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Mi abuelo Mariano


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Por Paula Hernández Sampériz. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Mi abuelo se llama Mariano Sampériz Peralta y nació en Lalueza el 10 de Junio de 1936. Toda su familia nació en Lalueza. Su padre Antonio, era agricultor y su madre Felisa era ama de casa. Tenía 3 hermanos y 4 hermanas.

Su infancia fue divertida. Jugaban a encorrer pajaricos, a las canicas y al sombarre  (triángulo con chapas). En casa tenían 2 cerdos, gallinas, una mula que la usaban para la agricultura y un burro. Tenían también un soto (huerto) para cultivar las verduras y las patatas.

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En la escuela, la maestra ponía la lección en la pizarra, la copiaban y salían al recreo a jugar al fútbol y luego iban a la iglesia a rezar. En invierno tenían que llevar una astilla para encender el fuego y a cambio les daban queso y leche americana.

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Normalmente se juntaban la gente de varias quintas y se iban a nadar al río. En Lalueza nunca ha habido bailes tradicionales pero les enseñaron jota durante 4 años. Antes había más juegos tradicionales como los cántaros, había cine y baile con orquestas y vocalista por eso eran mejores las fiestas de aquella época porque no había todavía peñas. Los trabajos que más se dedicaba la gente eran la agricultura y la construcción.

Cuando iban a abrevar los animales se subían encima del burro y este frenaba en seco en la orilla del río y se daban un chapuzón.

Mi abuelo estuvo cortejando con mi abuela durante varios años hasta que al final decidieron casarse porque mi abuelo ya era mayor. Se casaron por la iglesia y a los invitados les dieron un aperitivo. De viaje de novios se fueron a Zaragoza, Madrid y a Mallorca. Después se fueron a vivir a casa de los suegros porque tenían que cuidar de ellos.

Trabajó de panadero, tractorista y peón de albañil. Tuvieron dos hijos, mi madre Rosa y mi tío Víctor. Algunos de sus hobbies era ir a las fiestas de los pueblos con la vespa, jugar al fútbol, al billar, al rabino, ir al cine y sobre todo leer.

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Una de las tradiciones era la puesta de la cubeta en la plaza del pueblo que se llenaba con vino de la vendimia de las viñas de la localidad y todo el mundo podía beber gratis.

Ahora la vida adulta es muy tranquila. Leen la prensa, echan la partida en el bar con los amigos después de comer… Antes las calles estaban sin asfaltar, no se recogía la basura, no había aseos y había mucha más gente. Ahora está asfaltado, hay muchos más servicios que facilitan la vida en el pueblo (farmacia, bancos, tiendas, médico, panadería,…)

REFRANES: Ojos que no ven, gabardina que se pierde. Al pan, pan y al vino, vino.

PALABRAS CURIOSAS: Pozal, esparto, fendejo (cuerdas para atar la cosecha), malacate (aladro antiguo), aventadora (servía para sacar el grano de la paja).

REMEDIOS: Cuando te picaba una avispa se ponían barro y cuando se hacían una herida se meaban en ella.

CREENCIAS: En Lalueza hay varias creencias como son la católica y protestante conviviendo sin ningún problema.

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Paula Hernández Sampériz.

Tercero de la ESO.

Repoblaciones en la sierra de Alcubierre


La sierra de Alcubierre aparece densamente cubierta por pino carrasco (P. halepensis), abriéndose una extensa masa forestal que plantea diferentes dudas sobre su origen natural o artificial y del que vamos a tratar aportando diversa información para su análisis e interpretación. Una sierra mediterránea que aún conserva restos de encinares con algunos quejigos, con un sotobosque de coscojas y piedemontes con sabinas que configuran auténticos sabinares. Una sierra seca, extraordinaria, en un entorno árido, al límite del subdesierto, donde la adaptación al medio es una de sus mayores características, debilidades y virtudes.

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Pero peor y más ridículo y absurdo es todo esto, del mismo artículo también: «…hoy los representantes en Cortes de la provincia de Huesca reclaman la restauración arbórea de aquella desolada sierra de Alcubierre, espina dorsal, digámoslo así, de la árida estepa de los Monegros, desierto páramo (dígalo usted así también) donde toda miseria y despoblación tienen su asiento.»

Palique. Clarín. Madrid Cómico, 31 de octubre de 1897.

Cuentan que los lobos llegaban hasta Leciñena gracias al extenso arbolado que se extendía hasta el mismo pueblo. Una gran masa forestal que se distribuía a lo largo y ancho de la sierra de Alcubierre, hasta que sufre un gran retroceso por sus usos y aprovechamientos de leñas, agricultura y ganadería. Todo apunta que la gran deforestación comienza aproximadamente en el siglo XVIII, tal y como la describe el naturalista Jordán de Asso (1742-1814): “Esta cordillera estuvo muy poblada de pinares y carrascales, que suministraban abundante materia para carbón, pero hace algunos años que los cortes hechos incontroladamente han disminuido en gran parte aquellos bosques”. Un testimonio que describe la sierra dominada por pinos y carrascas, estas últimas, junto a las sabinas, que serían las que darían el color oscuro a esta sierra y a gran parte de Los Monegros, pudiendo ser el origen toponímico de Los Monegros. La deforestación continúa y va en aumento hasta entrado el siglo XX, especialmente debido a la expansión y modernización de la agricultura.

¿Hasta dónde llegó su deforestación? Bien conocida es la referencia de George Orwell en su obra cumbre “Homenaje a Cataluña” cuando narra su estancia en el frente de Aragón en 1936, en las trincheras de la sierra de Alcubierre, donde Orwell resalta no encontrar leñas para calentarse. Pero vamos a ir más atrás, cuando Pascual Madoz recoge, en su Diccionario Geográfico–Estadístico–Histórico de 1845-1850, que la sierra “Es indudablemente la montaña más árida y despoblada de España”. En su descripción detallada de los pueblos, al detenernos en Alcubierre, Madoz es bastante esclarecedor: «Hay un bosque arbolado de mucha extensión, poblado de pinos, de los que se aprovechan los habit.  para la construcción de sus casas y pajares, y para leña». Por contra, en la entrada de Castejón de Monegros constata lo siguiente: «El TERRENO es todo de secano y muy feraz en anos lluviosos, para granos y pastos de ganados.  En él se encuentra la sierra de que se hizo mérito al hablar dé la situación, y de ella sale otra, que formando cordillera, pasa por los término  de Lanaja, Monegrillo , Pina y La Almolda: ambas estuvieron pobladas de pinos, encinas y otros árboles, y al presente se hallan casi enteramente despobladas», lo que va en línea con lo descrito desde Lanaja: «Apenas conserva vestigios de los muchos pinos y sabinas de que se hallaba poblada» y Senes de Alcubierre: «Tiene próxima la sierra de Alcubierre con bastante bosque para la cría de ganados». En los pueblos de la parte de la provincia de Zaragoza, las referencias de Madoz que dan detalles sobre la sierra responden a Farlete «El TERRENO es montañoso, secano y bastante árido como casi toda la sierra de Alcubierre (V.)»y Leciñena «Se crían en ellos pinos, encinas, robles, sabinas, y en mayor abundancia muchas plantas aromáticas medicinales; hay dos de pasto para los ganados de invierno., y una para el de carnicería, situado las dos primeras en la Val de los Huertos y la Pinada, de 1 leg. de long. y 200 pasos de lat., y la otra en el monte de las Mulas de 1/2 hora de long. y 1/4 de lat.».

Otro valiosísimo testimonio lo encontramos en 1912, con motivo de una excursión a San Caprasio el 10 de abril de 1912, del articulista del Diario de Huesca firmado por las iniciales  T.B. quien resalta su atención en “Una negra mancha de arbolado y planta baja que cubre dilatada superficie”. Una mancha que podemos interpretar que destacaría en una despoblada sierra. El motivo de su excursión es su participación en la tradicional romería a San Caprasio junto a las gentes de Alcubierre, Farlete, Monegrillo, Leciñena, Perdiguera y Lanaja, con sus respectivos actos religiosos, bailes y la banda de música de Villamayor. El articulista no puede terminar su crónica sin matizar: “Sin aplaudir como se merece el esfuerzo y cultura del pueblo de Alcubierre en la repoblación de su sierra”. Posiblemente se referiría a una zona que el pueblo de Alcubierre había vedado por diez años, una gran extensión de terreno que todos respetaron “Desde entonces (1905), los pinos brotan a millares por todas partes y la vegetación es exuberante en toda la zona respetada. Lástima que tan hermoso ejemplo no sea imitado por todos los pueblos, convenciéndose de que una de las causas principales que se oponen al progreso de, nuestra agricultura es la punible tala de los montes. Si Alcubierre no tuviese ya merecida fama de ilustrado, esta simpática nota bastaría para colocarle entre los primeros pueblos progresivos”.

“Alcubierre tiene en su haber el que desde el año de 1904 vedó una parte de monte en el cual cuenta ya con centenares de millares de pinos pequeños y desde aquella fecha se mima con cariño al árbol”

Diario de Huesca, 19 de mayo de 1925.

En el diario de Huesca, del 19 de mayo de 1925, un escrito del ayuntamiento de Alcubierre, por titulo “El arbolado y la sequía”, expone que “Cuando se ven millares y millares de hectáreas de terreno que este no puede más que destinarse a la producción de arbolado sin una sola planta”. En dicho escrito, resulta reveladora la siguiente afirmación “Este vecindario, como otros muchos, no puede negarse que persiguió con saña al árbol y en la actualidad le alcanzan las consecuencias de tal funesto error”. Por ello es intenso el lamento que el escrito expresa: “Hace sesenta o cien años, dicha labor educativa hubiera hecho conservar una riqueza inmensa que sería el sostén de los pueblos en épocas de crisis tan graves como la que desgraciadamente atravesamos, pero hoy dicha riqueza está por crear”. Así, podemos afirmar que la deforestación de la sierra de Alcubierre fue todo un problema para un territorio seco que acumulaba grandes sequías y miserias.

La guía comercial de la provincia de Huesca, de mediados de 1940, da una descripción de las diferentes actividades económicas, comercios, usos y aprovechamientos de las diferentes localidades de la provincia altoaragonesa. Así el monte de Robres era destinado principalmente para pastos y aprovechamiento de esparto, igual que Pallaruelo de Monegros donde además se daba la caza de pelo y pluma. En Lanaja no hay información de usos y aprovechamientos del monte salvo la alusión al ganado lanar y cabrío. En Castejón de Monegros es más significativo la mención al aprovechamiento de madera de pino, leña de monte bajo y espartales, además de la caza. Lo mismo sucede en la localidad de Alcubierre donde también se cita el aprovechamiento de leña y esparto además de la caza. Asimismo, la guía dice de la sierra: «Esta sierra es muy escarpada y de bastante elevación y toda ella poblada de pinos y arbustos, encontrándose por doquier enormes peñascos que forman profundas cuevas, que prestan gran servicio para cobijar en ciertos momentos a gran número de cabezas de ganado».

«Ese llanto benéfico de las nubes está demostrado que el árbol nos lo trae».

Joaquín Costa.

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Diario El Sol, edición 17 de junio de 1927

Los pueblos de Monegros piden el auxilio del Gobierno para repoblar la Sierra de Alcubierre. Esto, que a primer a vista parece que viene a aumentar el número de las peticiones de los municipios que lo esperan todo del Estado, es, por el contrario, una petición en la que se solicita sólo la atención oficial, para que el sacrificio que de todos modos piensan realizar en bien de los tres vecindarios no sea un sacrificio estéril. Par a facilitar el logro de esa justa aspiración, los municipios de Lanaja, Alcubierre y Robres han formado un consorcio y lo han sometido a la aprobación del Estado. Al lado de esa iniciativa, encaminada a ofrecer mayores garantías al Tesoro, se proponen contribuir con el 50 por 100 de los gastos, excluyendo los de dirección y suministro de semillas, y se ofrece al Estado satisfacer entre los tres Ayuntamientos diez mil pesetas anuales hasta que los montes entren en plena producción. Llegado esto caso, abonarían el resto en cinco anualidades. «Pueblos éstos—nos dice el Municipio de Alcubierre—enclavados en la zona monegrina, que con frecuencia sufre los efectos de la sequía, con la pérdida total o parcial de sus cosechas, no se hallan en condiciones de realizar mayores sacrificios.»

En la solicitud dirigida al Poder, después de una breve historia de las gestiones realizadas y a con la misma finalidad, y fracasados por diversos motivos que pueden reducirse a uno solo, a la falta de dinero, piden que sea aprobado «el referido consorcio y se disponga que por la jefatura del distrito forestal se redacte, la propuesta de trabajos que se han de realizar en el primer año, y una vez aprobada, se conceda el crédito necesario par a su ejecución, con lo que, además de iniciarse los trabajos de repoblación, que tanto anhela esta comarca, se resolvería la crisis obrera proporcionando trabajo a los vecinos dentro de los pueblos de su naturaleza».

Consideramos de todo punto justa esta solicitud. Puede afirmarse de antemano que el Estado accederá, convencido del noble deseo que la alienta y de que el dinero que haya de facilitar no será dinero perdido, sino, a la postre, multiplicado.

Articulo atribuido a Ramón J. Sender  en la obra «A lo largo de una escritura. Ramón J. Sender, guía bibliográfica», de Elisabeth Espadas (IEA, Huesca, 2002).

Francis Chauvelier, en “La Repoblación Forestal en la provincia de Huesca y sus impactos geográficos” (1995), señala sobre la sierra de Alcubierre: “El bosque, muy degradado desde hace tiempo, se componía en el mejor de los casos de algunos terrenos para pastos en la vertiente norte de la Sierra de Alcubierre o en sus prolongaciones orientales. La leña para el fuego, así como la madera, se importaban de la montaña”. La desforestación de la sierra debe ser considerable, abarcando probablemente su total extensión. Sus extensas masas, posiblemente quedan reducidas a un arbolado disperso, principalmente en margines de campos y zonas escarpadas de difícil acceso. La falta de agua en estas tierras dificulta enormemente la vida de los pueblos de Los Monegros, escasas cosechas de cereal y la imposibilidad de criar hortalizas, verdura y fruta, hicieron de la leña y el carboneo un producto principal para su comercialización y muy necesario para la supervivencia de las gentes de los pueblos a los pies de la sierra. Pero la reforestación de la sierra también significa la renuncia a muchos pastos vitales para la gran ganadería lanar que existía en el árido territorio.

Ángel Calvo Cortes, Monegrillo en sus raíces, apunta que la actividad del carboneo «Afectó gravemente a la calidad y cantidad del arbolado» mientras esta actividad tiene su punto álgido durante veinte años a partir de 1822 cuando la sequia asola estas tierras llevándolas a la miseria. Por ello se facilita el carboneo «La necesidad obligaba a todo. La solicitudes se apoyaban en la necesidad de clareo, limpia y entresaca de pinos viejos o de leña muerta. En 1873 se cortan mil pies de pino en la Gabardera. El Guaral y las Varellas también son afectados. En 1847 y 1849 se limpia la plana de Barzosa desde el barranco de Viullagarda hacia Lanaja. En 1851, el Vedado y las Pulliestras (sic). En 1852, el entorno del barranco de la Pileta (Pilota). En 1854 son 49 los jornaleros que solicitan carboneo junto a los barrancos de San Benito y las Tripas. La causa aducida en 1848 para el corte de árboles es la construcción y arreglo de viviendas y pajares».

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Diario de Huesca 3 de septiembre de1930

Reprodujo EL DIARIO un artículo de la «Revista Contemporánea, escrito por el ingeniero de Montes señor Jordana Morera, abogando por la repoblación forestal en todo el centro aragonés y especialmente en la de la parte correspondiente a las vertientes N. y S. de las sierras de Alcubierre, Almudébar, Tardienta, Lanaja. Monegros y la Litera.

 Hace 33 años. Diario de Huesca 26 de enero de 1928.

Los primeros proyectos de repoblación

En 1875 José Jordana y Morera, Ingeniero de la jefatura del Distrito Forestal de Zaragoza, redacta un estudio forestal de la provincia de Zaragoza en el cual apunta la falta de arbolado de la sierra frente a su pasado y la necesidad de ser repoblada nuevamente:

“Faltando en las alturas la vegetación arbórea, ni las aguas naturales pueden ser abundantes, ni pueden arrastrar el mantillo del monte para fertilizar el llano, condición indispensable para un buen cultivo extensivo en el secano. Corren ahora por quebradas y valles descarnados, disgregando las margas y yesos salíferos, e impregnando el suelo de las sustancias salinas de que van cargadas, aumentando la esterilidad general. Causa dolor profundo pensar que estas ideas tan claras como sencillas, asequibles a las inteligencias más toscas y expuestas con lucidez por eminentes patricios, no hayan encontrado eco entre los monegrinos y demás habitantes de los pueblos vecinos de la estepa. Ponz y Asso a fines del siglo pasado traían a la memoria de los aragoneses aquellos famosos bosques de pinos y sabinas que cubrían en mejores tiempos la sierra de Alcubierre dando nombre tal vez a la montaña por parecer realmente los bosques de color negro o muy oscuro mirados de lejos, a causa de lo cerrado de sus rodales, y describían la triste aridez de las llanuras esteparias clamando por la conservación y propagación del arbolado. Todo fue inútil: siguió la tala, y tan desatentada destrucción fue acreciendo de cada día el rigor de aquel inhospitalario clima. El mal ha llegado ya al extremo. La infertilidad es abonada, las sequías cruentas y la despoblación completa.

En nuestros tiempos, el doctor Malo, de recto y juicioso criterio, buscando la enmienda en los orígenes del daño, ha estimulado la opinión a favor de las plantaciones de bosques, para atraer, dice, las lluvias, base de toda regeneración agrícola. Entre frutales y árboles de monte quiere que se planten en muy poco tiempo cerca de trescientos millones, y en verdad, que para dar principio a la obra la cifra parece un poco exagerada, no por eso deja de ser menos necesaria la repoblación forestal en el patriótico concepto que inspiró a aquel escritor su estudio sobre los Monegros”

Jordana , 1875: 383-384.

En 1879 la repoblación de la sierra de Alcubierre es considerada necesaria por la Comisión del plan forestal Español y en 1880, por Real Orden de 18 de febrero de 1880, es aprobado “El proyecto de repoblación de los montes públicos de la provincia de Zaragoza”; redactado por el Ingeniero Jefe del Distrito Forestal zaragozano, a la sazón José Bragat y Viñals (Los inicios de la repoblación forestal en la provincia de Zaragoza (1859-1936) Ignacio Pérez Soba Diez Del Corral, Doctor Ingeniero de Montes y Álvaro Hernández Jiménez, Ingeniero Técnico Forestal).

La intención de repoblar es publicada en el Diario de Avisos de Zaragoza en marzo de 1880 “Los montes de Zuera son los primeros de la provincia en que se efectuará [la repoblación], siguiendo después y sin interrupción a los demás montes, situados en la cordillera denominada Sierra de Alcubierre, que se extiende hasta Mequinenza”. A lo que además apuntan Pérez y Hernández «Sabemos además que al menos desde 1879, Bragat había hecho reconocimientos de los montes de Zuera y de la sierra de Alcubierre desde el punto de vista de su repoblación: en un informe emitido el 15 de abril de 1879 (63), ya hacía resaltar la conveniencia de que el Estado adquiriera el monte “La Sierra”, sito en el término municipal de Farlete y propiedad de la Baronía de Alfajarín, por su estratégica posición en la sierra de Alcubierre y con el fin de poder encarar su repoblación».

Es el diputado Juan Alvarado y del Saz cuando el 13 de diciembre de 1888 presenta una proposición de ley “sobre repoblación de los montes públicos enclavados en la Sierra de Alcubierre”. Dicha proposición de ley, en su artículo 1º, en consonancia con la Ley de Montes de 1863, y con la Ley de repoblación de 1877, prevé que “se procederá inmediatamente, por cuenta del Estado, a la repoblación de los montes públicos enclavados en la sierra de Alcubierre, en los términos municipales de Leciñena, Perdiguera y Farlete, en la provincia de Zaragoza, y Robles y Alcubierre, en la de Huesca”. El artículo 2º limita el máximo de acotamiento al pastoreo a un quinto del monte comunal, “con el fin de que los ganados no se vean privados de los pastos, abrigos y defensas que le son indispensables”. Mientras, el artículo 3.º  encarga a los Ingenieros de Montes, de las provincias respectivas, realizar los estudios, memorias y proyectos de repoblación correspondientes “con la mayor urgencia” (Los inicios de la repoblación forestal en la provincia de Zaragoza (1859-1936) Ignacio Pérez Soba Diez Del Corral, Doctor Ingeniero de Montes y Álvaro Hernández Jiménez, Ingeniero Técnico Forestal).

Para Pérez y Hernández «La financiación se preveía exclusivamente con cargo al 10% de aprovechamientos previsto en la Ley de 1877. La proposición fue admitida a trámite, pero no llegó siquiera a formarse la comisión de estudio correspondiente, y decayó con la finalización de la legislatura dispuesta por Real Decreto de 2 de junio de 1889.»

El 3 de febrero de 1890, Alvarado vuelve a presentar de nuevo una proposición de Ley, llamada “sobre repoblación de montes en la provincia de Huesca», propuesta muy similar a la anterior. Esta comprende los municipios altoaragoneses de Almudévar, Tardienta, Torralba, Senés, Robres, Alcubierre, Lanaja, Castejón de Monegros, Balfarta, Peñalba, Sariñena, Sena, Villanueva de Sijena, Ontiñena y Ballobar y los zaragozanos de La Almolda, Pina de Ebro, Monegrillo, Farlete, Perdiguera, Leciñena y Zuera. En este caso, apuntan Pérez y Hernández: «Llegó a crearse la comisión parlamentaria para el debate de la proposición, siendo elegido Castelar como presidente y Alvarado como secretario, pero nuevamente decayó con la disolución del Congreso y la convocatoria de elecciones, dispuestas por Real Decreto de 29 de diciembre de 1890».

El Imparcial del 21 de octubre de 1891 da cuenta sobre la necesidad de la repoblación de montes en la sierra de Alcubierre, como medio para evitar las sequias, señalando «A este servicio debe destinarse el 10 por 100 de los aprovechamientos forestales, que importa en aquellos poco mas de siete mil pesetas, autorizando a los Ayuntamientos interesados para invertirlo directamente bajo la inspección de los ingenieros de montes».

Poco a poco, la repoblación forestal en la sierra de Alcubierre comienza a adquirir una enorme relevancia e importancia en el territorio. Así, aquel año de 1891, la Diputación de Huesca solicita al Ministerio de Fomento la repoblación de los montes de la Sierra de Alcubierre y su entorno “Dicho ministerio puso el asunto en manos de la Dirección General de Agricultura quien a su vez lo remitió al ingeniero jefe del Distrito Forestal  de Huesca (D. F. Huesca). Desde este distrito se redactó un Plan de Trabajos para la Repoblación de la Sierra de Alcubierre. La aprobación del mismo quedó demorado por tiempo indefinido (http://esmemoriaus.blogspot.com).

En octubre de 1891, una comisión de representantes aragoneses visita Madrid para presentar una serie de reivindicaciones, entre ellas, el séptimo punto recoge repoblaciones para la sierra de Alcubierre: “que se destine desde luego a la repoblación de montes el 10 por 100 de lo que los pueblos interesados paguen por aprovechamientos forestales, fijándose principalmente en la sierra de Alcubierre, que comprende los pueblos de Zaragoza y Huesca más castigados por la sequía”. El contexto de sequias y plagas, de miseria que afecta Aragón y Los Monegros, hace en la llegada del canal de Monegros y las repoblaciones de la sierra de Alcubierre una solución y reivindicación para estas tierras; de lo que se conocía como las «miserias de Aragón» a raíz del discurso del diputado por Huesca Castelar de julio de 1891 (Diario de Sesiones de Cortes, Congreso de los Diputados, n.º 105, de 14 de julio de 1891, pp. 3101-3105).

A raíz de aquello, el Ministerio de Fomento ordena al Distrito Forestal de Huesca la redacción de un proyecto para la repoblación de la vertiente Norte de la Sierra de Alcubierre, «proyecto que sabemos que en junio de 1892 estaba, no sólo terminado, sino ya en estudio por parte de la Junta Facultativa de Montes» (Pérez y Hernández). El proyecto junto a otros son «aprobados desde 1 de julio de 1891 hasta la fecha” y en la sesión del Congreso de 7 de junio de 1892 se aporta una “Relación de los proyectos de repoblación, entre otros, el proyecto referido a la sierra de Alcubierre» (Diario de Sesiones de Cortes, Congreso de los Diputados, n.º 217, p. 6561). Aun así, el Ministro de Fomento Aureliano Linares Rivas responde desconocer el proyecto “no tengo el menor conocimiento del expediente a que se ha referido S.S.».

Debido al bajo interés, Alvarado interpela en Cortes a Linares Rivas “quiero, por de pronto, llamar la atención de S.S. acerca de ese asunto, de vital interés para la comarca a que me refiero, y rogarle que, dentro de lo posible, procure facilitar la tramitación de ese expediente, y, por consiguiente, proporcionar a los Ingenieros de Montes de la provincia de Huesca los medios necesarios para que puedan verificarse los ensayos indispensables para proceder a tan importantes trabajos” (Diario de Sesiones de Cortes, Congreso de los Diputados, n.º 149, de 5 de marzo de 1892, pp. 4199-4200).

En 1894, el ingeniero de Montes José Jordana y Morera, en el artículo «La repoblación forestal en sus relaciones con la climatología, orografía e hidrología de la parte peninsular de España. Revista Contemporánea, Año XX, Tomo XCVI Octubre-Noviembre-Diciembre 1894″, hace mención a la necesidad de repoblar la sierra de Alcubierre: “Que sea incuestionable también la conveniencia de cubrir de arbolado aquella parte de la cuenca del Ebro”.

En Aragón la sierra de Alcubierre y las Bárdenas Reales, situadas hacia la región media y parte central de la cuenca del Ebro, presentan caracteres de sequedad tal, que se hace imposible en ellas todo cultivo agrario permanente, a causa de las pertinaces sequías que allí se sienten. El suelo es muy bueno en el fondo de los valles, y si fuese posible suministrarle un riego moderado, se conseguiría dar a aquella zona una fertilidad extremada, con provecho evidente de la riqueza general del país.

Todos los publicistas que de dichas comarcas se han ocupado han reconocido como único medio para atraer el beneficio de las lluvias la repoblación forestal; trayendo a la meoria épocas atrasadas en que, por la existencia de los montes, la lluvia no era tan escasa como lo es actualmente.

No puede negarse la influencia que en la regularidad, sino en la cantidad absoluta de aquel meteoro, ejercen los montes, y de aquí que sea incuestionable también la conveniencia de cubrir de arbolado aquella parte de la cuenca del Ebro, donde además, por lo escueto del terreno, azotan con mucha violencia los vientos secos del O., que por este medio disminuirían su intensidad.

José Jordana y Morera. La repoblación forestal en sus relaciones con la climatología, orografía e hidrología de la parte peninsular de España. Revista Contemporánea, Año XX, Tomo XCVI Octubre-Noviembre-Diciembre 1894

En 1896 se presenta en el Congreso una petición de los alcaldes de Castejón de Monegros, Monegrillo, Valfarta, La Almolda y Peñalba: “en súplica de que las Cortes se sirvan conceder a dichos pueblos los medios y facilidades de evitar el hambre y la miseria que existen en todos ellos, y que luego se agravará más y más si pronto y eficazmente no se acude en su auxilio” (Diario de Sesiones de Cortes, Congreso de los Diputados, n.º 40 de 30 de junio de 1896, p. 898).

Reactivación del proyecto de repoblación a mediados de la década de 1920

No es hasta mediados de la década de 1920 cuando se vuelven a reactivar los planes de reforestar la sierra de Alcubierre. En 1925, Enrique de las Cuevas y Rey, Ingeniero de Montes Jefe del Distrito Forestal de Huesca, redacta el proyecto de repoblación de la sierra de Alcubierre en la parte correspondiente a los términos municipales de Alcubierre, Lanaja y Robres. De acuerdo con Pérez y Hernández: «El proyecto planificaba la repoblación de una superficie de 5.000 ha, y tenía un presupuesto de 1,9 millones de pesetas». Para ello De Las Cuevas busca que el proyecto, mediante instancia al Ministerio de Fomento  se apruebe y ejecute como obra complementaria de los riegos del Alto Aragón, y “como medio de aminorar los riesgos del clima de esta seca comarca y solucionar la crisis económica por la que atraviesa la misma”. La Resolución de 31 de diciembre de 1925, resulta negativa “en tanto no se aumentasen los recursos que el Estado destina actualmente a esta clase de trabajos, no se podía acceder a lo solicitado” (Los inicios de la repoblación forestal en la provincia de Zaragoza (1859-1936) Ignacio Pérez Soba Diez Del Corral, Doctor Ingeniero de Montes y Álvaro Hernández Jiménez, Ingeniero Técnico Forestal).

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En 1926 se aprueba un nuevo Plan de Repoblaciones al cual se dota de nada menos que cien millones de pesetas del momento: «En él quedaron incluidas, entre otras zonas, la repoblación de esta área oscense. El proyecto específico fue redactado por el D. F. de Huesca en 1928 y contempló la repoblación de 5.000 Ha en un plazo de diez años que incluyó otros montes de esa comarca. Así, dentro de esa superficie se incluyeron terrenos pertenecientes a montes públicos de Alcubierre (2.500 Ha), Lanaja (1.800 Ha) y Robres (700 Ha), todos ellos localizados en la Sierra de Alcubierre. La especie principal a emplear habría de ser el pino carrasco por ser la más adecuada, aunque también se contempló el empleo de roble y esparto” (http://esmemoriaus.blogspot.com). De acuerdo con Pérez y Hernández no se llega a aprobar la partida presupuestaria y en junio de 1927 los alcaldes de los Ayuntamientos de Alcubierre, Lanaja y Robres escriben nuevamente al Ministerio solicitando que se apruebe un consorcio de los previstos para la aplicación del Plan general de 1926: «comprometiéndose a aportar a él, conjuntamente, 10.000 pesetas anuales».

Socialmente, la repoblación de la sierra es una reivindicación por parte de las localidades a las que pertenece la sierra. Así, el 6 de marzo de 1927 Alcubierre realiza la fiesta del árbol y para ello los niños plantan, en la carretera que va a Lanaja, “102 árboles, 50 acacias de flor blanca y 52 chopos de Canadá comprados por el ayuntamiento, los que inmediatamente serán regados”. La crónica la escribe el secretario  Ángel Gavín Bailo, comprometido e intelectual de Alcubierre, que destaca con la publicación de escritos y noticias varías en el Diario de Huesca. En su crónica, sobre la fiesta del árbol de Alcubierre, Ángel no deja de escapar la ocasión y revindicar la ansiada repoblación de la sierra: “El entusiasmo e interés sea insuperable porque cuando un vecindario siente palpitar en sus nobles corazones ansias de regeneración, cuando cifra su porvenir en usa mejora tan importante como, la de repoblar su Sierra, cuando se espera con avidez que el personal técnico encauce las loables iniciativas de gran número de propietarios que anheles una orientación para contribuir con todas sus actividades a tan magna obra, cuando se espera con ilusión la llegada de la prensa para ver si el Consejo Forestal ha dictaminado sobre la aplicación que ha de darse al presupuesto extraordinario de 9 de julio último por saber si nos alcanzan sus beneficios. Días de ansiedad, días de esperanza, días de ilusión están atravesando los vecinos del pueblo y sus dignas autoridades hasta conocer si es atendida la solicitud enviada en 10 de noviembre próximo pasado al excelentísimo señor ministro de fomento en la que solicita el ayuntamiento acogerse a los beneficios que determina el artículo 5º del real decreto ley de 26 de julio último” (Diario de Huesca, 9 de marzo de 1927).

En junio del mismo año, los ayuntamientos de Alcubierre, Lanaja y Robres dirigen al ministro de fomento una nueva exposición de motivos para la repoblación de la sierra “Como obra complementaria de los riegos del Altoaragón”. La repoblación busca “Aminorar los riegos del clima y solucionar la crisis económica” pidiendo fondos para un proyecto del que reconoce sus bondades, un proyecto realizado por el ingeniero Enrique de las Cuevas. Por tanto: A V. E. suplican se digne aprobar el referido consorcio y disponer que por la Jefatura del Distrito Forestal se redacte la propuesta de trabajos que se han de realizar en el primer año y una vez aprobada conceder el crédito necesario para su ejecución, con lo que además de iniciarse los trabajos de repoblación que tanto anhela esta comarca, se resolvería la crisis obrera, proporcionando trabajo a los vecinos dentro de los pueblos de su naturaleza. Gracia que esperan alcanzar de vuestra excelencia, cuya vida guarde Dios muchos años para bien de la nación. Alcubierre 12 de Juntó de 1927. El alcalde de Alcubierre, Jesús Casamayor.—El alcalde de Lanaja, Pascual Oto.-El alcalde de pobres, Vicente Maza —Es copia. — El secretario, Ángel Gavín”. Diario de Huesca 15 de junio de 1927.

En la Dirección de Agricultura: Ha visitado al director general de agricultura, el alcalde de Huesca, para interesarle que se resuelvan las aspiraciones de repoblar la sierra de Alcubierre.

La Nación (Madrid), 21 de enero de 1928.

Sierra Alcubierre (2).JPG

Anoche «tuvieron en nuestra redacción los alcaldes de Lanaja y Robres don Pascual Otto y don Vicente Maza, junto con el secretario del Ayuntamiento de Alcubierre don Ángel Gavín, con objeto de saludarnos e invitarnos a la inauguración oficial de la repoblación de la sierra de Alcubierre.

Diario de Huesca 13 de noviembre de 1928

Robres, Alcubierre y Lanaja  Justas demandas

Comisionados por los Ayuntamientos de Lanaja, Alcubierre y Robres, llegaron a esta población los alcaldes don Vicente Maza y don Jesús Casamayor, con el competente secretario don Ángel Gavín, quienes realizaron gestiones de transcendental interés para los pueblos dichos.

Como testimonio de agradecimiento y afecto entregaron al prestigioso ingeniero jefe del Distrito Forestal, don Enrique de las Cuevas, un artístico pergamino declarándole hijo adoptivo de los tres pueblos por sus cooperaciones en pro de la repoblación de la Sierra de Alcubierre, de positivos beneficios para aquella simpática comarca. 

De la Diputación solicitaron una subvención de 10.000 pesetas con reintegro a plazo fijo, y de su visita llevaron las mejores impresiones.

También el asambleísta señor Campo pudo facilitarles, en la visita que le hicieron, noticias satisfactorias de una ayuda del Estado para la construcción de una balsa en Alcubierre.

Tuvieron una extensa entrevista con el excelentísimo señor don Fernando Rivas, nuestro gobernador civil, que con su cortesía y amabilidad acostumbrada, escuchó de los comisionados los pormenores de problemas locales de gran interés y, sobre todos ellos, el planteado con la gravísima crisis de trabajo, motivada en la paralización de las obras de los Grandes Riegos en aquella zona y que obliga a estar parados y sin trabajo a unos 500 obreros.

El señor gobernador, que ya tenía conocimiento de esto, prometió hacer gestiones personales en Madrid en unión de los señores asambleístas para obviar rápidamente cuantos trámites u obstáculos impidan reanudar tales trabajos.

Finalmente visitaron las redacciones de los diarios locales, para los que tuvieron frases de reconocimiento y elogio por el apoyo que les han prestado siempre.

Todo lo merecen tan laboriosos y simpáticos pueblos, para los que son todas nuestras atenciones y deferencias.

Diario de Huesca 27 de febrero de 1929.

En el diario de Huesca del 22 de junio de 1928 se da cuenta de la decisión del Ayuntamiento de Acubierre de la incorporación del director del Diario de Huesca en un cuadro de Honor de ilustres que han actuado en pro de la repoblación de la sierra de Alcubierre. Comunicando, además, de la inauguración de las obras a las que se dará invitación “A cuantas entidades, periódicos y persones se han interesado en pro de nuestra repoblación firmado por el alcalde Jesús Casamayor, a 19 de junio de 1928″.

El 23 de septiembre de 1929 se realiza el acto de inauguración de las repoblaciones en la sierra de Alcubierre (Diario de Huesca” de 25 de septiembre de 1929).

Para la ocasión el artista oscense Ramón Acín Aquilué realiza un pergamino para repartir a los niños y niñas  con frases alusivas al árbol, bajo el título “Los Ayuntamientos de Alcubierre, Lanaja y Robres, a los niños y niñas, con motivo de la repoblación de la Sierra. Año 1929” (B, 1987: 115, nota 6).

La Sarda 1947 2

Aspecto de una ladera del monte La Sarda en 1947 tras ser ahoyado a mano. Foto: Archivo Cartagra. Fuente: http://esmemoriaus.blogspot.com

Los sueños y aspiraciones de Monegros convertidos en realidad. El optimismo de una comarcaUna tarde gloriosa

Así fue la de anteayer en Alcubierre, donde se congregaron sus convecinos y compañeros de inquietudes y alegrías, los de Lanaja y Robres, y contingentes muy numerosos de toda la comarca con comisiones oficiales presididas por los alcaldes respectivos.

Todos los actos fueron presididos por el general Mayandía, que representaba al jefe del Gobierno.

Vimos también en Alcubierre al director general de Montes señor Elorrieta, gobernador civil de Huesca, presidente de la Diputación y alcalde, capitán general y alcalde de Zaragoza, delegado de Hacienda, asambleísta señor Coarasa, don Ricardo del Arco, ingenieros señores Cuevas, Navarro, Armingol y Etnbún, gobernador militar, teniente coronel de la Guardia civil, delegado gubernativo, don Mariano Gavín y el inspector provincial de Sanidad.

Inauguración de la repoblación

Tuvo lugar en el término «Pucero», a cuatro kilómetros de la villa. Allí, bajo un templete de olorosos romeros y mejorana, habló el alcalde don Octavio Lasheras, que en nombre de su villa, con las de Robres y Lanaja, ofreció a todos y al jefe del Gobierno, Mayandía y Guadalhorce en especial, el testimonio de una profunda gratitud.

Habló seguidamente el ingeniero jefe de Montes señor Cuevas, que dijo que lo hacía por razón de su cargo, estimando que representaba la inauguración el principio de una cruzada precisa en la lucha del trabajo con la Naturaleza. Ya en 1879, esta gran obra de regeneración fue considerada como necesaria por la Comisión del plan forestal.

Invita a los tres pueblos interesados a que recuerden sus antiguas campañas y no olviden lo que han tenido que suplicar para alcanzar este primer pilar de la reconstrucción nacional de la repoblación, como le llamó Costa.

Elogia la intervención de marqués de Estella, Guadalhorce y Mayandía, para llegar a día fausto, y aplaude el esfuerzo económico de los monegrinos que ofrece el grato espectáculo de los pueblos que se asocian a la obra del Estado, con la letra que hoy giran y que tan recompensada les será después. Pide perseverancia y respeto en el amor al árbol, cuyos beneficios canta. Ofrécese como representante de la Administración forestal. El señor Banzo estima que no es posible la ausencia de la Diputación en estos actos y por eso vino e interviene.

Ofrece el concurso de la Diputación, ya demostrado a los monegrinos y que estima merecido y además la tierra es madre y lo pide clamando agua y árboles y que todos la defendamos que ella nos dará el ciento por uno. Termina con un himno al árbol que él nos da la cuna y el ataúd y el mástil de la sagrada bandera patria.

Diario de Huesca – 25 de septiembre de 1929.

El director General de Montes, en frases muy elocuentes, saludó y felicitó a todos con elogios para los tres pueblos. Aplaude la organización forestal y la labor de los señores Cuevas y Embún, terminando con atinadas enseñanzas sobre el problema de los montes en sus aspectos distintos. Por último, el ilustre aragonés Mayandía, en este discurso precursor de ocho o diez más, mostró su gratitud de buen hijo por los vivas y aclamaciones incesantes de que fue objeto

sus fervores de buen patriota soldado y aragonés; sus cariño: por todo Aragón y sus afanes por ser útil a toda su tierra. Después, el canónigo señor Tricas bendijo el monte y se plantaron numerosos pinos.

Diario de Huesca 25 de septiembre de 1929.

Ecos provinciales ALCUBIERRE

Adhesiones recibidas a los actos celebradlos con motivo de la inauguración de la repoblación de la sierra de Alcubierre. La del excelentísimo señor vicepresidente del Gobierno, el excelentísimo señor don Severiano Martínez Anido, lamentando que su ausencia de Madrid le haya impedido asistir y felicita por tan importantes mejoras.

Del excelentísimo señor marqués de Cabriñana, presidente del Tribunal Supremo de Hacienda pública. Excelentísimo señor don Pedro Vives, general. ídem don Antonio G. de Rocasolano, delegado regio de la Confederación del Ebro. Excelentísimo señor doctor Fray don Mateo Colom, obispo de Huesca. Excelentísimo señor jefe de la Sección de Montes de Madrid. Excelentísimo señor presidente de la Audiencia provincial de Huesca. Ilustrísimo señor don Gaspar Mairal. ídem id. don Manuel Batalla, registrador de la Propiedad de Sariñena. Alcaldes de Sariñena, Farlete y Lalueza.

Diario de Huesca 28 de septiembre de 1929.

Crónicas aragonesas   — Sierra de Alcubierre

Monegros… ¡Cuántas horas de emoción dio esa tierra sedienta e irredenta! Todos los problemas están allí latentes, vivos, encarnados; todas las angustias se alzan y nos acusan a paso.

La fisonomía monegrina es triste, de una profunda tristeza. Cuanto deseo se ponga en querer iluminar aquel panorama es vano; cuanto se interese porque las figuras y las cosas resulten alegres, es un esfuerzo tirado. Allí tierra, hombres y cosas están supeditados a la tragedia de la sed, esa vida llena de abnegados heroísmos, tras el arado que abre y la semilla que cae, al abismo de un germinar, entre las blancas cenizas de un incendio, que esa es la sed de la tierra y la claridad sin nubes.

La leyenda de los ciervos y de los bosques, de las espesuras y de los matorrales, de la densidad forestal, hace soñar en aquel posible o imaginado tiempo, en que estos llamados Monegros fueron montes poblados con la cabellera abundante de las hayas y de los pinos. El sueño y la vocación canalista, la esperada realidad del Canal de

Monegros por otra parte, han hecho que estos legionarios de la incertidumbre y de la miseria se adaptaran a vivir precariamente, sin un pozo artesiano, sin agua en las balsas.

Pero… El alcalde de Alcubierre, un alcalde que tiene sentido común y sentido político clamó hace poco tiempo, e invocando las razones que en estos casos son de eficacia mayor. Pidió arbolado para esa sierra, muralla del Alto Aragón y de los Monegros bajos, dique de roca, frontera geológica de la meseta monegrina y de la zona de los riegos del Alto Aragón.

Han pedido la repoblación forestal; se han impuesto para ello Lanaja, Robres y Alcubierre el sacrificio de aportaciones económicas; han unido a estas aportaciones la historia canalista, los entusiasmos de aquella región de muchos años, sólo dedicados a realizar el imperio forestal como único remedio a la sequía crónica.

La sierra, dura, alta y estéril, alberga muchas vidas: la de sus hogares tristones, la de sus hombres cansados de sembrar, la de sus ganados que han paseado días y días sin encontrar veredas y caminos donde yantar. La sierra ingrata, seca y pelada, ha rehuido la humedad, ha tirado hacia abajo a sus hijos, ha arruinado a sus moradores. Pero el ansia de vivir, el deseo de no querer abandonar pueblos enteros, en muchos momentos culminante y a punto de realizarse, ha sido vencido por el de vivir a toda costa, de hacer una plantación de arbustos, de vigilantes, de amigos.

Recientemente se ha celebrado la mayor fiesta que se podía hacer. Algún día se celebrará otra mayor. Cuando el ilustre ingeniero Sans Soler abra las compuertas y lance las aguas del Canal de Monegros, desde la sierra hacia la meseta monegrina. En tanto llega ese día, el único medio de conseguir que los cereales no desaparezcan y se pueda comer pan es implantando el régimen del árbol, que, es la llamada a las lluvias. La sierra alta, poblada de millares de árboles, que atraerán a esas nubes que pasan y pasan burlándose de esta serranía, poblada de silencios y de tristes aspectos.

B. GARCÍA MENENDEZ. El Liberal, de Madrid. Diario de Huesca 4 del 10 de 1929.

La repoblación es, ante todo, una reivindicación para sacar adelante una tierra que necesitaba inversiones para salir de la miseria en la que se encontraba. Junto a la llegada del agua, a través del canal de Monegros, es la gran esperanza de finales del siglo XIX y principios del XX. Aunque su gran dimensión complica su continuidad hasta su paralización en la década de 1930. No por ello, los pueblos continúan luchando y reclamando la necesaria inversión, tal y como es el caso de Ángel Gavín, secretario del ayuntamiento de Alcubierre.

De Alcubierre. Los trabajos de repoblación, paralizados en absoluto

Tomar la pluma para exponer un hecho que deja sin trabajo y por ende sin pan a un centenar de familias de la clase obrera de esta localidad, nos llega al alma; pero dejar a ésta sumida en la miseria y silenciar el hecho, sería un crimen de lesa humanidad, que nosotros no podemos aceptar. El cumplimiento del consorcio que tiene hecho el Ayuntamiento con el Estado y aprobado por este último en 2 de Julio de 1928 para repoblarla Sierra de Alcubierre, es bastante, de momento, como lo ha sido hasta hoy, para que ninguna familia careciera de pan.

La orden terminante y rotunda de paralización absoluta de trabajos ha caído como una bomba; más, en una población corno esta que en el año 1929 fue nula a  consecuencia de la sequía la cosecha de cereales, única que tiene importancia. Del Gobierno, autoridades y Prensa recabamos el apoyo preciso para que la clase obrera pueda tener trabajo y, con ellos los medios necesarios para alcanzar pan para sus familias.

Repoblación, trabajos en el tramo tercero del Canal de Monegros y la subasta del proyecto de conducción y abastecimiento de aguas potables a la población aprobado en 5 de Noviembre último, pueden evitar muchas penalidades y sufrimientos. Sí quien puede atender las peticiones lo hace, habrá realizado una gran obra social. Tenemos noticias de que el alcalde ha dado cuenta a su jefe superior.

Ángel Gavín Diario de Huesca – 22 de febrero de 1930.

El 28 de febrero de 1930, el Diario de Huesca da cuenta como el ministro de fomento manifiesta que no va a hacer desaparecer la Dirección de Montes, noticia por la que el mismo diario muestra cierta alegría, especialmente manifiesta “Y dada la trascendencia que ello tiene para la provincia tan forestal como la nuestra, aplaudimos igualmente la decisión del ministro de Fomento, no solo de mantener aquella Dirección general, si no de imprimirla gran actividad y nos permitimos interesarle, continúen con la misma intensidad los importantes trabajos que el Distrito Forestal realiza, para la repoblación de los montes de Argüís y de la Sierra de Alcubierre, y para la explotación ordenada de la masa arbórea del Pirineo Aragonés, cuyos gastos han de ser tan reproductivos para el país”.

El miércoles día 29 de abril de 1930 se celebra sesión la Comisión permanente de la Diputación de Huesca, reuniéndose la Comisión provincial Permanente y el Pleno Diario de Huesca 1 de mayo de 1930:

“Se da cuenta de una instancia de los Ayuntamientos de Lanaja, Robres y Alcubierre, solicitando un anticipo de diez mil pesetas para fines forestales de la sierra de Alcubierre. El señor Lacadena felicite, con frases encomiosas, la labor de esos Ayuntamientos que han sabido conseguir un consorcio ventajosísimo con el Estado y que dada la justicia y equidad que anima aquella pretensión, propone el nombramiento de una ponencia para favorecer los intereses de esos pueblos y con ello la riqueza forestal de la provincia.

El señor España manifiesta que ha oído con mucha complacencia las palabras del señor

Lacadena, pueda realmente la solicitud de los citados pueblos es muy interesante por el sacrificio que se han impuesto esas Corporaciones para llegar a la repoblación forestal de la sierra de Alcubierre y que, por tanto, la Diputación no debe desatender esas peticiones. Pronuncia bellas frases en alabanza del árbol y adhiriéndose a la propuesta del señor Lacadena, pide se tome en consideración y se nombre una ponencia.

Se acuerda finalmente que el asunto pase a las Comisiones de Fomento y Hacienda conjuntamente.”

Diario de Huesca 1 de mayo de 1930.

La repoblación de la vertiente sur

En 1927 se comienza a redactar el proyecto de repoblación de la vertiente sur de la sierra de Alcubierre, de los montes pertenecientes a la provincia de Zaragoza. Según manifiesta el Informe de 25 de junio de 1928, del Jefe del Distrito de zaragozano, Joaquín Fernández de Navarrete, al Presidente de la sección 2ª del Consejo Forestal “aprobado el proyecto de repoblación de la sierra de Alcubierre en la vertiente Norte que es la correspondiente a la provincia de Huesca, es deber de esta Jefatura completar tan beneficiosa obra con la presentación del correspondiente a la parte Sur de aquélla, que pertenece a la de Zaragoza” (ASPAGMAZ, sig. 3495, legajo “Farlete”).

La repoblación prevé abarcar una superficie de 19.653 hectáreas en los términos municipales de Leciñena, Perdiguera, Monegrillo, Pina de Ebro, La Almolda y Farlete. Del monte de Farlete se contempla la repoblación del monte llamado de La Sierrra de 10.366 hectáreas en disputa entre el pueblo de Farlete y la Baronía de Espés y Alfajarín a la que pertenecía Farlete (Los inicios de la repoblación forestal en la provincia de Zaragoza (1859-1936) Ignacio Pérez Soba Diez Del Corral, Doctor Ingeniero de Montes y Álvaro Hernández Jiménez, Ingeniero Técnico Forestal).

El litigio de Farlete retrasa enormemente la repoblación de la vertiente sur de la sierra » el monte de Farlete ocupa el centro y punto más elevado de la sierra, por lo que la disposición de sus terrenos resulta indispensable si de verdad se pretende la repoblación completa de ese sistema montañoso» y a pesar de la clara importancia de llevarla a cabo tal y como dicta la Resolución de 13 de febrero de 1929 de la Dirección General “Es de suma conveniencia la repoblación de los montes de los términos de Leciñena, Perdiguera, Farlete, Monegrillo, Pina y [La] Almolda, en la extensión aproximada de 16.000 hectáreas […] puesto que así se completaría la de la Sierra de Alcubierre en ambas provincias, obras no ya de interés regional sino general”. Finalmente, no es hasta la década de 1950 cuando se dan comienzo a las repoblaciones en los montes zaragozanos de la sierra de Alcubierre.

En Perdiguera se pensaba repoblar los montes de utilidad pública números 259 y 260, denominados respectivamente “Asteruelas” y “El Vedado”, con 4.900 ha en total; en Leciñena, los montes de utilidad pública números 255 al 258, llamados “Las Mulas”, “La Pinada”, “La Sierra”, y “Las Suertes, Las Forcadas y Cerro Macerado”, con una superficie en total de 7.993 ha; en Monegrillo, los montes de utilidad pública números 174 al 177, denominados respectivamente “El Común”, “Dehesa de las Varellas y Guaral de Pastos”, “Guaral de la Carne” y “Restos del Común y El Vedado”, que sumaban 3.380 ha de superfi cie en total; y en La Almolda, el monte “La Sierra” (número 173 de los de utilidad pública en la provincia), de 380 ha.

Los inicios de la repoblación forestal en la provincia de Zaragoza (1859-1936) Ignacio Pérez Soba Diez Del Corral, Doctor Ingeniero de Montes y Álvaro Hernández Jiménez, Ingeniero Técnico Forestal.

La repoblación forestal de la sierra de Alcubierre

Según Carlos Tarazona Grasa, autor de libro Pinos y penas, la fórmula que se escoge para acometer las repoblaciones es la del consorcio entre la administración forestal y los tres ayuntamiento afectados: Alcubierre, Robres y Lanaja: “El D. F. de Huesca se comprometía a llevar la dirección técnica de las mismas así como a proveer de las semillas y plantas necesarias. El ingeniero de montes encargado de dirigir las mismas fue Ricardo Sáenz de Santamaría. La repoblación se debía efectuar mediante la apertura manual de hoyas aunque esta parte no fue ejecutada por la administración forestal. Esa fase se realizó mediante subastas públicas a las que se podía presentar todo el mundo que quisiera. En el tablón del ayuntamiento afectado se exponían las condiciones que debían cumplir los interesados y la forma de ejecutar los trabajos. El pliego en cuestión fijaba el número de hoyas a realizar, las zonas donde había que abrirlas o el coste individual de las mismas. A estas subastas se presentaron sobre todo a vecinos de los tres pueblos afectados”. (http://esmemoriaus.blogspot.com)

Al final, los montes repoblados, señala Carlos Tarazona Grasa, son los montes de utilidad pública N.º 330 de Alcubierre, N.º 332 de Lanaja y el N.º 335 de Robres: “Para 1930 en esos tres montes se habían repoblado por el procedimiento del ahoyado manual 690 Ha, cifra que quedó finalmente bastante por debajo de las 4.000 Ha previstas inicialmente”.

nº monte  Pertenencia Fecha subasta Nº de hoyos Plazo ejecución   Coste hoyo
     332      Lanaja 20-Nov-1928    100.000        3 meses
     335      Robres Octubre 1929      50.000        3 meses  12 céntimos
     330  Alcubierre 26-Oct-1929    100.000        3 meses
     330  Alcubierre 27-Ene-1930    250.000        4 meses  11 céntimos

Fuente: http://esmemoriaus.blogspot.com

El Pucero de Alcubierrre

Vista del monte Pucero de Alcubierre con sus laderas ahoyadas manualmente. Foto: Archivo Cartagra. Fuente: http://esmemoriaus.blogspot.com.

En 1940-1950 comienzan de nuevo las repoblaciones en masa en la provincia de Huesca: “720 has. repobladas y se localizan en los municipios de Castiello de Jaca, Gurrea de Gállego y Alcubierre (Chauvelier, Francis)”. Así mismo, la sierra de Alcubierre sufre una serie de repoblaciones forestales a partir de 1940 con un objetivo protector y social y en 1952 aparece como comarca de Interés Forestal “Sierras de Alcubierre y Lanaja (Z y HU). Decreto de 11 de enero de 1952 por el que se declara de interés forestal la comarca que se establece en las sierras de Alcubierre, Lanaja y sus estribaciones de las provincias de Zaragoza y Huesca» (La restauración forestal de España. 75 años de una ilusión).

Para la repoblación se escoge el pino carrasco (Pinus halepensis), que para Chauvelier es una especie espontánea de la vertiente norte de la Sierra de Alcubierre, señala Chauvelier, su distribución, en la sierra, va de los 200 a los 700 metros de altitud. Aunque para autores como César Pedrocchi, la carrasca sería la especie potencial de la sierra de Alcubierre. No obstante la sabina ocupa grandes espacios desde el piedemonte, donde forma grandes rodales, alcanzando zonas elevadas de la sierra donde aparecen individuos dispersos. Ver: Las sabinas de Los Monegros.

“Otra parte de las repoblaciones se han localizado en la Sierra de Alcubierre y en los Monegros, tratándose en este caso de tierras de seca no dedicadas a la cerealicultura y dominadas por cerros cubiertos a medias por esqueléticos bosques residuales de pinos de Alepo y de sabinas, y por un matorral más o menos espeso. Este último pertenecía a los ayuntamientos y recibía durante el invierno algunos rebaños de ovejas llegados desde los Pirineos hasta las partes más altas de la Sierra de Alcubierre. En este contexto, y al cabo de veinte años, se han desarrollado nuevos pinares, ocupando en ocasiones emplazamientos realmente inhóspitos.”

Francis Chauvelier. La Repoblación Forestal en la provincia de Huesca y sus impactos geográficos.

En 1948 se firman nuevas repoblaciones, a través de un consorcio entre el Patrimonio Nacional del Estado y el Ayuntamiento de Alcubierre. Unas ochocientas hectáreas en el monte de utilidad publico nº 330 “Comprendidas en las partidas de Loma de San Caprasio, sesenta hectáreas linda al norte y oriente con resto del monte  La Sierra nº 330; al mediodía con monte Lanaja y poniente con monte Farlete Puy Fernando, Valdelupo y Pacos de Ramón, quinientas hectáreas, linda por norte con Barranco Nuevo, mediodía Filada de Paris, oriente Barranco de San Caprasio y poniente Filada de Paris. Pucero, extensión doscientas cuarenta hectáreas, linderos: norte con monte Robres, mediodía monte del Irazo, poniente monte de Leciñena y oriente con la parte repoblada del mismo monte nº 330 y Galacho de sobre Casas. Así como la ejecución de los trabajos auxiliares necesarios para la creación y conservación de la masa forestal”.

Francisco Amador Mene, natural de Alcubierre, trabajó en las repoblaciones de la sierra. Francisco relata como en la zona de la balsa de las Piedras se instaló un vivero y actualmente aún queda la caseta de los forestales. Trabajaban unas doscientas personas. Subían andando desde Alcubierre hasta san Caprasio, Francisco tenía unos 18 años, sería el año 1951 -De forestal estaba Adrián, era algo loco-. Salían de Alcubierre a las cinco de la mañana para comenzar la jornada de trabajo a las ocho, por las faldas de san Caprasio, -Los de Robres venían en bicicleta-. Trabajaban ocho horas y luego se volvían para el pueblo.

A jada ahoyaban, iban haciendo los agujeros hasta que cambiaba el tiempo en invierno y comenzaban con la plantación. La planta la traían desde Huesca con un camión y la descargaban en el vivero de la balsa de las Piedras. Después, con un burro subían la planta a las lomas donde estaban trabajando, -Se llevaba en los esportones de los burros-.

Americano 45 valzaragoza

Barranco de Valzaragoza. Vuelo americano 1945.

Desde Alcubierre Crisis Obrera

Diversos e interesantes decretos ha dictado el ministerio del Trabajo en favor del sufrido obrero agrícola, pero éstos según noticias, no han tenido la virtud de mitigar la crisis existente., ni aún en la época de recolección.

Si en la segunda quincena de Agosto no se ha dado gran impulso a los trabajos de la Confederación o Mancomunidad, serán muchos los millares de obreros que habrá en Aragón en paro forzoso y tendrá el Gobierno otro problema tan importante y grave como el de Andalucía.

Son incalculables los perjuicios que irrogan esas indecisiones y entorpecimientos continuos en problemas de tan vital importancia como son los riegos, repoblaciones, ferrocarriles, carreteras y demás obras públicas de la Nación.

Toda esta zona monegrina está anhelando llegue el momento de ver cumplidas las solemnes promesas que se le han hecho de principiar a construir  y construido en breve plazo el acueducto de Tardienta que es que ha de darle vida y convertirla de mísera a una de la más fértiles de España.

Y si se pretende conjurar de verdad el conflicto que la falta de trabajo pueda originar interesa que también a la brevedad posible den principio a los trabajos en el tramo tercero del canal de Monegros.

En esta localidad, en años anteriores, con las labores que se llevaban a cabo en la repoblación de la sierra, gran número de obreros, con su honroso trabajo, ganaban el pan para ellos y sus familias.

En el actual, no tenemos noticias de que se haya concedido para dichos fines cantidad alguna.

Hay que esperar que un ministro que representa a Aragón, que lleva un sobrenombre de discípulo predilecto de Costa, que en el ideario de su partido  tiene como lema preferente el fomento y conservación de las obras públicas de verdadera utilidad general, el intensificar la repoblación forestal y el de la obligación del Estado de proporcionar a todos los ciudadanos la posibilidad de ganarse el sustento mediante un trabajo remunerador  y productivo; hay que esperar decimos, que su elevada y reconocida cultura la emplee en dar facilidades para que sean pronto realidad tan bellos ideales.

No olvide señor ministro, que el problema más vital para todas las clases sociales hoy en Aragón, es el de riegos; el complementario, la repoblación forestal y, el más importante, solucionar la crisis del trabajo.

Un pueblo mísero de la zona monegrina como Alcubierre, que tuvo la valentía de interesar y acometer, de acuerdo con el Estado una empresa tan importante y útil como la de repoblar la Sierra en una extensión de más de 2.500 hectáreas de terreno, caso único en España y quizá en el mundo entero; no puede llevar a su ánimo la convicción de que un ministro radical-socialista con los títulos ya expuestos, se desligue del compromiso que adquirió el Estado, y si en ello nos equivocáramos – cosa que no creemos-, tenemos fe en que los representantes en Cortes lucharán con entusiasmo con ese entusiasmo, desinterés y cariño nunca bastante agradecido, con que lo defendió la Prensa de la región y de Madrid hasta conseguir el justo premio que la constancia, el tesón y el amor al árbol, de un pueblo merece.

El digno alcalde don Ignacio Mené, que siente cariño extraordinario por este problema y el social, también tiene interesada su continuación y sería para él y para el vecindario que representa muy lamentable un fracaso, porque aparte del interés general, se halla el de la satisfacción que produce el tener colocados a los obreros en la localidad que actualmente se hallan ya en paro forzoso.

Ángel Gavín Diario de Huesca 14 de agosto de 1931

La repoblación significó trabajo y la recuperación de la sierra como una oportunidad para uno de sus aprovechamientos: el de leñas, que fue vital en el pasado. Una obra complementaria al canal de Monegros que atraería las lluvias para un seco y árido territorio lleno de miserias. “En la actualidad, en una extensa comarca, mueren de sed las semillas y las plantas, se carece del agua necesaria para beber las personas y ganados, los obreros no alcanzan trabajo para remediar las necesidades de sus familias y dar pan a sus hijos, los agricultores se encuentran también sin agua, sin trigo, sin pan, sin paja y sin cebada, y lo que es más doloroso con la esperanza perdida de hallar siquiera un modesto alivio a tal desventurada situación porque la cosecha actual está totalmente perdida por la sequía como también se perdieron las tres de años anteriores. A esto hay que añadir que están agotadas las existencias de cereales para la próxima siembra, pues las pocas que quedan son necesarias para el consumo actual. En situación tan desesperada como la que hoy desgraciadamente se atraviesa en estos pueblos, cuando el vivir es una agonía que agota con lentitud las energías del paciente que aún espera con gran ansiedad un alivio a tanto y tanto mal como tiene sobre sí”. La dramática situación de aquellos años, descrita en el escrito del ayuntamiento de Alcubierre “El arbolado y la sequía”, diario de Huesca 19 de mayo de 1925, evidencia la importancia que tuvo la reforestación de la sierra de Alcubierre. “Año tras año la emigración aumenta, familias enteras han marchado más de cuarenta, la juventud desaparece en su mayor parte en busca del sustento que aquí no encuentran y, como prueba de ello, baste decir que de los comprendidos en el padrón de cédulas pe4rsonales, o sea mayores de 14 años, durante el año 1924 se han ausentado 126, el 13 por 100 en un año”( Diario de Huesca del 17 de febrero de 1925).

Hoy en día tenemos una gran sierra  que podemos disfrutar, declarada como zona ZEPA (ES0000295) y LIC (ES2410076) de la Red Natura 2000. Presenta una rica biodiversidad en un contexto árido, sobresaliendo en el Valle del Ebro, así la sierra se configura como una gran masa forestal, un bosque que va madurando ofreciendo un extraordinario espacio natural que valorar, proteger y preservar.

A la memoria de Ángel Gavín Bailo.

A todos sus habitantes y a don Ángel Gavín especialmente, por ser alma de todo movimiento honrado e iniciador de las más loables y beneficiosas empresas, enviamos nuestra felicitación cordialísima por el éxito, significación y brillantez de la hermosa y educadora fiesta del Árbol.

Diario de Huesca del 17 de febrero de 1925.

José Luis Villanúa Serrate: Panadero.


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Por Mareme Badiane. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

José Luis nació en Castejón de Monegros un 13 de agosto de 1952. Dice que, si no le fallan las matemáticas, tiene 67 años. La familia de su padre eran montañeses, de Villanúa como su apellido, un pueblo cerca de Jaca, y la familia de su madre era toda de Castejón de Monegros.

José Luis es el segundo de 4 hermanos. Su padre se llamaba Virgilio, era albañil y picapedrero, trabajaba muy bien la piedra y en Castejón hay muchas cosas que hizo él, como la pared del frontón, el ojo de la Iglesia…  Cuando era albañil construyó en algunos pueblos de colonización muy cerca de aquí como San Lorenzo entre otros. Su madre se llamaba María y como todas las mujeres de su época se dedicaba a sus labores que se decía entonces. Es decir, cuidar de los hijos  y llevar la casa que ya era bastante con cuatro hijos y un marido que por su trabajo siempre estaba fuera de casa.

Tiene 3 hermanos, dos chicos y una chica. Su hermano mayor se llama Tomás, vive en Tenerife, ahora está jubilado pero trabajó en Correos. Formó una familia allí y a Castejón vienen de vacaciones de vez en cuando. Su otro hermano Pedro fue panadero con él, también está jubilado y estos últimos años ha sido chofer del camión de residuos de la Comarca de Monegros. Y por último, su hermana pequeña, Begoña, trabaja y vive en Zaragoza, es carnicera desde muy joven y sigue en el gremio.

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José Luis comenzó a trabajar con 12 años de panadero y no ha parado hasta su jubilación. Bueno, dice que se tomó 2 años de ”vacaciones” en Tenerife donde trabajó de barman en un Restaurante del Puerto de la Cruz. Se fue con su hermano pero él se tuvo que venir.

Ha sido un poco viajero pero siempre para trabajar. Con 14 años se fue a Villafranca de Ebro de panadero, con 18 a Tenerife, con 20 a Bujaraloz y con 23 a Peñalba de panadero también.  Con 24 años volvió a Castejón donde se casó con Nieves. Hasta hace 25 años que se vino a vivir y trabajar aquí a Sariñena.  Lugar donde vive con su mujer, hija, yerno y su mejor perla su nieto Pablo, que es el que más ganas de vivir le da.

 

Su infancia no fue la época más inolvidable para José Luis, ya que en aquellos tiempos no tenía grandezas como ahora pero con poco eran felices. Fue a la escuela hasta los 12 años y después a trabajar. Aunque recuerda jugar a los pitos o canicas, al bote, al pañuelo, saltar.  Le gustaba jugar a las tabas que era el hueso de la rodilla del cordero.  Recuerda ir buscar agua a la balsa y a la fuente ya que, cuando era pequeño, no había agua corriente en las casas.  Iba siempre cargado de pozales y cantaros. También recuerda que tenían algún animal para engordarlo y matar.

Dice que a la escuela fue poco pero lo pudo aprovechar bien. No destacaba mucho por los estudios pero ahora se da cuenta que le hubiera gustado estudiar. Pero no había posibles en su casa para eso. José Luis apunta que siempre les repite lo mismo a los alumnos de su hija: “Estudiad… que para burros ya estamos suficientes, luego te acordarás y te arrepentirás como me paso a mí”.

La juventud de José Luis la resume como trabajo, trabajo y trabajo. Tenía pocas horas para juergas. Siempre se acuerda que cuando todo el mundo estaba de fiesta él tenía que ir a trabajar,  ya que el trabajo de panadero siempre es de noche.  Alguna juerga ha tenido pero siempre a trabajar sin dormir.  El baile y la música es su gran pasión. En casa tiene una guitarra pero nunca ve el momento de ir a aprender a tocarla. Ahora dice que como habla Joaquín Sabina en una canción…”Ahora es demasiado tarde princesa”, le encanta Joaquín Sabina.

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Se casó con 25 años con Nieves Mayoral ella tenía 21 años. Se casaron en noviembre en Castejón de Monegros. Un domingo recuerda. Su viaje de novios fue 10 días a Tenerife. A los 9 meses de su boda nació su primer hijo, Daniel y 8 años después Blanca.

Se le cae la baba al hablar de sus hijos, José Luis me explica que ha tenido mucha suerte con sus dos hijos. Dice que son muy buenos, inteligentes y muy trabajadores. Su primer hijo se llama Daniel, tiene 41 años y actualmente tiene una autoescuela en Fraga con su mujer, Paola. Y Blanca, tiene 33 años, es autónoma y da clases particulares,  también trabaja de secretaria en la Asociación Monegros Empresarial.  Tiene un hijo de 2 años y medio que se llama Pablo con Dani, su “joven”.

Su vida adulta se vio truncada por una operación a los 50 años que le cambió la vida por completo. Un tumor cerebral hizo que tuviera que dejar de trabajar con 55 años. Así que su vida actual es ir al corral, trabajar un pequeño huerto que tiene y cuidar de su nieto.

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Refranes que siempre dice uno: “Si la envidia fuera música, no haría alta traer orquesta pa´las fiestas”. Y recuerda que un hombre de Castejón le decía que el mejor remedio para los dolores era el agua, ¡AGUANTARSE!.  Aunque el que más le llena de emoción es el que es referente a la patrona de su pueblo: “Santa Ana, buena muerte, poca cama”.

José Luis me habla de las creencias y tradiciones. Piensa que muchas están desapareciendo en todos los sitios pero que siempre hay personas que luchan por recuperarlas. Y recuerda a su padre con el dance de Castejón de Monegros.  Que luchó para que no desapareciera y fue reconocido por ello.

Mareme Badiane

Tercero de la ESO

 

 

Ester Giral Ezquerra


Ester Giral

Por Darío Pueyo Serrate. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Ester Giral Ezquerra, nació el 16-5-1943, Castejón De Monegros (Huesca). Es hija  de Vicente y Florencia, agricultor y ama de casa, fue la menor de 4 herman@s, (han fallecido dos hermanas), el otro reside en la misma localidad.

Tuvo una infancia feliz, jugaban a la comba, a la zapatilla por detrás, al corro la patata…. Las canciones típicas de esa época eran: Conchita va en un coche caraba y la chata la mandanguera.

No trabajó fuera de casa pero ayudó mucho a sus padres en los trabajos agrícolas. Como iba al monte muchas noches dormía en masadas o casetas y tenía mucho miedo porque se pensaba que los árboles eran personas.

En las casas no había agua, la iban  a buscar a la fuente que había en el pueblo, usaban cántaros,  pozales y  botijos. Tampoco había luz y se iluminaban con candiles.

En la mayoría de las casas había animales domésticos En casa de mi abuela tenían un burro, cerdos, gallinas, conejos, pollos y patos.

Mi abuela finalizó sus estudios primarios en la escuela pública de Castejón de Monegros, en la que había dos clases una para chicos y otra para chicas. De mayor, cuidaba a los niños pequeños, hubiera sido una buena maestra.

De joven, aprendió a coser y bordar junto a otras chicas de la localidad, en casa de una señora particular que les enseñaba en su casa. Después ejerció de bordadora durante muchos años y era ella la que enseñaba a otras jóvenes que realizaban su propio ajuar.

Se casó con un joven del pueblo, mi abuelo Javier y se quedaron a vivir en la localidad de Castejón de Monegros. Fueron padres de tres hijos: Beatriz, mi madre, Yolanda, y Raúl. Tienen 6 nietos.

Durante su juventud se divertían los domingos en el baile de casa el Ronquillo, donde los chicos sacaban a bailar a las chicas y ellas les indicaban  el turno de la canción que les concedían.

En aquellos años pasaban muchos comediantes por los pueblos. En Castejón estuvo actuando junto a sus padres el famoso Andrés Pajares y Fernando Esteso. Eran los años 60 y residían en la localidad unos 1.300 habitantes. Ahora apenas residen 500 habitantes.

Mis abuelos se casaron en la iglesia de Castejón de Monegros y celebraron el banquete en el salón del baile. Fueron de viaje a Barcelona con los autobuses de Agreda y regresaron en una moto Ducati que se compró mi abuelo. Eligieron esa ciudad porque allí residían familiares de mi abuelo que les llevaron a visitar varios monumentos, teatros, parques…

Al regresar del viaje de novios se trasladaron a vivir a unas casas construidas a la entrada del pueblo donde todavía residen.

Mi abuela trabajó como bordadora y fue ama de casa. Mi abuelo fue conductor y trabajó en la construcción. Actualmente están jubilados.

Les gustaba pasar los domingos haciendo excursiones familiares al campo: a un monte, cerca de Monegrillo “el monte Pina o Miramón”, y al río Alcanadre, en el monte de Jubierre.

Como tradiciones celebraban las fiestas patronales: San Sebastián, San Miguel, San Isidro y Santa Ana, en cuya procesión mi abuelo ejerció el personaje de diablo, durante 27 años y yo participé junto a él con 5 años en el papel de ángel, realizando la lucha del bien y el mal. Me hizo mucha ilusión.

Mi abuela ha aprendido mucho de la sabiduría popular. Sabe muchos refranes: “No por mucho madrugar amanece más temprano”, o relacionadas con sus patrones “Santa Ana, buena muerte y poca cama”, “San Sebastián bendito, cortinas verdes, por debajo la cama corren las liebres”.

En el pueblo se conservan muchas tradiciones populares en las que mi familia ha participado, como para las fiestas de San Sebastián subimos al castillo a coger naranjas que reparten los mayordomos. También se disfrazan cabras en el baile para un concurso. En Semana Santa también hay muchos actos religiosos: el día de viernes santo se realiza un descendimiento de un Cristo articulado desde hace muchos años que vienen a verlo desde otros pueblos y atrae a muchos visitantes. Para la aparición de San Miguel, el 8 de mayo se va en romería desde el pueblo a la ermita de Jubierre, mi abuela bajaba con sus padres con el carro y las mulas, después por la noche se paraba en las canteras y hacían hogueras.

Para Santa Ana, el 26 de julio, se va en procesión a la ermita junto a mairalesas y grupo de dance.

El pueblo de mi abuela tiene mucho patrimonio cultural: Castillo, Iglesia con pórtico, varias Ermitas, Fuente Madre, donde mana agua de forma continuada. También se mantienen muchas tradiciones.

Darío Pueyo Serrate

Tercero de la ESO A

María Pueyo Romerales


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Por India Pano Rodés. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

María nació en Sariñena el 19 de Noviembre de 1927, ahora tiene 91 años, la familia por parte de su madre era de Sena y la familia por parte de su padre era de Sariñena. Su madre se llamaba Blasa Romerales Ramón y su padre Mariano Pueyo Ullod. Su madre trabajaba criando a las hijas y a sus hijos, también trabajaba en el huerto, iba a vender a los pueblos, era ama de casa… Su padre trabajaba la tierra, era agricultor. María tenía dos hermanos y cuatro hermanas más, en total eran siete.

María cuando era pequeña jugaba con carbón, escribía en las paredes y también escribía con palos en el suelo. Su infancia fue buena, cuando tenía ocho años vivió la Guerra Civil. Ella trabajaba de ama de casa, como todas las mujeres… Iban a buscar el agua a una fuente con cubos, utilizaban como si fuese luz, un candil. Criaban tocino para la matacía y así podían hacer chorizo, morcilla… también tenían gallinas para recoger huevos y  mulos para la agricultura.

La escuela, a María le gustaba mucho aprender, María empezó a ir a la escuela, pero la tuvo que dejar. A María le enseñó a leer su tío, él era muy listo, le enseñó a leer a base de periódicos, también le enseñó a escribir y dibujar. Ella tiene un buen recuerdo de cuando era pequeña, iba a coger almendras con sus amigos, sus hermanos y sus hermanas.

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María iba al campo a ayudar a sus padres a trabajar.

Trabajó en Barcelona a partir de los 13 años de niñera, le gustaba mucho coser y se hacía vestidos, más adelante tuvo un bar con sus hermanas se llamaba Maryland. Y estaba en la actual Plaza Constitución. En las fiestas iban orquestas, toros y también había fuegos artificiales.

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Se casó con Marcos Rodés cuando ella tenía 29 años, la boda fue un poco triste porque no hubo boda en sí, solo fue comida familiar. Se casó de negro con un abrigo de color mostaza, no tuvieron viaje de novios, vivió en casa de sus suegros durante un tiempo en la Calle del Enado, la casa tenía 3 plantas, patio, cocina, habitación y terrao. Tuvo tres hijas y un hijo. Marisa, Marcos, Silvia y Marian.

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Ella solía ir al cine. Una de las tradiciones que seguía cada año era en Navidad, hacía los platos típicos de su madre, eran los cardos, hoy en día se sigue haciendo y otra de las tradiciones era el día de reyes tomar chocolate.

India Pano Rodés.

Tercero de la ESO B

Félix Tabueña Tabueña


Félix nació en Pallaruelo de Monegros en 1927. Fue un 21 de febrero pero en el DNI se equivocaron y le pusieron el 22, así que no tuvo más remedio que asumir su cumpleaños el 22 de febrero. Su padre era agricultor y pastor, especialmente era capador y capaba muy bien los mardanos, iba a muchos pueblos de capador, entre ellos Lanaja y Castejón de Monegros: “Les retorcía un testículo, los revolvía al revés y así mataban el nervio, después  ataba una cuerda hasta que encallaba”.  

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Fueron siete hermanos, pero su madre murió muy joven y pronto tuvieron que trabajar, algunos emigraron a Barcelona. Félix fue a la escuela con cuatro o cinco años pero la guerra la interrumpió. Iba con José María, un maestro de Tardienta, y al menos le dio tiempo para aprender a leer y escribir.

Tras la guerra le mandaron a casa Ruata para hacer “mandaus”. Félix era muy joven y ayudaba en la casa: ayudaba a la cocinera, iba a buscar y reponer leña, ordeñar y apacentar las cabras… vamos, a todo lo que le mandaban. Al ser tan joven, la señora de la casa, la Pelai, le mandaba a la escuela para que aprendiera. Pero el maestro, al verlo llegar tarde el primer día, prácticamente lo despachó de la escuela “¡Qué ya había dado la clase!”. Al enterarse la Pelai fue a quejarse a la escuela y enfadada regañó al maestro “Lo puso como un guante y exigió que no lo volviese a despachar”. A partir de entonces, el maestro Don Paco, que debía de ser de Albalatillo, lo trató muy bien y nunca más dijo nada malo. Con Don Paco, Félix aprendió mucho «Hacía leer el Quijote y muchas fabulas».

Félix realizó el servicio militar a los 21 años, estaba de pastor de casa Ruata y avisó que marchaba, pero al final le retrasaron un año de mili. Así, Félix marchó a Castedefell, a la torre donde estaba su hermano, y allí estuvo un año cultivando verduras antes de hacer la mili.

“En Pallaruelo de Monegros había prácticamente tres casas que tenían unas tres partes del monte de Pallaruelo, casa Pelai, Servando y Soldau, también estaba la casa fuerte del Maleno Tenían hasta criau. Esas casas empleaban a más de la mitad del pueblo para sus labores. Los demás trabajaban para sus casas o tenían que buscarse la vida por el mundo.”

“Las mulas labraban mejor, las mulas buenas.” Con las mulas de la casa iban a buscar leña, cogían romeros, ramas de sabina y pino, ginestas… Algunos iban a Sariñena a vender fajos de leña, su abuela, con cuatro zagales, bajaba a Sariñena a vender leña y, a cambio, se llevaba algo de patatas para casa.

El agua la iban a buscar a la balsa con mulas, carretillos y pozales, llenaban cantaros, toneles y cubas y cada cierto tiempo tenían que limpiar el barro que se acumulaba en el fondo de las balsas. Las  mujeres iban con cantaros y las casas ricas con cubas que llenaban con pozales de 10 litros “Cabían unos 90 pozales en cada cuba y el aljibe más grande de Pallaruelo cabía 32 cubadas”. Los aljibes de las casas se llenaban con la mengua de enero, cuando más helaba para asegurar la mejor calidad del agua. “Cuanto más hielo mejor”, antes helaba mucho, recuerda Félix, “Las balsas por lo menos tenían tres dedos de hielo y pasaban por encima”. En invierno, a veces, tenía que romper el hielo con la jada para que el ganado pudiese abrevar. Estaban las balsas del Consejo, del Tozal, la balsa buena y la del Tío.

Por el monte había caza, tanto conejos como perdices, los viejos iban a la espera y los zagales encorrían perdiganas “Al segundo vuelo ya se podían atrapar y se usaban para reclamo”. Pagaban por ellas, “Antes la gente era muy espabilada”. Ponían cepos para los conejos ”Los viejos eran mejores, los cogían sólo por la pata pero no los mataban. Las raposas lo sabían y al sentir los gritos iban y cogían el conejo mientras que el cepo lo desperdigaban por el monte. Los nuevos cepos los cogían por el cuerpo y los mataba en el momento”.

“La cosecha solo era buena los años que llovía, pero esos solo eran muy pocos años”. Cuando tuvo edad, Félix fue a la siega y a la trilla, aunque trabajó toda su vida de pastor para casa Ruata. Un año estuvo en Sariñena, era de crio, con 15 o 16 años, en casa Torres, pues se habían quedado sin pastor, de rebadán. En casa Torres trabajó con tío Miguel, el de la Polonia, en las Almunias y por la zona del Moscallón, “Ha cambiado todo mucho, no se criaba nada y ahora ni se reconoce”. Félix cogía setas de cardo “Había muchas siempre que la primavera hubiese sido lluviosa. Había dos hombres de Sariñena que se dedicaban a coger setas y luego las vendían”.

Se compraba todo en Sariñena, aunque en Pallaruelo estaba la tienda de la tía Cruz, donde el tío Pito iba a Sariñena con un carrer pequeño para comprar lo que vendían. También estaba la tía Juliana con su estanco y café. Había un horno de pan para todo el pueblo, había horneras y el horno estaba en la plazeta donde estaba correos, “El antiguo horno pasó a casa Ruata a cambio del solar donde ahora está el frontón”.

De pastor, al principio, iban dos pastores. Félix iba con el abuelo Genaro, quien luego fue su suegro. El abuelo de su suegro ya estuvo de pastor en casa Ruata. Antes casa Ruata era casa Asín, hasta que tuvieron dos hijas, una se casó con un Ruata de Alcubierre y otra en casa Torres de Sariñena. Así, iba el mairal y el rebadán, con unas 500 cabezas en casa Ruata, en casa Pelai habría unas 400 y en casa el Soldau con el Maleno unas 400. Antes en Pallaruelo habría unas 3000 cabezas y ahora ninguna. Pastaban por todo el monte y algo en Moncalvo, por el corral del Miñón, del Bolero, el cantero… En las casas ricas no dejaban tener ganado propio a los pastores de casa, pero a Félix le dejaron tener su propio ganado, tuvo unas cuarenta ovejas y las apacentaba todas juntas. Con Jesús Labrador fue seis años juntos «Era muy cazador y cogía muchos conejos».

Cogían rabosas por la piel, las despellejaban por la boca hasta que les dijeron que luego las abrían y a partir de entonces las despellejaban como los corderos. En primavera ya no valían, no te las compraban “Es cuando mudan y el pelo se deshace”. Por el monte comían poco, algo de judías con una patata. Llevaban un puchero y se hacían la comida en el monte. Iban con una burra o un burro castrado, llevaba una alforja de piel que cosía su suegro. En la alforja llevaban el puchero, la comida, las fiambreras de latón, el vino en el botico “Cabían 5 litros” y, entre muchas otras cosas, dos cantaricos de gua. Los cantaros los compraban en La Almolda “Había dos alfareros muy buenos”. Les llevaban leña de romero y a cambio se llevaban jarricos, cantaricos y luego botijos. Los cerraban con un manojo de tomillo, así el agua respiraba y se conservaba mejor.

 Se aseaban con un pozalico en el corral, los críos en un barreño. Para las fiestas, en la víspera, se lavaban en la balsa de los animales. Su hermano se casó en Lanaja y se casó con la tía Paca, una mujer que Macario Andreu recordaba haber oído relatos sobre la picadura de la tarántula. Félix no se acuerda mucho, cuando picaba se llamaba a un tañedor que tocaba la guitarra y el afectado tenía que bailar sin parar hasta que los efectos desaparecían.

Félix atesora gran sabiduría, aquella propia de la vida en el monte, de pastores, una forma de vida que se transmitía de generaciones tras generaciones. Un artista en el labrado de la madera que ya tratamos en el 2013 Félix Tabueña Tabueña, pastor monegrino. Con Félix siempre se aprende y, sobretodo, se pasa muy buen rato, gracias Félix!!

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

Paco Villellas Arasanz


Natural de Capdesaso, Paco Villellas Arasanz nació en 1933.Su padre fue ferroviario en la Estación de ferrocarril de Sariñena: “Limpiaba y encendía las máquinas de vapor. Las reparaba y las volvían a encender con leña, primero echaban unas pastillas y luego la leña para después ir echando viguetas de carbón”. Su madre trabajaba en casa, fueron tres hermanos.

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Paco fue a la escuela de Capdesaso hasta los 13 años. Primero les daba clase uno de casa Paul quien, aunque no era maestro, enseñaba a los críos. Luego ya llegó un maestro oficial “Don Andrés”. Entonces igual estaban una treintena en la escuela “Había clases separadas de chicos y chicas”.

De crío, Paco iba a la fuente a refrescarse y jugaban con una pelota de goma, a marro, a burrico falso (churro, media manga, manga entera), a ladrones y ministros y al frontón. Durante las fiestas patronales disfrutaban de la orquesta “Estrellas Negras” de Binaced y la orquesta “Colombia”, con 16 años los mozos pagaban a los músicos y, para que saliese más económico, iban a comer cada día a una casa. Se hacían carreras de bicicletas: “Se colocaba una cuerda con anillas y tenían que pasar un lapicero por las anillas”. Para los quintos se hacía merienda y bailes y para Santa Agueda las chicas les sacaban a bailar, hacían merienda y baile tarde y noche. En las fiestas del 3 de mayo se iba a Santa Elena.

Paco bajaba mucho a Sariñena, en la plaza del ayuntamiento estaba la tienda de bicicletas de Perico. Una vez, por la plaza, conoció a quien luego fue su mujer Magdalena Laín Martín, natural de Sariñena de casa Carrasca por parte paterna y Cuquera por parte materna. Luego, Paco bajaba a Sariñena al baile, con la bicicleta “Una vez volviendo, a las dos de la mañana, se me reventó una rueda a la altura del olivar de Juanillo, tuve que volver andando”. Han tenido dos hijos, su hijo Paco ha continuado en el mundo ferroviario y Elena es periodista.

De chico, Paco trabajaba en la huerta, iba todos los días con la burra hasta que a los 18 años entró a trabajar en la Renfe. Empezó de ayudante con su padre, ayudando a encender maquinas. Le hubiera gustado ser fogonero o maquinista pero no pudo ser. Al principio iba andando desde Capdesaso hasta la estación, hasta que ganó algunas perricas y se pudo comprar una bicicleta, una Orbea, después tuvo una BH.  Al tiempo comenzó como ayudante mecánico y a los ocho años le hicieron mecánico “Oficial montador”.

En la estación había una rotonda para dar la vuelta a las maquinas, los maquinistas hacían noche en la estación, en el edificio en el Cuarto de Agentes, “Tanto los que venían de Lérida o Zaragoza pernoctaban en Sariñena”. Paco estuvo por lo menos veinte años trabajando en la estación ferroviaria de Sariñena, pero cerraron el depósito de vapor y lo mandaron a Barcelona. Allí estuvo 2 años temporal en calderines, cobraba como jefe de equipo, luego al puerto a carga y descarga de contenedores. Después lo trasladaron a la Barceloneta a material móvil y más tarde en Can Tunis, cerca de la Seat, donde estuvo de mecánico de trenes hasta que se jubiló. En Barcelona estuvo en total veinte dos años y cuando se jubiló volvió a Sariñena.

“En la estación de ferrocarril de Sariñena había varias secciones de material y tracción, de material móvil, el jefe de estación y obreros…. Estaban las brigadas de mantenimiento y arreglo de vías. Entonces no había maquinaria y se hacía todo manual.  Había guarda frenos cada pocos vagones para frenar el convoy ferroviario, hasta que llegaron los frenos automáticos y desaparecieron la figura de los guarda frenos.”

Paco es memoria viva de lo que significó la Estación Ferroviaria de Sariñena, una gran actividad que nos ha acercado con gran cariño, gracias Paco.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

María Jesús Millera Casañola


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María Jesús nació en Sariñena el 17 de junio del 1929, en la calle Mercado, donde antiguamente estaba telégrafos, en el 2º piso. Era la misma casa donde luego estuvo la carnicería del Carrizo. Sus padres llevaron El Casino de Sariñena, del que su padre fue conserje hasta que estalló la guerra.

Fueron seis hermanos, cuatro chicos y dos chicas. María Jesús fue poco a la escuela “Se interrumpió con la guerra”. Durante la guerra tuvieron que evacuar el pueblo y la familia marchó a Francia. De Sariñena partieron con un tren de carga, recuerda María Jesús: “En Francia estuvimos refugiados unos tres meses”. A su padre no lo dejaron pasar a Francia así que al poco los reclamó y pudieron volver.

Al principio vivieron en un pueblo cerca de Bilbao, en Las Arenas, donde su padre se colocó en un taller mecánico y su hermano se incorporó como tornero. Cuando por fin regresaron a Sariñena fueron a vivir al barrio de La Estación de Sariñena. Llevaron el bar enfrente de la Estación Ferroviaria “El Parador”, donde actualmente está casa Francisquer. En el bar daban de todo: cafés, desayunos, almuerzos, comidas, meriendas y cenas; su madre era quien cocinaba. Al bar iban los jefes, los factores y el resto del personal de la estación. María Jesús fue a la escuela del barrio que se encontraba en el antiguo puesto de la Cruz Roja. Aún recuerda mucho a una maestra que se llamaba Amalia. Eran otros tiempos: “En el barrio no había ni agua por las casas, solamente había una fuente pública donde teníamos el bar”.

“En el barrio de La Estación las fiestas eran muy buenas”, recuerda María Jesús, “Duraban tres días”. Con el tren se hacía mucho estraperlo: “Muchos ferroviarios compraban saquetes de trigo”. Muchas mujeres subían a la estación con el coche que hacía viajes de la estación a Sariñena y viceversa: “Tenían que esconder el estraperlo para que no les pillasen las fuerzas del orden público, no te podían ver, si te cogían te multaban”. Otras mujeres subían a coger carbón, las briquetas, “Cuando paraba el tren, por donde estaba la maquina fija, las mujeres recogían el carbón”. Hubo dos atropellos mortales debido a las maniobras que hacían los trenes y que en una ocasión arrollaron a dos mujeres mientras recogían carbón; una mayor y otra más joven: “Cada día había unas cuatro mujeres fijas recogiendo carbón por las vías”.

“Entonces había un gran movimiento en la estación, ahora da una gran pena verlo todo tabicado”.

A pie, María Jesús bajaba a Sariñena junto a otros chicos y chicas del barrio, bajaban a bailar al casino y al cine Victoria: “Al baile no entraba todo el mundo, ni de cualquier manera, había mucho control”. A veces iban al baile del bar de Porra, pues allí podían entrar todo el mundo.

María Jesús se casó a los veinticuatro años con Manolo Mir., cuya familia regentaba una taberna en Sariñena. Los abuelos de Manolo ya habían tenido la taberna hace años, era un negocio familiar. Reformaron la taberna y la transformaron en un bar restaurante. Allí nacieron los hijos pequeños, el mayor nació en la estación. María Jesús ha sido cocinera, hacía de todo, todo tipo de comidas y eventos como comuniones “En el bar siempre han trabajado los de casa”.

A María Jesús le gusta mucho la música y sabe muchas canciones. Su hermano mayor era músico, tocaba el violín y el piano y su hijo Alfonso fue cantante en la Orquesta Cobalto. Es algo que han heredado sus nietos a quienes les gusta también mucho la música.

Pero esta historia no podía terminar sin conocer el origen del mote “El Cubano”. Todo se debe a que una tía de Manolo trabajó de ama de llaves en una casa de cubanos en Sitges. Manolo, de joven, pasó allí alguna temporada y, una vez en Sariñena,  al verlo Moreno y con el pelo rizado comenzaron a llamarlo “El Cubano”, quedando para siempre el sobrenombre de Manolo “El Cubano”. Gracias María Jesús por todo lo contado.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

Ángel Labrador Labrador


Ha sido durante muchos años mayoral del dance de Valfarta. Ángel es memoria viva del dance pero también de la vida de la pequeña localidad monegrina de Valfarta. Con Ángel repasamos parte de su memoria, del dance y de Valfarta, nos abre sus puertas con gran familiaridad, aquella tan propia de los pueblos de antes. 

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Ángel nació en Valfarta en 1938 en el seno de una familia de agricultores: «En Valfarta había de todo un poco, algo de ovejas, colmenas, el agua de balsas… todo ha sido agua de balsas”. En casa guardaban el agua en aljibes y tinajas y en el aljibe moderno guardaban hasta 15.000 litros de agua. El aljibe nuevo lo hicieron cuando Ángel ya estaba casado, pues antes se guardaba en tinajas. Su mujer Felisa es natural de Bujaraloz y a los doce años ya comenzó a servir en una casa acomodada. El agua la iban a buscar con una mula y una cuba: «La balsa a la entrada de Valfarta era para las ovejas y mulas, mientras la balsa buena era para beber. Estaba más alta y recogía el agua que venía de la ermita. Hace años que se enronó la balsa”. También había algo de viñas, oliveras y almendreras: “El regadío llegó a Valfarta hace 40 años, sobre 1980”.

“En Valfarta había casas incluso con hasta tres familias” y cuando Ángel iba a la escuela en clase eran de unos 15 a 20 chicos y chicas “Ahora no queda nadie”. A los 13 años ya fue pastor, Ángel fue rebadán de ganado y entre cuatro hombres llevaban un rebaño de unas cuatrocientas cabezas de ganado lanar. A los 14 años marchó a Cataluña “Aquí no se cogía nada”. Eran cuatro hermanos y una hermana, toda la familia marchó durante nueve años a trabajar a una finca de Cataluña: “Era una finca que casi estaba entre las tres provincias, Tarragona, Barcelona y Lérida, por La Panadella”.  Luego, Ángel volvió a su Valfarta natal.

“Los primeros tractores había que solicitarlos”, primero tuvieron un Lanz de 38 caballos que tenían que enchegar con una candileja, luego llegaron los Ebros de 45 caballos: “El paso de mulas a tractores y cosechadoras fue muy sustancial”. La primera cosechadora la llevaban arrastrada por el tractor, era una Santana, luego tuvieron una Class.

Dance Valfarta (2)

Dance de Valfarta

Ángel ha vivido toda la vida el dance. Empezó de pequeño, eran cuatro hermanos y los cuatro comenzaron a danzar pronto. Los jóvenes comenzaban con los volantes pero él comenzó en un cuadro de mayores. Al tiempo llegó a ser mayoral, cargo que ha ejercido hasta 25 años.

Actualmente en el dance de Valfarta solamente se hacen las mudanzas y los diálogos, las pastoradas ya no se hacen. “Antes venía Vicente Capitán, el gaitero de Sariñena y después se llevaba a Sena en una tartana, había un coche que hacía de correo entre Sariñena y Valfarta”. Ahora de gaitero viene Martín Blecua, leva 33 años, acompañando el dance de Valfarta, y desde hace unos años Leandro Cucalón y Javier Espada. Con el dance se sube en procesión danzando hasta la ermita, la misa es en la iglesia, se sube y se hace un reposo, un descanso, luego se hace el himno de San Miguel.  Se interpretan las diferentes mudanzas: “Ay cardelina, Las aves y las flores, El broquel, San Miguel, Hoy celebramos fiesta… son muy melodiosas”. “En Bordando” es una mudanza que dejaron de danzar y de la que no se acuerdan: “Era muy curiosa y debía de ser muy difícil, por eso se fue dejando”.

“El mayoral de La Almolda dijo que era más bravo el dance de Valfarta”, de La Almolda venía el gaitero Mariano Labat “El Moce”, una vez fueron a danzar a Jaca y cuando pasaron desfilando ante la presidencia Mariano Labat cortó el dance.

El dance estuvo parado los años de la guerra y después, los años que la familia de Ángel marchó. Lo reanudó con mucha ilusión el tío Agustín Labrador, antiguo mayoral, después fue Luis Miguel Dueso. Se hacen cuatro cuadros más el de volantes.

Antiguamente se hacían dichos y motadas, también hubo rebadán: “Había dichos que cada danzante discurría, lo decía cada danzante o algunos danzantes”. Salían de misa y ponían unos bancos alrededor de la plaza para ver el dance y entre mudanza y mudanza decían los dichos: “El rebadán quería hacer el papel de mayoral y rebadán”.

El día después de San Miguel se realiza un pasacalles y por las casas sacan para comer y beber. Ahora se danza el día de San Miguel y el sábado, antes se hacía, además de con palos, con broquel y espadas. Quedan a ensayar el domingo antes de San Miguel.

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Ángel de mayoral con su familia que continúa la tradición.

Ahora en Valfarta están pocos, quizá viviendo unas 40 personas y a misa normalmente van ocho o nueve. La juventud al no tener trabajo han marchado y cada vez hay menos gente. Ángel se ha dedicado a los cerdos, cuarenta y cinco cerdas de cría: “Molía la cebada y se lo vendía a uno de Peralta”. Ángel llegó ir hasta pamplona para comprar un cerdo como semental.

Cuando comenzó sobraban danzantes, ahora faltan: “Se hacía el ofertorio, el tarirán y se ensayaba un mes antes, cerca del bar, en plena calle”. El dance de Valfarta continúa vivo haciendo vibrar de emoción cada año, formando parte de las fiestas y de sus gentes. Gracias Ángel por tu gran acogida y por tantos recuerdos.

 

Antonio Castejón Nogueras


Natural de Castejón de Monegros, Antonio nació en 1932. Su padre se dedicaba a las labores del campo, tenían sus propias tierras y además llevaban tierras de casas ricas de Castejón de Monegros. Se sembraba trigo y cebada: “venían años muy malos y no se cogía nada”. En casa fueron tres hermanos, él y dos hermanas.

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Antonio fue a la escuela hasta los trece años donde aprendió a leer, escribir y las cuatro reglas: sumar, restar, multiplicar y dividir. El agua la cogían de la fuente del pueblo y por los balsones del monte, que estaban fraguaus con piedra «Allí se sacaba el agua cuando llovía». En Castejón de Monegros no había huerta, sólo las casas ricas regaban con agua de las fuentes, había algunas viñas e higueras, poca cosa. En las casas se criaba algún cordero y se tenían dos o tres ovejas: Un pastor se encargaba de agrupar las 200 ovejas de las distintas casas y las apacentaba por el monte: “Por las tardes, a la vuelta, ellas solas volvían a cada casa”. En cada casa tenían 3 o 4 cabras para leche “Al ganado se les hacía ramas de sabina para que se alimentaran”.

“En Castejón de Monegros había dos o tres fuentes grandes y las casas ricas tenían algo de huerta”

En verano todos iban a la siega “Si había algo de cosecha”. El año 1949 fue muy malo “Aquel año sin sacar las gavilladoras de casa, no se cogió nada y en 1953 también se perdió toda la cosecha”. Con 14 años, Antonio ya labraba con los machos. Ha estado de pastor por las partidas de Castejón de Monegros, llevando ganado para una gran ganadería de Huesca: “Si te cogían se trabajaba para las casas ricas, sino a marchar, mucha gente marchó a trabajar al canal en Mequinenza”. También recogían esparto para venderlo a un comerciante.

Se recogía mucha leña de romero y se bajaba a vender a Sariñena, salían a las tres de mañana para llegar pronto a las seis de la madrugada, recorrían los 24 kilómetros con un carro tirado por mulas. La leña la cogían en el monte de Castejón de Monegros, se pasaban dos días haciendo leña, lo dejaban cortado en la era del Plano, donde tenían un corral. Lo vendían a tanto el fajo, por las calles y plazas. Con 17 años Antonio ya bajaba sólo a Sariñena a vender leña “Entonces, en Sariñena había unos cinco hornos de pan”. Bajaban unos tres o cuatro carros cada día para vender los fajos de romero aunque también iban a otros pueblos ”Hasta Quinto de Ebro o La Zaida”.  Se hacía leña de pino, pero sólo para casa “De estraperlo se iba a hacer pinos en la sierra de Jubierre. También hacían lotes de pinos, pero muy pocos”. Su padre no podía trabajar, le dio un parálisis que le invalidó,  así que Antonio tuvo que trabajar desde muy pequeño.

Con 14 años, en 1946, Antonio marchaba a La Almolda a trabajar ocho horas por 16 o 17 pesetas. Iba andando para trabajar en la construcción, a pico y pala, de la carretera, luego fueron a hacer la de Bujaraloz a Osera: “De Castejón de Monegros a La Almolda hay 8 kilómetros y tardábamos dos horas. Los de La Almolda vendían yesos.”

En 1953 fue a Bisaurri, cerca de Castejón de Sos. De Castejón de Monegros fueron veintiuna personas: “Para hacer un desmonte, a pico y pala, para una carretera”. Estuvo más de un mes gracias al contratista de Cantalobos Antonio Chesa Valdellón.

Antonio se casó en 1960. En Castejón había buenas fiestas, eran muy buenas, venían músicos todos los días y duraban tres días: “Se gastaban pocas perras, no había dineros. Iban orquestas buenas y se hacía el dance, todo a lo pobre”.

A los 38 años se dedicó a arrancar piedra para la construcción de los pueblos de colonización, muchas noches se quedaban a dormir en Lanaja: “En las cerros aparecen las cejas y allí está la piedra, piedra de cal, se hacía con todo: con pico y pala, con barrena…”. En La cartuja de Monegros apañaban la piedra y la abastecían a los albañiles. También trabajó en la construcción del túnel del canal de Monegros en la sierra “Se hicieron anillos de hormigón y se forraba con cemento”. “Lo Gavín”, le decían al terreno, “Se ganaba poco y se trabajaba mucho”.

También, Antonio se ha dedicado a la venta de verdura y fruta con una camioneta: “Primero con una Ebro y luego una Nissan”. Iba a Mercazaragoza a las dos de la mañana, muchas veces con su hijo y luego la vendían por los pueblos: “Lanaja, Candasnos, Peñalba… Hasta Lamasadera”. Alguna vez hasta atascó por alguna cuneta. “Luego han venido años mejores, aunque siempre todo costó mucho”.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!