquitectura regionalista lo que se intenta es reproducir, de alguna manera, la arquitectura clásica y siempre con referencias a lo que cada autor entiende por «tradicional».

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Detalle del Alero

Es un edificio de tres plantas en la que destaca la tercera planta, fabrica realizada en ladrillo macizo visto y mampostería revestida en el resto de plantas. Destaca el alero de madera, la entrada y sobre la fachada el escudo de Sariñena realizado en piedra caliza. En la segunda planta sobresale una terraza y un balcón en la tercera planta.

La entrada es muy de casa palaciega con los arcos rebajados y la escalera. Los arcos, góticos o de similitud gótica, podrían responder a la antigua bodega o incluso se podría plantear la hipótesis que provengan de una primitiva iglesia de Sariñena. Según José María Plaza, investigador local de Sariñena, en los arcos aparecen signos de cantería similares a los signos presentes en la iglesia de Lastanosa, pedanía del municipio de Sariñena. La iglesia de Lastanosa, de El salvador, es del siglo XVI, pero en su exterior “La iglesia muestra una buena fábrica de sillería, con abundantes marcas de cantero que corresponderían al templo medieval” (SIPCA).

En la planta baja se encuentra la Sala de Arcos, con cuatro arcos apuntados también góticos o de apariencia gótica con una columna central y una sala anexa donde José María Plaza describe la existencia de un aljibe de grandes dimensiones, recubierto de losas de cerámica negra (abacial), posiblemente para guardar aceite. También aparece una ventana gótica o de apariencia gótica abierta hacia la pared de la actual iglesia con restos de un hipotético ábside de una posible primitiva iglesia y varios accesos a túneles de ignorado final.

En la segunda planta destaca un amplio salón con un techo de vigas de madera y unas columnas de un estilo aparentemente modernista que posiblemente se encuadre en el Regionalismo.

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La Voz de Aragón 4 de septiembre de 1928.

En la tercera planta se encuentra un amplio salón donde se celebraban bailes, conciertos, actuaciones, teatro, cine… Las diferentes reformas y modificaciones han podido incorporar diferentes elementos de diferentes estilos y épocas que exigirían una investigación a fondo del conjunto, entendiendo que diferentes elementos descritos no concuerden estilo con época de construcción.

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«Dispone de amplios y elegantes salones destinados a café, sala de recreos, billares, biblioteca, y un magnífico salón para la celebración de Juntas, conciertos y bailes; estos últimos se celebran tarde y noche durante los días de las fiestas y época de Carnavales, los cuales son amenizados por una gran orquesta, compuesta de varios profesores y reputados músicos de fama reconocida.

Todos estos departamentos son de verdadero lujo, rico mobiliario y confort. Cuenta también con una hermosa terraza, que en estos días de agobiante y pesado calor ofrece un aspecto animadísimo, de verdadera concurrencia, por ser el punto de defensa y que mejores condiciones reúne para hacer frente a tan excesivos calores.

Es una garantía innegable, así como de su pujanza y perfecto funcionamiento, los señores que componen la Junta directiva, constituyendo un verdadero acierto el nombramiento de los mismos, que son los siguientes: Presidente, don Joaquín Paraled; vicepresidente, don Antonio Gállego; tesorero, don Mariano Blasco; secretario, don Antonio Baños; vocales, don Mariano Torres Guillén, don Victoriano Buisán, don Fermín Grustán y don José Nobella.

La expresada Junta, con un entusiasmo grande y no menos celo, proporciona a sus socios los medios de cultura y entretenimiento; todo ello como fiel cumplidora de lo estatuido en el Reglamento por el que la sociedad se gobierna.

Felicitamos muy de veras a todos cuantos cola por el engrandecimiento del Casino de Sariñena, con el fin de que pueda llegar a tener la importancia de otros centros establecidos en poblaciones de más categoría.»

Heraldo de Aragón, 2 de septiembre de 1933.

Situación jurídica:

El casino de Sariñena es un Centro Cultural propiedad de la Asociación Cultural y Recreativa “El Casino de Sariñena”, entidad que ya existía en 1900. El inmueble aparece incluido en el Catálogo de Bienes del plan General del Ayuntamiento de Sariñena, donde se establece un nivel de protección estructural, sin valorar el interior. Las categorías de los bienes que integran el Patrimonio Cultural Aragonés se clasifican en bienes de interés cultural, bienes catalogados y bienes inventariados. De las tres categorías de protección, quizá la de Bien Catalogado sea la que más se ajusta al bien Casino de Sariñena. Sin duda, el casino viejo de Sariñena es uno de los edificios con más raigambre de todo el pueblo.

El 31 de agosto de 1976 se celebró un concierto a cargo de Labordeta y La Bullonera. En la autorización, por parte del gobernador civil, se prohibió expresamente que las canciones «Vaya por ti mi canto, compañero», «Canción de la rueda hidráulica», «Es bueno saber» y «Los enemigos» fuesen interpretadas. No se les concedió el visado ni el sello, así que «En consecuencia queda terminantemente prohibido bajo su responsabilidad la interpretación de cualquier otra canción no incluida en el programa presentado en este Gobierno Civil».

La sociedad a organizado festejos festivos para las fiestas patronales así como una gran actividad cultural y deportiva.

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El Noticiero, 1 de septiembre de 1970.

En 1974 se concluyó la construcción del Casino Nuevo, un teatro salón de baile en los bajos de un edificio construido en la calle Ronda San Francisco (EL Muro) con calle Molino, antiguas escuelas. Fue bajo la presidencia de Francisco Rodes:

Un gran teatro en Sariñena

El matrimonio Rodes nos explicó los ambiciosos planes que desarrollo actualmente el Casino, que para el mes de Mayo tendrá a punto un estupendo edificio que albergará un teatro de una superficie de casi mil metros cuadrados.

El solar lo ha cedido el Ayuntamiento para que ja Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja construya el edificio, siendo la Sociedad del Casino la encargada de decorarlo y amueblarlo El Teatro estará dotado de camerinos, servicios, etc., pudiéndose transformar en sala de baile.de exposiciones, etc.

La Sociedad tiene previsto establecer contactos con Madrid y Barcelona para captar compañías de categoría que ofrezcan buen teatro, aunque la idea inicial se basa en dar oportunidades al teatro amateur.

Aragón Expres, 7 de diciembre de 1973. 

El casino a través de hemerotecas

Domingo de carnaval

El domingo de Carnaval amaneció espléndido, primaveral, de hermoso y radiante sol, contribuyendo temperatura tan benigna á que esta importante villa se haya divertido de lo lindo, transcurriendo día y noche sin registrarse nota alguna desagradable; hubo bailes en diferentes puntos y sociedades muy animados, pero donde realmente se dio rienda suelta á la alegría y expansión más completas, fue en el «Nuevo Casino de Sariñena» sus amplios salones, adornados con gusto, ofrecían á las nueve de la noche magnífico aspecto; discurrían elegantes y bellasseñoritas en las que admirábamos su distinción y gentileza. ¿Sus nombres? Entre otras, que sentimos no recordar, se hallaban María y Angelita Martínez, Emilia González, Leonardo Arqueu, Claudina Orquín, Pilar Murlanch, Gabina Larroy, Pabla é Isabel Casañola, Dominica Bailarín, Carmen Soto, Concha Bretos y Josefa Corvinos, de Monzón.

Se prolongó la fiesta hasta las dos de la madrugada con general sentimiento de los concurrentes, que hubieras querido no acabara nunca. 

En las dos noches sucesivas la distinguida sociedad continuará tan brillantes y simpáticas fiestas, en obsequio á sus socios, y familias. 

Sigue el tiempo seco, sin que el barómetro acuse señales de lluvia.

El corresponsal, Sariñena, 22 de febrero.
Diario de Huesca – 23 de febrero de1909.

Información consultada:

  • Catálogo de bienes del plan General del ayuntamiento de Sariñena.
  • El Casino de Sariñena.
  • SIPCA, Sistema de Información del Patrimonio Aragonés.
  • Trallero, Salvador. Sariñena Antigua, 2005