Un enamorado de su pueblo, de sus tradiciones, de su gente y su familia. Un amante del dance de Sariñena, un apasionado del dance aragonés, de sabiduría y conversación excepcional. Un gaitero accidental del que afortunadamente tenemos el placer, el orgullo y la suerte de disfrutar. Junto a Pedro Mir Tierz recuperaron la gaita de boto aragonesa y hoy en día responden a leyendas vivas del dance aragonés. La cultura popular aragonesa les debe mucho y danzar debe de ser su mayor expresión.
Fiestas de Sariñena 1998. Fotografía Mario Gros.
Martín Blecua Vitales nació en Sariñena en 1955 y tanto él, como su hermano Luis, vivieron desde muy pequeños el dance de Sariñena. Su madre regentó durante años la tienda de ultramarinos Pilar Vitales, viuda de Blecua, hasta que falleció en 1987, la tienda continuó abierta hasta 1992. Cerca se encontraba la casa de Antonio Susin, antiguo mayoral del dance de Sariñena, y la casa de Vicente Capitán, excepcional gaitero también del dance de Sariñena. Desde casa Martín escuchaban a Vicente Capitán cuando en mayo comenzaba a tocar para empezar la temporada de dances: Vicente colgaba la gaita cerca del hogar, para que la pez del boto no se le pegase. Pero sin duda, fue Susín quién influyó totalmente en los hermanos Blecua, a quienes transmitió su inmenso saber sobre el dance, convirtiéndose ellos mismos en parte fundamental del resurgir del dance.
Los hermanos Blecua pasaban mucho tiempo en la casa de Teodora Palacio, madre de Antonio Susín. Escuchaban de Susín historias sobre el dance, canciones, cuentos, trovas, motadas, dichos, pastoradas… Antonio Susín era pintor blanqueador, mientras preparaba la cal le tarareaba la música de las mudanzas y Martín, con los mangos de las brochas, danzaba golpeando la pared. Así, Martín se impregnó del dance, de sus entresijos, historia, y esencia. Los palos eran de carrasca y algunos se hacían con los radios de las ruedas de los carros o galeras.
El dance es el alma de las fiestas y es gracias a su gente, todos han dejado su impronta, mayorales, danzantes, generales, diablos, rabadanes, gaiteros…, todos dejaron algo de sí.
Martín Blecua Vitales
Ecos del diario del Altoaragón
Con diez años, Martín comenzó a danzar con el dance de Sariñena, debutó en Zaragoza en 1965. Al año siguiente danzó en el teatro Olimpia de Huesca, cuando Sariñena ganó el primer premio de grupos de dance: Entonces estaba ya Juan Mir como gaitero. Como todo danzante joven comenzó como volante, para pasar a ser danzante adulto en 1967, debutó en una actuación en la Alfajeria de Zaragoza. Luego, después de su hermano Luis, ejerció de rebadan hasta 1976 (1975), último año del gaitero Juan Mir.
Martín es “manos a la obra”. Le tocó danzar y danzó. Si hubo de tocar, aprendió, tocó y es el “gaitero de Sariñena” (que ya es decir). Midió, probó y construyó cuando la gaita estaba en peligro. Transmite su sabiduría sin guardarse nada. Generosamente. Mirando de frente. Con honesta humildad. Sin perder el tiempo. Como siempre.
Mario Gros Herrero
Mariano Pascual, Pedro Mir, Juan Mir, Martín Blecua, Mario Gros y Mariano Labat.
Tras Juan Mir el dance de Sariñena se quedó sin gaitero, tuvieron que ir a Zaragoza y comprar tres gaitas gallegas. Susín trató de enseñar a tocar la gaita en el piso de arriba del ayuntamiento, sabía tocar algo el clarín, aunque no tenía mucha movilidad en la mano derecha debido a un accidente que sufrió en Barcelona. Martín no se unió al grupo de futuros gaiteros, pero un día volviendo a casa pasó por la plaza del ayuntamiento, escuchó la gaita y subió a alcahuetear. Sería sobre febrero o marzo de 1976, Susín le dio un clarín y le dijo: Eh!! Qué tú te lo manejas. A Martín la mecanografía le ayudó mucho, enseguida destacó y Susín le dijo: Mañana ven a casa. Al ver la marcha que llevaba, Susín dejó de enseñar a los demás y trabajó y pulió mucho a Martín. En mayo del mismo año ya salió con el dance para la festividad de san Isidro, en romería a la ermita de Santiago honrando a la Virgen de las Fuentes. Aunque ese año fue llamado a filas y no pudo debutar en las fiestas patronales en honor a san Antolín. Como gaiteros, aquellas fiestas ejercieron Calvete, Luis y Domingo Lana. Desde entonces, Martín nunca ha faltado con su firme compromiso con el dance.
El sonido de la gaita es un sonido ancestral, festivo y alegre. Sí, tiene algo de sensual. Vas abrazado a ella y no puedes ser brusco, has de tocarla casi acariciándola, suena mejor.
Martín Blecua Vitales
Ecos del diario del Altoaragón
Gaita de boto aragonesa «La Famosa». Foto Mario Gros.
Es en mayo de 1980 cuando Martín Blecua, junto a Pedro Mir Tierz, escriben una de las páginas más importantes de la gaita de boto aragonesa: su recuperación. Tras mucho trabajo y esfuerzo y ante el asombro de todos los asistentes al concurso de dance de la Asociación Artística Aragonesa, celebrado en la capital aragonesa, la gaita de boto aragonesa volvió a sonar, a resurgir. Fue con La Famosa, la primera gaita de boto aragonesa reconstruida tras su desaparición.
Lo más difícil es ser gaitero del dance, el gaitero ha de hacer bailar al dance.
Martín Blecua Vitales
Además del dance de Sariñena, Martín ejerce de gaitero de los dances de Castejón de Monegros desde 1984 y de Pallaruelo de Monegros y Valfarta desde 1983. Martín ha construido gaitas, principalmente para amistades y algún compromiso, las hace por placer desde 1989, cuando el tiempo se lo permite. Para la recuperación de la gaita fue fundamental el botero de Sariñena, a la hora de realizar el boto y el manejo de la pez. Tenían nociones, muchas historias escuchadas entorno a la fabricación de gaitas, aunque hubo muchos retos que superar: la afinación del clarín, el curtido de la piel de culebra, la fabricación de las cañas…, el proceso fue un aprendizaje. Susín le explicó más de una vez a Martín como se elaboraban las cañas, a pesar que él no las sabía hacer. Los Malos, Padre y dos hijos gaiteros sariñenenses, fueron los últimos que hicieron cañas en Sariñena, fueron muy buenos gaiteros, recuerda Martín. Las cañas son diferentes y cada maestro artesano presenta sus matices, una caña de Martín es diferente a una caña de Pedro.
Cuando toco la gaita por mis venas corren recuerdos y sobre todo distintas emociones según el momento.
Martín Blecua Vitales
Ecos del diario del Altoaragón
El trabajo de recuperación dio origen, en 1998, al libro: La gaita de boto aragonesa, una obra que ha garantizado la supervivencia de un instrumento imprescindible en la tradición musical aragonesa. En el año 2002 los Gaiteros de Tierra Plana les rindieron un sentido homenaje a Martín y a Pedro y en el 2015 en la IX Trobada de Gaita de boto aragonesa, jornadas organizadas por la Asoziazión Cultural Bente d’Abiento, homenajeó a Martín Blecua.
Martín, desde 1976 compartiendo un sueño, que gracias a su deseo de aprender, su honestidad y su valía, supo salir airoso de todos los que a su alrededor intentaban frenarlo movidos por la desconfianza y la cerrazón. Se abrió al mundo, a los desconocidos, formando una familia de amigos con los que el sueño se llegó a hacer realidad. Conoció nuevas tierras, su gaita sonó en Madrid, Francia, Suiza, Holanda…y en una amplia discografía. ¡Bravo Martín! eres un ejemplo!.
Pedro Mir Tierz
Luis Bajén, Pedro Mir, Luis y Martín Blecua. Foto: Mario Gros.
Goza de muy buenas amistades con otros gaiteros y dances aragoneses. Ha acudido a diferentes encuentros de dances y de gaiteros y ha investigado el dance de Sariñena y el dance Aragonés, es una enciclopedia del dance y de la gaita de boto aragonesa. Estuvo presente en las grabaciones que el reputado musicólogo Arcadio Larrea realizó en 1980 en el casino de Sariñena, tanto en la sala de arcos como en la sala de baile. Además, Martín realizó numerosas grabaciones y recogió numerosas mudanzas y toques de gaita de diferentes dances monegrinos.
Martín, con un gran conocimiento del folclore y del saber popular sabe transmitir con pasión el amor al dance y a la gaita de boto. Me transmitió ese «veneno», me acogió, me guió y me dio generosamente todos los conocimientos que pueda tener sobre la gaita y el dance. Cuando todos opinaban que no sería así, el me abrió las puertas del dance. Ahí comenzó una apasionada aventura que nos ha llevado a trabar amistades y experiencias que difícilmente hubiera podido vivir. ¡Gracias maestro!
Javier Espada
Martín es impronta viva del dance de Sariñena, quien acaricia la gaita en cada fiesta y con sus melodías llena las calles de alegría y felicidad, mudanzas con las que bailan los danzantes y nos hacen vibrar, latir, emocionar, recordar y sentir, un barullo de sensaciones que nos identifican con nuestras tradiciones y nuestra forma de ser, con nuestra pueblo. Que la tradición continúe, ¡Aprieta el codo gaitero y a danzar!.
El tarantismo (fenómeno mítico-ritual según el cual quienes eran picados por la temida tarántula sólo podían recuperarse mediante la música y el baile) se manifestó desde antiguo en Italia, pero también en España, donde no ha sido tan estudiado, al menos desde la perspectiva de la historia cultural. De la vigencia de dicho fenómeno en Aragón hasta bien entrado el siglo XX dan cuenta las entrevistas en Fraga (Huesca) con varios informantes acerca de la llamada “Fiesta de la Tarántula”: una forma comunitaria de exorcizar todo tipo de desgracias individuales, gracias al poder de la compasión y la solidaridad vecinal.
En el secano aragonés, la picadura de la tarántula ha sido temida por su veneno y sus terribles consecuencias: el tarantismo. Aunque en realidad su veneno es prácticamente inofensivo en humanos y mucho menos pone en riesgo la vida. En la tradición popular su picadura debía tratarse con música y baile, una danza conocida como el baile de la tarántula o la tarantela, danza que proviene de la ciudad italiana de Tarento, de donde es originaria la tarántula. En Aragón el ritual se realizaba a través del cante y el baile de la jota. La tarántula (Lycosa tarantula), actualmente conocida como araña lobo, responde a un arácnido de un tamaño relativamente grande, velluda y de tonos pardos que vive en agujeros o cados excavados en la tierra. La tarántula picaba sobre todo en verano, en el campo y en las eras, cuando los campesinos realizaban la siega o realizaban los diferentes trabajos relacionados con la cosecha. Muchas veces picaba cuando los segadores descansaban junto las gavillas.
En Aragón, el baile de la tarántula es una jota, la lengua vernácula de la música aragonesa. Si esto es exacto, hemos de colegir que dos medicinas musicales -la tarantela y la jota- pueden curar la misma enfermedad, aunque tanto difieren la una de la otra en su aspecto melódico. Ahora bien, en nuestro caso, la gran diferencia entre ambos bailes se borra sensiblemente, ya que la jota aragonesa medicinal tiene otro movimiento que la ordinaria. Se toca aquélla mucho más deprisa que la jota corriente “Cuanto más rápido, tanto mejor para el enfermo (Jacoba Sarrate)”.
Marius Schneider
La bailarina y experta en danzas tradicionales Manuela Adamo ha investigado el tarantismo en Aragón, estudiando un vinculo musical y etnológico entre la cultura tradicional de Aragón y el sur de Italia, su tierra. Indagando en los orígenes de la jota, Manuela descubrió que «tanto la jota como la tarantela tenían muchas cosas en común». Este nexo del tarantismo con la jota aragonesa inspiró el proyecto «Dos tierras», un espectáculo que buscaba unir culturas a través del folclore. «Dos tierras» fue representado en diciembre del 2018 en el teatro principal de Zaragoza de la mano de la compañía de Miguel Ángel Berna.
«La forma coréutica popular es básicamente la misma sin hablar de la función terapéutica y de la importancia que tuvo también la jota en el Tarantismo. Hablar de un lugar de origen de estas danzas es muy atrevido pero está claro que son dos formas musicales y coréuticas que han bebido la una de la otra. Realmente no podemos olvidar la presencia de la dominación española en Italia.»
En Los Monegros aparecen diferentes citas sobre la tarántula y su temible “fizadura” (picadura). Bastian Lasierra “El Marques”, en su artículo El baile de la tarántula, cita el siguiente testimonio: …hace un par de años le mordió una a un hombre de Capdesaso, pero vino el médico, le clavó un par de inyecciones y listo. El cantador de jotas José Antonio Villellas, de joven, escuchó la existencia del baile de la tarántula en su Capdesaso natal. El tío Juaner, mayoral del dance de Pallaruelo de Monegros, recogió el baile de la tarántula en un poema donde aparecen diferentes remedios tradicionales. Extracto de “Si te fiza una alacrán”:
En el libro «Sariñena Antigua», del escritor y editor Salvador Trallero, aparece recogido el siguiente testimonio en un fragmento de los dichos del dance de Sariñena de 1920.
Este es un gran bailador
Pero un poco desgraciado
Primero le pilló la gripe
Después le mordió la burra
Y el 21 de junio le picó la tarántula.
Otra referencia sobre la tarántula en Los Monegros la encontramos de la mano del estudioso y etnógrafo Félix. A. Rivas en A ganar el jornal, trabajo y economía social en Leciñena a partir de los recuerdos de sus propios habitantes: Sí te picaba la araña, la tarántula que decían, pues tocar la guitarra. Macario Andreu, vecino de la localidad monegrina de Lanaja, recogió de Paca, esposa de Jerónimo Tabueña, Mayoral del Dance de Lanaja, la canción de la tarantula pero se le desgració la cinta: Solamente me queda dar fe de que en Lanaja se cantaba, Paca se acompañaba dando palmas con un ritmo más parecido a una tarantela que a una jota. También Pili Monter, de la localidad de Sena y gran conocedora de la música monegrina, la recuerda como una de las anécdotas que los viejos rondadores le contaban cuando de niños les enseñaban a tañer en la rondalla: En Sena llamaban a un guitarrista que tocaba hasta que pasaba el dolor y la fiebre.
Manuel Queralto, Tonelero de Sariñena, recoge varios testimonios en la revista Quio de Sariñena y Los Monegros nº 20 , donde relata que “como era costumbre en este pueblo, cuando a una persona le picaba el susodicho bicho y le inoculaba su ponzoña, debían bailar, ininterrumpidamente, durante 24 horas si el animal era hembra y si por casualidad era macho, el baile debía durar 48 horas”.
Manuel recoge los siguientes testimonios:
En el verano de 1934 a un señor que le decían por sobrenombre “Moroto” le había picado una tarántula. El Tonelero señala que a su madre le tocó seguir el rito y “durante su vida fue una de las vivencias que más impacto le causó en su estancia en Sariñena”. (Era oriunda de Cataluña). También su madre recordaba haber visto el ritual de pequeña en casa Marianeta.
Otro testimonio que recoge fue el de María Peralta Romerales: “Antes del suceso señalado ocurrió otro igual y era el siguiente: aquí, en nuestro pueblo, residía un notario, el cual tenía un hijo que, al ir a coger moras de zarza, le picó una tarántula; al no encontrarse bien el muchacho, sus padres llamaron al médico el cual puso todo su saber para salvar al niño, pero como en aquel entonces la medicina no estaban tan adelantada como ahora en sus antídotos, el pobre niño se les moría. Quiso la casualidad que, en aquellos días, eran las fiestas patronales de nuestro pueblo, y se dieron cuenta que al pasar las rondallas por las calles las dolencias del muchacho se le aliviaban, y por fin se sanó el niño, aplicándole la terapia preceptiva para esos casos, que era bailar una y otra hora hasta que se sanaba el paciente, a pesar de la oposición de su padre, el cual no creía en métodos empíricos y tradicionales”.
También trató el tema de La Tarántula y otros Bichos Ignacio Almudévar (Programa de fiestas de Sariñena de 1981: «Decían que a un niño le había fizado una tarántula y que se había muerto. También afirmaban que si te pica un alacrán, ya no comerás más pan. Por eso, cuando ibana buscar moras y veían esas mallas tan maravillosas que tejen las arañas, se ponían en guardia contra las tarántulas y cantaban: ¡taran-tan, mata el alacrán! ¡porrón-pon, mata el escorpión!, ¡talatula, mata la tarántula!. Cuando lograban matar alguno de estos insectos, lo colgaban en la punta de un palo y exhibían su trofeo por las calles del pueblo. Enardecidos por sus triunfos, organizaban sus cruzadas contra tan pequeños enemigos y elegían a San Jorge como patrón, por aquello de que mataba moros, dragones y porque San Jorge mató a la araña con una escopeta de caña».
Para el antropólogo italiano Ernesto de Martino «La tarántula no se corresponde con ninguna araña de la zoología moderna, aunque existe cierta tendencia a que la mítica tarántula se identifique con una especie particular de arañas (lycosa tarentula) de aspecto espectacular (oscuras, gruesas, velludas) y, por tanto, capaces de representar las tentaciones del inconsciente. Sin embargo, otros arácnidos, como el escorpión (y, a veces, incluso serpientes o alacranes) son denominadas también tarántulas. (La tierra del remordimiento)».
En la misma línea se manifiesta Bastian Lasierra, señalando que la verdadera tarántula peligrosa es otra: No es ésa que se esconde por los agujeros y tiene unos ojos brillantes, no. Es la otra que tiene el cuerpo negro y redondo como una oliva. Esa no tiene cado y ésa es la mala. Sin embargo la canción debe aludir a la primera, que no hay manera de cazar: La tarántula es un bicho muy malo, no se mata con piedra ni palo… Estos últimos versos según Javier Barreiro, en Tarantismo, Tarantela y Jota, responden al zapateado de la zarzuela La Tempranica, de Julián Romea y Jerónimo Jiménez, versos que canta y baila el gitanillo Grabié. En España, la profusión de atarantados en el último cuarto del siglo XVIII provocó que en 1782 se creara una comisión que inició el llamado “Expediente de la tarántula” (1787-1807), que vino a reconocer que el baile y la música eran efectivos contra la picadura. Lamentablemente, los folios donde consta la notación de dicha música se han perdido o robado, aunque sepamos que su compás es el de 6/8 de ritmo binario con anacrusa, predominio del tono menor y que va aumentando en velocidad hasta el final de la danza (Javier Barreiro).
Foto 1 y 2: Viuda negra, joven y adulta. Foto 3: Arraclán. Fotos: Costán Escuer.
Para Constantino Escuer Murillo, gran aficionado a la entomología, el único arácnido que puede causar ciertos problemas con su picadura es el arraclán (Buthus occitanicus). La llamada tarántula, Lycosa tarantula, que en España ya se ha demostrado que es otra especie que la italiana y desde hace poco es Lycosa hispanica, no tiene la capacidad de veneno como para causar problemas a los humanos. Sí que como apunta Bastián Lasierra, pudiera ser la llamada «viuda negra» (Latrodectus tredecimguttatus o su prima Latrodectus lilianae) la que puede causar necrosis en la zona de la picadura acompañada de dolor.
El musicólogo y etnógrafo Marius Schneider, en su ensayo La danza de espadas y la tarantela, recoge la información de dos mujeres de Sariñena. De acuerdo a aquellos testimonios: En Aragón el enfermo tampoco baila, sino que guarda cama, y le basta oír la música y ver gran número de bailadores que, danzando y cantando, matan la araña, y con ésta, la enfermedad. Schneider recoge el valioso testimonio de Jacoba Sarrate de Sariñena, quién había observado como: Al oír tocar la música, la tarántula, encerrada en un vaso, se pone a bailar a más no poder. Los músicos han de tocar veinticuatro horas seguidas, hasta que reviente la araña. Muerto este bailarín animal, el enfermo consigue la curación. (Schneider, Marius. La danza de espadas y la tarantela: Ensayo musicológico, etnográfico y arqueológico sobre los ritos medicinales.)
La Tarantelase ejecuta en compás de 6/8, y su movimiento es animado, aumentando progresivamente la velocidad.
María Tausiet
El testimonio de Jacoba Sarrate y Asunción López, que Marius Schneider recogió, continúa: En Aragón el enfermo tampoco baila, sino que guarda cama, y le basta oír la música y ver gran número de bailadores que danzando y cantando “matan la araña, y con ésta, la enfermedad. En el mes de julio de 1944 fue mordida por la tarántula una mujer de unos cincuenta años. Al momento armaron un gran alboroto con almíreces y sartenes, hasta que vinieron los músicos de Sariñena. Se curaba la enferma, también sin moverse de la cama, después de haber oído tocar la jota acelerada durante veinticuatro horas. Ella también gritó y se quejó con gran violencia cada vez que los músicos hacían una pausa o tocaban mal.
Aunque sin duda, el documento más excepcional responde a la grabación del documental: Los bailes de la tarántula en las localidades de Sariñena (Huesca) y El Cerro de Andévalo (Soria). Gracias a Mario Gros conocía su existencia y por suerte, recientemente, ha sido publicado en la hemeroteca de RTVE. El documental del director Carlos Serrano corresponde a la serie documental de Raíces de RTVE, documentales dedicados a recoger y dar a conocer las costumbres y tradiciones de los pueblos de España, incidiendo especialmente en las próximas a desaparecer. Música popular, bailes populares, artesanía, gastronomía, fiestas… Grabado en 1973, el gaitero sariñenense Martín Blecua participó en su grabación y gracias a él podemos conocer a los actores y algún que otro detalle del documental. En la primera escena aparecen en el saso Canillo de Sariñena, donde un grupo de segadores se encuentra realizando los diferentes trabajos de la cosecha del cereal. En un descanso, a Pedro Mir le pica la tarántula y entre sus compañeros aparece Juan Mir (hermano de Pedro y celebre gaitero sariñenense), Martín Blecua, Joaquín Anoro, Carlos Bilbao y Jaime Martín. Al atarantado lo llevan rápidamente a casa, calle de La Rosa, donde entre muchos aparecen Eduardo Arroyos a la bandurria, Mir y Codaneta a la guitarra, La Besuga (Visitación Mir) y Marisa (la de Anoro) a voz, Isabel La Pomara, Manuel Puyol, Manolo Royo, Espada y como gran cantador de jotas Manolo Luesma. Martín recuerda como cogieron con dos boinas la tarántula y que estuvieron grabando todo el día: Embadurnaron tanto a Pedro para que apareciese completamente sudado que tuvieron que tirar las sabanas de lo sucias que quedaron.
Eso lo montamos, que era una costumbre antes en Sariñena, cuando le picaba a cualquiera un bicho de esos, iban a la casa y le cantaban allí mil cosas. Cuanto más aire, mejor. El enfermo bailaba en la cama al son de la música…
Pa que se le fuera la picón.
Y a lo que llevaban veinticuatro horas dice que se reventaba el bicho que bailaba también al mismo tiempo. Eso son cosas…
Para Manuela Adamo «La emisión no representa un documento real como el rodado por Gianfranco Mingozzi en 1962, La Taranta, pero tiene un gran valor desde el punto de vista del estudio del desarrollo del fenómeno» (La jota y la taranta. Ritualidad de la música y la danza en la cultura tradicional aragonesa. Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra nº 95).
Manuela Adamo entrevistó a Visitación Mir, de 95 años, cantadora de jota y protagonista del documental, a su hermana Joaquina Mir, de 92 años, y a Teresa Ferrer Villellas, de 78 años. «La primera persona que se contactó y entrevistó en dos ocasiones fue Joaquina Mir, en la residencia geriátrica de Alcubierre. La propia conversación marca grandes determinantes de los procesos musicales y de danza del fenómeno en el entorno:
Joaquina: Yo me acuerdo como si lo viera ahora. Acudíamos muchas personas cuando había un picado pero no bailábamos. Yo me acuerdo de haber visto por lo menos a siete. Manuela: ¿El picado bailaba? Joaquina: Sí, sí. Este si le había picado en la garra, la movía sin parar. La cabeza era lo que más me daba pena, la movía continuamente y sudaban que se escurrían. El primero que vi fue «El estudiante». La araña que le picó no la cogieron, pero aquel hombre estuvo tan mal que la mujer le tenía que sujetar la cabeza. Pasaron tres días hasta que la araña reventó, pero no la pudieron coger21. Otra vez sí que pudieron atrapar a la araña y la pusieron en un vaso y los críos fuimos a ver como bailaba la araña. Tenía las patetas cortas y redondetas, la tripeta era marrón con unas vetetas y tenía una guitarra pintada en la tripa. ¡Era una araña muy grande! Una araña que si la mirara fijamente se me quedara en el eso. Manuela: ¿Cuántos días tocaban los músicos?. Joaquina: Tres o cuatro. Se turnaban con el que enseñaba a tocar la guitarra y el violín. Le decíamos «Cartagena». Manuela: ¿Tocaban jotas? Joaquina: Si, jotas muy rápidas y con esto tenían mucho alivio. La gente tenía mucho miedo porque al coger la garba en el verano, la picada era más fuerte. Lalueza ha sido un lugar muy seco y se criaban muchas tarántulas y escorpiones.
La siguiente entrevista la realizó a Teresa Ferrer, esposa del violinista Eli Périz «el Baile», de la familia Cartagena, al que ya había nombrado Joaquina Mir (La jota y la taranta. Ritualidad de la música y la danza en la cultura tradicional aragonesa. Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra nº 95). .
Manuela: ¿Cómo nace la iniciativa de tocar para curar la mordedura de la tarántula? Teresa: Yo lo había visto ya antes porque yo era una cría cuando le picó a mi padre, pero eso ya pasaba. Manuela: ¿Qué le pasó a su padre? Teresa: Estaba trillando y se conoce que entre la garba estaban las tarántulas, porque entonces había mucho secano. Muchas veces, cuando arrancábamos los espartos nos las encontrábamos y también alacranes. Manuela: ¿Qué pasó cuando le picó a su padre? Teresa: Estaba trillando y lo tuvieron que llevar a casa. Manuela: ¿Y cómo lo curaron? Teresa: Sencillamente vinieron a tocar y el que mejor tocaba él lo sentía y cuando alguien tocaba mal él sufría. Venían a cantar mujeres y ellos notaban quién cantaba bien la jota y estaban veinticuatro horas tocando. Mi padre se resistía porque era escéptico y no creía en esto y lo pasó mal. Pasaban los días y aún se quejaba de los pies. Manuela: ¿Dónde le picó? Teresa: En un pie, en el tobillo. Manuela: ¿Bailaban? Teresa: Temblaban como si tuvieran el Parkinson y cuando los músicos dejaban de tocar, los picados parecían que se morían de agonía. Manuela: ¿Usted conoce otros casos? Teresa: Sí, yo vi al tío Constantín, que era un primo de mi padre, a un vecino de Marcén. y a mucha gente de Lalueza. Manuela: ¿Qué canciones se cantaban? Teresa: Jotas. Manuela: ¿Se pagaba a los músicos?. Teresa: Era voluntad, que tampoco cobraban lo que ellos querían. Era voluntario, si alguien quería agradecer, se lo agradecían. Manuela: ¿Su marido iba a tocar? Teresa: Con la guitarra, con su padre. Manuela: ¿Ha tocado para muchas tarántulas? Teresa: Aquí sí, lo llamaban continuamente. Pero cuando llegaron el médico y el coronel todo se paró. Manuela: ¿Nadie vino a preguntarles por lo que pasaba aquí? Teresa: Aquí, como era costumbre y pasaba todos los veranos, nadie le daba importancia era algo normal. Manuela: ¿Sabíais que en otros lugares ocurría lo mismo? Teresa: No, hasta anoche que miramos en internet. Cuando los músicos paraban de tocar porque llegó el médico, los picados sufrían tanto que el médico volvía llamar a los músicos. Manuela: ¿Eran todos hombres? Teresa: Sí, las mujeres no iban a trillar. Manuela: ¿Su marido qué opinaba? Teresa: Él se lo creía. Veía como tocando todo se pasaba. Todos los años le pasaba a alguien. Manuela: ¿Cuándo se terminó? Teresa: Se terminó cuando llegó el regadío. Por los años sesenta, cuando se hicieron las canaletas. Al mover la tierra, desaparecieron las tarántulas. El trabajo en el campo empezó a mecanizarse y ya no se trabajaba tanto con las manos. Ahora la gente riega desde casa. Lo vivíamos con miedo, no sabías lo que podía pasar. No sabemos cómo surgió, ni quién fue el primero. Al hermano de mi abuela, ya le picó. Mi abuela hace años que se murió. Manuela: ¿Se asustaba usted? Teresa: Todo el mundo estaba un poco nervioso. Se iba a ver lo que pasaba y a los críos no se les dejaba entrar. Yo entraba porque el músico era mi padre. Manuela: ¿Por qué no dejaban? Teresa: Sufrían y aunque bailaban sufrían. No querían que la gente los viese.
Vicenzo Santoro en su página web sobre «Música y culturas populares de Salento al Mediterráneo: perspectivas, publicaciones e iniciativas», recoge el documental sobre el Tarantismo en España. En un análisis critico señala que «Los fanáticos del tema notarán similitudes significativas con la documentación visual sobre el tarantismo de Salento (pero también con las reconstrucciones propuestas por Edoardo Winspeare en la película Pizzicata)». No obstante, Santoro matiza que el documental «debe someterse a un escrutinio crítico, para comprender qué es «verdadero» y qué «fantasía» de los cineastas está más o menos condicionada por los textos históricos (y para ver el vídeo en cuestión existe cierta sospecha). viene, especialmente para la danza). Sin embargo, el documento sigue siendo de gran interés».
«La tarantela, igual que la danza de espadas, es un baile medicinal»(Schneider). Para Manuela Adamo, propulsora de la edición por la Institución Fernando el Católico de La danza de espadas y la tarantela, la publicación de la obra de Schneider busca ampliar el horizonte antropológico en lo relativo en las funciones que tuvo la jota en el pasado. Un gran acierto ante un rito medicinal completamente ligado a nuestro folklore que nos descubre una tradición de gran valor y excepcionalidad. Para Manuela Adamo, la jota llegó a no ser solo un recurso musical de ámbito festivo, sino también un instrumento terapéutico donde toda una comunidad participa en la sanación de un individuo.
Así que ya lo sabemos, si nos fiza la tarántula, ¡a cantar y bailar!.
En un lugar de Los Monegros, de Alcubierre para más señas, y a los pies de la sierra que el mismo nombre porta, se forjó la vida, hazañas y proezas del gran Migueler. Historias que se hacen leyendas, de un hombre difícil de igualar al que nadie se atrevería a disputarle el trono de las múltiples y variadas correrías. Así, que las manos fuera de los bolsillos y adentrémonos en las dichas y venturas del Tío Migueler.
El gran Tío Migueler
El Tío Migueler
Miguel Puivecino Cano nació en Alcubierre el 18 de enero 1888 y murió a los 72 años de edad, el 19 de febrero de 1960. De familia de albañiles, desde pronto quisieron que Migueler se forjase en los estudios. Pero Migueler, muy arraigado a su tierra, y con grandes inquietudes en la destreza de las artes de la construcción, ejerció el oficio de albañil durante toda su vida. Hasta en dos ocasiones trataron de internarle en un colegio de Zaragoza, llegándose a escapar hasta en dos ocasiones seguidas. La primera vez que se escapó tenía sobre unos diez años y regresó caminando hasta su hogar natal de Alcubierre. Su madre enseguida lo condujo de nuevo al internado pero a lo que volvió a Alcubierre, Migueler ya se encontraba en casa, se había vuelto a escapar y corriendo había llegado antes que su madre. ¡Por mucho atajo que pudo coger, naide se lo podría creer!.
Fue rebelde con causa, de retar la normalidad y desafiar la gravedad, sin malicia alguna y siempre dispuesto a ayudar a los demás. Fue hombre de gran corazón. Sus dos hermanas, Conchita y Modesta, recibieron buena educación y ejercieron de maestras. Migueler tuvo tres hijas y un hijo, su primera mujer Cristobalina Taules era de La Almolda y falleció poco después de dar a luz con tan sólo 28 años. Su segunda mujer fue Laureana Campo de Lanaja, a quien conocían como Laura. Fruto de su primer matrimonio nacieron Conchita y Migueler y de su segundo matrimonio Aurora y Ascensión.
Vino de Gabarre. Tonel año 1874 «Superviviente de la guerra» vino de agua de balsa de Monegros.
La puerta de su casa siempre estaba abierta, cosas de antes. Si a alguien veía pasar por delante de su puerta enseguida decía: “Anda, entra un rato y echa un traguer”. Era muy amigo de Rafael Nogués, gran ganadero ovino, eran vecinos y muchas veces iba a comer a casa. Migueler era muy generoso, hasta el punto que su hermana a veces le recordaba: “a ti en el pueblo no van a decir que Migueler es bueno, sino que Migueler es tonto”. Debió de ser muy confiado y fiarse bastante de la gente, sobretodo en el trabajo. Debió de ser muy buen albañil y trabajo para las mejores casas de Alcubierre. También hizo el puente del Pucero, cerca de la balsa del Pucero camino de Zaragoza. Trabajó mucho para casa Gabarre, se llevaban muy bien y cada año le regalaba botellas de vino: “Especial para los amigos y elaborado con las mejores anilinas y agua de balsa de monegros”. Un año hubo plaga de conejos y Gabarre le pagó por conejo cazado, Migueler fue un extraordinario cazador.
De casa Gabarre recibió afecto y amistad, las botellas de vino las regalaba en contadas ocasionmes.”
Alberto Lasheras Taira
Seguro que participó en rondas, bailes y subió raudo y veloz de romería a San Caprasio, a la cumbre de la sierra de Alcubierre. De zagal seguro que participó en la Vieja Remolona con sus amigos. Una tradición que aún se mantiene y que caracteriza la Vieja Remolona con trapos y paja en un palo de escoba. Luego la pasean por las calles replegando naranjas, longanizas y chullas de tocino que vecinos y vecinas dan a zagales y que estos pincharían en el espedo, una varilla de acero acabada en punta. ¡Migueler llevaría por las alturas a la Vieja remolona!.
Tío Migueler en la sagrada Familia.
Migueler pasó algunas temporadas en Barcelona, donde fue a parar parte de su familia. En una de sus visitas, Migueler contempló y admiró la Sagrada Familia, no pudiendo mas que exclamar: “Cuando Colón baje el dedo y Gaudí vuelva a nacer, la Sagrada Familia se terminará de hacer”. Su hijo, también llamado Miguel, fue a vivir a Barcelona y su nieto, como no ha podido ser de otra manera, lleva de nombre Miguel, Miguel Puivecino Suñen. Preciosa y peculiar es la anécdota del hijo de Migueler que, paseando por las ramblas, conoció una chica que curiosamente resultó ser de Alcubierre. Era Victoria Suñen Aparicio, que acabó siendo su mujer. Una historia realmente bonita que cuenta Miguel Puivecino Suñen y su mujer Lola Bernal. Ambos residen en Barcelona, pero él y su familia a Alcubierre siempre lo llevan en el corazón.
Victoria Suñen Aparicio fue antepasada de Paco Paricio, de los Titiriteros de Binefar. Los titiriteros rescataron magistralmente la “historia de Mariano Gavín, el bandido”, una obra estrenada en 1989 y que recorrió numerosas plazas de Aragón. Una obra que hizo las delicias de zagales, zagalas y mayores, una fascinante obra que dio a conocer y a hacer celebre al gran bandolero alcuberreño “El Cucaracha”. Curiosamente, el apellido ha perdido la “a”, quizá para no ser de los primeros de la clase y poder estar atrás enredando con títeres y marionetas.
Fueron tiempos muy duros. Se sucedieron muchas vicisitudes y correrías, muchas aventuras que al final tan sólo buscaban sobrevivir en una sociedad muy empobrecida, con muchas necesidades. Pero a la vez fueron tiempos llenos de familiaridad, fraternidad y de amistad entre vecinos y vecinas, de solidaridad y ayuda mutua, de valores muy fuertes que no hemos sabido heredar.
«Veo a Migueler como una persona trabajadora, bueno, con carácter, ingenio, humor, espíritu de supervivencia, capaz de superar situaciones difíciles y con un fuerte sentimiento de apego a su pueblo, que no quiso abandonar. No quiso alejarse de sus raíces. «
Alberto Lasheras Taira
Por concluir, apreciareis, como buenos lectores, cierta socarronería en la redacción, algo que tan solamente puede responder a la incapacidad del autor de estar a la altura del sensacional, singular, inigualable, excepcional, asombroso y sorprendente Tío Migueler. Así, disculpen las molestias y disfruten de las historias, correrías y gestas del Tío Migueler.
¡Ay! este Migueler
Que intrépido que es
Ten cuidau no te vayas a caer
Ten cuidau no te vayas a caer
¡Que el mundo no es al revés!
Un furtivo muy vivo
Escopeta de Tío Migueler
Migueler fue cazador furtivo y con extraordinaria astucia burlaba a la guardia civil, con sutil picaresca evitó más de una vez caer en sus manos. Una travesura elegante de un hombre hecho y derecho que cazaba para comer, una forma de sobrevivir que se convirtió en un juego. Pues ingenio nunca le faltó y su reputación a pulso se ganó, fue un hombre bravo y valiente que a nadie indiferente dejó.
Tenía una escopeta del calibre del 16 y a los del 12 les decía: “¡con ella ya podéis cazar!”, pues era más fácil acertar con el disparo. Por la sierra colocaba lazos para cazar, llevaba perros de caza y hurones; se conocía la sierra a la perfección y se desenvolvía con extraordinaria facilidad por sus vales y barrancos, por sus cerros y lomas. La sierra no tenía misterios para Migueler, de Puiladrón a Monteoscuro, del Monte Viejo a Puchinebro y de Puigsabina a Loma Gorda.
Fabricaba su propia munición
Cacharros de Tío Migueler para fabricar los cartuchos de caza.
El mismo elaboraba su propia munición que luego utilizaba para cazar. Migueler tenía las herramientas y útiles necesarios para la recarga de los cartuchos: caja de pólvora, medidor de pólvora, caja con perdigones, rebordeador de cartuchos del 16 y maquina de quitar y colocar pistones. Migueler era muy mañoso, ¡qué decir!, pues Migueler era hombre de diversas y variadas cualidades.
Las correrías con la benemérita
Su incontrolable afán por los desafíos y su afición por la caza más de una vez le llevó a protagonizar diversos encontronazos con la guardia Civil, episodios de persecuciones y correrías por la sierra de Alcubierre. Inevitablemente, la similitud nos traslada al forajido y bandolero Mariano Gavín Suñen, archiconocido, allende de los áridos desiertos de la redolada monegrina, como el terrible y temible bandido Cucaracha. Salvando las distancias, Migueler era bondad, no hacía daño a nadie y ayudaba a todos. Y, a pesar de mil correrías por la sierra, con la guardia civil siempre mantuvo un verdadero y sincero respeto.
Una vez le persiguieron durante horas, le seguían por el monte pero mientras no le pillasen con las manos en la masa no le podían acusar de ningún delito. ¡Cómo hacía correr a la Guardia Civil! ¡Cómo se divertía el Tío Migueler!, era como un juego, una emoción, adrenalina, un riesgo infantil con enormes dosis de realidad, de la supervivencia de capturar caza prohibida que permitía sobrevivir en una tierra dura y salvaje. Una vez, tras varias horas de persecución, subiendo y bajando cerros y lomas, Migueler regresó rápidamente a Alcubierre, se lavó en casa y luego pasó por el puesto de la Guardia Civil de Alcubierre. Al tiempo llegó la patrulla de guardias civiles que habían participado en la persecución, con evidentes signos de agotamiento y fatiga, quedándose estupefactos al enterarse que hacía rato que Migueler, todo fresco, había pasado a saludar por el cuartel. ¡A Migueler no le hubiera pillau ni el Cucaracha!.
Seguramente Migueler haría algún trabajo de albañilería en el cuartel y los guardias conocían su valía, al igual que conocían sus tretas furtivas. Pero casi podemos decir que entre ellos había una relación de caballeros, de cierta cordialidad ya que los guardias, en repetidas ocasiones, pasaban por la casa de Migueler a echar un traguer o tomar un café y de paso charrar un poco. En ningún caso fueron a su casa a molestarle o echarle alguna reprimenda.
Tenía amistad con el sargento y algún guardia. El sargento le decía:“Migueler, si te encorren los guardias, corre tú más que si no te agarran, no pasará nada”.
Alberto Lasheras Taira
El reclamo preso
Solía ir mucho a cazar con Rafael Berdún de casa Puliceto. Utilizaban a menudo la técnica de caza de reclamo. Para ello colocaban una perdiz disecada a la vista mientras ellos se escondían al otro lado. Además tenían un instrumento de caña que soplaban imitando el sonido de la perdiz o del perdigacho.
Otras veces usaban una perdiz enjaulada como reclamo, la dejaban en un lugar estratégico y se ocultaban esperando a que se acercase alguna perdiz y tratar de atinar con la escopeta. Pero un día, la perdiz debió de errar en su canto y a quien atrajo fue a la patrulla de la Guardia Civil. De sopetón apareció la de la Guardia Civil y casi ni se dieron cuenta. Pero al final no los vieron ya que estaban bien escondidos entre matojos. Bien quietos en la mata tuvieron que aguardarse ocultos hasta que los guardias, cansados de buscarles, marcharon y se perdieron de vista. La que acabó detenida fue la incauta perdiz, aunque presa ¡ya estaba!.
De correría en correría
¡De correria en correria casi cogieron a Migueler cazando!, pero este Migueler se las sabía todas. En estas, los guardias civiles consiguieron agarrarlo por la chaqueta, pero el habilidoso y escapista Migueler logró zafarse de la chaqueta que acabó en manos de la benemérita. Ya liberado corrió como una liebre consiguiendo escapar. ¡Raudo y veloz!, en Migueler, la suerte nada tenía que ver.
En otra correría con los civiles, Migueler andaba cazando por la paridera de los vales de Gabarre. Al avistar la presencia de los guardias, Migueler corrió alredor de la caseta hasta encontrar el botero abierto (hueco o ventana del pajar para meter la paja) y, en lo que canta un gallo, por el botero se metió en el pajar escondiéndose entre la paja. Los guardias dieron vueltas y vueltas, examinado todo sin encontrarlo, hasta que desistieron y rendidos abandonaron su búsqueda. ¡Con la fama que tiene el Migueler, a ver quién es el listo que lo puede coger!.
Y en una de tantas otras correrías, a Migueler le encorría la benemérita pisándole los talones. Para despistarlos se vio forzado a brincar una tapia, pretendiendo que le perdieran de vista. ¡Cuál sería su sorpresa al ver que al otro lado de la tapia del corral había dos guardias almorzando! Éstos sorprendidos por la aparición de Migueler y los gritos de los otros guardias que lo perseguían, se lanzaron tras él pero no pudieron agarrarlo. Migueler, durante la persecución, perdió la escopeta que recogieron la Guardia Civil y tuvo que ir otro día al cuartel a recogerla. No sabemos si tuvo que hacer frente a alguna multa.
¡¡Las correrías que no sabremos!!!
El sombrero de Demetrio Oto Borau y de Nicasio Gavín Casterad
La presente historia resulta contemporánea a Migueler, le iguala en ingenio y talento a cualquier correría de Migueler, ya que cuenta con gran similitud en su particular modo de actuar. Para hacer honor a la verdad, decir que de primeras nos la contaron como propia de Migueler. Pero a Alberto Lasheras nada se le escapa y, lo que acontece a continuación, a Demetrio Oto y Nicasio Gavín les sucedió:
¡Ya fue casualidad!, caprichoso destino, ¡Qué Nicasio se comprase el mismo sombrero que Demetrio Oto! o ¡Qué Demetrio se comprase el mismo sombrero que Nicasio!. ¿Quién sabrá?, ¿quizá se compraron los sombreros juntos?. ¡Y qué más da!
¡Qué pinchos y contentos iban Nicasio y Demetrio! Los dos con sus sombreros nuevos, ¡como los lucían por las calles de Alcubierre!. ¡Hasta para cazar lo llevaba Demetrio!, como aquella vez que perseguía perdices cerca del corral de Ruata. La guardia civil le sorprendió pero, como también era tan templado y ligero, pronto les dio esquinazo con la mala fortuna que el sombrero perdió. La pareja de guardias civiles quedaron satisfechos con tan preciado botín, pues ya tenían la prueba del delito, ¡por fin tenían pillado al furtivo Demetrio!. Pero este, que de avispado tenía lo suyo, regresó raudo y veloz a Alcubierre, cogió el sombrero a Nicasio y por el cuartel de la guardia civil se pasó a saludar. Cuando la pareja de guardia civiles regresó, algo sofocados pero con la prueba del delito, no daban crédito a lo que les contaban, pues hacía un rato que Demetrio, completamente relajado, descansado y escoscado, se había pasado con su flamante y elegante sombrero.
La última pizca de Alcubierre
Deben de ser avispados estas gentes de Alcubierre y siempre muy acogedores si por sus lares caes, ¡pueden hacer gala de buen carácter!. Pero para quien no les conozca, a buen seguro que la siguiente costumbre y anécdota no les dejará indiferente.
Dicen por todos los lugares, que es bien conocida y por todos reconocida, que la última pizca es la de Alcubierre. Pues cuando solamente queda la última pizca en el plato o fuente, a la gente siempre le da reparo cogerla; así que, en Alcubierre, discurrieron ingeniosa solución. Siempre apagan la luz y así nadie sabe quien coge la última pizca. Pero la verdad no deja ser algo a medias, ya que las manos acaban luchando entre ellas, con las luces apagadas, disputando la última pizca de Alcubierre.
Animales son amores
A Migueler tenía perros y hurones, le encantaban los animales y tenía una mano especial con ellos. A un perrito le enseñó ir a comprar a la carnicería. Al perrito le colocaba una cestita con el dinero y lo mandaba de compras a la carnicería. Allí le colocaban el pedido y los cambios en la cestita y el perrito volvía a casa con el encargo para Migueler. El bueno del perrito nunca abusó de la gran confianza depositada en él y la suculenta carga siempre llegó a buen destino.
Su habilidad también quedó patente cuando adiestró a dos perros en el ejercicio de la caza. Los perros iban solos a cazar, la primera pieza de caza era para ellos y las siguientes para Migueler.
En una desafortunada ocasión, uno de sus perros se adentró en un corral ajeno y trató de montar una perra. El vecino los sorprendió, cogió una horca y mato al perro de Migueler. Este se enojó tanto que trató de rendir cuentas, pero al final desistió.
Tío Migueler, un hombre de alturas.
El reto de la torre
Al Tío Migueler le encantaban los retos, desafiar a los más jóvenes y superarlos, en destreza y agilidad nadie le superaba, grandes dotes que su fama precedían. Aún contando con cierta edad, no dudaba de retar, lo llevaba en la sangre.
La preciosa torre mudéjar de la iglesia de Alcubierre fue escenario de uno de sus mayores y rememorados retos. El desafío era ver quien subía antes a lo alto de la torre. Desafió a Manuel el guarnicionero a subir los más rápido a lo alto de la torre de Alcubierre y tocar la campana. El contrincante subía por las escaleras y Migueler trepando por el exterior. Migueler ganó la apuesta y esta hazaña dejó profunda huella en la memoria de Alcubierre.
Hay que reseñar, tal y como dice Alberto Lasheras, que entonces la torre estaba muy deteriorada y presentaba numerosos entrantes y salientes que facilitaban extraordinariamente su escalada. Pero que nadie se engañe, esto no justifica ni infravalora su renombrada epopeya y que nadie se atreva a ponerlo en duda. Pues no hay mayor valor ni maestría que la que Migueler poseía.
Campanadas a mangazos
Durante la guerra las campanas de la iglesia de Alcubierre desaparecieron. ¿De alguna manera tenían que ingeniárselas par dar las campanadas?. Así, que buena solución idearon. Y como era de esperar, optaron por la única solución imaginable: cogieron una enorme llanta, la colgaron con una soga y con un mallo (una maza o martillo grande) fueron dando campanadas. Pero de tanto mallar, pues todas las horas debían de dar, la soga se rompió y la llanta disparada salió, rodando calle abajo hasta la plaza. Por poco no causó ninguna desgracia: ¡podría haber matado a alguien!.
Las campanas de Alcubierre
Las campanas se tuvieron que reponer a primeros de la década de los cuarenta. Las trajo Ángel Cisterna, que se dedicaba a carrear paja. Las descargaron al pie de la torre de la iglesia y Migueler y su hijo fueron los encargados de subirlas a la torre. ¡Todos los críos fueron a ver como subían las campanas!. Pero mientras subían una campana, la estructura del andamiaje cedió y una campana corrió un serio riesgo de caída, ¡estuvo a punto de caer!. Migueler, rápido y valiente, se descolgó por los andamios y consiguió amarrar fuertemente la campana a una soga, impidiendo que se precipitase al vacío. Evitaron una tragedia cantada y definitivamente pudieron subir las campanas que volvieron la alegría a la torre de la iglesia de Alcubierre.
Para probar una de las campanas, el hijo de Tío Migueler se puso a bandear la campana con tanto brío que no la soltó y quedó agarrado a ella saliendo afuera del campanario y volviendo a entrar, al volver la campana al interior de la torre. Tuvo que tener gran pericia y agilidad mental para sujetarse bien y evitar que la inercia lo despidiese hacia fuera arrojándole al vacío. De tal palo tal astilla.
El pozal al pozo
Cuando un pozal caía al fondo del pozo llamaban a Migueler para que lo recuperase, ¡quién sino!. Descendía con gran destreza, apoyando la espalda en la pared y con las piernas en la otra pared. Bajaba a los pozos y recuperaba los valiosos pozales que se caían en la localidad de Alcubierre.
Una vez tubo que bajar para sacar un pollino, una mula joven que se había caído a un pozo. Las gentes del lugar trataron en vano de sacarlo con ganchos, ¡para haberlo matau!. Así que apareció Migueler y en un suspiro bajó al pozo, formó un braguero a modo de arnés atando al pollino y con una buena soga, correas y una garrucha izaron al pollino hasta ponerlo a salvo.
En Alcubierre el agua de pozo contenía abundantes sales, así que no era apta para consumo humano. El agua de boca se obtenía de las balsas que recogían el agua de lluvia.
La virgen del pozo
Tanta fama tenía Migueler rescatando pozales de los pozos que, después de la guerra, lo llamaron de otro pueblo para rescatar unas imágenes religiosas de un pozo. Hay quien sitúa el hecho en La Almolda, otros en Monegrillo, aunque lo verdaderamente certero es que solo Migueler era capaz de tal empresa. Durante la guerra civil ocultaron en un pozo dos esculturas pequeñas de la virgen. Una era de yeso que se deshizo en el pozo y otra de bronce que fue la que rescató el Tío Migueler.
La burla a la muerte
Durante la guerra Migueler salía por la parte de atrás de su casa y burlaba el toque de queda de Alcubierre; ¡él salía cuando quería! pues Migueler era un alma libre difícil de dominar. Pero sus escapadas se volvieron conocidas en la localidad hasta que le estuvieron esperando, consiguiendo sorprenderle saltándose el toque de queda. A Migueler le acusaron de espionaje y lo llevaron detenido a Tardienta. Cuando su familia acudió a visitarlo, Migueler les entregó el reloj y alguna pertenencia creyendo que su fusilamiento era inminente e inevitable. Pero por suerte, una pariente conocía a un alto mando que le ayudo. Ella había trabajado de maestra en un pueblo del Somontano de Barbastro, donde él acudió a dar un mitin y le conoció al tenerle que entregar las llaves de la escuela. Al parecer, aquel encuentro dejó profunda impresión entre ellos. Ella lo buscó antes que ejecutasen a Migueler y gracias a su elevada posición en el ejército republicano, pudo interceder para que soltasen al pobre Migueler. Para ella y el militar fue el comienzo de una gran historia de amor, de vicisitudes y exilios, pero con final feliz. Para Migueler, ¡esta vez sí que esquivó la muerte de verdad!
Migueler era bravo y valiente, aunque pecaba de cierta ingenuidad. Una vez, en la plaza mayor de Alcubierre se hallaba un miliciano de barba larga y con un aspecto fiero, bruto y feroz que infundaba razonado respeto y temor. A Alcubierre llegaban cientos de milicianos. El miliciano se encontraba sentado afilando un enorme machete cuando el atrevido Migueler, sin consideración alguna y con cierta inocencia, le soltó: “¡quiere que se lo afile yo, que afilo bien!”. Quienes apreciaron esa escena no pudieron evitar un frío escalofrío recorriendo sus cuerpos, afortunadamente, este hecho ya no tuvo más recorrido.
El ingenio como juego
Juego de habilidad del Tío Migueler
Migueler debió de ser muy manitas, una de sus aficiones era realizar juegos de ingenio. Uno de aquellos juegos era una superficie con anillas por los que en determinados movimientos había que pasar un alambre. Migueler debió de ser un alma con inquietudes, retos y destrezas.
El tocino escoscau
Migueler era muy amigo de Julian Mene, de Gabarre y del cura de Alcubierre. De tanta amistad gozaba que no dudaba en pedirles consejo y opinión. Cuando en una ocasión el tocino le se puso malo a Migueler estos le dieron buena solución, ya que resfriado y fiebres podía tener, el tocino enseguida debía de bañar “¡y ya verás que pronto se recuperará!”. Y de esta manera, fiel a sus amigos, Migueler actuó y a su apreciado tocino bañó. Pero por causas del destino, la fatalidad provocó que el tocino a los pocos días falleciera. Cuando la gente le preguntaba a Migueler “-¿qué tal el tocino?-” este respondía: “Ni dios, ni el cura, ni Julián Mene me harán lavar el tocino otra vez!”.
La escopeta confiscada
Por orden de los militares republicanos presentes en Alcubierre, Migueler se vio obligado a entregar su querida escopeta en el antiguo cuartel de la Guardia Civil. Pero a Migueler no lo iban a privar tan fácilmente de su querida escopeta. Así que cogió la escopeta y la desmontó en tres partes: los cañones, la culata y la acción. Solamente entregó la culata y los cañones, así nadie la podría usar. Unos días después, aprovechando el barullo que había en el puesto de la guardia civil, un hombre salió con las dos partes de la escopeta y al trajinarlas y ver que eran inservibles las tiró. El hijo de Migueler lo vio y no dudó en recoger las partes y llevárselas a su padre, este se debió de alegrar, pero a la vez se molestó por el riesgo que había corrido su hijo.
La edad no perdona
Tío Migueler por el puerto de Barcelona.
Sus atrevimientos le acompañaron durante toda su vida, sobretodo sus triquiñuelas con los cuerpos de seguridad. De hecho se llevaba bien con la guardia civil, pero la edad no perdona y esta vez si que cayó.
Ya algo mayor, Migueler fue a cazar furtivamente con otro amigo. Se colocaron en una zona algo distantes, pero se veían. La guardia civil apareció de repente por detrás de Migueler y por muchas señas que le hizo el amigo, Migueler no se enteró y la guardia civil acabó atrapándolo. El Tío Migueler se estaba haciendo mayor e iba perdiendo oído, adquiriendo paulatinamente una cierta sordera.
Anécdota de Juliana Suñen Frantiñan
La bisabuela de Miguel Puivecino Suñen, Juliana Suñen Frantiñan, protagonizó un curioso encuentro que aún permanece en la memoria familiar. Una jovencísima Juliana volvía una vez a casa cuando de repente se encontró con un hombre desconocido:
-¿A dónde vas pequeña?-
-Voy a casa corriendo, que me ha dicho mi madre que tenga cuidado que puedo encontrarme con el Cucaracha-.
-Pues ya puedes marchar tranquila, que esta noche al Cucaracha ya no te lo vas a encontrar-.
Siempre supusieron que aquel hombre fue el bandido Cucaracha. Mariano Gavín Suñen, celebre bandido conocido como “El Cucaracha” que actuó en Los Monegros a principios de la segunda mitad del siglo XIX.
El Tío Migueler, la leyenda
Recreación del Tío Migueler en la portada de Forbes.
A Migueler no le gustaba que nadie llevase las manos en los bolsillo: “¡rediós!, quítate las manos de los bolsillos”. Expresión que aún dijo estando en el lecho de muerte cuando un amigo le fue a visitar. Siempre las manos fuera de los bolsillos y las manos abiertas, nunca cerradas. El Tío Migueler no las podía ver en los bolsillos, sufría y carrañaba a quien las llevaba en los bolsillos. En ninguna fotografía se ve a Tío Migueler con las manos en los bolsillos ni con las manos cerradas.
Cuando Tío Migueler falleció en 1960, por todo Alcubierrre y redolada se corrió la peculiar expresión: “Si no vuelve Migueler, es que no se puede volver”. Migueler había salido airoso de todas sus peripecias, pero de la última… Ágil, intrépido y audaz, nuca hubo hombre sin igual por estos agrestes territorios monegrinos. Tío Migueler es toda una leyenda.
Por último y por finalizar, comentar que, tras arduas consideraciones, se ha considerado oportuno y prudente omitir una muy pertinaz consideración. Así pues, para evitar desconsideraciones, para nada comentaremos la extraña, rara y al parecer reiterada torpeza de las gentes de Alcubierre con las artes del pozo; pues por lo visto muy a menudo se les caían los pozales al fondo del pozo. Para no herir sensibilidades y susceptibilidades ignoraremos y obviaremos la falta de destreza izando pozales de las gentes del lugar de Alcubierre, para así llevar a buen termino las dichas y venturas del Tío Migueler.
A la memoria de Tío Migueler, que andará feliz por las alturas sin querer baja
– FIN –
Las historias del Tío Migueler son reales y responden a un trabajo de investigación realizado por Alberto Lasheras Taira y Joaquín Ruiz Gaspar. Muy especialmente gracias a los testimonios de Miguel Puivecino, descendiente del Tío Migueler, nieto, y Lola Bernal, mujer de Miguel. La publicación de «Las dichas y venturas del Tío Migueler» se ha realizado el 18 de enero del 2018 en conmemoración de su centésimo trigésimo aniversario de su nacimiento.
El folklore monegrino resulta muy desconocido a pesar de su riqueza y vigor en su principal manifestación del Dance y la persistencia de la tradicional y singular gaita de boto aragonesa. Mario Gros ha investigado y recogido la música de Los Monegros, un gran conjunto de pasacalles, bailes de palos y espadas, despertaderas, coplas, coplillas, romances, jotas…
Con Mario me encontré una tarde de noviembre del 2016 en un céntrico café zaragozano, descubriendo a un gran músico, musicólogo, folklorista y sobretodo a una gran persona. Lo aprendido con Mario Gros queda recogido a continuación, con la melódica sensación que la música de Los Monegros aún tiene que dar mucho la nota.
Mario Gros Herrero
Mario comienza destacando la música de Los Monegros “siempre ha causado atracción a diferentes musicólogos” y entre ellos destaca al reconocido folklorista Arcadio Larrea. Arcadio fue un chistabino que trabajó en el Instituto Español de Musicología del CSIC, durante las décadas de 1970 y 1980 realizó un programa sobre folklore en RNE y en 1982 documentó la reconstrucción de la gaita de boto aragonesa. Arcadio fue autor del primer trabajo sobre el Dance aragonés, recogiendo 97 representaciones de la provincia de Zaragoza: “El Dance aragonés y las representaciones de moros y cristianos”. Después, es la Doctora en Filosofía y Letras Mercedes Pueyo Roy quien realizó un trabajo más exhaustivo de investigación y documentación de 74 representaciones de todo Aragón. “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón” es el resultado de su tesis doctoral, impresa en versión reducida por Heraldo de Aragón en 1973.
Sin duda la gaita es el instrumento estrella de Los Monegros, para Mario “es un instrumento musical que fascina y atrae”. La primera referencia de la gaita es una representación en el s. IX y su expansión por Europa parece que fue en el siglo XII. En Aragón, las primeras representaciones de gaita son las del Vidal Mayor, hacia 1247, para aquel entonces ya había unas cuantas representaciones anteriores en la península. “Lo mas probable es que la gaita llegó de Europa por el camino de Santiago”. Es en el siglo XVIII cuando se origina la diferenciación de la gaita, mientras que su decadencia se produce a partir del siglo XIX, señala Mario: “llegan nuevos instrumentos, como el acordeón, nuevos bailes, más agarrados, nuevas músicas… pero en Los Monegros la gaita se mantiene viva gracias al Dance».
Mario Gros Herrero es un músico, folclorista, luthier aragonés e investigador, siendo figura clave en la recuperación de la gaita de boto aragonesa. Junto a Luis Miguel Bajén editaron en 1990 el Lp “Monegros” que se reeditó en 1997 en formato CD dentro de la serie de “La tradición musical en España”. El disco es fruto de más de ocho horas de grabaciones en Castejón de Monegros, Farlete, La Almolda, Lanaja, Monegrillo, Sariñena, Sena y Valfarta. En 1999 publicaron, Luis Miguel Bajén y Mario Gros, «La gaita en Los Monegros, Archivo de tradición oral». También, Mario fue coordinador del libro disco “Romances de ronda en Castejón de Monegros. Simeón Serrate Mayoral”, editado por el archivo de Tradición Oral de Aragón en el 2008. Actualmente, Mario es profesor de gaita de boto en la Escuela Municipal de Música y Danza de Zaragoza desde 1994.
Para Mario la gaita está ligada a la ritualidad del Dance, a los ritos funcionales básicos: “No es principalmente estética, ha de ayudar a danzar, a bailar, sobretodo en procesión o romería. Las letras son nemotécnicas, ayudan a recordar las danzas”. Con la decadencia de la gaita van desapareciendo sus técnicas de construcción y mantenimiento, van desapareciendo la posibilidad de arreglos. Los gaiteros de Robres dejaron de tocar en 1820 y guardaron sus gaitas en una cesta, ya que no tenían descendencia masculina. Sus hijas las guardaron como un tesoro.
De Vicente Capitán se recogieron más de 54 melodías de gaita, entre ellas una jota, un vals, un pasodoble y un baile de Sobrarbe. Fue a tocar con un grupo de sección femenina. Al parecer, Capitán era zapatero y arreglaba sillas de anea, tocó en los dances de Tenerias, San Gregorio, La Almolda, Castejón de Monegros, Valfarta, Sena, Lanaja…
“Los Monegros es una zona muy conservadora musicalmente, con vitalidad. Por la ritualidad del dance, apego, pobreza…”. Es un placer escuchar a Mario y aprender, sentir la verdadera magnitud de la música monegrina que parece pasar tan desapercibida. Mario recuerda a Miguel Huguet (Revista Aragón, 1930) y Pili Monter que recogieron muchas melodías de Sena. “Los dos grandes bloques son el dance y los cantos romance a gaita. Romances de ronda en Sena, Castejón de Monegros, Pallaruelo de Monegros, Sariñena; despertaderas de Valfarta, Castejón de Monegros, las coplillas de Bujaraloz. En el canto con gaita la puesta en escena es única”.
En Los Monegros hemos heredado una extraordinaria tradición musical, muy ligada a celebraciones religiosas y manteniendo constantes sus profundas raíces, “Hasta pocos años aún se hacían cantos religiosos en latín en Pallaruelo de Monegros”. Queda la sensación que aún nos queda mucho por aprender y descubrir en la música monegrina, de valorar, estudiar y transmitir. Gracias a personas como Mario Gros, por su amor a la música y en especial por su conocimiento del folklore monegrino y aragonés, podemos continuar manteniendo vivo nuestro patrimonio, del que sin duda, aún nos queda mucho por oír y sentir.
Jorge Español con la cerámica del aniversario de «Os Monegros»
Con motivo de la conferencia “Arte y pleito del monasterio de Sijena” en el marco de la sariñenense Tertulia Cultural “Violinista José Porta”, el sábado 21 de enero del 2017, conocimos al abogado Jorge Español Fumanal. Una gran persona que en los últimos años ha sido una pieza fundamental en el litigio de los bienes aragoneses reclamados a Cataluña. De una forma altruista, Jorge ha trabajado duramente para que regresen los bienes a Aragón, una lucha que devolverá los bienes aragoneses a su lugar de origen: el lugar del que nunca deberían de haber salido.
Jorge Español Fumanal, natural de Benabarre nació en 1961. Se licenció en Derecho, en Ciencias Políticas y Sociología en Madrid, donde actualmente reside y ejerce de abogado. Jorge se define como un enamorado de la cultura y el arte en general, en especial de la música y su gran afición por la guitarra. También es un amante de la vida de pueblo, de sus gentes y sus tradiciones. Pero ante todo, Jorge es un gran luchador que ha sabido defender lo justo: un pequeño David contra Goliat.
Jorge cuenta que quedó muy marcado cuando de joven, con unos 11 o 12 años, visitó el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Allí descubrió una gran cantidad de arte aragonés que no entendía porque estaba en un museo catalán y no en su correspondiente lugar. Dese entonces, Jorge siempre fue consciente que tenía que hacer algo.
Fue en 1995 cuando se dividió la diócesis en la de Barbastro y la de Lérida, quedándose bienes aragoneses en la diócesis de Lérida. Aquello dio comienzo a un litigio eclesiástico que al final resolvió el Vaticano con la sentencia de devolución de las 113 piezas aragonesas a la Diócesis de Barbastro. Pero las piezas no fueron devueltas. Luego llegó el asunto de las piezas del Monasterio de Sijena que el Obispo Ambrosio Echevarría descubrió que habían sido vendidas a la Generalitat en 1983 y 1992, comenzando un litigio ante el Tribunal Constitucional en 1998 entre el Gobierno de Aragón y la Generalitat por el derecho de retracto de estas ventas que terminó por Sentencia de dicho alto tribunal de fecha 18 de Enero de 2012 dando la razón a Cataluña, aunque no se pronunció sobre la legalidad de esas ventas. “Ha sido el proceso más largo del constitucional, nada menos que catorce años”, sentencia Jorge Español. Es entonces cuando Jorge decidió dar un paso adelante y luchar por el patrimonio aragonés.
Jorge Español en la Tertulia Cultural «Violinista José Porta»
“En Aragón somos gente honrada y honesta”, afirma Jorge Español. A pesar de ser un proceso largo y duro, Jorge piensa llegar hasta el final: “es algo que si volviese atrás lo volvería a hacer”. Cuando en el 2012 el Tribunal Constitucional dio la razón a Cataluña, el Gobierno de Aragón dio por finiquitado el proceso dando por perdido tanto el asunto de las 113 piezas de Barbastro como el de las piezas vendidas de Sijena, y así los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón lo ratificaron en una reunión dando carpetazo al caso. Jorge cogió las riendas del proceso y abrió nuevas vías para la resolución del litigio, convenciendo al Gobierno de Aragón de que había que impugnar la legalidad de las ventas de las obras de Sijena ante los tribunales civiles en atención a la jurisprudencia que encontró y no perdiendo nunca de vista que era un monumento nacional que no se podía vaciar de su tesoro artístico ni menos dividirse. El monasterio de Santa María de Sijena es monumento nacional desde 1923 y como tal es indivisible y toda venta privada de cualquiera de sus bienes debe reputarse ilegal, la clave del proceso ha sido la indivisibilidad del conjunto. El proceso ha supuesto una proeza y para Jorge ha sido un esfuerzo titánico, renunciando a parte de su vida profesional y personal, incluso llegó a tener un accidente de coche cuando se desplazaba a Villanueva de Sijena. En su opinión, Cataluña nos ha engañado y ninguneado y, Aragón, ha mostrado un complejo de inferioridad del que ahora vamos desprendiéndonos.
Jorge aportó argumentos para anular las ventas de 1983 y 1992 del tesoro artístico del Monasterio de Sijena y se consiguió una Sentencia favorable por parte del Juzgado nº 1 de Huesca, algo que Cataluña no habría imaginado ni en el peor de sus sueños; después de todo, un abogado aragonés se ha enfrentado contra una potente administración con sus recursos y servicios jurídicos propios. A Jorge ninguna institución le ha apoyado económicamente. El convencimiento de restituir la integridad del monasterio sijenese abrió un segundo litigio en el Juzgado nº 2 de Huesca sobre las pinturas murales de la sala capitular. Las pinturas murales fueron arrancadas en 1936 en plena guerra civil y depositadas en Cataluña. Tras años de litigio, el Juzgado nº 2 de Huesca dictó Sentencia favorable y en noviembre del 2016 ordenó al Museo Nacional de Arte de Cataluña devolver las pinturas murales al Real Monasterio de Santa María de Sijena, sentencia que aún no han cumplido.
Durante la tertulia de Sariñena, Jorge contagió a los presentes su amor por el Real Monasterio de Santa María de Sijena. Nos descubrió su gran capacidad oratoria, explicando la fundación e historia del monasterio sijenense. Un monasterio con simbología relacionada con Jerusalén y que en su esencia fue fundado en 1188 para ser la nueva Jerusalén tras caer esta en manos del caudillo musulmán Saladino un año antes. El monasterio albergó dos hospitales, notaría (el padre de Miguel Servet fue el notario del Monasterio), albañiles, labradores, ebanistas, etc… era como una pequeña ciudad muy ligada a los pueblos de Villanueva de Sijena y de Sena. El Real Monasterio de Sijena fue el primer Archivo de la Corona de Aragón hasta que el Rey Jaime II lo trasladó a Barcelona donde actualmente está y, es además, Panteón Real donde está enterrado el Rey Pedro II de Aragón y su madre la Reina Doña Sancha de Castilla. Afortunadamente existe una gran documentación sobre el monasterio: pinturas y fotografías que nos reconstruyen el extraordinario monasterio que llegó a ser. Una historia impresionante completamente ligada a su fundadora del Monasterio de Sijena, la reina Doña Sancha de Castilla, una cultísima reina consorte castellana casada con el Rey Alfonso II de Aragón, cuya figura está llena de misterio tras la profanación de su cadáver tras el incendio del monasterio en 1936, pero que posiblemente se encuentre enterrada en un lugar desconocido del cementerio de la vecina localidad de Sena.
Se va acercando el final del proceso y a Jorge le va quedando un profundo sentimiento de alegría y satisfacción: “Se ha creado un importante precedente sobre la indivisibilidad de los monumentos nacionales y su venta para su íntegra preservación”. Quedan por escribir los últimos capítulos de un largo litigio que ha enfrentado a territorios hermanos. Pero conscientes y convencidos, tal y como afirma Jorge Español Fumanal, que las pinturas de Sijena deben de estar en su lugar, en el Real Monasterio de Santa maría de Sijena.
Todo nuestro reconocimiento a Jorge Español Fumanal y nuestro agradecimiento por su compromiso, lucha y defensa de nuestro patrimonio. ¡Gracias Jorge!
En agosto de 1936, a comienzos de la guerra civil española, se establecía en Sariñena el campo de aviación “Alas Rojas”, alojando, en el frente de Aragón, la vanguardia de la aviación republicana con su escuadrilla “Alas Rojas”. Sus características bandas rojas, pintadas a modo de identificación en los aviones, dio origen a su inconfundible nombre de «Alas Rojas».
Aeródromo de Sariñena. Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) AGMAV,M.2212,6 / 6.
Artículo enmarcado en la serie sobre la guerra civil en Sariñena
El investigador sariñenense Arturo Morera Corull recogió la historia del aeródromo de Sariñena en una completa serie de artículos sobre la Guerra Civil en Sariñena. Los diferentes artículos «La guerra del 36 en Sariñena» fueron publicados en la revista Quio de Sariñena y Los Monegros, entre los números del 22 al 32, recogiendo diferentes hechos del campo de aviación. Arturo realizó un amplio estudio de las referencias escritas y noticias en medios de comunicación, escribiendo el relato del aeródromo de una forma cronológica y detallada. Un trabajó que rescató del olvido el abandonado aeródromo junto a diversos episodios bélicos importantes para la historia de la aviación, como es el caso del tercer derribo nocturno de la historia de la aviación mundial.
Sello del Ejército del aire. Expediente sobre el Aeródromo de Sariñena. 1945. Fuente: Biblioteca Sariñena.
«Muchos de los datos que voy a aportar los he entresacado del estupendo libro La Aviación de Cataluña en los primeros meses de la guerra civil, escrito por el ingeniero D. Juan J. Maluquer, uno de los primeros oficiales que formaron parte de la escuadrilla “Alas Rojas” en Sariñena. Otras publicaciones especializadas que dan información sobre la aviación en nuestra villa son La guerra de España desde el aire, de Jesús Salas Larrazábal; Mitos y Verdades, de Andrés García Lacalle; La guerra en el aire, del coronel José Gomá, y la Historia del Ejército Popular de la República, de Ramón Salas Larrazábal. También los periódicos barceloneses de la época aportan detalles interesantes sobre las actividades de la aviación republicana desde el aeródromo de Sariñena.»
La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.
El libro “Alas Rojas Sariñena” (Sariñena editorial, 2006), del sariñenense Salvador Trallero, es obra de referencia sobre el aeródromo republicano de Sariñena, aportando un gran valor fotográfico y documental sobre el campo. Una obra extraordinaria indispensable y recomendable para conocer y descubrir su historia. También resulta imprescindible el capítulo que el investigador oscense, Vítor Pardo Lancina, dedica al aeródromo en la obra “Agnes Hodgson A una milla de Huesca” (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
En la misma línea, Miguel Sanchís publicó su trabajo «Alas Rojas sobre España», una obra en la que se describen y explican las características de la aviación republicana.
El aeródromo se localiza entre las localidades de Sariñena y Albalatillo, en la partida denominada como Saso de Albalatillo. Se accede por la carretera HU-V-8301, punto kilométrico 3´4, coordenadas 41.747471, -0.157359. El aeródromo se distribuía a ambos lados de la carretera y actualmente, aunque hay restos, las propiedades son privadas.
Imagen actual del emplazamiento del aeródromo Alas Rojas.
Los inicios del aeródromo
Con los inicios de la guerra urgió la necesidad de establecer un aeródromo en el frente de Aragón, cerca de las líneas enemigas. Arturo Morera relata como el teniente coronel Felipe Díaz Sandino, comandante de las fuerzas aéreas en Cataluña y jefe del aeródromo del Prat en Barcelona, junto al capitán retirado del arma, Alfonso de los Reyes, al frente de unos milicianos ocuparon el 17 de julio de 1936 las instalaciones del aeródromo del Prat «En previsión de un posible alzamiento militar, y desarboló, en unión de Díaz Sandino, cualquier posibilidad de sublevación de los aviadores en contra de la República. Vencida la resistencia del general Goded y sus seguidores en Barcelona, el jefe del aeródromo del Prat se aprestó a reclutar y organizar unas milicias combatientes al servicio de la aviación republicana. (La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.). José María Maldonado Moya apunta que Diaz Sandino, jefe de la 3ª Región aérea y de la 3ª Escuadra de Aviación Militar, «Preparó la defensa del campo del Prat, con un grupo de aviadores y mecánicos.» (Aragón bajo las bombas, Maldonado Moya, José María).
Sello 3ª Escuadra de Aviación Alas Rojas. Milicias Antifascistas.
El 22 de julio de 1936, el entonces capitán Alfonso de los Reyes, recibió la orden de salir para Lérida al mando de una escuadrilla de Breguet. Según Maldonado, en el campo del Prat había cuatro aviones Breguet-19 y otros tres o cuatro reparándose en los talleres «Todavía disminuiría en una unidad al huir dos oficiales con un Breguet hacia la Pamplona sublevada» (Aragón bajo las bombas, Maldonado Moya, José María).
«Orden de salir para Lérida al frente de una escuadrilla. «Alas Rojas». Nombre evocador, mil veces glorioso. En Lérida impera el caos revolucionario. La escuadrilla «Alas Rojas» empieza a actuar en el «frente» aún no establecido» (Mi revista. Barcelona. 1936. 15 de julio de 1938).
Pronto, desde el aeródromo de Lérida se buscó un lugar para instalar un aeropuerto más avanzado a las líneas del frente. «El 1 de agosto de 1936 el comandante de Aviación Alfonso de los Reyes, ordena al piloto de la avioneta De Havilland Hornet», Pérez Mur, que aterrice en una gran llanura en el lado oeste de la carretera de Sariñena a Albalatillo, entre las cuencas de los ríos Flumen y Alcanadre. Habían despegado del aeródromo de Lérida en busca de un aeropuerto avanzado para la Aviación de Cataluña, con base principal en el campo militar del Prat de Llobregat, y el terreno encontrado era perfecto tanto desde un punto de vista estratégico como por las características orográficas. A los pocos meses, el propio aeródromo de Lérida será sustituido por el de Sariñena», (Víctor Pardo Lancina citando al propio piloto, Francisco Pérez Mur, quien explica los detalles del vuelo en su De la Voltige Aerien- ne a la guerre d’Espagne, París, Editions France Empire, 1978, pp. 90-92. “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”, Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros).
«Una extensa planicie entre las acequias de Valderas y del Hospital, el río Isuela (ahora mal llamado Flumen) y el límite con Albalatillo, fue el terreno elegido para instalar el campo de aviación. Es decir, en las partidas conocidas como “Los Sasos”, “Las Ramblas’ y el “Usaso de Albalatillo”, siempre en el término municipal de Sariñena. La carretera local que va desde la comarcal A-230 a Albalatillo cruzaba por el medio del nuevo aeródromo. Al oeste de dicha carretera local se situó el campo de vuelo, y al este, en un área sensiblemente igual a la del campo, se ubicó el campamento con instalaciones muy rudimentarias, básicamente tiendas de campaña militares.» (La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros).
Alfonso de los Reyes manifestó que el traslado a Sariñena respondía para «Poder actuar más eficazmente en el apoyo de las columnas Durruti, Del Barrio, Ascaso, Trueba, Ortiz…, figuras cumbres de los milicianos y de la Revolución. Profesionales cuya fe en el triunfo, a pesar del caos inevitable de los primeros momentos, les convertía en verdaderos héroes de leyenda.» (Mi revista. Barcelona. 1936. 15 de julio de 1938).
Sariñena (Huesca),agosto de 1936. Agencia EFE. Grupo de aviones Breguet XIX.
En la misma línea se manifestó Antonio Rafales Gil «El día 1 de Agosto, con la avioneta De Havilland, pilotada por Pérez Mur y como acompañante el Comandante D. Alfonso de los Reyes, efectuando un reconocimiento de los terrenos, tomaron tierra en un campo de trigo al lado de la carretera entre Sariñena y Albalatillo, reconocido el terreno, el Comandante Reyes, decide construir el aeródromo, pues reúne muy buenas condiciones, es llano, despejado y grande, de este reconocimiento nació el mítico aeródromo de Sariñena-Albalatillo, que jugo tan importante papel en todas las operaciones del frente de Aragón en los primeros meses de la guerra» (Descripción del funcionamiento de las diversas secciones del Aeródromo de Sariñena, de agosto a diciembre de 1936, por Antonio Rafales Gil, Auxiliar Armero en Sariñena (Huesca). Archivo ADAR Barcelona).
No obstante, Manuel Conde López, médico del aeródromo, en sus «Memorias de un médico militar», apunta como fue el capitán piloto Amador Silverio el designado para elegir el emplazamiento del aeródromo: «El campo de aviación se situó a unos 4 km. de Sariñena y, a unos 3 km. de la carretera que une dicha población con Bujaraloz y Caspe casi tocando al pueblecito de Albalatillo, pueblo con cuyos habitantes estábamos constante mente en contacto. Hacia el oeste de la carretera, queda el campo de vuelo, prácticamente un cuadrado bastante grande, pues se trataba de terreno llano de cultivo. Al este, en una extensión un poco menor a la del campo de vuelo, se montó el campamento, con sus instalaciones, todavía rudimentarias. Había algunas tiendas de campaña de forma cónica con cabida para una docena de personas con sus catres de campaña. Los catres eran de lona montada sobre un bastidor de madera plegable, cómodos, especialmente si se había podido requisar un colchón de lana. En una de dichas tiendas se instaló el botiquín. En otra se instaló la cocina. Para comedor del personal volante había un toldo fijado a unas estacas. En nuestra tienda botiquín dormíamos el teniente médico Barceló Cabré y el practicante.» (Manuel Conde López,Memorias de un médico militar).
«Esta mañana, han salido hacía la plaza de Sariñena una escuadra de aviones que se encontraba en Lérida, dirigida por el comandante Reyes, el cual nos ha manifestado que confía que, por la tarea llevada a cabo por las fuerzas de aviación, dentro de pocos días será posible entrar en Zaragoza.»
La Humanitat: Any 5, núm. 1385 (4 agosto 1936).
Pronto comenzaron a llegar los primeros aviones y milicianos al futuro aeródromo, también un contingente de voluntarios adscritos al PSUC que componían las llamadas Milicias Antifascistas de Aviación. «Al propio tiempo envió una patrulla de aviones Breguet y Nieuort-52 al campo de aviación de Lérida, al mando del ya comandante Alfonso de los Reyes. Este ordenó el traslado de su patrulla a un campo improvisado en Sariñena, y el día 2 de agosto se instalaron allí los dos primeros aparatos de caza Nieuport-52, pilotados por los suboficiales del arma de aviación Jesús García Herguido y Jaime Buyé Berni. Sin solución de continuidad fueron llegando a Sariñena otros aparatos, y también los milicianos reclutados en Barcelona al servicio de la Aviación. El nuevo aeródromo se instaló a unos tres kilómetros del núcleo de población de nuestra villa, muy cerca de Albalatillo, especialmente el área en donde se levantaron las tiendas y los barracones de alojamientos del personal y de los servicios.» (La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros). Víctor Pardo Lancina apunta que muy pronto «Se establecen los primeros pertrechos, tiendas de campaña, emisora, puntos de vigilancia y se empiezan a excavar las líneas de trinchera en el perímetro del complejo aeronáutico. El comandante Alfonso de los Reyes González supervisa y dirige todas las maniobras, y él será el responsable de este campo que tiene en las dos pistas de Bujaraloz un importante complemento.»
«La escuadra de aviación que había en Lérida a las órdenes del comandante Reyes, ayer se trasladó a Sariñena, donde se ha establecido la nueva base, desde la cual se colaborará con más facilidad el avance de nuestras columnas.»
La Veu de Catalunya: diari catalá d’avisos, noticias y anuncis: Any 46, Núm. 12517 (5 ag. 1936) Ed. Matí.
«En Sariñena ha sido establecida la base aérea La escuadrilla de aviación que había en Lérida, a las órdenes del comandante Reyes, ayer se trasladó a Sariñena, donde se ha establecido la nueva base, desde la cual se colaborará con más facilidad al avance de nuestras columnas.»
La Batalla: Número 3 _ 5 de agosto de 1936.
En palabras de Víctor Pardo Lancina, el aeródromo creció a una velocidad vertiginosa, convirtiéndose en el más importante del Ejército del Este, alcanzando prácticamente el mismo rango que el del Prat de Llobregat. El campo de aviación lo inauguró el coronel Felipe Díaz Sandino, según las memorias del sindicalista cenetista José Peirats “De mi paso por la vida. Editorial Flor del Viento”. José Peirats estuvo como corresponsal en su inauguración: “Era de tierra y por todo ornamento de un palo colgaba la manga de una camisa que señalaba la dirección del viento».
«Fue emplazado el aeródromo de Sariñena en una extensa llanura, ocupando terrenos batidos por todos los vientos, donde muchos días tenían que ser anclados los aviones para impedir que los volcase el aire.»
Mi Revista (Barcelona 1936) 15 de agosto de 1937.
En el campo de aviación
Quedamos maravillados de ver en el poco espacio de tiempo que se ha improvisado este campo de aviación. En él solo faltan los hangares para los aparatos. Lo demás está completo. De tan rápida y perfecta ordenación se destaca el equipo de mecánicos especializados de la General Motors, con su maravilloso taller ambulante que hace al momento ajustes y reparaciones.
Asistimos al despliegue de los aviones que van a realizar el último bombardeo de la jornada sobre Huesca. En media hora vemos despegar nada menos que doce aviones de bombardeo, convenientemente pertrechados.
El comandante Reyes, nervioso, delgado, con la tez quemada por el sol ardiente de Aragón da las disposiciones precisas que son cumplidas rápidamente.
Hablamos con él. A pesar de su carrera militar, domina a fondo los problemas no solo de la guerra sino los que la actualidad inquietante tiene planteados el país. Sus juicios son claros, certeros y si no los transcribimos, es porque no es prudente su publicidad.
Abandonamos fortalecidos el campo de aviación. En las postreras claridades del crepúsculo se destacan, camino de Huesca, los aparatos de bombardeo de esta aviación, que a no dudar pasará un día nuestro triunfo por los cielos de España.
Juanel. Tierra y libertad, 3 de septiembre de 1936
Pájaros de acero aviadores viriles; el aire como campo de lucha.
Gracias al heroísmo de nuestros pilotos, la Aviación cada día se cubre de gloria.
En… ha brotado un aeroplano como por encanto. Grandiosa extensión de terreno en la que las aves de acero y los hombres-pájaros, tienen su nido. Muchos’ aparatos baten el viento con sus alas y otros, como mariposas policromas, están fijos en espera de que el motor brame y la hélice gire hacia el espacio, que en este caso. puede ser nimbo de gloria o sudario celeste de muerte.
Solidaridad Obrera Sariñena, 10 septiembre. 1936.
Teniente coronel Sandino
A la una del mediodía de ayer, el consejero de Defensa de la Generalitat, teniente coronel Sandino, desde el campo de Sariñena comunica al honorable presidente de la Generalitat que nuestras fuerzas han golpeado a toda una columna enemiga compuesta por cerca de dos mil hombres, la cual se ha pasado a nuestras líneas y se ha comprometido a ir a la avanzada a Zaragoza.
La Publicitat: (6 Agost 1936).
Sello 3ª Región Aérea Alas Rojas. Aviación Militar. Jefatura. Grupo de Escuadrilla.
Sariñena, a 31 de octubre de 1936. Hay un sello que dice “Aviación militar. Tercera Escuadra.- Cap.”
La Humanitat: Any 5, núm. 1468 (8 nov. 1936).
3ª Región Aérea
Alas Rojas se enmarcó en la 3ª Región Aérea de las Fuerzas Aéreas de la República Española (FARE), con cabecera Barcelona y que comprendía Cataluña y la zona republicana de Aragón. Felipe Díaz Sandino fue jefe de la tercera región hasta al ser designado consejero de Defensa de Cataluña, siendo sustituido por Alfonso de los Reyes.
III Región: Barcelona y su provincia, Tarragona, Lérida, y la parte republicana de la provincia de Zaragoza:
3º Sector: Los Monjos, San Pedro, Igualada, Bellpuig, Tarrega, Cervera, Lérida, Vilafranca, Lladvos, Sanahuja, Agramunt, Barbastro, Castejón del Puente, Sariñena, Bujaraloz, Candasnos, Balaguer, Caspe, Híjar, Alcañiz.
4º Sector: Reus, Valls, Vendrell, Salou, Pla de Cabra, Villalonga.
5º Sector: Base Aeronaval de Barcelona, Prat de Llobregat, Canudas, Prat de Llobregat Air France.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. Mecánico llenando los depósitos de un Nieuport 52.
La instalación del aeródromo
El 2 de agosto comenzó la instalación del futuro campo de aviación republicano. Desde el aeródromo de Lérida, apunta Antonio Rafales Gil, llegan en camiones personal del aeródromo leridano con elementos para señalizar el terreno. A su vez, algo más tarde y de acuerdo con la orden recibida del comandante Reyes, toman tierra en Sariñena el Nieuport 52 de Jesús Herguido y el Breguet XIX de Jaime Buyé.
El aeródromo comienza a tomar forma y se empiezan a establecer las instalaciones de tiendas de campaña del ejército. Poco a poco van llegando más especialistas de Lérida, «que cuidan y vigilan el mantenimiento de los aviones». Entre ellos oficiales, mecánicos, armeros, personal de vuelo, cocineros, coches, camiones, ambulancia, coche cisterna, bombas, municiones… y todo lo necesario para hacer operativo el aeródromo.
Se construye una pequeña torre de unos 8 metros de altura, para la vigilancia de la posible llegada de aviones enemigos, esta torre, estaba dotada de una ametralladora Vickers T, con tambor de 96 balas y una sirena de alarma manual, se subirá arriba por unos peldaños adosados en un lado de la misma (Rafales Gil, Antonio).
Igualmente, se montan los servicios de vigilancia a la entrada de Sariñena y la entrada de Albalatillo, construyendo pequeñas trincheras donde se montan ametralladoras del Ejército de tierra, con los suplementos elevados para su uso contra los aviones.
Entrada al aeródromo de Sariñena. Arxiu Històric de Cardona. Fondo: Domènec Martínez.AHC500-2.
Arturo Morera, recoge que pronto, la instalación del aeródromo, comenzó a dar algún que otro problema:
«Algunos problemas de infraestructura no tardaron en aparecer en el nuevo aeródromo de Sariñena. Parece ser que el montaje del primer barracón para alojamiento de los pilotos y de los milicianos constituyó todo un gran problema. Los materiales para construirlo llegaron al campo sólo en parte y otros elementos del pabellón prefabricado se quedaron arrinconados en la estación del ferrocarril de nuestra villa.
El alférez Maluquer, por ser ingeniero, fue encargado de dirigir el montaje, pero tuvo que renunciar a su cometido ante la imposibilidad de hacer trabajar a los milicianos de Aviación. Éstos argumentaban que lo suyo era pelear y así lo demostraron más de una vez cuando se desplazaban para efectuar distintos golpes de mano en el frente, e incluso fueron ellos quienes tomaron al enemigo el lugar de La Granja, a ocho kilómetros de Huesca.»
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Trabajos de construcción del campo de aviación. Agencia EFE.
Semanas más tarde, llegó al campo de alférez Isidoro Jiménez, quien se hizo cargo del montaje del barracón, después de su llegada el 11 de septiembre de 1936. Pero tuvo que prescindir de los milicianos que seguían negándose a trabajar. Pidió la colaboración a un grupo de hombres de Sariñena y de Albalatillo, con cuyo esfuerzo y profesionalidad pudo concluirse el montaje de aquel barracón. Simultáneamente, el capitán Domingo, que actuaba como segundo jefe del aeródromo, organizó el traslado de las tiendas de campaña, convirtiéndolas en semipermanentes al protegerlas con muretes de 70 cm de altura; también dirigió la construcción de un refugio antiaéreo, asimismo con la ayuda de gentes de Albalatillo.
Comisaría
«Mediante la intervención de esta Comisaría, han sido enviados desde Agramunt con destino a la Aviación de Sariñena, 40 toldos para construir tiendas de campaña y otras aplicaciones, acompañados de todas sus demás vasijas.»
Combat, 21 de septiembre de 1936.
Campo de aviación Alas Rojas de Sariñena. Agosto de 1936. Agencia EFE.
«Las tiendas de campaña y habitaciones provisionales nos dan la impresión de estar en un campamento, Camas plegables, luz eléctrica y algún que otro armario de luna. La parte alta está ocupada por una granja bien provista de aves, cocina y almacén de comestibles.»
Ahora, 15 de septiembre de1936.
Soldados y mecánicos en el aeródromo Alas Rojas. Agencia EFE.
«Se habilitaron «chavolas» para los soldados y las Milicias de Aviación y para los jefes.»
Mi Revista (Barcelona 1936) 15 de agosto de 1937.
Se levantaron barracones, un gran refugio antiaéreo, captación de agua, trasformador eléctrico, polvorín, bunkeres… «Hasta piscina se construyó en este gran complejo defendido por soldados que salían al frente tras recibir instrucción en las explanadas en torno a la carretera de Albalatillo. La eficaz dirección del comandante Reyes se vio auxiliada por el alférez Isidro Giménez García, jefe de la Escuadrilla, y por el capitán Enrique Domingo Rosich, oficial de Artillería y responsable. Domingo Rosich, ingeniero industrial, republicano de firmes convicciones, gozaba de un gran prestigio profesional y una aureola personal indiscutibles, ya que había sido el defensor del capitán Salvador Sediles, juzga- do por la sublevación de Jaca con los capitanes Galán García Hernández y ocurrida el 12 de diciembre de 1930″ Enrique Domingo fue testigo en Madrid de la muerte accidental de Durruti, al que se le concedió el grado de teniente coronel a título póstumo» (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
«En los barracones, pilotos y soldados duermen, sin que nada les quite el sueño. La tarea ininterrumpida de la mañana por la noche hace que la cama se coja con gusto. Cuando el amanecer empiece a desterrar los velos sombríos de la noche, aquellos heroicos defensores de la Libertad, contentos, dinámicos, volverán a tomarme la tarea que les está encomendada. En ellos anida un solo pensamiento: salvar a la patria. Y esta emoción se hace tanto más intensa cuanto más vivo es el recuerdo de los seres queridos dejados en casa.»
María Vives, La Humanitat 19 de julio de 1938.
Campo de aviación de Sariñena, tiendas de campaña. Arxiu Històric de Cardona, Domènec Martínez, AHC500-23.
Comentaba Reyes la improvisación del aeródromo en estos términos:
—Ríase usted de esos circos gigantescos que asombran al mundo por su organización. En pocos días, casi en pocas horas, montamos una central eléctrica, una estación receptora y emisora de radio, cocinas de campaña, depósitos subterráneos de gasolina, nidos de ametralladoras antiaéreas… Allanamos y desbrozamos el campo, y hoy quizás sea este uno de los más importantes de toda la región. Todos han realizado un esfuerzo verdaderamente ciclópeo. De no ser así, nuestra empresa hubiera fracasado.
Mi Revista (Barcelona 1936) 15 de agosto de 1937.
En los primeros días de la guerra, recaló en el aeródromo José Gabriel, periodista, ensayista y novelista argentino de raíces aragonesas. A su llegada al campo, «Le llama la atención una actividad constructiva y un formulismo en el trato». Los uniformes blancos de los mandos contrastan con las milicias. «Al lado, es agradable ver a los albañiles, a los carpinteros, a los herreros erigiendo zócalos de ladrillo para las carpas, cepillando un listón, torciendo una pértiga.» (La vida y la muerte en Aragón. Salvador Trallero Editor).
¡SARIÑENA!
«La noche, implacable, va cubriendo con su manto de sombras la extensa explanada que forma el campo de aviación de Sariñena. Ya noche oscura, tan sólo de vez en cuando una silueta desdibujada rompe el paisaje amorfo. De repente, de entre la noche, el sonido metálico de la corneta rasga los velos oscuros y en medio de una quietud impresionante llegan hasta nosotros las notas desgarradoras del toque de «silencio».»
María Vives, La Humanitat 19 de julio de 1938.
Los obreros de la expedición de reparación de autos y camiones que salieron para el frente, nos envían su primera crónica
El Comité de General Motors Peninsular, S.A., ha recibido la primera crónica que sus compañeros que salieron el martes día 11, en la Expedición de reparaciones de automóviles y camiones, le han mandado.
A la mañana siguiente llenamos los depósitos de gasolina y cada vez más animados, nos dirigimos al frente de batalla y a las dos de la tarde llegamos a Sariñena. Tomamos una comida ligera y seguimos al campo de Aviación, donde ya se tenía noticia de nuestra llegada, y nos recibieron de un modo fuera de toda ponderación. Con una satisfacción inmensa abrazamos a muchos camaradas, como Del Barrio, a Estivill. a Tudó y al sargento de Aviación Rodríguez, sin olvidar a otros buenos camaradas de la C.N.T., y en todos encontramos un entusiasmo grande y el deseo de llegar cuanto antes hasta el fin.
Nos han considerado siempre como cosa particular, alojándonos en el pueblo y dándonos de comer muy bien. Todos nuestros compañeros han estado trabajando hoy al servicio de la Aviación, que no para de bombardear al enemigo, con un valor y heroísmo inenarrables.
El taller tendremos que ampliarlo, y por esta razón nos veremos pronto. Con abrazos fraternales, que haréis extensivos a nuestras familias en nombre de todos los compañeros, ¡siempre vuestros y de la Revolución!
Ezequiel Navarro. El noticiero Universal, 18 de agosto de 1936.
El montaje del barracón
En el aeródromo había una serie de piezas de madera que no podían pertenecer más que a un barracón desmontado. Los milicianos, aprovechándose de largueros y de los costados del barracón se habían ido construyendo chabolas y tiendas que no ofrecían resguardo al viento ni tenían la capacidad que hubiera tenido el barracón completo.
El teniente «el Dibujante» me preguntó si en mi calidad de ingeniero no lo podía montar, a lo que dije que probaría, aunque fracasé por completo. Primeramente, faltaban piezas que, según supe después, estaban en la estación de Sariñena. Pero esto no hubiera sido obstáculo para montarlo; la dificultad estribaba en que los milicianos no querían trabajar, y como eran las primeras semanas, todavía se oía aquello de que ellos habían venido a tirar tiros y hacer la guerra, pero no para trabajar y montar barracones, y como el comandante Reyes no estaba para meterse en estos detalles y no había un segundo oficial que se encargara de los mismos, el barracón quedó sin montar hasta que al cabo de un mes, habiendo mejorado bastante la situación, el alférez Andrés Jiménez organizó un grupo de milicianos para el montaje.
Se recogió parte del material que había en la estación de Sariñena y empezamos el montaje del barracón. Como medía 40 metros, lo montamos en dos elementos de 20 metros cada uno y establecimos una división dentro de cada uno de ellos. Una mitad quedó destinada al personal volante y mecánicos y la otra para almacén y dormitorio de milicianos, pero estos últimos prefirieron las tiendas. Las nuestras se destinaron a enfermería y otros menesteres, construyéndoseles una pared circular de obra, quedando así mejor protegidas contra el agua y el viento. Nosotros nos instalamosen el barracón y al lado del mismo montamos un cobertizo que nos sirvió de comedor.
Maluquer, Juan J. Operador de Breguet Escuadrilla Alas Rojas. Alas Gloriosas. Boletín ADAR N.º 5-6.
La pista
La pista, en sus inicios se sirvió de un campo como pista de despegue y aterrizaje del aeródromo hasta que se cemento completamente. La obra probablemente se inició a finales de agosto y se finalizó a finales de octubre.
Pista de tierra. Aeródromo Alas Rojas. Sariñena.
La pista tiene una clara orientación noroeste, de acuerdo con el viento dominante del cierzo. Su obra comenzó a mediados de agosto y finalizó a finales de octubre. Además, presenta una característica rosa de los vientos grabada o dibujada en el firme.
«Se comienzan dos obras importantes, la construcción de un Refugio antiaéreo y la pista de aterrizaje en cemento en el aeródromo las obras se terminaron a finales de octubre.»
Rafales Gil, Antonio.
Actualmente, sobre la base de la pista, se han construidos varios cubiertos ganaderos para la cría de terneros.
Sección cocina
La cocina posiblemente fue incautada a casa Buil de Castejón de Monegros de acuerdo a un documento de octubre de 1936:
Los abajo firmantes, comisionados por el Comandante Jefe de las fuerzas aéreas de este frente y de común acuerdo con este Comité hacen uso de una cocina y un armario, necesarios en el aeródromo y procedentes de la casa abandonada del faccioso Buil. Hemos entregado una cocina pequeña para el servicio del Comité de Castejón.
Castejón de Monegros 7 octubre 1936.
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España
Pieza octava de Huesca. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria. Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414,Exp.8.
Jefe cocina: Dos profesionales, Joaquín Puig y Jaume XX, contaran con la ayuda de 7 o 8 ayudantes, este equipo estaba reforzado por un carnicero de Sariñena, que era maestro en la matanza del ganado y en el corte de la carne. A primeros de octubre, con la llegada de los barracones de madera, de procedencia Noruega, se destinará uno para comedor, con mesas y bancos para el asiento de la tropa. Los oficiales y personal de vuelo, tienen comedor propio, Los Armeros y los mecánicos, continuaremos comiendo en nuestros barracones.
Descripción del funcionamiento de las diversas secciones del Aeródromo de Sariñena, de agosto a diciembre de 1936, por Antonio Rafales Gil, Auxiliar Armero en Sariñena (Huesca). Archivo ADAR Barcelona.
Cocina Alas Rojas.
Relación personal cocina: Juan Pérez Alcaide, Juan Carles Trabal, José Mateu, Conrado Casimiro Yuste, Juan Torrents Sanahuja, Martín Dalmau Domenech, Domingo Heredia Martínez, Jaime Sañé Más, Juan Fernández Herrera, Pascual Rodríguez Toledo, José Catalá Torrente y Luis Vila Aurich. (Relación del personal miliciano con expresión de fechas de alta o de su último cobro. Arma de aviación. 3ª Región Aérea. Destacamento de Sariñena. “Alas Rojas”. Sariñena 29 de enero de 1937. El teniente coronel jefe Alfonso de los Reyes).
Cocina Alas Rojas.
«En el aeródromo se comía muy bien, pues en 1936, todavía hay de todo por los comercios y bares de Sariñena, recuerdo, que una mañana, vino a la armería, el Corneta Asensio y me dijo, por qué no hablas con tu amigo el cocinero y que nos haga al horno las cabezas de los corderos preparados para la comida, la operación se puso en marcha y aquel día para merendar entre 5 o 6 compañeros nos comimos aquellas sabrosas medias cabezas, procurando no comernos ningún diente.»
Rafales Gil, Antonio.
Cocina del aeródromo. Colección de la CNT.
La fuente del Saso
En las inmediaciones de Albalatillo se construyó la fuente del Saso, conocida también como “El Tanque”. La fuente recoge el agua de un manantial en un pequeño estanque con dos lavaderos en sus laterales. La fuente servía para abastecer de agua a los soldados y para aseo e higiene de los mismos. Aún se puede leer la fecha del 10 de enero de 1937.
«Como hacia un calor insoportable en aquel mes de agosto y teníamos el rio Alcanadre a menos de un kilómetro y medio de distancia, decidimos bañarnos en sus aguas. Para ir al río utilizábamos algún coche disponible, el personal con autorización, del comandante Reyes. A los vecinos de Albalatillo les parecía extraño, eso del baño de los aviadores. Hasta que se reconstruyó el campamento con sus tiendas de campaña, el personal no imprescindible fue autorizado a dormir en Albalatillo.»
Manuel Conde López, «Memorias de un médico militar».
Fuente del Saso. Albalatillo.
La higiene en el campo
El aeródromo fue construido muy cerca del Rio Alcanadre, en línea recta pasando por un sendero de los huertos sobre un kilómetro, lo que nos iba muy bien para nuestros baños, pero en el mismo Campo, en el lado Este, había un hermoso manantial con un agua fresca y cristalina, en su nacimiento había un gran charco de agua y esta corría por una pequeña acequia hacia las huertas de Albalatillo. Todo el personal, hacíamos muy buen uso de este manantial, para beber su agua, lavarnos y afeitarnos.
Depósito de agua aeródromo Alas rojas. Sariñena.
En septiembre, con la llegada de un Ingeniero francés, se construyó un mini-embalse de unos 120 cm. de alto, con unos 20 caños para la salida del agua. adosados en este muro, que caían estos chorros en un departamento que había debajo de ellos y desde aquí el agua volvía a su sequia normal, pero esta agua también se había aprovechado en sus primeros metros y se construyó un gran lavadero para que el personal pudiese lavar sus ropas.
Encima del embalse, se construyó un pequeño edificio y se montaron dos Bombas Block, de gran capacidad de absorción de agua y desde este edificio, salían los tubos que distribuían el agua para las distintas dependencias del aeródromo.
Restos del a zona de duchas del aeródromo Alas Rojas. Sariñena.
Todo el suministro de agua, quedo inaugurado en octubre y por las mismas fechas, se inauguraron, construidos en un edificio de ladrillos con sus departamentos los waters con platos de porcelana y que, con su agua corriente, siempre estaban limpios.
Descripción del funcionamiento de las diversas secciones del Aeródromo de Sariñena, de agosto a diciembre de 1936, por Antonio Rafales Gil, Auxiliar Armero en Sariñena (Huesca). Archivo ADAR Barcelona.
Los baños en el río
En la llanura en que estaba instalado el aeródromo hacía un calor insoportable; menos mal que teníamos el río Alcanadre a menos de 1,5 km de distancia, puesto que pasaba por Albalatillo y podíamos refrescarnos bañándonos en él.
No era sólo el calor el que era insoportable, sino también los mosquitos, pero contra ellos no encontramos remedio, y a la puesta del sol bandadas de ellos invadían el campo y las tiendas, no dejándonos tranquilos. Andábamos dando manotazos, comíamos dando manotazos y dormíamos dando manotazos, pero los mosquitos seguían como si tal cosa.
Para ir al río utilizábamos dos procedimientos: cuando podíamos fletábamos uno de los numerosos coches que prestaban servicio en el aeródromo y que pertenecían a algún piloto u observador (en esta fecha todavía los coches eran particulares y habían sido requisados para uso particular, estando sin organizar los transportes de Aviación). Si no encontrábamos ningún coche a mano, no teníamos más remedio que darnos la caminata por la carretera de Albalatillo y de allí al río, con el inconveniente de que a la vuelta llegábamos al campo tan acalorados como cuando salíamos.
El coche que solíamos coger era un magnífico Rolls de turismo, pintado completamente de blanco que, requisado por los milicianos, había sido puesto al servicio del campo de aviación. Con Robles y con los de la estación emisora, Pestaña y Junyent, hacia las doce de la mañana, utilizando el permiso que nos había sido concedido por el comandante Reyes, nos llegábamos al río dando tumbos en los numerosos baches de la carretera. Nos bañábamos en un recodo del río donde el cauce era más profundo y allí lucíamos nuestras habilidades natatorias, no sin darnos de cuando en cuando algún que otro golpe con las piedras del fondo.
Desde luego, a los habitantes del pueblo les parecía algo raro eso de que nos bañáramos.
Maluquer, Juan J. Operador de Breguet Escuadrilla Alas Rojas. Alas Gloriosas. Boletín ADAR N.º 5-6.
Sección antincendios y desinfección
Un Sargento un cabo conductor y 6 soldados, cuidaran de esta Sección «Los bomberos».
Disponían de un camión cisterna de unos 5.000 litros de agua, con mangueras a presión y en el barracón, tenían aparatos apagafuegos de varios tipos, palas y latas de zotal y DDT, etc. etc.
Este camión cisterna, en los meses de agosto y septiembre, tenía la misión principal, de suministrar agua a los depósitos de la cocina y del barracón de los Oficiales y Pilotos y regar el terreno de los barracones casi todos los días en verano.
Este personal, cada dos o tres días, con las mangueras de agua y el zotal, cuidaban de los waters que estaban instalados en la parte Este del campo, al aire libre, pero muy bien construidos con tablones de madera para piso y cañizos para frente y laterales.
Descripción del funcionamiento de las diversas secciones del Aeródromo de Sariñena, de agosto a diciembre de 1936, por Antonio Rafales Gil, Auxiliar Armero en Sariñena (Huesca). Archivo ADAR Barcelona.
Sección de la D.E.C.A. (Defensa Especial Contra Aeronaves)
El aeródromo contaba con un cañón de 88 mm. que se había capturado al enemigo al ocupar nuestras fuerzas Montearagón en septiembre, llegado sin cerrojo, se fabricó uno en Barcelona, y fue operativo a finales de octubre, estaba a cargo de personal de Artillería del Ejército de Tierra.
Descripción del funcionamiento de las diversas secciones del Aeródromo de Sariñena, de agosto a diciembre de 1936, por Antonio Rafales Gil, Auxiliar Armero en Sariñena (Huesca). Archivo ADAR Barcelona.
Un aviado comunicando telefónicamente con el mando para recibir instrucciones, en las cercanías de Sariñena, en el frente aragonés. Ahora (Madrid) 13 de agosto de 1936. Fotografía de Joan Andreu Puig Farran, fotoperiodista catalán (Lleida, 1904 – 1982).
Fortificación
Entre el 30 de octubre de 1936 y el 16 de diciembre de 1936, se realizan las labores de fortificación del aeródromo de Sariñena. Dichos trabajos, en nominas, fueron abonados a los obreros de la “brigada de fortificación del aeródromo de Sariñena”, por un valor total de 101.020 pesetas.
Comissaria Delegada de la Generalitat a Lleida, AHL260-151. Arxiu Històric de Lleida.
Comissaria Delegada de la Generalitat a Lleida, AHL260-151. Arxiu Històric de Lleida.
Campo de aviación de Sariñena
En diferentes veces la Comisaria (Comisaria Delegada de la Generalitat a Lérida) ha pagado por cuenta del Campo de Aviación de Sariñena, en la Brigada de Fortificación de aquel Aeródromo, y según relación que se acompaña, la cantidad del CIENTO UNA MIL PESETAS (101.02000).
También se ha satisfecho la cantidad de SESENTA SEIS MIL OCHOCIENTAS CINCO PRESSETAS, a milicianos de Sariñena que estaban en el Cuartel de la Panera.
Igualmente se he pagado unas DOS MIL DOSCIENTAS CINCUENTA PESETAS, Al personal que formaba parte de la Delegación de aviación en Lérida.
Y por último, se ha pasado una factura de comestibles y se les ha facilitado por la Cocina Comunal, géneros por un total de ONCE MIL CUATROCIENTAS VEINTIDÓS PESETAS CON NOVENTA CENTIMOS.
En total, la Comisaría lleva anticipos de CIENTO OCHENTA UNA MIL CUATROCIENTAS NOVENTA Y SIETE PESETAS CON NOVENTA CINCO CENTIMOS, que pertenece satisfacer a la Consejería de Defensa y de las que se ha de resarcir.
El refugio
El aeródromo contó con su propio refugio antiaéreo excavado en las inmediaciones del edificio principal. El refugio fue construido en septiembre de 1936, dirigido por el capitán Enrique Domingo Rosich, para su construcción se contó con la participación de gente de Albalatillo.
Actualmente cubierto de escombros y difícilmente accesible, se accede a través de unas escaleras que descienden hasta un pequeño pasadizo que gira a la izquierda hasta alcanzar la sala principal del refugio. Es habitual que se encuentre cubierto de agua de filtraciones, principalmente da aguas de riegos de los campos cercanos.
Entrada al refugio antiaéreo Alas Rojas. Sariñena.
Logística
El armamento y bombas llegaban en tren a la Estación de Sariñena, donde había un pequeño almacén. Algunas de estas bombas fueron fabricadas «en serie» en la fábrica de automóviles y camiones de la General Motors Peninsular, información recogida por el Diario de Barcelona, 25 de agosto de 1936, con motivo de la visita del coronel Villalba y Ángel Estivill.
El coronel Villaba y Ángel Estivill visitaron la fábrica de la General Motor, una de las cosas que les interesaron muy profundamente fue los equipos de lanza bombas que se estaban construyendo en serie para la base de Sariñena.
Diario de Barcelona, 25 de agosto de 1936.
Almacén de Alas Rojas
A medio kilómetro de la estación de la población de Sariñena hay unos barracones donde se almacenan camiones y material de guerra.
3.000 =15= 28-10-37. Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) C2896, 8.
José Porta Martín, vecino del barrio de la estación, contó que uno de los almacenes de su casa fue utilizado para guardar bombas destinadas al aeródromo. José las veía desde una ventaneta: “Estaban sin la espoleta, para que no explotasen”. Es de suponer que llegarían a bordo de trenes y se almacenarían en algunos almacenes hasta su posterior traslado al aeródromo.
Pero también el aeródromo tenía su propio almacén/depósito de armamento: «El depósito de municiones está clavado en un sitio imposible de descubrir desde el aire y además construido de manera que queda invulnerable a todo ataque aéreo o terrestre» (Solidaridad Obrera del 9 de agosto de 1936.).
Sección de la armería
Jefe de la Armería: Teniente, J. Galo. Armeros: Sargentos, Luis Caceres y F. Garcia. Cabo, Luis Bolado. Auxiliares Armeros: José Almerge Almerge, Antonio Rafales Gil, José Reñasco Ros y Juan Rodriguez Alonso. Cabos Conductores: Juan Clotet y J. León. Dotación 2 camiones para el transporte de bombas y municiones.
Material existente en el Polvorín y en el Barracón, unas 200 bombas de 100 kg., de fabricación francesa, sobrantes de 1914-1918. unas 60 bombas de 50 kg, también del 1914-1918.
Unas 300 bombas de 12 kg. que se fabricaban en Barcelona, en la Maquinista Terrestre y Marítima.
Varios armarios de bombardeo de acero para el transporte de las bombas de 12 kg. que se manipulaban a batería con disparador y contador de disparos, podían dispararse de una en una, de cuatro en cuatro o el total de 24 bombas, que tenía el armario, estos armarios de bombardeo iban instalados en el lado derecho de los Breguets y se montaron en el Fukker y en el Dragon Rapide. Las ametralladoras existentes, eran todas modelos Vickers (inglesas), las usadas en la parte delantera de los aviones, sincronizadas con la hélice y las de los Ametralladores Bombarderos, que montadas en las cabinas, tenían toda clase de movimientos para la defensa, teníamos dos modelos, las Vickers mod. T, con tambor de 96 balas y la mod. K. con tambor de 54 balas.
Los Visores usados eran también modelo de la guerra del 14, eran franceses, y su marca WARLETA, en los Breguets, se montaban en el lado derecho del fuselaje y con ellos el Ametrallador Bombardero podía efectuar el disparo de las bombas después de localizar el objetivo a bombardear.
Por ser el material tan anticuado, tuvimos muchos problemas para el uso de los armarios porta bombas y se tuvieron que instalar lanzabombas debajo de las alas de los aviones, estas se disparaban con cables.
Nuestra misión, era la carga de las bombas y atender muy en particular el buen funcionamiento de las ametralladoras, operaciones. que hacinamos todas las mañanas y al regreso de nuestros aviones, pues del buen funcionamiento de estas ametralladoras era la seguridad y confianza de la Escuadrilla «ALAS ROJAS».
Descripción del funcionamiento de las diversas secciones del Aeródromo de Sariñena, de agosto a diciembre de 1936, por Antonio Rafales Gil, Auxiliar Armero en Sariñena (Huesca). Archivo ADAR Barcelona.
Parque de automóviles
Jefe Sección: Un Sargento, unos 15 Cabos conductores, 4 o 5 mecánicos y varios soldados para ayudar y limpieza, con 2 automóviles «Puesta en marcha» para los aviones., 1 Autocar, de unas 25 plazas para viajes del personal. 1 ambulancia., 4 camiones para servicios, con asientos de madera para llevar tropas., 2 coches cisternas de la CAMPSA, para transporte de gasolina y 6 coches de turismo para los Oficiales y personal de vuelo para sus viajes.
Descripción del funcionamiento de las diversas secciones del Aeródromo de Sariñena, de agosto a diciembre de 1936, por Antonio Rafales Gil, Auxiliar Armero en Sariñena (Huesca). Archivo ADAR Barcelona.
Sariñena (Huesca), agosto de1936. Agencia EFE. Taller mecánico del aeródromo.
Llegan los primeros aviones
Los primeros en llegar fueron los Breguet, procedentes de el Prat de Llobregat, que comenzaron a operar desde el primer día. Maldonado apunta que el aeródromo de Sariñena se utilizó por vez primera el mismo día 2 de agosto «Ese día sirvió como apoyo a las columnas que avanzaban por las orillas del Ebro, en el bombardeo de las cercanías de Tardienta y de la Zaida» (Aragón bajo las bombas, Maldonado Moya, José María).
Pronto llegaron al aeródromo dos aviones de caza Nieuport-52, pilotados por los sargentos Jesús García Herguido y Jaime Buyé; y tres aviones Breguet XIX, a cuyo mando de uno de ellos estaba el comandante Alfonso de los Reyes.
Para distinguirse, se pintan unas bandas rojas en el fuselaje y las alas, distinción por la que fue conocida la escuadrilla y el mismo aeródromo. Unas marcas que se extendieron en la aviación republicana, pues evitaba que fuese atacada al confundirse con la aviación del bando sublevado.
A finales del mes de Julio, se pintaron en los fuselajes y en las alas de nuestros aviones unas gruesas franjas ROJAS, para ser reconocidos por sus compañeros y diferenciarse de los aviones enemigos.
Antonio Rafales Gil, Auxiliar Armero en Sariñena.
El material aéreo es abundante: 8 aviones de reconocimiento, equipados con ametralladoras, 6 aviones de bombardeo con dos ametralladoras articulables y finalmente 2 aviones bimotores-mixtos, que tanto valen para la caza como para el bombardeo y que llevan una ametralladora emplazada en su parte inferior a fin de atacar desde los planos superiores.
La impresión que sacamos de esta visita es que, en los ataques combinados entre la aviación y las milicias, vamos a constituir un frente completamente invulnerable.
Además de que los aviones de caza están siempre a punto de marcha, la defensa del aeródromo está asegurada por una sección de ametralladoras antiaéreas.
Solidaridad Obrera del 9 de agosto de 1936.
Mandos y personal del aeródromo
Entre las grandes figuras ligadas al aeródromo destaca el comandante Alfonso de los Reyes González Cárdenas, jefe del aeródromo, perteneciente al PSUC, quien en diciembre de 1936 fue ascendido a teniente coronel. Segundo jefe capitán José Domingo Rosich, capitán médico Manuel Conde López, comisario político Ramón Franco Quinza, jefe de la escuadrilla Isidoro Jiménez García y entre los numerosos pilotos, citamos a Rodolfo Robles, Jaime Buyé,Jesús García Herguido, conocido como “El diablo rojo”. «El aviador que posó el primer Nieuport en Sariñena» (Víctor Pardo Lancina citando Maluquer Wahl, Juan J. La aviación de Cataluña en los primeros meses de la guerra. Editorial San Martín, 1979, pp. 139 “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”, Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros), José Cabré Planas», Adonis Rodríguez González, Antonio Salueña Lucientes, Fernando Roig Vilalta, y los civiles, Jaime Camarasa Lluelles, Luis Aguilera Cullell, Pedro Andrada, Francisco Cabré Rofes, Mariano Foyé Rafols, o Maurain.
«En el Aeródromo de Sariñena entre agosto y diciembre de 1936, el Jefe de aeródromo era el Capitán José Domingo Rosich, servicios el Capitán Rodolfo Robles Cezar, y los tenientes Isidoro Giménez García, Deogracias Puparelli Francia; los sargentos, Antonio Puig Giménez.»
Aviación Republicanaen Sariñena en 1936. Rafales Gil, Antonio.
«La instalación del aeródromo de Sariñena, llamado de “Alas Rojas”, llegó a desempeñar un evidente protagonismo en el desarrollo de las operaciones militares y también en la vida cotidiana de las gentes de Sariñena.»
Morera Corull, Arturo.
Personal de tropas y servicios
Comandante en Jefe: Comandante D. Alfonso de los Reyes, nombrado el 13 de Agosto en B.O.G.C. nº 22, del 14-08-36, como Delegado Especial del Gobierno de la Generalitat, como Jefe de todas las atribuciones Gubernativas Militares de Lérida y Aragón.
Jefe del aeródromo: Capitán, José Domingo.
Servicios…: capitán Robles y los Tenientes, Giménez., Coruña., Pupareli y Antonio Muñoz.
Servicios…: Sargentos, Castillo., Mateu, Puig., Nogues., Medina y Alonso.
Tropas ……: Unos 20 Cabos y 130 soldados, para guardias y limpieza.
Cornetas de Plaza: Juan Asensio Vallmajor y Antonio Otalora.
Dispensario
Jefe Servicio: Capitán Médico D. Manuel Conde López y 6 enfermeros.
Sección administrativa
Jefe sección: Don José, ex cura de Albalatillo y 4 soldados.
Pago de haberes: Manuel Conde López relata como el habilitado para el pago de los haberes a los militares era Luis Collar, padre del aviador Joaquín Collar, desaparecido en vuelo Cuba- México en 1933.
Relación de personal Administrativo: Dionisio Ubiñana Umbert, Pedro Delfante y Andrés Esteban Argueta. (Relación del personal miliciano con expresión de fechas de alta o de su último cobro. Arma de aviación. 3ª Región Aérea. Destacamento de Sariñena. “Alas Rojas”. Sariñena 29 de enero de 1937. El teniente coronel jefe Alfonso de los Reyes).
Sección de pagaduría
Habilitado pagador: Capitán D. Luis Collar y un cabo con 6 soldados para la confección de las nóminas.
Sección de fotografía
Jefe sección: Cabo, Rafael Ortiz de Landazuri y un soldado auxiliar.
Sección política
Comisario Político: Franco Quinza .. En el mes de agosto, la mayoría del personal de tropa en el aeródromo, eran milicianos de los partidos CNT-FAI y PSUC, que tenían sus Comités en tiendas de campaña al igual que el resto del personal. En el mes de septiembre, el Jefe del aeródromo, Capitán D. José Domingo y con la llegada de soldados voluntarios procedentes de Lérida y Prat del Llobregat, de acuerdo con el Comandante Reyes y el Comisario Franco. Quinza, ofrece el ingreso en Aviación de todos los milicianos como voluntarios firmando por dos años, o deberán dejar sus barracones y regresar a sus unidades de milicias, a partir de este momento, desaparecerán todos los distintivos políticos del aeródromo.
El Comisario Franco Quinza, continuó en el aeródromo.
Descripción del funcionamiento de las diversas secciones del Aeródromo de Sariñena, de agosto a diciembre de 1936, por Antonio Rafales Gil, Auxiliar Armero en Sariñena (Huesca). Archivo ADAR Barcelona.
Alfonso de los Reyes González
Alfonso de los Reyes fue jefe del aeródromo como coronel retirado del Arma del aire. Además, fue nombrado Delegado de la Consejería de Defensa de Cataluña de todas las fuerzas del frente de Aragón con sede en Sariñena.
«El comandante Reyes, dirige todas las operaciones de vuelo en autonomía y bajo su responsabilidad, pues la Escuadrilla «ALAS ROJAS es única, no está encuadrada en ningún Grupo de Combate de la Aviación Republicana. Solamente tiene contactos con su Superior el teniente coronel Diaz de Sandino, que está al frente de la Conselleria de Defensa de la Generalitat de Catalunya.»
Rafales Gil, Antonio.
«Se hizo cargo del mando el comandante Reyes, contando con un plantel de pilotos decididos a todas las audacias.»
Mi Revista (Barcelona 1936) 15 de agosto de 1937.
Arturo Morera recogió uno de los primeros documentos documentados donde aparece Alfonso de los Reyes como jefe superior de las fuerzas de Aragón, lleva fecha del 17 de octubre de 1936: -Don Alfonso de los Reyes y González de Cárdenas, comandante de Aviación y Jefe superior de todas las fuerzas y milicias que operan en el frente de Aragón. HAGO SABER: Que por decreto del ministerio de la Guerra de 28 de julio próximo pasado fue declarada zona de guerra el territorio de la región aragonesa ocupada por las fuerzas de la República. En su virtud…- Para Arturo «Era un bando excesivamente enérgico en el que amenazaba a las personas que propalaran bulos o noticias falsas. Les prevenía de su inmediata detención, y de su fusilamiento si se les considerara facciosos por los Comités locales del lugar en donde se encontrarán.»
En el mes de diciembre de 1936 el comandante Reyes fue ascendido al grado de Teniente Coronel. (Periódico Alas Rojas, n.º 20, 13 de febrero de 1937). Reyes dirigió el campo de aviación con mando y orden y así lo remarcó Illa Eremburg en su artículo sobre el aeródromo «La puntualidad y celo con que son cumplidas todas las órdenes emanadas del Jefe del Aeródromo Alfonso de los Reyes» (Periódico Alas Rojas, n.º 20, 13 de febrero de 1937).
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. Varios oficiales recorriendo el campo de aviación. Entre ellos, Manuel Conde López, Alfonso Reyes González, José del Barrio y el teniente coronel Grao.
Hablamos más tarde con el Teniente Coronel el cual nos expone claramente el porqué está desde el primer momento luchando por la causa de los trabajadores hispanos. Yo,—ha dicho el Teniente Coronel Reyes—, soy un antiguó y ferviente admirador de la causa trabajadora y ello es lo que me ha inducido a estar en estos momentos al lado de los oprimidos y de lo cual me siento orgulloso. (Periódico Alas Rojas, n.º 20, 13 de febrero de 1937).
«Ha sido reintegrado a su procedencia el coche motor número 5.143.892, que está a disposición del teniente coronel Reyes y que hace unos días había desaparecido del campo de aviación de Sariñena, donde se halla habitualmente.»
Acracia, 27 de noviembre de 1936.
La gesta del comandante Reyes
El jefe de este campo, es el teniente Reyes: camarada de todos y gran experto en su oficio. Sus órdenes, dejan de serlo, por el acento que pone al darlas, La sencillez raya en la modestia y todo lo ve, de todo se preocupa y hasta. no escatima la vida cuando de jugársela se trata, Ahí está una hazaña que no es conocida. El día 5, remontó el vuelo en un avión de caza y … ¿cuáles eran sus propósitos? Lo cierto fue que, solo, voló sobre Zaragoza y volvió sin darle importancia al gesto.
¿Qué pasó en el campo de Zaragoza, donde tienen nueve aviones italianos tipo Caproni?
¡Seguramente, quedaron sus pilotos (dicen que alemanes), atónitos del gesto de audacia!
Y aquí termino esta crónica, en espera de poderos decir, la emoción que experimentaré volando sobre Huesca, persiguiendo a los traidores aviones italianos, para llevarles la muerte en una bala libertadora.
Solidaridad Obrera Sariñena, 10 septiembre. 1936.
Ramón Franco Quinza
Comisario político del campo.
Es el guardián de ese campo y jefe de las milicias, un muchacho menudo, de nervios de acero y que ha dado pruebas de arrojo sin igual.
Dicen que el movimiento le sorprendió como agente de Seguros y ahora su porte guerrero, y sus hazañas, lo han convertido en el alférez Franco. ¡Lástima que lleve el apellido de un traidor! Yo que él, me haría nombrar por el apellido materno, pues resulta incongruente de que dos hombres, uno traidor a su pueblo y otro defensor del mismo, se nombren con las mismas letras.
Solidaridad Obrera Sariñena, 10 septiembre. 1936.
José Enrique Domingo Rosich
Natural de Zaragoza, 30 de marzo de 1902. Militar aviador que destacó antes de la guerra civil en Marruecos. Republicano de firmes convicciones, apunta Víctor Pardo Lancina «contaba con un brillante historial como oficial de Artillería» (Enrique Domingo Rosich: el defensor del capitán Salvador Sediles. Pardo Lancina, Víctor). Al comenzar la guerra española, Domingo Roich se presenta a la Generalitat poniéndose al servicio del Gobierno. Es destinado al aeródromo sariñenense, alcanzando el cargo de segundo Jefe del Aeródromo de Sariñena: «se resuelve que el Comandante, ascendido de “Al Servicio de otros Ministerios”, continué prestando servicios en el arma de aviación» (orden del Ministerio De la Guerra: Diario Oficial núm. 11 del 13 de enero de1937).
Circular del D.O núm. 48 del 24 de febrero de 1937 del Ministerio de Ministerio de la Guerra, se resuelve que el Mayor de Artillería cese en la situación de “Al Servicio de Otros Ministerios” por no prestar ya sus servicios en el arma de aviación y pase destinado al segundo Ejército.
«En diciembre de 1936 asciende a comandante y dos meses después a teniente coronel, siendo nombrado jefe de estudios de la Academia para Oficiales y Clases del Instituto de Carabineros, donde pasó casi toda la guerra, no sin antes haber combatido en la defensa de Madrid coincidiendo con Durruti en la fecha de su muerte» (Enrique Domingo Rosich: el defensor del capitán Salvador Sediles. Pardo Lancina, Víctor)
Tras la contienda acaba exiliado en Francia primero y finalmente a Venezuela con toda su familia. «Enrique Domingo Rosich regresó a España en la década de los setenta, a punto de morir el dictador. Celebró en Zaragoza su 80 cumpleaños rodeado de toda su familia y falleció poco más tarde, el 15 de abril de 1982. Está enterrado en el cementerio de Torrero.» (Enrique Domingo Rosich: el defensor del capitán Salvador Sediles. Pardo Lancina, Víctor).
Isidoro Giménez García
Natural de Valladolid. En agosto de 1936, al organizarse la Escuadrilla Alas Rojas, unidad mixta formada por cazas Nieuport-Delage NiD 52 y bombarderos ligeros Breguet XIX, es nombrado jefe de la misma y da comienzo a sus intervenciones en el frente de Aragón desde el campo de Sariñena en Huesca. En noviembre de 1936 es ascendido a capitán y como profesor y acompañante de ciento noventa alumnos marcha a Rusia en diciembre, a la Escuela de Kirovabad en Azerbaiyán. Cosas de la aviación. 163 – Mejores aviadores en la Guerra Civil Española – FARE. Fue Jefe Estado Mayor Región Murcia.
Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. El teniente asimilado Isidoro Giménez, jefe de la escuadrilla Alas Rojas.
«Isidoro Giménez era afférez de Ingenieros en julio de 1936 y estaba destinado en el aeródromo de Getafe, desde el que operó sobre todas las zonas de combate de Madrid y sus alrededores, llegando en sus incursiones con los anticuados Breguet XIX hasta el mismo Burgos. Ascendió primero a teniente y luego a capitán (el 18-11-36), asumió el mando del aeródromo de Sariñena.» (Brunete y Belchite. Salas Larrazabal, Jesús. Teniente Coronel Ingeniero Aeronáutico. Revista de aeronáutica y astronáutica, N.º 467).
Personal de oficinas y jefatura, periódico Alas Rojas, n.º 20 del 13 de febrero de 1937.
Dionisio Ubiñana, Pedro Del Fante, Andrés Esteban, José Marés, Enrique Puente, Julio Roche, José Mensa, José Mestres, Francisco Rius, Luís Artigas, Nicolás Alonso, Juan A. López, José M. Tamayo, Juan Moles, José Laporta, Luís del Valle, Juan Clotet, Eladio Pericas, Juan Riera, Ramón Parés, Franco Quinza y Teniente Coronel Reyes.
Sección Suboficiales,periódico Alas Rojas, n.º 20 del 13 de febrero de 1937.
José Muñoz, Salvador Badia, A. Genovart, Martín Torcal, Antonio García, Antonio Moreno, Juan Jareño, Galo Pérez, Pedro Ruíz, Salvador Bertomeu, Daniel Juan, Dionisio Aguirre, José Mateu y Antonio González
Personal de la Compañía,periódico Alas Rojas, n.º 20 del 13 de febrero de 1937.
Un simpatizante, otro simpatizante, José Recasens, José Prades, Crispín Peralta, Antonio Marcial, Pablo Franco, Francisco Alegre e Isidoro Andrés.
Relación de personal relacionado con el aeródromo
Listado del personal del aeródromo en enero de 1937 en las diferentes secciones de servicio eléctrico, almacén mecánico, parque móvil, pastores, granja, varios, taller mecánico Albalatillo, barbería, grupo de abastecimientos y escoltas. (Arxiu Nacional de Catalunya).
Relación del personal miliciano con expresión de fechas de alta o de su último cobro. Arma de aviación. 3ª Región Aérea. Destacamento de Sariñena. “Alas Rojas”. Sariñena 29 de enero de 1937.
El teniente coronel jefe Alfonso de los Reyes.
Servicio eléctrico
Fernando Aramburu Luque, Miguel Valles Monter, Ramón Subirana Altirriba, Antonio Gallego Márquez, José Serra Rius, Juan Sánchez Pérez, Francisco Morreres Miró, Miguel Leonar Mateo, Nicolas Francisco Andorran, Miguel Fernández Hernández, Alfonso Martín y José Hoyos Morales.
Almacén Mecánicos
Carlos Ferret Aguilera, Osbaldo Sffogia Puyol y Andrés Carrera Puértolas.
Parque Móvil
Cándido Campo Pérez (Périz), José Sorinas Otto, Juan Pellicer Mariné, Amador Cerdá Navarro, Cristóbal Esteban Clemente, Jaime Fabró Costafreda, Benigno Rodríguez Santiago, Guillermo Garriga Ginestá, Luis Calvo Sanz, Juan Montori Gállego, Antonio Naudi Boixet, Antonio Naudi Triado, Pedro Llongueras Casanovas, José Bru Rovira, Vicente Gil Siurana, Feliciano Rodríguez Gorachana, Francisco Aznar Navarro y José Aubeso Bertomeu.
Pastores
Nicolas Corren Lanaspa, Saturnino Salvador Pardo, Gregorio Rapún Campo, Santiago Lalaguna Bandrés, Francisco Franco Bandrés, José Morlans Acin, Luciano Piedrafita Bandrés, Antonio Giménez Azón, Francisco Bandrés Bandrés, José López Buisan, Hilario Lafuente Morlans, Elías Rasal Pardo, Santiago Caballé Lanuza, Domingo Azón Orus, Guillermo Cazcarro Sarasa, Valentín Lafuente Acín, Antonio Acín Escartín, Manuel Bandrés Cajal y Joaquín Puértolas Cazcarro.
Granja
Ángel Lafita Marcial, Gerónimo Campos Pérez, Pedro Casañola Sanz, José Casañola Común, Joaquín Villacampa Ballarín, Fermín Solana Marcen, María Ruego Murillo, María Pardo Murillo, Juana Casañola Sanz, Alfredo Sffogia Mora, José Mateu Ferrando, José Betes Maestro, José Ferrer Alcolea, Antonio Lafita Talueña y José Tierz Mas.
Varios
Franco Quinza Blasco, Luis F. Arévalo Massa, Luis del Valle Dorado, Jaime Villena Llovell, Juan Vila Sorribas, Fernando Rigal Marzal, José María Ferrer Suarez y Manuel Soldevila Ferrer.
Talleres mecánicos Albalatillo
Gabriel Guitard Campoussy, Daniel Pueyo Olona, Rafael Piera Marsá, Juan Fierrez Ibáñez, José Perís Alemany, Mario Villard Campodrón, Miguel Sala Bosch, Baudilio Canals Galcerán, Enrique Casanovas Estruch, Antonio Bonjoch Tries, José Rull Juncosa, Leandro Maicas Martín, Antonio Mas Camón, Antonio Larroy Masueras, Román Peralta Blanco, Mariano Abadías Asín y Joaquín Corbinos Sataeularia.
Barbería
Teófilo Iglesias Gascón.
Grupo de Abastecimientos
Manuel Cuadrat Macia, Salvador Pares Dexens, Pascual Campo Muro, Joaquín Gorrera Gallard, Andrés Llovera Valentines, Ramón Ros Colominas, Pedro Torrem Grau, Pedro Rodríguez y Jesé Farrus García
Sariñena 29 de enero de 1937. El teniente coronel jefe Alfonso de los Reyes.
Disciplina, mentalidad de equipo y espíritu aviador. Allí éramos tan importantes los armeros, mecánicos, ametralladores, bombarderos, artilleros antiaéreos, automovilistas, fotógrafos, plegadores de paracaídas, administrativos, sanitarios, bomberos, cocineros como los mismísimos pilotos. Sabíamos que todos dependíamos de todos, no sobra nadie. Había que bombardear, ametrallar, reconocer y todos sabíamos que cumplíamos una misma visión y una misma causa con disciplina interior sin excesivas muestras de disciplina exterior pocos saludos al estilo castrense clásico, mucho trabajo y entusiasmo.
Rafales Gil, Antonio.
Las milicianas
En el aeródromo convivieron tres milicianas, recogidas en un reportaje publicado en «Mi Revista» (15 de agosto de 1937): «Una de ellas pequeña y morena, Dolores Guardiola, de Jumilla; otra, Baltasara Cazueco, de Tarazona de Aragón; la tercera, Enriqueta Falcó, de Barcelona, se casó veinte días antes en el aeródromo del Prat, para poder acompañar a su hombre.»
Trabajaban sin darse punto de reposo. —Estamos satisfechas de haber venido aquí — decían—. Iremos donde nos manden, por peligros que se tengan que arrostrar, ya que todas nuestras ilusiones estriban en defender la República contra los fascistas.
Mi Revista (Barcelona 1936) 15 de agosto de 1937.
Sobre Baltasara Cazueco de Tarazona no se ha podido averiguar nada hasta la fecha, sí que se apunta a que Cazueco no es un apellido común por Tarazona y si Tazueco, que bien podría corresponder (Asociación de la Memoria Histórica AMEHITA Tarazona).
Las milicianas aparecen recogidas en el libro «Amparo Poch y Gascón. Médica y Anarquista» de Antonina Rodrigo: «Enriqueta Falcó, de Barcelona, se casó en el aeródromo «Alas Rojas» del Prat, «para poder acompañar a su hombre». Allí estaban también las milicianas Dolores Gardiola, de Jumilla, y Baltasara Cazveco, de Tarazona de Aragón; las tres compartieron con sus compañeros, «las penalidades de la campaña»».
La aviación Alas Rojas
A finales de agosto, en palabras de Antonio Rafales Gil, la Escuadrilla «ALAS ROJAS», es una poderosa fuerza de combate aéreo, esá al completo, y el trepidar de sus motores y la majestuosidad de su formación son el orgullo de todos nosotros y de todos los combatientes del frente de Aragón.
En sus notas, Rafales apunta que, normalmente, la Escuadrilla estaba formada por: 1 FOKKER (trimotor), 1 DRAGON RAPIDE (bimotor), 9 BREGUETS XIX y 3 NIEUPORTS 52, con una carga de bombas de: 2 de 100 kg. y 24 de 12 kg. en el FOKKER, 2 de 50 kg. y 24 de 12 kg. en el DRAGON, y un promedio de 20 bombas de 12 kg. en cada uno de los BREGUETS, con un total de más de 3.000 kg, de bombas en agosto – septiembre de 1936.
También encontramos la siguiente relación en Aviones de la Escuadrilla Alas Rojas de Sariñena (Huesca) en agosto de 1936 (GRIEGC).
1.Breguet XIX
2. Nieuport 52
3. Vickers Vildebeest.
4. Dragón Rapide
5. Fokker VII
6. De Havilland Moth
7. M3.
Así, entre los diferentes aviones que operaron en el aeródromo encontramos los Nieuport-52, Breguet XIX, o Vickers Vildebeest; los aviones civiles el Fokker F-VII de la LAPE (Líneas Aéreas Postales de España); o el Latecoere 28 (ex-Air France).También avionetas como la De Havilland 87.»GRIEGC (Los aviones de la escuadrilla Alas Rojas de Sariñena).
«De Sariñena partían a diario los pilotos encargados de dejar sus estruendosas tarjetas de visita en Zaragoza o en Huesca. La impotencia de los antiaéreos de Estrecho Quinto, de Almudévar y de Zaragoza era manifiesta. Los pilotos republicanos actuaban a diario, causando grandes daños en los centros vitales Je la facción.»
Mi Revista (Barcelona 1936) 15 de agosto de 1937.
En el aeródromo de Sariñena se estableció la 3ª Escuadra de la aviación republicana.
Sello Jefe 3ª Escuadra Aviación Militar.
«Los cielos de España se poblaron de los aviones de la liberación, venidos en defensa de la causa del proletariado, por la que supieron combatir con fe, triunfar diestramente y morir con gloría los aviadores de la Tercera Escuadra forjadores de la leyenda de «Alas Rojas”.»
Mi Revista (Barcelona 1936) 15 de agosto de 1937.
La aviación republicana mantuvo una cierta superioridad hasta que el 17 de octubre de 1936 llegan a Zaragoza tres aviones alemanes Heinkel 51, siete aviones de caza y un Fokker. Para Maldonado la superioridad correspondió a los aviones alemanes “Hasta la llegada a finales de año de los Chatos rusos al aeródromo de Sariñena”.
José Gabriel describe que todos los aviones eran chicos «Aquí hay quien nos señala en el campo tres aviones civiles que ayer llegaron de Francia y que ya están transformando en máquinas de guerra. Cazas o civiles con aparejo auxiliar para bombardeo. El que zumba acaba de llegar de excursión. Está a mi lado su piloto, que me saluda risueño y va a hacerse su aseo matinal, de vuelta de servirles el desayuno a los enemigos, en Tardienta» (La vida y la muerte en Aragón. Salvador Trallero Editor).
No obstante, en noviembre de 1936, el embajador ruso Antonov-Ovseenko, reconocía que en el frente de Aragón «No hay ni un solo avión moderno, Las unidades llevan atascadas en trincheras húmedas más de dos meses. Sólo será posible enardecerlas y entusiasmarlas a través de algún medio de inspiración potente. Lo mejor sería proporcionales aviones modernos» (Documento enviado a Moscú desde Barcelona. Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
En el mes de diciembre de 1936 llegaron al aeródromo de Sariñena los primeros aparatos rusos llamados Chatos, cita Arturo Morera y en enero de 1937, con la llegada de los pilotos rusos y la disolución de la Escuadrilla Alas Rojas, operaron diferentes escuadrillas de aviones rusos compuestas por Polikarpov I-15 “Chato” y Polikarpov I-16 “Mosca” GRIEGC (Los aviones de la escuadrilla Alas Rojas de Sariñena). Víctor Pardo Lancina apunta «Entre los más celebrados de estos personajes cabe señalar al especialista en vuelo nocturno y asesor de aviación, Yakushin, conocido como Mateo Rodrigo, quien protagonizó en Sariñena en los primeros días de febrero de 1937, el primer derribo en combate nocturno reseñado en la historia española de la aviación.» (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
Los aviones de caza soviéticos llegaron pilotados en su mayor parte por oficiales de la U.R.S.S. Pero también había pilotos españoles como el héroe de la aviación republicana, capitán Andrés García Lacalle, quien tenía el mando de una de las dos patrullas de Chatos que se trasladaron a nuestra villa desde el frente de Madrid a mediados del mes de enero de 1937. La otra patrulla de aviones soviéticos 1-15 que llegó a Sariñena. estaba mandada por el ruso Iván Kopets (José).
García Lacalle en su obra Mitos y Verdades habla de su compañero José a raíz de la visita que le hizo a su paso por Leningrado en febrero de 1938. José, -dice García Lacalle-era entonces un gran personaje. Era el piloto más condecorado y ascendido de cuantos habían luchado en España. Le habían concedido la Orden de Lenin y nombrado diputado del Soviet Supremo. Tenían en aquel momento el mando de toda la aviación de caza del sector de Leningrado y mandaba al parecer más de mil aviones.
Al campo de aviación siguieron llegando nuevos pilotos y nuevos aparatos, también aviones los cuales se les adaptaba para transformarlos en militares y especialmente destinados a bombarderos. Algunas avionetas civiles se utilizaban únicamente para servicios de enlace entre Sariñena y Barcelona, o entre Sariñena y las distintas columnas del frente.
La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. La tripulación de un Breguet XIX recibe instrucciones antes de despegar. Agencia EFE.
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«El modelo conocido popularmente como Chato es el avión de origen soviético, aunque también se llegó a fabricar en España, Polikarpov 1-15 o en su versión I-152 -Super-Chato. Una interesante relación de armamento de distinto tipo en ARMERO, José Mario y González, Manuel, Armas y pertrechos de la Guerra Civil Española, Madrid, Ediciones Poniente, 1981, 186 págs.» (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
El destacamento de Alas Rojas también estuvo destinado en Alcañiz.
Maldonado recoge como en el campo de aviación de Sariñena, se adaptaron algunos de los aviones civiles más potentes para ser utilizados como bombarderos «De una forma muy rudimentaria se les añadían tubos de hierro, se hacían agujeros para soltar las bombas y otros remiendos bastante burdos». Según Maluquer “Estos tubos llevaban soldado en su extremo el dispositivo de suspensión y lanzamiento (suelta) de las bombas que iban colgadas en posición horizontal. Para lanzarlas, el bombardero tenía que sacar el brazo por la ventanilla y tirar de la palanca que actuaba de pasador que sujetaba la bomba. Para lanzar las bombas incendiarias se abrió un agujero en el piso del fuselaje. Como que las bombas de aquel tipo eran de tamaño muy reducido, iban metidas en cajas de zapatos (cartón) y se lanzaban por cajas enteras». (Aragón bajo las bombas, Maldonado Moya, José María).
«Un detalle bastará para demostrar el ardor bélico de estos muchachos. Para atender a un frente tan extenso tienen que volar un promedio diario de cinco o seis horas. Y, detalle revelador de su interés, es que en una de las avionetas hay una ametralladora defectuosa que para manejarla es necesario exponer la mano derecha. «Muerde», como suele decirse en el argot militar. Pues bien: como su reparación equivaldría a tenerla que desmontar y dejar inservible el aparato por unos días, todos preferimos quedar heridos de la mano derecha antes de renunciar a nuestra obligación.
Así se luchaba en los primeros días de la guerra. Luego fue preciso acudir en defensa de Madrid. Roig, Erguido, Ferré y Roldan pagaron su tributo a la muerte, sin que por esto se amilanasen los otros héroes de la aviación republicana. El comandante Reyes, Ruiz, Salmeña, Robres, Amador Silverio y tantos otros mantuvieron con sus proezas gallardas y viriles el honor de la Tercera Escuadra.»
Declaraciones del teniente coronel Alfonso de los Reyes. Mi Revista (Barcelona 1936) 15 de agosto de 1937.
También, Maldonado recoge la forma de comunicarse entre los diferentes aviones, descrito por J.J. Maluquer «Mediante señales con banderas se transmitían las órdenes a los restantes aparatos de la escuadrilla en la forma siguiente: Para ello se procedía el ametrallador del bombardero era el trasmisor de señales y estaba situado en la torreta de la cola con medio cuerpo fuera y las banderas de señales en la mano. Llevaba una pierna atada a una cuerda que [otro compañero] tenía cogida por el otro extremo. Cuando éste veía que se acercaba el objetivo, daba un tirón suave a la cuerda y el observador sacaba y agitaba la bandera verde. Todos los aviones que seguían al Fokker cerraban la formación para lograr una buena concentración sobre el objetivo. Cuando [el compañero] a través del visor tenía centrado el objetivo, daba un fuerte tirón a la cuerda y [el ametrallador] sacaba la bandera roja. Entonces todos los aviones lanzaban simultáneamente sus bombas». (Aragón bajo las bombas, Maldonado Moya, José María).
«Perdidos entre los pliegues de las sombras nocturnas, los aviones, monstruos de acero, duermen como si estuvieran ignorantes de su misión en la guerra.»
María Vives, La Humanitat, 19 de julio de 1938.
Los últimos románticos
En los primeros tiempos de guerra, la aviación republicana escribió páginas de un heroísmo épico. Había que sentirse poseído de un entusiasmo inflamado, de un alto sentido del deber, para volar en los escasos aparatos que en aquellos tiempos disponía el pueblo para hacer frente a los Heinkel, que empezaron entonces a hacer su aparición, tímida al principio, pero que ha llegado a grados de salvajismo como difícilmente puede imaginar ninguno que no haya sido testigo de los crímenes cometidos por la aviación italo-alemana al servicio de la facción.
Nuestros pilotos de aquellos tiempos, como nuestros milicianos, eran románticos. Iban a hacer la guerra a los facciosos animados por un espíritu de rebeldía contra quienes pretendían esclavizarlos; hacían la guerra de una manera muy similar a como la hacían los guerrilleros de siglos pasados, cuando, sin tener en cuenta el número ni la diferencia de armamento, se lanzaban al asalto, el pecho descubierto, ofreciéndolo el enemigo como si nada tuviera que pasar, con un grito de alegría en los labios, un grito de triunfo.
Así también nuestros pilotos de aquellos primeros tiempos plantaban cara, con sus aparatos destartalados, en los modernísimos aviones italiano alemanes, y cuando no podían abatirlos con las ametralladoras lanzaban su aparato contra el enemigo y conseguían abatirlo.
El precio de esa victoria era siempre la muerte.
Pero eran unos héroes…
Eran los últimos románticos.
Cumplirán su deber muriendo por la patria.
María Vives, La Humanitat 19 de julio de 1938.
Escuela de aviación
Según Carlos Lázaro Ávila (La escuela de aviación libertaria de Barcelona. Asociación de Aviadores de la República. ADAR), en el campo de aviación de Sariñena debió de realizarse formación de aviadores «En El Prat de Llobregat, la Generalitat inició los cursos de formación aprovechando los Servicios Aeronáuticos de Cataluña cuyas prestaciones le habían sido devueltos al gobierno catalán después de las elecciones de febrero de 1936. La formación apresurada de pilotos civiles se hizo también, en menor número, en el campo de aviación de Sariñena, Los Monegros.»
J.J. Maluquer, en su obra La aviación de Cataluña en los primeros meses de la guerra», se refiere sobre el aprendizaje en el campo: «Uno de los trabajos más efectivos del capitán Domingo, fue la serie de conferencias que dio a los ‘novatos’ incorporados a la Aviación militar, sobre temas de Aviación. En forma sencilla y muy clara, nos explicó el funcionamiento del avión, de las ametralladoras, de los lanzabombas eléctricos o mecánicos que llevaban los Breguet-19, el visor de bombardeo y la bomba explosiva» (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”). Según Víctor Pardo, Domingo Rosich fue un «Ingeniero industrial, republicano de firmes convicciones, gozaba de un gran prestigio profesional y una aureola personal indiscutibles, ya que había sido el defensor del capitán Salvador Sediles, juzga- do por la sublevación de Jaca con los capitanes Galán García Hernández y ocurrida el 12 de diciembre de 1930 Enrique Domingo fue testigo en Madrid de la muerte accidental de Durruti, al que se le concedió el grado de teniente coronel a título póstumo».
José Capellades Sala, ingresó en Aviación en la academia de aviación de Sariñena el 7 de febrero de1937 (ADAR).
La Legión Roja
Al aeródromo llegó la Columna Alas Rojas, del PSUC, unidad que salió de Barcelona el 28 de julio de 1936 para desplegarse en el aeródromo de Sariñena “Donde comenzó a funcionar un aeródromo por la 3ª Escuadra Republicana”. Comandada por el Comandante Reyes, la columna respondió a una agrupación de cuatro centurias. A partir del 3 de agosto recibió una importante de contingentes, durante todo el mes” (Les Milícies Antifeixistes de Catalunya. Voluntaris per la libertat. Berger, Gonzalo). Se encargaron de proteger el aeródromo.
En el aeródromo se instaló una unidad de choque llamada Legión Roja comandada por Piquer. Contaba con los capitanes Abejos, Laforque, Arnal y Soler; los tenientes Aranguren, Aymó, Domínguez, Pedro Mir, J.M. Giménez, Antonio Roger, J.M. Pérez, Loallen, Antein, Baiquer, López, Villacampa, Martínez, Biule y Garrido, los sargentos Avenosa. Moreno, Amigó, Gueal, Fernández, Sanablo y López Cuenca, el cabo Sacanoll y Javier Morell, Juan Blazquez, Enrique Escudero, Fifi Piquer, Josefina Buesa, Feliciano Soto, Manuel Ferrer, Manuel Nadal y Francisco Soler. (Periódico Alas Rojas nº 22, 27 de febrero de 1937).
Ametralladores — Bombarderos en Sariñena.
En diferentes aviones: Manuel Bengoa., José Fernández Gallego., Faustino Ferret., J. Lago., Juan Maluquer., Román Busquets. F. Navarro., a. Aguirre., Torres Agut., Jorge Xucla., Ambros Bartolome., Eladio Pericas., José Prieto., José Vilanova y Jaime Picanyol.
Descripción del funcionamiento de las diversas secciones del Aeródromo de Sariñena, de agosto a diciembre de 1936, por Antonio Rafales Gil, Auxiliar Armero en Sariñena (Huesca). Archivo ADAR Barcelona.
Sección plegado de paracaídas
Jefe Sección: Un Sargento y dos cabos, cuyos nombres no recuerdo.
Descripción del funcionamiento de las diversas secciones del Aeródromo de Sariñena, de agosto a diciembre de 1936, por Antonio Rafales Gil, Auxiliar Armero en Sariñena (Huesca). Archivo ADAR Barcelona.
La Gloriosa
A pesar de ser muy conocido el aeródromo con el sobrenombre de «Alas Rojas», en mayo de 1937 pasa a denominarse como campo de Aviación de Sariñena. Para Arturo Morera, los aviadores de Sariñena ya no mencionaban con el calificativo de «Alas Rojas» a la fuerza aérea establecida en nuestro pueblo -Entre otros motivos, porque en ese tiempo ya había arraigado la costumbre de designar a la aviación en todo el territorio republicano con el apelativo de «La Gloriosa».-
La Gloriosa
Bajo un cielo luminoso, maravillosa sinfonía en azul que sólo hemos visto en el Mediterráneo, tamizando los rayos violentos del sol, aquel avión era el presagio de lo que más tarde debía convertirse en el azote del fascismo internacional y de los militares traidores a la patria; lo que más tarde trasladaríamos a las páginas de la Historia con el nombre inolvidable de «La Gloriosa».
Aquellos hombres que luchaban a pecho descubierto dieron paso y formaron la base del magnífico Ejército que hoy tiene la República.
Y aquellos pilotos de los que recordamos sólo Cabré, Freire, Galarza, Erguido dieron paso a «La Gloriosa de hoy, sirviendo de ejemplo a los bravos pilotos de la República que siembran el terror en las filas facciosos y que cuando vuelan sobre nuestros campos, sobre nuestras ciudades, parecen infundir un valor, una firmeza, base de la gloriosa gesta que está escribiendo el pueblo español.
Sin aquellos milicianos abigarrados no habría sido posible construir el actual Ejército de la República.
Sin aquellos pilotos temerarios y heroicos, tal vez hoy «La Gloriosa» no existiría.
Pero hoy, cuando la República cuenta con un material magnífico, que nada debe envidiar al de sus enemigos; cuando cuenta con unos pilotos decididos y valientes, héroes también en cien ocasiones, el recuerdo de aquellos que fueron el punto de partida de las formidables fuerzas aéreas de hoy, sirve de ejemplo a los jóvenes defensores de las libertades patrias que sienten trepidar cerca de su corazón el alma de esos gigantes y saben hacerse dignos de los últimos románticos.
María Vives, La Humanitat, 19 de julio de 1938.
El bombardeo de la basílica del Pilar de Zaragoza
El bombardeo que la basílica del Pilar, de Zaragoza, sufrió el 3 de agosto de 1936 ha sido en algunas ocasiones atribuido a un bombardeo proveniente del aeródromo republicano de Alas Rojas. Lo cierto es que un bombardeo arrojo aquel día cuatro bombas contra el templo, una cayó al Ebro, otra en la plaza y las otras dos impactaron en el Pilar atravesando el techo. El suceso fue atribuido tanto a un milagro de la virgen a una manipulación de las bombas para que no explotasen.
José María Maldonado Moya recoge que el avión bombardero partió desde el aeródromo del Prat y la escasa altura no permitió que la espoleta se abriese por lo que no llegaron a explotar. «El 3 de agosto, un Foker F-VII, un avión comercial transformado en bombardero y preparado para ser visto durante los vuelos nocturnos, despegó del aeródromo del Prat de Llobregat, sobre la una y media de la madrugada del día 3 de agosto. El piloto era Manuel Gayoso Suárez. El vuelo se realizó a muy poca altura, unos 150 metros y fueron lanzadas 4 bombas de 50 kilos. Esta poca altura tuvo una importancia notable en el desenlace de la operación ya que las bombas de aviación no se activan exactamente igual que las de artillería.» (Aragón bajo las bombas, Maldonado Moya, José María).
El día a día del aeródromo
«A las ocho hemos desayunado en la carretera de Bujaraloz y después continuamos hacia el campo de aviación de Sariñena. Cuando llegamos al aeródromo, la mayoría de los aparatos se encuentran bombardeando los objetivos señalados por el alto mando y un avión de bombardeo se dispone a despegar con varias bombas de cincuenta kilos y una docena de las de diez. El comandante Reyes consulta una carta geográfica con el piloto y el bombardero, y a los pocos minutos el aparato desaparece en dirección a Almudévar a soltar su terrible carga. Antes de despedirme del comandante Reyes le pido que me permita volar en uno de los aviones de reconocimiento. Después de pensarlo bastante, me dice que vuelva otro día, que con seguridad volaré.»
Carrasco de la Rubia. La Vanguardia, 6 de septiembre de 1936.
Arturo Morera describe el día a día del aeródromo, de la vida de los aviadores a la banda de música de Alas Rojas o la emisora del aeródromo. Morera recogió como, el campo de aviación de Sariñena, fue un foco de actividades diversas, al margen de la función específica para la cual fue creado. La Banda de música ofreció conciertos en cuantas ocasiones se la requirió, en la propia Sariñena o en otros lugares del frente.
La banda Alas Rojas y el festival
Como ya he dicho, los milicianos de Aviación eran combativos, pero reacios a cualquier tipo de trabajo manual no relacionado con el mantenimiento de los aeroplanos. En cambio, un grupo de ellos sintió una vocación especial por la música y organizaron una banda que después de muchas horas de ensayos, acabó por ofrecer un concierto cada día, al anochecer, en el campamento. Como la banda llegó a afinar lo suficiente, se llegó a organizar bailes las tardes de los domingos, a los que asistían vecinas y vecinos de Albalatillo y también de Sariñena. Al conjunto musical se le conocía como la Banda de Alas Rojas y llegó a merecer el espacio de toda una página de huecograbado en el diario La Vanguardia del día 11 de septiembre de 1996.
¡Ah! Y una sonora orquesta que ejecuta desde el «Himno Nacional» hasta la «Sinfonía heroica», pasando por «Mari Crú». Ensaya a primeras horas de la mañana y en «uniforme» poco menos que naturista.
Ahora, 15 de septiembre de1936.
Ensayo de la orquesta de la escuadrilla Alas Rojas. (Arxiu Nacional Catalunya. (ANC1-371-N-781).
«El día 13 de septiembre, se celebró en el aeródromo una gran fiesta y se invitó a todos los habitantes de Sariñena y Albalatillo, la Banda de Música «ALAS ROJAS» amenizara la fiesta, hubo partido de futbol, vuelos de las avionetas y lanzamiento en paracaídas de Pérez Mur, en salto doble».
Rafales Gil, Antonio.
A las 11 de la mañana, pasacalles por la Banda de Alas Rojas y colecta a cargo de unas guapas compañeras. A las 3 de la tarde, partido de fútbol entre los equipos de Sariñena F. C. y Alas Rojas», haciendo el saque de honor la esposa del jefe del campo. De 5 a 6 de la tarde, gran fiesta aeronáutica, con demostraciones de acrobacias y descensos en paracaídas. De 6 a 7 de la tarde, gran baile en el campo de fútbol, amenizado por la Banda de «Alas Rojas. A las 10 de la noche, gran festival artístico en el Teatro Romea, de acuerdo al siguiente programa: 1º.- Una gran producción cinematográfica. 2º.- Selectas piezas de música interpretadas por la Banda de Alas Rojas». 3º.- Los célebres payasos Pipo y Pipa. 4º.- Gran concurso de jotas. 5°- Actuación del compañero Vila, célebre estilista de canciones regionales. Y 6º.- Fin de fiesta por la banda de «Alas Rojas».
El festival fue todo un éxito, asistió mucha gente de Sariñena y de los pueblos cercanos y estuvieron también presentes en los actos el Teniente coronel Díaz Sandino. Consejero de Defensa de la Generalidad catalana, y el coronel Villalba.
La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.
El himno
Alas Rojas
El aeródromo y su escuadrilla contó con su propio himno, creado entre los meses de septiembre y octubre de 1936, con texto de Félix Vicente Ramos y música de Carlos Palacio (Bourdon, Carlos. Museo Aviación Militar Española).
Los cielos de España llenáronse de alas que luchan audaces por su redención. Esas alas rojas la vanguardia son del antifascismo que ahogará sin compasión a la bestia negra de la reacción. Alas, rojas alas nervio y corazón.
Cuando van los «chatos» por el cielo azul, cuando van los «chatos» por la inmensidad. Esas alas negras del fascio mundial que asesinan niños de la población leal, huyen alocadas con miedo cerval. las, rojas alas nervio y corazón.
Honor a vosotros, cóndores de acero que sois los titanes de la libertad. El pueblo os adora y al veros volar confía en el triunfo de la causa popular, que vuestro heroísmo ha de conquistar. Alas, rojas alas nervio y corazón.
Acto de la promesa de la bandera del cuerpo de Aviación
Las dos personalidades enmendadas (teniente coronel Jesús Pérez Salas y el comisario civil señor Moles), han estado en Sariñena, donde han tenido ocasión de saludar al jefe de las fuerzas de Aragón, teniente coronel Reyes, y con motivo de celebrarse en aquella población el acto de la promesa de la bandera del cuerpo de Aviación.
L’Autonomista (Girona), 8 de diciembre de 1936.
La emisora
El día 5 de agosto ya se habla instalado en el aeródromo una emisora de radio que montó el que entonces era director de Radio Barcelona. Joaquín Sánchez Cortés, teniente de complemento de Transmisiones, y en la que actuaba de operador un hijo del conocido dirigente sindicalista Ángel Pestaña. La emisora se instaló en una tienda junto a la del comandante Reyes, jefe del campo, y entre las dos se colocó el palo de la bandera que servía a la vez de antena. Fue esta emisora la que dio a conocer a toda España el nombre de Escuadrilla de Alas Rojas, nombre con que se reconocía a la 3º Escuadrilla de Aviación destacada en Sariñena. (Morera Corull, Arturo. La guerra del 36 en Sariñena).
Víctor Pardo Lancina señala que la emisora emitió en onda corta de 42 metros y fueron sus operadores Pestaña, hijo del dirigente anarcosindicalista Ángel Pestaña, y Junyet.
Desde el comienzo, se instaló una emisora de radio de onda corta de 42 metros, operada por Pestaña (hijo de Ángel Pestaña) y Junyent. El único servicio útil que prestó en los primeros tiempos fue el de proporcionar un excelente servicio meteorológico, captando las emisiones de nuestras emisoras y las del enemigo.
Las emisiones empezaban con la frase siguiente: «Atención, atención, habla la emisora de «Alas Rojas», instalada en el frente de Aragón, al servicio de la Generalidad y de la República.»
Pestaña era incansable, se pasaba horas dando noticias y buscando estaciones. Se efectuó un llamamiento a Radio Zaragoza, para iniciar canje de prisioneros que se realizó con buen resultado en el canje de la familia de Saldueña por dos aviadores militares prisioneros.
Manuel Conde López. Memorias de un médico militar.
«Encima de una torreta, sin embargo, el vigía vela el sueño de sus compañeros. En un barracón, la estación de radio del campo de Sariñena remite a las estaciones de todo el frente nuevas de la guerra. Se establecen circuitos y comentan los hechos más destacados. De vez en cuando, el zumbido de una radio facciosa interrumpe la emisión. Otras veces somos nosotros quienes nos dedicamos a captar las ondas facciosas y nos enteramos de las mentiras que hacen circular.»
María Vives, La Humanitat 19 de julio de 1938.
«¡Atención! ¡Atención! Habla la emisora de Alas Rojas instalada en el frente de Aragón». La emisora de Alas Rojas en el frente de Aragón
El día de mi llegada al aeródromo, 5 de agosto de 1936, estaba allí el que entonces era director de Radio Barcelona y que lucía dos magníficas estrellas de teniente, pues según él mismo dijo, era teniente de Complemento de Transmisiones. Se llamaba Sánchez Cordobés, e iba a montar una emisora de radio para el campamento.
Dicha emisora emitía en onda corta de 42 metros; como operadores actuaban Junyent y Pestaña, este último hijo del célebre Ángel Pestaña. A la radio se le destinó una tienda particular e inmediatamente se montó la antena aprovechando el poste de la bandera del campamento.
El único servicio de utilidad que en estos primeros tiempos prestó nuestra emisora, provista, claro está, del correspondiente receptor, fue la información meteorológica, si bien ésta no se utilizó en su debida forma, ya que los partes no se recopilaban para establecer los datos ni la previsión meteorológica de la región.
En cambio, gracias a la citada emisora, se había podido montar un servicio de comunicación con Barcelona, dando el parte diario de Aviación. Por otra parte, los pilotos, observadores y demás personal volante, podían comunicar a sus familiares en Barcelona que estaban sin novedad o pedirles que les mandaran cosas. Yo utilicé este servicio una vez.
Fue la emisora del aeródromo la que dio a conocer a toda España el nombre de la Escuadrilla de «Alas Rojas», que es por el que se conocía a la 3.ª Escuadra destacada en Sariñena, frente de Aragón, durante los primeros meses de la guerra. Las emisiones empezaban con esta frase: «¡Atención! ¡Atención! Habla la emisora de Alas Rojas instalada en el frente de Aragón».
A su vez, el magnífico aparato receptor con que estaba dotada la estación nos permitía estar al corriente de los acontecimientos de todo el mundo, oír las emisoras que llevaban las distintas columnas y recoger también lo que decían las radios enemigas.
Como consecuencia de ello, la tienda de la radio se convertía hacia el atardecer, en un lugar de reunión donde nos concentrábamos para cambiar impresiones, escuchar música, etc. Pestaña era incansable ante el micrófono; se pasaba horas y horas dando noticias, buscando estaciones, llegando a establecer contacto con las de la zona Norte, tanto de Vizcaya como de Santander y Asturias. También llegamos a hablar con San Sebastián.
Pestaña llegó a establecer lo que él llamaba «la rueda» entre varias estaciones emisoras de las distintas columnas como la de Torres Benedito, que es- taba sitiando Teruel, la Ortiz que estaba sitiando Belchite, la Carlos Marx que estaba en el sector de Tardienta, etc. Empezaba a llamar una, dando sus noticias, las demás escuchaban, después hablaba otra, etc., y así sucesivamente. Yo no veía ninguna utilidad práctica.
Una vez se enzarzó una discusión tremenda con radio Jaca. Pestaña emplazó al «speaker» de Radio Jaca, que debía ser algún militar o falangista, para que, si se tenía por valiente, que contestara. Naturalmente, Jaca contestó inmediatamente y nos cubrió de insultos, a los cuales nosotros contestamos con otros mayores y el resultado fue que el comandante Reyes prohibió que se repitieran estas tomas de contacto con el enemigo.
Maluquer, Juan J. Operador de Breguet Escuadrilla Alas Rojas. Alas Gloriosas. Boletín ADAR N.º 5-6.
En una crónica de una visita al frente del secretario del Comité Central de las Milicias Antifascistas, Jaime Miravitlles, el jefe de los servicios de radiotelecomunicación Sánchez Cordobés, y el escritor ruso Elyan Ehrenbourg, en Sariñena, se recoge esta curiosa mención a la emisora de «Alas Rojas»:
Martorell… Cervera-.. Tárrega. Son las tres de la tarde y es preciso reponer de gasolina los autos y confortar los estómagos. «Vamos al Comité de Enlace y con una naturalidad que demuestra la perfecta organización de la retaguardia, distribuyen la comitiva en dos hoteles.
En el comedor hay un aparato de radio. Se oye la emisora E. A. J. 1. Sánchez Cordobés se anima y está a punto de aplaudir. Se acerca al aparato y a poco percibimos la emisora instalada en el campo de aviación “Alas Rojas”, de Sariñena, que comunica noticias del frente de Huesca, donde se sigue avanzando.
La Noche (Barcelona 1924). 7 de septiembre de 1936.
El periódico Alas Rojas
«En el mes de septiembre de 1936, apareció la publicación semanal titulada Alas Rojas P.S.U.-U.G.T. Era de un folleto de ocho a doce páginas impreso a dos tintas, en el cual se daban noticias y comentarios referidos al momento de la guerra. Para sufragar los gastos, se abrió una suscripción que fue muy bien acogida por muchas personas de nuestro pueblo. Al parecer, el periódico Alas Rojas dejó de publicarse a primeros del mes de marzo de 1937. Se imprimió en el propio campo, y en su cabecera figuraba el nombre de Sariñena como lugar de su edición» (Morera Corull, Arturo. La guerra del 36 en Sariñena).
Periódico Alas Rojas n.º 22, 27 de febrero de 1937.
Víctor Pardo lancina apunta que la publicación apareció en Sariñena el 27 de agosto de 1936 «Como publicación semanal (Rio Bizén d’o, Historia de la Prensa Altoaragonesa, Alas Rojas, Diario del Altoaragón, 14 y 21 de marzo de 2004), único portavoz de la aviación española y una de las primeras publicaciones estrictamente circunscritas al frente. En febrero de 1937 inicia una segunda época y renueva formato, y al mes siguiente se convierte en exclusivo «Portavoz de la Aviación en el Frente Aragonés»». Manuel Senabre figura como administrador de «Alas Rojas». Sección Imprenta (Periódico Alas Rojas, n.º 20, 13 de febrero de 1937).
«A partir de julio de 1937 se edita en Lérida. Alas Rojas constituye un documento excepcional para rastrear el acontecer del aeródromo de Sariñena y la vida de sus gentes. Se pueden consultar algunos ejemplares de Alas Rojas en la biblioteca del Instituto de Estudios Altoaragoneses, también en el Archivo CNT de la Solidaridad Internacional Antifascista así como en la Biblio teca della Fondazione Feltrinelli di Milano, sección Guerra civile spagnola.» (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
En la Hemeroteca digital del «Arxiu Històric de la ciutat de Barcelona» se encuentran digitalmente los siguientes números del periódico Alas Rojas:
Número 20 del 13 de febrero de 1937.
Número 21 del 20 de febrero de 1937.
Número 22 del 27 de febrero de 1937.
Personal Imprenta: Domingo Mañosa Torres, Antonio Teixel Cardó, Angelita Fernández Luis, María Fernández Luis, Manuel García Costa, Pascual García Corredor, Luis Camprubi Bou, Jaime Arnau Boix, Tomás Murral Ribé, Rafael Fernández Luis, Manuel Senabre Sempere y Santos Sáez López. (Relación del personal miliciano con expresión de fechas de alta o de su último cobro. Arma de aviación. 3ª Región Aérea. Destacamento de Sariñena. “Alas Rojas”. Sariñena 29 de enero de 1937. El teniente coronel jefe Alfonso de los Reyes).
Arma de aviación 3ª Región Aérea – «ALAS ROJAS» – Grupo de Escuadrillas
Gaceta de la República del 20 de enero de 1937.-Excmo Sr. He resuelto que a partir del presente mes se reclame a los Oficiales de Aviación Militar Radiotelegrafistas que prestan servicio de dicha especialidad, la gratificación de 225 ptas. mensuales, en concepto de Radio y Meteorología.
Lo digo a V. E. para su conocimiento y cumplimiento. -Indalecio Prieto.
Gaceta de la República del 21 de enero de 1937.-Excm. Sr. Teniendo en cuenta los méritos contraídos en el personal de la especialidad Ametrallador-radio-bombardero de aviación naval durante el desenvolvimiento del presente movimiento sedicioso y como premio a sus servicios, este Ministerio de acuerdo con lo propuesto por la Aviación naval, he dispuesto que al personal del referido cuerpo que esté en posesión de la especialidad indicada queda reconocido el derecho para efectuar el curso para piloto en fecha que aconsejen las circunstancias actuales y siempre a juicio de la Subsecretaría del Aire, informada por A. N. según las necesidades del servicio.-Valencia, 20 de enero de 1937.-Indalecio Prieto.
ORDEN DEL AERODROMO PARA EL DIA 25 DE ENERO DE 1937.
Se previene a todos los milicianos y personal afecto a los servicios del campo, que estén atrasados en el cobro de sus devengo, se presenten en el día de la fecha en la Oficina de Obras y Construcciones de dos a cuatro de la tarde con los documentos y datos que posean de identificación y fecha del último cobro que efectuaron, expresando los que perciben o hayan percibido devengos de entidad oficial, industrial o comercial por pertenecer a su plantilla, advirtiendo la sanción de guerra en que incurrirán los que con ánimo lucro falseen sus referencias. Los jefes de las distintas Secciones facilitará relación de todo el personal que cobra por Milicias, dando relación detallada de todo el que de dichos Jefes depende relacionando los que hayan cobrado o on e indicando fecha de presentación en este Aeródromo.
El Teniente Coronel Jefe, Alfonso de los Reyes.
Servicio de Oficiales
Capitán de día, Tte. D. Jaime Buyé. Oficial de Servicio D. Rafael Ortiz. Imaginaria, Capitán D. Andrés Jiménez. Imaginaria, V.H.D. José Muñoz.
Servicio de Suboficiales
Guardia de Prevención Brigada D. Pedro Abengochea. Imaginaria Brigada D. Vicente Guillen. Guardia Cuartel General Sargento D. José Riera. Imaginaria Sargento D. Antonio Bourman. Vigilancia y V.H. Sargento D. Antonio González. Radio de Servicio Sargento D. Roberto Querol.
Servicio de Tropa
Guardia Prevención. Cabos, Francisco Sin, Jesús Soler y Enrique Roige. Vigilancia, Cabos, José Fernández y Francisco Güell. Retén Cabo, Magín Vendrell.
Soldados Soldados
G.ª de Prevención 13 13
Vigilancia 2 2
Retén 2 1.ª Sección 2 2.ª Sección
Provisiones 2 2
Policía La Banda
El capitán ayudante Andrés Jiménez.
Comida para hoy
Desayuno Café con leche. 1.ª Comida. Sopa de legumbres, Carne frita con pimientos, Postre, Pan y Vino. 2.ª Comida. Lentejas estofadas, Bacalao con patatas, Pan y Vino.
El Capitán Inspector de comidas, Andrés Jiménez.
El Alférez Subayudante. José Muñoz. Comunicado a las 15 horas.
Biblioteca
A tenor de algunas informaciones, el aeródromo contó con su propia biblioteca a cuyo cargo estuvo Domingo Mañosa Torres.
Milicias. Donativos de pesetas y libros.
El “Ateneu Enciclopedic Sempre Avant” ha donado a las milicias la cantidad de 3.736 pesetas, producto de la subscripción abierta por esta “Casal de Cultura”.
Así mismo, hace constar que ha hecho el donativo de 2.300 volúmenes al Hospital General de Cataluña y 500 a la biblioteca del campamento de Sariñena “Alas Rojas”.
La Humanitat: Any 5, núm. 1505 (22 des. 1936).
Izado de la bandera
La bandera del aeródromo Alas Rojas de Sariñena consistió en la bandera tricolor republicana con la inscripción superior «Escuadrilla Alas Rojas», el emblema «alas de piloto» de piloto de las Fuerzas Aéreas Republicanas Españolas (FARE) y en la parte inferior la inscripción «Sariñena 1936» (Emblemas del Arma de Aviación ADAR).
Es curiosa la noticia que da Maluquer sobre el regular uso del asta de la bandera que se instaló en los primeros momentos en el campo. Ni un sólo día dejó de Izarse la bandea tricolor de la Republica al amanecer y de arriarse a la puesta de sol, al toque de clarín y haciendo los honores correspondientes a una bandera de España. Era la única bandera de la nación que en los primeros meses de la guerra ondeaba al viento en todo el territorio aragonés sometido a la autoridad de las milicias catalanas. Era cosa sabida que las banderas que militaban las columnas eran rojas, rojinegras o como mucho las llamadas señeras catalanas.
Bandera de la 3ª Escuadra Aérea.
En Sariñena al igual que en el aeródromo del Prat de Llobregat y en el de Lérida se siguió la costumbre de izar la bandera todas las mañanas al amanecer y arriarla todas las tardes a la puesta del sol, con los honores correspondientes según las ordenanzas militares. La única bandera de la República que ondeaba al viento en el frente de Aragón, era la de la escuadrilla de «Alas Rojas» de la 3ª Escuadra de Aviación. Al amanecer cada mañana se formaba la guardia, que conducida por un sargento, marchaba hasta el mástil de la bandera al lado de la tienda del comandante Reyes. Mientras duraba la ceremonia todos los que estaban en el aeródromo, hacían frente a la bandera y permanecían en el primer tiempo del saludo militar. A la puesta del sol, con igual ceremonia se procedía a arriar la bandera.
Manuel Conde López. Memorias de un médico militar.
Consejos de Guerra y bodas
En el aeródromo se llegaron a realizar Consejos de Guerra, juicios populares y la aplicación sumaria de sentencias. Antonio Rafales Gil cita como el 9 de septiembre, fue juzgado y condenado a muerte un espía, detenido en el frente de Huesca. El juicio se celebró en el barracón comedor y lo presidia el comandante Reyes: «Fue fusilado a las 7 de la mañana, y según las normas de la época, fue sentado y atado en una silla de espaldas al pelotón de fusilamiento.
Un hecho similar lo recoge Víctor Pardo Lancina, cuando el 24 de febrero de 1937 «La Auditoría de Guerra del Cuartel General del Frente de Aragón, establecida en Sariñena, envía al ministro de la Guerra un escrito, urgiendo el nombramiento de funcionarios del Cuerpo Jurídico Militar, o en su defecto letrados conocidos antifascistas, para celebrar los numerosos consejos de guerra pendientes. Se propone a tal fin al catedrático y militante de Izquierda Republicana de Jaca Florentín Ara Pétriz, a Mariano Con- te Fernando y a José Vila Cuenca. Archivo de la Guerra Civil de Salamanca. P.S. Barcelona 397» (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
«Consejo de Guerra a Sariñena. En el campo de aviación de Sariñena va tener lugar un Consejo de Guerra sumarísimo contra los soldados Jaume Domingo y Jospe Llori, acusados de desertores, de haber robado un automóvil y de haber falsificado documentos. Los acusados fueron detenidos en Benasque. Declaran acusando al cabo que desertó con ellos y que resultó muerto en la batalla que se produjo con motivo de la detención. La prueba testifical fue muy breve y favorable a los acusados. Fueron condenados a reclusión perpetua.»La Publicitat, 11 de marzo de 1937.
Ejecución espías. Hace tres días fueron fusilados en la Base de Aviación de Sariñena dos espías.
La Batalla: Número 42 _ 19 de septiembre de 1936.
Igualmente se celebraron bodas y bautizos civiles. Víctor Pardo Lancina apunta que el comandante Reyes solía encargarse de oficiar las ceremonias, mientras el cura de Albalatillo, José Til Aso hacía de secretario y notario.
«Reyes «Tenía una cara huesuda y dura, y su risa era tristes. Hoy ha habido dos bodas -relata en su diario Adoración Abad, señalando el domingo 25 de octubre de 1936-, una la de la Correcta’ y la otra una forastera, pero ha sido con grandes ceremonias. Los ha casado el comandante Reyes. La boda se ha celebrado en los cuarteles, con un escuadrón de caballería todos formados (Pardo Lancina, Víctor citando a EHRENBURG, Ilya. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros» “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
Espionaje en la vanguardia y retaguardia
Una brigada de policías fue destacada a Sariñena para desde este lugar comenzar su labor de contraespionaje y tan acertadamente trabajó que el día 8 y tras laboriosas investigaciones, el jefe de dicha brigada llamado Juan Saus, secundado por los agentes a sus órdenes, fueron al frente y en la columna X, detuvieron a once espías.
Las diligencias las hicieron con ex tremada reserva, pero no fue ésta óbice para que mi Indiscreción, me pusiera en cono cocimiento del asunto de que se trataba. Y en efecto; me adelanté al frente y en Vicién esperé la llegada de los referidos policías y desde este punto, me fue fácil convertirme en seguidor de la justicia.
No voy a describir prolijamente cómo se aprehendieron. Sólo diré que sabido los nombres de los espías y en las columnas que operaban, los poli das se presentaron en los comandos de dichas fuerzas y los jefes de las mismas, destacaron una sección de milicianos, y en pocas horas la redada quedó hecha y los espías conducidos al campo de Sariñena donde fueron interrogados.
La del alba seria, cuando sonaron unas descargas. ¿Contra quién? Seguramente los espías hablan pagado con sus vidas, la traición cometida, y aquellos cuerpos atravesados por las balas libertadoras al arrancar la semilla de los judas, servirán de ejemplo para que el espionaje sepa, que la traición se paga muy cara en el campo de los defensores de la libertad.
Pues es aquí en este campo, donde la sangre traidora de los espías había marcado una cruz esvástica, que más tarde habrá sido borrada por el tren de aterrizaje de nuestros pájaros policromos que en su piso llevan la espada de Damocles, convertida en una ametralladora.
Solidaridad Obrera Sariñena, 10 septiembre. 1936.
Causa General Sariñena
En el campo de aviación rojo titulado «Alas Rojas» de este término municipal, y durante la dominación marxista, se dice se practicaron varios fusilamientos desconociendo nombres de las víctimas, fechas y quienes fueron los que intervinieron en aquellos desmanes. Durante mucho tiempo fue jefe de aquel Campo el Comandante Reyes y Comisario político un tal Franco. Desempeñaba también cargo de categoría en el mencionado aeródromo el Capitán Adonis Rodríguez.
Actividad intensa
Mientras Radio Tolouse sunsurronea bailes y más bailes, en el Aeródromo de «Alas Rojas», se halla todo el personal volante discutiendo las incidencias del día y los actos por cada uno de ellos realizado, cuando de improvisto se oye el rugido de un aparato, del cual desciende el llamado Diablo Rojo, exponiendo a todos los compañeros allí presentes las proezas por él realizadas, entre las cuales narra que el día de hoy ha descendido a 300 metros en las mismas filas enemigas. Lleva el parte de su labor al Teniente Reyes, el cual se halla frente a un plano de Huesca, ensimismado en la orientación que deben seguir para que el resultado de los bombardeos sea excelente como el hecho en el día de hoy, en que se ha llevado a cabo una insuperable labor.
Periódico Alas Rojas, nº 20, 13 de febrero de 1937.
En los primeros tiempos de la contienda, la actividad aérea de «Alas Rojas, fue intensa y los aviones actuaban en los frentes y también sobre las ciudades de Zaragoza y Huesca, que sufrieron distintos bombardeos. La superioridad en número de aparatos de la aviación de Alas Rojas sobre la aviación franquista era evidente y de ella se aprovecharon algunos pilotos que hicieron un alarde de acometividad y eficacia tiente al enemigo. El que resultó ser el más popular de todos ellos fue Jesús García Herguido, a quien se le conocía con el sobrenombre de Diablo Rojo. El escritor soviético Illya Ehrengug visitó el campo de Sariñena y habló del ‘Diablo Rojo con elogio y admiración. García Herguido había derribado el día 4 de agosto el aparato pilotado por el jefe de la escuadrilla Breguet de la base de Logroño, recién instalada en Zaragoza. Al parecer, el Diablo Jesús era un personaje muy popular y querido por los chiquillos de Albalatillo y Sariñena ya que acudían al campo para saludarle y conversar con su héroe, y este, les atendía con su ancha sonrisa y una infantil complicidad.
Otras repercusiones de la presencia de los aviadores. en Sariñena, fueron mucho más amables, como los bailes que se organizaban los domingos por la tarde en el campamento. También fue muy sonado el festival que el comandante Reyes organizó a beneficio del Hospital de Sariñena y que tuvo lugar el domingo 13 de septiembre de 1936. El diario La Vanguardia se hizo eco del festejo y dio muchos detalles del mismo. El señor Maluquer explicita ampliamente el programa de los festejos y asegura que se cumplió con exactitud:
Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Dos mecánicos ajustan el motor de un Breguet XIX.
Algunos problemas con la población
La presencia de los pilotos y milicianos de Aviación en Sariñena tuvo repercusiones en la vida de las personas de nuestro pueblo. Ya dije antes que algunos vecinos de Sariñena y Albalatillo encontraron amparo o acomodo en las filas de la Aviación. También los aviadores fueron un freno a las actuaciones de algunos extremistas de la CNT-FAI, fueran del propio Sariñena o forasteros.
A comienzos del mes de septiembre de 1936, según relata Maluquer en su obra, parece ser que en el campo de aviación se dio la alarma porque se supo de la existencia de algunas partidas de extremistas incontrolados que habían cometido excesos e incluso asesinatos en algunos pueblos cercanos. El comandante Reyes recibió confidencias de que aquellos grupos pretendían asaltar los almacenes del aeródromo, por lo cual se instalaron ametralladoras en las esquinas del campamento y del campo de vuelo y se redobló la vigilancia. El comandante Reyes estaba dispuesto a dar un sonado escarmiento, y como se corrió la voz de los preparativos que se hablan hecho para repeler cualquier agresión nocturna, los grupos de incontrolados temieron tal reacción cesaron en sus correrías vandálicas.
Son bastante esclarecedores los datos que aportan las actas del pleno extraordinario de sindicatos de la CNT de Aragón, que se celebró en BuJaraloz el 6 de octubre de 1936, y que demuestran la influencia de los aviadores en la vida civil en Sariñena. En primer lugar, hay que decir que NO asistió representación alguna de nuestra villa a tal asamblea, pero sí lo hicieron muchos pueblos de la provincia como Lanaja, Grañén, Tardienta, Monzón, Almudévar, Alcolea, Salillas, Barbastro y otros.
En las actas del pleno se dio cuenta de una de las intervenciones, cuyo texto es el siguiente:
“-El compañero Hermes de Soli también da referencia del comportamiento de determinado sector de opinión que en una asamblea que había convocado el sindicato de Sariñena. Irrumpieron en el local y la suspendieron. Explica la conducta que observaron los aviadores que de acuerdo con los socialistas, realizan toda clase de tropelías a nuestros compañeros, habiendo llegado incluso a desarmamos. Se acuerda hacer gestiones para evitar todos estos excesos y caso de no rectificar, proceder entonces con energía…-“
La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.
El aeródromo y su repercusión
El aeródromo de Sariñena recibió numerosas visitas de jefes militares y de columnas, de escritores, de políticos y de periodistas. El general José Aranguren Roldán, que había sido el jefe de la Guardia Civil en Cataluña, fue designado Capitán General de la IV Región militar tras la derrota de los sublevados en Barcelona. El general Aranguren visitó e inspeccionó el campo de Alas Rojas el día 30 de agosto de 1936 y felicitó al comandante Reyes por el éxito de la aviación en la toma de Montearagón. También el presidente de la Generalidad de Cataluña, Luis Companys, visitó el campo.
«Continúan normalmente todas las operaciones de la Escuadrilla y el aeródromo es visitado por los diferentes jefes de las Unidades del Ejército de Tierra y sus milicias, entre ellos, el coronel Villalba, Durruti, etc. etc.».
Rafales Gil, Antonio.
Noticiero del archivo de UCLA Film & Television Archive.
Documento excepcional del aeródromo perteneciente al archivo de UCLA Film & Television Archive (The Packard Humanities Institute). En el video se puede contemplar la salida de aviones desde Sariñena, campamento anti-fuego cocina, centro de aviación, vista general del campamento de aviación, reabastecimiento de aviones, despegue, rollos de municiones, carnicero del campamento y comandante del aeródromo. Los aviones que aparecen son: 0:10 Nieuport NiD 52; 0:20 za skupinou v pozadí předek CASA Bréguet XIX; 0:26 Lockheed 9 Orión; 0:34 nástup de CASA Bréguet XIX y 0:45 start CASA Bréguet XI. También se puede apreciar al comandante Reyes manteniendo una conversación con un piloto. Las imágenes responden a mediados de agosto, el Lockheed 9 Orión acabó estrellándose el 12 de agosto de 1936 en Muniesa.
Silvia Ribelles cuenta que Lockheed 9 Orión era francés, de fabricación norteamericana, para transporte de pasajeros: «El piloto era René Georges Cornez, y yo creo que es el hombre que aparece con un mono blanco, y llevaba unos periodistas franceses de Barcelona a Madrid. La fecha es 12 de agosto. El avión realizó un aterrizaje de emergencia en Muniesa, y los heridos fueron transportados a un pueblo vecino, tal vez a la propia Muniesa.» Las imágenes responden a unas grabaciones del archivo de UCLA Film & Television Archive (The Packard Humanities Institute).
En el curso de un reportaje
El director y el redactor jefe de la famosa revista francesa «Vu» sufren lesiones en un accidente de aviación Asistidos de urgencia en Cataluña, regresaron en avión a París.
El semanario ilustrado de París «Vu» tenía la Intención de dedicar un número especial a los acontecimientos de España. A este efecto, salieron de la capital de Francia, en avión, el director, el redactor jefe y un fotógrafo. En Barcelona se les unió uno de los redactores de dicho semanario. Con intención de visitar el frente se trasladaron a Sariñena, donde pasaron el viernes, y desde allí fueron a Alcañiz, con dirección a Madrid. El aparato, por una avería en el motor, tuvo que aterrizar pasada la Sierra de Arcos, entre Oliete y Muniesa.
Quedó roto el tren de aterrizaje del aparato, y el director y el redactor jefe de dicho seminario resultaron con la fractura del antebrazo y contusiones en diversas partes del cuerpo, y gracias a la pericia del piloto el accidente no tuvo las proporciones que cabía esperar, dadas las malas condiciones del terreno en que aterrizó el avión.
Los heridos fueron curados de primera intención en una ambulancia de campaña, y trasladados más tarde al hospital de sangre de Reus. El director se mostraba admirado de la magnífica organización sanitaria y pericia de los médicos y personal. Dichos señores han llegado a Barcelona y hoy salen para Paris por vía aérea. (Febus.).
La Voz, 18 de agosto de 1936.
Junto a la línea de fuego. Unas horas en el campo de Aviación de «Alas rojas»
(De nuestro enviado especial en el frente aragonés)
En esta guerra que ha levantado a todo el pueblo español en armas en defensa de su libertad, la aviación ha sido hasta ahora, y no dejará de serlo en lo sucesivo, un factor muy importante, casi decisivo.
Claro está que nos referimos a la aviación adicta al Gobierno de la República y al de la Generalidad de Cataluña, porque cuando un bravo muchacho aviador nos cuenta la última hazaña de Jesús Erguido —¿no recordáis este nombre?— nos damos exacta cuenta de que a los aviadores fascistas el mejor calificativo que les cuadra es el de cobardes.
Nosotros hemos sido testigos presenciales de una de las más miserables hazañas de la aviación facciosa; el bombardeo de una columna sanitaria en las proximidades de Osera al comenzar la mañana del 27 de julio. Hazaña trágica para nosotros y vergonzosa para quienes deshonran el uniforme militar con cintajos bicolores y negros.
Ahora nos cuentan la última gesta (?) de esos aviadores fascistas, que no reparan en bombardear ambulancias sanitarias ni hospitales que parecían protegidos por la sagrada enseña de la Cruz Roja.
Jesús Erguido, teniente de aviación por méritos de guerra, salió ayer, como todos los días sale, en su avioneta de caza para observar la situación del enemigo y al mismo tiempo dar gusto a sus ametralladoras que comienzan a ser temidas por los facciosos.
A su encuentro salió una escuadrilla formada por tres aviones de bombardeo y otro de caza. Los rebeldes quisieron abatir el aparato de Erguido, mas éste se lanzó fieramente contra la avioneta de caza enemiga, que a una velocidad fantástica huyó, abandonando a los compañeros a quienes venía obligada a custodiar.
En los anales de la aviación fascista debe figurar este episodio que revela la cobardía de unos hombres que han traicionado a su Patria, a la que Siempre Invocaban para fines egoístas y ruines.
Momentos después de habernos sido contada esta nueva prueba de la bravura de Jesús Erguido, vemos a éste que avanza por el campo de aviación de Sariñena. Desnudo el cuerpo tostado de cintura arriba, porque sobre el campo cae un sol de fuego. Moreno el rostro, del que se destacan unos dientes blancos—dientes de león, de noble luchador— cuando sonríe. Los ojos chispeantes y con mirada de águila acostumbrados a cortar el horizonte. Sin la más leve insignia que revela su graduación. Lleva en una mano un mapa y en la otra un lápiz. Erguido siempre escudriña en el mapa el lugar más apropósito para castigar al enemigo.
Al darse cuenta de nosotros, acelera el paso y mientras nos saluda con sonrisa franca, su mano nervuda estrecha la nuestra.
Y ahora permitidme una pequeña confesión. Ante el héroe, ante el valiente aviador que un día ametralló a las fuerzas facciosas acampadas en la Plaza de la Constitución de Zaragoza, ante este soldado siempre leal a la República, se han empañado nuestros ojos por las lágrimas de la emoción, lágrimas que en vano hemos querido ocultar tras nuestras obscuras gafas que amortiguaban el fuego de este sol de agosto bajo el cual vuelan nuestros denodados aviadores.
Jesús Erguido nos ha invitado a un refresco.
En todo el frente de Aragón está prohibida la venta de bebidas alcohólicas. Después, amablemente, y en su compañía, hemos recorrido todo el campo de aviación.
Lector: no te vamos a dar detalles. En tiempo de guerra, toda discreción es poca. Tan sólo te diremos que el campo de aviación nada tiene que envidiar a los mejores de España; que en él figuran muy buenos aparatos y en gran número; que no faltan las municiones: que funcionan con admirable precisión las ametralladoras; que unos equipos de obreros seleccionados de la General Motors han montado el mejor taller de reparaciones y ajustes mecánicos y que contamos con un conjunto de aviadores civiles y militares que son bravos, inteligentes, leales y dispuestos a sacrificar sus vidas—i evoquemos la memoria del alférez Cabré!—para salvar a España de la traidora ofensiva fascista.
Ante nosotros se elevan varios aparatos en vuelo de ensayo. Aterrizan otros que vienen de hacer reconocimientos y a la vez de bombardear las líneas enemigas. Los pilotos regresan satisfechos de su «trabajo». No les cansa volar. Algunos han permanecido en el aire cerca de diez horas.
Va menguando la fuerza de los rayos del sol. Camina éste hacia poniente. Cuando sobre el campo no queda ni el menor rastro solar forman unos aviadores con fusil, ante el alto mástil que lanza al viento la enseña tricolor. Suena la corneta y es arriada nuestra bandera, esta bandera que dentro muy pocos días ondeará en el Palacio Episcopal de Huesca, donde los periodistas del frente pensamos Instalar nuestro cuartel general.
Sobre una tienda de campaña flamea nerviosa la bandera roja de la liberación.
Sariñena 21 de agosto. Máximo Silvio. El noticiero Universal 24 de agosto de 1936
Lluis Companys
El 7 de agosto de 1937, el presidente de la generalidad de Cataluña Lluis Companys visitó el campo de aviación. En la imagen se observa la torre de vigilancia del aeródromo. (Visions de guerra i de reraguarda. Serie B, Actualitats. Barcelona, 7 de agosto de 1937).
Lluis Companys. Al fondo la torre de control del aeródromo.
llya Ehrenburg
El escritor soviético llya Ehrenburg estuvo dos veces en Sariñena. La primera de ellas fue a finales del mes de agosto de 1936 y en su libro Corresponsal en España, describe sus impresiones de aquella visita que coincidió con la ocupación de Montearagón por las milicias republicanas. Yo transcribo algunos de los párrafos de su obra:
–… A las seis de la mañana, empezó a hacer calor. La compañía tomó posición y en el campamento se izó la bandera de la República. El comandante Alfonso Reyes me dijo: -Soy comunista. Hace once años que estoy en el partido y sé lo que es disciplina-. Tenía una cara huesuda y dura, y su risa era triste… Por detrás de Huesca, y en lo alto, Montearagón estaba ocupado por los blancos. Cuando el comandante Reyes ordenó el bombardeo de Montearagón, veinticuatro aviones decrépitos volaron sobre él. Luego volvieron a abastecerse de bombas y cuando otra vez aparecieron sobre el lugar, los enemigos izaron la bandera blanca y dejaron de resistir…-
Víctor Pardo Lancina apunta que Ehrenburg, corresponsal del diario Izvestia de Moscú, «Visitó el aeródromo y otros lugares del frente aragonés con los cámaras Roman Karmen y Boris Makaseiev, de la productora oficial de noticias soviética Soiuzkinokronika. Producto de este trabajo es el documental Ksobitjan U. Ispanii 1936/1937 (Los acontecimientos de España 1936/1937)». (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
El secretario del Comité Central de las Milicias Antifascistas, Jaime Miravitlles y el escritor ruso Elyan Ehrenbourg, en Sariñena, durante su reciente visita al frente. La Noche (Barcelona 1924). 7 de septiembre de 1936.
«Elyan Ehrenbourg» visitó Sariñena junto con el secretario del Comité Central de las Milicias Antifascistas Jaime Miravitlles y el jefe de los servicios de radiotelecomunicación Sánchez Cordobés. El escritor ruso IIya Ehrenbourg, como corresponsal de “Izvestia”, de Moscú, acompañado de los operadores del cinema soviético, de Moscou, Román Karmen y Boris Macaseco (Makaseiev), y del fotógrafo Chim, de “Reguarda”, de París, «Ya que además de la información periodística se propone realizar un film documental que ha de ser proyectado en breve». Por su parte, Miravitlles se hizo acompañar del fotógrafo de las Milicias, Alfredo Bosch, del operador de “Fox Movietone”, Roberto Navarro, y de los camaradas milicianos Isidro Colell y Ramón Torreguitart. Además, José Pomés, periodista de La Noche (La Noche (Barcelona 1924). 7 de septiembre de 1936).
Al llegar a Sariñena es noche cerrada. A pesar de ello seguimos, ya que el plan es pernoctar en el campo de aviación.
Nos recibe el jefe del campamento, el heroico comandante Reyes, que se haya reunido con sus bravos aviadores comentando la jomada sobre Huesca, de donde habían regresado hacía poco. Estaban satisfechos de los resultados obtenidos, a pesar de tener que lamentar la herida que había sufrido en una pierna el bombardero Picañol.
La Noche (Barcelona 1924). 7 de septiembre de 1936.
El éxito de los aviones estaba complementado por el de las milicias de aviación, las que al mando del heroico camarada Franco, jefe de las mismas, habían actuado brillantemente en La Granja, donde habían cogido dos prisioneros y armamento, en su impetuoso avance hasta las primeras casas de Huesca. Felicitamos a los triunfantes camaradas. El comandante Reyes interrumpe nuestra efusión, llevado de su peculiar modestia, para invitarnos a su mesa- Hay que cenar temprano, pues a las cuatro de la madrugada reanudarán el bombardeo sobre Huesca. (Seguirá).
De nuevo Ehrenburg visitó Sariñena en el mes de mayo de 1937. Allí se enteró por un alto oficial ruso, de la purga que Stalin acababa de realizar en los mandos más relevantes de las fuerzas armadas soviéticas, entre ellos el mariscal Tujatchevski.
«A las cuatro de la mañana sonó el clarín y los aviadores corrieron hacia el arroyo para lavarse. Después empezó el estruendo. Cuatro aviones despegaron, perforando una nube de polvo, hacia el cielo ligeramente anaranjado. Al salir el sol, el espacioso campo parecía un cementerio de aviones. Ahí se podía ver con qué elementos habían aprendido los hombres a volar y cómo la voluntad humana vence a la muerte. Porque los aviadores republicanos usaban aparatos cuyo lugar apropiado era el museo, en tanto que los enemigos disponían de destructores Heinkel y bombarderos Junker».
IIya. Ehrenburg.
Durruti
«Uno de los asiduos visitantes del campo de Sariñena fue Buenaventura Durruti. Le encantaba volar en avión y frecuentemente pedía al comandante Reyes que le enviase un aparato a Bujaraloz para trasladarse a Sariñena. El señor Maluquer relata una anécdota sobre la afición de Durruti a los aviones. En cierta ocasión, el líder anarquista le ofreció al comandante Reyes un magnífico automóvil descapotable de gran turismo, a cambio de una de las avionetas del campo, piloto incluido Durruti alegaba que de esa manera llegaría antes a las reuniones de Sariñena y regresaría más pronto junto a sus milicianos. El jefe del campo dio la callada por respuesta y su dura mirada fue suficiente para que Durruti no insistiera.» (La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros).
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. Bombas de aviación dentro de un Dragón Rapide.
Visita del exministro Barnes
Esta mañana ha salido para visitar el aeródromo de «Alas Rojas», de Sariñena. el ex ministro don Francisco Barnés, quien se ha dirigido después a Bujaraloz para visitar el frente y la columna que dirige el camarada Durruti.
El noticiero Universal 8 de octubre de 1936.
¡El frente de guerra! ¡Alas rojas! ¡Sariñena! ¡El contra espionaje!
No sólo con los fusiles se vence. Es la táctica la que hace que culminen con la victoria las acciones guerreras; y, por la inviolabilidad de su secreto velan estos héroes de la policía.
Juanito, como cariñosamente le llaman compañeros y amigos, y al que hoy presenta el reporter gráfico, es uno de tantos anónimos cumplidores de su deber.
Ricardo Marín. El noticiero Universal 21 de octubre de 1936.
Entrevista a Alfonso de los Reyes
Uno de los periodistas que intentaron entrevistar a Alfonso de los Reyes tuvo éxito, y así pudo escribir en El Diluvio de 12 de enero de 1937 el resultado de su trabajo sobre el aeródromo de Sariñena. Copio uno de los párrafos de la entrevista que refleja la personalidad del jefe de la base: … El teniente coronel, jefe superior de Aragón, Alfonso de los Reyes, persona de una actividad y energía extraordinarias, evita cuanto puede las entrevistas con los periodistas. No dispone de tiempo ni es hombre de palabreta. Trabaja, da órdenes para todos los sectores del frente y prefiere que los hechos, siempre más elocuentes que las palabras hablen por él.
La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.
El coronel Díaz Sandino visita el campo de aviación de Sariñena
Llegó en avión al campo de aviación de Sariñena, el jefe de la tercera región aérea y ex consejero de la Generalidad de Cataluña, Felipe Diaz Sandino, con objeto de entrevistarse con el teniente coronel Alfonso de los Reyes, jefe de esta base aérea.
Al llegar Diaz Sandino fue recibido por los jefes y oficiales y después de revisar las tropas y visitar las diversas dependencias del campo, pasó al despacho de Reyes, con el cual conferenció extensamente.
El noticiero Universal 22 de enero de 1937.
Alas Rojas sobre Aragón
El campo de aviación fue protagonista de una cinta de guerra, Alas Rojas sobre Aragón, 1937, «Documental producido por Cinamond Film para la Aviación Republicana, bajo la dirección del propio Alfonso de los Reyes y el asesoramiento de F. Arévalo. Filmoteca Nacional, Madrid.» (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
Federica Montseny
La ministra de sanidad Federica Montseny visitó Sariñena, realizando un mitin el 31 de enero de 1937 en el teatro Romea (La guerra civil en Sariñena). Luego visitó el campo de aviación republicano. Lo recogió Arturo Morera «Finalizado el acto, la acompañó (Pere Foix, como jefe de la Oficina de Propaganda del Cuartel General) hasta el campo de aviación, por deseo expreso de la ministra, quien dijo tener mucho interés en visitar las instalaciones del aeródromo, Federica Montseny, anarquista de toda la vida, fue recibida con honores militares, y la Banda de música interpretó el «Himno de Riego», es decir, el himno oficial del estado republicano. El Teniente coronel Reyes, le presentó, a continuación, a su equipo de aviadores.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Mecánicos llenando los depósitos de un Nieuport-Delage 52 de la escuadrilla Alas Rojas.
Junto a la línea de fuego. Evocación dolorosa
Sobre la tierra yerma del campo de aviación de «Alas Rojas», cae hoy todo el fuego de este sol que enrarece el aire, seca las gargantas y hace ardientes como ascuas los pedruscos.
Durante unos minutos hemos deambulando solos por el campo recorriéndolo casi en toda su longitud. A cada paso nuestro surgía un recuerdo.
Por aquí, cruzamos un día con Mariano Foyer, el intrépido aviador catalán muerto en cumplimiento de su deber, y aun no se ha rotulado, una calle de Barcelona con su nombre cuando la tienen tantos personajes que tan poco deben importarnos. Más allá, estrechamos una mañana de agosto la mano de Cabré, que se lanzó furioso con su avioneta contra un aparato faccioso y pereció en la hazaña. Junto a aquel barracón felicitamos a Fernando Roig, muerto heroicamente en el frente de Madrid. Al extremó del campo, donde aterrizan los aviones, vimos un día y otro día descender de sus aparatos al capitán Luis Aguilera, al alférez Ferret, al sargento José Fernández y al bombardero Navarro, caídos para siempre, en octubre en un combate desigual.
Y muchos días, sintiendo sobre nosotros el tormento de esos ardorosos rayos solaros, abrazamos a Jesús, Erguido, el famoso «Diablo Rojo», que tanto dio que sentir a los» facciosos de Zaragoza, Huesca y Sabiñánigo, y que en los primeros días de enero de este año murió valientemente bajo el cielo límpidamente azul de Madrid; al perseguir a los extranjeros que ametrallaban y siguen ametrallando a mujeres y niños indefensos.
Hoy, cruzando por esté campo que es una hoguera, hemos evocado todos esos bravos aviadores antifascistas, valerosos hermanos nuestros que desde las alturas se precipitaron mortalmente a la tierra.
Un año de guerra… ¡cuántas vidas sacrificadas! Un año de guerra, y… ¡cuántos amigos desaparecidos a quienes nunca más podremos tender nuestra diestra ni acoger en nuestros brazos.
Esto, esto es la guerra, y no la frivolidad repugnante de la retaguardia cofa sus señoritos disfrazados con cazadoras transparentes o con atuendos de pescador.
Esto es la guerra, hoguera de recuerdos trágicos, chorro ígneo, de evocaciones dolorosas que no se aprecian ni se apreciarán nunca en la retaguardia saturada de cobardías, envilecida por todos los enchufismos.
Esta mañana, en el campo de aviación de «Alas rojas», ha surgido ante nosotros toda la violenta catarata de los recuerdos y de las evocaciones dolorosas.
Y bajo el sol, hoguera encendida que lanzaba sobre la tierra yerma sus atormentadoras llamaradas, hemos cruzado centenares de metros con el puño cerrado en alto, saludando a los caídos, a los que dieron nuestros amigos y a los que no lo fueron.
A todos los que se lanzaron en busca de la muerte importándoles poco morir.
Máximo Silvio Sariñena, 28 Julio. El noticiero Universal 31 de julio de 1937.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. Personal de tierra del aeródromo militar hacen prácticas con una ametralladora Hotchkiss.
Actividad militar
Desde sus inicios, el aeródromo mantuvo una gran actividad, como lo describe Antonio Rafales Gil «Van llegando más aviones y comienzan las operaciones de bombardeo desde Sariñena». Así, todos los días, con tiempo normal, la Escuadrilla «Alas Rojas», vuela por la mañana y por la tarde, realizando operaciones que continuaron en septiembre, octubre y noviembre, hasta que en diciembre se hicieron menos salidas: «Por el mal tiempo y con menos aviones, los objetivos que normalmente se bombardeaban eran, Huesca, Jaca, Zuera, Almudevar, Belchite, Santa Quiteria, Leciñena-Alcubierre, Pina, etc. etc.» (Rafales Gil, Antonio).
Vigilancia, reconocimiento, incursiones, ataques y bombardeos, el aeródromo de Sariñena fue el principal campo de aviación del frente de Aragón.
«De Sariñena partían a diario los pilotos encargados de dejar sus estruendosas tarjetas de visita en Zaragoza o en Huesca. La impotencia de los antiaéreos de Estrecho Quinto, de Almudévar y de Zaragoza era manifiesta. Los pilotos republicanos actuaban a diario, causando grandes daños en los centros vitales Je la facción.»
Mi Revista (Barcelona 1936) 15 de agosto de 1937.
Servicio de descubrimiento
Sariñena. A las cuatro de la tarde han pasado escuadras de aparatos de caza republicanos. El viento era fuertísimo, pero no ha impedido que los Chatos efectuasen un minucioso vuelo de reconocimiento sobre el Sector de Huesca, descendiendo después hacia el vedado de Zuera, avanzando sobre Zaragoza. El vuelo ha estado de gran amplitud y durante ellos, los aparatos republicanos no han encontrado aviones rebeldes. Ayer por la tarde, dos escuadras de cazas leales se van internar por la zona facciosa y llegaron hasta Pamplona, Volvieron sin novedad.»
La Publicitat.
Primer combate aéreo
El día 4 de agosto, tendrá lugar el primer combate aéreo del frente de Aragón, entre el Nieuport de J. Herguido y 3 Breguets enemigos, Herguido se apunta su primera victoria al derribar al Breguet del capitán Eduardo Prado y averiar otro Breguet.
Rafales Gil, Antonio.
Autorización a tres guardias para trasladarse al campo para ejercer de conductores
Arxiu Nacional de Catalunya. ANC1-638-T-18.
Govern de la Generalitrat de Catalunya, Departament de Governació.
Por requerirlo las necesidades del servicio, autorizo a los guardias Josep Parellada Baixas y Francesc Vidal Gener, para que en compañía del señor Joan Clotet Vives, puedan trasladarse a Sariñena, por tal de ponerse a las órdenes del comandante de aviación Reyes, en conceto de conductores.
Lo que me procede poner en su conocimiento a los efectos pertinentes. Barcelona, 4 de agosto de 1936. El Conseller de Governacio.
Una tempestad que hace época
El día 10 de agosto el cielo empezó a oscurecerse y en menos de cinco minutos la tempestad descargó sobre el campo de Aviación. Empezó a llover a cántaros, sorprendiendo a los mecánicos en su labor de anclar los aviones con cuerdas atadas a estacas. Los pilotos y mecánicos se refugiaron en las tiendas, pero de pronto se oyeron gritos de: ¡A los aparatos, a los aparatos! que amenazaban con desprenderse de sus ataduras.
Nos lanzamos todos fuera de las tiendas, hacia el campo agarrándonos a los aviones arrastrados por el vendaval. Caían granizos del tamaño de una nuez. La tempestad pasó tan rápidamente como había venido. Las tiendas se vinieron abajo. La cocina sufrió desperfectos y toda la extensión del campamento había quedado encharcada. Los aviones que eran lo más importante quedaron todos averiados. Como nota curiosa ninguno de los milicianos que se encontraban en el campamento ayudó en algo, ya que mientras duró la tormenta no se movieron de sus tiendas.
Los aparatos que habían salido antes de la tormenta, regresaron uno tras otro, tomando tierra sin dificultad.
Manuel Conde López, «Memorias de un médico militar».
Una tormenta que nos cuesta más bajas que un bombardeo enemigo
La tarde del 10 de agosto, después de salir a efectuar servicio los Breguet, el cielo comenzó a oscurecerse y cargarse de nubes con gran rapidez; en menos de cinco minutos la tormenta que venía del Norte cayó sobre el campo donde estábamos con los mecánicos asegurando los aparatos con estacas y barras de hierro; se clavaba una debajo de cada ala, que se ataba a la misma mediante unas cuerdas, se clavaba una tercera al lado de la cola, quedando así el aparato sujeto para aguantar un viento normal. Empezó a llover a cántaros, cayendo una verdadera manga de agua. Nos metimos en las tiendas mientras el campo se convertía en un lago. Pero empezó a arreciar el viento y pronto se oyeron los gritos de «a los aparatos, a los aparatos», puesto que amenazaban desprenderse de las amarras. Me lancé junto con otros fuera de la tienda y nos agarramos al primer avión que encontramos y que ya iba a la deriva; era el Potez 43 del Aeroclub de Sabadell que había traído Picanyol.
El campo presentaba un aspecto fantástico, pues a través de la cortina de agua se veían unos cuantos aviones balanceándose, que a veces se levantaban y que, orientados de cara al viento, habían retrocedido, a pesar de los esfuerzos de los mecánicos, pilotos y observadores, que se aferraban a las alas y colas de los mismos.
Yo, como he dicho, empecé ayudando a lo de la Potez, pero como éramos pocos, el viento nos dominaba de tal forma que, levantando el aparato, lo hincó de cola en el suelo y allí se quedó. A duras penas tuvimos tiempo de agarrar al Vickers que, arrastrando a ocho hombres, se nos venía encima. Parece mentira que aquella enorme mole, por así decirlo, se viera falta de peso y arrastrada a favor del viento, salió del límite del campo, montándose en un terreno labrado. Luego, una ráfaga de viento más fuerte levantó al Vickers junto con los que lo agarrábamos a dos metros de altura, hincándose también de cola en el suelo, rompiéndose el timón de profundidad y el extremo de un ala.
Empezó a granizar con una fuerza tal que no tuvimos más remedio que guarecernos detrás de la garita del centinela de la entrada del campo, que estaba allí cerca, donde nos juntamos formando un verdadero racimo humano; el suelo quedó cubierto de granizo.
En cuanto pasó la tormenta, con tanta rapidez como había venido, pudimos observar los destrozos producidos. De cuatro tiendas sólo dos habían resistido el viento, entre ellas la nuestra, pero las otras dos habían sido precipitadas contra el suelo mojándose la tela y calándose además los utensilios que contenían; la cocina también resultó averiada y desde luego, el terreno convertido en lago.
Por lo que se refiere a los aparatos había entonces en el campo dos Breguet, un Vickers, una avioneta Potez y un Nieuport que estaba en reparación; los dos Breguet que estaban anclados con la cola en dirección a la tormenta quedaron con las alas clavadas en el suelo, habiéndose partido el montante de las mismas. El Vickers y el Potez inutilizados, como ya hemos dicho, el Nieuport que se estaba reparando, quedó volcado a 20 metros de donde se encontraba y una avioneta Caudron Luciole quedó también volcada e inservible.
He de hacer constar que no ayudó ningún miliciano de los que se encontraban en el campo, ya que ellos no se movieron de sus tiendas durante la tormenta. Fue un accidente que el comandante Reyes no estuviera aquella tarde. Al oficial de guardia le pilló la tormenta en el pueblo de Albalatillo, por lo que no se enteró de lo ocurrido hasta la vuelta.
Ni que decir tiene que sentíamos intranquilidad por la suerte que hubieran podido correr los compañeros que estaban volando en aquellos momentos, puesto que nos figurábamos que con una tormenta de tal violencia era casi imposible que hubieran salido sin percance de ella. Respiramos aliviados cuando al cabo de una hora vimos llegar, uno tras otro, todos los aparatos que habían salido, los cuales aterrizaron sin novedad.
Los observadores nos contaron que había habido mucho meneo y que a Roig se le metió el aparato en barrena, saliendo de ella gracias a su pericia. Dijeron que al llegar les había costado identificar el campo ya que observaron que los aparatos estaban fuera de sitio, algunos fuera del campo, así como que las tiendas también se encontraban distintamente colocadas.
Maluquer, Juan J. Operador de Breguet Escuadrilla Alas Rojas. Alas Gloriosas. Boletín ADAR N.º 5-6.
Vuelos de reconocimiento
Sariñena, 14. Hoy ha estado un día de gran animación en el aeródromo de esta localidad, la mayoría de nuestros aparatos se han elevado con tal de efectuar vuelos de reconocimiento y tomar datos exactos de las posiciones que ocupan los enemigos en vistas a la gran ofensiva que dentro de pocos días lanzarán las fuerzas populares.
Combat, 14 de agosto de 1936.
Primera baja de aviones
El día 14 de agosto, por la mañana, tendremos la primera baja de aviones, han avisado del puesto avanzado de la Sierra de Alcubierre, que los está observando un avión enemigo, Cabre Planas pone en marcha su Nieuport y va en su busca, pero la información no ha sido completa, pues se encuentra con 3 Breguets y al ir a hacerles frente no ha visto a un Nieuport enemigo, que volando por encima le ataca en picado, siendo derribado y muerto, en Sariñena se vive con tristeza aquel día.
Rafales Gil, Antonio.
Comunicación
A su madre Flora, que vive en Rogent, 80, 1.º, le comunica su hijo Simón Julia que se halla en el campo de aviación de Sariñena, sin novedad.
—También se hallan en dicho campo de aviación, admirablemente, los siguientes camaradas: Jaime Llargués, que vive en Bassols, 38, 3.º, 2.ª (Clot) y Julián Vila, que vive en la calle Pontevedra, número 15, 2º, 1ª (Barceloneta).
Solidaridad Obrera, 16 de agosto de 1936.
Cabré, el primer piloto caído
El 14 de agosto de 1936, el piloto José Cabré Planas atacó un bombardero Niuport, en el sector de Tardienta, desconociendo que había un caza protegiéndolo. Maldonado la cita como la primera muerte entre los aviadores (Aragón bajo las bombas, Maldonado Moya, José María). El avión del bando nacional estaba a los mandos del brigada Senra: «El día 13 es destacado a Zaragoza el brigada Senra, que al día siguiente derriba en Tradienta un Nieuport-52 pilotado por Cabré. A este derribo se le dio una gran importancia en Aragón, ya que hasta este momento la inferioridad aérea en este teatro de operaciones era manifiesta, pues la Aviación de Cataluña, incluida la escuadrilla de Nieuport, se había instalado en el aeródromo de Sariñena. En este campo actuaban, entre otros, el comandante Alfonso de los Reyes, el capitán Servando Meana, el teniente Adonis Rodríguez y los sargentos García Herguido, Buyé y Cabré. (Salas Larrazabal, Jesús. La aviación de caza nacional. En la guerra de liberación. Revista de Historia Militar. Año XII, Núm. 24, 1968.).
Queda fuera del alcance de estos relatos, el pormenorizar las acciones llevadas a cabo por los vetustos aviones de Alas Rojas, pues fueron tan numerosas como eficaces. Pero no voy a prescindir de hacerme eco de la actuación anecdótica que relata el ingeniero Maluquer en su obra, y que protagonizó el piloto Francisco Cabré. El maquinista de un tren que debía transportar municiones y aprovisionamientos a Tardienta en los primeros días de agosto, se negó a seguir visto no se prestaba al tren protección aérea. El jefe de la estación de Sariñena se puso en contacto telefónico con el comandante Reyes y este ordenó el servicio correspondiente. El único armamento que llevaba el avión de Cabré era un mosquetón con el cual poco hubiera podido hacer ante la probable presencia de la aviación enemiga. Pero el tren partió de Sariñena, ya que tamo el maquinista como los milicianos que custodiaban el tren se dieron por satisfechos con la presencia del avión de Cabré que iba dando vueltas a lo largo del trayecto. El convoy llegó sin novedad a su destino y todos se sintieron contentos con la misión cumplida.
La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.
La muerte heroica de Cabré Planas
Una tarde dieron la noticia de que un avión fascista volaba sobre las líneas nuestras entre Tardienta y Huesca; inmediatamente el alférez José Cabré Planas mandó poner en marcha su Nicuport y salió hacia el lugar designado para ver si lograba dar con el avión enemigo. Era el 14 de agosto.
Cuando hacía un rato que había despegado, el teléfono dio la noticia de que eran cinco los aparatos enemigos que volaban y bombardeaban nuestras posiciones, pero ya no había manera de avisar a Cabré, y aunque salieron Huerguido y Buyé en sus Nieuports para ver si podían llegar a alcanzarle antes de que se entablara el combate, cuando llegaron al frente no se veía ningún avión en el espacio.
Testigos presenciales nos relataron después la hazaña de Cabré, que encontrándose con tres aparatos enemigos Breguet de bombardeo, los atacó. siendo él a su vez atacado por otros Nieuport que no había visto y que logró derribarle mientras combatía con los de bombardeo.
Cayó Cabré en territorio enemigo y la radio facciosa nos hizo saber cómo se había paseado por Huesca un ala del avión rojo derribado por ellos.
Durante varios días, entre los milicianos y hasta algún periódico llegó a publicarlo, corría la noticia de que Cabré no había muerto y que había logrado pasar a nuestras líneas, aunque mal herido; desgraciadamente, unos campesinos que se pasaron del campo faccioso confirmaron que el aviador del aparato derribado había sido hallado muerto al lado de su aparato destrozado.
La noche de este día el comandante Reyes mandó formar a la tropa, formando los milicianos haciendo frente al personal volante.
El jefe del aeródromo, en una breve pero elocuente alocución, recordó al caído, diciéndonos que lo tomáramos como ejemplo. De los milicianos salió un grito unánime de: ¡Lo vengaremos!. Fue un momento de emoción cuando, hecho el silencio y todos en posición de firmes, empezó así el comandante:
Hoy falta de entre nosotros uno de los mejores.» Cabré Planas fue el primer aviador que cayó en el frente de Aragón.
Alas Gloriosas. Boletín ADAR N.º 7.
La aviación leal actúa infatigablemente
Los valientes aviadores de las escuadrillas «Alas Rojas» que bombardearon ayer la población de Sabiñánigo de la provincia de Huesca, donde hay instaladas una fábrica de aluminio y otra muy importante de pólvora, han repetido hoy su hazaña dejando a las mencionadas fábricas poco menos que en ruinas.
Todos los aparatos han regresado a su base de Sariñena, sin novedad. Este bombardeo ha desmoralizado al enemigo, al que le será difícil proveerse de municiones.
Huesca sigue siendo muy castigada por nuestra aviación. El domingo, cuando se celebraba misa en la Catedral, a las diez y media, los aviadores de «Alas Rojas» soltaron 50 bombas, algunas de ellas de 50 kilos, causando grandes desperfectos en la Catedral y edificios contiguos, así como en los cuarteles.
Un bravo piloto, el alférez Fernando Roig, ha perseguido hoy a dos aviones de bombardeo y uno de caza, poniéndoles en fuga. El piloto que conducía la avioneta enemiga ha huido como siempre, cobardemente, abandonando a los aparatos que custodiaba.
A partir de hoy, se nota gran actividad en el frente lo que hace prever la proximidad de grandes y agradables acontecimientos.
Sariñena, 25 de agosto de 1936. (Por teléfono) tres y media de la tarde). El noticiero Universal 25 de agosto de 1936.
Normalidad
Durante todo el mes de septiembre y parte de octubre, continuaron las operaciones normales de «ALAS ROJAS», en todos los sectores del frente de Aragón.
Rafales Gil, Antonio.
Aterrizaje avión enemigo
El día 14 de septiembre, por falta de gasolina, toman tierra en nuestras líneas con su Breguet XIX, el capitán Vicente Redondo de Castro y el ametrallador Bombardero, Jerónimo García Mellado, lo que da ocasión a nuestro Piloto Antonio Salueña, para pedir al comandante Reyes, que gestione si es posible, el canje de estos aviadores prisioneros, por su esposa e hijos que están detenidos en Zaragoza.
Este canje, se efectuó con éxito en diciembre, mientras el Piloto Salueña, estaba combatiendo en el frente Norte. El día 16 de septiembre, saldrán para reforzar a nuestra aviación del frente Norte, 3 Breguets XIX, con los pilotos, Rodolfo Robles Antonio Salueña y Juan Roldan, y los ametralladores-bombarderos, Juan Maluquer, Ambros Bartolomé y Manuel Bengoa, y un Nieuport 52 pilotado por el teniente «El Dibujante».
Rafales Gil, Antonio.
Buenas noticias
Las buenas noticias en Sariñena nos las trae la aviación. He aquí cómo hace dos días que nuestros aparatos dan vueltas sobre la población a pequeña altura señalando avances.
Se me ha dicho que era una consigna. Podemos decir que a nuestra aviación la protege la suerte. No nos ha hecho caer ningún aparato después de más de trescientos vuelos que ha efectuado en estos días. Sólo un piloto camarada ha sido herido en el muslo. Pero la herida no es grave ni mucho menos…
En el atardecer de un día yo recuerdo como todos los pilotos juraron vengar la muerte del camarada Cabré. Hoy en día prometen que mañana picarán más fuerte. La efigie de su camarada herido les acompaña.
Combat 4 de septiembre de 1936.
Avión enemigo caído
«Un avión faccioso caído en nuestro poder.Lérida, 21. — Con dirección a Barcelona pasó un camión que transportaba un avión, que fue capturado en el frente de Caspe, por nuestros milicianos, diez kilómetros dentro de las líneas enemigas. El piloto y él observador, fueron llevados a la base de Sariñena y él aparato retirado a nuestras posiciones de Caspe.»
La Batalla: Número 44, 22 de septiembre de 1936.
En el sector de Tardienta ha sido derribado un avión enemigo, y el grupo del “Negus” apresó, cerca de Zuera mil cabezas de ganado
Nuestra aviación, al mando del comandante Reyes, ha tenido un combate contra seis aviones fascistas, consiguiendo derribar uno de ellos. En una excursión hecha por el Negus ha logrado, a 150 metros de la estación de Zuera, coger mil cabezas de ganado que tenían los fascistas preparadas para su alimentación.
Solidaridad Obrera, 26 de septiembre de 1936.
Bombardeo de posiciones enemigas
Durante el mes de octubre de 1936, la aviación ayudó a las operaciones sobre Tardienta, Ermita de Santa Quiteria y zona de Alcubierre. En diciembre “La aviación mantuvo la presión sobre las tropas que cercaban Huesca, ayudando también las operaciones que se realizaban en torno a la sierra de Alcubierre» (Aragón bajo las bombas, Maldonado Moya, José María).
«A las dos y media de esta tarde han salido del campo de aviación de Sariñena, seis aviones que han ido a bombardear las posiciones enemigas, principalmente las de Zuera.»
La vanguardia 6 de octubre de 1936.
La toma de Leciñena por parte de los sublevados
El día 12 de octubre, la actividad es total y se efectúan dos salidas por la mañana y dos por la tarde, pues en una operación sorpresa el Ejercito Nacional ha ocupado la población de Leciñena, haciendo a nuestras milicias muchas bajas y prisioneros, pero la acción de «ALAS ROJAS», freno el avance de estas fuerzas y se estabilizo nuevamente el frente.
Rafales Gil, Antonio.
Tribunal militar
El comandante de las milicias y su Comisario Político, al igual que se hizo el 9 de septiembre, son juzgados en el barracón comedor por un Tribunal Militar y condenados a muerte, el Jurado será todo el personal del Campo que estaba presente en la Sala, la sentencia se cumplirá al día siguiente a las 8 h., serán fusilados de pie, el Comisario Político, se puso de lado y el comandante de frente, antes de morir, gritaron «VIVA LA LIBERTAD» y «VIVA LA REPUBLICA», el pelotón recibió la orden de fuego y se hizo la descarga, fueron enterrados en Sariñena.
Rafales Gil, Antonio.
Combate aéreo sobre el cielo de Tardienta
El 19 de octubre de 1936 se produce un combate aéreo entre Grañén y Tardienta. Un Dragon Rapide, de la base de Alas Rojas, es derribado por una escuadrilla de Junkers alemanes en las cercanías de Vicién. Cuatro de sus tripulantes fallecieron el capitán Luis Aguilera Cullell, el alférez Faustino Ferret Aguilera, el sargento José Fernández Gallego/González y bombardero Emilio Navarro Colay. Mientras que el piloto Mariano Foyé Rafols resulta herido de gravedad. Trasladado a Barcelona, no pudo recuperarse de las heridas producidas por la metralla y murió el 23 de febrero de 1937.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Personal de tierra junto a un Dragón Rapide a punto de despegar.
Tampoco debo pasar por alto el trágico balance de un combate aéreo sobre el cielo de Tardienta el 19 de octubre de 1936. Todos los periódicos de Barcelona reseñaron el suceso y Sariñena se conmovió por la muerte en combate de los pilotos de Alas Rojas. Los cadáveres del capitán Luis Aguilera y del alférez Ferret fueron trasladados a Barcelona y a su entierro asistieron las primeras autoridades de aquella ciudad. Los restos del sargento José Fernández y del bombardero Navarro recibieron sepultura en el cementerio de Sariñena.
Al acto del sepelio efectuado el día 20 asistieron la banda de música de Aviación, varias secciones de soldados y milicianos del aeródromo, milicianos de distintas columnas, las delegaciones de los Comités de Tardienta y Sariñena y numerosas gentes de nuestra villa. Presidieron los actos el jefe de las fuerzas de Aragón, comandante Reyes, el coronel Villalba y el comisario de aviación Franco. Además de los cuatro muertos, resultaron heridos en el combate aéreo el capitán Boyer y los alféreces Jaime Buyé y Mariano Foyé.
La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.
El enemigo se está atrincherando en Almudevar -había dicho el jefe de las fuerzas Hay que impedir estos trabajos de fortificación.
Con la sonrisa jovial de siempre aquellos románticos subieron a los aparatos. Allí no había cazas ni bombarderos Tan sólo El Dragón, El Abuelo, un avión de turismo, podía pasar por un aparato pesado. Las ametralladoras, bien engrasadas, en su lugar; los motores, en marcha; los hombres, a punto.
Los aviones, lentamente, empezaron a correr por el terreno. Dieron una vuelta por el campo cogiendo altura y pusieron proa a Almudévar. Al pasar por delante nuestros pilotos nos hicieron un gesto de «adiós». Los aviadores siempre que salen su gesto es más de «adiós, que de «hasta pronto».
En Almudévar les esperaban cuatro «Heinkel» flamantes, entregados a los facciosos con su equipo a cambio y de un pedazo de tierra española. Los tiene nuestros, a pesar de su inferioridad y de un pedazo de tierra española. Los nuestros, pese a su inferioridad manifiesta, no rechazarán el combate. Y éste se libra, terrible, emocionante, a muerte.
-Fue lo más emocionante que hemos presenciado- nos decían, días después unos combatientes de aquel sector, testigos presenciales de la hazaña heroica de nuestros pilotos.
Resultado: Otros cuatro héroes a añadir a la lista de los caídos en defensa de la patria: Aguilera, Ferret, Fernández y Navarro. Foyé, que iba con ellos, moría unos meses después a consecuencia de las graves heridas recibidas en esa acción épica.
Tres aparatos nuestros, entre ellos El Abuelo, abatidos.
Pero la aviación alemana sufría la primera derrota. Dos Heinkel habían sido abatidos.
Los últimos románticos habían cumplido su deber.
María Vives, La Humanitat 19 de julio de 1938.
Del frente de guerra – Héroes de combate
Crónica de las columnas Francesc Macia-Lluis Companys, por Lluis Capdevila.
La una del mediodía. Sariñena. Moles, Barberá, Benavent y yo, cenamos en el campo de aviación, donde hemos sido recibidos con una gentileza admirable, con una sencilleza admirable.
-Vamos a sentarnos en la mesa- nos dijo el jefe de la base aérea- porque hay trabajo y hay que afanarse. Si ustedes no han cenado, pueden acompañarnos.
Sin cumplimientos -que habrían resultado ridículos- aceptamos la invitación.
La habitación donde comemos forma parte del cuerpo de un edificio construido rápidamente, provisionalmente. Se sientan en la mesa, con nosotros, el jefe de la base aérea, el capitán Domingo y otros oficiales de aviación. El jefe de aviación -un hombre más bajo que alto, con unos cabellos grisáceos, una faz muy enérgica, morena por el aire y el sol, unos ojos de mirada franca y recta de habla grave y sincopada- no quiere que hablemos de él, no quiere que lo nombremos. Eso duele sinceramente, cara la actuación dignísima de un militar como este -de un militar que está en cuerpo y alma al servicio del pueblo- merece ser alabado.
La Humanitat: Any 5, núm. 1450 (18 oct. 1936).
Entierro de las heroicas víctimas de un combate aéreo
Barbastro 21 (0.30 m.). — Ayer tarde se efectuó en Sariñena el entierro de los cadáveres de los aviadores capitán Luis Aguijar, alférez Ferret, sargento Juan Fernández y bombardero Navarro, que perecieron en el combate aéreo habido ayer a última hora de la tarde entre Granén y Tardienta, y en el que, como ya dijo el consejero de Defensa de la Generalidad, nuestros aviadores lucharon en condiciones manifiestas de inferioridad.
Además, resultaron heridos el capitán Bayer, el redactor de «La Publicitat», alférez Mariano Folie y el alférez Mullet. – Este, a pesar de tener un brazo ametrallado, llegó a abatir a un trimotor faccioso. El alférez Rou, por su parte, con su aparato de caza, abatió a otro Fóker enemigo pilotado por aviadores alemanes.
El entierro de los héroes de esta batalla aérea lo presidieron el comandante Reyes, el jefe de las fuerzas de Aragón, coronel Villalba, y el comisario de Aviación, señor Franco. En la comitiva figuraban representaciones diversas, secciones de soldados y milicias y los representantes de los Comités locales de Sariñena y Tardienta. Sobre los féretros fueron colocados varias coronas y ramos de flores. (Febus).
La Voz, 21 de octubre de 1936.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. Camión utilizado como taller de fabricación de bombas aéreas.
La versión de Antonio Rafales Gil
La actividad aérea, continua normalmente en todos los sectores y parece que el enemigo no existe, pero el día 19 de octubre en la salida de la tarde, la Escuadrilla, con solo 2 Nieuports de protección, es atacada por 3 cazas Heinkel 51, aparato de caza alemán que está muy bien armado y es más rápido que nuestros viejos aparatos, se entabla el combate y el resultado es fatal para nuestra Escuadrilla, nos derriban el DRAGON, que según la autopsia su Piloto Luis Aguilera, recibió un disparo en la cabeza, cayendo el aparato en picado, estrellándose en el suelo, muriendo en el acto los ametralladores Faustino Ferret y F. Navarro, quedando mal herido Mariano Foyé, que a causa de estas heridas falleció en Barcelona el 23-02-37, también nos derriban un Breguet, pilotado por el Capitán Manuel Valle Molina, que resulta herido y muerto su ametrallador bombardero José Fernández Gallego, también nos derriban el Nieuport de Jaime Buyé, que resulta herido.
Son recuperados todos los cadáveres y serán enterrados en el cementerio de Sariñena, los ametralladores José Fernández y F. Navarro, Aguilera y Ferret, son trasladados y enterrados en Barcelona al día siguiente. En la ceremonia del entierro, el comandante Reyes, dirigirá unas palabras de afecto y despedida para los aviadores desaparecidos de esta vida.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. Aterrizaje de un Breguet XIX.
El estado de Marià Foyé
Ante la imposibilidad de corresponder particularmente a todas las personas que se interesan por el estado de nuestro estimado compañero, el piloto aviador Marià Foyé, herido el lunes pasado en el combate aéreo de Tardienta, agradecemos vivamente el interés, pudiendo decir que las noticias que esta noche nos han estado comunicadas de Sariñena, donde se encuentra hospitalizado el herido, dicen que, si bien la lesión que padece nuestro compañero es gravísima, el caso no es desesperado. Si su estado lo permite probablemente la semana entrante será trasladado a Barcelona.
La Publicitat: (24 octubre 1936).
Esquela de Mariano Foyé. La Vanguardia, 23 de febrero de 1937.
La leyenda recogerá muchas de las heroicidades realizadas por los pilotos de Alas Rojas que supieron batirse con bravura y morir gloriosamente. Tardienta fue la tierra que recibió los cuerpos de los hombres valientes caídos en defensa de las libertades del pueblo.
Allí murieron con gloria, en la jornada más triste que registra la Historia de la aviación catalana, los pilotos civiles Aguilera y Ferret y los sargentos Fernández y Navarro, resultando heridos Manuel Bayo, Foyé y el alférez Buyé.
Pícañol fue herido también en Tardienta, sufriendo luego, como consecuencia del accidente, la amputación de una pierna.
La Noche (Barcelona 1924). 7 de septiembre de 1936.
El “whiski” rojo de Aragón
Curiosa anécdota del periodista Máximo Silvio que publicó en su artículo “Bajo el cielo de Aragón” en Mi Revista, Barcelona 1 de mayo de 1938. Ocurrió durante su visita al aeródromo con los grandes pilotos Mariano Foyé y Jesús Herguido.
Unwhiski rojo
Una tarde -aun no mediaba septiembre- paseaba yo par el campo de Sariñena con Mariano Foyé y Jesús Erguido. Acababa «EI Diablo Rajo» de descender de su avión después de haber bombardeado con gran intensidad las fábricas de municiones y de explosivos de Sabiñánigo. Mariona Foyé propuso celebrar la última hazaña de Jesús Erguido, y muy seriamente dijo:
-¿Vamos o tomar un whiski?-
-¿Un whiski?- inquirí yo-No os priváis de nada.
Y lentamente nos encaminamos a la contina del campo asaeteados por un sol ardoroso que enrarecía el aire.
Mientras conversaba yo con “EI Diablo Rojo”, Mariano Foyé hizo preparar la bebida que me ofreció.
– ¡Ahí va el whiski!- dijo con tono socarrón, y me alargó un vaso con un líquido rojizo.
– ¿Un whiski rojo?- pregunté extrañado. –
-Sí, un whiski de circunstancias, un whiski de Aragón.
Y Mariano Foyé soltó la catarata de su risa franca-
Lo que me ofrecieron los dos bravos aviadores era un vaso de vino aragonés con gaseosa y un trozo de hielo.
Ignoraba yo que las bebidas alcohólicas estaban prohibidas en el campo de «Alas Rojas».
Reanudación de las operaciones
El día 21 (octubre) se reanudan las operaciones de bombardeo en las líneas enemigas, y así se continua todo el mes sin más novedades de combates aéreos, lo mismo ocurre el mes de noviembre, ligeras escaramuzas, pero sin derribo de aparatos, pues los nacionales tienen toda su aviación.
Rafales Gil, Antonio.
Ataque sobre Almudevar
El día 16 de noviembre, por la tarde, al toque de generala, se forma toda la tropa del aeródromo frente al barracón de los oficiales y el comandante Reyes, nos dice que hay en preparación una ofensiva terrestre en el frente de Aragón y pide. voluntarios para formar una centuria de choque, todo el personal sale voluntario y se forma la centuria con las primeras filas de la formación, que al mando del teniente Coruña y los Sargentos Mateu y Puig, aquella misma tarde en camiones salimos para la población de Tardienta, pasando al lado norte de la población hasta llegar a La Granja del Cuervo, que es una gran mansión del campo aragonés.
Por la mañana, se efectúa el ataque a Almudevar y se lucha durante todo el día, en esta operación se avanzó muy poco, se tomaron pequeños montículos, pero la acción de los morteros del 81 mm. del enemigo nos inmovilizan pues su acción y destrucción es mucha, quedamos en la posición ocupada hasta el día 1 de diciembre y se nos traslada al frente de Huesca, se nos aloja en el Castillo de San Juan Alto, que está en un pequeño montículo a unos dos kilómetros de Huesca, por la carretera de Barbastro, hacemos prácticas de tiro con los nuevos fusiles ametralladores MAXIM rusos con tambor de 47 balas, se me asigna uno con dos servidores que transportan 6 tambores ca- da uno y el día 3 por la mañana se da la orden de ataque a Huesca, se lucha en la carretera y campos laterales, pero tampoco se avanza nada, tenemos algunas bajas, solo heridas y por la noche regresamos nuevamente al Castillo de San Juan Alto, dos días después regresaremos al aeródromo de Sariñena y continuaremos con nuestro trabajo de Auxiliar Armero.
Con nuestro regreso a Sariñena, pasaremos entre los compañeros muchas horas para recordar los dos ataques con nuestra Centuria de Choque y haremos muchas comparaciones, nuestros pensamientos de lo agradable que es la vida y las obligaciones en el aeródromo, con sus momentos felices, entre otros destacamos la Jura de la Bandera el día 6 de Noviembre, la gran parada en el Campo de todo el personal y la majestuosidad del desfile y el momento de la pasada y besar de la Bandera de la República y de la buena comida, con las penalidades de los milicianos de los diferentes partidos que están en el frente, pues tampoco en 1936, se comía cada día en las trincheras, su mal equipo, sucios, y sabiendo que todos ellos eran voluntarios y con aquella gran fe e ilusión de conseguir la victoria en los combates, siempre pensando en la libertad.
Rafales Gil, Antonio.
Visita del coronel Diaz Sandino
El coronel Díaz Sandino ha visitado el campo de aviación de Sariñena, conferenciando extensamente con el teniente coronel Reyes.
Heraldo de Tortosa (1924-1937), 25 de enero de 1937.
Disolución de la Escuadrilla
En enero de 1937 y debido a la reorganización de la aviación, la escuadrilla Alas Rojas es disuelta. Parte de su aviación se distribuye entre otros aeródromos.
En el mes de diciembre, las operaciones son muy pocas, pues la Escuadrilla, empieza a disolverse, el FOKKER, es enviado a Prat de Llobregat, para ser usado como transporte de personas y mercancías entre Barcelona y Valencia.
Dos Breguets, salen para el frente Norte y otros tres, van a Lérida, la Escuadrilla «ALAS ROJAS», deja de ser operativa, teniendo en cuenta, que el enemigo ya dispone en Garrapinillos (Zaragoza) de varios Fiat 33 y de 3 Heinkel 111. Los 2 Nieuports, se van a Barcelona, para la vigilancia de la costa, pues han llegado 3 I 15 «CHATOS», con su personal auxiliar de mantenimiento, unos días después, salen el resto de los Breguets, para Barcelona y creo que fueron enviados a «LOS JERONIMOS», para instrucción de futuros pilotos.
Las secciones de armería y Mecánicos, son trasladadas a Castejón del Puente y Lérida.
Todo ha cambiado, el Ejército del Aire, se está organizando y ya tiene encuadrados en Grupos de Combate y Escuadrillas a sus diferentes tipos de aviones que dispone la República, «Chatos», «Moscas», «Katiuskas», «Natachas», etc. etc.
Sariñena, será a partir de enero de 1937, otro aeródromo más, sin Escuadrilla propia, pero para nosotros, los de SARIÑENA, Sariñena fue y sigue siéndolo, el símbolo de la Aviación de la Libertad, mi admiración y respeto hacia todos, los que lo hicieron posible, el personal de vuelo, los especialistas y la tropa, siempre me he sentido orgulloso de haber estado en 1936 en Sariñena y haber conocido a todos sus hombres, que lo dieron todo por la República y la Libertad.
Rafales Gil, Antonio.
Sariñena, a partir de enero del 37 se convirtió en un aeródromo más sin escuadrilla propia. Pero fue y sigue siendo el símbolo de la aviación de la libertad.
Rafales Gil, Antonio. 1998.
Bombardeo del aeródromo
Víctor Pardo relata que a principios de febrero de 1937 el aeródromo fue bombardeado. Lo recoge a través de las memorias del auxiliar armero Antonio Rafales Gil, destinado en Sariñena hasta abril de 1937, quien recuerda cómo a principios de febrero de 1937 «Un avión franquista modelo «Junkers-52», bombardeó a las diez de la noche el aeródromo de Sariñena con bombas de 12 kg y un poderoso material incendiario fabricado con una aleación de aluminio. En el campo de aviación apenas hubo desperfectos, pero en la localidad de Albalatillo si se produjeron varios incendios de consideración.»(Rafales Gil, Antonio, Aviación Republicana, Escuadrilla ‘Alas Rojas Sariñena, en la revista Veteranos Aviación, Barcelona, Asociación de Aviadores de la República, 2000, pp).
A raíz de ello, «El comandante Reyes se puso en contacto con el teniente coronel Felipe Diaz Sandino consejero de Defensa de la Generalitat y dos días más tarde envió un 1-15, -Chato» pilotado por el ruso blanco apodado Mateo Rodrigo. Ese mismo día, de nuevo a las 22 horas, se recibe un aviso desde el puesto de observación de Alcubierre poniendo en alerta al aeródromo. «Se oye el zumbido del Junker 52 y el ‘Chato’ despega y toma altura en curva de vuelo sobre el campo, con tan buena suerte, según nos explica el comandante al día siguiente, que sobre los 3.000 metros y encima de él se encuentra al Junker, al que ataca por debajo con sus cuatro ametralladoras y lo incendia, a continuación, explota y sus restos caen a una riera seca que tenemos en la parte norte, cerca de nuestro polvorín del aeródromo. Una llamada telefónica desde Lanaja da cuenta de la existencia del cadáver de un aviador. El comandante Reyes ordena el traslado al cementerio de Albalatillo y un informe de los hechos. Al parecer, dos aviadores saltaron en paracaídas y fueron sorprendidos por los miembros de un control de carreteras que les dieron el alto, desoyendo la orden y provocando un tiroteo que acabó con la vida de uno de ellos, mientras el otro lograba huir en dirección a la Sierra de Alcubierre. El teniente mecánico del aeródromo, Alfonso Castro, reconoce el cadáver del piloto de la Lufthansa, por haber coincidido con él en El Prat, se trata de Vsévolod Marchenko, de nombre español Vicente Marchenko (Revista Acroplano, 1997, n.° 15, p. 31.). A la mañana siguiente, se hallaron los restos del avión derribado, así como tres cadáveres calcinados e indocumentados.» (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
En verdad, Vsévolod Marchenko falleció el 14 de septiembre de 1937, fusilado en las inmediaciones del aeródromo de Sariñena. Suceso que se narra más adelante.
Víctor Pardo Lancina continúa con el relato de Antonio Rafales Gil «Según comentarios del comandante y por las explicaciones del piloto del ‘Chato’, éste escribe en su parte que ha sido el primer derribo en combate nocturno de toda la historia de la aviación, y eso ocurrió en Sariñena, en febrero de 1937″. La represalia nacionalista no se hizo esperar y el 18 de febrero «Tres Heinkel de la Legión Cóndor A/88 al mando del oficial alemán Hanz Runze, bombardean en Tierz, Tardienta y Sariñena, aunque produciendo sólo algunos desperfectos de escasa consideración.» (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
Heroica
El soldado Joaquín Bas Martín y el cabo telefonista Juan Miñana Rocha, fueron distinguido por no abandonar su puesto en la central telefónica del aeródromo durante un bombardeo (ADAR).
«Como recompensa al elevado espíritu de los soldados del aeródromo de Sariñena Juan Miñana Rocha y Joaquín Bas Martín, puesto de manifiesto al no abandonar un solo momento la central telefónica que tenían a su cargo durante un bombardeo de la aviación facciosa, se resuelve concederles el empleo de Cabo.».
Circular núm. 4904 Diario Oficial núm. 74 del 28 de marzo de 1938 del Ministerio de Defensa Nacional.
Huesca y Almudévar bombardeadas por Alas Rojas
La Batalla: Número 223 _ 21 de abril de 1937.
La aviación nacional
El 22 de abril de 1937 llegan a Zaragoza, «Como apoyo a la aviación que actuaba en el Frente de Aragón», dos escuadrillas Fiat del grupo italiano “As de Bastos». «Los aviones alemanes de la legión Condor tardarían en llegar a Aragón unos meses», cuando, a finales de octubre de 1937, con la caída de Asturias, las fuerzas pasan a operar en el frente de Aragón. A mediados de marzo de 1938 la aviación Condor se encarga del frente norte de Aragón mientras la aviación italiana del sur (Aragón bajo las bombas, Maldonado Moya, José María).
Alas Rojas de Sariñena y la 27 División reiteran su adhesión al General Jefe del Ejército del Este.
El general Pozas ha recibido los siguientes telegramas del frente de Aragón:
Excm. General de la cuarta División – Barcelona. Oficiales, clases, soldados y personal civil, Aeródromo de Sariñena os enviamos nuestra ferviente felicitación y adhesión por el nombramiento del nuevo cargo y esperamos que rápidamente bajo vuestra autoridad, cambiado Frente Aragonés, se imponga disciplina, creando un verdadero Ejército Regular del Este y traer el triunfo a nuestras tropas frente al fascismo.
¡Viva la unidad antifascista!
¡Viva el Ejército Regular Popular!
¡Viva la República Democrática!
La Humanitat: Any 6, núm. 1628 (15 maig 1937).
Combate aéreo sobre Zaragoza
Sariñena 17 (9 m.)
Ha ocurrido un episodio interesante en el frente aragonés: Uno de nuestros trimotores salió en pleno día a bombardear Zaragoza. Apenas este había comenzado a descargar sus bombas, el observador vio a tres aviones alemanes que subían rapidísimamente para intentar derribar nuestro aparato. El piloto del aparato republicano, sin perder la serenidad, esperó a que el bombardero descargara los explosivos, que cayeron en los lugares a los cuales habían sido destinados, y entonces efectuó una maniobra que desconcertó a los cazas facciosos y tomó el rumbo de mi aeródromo. Los aparatos enemigos Iniciaron la caza, y en aquel momento dejaron tres aparatos nuestros, cuyos pilotos habían visto lo que ocurría, con los aparatos leales, casi encima de Zaragoza, presentaron batalla a los enemigos, y hubo unía lucha emocionante que duró pocos minutos, batalla que terminó con el descenso rápido, propio de una fuga, de los aviones enemigos. El trimotor regresó normalmente a su base.
Ferbus. La Voz (Madrid). 17 de mayo de 1937, página 3.
Sariñena. – Uno de los aviadores de nuestra escuadra escuchando órdenes telefónicas por medio de un aparato instalado por las Milicias populares. (Foto Joan Andreu Puig Farran). La Vanguardia 13 de agosto de 1936.
Vista aérea del aeródromo. Alas Rojas, Salvador Trallero.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. Un brigada mecánico de aviación, asimilado al empleo de Teniente. (Sin identificar).
Parte de Aviación
En la edición del viernes 11 de junio de 1937, La voz del combatiente, diario de los comisarios de guerra del ejército del pueblo, recogía un bombardeo sobre la estación ferroviaria de Sariñena y a la vez daba cuenta de la existencia del cercano aeródromo de alas Rojas.
Zona del Este.— Esta mañana fue bombardeada la estación de Sariñena, en las inmediaciones de cuyo pueblo fue descubierto un aeródromo en construcción, en el cual habla varias apisonadoras.
Ataque infructuoso de la aviación facciosa al aeródromo de Sariñena
Sariñena, 21. —Continúa la tranquilidad en estos frentes. Las fuerzas republicanas siguen dedicadas a la tarea de fortificar las posiciones que en estos días pasados cayeron en su poder.
La aviación enemiga, con veinticinco aparatos, hizo una incursión sobre el aeródromo de esta ciudad, en donde había algunos aviones, no pudiendo llevar a cabo su objeto, porque pronto se encontraron frente a un enemigo numeroso que le salió al paso. En la huida arrojaron algunos artefactos, que no causaron daños, y solamente produjeron dos heridos.
Aunque no hay actividad guerrera, sigue el movimiento en las diversas posiciones. Nadie se está quieto y todos cumplen un buen papel en estos días de descanso, continuación de otros de gran tarea y precursores quizá, de otros de no menor trabajo. —Febus.
Ahora, 26 de junio de 1937
Barcelona, 21. —Comunicado de la mañana del Ejército del Este: «Esta mañana, la aviación facciosa atacó el aeródromo de Sariñena. Inmediatamente se elevaron nuestros aparatos y los facciosos huyeron, dejando caer algunas bombas, sin que causaran daños. En Jos demás frentes, sin novedad.»
La Libertad, 27 de junio de 1937.
Ataque faccioso
Ejército del aire
—La Aviación leal bombardeó las posiciones enemigas en los sectores de Puebla de Albortón. Cuando aparatos facciosos pretendían atacar el aeródromo de Sariñena, en las primeras horas de la noche de ayer, fueron derribados dos de ellos. Ambos cayeron en nuestro territorio. Se trata de dos trimotores muy modernos. Sus tripulantes sucumbieron.
Ahora, 16 de septiembre de 1937.
Ayer los aviones facciosos volvieron a hacer acto de presencia y nuevamente se les ha castigado siendo perseguidos por nuestras ametralladoras y cañones antiaéreos, y nuestros artilleros dieron al traste con la incursión, que cayeron pesadamente cerca de Sariñena sucumbiendo sus tripulantes. —Febus.
Solidaridad Obrera, 17 de septiembre de 1937.
Dos Junkers, Derribados
Sariñena, 16, 10 noche. Nuestros cazas derribaron el martes a dos «Junkers», que cayeron, uno en las mismas alambradas del campo de aviación y el otro a trescientos metros de nuestras posiciones. Poco antes se habían oído las explosiones de cinco bombas que habían dejado caer en el pueblo de Albalatillo. Algunas patrullas salieron en busca de los pilotos de los aparatos.
Junto a los «Junker» derribados había fusiles ametralladoras y pistolas modernísimas.
Uno de los pilotos resultó con la cabeza destrozada a consecuencia de no haberle funcionado el paracaídas, cuando se lanzó del aparato.
Otro se salvó y al darle el alto nuestros soldados, no obedeció e hicieron fuego sobre él matándole.
Se trata de pilotos alemanes pertenecientes al Cuerpo de Aviación de Alemania.
Diario de Almería: periódico independiente: Año XXVI Número 7195 – 17 septiembre 1937.
Derribo nocturno
¡Salud a los héroes del aire! magnifica jornada de la «Gloriosa» en combate nocturno derriba tres aviones facciosos en Sariñena entre los cadáveres facciosos se encuentra el del célebre piloto alemán Manowski.
SARIÑENA, 16. —A las nueve de la noche del martes fueron oídos aviones que volaban sobre esta villa y sus proximidades. Rápidamente funcionaron las señales de alarma, y las gentes acudieron, en su mayoría, a los refugios, aunque hubo quien prefirió quedarse en la calle o salir al campo. Dé improviso se vio iluminado el espacio por la luz de u n a bengala, lanzada desde gran altura, y al momento pudo versea también como se encendían todas las luces del campo de Aviación. Con un intervalo de varios segundos se oyeron dos ráfagas de ametralladora y se vio cómo descendía una especie de bólido que dejaba, tras sí una estela de humo densísimo. Momentos más tarde se supo que nuestros «cazas» habían derribado dos trimotores alemanes marca «Junlsers», y los restos de uno de ellos estaban parte cerca de las alambradas del campo y otra parte a trescientos metros del borde de una montaña. El hecho quedó confirmado y produjo extraordinario júbilo entre las gentes que no mucho rato antes habían oído la explosión de cinco bombas en las proximidades del. pueblo de Albalatillo.
Por nuevas noticias llegadas se supo que otro «Junkers» había caído, sin duda, a muchos kilómetros del campo de Aviación. Se le vio huir incendiado. Los jefes del campo formaron unas patrullas que salieron en busca de los restos del avión y de los tripulantes. Los servicios se organizaron inmediatamente. También se ordenó que otra patrulla custodiara los restos del trimotor que cayó en las proximidades del campo y recogiera los cadáveres de los tripulantes. Se encontraron, en efecto, dos cadáveres carbonizados, y junto al trimotor, un paracaídas. Indudablemente algún tripulante se había arrojado al notar que el aparato se hundía en el espacio y descendió normalmente, consiguiendo huir fuera del alcance de nuestros fusiles. Salieron motoristas en todas direcciones con la orden de detener a cualquier sospechoso que encontraran y de recorrer para ello los campos, los olivares y los repliegues del terreno donde se suponía podía haber encontrado amparo el fugitivo. Junto a los restos del «Junkers», cerca del pueblo, se encontraron fusiles ametralladores y pistolas ametralladoras, armas realmente magníficas. Extrañó que los tripulantes llevasen fusiles en el aparato. El fuego había destruido cuanto no era de acero en las armas mencionadas. Ampliado el radio dé investigación se halló el cadáver de otro alemán con la cabeza destrozada. Sin duda el paracaídas no funcionó y el descenso fue mortal. A juicio de los técnicos faltaba otro tripulante, y las patrullas realizaron un trabajo penosísimo, por lo abrupto del terreno y por el frío.
Una patrulla descubrió a un hombre, vestido de aviador, que emprendió la fuga al ser sorprendido. Se le dio el alto varias veces, y como persistiera en desatenderlo hicieron fuego sobre él. Según la documentación que se le encontró, era Un oficial alemán.
Ha sido inútil cuanto se ha hecho para hallar el segundo aparato. Desde un observatorio de Caspe se vio cómo un gran avión describía una inmensa parábola de fuego para ir a caer entre Sástago y Escatrón. A última hora se ha recibido la noticia de que uno de los aviadores alemanes muertos es el famoso piloto Manowski, de la Laufthansa, que ha sido maestro de grandes pilotos europeos.
Ahora, 17 de septiembre de 1937.
El suceso debió ser la noche del martes 14 de septiembre de 1937. En la oscuridad de la noche, un Junkers 52 pilotado por el ruso blanco Vselod Marchenko fue derribado por V. Eryomenko sobre el aeródromo oscense de Sariñena y se culminaron con los triunfos de E. Stepanov (ADAR)
Ivan Profimovich Eremenko, volando un I-I6 derribó un Ju-52 de 2.G/22. El Ju-52, con código 22+61, contaba con tripulación española: Carlos Muntadas Salvado-Prim, Carazo Calleja, el ingeniero sargento Romero, el operador de radiocomunicaciones cabo Aparicio Velasco, y el artillero José Ramón Blasco Lavín. «El segundo piloto era ruso, el teniente Vsevolod Marchenko. Sólo Blasco sobrevivió y pudo llegar a sus líneas después de saltar; Marchenko también se lanzó en paracaídas, pero fue ejecutado por los republicanos. Fue una ocasión única, a miles de kilómetros de su madre patria, ¡un ruso había derribado a otro ruso!. Después de esas acciones sobre Sariñena, los insurgentes no hicieron incursiones nocturnas por más de dos meses.» (120.- Mejores aviadores en la Guerra Civil Española- F.A.R.E).
Jesús Salas Larrazabal, en su obra La guerra de España desde el aire, p. 267, sitúa el accidente en la misma fecha del 14 de septiembre de 1937. (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
Tres Junkers abatidos por nuestros cazas. Perecen varios aviadores alemanes, entre ellos el célebre piloto Manowski
Sariñena 16, 10 mañana. A las nueve de noche del martes fueron oídos unos aviones que volaban sobre esta Villa y sus proximidades. Rápidamente funcionaron las señales de alarma y las gentes acudieron en su mayoría a los refugios, aunque hubo prefirió quedarse en la calle o salir al campo. De improviso, se vio iluminado el espacio por la luz de una bengala, lanzada desde gran altura, y al momento observase también que se encendían todas las luces del campo de aviación. Con un intervalo de varios segundos, se oyeron dos ráfagas de ametralladora, y se vio como descendía una especie de bólido, que dejaba tras sí una estela de humo densísimo.
Momentos más tarde se supo que nuestros cazas habían derribado dos trimotores alemanes, marca Junkers y los restos de uno de ellos estaban, parte, cerca de las alambradas de campo, y otra parte a 100 metros del borde de una montaña. El hecho quedó confirmado y produjo extraordinario jubilo entre las gentes que no mucho rato antes habían oído la explosión de cinco bombas en las proximidades del pueblo de Albalatillo.
Por nuevas noticias llegadas se supo que otro Junker había caído sin duda a muchos kilómetros del campo de aviación. Se le vio huir incendiado. Los jefes del campo formaron una patrulla, que salieron en busca de los restos del avión y de los tripulantes. Los servicios se organizaron inmediatamente. También se ordenó que otra patrulla custodiara los restos del trimotor que cayó en las proximidades del campo y recogiera los cadáveres de los tripulantes. Se encontraron en efecto, dos cadáveres carbonizados y junto al trimotor un paracaídas. Indudablemente, algún tripulante se había arrojado al notar que el aparato se hundía en el espacio y descendió normalmente, consiguiendo huir fuera del alcance de nuestros fusiles. Hallaron motoristas en todas direcciones, con la orden de detener a cualquier sospechoso que encontraran y de recorrer para ello los campos, los olivares y los repliegues del terreno donde se suponía podía haber encontrado amparo el fugitivo. Junto a los restos del Junker, cerca del pueblo, se encontraron fusiles, ametralladoras y pistolas ametralladoras, armas realmente magnificas. Extrañó que los tripulantes llevasen fusiles en el aparato.
El fuego había destruido cuanto no era de acero en las armas mencionadas.
Ampliado el radio de investigación se halló el cadáver de otro alemán con la cabeza destrozada. Sin duda el paracaídas no funcionó y el descenso fue mortal.
A juicio de los técnicos faltaba otro tripulante y las patrullas realizaron un trabajo penosísimo por lo abrupto del terreno y por el frío. Una patrulla descubrió a un hombre vestido de aviador, que emprendió la fuga al ser sorprendido. Se le dio el alto varias veces y, como persistiera en desatenderle, hicieron fuego sobre él. Según la documentación que se le encontró era un oficial alemán.
Ha sido inútil cuanto se ha hecho para hallar el segundo aparato. Desde un observatorio de Caspe se vio como un gran avión describía una inmensa parábola de fuego, para ir a caer entre Sástago y Escatrón.
ABC del viernes, 17 de septiembre de 1937. Frentes de Guerra. Aragón.
Bombardeo del aeródromo
Septiembre de 1937 “En este mes se iban a repetir varios bombardeos sobre los aeródromos de Sariñena y Bujaraloz”. Igualmente, el 15 y 31 de octubre de 1937 fue bombardeado el aeródromo de Sariñena. Durante ese mes se bombardearon las poblaciones de Bujaraloz, Grañén y Sariñena (Aragón bajo las bombas, Maldonado Moya, José María).
Causa General Sariñena
En el expediente de la causa General de Sariñena, figuran los nombres de Abelardo Carazo y Sr. Muntaner, aviadores de derechas, que aparecieron cadáveres, incendiados en el Saso de Albalatillo. La causa general de Sariñena señala como responsables a los directivos del campo de aviación (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.1) .
Causa general de Albalatillo
La Causa General de Albalatillo da cuenta de la muerte del «teniente de aviación llamado Marchenco», se decía «El ruso blanco». Fue encontrado el 13 de septiembre de 1937, en el término municipal de Sariñena, partida Los Sasos. Presentaba «Magullamiento general por accidente de aviación» pues «Cayó el aparato que pilotaba incendiado, en combate con los cazas de Alas Rojas».
Vselod Marchenko, Anecdotario del soldado
Luchó en nuestras filas un aviador ruso que terminó sus estudios de la carrera naval y fue enviado después a ocupar el puesto en la aviación naval, llegó a jefe de escuadrilla, alcanzando notable distinción.
Al desencadenarse en Rusia la guerra civil pudo escapar.
Cuando la guerra del Japón contra los chinos consiguió un puesto en la aviación japonesa llegando a verse en el mando supreme, siendo jefe de toda la aviación anti-bolchevique, hasta que derrotado tuvo que huir a Yugoeslavia.
Ingresó en la legión española en 1922 en Marruecos y solicitó el puesto de mecánico aeronauta que le fue concedido.
Tanto cariño llegó a tomar a España que adquirió nacionalidad española.
Viene la república y fue nombrado director del aeródromo de Barajas en 1934. En 1935 se abría una escuela en Alemania a la que asistía nuestro héroe.
El Movimiento Nacional, le cogió de piloto en Madrid con los rojos, pero cómo que con ellos no le unía nada logra huir y reintegrarse a la verdadera España. Es incorporado inmediatamente a la escuadrilla del inmortal Capitán Aya y es entonces un héroe del Santuario de la Cabeza, volando de noche sobre terreno montañoso, teniendo que descender muchas veces hasta cien metros.
Tomó parte en numerosas acciones gloriosas: en el bombardeo del “Jaime I», en la campaña del Norte, en Aragón; un caza rojo le descubrió y le hizo 30 impactos en la cola pero siempre valeroso y seguro se arrió a toda velocidad y el enemigo lo perdió de vista y llegó a nuestras líneas.
El 14 de septiembre del pasado año nuestro piloto bombardeaba el aeródromo de Sariñena; a las 8 de la noche, ya sobre el enemigo echa una bengala que lo descubrió a los cazas , rojos, intenta continuar con su misión y echa una segunda bengala, un caza rojo lo incendia; nuestro aviador con su aparato viene hacia nuestras líneas incendiado, arroja la gasolina pero no había salvación posible; se arroja entonces en paracaídas, lleva quemaduras en todo el cuerpo y heridas en la cabeza; cuando llega al suelo se encamina hacia donde señala la dirección las tropas de Franco, pero entonces ya Ios enemigos que le han visto caer le están buscando.
Al descubrirle, quieren rendirlo, pero nuestro héroe dispara contra ellos y aun fue hecho prisionero. En Sariñena habla con varios oficiales rusos en su lengua vernácula, los oficiales rusos interceden por él pero los marxistas españoles le fusilan.
En el cementerio de Sariñena des cansa el caballero de los aires al que la aviación nacional rendiría todo su homenaje, pero los rojos más tarde dicen que los restos de un fascista son indignos de reposar en un cementerio civil, lo sacan de su sepultura y la entierran en el extramuro.
Allí lo buscan nuestros soldados ayudados por varios vecinos del lugar y envuelto en la Bandera rojo y gualda, la Bandera española mil veces santa, enseña de la verdadera cruzada anticomunista, va a descansar donde descansan los héroes, en tumba bendecida, en esa tierra sevillana que tantos amores le dedicó y la que vio sus primeros pasos en esta guerra de España.
La Almudaina: diario de la mañana: avisos, noticias. Año LII Número 19489 – 1938 julio 3.
A causa de llover torrencialmente, nuestros aparatos no han podido elevarse
Sariñena, 5. —Llueve torrencialmente desde hace tres días. Nuestros aparatos no han podido elevarse y la infantería permanece inmovilizada en las trincheras y campamentos. En el vedado de Zuera hubo en dos ocasiones alarma, por parecer que las tropas facciosas iniciaban algún movimiento; pero lodo quedó reducido a ponerse nuestros soldados en actitud defensiva durante algunos minutos. Incluso la artillería ha calleado desde hace cuarenta y ocho horas.
La Libertad, 6 de octubre de 1937.
Actividad aviación
Sariñena. — A pesar de la lluvia, que desde hace dos días cae copiosamente, ha habido bastante actividad en los sectores de esta Agrupación. La aviación y las patrullas de Infantería se dedican a servicios de reconocimiento y observación y han menudeado los tiroteos, pero no se han registrado bajas en las filas léales.
Adelante, 28 de octubre de 1937.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. Grupo de oficiales y suboficiales mecánicos de aviación.
Bombardeo sobre Zaragoza
El diario «La Humanitat», en su edición del 21 de noviembre de 1937 cita: Treinta y cinco aviones de la república han bombardeado intensamente los objetivos militares de Zaragoza: «El Ministerio de la Defensa Nacional nos han trasladado la siguiente nota. Esta mañana a las nueve y media, en replica de las recientes agresiones aéreas del enemigo contra Bujaraloz y Sariñena, 35 aparatos nuestros, de gran bombardeo, han realizado una incursión sobre Zaragoza donde tenían señalados objetivos de carácter militar que los facciosos utilizaban como base de de programas ofensivos. El bombardeo se ha realizado con pleno éxito y no han podido evitar ni las escuadras de caza ni la artillería enemiga. Todos nuestros aparatos han regresado indemnes a los aeródromos de origen.»
El aeródromo según el bando sublevado
En la zona sublevada, durante la Guerra civil española, se crearon servicios de información y espionaje, tales como el Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) y el Servicio de Información del Nordeste de España (SIFNE). Entre los muchos informes elaborados, encontramos algunos sobre el aeródromo, documentación depositada en el Archivo General Militar de Ávila.
Croquis del aeródromo de Sariñena SIFNE.
Durante la contienda, el Servicio de Cartografía de la Confederación Hidrográfica del Ebro, foto-interpretó zonas comprendidas en todo el frente oriental como los campos de aviación de Sariñena y Tárrega, retaguardia de Aragón, Cataluña y Levante y otros objetivos militares (Mapas y cartógrafos en la guerra civil española (1936-1939)).
El 13 de octubre de 1937, los aeródromos aragoneses de Sariñena, Bujaraloz, Puebla de Hijar y Selgua, se asignan como objetivos de la Aviación nacional y la Legionaria: “Neutralización del material, pista e instalaciones” (Aragón bajo las bombas, Maldonado Moya, José María).
Polvorín campo de aviación
En Sariñena hay un polvorín cerca del campo de aviación. No se precisa el sitio.
10.507 = 825 = 3-9-37. (Servicio de Información y Policía Militar (SIPM). AGMA- C2896, 8).
Campo de aviación
Sariñena. Localidad a unos 40 kilómetros al sureste de Huesca: Situación del campo a unos 5 km. al sur de Sariñena y al suroeste del pueblo de Albalatillo. El más importante de Aragón. Pista de cemento. Depósitos subterráneos de bencina y polvorín a prueba de bombardeo. Antiaéreas. Depósito de bombas en un granero situado en el norte del campo. Este granero se diferencia de los demás por el color claro de las tejas ya que fue reparado posteriormente. El personal está alojado en las casas de Albalatillo más cercanas al campo. Según reciente información hay allí unos 40 aparatos.
7000 = 1 = Sin fecha. (Servicio de Información y Policía Militar (SIPM). AGMA- C2896, 8).
El aeródromo de “Alas Rojas” se encuentra entre Sariñena y Albalatillo, a la izquierda del camino que sale de la carretera entre los kilómetros 55 y 56 y se dirige a Albalatillo. El detalle de las instalaciones figura en el croquis.
7000 = 8 = Sin fecha. (Servicio de Información y Policía Militar (SIPM). AGMA- C2896, 8).
Camuflaje nocturno
El aeródromo de Sariñena está camuflado durante la noche con iluminación eléctrica que simula la población y que ha sido instalada cerca de la carretera en dirección al frente de combate.
7000 = 33 = 9-10-37 (Servicio de Información y Policía Militar (SIPM). AGMA- C2896, 8).
Informe de agente llegado de la zona roja
Se acompaña croquis en el que viene indicada la situación del campo de aviación de Sariñena.
Dicho campo está provisto de importante defensa antiaérea automática. En el mismo existen unos 30 depósitos de gasolina de dos y medio a tres metros de diámetro, camuflados verde y tierra.
SIFNE. Irún 25 de octubre de 1937.
Otros informes hablaban de unos 50 depósitos, como un informe del 26 de octubre de 1937 del General Jefe del Ejército del Centro.
Defensa antiaérea automática
Ampliación a1). El campo de aviación de Sariñena esta provisto de importante defensa antiaérea automática. En el mismo existen unos 50 depósitos de gasolina de dos y medio a tres metros de diámetros, camuflados y tierra, y por otra nota se sabe que está camuflado durante la noche con iluminación que simula la población y que ha sido instalada cerca de la carretera dirección al frente de combate.
28 del C. N.º 1949 28 de octubre de 37.
Talleres Generals Motors en Albalatilllo
En la iglesia del pueblo de Albalatillo están instalando talleres de la General Motors de Barcelona donde se reparan cañones antiaéreos, tanques, coches etc.
10.000 = 30 = 6-12-37.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. Mecánicos ajustando el motor de un Breguet XIX.
Yo siempre le tendré que recordar con la más intensa emoción, a aquel hombre alto y fuerte de complexión robusta que en el campo de «Alas Rojas» de Sariñena, muchas veces había paseado conmigo, hablándome de su hija y de sus deseos de volar, volar mucho, para combatir a nuestros enemigos.
Diario de Barcelona, 19 de julio de 1938.
El campo en manos de los sublevados
Tras la caída del frente de Aragón (Sariñena, la retirada), el 26 de marzo de 1938 el campo cayó en manos del bando sublevado, quienes continuaron utilizando el aeródromo en su avance sobre Cataluña. Víctor Pardo Lancina recoge que las tropas nacionales pasaron a ocupar y aprovechar la gran infraestructura aeronáutica de guerra, incautándose de 38 aviones Fiat CR-32 (Víctor Pardo Lancina citando a Salas Larrazabal, Jesús, La guerra de España desde el aire, Barcelona, Ariel, 1969, p. 432“Agnes Hodgson A una milla de Huesca”, Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros).
Este fue el caso de la gran mayoría de aeródromos «Puede afirmarse, sin duda, que los de Sariñena y Bujalaroz son necesarios al presente operaciones a lo largo del Segre, pero la misma pretensión no puede seriamente mantenerse para los demás» (The War in Spain (Gran Bretaña). 11 de junio de 1938, n.º 21).
Con la ofensiva sobre Aragón en marzo de 1938, tras la retirada, la Legión Cóndor voló con sus He-51 y Bf-109 hasta Sariñena, estableciéndose en el aeródromo de Sariñena en su avance. Desde Sariñena, el Estado Mayor de la Legión Cóndor, sus cazas, sus He-45 de corto alcance y los Ju-52, realizaron los cuatro viajes semanales de correo a Alemania, hasta que se trasladaron a La Cenia, al norte de Vinaroz. (Alpert, Michael. Franco y la Legión Cóndor: la Guerra Civil Española en el aire).
También la Aviazione Legionaria, comando XXIII grupo Caccia se instaló en el aeródromo militar de Sariñena con el avance nacional. Unos documentos la sitúan entre noviembre y diciembre de 1938, aunque de acuerdo a diferentes actuaciones que llevaron a cabo a principios de septiembre del mismo año, se puede plantear que la fecha fue anterior.
Por entonces, los documentos señalan como comandante del aeródromo a Magg. Remondino. Aldo Remondino fue un general y aviador italiano que en 1938 fue enviado a España para participar en la guerra tomando el mando del XXIII Grupo de Caza «As de Bastones», 23º Grupo de la Aviación Legionaria.
Cazas biplanos Fiat CR 32 del XXIII Grupo Caza “As de Bastos” (“Asso di Bastoni”) de la Aviación Legionaria Italiana.
Los tres documentos se refieren del arreglo de la carretera de Albalatillo al cruce con la carretera de Sariñena a Bujaraloz, apenas 5 kilómetros que finalmente son arreglados, lo que agradecen con dos garrafas del mejor vino de Robres «Que espero les gustará. Es el que más fama tiene de los de esta provincia».
Documentos del Grupo de Recreación Histórica De Primera Línea.
«A principios de agosto había diez Squadriglie CR.32 italianos presentes en el frente del Ebro, concretamente los Squadriglie 24a, 25a y 26a del XVI Gruppo (CO Maggiore François) en Caspe; 18a, 19a y 20a Squadriglie del XXIII Gruppo (CO Maggiore Aldo Remondino) en Sariñena; 31a, 32a y 33a Squadriglie del VI Gruppo (comandados por Maggiore Rossi) en Puig Moreno; y la Squadriglia Autonoma Caccia Mitragliamento (CO Tenente Ferruccio Vosilla, que fue sustituido el día 15 por Tenente Zannetti) en Caspe.»
Los cazas de la Aviación Legionaria del XXIII Grupo en Sariñena y del XVI Grupo con base en Caspe, a principios del mes de septiembre de 1938, participaron en la contraofensiva local a lo largo de la ruta Gandesa-Corbera-La Venta de los Camposines.
A los pocos días, en la mañana del 5 de septiembre, los CR.32 de ambos grupos de Sariñena y Caspe, así como del Comando di Stormo, «Escoltaron a los bombarderos S.81 enviados a atacar objetivos republicanos en el frente de Gandesa. XXIII Gruppo, en particular, se apegó estrechamente a los tres vuelos de trimotores italianos, disuadiendo así a las formaciones de I-15 e I-16 de atacar a los S.81» (Logoluso, Alfredo. Fiat CR.32 Ases de la Guerra. Civil Española).
Con la reorganización ante la ofensiva sobre Cataluña (diciembre 1938-febrero 1939), la 3ª Stormo Caccia de la Aviazione Legionaria, dirigida por el coronel D’Aurelio, fue trasladada de Caspe a Sariñena. También tuvieron como base Sariñena el XXIII Grupo, comandado por Remondino, incluyendo la 18a, 19a y 20a y el Squadriglie dirigido por el capitán Bonzano, Crosara y Favini, respectivamente (Logoluso, Alfredo. Fiat CR.32 Ases de la Guerra. Civil Española).
Hay que destacar que en Sariñena se ubicó una oficina de la Sección de Aviación, en la casa N.º 12 de la calle Fatas, casa de José Paraled Sarrate, incautada y destinada, posteriormente, como ayuntamiento. Acta de la Comisión Gestora Municipal de Sariñena del 20 de septiembre de 1938: “Del vecino huido con la horda roja por su activa contribución durante la dominación marxista llamado José Paraled Sarrate, tengo a bien manifestarle que si los bienes del mismo han sido como deben ser incautados, la comisión local de incautación de esa villa puede utilizar el uso de dicho edificio para las necesidades que indica, por ello en el momento en que la Sección de Aviación tenga necesidades de trasladarse de esta villa a otra población quedarán definitivamente instaladas las oficinas municipales y judiciales en dicho inmueble».
Para analistas ingleses, estos aeródromos, en manos del fascismo español, alemán e italiano, constituyeron una seria amenaza para Francia e Inglaterra, antesala de la segunda guerra mundial. En el mapa de la publicación «The war in Spain» quedan recogidas las bases en el noreste español, entre ellas, ocupando un lugar especial, las de Sariñena y Bujaraloz, apreciándose, además, la que situó en el entorno de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes.
«Cada símbolo en el mapa indica una base aérea. Los individuales representan campos de aterrizaje. más o menos completamente equipado. Uno o más símbolos en un chele negro representan un número igual de campos completamente equipado con refugios, hangares y depósitos de suministros subterráneos» (The War in Spain (Gran Bretaña). 11 de junio de 1938, n.º 21).
Un legado del pasado
Salvador Trallero con la bandera republicana de «Alas Rojas», que recuperó y donó a Sariñena.
La historia del aeródromo esconde numerosas historias y vivencias por descubrir, aquí hemos aportado nuestro pequeño granito de arena en la recuperación de la memoria histórica. Salvador Trallero siempre ha pretendido aprender de la historia, entendiendo como una apuesta de futuro la recuperación del aeródromo. Su libro ha cosechado grandes éxitos y reconocimientos, premio del Gobierno de Aragón en el año 2006 «al mejor libro editado en Aragón», sin duda una gran labor de documentación, edición y de divulgación que debería encontrar mayor reconocimiento y apoyo en la sociedad sariñenense, monegrina y aragonesa. Su sueño de recuperar el aeródromo de “Alas Rojas” debería ser un sueño de todos/as que echase a volar!.
Biografías
Aguilera Cullell, Alberto. Natural de Barcelona, soltero. Teniente de aviación (Gaceta 4/4/37 pág. 58 nombramiento teniente). Aguilera, junto a los aviadores alférez Ferret, sargento Juan Fernández y bombardero Navarro, falleció en combate aéreo entre Granen y Tardienta. Falleció el 19 de octubre de 1936, a última hora de la tarde, a consecuencia de heridas de arma de fuego recibidas en combate aéreo. Manifestación inscrita por Manuel Conde Capitán, médico del campo de aviación. El avión bimotor que pilotaba fue derribado por Heinkel He.51 y se estrelló en Almudévar. (Hospital de Sariñena, fallecidos de guerra).
Luis Agilera Cullell.
Almerge Almerge, José. Natural de Sariñena, el 5 de julio de 1916, fallece en Barcelona el 22 de junio de 1998. En octubre de 1936 ingresa en aviación especializándose como armero en La Ribera, Murcia, (Circular del Diario Oficial núm. 293 del 7 de diciembre de 1937 del Ministerio de Defensa Nacional: «Se resuelve conceder el título de Armero y empleo de Cabo de Aviación con la antigüedad del 9 de noviembre de 1937».
Orden del Ministerio de defensa: Diario Oficial núm. 21 del 25 de enero de 1938: «Terminados las practicas del curso de armero de aviación con aprovechamiento, se resuelve quede incluido en la relación de alumno armero de aviación. Durante la Guerra Civil estuvo destinado en la 3ª escuadrilla del Grupo 30 de Natachas. Ascendió a Cabo y finalizó la contienda con el grado de Sargento por orden N.º 19515 del 26 de septiembre de 1938, del Ministerio Defensa Nacional (D.O. N.º 255 del 02 de octubre). (Fuente: Aviación Republicana en Sariñena en 1936 por Antonio Rafales Gil) En el Aeródromo de Sariñena entre agosto y diciembre de 1936, consta como auxiliares armeros: José Almerge Almerge» (ADAR).
Arnal Sena, Valero. Valero llegó al campo de aviación en agosto de 1936, ingresando en aviación con el uniforme de teniente de la guardia civil, procedente de la línea del Prat de Llobregat. Fue nombrado al mando de una compañía de aviación destacada el “Abet Alto”, organizó la legión roja de aviación y ocupó el cargo de ayudante en los primeros meses de 1937, luego marchó a Albàtarrec (Lérida). Con la llegada del franquismo, fue juzgado por Auxilio a la rebelión y condenado a 6 años de prisión menor en 1941.
Orden de la Gaceta de la República: núm. 17 del 17 de enero de 1938, en la orden del 4 del mes actual (Gaceta núm.5) concediendo el ingreso en el cuerpo de seguridad, el teniente procedente de la disuelta Guardia Nacional ascendido a capitán se resuelve quede rectificado el citado ingreso en tal sentido. (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Orden de la Gaceta de la República: núm. 325 del 21 de noviembre de 1938, padecido error al ascender al empleo de comandante al capitán de ese cuerpo, se resuelve quede rectificado aquel ascenso otorgándole el referido empleo de comandante con la antigüedad de 30 de junio de 1937. (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Artigas Riera, Luis. Natural de Zaragoza (1912), ingresa en aviación como soldado en diciembre de 1936, con destino Sariñena (Huesca). Estuvo destinado en Lérida y al conseguir el título de radiotelegrafista se le destino a Albacete (ADAR).
Asensio Vallmajo, Juan. Cabo corneta entre agosto y diciembre de 1936. Circular del D.O núm. 72 del 24 de marzo 1937 del Ministerio de Ministerio de la Guerra: «Se resuelve que el corneta procedente de zapadores minadores núm. 4, cause alta en el Arma de Aviación» (ADAR. Fuente: Aviación Republicana en Sariñena en 1936 por Antonio Rafales Gil).
Baballé Puignous, Juan. Piloto de la Escuadrilla de Alas Rojas y de Chatos. Al iniciarse la Guerra Civil combatió en el frente de Aragón desde el Aeródromo de Sariñena con la Escuadrilla Alas Rojas. Perteneció a la Escuadrilla Vasca a la que se incorpora en julio 37. Derribado y muerto sobre el Puerto del Escudo el 17-08-37. Ascendió a Alférez el 25 de febrero de 1937 (G.R. 76 del 17 de marzo de 1937) y a teniente el 24 de marzo de 1937 (G.R 83). (http://www.errepublika.org/aviadores_republicanos.htm).
Bas Martín, Joaquín. Soldado-cabo distinguido por no abandonar su puesto en la central telefónica del aeródromo durante un bombardeo junto a Juan Miñana Rocha. Circular núm. 4904 Diario Oficial núm. 74 del 28 de marzo de 1938 del Ministerio de Defensa Nacional: «Como recompensa al elevado espíritu de los soldados del aeródromo de Sariñena Juan Miñana Rocha y Joaquín Bas Martín, puesto de manifiesto al no abandonar un solo momento la central telefónica que tenían a su cargo durante un bombardeo de la aviación facciosa, se resuelve concederles el empleo de Cabo.»(ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Bengoa, Manuel. «Fue Observador de Breguets XIX de Juan Roldán Maldonado» (ADAR. Aviación Republicana en Sariñena en 1936 por Antonio Rafales Gil).
En el Aeródromo de Sariñena entre agosto y diciembre de 1936, los ametralladores-bombarderos en diferentes aviones eran: Manuel Bengoa, José Fernández Gallego, Juan Maluquer Wahl, Roma Busquets Gelabert, Emilio Navarro Colas, Jaime Torres Agut, Jorge Xucla Nin, Eladio Pericas Pedrinaci, José Prieto García, Jaime Picañol Camps) El 16 de septiembre de 1936 salieron para reforzar a nuestra aviación del frente Norte 3 Breguet XIX con los pilotos Rodolfo Robles Cezar, Antonio Salueña Lucientes y Juan Roldán Maldonado y los ametralladores bombarderos Juan Maluquer Wahl, Ambros Bartolomé y Manuel Bengoa ; y un Nieuport 52 pilotado por el teniente Amador Silverio Jiménez “El dibujante” (ADAR. Aviación Republicana en Sariñena en 1936 por Antonio Rafales Gil).
«Para tomar parte en las operaciones sobre Huesca, se destacó una escuadrilla de 3 Breguets mandada por Isidoro Giménez, y como pilotos Luís Bercial Yubero y Gaspar Castedo Neira. De observadores iban Bengoa, Lago y Aguirre. Salieron ya hacia Sariñena el 16/08/1936.» (FADAR. Alas Gloriosas núm. 7 extracto artículo Sariñena en agosto de 1936).
«Primero apareció el Fokker de Xucla y después varios Breguets, el primero de los cuales llegaba con un gran desgarro en el fuselaje, entre el piloto Giménez y el Observador Bengoa, que dejaba al descubierto el costillaje del aparato.» (ADAR. Extracto del libro “Isidoro Giménez” de Carlos Lázaro Ávila) testimonio de Ángel Giménez.).
Bolardo Rivero, Manuel. «En el Aeródromo de Sariñena entre agosto y diciembre de 1936, consta el cabo armero Manuel Bolado Rivero» (Aviación Republicana en Sariñena en 1936 por Antonio Rafales Gil). Falleció el 21 de enero de 1938. (ADAR).
Orden del Ministerio de Marina y Aire: Gaceta de la república núm. 90 del 31 de marzo de 1937, se resuelve cause alta en aviación militar movilizado con la categoría de Teniente por haber estado desde el comienzo de la guerra civil prestando servicios en la 3ª Región Aérea como técnico armero y ametrallador bombardero. (ADAR).
Circular núm. 263 Diario Oficial núm. 20156 del 10 de octubre de 1938 del Ministerio de Defensa Nacional, por méritos contraídos, muerto en lucha heroica contra el enemigo se resuelve otorgar el empleo de Capitán de Aviación con fecha 21 de enero de 1938. (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Busquets Gelabert, Romà. Natural de Barcelona, fue un piloto civil que se incorporó a la aviación republicana del aeródromo del Prat. Romà formo parte de las unidades que se destinaron al aeródromo de Alas Rojas «Entre el día 19 de julio y el día 31 de julio, unos cincuenta civiles vinculados a la escuela de vuelo del Prat (entre pilotos, observadores, mecánicos y otro personal de tierra) se incorporaron a la aviación y fueron destinados, en su mayoría, a Sariñena (en la provincia de Huesca), donde se estableció el principal aeródromo del frente de Aragón» (Deportados). Romà participó en misiones de de observación, de enlace y de transporte aéreo, pero «A las pocas semanas, recibió del teniente coronel Felipe Díaz Sandino la orden de desplazarse a Bujaraloz (Zaragoza), junto al piloto civil Josep María Ferrater Bofill, para dirigir la construcción de un aeródromo auxiliar, al servicio de la columna Durruti, y de asumir el mando del mismo. Las actividades de Busquets, como comandante del aeródromo de Bujaraloz, no están documentadas y se pierde su pista hasta el mes de abril de 1938, en pleno colapso del frente de Aragón, momento en el que ocupa un cargo de Jefe de Estado Mayor (dentro de la Sección de Información) de la 26ª División, heredera de la antigua Columna Durruti» (Deportados). Romà acabó en Francia donde fue capturado por los alemanes, deportado a Mauthausen y luego a Gusen, murió gaseado en el Castillo de Hartheim en 1941.
Romá Busquets, el aviador republicano asesinado por los nazis.
En Sariñena, Busquets participó en diversas misiones de observación, enlace y transporte aéreo, pero su participación en acciones de combate no está documentada. En cualquier caso, al cabo de pocas semanas, recibió la orden del teniente coronel Felipe Díaz Sandino de desplazarse en Bujaraloz (Zaragoza), con el también piloto civil Josep María Ferrater Bofill, para dirigir la construcción de un aeródromo auxiliar al servicio de la columna Durruti.
Los Busquets, la trágica historia de una familia de veraneantes de Cubelles. Curell i Sanmartí, Jordi.
Buyé Berni, Jaime. Natural en San Andrés de Palomar (Barcelona) el 1 de agosto de 1905. Ingresó en la Aeronáutica Militar como Alumno mecánico de la 12ª promoción en agosto de 1925. Obteniendo el título de piloto el 24 de febrero de 1930, siendo ascendido a cabo el 24 de septiembre de 1932 cuando pertenecía a la 2ª Escuadrilla del Grupo 13, Escuadra nº 3.
El 23 de agosto de 1935 fue ascendido a sargento piloto (D.O. 193). El estallido de la Guerra Civil Española le sorprendió en Barcelona desde donde pasa a realizar vuelos desde Lérida y Sariñena, municipio de la provincia de Huesca, siendo herido en el brazo durante el combate del 19 de octubre. Tras su recuperación fue enviado a Rusia para la conmemoración de la revolución Rusa. En mayo de 1937 pasó destinado a Reus a la unidad de protección de costas.
Piloto de Polikarpov I-15 “Chatos”, actuó en el Norte con la Escuadrilla Vasca, actuando en los frentes de Santander y Gijón. Sufrió heridas importantes cuando el día 17 de agosto de 1937, al regreso de un combate, en el que fue varias veces alcanzado, resultó sorprendido por una tormenta y su avión sufrió una parada de motor, saltando en paracaídas.
En septiembre de 1937 fue destinado como oficial de Estado Mayor de la 3ª Escuadrilla de “Chatos”, puesto que ocupó hasta que en febrero de 1939 esta unidad se retiró a Francia.
(117.- Mejores aviadores en la Guerra Civil Española- FARE. Cosas de la aviación).
«Sufre heridas importantes cuando el día 17 de agosto de 1.937, al regreso de un combate, en el que fue varias veces alcanzado, es sorprendido por una tormenta y su avión sufre una parada de motor, saltando en paracaídas.»
Caballé Painous, Juan. Natural de Tortosa (Tarragona) en 1915. Piloto de la Escuadrilla de Alas Rojas y de Polikarpov I-15 Chatos. Con el inicio de la Guerra Civil, combatió en el frente de Aragón desde el Aeródromo de Sariñena con la Escuadrilla Alas Rojas. Alcanzó el grado de teniente (ADAR).
Cabré i Rofes, Francesc. Sin formación reglada militar de vuelo, es movilizado por la Generalitat y actúa en los frentes de Aragón, desde la escuadrilla “Alas Rojas” de Sariñena, pasando después al grupo nocturno “Marcel Bloch” y luego más tarde a los Natachas durante todo el segundo semestre de 1937, para acabar en los bimotores de gran bombardeo rápido, los “katiuskas”, donde fue Jefe de Escuadrilla y más tarde adjunto a la Plana Mayor del Grupo 24. (Memorias de un piloto civil catalán en la guerra de España).
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. Oficiales y suboficiales de aviación, entre ellos el médico Manuel Conde López (dcha), observan una bomba de aviación.
Cabré Planas, José. Piloto que falleció al estrellarse con su avión el 14 de agosto de 1936 en Tardienta. «El 1 de agosto, los Nieuport escoltaron un Bréguet sin encontrar oposición, pero el día 4, al repetir la operación, el Nieuport de escolta pilotado por García Herguido se topó con cuatro Bréguet que venían de Zaragoza, pero no pudo derribar ninguno. El día 14, los Bréguet nacionalistas bombardearon Tarienta a una altitud de 1000 metros, mientras tanto el Nieuport 52 del comandante Ramón Senra (3-43) volaba 300 metros por encima, Senra había llegado el día 13 a Zaragoza para proteger la zona de las incursiones. Apareció entonces el Nieuport del sargento José Cabré Planas volando por debajo de los Bréguet y al verlos atacó por debajo, pero sin ver el Nieuport nacionalista. Cuando Senra lo vio picó su avión contra el de Cabré, pero sus armas no funcionaron, en un segundo ataque sus ametralladoras esta vez si funcionaron y tocó al avión de Cabré, que se estrelló en las cercanías de Tardienta, matando al piloto.» (HISPANO-NIEUPORT NI-52C.1 GRUPO 13).
«Cabré Planas fue derribado por el avión nacional pilotado por Ramón Senra Álvarez el 14 de agosto de 1936, mientras sobrevolaba el frente entre Tardienta y Huesca. La caída de este avión constituyó toda una fiesta en Huesca, que atravesaba horas difíciles viendo que el cerco se estrechaba en su entorno. Senra Álvarez recibió como premio por su acción, un giro postal de la Diputación de Huesca con la cantidad de 1.000 pesetas, y en Zaragoza, la Junta Nacional de Recaudación le otorgó la suma de 10.000 pesetas.» (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros, “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
Capellades Sala, José. Natural de Cervelló (Barcelona), 22 de abril de 1916. Ingresó en Aviación en la academia de aviación de Sariñena (Huesca) el 7 de febrero de1937. Falleció el 14 de febrero del 2017 en Llorenç del Penedés (Tarragona). (ADAR).
Carazo Calleja, Abelardo. Alférez del bando nacional. Fue abatido el 14 de septiembre de 1937 junto al capitán de aviación Carlos Muntadas S. Prim. Una lápida, en el entorno del aeródromo, recuerdan ambas víctimas.
Carbonell Blanes, Santiago. Mecánico de aviación cordobés, nació el 20 de septiembre de 1917. «Ingresó en Sariñena (Huesca) el 20 de agosto de 1936. Se especializó como Mecánico. Según Circular del D.O núm. 224 del 17 de septiembre de 1937 del Ministerio de Defensa Nacional, se resuelve otorgar el título provisional de mecánico de aviación y concederle el empleo de cabo mecánico de aviación con la antigüedad del 10 de septiembre de 1937. Durante la Guerra Civil estuvo en escuadrillas tácticas de Polikarpov I-15 “Chatos” en diferentes frentes y campos. Perteneció a la 3ª Escuadrilla, el 2º Escuadrón y la 5ª Escuadra.(ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Cervera Mayans, Salvador. Junto a José Puimeciño Calasan fueron guardias civiles que formaron parte de la escolta del jefe marxista Reyes en el aeródromo y participaron en el fusilamiento de Arizaleta, administrador de la viuda de Bastaras de Lanaja (Informes solicitados por la Capitanía General de la 5ª Región Militar, Huesca en mayo de 1941). Salvador también realizó las labores de escolta del comisario político Francisco Puicerón y José del comisario político Francisco Buisán. También fueron investigados, por su posible participación en el fusilamiento de Arizaleta, los guardias Segundo Doñageda Cardial, Víctor Esperrín del Río y Martín Pérez Pindado.
Chacel Martínez, Cesar José. Natural de Valladolid, fue sargento armero destinado en el aeródromo.
También aparece como César José Chacel Martín: «Nació en Valladolid en 1913. Afiliado a la UGT. Estuvo destinado en el aeródromo de Sariñena (Huesca)» (ADAR).
Claret Senespleda. Hermenegildo. Alférez médico del hospital militar de Sariñena que pasó a ejercer sus servicios al aeródromo (ADAR).
Diario oficinal núm. 129 del 29 de mayo de 1937 del Ministerio de Defensa, se resuelve que el alférez médico, pase del hospital de Sariñena, al servicio de Aviación.
Circular del Diario Oficial núm. 132 del 2 de junio 1937 del Ministerio de Defensa Nacional, para cubrir necesidades del servicio médico de aviación, se resuelve que el alférez médico provisional quede en situación “Al Servicio del Arma de Aviación”: quedando en situación de otros ministerios prestándolos en el arma del Aire.
Circular del Diario Oficial núm. 199 del 19 de agosto de1937 del Ministerio de Defensa Nacional, en cumplimiento de lo dispuesto en O.C. del 28 de mayo de1937 (D.O. Núm. 139), se resuelve concederle el empleo de capitán medico provisional, al teniente con destino al servicio de aviación.
Clotet Cirera, Francisco. Cabo conductor eventual automóvil de aviación, unidad de transportes de Barcelona.
Circular Diario Oficial núm. 80 del 4 de abril de 1938 del Ministerio de Defensa Nacional: «Se resuelve designar cabo conductor eventual de automóvil de aviación militar, debiendo efectuar su presentación en la Jefatura del batallón de Transporte de aviación de Barcelona.»(ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Colomer Luque, Marí Pepa. Recibió licencia de su piloto en 1931, cuando tenía 19 años de edad. Admitido como miembro honorario del Aeroclub de Barcelona, en 1935, adquirió su brevet de instructor y en octubre de 1936, ella enseñó en la escuela de vuelo militar de Sariñena. Aviadoras femeninas republicanas. Texto del libro «Wings Over Spain” por Emiliani Ghergo. https://sites.google.com/…/04-m-pepa-colomer-aviadora
Davins Ferre, Alfredo. Natural de Barcelona, 8 de abril de 1911. El 20 de julio de 1936 ingresa en Aviación en el Prat de Llobregat siendo piloto civil desde 1932. Se especializa como Piloto de Aviación y durante la Guerra Civil es destinado a El Prat, Lérida, Sariñena como Jefe de Aeródromo de Reus, y en La Ribera como probador de aviones de reparación. Fallece el 30 de diciembre de 1979. (ADAR).
Escrig Gonzalvo, Francisco. fue comandante de aviación en Artesa de Segre y, al parecer, en Sariñena ejerció de jefe de sectores destacados en compañía de un tal Piquer.
Fernández Gallego, José. Teniente ametrallador bombardero y observador – Ametrallador Bombardero de Breguet XIX de la 3ª Región Aérea destinado en Sariñena. Falleció el 19 de octubre de1936.
«En el Aeródromo de Sariñena entre agosto y diciembre de 1936, el 19 de octubre de 1936 la Escuadrilla es atacada por 3 cazas Heinkel 51, se entabla el combate y el resultado es fatal, nos derriban un Breguet pilotado por el Capitán Manuel Valle molina, resultando herido y muerto su ametrallador bombardero José Fernández Gallego, también nos derriban el Nieuport de Jaime Buye Berni que resulta herido. Los restos de Fernández Gallego fueron trasladados y enterrados en Sariñena.En esa fecha los ametralladores-bombarderos en diferentes aviones eran: José Fernández Gallego, Juan Maluquer Wahl, Roma Busquets Gelabert, Emilio Navarro Colas, Jaime Torres Agut, Guillermo Xucla Nin, Eladio Pericas Pedrinaci, José Prieto García, Jaime Picanyol Camps.» (ADAR. Aviación Republicana en Sariñena en 1936. Rafales Gil, Antonio).
Fernández González, José. Sargento Bombardero. Sargento de aviación, soltero, pertenecía a Getafe (Estaba en los ministerios) y fue trasladado a Barcelona para su enterramiento.
Fernández, junto a los aviadores capitán Luis Aguilar, alférez Ferret, sargento Juan Fernández y bombardero Navarro, falleció en combate aéreo entre Granen y Tardienta. Falleció el 19 de octubre de 1936, a última hora de la tarde, a consecuencia de heridas de arma de fuego recibidas en combate aéreo. Manifestación inscrita por Manuel Conde Capitán, médico del campo de aviación.
Ferret Aguilera, Faustino. Alférez aviador. Natural de Barcelona, casado y de profesión Alférez, fue trasladado a Barcelona para su enterramiento. Casado en primeras nupcias con Eulalia Pilar García, habiendo dejado tres hijos llamados Pilar, Wilfredo y Faustino.
Ferret, junto a los aviadores capitán Luis Aguilar, sargento Juan Fernández y bombardero Navarro, falleció en combate aéreo entre Granen y Tardienta. Falleció el 19 de octubre de 1936, a última hora de la tarde, a consecuencia de heridas de armas de fuego recibidas en combate aéreo. Manifestación inscrita por Manuel Conde Capitán, médico del campo de aviación.
Foyé Rafols, Mariano. Piloto catalán e impulsor del vuelo sin motor, se incorporó a principios de la guerra en el aeródromo sariñenense, siendo piloto civil. Alcanzó el grado de alférez hasta que el 19 de octubre de 1936, su Dragón Rapide fue derribado en un combate aéreo entre Tardienta y Grañén, en las cercanías de Vicién, contra una escuadrilla alemana de Junkers. Los otros cuatro tripulantes fallecieron, mientras que Foyé murió tiempo después en Barcelona el 23 de febrero de 1937 a causa de las heridas sufridas.
Mariano Foyé, piloto doctorado en la Escuela Canudas, era además un excelente periodista. leal a la República, buen catalán él, no se mostró ni un momento reacio a acudir donde el deber le llamaba, y, destinado a la base aérea del Alto Aragón, fue comisionado para dirigir la construcción de un nuevo campo de aviación en las proximidades de Barbastro.
– Me aburro – me decía undía en el Cuartel General del Alto Aragón- ; esto no es para mí. Prefiero volar, contribuir de una manera más personalísima a la lucha de que hemos de salir victoriosos.
Pocos días después, Mariano Foyé marchaba al campo de «Alas Rojas» y allí pude abrazar innúmeras veces a aquel muchacho alto, fuerte. de complexión robusta, de hablar agradable y corazón lleno de afectos.
Bajo el cielo de Aragón. Máximo Silvio. Mi Revista, Barcelona 1 de mayo de 1938.
Grupo de pilotos y observadores en el campo de aviación de Sariñena, agosto 1936. De izquierda a derecha: de pie: 1 (?); 2, Cabré Planas; 3 (?); 4(?); 5, Robles; 6, Bercial; 7, Foyé; 8 Bengochea. Sentados: 9, Salueña; 10, Ferrer; 11, Aguirre; 12(?). Familia Foyé.
Dos aviadores de la base aérea de Sariñena depositan una corona en la tumba de Marià Foyé «Ayer se trasladaron a nuestra ciudad, desde el campo de aviación de Sariñena, dos pilotos aviadores con el objeto de depositar una corona en la tumba del desdichado aviador y compañero nuestro de redacción Marià Foyé. Los pilotos que actúan en aquella base aérea, de la cual, como se sabe, forma parte de nuestro malogrado compañero, han querido expresar así su duelo por la pérdida del que había compartido con ellos la heroica y ardua tarea de luchar contra la aviación enemiga». (La Publicitat, 27 de febrero de 1937).
Franco Quinza, Ramón. Comisario político en el aeródromo «Alas Rojas» hasta su traslado al aeródromo de Andújar en septiembre de 1937, Circular del Diario Oficial núm. 220 del 13de septiembre de1937 del Ministerio de Defensa Nacional: «a propuesta del delegado político en las fuerzas aéreas, se resuelve el traslado del comisario político de la jefatura de la tercera región aérea al aeródromo de Andújar.» (ADAR).
«En el mes de septiembre, el Jefe del Aeródromo el Capitán José Domingo Rosich y con la llegada de soldados voluntarios procedentes de Lérida y Prat del Llobregat de acuerdo con el Comandante Reyes y el comisario político a Ramón Franco Quinza ofrece el ingreso en aviación de todos los milicianos como voluntarios firmando por dos años, o el regreso a sus unidades. El comisario político Franco Quinza permaneció en el aeródromo.»(Aviación Republicana en Sariñena en 1936 por Antonio Rafales Gil).
Gálvez Alberico, Aurelio. El Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, del 22 de enero de 1937, publicó el destino de personal médico a diferentes destinos, entre ellos al alférez medico «D. Aurelio Gálvez Alberico», el 25 agosto 1936, al aeródromo de Sariñena.
Orden del Ministerio De la Guerra, Diario Oficial núm. 19 del 22 de enero de1937: «Se resuelve conceder el empleo provisional de practicante militar en el aeródromo de Sariñena el 25 de agosto de1936»(ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Circular del Diario Oficial núm. 159 del 03 de julio de 1937 del Ministerio de Defensa Nacional: «Se resuelve que el practicante militar provisional quede confirmado, “Al Servicio del Arma de Aviación” (ADAR).
Gazol Abad, Emilio. Natural de Lanaja, 28 de mayo de 1916, fue un piloto aviador que formó parte de la 1ª escuadrilla del Grupo 30 y alcanzó el grado de sargento. Antes de la guerra, fue maestro nacional, destinado en Pallaruelo de Monegros (Huesca) y miembro de la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT.
«Al producirse el golpe de Estado de julio de 1936 regresó a Lanaja (Huesca) a petición del Comité Revolucionario de dicha localidad para hacerse cargo de las Escuelas de la villa. En enero de 1937 se incorporó a las milicias organizadas por la FETE en el frente de Huesca y en noviembre de ese año ingresó en la Escuela de Aviación de Alcantarilla (Murcia) pasando más tarde a la Academia Militar de La Ribera (Murcia) donde elige la especialidad de bombardero. Destinado en Gerona pasando después a Alicante y Murcia donde concluye las prácticas con los bombarderos Polikarpov R-5 (Natacha). Fue destinado como sargento piloto a la 1ª Escuadrilla del Grupo 30 de “Natachas” y enviado al frente de Extremadura operando desde los aeródromos de la provincia de Ciudad Real y finalizando la guerra en el frente de Levante. Concluida ésta marchó con su Escuadrilla hacia Orán (Argelia) siendo internado en el campo de concentración de Camp Morand. En septiembre de 1939 pasó a la 2ª Compañía de Trabajadores Extranjeros trabajando en la reparación y construcción de carreteras en Argelia. A finales de junio de 1940 se alistó en la Legión Extranjera francesa pero dos años después desertó pasando a la zona del Protectorado español de Marruecos donde fue detenido y trasladado a la Península. Condenado a 12 años de reclusión en Consejo de Guerra cumpliendo la pena en las prisiones de Zaragoza y Huesca. Puesto en libertad condicional a mediados de los años cuarenta regresó a Lanaja para posteriormente establecerse en Sariñena (Huesca) donde falleció en 2009.»
Las cenizas del sueño eterno. Lanaja 1936-1948: Guerra, postguerra y represión franquista en el Aragón rural.- Tarragona: Ushuaia, 2013, pp. 161, 162 y 208. Pisa Carilla, Joaquín.
Emilio Gazol Abad.
«Nació el 28 de mayo de 1916 en Lanaja (Huesca) y falleció en Sariñena el 29 de agosto de 1999. Hijo de José y María. Al estallar la guerra civil, era maestro en Sariñena desde octubre 1936, y se fue de voluntario a las milicias formadas por maestros en el frente de Puerto Orosia (Huesca). Ingresó en Aviación como alumno piloto el 1de julio de 1937. Se especializó como piloto el 8 de noviembre de 1937 en la Escuela de vuelos de Alcantarilla (Murcia). Durante la Guerra Civil estuvo destinado en la 1ª Escuadrilla del Grupo 30 de Natachas, estuvo en los frentes del Sur, Extremadura, Celrá (Gerona), Albacete, Archena (Murcia) y servicios en el Mar contra la armada. Finalizó la contienda con el grado de Sargento según D.O. 285 del 8 de noviembre de 1937, siendo su último destino en San Pedro del Pinatar. Su Jefe inmediato fue el José González y Romero. Cumpliendo órdenes el 28 de marzo de1939 aterrizo en el aeródromo de Oran, siendo internado en el campo de concentración de Camp Morand. En septiembre de 1939 pasó a la 2ª Compañía de Trabajadores Extranjeros trabajando en la reparación y construcción de carreteras en Argelia. A finales de junio de 1940 se alistó en la Legión Extranjera francesa pero dos años después desertó pasando a la zona del Protectorado español de Marruecos donde fue detenido y trasladado a la Península. Condenado a 12 años de reclusión en Consejo de Guerra cumpliendo la pena en las prisiones de Zaragoza y Huesca. Puesto en libertad condicional a mediados de los años cuarenta regresó a Lanaja para posteriormente establecerse en Sariñena (Huesca) hasta su fallecimiento. El régimen no le permitió volver a su profesión de profesor. Se le concedió la libertad definitiva el 28 de noviembre de 1946. Juzgado signatura 7758 .:BDST-Guadalajara:. | Caja 302888 | Expediente 62142 .:DARA:. Libertad vigilada – Huesca | Lugar: Lanaja | Fecha: 16/12/1946-04/07/1947 | Signatura: ES/AHPH – J/005707/000009 (Fuente: B.O.E. núm. 82 de los sublevados 10 de julio de 1941) Jurisdicción central aérea Juzgado núm. 4 de Madrid por la presente requisitoria, llamo cito y emplazo al procesado de la extinguida aviación roja, para que en el término de 15 días comparezca ante el juzgado de la jefatura de aviación de la calle princesa 23 de Madrid, para responder a los cargos que le resulten en el procedimiento que se le sigue, advirtiéndole que de no comparecer será declarado en rebeldía.» (ADAR. Documentación en el archivo de ADAR: 1.- Carpeta marrón “Fondo Emilio Gazol Abad. Polikarpov RZ (Piloto). 2.- “Vida de mi abuelo (Emilio Gazol Abad)” (20 páginas).
Gómez Muñoz, Raimundo. Natural de Madrid, el 16 de marzo de1918. Piloto, ingresó en Aviación el 08 de agosto de 1935, especializándose como Especialista Armero.
Circular de la Gaceta de la República núm. 74 de 15 de marzo de 1937: «Se publica escalafón del cuerpo de armeros de las F.F.A.A. Durante la Guerra Civil estuvo en la 3ª Región Aérea de Barcelona, en el Prat del Llobregat, Sariñena, Huesca» (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Herguido García, José Conocido como el “Demonio Rojo” fue piloto de la Aviación Militar española. El 18 de julio de 1936 se presenta en el aeródromo de El Prat, operando contra las tropas nacionales de la Ciudad Condal y después en todo el Frente de Aragón con la escuadrilla “Alas Rojas”, alcanzando una notable fama, dada su habilidad y valentía incomparable.
El 4 de agosto derribó el bombardero ligero Breguet XIX del capitán Eduardo Prado y ametralló en Zaragoza una columna de tropas. Posteriormente se encuadró en una de las primeras escuadrillas de los “Chatos” soviéticos, concretamente la de Boris Turshanski, combatiendo en la Batalla de Madrid para resistir los vigorosos ataques que de vez en cuando lanzaba el enemigo. Fue allí donde fue herido en septiembre; durante un combate aéreo había recibido un balazo en la rodilla. Fue enviado al hospital del Prat, donde no permaneció más que 20 días. A penas el doctor le anunció que estaba curado, se presentó en su unidad.
A principios del mes de noviembre, el 7 o el 8, García Herguido había sido integrado en una de las dos escuadrillas de caza rusa que estaba entonces en Madrid, y volaba en un Polikarpov I-15, el famoso “Chato”. El 12, durante un combate sobre el aeródromo de Barajas, quiso entrar en combate con un Heinkel He51 alemán y se le acercó. El piloto enemigo también era un hábil aviador. Al cabo de un momento el alemán se lanzó en picado. Herguido le siguió, decidido a no dejarlo escapar. Los dos aparatos se estrellaron en el mismo lugar del aeródromo, unidos en el mismo rugido de motor.
“Cosas de la Aviación” 116.- Mejores aviadores en la Guerra Civil Española- FARE.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. El sargento Herguido a bordo de su Nieuport-52.
No muy alto, aunque de buena estatura; rostro moreno, sombreado por una simpática y atrayente sonrisa; la leve contracción de sus labios carnosos dejaba ver las dos blancas hileras de sus dientes; los ojos chispeantes y con mirada de águila, acostumbrados a cortar el horizonte; desnudo de cintura para arriba, el cuerpo tostado por el sol. Así le había visto innúmeras veces en el campo de aviación de «Alas Rojas» cuando el sol encendía brasas en aquella tierra ahora hollada por la inmunda planta del invasor extranjero.
Bajo el cielo de Aragón. Máximo Silvio. Mi Revista, Barcelona 1 de mayo de 1938.
Herrandiz Bellot, José. Natural de Chella (Valencia), 1913. Fue soldado de aviación que alcanzó los grados de teniente y capitán de infantería /ADAR).. Destinado en el campo de aviación de Lérida estuvo en el aeródromo de Alas Rojas. Acusado por rebelión, a los 27 años de edad, José Herrandiz fue condenado a 12 años de reclusión menor en 1940.
«En el mes de septiembre, el Jefe del Aeródromo el Capitán José Domingo Rosich y con la llegada de soldados voluntarios procedentes de Lérida y Prat del Llobregat de acuerdo con el Comandante Alfonso Reyes y el comisario político a Ramón Franco Quinza ofrece el ingreso en aviación de todos los milicianos como voluntarios firmando por dos años, o el regreso a sus unidades.» (Aviación Republicana en Sariñena en 1936. Rafales Gil, Antonio).
Herrera Aguilera, Emilio. Teniente republicano y piloto del caza Polikarpov I-15 (conocido como Chato), era hijo del investigador y general Emilio Herrera Linares, director técnico de las Fuerzas Aéreas Republicanas y Presidente de la II República en el exilio entre 1960 y 1962. En julio de 1937. Se incorporó a «La Gloriosa» como jefe de patrulla de la 2ª Escuadrilla de Chatos con base en Sariñena. (Emilio Herrera Aguilera, piloto de caza republicano. Por María Torres).
Hidalgo López, Juan. Nació en Madrid en 1913. Ejerció de cabo radiotelegrafista de aviación, llegando alcanzar la graduación de sargento del Arma de aviación. Estuvo destinado en el aeródromo de Sariñena y en la Ribera (Murcia). El fin de la guerra le pilló en Alicante.
Jiménez Brugué, Alonso. Nació en Mollo (Gerona) el 21 de enero de 1906. El 1 de julio de1925 ingresó voluntario en la Aviación Militar en Cuatro Vientos siendo cualificado como mecánico de Aviación el 25 de agosto de 1926. Asciende a cabo el 1 de septiembre de 1929 pasando el 25 de marzo de 1930 con destino a Los Alcázares y en diciembre de 1930 fue destinado a la 3ª Escuadra. Obtuvo el título de Piloto Militar N.º 813 con efectividad del 25 de marzo de 1929 y el de ametrallador bombardero el 20 de junio de 1932. Asciende a sargento el 01-06-1935 (D.O. 1290 del 5 de junio de 1935). Al estallar el Alzamiento se encuentra destinado en el Prat (Escuadra N.º 3) como sargento piloto. Donde actúa como observador de BR-XIX en diversas acciones sobre Barcelona. Trasladado a Lérida sufre por estas fechas un ataque de apendicitis e ingresa en el hospital de Lérida. Dado de alta y ascendido a alférez, el 11 de septiembre pasa a Sariñena en un BR-XIX pilotado por Antonio Salueña Lucientes. En Sariñena pilota un Ni-52. Piloto de Chato de la Escuadrilla Lacalle, al que a mediados de abril de 1.937 cede el mando Andrés García Lacalle. El 8 de mayo intentó el pase de la unidad a la zona Norte junto a con seis aviones de cooperación R-Z y un DC-2, vía Toulouse/Francazal, pero un error de navegación hizo que los aviones tomaran tierra en el aeródromo francés de Montandran, donde un oficial holandés del Comité de No Intervención, les hizo regresar al punto de partida. Del Prat pasó a Lérida y después fue destinado en Sariñena, Getafe, Alcalá, Aragón, Guadalajara, Teruel, Málaga. Realizó dos viajes al Norte que terminaron uno en Toulouse y otro en Pau. Fue destinado como Enlace de Estado Mayor del Grupo 26. Profesor de caza en la provincia de Gerona, La Rivera y Alcantarilla. Fue ascendido a teniente y posteriormente a Capitán. A finales de marzo de 1939 pasó a Valencia.
Junyen Pastor, Alfonso. Mecánico Radiotelegrafista, de la unidad de transmisiones que alcanzó el grado de teniente (ADAR). «En el Aeródromo de Sariñena entre agosto y diciembre de 1936, Alfonso Junyent Pastor era radiotelegrafista.» (Aviación Republicana en Sariñena en 1936 por Antonio Rafales Gil, Antonio). Fue juzgado por auxilio a la rebelión y condenado a 6 meses de prisión en 1939 (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire).
Orden del Ministerio de Marina y Aire, Gaceta de la república núm. 38 del 7 de febrero de 1937: «En vista de las circunstancias que concurren que desde el comienzo de la guerra civil presta sus servicios en el Aeródromo de Sariñena como Radiotelegrafista, se resuelve cause alta en aviación militar como movilizado, ostentando la categoría de brigada».
Circular del Diario Oficial suplemento núm. 256 del 25 de octubre de 1937 del Ministerio de Defensa Nacional: «Se resuelve conceder el título de mecánico radiotelegrafista de aviación al Teniente del Arma de Aviación.
Circular del Diario Oficial núm. 309 del 25 de diciembre de 1937 del Ministerio de Defensa Nacional: «Para atender a las necesidades que implica la creación de Transmisiones en el arma de aviación, se resuelve que pase a ostentar el empleo de Teniente y cause alta en el Arma de Aviación.»
Fue juzgado por Auxilio a la rebelión y condenado a 6 meses de prisión menor (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire)
Laguna Lomás, de José. Piloto. Oficial de aviación. Juzgado en 1940 por Auxilio a la rebelión, causa sobreseída provisionalmente. Signatura 1592. Procedimientos de la justicia militar contra el personal militar que luchó en la aviación republicana durante la guerra civil (1936-1945) Archivo Histórico del Ejército del Aire.
Causa contra un aviador
Ante el mismo Tribunal empezó la vista de la causa seguida contra José Laguna Loma, aviador. Al empezar el juicio, el defensor se refiere a los documentos que se le ocuparon al hoy procesado al ser detenido. Uno de los documentos es del partido comunista español, haciéndose constar que el José Laguna Loma nada tiene que ver con otro individuo del mismo nombre y de los mismos apellidos que es fascista.
Los otros dos documentos son de la aviación militar y del ministro de la Guerra, referentes al destino del Laguna para Sariñena. El procesado explicó que regresó a Barcelona desdé aquella población por falta de salud. A petición del fiscal se acuerda suspender el juicio a fin de practicar una información supletoria para averiguan? la verdad del caso.
La Vanguardia, 31 de octubre de 1936.
En Barcelona
Barcelona 30 (12 n.).— Continúa la actuación de los tribunales populares. Ante el primero se ha visto la causa contra Juan Laguna, oficial aviador. La defensa se ha referido a los documentos ocupados al procesado en el momento de su detención. Uno de ellos es del partido comunista, haciendo constar que el detenido nada tiene que ver con otro sujeto del mismo nombre y apellido de filiación fascista. Otros documentos se refieren a la vida militar de Laguna y a su destinó en Sariñena. El procesado explicó las causas de su viaje a Barcelona, relacionadas con su estado de salud. A petición del fiscal se suspendió el juicio para practicar una información supletoria.
La Voz, 31 de octubre de 1936.
Lana Castro, Antolín. Con 40 años fue un agricultor sariñenense “Voluntario en aviación, sin intervenir en hechos delictivos”. Exiliado a Francia, regresó en octubre de 1941. El informe, solicitado por la Comisaría de investigación y vigilancia de la provincia de Huesca, reflejaba que mantuvo “siempre buena conducta”.
Mañez Rubio, Manuel. Con tan solo 15 años, fue reclamado al frente junto a Joan Paesa Cortesa por sus respectivas familias. Ambos fueron reclamados en marzo del 37, Manuel se encontraba en el campo de aviación y Joan en el batallón Alas Rojas. Son ejemplo de los muchos menores que partieron al frente sin el consentimiento de sus familias, siendo reclamados posteriormente para su regreso a casa.
Marchenko, Vsévolod. Nacionalidad ucraniana, se graduó en la Escuela Naval de Rusia en 1911, pasando a aviación durante la Primera Guerra Mundial. Durante la Guerra Civil Rusa sirvió en el ejército ruso blanco del almirante Kolchak y fue galardonado con la cruz de San Jorge. Salió de Rusia después de la Revolución de Octubre de 1917, yendo primero a Yugoslavia y luego se unió a la Legión Española sirviendo en Los Alcázares como capitán. Se convirtió en piloto de la línea aérea Madrid-París, y luego durante la Guerra Civil Española fue piloto de bombarderos Ju-52 para las fuerzas nacionales. (120.- Mejores aviadores en la Guerra Civil Española- F.A.R.E).
Miñana Rocha, Juan. Cabo telefonista, distinguido por no abandonar su puesto en la central telefónica del aeródromo durante un bombardeo junto a Joaquín Bas Martín. Circular núm. 4904 Diario Oficial núm. 74 del 28 de marzo de 1938 del Ministerio de Defensa Nacional: «Como recompensa al elevado espíritu de los soldados del aeródromo de Sariñena Juan Miñana Rocha y Joaquín Bas Martín, puesto de manifiesto al no abandonar un solo momento la central telefónica que tenían a su cargo durante un bombardeo de la aviación facciosa, se resuelve concederles el empleo de Cabo.». Según Circular núm. 4907 Diario Oficial núm. 74 del 28 de marzo 1938 del Ministerio de Defensa Nacional, «Se resuelve concederle el título de telefonista del Arma de Aviación y promoverle al empleo de Cabo con antigüedad del 1 de octubre de 1937» (ADAR).
Montori Gallego, Juan. Natural de un pueblo de Zaragoza residía en Capdesaso. Afiliado a la UGT, formó parte del comité revolucionario de Capdesaso, ejerciendo el cargo de secretario interino, presentándose como voluntario en aviación en el aeródromo (Expediente de responsabilidades políticas ES/AHPHU – J/005678/000384). Fue sargento conductor del arma de aviación de la 3ª región aérea en el parque móvil del destacamento de Sariñena.
El procedimiento contra Juan Montori Gallego se inició en el juzgado de primera instancia de Sariñena, juzgado de responsabilidades políticas, el 19 de enero 1944. El 21 de enero de1944 se inicia el consejo de guerra por auxilio a la rebelión. Causa General-1412-7. Se le imputó la destrucción de la iglesia y objetos de culto, quema de imágenes, aprovechando, después, el edificio para almacén de grano y toda clase de herramientas y ganados. Juzgado por auxilio a la rebelión fue sentenciado a 16 de reclusión menor. Se exilió a Marruecos. (Juzgado signatura 5824: Archivo Histórico del Ejército del Aire: Procedimientos de la justicia militar contra el personal militar que luchó en la aviación republicana durante la Guerra Civil. 120 páginas (ADAR)).
Muntadas Prim, CarlosDuque de Castillejos, natural de Barcelona, fue voluntario de aviación en el bando nacional durante la guerra civil española. Carlos pertenecía a la familia Muntadas Prim, una familia burguesa romántica de la sociedad catalana que acabó al costado de Franco. Vinculado a la familia Prim, entre sus antepasados se encuentra Juan Prim y Prats, Marques de Castillejos, político liberal y uno de los responsables de la revolución de 1868 «La Gloriosa», el primer intento en establecer un gobierno democrático en España tras el destronamiento de Isabel II. Murió, poco después, víctima de un atentado. Carlos Muntadas Prim falleció en Sariñena, su avión cayó junto con otros dos compañeros el 12 de septiembre de 1937. Contaría con unos 36 años de edad. Una lápida lo recuerda cerca de las trincheras. Junto a la lápida de Muntadas Prim, aparece una lápida en recuerdo de Abelardo Carazo Calleja, fallecido el 14 de septiembre de 1937.
Navarro Colay, Emilio. Cabo bombardero de aviación, perteneció a la escuadrilla de los ¿alcray?
Navarro, junto a los aviadores capitán Luis Aguilera, alférez Ferret, sargento Juan Fernández y bombardero Navarro, falleció en combate aéreo entre Granen y Tardienta. Falleció el 19 de octubre de 1936, a última hora de la tarde, a consecuencia de heridas de arma de fuego recibidas en combate aéreo. Manifestación inscrita por Manuel Conde Capitán, médico del campo de aviación.
Tiene a su hermano que se llama Federico. Se consigna que se halla enterrado en una fosa a las distancias siguientes por norte a 7 metros del camino central del cementerio, por sur a 25,50 metros de los nichos, por este a 22 metros de los nichos, por oeste a 77 metros de la tapia del cementerio.
Ortega Gómez, Ramón. Teniente practicante del cuerpo de sanidad.
Orden del Diario Oficial del Ministerio de la Guerra: núm. 19 del 22 de enero de 1937: «Se resuelve conceder el empleo de auxiliar facultativo practicante militar provisional en el frente de Aragón destinado en Sariñena, con la antigüedad del 14 de agosto de1936″.
Circular del Diario Oficial núm. 212 del 3 de septiembre 1937 del Ministerio de Defensa Nacional: «Se resuelve conceder al practicante militar, el empleo de auxiliar facultativo segundo del cuerpo de sanidad militar, quedando confirmado en el destino “Al Servicio de Aviación”». Teniente. Juzgado signatura 2330: Justicia Militar (AHEA).
Fue juzgado por Auxilio a la rebelión y absuelto en el año 1940 (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire).
Ortiz de Landazuri Beguería, Francisco. Sargento fotógrafo de Aviación Militar, estuvo a cargo de la sección de fotografía del aeródromo de Alas Rojas.
Orden Ministerial núm. 2.726/77.— La Orden número 2.060, de 4 de julio de 1977 («Boletín Oficial del Ministerio del Aire» número 82, de 9 de julio de 1977), por la que al ex-Sargento fotógrafo de la Antigua Aviación Militar don Rafael Ortiz de Landazuri Beguería, se le concede el pase a la situación de «Retirado» a los únicos y exclusivos efectos de fijarle el haber pasivo, queda rectificada en el sentido, de que comprobado documentalmente, el verdadero nombre y apellidos son don Rafael Ortiz de Lanzaduri López. Madrid, 5 de septiembre de 1977. Gutiérrez mellado.
Ministerio de Defensa Diario Oficial del Ejército del Aire n.º 108 8 septiembre de 1977.
Paesa Cortesa, Joan. Barcelonense de 17 años, fue reclamado al frente junto a Manuel Mañez Rubio por sus respectivas familias. Ambos fueron reclamados en marzo del 37, Manuel se encontraba en el campo de aviación y Joan en el batallón Alas Rojas. Son ejemplo de los muchos menores que partieron al frente sin el consentimiento de sus familias, siendo reclamados posteriormente para su regreso a casa.
Palop Mestre, Francisco. Teniente de aviación roja, natural y vecino de Montilla, Córdoba, 1911. Su causa resultó sobreseída provisionalmente en 1939. Existieron indicios de su paso por el aeródromo de Sariñena y fueron solicitados los preceptivos informes para depurar sus responsabilidades. Se exilió a Orán (Argelia) a bordo del Stanbrook (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire)
Pérez Ortiz, Salvador. Natural de Tamarite de Litera, 1905. Residente en Barcelona. Soldado Cocinero de aviación. Destinado a Sariñena el 9 de agosto de 1936. (ADAR. Juzgado signatura 4681: Justicia Militar (AHEA): Justicia Militar (TMT3): Tribunal Militar Territorial 3 | Expediente, numero de causa 004093/40 (1939-) | Resolución: No consta | Referencia del archivo: 90757. Archivo histórico del Ejército del Aire- Juzgado por Rebelión Militar/absuelto en el año 1940).
Pericas Pedrinaci, Eladio. Teniente Radiotelegrafista-Mecánico-Ametrallador Bombardero. De acuerdo con ADAR: «Ingresó como auxiliar 2ª del Cuerpo de Aeronáutica y fue observador en un bombardero Fokker. Estuvo destinado en el Cuartel de Albalatillo. Al finalizar la guerra se exilió a Francia y de allí a Méjico donde se quedó a vivir y en donde tuvo una empresa de transporte.»
Orden Circular de la Gaceta de la república núm. 348 del 13 de diciembre de 1936: «Como resultado a la propuesta del Jefe de la 3ª Región Aérea, en la que expone los numerosos servicios prestados como ametrallador bombardero del teniente de aviación naval, Mecánico, este ministerio resuelve que además de la especialidad de mecánico que ostenta, sea reconocida al teniente de aviación Naval la especialidad de ametrallador Bombardero.» (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire).
Circular del D.O núm. 154 del 28 de junio de 1937 del Ministerio de Defensa Nacional: «Se resuelve conceder la vuelta al servicio activo al cabo radiotelegrafista licenciado de aviación militar. Según Circular del Diario Oficial núm. 279 del 20 de noviembre de 1937 del Ministerio de Defensa Nacional, se resuelve que el teniente del Cuerpo de Aviación Naval quede en la situación “Al Servicio de Aviación”». (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire).
Picañols Camps, Jaime. Natural de Sabadell, 1989. Piloto de escuadrilla destinado en el aeródromo de Sariñena. El 3 de septiembre de 1936 resultó gravísimamente herido en un combate aéreo en las cercanías de Perdiguera, por cuyo motivo sufrió la amputación total de la pierna izquierda. (ADAR).
«Pícañol fue herido también en Tardienta, sufriendo luego, como consecuencia del accidente, la amputación de una pierna.»
Mi Revista (Barcelona 1936) 15 de agosto de 1937.
«Nos recibe el jefe del campamento, el heroico comandante Reyes, que se haya reunido con sus bravos aviadores comentando la jomada sobre Huesca, de donde habían regresado hacía poco. Estaban satisfechos de los resultados obtenidos, a pesar de tener que lamentar la herida que había sufrido en una pierna el bombardero Picañol.»
La Noche (Barcelona 1924). 7 de septiembre de 1936.
Orden del Ministerio de Marina y Aire, Gaceta de la república núm. 99 del 9 de abril de1937: «Vistas las circunstancias que concurren en el piloto de aeroplano, profesor que fue del Aero-Club de Sabadell, en el que se incorporó el 25 de julio de 1936 a la 3ª Región Aérea, pasando posteriormente al aeródromo de Sariñena como piloto de escuadrilla, siendo herido gravísimamente en un combate aéreo en las cercanías de Perdiguera, por cuyo motivo sufrió la amputación total de la pierna izquierda el 3 de septiembre de 1936, se resuelve conceder el empleo de sargento con la fecha de su incorporación a la 3ª Región Aérea el 25 de julio de 1936; el de Brigada con fecha 1 de octubre de 1936, Teniente con fecha 22 de marzo de 1937». (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire).
Según Circular Diario Oficial núm. 264 del 11 de octubre de 1938 del Ministerio de Defensa Nacional, «Se resuelve que el teniente de aviación cause baja por hallarse en paradero desconocido, sin perjuicio de la responsabilidad en que pueda haber incurrido por abandono de destino». Falleció en el año 1989 en La Selva del Camp. (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire).
Piquer. Al parecer mandaba el 9º Batallón de aviación roja, de afiliación comunista. (El dato puede estar confundido con el 4º Batallón) comandaba una sección de milicianos que marcharon al frente de Huesca, al frente de aquella sección iba Valero Arnal Sena.
También existía en el aeródromo, una fuerza de choque llamada Legión Roja, a las órdenes del comandante Piquer. A sus componentes se les quería preparar como futuros comandos paracaidistas.
La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.
Polo Verdú, Macia. Voluntario que acudió a trabajar al campo de aviación de Sariñena, llegó a los pocos meses de comenzar la guerra, desde Lérida en tren hasta Sariñena. Trabajó haciendo el pavimento de las pistas, hacían las pistas manualmente, aunque comían muy bien, abundante y bueno. Cuando llegó ya estaban construidos los barracones, era todo muy improvisado con pocos aviones, al principio, había mucha desorganización.
En las parideras había escondidos muchos proyectiles, también cuenta como una avioneta de construcción francesa aterrizó de noche y se estrelló. Entrevista realizada por JordiVva, en idioma catalán.
Prieto García, José. Natural de Cartagena, año 1914. Fue alumno de aeronáutica en prácticas, observador de la aeronáutica naval y estuvo destinado en el aeródromo de Sariñena. Natural de Cartagena, soltero y con 22 años, estuvo destinado en el campo en agosto de 1936. Marchó al hospital militar de Barcelona por encontrarse herido, regresando al aeródromo y permaneciendo en el hasta febrero de 1937.
Orden del Ministerio de Marina y Aire, Diario Oficial núm.223 del 7 de noviembre de 1936 «Se resuelve ascender a oficial segundo del Cuerpo de Aeronáutica naval, observador, por su comportamiento en el combate sostenido el día 19 de octubre de 1936 contra el enemigo» (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire).
Profimovich Eremenko, Iván. Piloto ruso que combatió en España (Héroe de la Unión Soviética el 28 de octubre de 1937).
Puig Giménez, Antonio. Sargento, de la Sección Servicios en la 3ª Región Aérea. Citado en el aeródromo de Sariñena por Antonio Rafales Gil (Aviación Republicana en Sariñena en 1936).
Circular del Diario Oficial núm. 311 del 28 de diciembre de 1937 del Ministerio de Defensa Nacional: «Se resuelve conceder el empleo de Sargento del Arma de Aviación procedente de la 3ª Región Aérea» (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire).
Puimeciño Calasan, José. Junto a Salvador Cervera Mayans fueron guardias civiles que formaron parte de la escolta del jefe marxista Reyes en el aeródromo y participaron en el fusilamiento de Arizaleta, administrador de la viuda de Bastaras de Lanaja (Informes solicitados por la Capitanía General de la 5ª Región Militar, Huesca en mayo de 1941). Salvador también realizó las labores de escolta del comisario político Francisco Puicerón y José del comisario político Francisco Buisán. También fueron investigados, por su posible participación en el fusilamiento de Arizaleta, los guardias Segundo Doñageda Cardial, Víctor Esperrín del Río y Martín Pérez Pindado.
Orden del Ministerio de Marina y Aire, Gaceta de la república núm. 38 del 7 de febrero de1937 «En vista de las circunstancias que concurren que desde el comienzo de la guerra civil presta sus servicios en el Aeródromo de Sariñena como Radiotelegrafista, se resuelve cause alta en aviación militar como movilizado, ostentando la categoría de brigada» (ADAR).
Circular del Diario Oficial suplemento núm. 256 del 25 de octubre de 1937 del Ministerio de Defensa Nacional: «Se resuelve conceder el título de mecánico radiotelegrafista de aviación al Teniente del Arma de Aviación» (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Circular del Diario Oficial núm. 309 del 25 de diciembre de 1937 del Ministerio de Defensa Nacional: «Para atender a las necesidades que implica la creación de Transmisiones en el arma de aviación, se resuelve que pase a ostentar el empleo de Teniente y cause alta en el Arma de Aviación. Juzgado signatura 2591» (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Fue juzgado por Auxilio a la rebelión y condenado a 6 meses de prisión menor en 1939 (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Rafales Gil, Antonio. Voluntario en el verano de 1936 como auxiliar armero en Sariñena. Su jefe inmediato el Sargento armero Luís Cáceres. Falleció en Sitges el 17 de abril del 2000. (ADAR).
Recasens Recasens, Jaime. Natural de Tarragona, 29 de mayo de 1918. A inicio de la guerra, ingresa en Aviación en Sariñena el 1 de octubre de1935, especializándose como Ametrallador Bombardero.
Circular núm. 7875 Diario Oficial núm. 111 del 10 de mayo de 1938 del Ministerio de Defensa Nacional: «Se resuelve otorgar el título de ametrallador bombardero y empleo de Cabo del Arma de Aviación. Durante la Guerra Civil estuvo en la Sariñena (Zaragoza), Lérida, Los Alcázares (Murcia) en la Escuadrilla Y-2. Finalizó la contienda con el grado de Cabo, siendo su último destino Los Alcázares (Murcia). Su Jefe inmediato fue el Capitán David García. Juzgado signatura 2630: Ficha PS: Centro Documental de la Memoria Histórica | Fichero 54, Ficha R0022381» (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Fue juzgado por Auxilio a la Rebelión y condenado a 6 años de prisión menor en 1939. Falleció en Barcelona en septiembre de 1996. (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire).
Redondo de Castro, Vicente. Capitán, piloto de Chato. Tomó el mando de la 2ª Escuadrilla de Chatos a finales de julio de 1.937 en Figueras, tras la conclusión de la batalla de Brunete, pasando después a Sariñena y tomando parte en los combates de Belchite siendo derribado el 1 de septiembre de 1.937. En el mando de la 2ª Escuadrilla le sustituyó Gerardo Gil Sánchez.
Reñasco Ros, José. Armero de aviación citado por Antonio Rafales Gil (Aviación Republicana en Sariñena en 1936).
Robles Cézar, Rodolfo. Natural de Mairena de Aljarafe (Sevilla), el 21 de septiembre de 1904. Militar profesional y piloto de caza de la escuadrilla Alas Rojas.
«Al iniciarse la guerra civil estaba destinado en El Prat de Llobregat. Presto sus servicios en los frentes de Aragón, Cataluña y Bilbao. Posteriormente en el Celrá (Gerona), Sariñena (Huesca) y finalmente como jefe del Sector de Vuelo nº 2 que comprendía los aeródromos de Sabadell, Montmeló, San Julián de Vilatorta, Manlleu y otros de la provincia de Barcelona.» (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire).
Fue ascendido a teniente de aviación el 31 de octubre de 1936 y a capitán el 13 de diciembre de ese año. Prestó servicio en el aeródromo de Sariñena. Robles Cézar, Rodolfo.
«En septiembre de 1936, formando parte de una patrulla de Breguet XIX, salieron de Sariñena y tomaron tierra en el campo de Lamiaco (Bilbao). Días después regresó a Cataluña quedando a las órdenes directas del Jefe de la Aviación Don Alfonso de Los Reyes. Su último destino fue Sabadell. Se exilió a Francia, donde estuvo en campos de concentración, del que salió para formar parte de un Batallón de trabajadores españoles al servicio de los ingleses. Ocupada la región por los alemanes, estos lo entregaron a las autoridades franquistas. Sometido a proceso, sufrió prisión.» (Alas Gloriosas núm. 21 Testimonio de Enrique Pereira Basante).
Retrato de Joan García Oliver, con el comandante Alfonso de los Reyes y el piloto Robles, jefe de la base aérea de la escuadrilla Alas Rojas, se disponía a volar desde el campo de aviación de Sariñena. (Arxiu Nacional Catalunya. ANC1-371-N-782).
Fue juzgado por Adhesión a la rebelión y condenado a 30 años de reclusión mayor en 1940. Falleció en Barcelona el 12 de julio de 1982. (ADAR. Archivo histórico del ejército del Aire).
«En el Aeródromo de Sariñena entre agosto y diciembre de 1936, el Jefe de aeródromo era el Capitán José Domingo Rosich, servicios el Capitán Rodolfo Robles Cezar, y los tenientes Isidoro Giménez García, Deogracias Puparelli Francia; los sargentos, Antonio Puig Giménez.El 16/09/1936 salieron para reforzar a nuestra aviación del frente Norte 3 Breguet XIX con los pilotos Rodolfo Robles Cezar, Antonio Salueña Lucientes y Juan Roldán Maldonado y los ametralladores bombarderos Juan Maluquer Wahl, Ambros Bartolomé y Manuel Bengoa; y un Nieuport 52 pilotado por el teniente Amador Silverio Jiménez “El dibujante” (Fuente: Aviación Republicana en Sariñena en 1936 por Antonio Rafales Gil).
Roche García, Julio Alejandro. Ocupó el cargo de oficial de telégrafos en el campo de aviación rojo de Sariñena, desde febrero de 1937 hasta el 15 de octubre del mismo año.
Orden del Ministerio de defensa. Diario Oficial núm. 280 del 22 de noviembre de 1937: «Se resuelve que el sargento de infantería de Lérida de la Escala de Complemento se presente al campo de aviación, al objeto de practicar un cursillo especial en los centros de Instrucción, debiendo efectuar su incorporación antes del día 25 de noviembre de 1937.» (ADAR).
Rodríguez Alonso, Juan. Armero de aviación, citado por Antonio Rafales Gil (Aviación Republicana en Sariñena en 1936).
Rodríguez Toledo, Pascual. Natural de Almansa (Albacete).Permaneció 7 meses en el aeródromo de Sariñena. Soldado del Servicio de Aviación Rojo. Juzgado Eventual de Plaza. Jaca el 1 de mayo de 1939.Fue sometido a juicio sumarísimo, por la Jurisdicción de Guerra, el 28 de agosto de 1939, sentenciado a 12 años y un día de reclusión menor. Expediente ES/AHPHU – J/005611/001189, Huesca 22 de enero de 1940: “De antecedentes izquierdistas, propagandista y entusiasta de la causa roja, ingresó voluntario en las filas marxistas y fue miembro del comité de radio comunista en el campo de aviación de Sariñena. Contrajo matrimonio con Pilar Casañola”. Fue encarcelado en la cárcel de Jaca.
Roig Villalta, Fernando. Piloto de Chato. Nació el 5 de abril de 1906 en Mauresana parroquia de San Ramón, provincia de Lérida. Ingresó como mecánico de Aviación en el Servicio de Aviación. Obtuvo el título de mecánico de aviación 14 de octubre de 1926, siendo nombrado cabo. Fue destinado a la Escuela de Combate y Bombardeo en Los Alcázares en diciembre de 1928. Hizo el curso de bombardeo y ametrallador en 1929. Inició el curso de piloto en 1929 obteniendo el título el 9 de mayo de 1930. Pasa a Tetuán en noviembre de 1930. Ascendido a sargento piloto el 1 de enero de 1934 con el núm. 130. con destino en la Escuadra N.º 3. El 25 de junio de 1934 en Loeches tuvo un accidente con el Ni-52 N.º 15 de la Escuadra N.º 3 de Barcelona. Debió de ser hospitalizado con heridas leves. Al estallar la Guerra estaba en Barcelona, participando en las acciones que allí se desarrollaron. Pasó después a Sariñena desde donde participó en las acciones que se desarrollaron en Aragón hasta finales de octubre. Por mediación de García Lacalle pasa destinado a los Polikarpov I-15, para lo que se incorpora en el Albacete para desde allí pasar a Madrid. Murió el 16 de noviembre de 1936 al ser derribado en Alcalá de Henares. Ascendido a teniente el 4 de junio de 1937 y a capitán el 31 de enero de 1938.
Roldan Maldonado, Juan. Piloto civil español que fue seleccionado en su día para formar parte de la Expedición «Artabro» al Amazona. El 1 de agosto de 1936, pocos días después de declararse la guerra de España, se presentó voluntario en el aeródromo de El Prat de Llobregat siendo movilizado posteriormente por decreto de 29 de septiembre siguiente de la generalidad, con el empleo de alférez, pasando destinado a la recién creada Escuadrilla «Alas Rojas», en la que operó seguidamente sobre el frente de Aragón desde el aeródromo de Sariñena. El 16 de septiembre, Roldán pasó al frente Cántabro formando parte de una patrulla de bombarderos CASA/Breguet 19 y la protección de un caza Hispano/Nieuport Ni-52, empezando a operar al día siguiente sobre los objetivos de Villarreal y Vitoria. En noviembre, a la llegada a Bilbao de los Polikarpov I-15 «Chatos», fue destinado a la Escuadrilla «Vasca» que se formó en Lamiaco, con la que combatió durante la ofensiva gubernamental sobre la capital alavesa y en defensa de los puertos del Cantábrico, en uno de cuyos servicios resultó gravemente herido en combate contra los He-51 el 4 de enero de 1937. Parece que al intentar aterrizar sobre una ladera del monte Artiñano, en las proximidades de Cebeiro perseguido por los biplanos alemanes, su «Chato» tropezó con un cercado de espino estrellándose a continuación contra un árbol. Fue el primer aviador que cayó en combate en el norte a los mandos de un Polikarpov I-15 «Chato». (http://www.errepublika.org/aviadores_republicanos.htm).
Ruiz Ramos, Pedro. Detenido el 4 de noviembre de 1936 en la ermita de Santa Quiteria de Tardienta y luego trasladado al aeródromo de Sariñena, donde permaneció unos 20 días en calidad de detenido, siendo trasladado a Barcelona donde le tomaron declaración.
Sainz de Recuenco, Reyes Antonio. Natural de Mohorte, Cuenca, el 6 de enero de 1910. De acuerdo con ADAR, ingresó en la Escuela de Mecánicos de Cuatro Vientos el 11 de marzo de 1930, especializándose como Mecánico el 29 de octubre de 1932. «Durante la Guerra perteneció al Grupo de Hidros N.º6 en Los Alcázares; al Grupo 21 de los “Moscas” en Sariñena, Albalatillo, La Cenia, Bujaraloz, Caspe, Sagunto y otros diversos Centros».
Circular Diario Oficial núm. 222 del 4 de noviembre de 1936 del Ministerio de Marina y Aire, en cumplimiento de la O.C. de 5 de mayo de1936 (Gaceta de Madrid Núm. 219): «Se resuelve conceder el ascenso al empleo de sargento, con la antigüedad de 19 de julio de 1936» (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Orden Circular de la Gaceta de la república núm. 326 del 21 de noviembre de 1936: «Para dar satisfacción moral a los individuos del cuerpo de Mecánicos de aviación, que tanto se ha distinguido en los trabajos de su especialidad, demostrando su adhesión al Régimen, se resuelve conceder el ascenso a Brigada del arma de aviación, con la antigüedad del 1 de octubre de 1936» (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire)
Circular de la Gaceta de la república núm. 83 del 24 de marzo de 1937: «Se resuelve ascender a teniente mecánico de aviación» (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
«Su último lugar de destino fue la Escuela de Pilotos de Caza en El Carmolí (Murcia), donde tuvo como Jefe inmediato a D. Isidoro Giménez. Finalizó la contienda con el grado de Teniente.» Fue juzgado por el delito de Auxilio a la rebelión y condenado a tres años de prisión correccional en 1939. El 5 de octubre de 1939 consta orden de puesta en libertad de la prisión de Murcia. Juzgado signatura 2843 (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Salueña Lucientes, Antonio. Natural de Fuendetodos (Zaragoza), nació en 1898 y fue conocido como «El Pintamantas». Piloto de la aviación militar, escapó a zona republicana disfrazado de campesino, mientras su mujer, suegro y otros familiares fueron detenidos. Fue acusado en Zaragoza de haber sido el piloto que bombardeó El Pilar. Voló en los primeros meses en Breguet y posteriormente mandó una escuadrilla de Natachas. En 1938, siendo ya mayor de aviación se integró en la escala de mando del Grupo 28, de los «Delfín». Se exilió en la URSS, con su mujer Eloísa, a la que pudo liberar mediante canje. Falleció en la URSS en 1959.
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Silue Navarro, Manuel. Miliciano de Hospitalet de Llobregat, destinado al aeródromo de Sariñena, falleció en torno a septiembre de 1936. La noticia aparece en el Diario de Barcelona del 5 de septiembre de 1936, destacando que fue enterrado en Sariñena y desde su ciudad natal se le trasladaron flores. Manuel perteneció a la U.G.T. y al Partit Republicá d´Esquerra. (Manuel Silué Navarro. Un camión de flores a Sariñena).
Silverio Jiménez, Amador.«El Dibujante». Natural de Madrid, del 12 de febrero de 1909. Piloto, teniente de aviación, gran dibujante y caricaturista, ilustrador de los manuales de vuelo de 1932, ascendió a mayor durante la guerra civil española y fue destinado a Asturias, donde estuvo a los mandos del segundo caza Aieuport Ai-52. Tras la guerra estuvo exiliado en Londres durante la segunda guerra mundial. Amador Silverio fue conocido como “El dibujante” (La guerra en el aire, en Asturias durante los tres primeros meses de la Guerra Civil. Víctor Luis Álvarez Rodríguez).
Singla Nadal, Pedro. Barcelonés nacido en 1941, soldado de aviación. Llegó al aeródromo de Sariñena a primeros de agosto de 1936, del aeródromo del Prat. Como cabo del aeródromo de Sariñena formó una columna con fuerza de aviación que estuvo destacada en el sector de Albero Alto. Nombrado sargento, en noviembre del 37, fue destinado a la D.C.A. en Lérida, donde permaneció como sargento hasta que ingresó en la escuela de capacitación de Sabadell. Ascendió a teniente y en 1941 su caso fue sobreseído provisionalmente.
Orden Circular de la Gaceta de la república núm. 348 del 13 de diciembre de 1936: «Se resuelve conceder el ascenso al empleo de Sargento, con la antigüedad de 1 de octubre de1936.» (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Orden del Ministerio de defensa, Diario Oficial núm. 21 del 25 de enero 1938: «Como consecuencia de los exámenes para ingreso en el curso de capacitación de sargento del arma de aviación, para el empleo inmediato, dispuesto por O.C. de 12 de noviembre de 1937 (D.O. Núm. 274), se resuelve se publique la relación de dicho empleo aprobado, debiendo efectuar su incorporación el 1 de febrero de 1938 a las 8h de la mañana en la Escuela correspondiente para dar comienzo a las enseñanzas del curso referido.» (ADAR. Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Stepanovich, Evgeny Nació el 22 de mayo de 1911 en Moscú y falleció el 4 de septiembre de 1996 en Moscú. Ingresó en aviación en 1932. Fue Comandante Voluntario Soviético, piloto de Polikarpov I-15 Chato. Llegó a España el 20 de agosto de 1937 hasta el 27 de julio de 1938. Formó parte de la 1ª Escuadrilla de Chatos, de la que fue jefe de escuadrilla desde noviembre de 1937 hasta el 17 de enero de1938 en que fue derribado sobre ojos Negros (Teruel) y hecho prisionero en la prisión de Salamanca donde coincidió con Chercasov. Fue canjeado, regresando a la URSS el 27 de julio de 1938. Fue condecorado con la orden de la Bandera Roja el 10 de noviembre de 1937 y nombrado Héroe de la Unión Soviética el 29 de agosto de 1939. Fue conocido por aplicar la técnica del «Tarán» que posteriormente aplico también Andrés Fierro Menú. Tras su liberación y de vuelta a la U.R.S.S. continuó sirviendo en el Ejército Rojo. (Fuente Ícaro núm. 57 extracto testimonio de Juan Lario).
Til Aso, José. Párroco de Albalatillo.
Arturo morera señala como algunas de las personas de Albalatillo y Sariñena ayudaron en los trabajos de habilitación del aeródromo y se incorporaron al personal fijo de Aviación. Es el caso del cura de Albalatillo José Til Aso, el cual fue destinado a un trabajo administrativo, tal y como cuenta el ingeniero Juan J. Maluquer, como caso anecdótico, la incorporación a la Aviación: Parece ser que el cura Don José temió ser fusilado en los primeros días de la guerra civil, por lo que se refugió en el campamento y allí encontró el acomodo y protección que le prestaron los mando; comunistas de Alas Rojas. También protegieron a alguna que otra persona de Sariñena que temía ser perseguida o denunciada por sus ideas políticas afines a las de la sublevación franquista.
Víctor Pardo Lancina (Vademécum de la contienda) recoge como Til Aso «Huía del comité de su pueblo que había quemado la iglesia y le obligaba a casarse con su casera, fue empleado por el comandante Reyes en el servicio administrativo del campo de aviación, otorgándole de este modo su protección y ayuda. ¡Lástima que no escribiera las vicisitudes de su estancia en el aeródromo! Allí, se daba la paradoja de que Alfonso de los Reyes oficiaba bodas civiles de las que era secretario y notario el cura José Til Aso.»
También es citado por Manuel Conde López, Memorias de un médico militar, En el servicio administrativo del campo, trabajaba el cura de Albalatillo «Don José», que había sido recogido por «Alas Rojas» para protegerlo de los Comités de los pueblos vecinos. En un principio, lo querían fusilar, pero le perdonaron pues «Don José» era uno de los pocos que sabían escribir en el pueblo. Le nombraron secretario del Ayuntamiento. Pero le exigieron que se casara con su ama de llaves, pero como no estaba de acuerdo se fugó del pueblo y se refugió en el campo de Aviación. Esto le salvó la vida y vivió los azares de la guerra y en 1940 volvió a ser nuevamente el cura de Albalatillo.
Apolo M. Ferry lo describe como «tiene bien cumplido el medio siglo y parece una reproducción animada del admirable retrato de Goya realizado por Vicente López.» Parece ser que hasta hace pocos meses del comienzo de la guerra fue párroco de la estación de Sariñena «Humilde cura rural, su vida fue una lucha cruenta contra la injusticia de los jerarcas de la Iglesia.»
Apolo recogió la figura de José Til Aso en un artículo «Huesca, al alcance de la mano. La gesta del pueblo catalán» publicado en Mi Revista el 15 de marzo de 1937. A modo de entrevista cuenta como los grandes señores de estas tierras le perseguían sin piedad porque se negaba a ejercer su ministerio en sus palacios: «El pueblo es quien me paga y yo doy misa para él. El que quiera oírla que madrugue y acuda a mi iglesia. Yo no tengo otro señor que mi Señor, ni otros hermanos que mí pueblo.»
«El cura Til de Aso se enfada conmigo porque le llamo don José.—Ahora que hemos logrado la igualdad que yo he predicado toda mi vida, no quiero ningún tratamiento.»
Naturalmente en su casa reinaba la miseria. A pesar de todo repartía limosnas y venía sosteniendo una escuela. Sus discípulos le adoraban porque había hecho de su enseñanza un placer, y «porque apenas les enseñaba el catecismo. Con estos antecedentes, no hay que decir que el pueblo entero garantizó la vida del pobre curita rural al sobrevenir los trágicos sucesos de la sublevación fascista.»
—Mira, compañero, hasta qué punto puede advertirse la traición de estas gentes— Dos días antes de producirse la sublevación se trasladaron a Zaragoza buena parte del curato provincial. A mí nadie me advirtió de nada. En mí no tenían confianza, porque no iba a la capital a rendir pleitesía al arzobispo. Y me hicieron el gran favor de dejarme con los míos. Si por azar hubiera de caer en sus manos, preferiría suicidarme.
El artículo señala que una hermana y a una cuñada suyas las fusilaron los fascistas en un pueblo cercano, «porque se vieron precisadas, para poder vivir, a vender algunas aves de corral. El mando fascista había requisado toda la volatería, y esta falta inocente fue castigada con la muerte.»
Su hermana, María Til Aso, natural y/o domiciliada en Gurrea de Gallego (Huesca) falleció en Losanglis (Huesca) 6 de diciembre de 1936, a los 57 años de edad, la causa de su muerte fue por heridas de guerra. (Con nombres y apellidos).
De la última, María Til Aso disponemos de pocos datos. Natural de Gurrea de Gállego (Huesca), viuda, de 57 años y profesión sus labores. Fue asesinada en 1937 en la localidad oscense de Losanglis. Según consta en su partida de defunción, “murió por heridas de guerra”. Su expediente de Responsabilidades Política tiene como fecha de inicio el año 1937, y de final 1940.
María Til Aso, Antonia Rubio Rupérez y Emilia Serrano Forniés fueron asesinadas sin juicio previo. Serán los propios expedientes los que nos muestren mejor cual fue el procedimiento seguido por los tribunales y como se llegó a las sentencias.
AHPZ Sección Jurisdicciones Especiales – Expedientes de Responsabilidades Políticas signatura J/005572/000088 de María Til Aso. Solicitado el expediente al AHPZ para su estudio, y a pesar de conocerse su signatura, fue imposible su localización.
“La cárcel de mujeres” Predicadores: Legislación y represión (1939-1955) Rosa María Aragües Estragués. Licenciada en Geografía e Historia
Torres Agut, Jaime. Piloto sargento, citado por Antonio Rafales Gil (Aviación Republicana en Sariñena en 1936).
Orden del Ministerio de Marina y Aire: Gaceta de la república núm. 84 del 25 de marzo de 1937: «Se resuelve conceder el título de Piloto Militar de Aeroplano y el empleo de sargento de aviación, con la antigüedad de 17 de marzo de1937″. (ADAR).
Circular del D.O núm. 170 del 16 de julio de 1937 del Ministerio de Defensa Nacional: «Se resuelve que el sargento cause baja en el arma de aviación». (ADAR).
Vila Guillaumes, José. Mecánico, sargento de la aviación que alcanzó el grado de teniente en el aeródromo de Sariñena. Natural de Castellfollit de la Roca, fue considerado “desconocido” por las autoridades franquistas de Sariñena a solicitud de información por parte del Ministerio del Aire en abril de 1941.
«Procedencia anterior a la Guerra Civil: fuente: el escalafón del Arma de Aviación militar situación al 1 de enero de 1936, Según escala provisional publicada en la O.C. de 27 de diciembre de 1933 (D.O. Núm. 305) Sargento perteneciente al Cuerpo de Mecánicos, destinado a los servicios de instrucción de cuatro vientos. Según orden del Ministerio de Marina y Aire: Diario Oficial núm.219 del 31 de octubre de 1936, se resuelve ascender al empleo de Brigada de Aviación.» (ADAR).
Orden Circular de la Gaceta de la república núm. 326 del 21de noviembre de1936: «Para dar satisfacción moral a los individuos del cuerpo de Mecánicos de aviación, que tanto se ha distinguido en los trabajos de su especialidad, demostrando su adhesión al Régimen, se resuelve conceder el ascenso a Teniente del arma de aviación, con la antigüedad de 1 de octubre de1936.»
Orden del Ministerio de Marina y Aire, Gaceta de la república núm. 121 del 1 de mayo de1937: «Quede rectificada en lo que respecta a la antigüedad de 19 de julio de 1936 para el empleo de teniente». (Juzgado signatura 5372. Archivo Histórico del Ejercito del Aire: Procedimientos de la justicia militar contra el personal militar que luchó en la aviación republicana durante la Guerra Civil).
Fue juzgado en 1941 por Auxilio a la Rebelión sentenciado a 3 años de prisión menor (ADAR. 106 páginas. Brunete en la Memoria: Signatura: AHEA -DOC. 60 – SOBRE 5 – PG. 9 | 4 DIC. 1937 | Ocupación: Teniente – Escuela De Vuelos (#1390). Archivo Histórico del Ejército del Aire).
Vilella Vallés, Antoni. Mecánico de las Fuerzas Aéreas de la República Española, trabajó en la Cuarta Escuadrilla del Grupo 26 con aviones de caza, conocidos como Chatos, siendo destinados durante la guerra a los aeródromos de Sariñena y El Toro. Ha sido presidente honorario de la Asociación de los Aviadores de la República (ADAR).
Yakushin, Mijail N. Piloto ruso de Chato. Nació en 1910. Llegó a España el 31 de mayo de 1937 actuando con la 1ª Escuadrilla de Chatos. Operó en la Patrulla de caza nocturna formada bajo la 1ª Escuadrilla de Chatos, llegando a ser el jefe de la Patrulla nocturna.
Derriba la noche del 26 de julio el Ju-52 de la Legión Cóndor tripulado por el teniente Leo Falk y los suboficiales Walter Brötzmann, Fritz Berndt, August Heyer y Georg Ubelhach. Regresó a la URSS el 15.11.37. (http://www.errepublika.org/).
Reus. Han estado destinados al campo de aviación de Sariñena diversos compañeros nuestros que habían vuelto del frente de Aragón con permiso temporal.
Diario de Barcelona, 4 de febrero de 1937.
Sariñena (Huesca), agosto de 1936. Agencia EFE. Un piloto, (no identificado), de un Nieuport 52.
Célebremente conocido como «El Cucaracha», Mariano Gavín Suñen es el gran bandolero monegrino de la mitad del siglo XIX. Hijo de Manuel Nicolás Gavín Ariño e Ignacia Suñén Casamayor, nace en Alcubierre en 1838 y muere a manos de la guardia civil el 28 de febrero de 1875, en el corral de l ´ Anica, cerca del poblado de Peñalbeta (Lanaja), a los 37 años de edad.
Mariano Gavín Suñen. Ilustración Cruz Salvador.
Mariano Gavín Suñen es jornalero, mozo de mulas y carbonero. De familia de artesanos caldereros, su padre Manuel Nicolás Gavín Ariño se casa en Alcubierre en 1832 con Ignacia Suñén Casamayor. Tras la muerte de Ignacia Suñén, Manuel Nicolás Gavín contrae matrimonio con Joaquina Campo, con quien tiene su segundo hijo, también llamado Mariano, Mariano Gavín Campo. El hermanastro del Cucaracha nace en 1864 y fallece en 1942 y trabaja en el antiguo oficio familiar de caldereros. Familia de orígenes humildes, está lejanamente emparentada con una familia adinerada de Alcubierre, circunstancia que proporciona a Mariano Gavín Suñen ingresos extras mientras se encuentra sin trabajo.
El linaje de los Gavín
Mariano Gavín Suñen pertenece al linaje de los Gavín, familia con orígenes nobles. El linaje lo desarrolla Santiago Broto Aparicio en «Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés» publicado en el Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013. Una familia de orígenes montañeses que arraiga profundamente en el lugar monegrino de Alcubierre.
Los Gavín de Alcubierre descienden del linaje aragonés Gavín, del mismo pueblo de Gavín, donde tuvieron antiguo casal. Es uno de los 30 linajes de la Villa de Biescas que formaron parte del ejército del rey Pedro I de Aragón tomando parte en la conquista de la ciudad de Huesca en el año de 1096: “recibiendo, en premio a su destacada y fiel colaboración, el Privilegio de Infanzonía que les concedió dicho monarca, al que sumaron otro otorgado por Alfonso I, tras la notable actuación de aquellos en la toma de Zaragoza en 1128, ambos ratificados posteriormente por Juan I en 1390 y por Juan II en 1461.”
Los Gavín de Alcubierre descienden de la rama de Mediano desarrollada a través de José Gavín, procedente de la casa solar de Biescas quien traslada a Mediano su residencia: «junto a Francisco-Antonio Gavín Mavilla, y otros parientes de su mismo apellido, presentaron pruebas documentales de ser poseedores de la noble condición de hidalgos en la Real Audiencia de Aragón, la que les reconoció sus derechos expidiéndoles Firma posesoria en 1697» (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).
Juan Gavín baja de Mediano a Alcubierre en el siglo XVI, donde funda casa solar y contrae matrimonio con Pascuala Escuer en 1587. Fruto de aquel matrimonio nace Pedro Gavín Escuer, casado con Ana de Tubo. Les sucede su hijo Pedro Nicolás Gavín y Tubo, nacido en 1618, sexto abuelo de nuestro personaje Mariano Gavín Suñen, es decir tatarabuelo de su tatarabuelo. Pedro Nicolás se casa con Isabel Seral y tienen dos hijos Gregorio y Pedro Nicolás bifurcando la rama de los Gavín de Alcubierre.
Gregorio Gavín Seral contrae matrimonio con María Azón. Uno de sus hijos, Miguel Gavín y Azón, se casa dos veces: una con Josefa Ariño, de la que nació Miguel; otra, al quedar viudo de la anterior, con María-Francisca Sierra, que fue madre de Antonio, Eusebia y Josef, todos ellos firmantes de la demanda de reconocimiento de su hidalguía formulada ante la Real Audiencia de Aragón, obteniendo sentencia confirmatoria de la misma y la correspondiente Ejecutoria de Infanzonía en 1797; y además volvieron a probar, de nuevo, su nobleza contra el Conde de Sástago, Señor temporal de Alcubierre, en la Corte del Justicia Aragón que la confirmó en 27 de septiembre de 1801 (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).
Pedro-Nicolás Gavín Seral, del que conocemos su esposa llamada Gracia Suñén, madre de Pedro y Francisco. Pedro Gavín Suñén, que a la muerte de sus padres se hizo cargo de los bienes familiares, Contrayendo esponsales con Martina Laceras, de la que tuvo numerosa sucesión. Francisco Gavín y Suñén, que en su mayoría de edad contrajo matrimonio con Gracia Casamayor, siendo ambos progenitores de José y Benito. José Gavín y Casamayor, que, al igual que su descendencia, han permanecieron a lo largo de su vida en la villa de Alcubierre. Benito Gavín y Casamayor, con motivo de su casamiento con Teresa Acín trasladó su residencia a la ciudad de Huesca, y de ellos fueron hijos Benito y Francisco. Benito Mª Gavín y Acín, que cursó estudios eclesiásticos graduándose como Doctor en Cánones. Francisco Gavín y Acín, quien estableció su casa solar en la casa del Coso Bajo esquina a la calle de Sancho Ramírez, en la ciudad de Huesca, en cuya fachada colocó su escudo grabado en piedra- hace algunos años desaparecido- y tuvo que probar de nuevo para ello su Infanzonía, presentando la Ejecutoria ganada por los suyos en 28 de noviembre de 1797, ante el Ayuntamiento oscense (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).
De esta última rama desciende nuestro personaje Mariano Gavín Suñen: «Fue célebre bandolero con fama de persona generosa y altruista, que realizó sus hazañas por los montes monegrinos de cuya topografía era buen conocedor» (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).
Los Gavín-Suñen, familia humilde
A pesar de sus orígenes, la familia Gavín Suñen era una familia humilde, de artesanos caldereros. De acuerdo con Alberto Lasheras, el padre de Mariano, Manuel, era calderero: «Probablemente lo fuera su padre ya que los trabajos artesanos era una actividad que pasaba de generación en generación. Así, Mariano Gavín Campo siguió con la tradición familiar y fue también calderero.»
Como casi todos los de su época, Mariano no debe de ir a la escuela, o más bien poco. No es una persona formada, afirma Alberto Lasheras, casi no está en la escuela y apenas sabe escribir: «Le costaba mucho escribir, por eso las cartas de secuestros y extorsiones no las debía de escribir él, debía ser alguien con un poco más de formación.» Por ello debe de verse obligado a trabajar, a muy pronta edad, en diversas faenas, lo que con el tiempo, para un jovencísimo Mariano Gavín Suñen, no es de agrado trabajar por los escasos jornales que en aquellos tiempos pagan.
Lapida de Mariano Gavin Campo. Fotografía de Alberto Lasheras Taira.
Como curiosidad, a Mariano Gavín Suñen se le atribuye la conducción de caudales a Huesca, por encargo de un conocido recaudador de contribuciones. Circunstancia que cobra sentido con la historia del recaudador de contribuciones que recoge el investigador alcoberreño Alberto Lasheras. Al parecer, por el monte de Robres, un recaudador sorprende al Cucaracha y a dos miembros de su banda en plena siesta. Los tiene a tiro durante buen rato hasta que despiertan, cuando les recrimina y pone en evidencia su descuidada siesta. Con aquella hazaña, el recaudador se gana la confianza, protección y escolta de la banda del Cucaracha.
La figura del bandolero
«De cazador a ladrón, no va más que un escalón.»
Rafael Andolz.
Mariano Gavín Suñen nace en una época muy complicada, casi al final de la primera guerra carlista (1833-1840) y vive las dos sucesivas guerras carlistas: «No hay una descripción clara, pero Mariano Gavín debió de ser una persona desconfiada, recelosa, (desconfiaba hasta de la comida que le daban) y violento (dar un trabucazo a una persona cerca, secuestrar, cortar la oreja a una persona.. son síntomas, indicios de crueldad muy importantes). En fin, es una personalidad desarraigada, temerosa de todo lo que pasaba alrededor, celoso (dicen que su mujer se entendía con un vecino que más tarde apareció muerto en condiciones violentas)… una persona muy complicada.»
Muchas son las leyendas que cuentan del Cucaracha, algunas trágicas y otras de solidaridad con el pueblo. Algunas tratan como defiende a los jornaleros del patrón, exigiendo mejoras y amenazando con represalias si no cumplen sus reivindicaciones y otras como ladrón y asesino. Rafael Andolz recoge al bandolero presentándose ante los jornaleros y, tras escuchar sus reivindicaciones, no duda en enviar notas a los amos exigiendo comida y vino abundante para sus criados. Visiones románticas que contrastan con una realidad violenta y cruel, en una época de hambre y miserias que obligaban a la picaresca, al bandolerismo y al crimen para poder sobrevivir. Después de todo, eran los ricos a quienes podía robar y a los pobres, por sus muchos favores y servicios de encubrimiento, espionaje, abastecimiento y, de alguna manera, protección, a quienes podía dar. Así, el Cucaracha se gana la complicidad del pueblo más humilde y forja su gran leyenda de bandolero romántico que roba a los ricos y a los pobres da.
«Por Los Monegros siempre se han oído escuchar muchas historias sobre el bandido Cucaracha: a los abuelos, a los vecinos, a las personas mayores… Incluso, cuando de crío iba jugando por los alrededores del pueblo, por los campos, siempre salían las historietas del Cucaracha. El fenómeno del bandolerismo es muy antiguo, ya Felipe II creó una red de de penales y guardias contra el bandolerismo en el siglo XVI.»
«Unos lo ven por su lado romántico, que robaba a los ricos para dárselo a los pobres y otros lo ven como un asesino.» Aunque sin duda, para Alberto Lasheras, el bandolerismo obedece a un instinto de supervivencia en una época de pobreza, desigualdades e injusticias.
“Ni el bandolerismo es siempre un pobre que se rebela contra los ricos, ni es un hombre que tiene instintos insatisfechos de capitalista. El bandolero es algo más complejo.”
Julio Caro Baroja (1914-1995).
No obstante, la trayectoria del bandido Cucaracha es corta, explica Alberto Lasheras, son cinco años de 1870 a 1875, pero llena de intensidad y de acciones muy trágicas. Alberto no quiere desmitificar la figura del Cucaracha, pero no cabe duda que su carrera está llena de asesinatos, extorsiones, secuestros, robos… y de toda clase de fechorías: «Todos estos bandoleros del siglo XIX eran extremadamente violentos y sin embargo es curioso como la memoria popular lo recoge como auténticos héroes. Eso es una contradicción que vemos, no solamente con Cucaracha sino con otros bandoleros de esa época.»
Las primeras aproximaciones al bandido Cucaracha
Aunque la figura del Cucaracha ya había suscitado el interés del escritor José Millán Astray en 1918 o de Felipe Alaiz en 1933 “Mariano Gavín, El guerrillero que murió una vez” es Rafael Andolz el primer refundador de la historia y vida del bandido Cucaracha. De esta manera, Rafael Andolz publica en 1982 “El Bandido Cucaracha y Puchaman de Lobarre” (Biografías aragonesas), recogiendo abundantes testimonios. Un trabajo minucioso que aporta gran detalle, de personajes, informantes, fechas, toponimia… donde, además presenta datos de partes de la guardia civil, partidas de defunción y diferentes noticias del momento.
Actuación de los Titiriteros de Binéfar en las fiestas de Sariñena, san Antolín 1990.
No mucho más tarde, los titiriteros de Binéfar realizan una profunda investigación sobre el personaje, con motivo de su obra «El bandido Cucaracha» estrenada en 1989. La obra de títeres recorre gran parte de Aragón, hasta su última actuación en el año 2018 en La Casa de los Títeres de Abizanda. «Un espectáculo que marcaría la trayectoria de la compañía entre otras cosas en lo tocante al uso de música tradicional, a la combinación de títeres y presencia actoral y a la combinación de diversas técnicas de títeres».
Actuación de los Titiriteros de Binéfar en las fiestas de Sariñena, san Antolín 1990.
Igualmente reseñable es Arturo Morera, investigador sariñenense, quien realiza una extensa recopilación de noticias publicadas en la época que recoge en varios escritos en la revista “Quio de Sariñena y Los Monegros”. Los escritos, titulados «Cucaracha, Nasarre y Noguero, dos rebeldes y un bandolero» son un trabajo encomiable que también sirve de base para el presente relato y que contextualiza perfectamente la época.
El Bandido Cucaracha – Los Titiriteros de Binéfar.
El Cucaracha, el alias
El apodo de «El Cucaracha» tradicionalmente se ha asociado a su constitución de baja estatura, flaco, de piel morena y siempre vestido de negro. Responde a la formación típica de apodo o mote aragonés, que de forma irónica, sarcástica y/o socarrona pone en evidencia un aspecto físico o de carácter, resaltándolo, poniéndolo en valor e incluso ridiculizándolo. Así, atendiéndonos a la fidelidad de la tradición oral, el alias de «Cucaracha» responde simplemente a su constitución: de baja estatura, flaco, de piel morena y siempre vestido de negro. Una versión que los mayores de Alcubierre siempre han conocido y reconocen como autentica.
No obstante, Rafael Andolz explica su sobrenombre a través de una simpática anécdota que curiosamente es la versión que más ha trascendido. Pues al parecer, un jovencísimo Mariano Gavín Suñen es reclamado para cantar y bailar los famosos versos de «La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…» llevando por ello a nuestro personaje a ser apodado como el «Cucaracha». Sin duda una bonita versión que ha ahondado en los aires revolucionarios de nuestro personaje y en afianzar su leyenda romántica de bandolero.
Esto es debido a que estos versos se popularizaron con la revolución mejicana en 1910, respondiendo, a priori, a una fecha muy posterior a la muerte de Mariano Gavín Suñen. Aunque el origen del mote a raíz de la tonadilla «La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…» es difícil de contrastar debido principalmente a la falta de concreción del origen y época de los versos citados. De alguna manera, llevan a poner en duda el planteamiento aportado por Rafael Andolz, resultando confuso a pesar del riguroso trabajo que Rafael Andolz lleva a cabo recogiendo la vida del Cucaracha a través de numerosos testimonios y documentación con gran detalle y precisión.
Andolz aporta únicamente los dos primeros versos de la famosa estrofa: “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…”. La primera referencia encontrada, de estos primeros versos, viene de la mano de Rafael Sánchez Escobar, periodista de Veracruz que se ganaba la vida tocando el piano. De ideologías revolucionarias, tocaba el piano en las cantinas de Monterey. El 24 de abril de 1914, un militar revolucionario lo requirió para amenizar a su tropa para lo que Rafael Sánchez Escobar tocó una canción que le cantaba su madre, una tonadita que así decía: “La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque le falta, porque le falta cuartilla para almorzar”. La canción de estribillo pegadizo pronto coge fama entre las fuerzas dedicándola al presidente Victoriano Huertas, alcohólico, gran consumidor de marihuana y cojo “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar; porque no tiene, porque le falta, marihuana que fumar”.
La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar; porque no tiene, porque le falta la patita de atrás.
Por lo tanto, la duda lleva a plantear diferentes hipótesis sobre su curioso y peculiar apodo. En está dirección apuntan José Antonio Adell Castán y Celedonio García Rodríguez en su artículo «El Bandido Cucaracha y la Cucaracha«, en el mismo proponen su origen puede resultar de la vieja melodía popular de «La Cucaracha», una versión de un viejo corrido español que, en sus distintas versiones, puede ser origen del sobrenombre de «El Cucaracha».
«¡Ay, que me pica! ¡Ay, que me araña!, con sus patitas la cucaracha.»
Así, quizá, un jovencísimo Mariano Gavín, bailase la canción de «La Cucaracha» en los descansos de las faenas del campo, animando a los jornaleros y haciéndose, para siempre, popularmente conocido como «El Cucaracha».
El Cucaracha bailando. Ilustración Cruz Salvador.
Alberto Lasheras plantea una segunda hipótesis: «De los muchos trabajos que realizó Mariano de joven, porque ya de crío con ocho o nueve años ya se iría a hacer de pastor, de rebadán o repatán, fue hacer carbón vegetal en la sierra de Alcubierre. Los que trabajaban de carboneros siempre iban tapados, tiznados, parecían cucarachas y de hecho los llamaban los Cucarachas. El era pequeño, muy moreno, vestía de negro, no sé si era la moda de la época, además tiznado, pues no había otra.»
También Alberto Lasheras señala que el término «Cucaracha», en aquella época, aparece recogido como un insulto, como un ladrón y asesino. Lo que nos puede dar la idea a que puede responder el apelativo de «El Cucarcha».
Curiosamente, el termino «Cucaracha» fue empleado para designar a los «moros» en algunas de las representaciones de «moros y cristianos» por sus copiosas barbas negras. Hipótesis que puede tener su importancia debido a ser elemento esencial en el desarrollo de los Dances monegrinos.
Matrimonio con Jobita Amador
El 26 de marzo de 1862, Mariano contrae matrimonio con Jobita Amador. Su acta de registro de matrimonio consta en el archivo diocesano de Huesca, aunque solamente aparece en duplicado. Así, Mariano Gavín Suñen contrae matrimonio con «Jovita» Amador, de 23 años, soltera de Alcubierre, el 26 de marzo de 1862. Como párroco ejerce Mosén Bonifacio Gabarre y los padrinos son Cristóbal Alvira y Antonio Ramón. Aunque Jobita o Jovita algunas veces aparece como Julita en la tradición oral (Andolz, Rafael). Tal vez se pueda proponer que Jobita pueda provenir de Jacoba, de todas maneras, la forma Jobita la aceptamos con la letra «B» al corresponder con su forma aragonesa.
Uno de los testigos, Antonio Ramón es uno de los grandes propietarios de Alcubierre en cuya casa trabaja el padre de Mariano Gavín Suñen.
Viven en Alcubierre, en la calle Terrero número 28. El matrimonio no llega a tener descendencia y tampoco dejan testamento. Tras la muerte de Mariano Gavín, Jobita contrae matrimonio con un hombre de Villamayor, quien al parecer le presupone a Jobita una gran fortuna oculta. Pero en realidad, la pobre Jobita no tiene ni un real.
Blanca Mené Ester en el blog «Costumbres de Alcubierre» recoge el testimonio de un descendiente del Cucaracha: «Yo todavía llegue a conocer a una sobrina nieta suya: Damiana «la calderera». Creo que tenía un «negocio» de destilación de orujo…será qué…el estar sólo un poco al margen de la Ley sea genético». Damiana era la hija de Mariano Gavín Campo, el hermanastro del Cucaracha.
Una sierra bandolera
La sierra de Alcubierre, a lo largo de su historia, se ha caracterizado por ser territorio de bandoleros y así ya lo refleja Henrique Cock en su relación del viaje hecho por Felipe II en 1585: «Un poco después de comer, viniendo á un pueblo mediano que se dice Alcubirre, comí. Este pueblo da nombre á las sierras que tiene cerca, y un buen rato del pueblo se pasa un puerto, donde los bandoleros suelen hacer mucho mal. Mas habiendo dexado el puerto, se dexa más adelante Lusiñana, pueblo á mano derecha del camino, y venimos por medio de Perdiguera y Villamayor hasta á Çaragoça» (Relacion del viaje hecho por Felipe II, en 1585 à Zaragoza, Barcelona y Valencia / escrita por Henrique Cock, Notario Apostolico y Archivero de la Guardia del Cuerpo Real. 1585).
«El Cucaracha», el bandolero
Mariano Gavín se “echa p´al monte” en 1864, a los veinticuatro años de edad, junto a su amigo Juan Ardid Jordán, huyendo de la miseria y convirtiéndose en la figura más destacada del bandolerismo aragonés.
Es un hombre muy peculiar, de piel morena y estatura pequeña, pero con una fuerte presencia que impone temor y que siempre viste de negro: “Cucaracha tiene unos cuarenta años, es delgado, de una estatura casi baja, y carece de toda instrucción hasta el punto de firmar con mucho trabajo” (Diario LA ÉPOCA 12 de febrero de 1875). Desde un principio Mariano Gavín Suñen lleva la vestimenta típica de la época: camisa blanca, pantalón negro, chaleco, zurrón, pañuelo para no ensuciar el cabello y una manta para poder echar un sueño en cualquier lugar.» A su muerte, Mariano es descrito comoseco, delgado, con bigote recortado y mal vestido, al estilo del país (Eco de España, 12 de marzo de 1875).
Por la sierra de Alcubierre se pasea «Cucaracha», siendo un hombre tan pequeño ¡Cuánto respeto que causa!.
El Cucaracha va siempre bien armado: “Lleva ordinariamente dos trabucos, si bien alguna vez se le ve con una escopeta de dos cañones o una carabina Remington” (Diario LA ÉPOCA 12 de febrero de 1875).
Mariano es hombre mujeriego y durante su época de bandolero mantiene relación sentimental con Gregoria Cazcarro. Gregoria es su amante cuando apenas cuenta con quince años, mientras que Mariano ronda los treinta y cinco. A la muerte del Cucaracha, Gregoria se hace con 5000 pesetas, dinero que guarda para momentos difíciles. Lamentablemente, tal y como cuenta Rafael Andolz, aquel dinero queda estropeado por la humedad del escondite hasta que Gregoria lo puede recuperar gracias a su amistad con la familia Bastarás.
En la tradición oral también aparecen testimonios sobre botines perdidos por el monte, aldeas o parideras que, al parecer, más de uno encuentra tras la muerte de Mariano Gavín. Rumores que hacen sospechar de familias que, de forma inexplicable, aumentan rápidamente su patrimonio.
«Una pareja de novios de Robres, recibieron del bandido Cucaracha dos monedas de oro, las fundieron y se hicieron dos anillos de boda.»
Alberto Lasheras
El contexto histórico de aquella época es una España con un clima muy convulso e inestable, en la que se suceden las insurrecciones liberales, republicanas y carlistas. La sociedad monegrina es rural, dedicada a las labores del campo, especialmente al cultivo del secano, y a la ganadería. La mayoría de las gentes trabaja para los terratenientes, en un sistema caciquil que mantiene el poder y la poca riqueza en pocas manos. Una tierra muy seca y árida, de difícil progreso y desarrollo. A estas circunstancias, hay que citar las guerras carlistas, que desestabilizan el país y lo sumen en varias guerras.
Como bandolero vive al margen de la ley, dedicándose al asalto, al robo, la extorsión y el secuestro. Siempre escondiéndose y huyendo de la férrea persecución de la guardia civil, llegándose a acuñar la expresión “Ser más vivo que Cucaracha». Felipe Aláiz destaca su fama de generoso: “Daba trigo a los pobres y no acumulaba riqueza más que para apaciguar el hambre de los campesinos”. Cuenta con un «extenso y bien pagado espionaje» y gasta hasta 3.000 reales diarios en confidencias. De esta forma burla sistemáticamente los intentos de captura y es conocedor de lo más relevante de los pueblos de la redolada «de ocho a diez leguas alrededor«, así como los detalles «más íntimos» de las casas más pudientes. “Su partida es numerosísima y rara vez se le ve acompañado de los mismos cofrades. Tiene mucha sagacidad, talento y habilidad rara para dar los golpes que el proyecta. Pero todo esto sería inútil sin su principal elemento, que es la innumerable corte de espías y asociados que tiene por toda su zona de operaciones. No se fía ni aun de los suyos, que nunca saben dónde duerme, y obliga a comer al primero que le lleva víveres” (Diario La Época 12 de febrero de 1875).
«Por aquella época la gente seguía contando en reales, veinte reales equivalían a un duro. Según Tuñón de Lara, un jornalero ganaría cuatro reales al día, es decir, una peseta.»
Alberto Lasheras.
Algunas casas ricas pagan periódicas cantidades a la cuadrilla del Cucaracha, así se aseguran que no les roben y estar protegidos en sus negocios. Casa Bastaras de Lanaja parece que es una de aquellas casas y durante la época del Cucaracha pueden continuar comercializando con Zaragoza sin el temor a ser asaltados. De hecho, Felipe Alaiz en el artículo «Concepción Arenal, humanista entre serafines» publicado en La Revista blanca (Madrid) del 1 de marzo de1936 habla propiamente de conveniencia: “Otras veces tenían aquellas cuadrillas el favor miedoso de algún cacique como la cuadrilla de Cucaracha en Aragón teñía el favor del cacique Bastarás, de Lanaja.” Además, cuentan que Mariano Gavín mantiene relación con una criada de casa Bastaras, por lo que el Cucaracha no andaría muy lejos.
Cucaracha se convierte en un peligro para las casas pudientes, a la de Juan Ruata en Alcubierre hay que sumar muchas otras por la comarca de Los Monegros y mucho más allá de sus lindes. En el mismo Alcubierre la de José Calvo; en Torralba de Aragón casa Coarasa Paño; en Monegrillo la de Sebastián Peralta; en Farlete Salvador Mata, Mariano Azara y Mariano Doz; en Perdiguera la casa del regidor Faustino Escuer; en La Almolda las de Mariano Casamayor y Mariano Peralta; en Tramaced Martín Panzano; en Ontiñena la de Joaquín Angas; en Pina de Ebro las de Eusebio Laga y Gregorio del Ruste; en Nuez de Ebro la de Lucas Abadía…
«Cucaracha» es un buen hombre, aunque tenga mala fama porque el trigo de los ricos lo reparte entre los pobres.
Permanentemente tratan de capturar al bandolero monegrino, demostrando el Cucaracha una gran astucia e inteligencia para zafarse de las continuas emboscadas, con un especial arte de la distracción. Así sucede al verse sorprendido por la guardia civil mientras duerme plácidamente en una casa. Mariano arroja por una ventana una manta que logra atraer la atención de las fuerzas del orden. Mientras, por otra ventana salta y huye en paños menores el audaz Cucaracha. En otra ocasión, cuando de nuevo son sorprendidos el Cucaracha y su cuadrilla durmiendo en un frondoso soto, disponen a dos hombres veloces a la distracción de la guardia civil a por los que rápidamente se lanzan en su persecución. Mientras, el resto de la banda permanece escondida en lo alto de los árboles hasta que una vez alejadas las fuerzas del orden, con bastante serenidad, descienden y escapan.
Una noche, al presentarse la guardia civil en la casa del amo de Isidro Mairal, colaborador de la cuadrilla, este les esconde en el pajar, burlando una vez más su persecución. Pues, son en numerosas las ocasiones en que le ayudan a escapar o esconder en aldeas, casas, corrales, parideras y demás escondrijos.
«En casa Azara (Félix de Azara y José Nicolás de Azara), en Barbuñales, en el patio de entrada a la casa, había una diligencia que en una de las guanteras de una puerta guardaba una nota escrita a lápiz en la que advertía que cambiasen de ruta porque el bandido Cucaracha está por la zona que deben pasar. La diligencia hacía una ruta hasta Roma.»
Alberto Lasheras.
Las guaridas del Cucaracha
Los bandoleros se esconden por la sierra de Alcubierre, por las diferentes aldeas y parideras que salpican el monte y en las cuevas del alto de San Caprasio.
También por el monte de Jubierre, por el camino del molino del paraje de «El Pedregal», entre las escarpaduras del Paco de Rivadero y el tozal de Colasico, bajo una losa de piedra, en un puntal, que incluso se dice «la cueva cucarachera». Es en aquel cruce de caminos donde se cuenta la historia del zagal a quien el Cucaracha le da trigo para su madre.
Por Castelflorite se refugian en un saliente cerca del pueblo, que hace pocos años se derrumbó, en sus paredes aún se puede observar la coloración negra de las hogueras que allí se hacen.
Otras guaridas responden a la cueva de los Porzanes por Sena y Castejón de Monegros (El bandido más famoso de Los Monegros), los escondrijos por el Sisallar de Villanueva de Sijena, la aldea de Cazcarro por la sierra de Alcubierre, la casa de Angela la Fornera (esposa del hermano Manuel Gavín) en Alcubierre…
Sin embargo, el escondite más importante es una sabina que nadie conoce, salvo su encubridor Francisco Navarro, quien «Allí le llevaba cantidad de información y recogía el dinero que en ella escondía el bandolero«. Quizá, aún permanezca escondido, en la vieja sabina monegrina, el botín perdido del bandido Cucaracha y su cuadrilla
Son muchas las historias que se han ido transmitiendo por los pueblos monegrinos, convirtiendo al bandido Cucaracha en un bandolero romántico, un héroe del pueblo, un bandido de leyenda. Pero a la vez malvado, con asesinatos o castigos, como a uno de Monegrillo a quien le cortan las orejas .
La cuchara del Cucaracha
Estando en una casa cualquiera de Los Monegros, el Cucaracha y algunos miembros de su cuadrilla se dispusieron alrededor de una mesa para comer. Los anfitriones sirvieron un plato de sopa a sus invitados, pero cometieron el error de no alcanzar las cucharas hasta el último comensal, Mariano Gavín Suñen. Este coge el pan y cortándole el currusquer, se sirve de él a modo de cuchara. Al finalizar la comida, el Cucaracha se dirige al resto de comensales y les dice: «ahora para el postre cada uno se comerá su cuchara, para que otra vez se procure de atender como es debido a todos los invitados». Una lección que, a buen seguro, nunca olvidaron los allí presentes.
El ermitaño del santuario de san Miguel de Jubierre, conocido como el Santero, responde a uno de los muchos confidentes del Cucaracha. Por ello es apresado por la guardia civil para ser trasladado al cuartel y realizarle el oportuno interrogatorio. Pero al enterarse el Cucaracha de su captura, sin perder tiempo acude con otros bandoleros para tratar de liberarlo. Finalmente consiguen darle alcance mientras lo conducen a Sariñena, produciéndose un tiroteo en el que resulta muerto el pobre Santero.
Esta historia también se cuenta con la variante del ermitaño de San Caprasio y en Alcubierre se mantiene la expresión «¡Qué pague el santero!», que tal y como explica Alberto Lasheras hace referencia al suceso. A pesar de todo, al final quien acaba pagando las consecuencias es el pobre santero, suceso que queda recogido en la siguiente copla popular:
«Cucaracha y los civiles Tuvieron un tiroteo Ellos bien se divirtieron Pero lo pagó el Santero.»
El Noticiero de Menorca, el 18 de Julio de 1874. Madrid, 12 de julio, De El Imparcial. Dicen de Sariñena al Diario de Avisos de Zaragoza que habiendo sido preso por la guardia civil el ermitaño del santuario de San Miguel en el monte de Juvierre, término de Castejón de Monegros, por cómplice y encubridor del famoso bandido Cucaracha, fueron acometidos los 18 o 20 guardias que lo conducían a Sariñena por una banda de ladrones capitaneada por el mismo Cucaracha, descargando sus armas y trabándose un combate que produjo la muerte del ermitaño, un guardia civil herido y la fuga de los malhechores. (Información aportada por José Antonio Pérez).
El Diario de Avisos de Zaragoza del 11 de julio de 1874 recoge lo siguiente sobre aquellos hechos:
Sariñena a 8 de Julio 1874.
Sr. Director del DIARIO DE AVISOS:
Muy señor mio y amigo: Entre las muchas prisiones llevadas a cabo por el teniente graduado alférez de la guardia civil D. Francisco Bergua, lo fue en la noche última el ermitaño del santuario de San Miguel, en su domicilio, enclavado en el monte de Juvierre, término de Castejón de Monegros, por cómplice y encubridor de la cuadrilla Cucaracha. A cosa de la una de la madrugada lo conducían a esta villa custodiado por 18 o 20 guardias al mando del citado alférez, cuando a poco de haber salido de la Ermita, y en ocasión de pasar por un estrecho desfiladero, han sido acometidos por una banda de ladrones capitaneada por Cucaracha, según se dice, a las voces de muera la guardia civil, soltar el preso, descargando sus armas contra la fuerza pública, y trabándose un pequeño combate hasta que dominada la posición de antemano elegida por los bandidos, se han pronunciado en precipitada fuga hacia el interior de la sierra.
La colisión ha producido la muerte del ermitaño y un guardia civil herido de bala en una pierna. Nada dicen de si Cucaracha ha perdido alguno de los suyos; pero parece que se han hallado rastros de sangre, que hacen presumir lleven algún herido.
Recibido el parte del acontecimiento, se han organizado somatenes de todos estos pueblos; pero no han podido dar con los ladrones, logrando solo la guardia civil coger en una cueva alguna ropa y comestibles.
Siempre se ha hecho temer Cucaracha por su audacia; pero el suceso de que se hace mérito demuestra el encono contra la guardia civil que va aprisionando poco a poco a sus más fieles camaradas. Uno de ellos, que dicen ser el secretario de aquel, se encuentra desde hace unos días en la cárcel de esta villa bastante mal herido en un pie.
Luego hará un año que a pocos pasos donde ha tenido lugar el tiroteo fue atravesado de un balazo el segundo de Cucaracha o sea Villanueva, que vino a morir a estas cárceles. Todos deseamos que el activo alférez Sr. Bergua vaya limpiando al país de los ladrones que privan al honrado propietario de salir a administrar personalmente sus tierras y hacienda.
Nada más por hoy.-Suyo afectísimo, K.
El leñador de Pallaruelo
La historia del leñador del Pallaruelo de Monegros es contada como ejemplo de la gran generosidad que el Cucaracha mantenía con los más débiles. Esta, más o menos, cuenta lo siguiente: «Durante un duro invierno, por el monte de Pallaruelo de Monegros, un andrajoso hombre recogía leñas para calentarse. Al ser encontrado por el Cucaracha y verlo tan desprotegido, este, sin dudar, se quitó la ropa y se la dio.»
El barquero de Pina
El barquero de Pina, recogido por Celedonio García, proviene de un texto de A. Riera publicado en 1903, con el título de “Cucaracha”, revista ilustrada «Pluma y lápiz», Barcelona. La historia la cuenta un antiguo jefe republicano, un tal Fanjul:
«Anduve yo mezclado en la sublevación de Despeñaperros en 1869. Fuimos vencidos. Pude escapar; antes de huir de España quise pasar por mi casa, por Aragón. Un día me avisó el secretario del pueblo que acudía la guardia civil, que me andaba buscando. Tres días después había elecciones en Zaragoza; decidí jugar el todo por el todo y presentarme diputado en vez de huir a Francia. Pero era preciso, ante todo, escapar de los que me perseguían.
Había dado la media noche cuando salí de mi pueblo a caballo para Pina. Había que pasar el río, pero había barca. Es de advertir que en mi comarca me conocen hasta los perros. Aguijé el caballo y al amanecer llegué junto a la barca. Poco antes de llegar a ella salió un hombre de un grupo de árboles. Iba embozado en una manta, cubierta la cabeza con un sombrero del que llevaba bajas las alas. Por debajo de la manta asomaba el cañón de un fusil cuya culata se marcaba junto al hombro.
Se adelantó a mi encuentro y me saludó.
-¿Va usted a pasar el río? -preguntó.
-Sí.
-Pues pasaré con usted.
-Bueno; voy a despertar al barquero.
Le llamó. Salió a los cinco minutos, malhumorado, mascullando maldiciones entre dientes, sin duda por haberle despertado tan temprano. Pero, era el mío, caso que no admitía dilación. De un momento a otro podían aparecer los civiles y yo estaba condenado a muerte. -Ea, pásame pronto, -dije.
-Poco a poco, señor Fanjul, -replicó el pillastre con sonrisa de mal agüero, insolente y burlona a un tiempo. -¿Sabe usted cuánto vale hoy pasar el río?
-No sé.
-Le costará cien duros-. Comprendí la pillada. El maldito sabía que huía. Busqué un arma. No tenía ninguna. Era aquel bandido el más fuerte. Si se empeñaba en no pasarme estaba perdido. Capitulé.
-No tengo los cien duros. Te daré todo el dinero que tengo.
No llevaba más que veinte o treinta pesetas. Se las ofrecí.
-No le paso.
Le di el reloj, que era de plata, la capa.
-No le paso si no vienen cien duros. Vaya a buscarlos. No le podía dar el caballo porque le necesitaba para huir más aprisa. Volver atrás era imposible. Me cegó la ira. Iba a saltar del caballo, cuando el hombre de la manta, que presenciara aquella escena sin decir una palabra, me detuvo con un ademán y avanzando hacia el barquero le preguntó.
-Y por pasarme a mí, ¿Cuánto quieres?
-El precio ordinario.
-No te daré nada. Y pasarás al señor Banjul y me pasarás a mí y nos pasarás tirando de la soga con los dientes.
-¡Oh! ¡Oh! -hizo en tono de mofa el barquero.
Había amanecido. El que hablaba con tanta autoridad se desembozó con rápido ademán, de un revés de la mano levantó el ala del sombrero y empuñó la carabina.
-¿Me conoces? -dijo.
-¡Cucaracha! -exclamó el barquero con terror.
-En carne y huesos.
Temblando como un azogado entró el pasador en la barca. Subimos también nosotros. Iba a coger la soga con las manos el barquero.
-¡Con los dientes he dicho, canalla!
Relampaguearon los ojos del salteador. Obedeció el cobarde. Y con los dientes empezó a tirar de la soga. Era un espectáculo tan tremendo y repugnante a la vez, que no puedo recordarlo sin estremecerme. El miserable temblaba, tenía su cara una expresión como enloquecida; apretaba la cuerda con los dientes, como si mordiera a un enemigo haciendo presa y los ojos, horriblemente dilatados, miraban a Cucaracha. Éste, apoyado en su carabina, inmóvil como una estatua, sin que se estremeciera un solo músculo de su rostro bronceado, sin parpadear, con aquellos ojos que vieran tantas veces la muerte cara a cara, miraba al barquero.
Pasamos. Al saltar, Cucaracha hizo que el barquero me devolviese el dinero, reloj y capa. Di las gracias al salteador.
-Vaya usted tranquilo, -me dijo- ¡buena suerte!
Echo a andar mi caballo. Cucaracha dijo al barquero:
-Si vienen los civiles y nos delatas, te mato mañana.
Volví la cabeza. El bandolero se internaba con paso rápido por entre los árboles de la orilla.
En cuanto a mí, llegué a Zaragoza guiando un carro de trigo. Dos días después tenía el acta. ¿No os parece que la debía más que a los republicanos al pobre Cucaracha?».
El zagal que iba a moler al molino, «El Cucaracha quita el dinero a los ricos y se lo da a los pobres».
Cucaracha asaltando a un zagal en su borrico Ilustración Cruz Salvador
La historia del zagal que iba a moler a molino es la más extendida en la tradición oral sobre el bandido Cucaracha. Una historia que cuentan como propia en muchos pueblos y que ha servido para crear el mito del bandolero romántico.
Es el conocido encuentro del Cucaracha con un zagal que va a moler al molino con su borrico, con una talega de trigo y dos pesetas en el bolsillo.
En Castejón de Monegros se cuenta la versión del zagal que iba al molino del Alcanadre cuando se encontra al Cucaracha cerca de la cueva del Pedregal, camino de Jubierre. Este lo para y al ser preguntado si lleva dinero, este le dice que no, que su padre no le ha dado nada por miedo a que se encuentre con El Cucaracha y se lo robe. A lo que el Cucaracha responde: «Cucaracha no roba a los pobres, roba a los ricos y lo reparte a los pobres».
– No, señor. Mi padre me ha dicho que no me lo daba porque somos pobres y me lo podía quitar «Cucaracha».
A «Cucaracha» le hizo gracia la sinceridad del niño y le entregó una bolsa de monedas diciéndole:
– Toma esta bolsa de monedas y dile a tu padre que «Cucaracha» quita dinero a los ricos y se lo da a los pobres.
Asalto a Penen de Valfarta
Un domingo, a la hora de la misa, unos bandoleros fueron a buscar al rico propietario Penen de Valfarta. Lo van a buscar solo a él, a la iglesia, que está frente por frente de su casa. Entran por detrás unos cuantos hombre armados y embozados diciendo que son gente del Cucaracha, exigiendo que se les entregue una gran cantidad de duros de plata.
Penen accede inmediatamente, dando orden a un criado de poner un capazo lleno de duros de plata, junto a la puerta falsa, por donde seguramente van a salir los asaltantes. Pero se da que uno de los criados de Penen había reconocido a los ladrones como criados de otro que, a no tardar, iba a pujar contra Penen, en una subasta de un palomar que se realizaría próximamente. Para impedir que le quitaran la puja, al dejar a Penen sin efectivo, al atravesar la puerta falsa Penen les dice: «coger los duros que queráis que aun me sobran para ganar la subasta al c… de vuestro amo».
Historia contada por Hernando Labara Rodríguez, donde pone en evidencia como se aprovechaban de las fechorías del Cucaracha y su banda para cometer otras tropelías que falsamente atribuyen al bandolero y sus compinches.
Los relatos de Rafael Andolz
Rafael Andolz relata extraordinariamente las venturas y desventuras del Cucaracha y su pandilla a través de los numerosos testimonios que recoge por Los Monegros. Valiosos testimonios que narran muchas de las historias del bandolero. Algunas de ellas son asaltos a aldeas (nombre popular de las masadas en la sierra de Alcubierre) como en este caso de la aldea de «El Mirón», de Basilio Escanero, donde se encuentran cuatro pastores por la paridera, entre ellos el confidente Mariano Castillo.
La cuadrilla suele repetir un «modus operandis» habitual. Mientras unos bandoleros permanecen apostados vigilantes por los tozales, al mando del Farineza, de Diego y Magencias, Cucaracha, el Zerrudo, Villanueva, el Víbora, Juan Andrés y Mayarito ejecutan el asalto. Para ello matan tres ovejas y mandan las pieles al amo para que el portador retorne con unos 70 duros requeridos al patrón.
Lo mismo sucede con el pastor Mariano Verdún Otal, que llevaba el ganado de Pedro Perique. Tiempo más tarde, Cucaracha le corta la oreja a a Mariano Verdún por «tramposo», por ser un falso colaborador que llega a costar a la cuadrilla la perdida de ocho de sus componentes.
El Cucaracha cuenta con grandes amistades que lo protegen, su relación con los Cazcarros y en especial con su hija Gregoria Cazcarro, joven amante de Mariano Gavín, le hacen pasar a menudo por su aldea.
Es en la aldea de Cazacarro, donde una noche el Cucaracha pone aprueba a un miembro de su cuadrilla del que hace tiempo tiene sospechas. Para ello espera al momento de irse a dormir, en el cual dispone un montón de paja dentro de su camisa y calzón, simulando ser él. Mientras, se esconde tras de un montón de paja a la espera de ver lo que sucede. Y así, al poco aparece el compañero, se acerca al bulto y dispara la escopeta. El Cucaracha, sorprendiéndolo por detrás, lo hace arrodillar y sin mediar palabra lo mata inmediatamente.
Versión contada a Felipe Alaiz:
«– Estábamos en las trilleras. Era yo chulo (criado joven de labor, especie de aprendiz) de un propietario de cinco pares… Gavín y los que iban con él se acostaron al raso, a la luz de las estrellas. Cada cual se acostó donde quiso y como quiso. «Cucaracha» se hizo la cama junto a un montón de fajos de garba (mies segada), que en el país llaman «fajina». No se acostó. Algo turbio había visto en los ojos de un guerrillero. ¿Qué hizo? Pues se escondió detrás de la fajina, dejando la manta tendida sobre un hato de ropa, como si él estuviera debajo. Cuando calculó el hombre echadizo que dormían todos los guerrilleros se levantó con tiento, llegó hasta la cama de «Cucaracha» y disparó un trabucazo… Pero «el muerto» salió por detrás de la fajina. ¡Ya estaban frente a frente! En dos cuchilladas le cortó Gavín las dos orejas al echadizo, que escapó como lo que era.»
De hecho, la banda, a quienes considera «falso amigo», lo rocían de petróleo y le prenden fuego. Así consuman el asesinato del hijo de Lorenzo Otín, uno de los más de 25 confidentes que tiene el Cucaracha en Alcubierre. Pues a Lorenzo le convence su esposa para que cese de colaborar con los bandoleros, por lo que el Cucaracha, el Víbora y Mayarito, no dudan de rociarle con una botella de petróleo y le prenden fuego. A la mujer de Lorenzo la degüellan mientras suplica «¡clemencia al cielo, que para la tierra no hay remedio!».
El Víbora es un personaje muy sanguinario, de una excesiva crueldad que ejerce sin ningún atisbo piedad. Muy demostrado queda en el lamentable hecho por el cual obligan, en vano, a unos pobres ancianos a pedir dinero a un ricachón del pueblo. Al negarse, el Víbora los rocía con petróleo y les prende fuego.
Sin embargo, Rafael Andolz no considera al Cucaracha como un ser maligno, considera que «robaba porque lo necesitaba para vivir» y son varias las narraciones que muestran un carácter que se estremecía ante la miseria y el sufrimiento ajeno, aflorando pinceladas del personaje romántico que tanto nos seduce y fascina. Y en parte fue así, una época dura en la que lucha contra una sociedad profundamente dominada, todo un revolucionario.
Es por el paraje de Valzapatas, donde Cucaracha halla al labrador Joaquín Ezquerra a punto de escarmentar a su hijo por quedarse dormido mientras vigilaba el ganado. Conmocionado el Cucaracha evita el castigo.
A Saturnino Alastrué, carbonero de Farlete, al volver del pueblo en busca de vino, se encuentra en la hoguera a varios miembros de la banda del Cucaracha preparando la cena y, pese a sus temores iniciales, acaban haciéndole invitado de honor: «no corras, si quieres judías para cenar no corras».
En otra ocasión, unos pastores han matado una oveja para cenar. No muy lejos de allí se encuentran un labrador con su hijo quien, señalando la hoguera, comenta que quizá allí se encuentren el Cucaracha y su banda. Al día siguiente, un pastor se acerca llevándoles unas pizcas de carne por parte del Cucaracha. Algo parecido sucede en la aldea de Marcellán, por Valdezaragoza: Estando Fernando Pontaque y Blas Cazcarro aparece por la noche el Cucaracha, el Villanueva, el Zerrudo, Manuel Lax y Francisco Alós, el Cucaracha manda a un zagal a lo alto de una cantera, donde coge un saco de carne con el que se dan una buena lifara.
Pero el Cucaracha también es vengativo. Como aquella noche fría de invierno, ante la casa de Rafael de Alcubierre: -Ábreme, Mariano-, -a tú no te abro-, -mira que hay aguanieve y estoy chelau-, porfiaron pero no le quiso abrir,- mira que me lo pagarás…- Días más tarde, Cucaracha se lo encuentra por el monte labrando en la partida de San Blas, en Aldeabero, donde le suelta los burros y le da una paliza haciéndole pasar la noche al raso, como venganza y escarmiento.
El primer crimen del Cucaracha
Su historial delictivo comienza empujado por la necesidad, por el hambre, un robo de fatal desenlace. Al pronto de echarse al monte, Mariano Gavín y Juan Ardid roban un cordero de la paridera de «Tío Caprasio». Sorprendidos por el pastor, le disparan alcanzándole en una pierna. La herida acaba días más tarde con la vida del pobre pastor. Así lo relata el investigador Alberto Lasheras, cuando Cucaracha contaba con 32 años:
«Caprasio Amador era un pastor que tenía su corral con sus cabras y estaba harto de que le robaran los cabritillos y corderillos. Una noche, su hijo, quién también se llamaba Caprasio, se quedó en el corral vigilando. Cuando oyó ruidos, salió y vio que alguien se llevaba un cabritillo, e iba a saltar la valla. Este salió con su garrote, su cayado y le fue a dar golpes. Ocurrió que el Cucaracha estaba encima del muro, de la pared del corral, amartilló su trabuco y disparó para dejar escapar al otro. Entonces, Caprasio sufrió una gran herida en la pierna, se montó en una burra que le llevó hasta su casa y allí murió de gangrena, sufriendo mucho. La herida de trabuco era muy mala. En la casa familiar de Caprasio Amador, hasta no hace mucho tiempo, había un clavo en un madero, en el que él tenía la cama debajo y, con una cuerda, se asía para darse la vuelta. Porque la medicina de entonces estaba muy atrasada y una gangrena se quitaba retirando con unas pinzas la carne podrida y limpiando con vinagre, con sal y se hacían unos emplastes con vino… algo que debería de ser extremadamente doloroso.»
Mural del Cucaracha en Lanaja
Tras lo sucedido, los malhechores deciden pasar unos días por el monte, a nadie le va a extrañar, pues es normal tras sus continuas y dilatadas correrías. Hasta que a los pocos días, asaltan a un zagal que va a comprar sal con su borrico a Castejón de Monegros. Al reconocer al Cucaracha y a Juan Ardid, el zagal se siente intimidado y trata de huir. De una pedrada consiguen tirarlo al suelo, le roban unas 80 pesetas y le emprenden a garrotazos. Moribundo, el zagal consigue llegar al pueblo de Alcubierre y este, a diferencia del Tío Caprasio, logra identificar a Mariano y a Juan. La crueldad con la que perpetran el asalto, causa terror en la población, provocando que la noticia se extienda rápidamente por toda la comarca.
– ¿A dónde vas, muchacho? -Pues voy ta Castejón, pa vender esta sal. -¿Y qué dinero llevas?
-Pues ochenta pesetas.
Cucaracha amartilló la escopeta amenazadora.
-Tráelas si quieres seguir vivo.
El rapazuelo se las entregó a Juan Ardid;
-¿Nos conoces?
-Sí señor, son de Alcubierre. Mi madre es de allí y he estado bastantes veces.
Los dos bandoleros escapan a Francia en busca de trabajo, corre el año 1864. Allí, Cucaracha trabaja por poco tiempo de obrero, pero enseguida se cansa y pronto regresa a Alcubierre. Tal y como cuenta Rafael Andolz, a la semana, Mariano, cobra el jornal y le dice a su amigo «Yo me vuelvo a la sierra de Alcubierre», mientras su amigo Juan Ardid, decide permanecer en el país galo, haciéndose llamar Juan Labrador.
Mismamente, la tradición oral recoge como Mariano Gavín Suñen, durante su estancia en Francia, a través de un conocido manda dinero a su mujer Jobita. Al regresar a Alcubierre, Mariano descubre que el dinero no ha llegado a su esposa Jobita y el encargado de entregar el dinero se ha quedado todo el dinero. aquello no puede quedar así y Mariano no tarda en ajustar las debidas cuentas.
La Banda del Cucaracha
A su vuelta de Francia, a Mariano Gavín Suñen se le comienzan a sumar numerosos bandoleros, personas que escapan de una sociedad muy empobrecida y caciquil para darse al bandolerismo. Se estima que llega a haber cerca de cien personas en la banda, por ello Alberto Lasheras manifiesta «Es curioso que, cuando ves la lista, había de todos los oficios, había herreros, molineros, sastres…».
El primero en unirse al Cucaracha es Antonio Sampériz Peralta «El Zerrudo» de Lalueza, que también aparece como «El Zerrudo». Rafael Andolz lo describe barbudo y peludo, con buenas greñas y cara de pocos amigos.
En la revista «Quio de Sariñena y Los Monegros» aparece en el número 17 de agosto de 1991 un artículo sobre la tradición oral titulado «El zerrudo de Lalueza» firmado por Santiago. El artículo narra como estando preso el zerrudo en el penal de Sariñena (Donde actualmente se encuentra la casa de la cultura), le hacen llegar vino, «una cantidad considerable de los suaves, pero sabrosos y eficaces vinos de Lalueza», con motivo de las fiestas patronales de su pueblo natal. Beben todos los reclusos, incluso el carcelero, «hasta llegar a las proximidades de la embriaguez». Beben hasta el punto que un prisionero, en un acto de fanfarronada, le dice al carcelero: «El Cerrudo, este está aquí presumiendo de haber matado a fulano, no comentaron el nombre, y éste es un cobarde, no tiene…. lo que hay que tener para eso, quien lo mató fui yo, que me sobra de todo para eso y mucho más». Probada su inocencia, el carcelero lo comunica a las autoridades que inmediatamente lo ponen en libertad. El Zerrudo no quiere volver a Lalueza «por la injusticia que habían cometido contra él» por lo que decide unirse al Cucaracha y su incipiente banda.
Este crimen, al que falsamente atribuyen a el Zerrudo, responde, de acuerdo con Santiago Velilla, con el asesinato del cura de Capdesaso, episodio que veremos más adelante. Santiago Velilla recoge la vida de Antonio Sampériz Peralta en su libro «El Zerrudo de Lalueza» a quien describe «que era grueso, fuerte y muy peludo, con una barba muy recia». Además cuenta que es de casa humilde pero persona noble, «puesto que a él no se le adjudica ninguna muerte».
Adell y García citan una anterior fuga de El Zerrudo del penal de Cartagena en julio de 1873, aprovechando la insurrección separatista.
«Estando Pascual Pérez trabajando por la sierra, salió del corral su perra al encuentro de varios miembros de la cuadrilla del Cucaracha. Al sentirse molestos, el Zerrudo no tardó en disparar a la pobre perra y matarla de dos balazos.»
Alberto Lasheras.
El segundo en unirse a la banda es «El Farineza», Agustín Alamán Corvinos, quien llega a ser segundo de la banda.
Otro cabecilla de la banda es Ramón Lordán el «Villanueva», natural de Villanueva de Sijena, de casa Polanco, quien antes de incorporarse a la banda estaba de jornalero en casa Pascual Escanero de Lanaja. Andolz lo describe como hombre duro, de pocas palabras, -con su ribete de timidez y de típicas reacciones violentas del hombre tímido-. Trabajando en casa Escanero, al soltarle un par de coces una mula guita, este la ata y le da una fuerte paliza. Enterado el amo, le da al Villanueva su propia medicina. Escarmentado, aquella misma noche, el Villanueva abandona la casa y se marcha al monte para unirse a la banda del Cucaracha.
Otros bandoleros son «El Víbora», ex-guarnicionero de Alcolea; José Bernad Rivas “El Herrero de Osso”; Melchor Colomer y Ferrer “El Molinero de Belver”; José Solanilla y Lacambra; Mayorito; Manuel Lax; Francisco Alós; Marcelino Bérbeder «El Sastre» (de oficio sastre); Majencias; Demetrio Durango «El Colegial»; Francisco Candedios; Ferrochón el de Belver; el Zurdo de Lalueza; un tal Valentín, el Pergaroide de Albalate; Carlos el de Almudévar …
Adell Castán, J. A. y García Rodríguez, nombran al «Tuerto de Capdesaso”: «Quien se encargaba de escribir las notas exigiendo a los labradores dinero, bajo la amenaza de quemarles la mies, fue detenido el 13 de julio de 1873 por estar implicado en el asalto a Farlete«.
En definitiva, la banda del Cucaracha es muy numerosa y abarca un extenso territorio. Sus numerosas correrías esconden grandes historias para profundizar e investigar. Una banda con una organización jerárquica encabezada por Mariano Gavín Suñen y que requiere de grandes recursos para su supervivencia, a la vez que una serie de red refugios y escondites por los montes monegrinos.
Los inicios de la banda del «Cucaracha»
Pronto las fechorías del Cucaracha y su banda comienzan a perpetrarse por todo el territorio monegrino y en comarcas cercanas. Correrías que se ven reflejadas en los diarios de toda España, donde encontramos abundante documentación. Es el caso de la Correspondencia de España, Madrid 24 de agosto de 1870, donde se informa de la aparición de una partida armada de bandoleros que ha penetrado en la provincia de Zaragoza desde la sierra de Alcubierre. Concretamente han perpetrado un robo en el pueblo de Sénes de Alcubierre, un robo de «bastante consideración» a lo que la guardia civil había tenido que salir en su persecución. Se trata de casa de Pepe Chico de Sénes de Alcubierre al que roban de 3000 a 4000 duros de plata. Para Alberto Lasheras se desconoce si es el Cucaracha y su banda, pero hay quien se lo atribuye.
“El eco de Aragón” del domingo dice lo siguiente: según cartas que tenemos a la vista, uno de los últimos días penetró una cuadrilla de unos veinte bandidos en el pueblo de Senés (Huesca) armados con trabucos, puñales y navajas a cosa de las cinco de la tarde, lo cual prueba que no tenían miedo. Inmediatamente atacaron la casa de un vecino de aquel pueblo penetrando en ella hasta diez hombres, ocho enmascarados y dos en traje de soldados. Ultrajaron a una joven después de haberle atado de pies y manos, y luego dirigiéndose a la señora de la casa, anciana según parece, la obligaron a franquear todos los armarios y cómodas, llevándose al marchar de tres a cuatro mil duros. Al penetrar en la casa robada, el que hacía de capitán de la cuadrilla pidió hasta nueve mil duros. Al penetrar en la casa robada, el que hacía de capitán de la cuadrilla pidió hasta nueve mil duros, lo que prueba que tenían pormenores y que iban a robar a “píe seguro”. A otro vecino que se escapó le dispararon un trabucazo, aunque afortunadamente no pudieron acertarle, dirigiéndose después de la hazaña hacia la sierra. En seguida se avisó a Huesca y se envió en su persecución una fuerza de 30 guardias civiles que hasta la fecha no se sabe haya podido dar con los bandidos. – Y más adelante añade: La noticia del robo del que más arriba damos cuenta, coincide con la instantánea aparición de una comparsa de hombres armados y uniformados que, según se nos ha dicho, han sido vistos en las sierras inmediatas y aún en los confines de la provincia de Zaragoza.»
El Telégrafo de Barcelona del 30 de agosto de 1870.
El 14 de septiembre de 1870, La Correspondencia de España» informa la presencia de la banda por las inmediaciones del pueblo de Huerto: «El alcalde de Sariñena participa que, a tres horas de aquella villa, jurisdicción de Huerto, se ha presentado una partida de hombres armados. Ayer había cierta agitación en Huesca a consecuencia de los rumores de aparición de una partida en el monte de Vallerías, jurisdicción de Huerto».
El 23 de octubre de 1870 secuestran en Castejón de Monegros a un rico propietario, el alcalde envía a gente armada en su persecución y el gobernador manda a la Guardia Civil (Correspondencia de España, 24 de octubre de 1870):
«Anoche salieron dos compañías del batallón cazadores de tarifa con dirección a la provincia de Huesca y otras dos compañías han recibido la orden de estar dispuestas al primer aviso. La causa de este movimiento tan repentino, parece ser haber aparecido una banda de secuestradores considerable, que ya ha empezado a ejercer, siendo la primera víctima un rico propietario de Castejón de Monegros, del cual hasta ahora no se tienen noticias.»
Diario de Avisos, Zaragoza 25 de octubre de 1870.
Ante la alarmante intranquilidad, que comienza a causar la banda del Cucaracha, el 14 de diciembre de 1870, el gobernador de Huesca llama a «los mayores contribuyentes, personas de arraigo del país y alcaldes». Se les convoca el 6 de enero de 1871 a una reunión en la villa de Sariñena, con los jefes de la Guardia civil, de los puestos más inmediatos, para «organizar un servicio de persecución activa que haga desaparecer a los criminales».
«He aquí la situación de un pueblecito de la provincia de Zaragoza, La Almolda: -Por aquí no se puede vivir. Anteayer fue degollado el barbero en la puerta del alcalde. El día anterior estuvo a punto de suceder una catástrofe, pues estaban forzando y rompiendo las puertas de la iglesia, a la sazón que la boda de Salvador Peralta, viudo, subía a casarse, y se ahuyentaron los ladrones. Tres días antes estuvieron cinco ladrones escondidos en una casa, disfrazados con barbas, y habiéndoles visto encerrados algunos vecinos, dieron aviso, y a pesar de ser las once del día, no hizo gestión la autoridad y cuando quisieron se marcharon.»
La Convicción, Barcelona 7 de enero, año de 1871.
«Los robos y secuestros a ricos propietarios de la comarca se fueron sucediendo durante estos años. Algunas de sus víctimas fueron: Sebastián Peralta, de Monegrillo; Mariano Peralta, de La Almolda; Martín Panzano, de Tramaced; Eusebio Laga y Gregorio del Ruste, de Pina; Faustino Escuer, regidor de Perdiguera; Mariano Casamayor, de La Almolda; Lucas Abadía, de Nuez de Ebro; Salvador Mata, Mariano Azara y Mariano Doz, de Farlete; “Casa Bastarás”, de Lanaja; José Calvo y Juan Ruata, de Alcubierre, y Joaquín Angas, de Ontiñena, entre otros.»
Cucaracha descansando bajo una sabina. Ilustración Cruz Salvador.
El 2 de febrero de 1871 sucede el terrible crimen del sacerdote de Capdesaso y el hecho lo cuenta el diario Democracia de Zaragoza: «El honrado sacerdote del pueblo de Capdesaso, cerca de Sariñena, volvía de un pueblo inmediato a donde fue el día 26 de enero a celebrar un entierro, y se vio acometido por dos hombres que le dispararon un tiro causándole una grave herida en la frente. No contentos con esto, cogiéronle y teniéndole entre los dos le atravesaron el cuello con un cuchillo; y no satisfechos todavía sus feroces instintos, le llenaron el pecho de puñaladas, robándole 17 reales que llevaba. ¿Horroriza solamente el que pueda haber hombres, que más son fieras, que tengan valor para cometer asesinatos de este género!. No sabemos la causa que motivaría este homicidio, puesto que nos consta que el mencionado cura era apreciado de cuantos le conocían, y únicamente creemos se cometiera para robarle”.
* La Orquestina del Fabirol «Corriu Cucaracha».
Asaltos, robos y secuestros
Los asaltos, robos y secuestros se van sucediendo, siendo el pueblo de La Almolda quien más sufre las fechorías de la banda del Cucaracha. El 21 de julio de 1871 en el «Diario de Zaragoza» manifiesta la creciente preocupación. Unos días antes, el seis de mayo aparece la descripción del asalto realizado en la localidad de Tramaced: “El sábado último, a las cuatro de la tarde, entraron en el pueblo de Tramaced once hombres armados, quienes, después de mandar cerrar las puertas de las casas de todos los vecinos, se dirigieron a la de un propietario que el día anterior había vendido setecientas arrobas de lana, con objeto de robarle. No pudiendo conseguir penetrar en la casa, fueron a la de otro propietario, también acomodado, al que robaron una cantidad bastante respetable abandonando el pueblo luego realizado el objeto que a él las había conducido». El 12 de julio de 1871 se informa de un secuestro en el monte de Pina de Ebro, comunicándolo a la madre, así como el reclamo del precio del rescate. Esta mujer paga 4.000 reales por la liberación de su hijo.
En julio de 1871 se realiza el secuestro de Faustino, Eusebio, Manuel y Adrián Escuer de Perdiguera. Faustino tiene 65 años y es secuestrado junto a sus hijos, Eusebio de 28 años, Manuel de 25 años y Adrián de 22 años (Fuente: Constantino Escuer).
Los continuos robos y secuestros hacen buscar a tres hombres, poniendo el caso a juez de primera instancia del distrito del Pilar de Zaragoza «Los Sres. Alcaldes, Jueces municipales, Guardia civil y demás dependientes de mi autoridad, procederán á la busca y captura de tres hombres desconocidos por su nombre, cuyas señas y apodos se manifiestan á continuación; poniéndolos, caso de ser habidos, á disposición del Sr. Juez de primera instancia del distrito del Pilar, dándome cuenta» (Zaragoza 2 de Agosto de 1871.—Eduardo de la Loma). Según dicen: «visten calzón de mahón negro, alpargatas miñoneras, van en mangas de camisa; el uno alto, el otro un poco más bajo y lo mismo el tercero; los dos primeros delgados y el último grueso, uno de ellos barba cerrada y mal carado».
«Señas. Uno llamado Cucaracha, el segundo Francisco y el tercero se ignora su nombre o apodo, que visten calzón de mahón negro, alpargatas miñoneras, van en mangas de camisa; el uno alto, el otro un poco más bajo y lo mismo el tercero; los dos primeros delgados y el último grueso, uno de ellos barba cerrada y mal carado.»
Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza: Número 20 – 1871 agosto 3.
El caso se abre a raíz del secuestro de Faustino, Eusebio, Manuel y Adrián Escuer de Perdiguera y lo asume el Juez de primera instancia del cuartel del Pilar de Zaragoza Estanislao Rebollar Villarejo: «D. Estanislao Rebollar Villarejo, Juez de primera instancia del cuartel del Pilar de esta ciudad. Por el presente cito, llamo y emplazo por primer edicto y pregón al conocido por el apodo de Cucaracha, y a sus compañeros Francisco N. y otro desconocido, avecindados en Alcubierre, para que dentro del término de nueve días comparezcan en este Juzgado á responder á los cargos que les resultan en causa que me hallo instruyendo contra los mismos sobre secuestro de Faustino, Eusebio, Manuel y Adrián Escuer, verificado el diez y siete de Julio último; que si así lo hicieren se les oirá y hará justicia, parándoles en otro caso el perjuicio que haya lugar. Dado en Zaragoza a catorce de Setiembre de mil ochocientos setenta y uno.—Estanislao R. Villarejo.—Por su mandado, Mariano Moliner» (Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza: Número 45 – 1871 septiembre 16).
En este primer edicto apenas se conoce la identidad de los malhechores hasta un nuevo edicto, del 5 de octubre de 1871, en el cual ya figuran Mariano Gavin (a) Cucaracha, Juan Ardid y otro desconocido: «D. Estanislao Rebollar Villarejo, Juez de primera instancia del distrito del Pilar de esta ciudad. Por el presente segundo edicto y pregón cito, llamo y emplazo a Mariano Gavin (a) Cucaracha, Juan Ardid y otro desconocido que les acompaña, vecinos los tres de Alcubierre, para que dentro del término de nueve días comparezcan en este Juzgado á responder de los cargos que les resultan en causa que me hallo instruyendo contra los mismos sobre secuestro de Faustino Escuer y otros de Perdiguera; pues si así lo hicieren so les administrará justicia, parándoles en otro caso el per juicio que haya lugar. Dado en Zaragoza á veintiocho de Setiembre de mil ochocientos setenta y uno.—Estanislao R. Villarejo.—Por su mandado, Mariano Moliner» (Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza: Número 56 – 1871 octubre 5).
Esta claro que ninguno comparece por la causa abierta, echados a la sierra, los bandoleros se les hace suponer que solamente saldrán de ella con los pies por delante.
El 3 de septiembre de 1871 se informa del asalto a dos carreteros entre Villanueva de Gallego y Zaragoza, los cinco asaltantes hacen fuego matando a uno de un trabucazo y al otro lo hacen huir. Entorno al 20 de noviembre de 1871 son robadas un número considerable de alhajas de la iglesia de Ontiñena.
En 1872 la actividad malhechora de la banda del Cucaracha es escasa en los medios de la época, solamente el 2 de agosto se recoge la siguiente información en el «Eco de la provincia» de Huesca: «Ha llegado a nuestra noticia que por parte de de Castejón de Monegros y Balfarta, se ha presentado una pequeña partida de malhechores, compuesta de 4, 5 o 7 hombres, se entretiene en tener en continua alarma a los pacíficos habitantes de aquellas comarcas, y en donde han cometido algunos asesinatos y robos, según nos han informado. Parece que hace unos días se reunieron los vecinos de Castejón, y asociados con otros de diferentes pueblos y unos cuantos guardias civiles, dispusieron dar una batida por los montes de los mismos, y aunque no pudieron apoderarse de los “cacos”, sin embargo, dícese que llegaron a avistarlos, y aún que se habían cruzado algunos tiros».
No obstante, a finales de 1872 se consume uno de los robos al rico propietario Juan Ruata de Alcubierre, recogido por Andolz y contado por Anastasio Abadía: «Están tirando al blanco toda la banda en la aldea de Joaquín Abad y van cazando los ricos de Alcubierre. Cucaracha los vio y ellos echaron a correr. Los persiguieron y cogieron a D. Juan Ruata, se lo llevaron a la aldea de Gazol de la sierra donde se encontraban Francisco Navarro y Teodoro Sánchez de rebadán, y lo ataron al ruejo y a continuación se lo llevaron al corral de Perico de Valonguera, encontrado allí a Mariano Soto y a Pedro Maza de rebadán, cuidando cabras. Le ordeñaron leche y lo tuvieron allí cuatro o cinco días. A los pocos días llegó un criado con una yegua de víveres; a continuación, se bajaron a amo y criado a la cantera de Sisallar, término de Villanueva de Sigena, que allí tenían el cuartel general. Retuvieron allí a los presos hasta que le trajeron once mil duros».
El 21 de enero de 1873 se realiza un segundo robo a casa Ruata. Jorge Sánchez Ardid, sobrino nieto de Juan Ardid Sánchez, amigo del Cucaracha con quien huye a Francia en 1864 lo cuenta de la siguiente manera: «El de casa Ruata (el más rico de Alcubierre) iba a Lanaja el 21 de enero, que es la fiesta de Lanaja. Ruata bajaba con un caballo. Cucaracha lo cogió porque se atascó el caballo. Con cuatro abríos marcharon todos para la sierra, que había una aldea y paran ya que se hacía de noche. a un criado le dijeron que se fuera con las mulas. Los otros se quedaron con Ruata. Y criado de Ruata se quedó. Al criado que se fue con las mulas le dijo Cucaracha que ellos se iban a marchar a Lanaja y le explicó a qué parte del monte de Lanaja tenía que ir y que le sacaran treinta y cinco mil pesetas. Que las sacaran das del pueblo, pero que no se acercaran más que los que llevaban el dinero. Dos ricachones que se trataban mucho con Ruata lograron reunir el dinero. Se lo mandaron a decir a Cucaracha con vecinos que le encubrían que le llevaban el dinero, que si le parecía bien que iban José Solanes y José Antonio Lasheras. El día dos de febrero fiesta de la Candelera, por la mañana le fueron a llevar el dinero y ellos soltaron a Ruata y a su jornalero para que se volvieran con los que habían llevado el dinero. Y aquí entraron, en Alcubierre, mistando misa mayor, que era el día de la Candelera y se hacían tres misas, Don Juan Ruata y el criado. Entraron a esa hora para que no los viesen, que estaba todo el mundo en misa». Aunque para Rafael Andolz el testimonio de Jorge Sánchez no merece gran credibilidad, este relato coincide, en parte, con la descripción del robo a Juan Ruata en febrero de 1875, suceso que se recoge más adelante.
En febrero de 1873 el «Diario de Barcelona» da cuenta de la intensa actividad bandolera, principalmente en los lugares deAlcubierre, Perdiguera, Leciñena, Farlete y Monegrillo, que «se encuentran en una situación por demás deplorable». Ya son casi tres años que los bandoleros recorren la comarca y la población sale temerosa de sus casas a realizar sus labores agrícolas, cerca de doscientas personas han sido víctimas de sus atropellos. El día dos de febrero,dos vecinos de Alcubierre que se dirigen a las fiestas de Robres, cuando son sorprendidos por la partida y llevados cautivos a sus guaridas. Para su puesta en libertad, mandan un emisario a las familias de los secuestrados pidiendo por su rescate ocho mil duros, cuatro por cada uno. Se desconoce la cantidad que las familias llegan a mandar, la cual debe de ser suficiente para satisfacer los deseos de la banda, por cuanto los apresados acaban siendo liberados.
«La cuadrilla tiene su guarida en la sierra de Alcubierre, y no hay edificios donde existen rebaños de ovejas o carneros donde no hayan sacado su contribución en cabezas de ganado».
El 3 de febrero de 1873 roban en casa de los Cajales de Alcubierre y unos meses más tarde en Tramaced, en casa Juanico, y en casa de Salvador Azara de Farlete.
Se van produciendo batidas de vecinos por la sierra tratando de coger a los bandidos, uniéndose vecinos de varios pueblos intentando ser superiores a las fuerzas de los bandoleros: «Dicen de Huesca que el sábado dieron una nueva batida por la falda de la sierra da Alcubierre los vecinos de este pueblo, Lanaja, Robres y Poleñino, con algunas fuerzas de guardia civil, a fin de perseguir al bandido Cucaracha.» (El Imparcial (Madrid. 1867). 2 de mayo de 1873).
La alarma social provoca que una columna de guardias civiles se desplace a Sariñena para lograr capturar a la cuadrilla de ladrones y secuestradores (Diario de Avisos de Zaragoza del 20 de marzo). García y Adell citan que debido a «las quejas recibidas en la prensa oscense a principios de 1873 por la inseguridad en los Monegros y las gestiones de personas influyentes, forzaron al Gobernador Militar de la provincia a ordenar que 30 guardias civiles, al mando de un capitán, se situaran a finales de marzo en Sariñena para perseguir el bandolerismo» (Conflictividad social y bandolerismo en el siglo XIX (Comarca de los Monegros y 2)).
En marzo se informa del asesinato del vecino de Zuera Martín Rubira, el 31 de marzo de 1873. Igualmente, según cuenta el Diario de avisos de Zaragoza del 8 de abril, se produce la primera captura de un integrante de la banda, donde se da cuenta por primera vez de la «celebridad» que el bandido Cucaracha va adquiriendo. El apresado es un individuo sospechoso del asesinato de Martín Rubira: «Escoltado por cuatro guardias civiles fue conducido el domingo al depósito municipal de Zaragoza un sujeto que se dijo ser compañero del célebre bandido Cucaracha, a quién se le atribuye el terrible asesinato perpetrado hace pocos días en la persona del alcalde de Zuera D. Martín Rubira.» (La Discusión (Madrid. 1856). 10 de abril de 1873, n.º 1.373).
El 6 de abril de 1873, ocho jinetes del cuerpo de la guardia civil, capitaneados por Silvestre Loto, y más de 200 voluntarios de Zuera, Perdiguera, San Mateo de Gállego, Leciñena, Farlete, Monegrillo, Alcubierre, Robres, Senés y Torralba con 20 infantes, realizan una batida general para capturar la cuadrilla del Cucaracha. Adell Castán, J. A. y García Rodríguez, citan una reunión de alcaldes en el santuario de la Virgen de Magallón, «que acordaron medidas para perseguir a los malhechores». Para Alberto Lasheras es un hecho que alarma mucho a la sociedad y que influye en el aumento de fuerzas en busca de los bandoleros, «se dice que apareció horriblemente asesinado en un barranco».
El 12 de abril de 1973 es detenido el integrante de la banda del Cucaracha «Francisco Candedios» tras una batida general: «De resultas de la batida general del domingo por disposición del gobernador civil de Zaragoza, ha sido capturado por los paisanos de Perdiguera un tal Francisco Candedios, compañero del bandido Cucaracha.» (La Oliva (Vigo). 12 de abril de 1873).
Asesinato a Santiago Ardid
El 15 de abril de 1873, aparece muerto Santiago Ardid. Su cuerpo aparece sin vida en una era cercana a su casa, en Alcubierre, donde había acudido para realizar sus necesidades. Resulta un crimen de muy dudosa autoría que ha dado píe a varias hipótesis que desgranamos a continuación. Existen noticias que sitúan en esa fecha a la banda del Cucaracha por Ontiñena, pero no aseguran la presencia del mismo Mariano Gavín Suñen. Por otro lado, cuentan que un cazarrecompensas debe de confundir a Santiago Ardid con el Cucaracha. Pero el testimonio más posible lo recoge Alberto Lasheras.
Cruz Santiago Ardid. Fotografía Alberto Lasheras Taira.
Señalan posibles líos de faldas, pues ambos tenían carácter de mujeriegos: “Mariano Gavín y Santiago Ardid eran vecinos. Las puertas falsas de ambas casas estaban bastante próximas la una de la otra. Mariano era ocho años más joven que Santiago. Su ímpetu y su fama de mujeriego (se dice que tenía amantes en Leciñena, Villamayor, Lanaja, Alcubierre…), junto a los problemas de proximidad, hacían que ambos hablasen en sus círculos de las ganas que tenían de encontrarse cara a cara para resolver sus disputas.”
Alberto Lasheras recupera el testimonio de Vicente Pérez de casa Camilo: Vicente se encuentra al Cucaracha por el paraje de Valmayor, cerca de San Caprasio, es la época de la siega y la sierra está abarrotada de personas en las faenas de la siega. La gente sube a pasar largas temporadas, suben tocinos, gallinas y vino. El hecho es que, Vicente Pérez, se encuentra con Mariano Gavín y el Zerrudo, y tras saludarse Mariano comenta que bajaba a Alcubierre a matar a Santiago Ardid: “que ya estaba harto de que presumiese de ir con su mujer”. Así que Vicente baja para avisar a Santiago Ardid, pero mientras está amarrando las mulas, Vicente escucha los disparos de un crimen que no puede evitar. Al parecer, Santiago Ardid era muy desconfiado, precavido y evitaba ir por los caminos principales para no encontrarse con Mariano Gavín.
En la era anexa a la casa de Santiago Ardid hay una cruz con la siguiente leyenda: “Aquí murió Santiago Ardid el 15 de abril de 1873”.
En una ocasión, faltando poco para terminar la jornada, Gavín con algunos de sus hombres pasó frente al corral del Camilo. En ese momento a Pérez le vino a la cabeza que unos días antes, cuando pasó la cuadrilla a caballo junto a su corral, su perro salió ladrando, lo que molestó al “Zerrudo” que de un tiro lo mató. Cucaracha detuvo su caballo y sin desmontar dijo:
“¡Buenas Pascual!, ¿Ya plegas?”
-“¡Hola Mariano! Sí, voy p`a casa. Y tú, ¿vas al pueblo?”
-“Sí, voy a matar a Santiago “Jordán” que ya me tiene harto”.
Tras despedirse, Vicente pensó: “Tengo que apresurarme y cuando llegue a Alcubierre, avisaré a Santiago de las intenciones de éste”.
A mediados de abril de 1873 en algunos medios se informa de la captura «segura» del Cucaracha: «Se da como segura la captura del célebre bandido Cucaracha en la provincia de Zaragoza» (La Discusión (Madrid. 1856). 17 de abril de 1873, n.º 1.378).
De cuando, disfrazados de Carlistas, asaltan el pueblo de Farlete
Sin duda, el más ingenioso y memorable asalto de la banda es el allanamiento al pueblo de Farlete. Irrumpen en el pueblo 16 bandoleros uniformados de carlistas, con fehacientes trajes confeccionados por Marcelino Bérbeder, miembro de la banda y de anterior oficio sastre. Una estrategia que ya habían empleado anteriormente en la localidad de Villanueva de Sijena. Al mando de la flamante tropa carlista va el bandolero Majencias, cuya crónica queda recogida en los medios, contribuyendo a agrandar la leyenda del Cucaracha y su cuadrilla. Aprovechan que la población está en la iglesia para asaltar las principales casas de la localidad, especialmente las casas de Salvador Azara y de Mariano Anoro. Tras su huida se entabla un tiroteo con los vecinos. Los trajes carlistas aparecen a poca distancia del pueblo abandonado y diferentes batidas, en los días siguientes, logran capturar a algunos miembros de la banda.
La noticia aparece publicada en diferentes medios, así como en La Igualdad (Madrid. 1868) del 18 de junio de 1873: «Una partida de 16 a 18 hombres armados de trabucos, carabinas y otras armas, capitaneados por el bandido Cucaracha, se presenta el domingo en el pueblo de Farlete, pudiendo saquear solo dos casas; pues apercibidos los vecinos hicieron fuego contra los ladrones. El resultado del tiroteo fue dos heridos de parte de los vecinos, y algunos más de los bandidos.»
Igualmente en La Correspondencia de España (diario universal de noticias: Año XXIV Número 5679), del 18 de junio de 1873: «Según telegrama del gobernador de Huesca, en Sariñena se ha descubierto un robo verificado en Farlete (Zaragoza), cometido el día 15 por la cuadrilla de Cucaracha, siendo presos seis reos. Se persigue a los restantes.» Y en La Paz (periódico de noticias, avisos y fomento de la provincia de Murcia: Año XVI Número 4800) del 19 de junio de 1873 «Leemos en un diario zaragozano que el domingo se presentaron en el pueblo de Farlete unos 16 o 18 hombres armados de trabucos y otras armas, capitaneados por el bandido Cucaracha, los cuales robaron dos casas. Los vecinos hicieron fuego a los ladrones y resultaron dos de aquellos heridos. Después se internaron estos por la sierra de Alcubierre.»
Pero sin duda, el relato completo de los hechos queda recogido en el Diario de Avisos de Zaragoza del 17 de junio:
«He leído en su apreciable periódico el relato de robos cometidos en Farlete por la cuadrilla de “Cucaracha”, y, por si quiere V. publicarlo, voy a darle algunos detalles más sobre el suceso. Los ladrones se presentaron cuando el pueblo entero estaba en la iglesia oyendo misa, y aprovechando tan buena ocasión, colocaron dos centinelas en la puerta del templo para impedir que salieran los vecinos. Mientras tanto “Cucaracha” y el resto de su gente se entregaban al robo y al saqueo de algunas casas del pueblo. Es de advertir que los bandidos se presentaron, como lo habían hecho antes en Villanueva de Sigena, simulando ser carlistas, con el distintivo de la boina y uniformados con trajes sobrepuestos a los de uso ordinario, y que en la fuga, al ser perseguidos por los vecinos, perdieron algunos.
A pesar de que había llegado ya la noche, cuando salieron, la guardia civil y vecinos de Alcubierre a perseguir a los forajidos, no por eso ha dejado de dar resultado esta persecución, pues parece ser que ayer fue preso en Lanaja uno de los ladrones, herido, y por dar las noticias de éste se ha podido en la madrugada de hoy dar con otros cinco sospechosos en esta villa, que se encuentran a disposición de los tribunales.
Son objeto de muchos y extraños comentarios los primeros hechos en personas regularmente acomodadas y sobre las cuales, por esta misma razón, la opinión pública no hacía recaer sospecha alguna. Ahora los tribunales se encargarán de juzgar a esos sujetos. Por de pronto las prisiones de hoy han levantado el espíritu de los habitantes de esta comarca, y es de esperar que los labradores y ganaderos hagan un sacrificio de sus intereses para ahuyentar el bandolerismo de la vecina sierra, que con mengua de la civilización y desprestigio de la autoridad, viene imperando hace cerca de tres años.»
Queda suyo afectísimo amigo Z.
Carta de Sariñena. “El Diario de Avisos” de Zaragoza, 17 junio 1873.
El Tío Triburcio
Relato de Manuel Queraltó “Quio, febrero de 1990” sobre “El Tío Triburcio” bandolero de la cuadrilla del Cucaracha, natural de Sariñena: Tiburcio Romerales Maestro.
Cabezudo del Cucaracha de Alcubierre
«…después de innumerables acciones en las cuales había demostrado su arrojo y poco miedo ante los peligros, “Triburcio” llegó a ser uno de los pocos en los cuales confiaba el Cucaracha confiaba, y se vio metido en el siguiente suceso: Acordaron ir a robar a la casa más rica de Farlete y, para poder entretener a todo el pueblo reunido, pensaron en llegar cuando estuvieran en misa primera, ya que era la costumbre los domingos que todos los trabajadores, salvo los enfermos, ir a misa a las seis de la mañana, pues la misa mayor sólo era para los amos y demás personas que no dependían de nadie. Llegados en la hora prefijada, parte de la cuadrilla interrumpió en la iglesia y no dejaron salir de ella a nadie, mientras el resto, en donde estaba “Triburcio”, asaltaba la casa en cuestión. Una vez dentro de la casa, y después de hacer prisionero al amo, les obligo a que les entregara todo el oro que tenía; como les pareció poca cantidad, pues ellos se imaginaban que disponía de mucho más capital, empezaron a recorrer la casa y encontraron en la habitación de matrimonio a la dueña en la cama por encontrarse con tercianas. “El Cerrudo”, que era de muy mala leche, quiso que la señora se levantara ya que se imaginaba que en el colchón era donde tenían el resto del oro escondido. “Triburcio” se opuso y al ponerse pesado “El Cerrudo” le dijo textualmente: -Si haces levantar a la señora te pego un tiro-, y le puso el retaco apoyado en el estómago, y ante la amenaza se tuvo que conformar con lo que les dio el amo, pues sabía “El Cerrudo” que “Triburcio” no gastaba bromas y era hombre de palabra, además estaban bastante enemistados ya que eran de carácter muy diferente.
Después de consumar el atraco, escaparon a uña de caballo para dispersarse por la sierra, pero uno de los componentes de la banda, que se había vendido a las autoridades, dejó caer un papel en el cual daba los nombres de todos los integrantes de la cuadrilla.
Las autoridades, después de recoger el papel, fueron arrestando uno a uno a todos los que en él estaban relacionados; cuando llego el turno a “Tribucio”, estaba dallando en una finca en la partida de La Laguna de Sariñena, al ver el despliegue de las fuerzas del orden público, cogió la dalla, la clavó en el suelo diciendo –“como donde me llevarán no te he de emplear, para qué te quiero”-, la rompió y se entregó sin oponer resistencia.
Celebraron el juicio y, a pesar de que aquel señor de Farlete testificó a favor de nuestro personaje, le tocó ir a presidio para toda la vida, y aquel señor de Farlete, mientras vivió, le envió dineros al presidio para que no se le hicieran tan cuesta arriba el verse privado de libertad.»
Persecución y captura de miembros de la banda
Tras los hechos de Farlete algunos de los miembros de la banda son perseguidos y detenidos, como los 17 bandidos que recoge La Igualdad (Madrid. 1868) del 22 de junio de 1873: «De la partida de bandoleros del bandido Cucaracha, que tantos perjuicios causa en los pueblos donde entra, se han cogido ya 17 individuos y se espera que pronto serán apresados los demás, merced a la activa persecución de que son objeto».
Pues la banda comienza a ser muy numerosa, llegando a decirse que rondaba el centenar de componentes: «La fuerza de paisanos de Alcubierre y guardia civil destinada a la persecución del bandido Cucaracha ha continuado sus pesquisas en Lanaja, donde capturó a uno de los ladrones. Algunos vecinos de este pueblo, Sariñena y Grañén han sido presos y lo van siendo algunos de otros pueblos, pues el número de ladrones de la partida Cucaracha pasa de 100 individuos en cinco o seis cuadrillas y dispuestos como si fuesen columnas de operaciones.» (El Imparcial (Madrid. 1867), 22 de junio de 1873).
Importante es la figura del Gobernador Civil por la provincia de Zaragoza Víctor Pruneda Soriano, tal y como queda recogido en El Estado Aragonés del 20 de junio de 1873: «Gracias a las acertadas disposiciones de nuestro celoso Gobernador señor Pruneda, no dudamos que pronto será, capturado o muerto el bandido Cucaracha, pues todas sus madrigueras son conocidas y se hallan vigiladas. No dudamos que los pueblos secundarán los esfuerzos de la Autoridad y perseguirán sin descanso a la fiera de Alcubierre.»
Igualmente la justicia continúa persiguiendo judicialmente los actos delictivos de la cuadrilla del Cucaracha. Esta remarca como la banda llega hasta los 100 componentes, tal y como señala «La Paz» (periódico de noticias, avisos y fomento de la provincia de Murcia: Año XVI Número 4807) del 27 de junio de 1873: «Según carta de Sariñena, el Diario de Avisos de Zaragoza, continúan activamente en aquella comarca las diligencias judiciales contra la partida de ladrones de Cucaracha, que como hemos dicho, consta de más de 100 afiliados. Sólo en Sariñena hay presos 18. Algunos de ellos agentes de la autoridad.»
Carta al Capitán General de la Guardia Civil
A pesar de las capturas que su banda sufre, el Cucaracha comienza a sentirse seguro escondiéndose por la sierra de Alcubierre, por Jubierre y por Casteflorite. Incluso tiene el atrevimiento de dirigir una misiva desafiante al Capitán General de la guardia civil, el 26 de junio de 1873. De la carta tan sólo ha trascendido el siguiente encabezamiento: «Servicio Montes, Siñor Capitan jeneral en Zaragoza».
“El célebre bandido Cucaracha ha dirigido una carta al Capitán General de Aragón, haciendo alarde de burlar la persecución que se le hace. Está fechada en el monte de Alcubierre el día 26 de junio”.
«El Imparcial» 8 de julio de 1873.
«EL famoso bandido Cucaracha ha dirigido una carta al capitán general de Zaragoza, burlándose de la infructuosa persecución que se le hace.»
El Tiempo (Madrid. 1870). 8 de julio de 1873.
El suceso de la muerte del cabo Antonio Ferrer Pueyo
Antonio Ferrer Pueyo, cabo 1º de la guardia civil, es destinado al puesto de Alcubierre. Es muy aficionado a la caza, tanto que no renuncia a su afición a pesar de la constante amenaza del Cucaracha que campa a sus anchas por los montes monegrinos.
En una de sus cacerías, el cabo Ferrer desaparece, causa que rápidamente es atribuida al Cucaracha y su banda. Días más tarde, su cuerpo sin vida aparece encontrado por un pastor al ver una bota sobresalir de un montón de tierra.
Andolz cuenta que el cabo era aficionado a ir a la espera de la perdiz, caza que solía hacer en solitario. El Cucaracha lo encuentra y de un trabucazo le da muerte «Se llevó el cadáver a un terrero que había enrija arriba y allí lo aplastaron». El relato lo continúa afirmando como «En dos años no encontraron al cabo: una tronada barrió el lodo y el agua destapó los zapatos que descubrió un pastor».
A tenor de las informaciones de la época, parece que muere atrapado por un deslizamiento de tierra: «Nos dicen de Alcubierre en carta de ayer, que el cabo Ferrer de la guardia civil, cuya desaparición se atribuía a alguna asechanza de Cucaracha, ha muerto bajo el peso de un gran volumen de tierra desprendida de un ribazo de la sierra. La muerte del valiente Ferrer ha sido casual» (Diario de Avisos de Zaragoza del 19 de julio de 1873).
Pero la duda queda y hay quienes no dudan que es obra del Cucaracha. Para Alberto Lasheras quizá la banda simplemente lo cubre con tierra, pues es un crimen que irrita muchísimo a las fuerzas del orden. Incluso se cuenta como Antonio sale de madrugada, a las cinco de la mañana, a cazar por los alrededores de Alcubierre: «Cuando discurre por un barranco de repente es sorprendido por el Cucaracha que lo mata sin mediar palabra». En el cementerio de Alcubierre, en recuerdo de Antonio Ferrer Pueyo, existe una placa que dice: «Murió en desgracia en 1873».
Las fechorías continúan
Pero la muerte acecha al Cucaracha, su cabeza tiene precio y tras tantas tropelías, muchos son sus enemigos.
Sariñena 14 Julio de 1873. Sr. Director del Diario de Avisos.
Muy señor mío: La guardia civil acaba de añadir uno muy señalado a los muchos servicios que presta según su instituto. Ayer tarde fue capturado por el cabo Buisan del puesto de esta villa y otro individuo de dicho cuerpo otro de los secuaces de Cucaracha, que con este dicen concurrió a los robos y atropellos que se perpetraron en Farlete el 15 del pasado mes. El Tuerto de Capdesaso, que así es conocido, completó el número veinte de los presos como complicados causa, sorprendido en una casa de campo en ocasión, según parece, de ocuparse en escribirá diferentes labradores, exigiéndoles cantidades bajo la amenaza de quemarles las mieses si no aprontaban lo que les pedía. En esta actitud, al ver dentro de su aposento al cabo Buisan, quiso defenderse, pero ya era tarde: la guardia civil lo condujo a disposición del Juzgado de este partido, juntamente con sus armas consistentes en dos escopetas de dos cañones, un trabuco y una navaja, además de una buena porción de municiones.
Dios quiera que este gran servicio alcanzado por la guardia civil no se acibare con algún triste fracaso que puede haber ocurrido en los montes de Alcubierre al infatigable cabo Ferrer, quien parece, según se asegura, que se extravió en la sierra y se teme que haya caído en manos de Cucaracha y su cuadrilla. Toda la fuerza disponible en esta villa y al mando de un alférez salió ayer en su busca.
Las elecciones se están practicando con el mayor orden y con no mucha concurrencia de electores, retrayéndose el partido de acción.
La gente se ocupa con preferencia en la recolección, y aunque el año ha favorecido, según los labradores, van entrojando el producto de sus tierras.
Suyo afectísimo Z.
Diario de Avisos de Zaragoza del 15 de julio de 1873.
Una tarde, cerca de la aldea de Pascual Escanero, por el paraje de Cuarto Nuevo del monte de Lanaja, la cuadrilla de bandoleros se detiene para charlar y merendar con el guardia Lorenzo Vived. Tal y como cuenta Andolz, Pascual Escanero ha prometido buena recompensa por la captura de los bandoleros. Cuando los bandoleros retoman su camino, Lorenzo les dispara por la espalda alcanzando e hiriendo al Cucaracha y al Villanueva, «Cucaracha se revolvió malherido y le disparó un trabucazo matándole en el acto». Malheridos se refugian en la cueva de los Porzanes y luego marchan a la Malena de Timoteo Mairal, donde les acude a sanar Atarés, el practicante. Al recuperarse el Cucaracha, la banda marcha a la zona de Jubierre, donde la guardia civil coge por sorpresa al Villanueva, quien muy mal herido y con fiebres, no tarda en caer muerto por arma de fuego: «El amanecer del día 19 hallaron al Villanueva (fuerzas de la guardia civil del puesto de Sariñena) oculto en unas peñas, y al intimarle a la rendición, trató de defenderse encarando su trabuco, ganándole la acción el cabo Buisán que le disparó con su fusil hiriéndole gravemente. Fue entregado en el Juzgado competente».
Sariñena, 20 Julio de 1873. Sr. Director del Diario de Avisos.
«Muy señor mío: Por los periódicos saben ya los lectores de su apreciable Diario de Avisos la captura de Ramon Lordan (a) Villanueva, realizada en la madrugada de ayer por la guardia civil de esta villa.
Dicho bandido, así como su jefe Cucaracha, tenían su guarida en una cueva de unos diez metros de ancho por dos de fondo. Allí es donde sobre camas hechas de esparto descansaban ambos y sus secuaces, después de haber ejecutado durante la noche algunas hazañas, y allí es donde fue a parar Villanueva con ánimo de restablecerse de la enfermedad que le aquejaba hacía unos días. La guardia civil, incansable en el cumplimiento de sus deberes, recorría en vano la parte de sierra conocida por monte de Juvierre perteneciente a Castejón de Monegros, hasta que por fin uno de los guardias, que creo se llama Blanco, divisando un montón de ropas, avisó á sus compañeros, y viniendo el más próximo el cabo Buisan, que pocos días ha capturó al Tuerto de Capdesaso, se adelantaron a la cueva donde descansaba Villanueva, le da el ¡alto! quiere contestar a esta voz con un trabucazo, pero el cabo, viéndose perdido, si perdía un segundo de tiempo, le disparó su carabina, atravesando el pecho y el brazo del criminal; canta diligencia le salvó de una muerte cierta, porque Villanueva se disponía a descargar sobre su perseguidor un excelente trabuco cargado con 25 balines.
El Juzgado se trasladó al monte de Juvierre y se hizo cargo del criminal y de sus armas, consistentes además del trabuco en una buena pistola y un puñal, volviendo a esta villa al anochecer y trayendo en bastante mal estado á Villanueva.
Se va el correo y no puedo continuar si estos desaliñados renglones han de llegar hoy a su poder.»
Suyo afectísimo, Z. Diario de Avisos de Zaragoza.
La otra vez que el Cucaracha resulta malherido es durante el asalto a casa Coarasa Paño de Torralba de Aragón, una casa fortaleza que intentan asaltar sin éxito hasta en tres ocasiones. Existe mucho miedo al Cucaracha y su banda y las casas ricas de Los Monegros se protegen la entrada con un gran enrejado. En la primera acometida a casa Paño, un zagal que sirve en la misma está compinchado, pero su nerviosismo delata los planes y la familia puede organizar la defensa, consiguiendo que la banda desestime en su empeño. En el segundo asalto se produce un intenso tiroteo y, al agotar las postas, una gran piedra tirada desde el balcón impacta en la riñonera del Cucaracha dejándolo malherido.
En Torralba cuentan que un bandolero muere con el impacto de un saco lleno de arena tirado desde la casa. También que van a buscar al médico de Torralba, le cubren la cabeza y lo llevan a la sierra para que cure a un bandolero herido, después lo devuelven sano y a salvo a Torralba.
En julio de 1873 encuentran estrangulada, en su casa de Castejón de Monegros, a la viuda del «Villanueva», segundo de la cuadrilla del Cucaracha. Igualmente existe la versión de que aparece ahorcada en su casa, en la calle Mayor de Castejón de Monegros.
El 30 de julio de 1873 se da cuenta de la muerte del célebre «Cucaracha», tal y como informa el alcalde de Sariñena. Información que pronto es desmentida en los medios el 6 de agosto, pues es confundido con el Villanueva, recientemente fallecido. Por un tiempo, los bandoleros a tenor del trágico trance de la caída del Villanueva, permanecen más escondidos. Este es el caso del Diario de Avisos de Zaragoza del 30 de julio de 1873: «Hoy se ha dicho en Zaragoza por persona que tiene motivos para saberlo, que había sido muerto en Sariñena, al ir a efectuar un robo, el célebre bandido Cucaracha».
«Parece que ha sido muerto en Sariñena el célebre bandido Cucaracha.»
La Igualdad (Madrid. 1868). 1 de agosto de 1873.
Mismamente sucede en agosto de 1873, cuando algunos medios vuelven a informar de la posible muerte del Cucaracha: «Con referencia a noticias del alcalde de Sariñena, dícese que el domingo, al intentar un robo, fue muerto de un balazo el ya tristemente célebre Cucaracha, terror de los pueblos de la sierra de Alcubierre sus comarcanos.» (El Gobierno: Diario político de la mañana: El Gobierno – Año II Número 210 – 2 de agosto de 1873).
Pero sus andanzas no se detienen y sobre el 18 de noviembre de 1873, el Cucaracha y su banda, inaugura la temporada invernal. Esta vez secuestrando, por unos cientos de duros, al hijo de un acomodado vecino de Villanueva de Sijena que se encontraba en el monte realizando labores de siembra. En aquellas fechas también se produce el incidente del Catalán, hombre de confianza del Cucaracha, que acude herido al penal donde sufre la amputación del brazo derecho. La nueva actividad bandolera parece ser que viene motivada por la fuga de dos prisioneros del penal, aprovechando la confusión reinante ante los acontecimientos del Sitio de Cartagena.
«Si las autoridades, apartando un momento su atención de los asuntos políticos, no dedican alguna fuerza a la persecución de los ladrones, pronto se enseñorearán de toda la comarca como ya lo hicieron anteriormente con grave perjuicio de los labradores acomodados, que se verán obligados a abandonar la dirección personal de sus haciendas.»
Diario de Barcelona” del 21 de noviembre de 1873.
En torno a la fecha del 12 de marzo de 1874, los bandoleros obtienen un botín de unos 400 duros en Bujaraloz, llevando tras sus pasos a la columna de la guardia civil del brigadier Delatre.
El 15 de marzo, la cuadrilla incendia una «hermosa paridera y pajar» del rico propietario de Alcubierre José Calvo y Ayerbe: «por no haberle mandado una respetable suma que le pidió en carta remitida por uno de sus criados».
“… el domingo, Cucaracha y su cuadrilla incendiaron una paridera y un pajar del rico propietario de Alcubierre José Calvo Ayerbe, por no haberle enviado una respetable suma que le exigieron. Muchos vecinos salieron inútilmente a apagar el fuego, al regresar, los hombres armados en número de 30 salieron al encuentro de Cucaracha”.
El Imparcial.
Al parecer, numerosos vecinos salen a sofocar el incendio. Cuando unos veinte hombres armados regresan al pueblo, sale al encuentro el Cucaracha con seis hombres suyos, alcanzando a los rezagados que van tirando de un carro, les convidan a hacer un alto y a tres que tratan de huir les hacen fuego. Consiguen dar en la manga de la chaqueta de uno de ellos, mientras los otros dos se tiran al suelo. Les acaban robando las armas y efectos, rematando el incidente entregando una carta, conminando al señor Calvo a satisfacer el pago exigido bajo la amenaza de matar a toda la caballería y ganadería.
«El Diario de Avisos de Zaragoza dice, con referencia a cartas de la Sierra de Alcubierre, que ha reaparecido el ya tristemente célebre Cucaracha y su cuadrilla, y que el día 15 incendió una hermosa paridera y pajar del rico propietario de Alcubierre D. José Calvo y Ayerbe, por no haberle mandado una respetable suma que le pidió en carta remitida por uno de sus criados. Se dice a la vez, que con tal motivo salieron muchos vecinos a apagar el incendio, sin que pudieran conseguirlo; y que al regresar los hombres armados, en número de 30, salió al encuentro dicho Cucaracha, con seis de los suyos, a un grupo de aquellos que venían algo atrás, acompañando un carro: les intimo que hicieran alto, y al ver que huían tres, les hicieron fuego, atravesando las balas la manga de la chaqueta de uno de ellos; obligaron a los demás a echarse boca abajo, y les robaron armas y cuantos efectos llevaban, terminando la escena con entregar una nueva carta para el Sr. Calvo, en la que le reclamaban la misma suma que en la primera, conminándole con matarle todas las caballerías y ganados, si no se la enviaba pronto a un sitio designado previamente.»
La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXV Número 5955 – 1874 marzo 21.
El 20 de abril de 1874, el guardia civil José Pastor, que forma parte de la columna de Delatre, reúne a seis voluntarios y parte a las cercanías de Grañén para hacer frente a algunos individuos de la partida del Cucaracha. Tras una férrea lucha, de cerca de un cuarto de hora, aprehende a cinco bandoleros que enseguida encarcela en el presidio de Grañén.
El 30 de abril es asaltado un carretero de Ponzano, robo que es atribuido a miembros de la partida del Cucaracha: «El alcalde del ayuntamiento popular de Castejón del Puente D. Nicolás Sin, al saber que una cuadrilla de ladrones acababa de robar a un carretero de Ponzano en el monte llamado la Almunieta, dentro de su jurisdicción, reunió ocho hombres del pueblo, y armándolos como pudo, salió en su persecución, y en los montes de Monesma les dio alcance, cogiendo a tres, que maniatados presentó en el juzgado de Barbastro, donde se instruye activamente la correspondiente sumaria. Al carretero le habían robado 92 duros; pero los ladrones, al verse perseguidos, tiraron por el monte dinero y efectos. Se ha reconocido el monte y hallado 29 duros, armas y demás, Se presume sean de la partida llamada Cucaracha, que es el terror de los pueblos de la comarca. El hecho ha ocurrido el 30 del pasado abril.» (La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXV Número 5997 – 1874 mayo 2).
Guardia Civil persiguiendo al Cucaracha. Ilustración Cruz salvador.
Una correspondencia del 5 de mayo de 1874 de Sariñena denuncia las continuas fechorías que los infames bandoleros pertrechan por el territorio, citando la reciente actividad de la banda en el despojo de dineros y ropajes al capataz de la vía férrea y un guardia vía en sus casillas del monte de Terreu: «trabuco en mano les sorprendieron en aquel desierto terreno y amenazándoles con quitarle la vida si para día fijo no llevaban a un punto determinado cierta suma».
La inseguridad reinante impide el control de los hacendados sobre sus campos, lo que aumenta la presión sobre las autoridades, de esta manera es denunciada en el Diario de Barcelona del 14 de mayo de 1874: «El brigadier Sr. Delatre, haría un singularísimo servicio a los pueblos vecinos a la sierra, dando el golpe de gracia a la cuadrilla que en aquella se cobija y a todas sus extensas ramificaciones».
La presión aumenta sobre la banda del Cucaracha
La presión comienza a dar sus frutos. El 10 de mayo de 1874 la guardia civil captura algunos miembros de la cuadrilla del Cucaracha, el destacamento del alférez D. Francisco Bergua detiene en Lanaja a Juan Andrés y nueve bandoleros más.
El 13 de mayo de 1874 se da fe de la captura de diez bandoleros por las fuerzas de guardia civil de la comandancia de Huesca «Los secuaces del bandido Cucaracha han sido, en número de diez, captura dos por fuerza de la guardia civil de la comandancia de Huesca» (La Correspondencia de España. 13 de mayo de 1874, n.º 6.007). Todos los detenidos son puestos a disposición del capitán general de Aragón: «Han sido puestos a disposición del capitán general de Aragón por el alférez de la guardia civil D. Francisco Bergua Castro, diez sujetos complicados en los crímenes cometidos por el bandido Cucaracha, entre los cuales hay tres que dieron muerte del bandolero Villanueva.» (El Imparcial (Madrid. 1867). 15 de mayo de 1874).
—De una correspondencia de Sariñena del 5 que publica el Diario de avisos de Zaragoza tomamos lo que sigue:
«Las prisiones verificadas por la Guardia civil, con posterioridad a las anunciadas por aquel periódico, en Grañén y algún otro pueblo cercano, tienen relación, si he de dar veredicto a la opinión pública, con la partida de malhechores que tantas fechorías cuenta en este contorno. Lo que no tiene duda es que de poco tiempo acá se vienen repitiendo varios robos en despoblado, siendo despojados en una sola noche, un capataz de la vía férrea y un guarda vía, de todo cuanto dinero y ropas poseían en sus casillas, sitas en el monte de Terreu, por una cuadrilla que trabuco en mano les sorprendieron cuando rodeados de sus familias se entregaban al descanso en aquel desierto terreno, y amenazándoles con quitarles la vida si para día fijo no llevaban a punto determinado cierta suma, y que la viuda de Villanueva, segundo que fue de la partida de Cucaracha, se encontró estrangulada en su casa de Castejón de Monegros y saqueados todos sus muebles. Todo esto, unido a la constante amenaza en que viven los hacendados de esta comarca, privados de dirigir do cerca las labores de sus campos por temor a verse secuestrados por los que, en continuo acecho y auxiliados por sus confidentes, atenían con escandalosa frecuencia contra sus intereses, hace que se desee con anhelo la realización de lo que las autoridades parece se proponen con bien entendidas disposiciones, o sea dotar a este país de la seguridad individual garantida por las leyes. El brigadier Sr. Delatre, haría un singularísimo servicio a los pueblos vecinos a la Sierra, dando el golpe de gracia a la cuadrilla que en aquella se cobija y a todas sus extensas ramificaciones.»
Diario de Barcelona: Año 1874, no. 127 (14 mayo 1874).
El 18 de mayo de 1874 son capturados varios bandidos, encontrándose entre ellos Marcelino Berbeder, el sastre de la banda. La Correspondencia de España (diario universal de noticias: Año XXV Número 6017) en su edición del 23 de mayo de 1874 da cuenta del ingreso de siete presos supuestos miembros de la banda «Han ingresado en la cárcel siete presos que se supone sean de la partida capitaneada por Cucaracha». Al parecer son conducidos a la cárcel de Zaragoza: «Han sido conducidos a la cárcel de Zaragoza siete individuos, que se cree sean cómplices o compañeros del célebre bandido Cucaracha.» (El Gobierno: Diario político de la mañana: El Gobierno – Año III Número 450 – 1874 mayo 23).
Sobre el 25 de mayo de 1874, el alférez de la guardia civil de Huesca, Francisco Bergua y Castro, captura siete individuos que son puestos a disposición del señor Capitán del distrito: «El alférez de la guardia civil de Huesca, D. Francisco Bergua y Castro, con la fuerza de su mando, ha capturado siete individuos que formaban parte de la célebre partida del bandido Cucaracha, los cuales puso a disposición del señor capitán general del distrito.» (El Imparcial (Madrid. 1867), 25 de mayo de 1874).
«El alférez de la guardia civil de Huesca D. Francisco Bergua y Castro es el que con la fuerza de su mando capturó a los siete individuos de la partida del Cucaracha que hace cuatro días llegaron a esta capital y se hallan en las cárceles a disposición de los tribunales.»
Diario de Avisos de Zaragoza del 27 de mayo de 1874.
«Hemos visto conducir esta mañana, escoltados por la guardia civil, desde la Capital general a las cárceles nacionales, siete presos que, según las noticias que hemos podido adquirir, están acusados de ser cómplices o compañeros del bandido “Cucaracha”. Con estos siete son ya 28 los que se hallan presos por uno u otro de los motivos indicados.»
Diario de Barcelona, 27 de mayo de 1874.
El Cucaracha y su cuadrilla. Ilustración Cruz Salvador.
El cerco contra Mariano Gavín comienza a ser asfixiante, el 30 de mayo de 1874, mientras la banda realiza una reunión en el pueblo de Belver de Cinca, la fuerza de la guardia civil cae de improvisto sobre la banda. El Cucaracha vuelve a mostrar sus dotes de gran astucia e inteligencia logrando zafarse de sus perseguidores, pero tiene que lamentarse profundamente por la captura de Jobita, su mujer, junto a tres miembros de la cuadrilla. También son encarcelados, en la localidad de Monzón, el joven zagal que porta el aviso del chivatazo y dos mujeres y un hombre que colaboran en alertar al Cucaracha del dispositivo de captura iniciado por la guardia civil.
«Ha sido conducida á la cárcel de Sariñena la mujer del celebre Cucaracha y tres individuos más, de cuya captura nos ocupamos en otro lugar.»
La Discusión (Madrid. 1856). 3 de junio de 1874, n.º 1.749.
Mariano, furioso por el encarcelamiento de su mujer, promete recrudecer sus fechorías mientras no consiga la liberación de su mujer (Diario de Avisos de Zaragoza, 10 de febrero 1875).
Otros cinco miembros de la cuadrilla son detenidos el 22 de junio por el mismo oficial, el alférez de la guardia civil de Huesca, Francisco Bergua y Castro en la localidad oscense de Alcolea de Cinca. Algunas fuentes citan que son Isidro Berber, Francisco Larroy Ferrer, y Joaquín Ollés Cuadrado quienes caen detenidos la madrugada del 22 de junio de 1874.
A los dos días es atrapado en Ballobar Manuel Miró «el Cigarro», confidente de la banda y terror de aquella población. Manuel Lax y Francisco Alós son detenidos el 26 de junio de 1874, junto a Camila Martínez, confidente y falsificadora de moneda y esposa de otro bandolero «ya aprehendido». El 27 de junio de 1874 se escapan tres bandoleros, pero el 31 del mismo mes, la guardia civil se incauta en Ontiñena de un fusil, cincuenta y cuatro cartuchos, un uniforme carlista con divisas de sargento primero y documentación detallada de una compañía.
Sr. Director del Diario de Avisos
Muy señor mío: Ha estado a punto de ser copado el célebre Cucaracha como parte de su cuadrilla. Parece que en una de sus guaridas, sita en el pueblo de Belver de Cinca, debía celebrar una reunión con su gente, para dar uno de esos golpes de mano en que tan diestro se muestra, y verificado, huir con su mujer a alguna población de grande vecindario; pero enterada la guardia pero enterada la guardia civil, según se dice, de todo el plan, marchó alguna fuerza al indicado pueblo de Belver, y cayendo de improviso por la noche, consiguió la captura de la mujer de Cucaracha y de algunos de sus cómplices. Como el tal Cucaracha tiene, por lo visto, un extenso y bien pagado espionaje, esta circunstancia le ha valido en la presente ocasión para no caer en poder de la guardia civil, pues a no recibir aviso, por expreso, desde Monzón, de que huyese, aviso que se anticipó lo necesario, era inevitable su captura.
Ayer entraron en estas cárceles la indicada mujer y tres hombres, que, con el muchacho de pocos años, portador del aviso, serán probablemente conducidos a disposición de la primera autoridad militar del distrito, y hoy se ase gura también que han sido capturados en Monzón la mujer que mandó el expreso a Cucaracha y un hombre y otra mujer que estaba en el secreto.
Es plausible la actividad que despliega la sección de la guardia civil, en- cargada especial y exclusivamente de la persecución de estos bandidos, que tantos desmanes vienen cometiendo en esta comarca hace más de tres años, y sería de desear que las prisiones llevadas á cabo en esta villa, en la de Castejón de Monegros, Lanaja y Alcubierre, en número de más de veinte, diera el resultado que todos los hombres de bien anhelan. -Suyo afectísimo
Sariñena 30 de mayo de 1874. Diario de avisos, 1 de junio de 1874 página 8.
La guardia civil va pisando los talones del Cucaracha. Un día llegan a la balsa de Ramón Alcubierre, donde se encuentra abrevando el ganado de Bonifacio Pérez y Mariano Verdún, preguntan por los bandoleros. Estos dicen que están por los Cubilares de Sanz, entre Alcubierre y Lanaja y allí acuden los civiles. El Cucaracha los ve llegar y les grita que suban, que allí les espera. Pero el cabo no sube, dejando una nota al Cucaracha que le dice que pronto tendrá que cambiarse la camisa. La respuesta del Cucaracha no se hace esperar, dejando el siguiente mensaje junto a un saco manchado de sangre «así sería la próxima camisa que llevase». A los tres días, el Cucaracha mata de un trabucazo al cabo mientras practica la caza.
A los pocos días, el hombre de confianza del Cucaracha, Francisco Navarro, muere a manos de la guardia civil. Francisco era su mano derecha, escondía y sabía dónde se guardaban los botines. Tras su muerte, Manuel Lorda ocupa su lugar responsabilizándose de guardar y proteger las finanzas de la banda.
El guardia civil de 1.ª clase José Pastor es uno de los principales responsables del acecho al Cucaracha y su banda, alcanzando cierta notoriedad y reconocimiento por su incansable labor quedando así recogido en el Diario de Avisos de Zaragoza del 3 de julio de 1874:
En los tres días que llevamos con hoy del mes de julio se ha experimentado el calor más fuerte que se ha sentido en el presente año, y que es en verdad sofocante.
De Tamarite nos escriben manifestándonos lo agradecida qua está aquella comarca a los servicios del guardia civil de 1.ª clase José Pastor que con su fuerza está desplegando una extraordinaria actividad en la persecución de la banda de criminales que capitanea el ya tristemente célebre Cucaracha.
Los contribuyentes de aquel distrito y del de Benabarre, que antes no podían salir a hacer su recolección y visitar sus campos, se muestran altamente satisfechos del mencionado guardia Pastor, gracias al cual pueden salir de los pueblos con más libertad y dedicarse a sus faenas tranquilamente.
El citado militar ha presentado últimamente preso a uno de los principales compañeros de Cucaracha.
Nos añaden que todo aquel país vería con gusto que el Gobierno recompensase, como se merece, al guardia Pastor por sus relevantes servicios.
En el diario La Iberia (Madrid.1868) del 19 de julio de 1874, se notifica el ingreso de un preso de la banda del Cucaracha, el cual apuntan que debía de ser el «secretario de la banda: «Ha ingresado en la sala de presos del hospital civil de Zaragoza, herido de alguna consideración, ano de los compañeros del célebre bandido Cucaracha, del cual parece era secretario, y que fue preso recientemente por la Guardia civil.»
Andolz recoge el intento de secuestro de la mujer de Navarro, por parte de los ricos de Alcubierre. Un intento frustrado gracias a que la mujer logra escapar al barranco de Patricia, por la zona de balsas Medias. El relato es de Anastasio Abadía: «Fue a ver a Francisco Navarro y le dijo -¿has cenado?- y contesto él -No-. -Cena y vendrás conmigo, pero no te emborraches, que te pego un trabucazo-. Cogieron a la mujer con la hija en el burro y se fueron al corral de Las Negras de la Cartuja donde estaba Jacinto Navarro, y Francisco Navarro se volvió a su corral y le dio un duro para que se comprara cajillas. Así, con la ayuda de los burros se llevaron a punta sol a la mujer al cuartel general».
El 25 de septiembre de 1874, El Imparcial (Madrid. 1867), informa sobre la presencia de los bandoleros de Cucaracha por la zona del bajo Cinca: «De Sariñena escriben que, aunque la famosa, partida de bandoleros de Cucaracha merodea hacia el Cinca, pudiera temerse algo en aquella comarca, toda vez que se ha marchado la fuerza de guardia civil encargada de la persecución del célebre bandido.»
Bofetada a Ruata
En el otoño de 1874, en palabras de Jorge Sánchez Ardid, Andolz recoge un episodio al que no le concede demasiada credibilidad, un suceso en un clima de desconfianzas, tropelías y venganzas: «Un compañero de Cucaracha, de Fraga, que había sido guarnicionero, en cierta ocasión le pegó una bofetada a Ruata, el ricachón de Alcubierre. Algún tiempo después lo cogieron los civiles y querían llevarlo a Zaragoza, pero no tenían medio de locomoción. Entonces no había casi coches, únicamente si se mandaba algún propio. Ruata les dejó un caballo y quiso acompañarlos pues había reconocido al que le dio la bofetada. Cuando estuvieron por la sierra les dijo a los civiles que se lo dejaran a él. Se lo dejaron y él lo mató de un tiro».
El último asalto a Ruata
Juan Ruata pertenece a una casa rica de Alcubierre dedicada a la agricultura de secano y a la ganadería ovina. Comercian principalmente con la lana con la que obtienen grandes beneficios, hasta el punto que frecuentemente hace uso de su expresión “Vale más la cama donde duermen mis gatos que la casa de fulano”. Lo secuestran en enero y la familia siempre mantiene que lo habían tenido desnudo y atado a un pino, una cuerda al cuello hacia arriba y otra atada a los testículos hacía abajo. Pero cuentan que su criado, Juan Olmos, hace de mediador e incluso le lleva ropa durante el secuestro; siempre manifestó que los bandoleros lo habían tratado bien.
El relato de Andolz da cuenta como en febrero de 1875, mientras el rico hacendado de Alcubierre Juan Ruata se encuentra cazando, al separarse de sus cuatro compañeros y acercándose donde se hallaban dos de sus criados y pares de mulas, es interceptado por la banda del Cucaracha. Al iniciar la fuga Juan Ruata, los bandoleros le disparan cuatro o cinco tiros sin conseguir darle alcance, pero al adentrarse por un terreno algo pantanoso, Ruata cae al suelo siendo atrapado por la banda. Para su rescate le piden a la familia siete mil duros de plata. Al día siguiente le son entregado treinta mil reales y la respuesta del Cucaracha es un recado de atención a la familia «dando seguridades de que lo encontrarían colgado de un pino si no completaban los siete mil duros, y fue forzosa su remisión». Ruata, está en su cautiverio acompañado de un criado, que nunca le abandona «volvió el martes bastante delicado, si bien dice que no solo no le han maltratado, sino que hasta ha sido objeto de algunas atenciones».
«El Cucaracha» corrió estos montes. Con él, y con algún otro: «El Godé», «El Miñón», «Barbacabra» «Sieteajustes», entró Huesca en la mitología de los bandidos generosos. Hizo, «El Cucaracha» las fechorías convencionales, con tan buen tino, como suerte, para culminar su carrera con el secuestro de Juan Ruata, adinerado terrateniente, al que atrapó en la Filadeta de Pastriz, cuando iba a inspeccionar el trabajo de roturación que estaban haciendo sus jornaleros.
Aurelio Biarge. Hoy san Caprasio en Alcubierre. Nueva España – 2 de septiembre de 1973.
Para Alberto Lasheras, la familia no puede conseguir la cantidad de dinero inicial, así que realiza una primera paga de 30.000 reales. Pero Cucaracha dijo que: «o les mandaban el resto del dinero o lo iban a encontrar colgado de un pino». Al final, con mayor o menor esfuerzo, la familia reúne y entrega el rescate. El Cucaracha lo suelta el día de la Candelera, el 2 de febrero, toda la gente está en misa y aprovecha para ir a su casa y cambiarse sin que nadie lo vea. Juan Ruata como agradecimiento a Juan Olmos le promete una gratificación en su testamento “Juan, para cuando yo muera te voy a dejar en mi testamento lo suficiente para una vida digna” Pero, a la hora de la verdad, Juan Olmos no recibe lo prometido.
«El gobernador de Huesca, en telegrama de hoy, dice que el alcalde de Alcubierre le participa que D. Juan Ruata, que había sido secuestrado por el bandido Cucaracha, ha sido puesto en libertad; y que no ocurría novedad en la provincia.»
El Tiempo (Madrid. 1870). 4 de febrero de 1875.
Según telegrama del gobernador de Huesca, ha sido puesto en libertad en las inmediaciones de Alcubierre don Juan Ruata, que había sido secuestrado por el bandido Cucaracha.
La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXVI Número 6273 – 1875 febrero 4.
Cuando los titiriteros de Binéfar presentan la obra del Cucaracha en Alcubierre, Isabel Ruata les cuenta que era imposible que ese rescate, pagado a principios de febrero cuando él murió el 28 del mismo mes, se lo hubieran podido gastar. El dinero tenía que estar escondido por alguna parte, por eso se habla mucho de los tesoros ocultos o perdidos del Cucaracha. También, su descendiente Tomas Mora Ruata cuenta que en la casa Ruata «había un cuarto que se llamaba Cucaracha, no tenía puertas y se entraba por una trampilla que había debajo de un lavabo».
«Cucaracha tenía una organización montada de tal calibre que tenía como una red de confidentes y espionajes que le costaba muchísimo dinero. Se dice que tres mil reales diarios tenía que pagar el Cucaracha en confidentes para tener una buena información. Por eso había mucho gasto, pero también había mucho ingreso. Es posible que parte de algún botín alguien lo escondiera.»
Alberto Lasheras.
Como todas las fechorías del Cucaracha, el suceso de Juan Ruata tuvo su eco en los medios, como es el caso del Diario de Avisos de Zaragoza del 10 de febrero de 1875:
» Alcubierre, 7 de febrero de 1875. Querido amigo: aprovecho mi corta y casual estancia en este pueblo para darle unas cuantas noticias de Cucaracha, cuyas hazañas vuelven a repetirse, y del cual ha sido víctima estos días el conocido y rico propietario D. Juan Ruata.
Salió éste un día de la semana pasada a cazar en compañía de cuatro compañeros, y ocupados en esta distracción, recorrieron el monte, llegando cerca de un campo donde se hallaban sus criados y pares de mulas. Desvióse Ruata de los cazadores para visitar su hacienda que a unos mil pasos estaba, y mientras daba instrucciones y hacía preguntas a su criado mayor, echáronsele encima Cucaracha y los suyos, mas no con tanta precipitación que él no pudiese irse.
Disparáronle cuatro o cinco tiros sin tocarle, mas cayó al pasar por un terreno pantanoso y perdió la ventaja que a sus perseguidores llevaba, volvió sin desmayar a levantarse, poro con tanta desgracia, que pisándose el tapabocas dio en tierra y en manos de los bandidos. Sus compañeros, que todo esto presenciaban, temerosos o cobardes, huyeron sin acudir en su socorro y consintieron su prisión que les hubiera sido fácil evitar a tener todos la serenidad y sangre fría de Ruata y de otro compañero llamado el carretero. Internáronse en la sierra, pidiendo por su rescate siete mil duros, les llevaron al día siguiente treinta mil reales, y Cucaracha envió a la familia un recado de atención, dando seguridades de que lo encontrarían colgado de un pino si no completaban los siete mil duros, y fue forzosa su remisión. Acompañado de un criado, que nunca lo abandonó, volvió el martes bastante delicado, si bien dice que no solo no le han maltratado, sino que hasta ha sido objeto de algunas atenciones.
Tal es el golpe que tiene asustados y puestos en guardia a los ricos propietarios de este país, a quienes profesa una particular predilección Cucaracha, de quien se dice que nunca ha salido a robar pequeñas cantidades a los viajeros.
Tiene este hombre singular unos cuarenta años, es delgado, de una estatura casi baja y carece de toda instrucción, hasta el punto de firmar con mucho trabajo. Fue jornalero, mozo de mulas y carbonero en sus mocedades y su hombría de bien le granjeó hasta la confianza de un recaudador de contribuciones o cosa así, que le encargaba la conducción de fondos a Huesca, si que en aquella época cometieran ningún desmán. Está más o menos remotamente emparentado con algunas familias ricas de Alcubierre, y esta circunstancia se señala como la causa de su actual existencia, porque cuando el trabajo no le pareció a él una ocupación decorosa, tuvo por conveniente vivir sin trabajar y le fueron dispensados y hasta ocultadas las malas artes de que se valió, y en esta senda fue progresando hasta hoy que puede competir con ventaja con los siete niños de Écija.
Lleva ordinariamente dos trabucos, si bien alguna vez se le ve con una escopeta de dos cañones o una carabina Remington. Su partida es numerosísima, y raro día se le ve acompañado de los mismos cofrades que el anterior; tiene mucha sagacidad, talento y habilidad rara para dar los golpes que el proyecta; pero todo esto sería inútil sin su principal elemento, que es la innumerable corte de espías y asociados que tiene en todo este país: Se aparece con frecuencia a los pastores, guardas, cazadores y demás gente que su oficio lleva al monte y a ellos pide con buenos o malos modales, según el humor que gasta, las baratijas que en el momento necesita y que éstos tienen buen cuidado en llevarle, porque de no hacerlo, pagarían con el individuo al día siguiente. No se fía ni de los suyos, que nunca saben dónde duerme, y obliga a comer el primero al que lleva víveres.
Dos o tres veces ha estado a punto de caer en manos de la fuerza armada. Una de ellas le cogieron durmiendo en una casa, rodeado por la guardia civil, arrojó la manta por una ventana, mientras que por otra saltaba y en paños menores huía. Otra se hallaba con los suyos en un soto: iban a ser copados y distribuyó su gente, colocando los dos que más corrían donde la guardia los viese, con orden de huir. Echaron éstos tras ellos, mientras Cucaracha se subió a un árbol, escurriéndose después con mucha serenidad.
Gasta unos 3000 reales diarios en confidencias que le proporcionan los amigos que tiene en todos los pueblos de ocho a diez leguas alrededor, y sabe hasta los detalles más íntimos de las familias y pueblos, llegando en esto a lo increíble. Está furioso con la prisión de su mujer y ha prometido recrudecer sus fechorías, mientras no consiga su libertad.
Aquí hago punto: pues no tengo tiempo ni aún para rectificar estas líneas, escritas a vuelta de pluma, sobre los apuntes de mi cartera, y que Dios sabe cómo habrán salido».
La llegada del teniente Vicente Lafuente Pueyo y la partida de domino
La creciente presión deja a mínimos la banda del Cucaracha que cada día se siente más cercada y debilitada. La aparición del teniente Lafuente, a principios de febrero de 1875, manifiesta el aumento de efectivos de la guardia civil en la comarca monegrina, especialmente en la comandancia de Sariñena. Adell y García citan la irrupción de Lafuente sobre el 11 de febrero de 1875. Para Mariano Gavín, la situación se torna desafiante. El enfrentamiento y duelo contra la guardia civil cada vez es más acechante.
Su reto alcanza su máxima expresión en un acontecimiento que marca profundamente la grandeza y leyenda, y a veces hasta de héroe popular, del célebre bandido Cucaracha. Es para esta ocasión cuando el Cucaracha se arregla y viste con gran elegancia y acude al casino de Zaragoza. Pronto localiza al teniente Lafuente jugando al domino, con sus tres estrellas de ocho puntas que tanto lo delatan. Un irreconocible Cucaracha se suma a la partida. No existen fotografías que lo identifiquen, además se ha arreglado para la ocasión y nadie puede esperar encontrarlo tan descaradamente en el casino de Zaragoza. Durante la partida, el teniente no para de alardear del cuerpo de la guardia civil y de su nueva encomienda, acabar con el temido delincuente que atemorizaba la comarca monegrina: «Me gustaría tropezarme un día con ese Cucaracha para ajustarle las cuentas…», dice de forma chulesca y bravucona. De regreso a su casa, el teniente Lafuente encuentra en su bolsillo una nota que dice: «También yo tendría mucho gusto en tropezarme con usted sin testigos. Ya sabe dónde encontrarme. Le espero en la sierra de Alcubierre. Cucaracha».
A partir de entonces para el teniente Lafuente, tal y como dice Rafael Andolz, la orden es tajante de no dar cuartel a los bandidos y capturar a Cucaracha vivo o muerto en el más breve plazo.
El Cucaracha presiente que son sus últimos días, lo da a entender en casa de Angela, la hornera de Alcubierre: «Mira Angela -le dijo con voz tranquila, ligeramente velada por la emoción-, tendrás que hacerme una bolsica para ponerme la estampa de la Virgen del Carmen, porque me parece que voy a vivir muy poco, que los civiles nos persiguen mucho».
De la muerte del Cucaracha y parte de su cuadrilla
La cuadrilla del bandido Cucaracha amanece el 28 de febrero en el corral de L´Anica, cerca del poblado de Peñalbeta. El zagal Manolico Maza Lacasa tiene que llevarles vino que, como en otras tantas ocasiones, ha dispuesto el mediador Pedro Lobardo. Pero para esta vez, el teniente Vicente Lafuente, junto al alcalde y al boticario de Lanaja han urdido un infalible y mortífero plan. Han envenenado el vino para dormir la banda, con la dosis perfecta para que sea efectivo y no sea detectado al gusto. Además, preparan un contraveneno, pues el cauteloso Cucaracha siempre hace probar todo antes de su consumo y así, no resulte maltrecho el joven Manolico. Cuando la banda comienza a beber y comer, el veneno comienza a surtir efecto, situación que aprovecha la guardia civil para asaltar y dar muerte a los bandoleros.
«De mil trampas él s`escapa nunca le pueden pillar l`envenenaron el vino para poderlo cazar.»
Esta es la versión más popular que ha llegado a nuestros días y aunque el relato de la guardia civil la hace más épica, la verdad es que conociendo el corral de L´Anica y que ningún guardia civil resulta herido, todo apunta que el veneno consigue sedar a los bandoleros y una vez dormidos, la guardia civil los remata a quema ropa. Al mando de los guardias, de fuerzas del 7º Tercio en la provincia de Huesca, va el capitán teniente Vicente Lafuente y Pueyo y le acompañan el sargento segundo Carlos Rodríguez, cabo primero Francisco Salanova y los guardias José Pastor, Lorenzo Laclaustra y Fermín Catalán.
Los hechos quedan recogidos en el Boletín Oficial de la Guardia Civil núm. 812, de 1 de abril de 1875: «El teniente de dicha Comandancia, don Vicente Lafuente, con la fuerza a sus órdenes, sorprendió la tarde del 28 de febrero anterior en un corral del término de Lanaja, al célebre bandido Mariano Gavín (a) Cucaracha, con su segundo jefe Antonio Sampériz (a) el Cerrudo y tres más de su partida, la cual se resistió tenazmente, quedando los cinco (…) muertos en la refriega, sin que la indicada fuerza experimentase baja alguna. Les fueron recogidas catorce armas de fuego, trescientos cartuchos metálicos, cuatro cuchillos, una canana, una corneta, dos barbas postizas y otros efectos. S.E. se ha enterado con satisfacción de este servicio».
«Se pagó el vino de Alcubierre, y fue aquí que la química pudo aquello que jamás pudieron los trabucos ni los fusiles de pistones, y es que un boticario —del que no diré, como otros maledicentes, que sabía por su oficio de estropear gentes—, añadió arsénico al caído de suministro, determinando tal estrago en la facción bandolera que, tras de un cruce de disparos con la Guardia Civil meramente simbólico, entregaron todos su alma diligentemente.»
Aurelio Biarge. Hoy san Caprasio en Alcubierre. Nueva España, 2 de septiembre de 1973.
La muerte del Cucaracha enseguida aparece ampliamente recogido en los medios aragoneses y españoles. El célebre bandolero ha caído.
Sr. Director del Diario de Avisos de Zaragoza
Muy señor mío. Un acontecimiento de notoria importancia pan todos, muy especialmente para las poblaciones comarcanas de la vecina villa de Alcubierre, y del que supongo sabedor a V, por noticias oficiales. tuvo lugar en el día de ayer. El famoso Cucaracha ha pasado a la historia de los criminales. Su fin, como bandido, viene a prestarle esa celebridad siniestra cuyo solo recuerdo apena y espanta a las sociedades cultas.
Fue su vida un duelo a muerte empeñado contra las instituciones humanas, su fin está en relación con sus hechos.
Los lectores habituales de ese popular Diario de Avisos conocen ya algunos rasgos característicos de la existencia azarosa de tal bandido Y a fe que no acierta la mente a explicarse cómo el odio a la sociedad puede labrar tamaña perversión de instintos en uno de nuestros semejantes.
De índole bondadosa en los años de su juventud tranquila, desempeñó, dentro de las modestas condiciones en que se desenvolvieron su educación y su humilde categoría social, cargos de confianza cuyo cabal cumplimiento reclama siempre dotes acreditadas de honradez
Hallábase emparentado con algunas familias acaudaladas de Alcubierre, y esto, unido a su escasa instrucción, se señala como el origen de sus funestos atentados. Quiso vivir ocioso a costa de ruines tretas. Dado el primer paso, prosiguió con temerario empeño la senda del mal, fue reconcentrando el odio al poderoso, y la sed de riquezas atormentó la conciencia tenebrosa de aquel espíritu perverso. Lo que en las imaginaciones acaloradas de Owen y Saint Simón fue una idealidad extravagante y origen de mística exaltación comunista, puede llegar a ser bandolerismo furioso en una a naturaleza débil e inculta Entre Baboeuf y Jaime el Barbudo hay conjunciones sombrías. La teoría y la práctica del comunismo suelen darse la mano en los antros del odio.
La vida de Cucaracha fue engendrada en este abismo. Sus hechos revelan al comunista práctico, por eso era el criminal famoso incompatible con toda sociedad. Emulando el romanticismo de José María y del Barbudo de Crivillente (que también los bandidos son románticos a su manera), jactábase de asestar sus tiros a los hombres de posición y de fortuna. Alla en la fría noche de su conciencia debía estremecerse con alegría horrible cada vez que sus familiares daban caza a un personaje de dinero.
Su habilidad para el crimen corría parejas con sus perniciosos instintos, y en ocasiones críticas supo desplegar esas artes de recurso que solo a tribus nómadas y salvajes es dado practicar.
Sin instrucción, sin fuerzas materiales casi, dado que su complexión haciale mas a propósito para la vida sedentaria que para arrostar tan crudas persecuciones, ha vivido largos tiempos esquivando la acción de la justicia humana, y desafiando con sus compañeros, instrumentos fieles de su voluntad, el poder de la sociedad honrada.
Por fin terminó este duelo implacable.
A las cuatro de la madrugada del día de ayer, la guardia civil organizó una de tantas batidas a la sierra donde se cobijaba el misterioso Cucaracha como la fiera en su cubil. Dividida la fuerza en dos secciones, fueron escrupulosamente registrados varios edificios rurales si éxito alguno, más a la una o dos de la tarde, cuando los perseguidores se disponían a tomar el rumbo hacia Castejón de Monegros, quiso la casualidad que una pareja se desviase para reconocer una paridera próxima al camino y en la jurisdicción de Lanaja. Allí estaban los bandidos, y apercibidos los guardias y avisado el jefe Sr. Lafuente, se trabó la lucha, resultando herido mortalmente Cucaracha, que cayó exánime exclamando: ¡Ahora sí que han muerto a Cucaracha!
Igual suerte cupo a sus demás cofrades, tras una breve resistencia. Tales son los detalles que de público se refieren y que rectificaré si no fueren exactos,
Inmediatamente que el Juzgado tuvo conocimiento del hecho salió para Lanaja a instruir la correspondiente sumaria, seguido de un gran número de personas ansiosas de comprobar el hecho por sus propios ojos. El género de muerte ha correspondido a la vida de Cucaracha, por aquello de que, quien mal anda, mal acaba.
Suyo, K. Sariñena, 1 de marzo de 1875.
Sr. Director del Diario de Avisos de Zaragoza
Querido amigo: En mi anterior fecha 7 del pasado me ocupé del secuestro llevado a cabo por el célebre bandido de la Sierra de Alcubierre, conocido con el nombre de Cucaracha. Hoy cumple a mi propósito manifestar que a este temible criminal le ha tocado ya la hora en el reloj de la justicia, pues por aquello de no hay plazo que no se cumpla deuda que no se pague, ayer, al tocar el sol a su ocaso, dejó de existir juntamente con cuatro más de sus compañeros en el término de Peñalveta, jurisdicción de la vecina villa de Lanaja.
Diferentes son las versiones que en estos primeros momentos circulan respecto a este hecho que tan alborozados tiene a todos los hombres honrados de esta comarca y muy señaladamente a los ricos propietarios de Alcubierre, que siempre estaban con el bolsillo abierto y la vida suspendida de un cabello, como suele decirse. Hay quien manifiesta que Cucaracha y los suyos han sido vendidos por alguno de sus mejores confidentes; otros, que desde el campanario de Lanaja fueron descubiertos los cinco criminales con el auxilio de un anteojo por el valiente jefe de la guardia civil del puesto de Sariñena. Mas sea de esto lo que quiera, es lo cierto que ayer, a eso de las cuatro de la tarde, fueron sor prendidos y muertos Cucaracha y cuatro compañeros más que le acompañaban en una paridera distante aproximadamente unos cinco cuartos de hora de la vecina villa de Lanaja, y sin que por parte del benemérito cuerpo de la guardia civil haya ninguna desgracia que lamentar.
Serena y el Diario de Avisos de Zaragoza
Hoy se hallan de manifiesto en la plaza pública de la mencionada población los cadáveres de esos cinco seres infelices que, si ayer formaban el terror de todos sus convecinos, hoy estos acuden con avidez contemplar presurosos los fríos y yertos restos de unos semejantes nuestros, a quienes tal vez las malas compañías y falta de educación les hizo colocar en la resbaladiza pendiente del crimen, y sufrir, como no podía menos, sus fatales cuanto ineludibles consecuencias.
Aquí pondré punto final a mi epístola, sin perjuicio de manifestar en otra cuantos datos sobre el particular vaya recogiendo y crea dignos de mencionar y demás s que ocurra en este afortunado país, si por dicho so puede contarse el no habernos visto aun visitados los carlistas, por cosa de que muy pocos podrán vanagloriarse.
En el entre tanto dispón de tu invariable, Z. y N.
Alcubierre, 1 de marzo de 1875.
Sr. Director del Diario de Avisos:
Muy señor mío y amigo: Ayer fue día notable para esta población y toda la comarca. El terrible bandido Cucaracha, que hace cinco años nos tenía amedrentados, cayó por fin en poder de la denodada Guardia civil. Al mando del bizarro é infatigable teniente graduado Sr. Lafuente, que hace pocos días se encargó de su dirección, iba una pequeña fuerza recorriendo este territorio, cuando ayer, poco después de medio día, sorprendió a Cucaracha y cuatro más en un corral, conocido por el de la Anica, distante unos cinco cuartos de hora de esta población.
Los bandidos, en cuanto divisaron a la Guardia civil, trataron de encastillarse en la casita dé los pastores, y a la voz de ¡rendíos! de la fuerza contestaron a tiros, trabándose un rudo combate, del que pronto resultó muerto el segundo de Cucaracha, éste luego y así los demás, pues se resistieron tenazmente hasta que sucumbieron los cinco. La Guardia civil no tuvo la menor novedad.
Los ladrones estaban armados de Remington y Berdan con bayoneta, y además de las de su uso les hallaron doce o catorce armas de fuego más otras muchas blancas, y pasaba de una arroba de municiones.
He oído decir les hallaron también una instancia recién hecha, dirigida al rey, solicitando indulto, y una carta al municipio de esta villa pidiendo la informase favorablemente. Al famoso ladrón solo le hallaron encima tres o cuatro pesetas.
En el corral se encontraba asimismo un pastorcillo de unos quince años, que se salvó por milagro, ocultándose tras de unas piedras, en la misma casilla donde hacían fuego los ladrones. Estos son Cucaracha, otro llamado el Ceñudo, antiguo escapado de Cartajena; otro de Belver, otro de Oso y otro de Barbastro.
El bravo teniente graduado Sr. Lafuente y toda la fuerza de su mando se han hecho acreedores á una recompensa, y desde luego se han granjeado la estimación eterna del país, al que han librado de tan terrible azote.
El juzgado de primera instancia de Sariñena ha llegado pocas horas después del suceso, y creo se halla instruyendo las primeras diligencias. Suyo, Q
Lanaja,1 de Marzo de 1875. Diario de avisos, 2 de marzo de 1875, página 7.
Corral de l`anica. Bandido Cucaracha.
Los bandoleros Antonio Sampériz Peralta «El Zerrudo», de 38 años, de Lalueza y esposo de María Bayona; José Bernad Rivas «El Herrero de Osso», de 38 años, natural de Osso y esposo de Tomasa Ferrer; Melchor Colomer y Ferrer «El Molinero de Belver», de 32 años y natural de Belver; José Solanilla y Lacambra , de 35 años y natural de Palo; y Mariano Gavín Suñen, de 37 años, mueren aquel fatídico 28 de febrero de 1875 en el corral de L´anica, monte de Lanaja, donde la Guardia Civil los envenena con vino y una vez sedados, los acribillan a balazos.
En un bolsillo de Mariano Gavín aparece una petición de indulto al rey Alfonso XII; «Las cartas del Cucaracha», por Alberto Lasheras. Los cuerpos sin vida de los bandoleros son expuestos en la plaza mayor de Lanaja. Mosén Baltasar hace sonar las campanas, mientras que por las calles la gente alborotada grita «¡Han matado a Cucaracha! ¡Han matado a Cucaracha! ¡Están todos en la plaza!. Sacan a todos los zagales de la escuela para que vean los cuerpos sin vida de los temidos bandoleros y les hacen pasar por encima de los cadáveres. Es un acto de desagravio, cuenta el najino Marcario Andreu Torralba, quien ha encontrado la partida de defunción de Mariano Gavín en los archivos de Lanaja. Para Macario, quizá a los bandoleros son enterrados en el antiguo cementerio de Lanaja, ya desaparecido, pero también hay quienes cuentan que son descuartizados y clavados en estacas por el monte.
Partida de defunción del Cucaracha. Imagen de Macario Andreu Torralba.
Este es el testimonio de Anastasio Abardía, recogido por Rafael Andolz: «Día 28 de febrero de 1878 (equivoca el año). ¡Qué día tan señalado! En el corral de don Antonio Martínez han matado a Cucaracha y a sus cuatro compañeros. Vino una sección de guardia civiles de la provincia de Zaragoza, bajaron por la senda del volador preguntando a un pastor por el corral de L`Anica y se lo dijo. El centinela se había dormido por haberles dado el vino envenenado. la guardia civil puso un tricornio encima de la tapia. Cucaracha al ver el tricornio lo hizo piazos disparando. A cucaracha lo mataron el primero por tener la escopeta descargada. El que arreglo el vino fue el boticario de Lanaja. El que llevó el vino, Manuel Maza Lacasa, le dio contraveneno para no morir él también en aquella noche, pues Cucaracha le haría beber antes a él. Todos los ricos de los pueblos más próximos vinieron a Lanaja a ver a Cucaracha y los suyos. A continuación, los bajaron del carro y los dejaron en la plaza de Lanaja enseñándoles a los chicos y chicas el maestro Liesa, la maestra Raimunda y el sacerdote Mosen Baltasar Marcellán, los cadáveres. el escolano que servía al sacerdote era Ángel Cambra. (Un viejo de Lanaja se acuerda haber oído que los niños y niñas de la escuela pasaron pisándolos por encima de los cadáveres)». El siguiente relato es de Jorge Sánchez Ardid que también es recogido por Andolz: «Un pastor de Lanaja, Pedro Lobardo, le llevaba vino de parte de Angela. El dio cuenta de que el vino era para ellos. El boticario lo malbezó con una medicina poco conocida que los adormía y el repatán que llevaba el vino le daron contraveneno, pues Cucaracha lo hacía probar siempre al que lo llevaba. Va el chico, lleva el vino, Cucaracha hace beber a los cuatro compañeros. bebe él y dijo -Ya nos han jibau!, este vino está compuesto!-. Pero ya había bebido. Se acercaron a la aldea más cercana. Él se pone en un montón de fiemo que había allí al lau a arreglarse la tascadera de los calzones, que llevaba calzón corto. La estaba arreglando con un palico cuando vio venir a los civiles. Cucaracha les disparó, al oír el ruido salieron los otros que también dispararon. Era la aldea de la Nica, de Pedro del Torralbés».
“En ocasión que el célebre bandido Cucaracha, temor de toda la comarca, se hallaba con cuatro más en un corral de ganado en la falda de la sierra, y sin duda alguna desprevenidos, cayó sobre ellos la fuerza de la Guardia Civil al mando del Teniente Lafuente, trabándose una lucha de la que resultaran muertos los cinco forajidos e ilesos los guardias civiles, debido esto a la buena dirección del Teniente, que rodeó el corral, con la punta de la bayoneta fueron haciendo visores por todo él, librándose así de los disparos de los muchachos que hicieron fuego mientras tuvieron vida.
Cucaracha fue el primero que cayó, pues saliendo a la portera del corral se puso con dos armas de fuego y un morral de cartuchos y a lo que iba a disparar contra uno de los guardias que custodiaban la portera, otro guardia civil, que era un gran tirador, llamado Catalán, lo dejó tendido en el acto.
En seguida, los demás forajidos, ocuparon posiciones en el corral e hicieron fuego nutrido que, según relación que ha hecho el teniente, duró sobre media hora, enderezando siempre sus tiros a los agujeros que abría la guardia civil.
Muertos ya o tendidos los malhechores, penetró la guardia civil en el corral, en donde permaneció toda la noche del 28 de febrero, suponiendo así podrían llegar otros, pues así lo supuso el teniente en atención a que recogieron catorce armas de fuego, entre ellas fusiles BERDAN y REMINGTON”.
La Correspondencia de la mañana, Diario y guía de Madrid, 5 de marzo de 1875.
La Correspondencia de España del 8 de marzo de 1875, n.º 6.305, recoge el mismo texto que La Correspondencia de la mañana (Diario y guía de Madrid del 5 de marzo de 1875), reproducido anteriormente complementando la información con el siguiente relato de los hechos:
Al día siguiente, o sea el día 1º de marzo por la mañana, fueron conducidos los cadáveres a la villa de Lanaja, dejándolos tendidos en la plaza, y sabido este suceso tan importante, acudieron de diferentes pueblos a dicha villa con el objeto de ver al bandido Cucaracha y sus secuaces.
Ha sido verdaderamente un día de júbilo y parecía una romería, pues no puede V. figurarse la animación que se veía en todos los semblantes y el regocijo de los propietarios, muchos de los cuales hacía más de dos años quo no habían podido salir a ver sus campos.
El sistema de Cucaracha era secuestrar y pedir por cartas, con amenaza de la quema de las masías y muerte de los ganados.
El último secuestro fue el de D. Juan Ruata, de Alcubierre, que lo tuvieron cuatro días y le sacaron 7000 duros. Entre lo encontrado a Cucaracha fue una solicitud a S. M. el rey, manifestando que circunstancias políticas le habían hecho salir del pueblo y andar cuatro años errante por los montes, viéndose en la necesidad de exigir algunas contribuciones para su subsistencia, solicitando se le indultase de toda pena y se le permitiese volver al pueblo.
Relato publicado en el Eco de España de Madrid y reproducido en el Diario de Barcelona del 12 de marzo de 1875:
«Alcubierre 3 de marzo. Los sucesos acaecidos el día 28 del pasado, con la captura del tristemente célebre Cucaracha, terror por espacio de 5 años de esta comarca, son de tal magnitud y han impresionado a todo este país, que me tomo la libertad de hacer una sucinta reseña de ellos, por si V. gusta que su acreditado diario sea tal vez el primero que lo publique.
Ya el día 28 de enero una triste noticia corrió veloz de vecino en vecino, llenándoles de pena y dolor; al salir acompañado de cuatro amigos el primer contribuyente de este pueblo D. Juan Ruata, se separó un poco de ellos para ir a dar órdenes a sus criados, y en aquel momento fue sorprendido por tres hombres que le dieron el alto, trabuco en manos; trató de librarse por medio de la fuga, mas con tal desgracia, que fue a dar a un lodazal de donde no podía salir, y allí le dieron alcance los criminales, y después de maniatado, le hicieron seguir. Cuatro días lo tuvieron en su poder, cuatro años para su familia y amigos, mas al fin, después de pedir por su rescate 14.000 duros, no hubo más remedio que entregar 7.000, que es lo que se conformaron, o peligraba la vida del secuestrado.
¡Quién había de suponer que al mes de este suceso Cucaracha y su cuadrilla habían de ser copados!.
D. Vicente Lafuente Pueyo, teniente graduado del benemérito cuerpo de la Guardia Civil, ha sido el que ha dado el gran paso y el que desde aquel fausto día recibe mil parabienes, y es aclamado con frenesí por estos pueblos; hombre sereno y de valor, que no teme el peligro, solo hacia diez y siete días que se hallaba al frente de la fuerza destinada para la persecución de Cucaracha y su cuadrilla, y en tan pocos días, tal ha sido la fe con que ha trabajado, tal el espíritu de llevar la paz que tanto tiempo tenían perdida los contribuyentes, que han sido suficientes para dar con las madrigueras y concluir con el que era terror de la sierra.
Nunca olvidarán estos habitantes lo mucho que le deben, y si premios tiene destinados el gobierno de S.M. para los que llenan sus deberes militares con tanto honor y valentía, seguramente que no olvidará el que se merece y a que se ha hecho acreedor don Vicente Lafuente, y del que también son dignos los individuos a su mando.
El 27 del pasado febrero salió la fuerza dividida en dos grupos en dirección a la sierra, y en la mañana del 28 se dirigieron hacia el punto llamado Peñalveta; serían las dos de la tarde cuando al llegar a la partida titulada Lanica, término municipal de Lanaja, la pareja que iba de avanzada, con gran cautela, y tal como el caso lo requería, miró por la pared del corral y distinguió a uno que estaba cosiendo y que a su lado había un arma; examinado un poco más, vieron diferentes armas en un rincón; esto fue bastante para creer que serían los bandidos (porque hay que tener en cuenta que a Cucaracha no le conocía ninguno de la fuerza, ni había fotografías de él ni señas particulares que pudieran ser bastantes para prenderles), agitó uno de los guardias el pañuelo, y los demás avanzaron rodeando el corral; practicaron tres o más arpilleras, y acercándose dos a la puerta dan la voz de alto a la Guardia Civil, rendíos y no se os tocará; veloz como el rayo coge Cucaracha su Berdan, arma la bayoneta y se lanza a la puerta; los otros compañeros cogen las armas y van a la pelea; viendo la fuerza que era imposible prenderlos sin haber lucha, se da la voz de «fuego» y es herido de muerte el jefe de aquellos bandidos; ya no había más recurso que concluir con todos, y los guardias, defendiéndose con valor y procurando no sufrir baja alguna, se parapetan; mas los bandidos con sus descargas no daban tiempo a nada, y a los pocos minutos ya había tres de los criminales fuera de combate, concluyendo con todos pasada media hora de lucha, sin que la fuerza tuviese que lamentar no solamente la menor lesión, sino que ni aún simples magulladuras.
Dado aviso al pueblo, corrió la noticia con velocidad, y al día siguiente los caminos que conducen a Lanaja se veían cubiertos de gente ávida de conocer al que por cinco años ha llenado de pavor a estos habitantes, y que tantas desgracias difíciles de reparar ha ocasionado.
El juzgado de Sariñena se constituyó en el pueblo, y las campanas de Lanaja y Alcubierre anunciaban que el regocijo que los vecinos sentían era una verdadera fiesta popular.
Tendidos en medio de la plaza se hallaban por el orden siguiente: El Cerrudo, segundo jefe de la cuadrilla; Cucaracha, el herrero de Osso, el molinero de Belver y el guarnicionero de Alcolea; éste tenía un buen aspecto, gran estatura, vestía hasta con elegancia, sumamente flaco y fino de cutis, cara hasta hermosa y cubierta toda de barba larga y negra, muy aseada y limpia.
Cucaracha, seco, delgado, bigote recortado, y mal vestido al estilo del país; de los cinco era el de peor presencia y el más desaliñado de todos.
Practicada la autopsia por tres facultativos, se encontró en Cucaracha una sola herida, que, habiendo penetrado por la región supra clavicular, salió por el séptimo espacio intercostal de la región dorsal, cortando la arteria subclavia y produciendo una hemorragia, que debió dar lugar a la muerte poco menos que instantánea.
Fueron ocupados los efectos siguientes: tres pistolas, tres grandes cuchillos, dos puñales, cuatro fusiles, una escopeta de dos cañones Lafoncher, un Remington, cinco fusiles Berdan, todas estas armas con su correspondiente bayoneta, arroba y media de cartuchos Berdan y Remington, un kepis, una corneta, barbas postizas y una solicitud muy bien redactada y de muy buena letra, escrita en papel sellado, dirigida a S.M. al Rey don Alfonso XII, y en la cual pedía Cucaracha que le indultara de toda pena y le dejase ir libremente a su casa; además una carta sin concluir de escribirla, pues cuando uno de ellos lo verificaba fueron sorprendidos y muertos; dicha carta iba dirigida al ayuntamiento de este pueblo, pidiéndole sus firmas para el indulto.
Estos son los hechos, y es tanto el júbilo de este pueblo, que en todos los semblantes se marca la alegría, celebrándose tan fausta noticia con bulla y algazara, reunidos en diferentes puntos.
Se había llegado al extremo de no poder habitar estos pueblos; todo se encontraba abandonado, los labradores no podían ir a ver sus posesiones, y hora era de que se diera fin a tanto mal, ocasionado por una fiera humana.
Cinco años de persecución continua y nunca podía darse con el criminal, hasta que la Providencia ha librado al país de grandes males de que se hallaba amenazado, y cuando los bandidos se preparaban para dar tal vez un golpe en Alcubierre que hubiera llenado de luto y de dolor a los corazones de sus habitantes, lo mismo que al país».
En relación a los fallecidos, José Solanilla y Lacambra, aparece como natural de Palo (Sobrarbe, Huesca) de 35 años de edad. Su identidad va aparejada, en la prensa de la época, con el guarnicionero de Alcolea. Así lo hemos visto anteriormente en el Eco de España de Madrid, reproducido en el Diario de Barcelona del 12 de marzo de 1875, donde dan cuenta de los muertos en el golpe mortal al Cucaracha y parte de su banda: «El Cerrudo, segundo jefe de la cuadrilla; Cucaracha, el herrero de Osso, el molinero de Belver y el guarnicionero de Alcolea». Incluso, en el cuerpo de la noticia, se da una pequeña descripción de «José Solanilla y Lacambra» relacionándolo con el «guarnicionero de Alcolea»: «éste tenía un buen aspecto, gran estatura, vestía hasta con elegancia, sumamente flaco y fino de cutis, cara hasta hermosa y cubierta toda de barba larga y negra, muy aseada y limpia.»
El Guarnicionero de Alcolea alias «la Víbora» no es apresado hasta meses más tarde, en diciembre de 1875, en la localidad de Castejón de Navarra (El Diario de Huesca, 21 de diciembre de 1875).
Mariano Gavín, El Guerrillero que murió una vez. Felipe Alaiz.
Felipe Alaiz es profesor de literatura, escritor y periodista anarquista. Nace en 1887 en Belver de Cinca y muere exiliado en Paris en 1959. Se caracteriza por su periodismo libre y crítico, cercano al pueblo llano y alejado de los círculos distinguidos, de la etiqueta y la pedantería de la intelectualidad española. Uno de sus artículos “Mariano Gavín, El guerrillero que murió una vez” reconoce la figura de Mariano Gavín, publicada en la revista libertaria y anarquista «La Revista Blanca» en su sección «Héroes populares» del 7 de diciembre de 1933 y años más tarde, en 1962, queda recogido por la la editorial “Umbral” en la serie “Tipos Españoles”. Gracias a Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo de Pallaruelo de Monegros hemos podido conocer tal valioso documento que a continuación transcribimos.
Mariano Gavín, El guerrillero que murió una vez
Hay héroes populares que lucharon denodadamente por la libertad, que se sublevaron, admirables insurrectos sociales contra la mansedumbre de sus semejantes, encarándose contra la autoridad y contra la capacidad de Camancho el Rico; que no trataron de ejercer dominio alguno. Dejaron ejemplo de dignidad y desinterés y murieron asesinados por las fuerzas malditas.
Generalmente las biografías prefieren personajes de relumbrón. Prescinden del héroe popular y por ello la vida de los héroes populares queda entre leyendas y mentiras. Conviene, pues, reivindicar la memoria de los héroes populares olvidados. Hacia el año 70 del siglo pasado, los Monegros eran las mismas tierras desoladas y esteparias de hoy. Extensión de términos comprendida entre el Ebro y el Cinca, la población vivía esperando siempre el agua del cielo. Sesenta o setenta mil campesinos se limitaban al cultivo de cereales y al pastoreo.
En medio de la miseria general he aquí que aparece por la sierra de Alcubierre, uno de los pueblos de los Monegros, el valiente guerrillero de manta y trabuco, Mariano Gavín.
Diez años seguidos anduvo rondando por la zona esteparia de Aragón que eran los Monegros. Hombre grato a la simpatía popular, figuró en relatos y romances como personificación del valor, la entereza y la picardía. Diez años anduvo por montañas y llanos, vegas y poblados a salto de mata.
Su historia no salió del archivo comarcal. Con “dijendas” y narraciones de viejos campesinos y valiéndose, además, de algún archivo, no muy asequible por cierto, pude reconstruir la vida de Mariano Gavín, a quien llamaban por apodo “Cucaracha”.
-¿Conoció a Gavín?
-Sí, en Albalate.
– ¿Qué hacía allí?
– Estaba herido. Por cierto, que el médico del pueblo, un tal Luis Valdaura, curaba a “Cucaracha” de “escondidas”. Tenía mucho temple Gavín, y era algo socarrón.
-“Cucaracha” era cazador. Tenía mujer guapa y fantasiosa. Ella se dejó querer por un propietario rico, lo supo el marido y mató al seductor.
-Esa no es verdadera, amigo. Gavín no mato al seductor porque no hubo seducción. Gavín no mató a nadie antes de echarse al monte, ni después tampoco. Se apartó de la vida, conformado, porque tal fue su voluntad.
Contaría a la sazón unos 38 años. Era de poca estatura y de no mucho cuerpo. Los mozos cantaban en el coro de ronda, años después de la muerte de Gavín:
Por la sierra de Alcubierre siendo un hombre tan pequeño se pasea “Cucaracha” cuanto respeto que causa.
Tenía merecida fama de generoso. Daba trigo a los pobres y no acumulaba riqueza más que para apaciguar el hambre de los campesinos.
Otra copla clásica en aquella parte de Aragón, dice así:
“Cucaracha” es un gran hombre, aunque tenga mala fama porque el trigo de los ricos lo reparte entre los pobres.
He aquí el relato de un viejo, chaval en la época de Gavín.
En los Monegros, tierra de “Cucaracha”, hay muchos años de escasez absoluta y pocos de escasez relativa. Hubo muchos años malos seguidos y los labradores tenían que comprar el trigo a media talega. Encontró “Cucaracha” al mensajero:
– ¿Qué camino llevas, pequeño?
– Al molino voy.
– ¿A comprar trigo?
– Por “mandao” de mi padre.
– ¿Ya llevas los cuartos?
– Escondidos los llevo.
– ¿Por qué los escondes?
– Podría salir “Cucaracha” de cualquier barranco y “sacámelos”.
– Tu padre te “malimpone”.
– ¡y pobres que somos!
– Pues dile a tu padre que “Cucaracha” no les hace nada a los que trabajan. ¿Cuánto trigo has de comprar?
– Media talega.
– Pues toma esas monedas y puedes comprar talega entera.
Rasgos de ese carácter eran frecuentes en la vida de Mariano Gavín. El viejo baturro hace una pausa corta. Pregunto:
– ¿Qué gente llevaba en la cuadrilla?
– Ferrochón el de Belver, el Zurdo de Lalueza, un tal Valentín, el Pergaroide de Albalate y Carlos el de Almudévar. A Carlos lo mataron por la espalda en el camino viejo de Zaragoza.
– ¿Y no recuerdas el caso del “desorejao”? Tengo oído que era un confidente.
– Ya lo creo que recuerdo aquel caso. Se presento a “Cucaracha” uno de esos sujetos echadizos que empleaban los enemigos del guerrillero contra este. Pero ¿sabes qué consiguió?
– Quedarse sin orejas.
– Justo.
– ¿Cómo fue?
– Estábamos en las trilleras. Era yo chulo (criado joven de labor, especie de aprendiz) de un propietario de cinco pares… Gavín y los que iban con él se acostaron al raso, a la luz de las estrellas. Cada cual se acostó donde quiso y como quiso. «Cucaracha» se hizo la cama junto a un montón de fajos de garba (mies segada), que en el país llaman «fajina». No se acostó. Algo turbio había visto en los ojos de un guerrillero. ¿Qué hizo? Pues se escondió detrás de la fajina, dejando la manta tendida sobre un hato de ropa, como si él estuviera debajo. Cuando calculó el hombre echadizo que dormían todos los guerrilleros se levantó con tiento, llegó hasta la cama de «Cucaracha» y disparó un trabucazo… Pero «el muerto» salió por detrás de la fajina. ¡Ya estaban frente a frente! En dos cuchilladas le cortó Gavín las dos orejas al echadizo, que escapó como lo que era.
-Como una liebre… ¿Sería un andarín «Cucaracha»?
-¿Que si andaba? Doblaba las horas tres veces. Cuando tenía que pasar el Cinca, siempre a deshora, mandaba llamar al barquero del marqués de Ayerbe.
– ¿Ayerbe?
-Sí… tenía el marqués una barca de sirga y aún cobraba derecho de pago como hace cuatro siglos los antepasados. El barquero era un tal Salas, y se levantaba a la hora que fuera sin pereza… Los pobres querían a «Cucaracha» como a un buen hermano.
-¿Y los cucaracheros?
-Eran los que sabían nadar y guardar la ropa sin exponer la piel, los que guardaban dobletas para emprender negocios cuando «Cucaracha» les daba alguna miseria a guardar…
No mató a nadie…
-¿Y cómo murió?
-De una vez.
-¿Cómo «de una vez»?
-Lo envenenaron. Ninguna tropa del Gobierno se atrevía con él, ningún civil se le acercaba, los chupatintas le temblaban. Si se quería ver correr a un escribano o a un alguacil sólo había que decir: «¡Que viene «Cucaracha»!» Tenía tan buena puntería, cazador de afición, que a cuarenta varas rompía un alambre de un balazo.
-¿Y dice que murió envenenado?
-Fue un mozo a buscar vino a Alcubierre. El vino era para «Cucaracha» y el mozo cometió la imprudencia de decirlo. Inmediatamente se prestó un boticario a «arreglar» el vino con narcótico en ausencia del mozo. Bebió «Cucaracha» y cayó dormido como un tronco, igual que la gente que iba con él en el corral de una «paridera» (majada). Llegaron los civiles al mando de un sargento que se llamaba Salanova, y dispararon contra los que dormían a una distancia de seis o siete metros. Los acribillaron a balazos…
El oír al viejo baturro evoca la muerte de Sacha Yegulev de Leónidas Andeief, el mismo salvaje encono, la misma cobardía.
El cadáver de Gavín con los de cuatro que le acompañaban fue expuesto en la plaza de Lanaja -dice el viejo-. Cuatro días estuvieron allí con las armas que llevaban: cinco trabucos, una tercerola, un sable, cinco puñales, un zurrón de pastor lleno de cartuchos y un saco de pólvora y municiones.
Y el viejo entorna los ojos como si quisiera atalayar el tiempo
En los Monegros, tierra frecuentada por «Cucaracha», hay grandes macizos montañosos que Gavín conocía a palmos, lo que le permitió burlar toda vigilancia en un período de diez años. Contaba, además, con la ayuda del estado llano: pastores, labradores, barqueros y cazadores. En la ribera del Cinca y en el monte, «Cucaracha» «mandaba a decir» lo que quería a sus perseguidores mediante carteles de desafío y fachenda. Fue un proscrito en todo. No acabó su vida en la cárcel como tantos guerrilleros convertidos la acaban cubiertos de papel sellado, indultos y hasta oraciones. No se hubiera dejado cazar vivo. Era áspero y socarrón cuando otros eran desleídos sentimentales. ¡Caso raro! En la vida de «Cucaracha» no hay lances amatorios ni novelería por entregas. Hubiera sido hoy un guerrillero admirable de la revolución social. Después de su vida entre riscos, rechazó toda invitación de indulto y murió de una vez”.
* De «Tipos Españoles», segunda parte Felipe Alaiz. Umbral.
De las memorias de Millán Astray.
Curioso es el interés que el Cucaracha despierta en José Millán Astray, abogado e intelectual padre del militar José Millán Astray, fundador de la Legión y de Radio Nacional de España. La historia del Cucaracha la conoce estando preso, de manos de otro preso que formó parte de la banda del Cucaracha. “De las Memorias de Millán Astray”, Visión de sangre, publicada en el diario madrileño de «El Imparcial», junio de 1918.
“Los montes de Alcubierre, en las provincias e Huesca y Zaragoza, fueron muchos años la guarida de la cuadrilla de bandidos capitaneada por el célebre «Cucaracha».
Los habitantes de aquella región, en especial los de Sariñena, vivían en continua congoja; los pudientes pactaron con el malhechor el precio de su benevolencia y pagaban religiosamente una contribución como garantía para no ser molestados por los feroces secuaces del ladrón “montañés”.
Protegido por los poderosos, que le temían; tolerado por los más humildes, a quienes trataba con afecto; bien recibido por los venteros, a los que pagaba con esplendidez, imperaba tranquilamente en su feudo, y la Guardia civil no podía darle caza porque brotaban confidentes que comunicaban a «Cucaracha», con precisión, las maniobras de la benemérita.
Al fin fue sorprendido un día, cogido in fraganti, haciendo armas contra los guardias; sucumbió en la lucha, terminando el vergonzoso imperio de un bandido que llegó a adquirir triste celebridad en toda la tierra aragonesa.
Varios de sus compañeros fueron condenados a presidio, y uno de los principales, por bravo y astuto, ingresó en el de…
Cuando llevaba dos años de condena fui destinado a mandar aquel penal, y al punto me contaron la historia de Ramón, encargado de la enfermería y modelo de confinados.
Aprendió el antiguo bandolero a leer y escribir, solicitó una plaza de enfermero, dióse una buena maña para cuidar a los enfermos, a quienes trataba con dulzura y cariño, que al vacar la del jefe de la sala se le confirió tan apetecido cargo, y satisfechos estaban todos de la acertada elección.
Jamás hacía alusión alguna a la pasada vida; casi todos los reclusos recuerdan los hechos, origen de sus condenas; unos, con cínica desenvoltura; otros, lamentando su desgracia; Ramón no hablaba nunca de sus pasado, y si algún atrevido osaba recordárselo, callaba, y ante un insistente preguntar, se retiraba con prudencia, pues no daba nunca motivo para la más ligera corrección.
A los pocos meses de desempeñar la dirección del presidio sentí una mañana molestia en la garganta; a la caída de la tarde me visitó el médico, diagnosticando mi enfermedad de angina catarral aguda.
Experimentaba una incomodidad enorme, que aumentaba por momentos, y el doctor consideró necesaria la aplicación inmediata de sanguijuelas, para rebajar la inflamación que me sofocaba, congestionándome.
No pudo acudir un practicante de la capital, y ordené subiese Ramón a desempeñas sus funciones; mi pabellón estaba dentro de rastrillos y no hacía falta alguna de utilizar sus servicios.
Penetró minutos después en mi alcoba emocionado, vacilante; traía en las manos una jofaina y un frasco con los repugnantes anélidos.
En tanto que preparaba todo lo necesario para practicar la operación, yo examinaba detenidamente a aquel hombre.
Era de pequeña estatura, moreno, enjuto, frente deprimida, pelo cortado con precisión reglamentaria; mandíbula inferior muy saliente, pabellones de las orejas muy caídos, manos largas y brazos muy desproporcionados. Era muy difícil apreciar el color de sus ojos, jamás miraba de frente, bajaba la vista ante la de los demás.
Se expresaba con dificultad, temeroso de pronunciar alguna palabra inconveniente; cuando se le daba alguna orden, no contestaba nunca, la cumplía en el acto, si era urgente, con la posible prontitud; si daba tiempo lo mandaba, pero siempre bien.
Al fin, Ramón terminó su faena preparatoria y quedó callado.
-¿Podemos empezar? -le pregunté.
-Cuando disponga -respondió; y comenzó la ingrata tarea.
Con más o menos rapidez todos los bichos hicieron presa, y en tanto se ponían repletos se me ocurrió preguntar a aquel hombre tan extraño algún detalle de su vida.
Causóle mala impresión mi requerimiento, y yo le dije que si le molestaba mi curiosidad, diese por no manifestado mi deseo.
Creyó, acaso, que yo podría incomodarme, y, después de después de pasar repetidas veces la mano por su frente, dijo así:
-No sé, señor, lo que usted quiere saber; pero lo presumo por lo que todos me preguntan. Las gentes cuentan una porción de cosas de mis antiguos compañeros, que casi todas son mentiras; demasiado sé que no hacíamos bien con apropiarnos de lo que no era nuestro, pero nunca sacrificamos a un pobre, nunca derramamos sangre…, sino en casos muy necesarios.
Casi salimos a la sierra por necesidad; unos, para evitar la miseria; otros, como yo, para huir de la justicia.
Tuve una cuestión en mi pueblo; un hombre me buscaba siempre riña, y sucedió lo que era inevitable, le maté; después… hui y más tarde me uní a la partida de «Cucaracha».
No había robado nunca, no tenía historia; un tabernero, que me prestaba asilo a veces, gran amigo de aquel, me aconsejó, como única salvación, me incorporase a la partida; convencido yo de la necesidad de hacerlo, una noche me presenté y desde entonces seguí su suerte.
Contaba «Cucaracha» con recursos; muchos propietarios le proporcionaban cantidades; pero no siempre se podían recoger porque la Guardia civil no nos dejaba vivir. Entonces era preciso… robar, nunca a los pobres, repito; si las personas eran juiciosas, no se las hacía nada; si se oponían, si querían pelear, no había más remedio que aceptar la lucha, y entonces…
Ramón calló; la conversación no le impedía atender su trabajo y con solícito cuidado limpiaba mi cuello, separando alguna de las sanguijuelas que, harta de sangre se había desprendido.
Su voz se había animado; su palabra era fácil; su cabeza estaba más erguida, y yo, al ver aquella transfiguración, excitado por insana curiosidad, le rogué que siguiese.
-Recuerdo -dijo- la primera vez que me vi precisado… a hacer daño. Sabíamos que un tratante e granos regresaba a su pueblo, procedente de Huesca, que debía haber cobrado unos 12.000 reales y los traía encima. Yo fui encargado con otro, un muchacho de veinte años, para esperarle.
Escondidos tras unas matas aguardamos unas dos horas; muy poca gente cruzó el camino; cuando ya estábamos desesperanzados, sentimos pisadas de una caballería y dobló un recodo el tratante, que montaba un buen caballo y traía colocada en la delantera de la montura una escopeta.
Estaría a cinco metros de nosotros, cuando di un salto y, colocándome en medio del camino, le encañoné con mi retaco.
Era muy bravo aquel hombre; paró en firme el caballo, echó mano al arma, y al oír mi voz que le dijo: «Ríndete o te mato», la amartillo…; pero yo no le dejé concluir la operación, disparé, «dio la vuelta del conejo» y cayó al suelo, despedido por el caballo, que al verse libre, emprendía veloz carrera.
Era preciso despachar; la noche se echaba encima, podía venir gente, los guardias acaso.
Lleguéme al que ya era cadáver, ¡bien muerto estaba!, le había metido una bala en el corazón; ¡de algo me había de valer haber sido cazador!
El chaval me auxilió; buscamos en el bolsillo del chaquetón: nada; pero entre la faja había un bolso verde lleno de monedas de cinco duros, que se veía relucir entre las mallas de seda.
Cogimos el cadáver, lo escondimos en el sitio que nos había servido para ocultarnos y allí lo encontró a los tres días un pastor.
Ramón, olvidado ya de sus cortedades, accionaba con vigor, acompañando su relato con movimientos que semejaba la acción de lo que refería; su voz era llena, sus ojos despedían rayos, las manos las tenía teñidas con mi sangre; se había transfigurado.
Yo estaba verdaderamente horrorizado; sus ojos me asustaban; no sé si en aquel momento me tomaba el antiguo bandido por el tratante de Huesca; pero sí sé que, al refrescar su memoria, se había olvidado del director de la prisión.
Fijóse de repente en mi cuello, vio que la última sanguijuela se había desprendido, dirigió sus manos cubiertas de sangre a mi garganta, y al ver la acción creí que me iba a estrangular; sugestionado, sin poder impedirlo, me incorporé de repente, dirigí la mano a la mesa de noche, en cuyo cajón tenía un revólver… En aquel instante presentóse el médico del penal en la puerta de la alcoba; el penado se cuadró ante su jefe inmediato; tembloroso, aturdido, terminó su faena.
Nunca pude saber la continuación de la historia; no quise preguntarle más; cuando me veía, clavaba los ojos en el suelo, ocultaba las manos tras la espalda; si en la enfermería se practicaba una operación en que rojo líquido corría, Ramón no asistía jamás; si en las riñas, tan frecuentes entonces en los presidios, resultaba algún herido o muerto. Huía; al ver sangre se sentía bandido y los esfuerzos supremos de su voluntad no podían dominar el fatal impulso de su ser”.
El bandolerismo continúa.
Tras la caída de Mariano Gavín Suñen muchos bandoleros continúan sus fechorías por la redolada monegrina. En los diarios de la época encontramos algunos testimonios de su actividad bandolera hasta cinco años después cuando en 1880 se pone fin al bandolerismo en la comarca de Los Monegros.
En marzo de 1875 se produce un robo de alhajas y vasos sagrados en Castelflorite, publicado en el Diario de avisos del 30 de marzo de 1875: «Sariñena 25 de marzo 1875. Sigue el escandaloso robo de alhajas y vasos sagrados. La iglesia del pueblo de Castelflorite fue despojada de todas las que existían en la noche del 9 al 10 del actual, sin que se haya traslucido la menor noticia acerca de quiénes sean los autores. Ignoro si el juzgado que instruye el correspondiente proceso habrá adquirido algún dato, pero de temores que quede en la oscuridad como ha sucedido hasta ahora en los repetidos casos de la misma índole.»
Muerte de Manuel Isabal Comín
El 13 de marzo de 1875, el medio El Imparcial (Madrid. 1867) informa de la captura de Manuel Isabal, individuo de l apartida del Cucaracha: «El alcalde de Osso, provincia de Huesca, capturó el miércoles al famoso bandido Manuel Isabal, uno de los individuos de la partida del difunto Cucaracha, y autor del secuestro del rico propietario D. Juan Ruata».
Una detención que acaba en muerte y así, el Diario de Barcelona del 1 de abril de 1875, da una detallada descripción de las circunstancias en torno a la muerte del bandolero de la partida del Cucaracha, Manuel Isabal Comín: «Alcubierre 25 de marzo. En la tarde de ayer, entre una y dos, conducía desde Sariñena a Zaragoza una pequeña fuerza de la Guardia Civil el preso Manuel Isabal Comín, compañero de glorias y fatigas del difunto Cucaracha y uno de los presuntos autores del secuestro de D. Juan Ruata, cuando al llegar al punto denominado casa de Lasierra, lindante ya con el monte del cercano pueblo de Leciñena, salieron de improviso diez o doce hombres armados que empezaron a dar voces a la Guardia civil para que soltasen el preso, haciendo al propio tiempo varios disparos, a lo que contestó denonadamente la fuerza pública, dando por resultado la muerte de Isabal, ahuyentándose los otros sin que ninguno pudiera ser habido. El juzgado municipal, que se constituyó en el sitio de la ocurrencia, volvió después de algunas horas, conduciendo el cadáver en un carro».
Propuesta de gracias
En el diario «El Tiempo» (Madrid. 1870) del 2 de mayo de 1875 se publica la aprobación de la propuesta ge gracias por la captura de los criminales de la banda del Cucaracha: «Ha sido aprobada la propuesta de gracias que ha hecho el capitán general de Aragón por la captura de criminales que capitaneaba el bandido Cucaracha.»
La muerte de Cucaracha o la partida de Alcubierre, la obra
A pocos meses de la muerte del Cucaracha y algunos de los miembros de su banda, una compañía de teatro realiza la obra “La muerte de Cucaracha” o «La partida de Alcubierre». Un cuadro episódico de circunstancias obra de autor zaragozano para la cual la empresa teatral no duda en contratar una compañía de verso, a más de ocho parejas de baile y otra italiana para un corto número de representaciones. La obra es llevada a cabo en el Salón-teatro de Novedades de Zaragoza, siendo estrenada el domingo 16 de mayo de 1875.
El Diario de Zaragoza, 16 de mayo de 1875.
En el Teatro-Salón de Novedades se pondrá en escena pasado mañana el drama de aparato titulado «El bosque peligroso o los ladrones la Calabria» con todo el atrezo y efectos decorativos que requiere su argumento.
La misma compañía está ensayando un «propósito nominado “La muerte de Cucaracha”, y la empresa, en su deseo de agradar al público, ha contratado una compañía de verso, a más de ocho parejas de baile y otra italiana para un corto número de representaciones. Oportunamente se dará al local el aspecto en armonía con la estación próxima, para lo cual la empresa no omite gasto ni sacrificio alguno.
Diario de Avisos de Zaragoza, 4 de mayo de 1875.
El domingo próximo se verificará en el teatro salón de Novedades una variada función, estrenándose “La muerte de Cucaracha”, original de un autor zaragozano.
Diario de Avisos de Zaragoza, 11 de mayo de 1875.
«La compañía dramática que funciona en el teatro de Novedades está ensayando para ponerlas en escena el próximo domingo las obras dramáticas «La muerte de Cucaracha», «Por amor y por dinero, o una aventura de Luis Candela» y otra obra nueva», la primera es de un escritor de esta capital.»
El Diario de Zaragoza, 13 de mayo de 1875.
Un cuadro episódico de circunstancias que se titula “La muerte de Cucaracha o la partida de Alcubierre”.
Diario de Avisos de Zaragoza, 15 de mayo de 1875.
En el Salón-teatro de Novedades se verificará mañana una función variada, representándose el popular drama «Lanuza» y un cuadro episódico de circunstancias que se intitula “La muerte de Cucaracha” o la partida de Alcubierre.» En el desempeño de la primera obra tomará parte la Srta. Vilches. La empresa ha dispuesto se regale un palco al que tome ocho entradas.
Diario de Avisos de Zaragoza, 15 de mayo de 1875.
Cuadrilla de ladrones
Banda, bandidos, bandoleros o simplemente cuadrillas de ladrones. En el Diario de Barcelona del 18 de junio de 1875 se puede leer: «Se lee en el Diario de Avisos de Zaragoza, Sena 11 de junio. Vi hace algunos días en el periódico de su digna dirección una carta de Sariñena que relataba la entrada en este pueblo de una supuesta partida carlista, pero en realidad cuadrilla de ladrones. Constaba ésta de once o doce hombres, y apenas llegaron cogieron al alcalde obligándole a que le acompañara en su visita a las casas de los señores Lacruz, teniente alcalde Castán, juez municipal, mosén Antonio Calvo y Blas Almerge. Reunidos estos por fuerza en casa del ayuntamiento, pidieron 14 trimestres de contribución, y de allá fueron a llamar a la casa de Fernando Galindo, que se negó a abrirles y comenzó a tocar la campana del oratorio, esto púsoles bastante en cuidado, pero sin renunciar a su primitivo intento volvieron acompañados del dicho teniente alcalde y del alguacil, provistos de hachas, con las que dieron principio a su propósito de derribar la puerta; en este momento comienzan a oír varios tiros de revólver disparados al aire desde la misma casa, y aquí fue Troya. Aturdidos y azarosos los ladrones comenzaron a consultar entre sí, y éste fue el momento que aprovecharon aquellos dos funcionarios para escurrirse disimuladamente: entonces aumentaron las vacilaciones, y cogiendo 4.0000 rs. y pico que exigieron de Castán y mosen Antonio sin detenerse a contarlos tomaron las de Villadiego a todo escape. Créese que algunos de los ladrones eran gitanos».
Los carlistas liberan algunos bandoleros
Parece que las tropas carlistas merodearon por la comarca y el 10 de julio de 1875 invaden Sariñena por parte del ejercito carlista al mando del general Dorregaray. Diario de Barcelona del 13 de julio: «Huesca 10 de julio. En Sariñena los carlistas han cometido tropelías, y entre ellas la de más bulto, es el haber soltado los batallones valencianos a los presos de la cárcel, entre los que existían ocho o diez cómplices del bandido Cucaracha que días antes habían intentado evadirse. Las facciones todas reunidas, con sus principales jefes Dorregaray, Gamundi, Boet, Adelantado, Álvarez, Cucala, cura de Flix, Muñoz, etc. se suman un conjunto de diez u once hombres».
“En Sariñena cometieron los batallones carlistas valencianos una tropelía inicua; soltar a los presos de la cárcel, entre los que había 8 o 10 cómplices del bandido Cucaracha.
Irurac bat, 14 de julio de 1875.
Bandoleros uniformados de Guardia Civiles
El ingenio y la picaresca es sello de identidad del bandolerismo.
Diario de Barcelona del 23 de julio de 1875: «En una correspondencia de Lérida de 22 de julio se lee -Anoche entraron en el pueblo de Belver de Cinca diez hombres disfrazados con el honroso uniforme de la Guardia Civil y pidiendo al alcalde alojamiento en las casas que se designaron. Conociendo sus intenciones malévolas, el alcalde llamó a varios vecinos y se trabó una lucha de funestas consecuencias, pues aun cuando los bandidos sufrieron terrible escarmiento en la lucha, pereció el valeroso alcalde y salieron gravemente heridos el teniente y secretario del ayuntamiento».
Intranquilidad desde La Almolda
De la Almolda escriben con fecha 11 al Diario de Avisos de Zaragoza:
«La tranquilidad va siendo un mito por aquí, porque los ladrones infestan los caminos y no se podrá vivir con sosiego si esto no se ataja pronto. Lo de Cucaracha no era tan temible como van siendo las bandas de salteadores. Hoy han secuestrado a tus amigos Eusebio Samper Peralta y Agustín Peralta con su criado, cuatro hombres armados de fusiles Remington, los mismos que cometieron no ha mucho el robo en despoblado cerca de Villa-franca. Los secuestrados se hallaban ocupados en las operaciones de la trilla a las puertas de una masía y han sido trasladados à la sierra. So espora al criado con la misión de recoger el dinero del rescate.
Al mismo tiempo otra cuadrilla ha robado en la carretera de Barcelona, cerca de las ventas de Santa Lucia, a cuatro carreteros de Bujaraloz. No sé qué número compondría esta banda.
Si las autoridades de la provincia no adoptan prontas y enérgicas medidas contra estos malhechores, llegará un día en que no será prudente salir de casa. Es de todo punto preciso que se mande guardia civil.
La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXVI Número 6465 – 1875 agosto 14.
De la «apresión» del bandolero Miguel Senar Ríos, «De Diego».
Miguel Senar Ríos, alias «De Diego», miembro de la banda del Cucaracha es apresado y dado muerte el 27 de noviembre de 1875 en la localidad de Belver de Cinca.
Del Diario de Barcelona del 19 de diciembre: «De Belver de Cinca le escriben con fecha 4 al Diario de Avisos de Zaragoza. En la tarde del 27 del mes próximo pasado, habiéndose tenido noticia de que en una de las casas de este pueblo se oculta el célebre bandido Miguel Senar Ríos «De Diego», el señor alcalde Don Mariano Soldevilla Foj, asistido del teniente alcalde, el secretario y los guardias civiles del puesto Lorenzo Lacustra y Real, mientras los demás se situaban cerca de las tapias del corral. Luego que penetró en el patio, se abrió una pequeña puerta, apareciendo, a la luz que proyectaba un candil, en primer término, el amo de la casa, y en el interior el terrible bandido, a quienes se le intimó varias veces la orden de rendirse; pero lejos de ello, con un movimiento rápido, el bandolero cogiendo su trabuco, lo disparó, hiriendo con sus proyectiles al guardia Lacaustra; pero éste, con un valor digno de recompensa, atravesó de un balazo el pecho del bandido. Mortal fue la herida; mas a pesar de ello, justificando el bandolero el terror de que era objeto en la comarca, se dirigió con ímpetu desesperado hacía el patio, con objeto de hostilizarles de nuevo; pero el guardia Real de un disparo le atravesó el cuello, quedando muerto en el acto y concluyendo así una vida de crímenes y asesinatos. El día 28 estuvo expuesto al público su cadáver hasta las diez de la mañana».
Con fecha 2 escriben de la provincia de Huesca que el día 27 del pasado, a eso de las cinco de la tarde tuvo aviso la guardia civil del puesto de Belver, de que en una casa de dicho pueblo se encontraba Antonio Senar (a) “de Diego” uno de los bandidos de la cuadrilla de Cucaracha, cuya criminal había sido preso en Barcelona hará como tres meses, y al ser conducido a Valencia, y de esta a Zaragoza, en compañía de otro de la misma cuadrilla, llamado Joaquín Blasco, se fugaron al llegar a un pueblo de la provincia de Valencia. Encontrabase solo el guardia Lorenzo Laclaustra con dos más de sus compañeros, porque de los ocho que componen la fuerza, el cabo jefe y los restantes estaban de servicio: Laclaustra, sin perder tiempo, se personó en la casa que había insinuado estaba el Senar; y al llegar a el adentro, dando la voz de ¡alto! Pues enseguida vio que el Senar estaba en un cuarto bajo con el dueño de la casa. A la voz de ¡alto! El Senar cogió su trabuco e hizo fuego sobre Laclaustra, hiriéndole bastante gravemente en una mano; pero cara pagó su osadía, porque Laclaustra le contestó quedando muerto Senar al poco rato.
Queda pues, exterminada la partida de Cucaracha.
Crónica Meridional: diario liberal independiente y de intereses generales: Año XVI Número 4862 – 1875 diciembre 10.
De la captura y muerte de Majencias
Al integrante de la banda Majencias lo acorralan en Belver de Cinca el 27 de noviembre de 1875, donde, tras herir a un guardia civil, le dan muerte: «En la noche del 27 al 28 sorprendió la Guardia civil, en el pueblo de Belver, al célebre compañero de Cucaracha, conocido por Majencias. Al echarle el alto quiso hacer resistencia y quedo herido en un brazo un Guardia, pero el Majencias pagó con su vida su temerario propósito. Alcolea de Cinca 30 de Noviembre de 1875.» (El Diario de Huesca, 3 de diciembre de 1875).
La captura de El Víbora
El también conocido bandolero «El Víbora», igualmente conocido como el Guarnicionero de Alcolea, es apresado en diciembre de 1875 en la localidad de Castejón de Navarra.
La noticia aparece publicada en El Diario de Huesca del 21 de diciembre de 1875: «La noticia de la prisión del Guarnicionero de Alcolea (a) la Víbora, el más temible de los bandidos de Cucaracha, en cuya partida ejercía el cargo de segundo jefe, ha llenado de satisfacción a la mayor parte de los pueblos de los partidos de Fraga y Sariñena, donde no se goza aún de la tranquilidad necesaria, pues existen restos de las antiguas cuadrillas, tan temidos como lo fueron estos, y los que no desaparecerán hasta que la Guardia civil vuelva a sus ordinarios cantones y ejerza su acostumbrada y combinada vigilancia sobre los criminales”. Un solo guardia civil, que por haber servido en esta provincia conocía al Víbora, ha llevado a efecto su captura en Castejón de Navarra. El preso se halla desde la semana anterior en la cárcel de Fraga».
El mal del bandolerismo
Correspondencia de El Diario de Huesca
Albalate de Cinca 25 de diciembre de 1875. Sr. Director de El Diario de Huesca.
Muy respetable y señor mío: Como hombre de orden que me precio ser en todo sentido, estimaría se dignase V. llamar la atención, en el Diario que con tanto acierto dirige, de las Autoridades civil y militar de la provincia, excitando su celo en favor de la conveniencia de instalarse cuanto antes dos o tres puestos de la guardia civil en los pueblos de la ribera del Cinca, para poder atender a la seguridad personal y perseguir a los malhechores que, como ha dicho V. muy bien, existen en esta comarca.
Desde que en momento desgraciado se impuso a este país la cuadrilla del bandido Cucaracha, sin que les acobarde el recuerdo de la muerte de su jefe y principales secuaces, andan por aquí algunos restos que pertenecieron a aquella, los que, si no se extinguen de raíz, pondrán en el caso a las personas acomodadas de emigrar a otros puntos que ofrezcan mayor seguridad.
Triste es publicar, Sr. Director, el que en un suelo como este, fértil por excelencia, se dedican, ciertas gentes a la vida criminal y aventurera, cuando en un trabajo moderado pudieran encontrar fácil mente su subsistencia y la de sus familias; y si pena causa la expuesta confesión, el rubor asoma a las mejillas, cuando se oye asegurar que el bandolerismo huelga y se impone principalmente porque lo escusan, pues con él establecen pactos, personas que por su posición social, debieran ser las primeras en concurrir con todas sus fuerzas a exterminar un germen tan vergonzoso para este país. Valdría más que si el miedo les aconseja tan torpe conducta, cambiaran su residencia, y se evitarían esos comentarios que de tanto tiempo se vienen haciendo.
Aunémonos todos los hombres honrados sin distinción de clases ni matices políticos, demos todo nuestro apoyo moral y material a las dignísimas autoridades de la provincia, a fin de concluir de una vez con males tan desastrosos.
Le anticipa las gracias por la publicidad de estos renglones su afectísimo amigo Q. S. M. B.
Diario de Huesca, 28 de diciembre de 1875.
Eugenio Berdún Otal
Eugenio Berdún Otal es apresado en su casa de Sariñena en 1876 (García y Adell).
El bandido Juan Blasco de Osso
La sombra del Cucaracha sigue inquietando a la comarca y provincia y en esta ocasión a través del bandido Juan Blasco de Osso de Cinca.
La preocupación queda patente en una carta recogida en el Diario de Barcelona del 3 de enero de 1876: «De Belver de Cinca con fecha 28 de diciembre escriben al Diario de Huesca. Cuando en este país se gozaba de una tranquilidad inalterable, cuando los propietarios podían ir a ver sus posesiones más distantes, desde la muerte de Cucaracha y compañía y desde la desaparición posterior de otros de igual índole, ha venido a sorprendernos y a perturbar nuestra tranquilidad y reposo la aparición del bandido Juan Blasco, de Osso, que con tres más a pocos días se fugó de las cárceles de Segorbe, al que ya se supone unido a la cuadrilla del Cerradilla en número de 14 o 16. Si bien es cierto que la Guardia Civil del puesto de Belver anda muy solícita en su busca, también lo es que el Blasco reúne muy buenas condiciones para su oficio; pues además de la mucha protección que siempre ha encontrado en sus paisanos, es conocedor del terreno, valiente, osado y atrevido, y como no ignora el funesto fin de sus antiguos compañeros, ni al que a él se le espera, será todavía más perspicaz, por cuyas razones su captura es más difícil».
Pero al parecer no es tan difícil como de un principio parecía a tenor de la noticia aparecida tan sólo tres días más tarde en el Diario Imparcial de Madrid del 6 de enero de 1876: «Ya está preso en la cárcel de Gurrea de Gállego el bandido Blásco, de Osso, «la Víbora», cuya aparición había alarmado a los pueblos de la ribera del Conca».
Curiosamente a Juan Blasco lo apodan en esta última noticia como «La Víbora» cuando siempre se le ha atribuido la identidad del Víbora al Guarnicionero de Alcolea, tal y como hemos visto anteriormente.
Demetrio Durango «El Colegial»
Demetrio Durango forma parte de la banda del Cucaracha, es apresado tras el asalto de Farlete aunque por falta de pruebas es puesto en libertad. Aún así, su paso por distintas cárceles y presidios le dan el alias del «El Colegial». Tras la muerte del Cucaracha, Demetrio Durango continúa con sus tropelías hasta que es cogido en abril de 1876 tras robar y quemar los almacenes a la viuda de Susiac en Grañén. Tras ser acorralado es dado a muerte.
Grañén 15 de abril de 1876.
Como decía a V. en mi anterior este vecindario está profundamente impresionado con el robo e incendio realizados hace dos días, sucesos bien opuestos, por cierto, al carácter del mismo.
Llamada la guardia civil del puesto de Alcubierre llegó ayer tarde reconociendo por orden de las autoridades varios edificios en los que se suponía podían encontrarse los granos robados de la señora viuda de Susiac. El registro no dio resultados y se intentó prender á Demetrio Durango a quien todo el pueblo señalaba como autor de tan crimina les hechos. No encontrándosele en casa y sabiéndose que momentos antes había salido con dirección a Almuniente, marchó en su busca la Guardia civil capturándole en dicho pueblo. Después de haber presentado bastante resistencia, al ser conducido a esta villa, en el término llamando Las Peñetas intentó por dos veces fugarse, por lo que la fuerza que lo guardaba se vio obligada a hacer fuego, dejándole muerto al querer salvarse.
Este sujeto era conocido en el pueblo con el mote de El Colegial debido a haber estado en presidio, en varias ocasiones, 22 años, de los 40 de edad que contaba. Se le señalaba como uno de los más activos y decididos socios de Cucaracha, habiéndole hecho preso los honrados voluntarios de Alcubierre cuando el robo de Farlete, sí bien logró probar su inocencia.
Esperamos que la muerte de Durango no evitará que se descubra a los cómplices, que la opinión supone tuvo en su última jornada. Esta comarca estará siempre reconocida al servicio que han prestado las autoridades de Grañén, en especial el Juez y Secretario municipales y la Guardia civil del puesto de Alcubierre, cuya conducta es digna de todo encomio. —M.
Diario de Huesca, 18 de abril de 1876.
La guardia civil de Alcubierre ha captura do en Almuniente a un tal Durango, compañero que fue del famoso bandido Cucaracha, a quien se atribuye el robo o incendio de unos almacenes en Grañén, de que hemos hablado. Al ser conducido a esta villa el preso, intentó dos veces fugarse, por lo que la fuerza se vio obligada a hacer fuego, dejándole cadáver. Este individuo, conocido por el Colegial, había estado veintidós años en presidio.
El Globo (Madrid. 1875), 21 de abril de 1876, n.º 386.
Intentos de recomponer la banda
Hay quienes se echan al monte y particularmente a la sierra de Alcubierre tratando de recomponer la banda del Cucaracha, o tal vez es su única salida.
Auxiliados los guardias por la autoridad local se consiguió avisar a los jefes de los puestos de Candasnos y Sena logrando capturar a aquellos sujetos en la madrugada del día 14, en las inmediaciones del último de los nombrados pueblos.
«La Guardia-civil ha prestado un gran servicio pues parece averiguado: que los detenidos se dirigían a la sierra de Alcubierre, con el propósito de formar una cuadrilla y Servir de objetivo a los restos dispersos de la de Cucaracha qué todavía viven en el país.»
Diario de Huesca, 21 de julio de 1876.
La continua inseguridad no hace más que volver a reclamar y reclamar la presencia de medios, de la guardia civil para garantizar la seguridad en la zona.
«Hay provincias en que sobra mucha guardia civil y en la de Huesca falta, especialmente en los partidos de Sariñena y Fraga que tan bue nos servicios ha prestado constantemente para extinguir de raíz la mala semilla que produjo la tan famosa como de triste recuerdo cuadrilla del Cucaracha.»
Diario de Huesca, 22 de julio de 1876.
La captura de Mayarito
Mayarito es capturado y dado a muerte en septiembre de 1876 en Pina de Ebro: «Ha sido muerto en Pina el ladrón Mayarito, de la cuadrilla de Cucaracha. Parece que hace pocos días acometió a un vecino de Gelsa en el camino de Almolda, exigiéndole 8.000 reales; y manifestando que no los tenía lo llevó a un cerro próximo donde le apuntó con su trabuco, pero no salió el tiro. Entonces se armó una lucha entre los dos, siendo despeñado por el cerro y muerto Antonio Salvador Mayarito» (Correspondencia de España, Madrid 9 de septiembre de 1876).
«Ha sido muerto en Pina el ladrón Mayarito, de la cuadrilla de Cucaracha. Parece que hace pocos días acometió a un vecino de Gelsa en el camino dé Almolda, exigiéndole 8000 rs., y manifestando que no los tenía lo llevó a un cerro próximo donde le apuntó con su trabuco, pero no salió el tiró. Entonces se armó una lucha entre los dos, siendo despeñado por el cerro y muerto, Antonio Salvador (a) Mayarito, quien hace el número once de los antiguos compañeros de Cucaracha que han terminado sus días de un modo parecido. Pero aún quedan en esta provincia bastantes sujetos que estuvieron afiliados a la cuadrilla, que por otro tiempo fue el terror de los partidos de Fraga y Sariñena pues sabido es que era numerosa y que su complicada organización avanzada muchos pueblos.»
Diario de Huesca, 12 de septiembre de 1876.
Tomado de EL DIARIO, correspondiente al día 12 de Septiembre de 1876. Huesca.—En Pina fue muerto el ladrón Mayarito, de la cuadrilla de Cucaracha. Parece que acometió a un vecino de Gelsa en el camino de Almolda, exigiéndole la cantidad de 8.000 reales, y manifestándole que no los tenía lo llevó a un cerro próximo donde le disparó con el trabuco; no saliendo el tiro. Entonces se armé, una lucha entre ambos, siendo despeñado por el cerro y muerto el bandido quien hacia el numera once de los amigos de Cucaracha que terminaron sus días de un modo parecido.
Diario de Huesca, 11 de septiembre de 1909.
Inseguridad
Las quejas se repiten en los medios de la época y son continuas las muestras de inseguridad ante los continuos robos.
Sariñena, 7 de octubre.
Comienzan a dejarse sentir los efectos del mal año y los del triste legado que nos dejó en este país la funesta cuadrilla de Cucaracha. Ayer a las dos de la tarde, poco más o menos, fueron desvalijados de dinero, armas y relojes, en el monte de Cajal inmediato a esta villa, unos feriantes que regresaban de Alcolea, sin que afortunadamente fueran mal tratados de obra por los tres cacos que, según cuentan, iban armados con pistolas de dos cañones, tremendos puñales y demás adminículos consiguientes a estas caritativas obras.
Diario de Huesca, 10 de octubre de 1876.
Es lo cierto que la tranquilidad moral no existe en la parte baja de la provincia, por abrigarse el convencimiento de que en ella se esconde la mala semilla que produjo en otro tiempo tan abundantes frutos en secuestros, robos, asesinatos y atropellos de todo género.
Diario de Huesca, 24 de octubre de 1876
Captura de bandoleros en Santander
En marzo de 1877 son detenidos en Santander tres individuos sospechosos de haber pertenecido a la banda del Cucaracha.
Dice La Correspondencia que han sido capturados por la guardia civil de Santander tres sujetos en quienes recaen sospechas de haber pertenecido a la cuadrilla de bandoleros que mandaba Cucaracha.
Mucho dudamos que los detenidos hayan pertenecido a la cuadrilla de Cucaracha pues que la mayor parte de sus individuos y cómplices u han tenido precisión de marchar a tierras tan lejanas a continuar sus fechorías.
Diario de Huesca, 7 de marzo de 1877.
Secuestro a Marcellán
«De Sariñena escriben a La patria que en la tarde del 14 del corriente fue secuestrado por una cuadrilla de cinco malhechores D. Mariano Marcellán, vecino de Lanaja, provincia de Huesca, exigiendo por su rescate la cantidad de dos mil duros. El secuestrado ha permanecido en las asperezas de la sierra llamada de Alcubierre, sitio que en época no lejana sirvió de guarida al tristemente célebre Cucaracha y a su no menos renombrada cuadrilla, hasta que la familia de aquel ha entregado una cantidad alzada.
Ya verán ustedes como los malhechores no son descubiertos.»
Crónica de Badajoz: periódico de intereses morales y materiales, de literatura, artes, modas y anuncios: Año XI Número 956 – 1877 abril 23.
El Farineza
Agustín Alamán Corvinos, El Farineza, lugarteniente del Cucaracha continua sus andanzas tras la muerte del Cucaracha. Parece ser que escapa de la matanza de febrero de 1875 en Lanaja.
El 25 de septiembre de 1877, el Diario de Huesca da cuenta de su presencia por Sariñena «Ayer oí asegurar qué en el término municipal de uno de los pueblos de este partido había aparecido una cuadrilla de malhechores capitaneados por un tal Alamán (a) Farinezas, individuo que fue de la partida de Cucaracha. No sé si será verdad su aparición, pero hasta ahora no se ha confirmado oficialmente.» Hecho que parece confirmarse días más tarde, el 27 de septiembre de 1877, por la Correspondencia de España: «Parece que los tres o cuatro malhechores, entre los cuales figura un tal Alamán «Farineza», procedentes de la partida carlista que mandó el célebre Cucaracha, han tratado de sorprender una casa de campo en el término de Sariñena».
«Parece que los tres o cuatro malhechores, entre los cuales figura un tal Alamar (a) Farinazas, procedente de la partida carlista que mandó el célebre Cucaracha, han tratado de sorprender una casa de campo en el término de Sariñena.»
La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXVIII Número 7235 – 1877 septiembre 26.
Cayó que hacer. – Se ha confirmado la aparición en Sariñena (Huesca) de una partida de latrofacciosos recién llegados de Francia, capitaneados por el célebre bandido Farinazas, compañero de glorias y fatigas del no menos célebre cabecilla carlista Cucaracha.
Suponemos que la Guardia Civil dará pronto cuenta de ellos pero entre tanto ¡desdichados los que caigan por su banda!.
El Graduador: periódico político y de intereses materiales: Año III Número 1070 – 1877 septiembre 30.
Hasta su captura el 11 de octubre de 1879, cuando Farineza es atrapado siendo uno de los últimos hombres de la partida del Cucaracha «Captura.- La guardia civil de la villa de Biescas, provincia de Huesca, ha preso al famoso criminal Agustín Alaman (a) Farinero, otro de los que componían la partida que por espacio de algún tiempo mandaba el célebre bandido Cucaracha. El Alaman viajaba con nombre supuesto como pobre, siendo socorrido con dos reales diarios en el pueblo donde pernoctaba. Fue detenido al dirigirse a la vecina república.» (La unión democrática: diario político, literario y de intereses materiales: Año I Número 130 – 1879 octubre 18).
Criminalidad consentida
«El bandolerismo, que tantas veces hemos repetido contaba aun con ocultos pero decididos y funestos elementos en la parte baja de la provincia, ha asomado de nuevo la cabeza en la comarca de Sariñena, tal vez en los términos de los mismos pueblos contiguos a la sierra que fueron en otro tiempo teatro de las principales hazañas de Cucaracha y de guarida para el terrible bandido y sus secuaces, guarida, en no pocas ocasiones, respetada y hasta escudada por las gentes del país, dominadas unas por el terror, mientras otras, las que debían dar contrario ejemplo, según es fama, hacían uso de una libertad comprada mediante pactos criminales y amigables transacciones con el jefe de los ladrones y secuestradores y consentido y respetado señor del territorio.»
Diario de Huesca, 26 de septiembre de 1877.
Cunde la intranquilidad
Castejón de Monegros 13 de junio
Cunden la intranquilidad y la alarma á influjo del recuerdo del bandolerismo que durante cuatro o cinco años aterró a este país que estuvo dominado por Cucaracha y sus numerosos secuaces, imponiéndose y trastornándolo todo desde las exigencias del trato social hasta el tráfico y movimiento agrícolas, en forma que además de rebajar no poco el prestigio de las autoridades que tienen el deber de garantizar la seguridad individual de los ciudadanos, fue un demérito para los mismos pueblos a quienes tanto sobrecogieron las fechorías de aquellos malhechores. Y se ha evocado tal recuerdo ante la afirmación de que la vecina sierra vuelve a ser madriguera de gentes sospechosas y que en ella se ocultan cinco o seis hombres armados, que algunos hacen ascender a nueve, con el propósito de iniciar una serie de aventuras criminales parecidas a las del tristemente célebre bandido Cucaracha. No puedo asegurar la existencia en la sierra de Alcubierre de tales gentes, aunque personas dignas de todo crédito sostienen que algunos conocidos hacendados han recibido ya intimaciones para la entrega de caudales, y se nota ya que muchos se abstienen de ir al campo y de discurrir con la libertad que lo hicieron en los últimos años.
Diario de Huesca, 15 de junio de 1879.
Segundo secuestro a Mariano Marcellán
Diario de Avisos de Zaragoza del 14 de julio de 1880. «A las siete de la noche fue secuestrado anteayer en la sierra de Lanaja, el vecino de esa villa D. Mariano Marcellán. El hecho tuvo lugar a la sazón en que se hallaba el propietario referido en uno de sus campos, acompañado de un solo dependiente. Los dos ladrones que le intimaron la rendición y que le dispararon un tiro, aunque por fortuna, sin herirle, se supone que son los que vagan hace un mes por la sierra de Alcubierre. Una vez apoderados los ladrones del señor, enviaron a un criado una carta, para que la familia de aquél entregase como precio de rescate seis mil duros. Según nuestras noticias, pudo al fin conseguirse la libertad a la mañana siguiente, mediante la entrega de seis mil reales. Esta es ya la segunda vez que el propietario referido ha sido secuestrado en la mencionada propiedad, según carta que nos envía nuestro corresponsal en Lanaja».
Los secuestradores de Huesca
Está bastante adelantada la trilla: la cosecha es más que regular; puede considerarse casi como buena en atención a los precios que alcanzan los granos.
Y aquí terminaría ya está caría si no hubiera de comenzar a ocuparme de un asunto de la mayor importancia para esta comarca: me refiero al bandolerismo, que se ha enseñoreado de ella como en los tiempos del tristemente célebre Cucaracha.
La prensa se ocupó días pasados del secuestro del Sr. Marcellán, vecino de la villa de Lanaja, en cuyo término municipal impera la ya numerosa cuadrilla de bandoleros que tienen amedrentados a estos pueblos, principalmente a Lanaja. de donde son la mayor parte de aquellos y donde tienen el más decidido apoyo, hasta el punto de que estas últimas noches se les ha visto aproximarse a las eras de la población.
Excusado es decir a Vd. que ninguno de los propietarios que están haciendo la trilla en las masadas ó casas de campo, se atreve a salir a ver a sus trabajadores, en la seguridad de que serían secuestrados.
Es sensible y altamente vergonzoso este estado de cosas, y ofrece seguir empeorando, y ruego á Vd. en nombre del país que llame sobre él la atención en su popular Diario, al que tendré al corriente de lo que ocurra, prometiendo darle más detalles y noticias en las sucesivas cartas que, si no cae en poder de los secuestradores, ha de continuar escribiéndole su amigo.
T.S. La Fe (Madrid. 1876), 2 de agosto de 1880.
Manuel Maza Lacasa
Manuel Maza Lacasa, quien de joven protagoniza el último capítulo del bandido Cucaracha, llevando el vino el día de la muerte de Mariano Gavín, acaba como capitán de bandoleros.
El fin del bandolerismo en Los Monegros
Cinco años después de la muerte de Mariano Gavín Suñen, el bandolerismo en la comarca de Los Monegros continua siendo un grave problema de orden social. Así siguen apareciendo noticias en diferentes medios de la época. La Provincia de Huesca, 10 de agosto de 1880: «Escriben de Lalueza que a pesar de la activa y extrema vigilancia de la Guardia Civil, es lo cierto que en aquella comarca se ha instalado una banda de malhechores, que no parece fácil de ahuyentar y que es fuerza sin embargo que desaparezca. En dicho pueblo no se puede salir a las afueras sin riesgo, pues hay quien asegura que varios vecinos la han visto a un cuarto de hora de distancia por el día, y por la noche a algunos de sus individuos por las calles». Correspondencia de España de Madrid, 12 de agosto de 1880: «Continúa la alarma en Alcubierre, Lanaja y Lalueza, a causa de vagar por aquella comarca algunos secuestradores. Se están haciendo batidas para capturar a los criminales».
«Parece ser cierta la aparición de siete forajidos que, en cuadrilla, recorren las sierras de Alcubierre y el Sisallar, así como el monte de Fraga. Entre ellos se hallan dos compañeros del tristemente célebre Cucaracha y otros dos que hace poco tiempo ejecutaron un homicidio. La guardia civil les persigue sin tregua ni descanso, pero como los citados bandidos son tan prácticos en el territorio donde tienen sus guaridas, ha de costar mucho conseguir su captura.»
Diario de Huesca, 2 de enero de 1882.
«La Guardia civil de la provincia de Soria ha capturado tres sujetos, en quienes recaen sospechas de haber pertenecido a la partida de ladrones que mandaba el célebre bandido Cucaracha.»
El Imparcial (Madrid. 1867), 5 de marzo de 1877.
Aún en 1891, por Real Orden de 4 de septiembre de 1891se pone en vigor para las tres provincias aragonesas y para la de Lérida la «Ley de Secuestros” de 8 de enero de 1877. Una ley inicialmente únicamente pensada para ser aplicada en los distritos militares de Andalucía y Granada, Ciudad Real y Toledo, donde el bandolerismo era endémico, castigando los secuestros con penas de cadena perpetua o muerte, otorgando su jurisdicción a la autoridad militar mediante un Consejo de guerra permanente (Masaveu, 1963).
En el siglo XX se pone fin al bandolerismo en Los Monegros, dejando atrás episodios trágicos pero que con el paso del tiempo han dado lugar a una de las mayores leyendas del bandolerismo español: El Bandido Cucaracha. Es una historia llena de aventuras y anécdotas, de sorprendentes episodios llenos de inteligencia y astucia, de sucesos por descubrir. Mariano Gavín Suñen es una gran figura, un personaje para la historia.
«Durante diez y siete meses, he dedicado toda mi actividad al estudio del estado moral de algunas comarcas del alto Aragón, y puedo asegurar a V, sin temor de equivocarme, que el germen del bandolerismo existe y que es necesaria una perseverancia y una fuerza de voluntad a toda prueba, si se ha de impedir que fructifique la semilla que el tristemente célebre Cucaracha ha dejado en ese país.»
Diario de Huesca, 10 de marzo de 1877.
A la memoria de todas las víctimas, muy especialmente a Mariano Gavín Suñen y a todas las personas que, nadando a contracorriente, con solamente intentarlo, han conquistado la libertad.
Sierra alante Cucaracha
Sierra alante cucaracha
por olvidadas estepas
de sabinas solitarias
galopante bandolero
forajido monegrino.
Sierra alante Cucaracha
por vagos horizontes
y oscuros paramos,
negro bandolero
por los montes de monegros.
Sierra alante Cucaracha
forajido bandolero
por los rabiosos secanos
donde la libertad
guarda tu memoria.
Sierra alante Cucaracha
por la sierra de Alcubierre
Mariano Gavín Suñén
siempre “El Cucaracha”.
«A los sesenta años de la muerte de Mariano Gavín Suñén, “El Cucaracha”, otro Gavín de Alcubierre muere abatido por los disparos de la policía en Zaragoza». Alberto Lasheras recoge la historia de José Gavín Casáus «El Maño»: «El siglo XIX fue testigo de las acciones del bandido “Cucaracha” y en la primera mitad del XX, fue noticia uno de sus parientes, militante de la FAI y activista de la CNT». Otro Gavín de Alcubierre.
Cucaracha, bandolerismo y carlismo
El carlismo es un movimiento político tradicionalista y monárquico que defendía una rama distinta borbónica en la línea sucesoria durante la segunda mitad del siglo XIX. Su oposición lleva a confrontar dos guerras civiles españolas, una primera entre 1833 – 1840, una segunda entre 1846- 1849 y una tercera entre 1872 – 1876. La tercera guerra carlista sirve de trasfondo en la época de mayor intensidad del Cucaracha y su banda, sin olvidar la primera y segunda guerras carlistas habían dejado un contexto de guerra, inestabilidad e inseguridad políticamente y socialmente en España.
Así, durante el periodo de actuación de la banda del Cucaracha coincide con partidas carlistas que actúan realizando enfrentamientos y también sabotajes desestabilizando el país. Por ello no es de extrañar que partidas de bandoleros llegasen a ser confundidas con carlistas como publica el Diario de Barcelona del 18 de junio de 1875 donde se puede leer: «Se lee en el Diario de Avisos de Zaragoza, Sena 11 de junio. Vi hace algunos días en el periódico de su digna dirección una carta de Sariñena que relataba la entrada en este pueblo de una supuesta partida carlista, pero en realidad cuadrilla de ladrones.
También es el caso contrario, como en la ocasión que la banda se hace pasar por una partida de carlistas para asaltar los pueblos de Villanueva de Sigena y Farlete en junio de 1873. Lo cierto es que debe existir una cierta connivencia, hasta el punto que en alguna ocasión, tal y como hemos apuntado anteriormente, miembros de la banda son liberados por fuerzas carlistas: “En Sariñena cometieron los batallones carlistas valencianos una tropelía inicua; soltar a los presos de la cárcel, entre los que había 8 o 10 cómplices del bandido Cucaracha» (Irurac bat. 14 de julio de 1875).
Incluso la banda llega a ser contabilizada como «partidarios carlistas» y de esta forma lo recoge El Globo (Madrid. 1875) en su edición del 23 de febrero de 1876, n.º 328 «Como dato curioso para la historia, merece trascribirse el que hallamos de un colega, que publica los nombres de los diferentes partidarios carlistas que han figurado en la actual guerra civil: Cucaracha: Alcubierre (Huesca) 100.»
Cucaracha en la toponimia monegrina
La memoria de Cucaracha ha quedado plasmada en la toponimia monegrina, aunque algunas presentan dudas tanto en su ubicación como en su correcta denominación.
En el mismo Alcubierre, en el ICE Aragón (Infraestructura de Conocimiento espacial de Aragón) recoge el topónimo «Cucaracha» y «La Cucaracha» de acuerdo a distintas fuentes, como «Cucaracha» en el mapa 1:25.000 y en el repertorio de Huesca y «La Cucaracha» en el mapa 1:25.000 y en el Nomenclátor BCN25. El punto señalado por ICE Aragón lleva por coordenadas 41.729638995570454, -0.479908965494247.
La zona correspondiente es en plena sierra de Alcubierre lindante con el monte de Perdiguera, entre el camino de san Caprasio y el barranco de san Caprasio, cerca de su cumbre y, de alguna manera, entre Monteoscuro y san Caprasio. Parece corresponder también a la zona denominada «Mata de Cucaracha» Mapa 1:25.000; topónimo recogido también en el monte de Perdiguera.
Sin embargo, para Ángel Lacruz, gran conocedor de la micro toponimia de la sierra de Alcubierre, esta zona verdaderamente corresponde a los Galachos del Almoldano, junto a la filada que baja donde se encuentra la caseta del Susano. De acuerdo con Ángel Lacruz, muchos topónimos están cambiados de lugar y no figuran correctamente.
Más al norte, en Perdiguera aparece recogido el paraje de «Mata de Cucaracha», una zona que, de acuerdo con la descripción que hace Constantino Escuer, es muy densa de vegetación. La referencia del topónimo igualmente es recogida en ICE Aragón cuyas fuentes responden a Nomenclátor BCN25 y Nomenclátor IGN, además de aparecer recogido en el visor del SIGPAC. Constantino sitúa la zona justo encima, al norte de Puchinebro, «mi padre, siempre que pasábamos por allí me decía que en tiempos se escondía Cucaracha en una pequeña caseta que allí había y lo situaba donde te marco, que es precisamente enfrente de donde sale el de Alcubierre».
La zona lindante a la «Mata del Cucaracha, ya en el monte de Alcubierre, en palabras de Ángel Lacruz tampoco corresponde a «Cucaracha» sino a los Gallos o al Carrascal. Pues en el monte de Alcubierre, según Ángel Lacruz, únicamente se encuentra la zona denominada «Fajas del Cucaracha», subiendo al pozo Pablico por el camino «Barranco de san Caprasio», siendo la única micro toponimia, en Alcubierre, que tenga constancia con referencia al «Cucaracha».
Cucaracha, figura de cera
Curiosa noticia acerca de la vandalización de una colección de figuras de cera con la ocasión de una exposición en la feria de Sariñena en 1882. La noticia aparece en «El Movimiento: diario democrático y de intereses materiales del Alto-Aragón» (órgano del Partido-Democrático-Progresista de Huesca: Año III Número 411) del 9 de abril de 1882. Las figuras de cera respondían al Cucaracha, al Zerrudo, al cura de Santa Cruz y el asesino en serie francés Jean-Baptista Troppmann:
«En la feria actual de Sariñena hay una colección de figuras de cera (¿), entre las que están las de Toppman, el cura de Santa Cruz, Cucaracha, el Cerrudo y compañía; es casi una completa colección de bandidos. Ignoramos si estarían vivas las figuras, pero es lo cierto que hace pocas noches unos cuantos matracos arremetieron contra la puerta del local donde se hallaban las tales figuras de cera, destrozándola y rompiendo los rótulos. Arrancaron una cerraja solamente, que si llegan a quitar las dos que había, entran en el local de la exposición y vuelven a guillotinar y a fusilar a todos los otros celebres facinerosos.
Lo mejor del caso es que tampoco ha podido averiguarse quienes son los autores de este atentado.
Mucho duermen los serenos en Sariñena.»
Entrevista a Paco Paricio, de los titiriteros de Binéfar
– Árida y hermosa tierra
de sed, salagón y yesos,
en sudor se labró el pasado
yermos paramos de Los monegros
baldíos, eterno entorno
entre sabinas que han forjado
sombras no mayores
de aquel poeta que cantó a la libertad.
– Tierra seca sacudida por el cierzo
el polvo levantado rugue al Sol
al Sol que vio nacer a su gente
en esta tierra dura y seca
que por hermosa también fue la poesía
¡qué fue lluvia!, ¡qué sacio la sed!,
que bien sabias, ¡qué te cortejen!
los versos que Labordeta te escribió.
– Tierra, de arena y piedra,
tras una adoba otra,
donde los pobres no reblan
ni el mallacán desgarra los estíos
ni la esperanza de vivir
en esta tierra hermosa y agreste,
donde se aguarda la lluvia
y varados se sueña con el mar,
en un horizonte eterno dominado por el Sol;
pues de los pobres siempre hay un amigo
que nos trajo versos y dignidad.
– La sabina, la piedra y el cielo
tonalidades, paisaje de contrastes,
detenido y olvidado en el tiempo,
de un azul inmenso y sediento
de un vino tinto y rosado,
poesía, un hogar y un paisaje
¡A festejarte tierra!
tierra hermosa de Los Monegros.
Publicau en Os Monegros el 19 de septiembre del 2010.