Nicolás Andión Pena responde a la figura de médico rural, de beneficencia, aquel cuya disponibilidad abarcaba las 24 horas del día los 365 días del año. Gallego de nacimiento es sariñenense de adopción, localidad a la que dedica su profesión y vida, donde ejerce como médico durante más de 30 años, entre 1942 y 1978. Querido y respetado, nos sumergimos en su memoria y recuerdo gracias a sus hijas Inés y Margarita.
Nicolás Alejandro Andión Peña nace el 15 de diciembre de 1906 en Galicia en el lugar de Famelga/A Coutada- Sta María de Aguasantas, Concello de Cotobade, Pontevedra (hoy Cerdedo-Cotobade tras la fusión de ambos municipios). Lugares muy próximos dentro de la parroquia y separados por apenas 3 km. Hijo de Cándido Andión García, de A Coutada, y Adelina Pena. Fue el mayor de ocho hermanos, aunque dos murieron solo mas nacer, entre ellos Benito, Manuel Félix, María Inés, Cándido y Nicolás.
Estudia medicina en la Universidad de Santiago de Compostela, siempre becado y con muy buenas notas, especializándose en hematología, especialidad encargada de enfermedades de la sangre o hematológicas. Especialización que quiso realizar en Alemania pero que el ascenso de Hitler complica del todo. Finalmente, realiza el MIR en Portugal, Oporto, Lisboa y Coímbra. Durante un tiempo vive en Vigo hasta que, con el estallido de la guerra, es llamado a filas en el bando nacional donde ejerce como médico. Principalmente realiza labores en retaguardia llegando hasta Jaca. Para él, la guerra es muy dura, practica mucho la cirugía, siendo un tremendo aprendizaje.
Así, tras la guerra, Nicolás no quiere quedarse en Galicia como médico, allí llueve mucho y prefiere un lugar más seco. Así que oposita y en 1942, entre sus destinos, elige Sariñena. Le habían quitado Vigo y, al haber estado en Jaca, decide que le gusta mucho más este clima.
Anteriormente, Nicolas había contraído matrimonio con Josefina Bello Fernández, también gallega de Maniños en La Coruña. Una mujer muy culta, que a pesar que no la habían dejado estudiar era una autentica devoradora de libros, una gran lectora. Josefina, de primeras, no viene a Sariñena y permanece por un tiempo en Galicia, en Maniños donde nacen sus dos hijas Inés y Margarita. Gracias a que tiene un salvoconducto para ir a Galicia, Nicolas puede ir a ver a su mujer e hijas con total libertad.
Nicolas, Josefina, Margarita e Inés.
Nicolás encuentra una Sariñena muy destruida por la guerra, sin encontrar casa para poder vivir. Por ello no tiene más remedio que alojarse en el hostal Ispa, Hotel Comercio Ispa, donde permanece bastante tiempo e incluso llega a pasar consulta. También se aloja en el hostal el notario de Sariñena Joaquín, con quien mantiene una gran amistad. Fueron años duros, había mucha miseria y muchas enfermedades, como el tifus, las fiebres de Malta, tuberculosis o la cirrosis; pues se bebía mucho vino.
Al tiempo, por suerte puede vivir en un pisito de la plaza el Salvador, popularmente conocida como plaza de la Iglesia; Inés aún recuerda las casas caídas y la plaza llena de tierra. Después, con la construcción de las casas de la avenida Huesca por Regiones Devastadas le conceden una casa en la actual calle Delicias nº 1, pared con pared con Pedro Cascales, el otro médico de Sariñena. “Años más tarde hacen el cuartel, pero antes solo había huertas”, recuerdan Margarita e Inés, “donde luego se hicieron las escuelas nuevas”. Allí residen y ejerce hasta su jubilación.
Margarita e Inés viven su infancia en Sariñena y guardan muchos y buenos recuerdos, como ir a las monjas, que aún estaban en la calle Rafael Ulled, actualmente parte del casino viejo. Iban con sus botas, como un viaje divertido. Además, en casa tenían un pequeño gallinero, con gallinas y pollos, un cuarto muy pequeño, con un palo, donde les daban de comer.
Nicolás se desvivía por la gente, pura dedicación, no comía hasta que no acababa la consulta y había días que se le hacían las cinco de la tarde, pues había días que igual atendía a 70 personas. Aunque le llamaba a cualquier hora e incluso por las noches, cualquier necesidad o urgencia la atendía, personas heridas o enfermas. Solía tener la sala de espera llena y al principio la gente no tenía ni para pagar, ejercía por pura vocación. “Atendía gratis e incluso hasta daba medicamentos gratis”, recuerda Inés como algunos pagaban con comida y como tenían nevera de hielo, y cabía poco, lo daban a personas que lo necesitaban “Respetaba mucho la vida de los demás, nunca hablaba mal de nadie, ni se metía en la vida de nadie”.
Siempre estaba formándose, por dos veces acude a Barcelona a realizar cursos, a los laboratorios “Grifols”, además recibe un montón de revistas médicas que devora leyendo. En una ocasión, salva a una persona del tétanos que había cogido al clavarse algo y unos laboratorios le preguntaron que había hecho.
Su mujer Josefina ayuda en la consulta, recibe, escribe las recetas y mantiene la estufa “tenían una estufa de leña de salamandra”, entre muchas otras cosas. La consulta les da mucho trabajo, además de tener que ir a visitar por las casas “vivieron a gusto”. Aunque nunca cogen vacaciones, prácticamente no falta nunca. Pedro Cascales sí que cogía vacaciones, todo el mes de septiembre. Siempre se ayudaban, se mandaban continuamente papeles. También su hija Inés ayuda en la consulta, con las bajas y altas, llevando un fichero muy detallado a máquina, ejerciendo de secretaria. Inés también es una gran lectora, como su madre, de tebeos y novelas. Para Margarita sus mejores recuerdos mejores son de cuando vivíamos en la calle Delicias «aunque luego nos fuimos a estudiar y solo pasábamos las vacaciones».
Como médico también lleva las localidades de Capdesaso y Lastanosa. Al principio va en tartana, no había ni coches hasta que comienza a haber taxis. Una vez casi caen al río Alcanadre con el taxi, “El primer coche que compró era de segunda mano”. Luego, con su coche llega hasta llevar a más de uno al hospital de Huesca. Pedro Cascales lleva Albalatillo y Pallaruelo de Monegros Sin olvidar a Domingo Pardo que ejerce como practicante. Hay un tiempo que, en el edificio conocido como el Hospital, Nicolás y Cascales tallan a los quintos que van a hacer el servicio militar obligatorio.
Nicolas con su hija Margarita y su marido.
Era sano y muy fuerte, siempre había sido de estar por casa y nunca de bares, una vida sana. Hacía vida muy normal, solía subir paseando hasta el barrio de la Estación de Sariñena. Odiaba la sandía y los melones, decía que producían cólicos. Muy amigo del farmacéutico Rafael Loste, del secretario Fidel Bailo y el comerciante Pepe Brunet. Se juntaban en la rebotica o en la parte alta de las Marianitas, la tienda de Pepe Brunet, y hablaban de sus cosas y, como no, de política. Más de una vez, Marga le tuvo que ir a buscar a las Marianitas para avisarle de una urgencia.
Nicolas y Josefina con un nieto, sobre 1980.
Era muy profesional jubilándose en 1978, incluso jubilado ayudaba y atendía a la gente. Muchas de sus pertenecías médicas de la consulta y del laboratorio fueron donadas al museo etnográfico de Sariñena. Solía decir que si volviese a nacer no sería médico, pero nadie le creía.
Nicolas y Josefina en Ordesa.
Fallece a los 76 años de edad el 10 de octubre de 1983, en Lérida junto a sus hijas y resto de familia “Babeaba con sus nietos”. Sin duda, un gran médico que dejó una gran impronta en Sariñena que lo recuerda con gran cariño y donde incluso una calle lleva su nombre. Ambos, Nicolas y Josefina descansan en el cementerio municipal de Sariñena, por voluntad propia.
Natural de Alcubierre, Gonzalo nació el 22 de noviembre de 1948. Apicultor y pastor, su trabajo lo ha desarrollado significativamente en la Sierra de Alcubierre, recorriendo sus caminos, campos y aldeas que rebosaban de vida: -En cada cerro había un pequeño rebaño de cabras, ahora apenas se ve un rebaño de ovejas pastar por sus montes-. Efectivamente, ahora las casetas, parideras y corrales se escachan, las balsas y balsetes quedan abandonados. La sierra ha cambiado, también la vida, pero su memoria aún está viva.
De casa «Calavera», por parte de paterna, su padre trabajó en varias empresas, principalmente en los riegos, haciendo canaletas, azarbes, sifones… lo hacían a mano e iba a trabajar en bicicleta; fue después de hacer el canal. En torno a 1947-1948, cuando nació Gonzalo, su padre se encontraba trabajando en el túnel de Escarra en Sallent. Eran tres hermanos y su madre trabajó en casa. Prácticamente tenían muy poca tierra.
Gonzalo guarda entrañables recuerdos de su niñez, de cuando jugaban a los pitos, a las canicas, y a las carpetas, con las cartas de la baraja; ellos mismos se hacían sus propios juguetes. Fue a la escuela en clases separadas y la escuela estaba en el edificio del ayuntamiento, por donde está la farmacia.
También se acuerda de cuando llevaron el agua corriente a Alcubierre: -Hicieron cuatro fuentes. Una en las cuatro esquinas, en el cruce entre la carretera Sariñena Zaragoza, con el camino de san Caprasio y la carretera a Robres. Una segunda debajo de la virgen del Remedio, conocida como plazeta de las cabras. La tercera en la plaza del lavadero, donde aún recuerda el antiguo lavadero donde de críos iban a jugar. Era un porche abierto, como el de Villamayor, tejado de tijeras de madera. Aún está la solera de cemento. La cuarta fuente es la de la plaza del ayuntamiento, aún existe, aunque no es la original-.
A los 12años ya iba por la sierra con cabras, iba por un cerro y las cabras por otro y se veían: -Ahora hay tantos pinos que resulta imposible-. El llevaba “un ciento de cabras” y en Alcubierre igual había entre 10.000 a 12.000 ovejas y cabras.
Las cabras han sido muy importantes, por la leche, en cada casa tenían un, dos o tres cabras por lo menos, entre todas hacían un ciento que llevaban con la vicera. Con las cabras ganaba unas 2.500 pesetas al mes, iba desde el pueblo a la sierra y cuando parían se quedaba en el monte: -Una mujer soltera tenía una cabra muy buena que parió tres cabritos, sería por 1964. Le llevé los tres cabritos y se puso tan contenta que me dio dos cincuenta de pesetas, que casi era el sueldo de un día-.
Con 15 años estuvo de pastor de cabras y hacía la vicera de las ovejas y las cabras, juntando unos pocos animales de muchas casas. En algunas casetas se marcaba con carbón o con la navaja –Fulano de tal, vicero de pelo-; de pelo son consideradas las cabras mientras las ovejas de lana.
Con las ovejas ganaba 2.800 pesetas. Las ovejas de la vicera tenían un polígono, desde el pueblo hasta el Pantanico. Lo hicieron en el 64: – Haciendo el pantanico salió un manantial y las lomas estaban completamente empapadas-.
Sobre la trashumancia, Gonzalo comenta que en tiempos sí que subieron algunas casas a la montaña.
Hacían leña en la sierra, pero había un guardia que vigilaba hasta los sisallos. De hecho, apunta Gonzalo -Estaba de guardia para eso, para la gente no hiciera sisallos como leña. Había guardas para todo, para las viñas y eran los que más uva se llevaban. –
Gonzalo recuerda ir a buscara agua a las balsas –Con un mulo y un cubo de cinc de 200 litros iba el aguacero y decían: “Ahora viene el aguacero con el cubo”-. Por las piscinas estaba la balsa grande, apunta Gonzalo, donde iban las mulas a abrevar. Encima estaba la balsa pequeña, donde se quedaba la arguila, arcilla, donde aún existe la tajadera, justo al otro lado de la carretera a Robres.
Antes, desde la balsa de Valmediana, por el camino a san Caprasio, bajaban el agua al pueblo a través de una tubería hasta la fuente de la placeta de las cabras, esquina con el super. La quitaron antes de traer el agua y con el tiempo, al labrar los campos, por donde pasaba la tubería, salían restos. Al lado del silo estaba el Balsón, vallado de piedra, y abastecía de agua al pueblo.
-Un año que no llovió nada, el único sitio donde había agua era en la balsa Nueva-, recuerda Gonzalo, la balsa, que tiene un madero en medio, se encuentra camino a Loma Gorda, conocido como camino balsa Nueva. Aquel año tenían que ir a buscar agua a balsa Nueva con carros en pleno febrero.
La agricultura y ganadería han sido la actividad principal en Alcubierre, –Todo secano, con la llegada del canal ha habido algo de huerta, de regadío, pero muy poco-, apunta Gonzalo. Había huertos en el manantial de la balsa Pina y bajaba el agua hasta el camino de la balsa Nueva. El manantial ha desaparecido. Antes casi todos los años nevaba y había muchos manantiales: – La Fontaneta, camino pozo Pablico, nunca se había secado hasta el año pasado. Un poco más arriba, del pozo Pablico sacaban agua para las mulas-. El monte aún está lleno de balsetas y balsetes donde a las mulas les daban con el pozal.
Gonzalo cuenta sobre las repoblaciones que hubo por la sierra, por las zonas del barranco nuevo y barranco del hambre y doña Pascuala. El vivero estaba situado en el barranco nuevo y hubo mucho trabajo para plantar pinos, pues la sierra estaba muy pelada. Pero también se aprovechaba y se sacaba lo que marcaban, poco, 2 o 3 pinos y no muy gordos.
Carrasca: Carrasquizo cuando es más arbusto. Coscoja: Coscojo.
Al final, Gonzalo estuvo dos años con cabras y un año y poco con la vicera de ovejas. A los 17 años marchó a trabajar a Navarra y Victoria haciendo azarbes, también estuvo por Cantalobos y Orillena. Luego realizó el servicio militar en 1970, durante 15 meses en Zaragoza. Tras la mili, volvió a la empresa anterior, a Uriarte, trabajó 3 meses en San Sebastián y luego en el tercer tramo del canal de Monegros.
Sobre 1970, ya en Alcubierre, Gonzalo puso colmenas y se hizo apicultor y más tarde, para complementar, se puso ganado; pues con solo las colmenas no podía vivir. Y eso que antes no había tantas enfermedades y había mayor producción de miel, La vendía a mayoristas que venían a Alcubierre a recogerla. Así, hasta su jubilación se dedicó a las colmenas y al ovino.
Se puso de pastor con 26 años, sería por 1974. Ha llevado ganado de rasa aragonesa y unas pocas cabras, recorriendo la sierra de Alcubierre, donde ya resulta casi imposible encontrarse con algún ganado. Un oficio que ha amado en un entorno que ha cambiado, que ya no es el mismo de una forma de vida que ya hace tiempo dejamos atrás.
Para afrontar el dance aragonés es imprescindible abordar “Origen y problemas estructurales del Dance en Aragón”, un completo estudio científico fruto de una Tesis doctoral de una pionera de la etnografía aragonesa, la Dra. Mercedes Pueyo Roy.
Mercedes Pueyo Roy, Doctora en Filosofía y Letras, Sección de Historia, por la Universidad de Zaragoza, fue Catedrática de Lengua y Literatura e Historia de la Cultura Española de la Universidad de Lund (Suecia). Su Tesis doctoral “El Dance en Aragón. Origen y problemas estructurales de una composición poética” es indispensable, hoy en día, para la investigación de los orígenes históricos del dance aragonés.
Así, su trabajo “Origen y problemas estructurales del Dance en Aragón” es una de las primeras obras sobre el dance aragonés y constituye una valiosísima aportación que abarca diferentes ramas de las letras, tales como historia de la literatura, poesía lírica, dialectología e historia de la cultura. Junto a este importante trabajo de campo, se encontraban diversos dances recogidos e inéditos, 74 dances en total, sumando unos y otros, músicas transcritas de viva voz y fotografías que acompañaban la tesis.
La tesis quedó depositada en el 2011 en el Instituto Aragonés de Antropología, hasta la reedición facsímil de los textos y descripción de los dances por parte de la Institución Fernando el Católico en el año 2019. La edición consistió en la publicación de los apéndices inéditos de su tesis y contó con un imprescindible prólogo del músico e investigador folclorista aragonés Mario Gros Herrero“La tesis de Mercedes Pueyo: Un punto de inflexión en la percepción del dance de Aragón”
La propia Institución Fernando el Católico considera la obra de Mercedes Pueyo Roy constituyente de una valiosísima aportación científica para las letras aragonesas, de un tema que injustamente y por desgracia se había dejado abandonado.
Así, se puede asegurar que Mercedes Pueyo Roy es todo un referente para la cultura aragonesa, tal y como manifiesta la Doctora y profesora de la Universidad de Zaragoza M.ª Pilar Benítez Marco, por su condición de mujer pionera, por su brillante trayectoria académica y profesional, por la importancia de su tesis doctoral y estudios sobre el dance aragonés, pero, sobre todo, por su personalidad siempre generosa, siempre comprometida.
En el mismo sentido se expresa Antón Castro, en este tiempo donde se rescatan y reivindican las mujeres pioneras, no duda en señalar como la figura de Mercedes Pueyo Roy adquiere un singular protagonismo, ella es una de las primeras estudiosas del dance aragonés, pasión y obsesión que cristalizó en una tesis doctoral y en varias publicaciones.
Mercedes Pueyo Roy
María de las Mercedes Pueyo Roy nació en Zaragoza el 8 de septiembre de 1934, hija de Francisco Pueyo Samper y Mercedes Roy Ramón.
Su padre Francisco Pueyo Samper, de raíces monegrinas, natural de Pallaruelo de Monegros, nació el 16 de noviembre de 1900 y falleció en Zaragoza el 13 de julio de 1970. Desde muy temprano, Francisco Pueyo Samper destacó por sus excelentes aptitudes para los estudios por lo que fue recomendado por el párroco del pueblo para estudiar Magisterio en Zaragoza. Estudios que se permitió gracias a su madre, Adelaida Samper, accediendo a vender la tienda de ultramarinos de los Pueyo que regentaba en la misma localidad de Pallaruelo de Monegros para sufragar los gastos.
Francisco Pueyo Samper tenía siete años cuando salió a estudiar a Zaragoza, donde se trasladó junto a su madre y padrastro. Pues al morir su padre Pascual Pueyo Lalana, su madre Adelaida Samper Albalá se volvió a casar dentro de la familia Canalís de Pallaruelo de Monegros. En la capital aragonesa, Francisco estudió la carrera de Magisterio obteniendo todo matriculas. Igualmente, ejerció como pasante del Notario de Zaragoza y comenzó la carrera de Derecho que tuvo que abandonar con el inicio de la guerra del 36. Después pasó a ser inspector de seguros y director de la “General Española de Seguros”.
Francisco contrajo matrimonio con Mercedes Roy Ramón descendiente de “una buena familia” de Alhama de Aragón, Monterde y el Monasterio de Piedra. Mercedes Roy Ramón había estudiado secretariado y música y tocaba el piano, actitudes musicales que heredó la doctora Mercedes Pueyo Roy. La misma Mercedes Pueyo Roy recuerda como su abuelo materno Pascual Roy Gonzalo llegó a ostentar el título de infanzón.
Francisco mantuvo una fluida relación con su pueblo natal, donde siempre que podía regresaba, especialmente los veranos por vacaciones. Es en Pallaruelo de Monegros donde Mercedes conoce el entorno rural, sorprendiéndose viendo pasar los caballos por la cocina para acceder al corral. Vive el día a día de un pueblo monegrino de mediados del siglo XX, yendo con su hermano a ayudar con las labores agrícolas de las que recuerda, con gran nostalgia, el ir a trillar a la era. Es allí donde aprende a montar a caballo.
Francisco Pueyo, que tocaba el violín y era amante de la música y del folclore, profesó gran amistad con el mayoral del dance de Pallaruelo Juan Barrieras Pueyo y del celebre gaitero sariñenense Vicente Capitán. De hecho, Francisco Pueyoes el primer refundidor de la obra del mayoral Juan Barrieras Pueyo, el Tío Juaner, recogiendo de viva voz los dichos y motadas que durante años se habían transmitido, por vía oral, generación tras generación en Pallaruelo de Monegros. Una inquietud por las tradiciones y la etnografía, que afortunadamente transmitió a la Dra. Mercedes Pueyo Roy y que además resultó relevante en la elaboración de su tesis –me ayudó en la lucha por encontrar los textos en las tres provincias de Aragón, de norte a sur-.
Parte de aquellos recuerdos y vivencias, en el mundo rural aragonés, quedan recogidos en una entrevista realizada por Antón Castro a Mercedes Pueyo Roy y publicada en el Heraldo de Aragón, el 28 de mayo del 2019, en la que la misma Mercedes aseguró -De casta la viene al galgo, podría decir. Yo siempre he vivido en Zaragoza, pero mi padre, Francisco Pueyo Samper, había nacido en Pallaruelo de Monegros, era maestro y trabajaba en una agencia de seguros. ¡Cuántos hizo contra el pedrisco! Nunca perdió el contacto con su pueblo, era un hombre inteligente y sensible, y fue él quien me introdujo en la pasión por el dance y otros aspectos del folclore desde los 7 años. He pasado allí algunos veranos de mi niñez-. (Mercedes Pueyo Roy, la mujer que estudió el Dance de Aragón. Antón Castro).
En continuidad, Mercedes Pueyo Roy cursó el Bachillerato Superior en Zaragoza, en el colegio de Jesús-María de Zaragoza (Hernán Cortes, colegio de origen francés). En 1942. a los 8 años, su padre le regaló un piano y durante cinco cursos (1944-1949) la “joven Merceditas”, en palabras de Mario Gros Herrero, estudió solfeo y piano en el Conservatorio de Zaragoza con excelentes calificaciones.
Mercedes Pueyo Roy. Conservatorio de música Zaragoza.
En 1952 se matriculó en la rama de Historias de la Facultad de Letras de la Universidad de Zaragoza. No obstante, tal y como Mario Gros Herrero señala, eran tiempos en los que la presencia femenina en las aulas era muy escasa, en una facultad en la que el claustro era exclusivamente masculino: “Aunque algunos profesores las trataban con cierta displicencia, la relación con los compañeros varones era excelente. Poco después, una orden ministerial exigió titulación universitaria a los docentes de bachillerato y un tropel de monjas, profesoras de colegios religiosos, invadió las aulas, especialmente las de Letras y Magisterio. Estas hermanas apenas se relacionaban con el resto de estudiantes”.
Mercedes Pueyo Roy.
Tras cinco años de estudios, en el curso 1958-1959, Mercedes Pueyo Roy terminó la licenciatura realizando su Tesina de Licenciatura sobre “El dance en Aragón”. Su trabajo obtuvo la calificación de sobresaliente y Premio: “Excmo. Gobernador Civil de Zaragoza”.
Su tesina es el preludio de su Tesis Doctoral “El dance en Aragón. Origen y problemas estructurales de una composición poética”, que realizó bajo la dirección del Catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza, Dr. Antonio Beltrán Martínez. La Tesis Doctoral la comenzó a realizar en 1956 pero no es hasta el 21 de octubre de 1959, cuando Mercedes Pueyo Roy recibió la comunicación del Ministerio de Educación de la aceptación del tema para la realización de su Tesis Doctoral. Tras desarrollarla durante cinco años ,la Tesis Doctoral fue defendida en la Universidad de Zaragoza el 21 de junio de 1961, festividad de San Luis obteniendo la calificación de sobresaliente “Cum Laude”, por unanimidad del tribunal.
Recorte de prensa lectura de la Tesis Doctoral de Mercedes Pueyo Roy.
Por lo tanto, Mercedes Pueyo Roy alcanzó el grado académico más alto como Doctora en Filosofía y Letras, Sección de Historia, por la Universidad de Zaragoza, considerándose la primera mujer en conseguir el título de Doctor en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza.
Realmente, su paso por la Universidad presenta un hecho determinante, que responde a la estrecha colaboración que Mercedes Pueyo Roy mantuvo con el catedrático de Arqueología, Epigrafía Numismática Antonio Beltrán Martínez, ya que entra en su seminario para doctorandos y acaba, como hemos mencionado anteriormente, dirigiendo su Tesis Doctoral.
Para Mercedes, Antonio Beltrán era un gran recopilador, -capaz de montar un libro en cinco minutos-. Así, fruto de esta colaboración, en su seminario, Mercedes comenzó a realizar trabajos de investigación, publicaciones, participar en conferencias, seminarios y congresos y ser parte en el desarrollo del Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón. Sin duda fue el germen para abordar su gran obra en torno al dance aragonés, y entre ellos eran frecuentes largas discusiones sobre el dance. No obstante, es el mismo Antonio Beltrán Martínez quien propone el tema de su tesis. Así, de acuerdo con Mario Gros Herrero se abre un espacio de un nuevo trabajo tremendamente atractivo y cercano: “donde todo está por hacer y que ofrece multitud de posibles enfoques: literario y lingüístico, musical y coreográfico, simbólico y ritual, histórico o etnográfico. El vínculo familiar con Pallaruelo, la sensación de adentrarse en un inexplorado terreno de investigación y su carácter, valiente e independiente, animan a la joven licenciada a aceptar el reto”.
Mercedes Pueyo Roy de jotera con otras compañeras de la Sección Femenina de Zaragoza, la SEU, durante un concurso de jotas celebrado en Barcelona el 23 de abril de 1956. Obtuvieron el 1er premio.
El Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón
Mercedes Pueyo Roy formó parte en el desarrollo del Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón, desarrollando una actividad que fue vital en su Tesis Doctoral “El dance en Aragón. Origen y problemas estructurales de una composición poética”.
El Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón, adscrito a la “Institución Fernando el Católico” de Zaragoza, es llevado a cabo por Antonio Beltrán Martínez en 1955. La Diputación Provincial de Zaragoza se hizo cargo de los gastos del Museo y se construyó la Casa Pirenaica del Parque Grande, actualmente parque José Antonio Labordeta de Zaragoza, sede del Museo.
El día 1 de abril de 1955 se colocó la primera piedra de la Casa Pirenaica “en un sobrio acto.” Su inauguración tiene lugar el día 2 de marzo de 1956: “se bendecía el edificio por el Prelado de la Archidiócesis, Doctor Morcillo, y se abrían por primera vez las salas del Museo a las autoridades y al público, tras unas palabras brevísimas del director del Centro, destinadas especialmente a ofrecer al señor Pardo de Santayana todos los esfuerzos puestos en la realización práctica de su idea. La efeméride quedó perpetuada en una lápida caliza colocada en el plinto de una cruz sobre gradas levantada ante el museo”.
Museo de Etnología. Casa turolense.
El 2 de marzo de 1956 Mercedes fue nombrada secretaria del Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón, como becaria, cargo que ocupó hasta 1962.Para la etnografía aragonesa, la creación del museo, fue muy importante y decisiva para la realización de su Tesis Doctoral. De hecho, de esta forma lo manifestó en 1957 en la revista “Zaragoza” en su artículo “El dance en Aragón”: “El Museo no solo es una exposición al público de curiosidades pasadas o actuales; es antes que eso y más que eso, un centro de estudio, de trabajo y de investigación; y en sus archivos, sus ficheros y fonoteca se recoge y se guarda el caudal, variado y rico, de nuestro folklore. Con el Museo y en el Museo hemos iniciado y proseguido nuestros trabajos de investigación en esta faceta del folklore aragonés que es el dance”.
Mercedes Pueyo Roy en el Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón.
El museo contó con una Sección de Etnología, constituida por el propio Museo, mientras la Casa Turolense, de la sierra de Albarracín, contigua a la Pirenaica, albergó la sección de Ciencias Naturales. La Casa Turolense fue inaugurada el 25 de noviembre de 1956: “Su dirección general es ostentada por el profesor Antonio Beltrány la jefatura de la Sección de Ciencias Naturales, don José Elvira; están, además, incorporados al Museo, don Alejandro Villaverde, taxidermista, y doña Mercedes Pueyo, becaria, que actúa como secretaria”(El museo etnológico de Aragón. Beltrán Martínez, Antonio. Separata de la revista Caesaraugusta, 1957).
Como curiosidad, la Casa Pirenaica, en palabras de Antonio Beltrán Martínez, sintetizó los modos constructivos de los valles pirenaicos, entre ellos el de Ansó al oeste, el de Benasque al este y la sierra de guara al sur. (“El museo etnológico de Aragón”, por Antonio Beltrán Martínez, 1957 separata de la revista Caesaraugusta núm. 9-10).
En el Museo la doctora Mercedes Pueyo trabajó catalogando y realizando estudios, cobrando unas 500 pts. al mes y publicando artículos para la Institución Fernando el Católico. Su trabajo consistió, principalmente, en inventariar, trabajo que describió en una entrevista para la revista Amanecer -Saco una ficha de cada uno de los objetos que hay allí y los fecho para facilitar la labor del investigador que necesita consultarlos. Además, llevo la administración-. (Entrevista en Amanecer, por Ana María Navales. 5 de julio de 1961).
Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón.
También Mercedes trabajó en el Museo Arqueológico de Zaragoza, ubicado en la plaza de los Sitios: -Una compañera y yo trabajamos en el Museo Arqueológico (Plaza de los Sitios), Isabel de Pedro Marín, que es Cónsul de España en EEUU. En 1958 recibimos una beca para el Instituto Arqueológico de Amersfoort, Holanda, donde aprendimos a reparar objetos de cerámica y metales-.
Como curiosidad, la familia de Mercedes donó al Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón el chaleco de seda de su difunto abuelo Pascual Pueyo Lalana, ganadero y pastor, y varios materiales de casa de su padre.
Casa Pirenaica. Por María Isabel Maza, sobrina de Mercedes Pueyo Roy.
Historiadora, etnóloga y etnógrafa
Mercedes Pueyo Roy comenzó a realizar una intensa actividad académica dentro de la rama de historia como etnóloga y etnógrafa del Museo Etnológico de Aragón. De esta manera participó en diferentes cursos, seminarios, conferencias y congresos y a su vez comenzó a publicar distintos artículos en revistas especializadas como Zehpyrus, Caesaraugusta o Amanecer. Actividad que quedó recogida, en parte, en su hoja de Servicios que la Universidad de Zaragoza elaboró en 1961 junto a otras referencias no relacionadas con el Museo.
Así, es en 1952 cuando, durante el primer año de carreras, realizó el servicio Social de un mes en Leiza (Navarra); el cual, por aquellos tiempos resultaba imprescindible para salir de España.
En agosto de 1954 participó en el III Curso de Técnica Arqueológica celebrado en Jaca.
En julio de 1955 realizó prácticas en el instituto arqueológico de Ameersfoort (Holanda), bajo la dirección del profesor Van-Giffen. En agosto, del mismo año, participó en el IV Curso de Técnica Arqueológica de Pamplona y realizó el viaje de Estudios Etnológicos a París (Museos, biblioteca del Hombre…).
En 1956, en la revista “Caesaraugusta” número 7-8, publicó la memoria “Actividades del Seminario de Arqueología y Numismática Aragonesas”. En junio, Mercedes asistió al Congreso de etnografía y folklore en Braga (Portugal), presentando una comunicación sobre “La cerámica en el Museo de Etnología de Aragón”. En agosto asistió al V Curso de Técnica Arqueológica en Pamplona y en septiembre al IV Congreso Arqueológico Nacional en Burgos, realizando la comunicación “Los Museos de Zaragoza”.
Actividades del Seminario de Arqueología y Numismática Aragonesas. Pueyo Roy, Mercedes.
Ese mismo año de 1956, de acuerdo con el museo de Etnología y la Institución Fernando el católico, se comienzan a redactar y difundir cuestionarios sobre problemas etnológicos “Así ya están en marcha los referentes al dance (señorita Mercedes Pueyo), infancia y adolescencia y alimentación” (Revista Caesaraugusta núm. 9-10).
En 1957 comenzó a ejercer de ayudante interina de griego en el Instituto Miguel Servet “El Boterón” del barrio de La Magdalena de Zaragoza, labor que desarrolla hasta 1961. Igualmente redactó y publicó la memoria “Actividades arqueológicas y etnológicas durante 1956”, publicada como separata de la revista Caesaraugusta núm. 9-10, año 1957, de la Institución Fernando el Católico. El cuadernillo recogía el intenso trabajo que se desarrolla en el museo, patente en exposiciones, cursos, seminarios… así como una reseña a la inauguración del museo. También apareció el trabajo conjunto “Los museos de Zaragoza” libreto realizado por Antonio Beltrán, Mercedes Pueyo e Isabel de Pedro, con motivo del IV congreso arqueológico nacional, Tipografía la Académica. La publicación recogía los museos arqueológico y etnológico.
Actividades arqueológicas y etnológicas durante 1956. Pueyo Roy, Mercedes.
En septiembre asistió al V Congreso Arqueológico Nacional celebrado en Zaragoza, con una comunicación sobre “El dance de las Tenerías”, septiembre de 1957. También realizó una conferencia sobre “El traje popular español” en Leiza (Navarra), pronunciada en la clausura del albergue del SEU femenino.
En el mismo, la Doctora Mercedes publicó, en el núm. V de la revista Zaragoza, publicación de la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza, su artículo “El dance en Aragón” y en 1958 en el número VI de los cuadernillos Zaragoza se publicó “El traje femenino de Hecho”, publicado por la Exima Diputación Provincial. Una publicación donde Mercedes Pueyo Roy indagó y describió un traje de origen, por su corte, absolutamente medieval y que afortunadamente se había conservado: “Este traje femenino, de gran belleza, se ha perdido ya en el uso diario y sufrió un duro golpe -cosa que no pasó en Ansó- con la destrucción del pueblo por los franceses en 1808, que hizo desaparecer cuando se conservaba en las casas. Gracias al Ayuntamiento de Hecho se guardará ahora en el museo”.
El traje femenino de Hecho. Pueyo Roy, Mercedes.
Así mismo, realizó varios artículos de colaboración con el periódico “Amanecer”, de Zaragoza, entre ellos “El museo de etnología”, en 1958. Además, perteneció a la asociación “Mensa” adscrita a la delegación de cultura del Ministerio de Educación Nacional, habiendo leído su trabajo de ingreso sobre Etnología, Etnografía y Museos, 1958. Igualmente colaboró con el club del libro de dicha organización “Mensa” y comenzó la preparación un trabajo sobre “Albadas de un pueblo de la provincia de Huesca”, que la misma autora, Mercedes Pueyo Roy, apunta que posiblemente debió responder a la localidad monegrina de Sariñena.
En verano de 1958, recibió una beca para hacerse cargo de la Biblioteca de la Universidad de Verano de Jaca, donde conoció al estudiante sueco Sture Bo Lennart Carlén, comenzando un noviazgo con quien sería, 5 años más tarde, su marido.
Acto en la Universidad de Verano de Jaca.
Aquel año comenzó como ayudante de clases prácticas de la facultad, adscrita a prehistoria y Etnología (1958-1961).
En 1959 publicó “Notas sobre el dance del barrio de las Tenerias, de Zaragoza”, Beltrán, Antonio y Pueyo, Mercedes. Tipografía la Académica, 1959, resultado de la ponencia en el V Congreso Arqueológico Nacional celebrado en Zaragoza en 1957. Además, realizó sendas conferencias, en el circulo “Medina” de Zaragoza, una primera sobre “La verdad del traje regional” y otra sobre “El Museo Etnológico de Aragón” 1959.
Notas sobre el dance del barrio de las Tenerias, de Zaragoza. Beltrán, Antonio y Pueyo, Mercedes.
En el mes de julio de 1959, realizó un viaje de estudios etnológicos a Paris visitando diversos museos y la Biblioteca de Museo del Hombre.
En 1961 se publicó el capítulo de conclusiones de su tesis “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, en la revista Caesaraugusta, 17-18, de la Institución “Fernando el Católico”, Zaragoza.
Origen y problemas estructurales del dance en Aragón Pueyo Roy, Mercedes.
A todo esto, hay que añadir la conferencia que realizó en el Museo Etnológico de Aragón con motivo de la exposición Hispano-Francesa del Bearn, sobre “Literatura pastoril francesa”. Además, colaboró en el catálogo de la exposición, bajo la dirección del profesor Mr. Boulin, director del museo de Tarbes (Francia). Y en la revista oral “Paraninpho” del Distrito Universitario, realizó una disertación sobre “Costumbres Hispano-Francesas en el Pirineo”.
Igualmente, la Doctora Mercedes Pueyo Roy pronunció una conferencia en Gente joven: “Folklore no es panderetera”., recogida en un recorte de prensa de un medio sin identificar: “Pasado mañana habla MercedesPueyo en la cuarta conferencia de “Gente Joven”. Sobre “Lo falso y lo autentico de nuestro traje regional. Pueden acudir quienes afirman que lo bueno es el cuplé y la guitarra y el espíritu del “Tío Zambombo”, frente al trabajo concienzudo y sereno de la investigación científica, serena y enamorada. J.C.”.
Folklore no es panderetera.
La Tesis doctoral y su realización. El dance en Aragón. Origen y problemas estructurales de una composición poética
El 21 de octubre de 1959, Mercedes Pueyo Roy recibió la comunicación del Ministerio de Educación de la aceptación del tema para la realización de su Tesis Doctoral “El dance en Aragón. Origen y problemas estructurales de una composición poética”; tal y como habíamos comentado anteriormente tras realizar su Tesina de Licenciatura sobre “El dance en Aragón”.
La tesis precedió a los pioneros trabajos sobre el dance aragonés, tales como las “Notas de folklore Altoaragonés”, Madrid 1943, del oscense por adopción Ricardo del Arco y Garay (Licenciado en Ciencias Históricas por la Universidad de Valencia en 1907) y “El dance aragonés y las representaciones de moros y cristianos. Contribución al estudio del teatro popular” (Instituto de Estudios e Investigación Hispano-Árabe, Tetuán, 1952) del músico, musicólogo, investigador y folclorista Arcadio Larrea Palacín. La obra de Ricardo del Arco y Garay recogió pastoradas de diferentes dances y morismas del Alto Aragón. Mientras, Arcadio Larrea centró su trabajo entre Zaragoza e Hijar, aunque da una primera lista de 97 localidades aragonesas con representaciones de dance.
Aunque el dance aragonés comenzaba a ser estudiado, abordar el dance, en su amplitud, no resultaba tarea fácil. Aunque lo habían tratado otros autores como los mencionados Ricardo del Arco y Garay o Arcadio Larrea Palacín, estos “se habían limitado a lo que han hecho a una labor periodística sin sacar ninguna consecuencia” (Entrevista en Amanecer, por Ana María Navales. 5 de julio de 1961). De esta manera, en palabras de Antonio Beltrán Martínez, el dance aragonés presentaba problemas en música, origen, difusión, indumentaria y antigüedad.
De hecho, al entrar Mercedes Pueyo Roy como secretaria en el Museo de Etnología, constató como “una cosa tan valiosa como es una tradición antigua estaba completamente virgen”. Así, durante cinco años, de 1956 a 1961, Mercedes Pueyo Roy estudió 74 dances aragoneses para la elaboración de su tesis doctoral, veinte dances de Huesca, seis de Teruel y cuarenta y ocho de Zaragoza.
En su investigación desarrolló una metodología de trabajo de campo a través de entrevistas del cuestionario del Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón. Para tal fin, Mercedes Pueyo Roy envió más de doscientos cuestionarios a las localidades que mantenían dance. Una tarea que no fue nada fácil y que, para Mario Gros Herrero, a mediados de los cincuenta eran muchas las dificultades para que una joven universitaria recorriera los pueblos de Aragón entrevistando danzantes y mayorales, o asistiendo a dances en directo.
Cuestionario Dances de Aragón. Pueyo Roy, Mercedes.
Sin embargo, el resultado de aquella primera fase de trabajo no fue muy alentador y de los más de doscientos impresos que fueron cursados, apunta Mario Gros Herrero, a los párrocos, alcaldes y maestros de las tres provincias aragonesas, apenas fueron unos treinta los devueltos cumplimentados.
Por ello Mercedes optó por apoyarse en su padre y recurrir a su extensa red de contactos, Mercedes necesitaba aguzar el ingenio, apunta Mario Gros Herrero, y cambiar de estrategia para recoger los materiales de su tesis: “Su padre tenía una extensa red de contactos por el territorio aragonés, tanto del mundo de los seguros como de antiguos compañeros de Magisterio que ejercían como maestros rurales.”
La doctora Mercedes Pueyo Roy relató a Mario Gros Herrero su metodología de campo que desarrollo de pueblo a pueblo, relato que a continuación reproducimos: “En los pueblos preguntaba, en primer lugar, por el maestro y después por el cura. Recuerda casos de cooperación entusiasta de unos y otros, pero también a algunos párrocos excesivamente celosos de su información. Si era posible, consultaba los archivos en iglesias, ayuntamientos o domicilios particulares, y copiaba a mano antiguos dances. En las entrevistas a mayorales y danzantes Mercedes escribía los textos al dictado durante horas. Recitaban con una musiquilla especial y, cuando se interrumpían, tenían que volver a empezar para retomar el hilo.
Efectivamente, a través del cura, el maestro, el médico de cada localidad, Mercedes Pueyo Roy se fue introduciendo en cada dance: “Ellos, instruidos, eran mis mejores informantes, y en ocasiones guardaban el texto original, pero también podías encontrarte con gentes como el mayoral Juan Barrieras Pueyo, el tío Juaner, que había escrito y recogido textos. Entiéndame: entonces, apenas había teléfono, no había móvil, he recorrido kilómetros y kilómetros, y yo intentaba ser rigurosa y a la vez disfrutar”. Tal y como explica Mario Gros “Estos se convirtieron en informadores, contactos locales y, en muchas ocasiones, anfitriones de la joven”.
También es la misma Mercedes Pueyo Roy quien relata el proceso: –La recogida se hizo de viva voz en su mayoría y transcrita a mano. Así llegué a recoger 33 representaciones en la totalidad de sus textos, vestimenta y coreografía —por supuesto inéditos — que transcribí y revisé. Del mismo modo, 45 de las que únicamente quedaban algunas noticias aisladas de los textos y el espectáculo. Por último, otras de las que solo quedaba algo en la memoria de algunos ancianos, es decir, la parte externa del drama y sus personajes. Los textos que quedaban únicamente en la memoria de algunos ancianos. Hay que darse cuenta de que el pueblo, en general, no sabía leer ni escribir antiguamente y cuando yo recogí los textos todavía quedaban personas mayores sin alfabetizar. Fueron los clérigos los que comenzaron a escribirlos, a darles forma, escenificarlos y archivarlos. Muchos de estos textos fueron destruidos por la guerra civil en 1936-1939-.
Para llevar a cabo tal inmersión, portó un pesado magnetófono de unos 14 kilos y tomó numerosas notas que llegaron a pesar cerca de 20 kilos-Llevé un magnetófono, que me había dejado prestado el profesor Antonio Beltrán Martínez, que sería el director de mi tesis.El aparato pesaba alrededor de 14 kilos e impresionaba a los paisanos. Hice mucho músculo-. Mario Gros Herrero apunta: “Antonio Beltrán disponía de un pesado magnetófono de bobinas que Mercedes utilizó en ocasiones. Las cintas quedaban depositadas en los fondos del Museo después de su transcripción o, más frecuentemente y ante la falta de medios, eran reutilizadas una vez transcritas.”
En sus desplazamientos Mercedes utilizó autobuses de línea e incluso el tren. Ocasionalmente, algún amigo de su padre la llevaba en coche. También llegó a desplazarse en bicicleta, acompañada de su hermano o su tío Jesús Canalis Samper; especialmente a localidades cercanas a Zaragoza. La red de telefonía tampoco facilitaba la comunicación: debía llamar a la centralita para que dieran aviso a la persona con la que quería hablar y concertar una hora para la conferencia. “Durante la investigación me sucedió un poco de todo. He ido en bus, en bicicleta, en burro, a caballo, aprendí a montar en el pueblo de mi padre, a la par que también aprendí a trillar. Me recuerdo saliendo de la Estación del Norte, en Zaragoza e iba a los pueblos. Escuchaba, registraba sonidos, transcribía textos. A veces, iba solo con mi bloc y un lápiz, con mi cámara de fotos, y una infinita paciencia” (Entrevista a Mercedes Pueyo Roy por Antón Castro. Heraldo de Aragón, 28 de mayo del 2019).
Así, pueblo por pueblo, Mercedes Pueyo Roy recogió valiosísima información sobre los dances aragoneses: “He ido pueblo por pueblo de la provincia de Aragón buscando textos originales de las representaciones y he trabajado sobre estos materiales” Entrevista en Amanecer, por Ana María Navales. 5 de julio de 1961. En definitiva, Mercedes Pueyo Roy recorrió unas 33 localidades, recogiendo 74 dances -con especial atención por el universo de Los Monegros-. El trabajo recoge una gran cantidad de textos, pastoradas y motadas.
Resulta reseñable como Mercedes Pueyo Roy tuvo, de acuerdo con María Pilar Benítez, una gran sensibilidad en recoger los textos “En concreto aquellos que, en su opinión, tenían mayor interés lingüístico. En concreto, para el conocimiento de la lengua aragonesa, son especialmente interesantes los llamados Textos de los danzantes de Jaca, los Dichos para el Trillo de san Sebastián y varias pastoradas de Besians” (Aragonés y catalán en la historia lingüística de Aragón, editado por Giralt Latorre, Javier, Nagore Laín, Francho).
En la misma línea se manifiesto Mario Gros Herrero, considerando como sus transcripciones eran minuciosas para tratar de recoger fielmente la forma de hablar de los entrevistados, consciente del valor que podía tener para los lingüistas y la importancia de la recopilación de la memoria oral: “en nuestro caso ha supuesto el poder haber escrito por primera vez en letras de molde textos que quedaban solo en la memoria de algunos ancianos.”
Mercedes mecanografío su tesis y apéndices cuidadosamente, ayudada por su padre -Había que presentarla en 6 ejemplares, uno para cada miembro del tribunal universitario, 6 meses antes de su defensa-.
Los concursos de dances y su esencia festiva
Los concursos de dances, tal y como hemos afirmado antes, para la Dra. Mercedes Pueyo Roy fue toda una herramienta en la realización de su Tesis Doctoral.
Distintos concursos de dances aragoneses, a propuesta de la Diputación Provincial de Zaragoza, se celebraron a partir de la década de 1950 en la capital aragonesa, con motivo de las fiestas del Pilar de Zaragoza. Estos fueron convocados a través del catedrático Antonio Beltrán Martínez, organizados desde el Museo de Etnología y contando con el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza. Se llevaron a cabo varias ediciones, Mario Gros Herrero tiene constancia de que se celebrasen concursos los años de 1955, 1957. 1958, 1959, 1965, 1978, 1979,1980, 1981, 1982 y 1983. De estos concursos, los realizados en 1957, 1958 1959 fueron determinantes, en la metodología de trabajo de campo, en el desarrollo de la tesis de la doctora Mercedes Pueyo Roy.
I Concurso de Dance Aragonés.
Más bien, estos nacieron con la finalidad de estudiar y profundizar distintas representaciones de dances aragoneses. Mario Gros Herrero afirma que permitían la observación directa además de ser una gran herramienta en la recopilación de textos ya que para Mario Gros Herrero “En el momento de la inscripción de los grupos era obligatorio presentar los textos del dance que ella misma, como secretaria del Museo, se encargaba de recoger.
Igualmente, puntualiza Mario Gros Herrero, estos certámenes contribuyeron a difundir la categoría «dance aragonés» entre los grupos participantes, “que descubren que su actividad enlaza con una tradición mucho más amplia, que suscita el interés de los eruditos urbanos”.
El primer concurso, se realizó el 15 de octubre de 1957 y presentó un doble objetivo, “añadir un espectáculo más a los que solemnizan las fiestas en honor de nuestra Señora del Pilar y estimularlos esfuerzos que los pueblos, sus autoridades y la Sección Femenina de FET y de las JONS, hacen para vigorizar o resucitar una importante muestra de nuestra más genuina vida popular” (I Concurso de dance Aragonés. Convocatoria. Beltrán Martínez, Antonio). A estos objetivos podemos añadir que el evento ahondó en el conocimiento y la investigación sobre el dance aragonés.
En esta edición de 1957 participaron los dances de Ainzón, Almudévar, Ambel, Ateca, Barrio de las Tenerías de Zaragoza, Cetina, Gallur, Pastriz, Pina de Ebro, Pradilla, Sariñena, Sena y Yebra de Basa, además de los grupos de Huesca y del Hogar Pignatelli de Zaragoza que actuaron fuera de concurso. El primer premio fue para los danzantes de Yebra de Basa, el segundo para Almudévar y el tercero (ex aequo) para Sena y Sariñena (Nuevas fotografías de dances aragoneses, Mario Gros Herrero).
El III concurso se celebró los días 15, 16 y 17 de octubre de 1959. En esta edición Mario Gros Herrero, a través de la prensa local de la época, recogió la participación de los grupos de Ambel, Borja, Jaca, Lanaja, Pallaruelo, Pradilla, Robres, Salillas, Sariñena, Talamantes, y, fuera de concurso, los de Huesca, Mas de las Matas y Urrea de Gaén. Los premios fueron para Sariñena (primero), Pallaruelo (segundo), Jaca (tercero), Salillas de Jalón (cuarto), Ambel (quinto), Borja (sexto), Robres (séptimo), Lanaja (octavo) y Talamantes (noveno) (Nuevas fotografías de dances aragoneses, Mario Gros Herrero).
Gracias a sus estudios de música y piano en el Conservatorio de Zaragoza, Mercedes recogió música aragonesa, realizó grabaciones y transcribe muchas de sus melodías. Mercedes cuenta con una buena voz, ya que estudió canto en el colegio y así canta y graba muchas músicas antiguas, albadas y canciones populares que recoge por todo Aragón “tenía facilidad para cantar piezas de distintas épocas, algo que había hecho y que seguiría haciendo en sus pesquisas”(Entrevista a Mercedes Pueyo Roy por Antón Castro. Heraldo de Aragón, 28 de mayo del 2019).
Aquel material quedó depositado en el archivo de Antonio Beltrán hasta que, en el 2013, Mario Gros Herrero accedió a unas cintas encontrando entre ellas “Rondalla que interpreta jotas, jotas de ronda, bolero de Caspe y seguidillas de Leciñena. Donde se intercalan interpretaciones de gaita de Vicente Capitán de Sariñena, cantos de Mercedes Pueyo, cantos de María Martínez, cantos de Pío Beltrán y grabaciones de gaita hasta el final de la cara”.
“El director del Museo de Zaragoza, Miguel Beltrán, nos informó de la conservación entre los fondos de Antonio Beltrán custodiados en la institución de varios carretes de cinta magnetofónica de los que pudimos realizar su estudio y digitalización.20 La voz de Mercedes puede escucharse en las cintas interpretando diversas canciones populares y contactamos con ella telefónicamente en mayo de 2014. Testigo de excepción de las grabaciones y contenidos de esos documentos sonoros, Mercedes mostró una estupenda memoria, cercanía y disponibilidad para aclarar muchas de nuestras dudas. Se trata de cinco carretes de cinta abierta, con grabaciones de Vicente Capitán (gaitero de Sariñena), el dance de Sariñena y algunas canciones cantadas por Pío Beltrán, María Martínez (padres de Antonio Beltrán) y Mercedes Pueyo, datadas alrededor de los años 1956-1960. El material fue restaurado y digitalizado por Daniel Ríos en el Laboratorio Audiovisual del Ayuntamiento de Zaragoza.”
Gros Herrero, Mario.
El dance aragonés a través de Mercedes Pueyo Roy
La doctora Mercedes Pueyo Roy, con su tesis, se sumergió en el dance aragonés. Un término que, en palabras de la misma doctora, responde a una expresión artística y cultural, de danzas y bailes de palos y espadas, y representaciones teatrales: –El dance es una pequeña pieza de teatro popular y al mismo tiempo una revista oral que sólo se imprimió una vez y que se renueva, corrige y aumenta cada año. Así pues, como obra dramática hay que considerarlo-.
Literalmente, Mercedes Pueyo Roy resalta como el dance es una composición poética, poesía lírica, diálogos. La sátira en la poesía, dichos y matracadas.-. Definición que amplió en la entrevista que Antón Castro le realizó para Heraldo de Aragón el 28 de mayo del 2019 “el dance es una composición poética, que incluye lirismo, dichos y sátira, tiene movimientos y contiene una música, que ejerce la función de dirección o coordinación del conjunto, ya sea con la gaita de boto, el salterio, el pífano, etc.” Pero, sobre todo, el dance aragonés, en esencia va mucho más allá y para Mercedes Pueyo Roy resulta todo un espectáculo popular -que el pueblo entiende muy bien y que tiene una incuestionable categoría-.
Dance, retrayéndonos a su verdadero significado, Mercedes Pueyo Roy lo define como una palabra propiamente aragonesa que corresponde a un conjunto escénico, una representación dramática donde intervienen diferentes bailes.
Para la Doctora Mercedes Pueyo Roy no es hasta 1720 cuando aparece por primera vez la palabra dance y, aunque ha existido la creencia popular de su origen a tiempos remotos, probablemente no era anterior al siglo XVII. Y ciertamente, hoy en día se han encontrado citas del siglo XVII y, de acuerdo con Mario Gros Herrero, la más antigua que se ha encontrado responde a 1615: «Hubo apacible música, discretas letras, cantadas con destreza y peregrinos tonos, abundancia de conceptos sutiles, muchos pasos de aguda graciosidad, dançes graves, y bayles alegres y entretenidos» Retrato de las fiestas que a la beatificacion de … Santa Teresa de Jesus … hizo … la … ciudad de Zaragoza … por Luys Diez de Avx 1615″. Y desde ese momento aparece frecuentemente durante el siglo XVII en las provincias aragonesas: Jaca (1623), Tarazona (1636) o Albalate del Arzobispo (1655), por ejemplo.
Así, según los estudios de Mercedes Pueyo Roy, el dance va desarrollándose hasta alcanzar su apogeo en el siglo XVIII: “A través de los materiales llego a remontar el origen del dance al siglo XVII. Hay que contar, desde luego, con muchos elementos. Por ejemplo, la danza de palos es prehistórica, pero la lucha de moros y cristianos es del siglo XVII, a través de unos enlazamientos que pueden ser, en este caso, autos sacramentales con la lucha del Bien y del Mal” Entrevista en Amanecer, por Ana María Navales. 5 de julio de 1961. Mercedes Pueyo Roy le presupone al dance un origen pirenaico, descendiendo a la sierra del somontano hasta Los Monegros y de allí llegando hasta las planicies turolenses.: “Resulta cierto que los dances más meridionales parecen ser más evolucionados y menos primitivos”. Dicha teoría la expone en un artículo sobre el dance de Tenería, artículo resultado del Congreso el Dance pastoril del barrio de las Tenerías de Zaragoza. En el mismo se presentaron grabaciones magnetofónicas del dance acompañadas por el gaitero sariñenense Vicente Capitán.
No obstante, Mercedes expresa que los dances los escribían y los bailaban los hombres, y que procederían de las danzas agrícolas de la Edad Media, sobre todo, a los que se han ido incorporando los palos y las espadas, “que aluden también a las danzas guerreras, a las rivalidades entre moros y cristianos”. Aunque en tiempos se mostró muy poco partidaria de la presencia de las mujeres en el dance, Mercedes Pueyo Roy, desde ya hace unos años resulta contundente “Bueno. Los dances eran masculinos, viriles, pero ahora son las mujeres quienes los mantienen y participan en ellos. Los tiempos cambian”, dice y sonríe. (Mercedes Pueyo Roy, la mujer que estudió el Dance de Aragón. Castro, Antón. Heraldo de Aragón, 28 de mayo del 2019).
La trama general completa de un dance, en algunos pueblos, sintetiza la Dra. Mercedes Pueyo Roy, se traduce en pastorada, lucha de moros y cristianos, motadas, lucha entre el Bien y el Mal y bailes finales, con elevada triunfal del Ángel y danzas de palos. En este sentidodistinguió diferentes tipos de dances, “las pastoradas en el norte, esos diálogos entre el pastor y su rabadán, despojados de influjo árabe; si se baja hacia la depresión del Ebro, se ven luchas simbólicas entre el bien y el mal, de tono más suave, con raíces en la Edad Media y ecos de los reinos de taifas. Apunta otro detalle: “El dance es la música, que entra por los sentidos y le da coherencia a la función. En cierto modo, es el gaitero el director del espectáculo”. (Mercedes Pueyo Roy, la mujer que estudió el Dance de Aragón. Castro, Antón. Heraldo de Aragón, 28 de mayo del 2019).
En definitiva, la doctora se encontró ante una expresión artística y cultural muy arraigada en diversos y dispersos lugares de Aragón, pero poco estudiado y reconocido –Recuerdo que por entonces el folclore parecía reducido a la jota-. Con sus estudios del dance, se amplía el campo hacia una representación compleja: “El dance esun espectáculo teatral y poético, con música y danza. Podría definirse, también, como un teatrillo crítico de la sociedad: las gentes del pueblo no tenían el ‘Hola’, pero podían pasar muchas cosas susceptibles de ser encerradas en el dance.Consta de varias partes: hay textos movibles y otros fijos, por decirlo así. Se cuenta la historia del pueblo, y luego hay una parte de crítica o sátira.” (Mercedes Pueyo Roy, la mujer que estudió el Dance de Aragón. Castro, Antón. Heraldo de Aragón, 28 de mayo del 2019).
Fruto de aquel trabajo de investigación se plasmó en su tesis doctoral “El dance en Aragón. Origen y problemas estructurales de una composición poética”. La tesis, tal y como señaló Antonio Beltrán en los “Dances de Aragón”, incluye el texto de la “pastorada” de Besians, el de los danzantes y otras manifestaciones poéticas de Jaca y otros de Hijar. Además, en los apéndices incluyó los textos de los Dances de Ainzón, Añón, Ateca, Borja, Bulbuente, El Buste, Encinacorba, Gallur, Jaca, Maleján, Mallén, Pina de Ebro, Pradilla, Pallaruelo de Monegros, Pastriz, Rodén, Salillas de Jalón, Plasencia de Jalón, Sariñena, Sena, Talamantes, Torres de Berrellén, Urrea de Jalón, Velilla de Ebro, Vera de Moncayo, Veruela, La Almolda y la Puebla de Hijar.
Viajes y becas
En 1960 Mercedes Pueyo Roy recibió una beca de intercambio con Francia, para los cursos de verano, julio y agosto, en la Sorbona y así mismo solicitó el puesto al Ministerio de Educación de Auxiliar de Lengua Española: “El año pasado hice un curso en la Sorbona, de lengua y literatura francesas: otras veces he estado en el Museo del Hombre buscando materiales para mi tesis, y este año espero hacer otro curso en la Sorbona”, (Entrevista en Amanecer, por Ana María Navales. 5 de julio de 1961).
Amanecer, 5 de julio de 1961.
-¿Qué es para ti Paris?
-La capital del mundo y, desde luego, para los estudios que yo he hecho tenía por fuerza que trabajar allí.
Entrevista en Amanecer, por Ana María Navales. 5 de julio de 1961.
Al año siguiente, el 29 de junio de 1961, es aceptada como auxiliar de lengua española en el Lycèe Lamartine de Paris, ejerciendo la docencia en el Institut Lamartine de Paris, donde impartió lengua y literatura española durante el curso 1961-1962.
Suecia. Literatura española
Becada por el Instituto Nacional Sueco (Svenska Institutet), Mercedes Pueyo Roy, se trasladó a Suecia en 1962, concretamente a la Universidad de Lund (Suecia), donde acabó como profesora titular de Lengua y Literatura española. No antes de haber realizado un curso de lengua sueca en la Sorbona.
El 1 de septiembre de 1965 es nombrada Lector extranjero de Lengua y Cultura Española en la Universidad de Lund, donde ha ejercido durante 35 años, impartiendo clases y conferencias sobre lengua, literatura y cultura española.
En Suecia, en 1963 contrajo matrimonio con Sture Bo Lennart Carlén, pasando a ser conocida como Mercedes Pueyo-Carlén. De su etapa en Suecia, Mercede guarda muy buenos recuerdos, donde disfrutó de una intensa actividad cultural y trabajó y colaborando mucho con la Embajada española en Estocolmo.
Mercedes Pueyo Roy y Sture Bo Lennart Carlén.
Diploma de Aragonés de Honor de Sture Bo Lennart Carlén. Jaca, 24 de julio de 1965.
En 1969, Mercedes coincidió en Suecia con José Antonio Labordeta, quien se encontraba realizando una serie de conciertos organizados por su amigo José García Dils: “Vino al Departamento donde yo, en ese momento, era la jefa”. Igualmente, Mercedes recuerda como en Suecia “Tuvimos y ayudamos mucho al hermano de Rafael Gastón Burillo, que vino a Suecia y se quedó. Conozco bien a los Gastón, pues su padre fue mi profesor de griego en la Facultad de Letras de la universidad de Zaragoza”.
A primeros de la década de 1980, la Doctora Mercedes Pueyo Roy ocupó la plaza de Universitetslektor en Lund como Catedrática de Lengua y Literatura e Historia de la Cultura Española. Aquellas memorias quedan perfectamente recogidas por Mario Gros Herrero: “Quedó libre una plaza de Universitetslektor en Gotemburgo y mandé desde Lund, donde tenía la tesis y todos los apéndices, mi solicitud. Me la denegaron diciendo que era etnología y entonces me di cuenta que tenía que orientarla de otra forma y además darle otra presentación más adecuada para una nueva solicitud. Así lo hice en el verano de 1973 con la imprenta del Heraldo en Zaragoza. Yo seguía como lectora de español, siempre a tiempo completo, esperando la próxima ocasión de tener un puesto fijo de funcionaria de la universidad sueca. A principio de los 80 conseguí por fin obtener el título y la plaza en Lund de Universitetslektor y, como no había catedrático de español en aquellos años ochenta y noventa, tuve que asumir algunas funciones como principal responsable de la Sección de Español. Daba regularmente, y con mucho gusto, conferencias públicas en la Universidad sobre la Cultura y Lengua Española en sueco. Hablaba sobre Premios Nobel de lengua castellana, pintura, historia y literatura. Curiosamente, ¡no hablaba nunca del Dance de Aragón! Escribí varios libros entre ellos uno de fonética y pronunciación del español para el laboratorio de idiomas.”
El 17 de junio de 1999 se produjo la confirmación de su jubilación en la Facultad de Lenguas Románicas Universidad de Lund, recibiendo la medalla de Oro de Mérito al Trabajo del Rey de Suecia. Tras residir casi 40 años fuera de España, actualmente, desde el 2000 reside en las Islas Canarias, en Puerto de la Cruz, Tenerife.
Publicaciones de Mercedes Pueyo Roy en Suecia
“Kurs i spansk fonetik och spanskt uttal”. Curso de fonética española y pronunciación española, bilingüe. Pueyo-Carlén, Mercedes, Lund: Studentlitteratur, 1969. 151 s.
“Fiesta”. Mercedes Pueyo-Carlén. Malmö (Suecia): LiberLäromedel, 1973.
“Nya spanska stilar” (Nuevos ejercicios de traducción del español) Pueyo-Carlén, Mercedes, Pärletun, Margareta, ISBN 91-44-08181-2 Lund: Studentlitt., 1972 Spanska 47 s. Lund, Suecia.
“Ordlista och kommentarer till” La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca. Estrid Pastor-López; Mercedes Pueyo-Carlén; Lund, 1972.
“Traductor Notarial”.
La publicación reducida de su tesis de 1973
En 1973 Mercedes Pueyo Roy publicó su tesis en formato reducido por su propia cuenta y riesgo “El dance en Aragón. Orígenes y problemas estructurales de una composición poética”; una edición enfocada a los textos y su valor teatral, musical y escénico. De hecho, es un resumen de su tesis en la que, de acuerdo con Mario Gros Herrero, reordenó el texto y eliminó por razones de tamaño y presupuestarias algunos capítulos y la mayor parte de los apéndices.
La llevó a cabo tras no conseguir que ninguna institución se hiciese cargo de su edición, pues como apunta Mario Gros Herrero entonces no era fácil publicar y menos una obra tan extensa. Finalmente, la edición la realizó por medio de la imprenta de Heraldo de Aragón, sufragando por la propia Mercedes y su marido Sture Carlèn por un coste total de 70.000 pesetas
Contó con una tirada de unos 200 ejemplares que en gran parte regaló un libro a cada dance que había estudiado y recogido en el texto, además puso algunos ejemplares a la venta en la librería Abad de Jaca y la Librería General de Zaragoza.
En sus memorias recogidas por Mario Gros Herrero, la propia Mercedes relató como el verano de 1973, lo pasó en casa de una prima en Riglos escribiendo dedicatorias individualizadas, embalando cuidadosamente y enviando los ejemplares por correo. Así mismo, continua el relato recogido por Mario Gros Herrero “Como no disponía de las direcciones, los hizo llegar al ayuntamiento de cada una de las 74 localidades citadas, a sabiendas de que muchos de ellos se podrían extraviar o caer en manos de particulares. Dejó algunos libros en depósito en la librería Abad (ahora La Unión) de Jaca y, los pocos que sobraron, en la Librería General de Zaragoza, vendiéndose a 150 pesetas cada uno. Una operación culturalmente ejemplar y económicamente ruinosa que deja bien a las claras la generosidad de Mercedes y Sture.”
A pesar de su escasa difusión, la publicación no pasó desapercibida en la prensa aragonesa y apareció recogida en el Heraldo de Aragón en su edición del 1 de agosto de 1973 y en la revista Andalán “Notas Bibliográficas: Folklore de verdad”, en su número 26 del 1 de octubre de 1973. Aunque Mercedes Pueyo Roy aparece como colaboradora de la revista aragonesa Andalán (Sociología de muchos apoyos. Andalán 50 años. www.andalan.es), la entrevista debió de ser su única implicación con la histórica revista aragonesa.
“Notas Bibliográficas: Folklore de verdad”. Andalán, número 26 del 1 de octubre de 1973.
Años más tarde, el 8 de noviembre de 1977 el Heraldo de Aragón publica el artículo “Una forma de cultura primitiva: Setenta y cuatro representaciones de dance se conservan en Aragón”. Un artículo que pone en valor el dance aragonés a través de la obra de Mercedes Pueyo Roy.
En poco tiempo, afirma Mario Gros Herrero, el libro se convirtió en texto de culto en el mundo del dance y el folclore aragonés, tanto por la amplitud de su investigación como por la dificultad de su adquisición. De esta forma resalta su verdadera su importancia “Su libro sobre el dance se publicó en el 73 como “mérito” para su acceso a la Universidad. De ahí la rareza de la edición. Está impreso en la imprenta de Heraldo de Aragón, pero la edición es de la propia autora. El libro del 73 no corresponde con exactitud a la tesis: se han reordenado las materias, faltan los anexos y se ha dado más importancia a los asuntos poéticos-literarios”.
La donación de su tesis
Es en el 2011 cuando, la doctora Mercedes Pueyo Roy, decidió donar todo su material de la tesis al Instituto Aragonés de Antropología (IAA). Una tesis que había viajado y acompañado a Suecia y a las islas Canarias tras su jubilación; durante casi cerca de cuatro décadas.
Mercedes quiso que su trabajo no quedase escondido en una estantería y que fuese accesible su consulta; una obra de referencia para estudiosos del dance aragonés, de textos romances y pastoradas, del saber pastoril, del teatro popular, de la poesía y la oralidad que quedaba recogida en sus 526 páginas.
Así que, 39 años después de su realización, a través del por aquel entonces presidente Vicente Miguel Chueca del IAA y haciendo gala de una gran generosidad y amor por su tierra, Mercedes Pueyo Roy donó los originales de su tesis y materiales al IAA. Mario Gros Herrero precisa como Vicente Chueca, presidente del IAA en aquel momento, se encargó de los trámites, haciéndose publica la donación se hizo pública el 31 de agosto de 2011, a través del boletín digital del Instituto, aunque la aceptación formal se reflejó en acta con fecha 25 de abril de 2012. El mismo Mario Gros Herrero recoge como la donación incluía todos los documentos de la tesis: el tomo principal, tres volúmenes de apéndices con textos de los dances de 33 localidades, un cuaderno con partituras y una colección de fotografías en blanco y negro. Además, el paquete contenía un manuscrito de partituras de Graus, varios textos del dance de Pallaruelo, algunas separatas de artículos y diferentes libros de temática aragonesa.
Mercedes Pueyo Roy, una figura imprescindible en la cultura aragonesa
En el 2015, Joaquín Ruiz Gaspar (Osmonegros.com) investigando la vida y obra del antiguo mayoral del dance de Pallaruelo de Monegros, el Tío Juaner, descubre la obra y figura de Mercedes Pueyo Roy. Su Tesis Doctoral recoge algunos de los poemas del Tío Juaner. Poco se sabía de ella, hasta que, indagando por las redes digitales, acabó encontrando un teléfono a su nombre en las islas canarias. Llamó y descubrió, en palabras de Joaquín Ruiz Gaspar, una maravillosa persona, vital, generosa, una gran amiga y una gran obra, un trabajo encomiable, indispensable para comprender la extraordinaria manifestación artística que es el dance aragonés.
Aquel trabajo parecía olvidado, salvo algunas citas, por lo que pronto accedió a consultarlo, gracias a Vicente Miguel Chueca del Instituto Aragonés de Antropología.
Mercedes Pueyo Roy, haciendo gala de su generosidad, finalmente colaboró con el trabajo sobre el Tío Juaner, con aportaciones correcciones y realizando uno de los dos prólogos del “El Tío Juaner” (Gaspar Ruiz, Joaquín. Sariñena Editorial, 2018).
A su vez, en el 2016 Vicente Miguel Chueca, Mario Gros Herrero y Joaquín Ruiz Gaspar, se reunieron en torno a la figura de la Doctora Mercedes Pueyo Roy con el fin de lograr dos objetivos, reconocer su figura y rescatar y poner en valor su gran obra sobre el Dance aragonés. Para ello decidieron que debían trasladar la tesis con sus apéndices a la Institución Fernando el Católico para su toma en consideración para una futura edición y publicación.
Por lo tanto, todo el material, fue recogido por Joaquín Ruiz Gaspar y trasladado a la Institución en una mochila y dos bolsas de plástico. Pesaba tanto que tuvo que coger el tranvía de la plaza de San Francisco hasta plaza España donde se encuentra la sede de la IFC. Allí fue recibido por el director de la institución Carlos Forcadell Álvarez y el secretario Álvaro Capalvo Liesa. quienes se comprometieron a estudiar los textos académicos de la tesis y valorar si merecía la pena publicarlos. No tardaron responder, la habían estudiado y estaban decididos a digitalizar y publicar los Apéndices inéditos de la tesis.
El relato de aquellos días lo recoge Mario Gros Herrero en el prólogo a la edición de los apéndices de la Tesis de Mercedes: La aparición de Ruiz Gaspar es fundamental para la publicación de la tesis. En octubre de 2016, nos convoca, junto a Chueca del IAA, para intentar preparar un homenaje o reconocimiento a Mercedes y estudiar la posibilidad de publicación de la tesis. En un primer momento, el IAA valoró realizar la edición por sus propios medios, pero los recursos limitados del Instituto y la envergadura del proyecto hicieron desestimar la idea. En junio de 2017, Joaquín comienza las conversaciones con la Institución Fernando el Católico (IFC), que acepta llevar adelante la publicación digital tras ver los originales de la tesis. Después del verano comienzan los laboriosos trabajos de digitalización que ahora concluyen.
Así, comienza el renacer de la figura de la Dra. Mercedes Pueyo Roy. A finales del 2017, los días del 22 al 24 de noviembre, participó en las jornadas en torno a la filología aragonesa “Los dances de Aragón: Entre la tradición religiosa y el teatro popular”, coordinadas por José M.ª Enguita Utrilla y organizadas por la IFC. Mercedes Pueyo Roy y Mario Gros Herrero fueron los encargados de la conferencia inaugural bajo el título “El dance en Aragón: Origen y problemas estructurales de una composición poética”. En síntesis, de acuerdo con Mario Gros Herrero, en ella resumió muchas de las ideas de su tesis y aportó algunos datos nuevos, como las danzas de la isla de El Hierro relacionadas por su indumentaria con las aragonesas. La conferencia se publicó en el libro de actas de las Jornadas.
Conferencia Mercedes Pueyo Roy con José M.ª Enguita Utrilla. Fotografía Gros Herrero, Mario.
Coincidiendo con su visita a tierras aragonesas, el 25 de noviembre del 2017, gracias a Vicente Miguel Chueca, Mario Gros Herrero y Joaquín Ruiz Gaspar se realizó un homenaje a Mercedes Pueyo Roy, un encuentro en el que participaron diferentes personalidades del mundo del folclore y del dance aragonés y de la cultura aragonesa, así como miembros de la asociación publica en defensa del patrimonio aragonés (APUDEPA. En torno a una comida, se le entrega una placa en homenaje a su aportación al dance aragonés y a la cultura aragonesa, contando con una actuación de una representación del dance zaragozano San Chusé, del gaitero sariñenense Martín Blecua Vitales, interpretación de melodías con el salterio y chiflo por parte de Mario Gros Herrero… una velada emotiva en un ambiente familiar.
Homenaje a Mercedes Pueyo Roy.
Mario Gros Herrero también dejó constancia de aquel entrañable acto: “Si la edición estaba en marcha, la oportunidad para el merecido homenaje a la autora nos la ofrece otra coincidencia: la celebración de las V Jornadas en torno a la Filología Aragonesa en Zaragoza los días 22, 23 y 24 de noviembre de 2017 con el tema «Los dances de Aragón: entre la tradición religiosa y el teatro popular». Organizadas por la IFC y coordinadas por el catedrático de la Universidad de Zaragoza José María Enguita, Mercedes Pueyo será la encargada de dictar la conferencia inaugural: «El dance en Aragón. Fecha, origen y estructura de una composición teatral». Este acto supone el reencuentro oficial de la doctora Pueyo y Aragón, y la oportunidad para testimoniar el reconocimiento debido a su tarea pionera.”
Finalmente, concluye Mario Gros Herrero, pudimos, mediante un sencillo y sentido homenaje, reconocer como se merece su esfuerzo de tantos años. El acto contó con la presencia de familiares, amigos, profesores y estudiantes de la universidad, representantes del Instituto Aragonés de Antropología y de la Asociación de Gaiteros de Aragón, investigadores, músicos y la colaboración del grupo de danzantes de San Chusé (Zaragoza) y la música de los gaiteros de Sariñena.
Un día especial acontece en este lugar día de santa Catalina de Alejandría de agudo ingenio y sabiduría como esta mujer singular que tenemos el placer de homenajear.
Aunque hallándonos en Zaragoza capital primeramente, me es inevitable rememorar al mayoral de Pallaruelo de Monegros de donde es descendiente Mercedes Pueyo Roy.
Aquel Tío Juaner que entraba por los arrabales mirándose los edificios cabía en las catedrales.
A lo que le saltó uno de aquí, quisiéndole hacerle la mueca, y que de repente le espetó:
“¿A que no hay en tu lugar plaza tan grande como esta?” Y en estas, el Tío Juaner lo agarró del chaleco, y allí l´en hizo saber:
“En mi pueblo hay una plaza, que puedes venir a ver, d´ ´ancha y larga, no como esta, pero de alta…, fácil es”.
Y aún recuerda Leonor Barrieras hija del Tío Juaner aquella niña Merceditas, nieta de la tienda de los Pueyo, que de vacaciones acudía a Pallaruelo de Monegros.
Con sus cintas en el cabello el mundo rural descubrió y al Tío Juaner conoció de quien su padre Francisco Pueyo fue su primer refundidor.
Con gran maestría y sabiduría el dance de Aragón estudió y el día de San Luis su tesis presentó primera mujer que se doctoró en Filosofía y letras de Aragón.
Con gran tutor contó maestro de maestros, Don Antonio Beltrán Martínez extraordinario monegrino ejemplar a quien nunca dejamos de recordar.
74 dances de Aragón la doctora Mercedes investigó y de su bolsillo pagó un libro que a cada dance regaló.
Y su tesis donó al Instituto de Antropología de Aragón y hoy el dance está de celebración con su futura digitalización todo un patrimonio del dance Aragón.
Y es digno de conocer y de honores reconocer el legado que Mercedes Pueyo que tan generosamente a Aragón legó.
Ya no voy a osar mucho más aunque una anécdota más os contaré que Mercedes segunda en un concurso finalizó después del gran poeta del grandísimo Labordeta.
Y por rematar este humilde homenaje agradecer a Mercedes Pueyo Roy su ingente trabajo quien en la universidad de verano un amor encontró y a Suecia marchó y durante años, en la universidad de Lund, ejerció.
Hoy con fuerza se mantiene fuertemente unido aquel gran amor que entonces nació aunque al dance, al dance de Aragón siempre lo lleva, lo lleva en el corazón.
¡Gracias Mercedes Pueyo Roy!.
El dance en Aragón. Apéndices
La reedición facsímil de “El dance en Aragón. Apéndices”por parte de la Institución Fernando el Católico Zaragoza, 2019, fue llevada a cabo por Elena Fernández Santiago e Isidoro Gracia, quienes digitalizaron y revisaron la obra. La edición estuvo a cargo de Isidoro Gracia.
La presentación del libro “El dance en Aragón. Apéndices” tuvo lugar en la sede de la Institución Fernando el Católico, en la sala de prensa, el 17 de mayo del 2019. Esta contó con la presencia de Mercedes Pueyo Roy, con Carlos Forcadell, director de la IFC; y Mario Gros Herrero, autor del prólogo a través de un brillante estudio introductorio.
Presentación de «El Dance en Aragón» por Mercedes Pueyo Roy, Mario Gros Herrero y Carlos Forcadell.
La presentación además estuvo acompañada de un acto previo protagonizado en la Escuela Municipal de Zaragoza, organizado por Mario Gros Herrero. El mismo Mario Gros Herrero señaló como, a raíz de estos hechos, la figura de Mercedes Pueyo comienza a ser conocida en Aragón tres décadas después de viajar a Suecia, tanto por su empeño en ver publicada su tesis como por algunas casualidades casi coincidentes en el tiempo.
Resulta reseñable la sensibilidad mantenida en los criterios de transcripción, por indicación de la autora, “en la transcripción de los textos de los dances recogidos en estos apéndices se ha respetado al máximo la grafía original, conservándose intactos tales textos, por lo que se incluyen tanto vocablos arcaicos como extraños, con su grafía. Esto es así porque muchos de los dances están tomados de viva voz, por lo que se transcribía lo que se oía y tal y como se oía. Por estas razones, consideramos oportuno respetar palabras o expresiones de carácter popular, con su grafía.” (Notas a la edición. El dance en Aragón. Apéndices).
El dance en Aragón. Apéndices. Pueyo Roy, Mercedes.
Para la Institución Fernando el Católico su tesis es la primera en su clase sobre este espectáculo teatral aragonés, único en España. La Institución dedica estas mismas palabras a la autora:
“Después de una larga investigación sobre los textos recogidos, durante cinco años de búsqueda, ha conseguido la autora reunir un material único que hoy publicamos. Trabajando sobre el mismo, ha llegado así a explicar la estructura y el origen de este drama hasta hoy desconocido. En su forma actual y con todos sus elementos acoplados, se remonta a finales del siglo XVII. La obra es compleja y abarca distintas ramas de las Letras, tales como Historia de la Literatura, Teatro, Poesía lírica, Dialectología, Historia de la Cultura, etc., cosa que hace de ella un trabajo de una amplitud poco corriente y que además implica una extensísima base científica en todos los órdenes de la Cultura. Aragón le agradece y felicita a la autora por tan incomparable obra.”
Recuerda que el azar ha estado de su parte. Casi se había olvidado de su trabajo, pero un día, en una mudanza de casa, descubrió todos los materiales de su tesis. “Más de 20 kilos. Folios, carpetas, archivos, carpetas, libretas, y la tesis doctoral completa. Me había olvidado de todo aquello. Decidimos mandarlo al Instituto Aragonés de Antropología. Y allí lo encontraron Joaquín Ruiz y Mario Gros, músico y etnógrafo. Gracias a ellos, mi trabajo ha tenido una nueva vida. Miro a Mario Gros, que ha hecho el precioso prólogo del libro, y pienso: ‘Para ser músico hay que ser sabio’. Y pienso también que, aunque he estado muchos años fuera de Aragón, jamás me he olvidado de esta tierra” dice, y revela: “Ya no querría escribir más de todo eso. Antes de morir, y ya no soy una niña, querría escribir una novela”.
Mercedes Pueyo Roy, la mujer que estudió el Dance de Aragón. Castro, Antón. Heraldo de Aragón, 28 de mayo del 2019.
Mercedes Pueyo Roy, una figura imprescindible
Con la edición de “El dance en Aragón. Apéndices”, la figura de la doctora Mercedes Pueyo Roy cobra aún mayor relevancia en el panorama cultural y académico aragonés, muy especialmente ligado al folclore, etnografía y tradiciones aragonesas. Su regreso a tierras aragonesas, de nuevo motiva el desarrollo de encuentros y abre nuevos horizontes de colaboraciones.
Al día siguiente de la presentación de “El dance en Aragón. Apéndices”, el 18 de mayo del 2019, en Sariñena, Mercedes Pueyo Roy participó y fue homenajeada en las Jornadas de “Danza y Gaita”, organizado por el Grupo de Dance de Sariñena.
Aquel mismo año del 2019, se le dedica el libro “¡Qué buen sentir!”, de Mila Dolz y Ángel Vergara: “Este libro se terminó de imprimir el día 7 de diciembre de 2021, 61 años después que Mercedes Pueyo Roy registrase en la Universidad de Zaragoza su tesis doctoral “Origen y problemas estructurales del Dance Aragonés”. El libro aborda la música popular aragonesa, contada y dibujada, bilingüe castellano y aragonés, publicado por Rolde de Estudios Aragoneses y Aladrada Ediciones.
En 2022, Mercedes Pueyo Roy es una de las protagonistas de la feria nacional del coleccionismo general y popular “Replega” de Monzón. Por medio de su imagen, impresa en una edición coleccionable de azucarillos, es considerada “Ilustre de Aragón”, por su labor, trayectoria e implicación en el ambiente cultural y social aragonés. Un merecido reconocimiento realizado gracias al trabajo realizado por Chorche Paniello, director de la feria.
Azucarillo Replega: Mercedes Pueyo Roy.
Igualmente, en el 2022, una nueva publicación reconoce la figura de Mercedes Pueyo Roy. La obra “Sobre la pastorada aragonesa. Estudio filológico de las pastoradas en aragonés del siglo XVIII (2022)” de Oscar Latas Alegre y Pilar Benítez Marco: “A Mercedes Pueyo Roy, por sus estudios, por su amistad”.
El legado fotográfico de Mercedes Pueyo Roy
La tesis de la doctora Mercedes Pueyo Roy presentó un conjunto de partituras y fotografías. Concretamente, del conjunto de fotografías, estas respondían a treinta y seis instantáneas, principalmente de diferentes grupos de dances aragoneses. Fotografías de los dances de las localidades de Almudévar, Ambel, Ateca (quince fotos), Broto, Huesca (cinco), Luceni, Pradilla de Ebro (dos), Sariñena (tres) y Vera de Moncayo (tres), señala Mario Gros Herrero junto a otras de un grupo de pauliteiros de Miranda do Douro (tres), la fotografía de un tambourin a cordes pirenaico y dos croquis con detalles de la construcción del instrumento.
Sin embargo, curiosamente, de aquel conjunto de fotografías, que formaban parte del conjunto de su tesis, faltaban 46 fotografías que la misma Mercedes Pueyo Roy localizó en mayo de 2002. Aquellas instantáneas, en blanco y negro, tomadas entre 1955 y 1959, quedaron recogidas por Mario Gros Herrero en su trabajo “Nuevas fotografías de dances aragoneses en la tesis de Mercedes Pueyo”.
Por aquellos años, entre 1955 y 1959, la doctora Pueyo se encontraba trabajando como secretaria del Museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón y en la redacción de su tesis. Por ello, las imágenes, en su mayor parte presentan anotaciones en el reverso y hacen referencia a la localidad, personajes o instrumentos. Estas, apunta Mario Gros Herrero, recogen dos tipos de escenas:
“Por una parte imágenes facilitadas por los propios grupos, bien remitidas al Museo de Etnología como complemento a la respuesta a la encuesta que Mercedes envió a párrocos, alcaldes y maestros (Pueyo, 2019: XV-XVI) o bien aportadas al inscribirse en alguno de los concursos de dance. Son veinte fotos de los grupos de Ambel, Ateca (seis imágenes), Gurrea de Gállego, Huesca (dos), Luceni, Monzalbarba y Vera de Moncayo (ocho).
Por otra, fotografías tomadas durante el desarrollo de los concursos de dance aragonés que tuvieron lugar en Zaragoza durante las fiestas del Pilar de 1957 y 1959. A instancias del profesor Antonio Beltrán, organiza[1]dos desde el Museo de Etnología y con apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza, los concursos tenían, entre otros objetivos, facilitar el estudio de los dances aragoneses (Pueyo, 1973: 6). En total son veintiséis imágenes, catorce de ellas tomadas en 1957 de los grupos de Ainzón, Almudévar, Ambel, Barrio de las Tenerías de Zaragoza, Gallur, Hogar Pignatelli, Huesca, Pastriz, Pina de Ebro, Sariñena, Sena, Talamantes y Yebra de Basa (dos fotografías) y doce en 1959 de los de Borja, Huesca, Jaca (dos), Mas de las Matas (dos), Robres, Salillas, Sariñena (tres) y Talamantes.” (Nuevas fotografías de dances aragoneses en la tesis de Mercedes Pueyo. Mario Gros Herrero Escuela Municipal de Música y Danza de Zaragoza).
Mercedes Pueyo Roy, poeta del amor (y la tristeza)
Uno de las facetas más desconocidos de Mercedes Pueyo Roy fue su pasión por la poesía. En su juventud desarrolló esta vertiente artística y creativa, lo que le llevó a participar en algunos concursos.
En enero de 1960, Mercedes Pueyo Roy obtuvo el primer premio de poesía en el concurso celebrado por el Sindicato Español Universitario SEU en la cadena Ser. El segundo clasificado fue José Antonio Labordeta. “En enero de 1960, gana el primer premio en un concurso de poesía organizado por el SEU, casi empatada con el segundo clasificado, José Antonio Labordeta.”, (Gros Herero, Mario). Mercedes firmaba sus poesías como “Merche Pueyo”.
Flor y Piedra
El corazón estalla en silencio atropellado ¿Por qué huyes?, ¿Por qué la pierdes sin decir lo que deseas? Era una mañana… no, recuerdo… era la noche.
Tu alma suave y fría repetía junto al porche ¡Te quiero! y al instante maldecías como lluvia de colera que amenaza el fin.
Te vi, como eras, flor y piedra ¿Habéis visto la flor en la pradera? El paso de la luz hace que tiemble y la duda, es ella…
¿Habéis visto el mármol en la roca? el viento, la noche ni el sol la conmueven… ¿Por qué huyes? ¿Por qué te pierdes sin decir lo que deseas?
Si quieres, ¡quédate! quédate como flor, no como piedra.
Octubre de 1958. Merche Pueyo.
Sentirte
Eres suave como bruma que acaricia el vacío. Sentirte cerca es siempre deseo que no calma.
Podrías existir y serías espuma y humo que se alcanza y termina.
Eres frágil como cristal desvanecido sentirte lejos es dolor que no acaba.
Podrías amarme y todo sería estallido y dulzura, mezcla posible que el corazón espera. Eres como ilusión que no agota no sentirte, sería… no ser y es horror y agonía eterna.
Eres como alegría intima no compartida con alguien.
Podrías odiarme y todo sería suicidio y desencanto que no merezco. Quiero sentirte, suave, frágil ilusión, alegría… Recobrarte en cada instante y sufrir, si llamarte pudiera, el letargo de tu hechizo.
¡Sentirte! adorarte solo yo y que el cielo me mire ¡Sentirte!! ¡Sentirte siempre! No agotarme en ti y unirme sin desespero por la huida.
Agazapar mi alma en tu destino y correr tras él.
Que gire todo y quedes tu, suave, frágil ilusión, alegría… ¡Sentirte! ¡Sentirte siempre! aunque ya no existas.
Zaragoza, diciembre de 1958. Merche Pueyo.
Pensamientos «El Recuerdo»
No quiero recordar. El recuerdo es el humo que se enreda en el alma y tiene mil agujeritos para salir.
El recuerdo encuentra escusas para evadirse, crea situaciones que rápidamente destruye. Es inquieto, indeciso, a veces, obcecado y tenaz, otras imaginación y sueño.
Recordar es más triste que soñar. El recuerdo es el resto, triste o alegre de una realidad que nunca se pensó. Es un sueño nuevamente soñado.
Recordar es siempre lamentarse dela falta de aquello que tuvimos y que, sin querer o queriendo, pasó.
Quiero vivir el presente porque es imposible recordarlo. Quiero también soñar mi presente, continuación de aquel recuerdo pero tampoco quiero recordar mi sueño.
Zaragoza, diciembre de 1958. Merche Pueyo.
Lluvia
La tierra respira dicha llora el cielo, No, no es lluvia, son lágrimas transparentes, sucias cayendo.
Ella, las recoge y limpia, alimento viejo de su cuerpo seco, por ser mundo, por ser cieno.
Son lágrimas, suaves, lentas, dolor y alegría unidos que al caer, estallan en amable ruido.
Sin querer se juntan esperando amarse.
En el encuentro perdonan, y al unirse, rompen la esperanza.
Lluvia que redime.
El cielo respira dicha.
Lluvia fue publicada por Ana María Novales sobre 1959 posiblemente en el periódico aragonés “Amanecer”.
La Creación
Era el principio del mundo, de mi mundo.
Nada existía en él, aunque había existido… Aparte de tú, máxima creación, y comencé.
Crecías, haciéndote. Me hacías, creciendo. Tú fuerte y adulto, no pudiste buscarme.
No dudaste, pues era yo la que decías esperar. ¡Quiero, temo y distingo!
No pude confundirme yo, naciste en mí sin esperarte.
Con el amor vinieron, pasión, dudas y esperanza, los celos fueron…
¿Por qué, dime, apareciste si nada te busqué nunca?
Fuiste creado para mí, te conservo y soy.
Merche, 1959.
La espera
De inmensa esperanza mi alma llena, ternura blanca Ilusión despierta por el tiempo.
¡Esperanza! soledad verde y ciega del que teme felicidad cortada en las horas que agonizan pesadas.
Minutos que juegan y enardecen el amanecer incierto y retrasado. Intensidad, larga y continuada que abruma con sus días.
¡Esperanza! Marioneta de tiempo antojadizo. Muerte vivida lentamente de vertiginosas ruedas sin descanso. Verdugo inmóvil y cobarde, enemigo suave del que pierde
¡Esperanza! Lloro constante del que piensa, pobre limosna que te das, sin ser pedida.
Virtud esclava de la muerte, mentira piadosa de las almas que inocentes te creen. Música sin notas, que no suenan.
Eterno mañana. Sinónimo de sueño… Te apoderas, creyendo alegrar, y tan solo sacrificas a tu dueña…
i Cambia tu nombre! llamándote: Tristeza…
De inmensa tristeza mi alma llena, ternura negra ilusión dormida por el tiempo.
¡Tristeza!.
Merche Pueyo.
El Final
¿Qué tienes, dime, qué tienes? Silencio de tierra y humo que agoniza en un grito frio y negro, aturdido.
Comienzo de guerra y odio, de preguntas sin término, rotas por la duda inquieta. ¿Qué tienes, dime, qué tienes?
El prado sigue verde, el aire, la mañana, el mar, todo es idéntico.
Solo tú cambiaste… para no cambiar nunca…
Respuestas que no llegan, excusas que comienzan.
Es, la dicha triste del olvido cierto.
Es, el no querer, después del quiero.
Examen frio de los hechos, distinción amarga y segura, amor analizado.
Ya no juega tu alma… ya oscilante no me esperas, ya no cubres de besos mis mejillas, yo no me alegras.
Nada importa… el tiempo es mi amigo existo y el amor, es voluntad. ¿qué tengo, dime, qué tengo?
Tristeza dulce y seca la impaciencia decrece.
El prado sigue verde, el aire, la mañana, el mar, todo es idéntico.
Solo yo he cambiado… para no cambiar nunca… Vacío profundo y lleno, insensato destino que se ríe.
¡Tiempo! amigo mío, te perdí y te recobro.
Ya no te odio, ya tus días me aplacan, ya tus minutos, son míos.
No quiero perderte, no quiero amar
Fui ya feliz. ¡Basta!
Paris, verano de 1960. Merche Pueyo.
La huida eterna
Te llevas lo que muchos quieren ¡la vida! aunque algunos obcecados en ella te prefieren… te prefieren….
Das fin y principio a tu presa con elegante viaje sin regreso.
Si existe verdad sobre la tierra, eres Tú, flaca, fría y vieja…
Te aman, te odian, confundidos los hombres en tu lecho…
¡Noche luminosa de final perfecto que acoges en tu seno con resuelto paso!
Ven, ven cuando quieras preparado me hallo a tu venida y no te temo, te espero…
Al nacer me dijeron que existías mansa y cruel al mismo tiempo
¡Divino mandato!
Sentencia sorda y suave que te cumples sin respeto.
Recogerás la vida sin esfuerzo con el deseo y angustia del sediento…
Llevarás el alma cansada al encuentro feliz, siempre esperando se abrirá para ella eternamente tu mansión de cavernas y esperpentos
y llegará al oasis Divino, Contento el alivio vendrá presuroso y seré tuyo sin remedio.
No puedo odiarte, te respeto y te esperó…
Merche Pueyo, 1960.
El Desprecio
Espuma eran tus amores que rotos en el tiempo se esparcieron por el aire hueco del espacio y llenaron la copa de mi vida.
Lento, muy lento subían desbordando y con pequeños golpes de nada en liquido se hacían sin remedio.
Bebí de ellos y el veneno de la mentira entró sin miedo ¿Por qué bebí de aquello?
La juventud me obligó, pero… poco a poco se desvaneció el veneno y volví al recuerdo esperando de nuevo, esperando, hasta más luego…
Merche Pueyo, 1960.
Síntesis
Mercedes Pueyo Roy siempre quiso que su trabajo viese la luz y dignificar el dance aragonés. Nunca perdió la esperanza de ver publicada la integridad de su tesis. Su lema –No hay que rendirse nunca- y, por fin, gracias a la intervención de la Institución Fernando el Católico, vio realizado ese deseo. Tuvo que esperar 58 años a que se reconociese una obra imprescindible, no solo para el dance aragonés sino para el folklore y la cultura aragonesa. A fin de cuentas, Mercedes Pueyo Roy realizó su tesis en una época en que los dances aragoneses perdían vitalidad e incluso desaparecían, de ahí su extraordinario valor.
No hay que olvidar que la gran contribución de la tesis de la Dra. Mercedes Pueyo Roy es la datación histórica del origen del dance y la presentación en la tesis de 74 textos y representaciones de diferentes dances aragoneses, recopilando valiosísimos textos de los dances aragoneses. Además, su estudio consideró el dance en conjunto y profundizó en los orígenes de las distintas manifestaciones artísticas del dance aragonés al igual que en las distribuciones de los diferentes dances aragoneses.
Por lo tanto, su estudio sobre el dance aragonés es fundamental para la investigación y documentación de numerosos dances aragoneses. En sí mismo es una defensa y puesta en valor del dance como manifestación artística “Creo que urge velar por esta manifestación de la cultura, ahora más que nunca en trance de desaparecer. Hasta hoy se pensó en proteger la jota, en el sentido de crear escuelas y enseñarla en los colegios, con el fin de mantener lo que se considera más genuino de nuestro folklore, el canto y baile regional. Pienso que por igual de genuino es el dance, por su antigüedad y la variedad del espectáculo. La historia aragonesa se puede seguir muy bien a través de nuestros danzantes”. (Heraldo de Aragón, 1 de agosto de 1973).
Indudablemente, Mercedes Pueyo realizó un trabajo impagable, expresa la investigadora Carolina Ibor Monema, sobre ese complejo conglomerado del llamado “dance” en los años cincuenta del siglo XX y que constituye una auténtica referencia pionera en los estudios sobre el folklore aragonés, más valioso si cabe teniendo en cuenta las difíciles condiciones en que por aquel entonces se desarrollaba el trabajo de campo.
Además, Mercedes fue toda una pionera en el mundo del dance y como mujer, en esta línea se manifiesta Toche Menal folclorista integrante de. La Chaminera, considerando a Mercedes en todo un símbolo de los cambios que, lentamente, se van produciendo en el entorno de los dances, es decir, la incorporación de las mujeres a una manifestación tradicionalmente masculina. El caso de Mercedes Pueyo, ha dejado de ser excepcional y hay muchas mujeres trabajando magníficamente en la investigación y divulgación etnomusical. Su trabajo aportó conocimiento y, sin duda, fue un paso importante en el largo camino hacia la igualdad.
Actualmente reside en Puerto de la Cruz, Tenerife, junto a su marido Sture Bo Lennart Carlén. Colabora con la Biblioteca Tomás de Iriarte en la tertulia literaria. Continúa dando conferencias sobre el siglo de Oro, el barroco y Cervantes. También el “Premio Nobel”, sobre Vargas Llosa en la sala la “Ranilla” del puerto de la Cruz. Igualmente, ha participado en el coro de su parroquia involucrándose culturalmente todo lo que ha podido.
Mercedes Pueyo Roy con Maite Baez del Museo de Artesanía de Orotava donde habló del Dance aragonés y su relación con la bajada de la Virgen y su baile en la isla del Hierro.
Sin duda una gran figura y un magnífico trabajo que aportó reconocimiento al dance, con un método científico abordó de una manera general y en conjunto el dance aragonés. Pero, sobre todo, indiscutiblemente la aportación a la etnografía aragonesa de la Doctora Mercedes Pueyo Roy es digna de reconocer y agradecer.
¿Qué crees que aportas con tu tesis?
Supongo que es importante para la etnología aragonesa y para el folklore, pues abarca personajes, indumentaria, música, representaciones.
¿Piensas publicarla?
Me gustaría muchísimo porque así alguien podría aprovecharse del trabajo que he hecho una vez divulgado.
Entrevista en Amanecer, por Ana María Navales. 5 de julio de 1961.
Publicaciones de Mercedes Pueyo Roy
“Actividades del seminario de arqueología y numismática de Zaragoza”, Pueyo Roy, Mercedes. 1956. Separata de la revista Caesaraugusta núm. 7-8.
“El dance en Aragón”, publicación del capítulo de conclusiones. Zaragoza V, Publicación de la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza, 1957.
“Actividades arqueológicas y etnológicas durante 1956”. Pueyo Roy, Mercedes. 1956. Separata de la revista Caesaraugusta núm. 9-10.
“El traje femenino de Hecho”. Pueyo Roy, Mercedes. Publicación por la Excma. Diputación Provincial, 1958.
“Notas sobre el dance del barrio de las Tenerias, de Zaragoza”. Beltrán, Antonio y Pueyo, Mercedes. Tipografía la Académica, 1959.
“Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, Caesaraugusta, 17-18. Institución “Fernando el Católico”, Zaragoza, 1961.
“Kurs i spansk fonetik och spanskt uttal” (Curso de fonética española y pronunciación española) Mercedes Pueyo-Carlén. Lund: Studentlitteratur, 1969. Svenska, 151 páginas.
Ordlista och kommentarer till La casa de Bernarda Alba av Federico García Lorca. Estrid Pastor-López; Mercedes Pueyo-Carlén; Lund: 1972.
Origen y problemas estructurales del dance en Aragón. Contenidos.
La tesis se compuso de una serie de documentos, un tomo principal y una serie de apéndices, apéndices que conforman la edición digital que se publicó en el 2019. La tesis original trata de tres volúmenes tamaño folio, encuadernados y mecanografiados con los siguientes contenidos:
• Tomo Principal: Tomo tamaño folio, encuadernado en tapas duras de color granate. En el lomo, letras en dorado «M. Pueyo» Interior: portada, certificado firmado por Antonio Beltrán el 7 de diciembre de 1960, índice de la tesis (3 páginas), mapa de Aragón desplegable y 362 páginas mecanografiadas y numeradas a mano.
• Apéndice Tomo I: Tomo tamaño folio, encuadernado en tapas duras de color granate. Índice geográfico. Relación de localidades, fecha y patronos (5 páginas). Textos mecanografiados a una columna de Ainzón, Añón, Ambel, Ateca, Borja, Bulbuente, El Buste, Encinacorba, Fuentes de Ebro, Gallur, Maleján, Mallén, La Almolda, Pallaruelo y Pina de Ebro.
• Apéndice Tomo II: Tomo tamaño folio, encuadernado en tapas duras de color granate. Tex[1]tos mecanografiados a una columna de Pradilla de Ebro, Pastriz, Rodén, Salillas de Jalón, Sari[1]ñena, Sena, Talamantes, Torres de Berrellén, Urrea de Jalón, Velilla de Ebro, Vera de Moncayo, Veruela, La Puebla de Alfindén y «Hogar Pignatelli».
• Apéndice Tomo III: Tomo tamaño folio, encuadernado en tapas duras de color granate (137 páginas). Textos mecanografiados a una columna de Pastorada de Besiáans, Jaca, La Puebla de Híjar y «Las astucias de Luzbel» de Híjar.
• Apéndice musical: Tomo tamaño folio de 36 hojas de papel pautado con pentagramas (6 de ellas en blanco), con notación musical manuscrita. Título en primera página: «El dance en Aragón» / Apéndice musical / El dance en Aragón / Mercedes Pueyo». Partituras de Ambel, Añón, Borja, Encinacorba, Graus, Tauste, Vera de Moncayo, Híjar, Cetina, Bujaraloz, Salillas de Jalón y Velilla de Ebro. • Fotografías: 35 fotografías sueltas en blanco y negro de pequeño formato. Dances de Almudévar (1), Ambel (1), Ateca (15), Broto (1), Huesca (5), Luceni (1), Miranda do Douro (Portugal) (3), Pradilla de Ebro (2), Sariñena (3) y Vera de Moncayo (3). Además, 1 fotografía de un salterio en un museo de Tarbes, montada sobre cartulina rosa y con anotaciones y dibujos acerca del instrumento.
• Apéndices Tomo 3: Textos de Pastorada de Besiáns, Jaca, La Puebla de Híjar y «Las astucias de Luzbel» de Híjar. En el apartado del tomo 1 dedicado a los textos de Pallaruelo de Monegros se han incorporado otros dos que aparecían separados en la documentación de Mercedes Pueyo: Dance y dichos 1940 (librito tamaño cuartilla de 71 páginas mecanografiadas) y Pallaruelo: Glosa de la Historia de España (13 cuartillas mecanografiadas). Todas las notas que acompañan a los textos de los dances son del editor. Cuando en la nota figura “En la tesis original dice…”, se refiere en todos los casos al libro de Mercedes Pueyo de 1973 Orígenes y problemas estructurales de una composición poética: El dance en Aragón. Los textos incluidos en el tomo 3 (Besiáns, Jaca, La Puebla de Híjar, Híjar) fueron también publicados como apéndice en el libro de 1973. Se anotan las diferencias entre unos y otros. A sugerencia de la autora, se ha añadido un cuarto tomo titulado “Indumentaria, Música y Desarrollo” en el que se incluyen las descripciones de estos elementos que aparecen en la tesis original de 1961 pero no en el libro de 1973. Es decir, combinando el capítulo «Descripción individual de las representaciones» del libro de 1973 con este nuevo tomo 4 se tiene el total de la información descriptiva del dance de cada localidad. Se han intercalado, en el apartado correspondiente a cada localidad, las fotografías que forma[1]ban parte de la tesis con el pie original que figuraba en el reverso de las mismas. Corresponden a los dances de Almudévar (1 foto), Ambel (1), Ateca (15), Broto (1), Huesca (5), Luceni (1), Pradilla de Ebro (2), Sariñena (3) y Vera de Moncayo (3). Además, se ha reproducido la fotografía de un salterio en un museo de Tarbes con la descripción de algunas características del instrumento y otras tres fotografías de los Pauliteiros de Miranda do Douro (Portugal), incluidas en el material original. Se reproduce el apéndice musical de la tesis, que incluye partituras manuscritas de Ambel, Añón, Borja, Encinacorba, Graus, Tauste, Vera de Moncayo, Híjar, Cetina, Bujaraloz, Salillas de Jalón y Velilla de Ebro. También se incluye la reproducción fotográfica de un libreto manuscrito de partituras con el título “Música de Graus” que forma parte de los papeles conservados por Mercedes Pueyo.
• Música de Graus: Cuadernillo de 7 páginas tamaño cuartilla apaisadas y grapadas de no[1]tación musical. En la portada «Música de Graus». Escritas con plumilla, papel sin pautar, pentagramas tirados a mano. Cinco de ellas aparecen firmadas y fechadas: «E. Torner / Graus – junio – 1917». Las otras dos parecen de caligrafía diferente.
• Pallaruelo: Dance y dichos. 1940: Librito tamaño cuartilla, tapas duras de color gris. 71 páginas mecanografiadas. En las guardas, manuscrito: «Francisco Pueyo Samper (firma: Pueyo) Nacido en Pallaruelo de Monegros (Huesca) el 16.11.1900 fallecido en Zaragoza el 13 julio de 1970 – Conservado por su hija. Dra Mercedes Pueyo Roy». En página 1, manuscrito: «Recogido de viva voz». En página 71, mecanografiado «Zaragoza 24 de febrero de 1940 / XIX Centenario de la venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza. / Es copia / J. Canalís S.»
• Pallaruelo: Glosa de la historia de España: Cuadernillo de 13 cuartillas mecanografiadas, grapadas en la parte superior. Manuscrito en primera página: «Recogido por Fco. Pueyo Samper (hijo del pueblo) nacido 16.11.1900. Pallaruelo de Monegros (Huesca)». Según información de Mercedes Pueyo, el texto fue recogido por su padre de boca de Juan Barrieras Pueyo, el tío Juaner, quien posiblemente fuera su autor
Durante años, muchas mujeres de Sariñena se dedicaron a recoger carbón quemado, «respigar carbón» por la vía ferroviaria de la estación de Sariñena: cagacierros, cagafierros, carbonilla, cascarilla, escoria… carbón quemado o a medio quemar que los trenes tiraban a las vías. Aquellas mujeres lo aprovechaban para cocinar y calentar las casas y/o lo vendían; incluso lo mojaban para que durase más en la estufa. Para muchas familias fue un medio de sustento o un buen complemento en tiempos muy difíciles y duros.
Las carboneras de Sariñena. Ilustración por Tiffany Garzo Camón. La autora ha querido reflejar la idea que tenía en la cabeza al pensar en la situación: «Quería retratarlas con mucho carácter y dignidad. Es de hecho, ilustración digital, imitando carboncillo y textura de papel.»
El 16 de septiembre de 1861 comienza a funcionar la línea Barcelona Zaragoza tras su inauguración, siendo la estación ferroviaria de Sariñena inaugurada dos días más tarde. La línea forma parte de la línea general Madrid-Zaragoza-Barcelona y por ella circulan los trenes de tracción a vapor, movidos por grandes locomotoras que requerían de grandes aprovisionamientos de carbón y agua, siendo la estación ferroviaria de Sariñena uno de los principales puntos de repostaje tanto de agua como de carbón.
Por lo general, los trenes solían ir tirando carbón quemado a la vía y, entre aquellos restos, solía encontrarse carbón parcialmente sin quemar. Además, se realizaba el vaciado total de calderas en varios puntos cercanos antes de llegar a la estación de Sariñena, vaciando completamente los fogones de las locomotoras especialmente en el margen izquierdo del puente sobre el río Alcanadre donde solía acumularse formando un gran montículo. Aquel carbón era recogido y reutilizado, principalmente por mujeres.
En el país vasco se las conocía como Escarabilleras, por el nombre de escarabilla que se le daba al resto del carbón desechado y que no había prendido en su totalidad “Este carbón era recogido por mujeres, conocidas como escarabilleras, y también por niños, para ser utilizado en los hogares como combustible para cocinas y estufas, para uso propio o vendido a bajo precio. ” (Alma de Herrero).
El mismo blog «Alma de Herrero» se resalta como los escarbillos, de acuerdo con la RAE, son trozos pequeños de carbón que salen de un hogar mezclados con la ceniza por combustión incompleta, matizando como la palabra procede del verbo escarbar. Aquí, en Aragón, Cagacierros o Cagaferro se denomina a la escoria del carbón mineral quemado en las fraguas (Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936)).
Diferentes trozos de cagacierros o cagafierros recogidos en el puente de Sariñena.
En la localidad de Basauri (Vizcaya), las mujeres recogían el carbón quemado que la fundición «La Basconia» tiraba a la escombrera junto al Nervión (¿Qué sabes de la Escarabillera?. Kultur Basauri Biblioteka). De hecho, la localidad vizcaína ha dado existencia al personaje folclórico de la Eskarabillera, contando con su representación a modo de giganta siendo considerada, la figura de la Eskarabillera, reflejo de la historia de Basauri y un símbolo para las y los basauriarras (www.basauri.eus). Todo un ejemplo de recuperación, dignificación y puesta en valor.
Humilde oficio de principios del siglo XX en algunas regiones de la España septentrional, que consistía en buscar restos del carbón que no había prendido en su totalidad y que desechaban los trenes de vapor en los cruces de vías, así como de los restos carbón que las empresas metalúrgicas vertían en las escombreras tras las labores de fundición.
Wikipedia.
Así, principalmente a través de diferentes testimonios nos acercamos a esta desconocida actividad que llevaron a cabo muchas mujeres sariñenenses, uno de sus muchos trabajos que emprendieron sin ninguna remuneración, valoración ni reconocimiento «Las carboneras de Sariñena».
¡Esta es su historia!.
«Las carboneras de Sariñena”, una historia de esfuerzo y sacrificio
José Antonio Villellas las veía desde la huerta de Capdesaso cuando de crío, junto a sus amigos, veía como algunas mujeres recogían los restos aprovechables del carbón que los ferroviarios descargaban del tren, a la orilla del rio, en un montón grande, que casi tapaba el ultimo ojo del puente -Aquellas mujeres trepaban por el montón buscando de abajo arriba e iban cogiendo, no había otra cosa que carbón, me parecía raro ya que era una estampa un poco original-. Lo mismo recuerda José Paul -Subían muchas mujeres, iban a esgarrapar con una barra de hierro o un rastrillo y si era bueno el maquinista les tiraba alguna vigueta entera.-
Imagen del vuelo de 1927 con el antiguo trazado del Ramio.
Subían a la estación ferroviaria de Sariñena pero también al puente sobre el río Alcanadre, puente de hierro hasta su destrucción la guerra civil en Sariñena, a partir del que fue reconstruido y con el tiempo construido el actual de hormigón armado Allí vertían el carbón las maquinas provenientes del sentido Barcelona, tras superar el tramo conocido como el Ramio, antiguo tramo que fue modificado y que consistía en una gran curva y posterior subida que requería del empuje de locomotoras adicionales que sumaban desde la estación ferroviaria de Sariñena.
Aquel mítico lugar fue testigo del estraperlo y de carboneras que se acercaban a recoger el carbón que aquellas máquinas de vapor dejaban de quemar y que eran arrojadas a las vías por los maquinistas. Aquellas mujeres enfilaban todas las mañanas por el camino de los olivares y cruzaban el río camino del Ramio a recoger el carbón que y cuando tenían lleno el saco se lo ponían en la cabeza y regresaban a Sariñena para venderlo por 25 pesetas o utilizarlo en los fogones de su propia casa.
Manuel Antonio Corvinos Portella.
Ladera del margen izquierda del puente sobre el Alcanadre. Aún se aprecia el color negro del carbón.
Se las cruzaba Diega Villellas, natural de Capdesaso, cuando con apenas 9 o 10 años iba con una burra a llevar la leche a casa de Blecua de Sariñena desde Capdesaso: -Que venían a buscarla de Binéfar y después, de regreso a la huerta, que lindaba con las de Sariñena, me cruzaba con las carboneras-.
-Media Sariñena subía a buscar carbón, muchas mujeres- apunta José Paul, que trabajó como ferroviario en la Estación de Sariñena: -La gente iba a buscar carbón al puente, pero también andaba por la vía del tren buscando trozos de carbón y, si había algún trozo mitad bueno y mitad malo, lo rompían y se lo llevaban-.
Van Gogh. Mujeres portando carbón en Borinage, región minera de Bélgica. Acuarela 1882.
Lo llamaban ir a “respigar carbón”, cuenta Maribel Tella Pisa, y llevaban un saco para recogerlo. Su madre, Crescencia Pisa, era una de aquellas mujeres que iban a buscar carbón a la estación de Sariñena: -Subía a la estación con otras mujeres y cogían el carbón que se caía. Iban con frio, lluvia… una vez que nevo mi madre se resbaló y cayó con todo el carbón. Lo cargaban sobre sus espaldas, uno o dos sacos-. También, además de sacos lo cargaban sobre canastos, cestos o pozales.
Ilustración de Montserrat Elena Cenon Moldovan.
Ángeles Ballarin Laín, natural de Sariñena (2 de agosto de 1928), fue una de aquellas carboneras. Con tan sólo 11 años, Ángeles ya iba a buscar carbón andando a la estación. La guerra obligó a su madre a trabajar fuera de casa, mientras Ángeles tuvo que ayudar en casa. Subía por el camino de los Olivares, unos tres kilómetros para coger algo de carbón para el gasto de casa, cuenta que iba a la misma estación y al puente: –Los trenes normalmente iban tirando el carbón a lo largo de la vía y limpiaban la caldera y tiraban el carbón cuando llegaban a Sariñena o un poco antes, solían hacerlo antes de pasar el puente sobre el Alcanadre, si venían de Lérida. Si venían de Zaragoza a veces lo limpiaban en la cuesta de Santa Cruz de Capdesaso o en la misma estación de Sariñena.– Aquellas mujeres lo recogían y cargaban en sacos y/o en pozales: -Se manchaban, sobre todo cuando estaban cerca cuando lo tiraban, pero se lavaban cuando bajaban y pasaban por la acequia-.
Antonio Tella narra como su abuela Petra iba a la estación, allí vaciaban las calderas de los trenes, y se bajaba un «saquer» puesto en la cabeza andando hasta el pueblo: -Yo recuerdo ver a mi abuela Petra la Huertera, era una de ellas, que venía con un saquito de carbón en la cabeza Si nombre era Petra Aineto creo que el segundo apellido era Pinos-.
Carboneras de Sariñena en las vías recogiendo el carbón con palas y cestos. Ilustración del sariñenense y arquitecto Carlos Clavería Huerva. Técnica- Shoreditch Sketcher Black Fineliner Pens.
Para Pilar Sanz Grustán, en Sariñena, las máquinas de carbón descargaban carbón del viejo y metían uno nuevo: -El que tiraban lo cogían las mujeres y lo bajaban a casa, luego lo vendían o quemaban en casa; Iba la gente que no tenía para comprar carbón, se lo ahorraban-. Maribel Tella Pisa apunta que era para la estufa, para aquellas cocinas de carbón y leña que algunas eran de obra y -Si les sobraba algo lo vendían a quien les pedía-.
Aunque los primeros que se llevaban carbón eran los que trabajaban en la estación, señala José Paul -Llevaban una cesta con una cuerdeta y cada vez que bajaban a Sariñena se llevaba alguna que otra vigueta de carbón. Muchos bajaban de medio lau del peso-. José Antonio Villellas se acuerda como algunos llevaban en la bicicleta un cajón pequeño, -cuando subían a la estación llevaban el almuerzo y a la bajada una briqueta de carbón-.
Carboneras de Sariñena, ilustración de Jordi Ponce Pérez.
Como hemos apuntado, en la estación de Sariñena los trenes hacían acopio de carbón para su uso como combustible en los trenes de vapor y limpiaban completamente sus calderas vaciándolas antes de llegar a la estación. El carbón, en forma de «briquetas», lo traían de Asturias, y lo almacenaban en una enorme pila. Era carbón del bueno, apunta José Paul: -Hacían pilastras de carbón y lo custodiaban tres guardias a turnos de ocho horas cada uno. A veces hacían la vista gorda y otras lo robaban directamente. Los guardias le quitaban el carbón a según quien pillaban-. Curiosamente, Maribel Tella Pisa apunta como uno de los guardias era Guillermo Latorre, de quien recuerda -Era uno de los buenos-.
Pero también había a quien se lo regalaban, tal y como contaba Lorenzo Abadías López, del bar el Gorrión, a quien le regalaban algo de carbón en su bar de la estación. Lorenzo recordaba cómo -En la estación había una gran montaña de carbón para los trenes-.
Las Carboneras de Sariñena, por Belén Villadas Yus, ilustradora sariñenense. Técnica rotuladores de alcohol.
Manuel Antonio Corvinos Portella, en su artículo “El Auxilio Social y otros asuntos de aquella época”, apunta como a algunos maquinistas/fogoneros les daban pena las pobres mujeres y les tiraban algún lingote de carbón sin quemar: -Un tren tiró tanto carbón que estuvo muy cerca de no llegar a Barcelona-. Igualmente, Manuel Antonio Corvinos recoge el estraperlo y la importancia que este tuvo: -Las leyendas populares dicen también que, en esos años, en Capdesaso y en La Estación corría el dinero como nunca lo había hecho antes-.
A Sariñena llegaban los estraperlistas desde Barcelona con maletas vacías que llenaban de trigo o de otros productos para luego regresar a la Ciudad Condal. Unos centenares de metros antes de entrar en la estación barcelonesa, los contrabandistas arrojaban a las vías los paquetes con comida, donde eran recogidos por familiares; así evitaban las requisas, multas o incluso la cárcel por realizar un comercio ilegal de artículos intervenidos por el Estado. Dicen que muchos se hicieron ricos con este tipo de comercio. En Capdesaso los trenes llegaban a parar en el paraje llamado de Santa Cruz para realizar operaciones de estraperlo. Allí los ganchines vendían sacos de trigo a los maquinistas y estos los escondían debajo de las briquetas de carbón. Para dejar espacio suficiente, los ferroviarios arrojaban el carbón sobrante junto a las vías, que inmediatamente era recogido por otros avispados personajes.
Manuel Antonio Corvinos Portella, en su artículo “El Auxilio Social y otros asuntos de aquella época”
Las briquetas eran muy apreciadas hasta el punto que, en una ocasión, dos mujeres discutieron y pelearon por ver quien se quedaba con una de aquellas apreciadas briquetas, todo un lingote de oro negro.
Conchita Porta Llamas, de las carboneras, solo tiene un remoto recuerdo, era una niña, pero las recuerda con un pañuelo en la cabeza y vestidas de negro, recogiendo la carbonilla o carbón junto a las vías del tren: -En la Estación el carbón siempre fue un misterio, para mí, en todas las casas teníamos estufas de carbón, en la escuela recuerdo un cuarto con un montón de carbón tremendo, solo llevábamos leña y papel para encender. Tal vez los ferroviarios que en aquella época eran muchísimos lo podía coger, gratis. Algo que no he olvidado nunca, oír hablar bajo y con misterio. decir, hoy han pillado robando briquetas de carbón.–
La frágil memoria de las Carboneras de Sariñena. Ruiz Gaspar, Joaquín.
También lo vivió Berta Castanera Lascorz-A la estación iban a buscar desde Sariñena carbón,china chana por el camino de los olivares, después de comer, y lo recogían por las vías, donde había carbón que aún servía-. Berta se bajaba dos sacos con su madre, con cuidado que no les pillasen los guardias. Iban escondiéndose, algunas por las noches, pues había dos guardias vigilando.
Algunas iban con sus hijos o hijas, algunos ayudaban, otros los llevaban encima, a cuestas, para no dejarlos solos en casa. Celia Oliván Colado solía acompañar a su abuela Dominica: -Mi querida abuela Dominica también recogía carbón, alguna vez me llevaba con ella-.
Cristina Millera Lacuna con apenas 8 años acompañaba a su hermana mayor Charo a buscar carbón. Entonces vivían en las casas nuevas de la «avenida de la Victoria», actualmente calle La Paz. Su hermana Charo, con su vecina Rosa y su hija Francisca, que tendrían unos 13 años, iban a buscar carbón al puente del ferrocarril del Alcanadre. Iban algunos sábados y domingos, cuando no iban al colegio. Subían camino de los Olivares hasta el terraplén, andando. Charo cogía su carbón y algo se lo daban. Cristina recuerda ver a los maquinistas tirar algo de carbón bueno, les debía de dar pena aquellas mujeres y niñas. Cristina fue un par de veces, por el capricho de ver donde iba su hermana Charo y acompañarla -Llevaban un pozal o un saco pequeño, que llevaban sobre la cabeza o debajo del brazo.-. Elena Torres, hija de Charo, apuntan que a pesar de lo duro eran felices e incluso lo recordaban con una cierta nostalgia, cuando ya de mayores, Charo, su hija y su amiga Montse subían caminando hasta la Fija de la estación de Sariñena, recordando aquellos tiempos yendo a buscar carbón; tiempos duros, pero a la vez felices.
Carbonera, carbonera/ no sufras por, no sufras por tu color/ que tu cari, que tu carita relumbra/ más que la luna, mas que la luna y el sol. Jota a las Carboneras de Sariñena que José Antonio Villellas escuchó y aprendió de su tío Perico que era ferroviario.
Hay quien apunta como aquellas mujeres tenían que esconderse de la guardia civil para que no les confiscasen el carbón quemado, cuando volvían de la estación. Ocurrió durante la dictadura, de acuerdo con el testimonio de Manuel Olivan Foj: -Muchas mujeres de maridos republicanos encarcelados o muertos, para poder alimentar a sus hijos y sobrevivir, iban a recoger el carbón quemado que tiraba el tren en un terraplén de la vía. Aquel carbón aún servía y las mujeres acudían a recogerlo, les costaba llenar sacos que después debían de llevar hasta el pueblo, a más de tres kilómetros de distancia. Volvían negras, destrozadas por el peso y la distancia, y asustadas por no encontrarse con la guardia civil, quienes les quitaban el saco a las pobres mujeres, les hacían la vida imposible-. Igualmente, Manuel recuerda esconder los sacos en el carro cuando volvía con su padre de recoger leña, normalmente romeros, para el horno de pan: -El saco lo vendían por unas tres pesetas, para aquellas mujeres tan represaliadas y humilladas era la única forma de sobrevivir-. (La post guerra, Conversaciones con Manuel Olivan Foj).
En la misma línea se manifiesta Maribel Tella Pisa: -Tenían el problema de encontrarse con la guardia civil por el camino, a su madre no le pararon nunca, pero a alguna que llevaba mucho cargamento le quitaron parte-.
También nos dejó su testimonio Elena Encuentra Nogues, quien recordaba como su madre iba a recoger el carbón que tiraban a la vía los trenes que pasaban por Sariñena: -Iban muchas mujeres y volvían con los sacos llenos de carbón sobre sus cabezas, recorriendo los más de tres kilómetros que dista la vía férrea de Sariñena. Recogían el carbón quemado que aún se podía aprovechar y algún lingote que los maquinistas tiraban desde el tren. Una vez, un lingote de carbón le dio en la cabeza a la pobre Antonia, que quedó muy dolorida. A veces llevaban una pequeña carreta para transportar el carbón, pero lo normal era que lo llevasen en sacos. Una vez en casa clasificaban y separaban el carbón según la calidad, por el color a veces cogían los “cagacierros”, carbón quemado que ya no servía y que tenían que tirar. La gente iba a las casas de las carboneras a comprar el carbón para calentarse en casa-. Era una forma de ganarse el pan, para quitarse el hambre que tanto padeció la sociedad española de postguerra.
Isidra Novellón Calatayud subía a la estación a recoger el carbón que caía de los trenes al subir la cuesta, luego lo utilizaba para calentarse y lo vendía para ir obteniendo pequeños ingresos (José María Cabellud Novellón).
Sonia recuerda las historias que su abuela Cristobalina Lapiedra contaba: -Su historia, en el puente y cerca la estación de tren fueron muy duras, porque iba sola con mi madre pequeña. No sé si tendría 7 o 8 años, mi abuelo tuvo que emigrar a Francia 17 años sin poder volver a Sariñena y mi abuela Cristobalina Lapiedra tuvo que apañarse para criar a mi madre. Fue a buscar carbón para poder pagar y alimentarse ellas dos, fue duro como para muchas mujeres. Iba con un grupo de mujeres y decía cuando se acercaba el tren -recoger sacos y sacos por cuatro pesetas pa un pan negro y comprar leche a un lechero-.No había tiempo de enfermar solo la oportunidad de recoger.-
Van Gogh. Mujeres de los mineros llevando sacos (Las que llevan el peso) refleja el trabajo de las familias mineras en Borinage, Bélgica. Año1881. (Archivo Histórico Minero).
Cabe señalar que la vía ferroviaria y la misma estación resultaba peligrosa, sucediéndose algún que otro percance o accidente. Ángeles Ballarín Laín lleva una cicatriz en la cabeza de cuando le cayó un trozo de carbón y que tiraron uno de Murillos cuando se subieron al vagón “cortaba y le hizo un buen corte en la cabeza, cerca de la frente”. También, Josefa recuerda como al crio de la Amada un tren le cortó dos dedos del pie.
A Nieves Ropero, Manoleta Vicente Julián le contó la historia de «La Querebazas» que, estando allí recogiendo carbón, se puso de parto y allí mismo, con las manos sucias de carbón, palabras textuales, le cortaron el «melico» (cordón umbilical)”.
Peor le sucedió a María Calatayud Lapiedra, de 65 años, quien, recogiendo carbonilla en la estación de Sariñena, fue alcanzada por una máquina y resultó con los pies y una mano seccionados. El suceso fue recogido en el Heraldo de Aragón del 5 de marzo de 1933: «La víctima se encuentra en el Hospital de Huesca en gravísimo estado». Su nieta Dora Buil, da cuenta de lo que realmente sucedió: -Por desgracia la que atrapó el tren era mi abuela María Calatayud Lapiedra, murió en el hospital de Huesca era sorda y pensamos que no escuchó llegar la máquina. Yo vivía junto al puente donde de echaban las escorias de limpieza de las máquinas de vapor y este carbón era el sustento nuestro. Por mucho tiempo recuerdo mucho a María la Cuquera que el saco lo cargaba en la cabeza hasta el pueblo unos 3 km también Petra que era bajita y con el saco en la cabeza, son años para recordarlos con mucho cariño.–
Heraldo de Aragón del 5 de marzo de 1933.
La Voz de Aragón, 1 de marzo de 1933. Recorte aportado por Gemma Grau.
Para Dora Buil era una supervivencia -añadida a nuestro huerto y a la crianza de nuestros animales-. Dora recuerda a personas muy mayores como Petra o Antonia con sus sacos en la cabeza –Yo era la más joven unos 9 o 10 años, en esta edad podía meterme en medio de la descarga mezclada con ceniza, cagacierros y carbón. Mi saca, detrás de una de las columnas del puente de hierro, llenándola con mucha rapidez y luego atravesando el río; era el mejor camino para el transporte. En invierno no era agradable.–
Familia Buil, año aproximado 1948. Fotografía Rosendo.
«Familia Buil, al fondo cuando tiraban la limpieza de las maquinas de tren de carbón en estos momentos trabajábamos el campo y el carbón. La casa la teníamos en este mismo sitio de la fotografía -¡ha cambiado tanto!-, el rio casi ni se ve correr el agua toda mi familia carbonera mi pobre abuela murió en la estación cogiendo carbón. Lo de carbonera me gusta, es un sello de gente fuerte y trabajadora.»
Dora Buil.
Es en 1971 cuando desaparece la tracción vapor en la línea en trenes de viajeros y en 1972 de mercancías, siendo reemplazadas por máquinas de motores diésel hasta su electrificación sobre 1980. Por lo tanto, la actividad de las carboneras de Sariñena duró apenas durante algo más de un siglo, desapareciendo su actividad a partir de 1970, a la vez que va decayendo toda actividad alrededor de la Estación Ferroviaria de Sariñena. Pero, sin ninguna duda, la estación y su vía de comunicación ferroviaria fue vital en Sariñena, donde el propio transito de viajeros y mercancías, además del estraperlo, ayudó a sobrevivir la miseria de esta tierra.
Una actividad humilde, de «respigar» al igual que iban a recoger las espigas que se quedaban tras la siega, las almendras o las olivas tras su recolección o como ir a buscar caracoles y otras muchas más labores que se realizaron en el medio rural y en Sariñena.
En su memoria rescatamos una práctica que con tanto esfuerzo desarrollaron, principalmente, muchas sariñenensas. A todas aquellas mujeres, mujeres manchadas de negro, portando el carbón a medio quemar, recorriendo los tres kilómetros distantes entre Sariñena y su estación ferroviaria, con los pesados sacos sobre sus cabezas y espaldas. Mujeres olvidadas, memoria perdida, carboneras de Sariñena, carboneras sin mina, carboneras de las vías, del trabajo, del esfuerzo, encorvadas por el peso cargado al igual que “Les carboneres del pozu San Antonio de Aller” y las “Escarabilleras” del País Vasco.
Carboneras de Sariñena. Ilustración Jordi Ponce Pérez.
Memoria, dignidad y orgullo, a vuestra memoria ¡Carboneras de Sariñena!.
Carboneras de Sariñena de paso lento y carga de carbón a sus espaldas, portan su carga en sacos de carbón a medio quemar llevan a cuesta el carbón.
Negras de hollín, negras de la vida a paso lento, portan su carga apesadumbradas, portan los cagacierros a lomos de sus espaldas o sobre sus cabezas la escoria de los trenes.
Cargan su pesar carboneras de Sariñena vienen de la mina de la vía ferroviaria de trenes a vapor que escupen carbón carbón a medio quemar para cocinar y calentar.
Mira, mira como vienen las carboneras de Sariñena Santa Barbara bendita tranlaralará, tranlará, tranlará, mira, mira como vienen las carboneras de Sariñena.
Las carboneras en el diario del Altoaragón del 30 de junio del 2024.
Las Carboneras de Sariñena, el «!documental»
Ruta de las Carboneras de Sariñena
La ruta de Las Carboneras de Sariñena es una propuesta trasladada al ayuntamiento de Sariñena para su creación. La propuesta consiste en la señalización del camino de Los olivares de acuerdo con la ruta que realizaban desde Sariñena las carboneras hasta el puente ferroviario. Además de su señalización, se plantea la instalación de paneles explicativos sobre las Carboneras de Sariñena al principio y al final de la ruta.
La recuperación de la historia de las Carboneras de Sariñena ha iniciado un espacio de creación artística y reflexión abierto a la participación, donde reflejar la esencia de su memoria.
Desde Os Monegros os animamos a participar y agradecemos a todas las personas que se han aportado sus obras, dibujos, ilustraciones, escritos o poesías, siendo muchas de estas creaciones las que ilustran y acompañan el presente artículo Todo un lujo ¡Muchísimas gracias!!
Oda a las Carboneras por Manuel Antonio Corvinos Portella.
Mujeres esforzadas caídas en el olvido. Mujeres valientes que lucharon en la posguerra para sacar adelante una vida dura y férrea. Caminantes al alba sin hacer apenas ruido.
Mujeres atrevidas en busca de un mineral que mejore su vida con un trabajo olvidado. Mujeres fuertes recogiendo carbón quemado. Mujeres valientes buscando un sustento vital.
Paisajes grises de unos tiempos ya pasados. Paisajes oscuros de una España ya cansada de tantos muertos y viejos fanatismos.
Mujeres duras como carbones derramados. Mujeres de luto a causa del radicalismo. Vida, miseria y sueños no alcanzados.
Pobreza energética
Las Carboneras de Sariñena, ilustración de JR Econoplasta.
«Al conocer la historia de las Carboneras se me ha venido a la cabeza el concepto de «pobreza energética!, Nuestra sociedad ha progresado mucho durante el último siglo aunque demasiadas familias sufren durante las crisis (Digo etapas).
Aprovechando que el Alcanadre pasa por Monegros he pegado el dibujo de rotulador y barniz sobre un cartón un recorte de prensa publicitario sobre el nuevo «Maná» con el que seguir cebando los beneficios del oligopolio energético y las ansias de nuestro insaciable e injusto sistema económico.»
Jreconoplasta.
Carboneras de Sariñena, por Faustino Blanco Gari
Faustino Blanco Gari aporta su propio relato de las Carboneras de Sariñena y las ilustra portando el carbón en sacos sobre sus cabezas o a sus costados.
Carboneras de Sariñena, por Faustino Blanco Gari.
Desde que se inauguró el ferrocarril, de una línea Barcelona cuyo destino no lo sé ahora y que pasaba por Sariñena, a finales de 1800, debieron de nacer las personas dedicadas a buscar el carbón. Carbón que tiraban las maquinas para limpiar los hornos y llenarlos de briquetas. Unas piezas de carbón, como adobas de grandes, o acaso lo que quedaba en el horno que producía el vapor que movía el tren y lo tiraban desde la vía a la ladera del río Alcanadre donde mujeres, más que hombres, y jóvenes de 8 a 12 años se dedicaban a recoger los restos sin quemar, más o menos grandes, generalmente como un huevo.
Igual tiraban un cuarto de briqueta, la que la cogía era una afortunada. También cogían carbón porque si era poco lo robaban en los costados de las vías dirección Zaragoza, que había vías muertas, allí lo cogían también.
Una vez, en los años 40, murió una chica muy joven cogiendo carbón del que tiraban limpiando los hornos.
El carbón se consumía en estufas, cocinillas y hornillos hechos de obra donde guisaban las mujeres. Cuando acabó la guerra no había ni cinco para comprar, que lo traían de Mequinenza.
Iban diariamente 12 o 14 personas, pocos hombres y mujeres y críos, allí removían la cascarilla, ya sabían las horas que llegaban los trenes ya que tenían que darse prisa para dejar la vía libre para que pasaran los trenes Barcelona vía Zaragoza. Normalmente lo cogían hasta mediodía y después, encima de la cabeza o en su costado, traían el carbón por el camino de los olivares, sacos entre 15 o 18 kilos. También lo traían en cestos y pozales. El saco lo solían vender sobre 2,50 pesetas, la mayoría lo empleaba en casa. Había críos y crías que no iban a la escuela porque les faltaba el padre por diferentes motivos y estaban obligados a hacerlo si querían comer algo.
Por Faustino Blanco Gari.
Carboneras de Sariñena 1950, por Juan Antonio Casamayor Anoro
Juan Antonio Casamayor Anoro aporta dos ilustraciones de aquellas mujeres que lleva en su memoria, además de dos textos relatando aquellas mismas memorias.
-Nadie mejor que algunos de los niños, como yo en los años 1955 al 60, que apenas llegaba a los pedales de la bicicleta de mi padre, Pascual Casamayor Gavín, empleado en el Servicio Nacional del Trigo con José María Coronas, y que dejaba la bici a su hijo, a mí, Juan Antonio Casamayor Anoro, después de llevarle el almuerzo al silo, como cada día, para que recogiera el saquete de «cagacierros», que mi madre Pilar Anoro, recogía en la vereda del río Alcanadre «bajo el Puente del Ferrocarril de Barcelona a Zaragoza», cercano a la Estación de Sariñena.Todos los días desempeñaba esa tarea, en la que podía percatarme de lo duro del trabajo adicional de aquellas mujeres-.
Las Carboneras de Sariñena 1950 y condiciones de vida de las mujeres de la época
Descripción de las condiciones de vida de esos años, entre 1950 Y 60, para las mujeres del medio rural en Sariñena y poblaciones circundantes, en torno a las rutas del Ferrocarril en Aragón.
La actividad que las mujeres rurales de los pueblos pequeños y “no tan pequeños como Sariñena“ de esos años, consistían muy básicamente en recoger, “o respigar“, los restos y desechos, que las explotaciones de los ricos propietarios, derramaban en las actividades de la recolección en sus explotaciones y fincas.
Asimismo en las líneas del Ferrocarril de Barcelona- Zaragoza, que atravesaban nuestra Comarca se generaban desperdicios importantes, en la combustión del carbón de las máquinas de vapor, que entre el Puente del río Alcanadre y la Estación de Sariñena, antes de la entrada en la propia estación, vertían en la vereda del río, al pie del Puente sobre el Alcanadre a la salida del convoy del túnel de la Cuesta de Ramio. Los empleados fogoneros de las máquinas del convoy que venían de Barcelona, descargaban a su paso por el Puente del río, algunas cantidades de “carbón a medio quemar” de los propios restos de la combustión de la locomotora, conocidos como “los cagacierros“, que las mujeres carboneras recogían y amontonaban, en las mismas laderas de las columnas del Puente ferroviario sobre el río.
Los saquetes eran transportados por las propias mujeres de forma rudimentaria en carretillas, en pozales, o sacos reducidos que portaban sobre sus cabezas, para el uso propio en sus hogares. También se hacían, entre los restos amontonados, con unos preciados trozos denominados “ briquetas “, que podían vender a quienes disponían de mejores instalaciones para la calefacción en sus viviendas. Las mujeres rurales de la época podían, de esta forma, respigando el carbón, que descargaban ocasionalmente los ferroviarios desde las máquinas del convoy, el contribuir al difícil sustento de sus familias.
Así los niños, hijos de estas mujeres, y en mi caso, un niño de 8, y 10 años, con gran dificultad para alcanzar los pedales de la bicicleta de mi padre, y aún para mantener el equilibrio portando un medio saquete de “cagacierros“, llegar a recorrer desde el Puente del Ferrocarril al pueblo, todo el Camino de los Olivares, hacia nuestra casa en la calle Goya, y contribuir así con mi ayuda al sustento energético de nuestra cocina y del hogar familiar.
Y muy habitualmente, estas mujeres carboneras recogían también ese preciado carbón a medio quemar, en sacos y pozales, para llevarlo hasta sus casas, y portando los saquetes sobre sus cabezas, y sujetando con una mano, y agarrando con la otra, el pozal de “cagacierros“. Para compensar el esfuerzo de las sufridas mujeres, que veían su gratificación en las cocinas donde calentar sus viviendas y o también, en las estufas y hogares, o en muchos casos para su venta a otras personas que lo demandaban.
La muy loable y generosa actitud y esfuerzo de nuestras mujeres rurales en general, de ese tiempo pretérito, ha sido bien reflejado en las publicaciones que el Portal “Os Monegros“, realizado por el sariñenense Joaquín Ruiz Gaspar, han movido la “bolsa de nuestra memoria“, para contribuir al recuerdo que nuestras progenitoras realizaron para sacar adelante a nuestras familias. Un gran reconocimiento a todos y todas, por vuestras aportaciones a este gran trabajo y a Joaquín por haberlo creado, dirigido e impulsado.
Juan Antonio Casamayor Anoro.
Inteligencia Artificial
Poesías a las Carboneras de Sariñena concebidas a través de Inteligencia artificial (IA), con alguna pequeña corrección humana, de uno mismo. Idea a raíz de una conversación en la calle con Pili Barcos. ¿creación?.
En la bruma del alba, Sariñena despierta, las carboneras susurran secretos de antaño, con el humo danzante que al cielo se asienta, pintan paisajes de un pasado extraño.
Entre trenes y vías, la vida se forja, las manos laboriosas modelan el destino, en cada purna que vuela, la historia se ahorra, de generaciones que luchan por su camino.
El aroma a carbón y a tierra árida, te envuelve en un abrazo de tradición viva, las carboneras cantan su balada sagrada, un legado de esfuerzo que nunca se olvida.
Así en Sariñena, donde el tiempo se frena, el fuego arde fuerte y el alma se eleva. Las carboneras son más que solo memoria, son el corazón de un pueblo que siempre persevera.
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En la Sariñena ardiente, donde el viento susurra, las carboneras valientes al amanecer se alzan, mujeres de fuerza y coraje, su esencia perdura, recogiendo el carbón que las locomotoras lanzan.
Con manos callosas y miradas de fuego, suben a la vía, entre humo y cenizas, cada trozo que encuentran es un sueño añejo, un legado de lucha que el tiempo no regala.
Los cagacierros del carbón son recuerdos latentes, de un pasado de esfuerzo que nunca se olvida, cada paso en la vía cuenta historias valientes, de mujeres que forjaron su propia salida.
Sariñena las recuerda con orgullo sincero, su espíritu libre en cada brasa encendida, las carboneras son eco de un mundo entero, que en la lucha y el amor encuentra su vida.
Camino la estación
Camino la estación, por los olivares y el cementerio blanco, con sus cipreses. El cierzo, viene de cara, de frente, el aíre que a veces baja frio de los Pirineos, aquellos que aparecen al fondo, tras la sierra de Guara.
He subido viendo las hojas caer y con el hielo y la boira hasta en los recodos de cada piedra del camino, he subido arrastrando el barro de la lluvia y he levantado el polvo que luego se posaba pegajoso sobre mi piel. He subido con el sol rabioso de calor, ardiendo, quemando, abrasando, sediento de mi sed.
La huerta, un nogal al lado del azarbe, algún chopo, algún olmo. Camino por la huerta, paralelo al sinuoso y sosegado cauce del Alcanadre. Zarzamoras negras, al borde del camino, zarzamoras, barzas y barzal de moras negras, de espinas que se clavan en la piel, que arañan y hieren. Camino la estación, entre espigas bordes secas en el camino.
Atrás dejo Sariñena, villa curiosa que sabe estar distante y a la vez cercana. Quizá sea su gente, sí, tal vez sean sus calles, sus casas… y de nuevo su gente. Miro hacia atrás, vuelvo la mirada, pero no me despido, no sé si de verdad voy o ya me fui.
Camino la estación, donde ya nadie se apea ni nadie sube, pasa un tren de mercancías que solo pasa, aplastando una moneda que puse sobre un rail. Queda aplastada. Busco la moneda como cuando buscaba carbón por la vía, voy hacía el puente, recorriendo las viejas vías de hierro, que tiemblan cuando te sienten acercar.
He tropezado, he caído, he vuelto y he regresado, a lo mejor sea una ola de mar, que va y viene y vuelve a pasar como si fuese la misma sin serlo. Y camino entre zarzamoras de moras negras, negras como el carbón que bajabas, negras como tu sudor y tus lágrimas. Vuelvo sobre tus pasos, camino del olivar, entre las zarzamoras negras, a esa villa distante a esa ola de mar que va y viene, que viene y va.
Camino la estación, camino los olivares, de zarzamoras negras que ya no regresan, ya no regresan las estaciones de esa moneda aplastada entre el carbón negro que recogías y que cargabas sobre tus hombros, para regresar y volver, entre brazales de zarzamoras negras. Para volver a subir, camino los olivares, con los blancos tapiales y los verdes cipreses mirando al cielo, para continuar hasta la próxima estación entre caminos de barzales de negras zarzamoras que tanto te vieron pasar.
Soy una chica de 14 años que vive actualmente en Fraga, mi pueblo/ciudad es Fraga. Mi infancia siempre la recuerdo en Sena y para las fiestas en el dance, por eso ahora, que soy más mayor, he decidido empezar a tocar la gaita.
Mis primas empezaron a tocar la gaita cuando yo empezaba a tocar la dulzaina, entonces me gustó mucho la gaita. Cuando empecé gaita estaba muy entusiasmada con empezar porque es un instrumento que, desde muy pequeña, me ha gustado mucho. Ahora que sé más toco en el dance con mis primas.
Para mí aprender a tocar la gaita me ha sido muy fácil porque me he ido acostumbrando a tocarla, además que, ya desde pequeña, se leer las partituras; eso me lo ha facilitado aún más. La gaita para mi representa un instrumento que da libertad, es decir que, como ya desde pequeña me han enseñado que es un instrumento que tocan los escoceses al aire libre y con minifalda, me representa un instrumento que da libertad. Como ya he dicho antes, ha sido fácil aprender a tocarla pero la adquisición de ella me ha sido un poco tanto complicada porque, cuando aprendía tocarla, me dieron una que era de la cultural que iba fatal. Al final me compré yo una con la que se notó una gran diferencia a mejor.
La gaita es especial para mi porque representa mucha cultura de Sena y para mi es el mejor sonido del mundo mundial.
El dance para mi es cultura y una cosa que hace unión al pueblo.
Una tradición y un lugar de Los Monegros
Tradición me encanta la de semana santa en los Monegros sobre todo en Huesca.
Soy Nuria Montull Simón, tengo 28 años, soy música y soy de Sena. Comencé mis estudios musicales a los 6 años en Sariñena, y me titulé como pianista en el Conservatorio Superior de Música de Aragón en 2021. Además, he hecho un máster en musicoterapia y desde los 4 años he estado vinculada con el folklore de mi pueblo, formando parte de diversas agrupaciones y actos con la voz, guitarra, laúd, gaita, violín y dulzaina.
Mi relación con el dance de Sena viene desde que nací, pues mi padre, Miguel Ángel Montull fue mayoral del dance hasta 2013 y anteriormente lo fue muy abuelo Miguel, así que es algo que ha estado presente en mi casa y en mi familia desde antes de que yo naciera y he crecido con mucho amor hacia él.
Mi relación con la gaita ha sido algo parecido, pues es el sonido que he escuchado siempre para hacer bailar nuestro dance, así que es el sonido de identidad cultural más claro que tengo. Aprendí a tocar en el verano de 2013, a través de un curso que hizo Eduardo Plana con la Asociación Cultural Senense de la mano y en octubre de ese mismo año comencé a tocar en el Dance de Sena.
La gaita es uno de los instrumentos que más libertad de expresión me proporciona, quizás por la forma de tocarla (abrazándola), junto a su sonido, y llegar a sentirme cómoda con ella fue uno de los procesos más bonitos que he hecho en mi vida.
Los comienzos, aunque los recuerdo con cariño, no fueron muy de la mano. Tenía una gaita prestada que no acababa de funcionar óptimamente y, después de la ayuda de Eduardo, invertí mucho tiempo en conocerla, preguntar cómo mejorarla e intentar arreglarla yo. En verano me subía al monte todas las tardadas para intentar ajustarla: subir el bordón, reducir el boto, cerrar la caña… «uy, ahora pita», abre la caña, «uy, ahora no suena bien, suena desafinada…» o, «jolín, ahora suena mucho el bordón…» (risas) un sin fin de factores que tardé mucho tiempo en comprender y poner a punto, hasta que por fin en 2019 entré en contacto con Mario Gros y me animó a construirme una en el Taller de Construcción que comenzaba justo entonces en la Escuela Municipal de Música de Zaragoza, de la mano de Nacho Martínez (Gaitería Tremol).
Construirme la gaita fue una experiencia impresionante. Fueron 6 meses de torno y madera que guardo con un cariño súper especial… es como si fuera mi hija (risas). Recuerdo que cuando la monté y la hice sonar por primera vez, todavía sin afinar, me embriagó una emoción enorme, no me lo creía, esa maravilla de instrumento que tanto amaba y que tenía ahí delante, lo había hecho yo.
Después de aquello y con ánimo de seguir formándome, estudié dos cursos de gaita en la Escuela Municipal de Música de Zaragoza, con Nacho García Hermoso como profesor, que me enseñó mucho nuevo repertorio y técnicas que no conocía.
La gaita me conecta de forma directa con lo ancestral. Tiene la fuerza de lo antiguo y la energía de lo actual. Es el sonido más potente a nivel emocional que conozco. Cuando empiezan a sonar los bordones es como la señal de que algo muy especial va a suceder. Es pura magia.
El Dance de Sena es cultura, emoción, identidad, familia, pueblo… algo muy nuestro que nos conecta a todos los senenses profundamente. Ser miembro de él me emociona y enorgullece mucho. Siento mucha suerte de tener un dance tan antiguo y poder contribuir a que siga existiendo a día de hoy.
Una tradición y un lugar de Los Monegros
Tradición: La entrada del dance en la iglesia para las fiestas. Me encanta y me emociona mucho cómo se va llenando el templo poco a poco del sonido de palos y gaitas y nos reúne a tantos para celebrar los días grandes de nuestra fiesta mayor.
Lugar: El tozal de la mora, entre Villanueva y Sena, justo al otro lado del río, donde nuestra gran y querida Josephine Monter hizo la escultura de «La mora» y desde donde se puede apreciar la fuerza con la que brotan los atardeceres y amaneceres monegrinos.
Mayoral del dance de Lanaja, papel que comparte con su amigo Ángel Condón, Eloy es una caja de sorpresas. Hablamos de albañilería, de la forma tradicional de construir y de cómo ha cambiado todo. Nos abre las puertas de su casa, donde la artesanía y el arte, el trabajo con los materiales y el ingenio lo inunda todo. Pero con Eloy también nos adentramos en el dance de Lanaja, en su viva tradición hecha con la ilusión y el orgullo que cada 21 de septiembre, en honor a san Mateo, hace vibrar a Lanaja.
Eloy Abadías Martínez y Ángel Condón, mayorales del dance de Lanaja.
Natural de Lanaja, Eloy Abadías Martínez nació en 1957. De casa Gabarre, por parte materna, casa pudiente de la localidad, y casa el Ribereño, por parte de paterna; pues venía de la ribera del Ebro. Su padre era albañil, al igual que su abuelo, oficio que continuó Eloy y del que su padre dijo -como enganches aquí ya no lo soltarás en toda la vida-.
Su abuelo trabajó en el canal de Monegros: -El vaso del canal lo picaban a mano, había mucha mano de obra y los pajares estaban llenos de trabajadores. Hay fotos en las que se ven a hombres con pico y pala y en el acueducto de las arcadas aún se ven las marcas de las tablas del encofrado-. Además, su padre trabajó mucho en la construcción de los pueblos de colonización, -hubo mucho trabajo-.
En Lanaja se ha trabajado mucho con piedra que se sacaba de la sierra, de canteras o piedras clarezca que salía de la labranza de los campos. Cando se bajaba de la sierra, siempre había que aprovechar el viaje y, aunque fuese, bajar algunas piedras. -Una cantera se ve muy bien la cantera de la Maladilla-, cuenta Eloy, -en la carretera de Lanaja a Monegrillo, con tan solo subir la sierra, en las curvas.De allí obtuvieron piedra para la carretera de Lanaja a Sariñena -. También se recogía piedra de yeso, la metían en hornos y una vez cocidas, en las eras, las molían con las ruedas de los carros. Así, obtenían yeso para la construcción.
Lo que faltaba era el agua, su abuelo decía que por Lanaja se cambiaba el vino por agua. Se subsistía, cada casa tenían algo de viñas, oliveras y criaban un tocino. En las casas pudientes había bodega de vino, prensa de vino y molino de aceite. En casa de Bastaras había unas enormes pipas para almacenar el vino, unos toneles grandísimos, apunta Eloy.
El agua la iban a buscar a las balsas. Eloy iba con dos pozales que llevaba gracias a una rueda con un eje donde los colgaba. Acudía a la balsa de los Tres Castillos, donde actualmente se encuentra el centro social de los jubilados. En aquella balsa bebían las personas, pero también el ganado. Por el parque estaba la balsa Alta y por donde está la deshidratadora la balsa Nueva o del Tejar. Aún queda la balsa de la Cruz, carretera a Monegrillo, a unos pocos metros de Lanaja.
En la balsa del Tejar había un tejar donde hacían ladrillos, tochos, tejas… También estaba el cañicero, hacía cañizos y los tejía en los tejados. Eloy ha visto también hacer adobas en la balsa de los Tres Castillos.
La madera la conseguían de la sierra, la mayoría era madera de pino, aunque en las casas buenas se utilizaba maderos del Cinca que subían desde Fraga. La madera de sabina, que es más dura, se empleaba en los cabeceros y en los puentes.
La leña la hacía la propia gente a nivel particular. En la sierra se hacía la vida. Su padre quiso ir a la sierra antes de morir, por Valdecarro, por donde había estado de rebadán, Se quedó sorprendido, antes distinguían el camino por las rodadas del carro y todo a su alrededor estaba pelado por el paso del ganado. Ahora, la vegetación se come los caminos -Antes había mucho ganado, la sierra estaba llena de vida-.
Eloy, en su niñez, jugaba a los pitos o canicas, corría por las calles, iban a robar uva y alberjes al saso y subía por las canteras y las cuevas, -las cuevas se hicieron durante la guerra como refugios ante los bombardeos que sufrió la población-. Fue a la escuela hasta los 14 años, cuando la dejo para ir a picar a la obra hasta los 61, cuando se jubiló.
Se casó con Pilar Mari Pelegrín y tuvieron dos hijos, Aitor y Dani. Con 41 años sufrió un accidente, se cayó del andamio de un séptimo piso, en su caída se fue quedando liado entre unas silgas que detuvieron su caída a escaso medio metro del suelo. Eloy volvió a nacer.
Eloy tiene la afición de realizar manualidades, con madera, piedra o hierro, realiza maquetas, representaciones de fachadas de casas o detalles de diferentes construcciones. Es capaz de todo, utilizando diferentes materiales es capaz de realizar miniaturas, juguetes, cuadros e incluso sus marcos, elementos decorativos o ingeniosos muebles. Uno se queda corto porque la capacidad creativa de Eloy no tiene límites.
Con diez años, Eloy empezó a danzar en el dance de Lanaja, su hermano ya era danzante -Toda una vida danzando-. Incluso puede decir que junto a su mujer y sus dos hijos han sido pioneros en Aragón al danzar en familia –una familia completa en un dance-. Ha sido siempre danzante, hasta que en el 2016 falleció el antiguo mayoral Alfonso Nasarre “El Cartero”. Lo sucedieron los dos danzantes más mayores, Eloy y Ángel Condón, amigos de toda la vida y que actualmente comparten el papel de mayoral en el dance de Lanaja.
El dance de Lanaja se celebra para san Mateo, para el 21 de septiembre. Antiguamente se danzaba hasta tres días, un día se hacía ronda por casa de los mayores, el segundo con las mairalesas y el tercero para san Mateo.
Actualmente, el dance de Lanaja consta de las siguientes partes:
Pastorada.
Procesión, ofertorio en la iglesia y actuación en la plaza de la iglesia.
Mudanzas, de palos, espadas y el baile de cintas.
Dichos y motadas, primero se dedican chascarrillos a los propios danzantes del grupo y luego van los dichos generales al pueblo.
El degollau, se hace con espadas al ritmo de la gaita.y solo los hombres
Se termina el baile de las cintas.
La danza de cintas se entrelaza doblemente, del palo central y entre ellas, lo que exige bastante a los danzantes, de cruzarse entre ellos. Es una particularidad del dance de Lanaja, comenta Eloy. El baile se había perdido, pero se logró recuperar.
El dance de Lanaja se recuperó en 1943 y desde entonces se ha introducido la mujer, ahora son una mayoría en el grupo. Eloy lleva más de 50 años de danzante, junto a Ángel Condón, y ambos fueron condecorados en su cincuenta aniversario como danzantes.
Empezaron ensayando todas mediodiadas en placetica de la iglesia, sin dejar dormir la siesta a los vecinos. Eloy se acuerda del Currutaco, de Jerónimo Tabueña y su hijo Luis Tabueña. Alfonso Nasarre “El Cartero”, antiguos mayorales. Como gaitero actualmente está Macario Andreu, Alicia y Alba Escanero y antes también “El Carnicer” que tocaba el acordeón. Macario aprendió de los Lahiez. A su vez han incorporado en la música violín y melódicas.
Para el ofertorio forman una fila los danzantes rojos y otra fila los azules, delante del altar con la espada apoyada en el hombro. Paso a paso todos van pasando por el altar besando una reliquia al ritmo de melodía de gaita y violín y 4 o 5 melódicas. Es un momento muy emotivo para los danzantes. Además, Eloy es el encargado de hacer los palos para los danzantes y realiza el mantenimiento de las espadas.
Dani, Aitor, Eloy, Pilar Marí y Ángel.
Eloy y Ángel ejercen de mayorales, conduciendo el dance de Lanaja con gran ilusión. Tradición viva gracias a personas excepcionales que con todo su empeño realizan el arte del dance con sus vecinos, amigos y sobre todo familia.
La iglesia parroquial de El Salvador de Sariñena, denominación oficial, responde a un soberbio edificio neoclásico, de cierta sencillez y claridad, pero con gran expresividad, evocando el clasicismo con sus magnas columnas toscanas. No es un edificio sin más, posee un gran valor arquitectónico y una gran historia, cuyo conocimiento, sin ningún tipo de duda, es una aventura apasionante.
Sus origines resultan difíciles de profundizar y, por qué no, de aventurar. Inocencio Cadiñanos Bardeci cita asentarse en una mezquita y en los materiales de una vieja atalaya mora. Realmente Sariñena se remonta a tiempos inmemoriales, pero lo cierto es que la actual iglesia se asienta en el solar de una vieja colegiata, descrita medieval por Javier Martínez Molina, en su tesis doctoral Arquitectura religiosa de la época de la Ilustración en Aragón: estudio histórico-artístico de la arquitectura religiosa de Agustín Sanz Alós (1724-1801) (tesis doctoral), Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 2023, pp. 1399-1513. Tesis en la que describe la iglesia de Sariñena de dos naves, similar a la parroquia de Lanaja, más grande, pero que se hallaba en mal estado.
Pero lo cierto es que la antigua iglesia medieval de Sariñena se debió de asentar, como dice Javier Martínez «Aprovechando el solar, y quizá algún tipo de estructura, de una antigua mezquita y una atalaya islámica«, aspecto recogido en la memoria de solicitud de construcción de una nueva iglesia en 1790, pues la iglesia tenía «La desgracia de que para la casa del señor se aprovechó una mezquita y atalaya construida por los moros, habiéndose fabricado el templo en los tiempos primeros de la conquista, compuesto de dos naves desiguales sostenidas de dos pilastrones formidables que quitan la vista y ocupan una grande porción del santuario» (A.H.N., Consejos, legajo 22.820, n.º 1. Martínez Molina, Javier. Colegiata de San Salvador de Sariñena).
Remontándonos un poco antes de que Pedro I tomase Sariñena en 1101, antes de finalizar el siglo XI, en 1096, se cita una curiosa donación: La Almunia de la Reina “junto a Sariñena” con la torre que había allí y sus términos. Igualmente se recoge que el monasterio de Montearagón, tenía ciento cuatro iglesias bajo su jurisdicción, entre ellas La Almunia de la Reina “cerca de Sariñena” (Del Arco, Ricardo. El monasterio de Montearagón). Almunia originalmente designaba a un huerto o granja y por extensión a una finca campestre o casa de campo, no obstante, en Sariñena existen las partidas de Las Almunias, Almunias Altas y Almunias Bajas, dirección Castelflorite. Queda por precisar e investigar la denominada y desconocida «La Almunia de la Reina«.
El 5 de mayo de 1093, un documento del rey Sancho Ramírez recoge las donaciones que se han incorporado a la abadía de Montearagón, entre ellas figura la “Iglesia de Sariñena con sus mezquitas” (Mur Sangrá, Lorenzo. Montearagón desde su creación al ocaso). Todo apunta que Sariñena dependía del monasterio de Montearagón.
«El monasterio de Montearagón contaba con abad, cuatro canónigos dignidades (enfermero, limosnero, sacristán y chantre) y seis priores, uno de ellos con el título de Sariñena.»
Del Arco, Ricardo. El monasterio de Montearagón.
Apuntamos también la cita de un siglo después, cuando en 1206 Martín de Lérida da al monasterio y a su hijo P. de Vinera y a S. Salvador de Sariñena una viña en Albar, término de Sariñena (Del Arco, Ricardo. El monasterio de Montearagón).
No es hasta 1310 cuando aparece, propiamente citada, por primera vez la iglesia de Sariñena, en un documento de Ramón de Fontona, prior de la iglesia de San Salvador de Sariñena. Dicho documento da a treudo a Artal de Hunera, a Bartolomé de Cartaser y a Pedro Cebrián un huerto situado en el término de Reguano en Sariñena por el pago anual de 14 sueldos jaqueses. Se nombra tanto la avocación a San Salvador como a la figura de prior, título eclesiástico para un superior, pero por debajo de un abad, en este caso del abad de Montearagón. Sariñena debía de responder a un priorato, como veremos más adelante, a un territorio con jurisdicción propia del prior.
El 4 de abril de 1328, un nombramiento del rey aragonés Alfonso IV, pergamino de 138, cita la iglesia: “Reunidos los consejos de la villa y aldeas de Sariñena en la Iglesia de San Salvador, nombran a Marco de Sena, jurado de Sariñena, Domingo Lo Pico, vecino de Monsalva y jurado de la comunidad de aldeas de Sariñena, como procuradores especiales para que les representen en las próximas Cortes que se van a celebrar en la ciudad de Zaragoza, en la que se coronará a Alfonso IV” (Cancillería, pergaminos, Alfonso IV, carp.218, nº170/ Nombramiento).
En 1330 es citado prior de Sariñena Pedro Jiménez de Sarasa.
En 1364 se celebra un acuerdo con relación a las ventas del priorato de la iglesia de San Salvador de Sariñena entre Juan de Fortges, prior de la villa de Sariñena, y los racioneros, capellanes y siervos de dicha iglesia.
En 1385 Raimundo, abad del monasterio de Montearagón, comunica al vicario de la iglesia de San Salvador de Sariñena y a su lugarteniente que ha concedido a Guillermo Gastón y a su mujer Marta la licencia para construir en dicha iglesia una capilla bajo la advocación del beato Nicolás, confesor, que estará situada entre la capilla de San Laurencio y la puerta de Santa María, dotándola con 1.300 sueldos jaqueses anuales para pagar al capellán, otros 14 sueldos jaqueses anuales para gastos diversos y 1.100 sueldos jaqueses más para su ornamentación.
El 2 de noviembre de 1390, Juan de la Raga, prior de Sariñena, administrador y vicario General del monasterio de Montearagón y todo el cabildo, donan a treudo perpetuo a Martín de Ipiés, vecino de dicho lugar, un palacio con su heredad que tiene la casa de San Andrés de Fanlo en Ipiés mas una viña, debiendo pagar para San Miguel de septiembre dos cahíces de trigo y uno de ordio, medida de Jaca, dando la cuarta parte a Sancha López de Bananguás o a sus hermanos. (Signatura: F/055. Fondo de pergaminos del Archivo de San Pedro el Viejo de Huesca. Lectura, estudio y regesta de María Dolores Barrios Martínez (2013)).
En 1400, el monasterio (Montearagón) da a treudo a Eximino Loarre, clérigo racionero de la iglesia de San Salvador de Sariñena, el molino del Rey, sito en el lugar llamado Huerto de Suso en el término de Sariñena, molino antes estaba atreudado a Ramón de Castro, el cual no pagaba el treudo (1390-07-12). El racionero era el prebendado que tenía ración en una iglesia catedral o colegial.
En 1402 Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a [—] de Lomperuello, clérigo y racionero de la iglesia de San Salvador de Sariñena, un bancal de tierra blanca llamado el Bimaral por 5 sueldos jaqueses anuales.
El cinco de enero de 1413, Martín Deza, como procurador de su madre y hermanos, vende a don Juan de la Raga, prior de Sariñena y administrador de la prepositura de Montearagón, dos palacios y una torre con su señoría y la cuarta parte del treudo de tres palacios con su señoría en Ipiés por 2000 sueldos jaqueses (Signatura: F/065 . Fondo de pergaminos del Archivo de San Pedro el Viejo de Huesca. Lectura, estudio y regesta de María Dolores Barrios Martínez (2013)).
En 1416 se da la colación de una porción vitalicia en la iglesia de San Salvador de Sariñena a favor de Pedro Bonet de Guderizdel hecha por el cardenal Juan, administrador perpetuo del monasterio,
En el mismo año, se produce la colación de una porción vitalicia en la iglesia de San Salvador de Sariñena a favor de Pedro Bonet de Guderizdel hecha por el cardenal Juan, administrador perpetuo del monasterio. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (Huesca, España).
En 1423 Juan de la Raga, prior de la iglesia de San Salvador de Sariñena, da a treudo a Martín de Calvera y a su mujer María Jaima un huerto sito en el término de Sariñena por el pago de 8 sueldos jaqueses durante los cuatro primeros años y a partir de entonces por 12 sueldos jaqueses anuales.
En 1423 el canónigo y Prior de Sariñena Juan de Larraga dona varias heredades a Montearagón, siendo abad de este Sancho de Murillo. Sello de García Martínez Prior de Sariñena y canónigo Montearagonense (Revista Hidalguía número 253. Año 1995). También lo recoge Ricardo Del Arco de la siguiente manera: “Juan de Larraga, canónigo de Montearagón y prior de Sariñena, da a los canónigos del cenobio varias heredades en la villa de Montearagón, en Huesca y en Quicena, con la carga de celebrarle anualmente un aniversario en el mes de octubre. Año 1423.”
En 1454, una bula (Documento Pontificio) de Pablo III suprime el priorato de Sariñena “que se valuó en 500 ducados de oro (Archivo Histórico Nacional. Ciprés Sisín, Antonio. El castillo de Montearagón). Esto dejó la presentación de las raciones al prior y Capítulo de Sariñena y la institución al abad de Montearagón” (Del Arco, Ricardo. El monasterio de Montearagón).
En 1522 se realiza el Testamento de Francisco Gómez, clérigo racionero de la iglesia de San Salvador de la villa de Sariñena, otorgado ante Nadal de Farlet, notario real y apostólico, vecino de Sariñena. (– 1522-02-21. Sariñena ES/AHPZ – C_PERGAMINOS/000007/000009).
En 1525, el rejero y relojero Pedro Tecedor, fabrica las rejas de la capilla de San Antolín en Sariñena
En 1630 la iglesia de Sariñena es nombrada Iglesia colegial o colegiata, de acuerdo a la propia definición de la Real Academia de la lengua Española responde a la iglesia que, no siendo sede propia del arzobispo u obispo, se compone de abad y canónigos seculares, y en ella se celebran los oficios divinos como en las catedrales. De alguna manera, parece ser un tipo de templo que sin ser catedral poseía un cabildo.
«A raíz de dicha categoría colegial, el capítulo gozaba del privilegio de que el rey le comunicara los sucesos felices de la Monarquía y le encargara preces y oraciones en los casos en que las pide a las catedrales y colegiales del reyno, y además debía celebrar los divinos oficios con toda la solemnidad y magestad que corresponde al decoro de una colegial y a las preheminencias que disfruta, asistiendo y desempeñando todas las horas canónicas el prior y racioneros» (A.H.N., Consejos, legajo 22.820, n.º 1.Martínez Molina, Javier. Arquitectura religiosa de la época de la Ilustración en Aragón: estudio histórico-artístico de la arquitectura religiosa de Agustín Sanz Alós 1724-1801)
En 1689, en los pleitos civiles antiguos del archivo histórico provincial de Zaragoza, aparece la “Ejecución a instancia del Licenciado Jaime Ferraz, como capellán de una de las capellanías fundadas en la iglesia colegial de San Salvador de la villa de Sariñena por los ejecutores de Domingo Varón y Costa, y de Alberto Vitales, infanzón domiciliado en dicha villa, como tutor de Juan Vitales, menor, y capellán de la otra capellanía contra los jurados, concejo y vecinos de la villa de Pertusa y lugares de Laluenga, Perdiguera y la Cuadrada, por impago de las pensiones de un censo” (ES/AHPZ – J/000763/0008).
En 1737, en el archivo provincial de Zaragoza se encuentra un documento que trata sobre «Firma a instancia del capítulo eclesiástico de la iglesia colegial del Salvador, de la villa de Sariñena, contra el venerable obispo de la ciudad de Huesca, sobre derecho de décima»(ES/AHPZ – J/014769/000002 -, sección Pleitos civiles modernos, por la Real Audiencia de Aragón).
En documentación en torno a 1790 de Juan Comenge, con la villa de Sariñena, se refiere al cabildo eclesiástico de su Colegial, igualmente al prior de la parroquia y el cabildo, además de citar el convento Nuestra Señora del Carmen de monjas carmelitas (Fuero alfonsino y fuero de población de Sierra Morena en los proyectos de colonización de la corona de Aragón en la segunda mitad del siglo XVIII. Enrique Giménez López).
Una pequeña descripción la aporta Pedro Bleca y Paul en su Descripción Topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido de 1792 «iglesia colegial, antiquísima, es de dos naves, que las dividen una columna y dos arcos grandes, y se cree fue, la una, sinagoga, y la otra, iglesia de cristianos. Su advocación es la Transfiguración del Señor, y el clero se compone de un cabildo de prior, vicario y trece racioneros patrimoniales, que se presentan a hijos naturales de la villa con el orden de primer misacantano por bula de Paulo In, en Roma, año 1543, y la renta de cada uno, que consiste en los diezmos de la villa y sus aldeas, que son Alberuela de Tubo, Capdesaso, Lastanosa, Pallaruelo, Castejón de Monegros y Valfarta, que dividen con el reverendo obispo de Huesca y rector de esta última, asciende a 4000 reales de vellón, teniendo a más el prior presidente del cabildo 500 reales de vellón. A más de las dichas hay cuatro raciones naturales para segundo vicario, organista, maestro de gramática, cantor y predicador, con algunas capellanías colativas y laicales, que se han reducido según el último plan del obispo, por ser tenues sus rentas. El cabildo usa sus armas, y en ellas ballesta, cordero, dos llaves y cuatro barras de Aragón.«
Para Javier Martínez Molina las dos naves de sillería correspondían a dos fases distintas pero próximas en el tiempo «Dadas sus similitudes formales, que resultan desiguales en altura, anchura y profundidad. Dichas naves, que se cubren por sendas bóvedas de cañón apuntado reforzadas por arcos fajones de sección cuadrangular, quedan unidas entre sí mediante un enorme arco de comunicación ligeramente apuntado».
Volvemos a aquella colegiata que a finales del siglo XVIII, en 1787, no se hallaba en buen estado: “Estrecha, poco ventilada, en sitio hondo y con fea figura. Estaba integrada por dos naves «de aspecto ridículo». La torre se hallaba en ruinas, los retablos podridos y las bóvedas agrietadas. No era posible ensancharla por lo que debía ser reconstruida de nuevo«. Javier Martínez la define adosada a la vieja iglesia «Obra de sillería cuadrada adosada a la iglesia cuya cronología y aspecto es difícil de precisar. Los tres lienzos murales exentos de su primer cuerpo se arruinaron de forma alarmante el 18 de diciembre de 1787, lo que impulsó al Ayuntamiento de Sariñena a abrir un expediente en el Consejo de Castilla para obtener licencia para su reedificación».
«A finales del siglo XVIII, la iglesia tenía: una figura ridícula y su deformidad y monstruosa arquitectura no tiene enmienda» .
Martínez Molina, Javier.
De acuerdo con la memoria, recogida en su tesis por Javier Martínez, la iglesia resultaba pequeña «la pequeñez de su recinto no admite la tercera parte de los vecinos, viéndose las dos pribadas de asistir a las funciones solemnes y de maior deboción, y los concurrentes expuestos con las angustias de su estrechez, resultando todas las irreverencias que son consiguientes en un concurso oprimido y continuamente agitado por la incomodidad«. A sus escasas dimensiones, la vieja iglesia presentaba problemas «higiénico-sanitarias«, tal y como apunta Javier Martínez, pues se encontraba «su pavimiento interior» a «nueve palmos» (1,74 m) por debajo del nivel de la calle «nueve palmos [1’74 m] inferior al que la circuie, de modo que para entrar en ella se bajan nueve gradones, por cuio motivo y ser mucha estrechez y pequeñez, carece de la devida ventilación, se llena de corrupción y se percive un fetor tan extraordinario, especialmente por las mañanas al abrir las puertas, que hace insufrible la asistencia a los divinos oficios».
Sobre el altar, la misma memoria, relata «Todos sus altares son unas tablas pintadas y ya desenquadernadas, habiéndolos trahído su antigüedad al estado de unos déviles despojos del tiempo, que, en lugar de infundir la devoción, causan risa y desprecio» (A.H.N., Consejos, legajo 22.820, n.º 1. Martínez Molina, Javier. Arquitectura religiosa de la época de la Ilustración en Aragón: estudio histórico-artístico de la arquitectura religiosa de Agustín Sanz Alós 1724-1801).
Sobre 1789, se encarga a Manuel Inchauste un proyecto de reforma: «que elaborara el diseño y las condiciones para su reparo y reedificación parcial, obras cuyo coste tasó en la importante cantidad de 5.014 libras, 15 sueldos y 12 dineros jaqueses (94.393 reales y 12 maravedís de vellón)» (Martínez molina, Javier). El proyecto, finalmente es rechazado por la Academia de San Fernando. Los planos los realiza en 1789, curiosamente, tal y como señala José Ignacio Calvo Ruata, el año en que el pintor y moje Cartujo Fray Manuel Bayeu pasa unos días en Sariñena: «La estancia de fray Manuel Bayeu en Sariñena durante «24 días» a la que se refiere en una carta del 18 de agosto de 1789 podría deberse a alguna actividad profesional. Curiosamente los primeros planos de la nueva iglesia parroquial que se pensaba levantar en dicha localidad fueron hechos en ese mismo año 1789 por el arquitecto Manuel Inchauste. El proyecto quedó, no obstante, desestimado por la Academia de San Fernando, encargándose otro plan a Agustín Sanz» (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).
En 1790 se derrumba la torre de la iglesia ante su amenaza de ruina por orden del Consejo de Castilla «se estuviera demoliendo la torre campanil para evitar las desgracias de la pronta ruina que amenazaba» (A.R.A.B.A.S.F., Sign. 2-34-1, Comisión de Arquitectura. Informes. Torres de iglesias y de relojes, campanarios y espadañas. Carpetilla de la Torre de Sariñena, 1789 (Carta de 4-IV-1789)). Esto lleva al concejo sariñenense a solicitar la construcción de una iglesia de nueva planta que sustituyese la medieval, “tanto las autoridades locales como los clérigos, apunta Inocencio Cadiñanos Bardeci, solicitaron licencia para levantar una nueva colegiata en la que cupieran los numerosos vecinos del pueblo. Para esto había que aplicar diezmos, primicias y ciertos propios del pueblo. Los vecinos prometieron aportar los materiales y trabajar los días festivos.
S. Antonino M. Advocado y Patrón de la Real Villa de Sariñena, se hizo a devoción de los hijos de aquella IU.re Villa año de 1777.
En la imagen, correspondiente a un grabado de Fray Manuel Bayeu, se observa, en su lado izquierdo, la imagen de una iglesia con su torrea priori de una torre aragonesa mudéjar, descrita por Javier Martínez “Con el añadido de un campanario posterior de hacia el siglo XVII” que puede ser la antigua torre de Sariñena.
Concretamente, apunta Javier Martínez, es en mayo de 1790 cuando el capítulo eclesiástico y el Síndico Procurador de Sariñena, Antonio Pérez, remiten un recurso al Consejo de Castilla solicitando la construcción de una nueva colegiata «En la que se pudiesen celebrar los divinos oficios con la magestad que corresponde y asistir los fieles con decencia y comodidad, y que fuera capaz para el concurso de su población y […] decente y proporcionada al decoro y esplendor de una colegial, de la Casa del Señor y de un pueblo de las calidades de la villa de Sariñena» (Martínez Molina, Javier. Arquitectura religiosa de la época de la Ilustración en Aragón: estudio histórico-artístico de la arquitectura religiosa de Agustín Sanz Alós 1724-1801).
En 1792, el prestigioso arquitecto zaragozano Agustín Sanz, discípulo de Julián Yarza Ceballos y Ventura Rodríguez, recoge la empresa y traza los planos del nuevo edificio de la futura colegiata de Sariñena. Casualmente, el proyecto también es rechazado por la Academia de San Fernando.
Pedro Bleca y Paul en el momento de realizar su «Descripción Topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido» recoge como en 1792 en Sariñena «Actualmente se está haciendo de nueva planta la iglesia colegiata por orden del Supremo Consejo, que ha mandado destinar a este objeto el sobrante de Proprios de la villa, contribuyendo también los partícipes de los diezmos, y será uno de los mejores templos de la diócesis».
Mientras, Agustín Sanz se enfrenta de forma directa a la Comisión de la Academia señalando como las rectificaciones que ha recibido de Sariñena carecen, en su opinión, de sentido. Así, en 1793 somete de nuevo el proyecto rectificado a la comisión de Arquitectura y es definitivamente aprobado. Los planos muestran un ancho templo de tres naves notablemente simétrico tanto en sentido longitudinal como transversal, con un breve crucero en el centro rematado en cúpula con linterna. La torre, queda adosada al presbiterio. Mientras, el retablo mayor es de claras líneas y gustos neoclásicos. Finalmente, el proyecto es aprobado con algunas modificaciones por la academia de San Fernando.
El Consejo da orden de inicio de las obras en 1795 y los trabajos se llevan a cabo bajo la dirección de Vicente Gracián, uno de los arquitectos de los más acreditados de Zaragoza. Primeramente, la vieja colegiata fue completamente demolida. En sus aleñados, persisten los arcos del viejo Casino de Sariñena, góticos o similitud gótica y que probablemente respondieron a dependencias anexas a la vieja colegiata y que tal vez podamos aventurar que fuesen las bodegas También aparece una ventana gótica o de apariencia gótica abierta hacia la pared de la actual iglesia con restos de un hipotético ábside de una posible primitiva iglesia y varios accesos a túneles de ignorado recorrido. Hay incluso quién señala que un originario convento de San Francisco se ubicó en dicho lugar.
Los cimientos se tuvieron que ahondar más de lo previsto y en 1800, para abaratar costes, la cara piedra es sustituida por ladrillo, pues la sillería estaba resultando demasiado costosa y la piedra de las canteras cercanas resultaba de mala calidad
Por ello, en 1801 Agustín Sanz se queja de la mala calidad de los materiales y la malversación de caudales. La obra es suspendida y ese mismo año muere Agustín Sanz. En 1808 se producen las mismas quejas y en 1808 la guerra de la Independencia (1808 -1814) acaba paralizando las obras.
La obra se reanuda en 1818 y se hace cargo el arquitecto Antonio Vicente. En 1829 se decía estar ya muy adelantada: “parece ser suntuosa y de mui buen gusto” y mientras duran las obras, como parroquia se hace servir la iglesia conventual de San Francisco. En esta línea se manifiesta Pascual Madoz 1845-1850 en su descripción histórico geográfica de la Villa de Sariñena: Para igl. parr. se ha habilitada la del extinguido conv. de San Francisco bajo el título de San Salvador. A esto añade: “es independiente, perteneciendo el curato á la clase de vicariato, y lo presenta la colegiata en el racionero más moderno, quе es á quien le corresponde por derecho. Su comunidad eclesiástica secular es de la clase colegial, componiéndose de 15 individuos, á saber: 11 racioneros presbíteros, otro presbítero beneficiado y 2 de menores. Hay además un conv. de monjas de la clase de priorato; un cementerio cutre N. y E. de la población en; paraje ventilado”.
Una obra que fue compleja, sobre todo por la falta de recursos, al igual que la reconstrucción del puente sobre el Alcanadre, pues así lo recogía José Torner en 1833 en el Diccionario Geográfico Universal: «En 50 años no ha podido concluir su iglesia colegial, principada a últimos del siglo pasado, bajo las trazas del arquitecto D. Agustín Sanz, ni en 6 poner una sola piedra en el hermoso puente de cantería que les destruyo el río, por no haber atendido a reparar el cimiento de una de sus pilastras. Este puente que estaba a ¼ de hora de Sariñena sobre el río Alcanadre, es de necesidad absoluta no solo para la villa, sino para todo el país.» (Torner, José (1833), Diccionario geográfico universal, t. 8, Barcelona).
En la primera mitad del siglo XIX se finalizan las obras y se produce la ceremonia de consagración de la colegiata secular de San Salvador de Sariñena. El Diccionario de Historia Eclesiástica de España apunta como a inicios del siglo XIX, Sariñena es una de las dieciocho colegiatas existentes en Aragón (Eran El Grado, Puebla de Castro, Aínsa y Boltaña en la diócesis de Barbastro; San Pedro el Viejo, Alquézar y Sariñena en la diócesis de Huesca y en esta provincia también Monzón, Albelda, Tamarite y Roda que pertenecían a la diócesis de Lérida). Sin embargo, en aquel primer tercio del siglo XIX la disminución de rentas que recibían las colegiatas las disminuye significativamente hasta nueve y entre ellas la de Sariñena. Javier Martínez Molina señala que el rango de colegiata lo perdió el templo a raíz del célebre Concordato de 1851 entre España y la Santa Sede, que supuso la reducción de la mayoría de colegiatas a simples parroquiales.
En ese primer tercio del siglo XIX las rentas que recibían las colegiatas se habían reducido enormemente en muchas de ellas. Canga Arguelles publicó 9 los avalúos de la Cámara de Castilla y ya omite los cabildos colegiales que en 1802 no llegaban a cubrir los puestos que quedaban sin proveer. En Aragón solo quedaban verdaderamente activos 9 cabildos colegiales: Sariñena, Roda, Monzón, Tamarite y Albelda en Huesca; Santa María la Mayor y Santo Sepulcro de Calatayud en la diócesis de Tarazona y Daroca y Alcañiz en la de Zaragoza.
Ricardo Del Arco fotografío en 1920 dos cálices en la iglesia de Sariñena (Cálices. Ricardo del Arco y Garay. Sariñena. Monegros – 1920. ES/FDPH – ARCO/1017). Son citados al describir a Juan de Quintana, abad de Montearagón entre los años de 1532- 1534: “del que por cierto hemos visto un hermoso cáliz de plata sobre dorada de estilo plateresco, con sus armas, en la parroquia de Sariñena. (ES/FDPH – ARCO/1017. Del Arco, Ricardo. El monasterio de Montearagón).
Ricardo del Arco los describe “La pieza que correspondería a la parte baja de un cáliz, presenta perfil lobulado con ocho cartuchos elevados decorados en su campo interior con guirnaldas y decoración vegetal «a candelieri» repujada y cincelada. Tipología muy similar a otras piezas conservadas de este periodo y en concreto a un cáliz de la iglesia parroquial de Loarre, que se completa con un nudo esférico achatado y copa lisa acampanada con crestería gótica”. En el almacén del Museo Diocesano de Huesca se conserva una basa de cáliz de plata sobredorada de estilo plateresco que presenta un pequeño escudete con inscripción que los identifica como donación del abad Juan Quintana. Del Arco vio y describió este cáliz completo en la iglesia parroquial de Sariñena, desde donde tras la Guerra Civil y la destrucción de parte del patrimonio de dicha iglesia pasó a los almacenes del Obispado de Huesca y de allí al Museo Diocesano. (Mur Sangrá, Lorenzo. Montearagón desde su creación al ocaso).
Iglesia parroquial. Cálices. Ricardo del Arco y Garay. Sariñena. Monegros – 1920 ES/FDPH – ARCO/1017.
«Ha sido nombrado beneficiado ecónomo de la colegiata de Sariñena, D. Delfín Soldevilla.«
El Resumen (Madrid), 14 de febrero de 1887.
La colegiata o iglesia colegial de Sariñena, de acuerdo con la documentación consultada, contó con la dignidad rectora de un Prior. Igualmente, repasando documentación antigua encontramos la advocación a San Salvador. Sin embargo, también encontramos que la plaza se denomina plaza del Salvador o que la actual iglesia es nombrada como parroquia de El Salvador o del Salvador. Javier Martínez Molina, autor del documental “Agustín Sanz, el arquitecto fiel” comenta que la plaza debería llamarse también de San Salvador, aunque también se puede decir El Salvador. Las demás variantes, tales como Plaza de El Salvador, del Salvador o Del Salvador Jesucristo, no proceden. Actualmente, la denominación oficial es “Parroquia El Salvador” mientras que la plaza consta como “Plaza Del Salvador”. Como curiosidad, durante la guerra de 1936 la plaza tomó el nombre de Fransico Ascaso.
Parte de sus archivos se destruyeron durante la guerra, al igual que el antiguo retablo, imágenes, figuras o la sillería del coro y otras pertenencias de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes (La guerra civil en Sariñena). Sacaron de las dos iglesias y capillas privadas sariñenenses las imágenes y ornamentos a la calle y en carros fueron llevadas a la orilla del río Alcanadre donde les prendieron fuego. José Zamorano Cabellud, en su declaración, señala: «Después de haber sacado las imágenes y ornamentos sagrados a la calle ordenaron a los vecinos que con carro las llevasen al puente del río Alcanadre y en la orilla de dicho río les prendieron fuego y seguidamente se incautaron de los negocios del pueblo.» Los hechos los podemos enmarcar el 24 de julio de 1936 según el relato, mencionado anteriormente, de Manuel Brosed Brosed (Víctor Pardo Lancina y Raúl Mateo Otal. Todos los nombres).
La cabeza de la talla de la Virgen de las Fuentes se salvó de la quema gracias a la Pomara, vecina de Sariñena que arriesgó su vida para conservarla (La talla de la Virgen de las Fuentes).
Una vez saqueada, se estableció unGarajeyTaller de reparación de vehículos y automóviles,Taller casa Ford. En su puerta principal existió un letrero colosal con la inscripción: UHP (Unión de Hermanos Proletarios). Tras la toma de Sariñena, por las fuerzas nacionales, el redactor Flecha relató «Hay restos de vehículos, grasas, herramientas. Sobre la fachada un gran parapeto de sacos terreros donde se escondían armas antiaéreas».
Efectivamente, en la torre de la iglesia se instaló un puesto de vigilancia, con armas antiaéreas y una alarma para avisar a la población ante los ataques aéreos. La señal de alarma se instala el 16 de julio de 1937: “Se acuerda publicar un bando avisando al vecindario la señal de alarma caso de un posible ataque aéreo contra esta población civil cuyo puesto de guardia se instalaba en la torre de la iglesia. También, a través de las actas municipales sabemos que el puesto debió de ser muy precario, quedando así recogido en el acta del Consejo Municipal de Sariñena del 4 de octubre de 1937. Da cuenta (presidencia) de que la vigilancia de la torre le es muy difícil prestar los servicios sino se instala una especie de cuarto que permita hacer la guardia evitando en lo posible el frío”
El de 1 diciembre 1937 se acuerda la venta de las campanas: “Se da lectura a un escrito de la Junta de Defensa Pasiva sobre la venta de las campanas por su cuenta para atender a las diferentes necesidades urgentes que tiene encomendadas a lo que el camarada Aznar propone que dicha venta sea por cuenta del Consejo y se facilite a la Junta de Defensa lo que se crea por conveniente en ayuda para los refugios una vez se cobre su importe y el resto repartirlo en los pobres de la localidad, siendo aprobada esta proposición”. Actas del Consejo de Sariñena.
Estando en la iglesia, llegó un hombre preguntando si tenían “matafuegos”, antiguos extintores: «En tanto que si tenemos, que si no tenemos, explotó el polvorín. Me contó muchas veces como había pedazos de carne pegados hasta en las paredes de las casas donde está ahora el portillo. Detrás del altar, contaba que se bajaba por una escalera a la cripta de la iglesia, que no llegaron a verla, ya que las linternas eran muy pobres de luz. Allí se oían ruidos, golpes y trajinar que siempre relaciono con la actividad del polvorín. La casualidad hizo que una hija suya se casase con un aragonés que trabajaba en Barcelona y volviera a tener relación con Sariñena.»Testimonio de Francisco Martínez recogido por su nieto Javier López Martínez.
En 1949 se presupuestaron los arreglos dela Iglesia Parroquial El Salvadory construcción de la Casa Rectoral. Regiones devastadas aborda el arreglo y reforma de la iglesia parroquial del Salvador de Sariñena, así lo denomina el expediente de reformas de Regiones Devastadas elaborado en 1954. Las obras tardan cinco años y contaron con un gasto de cerca de dos millones de pesetas «Totalmente reconstruida y restaurada», añadiendo una segunda torre que da más luz al interior del templo. Se puso una torre tras la guerra. El retablo fue realizado por los hermanos Albareda. Se construye se cierra el pórtico y se recrece el muro de los pies. La consagración e inauguración de la iglesia se llevó a término el sábado 18 y domingo 19 de abril de 1959 respectivamente. En 1964 son colocadas tres campanas, quitadas durante la contienda, y en 1969 se instala el órgano.
El retablo fue sustituido por ocho retablos realizados por los hermanos Albareda, como hemos comentado anteriormente: “Son piezas que imitan los estilos gótico, renacentista y barroco, destacando por su riqueza iconográfica y material el Retablo Mayor, un bello trabajo neogótico formado por predela, tres cuerpos de tres calles y guardapolvo, a la manera de los retablos afiligranados del siglo XV. Una talla de bulto redondo de Cristo Salvador preside la mazonería; a su alrededor, diez pinturas con escenas evangélicas”.
Como curiosidad, Eduardo Lagunilla en la Oficina de Proyectos de Zaragoza en abril de 1943 plan de ordenación interior pretendió unir las plazas. La iglesia de Sariñena había formado parte del conjunto urbano de Sariñena, con su pórtico abierto, con enormes verjas de hierro y una plaza y calle de mercado de edificaciones con porches abiertos a la plaza y la calle.
En el 2001 se realiza el proyecto de restauración cubierta: proyecto, expediente administrativo de la Iglesia parroquial de San Salvador y en el 2014 se remodela la cubierta y realizan actuaciones complementarias para evitar la filtración de aguas. El proyecto es de Joaquín Naval Más (Proyecto básico y de ejecución de la restauración y conservación de la Iglesia Parroquial del Salvador de Sariñena. Intervención de urgencia en cubierta (1ª fase): proyecto y expediente administrativo. Sariñena. Iglesia del Salvador 2012-2015).
Con la colegiata de San Salvador de Sariñena, Agustín Sanz abrazó, en su madurez, la nueva estética neoclásica, de la que fue uno de sus principales difusores en Aragón, siendo considerado el mejor arquitecto aragonés de la ilustración. En esta fase acometió proyectos tan relevantes como la Colegiata de Sariñena o el Cuartel de Convalecientes de Zaragoza. Actualmente la iglesia parroquial de Sariñena, ex colegiata, responde a un extraordinario templo neoclásico, a pesar de su inconclusa fachada.
De acuerdo con Javier Martínez, empleó un lenguaje inequívocamente neoclásico, hasta tal punto que su fachada principal, que fue parcialmente construida, se convirtió, con sus monumentales pórticos laterales de columnas toscanas exentas, en una de las más avanzadas de la arquitectura religiosa española de su tiempo, pudiéndose contemplar en ella la génesis del neoclasicismo aragonés en el ámbito de la arquitectura religiosa.
“Su llamativa e imponente fachada sorprende por portada adintelada precedida por un pórtico tetrástilo de orden dórico gigante, considerado por diferentes autores de una gran potencia visual y difícil de encontrar en la arquitectura española, a pesar de quedar cortado a la altura del entablamento y encontrarse cerrado mediante muros en la actualidad. La planta es longitudinal en forma de cruz, con 3 naves divididas en 3 tramos. La cruz se difumina relativamente en planta al haber sendas sacristías, de igual tamaño que los tramos de la nave, a cada lado de la cabecera, y un pórtico, a los pies, que ocupa todo el largo de la fachada. La nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetos, lo mismo que los lados del crucero, ocupando el centro del mismo una gran cúpula con linterna sobre pechinas. Los tramos de las naves laterales, a modo de capillas, se cierran con cúpulas sobre pechinas. Las tres naves están separadas por grandes pilares achaflanados a los que se adosan pilastras de orden compuesto, jónico con guirnaldas, típico de la arquitectura clasicista aragonesa del siglo XVIII. Sobre ellas discurre un entablamento de gran desarrollo, pero de escasa molturación. Los vanos son en arco rebajado con vidrieras modernas, en las capillas del primer tramo, y ventanas en los lados del crucero. Éstos y los elementos estructurales constituyen la única decoración del interior.”
Descripción del SIPCA Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés.
El orden toscano (en lengua latina, Ordo Etruscus, Ordo Tuscanus u Ordo Tuscanicus; en idioma griego, Τοσκανικός ρυθμός) no pertenece al grupo de los órdenes arquitectónicos griegos (dórico, jónico y corintio), sino que es la aportación etrusca a los órdenes clásicos. Deriva del dórico, del que es una simplificación, y fue utilizado en Etruria , Italia, en época anterior a la conquista de Grecia. Posteriormente fue adoptada y difundida por los romanos. Con el paso del tiempo, dado que los arquitectos renacentistas conocían mucho mejor el arte romano que el griego, el orden toscano también fue muy habitual desde el siglo XV (mucho más que el orden dórico que, prácticamente era desconocido y no fue recuperado hasta el Neoclasicismo).
Mi agradecimiento a Javier Martínez Molina por su ayuda en la elaboración de este reportaje, esperando que sus tesis nos descubra la gran obra de la iglesia colegial de San Salvador, poco valorada, por el desconocimiento, pero que espero, al menos un poco, ayude a dar luz este humilde artículo.
Con raíces monegrinas, el etnógrafo, investigador y documentalista altoaragonés Eugenio Monesma Moliner siempre ha querido y valorado esta tierra. Ha pisado el polvo monegrino, aventurándose a descubrir e inventariar los secretos del territorio, sus piedras de areniscas, construcciones tradicionales y sus gentes, costumbres y oficios, el saber popular y recorrer sus paisajes. Para Eugenio, Los Monegros posee un valor excepcional, pero ha de ser su propia gente quien reconozca y ponga en valor a Los Monegros.
Eugenio Monesma Moliner en el paraje de Jubierre.
Gregoria Pallares Cor, abuela materna de Eugenio, era natural de Castejón de Monegros. De joven marchó a servir a una casa de Sariñena, lugar donde conoció a su abuelo Pedro Moliner, natural del mismo municipio de Sariñena. Le decían el Trenzaderas, a modo de apodo, y le llamaban así por las trenzas de los pantalones que siempre llevaba sueltas. Se casaron, pero los cinco primeros hijos murieron. Al sexto, Benito, lo pasaron por la acequia la noche de san Juan y se marcharon de Sariñena, nunca más volvieron – ¡Consiguieron engañar a la maldición! -.
Eugenio nace en Huesca, donde ha desarrollado su vida. Con 18 años se fue a Ibirque, al lado de Nocito, con un pastor, para aprender la vida de pastor. Para Eugenio, la etnografía y antropología ha sido algo vocacional, afición y profesión que ha compartido con su primo Manuel Benito y Ángel Gari, del Instituto Aragonés de Antropología.
Pronto comienza a grabar artesanos y documentar oficios. Eugenio ya se había iniciado en la realización con cortos en super 8, películas de corte pacifista y cortos de animación. “Jaque de Reyes” fue uno de sus cortos, sobre las guerras y su maquinaría, cómo se organizan, quienes combaten, quienes pierden, quienes ganan y quiénes se benefician. También realizó “Soldados de papel”.
En 1990 crea la productora Pyrene P.V y en 1983 pasa a vivir de la realización. Aquel año realiza Navateros y su carrera le ha llevado a realizar más de 3.200 documentales, publicaciones, programas de televisión y recibir numerosos reconocimientos, distinciones y premios.
Desde sus inicios se ha aventurado por Los Monegros. Entonces, Los Monegros no se habían estudiado, prácticamente no se había estudiado nada. Con su primo Manuel Benito bajaban a Los Monegros, iban a ver a Macario de Lanaja y descubrían los secretos monegrinos. Manolo comenzó a investigar los dances y Eugenio los oficios. Pero iban por todas partes, igual subían a la montaña que recorrían el llano.
Eugenio Monesma Moliner ha realizado numerosos trabajos etnográficos y antropológicos, especialmente como productor audiovisual. Con su mirada al mundo rural, en Los Monegros ha documentado todos los dances. Los dances los grabó íntegramente con Manuel Benito, además de realizar un documental genérico sobre los dances de Los Monegros. El dance de Los Monegros se ha conservado muy bien, igual que los de la zona de la ribera alta y baja del Ebro, apunta Eugenio – El dance es la fiesta más importante en Los Monegros -. El diablo de Castejón era su pariente, Serrate, cuando lo grabó. El dance de Castejón de Monegros lo ha grabado tres veces, la primera vez en super 8 en el año 85 u 86 y en video otras dos veces.
Igualmente, ha grabado el yeso de La Almolda y sus hornos de yeso, además los de Lanaja y Leciñena. La cera y la casa de la cera en Castejón de Monegros, el esparto en Lalueza y Poleñino, el jabón de palo en Leciñena, las plantas medicinales por la sierra de Lanaja o el nivelador de Lalueza Valentín Baseca. La botería Mairal en Sariñena y la siega y trilla con la asociación Añoranza, los grabados de pastores por Usón o el tambor de Robres, una caseta de piedra seca.
Eugenio Monesma Moliner en la Bodegueta, entre Sariñena y Castelflorite.
También ha capturado el juego de las olletas de Huerto o las corridas de rosca de Grañén, en la festividad de santa Águeda, la romería de palos de Huerto, la vieja remolona en Alcubierre o la festividad de San Sebastián en Castejón de Monegros cuando tiran las naranjas a san Sebastián y sacan la cabra.
-Buscando secretos de las piedras por Castejón de Monegros, José Puey me llevó hasta «El arenal», un lugar con un tipo de piedra frágil con grano muy fino que utilizaban las mujeres para fregar los útiles de la cocina y para sacar brillo a los hierros. –
En su momento, trató de documentar al tonelero de Sariñena, pero no pudo ser. Ha estudiado los pozos de hielo, recrearon el oficio de los pozos de hielo en Uncastillo. También a inventariado las cías, para almacenar grano, hay 6 o 7 muy interesantes por monte Tubo, se almacenaba trigo. Con el esparto descubre el tarantismo y el baile de la tarantela, también estaba la picadura del alacrán y la solución de freírlo en aceite y con ese aceite aplicarlo untado en la picadura –Hasta los años 60 se ha mantenido la tradición oral-.
Mención especial merecen las cuevas rituales de Los Monegros, las mal llamadas cuevas de la fertilidad o fecundantes. Aunque es verdad que, desde un principio, se relacionaron con la fertilidad, por su similitud en forma a un útero materno. Desde hace dos años, investigaciones recientes junto a Aurelio Bail han encontrado diferentes cerámicas, llegando a la conclusión que las cuevas respondían a enterramientos, claramente era cerámica de enterramientos anterior a la romanización: -En Huesca hay 54 cuevas, la mayoría en Los Monegros y en el conjunto de San Lorenzo encontramos casi juntas en torno a una docena de cuevas. Están muy próximas entre ellas-.
Eugenio ha sido pregonero de las fiestas mayores de Sariñena en 1985: “Luego vendrá el pregón de un bravo realizador que hace buenos cortos, en plan moralizador, aunque lo que mejor maneja es el costumbrismo, eso de costumbres y tradiciones, que no son de ahora mismo. Eugenio Monesma Moliner es este pregonero; aplaudirle con ganas, que no cuesta dinero.” También, en el 2011 ejerció de pregonero de las fiestas de santa Ana de Monegrillo y en las de Castelflorite.
Con Carmelo Lorente Acín, el mayoral del dance de Bujaraloz, descubrieron el agua en la zona de Los Monegros más seca, realizando el documental el Patrimonio hidráulico en Bujaraloz –Los Monegros son paisajes muy diferentes, el tema del agua es muy importante, balsas, aljibes… Los paisajes de la provincia de Huesca no solo son Pirineos, Monegros y sierras. –
Participó en la creación del centro de interpretación de la guerra civil de Robres, con Manuel Benito y ha colaborado con la casa Miguelé en La Almolda, espacio expositivo que nos lleva a una casa del siglo XX, desarrollada por el ayuntamiento de La Almolda y la fundación Miguel Carreras. También ha grabado fogones tradicionales en Los Monegros, con Constantino Escuer Murillo en Perdiguera y otros lugares como el conejo en Grañén.
No deja de visitar Los Monegros, de descubrirlos, pues Los Monegros son una tierra desconocida – Tiene muchas tradiciones y al no haber tantas influencias externas no se han contaminado –. Apunta que Los Monegros posee mucha cultura, pero tiene que haber gente de casa que lo valore primero y luego la gente de fuera. Trata siempre de apoyar las iniciativas y siempre que puede acude. Sin duda, Eugenio es un enamorado de Los Monegros:
–Esos Monegros secos que nos cantaba Labordeta tienen su belleza si los observamos con detenimiento. Jubierre, ese espacio estepario de gigantescos torrollones entre Castejón de Monegros y Sena, que en un día caluroso de verano bien nos podrían parecer los molinos de Don Quijote, es un territorio poco conocido. Recorrer su paisaje disfrutando de las formas y colores de la naturaleza es un placer. Aquí os dejo con uno de los tozales, el llamado de Colasico, donde las tierras de colores, las lajas de areniscas orientadas hacia el infinito y los cristales de yeso emergiendo en formación entre la tierra de buro transportan nuestra mente hacia otros lugares de este planeta. – (Texto de Eugenio Monesma en una de sus excursiones por Jubierre).
Eugenio Monesma Moliner y Joaquín Ruiz Gaspar (Os Monegros).
Continúa su interés por Los Monegros, surcando lagares y trujales, algunos fueron documentados en la sierra de Alcubierre -Hay referencias que había en el monte hasta que a partir del siglo XIX comenzaron a desaparecer-. También arnales, abejares o colmenares, la miel y la cera, construcciones perimetrales, inventariando una docena por el monte de Castejón de Monegros. Destaca el arnal «del Cortante» o de «Casa Salvio»: -Vemos que se trata de un recinto cerrado con un edificio de bancales al fondo en el que se alojaban las cajas o colmenas bien protegidas y orientadas hacia el sur para recoger el calor de los rayos de sol en los meses más fríos. Todavía se conserva la máquina extractora de la miel, una especie de centrifugadora manual que servía para separar la miel de la cera. –
Eugenio, en su visión global, reconoce el valor excepcional de Los Monegros, de sus tradiciones y cultura hasta el entorno, el medio natural y el paisaje. Queda mucho por descubrir, por aprender, por estudiar y sin duda su trabajo resulta imprescindible en ese testimonio documental que significa su obra, un tesoro etnográfico de un valor universal que deja constancia de una forma de vida artesanal y de sabiduría popular que hemos dejado atrás. ¡Gracias Eugenio!
-Os recomiendo este espacio poco conocido de Los Monegros. Se trata de Jubierre, en el término de Castejón de Monegros. De vez en cuando, sobre todo en este tiempo primaveral, me gusta hacer alguna excursión por sus tozales. Ayer, recorrimos algunos de los parajes más conocidos y visitables. Pero hay lugares recónditos a los que tras una buena andada puedes acceder por sus barrancos. El agua, escasa, se convierte en fuente de vida. Jubierre como paisaje le tiene encantado, se tendría que estudiar y proteger, hay restos anteriores a la romanización. La Gabarda como paisaje también es excepcional-.
La memoria es frágil, recordar años duros, de penurias, de escaseces… es difícil. En Los Monegros fue una constante, la falta de agua y cosechas, se pasó sed y hambre; mucha gente emigró. Tocó sobrevivir, luchar, ayudarse, tener ingenio y sobre todo trabajar duramente. Gonzalo Pelegrín Coto es pura memoria de aquellos tiempos, de una forma de vida que nos cuesta entender, cuando cada día era una lucha para poder llevarse algo a la boca. Vidas que forjan.
Gonzalo y Victorina.
Gonzalo Pelegrín Coto nació en Lanaja, el 12 de enero de 1937. Era de casa muy humilde, sus padres no tenían tierras -ni un palmo de tierra-. De oficio esquiladores, era solamente un trabajo temporal, así que había que trabajar en todo lo que se podía. La casar era pequeña, dos habitaciones, cocina y corral. Los colchones eran de paja y en una cama dormían cuatro hermanos: -el primero que se levantaba tenía albarcas, el resto se tenían que conformar con ir descalzos-. Gonzalo ha sido el segundo de diez hermanos, tres chicos y siete chicas.
Su padre no paraba, esquilaba, cazaba y cualquier faena que pudiese realizar. Cazaba conejos, liebres, perdices, pájaros… entonces se comían todo lo que podían, incluso muy guisada la carne de rabosa, o los gustosos fardachos o serpientes, los gorriones fritos, huevos de los nidos, caracoles que cogían en el Matical, -aunque casi todo eran cabras-. Ponían cepos para coger pajarillos, que antes había muchos, apunta Gonzalo. -¡Y, si había suerte, liebre con arroz!-.
Gonzalo no fue a la escuela, solamente fue un día, el maestro le dio cuatro reglazos en la mano y ya nunca más volvió. Un hermano suyo incluso durmió en el calabozo por cantarle a Fernando el maestro -Tolón, tolón-.
-Cuando se aprendía a andar ya se valía para trabajar-. A pozales iban a buscar agua a la balsa de la Cruz, cuando se los dejaban, pues ni pozales tenían para ir a buscar agua. También acudían a la balsa Alta, en el parque, y a la de Tres Castillos. Luego estaba la balsa El Tejar, para las mulas o el resto de animales de trabajo. Cuando llovía, en el barranco de “Árboles de Campos” se formaban pozas que duraban algunos meses y allí se bañaban y aseaban mientras las mujeres lavaban la lana.
Gonzalo ha ido a respigar con las mujeres y otros niños, los campos recién cosechados, tanto trigo como cebada, olivas, almendras o maíz. Hacían fajos de sosa para leña y a veces la hacían para otros -si se hacían dos fascales, uno para ellos y el otro para quien tenía la concesión-.
De muy joven aprendió a esquilar, su padre esquilaba todo, además del ganado, esquilaba las mulas e incluso a algunos hombres, lo hacía hasta gratis, había gente muy pobre. Con las mulas era habitual marcar con las tijeras un dibujo a mitad de lomo o en las ancas para distinguir las mulas y saber a quién pertenecían, de qué casa eran.
Solía vigilar el muladar y si tiraban alguna mula iban a por la piel que luego vendían en Sariñena, a Modesto Giral el Peletero. Según cómo estaba la piel pagaban más o menos. Un año cayó un rayo matando un potro, a la media hora no quedaba ni herradura. Su padre se enteró enseguida, estaba cazando cerca de la aldea de Escanero.
Con tan solo 7 años, Gonzalo marchó a trabajar de rebadán, de ayudante de pastor. Comenzó con el ganau de Los Campetes, a los pies de la sierra de Alcubierre y recuerda que también pastaban por los alrededores del pueblo, corrían todos los yermos, incluso las tierras donde actualmente se encuentra su casa.
También trabajó como rebadán para los montañeses que bajaban en invierno en trashumancia. Se quedaba todo el invierno en la sierra, sólo bajaba al pueblo algún que otro día. Dormía en la misma paridera, una caseta con corral, dentro tenían un hogar donde se calentaban y cocinaban. Almorzaban y con un piazo de tozino aguantaban todo el día. Un año le bajaron los montañeses 5 o 6 yeguas para que las cuidase aquí abajo. En verano iba a segar a casa Sinpato, con Leandro y Paco. Eran tiempos de penurias, de mucho trabajo y hambre; de miserias.
Su padre iba a Alcubierre a llevar y traer el correo en un saco al hombro, le daban 12 ptas. y un pan. Una vez nevó tanto que tuvo que ir con una pala abriéndose paso. Aquel año fue bueno para los pobres, recuerda Gonzalo, pues alguna oveja o cordero se murió por el frío y la aprovecharon para comer; entonces estaba de rebadán por Balsasmedias.
Con ocho o nueve años comenzó a hacer esparto, iba a Lalueza y a los campos cercanos a Lanaja, los campos hacia Sariñena o por donde luego se establecieron los pueblos de La Cartuja y San Juan. Se dedicaban a arrancarlo y a la una del mediodía, una camioneta de Basols de Sariñena se acercaba para comprarlo. También lo vendían a Salavert de Sariñena. Su primer esparto lo hizo en el cementerio de Poleñino.
Con 12 o 14 años, con su hermano Emiliano y su primo Lorenzo se compraron una bicicleta. Con ella bajaban a Sariñena los sábados a cobrar el esparto que habían recogido durante la semana. Las bicicletas las pagaron a plazos.
Con su hermano y primo iban a poner cepos por la sierra, también ponían lazos o cazaban con escopeta, hurón o el mismo Gonzalo hacía de perro yendo por los margüines haciendo salir las liebres y conejos. No se podía malmeter ni un cartucho, recuerda Gonzalo. Hacían mucho furtivismo y la guardia civil sabía que iban a cazar y trataban de pillarlos, más de una vez tuvieron que salir corriendo, -nos encorrieron muchas veces-. Si les pillaban les quitaban las escopetas. Había mucha liebre y cuando se cazaba un jabalí era toda una fiesta, se hacían chorizos y guisos y se repartía entre todos.
Una noche, por el barranco de Maza, un hurón cayó por un agujero, Gonzalo se pudo meter por el agujero y descubrió un hueco enorme, con literas, cartuchos y balas, quizá era un refugio de maquis, recuerda Gonzalo. Después, intentaron varias veces volver a localizar el agujero, pero nunca más lo volvieron a encontrar.
Todos tuvieron que trabajar en casa, siempre intentando llevar algo, lo que fuese, unas almendras, algo de uva, unos huevos o pajarillos… Sus hermanas Concha y Josefa marcharon a trabajar a la fonda, hacían recados para casa Gazol o su madre lavaba la ropa de toda la semana de casa Campana, -les daban un poco de jabón-. Otra hermana Carmen tejía en “Nuestra casa” y las otras bordaban a máquina. Gonzalo ha estado en tres o cuatro casas y en todas le hacían dormir en las cuadras.
Gonzalo realizó el servicio militar en Melilla. Fue un gran tirador y le tuvieron gran aprecio los mandos. Al licenciarse, enviaron a casa de sus padres una carta de méritos y agradecimiento. La carta llegó antes que Gonzalo y contenía tantos elogios que la familia entendió que había fallecido. Comenzaron a llorar su muerte hasta que la carta la leyeron en el cuartel de la guardia civil y estos aclararon que Gonzalo estaba perfectamente y de regreso a casa.
Tras la mili, Gonzalo trabajó como peón de la construcción, trabajando en la construcción de los nuevos pueblos de colonización. Trabajó con tres amigos de Lanaja y trabajaban tanto que les tenían que hacer parar; iban a destajo y les decían que no les iban a pagar tanto. Llegaban incluso a reñir por la faena, cuando llegaba un camión de piedra reñían por quien se quedaba la piedra, para tener más faena. Todos lo querían, iban a tanto el metro. Mientras, si no había faena, ayudaba a algunas casas con las labores de la siembra.
La familia ha tenido gran tradición en esquilar. Gonzalo ha esquilado durante más de 50 años, esquilando ganados de Lanaja, Montesusín, Sariñena… En Sariñena esquilaba en las eras y corrales a la entrada de Zaragoza, donde estaba el bar el Cubano y donde aprovechaban para tomar algún café. Esquilaban para Pichirrín de Sariñena. Alguna oveja se quedaban cuando iban a esquilar.
Para esquilar tenían unas máquinas de peine, que cuando podían mandaban en el autobús para afilar en Huesca, si no lo hacían ellos. Con el tiempo iban los tres hermanos con los hijos a esquilar. No paraban de esquilar ni un momento, iban sin parar. -Antes la lana valía mucho-, comenta Gonzalo, -ahora no vale nada-. Estuvo toda una temporada trabajando para comprar un colchón de lana, con el centeno o la paja de caña, hacían un montón y cama hecha.
Por ello les han llamado casa El Esquilador. Dani, su nieto, siempre contesta que él es nieto de Gonzalo “El Esquilador”.
También ha cargado alfalfa trabajando para Montreal, cargando pacas de alfalfa en camiones. Llevaban unos zahones para no desgastar los pantalones y con unos ganchos se ayudaban para cargar y colocar las pacas de alfal. Luego pesaban el camión y pagaban al peso cargado. Si había mucho trabajo, Gonzalo buscaba gente para trabajar, iba al bar Navarro, pues a veces tenían hasta tres o cuatro camiones que cargar, y reclutaba una cuadrilla. Merendaban alguna sardina de cubo o pan con vino, siempre a destajo.
Montreal también comerciaba con mulas y toros. Iban a las ferias a comerciar con mulas, iban con unas y volvían con otras. Gonzalo cuidaba 30 o 40 mulas, de Valentín, las alimentaba, sacaba el fiemo… Una vez, un caballo le dio una coz que se le clavó en la pierna, aún lleva marca.
Gonzalo también trabajó en un almacén de vino cuya prensa de vino iba a mano, pues antes -había mucha viña-.
En 1961, Gonzalo se casó con Victorina Val Ezquerra y han tenido cuatro hijos, dos chicos y dos chicas. Victorina, a los 11 años ya la mandaron de niñera. Eran también de casa pobre y Victorina recuerda como, en una ocasión, le pidió a su madre un lapicero: -mama, mama, cómprame un lapicero– a lo que esta respondió –escribe con el dedo-.
Pero también hubo tiempo para las fiestas. -Las fiestas de antes eran otra cosa-, apuntan los dos sonrientes -Venía el turronero y cuando se descuidaba le quitábamos algún piazo de turrón-. Victorina se acuerda mucho de la Recañe, Juliana, de Sariñena, que subía a Lanaja a vender helados. También subía a Lanaja con un carro a vender verdura.
A las fiestas de Lanaja acudían orquestas muy buenas y bailaban mucho. Había carreras, se hacía la carrera del hombre contra el caballo, con los caballos de Escanero y corría el Simpato, Julián Salillas. -Aunque no tenían dinero eran muy buenas fiestas-. Se divertían mucho y las recuerdan con mucho cariño.
Se hacían rondas y se cantaban a las chicas, Victorina se acuerda de alguna de las estrofas:
Arriba la cachipurriana que se te seca el tomate Tíralo por la ventana Y si se mata que se mate.
Tienes la casa muy alta Y el granero muy vacío Y este año has sembrado Porque te han dejado el trigo.
Ambos, Gonzalo y Victorina apuntan lo dura que ha sido la vida, el trabajo y esfuerzo, pero también de la solidaridad entre la gente, aunque no tuviesen para comer siempre había un plato para algún amigo; muchos en casa tampoco tenían mucho o nada para comer. Ahora, a veces, no se sabe lo que hacer para comer, -abres la nevera y hay de todo, puedes elegir, pero antes el problema es que no había nada-, apunta Victorina. La abuela con poco hacía unos platos deliciosos -¡Aquellas farinetas!, y de nada hacían una sopera-.
Han pasado mucha hambre. Todo lo que pillaban era para casa, cogían hasta la última almendra, aunque estuviese arriba del todo de la almendrera. Gonzalo ha ido a regar por las noches para otros. ha sido muy setero, ha sido quien más cogía setas de cardo por el monte y también ha sido muy setero, ha sido quien más cogía setas de cardo por el monte. El Chutis, le vendió muchos caracoles y al caspolino y particulares. Era un ingreso económico muy bueno.
Gonzalo acabó trabajando de nuevo en la construcción, con Armando Borraz, jubilándose en una obra en Naval.
No han sabido lo que es guardar un día fiesta. Gonzalo recuerda como su madre nunca paró de trabajar y nunca protestó. No paraba ni un segundo, si el pantalón estaba roto o sucio, al día siguiente limpio y arreglado. Limpiaba las tripas de cordero, cuántas limpió su madre, con tanto trabajo y delicadeza. Limpiaba y trenzaba los chichorros, lo que llaman también “menudos”, los guisaba muy, muy buenos, incluso amigos de Gonzalo bajaban de Huesca para comerlos.
Su madre Donata Coto Martínez, mujer incansable, atenta con todos y muy feliz, cuando su pequeña casa estaba llena de gente para navidades, fiestas o cumpleaños. Siempre decía que había pasado necesidades pero que en su vejez no le había faltado de nada. Disfrutó en las bodas y comuniones de sus nietos. Murió muy mayor, rodeada de sus diez hijos, sus veinte nietos y sus diez biznietos.
Pilar Mari Pelegrín.
Gonzalo y Victorina guardan la sabiduría de esta tierra dura y salvaje, una vida que hemos dejado atrás pero que vivieron nuestros abuelos y abuelas. Saben del esfuerzo y del trabajo, pero también guardan esa sonrisa al pasado, de los recuerdos y de una vida de la que se sienten orgullosos, que se la ganaron cada día. Resistencia y fortaleza. Pura nobleza.