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Marino Gracia Villuendas


El 10 de diciembre de 1937, la aviación aérea del bando “nacional” bombardeó la localidad monegrina de Robres. Aquel bombardeo dejó muertes, heridos y ruinas, llevándose, entre otras, la vida de Marino Gracia Villuendas.  Gracias a los recuerdos familiares de su hija  Mª Rosa Gracia Cano y a través de su nieta Lourdes Casamayor Gracia, recuperamos su recuerdo, su memoria, porque, a pesar de lo trágico que fue todo, sigue formando parte de nosotras, permaneciendo en lo más profundo de nuestros corazones.

Marino Gracia Villuendas.

Marino Gracia Villuendas, natural de Robres, fue el mayor de seis hermanos, de la antigua “Casa del Tejero”. Tres hombres, Marino, Pascual y Julián, y tres mujeres, Isidora, Sofía y Benedicta.

Marino trabajó en la construcción del canal de Monegros y tuvo potestad para contratar gente para trabajar en esa gran obra. Ayudó a todo el que podía. Él y sus hermanos eran decididamente “rojos”.

En plena guerra, en abril de 1937, se casó con mi madre, Asunción Cano Calvo, de Alcubierre, y vivieron en la casa familiar del Tejero, que estaba en la parte alta del barrio conocido como “el Serrallo”.

Quienes vivieron el bombardeo de Robres, del 10 de diciembre de 1937, decían que iban a destrozar Robres. Eran aviones de tropas aliadas con el ejército franquista, italianas o alemanas. Yo no sé si sabían que mi padre estaba en el pueblo, ya que había estado un tiempo en el hospital de San Pablo, en Barcelona, herido de guerra.

Mi madre nos explicaba que el bombardeo fue por la mañana, cerca del mediodía, y que mi padre dijo de llevar comida a unos milicianos que estaban por el Serrallo al sol, con hambre y mucho frío: “¿Qué tenemos para darles de comer a estos jóvenes?-sólo tenemos patatas. -Pues hazles una sartenada de patatas.”

Fueron con mi madre a la bodega a por vino y al volver ya estaba la aviación sobre Robres. Mi padre dijo “¡Estos vienen dando, todos al refugio¡”. Hizo entrar en un refugio que había en el Serrallo a las personas de su familia y vecinos que por allí se encontraban. Él se quedó el último y no llegó a entrar; en la puerta del refugio le alcanzó una bomba.

Mi abuela María nos explicaba que mi padre todavía vivió unos minutos y fue consciente de que había sido herido de muerte: “Madre, me han muerto”.

Marino Gracia Villuendas.

Los otros fallecidos de ese día fueron una chica y un chico de 17 y 18 años.

La chica era de “casa Pesquito”, casa actualmente desaparecida, próxima a la farmacia actual. El chico era hijo de Don Gregorio, el practicante, originario de Almudévar. Se decía que el chico quiso esconderse en el campanario de la iglesia pensando que sería un sitio seguro, y que rodó por las escaleras de la torre.

Sabemos que mi padre fue enterrado fuera del cementerio de Robres, al otro lado del muro. Desconocemos si el motivo de tal acto fue por las circunstancias del bombardeo en sí, en plena contienda, o bien por su reconocida condición antifascista.

Años después se agrandó el cementerio y los restos de Marino quedaron dentro; en un lugar indeterminado. Decían mis tías que estarían por debajo de donde se construyó una pequeña capilla. De los otros fallecidos no sabemos nada.

Hubo otros bombardeos en Robres y muchas casas quedaron deshechas.

Todos los años hemos visitado el cementerio de Robres en memoria de mi padre. Recientemente, gracias al monumento que se erigió en recuerdo de todas las víctimas, podemos depositar un ramo de romero y espliego en memoria de todas las víctimas de la guerra y la postguerra en Robres.

Monumento a todas las victimas. Robres.

Mª Rosa Gracia Cano:

Mi nombre es Mª Rosa Gracia Cano y nací el 3 de septiembre de 1938. Soy de Robres aunque fui a nacer en Alcubierre porque mi madre era de allí. Trabajé desde pequeña sirviendo en casas acomodadas de Robres y ya de jovencita trabajé en Gerona y Zaragoza. En 1963 me casé con Antonio Casamayor, de Alcubierre, y ese mismo año emigramos a Barcelona donde sigo viviendo. Soy viuda desde hace 3 años y tengo dos hijos y tres nietos. Estoy contenta y agradecida de que alguien se interese por la situación que vivimos en mi familia, y por la pérdida de mi padre, Marino Gracia Villuendas, durante la guerra civil en Robres.

Mis padres se casaron en abril de 1937 y mi madre, Asunción Cano Calvo, originaria de Alcubierre, me recordaba  que fue un matrimonio que sólo duró 8 meses pero que fueron muy felices.

El día 10 de diciembre de 1937 hubo un bombardeo sobre Robres y murieron tres personas; una niña de 17 años, un joven de 18 años, y mi padre, Marino Gracia Villuendas, de 31 años.

Mi madre quedó inconsciente y desnuda debido a la fuerza de la onda expansiva de una bomba. Cuando recobró la consciencia su esposo ya había fallecido. Dudo que en aquel momento supiese que  estaba embarazada, pero a los 9 meses justos nací yo.

Mª Rosa Gracia Cano.

Como mi madre era de Alcubierre decidió dar a luz en casa de su hermana. Ya era viuda y en Robres no tenía familia directa. Cuando nací me llevaron de nuevo a Robres, a la casa de mi padre (la antigua “Casa del Tejero”) y mi abuela paterna y mis tías me cuidaron con mil y una dificultades. Mi madre volvió a trabajar de sirvienta en una casa acomodada de Alcubierre, donde ya había trabajado de soltera, y su jornal le venía justo para pagar algo de leche condensada que, con apuros alguien podía traer a Robres de estraperlo para alimentarme. Mi madre me visitaba una tarde cada 15 días, cuándo la dejaban salir un rato de su trabajo.

Cuando yo tenía poco más de un año las circunstancias y el hambre acordaron que mi madre se casase de nuevo, con un señor de Pertusa que vivía y trabajaba en Robres; y mi madre volvió a vivir de forma permanente en el pueblo. Este hombre, Lucas Mavilla, falleció hacia 1948 de muerte natural pero mi madre ya no se marchó de Robres. Siguió trabajando de sirvienta en algunas casas de Robres, vendimiando uva, lavando ropas, etc… y en 1951 se casó con Antonio Tolosana, de “Casa Remundo”, un buen hombre, un superviviente, mutilado de guerra pero sin apenas ideas políticas.


Como era típico en el lugar para las segundas nupcias, en este caso terceras nupcias, los jóvenes les hicieron la correspondiente “cencerrada”: presentarse a cualquier hora del día o la noche en casa de los desposados dale que dale al cencerro. Parece ser que en aquel caso el cura en su homilía del domingo reprendió tal actuación por considerarla burlesca e inapropiada.

A Antonio todos lo recordamos con mucho cariño ya que siempre ejerció de abuelo de todos los nietos de mi madre. Siempre fue “el abuelo Antonio”.

Las cosas para los “perdedores” en el pueblo eran muy difíciles y había mucha pobreza, así que mi madre y Antonio decidieron emigrar a Barcelona en 1962. Trabajaron de porteros en una finca regia del “eixample” barcelonés  hasta su jubilación, y pudieron tener unos años de paz y  tranquilidad rodeados de su familia. Murieron en 1998 y 1999 y están enterrados juntos, en Barcelona.

Mi madre tuvo tres hijos, cinco nietos y cinco bisnietos. Todos nos sentimos orgullosos de ser o descender de Robres.

Mª Rosa Gracia Cano

Barcelona, 23 de noviembre del 2020.

Cementerio de Sariñena


Lugar de reposo, de descanso de nuestros antepasados, donde recordarlos y honrar su memoria. Del griego κοιμητήριον, los “dormitorios” de las almas, de ahí viene su nombre.

Es en 1773 cuando, por medio de la Ley 1ª, tít. iii, lib. i de ley Novísima, se da  orden de construir los cementerios en zonas más salubres, a las afueras, para evitar la vieja costumbre de realizar los enterramientos cerca de las iglesias, en el mismo casco urbano. Así, paulatinamente se van construyendo los diferentes cementerios en las ciudades y pueblos de España, siendo en el medio rural donde quizá más tardan en construirse.

El cementerio de Sariñena lo conoce bien Faustino Blanco Gari, pues ha trabajado entre sus muros durante muchos años. Faustino apunta como probablemente es construido sobre 1870, pues las tumbas más antiguas aparecen a partir de aquel año. El panteón Familiar de José Paraled Hurtado tal vez sea el más antiguo, datado en 1902.

Originalmente tenía entorno a unos cien metros de largo por unos 75 metros de ancho, hasta que después de la guerra se amplia por regiones devastadas, alcanzando una dimensión completamente cuadrada de 100m por 100m. En un lateral se construye una sala de autopsias, ahora almacén y baños. Faustino recuerda que se abre el muro norte y se ven obligados a quitar las tumbas de unas monjas. También hay otras alteraciones, en el muro sur, cerca del panteón de Paraled-Hurtado, donde había un pequeño recinto con salida independiente al exterior del cementerio, allí se enterraban las personas que no habían abrazado la fe católica.

Por la esquina sureste había un conjunto de tumbas de la guerra de cuba (1868-1878), Faustino aún recuerda un entrante con varias sepulturas, alguna de ellas apellidada “Ortiz”. Los ataúdes de los de Cuba eran muy buenos, apunta Faustino, -de muy buena madera-. Como curiosidad, cerca aparecen registrados Joaquín Ortiz Rivas († 24-04-1870), Joaquín Ortiz Serrano († 5-11-1872) y Arturo Ortiz Rivas († 6-05-1879).

En el muro este están las tumbas más antiguas y algunas lápidas se encuentran casi bajo el suelo, -la tierra que se ha ido removiendo se ha ido acumulando-.  Recorriendo el muro este, hacia el norte, van apareciendo diferentes personalidades sariñenenses, maestros, notarios, farmacéuticos… Pablo Marías y Valón, arcipreste de Sariñena, muere el 1 de enero de 1863 a los 56 años y quizá su madre, Pabla Valón, que fallecie el 24 de julio de 1838 a los 66 años de edad, probablemente la lápida con fecha más antigua del cementerio de Sariñena. También aparece Miguel Marías Valón, notario de Sariñena y posible hermano de Pablo. Otros como José Ferran Raso, jefe de telégrafos, fallece el 12 de febrero de 1905 a los 48 años o Mosén Joaquín Nasarre y Arrieta fallecido el 8 de septiembre de 1885 a los 26 años.

Es pasear por el cementerio y es encontrar a mucha gente que nos ha dejado, familiares, amigos y antepasados, personas queridas y de gran reputación, como el gran maestro José Gioni Lebetti, que fallecie el 9 de octubre de 1953 a los 73 años de edad. El médico Nicolás Andión, el maestro nacional Justo Comín o Mosén Pedro, que muere poco antes de comenzar la guerra. También mujeres como La Miguela, Raquel o la miliciana Elisa García Sáez, con su leyenda picada tratando de ser borrada. Hay muchos otros detalles, como dos lápidas con la misma persona o la persona de mayor edad, fallecida a los 110 años en 1948, Pascuala Vizcarra Vidal. 

Todos tenemos parte de nuestro pasado, los nuestros.

La mayoría de los enterramientos son a partir de 1870 y aunque hay lapidas anteriores a la fecha quizá se pueda atribuir a que hubiesen sido removidos de su lugar original. Aun así, encontramos a Francisco Brocas fallecido el 3 de octubre de 1860, Joaquín Escartín ( † 5-08-1867), Felipa Casaña ( † 15-10-1869) o Antonia Espada Gilaverte  ( † 15-01-1870).

En el cuartel noreste se enterraban a los más pequeños, las pobres criaturas que fallecían a pronta edad, algunos a escasos días o meses. Faustino dice que allí enterraban a los más pequeños porque no se podía picar mucho, pronto sale mallacán.

Recientemente se realiza una nueva ampliación hacia el este del cementerio, se abre un pasillo, quitando las tumbas de la familia Muro, naturales de Lastanosa que emigra a Madrid. Lorenzo Muro Arcas es fundador y director de la Nueva España, el diario del movimiento en el Altoaragón durante la dictadura franquista.

Por el camino central, una sepultura esconde una fosa común de trece asesinados durante la guerra por elementos republicanos, como el joven Eduardo Colay Biarge, sacerdote coadjutor ejecutado a los 24 años de edad, el Teniente Coronel E.M. Bernardo Cariello Torrente, a los 65 años de edad, los señores Mariano Caballero, José María Arrelda Oroz (comerciante), Jesús Oto Portoles, Mariano Rivera Riva, Eduardo Baile Herrerin (Industrial), Fulgencio Desentre García (Contable), Tomas Aguilar Refusta (Industrial), Felipe Cativiela Solan (Agricultor) y tres personas de identidad desconocida (La fosa común del cementerio de Sariñena)..

También encontramos tumbas del bando republicano salpicando el cementerio. Muchas han perdido su referencia, la vieja placa caída y perdida o el paso del tiempo que parece que quiere borrar todo atisbo de memoria. Les sucede también a otras tumbas, se borran las leyendas o simplemente queda una cruz de madera o el hueco de lo que se atisba una vieja y pobre tumba. Entre los republicanos encontramos a Ambrosio Daverio “El italiano” fallecido el 10 de enero de 1937, Manuel Silué Navarro, que muere a los 20 años el 1 de septiembre de 1936 en la batalla a la entrada de Huesca, Ángel Ayuda Blanco, natural de Montañana fallece el 19 de abril de 1937, o José Luis Marías de la Fuente, Capitán de infantería que fallece gloriosamente en el frente de Aragón, sector Huesca, el 17 de diciembre de 1936, contaba con 36 años de edad.

La cercanía al frente durante la guerra y la instalación de un Hospital de Sangre en Sariñena debe de propiciar numerosos enterramientos en la villa monegrina. Las actas de defunción, durante aquel periodo, constatan en torno a las 80 defunciones (Hospital de Sariñena: Fallecidos de guerra. Ruiz Gaspar, Joaquín, 2018 Os Monegros). Parece ser que, tras la contienda, muchos son reclamados por sus familiares y de nuevo enterrados en sus respectivos lugares de origen.

En una fosa del cementerio de Sariñena depositaron los restos de Emilio Navarro Colay, Cabo bombardero de aviación, perteneciente a la escuadrilla de los Alcray. Fallece el 19 de octubre de 1936 a consecuencia de heridas de arma de fuego recibidas en combate aéreo (Acta de defunción 8.180, 22 de octubre de 1936). En su manifestación, inscrita por Manuel Conde Capitán, médico del aeródromo de aviación, se consigna que se halla enterrado en una fosa del cementerio de Sariñena. Dicha fosa se encuentra a las distancias siguientes “Por norte a 7 metros del camino central del cementerio, por sur a 25,50 metros de los nichos, por este a 22 metros de los nichos, por oeste a 77 metros de la tapia del cementerio”. Otros enterramientos son difíciles de encontrar, los archivos municipales consultados no aportan mucho. Es el caso de Francisco Rebollo Martínez, natural de Cartagena, fallecido el 4 de septiembre de 1936 (Acta de defunción 8.147, 5 de septiembre de 1936), cuyo lugar parece casi imposible de identificar.  

Lo que si apunta una posible fosa es en el humilde enterramiento de Pilar Conte Dueso, asesinada brutalmente el 25 de marzo de 1938 con la entrada de las fuerzas de avanzadilla marroquís y Cosme Mora Pinos, fallecido el mismo día, causa atribuida al bombardeo del día anterior pero quizá responda a causa diferente. Testimonios familiares de Pilar Conte Dueso siempre han afirmado que en la misma tumba se encuentran otras personas (Sariñena, la retirada).

Tumba de Pilar Conte Dueso y Cosme Mora Pinos.

Lugar de silencio, de respeto, que sobrecoge, nos conecta con la muerte. Las lapidas hablan, nos cuentan muchos nombres que esconden muchísimas historias, de nuestro pasado. Los enormes cipreses apuntan al cielo señalando el camino, la calma reina en el camposanto, el sosiego y el recuerdo.

Destacable resulta el panteón familia “Paraled- Hurtado” es construido en 1902 por Francisca Paraled Domingo, “Tía Paca”. Francisca también construye, en el siglo XVIII, la solariega Casa Paraled en la plaza San Salvador de Sariñena.

Panteón Familia Paraled Hurtado 1902.

Tumbas, lapidas, sepulcros, nichos, panteones y mausoleos, la cruz, los ángeles, la foto, el recuerdo de familiares, las rejas, las esculturas, el mármol, una frase para nunca olvidar, epitafios, las flores que dan color y calor a la fría oscuridad, lágrimas que caen y besos que suben al cielo. Los nombres y las fechas nos van trayendo tantos recuerdos mientras las flores cuentan que no los olvidamos. La eternidad perdura en el recuerdo de los vivos. El monumento a los fallecidos del fatídico accidente de autobús en 1987 o el recuerdo a los fallecidos por la pandemia de Covid-19. El cementerio va guardando la memoria de Sariñena, de lo más importante, la de su gente, para que en la posteridad siempre sean recordados, sin ser un adiós sino un hasta luego.

Pero hay lápidas que se van borrando, el tiempo no perdona y va desgastando las placas. Hay muchas tumbas sin nombre y otras cuyas leyendas se van borrando, tumbas sobre las que ya no se depositan flores, que solo son un montón de tierra, anónimas, porque el tiempo va relegando sin piedad hasta que de nuevo volvemos a adentrarnos entre sus muros y recordamos los nuestros, los que siempre fueron y serán.

Infinitas flores para el eterno descanso, nuestra memoria y recuerdo.

Muchas gracias a Faustino Blanco Gari y a José Giral Clavería.

Relatos de raíz


www.osmonegros.com! (1)

Relatos de raíz, de ficción y con personajes históricos, famosos e inventados.

Relatos de contrastes, alegres y vivos que ensalzan a Los Monegros y a sus gentes frente a relatos de sucesos oscuros y sobre la cruel realidad del mundo rural de principios del siglo pasado y la guerra española.

Asimismo se intercalan relatos que hablan sobre la realidad social de la mujer, aquella realidad silenciada, tratando representar diferentes realidades sociales a través de diferentes mujeres en clara referencia a la obra de Ramón J. Sénder usando su titulo en femenino: El lugar de una mujer.

Una amalgama de relatos diversos entremezclados, de contrastes como la misma tierra de Los Monegros.

-1-

Miguel chapoteaba y mojaba a Pedro y Juan, sus hermanos pequeños. Escapaban y al pronto regresaban a que Miguel les volviese a remojar. Saltaban entre las piedras y se dejaban llevar por la tímida corriente. Gritaban y reían, luchaban como grandes guerreros y se abrazaban como buenos hermanos.

La chiquillería alegraba la rivera del Alcanadre, donde muchas familias se reunían para sobrellevar el asfixiante verano. El sol era rabiosamente abrasador, los campos segados parecían abandonados y los rebaños evitaban las horas más intensas; hasta las sombras ardían.

La luz cegaba, con tanta intensidad como revivía el recuerdo de madre Catalina vigilando desde la orilla, con su cabello bajo su pañuelo azul turquesa, como el radiante cielo donde ahora se perdía su mirada. La plaza estaba a abarrotar, la gente se agolpaba y gritaba al impío y hereje con la mirada perdida. Las campanas recordaban aquellas del viejo monasterio de santa María de Sigena, donde padre Antón ejercía de notario y entre cuyas piedras tanto jugó con sus hermanos.

El sediento Alcanadre discurría mientras un olor a humo comenzaba a adueñarse de todo y cegaba el cielo azul turquesa. Pronto comenzó a sentir el calor que quemaba como nunca antes había sentido, como asfixiaba y ahogaba hasta que la circulación menor dejó de fluir. Miguel volvió a chapotear en el Alcanadre con sus hermanos aquel 27 de octubre de 1553 en Ginebra mientras Catalina lloraba a orillas del río Alcanadre.

Para Marian Hillar, Servet fue el punto de inflexión en la ideología y mentalidad dominantes desde el siglo IV d. C.. Aún más, Hillar sostiene que históricamente hablando, con la muerte de Servet, la libertad de conciencia acabó convirtiéndose en un derecho civil en la sociedad moderna.

-2-

Su barquito, de tabla de madera, navegaba a lo ancho y largo de la balsa de la árida estepa aragonesa de Los Monegros. El pequeño capitán maniobraba su navío y desarrollaba las mayores técnicas y artes de navegación. Soportaban tremendas épocas de calma mar hasta tempestades procelosas que dejaban a la deriva la débil tabla de madera y velas de papel. El agua era salada, como el mar. Y el cierzo era el aire que arreciaba las velas en ventura de alcanzar puerto seguro.

Martín se dejaba llevar por infinitas aventuras allende los mares, orientándose en el cielo estrellado de su Bujaraloz natal, guiándose por las incontables estrellas, recorriendo de proa a popa la cubierta, corrigiendo el rumbo, longitud y latitud, señalando el norte con la brújula, manejando el nocturlabio o la carta esférica y surcando océanos en los grandes navíos del imperio.

Soltó amarras, levó anclas, izó velas y partió el joven Martín al reino de los mares desde la árida tierra monegrina. Advirtió de la diferencia entre el polo magnético y el terrestre y la desviación que había que tener en cuenta en la navegación para no errar en el destino, para mantener el rumbo reorientando adecuadamente la rosa náutica.

Fue un maestro de la navegación y, mientras contemplaba el mar, cerraba los ojos e imaginaba que al abrirlos la mar tan sólo sería un espejismo donde Bujaraloz aparecía al fondo, como aquellos días de su niñez en que era capitán de su barquito de tabla de madera y velas de papel.

Martín Cortés de Albacar (Bujaraloz, 1510- Cádiz, 1582) está considerado como uno de los científicos más importantes del Renacimiento español en uno de los campos más importantes de su siglo: “el arte de navegar”, debido a la necesidad de conocer los secretos de la navegación de altura, necesaria para impulsar los descubrimientos de la época.

Desde la agrietada y seca tierra soñó con navegar, soñó con el mar.

-3-

Mientras desenmarañaba el áureo cabello de Luna, con su cepillo de suaves púas, Penélope recordaba aquel paisaje desértico cuya noche estrellada se le hizo tan inmensa. Un escalofrió le sobrecogió de improvisto y recorrió todo su cuerpo, electrizando el vértigo que da asomarse al pasado.

En esa tierra desconocida, Penélope contemplaba infinitas estrellas inalcanzables, alargaba su mano tratando de alcanzarlas tal y como decía su director “En estas tierras, desde Monegrillo, he tocado la luna”. Ella alargaba su mano para tocar la clara luna, estiraba todo lo que podía su brazo para alcanzar sus sueños, ser dueña de su propia odisea en el firmamento de infinitas estrellas.

Como una perla flotaba la luna en el cielo mientras la noche se cernía y ella se fundía en el cielo solitario de las tierras de Los Monegros. Una durísima jornada de rodaje esperaba, la responsabilidad de hacerlo bien, los nervios y los sueños se enmarañaban en el estómago, como el cabello de Luna que había que desenredar.

Alcanzó las estrellas y los sueños. En esas tierras, desde Monegrillo, Penélope alargó tanto su mano que solamente ella sabe si de verdad tocó la luna.

La producción cinematográfica Jamón, jamón tuvo un notable éxito internacional, catapultó a la fama al director Bigas Luna y a dos de los actores españoles más populares en todo el mundo, Penélope Cruz y Javier Bardem. Fue rodada en Los Monegros en 1992.

-4-

Tanto por lo universal, como por nominalismo, existía una cierta controversia o disentimiento, también incluso aceptación o una ligera o profusa matización que abría nuevos escenarios dialecticos. Quizá, la palabra del maestro, curtido en la misma Sorbona, era indiscutible, pero en verdad todo debía de ser susceptible a ser cuestionado. La discusión era, en sí misma, la principal razón filosófica de su encuentro.

La discusión iba alcanzando gran intensidad entre los asistentes a la mesa, un fluido duelo dialectico confrontaba las ideas, las enfrentaba y batía en un combate sin igual, o tal vez particular. Todo concepto o teoría se exponía ordenadamente, modulando el tono y haciendo hincapié en los detalles más notables que al final se rebatían y refutaban con el peligroso arte de la palabra.

La victoria de la razón y la lógica, con su tono sereno y reflexivo se instruían, enriqueciéndose con el uso de la palabra, la moderación y el saber escuchar. Sabían guardar los tiempos y mantener los silencios. Sabían escuchar.

Intercambiaban argumentos, ideas y razonamientos y, de aquel enmarañamiento dialectico, surgían respuestas y conclusiones. Se cultivaban en el arte de la dialéctica y aprendían conversando, abriendo la mente y reconociendo la virtud de reconocer que aprendemos, que somos sabios con nuestra humildad de la lógica y la razón.

Gaspar Lax nació en Sariñena en 1487. Estudió en la Sorbona de Paris donde ejerció de maestro, fue un filósofo y matemático considerado el príncipe de la lógica, aquel que su discípulo Juan vives calificó como de ingenio sumamente agudo y de tenaz memoria

-5-

La primavera se revelaba como un milagro en la tierra árida y seca que tanto se agrieta por la escasez de lluvias. Manuel caminaba, realizaba uno de esos esporádicos paseos que podían realizar cada cierto tiempo, aunque él, en la orden, gozaba de cierta libertad por la delicadeza de su trabajo y obra. Daba sus pasos contemplando el paisaje, con la sierra al fondo y las florecillas en los marguines del camino y los campos. Los colores, los intensos y brillantes colores que pincelaban cada palmo de tierra alegraban el alma, una composición inigualable que regalaba la naturaleza.

Era un momento vital, de abandonar el retiro y coger perspectiva con los amplios horizontes. También de distraerse, aunque en verdad nunca lo conseguía. Siempre estaba con sus ideas para continuar pintando las paredes, bóvedas y cúpulas. Reflexionaba sobre realizar una inscripción en lo más alto de la cúpula principal, como un secreto difícil de descubrir. Cavilaba lo tanto que le agradaría que Francisco de Goya aceptase su invitación y viniese a contemplar su obra. Sus pinceles y murales se habían vuelto su vida.

El monasterio iba quedando alejado, nada aconsejaba ir mucho más allá, nunca se sabe y hay muchas historias de bandoleros que advertían prudencia. Se acercó a la fuente, un oasis que emanaba vida. Meditó sobre los colores y su paleta de pinturas, recordando las florecillas del campo y las flores de su jardín. Su brillo, pensaba Manuel, su brillo.

Pronto regresó en calma a la paz y al inviolable silencio que aguardaban los muros del monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes. Volvió a su retiro, su pequeño paseo había sido su vuelta al mundo mientras el monasterio continuaba inamovible e inmutable. Manuel entró en el cenobio contemplando y redescubriendo sus composiciones pictóricas, sorprendiéndose como si fuese la primera vez.

Fray Manuel Bayeu concibió un vasto programa iconográfico para la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes. Entre 1770 y 1780 plasmó su obra en más 250 composiciones de pintura al fresco, siendo un conjunto artístico extraordinario de absoluta belleza.

-6-

El lugar de una mujer

Caminaba como siempre, por las calles de toda la vida, sin esquivar las tantas miradas hirientes que le acechaban, sin inmutarse de los cuchicheos que despertaba a su paso o las nunca tan infantiles burlas que siempre le decían. Caminaba junto a sus inseparables perros, sus incondicionales, a quienes también convirtieron en objeto de mofas e incluso hasta de algún intento de agresión. Era lo fácil, atacar a lo débil, a lo indefenso, siempre lo más fácil.

Fueron muchos años en el pueblo que la vio nacer, donde sus sueños e ilusiones fueron disipándose en una oscura niebla que la fue aislando completamente. Casi sin poderlo entender comenzaron a no aceptarla, casi nadie la saludaba, ni preguntaba qué tal y si estás bien, un pequeño gesto de cariño, una sonrisa, una complicidad… casi nadie se paraba a hablar con ella. Incluso le apartaban la mirada o trataban de no cruzarse con ella.

La gente la evitaba, murmuraban, chismorreaba a su paso, -¡allí va!, -¡mírala!. Poco podía hacer ella, estigmatizada, una mujer soltera y envejecida que se había convertido en objeto del cachondeo y pitorreo de la chiquillada del pueblo.

Le había quedado una mísera pensión y casi no podía vivir, merodeaba los contenedores y sus ropas se volvían andrajosas. Fumaba como queriéndose ocultar en esa niebla que tanto la aislaba. Solamente en su casa, anclada en el tiempo, se refugiaba con sus perros, gatos y plantas.

Caminaba como siempre, acostumbrada al desprecio y a la miseria que le habían condenado. Pero siempre fue fuerte y dura, siempre caminó erguida a pesar de la curva de la edad y el peso de la vida, siempre hubo gente buena, siempre hubo quién se preocupó, siempre hubo un mundo por el que continuar caminando.

Ella tenía muchos nombres, la de muchas mujeres vulnerables que sufrieron marginación y el desprecio de la sociedad. Ella tenía sus motes, su nombre daba igual, ya no era ella. Igual que borraron su nombre tras la guerra y obligaron a sus padres a ponerle otro nombre. Se llamaba Libertad.

-7-

La edad, forjada en tantas batallas, hace ya tiempo que reclamaba su cuerpo. La naturaleza hace mortales a todos los hombres y no hay reino que ampare la inmortalidad más que la memoria que la perdura.

Alfonso había conquistando Los Monegros y las tierras al sur de la sierra de Alcubierre avanzando imparable hacia el este. Atrás quedaban tantas batallas, desde la conquista de la Madina de Siya y la de Saraqusta a sus enfrentamientos contra leoneses y gallegos y sus luchas de poder entre los diferentes reinos. Se había adentrado por tierras de al-Ándalus, por la taifa de Valencia, como hizo de joven apoyando al Cid, hasta alcanzar Granada y llegar a cercar la misma ciudad.

Ya lo había presagiado antes que los bearneses y gascones de Gastón se retirasen sin blandir la espada contra las guarniciones musulmanas, mucho antes de renovar su testamento en el lugar de Sariñena, antes de adentrarse de nuevo en el fragor de la batalla. Mucho antes de sentir el templado acero hiriendo su cuerpo.

Ya sabía de su suerte cuando, por última vez, sitiando la fortaleza de Fraga, gritó Deus lo vol, Junto a sus quinientos caballeros aragoneses que acabaron derrotados por los almorávides al mando de Avengania.

La inmortalidad ya no le pertenecía, solo su herencia continuaría grabada a fuego y sangre en los anales de la historia  de la vieja tierra del Reyno d´Aragón.

Alfonso I El Batallador, rey de Aragón y de Pamplona entre 1104 y 1134, murió por las heridas de guerra el 7 de septiembre de 1134 en Poleñino y, posteriormente enterrado, con todos los honores, en el castillo de Montearagón.

-8-

Como todos los días, Asun ha salido a escobar la calle, al tramo que corresponde a su casa y que toda la vida se ha ido encargando de limpiar. A veces coge un poco de agua, con el pozal, y rugía la calle antes de escobarla, para no levantar mucho polvo.

Asun mira su casa y ve las grietas que se han ido formando, como un espejo donde las arrugas de la edad van quedando reflejadas. Las otras casas de la calle aparecen tristes, hace tiempo que no vive nadie y han ido a peor. A José, el Basto, hace un par de años que se lo llevaron a la residencia, Josefa la Cañicera murió hace un año y poco menos hace que también murió Matilde.

En la calle tampoco quedan muchos, se había quedado el hijo de Francisquer, pero al final marchó a vivir a Huesca y baja muy de vez en cuando. Al final de la calle está María, la de Antonier, tiene una chica que la va a cuidar, pero ni sale de casa, hace mucho tiempo que ni se ven.

María Victoria, la sobrina, va trayendo todo lo que necesita y le hace una compra semanal. Llama todos los días  para saber qué tal está y si le falta algo, es un cielo. Asun siempre la espera cuando sabe que va a venir y la despide con un eterno abrazo y muchos besos cuando se va. Al pueblo hay que venir de propio, no hay gente de paso y casi nadie viene.

Aún mira Asun al portal de Matilde esperando encontrarla con su alegre sonrisa, ver la acera escobada todas las mañanas, las macetas llenas de hermosos geranios y la silla de tomar la fresca por las noches veraniegas. Pero la calle está desierta, a veces pasa un coche y cuando se ve alguien resulta extraño, incluso a Asun le da miedo y rápidamente se resguarda en casa.

Asun se va a acostar, la calle permanece silenciosa, pocas casas quedan con vida y apenas llegan a la media docena de vecinos. Sin escuela, tienda bar… y el médico una vez por semana. El cura ya no viene ni a hacer misa, solo para las fiestas, cuando aún vuelven los muchos que marcharon.

-9-

La noche era fría, una de aquellas noches que te aprietas con todas tus fuerzas, recogido y envuelto en ropas haraposas que ajustas y ajustas para tratar de no dejar escapar el poco calor que aún conserva tu cuerpo.

A la intemperie no tenían nada para calentarse, ni para alimentar un fuego que también agonizaba de hambre y moría de frío. La tierra era seca y árida, las noches heladoras congelaban los maltratados cuerpos y te hacían tan ínfimo como insignificante en un lugar perdido del mundo.

El cielo se abría oscuro dejando entrever millones de estrellas. Mantenerse humano era más importante que mantenerse vivo, musitaba Eric para sus adentros, en el sobrecogedor silencio de la infinita noche.

Aun así, la mañana aguardaba fría en trincheras cavadas en la tierra, en la calma de una guerra lejos de casa, de la verde Inglaterra. En un mundo a veces tan inmenso como reducido a un instante y un lugar.

Eric Arthur Blair, más conocido por el pseudónimo de George Orwell, combatió en el bando republicano en la guerra Española y entre enero y febrero del 37 luchó en el frente de Alcubierre, en monte Pucero y monte Irazo.

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No hay prisa, pasete a pasete y con ayuda del bastón, poquer a poquer, va avanzando. Hace muy buena mañana y hasta la hora de comer no hay que volver a casa.

Antonier va andando por la calle hasta llegar al cruce del pueblo, allí están como siempre los dos bancos donde se solían juntar. El mentidero, bien resguardado del aire y soleado, además, geoestratégicamente ubicado desde donde se puede controlar todo movimiento importante del lugar.

Antonier se sienta en su sitio de siempre, al lado donde Manolete solía sentarse, cerca de Juan y Ramón. Luiser solía estar más de pie, se movía mucho y braceaba enérgicamente con cada discusión. Se alteraba demasiado y siempre le advertíamos que le subiría la tensión.

Ahora, a finales de primavera, estarían hablando de cómo había ido la cosecha, de los 5.000 kilos por hectárea que cogía Luiser y que siempre se enfadaba cuando le llamaban fanfarrón. Hablaban del tiempo, de si iba a venir o no tormenta, de tiempos pasados y recuerdos, de lo mucho que había cambiado todo, que antes no había nada y los pueblos rebosaban vida y ahora que lo hay todo la gente marcha.

Pasaron los tiempos del mentidero, de cuando se juntaban todos y hablaban del pueblo, de lo olvidados que estaban y del poco futuro que había. Nosotros ya somos viejos, decían, pero es una pena que nadie haga nada por nuestros pueblos.

Antonier se levantó, apenas ha estado un rato en el banco, ya no es como antes y ya solamente queda él. A saber si mañana  le toca faltar.

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El sol rabiaba mientras el rebaño pacía por los resecos rastrojos. Entre tanto, bajo la imponente sabina, cavilaba el pastor, mascullando palabras líricas que iba entrelazando, hilando en un relato de acontecimientos teatralizados, con gracia y maestría, con elegancia y sabiduría.

Qué decir que aprendió de los grandes maestros, pastores que le antecedieron en el arte de los dichos, loas y motadas, de la tradición y herencia del mayoral que a buen orgullo siempre portaba.

Con su palo y morral lleno de versos, de sucesos, alcagueteríos y alparceríos, lo que ayer le sucedió a Pascualer y lo que le pasó a Fermín hace días, iba tío Juaner cavilando mientras apacentaba el ganau. Las virtudes de la paciencia, serenidad, observancia, reflexión y la sabiduría heredada con total convivencia con la naturaleza.

Al final se había enterau, resultaba inevitable, enseguida le contaban todos los chismorreos del lugar de Pallaruelo de Monegros y redolada y tío Juaner componía versos para recitar a viva voz, como verdadero juglar en la plaza mayor para el gran disfrute de sus convecinos.

Volverán a sonar los versos cada fiesta mayor, igual que el gaitero pretará el codo y hará vibrar su gaita y los danzantes bailaran con entusiasmada devoción al santo patrón. Repiquetearan las campanas y chocarán con fuerza los palos, sonarán los cascabeles y olerá albaca. Volverá el mayoral, con su firme planta, a recitar su arte sin igual, llano del pueblo y culto como el mayor de los poetas.

Sus versos efímeros volverán a sonar, pues no hay más grandeza que hacer felices a los que te rodean.

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Una sensación de desorientación se le apoderó, todo era humo y polvo, cascotes y tierra, un silencio completamente sobrecogedor; más bien no oía nada hasta que los gritos comenzaron a resonar por todas partes.

Aturdida, todo se movía lento a su alrededor y un dolor, como ajeno al principio y a la vez insufrible después, cogía fuerza a la vez que Elisa iba reaccionando y comprendiendo la situación. Una tremenda explosión les había sorprendido, la más maldita de las pesadillas cuyo único despertar era la muerte, cadáveres entre los escombros, cuerpos destrozados y heridos ensangrentados deambulando sin rumbo ni sentido.

Unas voces se pararon, le gritaron, le tocaron la cara, le agitaron los brazos y palparon su joven cuerpo, tiraron de ella y la subieron a una camilla. En la ambulancia, el traqueteo golpeó incesantemente su malherido cuerpo. Pareció una eternidad hasta que llegaron al Hospital Militar de Sariñena.

Sant Andreu, sus calles, la fábrica y su casa, la esperaban sus padres: Ahora madre vuelvo a casa, vuelve mi libertad que mi cuerpo queda en el frente, no lloréis por mí, ahora vuelo en los corazones libres que luchan por un mundo mejor.

Elisa García Sáez murió en Sariñena tras ser herida de muerte en el frente de Tardienta. Con tan solo 19 años, fue una de las muchas mujeres que lucharon contra el fascismo. La leyenda de su tumba fue borrada durante el franquismo hasta que en el 2013 se consiguió recuperar: Muerta heroicamente, luchando contra el fascismo, en el frente de Aragón, sector Tardienta.

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Lorién ha salido a dar una vuelta por el pueblo. Con su bicicleta ha recorrido las calles y ha saludado a María, estaba entretenida dando de comer a los gatos, también ha saludado a Pedro,  iba a regar el huerto.

Lorién ha llegado hasta el pequeño parque y se ha distraído con los columpios y el tobogán, después ha chutado varias veces a la portería, acertando casi todas las veces, todas menos una en la que ha aventado el balón, tan lejos, que por poco cae en la acequia. Luego ha ido hasta la balsa, se ha dedicado a tirar piedras tratando hacer ranetas y las piedras han brincado una y otra vez hasta hundirse en el agua.

Ha vuelto a recorrer las calles del pueblo, ha pasado por la plaza y se ha sentado un rato en el banco. Volviendo a casa se ha cruzado con Jacinto, volvía con el tractor con el chisel enganchau. Los gatos de la señora María se han espantado al verle pasar de nuevo con su bicicleta.

María siempre con su gran sonrisa saluda a Lorién, dice que es la gran alegría y es una pena, es el único zagal del pueblo.

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Los zapatos brillantes, el traje impecable y elegante, aseado y bien repeinado. Un joven Pedrito es objetivo de interminables e insufribles cumplidos, besos, abrazos y arrumacos por parte de su familia. Hoy es un día muy importante para el pequeño Pedrito, sus padres se sienten muy orgullosos de él. Pedrito se va haciendo mayor.

Ya repican las campanas, tocan a misa y todo el pueblo se vuelca en una celebración tan especial. Además es 15 de mayo, día de San Isidro Labrador que celebran con gran devoción en estos pueblos del secano altoaragonés.

No llevan mucho tiempo aquí, en Poleñino, y tampoco estarán mucho más. Viviendo en un pueblo tras otro es difícil adaptarse, no da tiempo. Llevaban desde el verano y a padre Antonio le quedaba poco trabajando en la fabricación de canales, tubos y soportes de fibrocemento para los nuevos sistemas de regadío de la zona. Pronto emprenderán la marcha a un nuevo destino.

Pedrito está espectacular con su traje. La gente se agolpa en la plaza para entrar a su iglesia que destaca por su torre mudéjar sobre una nave principalmente barroca. Es el día de su primera comunión, pero Pedrito ya estaba haciendose mayor y su mente se abría a un increíble abanico de colores en una España gris. Pronto sus sueños y su arte, también forjados en un lugar de Los Monegros, florecerán y brillarán con tal fuerza que nos deslumbrarán.  Al final, su verdadero destino.

Pedro Almodóvar comulgó en Poleñino el 15 de mayo de 1958.

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Padre nuestro que estás en los cielos… Eduardo recitaba en voz baja, titubeando, santiguándose una y otra vez, repetitivamente, en un claro gesto tremendamente nervioso. Nunca antes había tenido tanto miedo, aterrado, completamente aterrorizado.

Sumido en el profundo miedo, su corazón se aceleraba, con taquicardias, le flaqueaban las piernas y amenazaban con dejarle caer al suelo. Sudaba, mantenía los ojos cerrados, no quería mirar, rezaba medio balbuceando mientras le gritaban que su dios no le iba a salvar. Su garganta se secaba, se paralizaba, su mente se volvía borrosa, erraba en la oración una y otra vez.

Eduardo volvía a comenzar de nuevo su rezo, incapaz de terminarlo. Una ceremonia, simplemente una misa, su encuentro con Dios había sido su delito. Se lo habían dicho, lo sabía, pero ya no importaba ante el pelotón que estaba a punto de fusilarlo junto a otras personas.

Tan solo una misa, escondidos en una casa, ni mosén Pedro lo sabía, -que mal podían hacer-. Eduardo volvió de nuevo a rezar mientras estaban a punto de dar la orden de disparar, ya iba a acabar todo, llegaba a su fin. Susurró sus últimas palabras mientras una ráfaga de balas apagaban su miedo -Por todos los siglos. Amén-.

Eduardo Colay Biarge, sacerdote coadjutor de Sariñena fue ejecutado a los 24 años de edad, el 28 de julio de 1936, junto a otros 12 hombres.

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El lugar de una mujer (2)

Marisa, la mayor, se había quedado para contribuir en las faenas de la casa y ayudar a su madre Catalina. Los pequeños Juan Antonio, Manolito y María Teresa daban mucho trabajo,  además estaban los abuelos, ya mayores, y requerían muchos cuidados. Eran muchos en casa y no llegaba para todos, muchas bocas que alimentar, decía padre Antonio cada vez que llegaba del campo.

Raquel era la segunda, quería estudiar y andaba siempre leyendo libros, cosas de chicas pero ya iba tocando ser toda una mujer y olvidarse de esas cosas. Asimismo tonteaba mucho con Alfredito, el hijo de la Miguela, y estaba dando mucho de que hablar;, no lo podían permitir.

En casa de los Sabinos necesitaban una chica para servir y Antonio ya había hablado con don Jesús. Tras la cena, cuando ya todos dormían, reunieron a Raquel y le comunicaron que mañana comenzaría; que pronto por la mañana preparase las maletas que madre le acompañaría.

Le daban alojamiento, comida y si se portaba bien le darían alguna paga, -seguro que será buena chica y se portará bien-. En seguida le dejaron las faenas claras y los horarios, los domingos a primera misa de la mañana, con las otras chicas, y luego pronto a la casa a hacer las faenas. Por la tarde, los domingos, unas horas libres para ir a ver a la familia.

Para Raquel fue duro, en todo el día no paraba, incluso no podía salir de la casa más que cuando le mandaban alguna compra o recau. No podía ver a su familia, ni amigos y de Alfredito ya podía olvidarse. Debía vigilar sus amistades, era una casa buena, de reputación y tenían que saber con quién iba y se veía.

Llevaba unas semanas y como cada noche se refugiaba en su pequeño cuarto, le costaba conciliar el sueño, no conseguía acostumbrarse. Pero una noche, de repente la puerta de su habitación se entreabrió y una sigilosa sombra entró en sus aposentos. La sombra se recostó a su lado y le susurró que guardase silencio, que si se portaba bien no le iba a hacer daño. Era don Jesús, el señor de la casa.

Raquel nunca se atrevió a decir nada, se lo guardó, a pesar que tuvo que contenerse de no ir llorando a contárselo a madre Catalina. Solamente a los pocos días se lo contó a mosén Julián, a quien no le extrañó, dijo que don Jesús era una gran persona y muy respetable, que se había preocupado mucho por ella, que lo mejor era no darle importancia, callar y olvidar, ser buena chica y así las cosas irán bien.

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Extendió su brazo y la mano recorrió la arrugada piel, su tacto, tan familiar, su olor, ¡tantos sentimientos venían a la mente!. Hacía tiempo que no la visitaba, que no la venía a ver, estaba cerca, pero el día a día hace que nunca sea el momento, que nunca vaya bien.

Hoy ha sido el día, Miguel se ha acercado y, tal como se aproximaba, un escalofrió ha recorrido su cuerpo. Se ha quedado mirándola, de frente, helado sin saber que decir; son tantos recuerdos que es inevitable dejar escapar una lágrima entre melancolía y alegría.

Ha extendido el brazo y la mano ha palpado su anciano cuerpo, su corteza agrietada de color ceniza claro, ha tocado sus ramillas de diminutas hojas, ha cavilado bajo su atmosfera acogedora y protectora, testigo de tantas historias y secretos que aguarda en sus longevas entrañas. Ha sentido hundirse en sus raíces.

La sabina permanecía como siempre, muchas veces acudió Miguelito con yayo Pascualer, cuando le mostraba orgulloso la enorme sabina donde tantas veces se había resguardado, mientras apacentaba el ganado, cuando el sol abrasaba implacable, el cierzo arreciaba con fuerza o el cielo se desplomaba en espectaculares tormentas.

La vieja sabina permanecía, era parte del abuelo Pascualer, de su memoria. Hacía tiempo, mucho tiempo ya que no la venía a ver.

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Conchita y Margarita se apretujaron fuertemente en el suelo, en un rincón del amplio salón de la pudiente casa de los Sabinos. Su madre Leonor no paraba de gritar, mientras la señorita Raquel las protegía con su cuerpo y trataba que no escucharan ni viesen nada de lo que aquel día sucedía.

Varios hombres armados registraban la casa, se llevaban objetos, ropas y muebles, buscaban joyas y dineros y amenazaban a don Jesús y a la señora Leonor. Todo lo religioso lo tiraban por la ventana, muchos se marchaban con comida, bebida, pertenencias… y otros se burlaban con las buenas ropas que tenían. –A fusilar, te vamos a fusilar- gritaban embravecidos los hombres armados.

Raquel no soltaba a las niñas Conchita y Margarita, las abrazaba con todas sus fuerzas, temblorosa y con los ojos llorosos. Un hombre se acercó y les susurró que estuviesen tranquilas, que a ella y a las niñas no les iba a pasar nada. Era el Alfredito, pero parecía otro, hacía por lo menos dos años que no se veían.

También estaba Marquitos, el de tía Paca, parecía el más tranquilo y andaba tratando de apaciguar los aireados ánimos que reclamaban muerte. Estaba con otros del comité dejando claro que a nadie se le iba a hacer nada y que don Jesús tenía que ir, como todas las personalidades de derechas, a la cárcel municipal. Era lo mejor, les dijo Marquitos a don Jesús y a la señora Leonor, la única forma de evitar que le fusilen en cualquier momento.

Conchita y Margarita no entendían nada, se llevaban a su padre y la casa quedaba destrozada. Para las jovencísimas niñas la guerra les había golpeado sin tener un porqué. Raquel se quedó con Conchita y Margarita y con la señora Leonor, ahora era libre, pero prefirió quedarse con ellas, no las iba a dejar solas.

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El mal sueño de Camilo

Despertó confundido, como si hubiese perdido el sentido y estuviese tendido en el suelo, con el dolor de un golpe seco en la nuca y metralla de una granada laffite clavada en el pecho. Había habido silencio, la guerra era como un vacío hasta que los vuelos de los pájaros se volvían balas  que rasgaban el cielo buscando la muerte.

Como una pesadilla, Camilo se despertó de los barrancos de la desnuda y agría sierra de Alcubierre, de la paramera donde crecía el esparto y vivía el escorpión y el alacrán, la víbora y la tarántula.

La muerte es dulce; pero su antesala, cruel; decía Camilo. Despertó, esta vez, sin ser herido. Tampoco le produjo mucho dolor antes de ser evacuado para ser hospitalizado en el hospital militar de Logroño, en la popular Industrial.

Camilo despertó de su mal sueño, de la pesadilla de la guerra que vivió con apenas veintiuno años. Se despertó de su mal sueño, de la siesta en su cuarto repleto de estanterías rebosantes de libros, de esa colmena social de letras entrelazadas en prosa.

Camilo José Cela y Trulock​ (Iria Flavia, 11 de mayo de 1916-Madrid, 17 de enero de 2002), combatió en el frente de Aragón, por las posiciones cercanas a Farlete, dejando constancia en su obra “Mazurca para dos muertos”.

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El lugar de una mujer (3)

Manchadas de negro regresaban por el camino, con el sudor en la frente que se volvía oscuro, negro, al contacto con el polvo del carbón que les había ido tiznando a lo largo de la mañana. Mineras monegrinas, de polvo, viento y sol, sin casco, ni pico, ni pala, ni lámpara de carburo; mineras de intemperie, sin galerías ni túneles, mineras sin mina.

Regresaban portando sobre sus espaldas el triste carbón que habían podido recoger, entre los raíles que parecían conducir vagonetas, buscando a lo largo de la vía de la línea férrea, por los alrededores de la estación o por la cuesta que tanto costaba subir a los trenes dejando entre caer alguna que otra vigueta de carbón.

Los maquinistas hacían sonar la bocina al paso de los convoyes ferroviarios, su traqueteo y el ruido del metal sobre metal, el suelo tembloroso y el olor a humo, a carbón quemado. Mujeres recorrían  las vías entre los cagafierros, los restos de carbón consumido que escupían los trenes. Mozos fogoneros les echaban alguna vigueta sin quemar y algunas mujeres se lo disputaban porque la vida les iba en ello. Los maquinistas hacían sonar la bocina, aún no hacía mucho que murió Josefa, la Royeta, arrollada por un tren que no vio venir. Aún había una pequeña cruz de madera, hecha con dos palos y una cuerda, que recordaba el lugar y el fatal atropello.

La estación rebosaba vida con el ir y venir de viajeros, maquinistas, operarios varios y las mercancías. Algunos se movían cuidadosos y recelosos con el escurridizo estraperlo que burlaba las fuerzas del orden y permitía sobrevivir, igual que el carbón que portaban sobre sus espaldas aquellas mujeres que, manchadas de negro, regresaban por el camino. Regresaban al pueblo con el miedo que les confiscasen su pan negro para alimentar sus hijos, en su triste margen para poder ir sobreviviendo y sacar adelante sus familias.

Durante años, muchas mujeres de Sariñena se dedicaron a ir a buscar carbón quemado a la vía ferroviaria de la estación de Sariñena. Cagafierros, carbonilla, carbón quemado… que los trenes tiraban a las vías. A algunos maquinistas/fogoneros les daban pena las pobres mujeres y les tiraban algún lingote de carbón sin quemar. Luego lo vendían y/o lo aprovechaban para cocinar y calentar las casas. Aquellas mujeres tenían que esconderse de la guardia civil para que no les confiscasen el carbón quemado, cuando volvían de la estación, que dista de unos tres kilómetros de la población de Sariñena. Pero no era al único peligro al que se enfrentaban, la vía ferroviaria resultaba peligrosa y algún que otro accidente se sucedió. Fue un medio de sustento para muchas familias en tiempos muy difíciles y duros.

Para aquellas mineras de intemperie y pan negro todo recuerdo y memoria. Mira, mira como vienen, Santa Bárbara bendita.

Puede ser una imagen de hospital y texto que dice "Arrollada por el tren Recoglendo carbonilla en la estación de Sariñena, fué alcanzada por una máqui- na la vecina de Sarifiena María Calata- yud Lapiedra, de 65 &ពិ០, que resultó con los pies y una mano seccionados. La tima se encuentra en el Hospital de Hues- ca en gravislmo estado."

Arrollada por el tren

Recogiendo carbonilla en la estación de Sariñena, fue alcanzada por una máquina la vecina de Sariñena María Calatayud Lapiedra, de 65 años, que resultó con los pies y una mano seccionados. La víctima se encuentra en el Hospital de Huesca en gravísimo estado.

Heraldo de Aragón, 5 de marzo de 1933.

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El lugar de una mujer (4)

Cristina fue de las primeras, pasó caminando entre la multitud, entre la gente del pueblo agolpada sobre las aceras, haciendo un pasillo como si fuese el día de la fiesta mayor y las damas desfilasen con sus mejores galas, regalando sonrisas entre confeti y serpentinas.

No faltaban las nuevas autoridades locales, don Jesús el alcalde, mosén Manuel y don Rodrigo, el capitán del puesto local de la guardia civil. Estaba todo el pueblo, mayores, chicos y aquellos a quienes, no hacía mucho, Cristina enseñaba a leer, escribir, materias varias… y con los que jugaba en el patio-jardín de la escuela o saludaba con gran efusividad por las calles.

Cristina se había esforzado en dar nuevos aires pedagógicos a la escuela, en modernizarla y  llegar a todos los alumnos. Trabajó con cariño afanándose en tratarlos con mucho respeto, pero también con cierta rigidez con las técnicas de aprendizaje y estudio. La jovencísima maestra Cristina se ganó el corazón de todos con su dulzura, la habían querido mucho. Fue una mujer valiente y adelantada a sus tiempos, risueña y alegre.

Cristina desfiló junto a otras chicas, entre ellas María, una buena chica que había estado con ella de enfermera en el hospital que instalaron durante la guerra. También estaba Antonia, la mujer de Marquitos, el de tía Paca, y otras mujeres del pueblo.

Cristina pasó con la mirada caída al suelo, viendo escasamente los disimulados rostros entristecidos de pena, con sus lagrimas secas e invisibles de quienes habían sido sus alumnos. También vio rostros de odio cuando pasaron con la cabeza rapada, trasquilada, señaladas entre los insultos y escupitajos, humilladas y con el corazón herido y hundido en el más profundo miedo.

Cristina marchó y nunca más volvió. Tal vez en el más absoluto silencio debió ser recordada.

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Muchos hacían la ronda, recorrían los pocos bares de la localidad hasta terminar en la taberna de Nicolás. Allí se juntaban los de siempre, en un pueblo todos somos conocidos, vamos, de toda la vida.

Era tarde de vinos, la charradeta en el bar y la partida de guiñote. Algunas parejas se sentaban en las mesas, buscando algo de intimidad, mientras la barra se llenaba de hombres. Hablaban de agricultura y ganado, de caza, fútbol, mujeres… como cada domingo la tarde se iba animando a cada chato de vino.

Rodrigo trataba de no ir a los bares, evitaba ir a según qué sitios pero era su pueblo, había elegido quedarse a vivir aquí y tenía que hacer su vida. Como casi siempre solía ocurrir, cuando Rodrigo entraba a la taberna de Nicolás las típicas risas y mofas por lo bajini no faltaban, era lo habitual, se había vuelto lo normal.

Rodrigo “El palomo cojo” le llamaban, en un pueblo todo se sabe y todos somos conocidos, resulta imposible pasar desapercibido, llevar tu vida y mantener anonimato. Solo en la ciudad Rodrigo se sentía libre, andaba como uno más, sin esa estigmatización que tanto le condicionaba en el pueblo.

En un pueblo todos somos conocidos, vamos, de toda la vida.

Mucha gente se ha visto obligada a abandonar sus pueblos por la intolerancia e intransigencia por parte de la población, otros se quedaron. Todos soñaron una sociedad de respeto y libertad.

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Juan va de paso y todos los lugares son pasajeros, como él, que es pasajero entre los diversos lugares que transita. A veces ajeno a todo y otras espectador, involuntario, de una sociedad a la que ya no pertenece, de la que vive al margen.

En su camino todas las direcciones son posibles y, sin embargo, ninguna es su destino, no hay final. Tampoco hay hogar, solamente un continuo dejar atrás y olvidar. Parece que tampoco nunca hubo un principio.

Viaja solo, con sus parajes, calles y callejones llenos de contenedores, con sus cartones y noches estrelladas, las frías y oscuras noches que se hacen infinitas, inagotables como la soledad que le acompaña. Esa compañía invisible que le embriaga y le hace divagar y vagar.

Invisible transcurre por las calles llenas de gente que le ignoran o le miran con desprecio, incluso con asco, se apartan, le esquivan, le evitan… En un mismo instante y lugar se dan distintas realidades, la hipocresía les diferencia, Juan escupe y va dando tumbos por la calle, él no se esconde, ni aparenta nada, ni está sujeto a nada, ni vive en una gran mentira… la sociedad es nauseabunda, está podrida y da asco.

Juan va de aquí para allá, con su escaso equipaje vacío de pasado, durmiendo en albergues, portales y cajeros, mendigando las calles, las puertas de supermercados y las iglesias. Juan vaga por el mundo, es un trotamundos errante y sin bagaje. Va vacío de pasado  sin saber si huye o la misma vida lo abandonó.

Juan va vagando, transeúnte de un camino que no lleva a ninguna parte, parece que tan sólo va dando vueltas, errante y de paso, como una estrella fugaz en el universo de estrellas varadas. Se vuelve a embriagar, se ríe de la gente, son todos miserables, son miserables, son miserables… la calle es miserable, la vida es miserable.

La noche se vuelve dulce, el alcohol la hace dulce, el sueño se vuelve también dulce, desparece el miedo a una nueva paliza, a caer víctima de humillaciones y vejaciones. La calle es dura, cada ruido, cada paso, el frío… sobrevivir cada día es una victoria para continuar vagando, continuar caminando entre diversos lugares donde ser simple pasajero, como invisible, como el aire, libre sin destino. Libre para seguir de paso.

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Va de paso, como otras muchas veces. Es verano, hace un calor insoportable y hay un tráfico intenso, están los turismos que van a la costa, y, como siempre, los numerosos camiones que abarrotan la nacional II. El recorrido es familiar, Manolo lo recorre muchas veces, casi demasiadas y desde hace ya  unos cuantos años.

La ruta es peligrosa con su camión tráiler Escania de tres ejes y más de 20 toneladas de peso. El asfalto arde y crea espejismos, como si fuese agua. Otras veces el cierzo golpea el camión, lo sacude, lo bandea y Manolo tiene que agarrar fuertemente el volante.  Estas carreteras ya se han cobrado demasiadas vidas.

El paisaje se desnuda al pasar por Los Monegros, aparecen los horizontes que se pierden secos, áridos y medio desérticos, que evocan al oeste, donde las capitanas recorren los llanos páramos que se descubren al pasar, que invitan a perderse.

Manolo suele aprovechar para parar en alguna área de descanso, como en mitad de la nada y a mitad del camino. Siente el contraste del calor al salir del camión, pasar del frescor del interior del camión, gracias al aire acondicionado, al sofocante calor de Los Monegros, siempre cercano a los 40ºC. El área de descanso resulta un refugio, un oasis.

Manolo siempre de paso, con su camión de más de 20 toneladas de peso. Siempre atraviesa el arco del meridiano de Greenwich y el toro de Osborne de Peñalba. A veces piensa que debería conocer esta tierra, adentrarse y explorar sus misterios, de esta tierra tan familiar que tan solo le es de paso.

Va de paso, Manolo va de paso con su camión tráiler Escania de tres ejes y más de 20 toneladas de peso, atento a la carretera y a ese paisaje que tanto le atrapa y con el que tiene la deuda pendiente de perderse. De repente, un camión se le echa encima sin dar tiempo a reaccionar, no ha podido hacer nada y han acabado chocando frontalmente. Manolo iba de paso, tan solo de paso.

El tramo de N-II que une Fraga y Alfajarín es uno de los que más accidentes mortales registra cada año en Aragón. Un tramo pendiente de desdoblar que no debería cobrarse más vidas.

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Las manos duras y resecas, el sol implacable, el sudor en la frente y el cuerpo doblado. El botijo guardado bajo la sabina, a la sombra, y la comida colgada para que ninguna alimaña se hiciese con ella. Hombres y mujeres recorrían paso a paso el áureo campo, de altas espigas con su preciado grano.

El verano traía la siega, los dorados campos de cebada y trigo, de la buena o mala cosecha dependía la vida, de sobrevivir o miseria. Las tronadas hacían peligrar las cosechas y en la sierra se volvían atronadoras, asustaban a todos.

La hoz bien afilada y la zoqueta en la otra mano, el zamarro protegiendo la pierna, ir segando poquer a poquer, formando manojos. Las mujeres se cubrían los brazos para que no les diese el sol, se ponían manguitos, entonces ponerse morenas era de pobres. Con fencejos anudaban manojos y tendían las gavillas en el rastrojo, haciendo los fajos de mies.

Comían a rancho y apuraban el día, trabajaban de sol a sol. Subían toda la familia y permanecían en la caseta varios días. A la era acarraeaban los fajos de mies que cargaban en las caballerías, hacían la fagina y extendían la parva. Ataban al caballo el trillo y los chiquillos se subían al trillo para darle peso, como si fuese un trineo surcando la nieve de paja. Trillaban ayudando con la horca, desatascaban el trillo, replegaban con la plegadera, un tablón que recogía las mies, y el retabillo, especie de rastillo de media luna y sin dientes. Escobaban la era y aventaban separando el grano de la paja, el aire tenía que ayudar, porgaban, cribaban el grano y lo recogían en los costales o talegas y los mandiles con la paja.

La mirada del abuelo Paco se perdía en el amplio horizonte mientras la cosechadora devoraba el campo a una velocidad asombrosa, lo que antes costaba avanzar y ahora, sin darse cuenta, en un momento ya todo cosechado.

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La pequeña Marieta llevaba días con tos, había perdido mucho peso y solía tener sudores y fiebres. Lo más seguro, dijo al principio el médico, será un simple refriado, pues recientemente había habido algunos casos de gripe por el pueblo. Lo mejor será que guarde cama y dejar pasar unos días.

Era una familia humilde, Javier, el padre, llevaba las pocas tierras de la familia y de vez en cuando hacía alguna faena para los Sabinos. Leonor, la madre, no paraba atendiendo a sus cinco hijos, daban mucho trabajo y le consumían por completo. Ya habían intentado que la mayor marchase a servir a casa de don Jesús, de casa de los Sabinos, pero siempre decía que no necesitaban ninguna chica más.

A los días Marieta no mejoraba, y eso que habían tratado que no le faltase de nada, siempre le tocaba la mejor pizca para comer, aunque no tuviese gana, y guardaba cama rigurosamente tal  y como había ordenado el doctor. Aun así no tardó don Pedro, el médico, en volver a visitarla de nuevo, había escupido sangre, así que extrajo de su maletín su fonendoscopio y la auscultó con detenimiento. Respiraba fatigosa, los pulmones parecían dañados y necesitaba tratamiento, lamentablemente en su diagnóstico se temía lo peor, Marieta sufría de tuberculosis.

 Lo mejor era llevarla a un sanatorio para tratarla, aquí solo podía infectar a los demás, era muy delicado.  Don Pedro les recomendó un sanatorio en Boltaña, allí el clima era bueno y la ayudarían, estaba el doctor Isaac Nogueras que tenía muy buena reputación. Pero a Javier y Leonor no les alcanzaba el dinero para cubrir los gastos, la única manera era acudir a don Jesús.

Don Jesús mostró su profunda preocupación por la joven Marieta pero no podía ayudar a todos los que llamaban a su puerta. No obstante aportó una solución, que según don Jesús salían ganando los dos, le dejaba el dinero a cambio de parte de su cosecha.

A Javier no le gustó mucho la idea y menos a Leonor, ya sabían cómo habían acabado otros. Era mucho dinero para una familia humilde pero no podían abandonar a Marieta, tenían que hacer lo posible para ayudarla. Al final no tuvieron otra opción y Javier volvió a hablar con don Jesús. Acordaron que cada año Javier le entregaría por lo menos lo que de una caizada, unos siete cahizes de trigo cada año.

Tras una larga estancia en el sanatorio, Marieta regresó junto a su familia. Javier fue sacando adelante buenas cosechas, había ido teniendo suerte y toda la familia participaba en la siega. Lo malo vino después, dos años de malas cosechas y sin poder pagar a don Jesús.

Don Jesús fue muy claro, si uno dejaba de pagar los demás harían lo mismo y no lo podía consentir. Javier regresó a casa llorando, ya sin tierras  tenían que hacer las maletas y marchar, aquí ya no les quedaba nada para vivir.

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Me encantaba curiosear por su cuarto, su cama grande donde muchas noches dormía con ella, la ventana con sus largas cortinas, las mesillas, el gran armario y la cómoda. También había una silla donde solía estar, cuando estaba sola, decía que se sentaba y miraba por la ventana, así pasaba el tiempo. Entraba tanta luz que en verano había que bajar completamente la persiana.

La cómoda, robusta de madera antigua, era lo que más me gustaba mirar, tenía un espejo grande y una foto de ella joven, en blanco y negro, tendría unos 16 años, estaba preciosa. También había fotos de la boda y de toda la familia, pequeñas fotos de cada uno de los nietos y nietas. Un pequeño transistor, una a cruz y una estampita de santa Rita completaban la parte superior de la cómoda.

Siempre me encantaba abrir los distintos cajones de la cómoda, no le importaba, en verdad le gustaba que mirase entre sus cosas. Abrir aquella cómoda era descubrir a la abuela, ver sus recuerdos, las viejas postales y cartas, los recortes de periódico envejecido y papeles del abuelo. La abuela Asun recogía muchas cosas, eran los objetos de su vida guardados en aquellos cajones. Aún lado, sin poder faltar, estaba la libreta del banco y un pequeño cuadernillo con los teléfonos más importantes apuntados a lápiz.

En el segundo cajón aparecían sus escasas joyas, los pendientes de boda, algunas que otras pulseras y el collar de perlas que el abuelo le regaló en su viaje a Mallorca. En una cajita estaban las arras de la boda, trece monedas sin mucho valor más que el sentimental. También tenía un reloj, casi nunca lo usaba y siempre le fallaba la dichosa pila.

En el cajón de abajo guardaba cuidadosamente unos delicados paños bordados con las iniciales de su madre, la bisabuela Loreto. La yaya se emocionaba muchísimo cada vez que lo enseñaba, lo sacaba con sumo cuidado de la caja, su pequeño tesoro que volvía a plegar y guardar con extraordinaria delicadeza.

Cada vez que preguntaba por algo concreto, un objeto, la abuela siempre contaba una historia. Todo en la casa eran recuerdos. La casa olía a ella, a la laca con la que se arreglaba el cabello, su cocina con sus guisos y deliciosos postres y sus plantas. Desde la alacena de la cocina, con su preciosa vajilla de cristal de siempre, al cuarto de estar con su meseta de costura y costurero, a la entrada con el bastón del abuelo aún en el paragüero. La silla con la que tomaba la fresca con Matilde la vecina, la toquilla de invierno en el ropero y el cenicero recuerdo de Comarruga. Un horrible cuadro de una escena de caza en el recibidor, el reloj del cuarto estar, el jarrón del pasillo y las lámparas vintage que ahora se podrían volver a poner de moda con su aires retro. El cabezal metálico de la cama, la alfombra del cuarto de estar, el sofá chester marrón oscuro y los viejos tebeos. El hueco de abajo de la escalera, con tantos trastos, y el armario donde guardabas las tortetas y farinosos que tanto nos gustaba cuando íbamos los veranos contigo.

Todo se fue abuela, al poco que nos dejaste. La casa se vendió y se encargaron de todo, lo tiraron todo. No pude bajar al pueblo, el trabajo, los niños, la distancia… ahora me doy cuenta y ya es tarde. Tan solo el tío pasó y se llevó las joyas y algunas fotos, también los papeles importantes, ya sabes, escrituras del campo y papeles de los bancos. Todo lo demás lo tiraron, zarrios, tan solo eran zarrios que ya tanto echo de menos.

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La joven Elisa contemplaba su arqueada figura, doblada con el paso del tiempo, retorciéndose y envejecida con su piel arrugada llena de cicatrices. Parecía desafiar la gravedad y hacer verdaderos equilibrios para mantenerse en pie.

Su curvatura caprichosa, su sinuoso tronco pasaba desapercibido entre otros rectos y esbeltos, hermosos y erguidos, cuyos espléndidos cuerpos atraían poderosamente las miradas.

Su silueta, sus medidas, su brillo… sus características le hacían único y singular pero a la vez la superficialidad lo condenaba al ostracismo. Su rudo y triste vigor no alcanzaba los estereotipados cánones de belleza. Solamente Elisa lo miraba. Elisa lo estrujaba, sentía fundirse en su corteza y penetrar en su madera, fusionaba sus brazos con las ramas y agitaba las manos como si fuesen las hojas, movía los pies y los hundía en la tierra abrazando las raíces.

Feo, irregular, combado, torcido… tan solo era un árbol. Un pino que, a pesar de las muchas vicisitudes y adversidades, se había adaptado para sobrevivir, había luchado buscando la luz, compitiendo y resistiendo el tumbar del aire, aguantado los embistes y el peso de otros árboles caídos y, aun así, nunca había cejado en salir hacia adelante, hacerse un hueco en el denso bosque, en crecer hacía el cielo, soñando con acariciar el sol y besar la luna y las estrellas.

Para Elisa, el más bello de los árboles.

* Elisa es la protagonista del Diario distópico de Los Monegros.

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El repique de campanas, intenso y enérgico, anunciaba fiesta. Su sonido repetido y continuado se extendía a lo largo y ancho del pueblo y la gente corría apresurada. Se sentía hasta en los campos más cercanos desde donde venían los campesinos. Los caminos y calles eran un ir y venir de gente, con sus gritos y alborotos, tal y como un día de fiesta.

Como un día de fiesta, de celebración, las campanas de la majestuosa iglesia gótica no cesaban de sonar una y otra vez, repicando sus campanas con su toque característico de fiesta. Todos corrían a la iglesia, familias enteras con sus hijos y mayores, todo el pueblo acudía presuroso al sagrado templo.

No podía ser otra cosa, el toque a fiesta no podía fallar, pero nunca antes había sido tan intenso y enérgico. Tenía que ser fiesta, no podía ser otra cosa, mientras algunos rezaban bajo el incesante repique de campanas o se agolpaban en los muros, abrazados y tranquilizando a los más pequeños. No, no podía ser otra cosa.

Ya nunca más volvieron a sonar las campanas en aquel lugar olvidado de Los Monegros. Nunca más sus casas volvieron a echar más humo que el que acabó consumiendo su historia, nadie volvió a pasear por sus calles, ya nunca más volvieron los días de fiesta.

Nadie os llorará y aquella consumida historia dará paso a leyendas del viejo y olvidado poblado de Moncalvo. Y nunca más nadie os recordará, Virgen Vieja de Moncalvo, ni de vuestras vidas ni de vuestras piedras, nunca más volverán a sonar las campanas, ni volverán los días de fiesta. Ya nunca más…

Moncalvo

El viejo poblado de Moncalvo fue una población de Los Monegros, a escasos kilómetros de Pallaruelo de Monegros, cuya historia el tiempo borró. El pueblo quedó arrasado y sus gentes perecieron. Hoy en día solamente una pared de la vieja iglesia gótica de Moncalvo atestigua  su pasado. Moncalvo, lugar de leyendas.

A la memoria de los habitantes del desaparecido poblado de Moncalvo.

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Espero que estés bien, hace ya tiempo que no sé nada de ti, que no recibo ninguna carta, que no me escribes. Por aquí todo bien, como siempre, hasta que me doy cuenta que el tiempo ha pasado y en verdad todo ha cambiado, nada es como antes. A veces, incluso tu ausencia se me ha ido volviendo como algo normal, como acostumbrándome a que ya no estés conmigo. Hace tiempo que nadie pregunta por ti, ni dicen tu nombre, incluso hay días que casi ni me acuerdo que aún tienes que volver. No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe, decía Miguel de Cervantes.

Aún miro el buzón con la esperanza de volver a encontrar una carta tuya. Sin embargo nunca hay nada, ninguna respuesta, ningún sobre que lleve tu nombre. Aún se me encoge el corazón y se me para la respiración cada vez que llaman a la puerta, aún sueño con verte aparecer, aún tengo esperanzas porque me es la única manera de sobrevivir.

Ya no escribo, tras las muchas cartas devueltas que guardo, celosamente, en el cajón del viejo escritorio de madera. Ya ni pregunto al cartero. Hablo sola a aquella foto que se quedó callada e inmóvil en la mesilla de mi habitación o aquellas otras que quedan por la casa. Espero que estés bien, que escribas y regreses pronto a casa con la misma sonrisa con la que te despediste, pues nada acaba con mi pena, ni nada borra tu recuerdo.

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Todavía recuerdo cuando los abuelos solían mirar al norte y contemplar los Pirineos, para ellos era como volver a su pueblo, allá en el valle, bajo las aguas del pantano. Regresaban a sus calles llenas de vida y casas abiertas con el hogar siempre encendido, los verdes pastos, el bosque y las grandes nevadas del largo invierno. Volvían a su niñez, porque en verdad nunca quisieron regresar, nunca quisieron ver el pueblo inundado, prefirieron quedarse con sus recuerdos y continuar sus vidas aquí en el llano.

Les prometieron tierras cuando se vieron obligados a abandonar el pueblo. Aquí llegaron sin nada, les adjudicaron casa y lote de 10 hectáreas de tierra para cultivar. Los comienzos fueron duros, muy difíciles, solamente el esfuerzo y trabajo les hizo salir hacia adelante. Pronto fueron haciendo pueblo, las puertas de las casas se fueron abriendo para todos, era su nuevo hogar y se llenaba de vida y futuro; con los zagales y zagalas correteando y jugando por las calles.

Así, los yermos se nivelaron moviendo cantidades ingentes de tierra modelando el nuevo paisaje, transformándose en esplendidas tierras de cultivo. Luego llegaron las canalizaciones y el riego, el agua de aquellos malditos pantanos regaban las prosperas tierras. Algunas tierras presentaban salinidad y el cultivo del arroz les fue salvando. También tuvieron vacas de leche y por algún tiempo les fue dando para vivir.

Todo fue creciendo, los pinos se volvieron fuertes y envolvieron al pueblo, parecía un oasis frente al secarral que fue a sus inicios. Ahora es un vergel. Luego llegaron nuevas modernizaciones, las concentraciones parcelarias, el riego fijo, por aspersión o pívots, de nuevo mejor y más moderna maquinaría… y cada vez hacía faltaba más tierras, las 10 hectáreas de antes ya no daban para vivir. Continuamente se fueron modernizando, adquiriendo maquinaría que evolucionaba sin parar, aquella generación comenzaron labrando con mulos y acabaron con modernos tractores. Pronto irán solos.

Pero la prosperidad de aquellos años se vio truncada de nuevo por la despoblación, el agua que una vez les hizo abandonar sus pueblos ahora hacía falta en tierra plana. La gente joven comenzó a marchar de los pueblos y resultaba casi imposible que nadie se pudiese hacer agricultor si no heredaba las tierras.  Las tierras no serán nuestras.

Miro los Pirineos al fondo mientras contemplo por última vez las tierras antes de venderlas, cuarenta hectáreas para un fuerte empresario que ha conseguido formar una finca de cerca de trescientas hectáreas y que además tiene proyectadas granjas de cerdos. En la ciudad ya tengo mi vida, aunque de vez en cuando bajo para dar una vuelta por la casa, el pueblo cada día está más vacío y de vuestra época ya quedan pocos, muchos han muerto. Me despido de vuestra tierra, donde construisteis un nuevo hogar sin perder vuestras raíces. Adiós almendreras que lagrimas empañan mis ojos, te veo ya borrosa cuando me alejo de las tierras que nos vieron nacer y os vieron morir.

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Nieves y Petra van caminando, también van Laureana, Donata y María con alegría paso a paso, recorriendo el largo trecho que les aguarda. Hay un buen recorrido parar ir a pie, desde los secarrales rabiosos de hambres y miserias, donde el agua ahoga por su ausencia, hasta el horizonte soñado por Joaquín Costa.

Hoy son ellas, Alejandra y Magdalena que van orgullosas, Florencia y Manuela que han perdido el miedo y van decididas, van por sus familias y futuro. Son ellas, las que nunca descansan, las que llegan a todo y cuidan de todos, las que llevan sobre sus hombros el peso de sus familias y casas, como si nada, como si no fuese trabajo, invisible y silencioso.

Van a pie y también en carros, mujeres de Lanaja van sonrientes, unidas y valientes, a cada paso, haciendo camino al andar rumbo a Huesca, llevando la palabra que tanto les han negado. Mujeres que desafían, que se levantan y se ponen en pie, caminando cansadas de ver perder cosechas y sufrir el hambre que acaba erosionando la vida. Van a pie y con sus hijos a cuestas.

¡Son mujeres!, osadas y atrevidas mujeres que se revelan. Son ellas, Adela y Pabla que van marchando junto a Nicasia y Ana llegando a Huesca para ser oídas por el mismísimo gobernador. Caminando van construyendo su futuro.

Sí, han llegado a Huesca para ser recibidas por el gobernador, no han reblado y la Guardia Civil no ha podido evitarlo. A pesar de ello, han sido conducidas a las afueras de Huesca, las han subido a los ómnibus y a la madrugada las han mandado de vuelta a Lanaja. No ha podido ser, no se han podido sumar a las cerca de 500 mujeres de otros pueblos de la provincia que han ido llegando para manifestar su dolor y miseria de unos pueblos que agonizan, pueblos que se han levantado a través de sus mujeres por el futuro de sus hijos.

Felipa, Juana, Simona… son muchas las mujeres hartas de las miserias que acechaban estas tierras. Mujeres Canalistas que un 25 de febrero de 1915 marcharon a Huesca reivindicando pan y trabajo, que las obras del canal llegasen para regar los malditos y rabiosos secanos, que la pobreza y la penuria se las llevase el cierzo y el sueño de Costa se hiciese realidad. Ellas, sí ¡Ellas!.

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El agua reposa tranquila, sosegada, clara y limpia. A veces parece un espejismo, allí en medio de la nada, incluso, cuando te acercas, no puedes evitar pensar que vaya a desaparecer.  Sin embargo el agua está, aguarda en medio del desierto, entre montes yermos y secos, entre la aridez que salpica ontinas y sisallos.

El agua espera como un oasis baldío, que aprovecha y recoge las aguas de las escasas lluvias. El agua es vida y cada gota tiene su valor, cada gota importa y es necesaria. La balsa es como un pequeño mar o como un inmenso océano, con su playa de arena y arcillas compactas. Su agua dulce la podemos beber y recoger, lejos de las malditas aguas salinas que residen en pozos y en las pequeñas lagunas saladas de Bujaraloz. Algo queda de cuando fuimos mar, acaso, por ello, la buscamos, la mar, aunque aquí esté todo seco, fuimos mar.

Al amanecer van llegando, buscando el agua con sus alegrías y penas, como cada mañana. Vienen hablando de sus cosas y otras ajenas que se van sucediendo en el pueblo. La balsa es lugar de encuentro. Llegan caminando a la balsa, portando los cantaros sobre sus cabezas o cogidos por el brazo, con sus pozales asidos en sus estirados brazos.  El agua les aguarda cada mañana, les espera a la madrugada a las muchas mujeres que vienen a por ella. Vienen con el pelo recogido en un moño y cubierto con un pañuelo, la blusa, la falda larga y el delantal. Algunas cantan de la balsa buena vienes, cuanta alegría traes, que el agua es vida, como tu sonrisa cada día. Otras van con prisas por las muchas faenas pendientes, acarreando rápidamente el agua para almacenarla pronto en casa, en aljibes o tinajas, para cuando el agua escasee y cada gota reclame su pequeño lugar en el universo.

Los tiempos cambian y el agua ya no espera en la balsa, ni la luna se refleja en las noches de verano, ni le rondan cada mañana, ni cada gota tiene su valor. Tampoco vale ya su memoria, aquella que sació la sed de nuestras raíces, la que olvidamos y desaparece como si hubiese sido tan solo un espejismo.

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Violeta juega con las palabras, las junta, las revuelve y las lanza al aire, se vuelven mariposas,  revolotean en el cielo, con sus gamas de colores, brillos y tonos y vagan sin sentido ni orden.  Van moviéndose libres y su escala de notas va creando una preciosa armonía que va cincelando cada detalle del espacio, tallando una escultura que va moviéndose, como ingravitacional, aparentemente desincronizada y desacompasada. En fin, caótica.

Bailando, las palabras no cesan, se arremolinan y el viento las vuelve a lanzar al cielo donde explotan creando una incesante lluvia de colores. La imagen se vuelve introspectiva y su dinámica dubitativa hace divagar, cavilar, pensar, reflexionar…   Vuelven las palabras a explotar y en la oscuridad se vuelven estrellas en el firmamento y el infinito se vuelve rebelde y Violeta juega con él.

Violeta se detiene con las palabras, con cada una de ellas, les da vueltas, las gira y las pone tanto boca arriba como boca abajo. A veces se pierde en ellas, sobre todo con las que llevan el prefijo im- o in-, como indescriptible o imposible y en ese infinito navega en procelosos versos, en un incesante oleaje que deja a la deriva innumerables, incalculables e inverosímiles rumbos y destinos. Inmortal, Violeta sueña con surcar los vacíos con sus palabras al viento y versos enloquecidos, alzarse hasta lo más alto del cielo, virar su rumbo en la segunda estrella a la derecha y volar hasta el amanecer al mundo perdido de Nunca Jamás.

Inagotable, Violeta captura las palabras al vuelo, incluso cuando giran velozmente en un tornado y se elevan tanto que juegan a confundirse con las nubes, dándoles forma con su significado. Violeta se recrea construyendo insoportables estructuras que se tambalean, danzan en sinuosas, zigzagueantes y onduladas frases que narran leyendas inconcebibles, impensables e inimaginables. Sencillamente increíble.

En su jardín de palabras, Violeta las entremezcla, se divierte a su ritmo y sentido, ríe y llora. Se funde en el arcoíris y hace magia, colorea, descolora y vuelve a colorear la vida. Compone y a la vez jazzísticamente improvisa y confecciona melodías con sus entremezcladas palabras y versos descompuestos que juegan y bailan mientras la poesía acaba describiendo lo indescriptible y haciendo posible lo imposible.

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El paso ha dejado huella, hundiéndose en la agrietada tierra, en la corteza reseca que se abre sedienta en el árido territorio lunar. Marcial es todo un astronauta en la inmensidad del firmamento, un cosmonauta interestelar dando pasos de gigante en la historia de la humanidad.

El paisaje lunar se extiende ante Marcial y va descubriendo la piel de la tierra cuarteada, una tierra sedienta que quiere y odia a la vez el agua. Marcial va dando saltos, se eleva y aterriza levantando el polvo de la tierra que se deshace al caer. Levanta el polvo que mece el viento, como las capitanas o barrillas que recorren los bastos paramos semidesérticos.

Selene se muestra a sus pies, con sus cráteres de asteroides que impactaron sobre la superficie lunar, también hay un castillo y un dragón que echa fuego por la boca y da vueltas y vueltas alrededor de la luna. Marcial lo contempla, deslumbrándose como si mirase al mismo sol implacable en verano. Hay otros castillos que imponentes se levantan como torrollones en el horizonte, entre barrancos donde se esconde el dragón que abrasa esta tierra. Entre los surcos labrados y la tierra erosionada, arrugada con el paso del tiempo, aquel que va dejando vestigios de su pasado y va dejando su huella.

Marcial es todo un aeronauta entre planetas y estrellas, viaja a galaxias lejanas y regresa rápidamente a la tierra a mayor velocidad que la luz. Sus manos tocan la tierra, levantan la costra  y entre sus dedos se deshace. El polvo fino y claro mancha la ropa que hay que sacudirse  a base de manotazos. Mama no entiende de astronautas y viajes espaciales.

A cada paso, el pasado ha ido dejando huella, como los pequeños pasos de Marcial en su infinito espacio sideral. Ya ha aterrizado en la tierra, en un lugar indeterminado de Los Monegros, donde la luna también ha dejado su impronta y Marcial ha hundido sus pies con su sempiterna huella.

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Recuerdo su tacto rugoso y áspero, me entraña recuerdos.

Me acuerdo mucho de sus manos, arrugadas con el paso del tiempo, envejecidas con el continuo trabajo. Sus manos, sí, sus manos sobre la mesa triando las lentejas, quitando las impurezas, pasándolas de una en una de un montón a otro.  Sus manos restregando ropas a mano en pleno invierno, en el río o en el lavadero, fregando de rodillas el suelo, sacando brillo a viejos objetos de estaño u otros metales o limpiando las borrajas, pacientemente, para que estuviesen sin ningún hilo y tiernísimas para comer.

Sus manos que se curtían en su pequeño huerto, delicadamente cuidado, con su pequeña jada y las cañas con las que empalaba las tomateras y judías. Sus manos, agrietadas al agua y al frío. Sus manos que tejían y remendaban todo tipo de ropas, que manejaban el fuego y guisaban, que escaldaban y desplumaban los pollos, hacían la matacía y despellejaban conejos.

Las manos, al principio débiles, se endurecían. Pronto comenzaban a sentir el tacto rugoso y áspero del esparto que poco a poco iba hiriendo. Las manos comenzaban a escocer, se agrietaban y se abrían heridas, sangraban y dolían. Había que endurecer las manos, haciéndose al esparto, aflorando durezas y cayos que aguantaban mientras las manos entrelazaban los haces de esparto haciendo sogueta. Metros y metros de sogueta que hacían mujeres juntándose a la fresca en verano y junto al calor del hogar en invierno.

Extrañó aquellas manos rugosas y ásperas que me acariciaban, arrugadas con la edad y forjadas en la dureza que imponía la vida. Aquellas manos que tanto te definían, fuerte, extraordinariamente fuerte, invencible.  Aquellas manos tuyas que tanto sentía.

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Podría ser cualquier lugar, pero son Los Monegros, donde el sol te hace rabiar y otras veces se esconde, durante días, tras boiras impenetrables. Donde las gaitas rugen y te hacen danzar, brincar y bailar porque es un sentimiento. Sí, son Los Monegros, al sur de los Pirineos, en pleno valle del Ebro y con su sierra de Alcubierre en el corazón, como una espina dorsal, arbolada, todo un pulmón vital que nos alienta el alma.

Tierra llana, plana de paramos esteparios, secos y faltos de lluvias y a la vez labrados en fértiles campos, con claras aguas de los Pirineos, aquellos que nos contemplan desde la distancia, a los que les debemos la vida y no podemos dar la espalda. Igual nos contemplan los torrolllones, como vigías del tiempo, testigos de la erosión, de las cicatrices de esta tierra que tantos pastos albergó y tanto esfuerzo y sacrificio lidió para que sus gentes saliesen adelante.

Podría ser cualquier lugar, pero son Los Monegros, donde el arado penetra el duro mallacán, donde el cierzo siempre trata de tumbar una tozudez inquebrantable y donde reblar nunca fue una opción. Donde las casas se levantan de piedras de arena y adobas, donde el agua se recogía en balsas… donde siempre había una puerta abierta en cada casa.

También se levanta el polvo, se cierne y se posa, se revuelve y vuelve a perderse en esta tierra, que bien podría ser cualquier lugar, pero son Los Monegros. Tierra de yesos y sales, de torrollones y sabinas, de capitanas o barillas surcando paisajes, donde ser tierra de paso, como ser la nada y a la vez ser un lugar único y singular.

Tierra de sol, de arenisca y salagón, de sisallos, ontinas, romeros y tremoncillos, de esparto y yermos baldíos y cebadas y rastrojos. De sasos y barrancos escondidos, de oscuros montes desde el horizonte, de gentes humildes, con rasmia y entereza que bien podría ser cualquier lugar, pero son Los Monegros.

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Rugen las tripas mientras la abuela va dando vueltas a la sartén. Lleva su delantal y la cuchara larga de madera con la que va revolviendo a la vez que tizonea el fuego sin parar. Vuelven a rugir las tripas mientras aguardamos en la mesa, impacientes, con hambre acumulada que no ha hecho más que aumentar a lo largo del día.

Va cociéndose poco a poco, la harina entremezclada, de trigo y panizo, aquel maíz de antes de color royo, a partes iguales, cocido en agua con sal. La escasez condicionaba todo, si había algo de tocino se freía antes con algo de sebo, algún ajo y trozos de pan viejo, tostones, luego se reservaba para añadir después como portentosa guarnición. Había quien tostaba la harina en el sebo y otros la añadían una vez que el agua comenzaba a hervir. En cada casa tenían su receta, sus trucos, igual que las migas, si había chicha se echaba al plato, si no había nada, todo era más pobre. El hambre era de pobres, aquel que agujereaba el estómago y lo retorcía, aquel que no dejaba vivir, aquel que las farinetas de la abuela saciaba. El pan siempre servía, para las migas, la tortilla en trampa, las sopas de ajos y las farinetas. El pan y las patatas siempre salvaron al pueblo.

Lentamente las farinetas se van cociendo, con la paciencia infinita de la abuela, con su delicadeza y cariño que ponía con todo. Aquí se comieron plantas que no se comían en otros lugares, como borrajas y cardos, platos que ahora son una delicia. Aquel hambre se nos ha ido olvidando, igual que la sed y los sabores de antes.

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5.934 millas.

Desde la sureña ciudad californiana de San Diego, costa oeste norteamericana, las palabras pueden viajar. Desde el Pacifico al otro lado del Atlántico las palabras pueden atravesar continentes, surcar océanos y vencer exilios, traspasar fronteras y portar sueños y recuerdos a través del tiempo y la distancia. Desde San Diego, ciudad fronteriza con la mexicana Tijuana, desde el lugar del pueblo Kumiai, donde se asentaron los españoles en 1542 estableciendo, gracias al marinero y explorador Juan Rodríguez Cabrillo, la Alta California, las palabras pueden viajar a cualquier lugar.

Desde el exilio mirar atrás es como aún estar allí y a la vez sentir el tremendo vértigo de la distancia. Ramón se acercó hasta su tierra, se hundió en la profunda realidad de un hombre, de su ser, de sus raíces que le vieron nacer y crecer, a 5.934 millas de distancia.

9.549 kilómetros hasta su Chalamera natal, del Cinca, sus ripas y estepas. Un lugar cualquiera: su lugar de aquel Aragón rural profundo. Ramón soltó una risa y luego un llanto, -sin ellas la vida no tendría sentido-, quizá aquello era el exilio y la distancia, aquella distancia que solamente las palabras pueden atravesar.

Al final, las distancias son relativas ¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!-.

Al siempre eterno maestro Ramón J. Sender.

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Alicia y Lucia solían esperar, se colocaban al final de la cola, con sus vestiditos andrajosos, calladas y con la mirada baja. Siempre eran las últimas y cuando no era así, al llegar su turno, eran devueltas de nuevo al final de la cola. El hambre era muy mala. Y miserable.

No se acercaban mucho las otras niñas, eran las hijas del Migueler, las que siempre tenían que cantar en primera fila el cara sol cuando entraban a la escuela, levantar el brazo y recitar las oraciones y rezos en clase de religión. Marcadas y estigmatizadas por su padre Migueler y esa maldita guerra que lo cambió todo.

Ahora mama entiendo todo, aquella realidad que no comprendíamos con Lucia apenas siendo unas niñas, unas niñas que no nos dejaron ser, marcadas como rojas, como apestadas y con la miseria en nuestra pequeña casa, como un halo denso que asfixiaba completamente.  No nos dejaron ser niñas, no nos dejaron ser.  

Solían sentarse en la mesa para comer los domingos, las pequeñas Alicia y Lucia mientras Mariana les servía un tibio plato de sopa. Ponía cuatro platos, aunque papa no iba a venir, se sentaban las tres y esperaban hasta que llamasen a la puerta. Como cada domingo, el miedo les encogía cuando entraba el capitán de la guardia civil y se sentaba en la mesa con ellas. Les preguntaba dónde estaba padre, si sabíamos algo, que no era un hombre, que era un cobarde habiendo dejado sola a una mujer y a sus hijas, que ellas iban a pagar por él. Se despedía hasta el próximo domingo, apenas había probado la sopa, más bien tomaba una cuchara, escupía y decía que era agua y, aunque el hambre nos mataba, cuando marchaba tirábamos su triste plato de sopa.

Ahora mama lo sé, sé lo que hiciste por nosotras, os eché tanto la culpa, te odie tanto mientras tratabas de ganarte vida como podías, conseguir algo de comida cosiendo, a duras penas yendo a buscar carbón a la estación o cuando te dejaban respigar en los campos recién cosechados y vendías el trigo replegado de estraperlo en la estación. Aprovechabas todo, llegabas a todo, mantenías el huerto del abuelo Pepe y en el corral criabas pollos y conejos, nos sacaste adelante, con tus manos y corazón encallecido ante tanta maldita miseria.

Papa apareció preso en Santoña y nadie lo quiso avalar, ni mosén Manuel, ni don Félix, para quien tantos años trabajó, ni para el bueno don Demetrio, que tanto miedo le dio significarse. Ni que decir de don Jesús, el alcalde, aún dijo que yo ya comenzaba a estar mayor y que quizá  podría hacerle algún favor.

Ahora mama lloro por tantas veces que te sentí llorar por las noches, aquellas solitarias y frías de invierno. Te lloró a ti mama porque padre ni aún sé dónde está enterrado, lloro porque ni te dijeron que lo habían fusilado, ni donde tiraron sus restos.  Ahora mama lo sé y parece que ya es tarde, ahora me siento orgullosa de ti, profundamente orgullosa de tu valentía y endereza, de esfuerzo, de extraordinario esfuerzo para alejarnos de aquí y tratar de tener una vida digna. Fuiste una luchadora, toda una heroína, ahora mama lo sé, nunca te vencieron, nunca te derrotaron, ni a ti ni papa, ahora os llevo con orgullo en lo más profundo de mi corazón. Ahora mama lo sé.  

A Mariana y Migueler.

-41-

El barquito de papel iba flotando sobre un bálsamo de aceite que poco a poco iba consumiéndose. No obstante, su luz iba iluminando, como faro, en la inmensidad de la noche y su vela ardía, la del barquito de papel, que navegaba sin mar en un cielo sin estrellas.

No recuerdo oscuridades más profundas mientras el barquito iba navegando, descubriendo los rostros tan familiares y dejando entrever las diferentes partes de la estancia, revelando sus diferentes matices, sombras y penumbras.

La yaya cerraba los ojos, igual que cuando era pequeña y bajaban corriendo al refugio, las paredes retumbaban, todo temblaba, el techo y el suelo, hasta la luz de las velas titubeaba. El ruido era atronador, como cuando los truenos llegaban tras el resplandor que dejaban los rayos.

Sin embargo, mientras las continuas sacudidas no cesaban de sucederse, el barquito de papel, sin rumbo ni timonel, continuaba navegando en la procelosa tormenta de relámpagos y truenos. En la oscuridad de aquellas tormentas de antes, en las que se iba la luz, se encendían velas y lamparillas de aceite, donde un barquito de papel flotaba iluminando con su vela de fuego la entrañable oscuridad que se ceñía durante la tempestad.

-42-

El infierno es la imposibilidad de la razón, decía Oliver Stone y en verdad, en aquel infierno, resultaba imposible hallar razón alguna, ninguna lógica para explicar un maldito número, simplemente uno más. Dejar de ser un nombre para ser un simple número.

Él era ese número, aquel cuatro mil quinientos ochenta y cuatro, aquel maldito número marcado a fuego imposible de olvidar, imposible de borrar, porque lo imposible de la sinrazón fue posible y el ser humano abandonó la razón para crear el infierno en la tierra.

En seguida lo memorizó viertausendfünfhundertvierundachtzig, un número que acabó acompañándole toda su vida, formó parte de él, aunque nunca habría querido que así hubiese sido.

Era curioso, empezaba en cuatro y terminaba en cuatro, un número de cuatro cifras, suman veintiuno, justo los años que cumplió aquel maldito año de 1941 cuando ingresó en el campo nazi de Mauthausen.  Antes había estado en el  Stalag (campo de prisioneros de Guerra) XVII-A situado en Kaisersteinbruch, Austria, cuando cayó preso tras formar parte de una compañía de trabajadores extranjeros al servicio del ejército francés. Cuatro, de la cuarenta y tres división del ejército republicano español de la que fue teniente, la suerte del cuatro, la maldita suerte del cuatro.

Dejar de ser un hombre para ser un número: 4584. Mariano le dio muchas vueltas a aquel número, a la maldita suerte del cuatro, de haber sobrevivido a la barbarie nazi, de tratar que no cayese en el olvido, de escribir sus vivencias, dar testimonio para que nunca, nunca vuelva a suceder.

Siempre es un buen momento para acordarse de ti, Mariano Constante Campo.

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La alegría y la sonrisa de Rosita no podían embellecer más al universo, las flores se volvían tan hermosas y brillantes que irradiaban extraordinarios haces lumínicos, descubriendo inmensas noches estrelladas donde soñar con cada nuevo amanecer.

Con la primera mirada Rosita ya sintió algo, su palpitar acelerado y ese sonrojo inevitable que continuó las primeras veces que se encontraron. Pronto comenzaron a hablar y a conocerse, hasta que una noche, en el baile, le pidió salir a bailar.Atrajeron las miradas, la guapa Rosita con el nuevo chico, muchos cuidaron que mantuviesen la distancia y no bailasen muy apretados ni muy agarrados.

Pronto se enteraron en casa y no sentó nada bien, hace tiempo que querían juntar a Rosita con Manolito, era buen zagal, de buena casa, muy trabajador aunque bastante basto y bruto.

Pero para Rosita su corazón solo tenía un nombre, Álvaro, el nuevo chico del pueblo y que irresistiblemente le resultaba tremendamente atractivo e interesante, culto, educado y agradable. Sus miradas mantenían una gran complicidad y, cada vez que se cruzaban por la calle, se buscaban en encuentros fortuitos hasta que comenzaron a verse a escondidas.

Padre echó las culpas a madre, no deberían haberle permitido tantas tonterías y en vez de leer debería haberse dedicado a sus tareas y obligaciones como mujer. No podían permitir que se viesen más con Álvaro. Así, Rosita, cada vez que salía, iba acompañada por uno de sus hermanos, no la dejaron sola ni un momento y mucho menos que se viese con Álvaro.

No tardaron en disponer todo para celebrar el casamiento con Manolito. De esta suerte la ceremonia fue triste, Rosita con su semblante afligido dejaba escapar lágrimas secas, con la mirada perdida y el corazón entumecido, con un dolor profundo en el pecho y un vacío hondo en el estómago. Pero al final la vida continúa, -ya lo olvidarás-, le acabaron diciendo. Rosita tuvo un chico y una chica con Manolito, se portó bien y nunca les faltó nada.

A sus noventa años, Rosita aún conserva escondida una foto de Álvaro, la mira cada día a pesar de su vida ya casi consumida. Rosita vuelve cada día a ese palpitar acelerado de su juventud, por un momento a buscar esas miradas y coqueterías por las calles, aquel juego de manos, la caricia que le apartaba el pelo de la cara y aquel inocente beso prohibido que quedó para siempre. Lloró a escondidas, Rosita lloró en silencio durante tiempos y que decir desde que encontraron a Álvaro ahorcado en la almendrera vieja del campo de Jacinto.

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Amanecer y ver la tierra desnuda, yermos, baldíos y a la vez frondosos campos de áureas espigas de cebada y trigo. El horizonte se abre y embriaga, su profundidad e intensidad, su azul inmenso y el cierzo meciendo las mies, mientras el sol abrasa la tierra donde el agua juega a ser esquiva.

Anda el poeta con su bastón y mochila, dejando huellas que son versos llenos de sentimientos y raíces profundas de amor a esta tierra de polvo, viento y sol. Anda recitando versos, festejando la tierra de antiguos baldíos y malditos estíos. Albadas a lejanía que nos acercan el pasar del tiempo, la tierra atormentada que arremete con fuerza, con rabiosa fuerza, la clamorosa distancia del olvido.

Esos versos de espigas altas y granadas mecidas al cierzo, en ese mar árido y seco, donde los pájaros no saben de sombras. Allí, ahí en el horizonte permanece eterna e infinita la sabina que un poeta irrumpió, en los resplandecientes Monegros, donde se hallaba la soledad, el silencio y el vacío.  Con la palabra hirió el quebradizo suelo, donde dejamos la efímera huella, tal y como la vida nos enseña. Algunas veces, algunas todo se sucede bajo los versos que siempre debieron ser.

Esos versos segados, dejando rastrojos, aguardando sembrar una nueva esperanza y surcar, con su suave aleteo, como el cierzo, escribiendo en el aire, su eterna libertad. Allí, ahí veremos esa tierra, pronto al amanecer querido maestro, de esta tierra hermosa dura y salvaje, donde continuaremos haciendo un hogar y un paisaje.

A José Antonio Labordeta

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Ligeramente la abrí, cuidadosamente, con esa curiosidad infantil, -¡Sorprendiéndome!-. La abrí poco a poco, tratando de descubrir los viejos secretos que entrañaba, con el vértigo del tiempo, con su olor a antaño y sus recuerdos embriagándolo todo. Fui levantando ligeramente su tapa, sintiendo como cada pequeña cosa era capaz exhalar tantos recuerdos y hablar de ti, como si hace un momento lo hubieses guardado, como siempre, a pesar de tu ausencia.

La abrí ligeramente, hasta que quedó completamente abierta, desvelando su interior encerrado. La abrí sabiendo que iba a llorar, que en cualquier momento ibas a rozar mi piel y un escalofrío recorrería mi cuerpo mientras un profundo suspiro me recordaría lo tanto que te extraño. Destapé el cajón de la vetusta cadiera hundiéndome en tu memoria, como dejándome caer en tus brazos y perderme en tu mirada.

Estaba el cojín, aquel que te colocabas sobre la espalda cuando te sentabas en el sillón del cuarto de estar. A un lado unas viejas revistas de recetas y el viejo costurero hexagonal, de mimbre, forrado con una tela clara, con florecillas rojas y un asa con una cinta azul claro. Sobre todo estaban tus telas, el tapete de la mesa redonda, la pequeña manta de invierno, la toquilla y aquel odioso traje negro que tanto nos costó quitarte.

Negro, completamente negro el vestido que llevaste cuando padre murió. Negro de luto, de viuda. Aquel negro que caía y cubría todo, que no dejaba ver la luz ni los colores de la vida. El luto caía como una condena, peor que una condena, alma en pena, cerniéndose durante años, contando los meses y los días. Chiquillas que sufrieron el luto, incluso alguna encadenó lutos seguidos, sin poder salir, sin poder hacer vida, ni poderse casar, silencio y soledad. Madres que no pudieron ir a la boda de sus hijas, nada se podía celebrar, todo era negro, oscuro como lo más profundo del vacío, como la muerte en vida, como una maldita condena.

Ligeramente, la cerré.

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Le dije adiós, como si fuese un hasta ahora, luego, pronto nos veremos. Es caprichosa la vida, cuando menos te lo esperas, cuando nunca debió de suceder. Dije adiós como siempre, como si fuese todo eterno, con esa sonrisa que sabía que iba a volverte a ver. Y permanecí igual, en aquel presente, esperando que volvieses a aparecer aun sabiendo que nunca, nunca iba a suceder. Sin embargo, a veces, creo que estás de vuelta, te siento, te noto…

Dije adiós a tu ausencia, a ese universo que ahora gravita cabeza abajo, a ese vacío que reside en tantas cosas y en tantas partes. Me despedí de ti hasta la vista y, aun así, miro al horizonte esperándote, miro al infinito por si te dejas ver, por si te dejas caer.

Hasta en los abismos me pierdo, soñando con encontrarte, en la inmensidad y en el eterno piélago que tanto me confunde y no me deja saber ni quien soy.

Aunque ya no recuerdo si te dije adiós, si me despedí cuando tú ya no estabas. Ya pasó, todo pasó y contigo se fue todo lo que fuimos, lo que habíamos aprendido y todo lo que heredamos. Atesorabas la sabiduría de antes, con esas palabras únicas, con los refranes de antes, los trucos, las forma de hacer las distintas faenas, los oficios,  las recetas, los remedios naturales, las costumbres… Eras mi memoria, la nuestra, la de todos y ahora parece que no sabemos ni recordar que fuimos, ni si alguna vez nos dijimos adiós.

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Va inflando el boto con sus pulmones, soplando intensamente y respirando para volver a inflar el aire a través del soplador. A la vez que va aumentando de tamaño, el aire comienza a escapar por el bordón y la bordoneta, forrados con piel de culebra, rugiendo como una fiera. Es el día grande y el gaitero está a preparado en la plaza, templando su gaita, la fiesta está a punto de comenzar.

Va con su traje, elegante, es el día del patrón, la gaita luce con todo su esplendor. Ya se disponen los danzantes y comienzan a formar bajo el mando del mayoral. Reluce el sol con toda su brillantez, replican las campanas y los danzantes se disponen en la plaza. Sus manos juegan con el clarín, mientras el codo modula el valioso aire que fluye armónicamente con sus melodías de siempre. A su toque comienzan a bailar, a golpear los palos, espadas y broqueles, atizando el suelo entre giros y volteos acompasados al replique de los cascabeles. Las mudanzas se van sucediendo ante un público entusiasta, es un día ansiado, esperado con mucha ilusión ¡Viva nuestro patrón!.

Los danzantes forman sus cuadros y bailan entorno a ellos, a la viva voz del mayoral y el rabadán, como siempre, sumido en su papel. La pastorada y los dichos, -a ver qué dicen-, -qué callado lo tenía-, -vaya barbaridad-, -¡ya sabía que al final ibas a salir en los dichos!-. Es tradición, el palpitar y sentir de todo un pueblo, olor a pólvora de petardos y la horca del diablo, la esencia a albaca, el ángel, el duelo entre el bien y el mal, la lucha entre turcos y cristianos. Todo ejecutado con tremenda pasión ¡Viva el dance! ¡Viva la tradición!.

El griterío por las calles y terrazas,  invadiendo la plaza llena a abarrotar, vibrando de emoción,  celebrando el dance, que es nuestro arte, un sentir que se ha de vivir. Resuena la gaita, los tiempos y el ritmo, las viejas melodías que se sintieron antaño y vuelven ahora a retumbar con su vieja afinación y magistral repiquetear. De nuevo las mudanzas, la torre y el degollau, preta el codo gaitero y hagamos el tarirán, ¡Viva Sariñena y su patrón san Antolín!.

2 de septiembre del 2020

Javier Murillo Bometón


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Niños jugando a las canicas

Por Najwa El Khalqi. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Javier Murillo es mi vecino,  nació  en Sariñena el 29 de julio de 1955. Su padre Mariano Murillo y madre Julia Bometón, Mariano era agricultor y Julia ama de casa que murió hace pocos años con casi 100 años

Javier tuvo  una infancia muy divertida,  jugaba a lanzar las canicas, al futbito y también hacia natación. A él  le encantaba cazar y jugaba mucho al tiro de plato

En su época le obligaban ir a la iglesia entre semana. La luz y el agua iban bien pero de vez en cuando se cortaba y usaban velas hasta que volviese la luz. El agua siempre la tenían guardada o la iban a buscar a fuentes cercanas. Él fue a la escuela  hasta los 13 años, que luego fue particular, y salió a trabajar de albañil en Sariñena.

Se casó con su mujer Ester en Albalatillo  pero hicieron la boda en Sariñena, de viaje de novio se fueron a Córdoba y Ceuta. Tuvieron dos hijos Javier y José. Javier es deportista y participa en grandes competiciones de ciclismo. Y las tradiciones del pueblo era lo típico, menos lo de la peñas, pero lo pasaban muy bien

Los refranes que ellos utilizaban en esa época: «la creatividad es la inteligencia de divertirse».

Najwa El Khalqi .

Tercero de la ESO.

Miguela Borruel Pardina


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Miguela Borruel Pardina

Por Cruz Ullod Borruel.

Mi madre, Miguela o Miguelita, nació un 29 de septiembre de 1937, en plena Guerra Civil, en la casa del Pozo situada en la actual Ronda de San Francisco de Sariñena. Hija de María Pardina Pueyo, la “pallaruelera” y Plácido Borruel Capitán, la mayor de tres hermanos. Plácido trabajó toda su vida como jornalero en casa de Portera y en su juventud fue marmolista con los Morera. Mi abuela María servía en Casa Castanera. Plácido y María se casaron por lo civil y después de la guerra tuvieron que hacerlo por la iglesia. Aunque el cura no los dejaba casar si no le llevaban las tres “arras” de rigor. Mi abuela no tenía dinero para eso y tuvo que sustituir las arras (unas especie de tartas) por bizcochos.

A los pocos días de nacer mi madre ya se la llevaron  a Pallaruelo, pues mi abuela era de allí. Son muchos los recuerdos que guarda de este pueblo, sobre todo de su abuelo Miguel. Al criarse sin su padre (mi abuelo Plácido estuvo durante 2 años en la cárcel de Huesca, una vez acabada la guerra), su abuelo Miguel era como un padre para ella. Lo seguía a todas partes y el día que se la llevaba con él al monte era una fiesta para ella. A su abuelo Miguel, “Miguelón” porque era muy alto, lo recuerda siempre con su bota de vino colgada en el cabecero de la cama y preparándole pan con vino antes de que saliera el alba.

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De Pallaruelo recuerda los juegos bajo el Torrejón y las fiestas. Al gaitero Vicente Capitán (familia de mi abuelo Plácido), al tío Juaner…las juergas que montaban con su música y su porrón en los patios empedrados de las casas. Y los vestidos que estrenaba para la fiesta “sobre todo uno rosa con volantes”. Y el miedo que le inspiraba el diablo del dance que la encorría hasta el granero de casa, el pan bendito que entregaba y sigue entregando  siempre la misma familia por una promesa…

De la guerra recuerda cuando tenían que ir a refugiarse a las masadas  y le tapaban la boca para que no se oyesen sus llantos y no los delatase.

Recuerda como al principio, una vez que su padre salió de la cárcel, ella no lo quería, no lo había visto nunca. Decía que no era su padre sino “el marido de mi mama”. Recuerda también la noche que la bajó a la cuadra porque lloraba y no quería dormir con él.

Su segundo hermano, Antonio, nació en Pallaruelo y fue recogido por Josefina la del “Augau”.

José, el tercero, ya nació en Sariñena, en pleno invierno. Su nacimiento coincidió con la muerte del marido de su tía Isabel la Patica y como había nevado tanto tuvieron que abrir un camino con palas  desde su casa (Ronda San Francisco) hasta la iglesia para poder enterrarlo.

Miguelita no quería vivir en Sariñena y aunque sus padres y hermanos ya estaban instalados aquí ella se quedaba siempre que podía con sus abuelos de Pallaruelo, también fue allí a la escuela.

Años después ya se quedó definitivamente en Sariñena, aunque iba a Pallaruelo siempre que podía. De su casa de Sariñena recuerda que no había luz pero sí tenían pozo, incluso un pequeño brazal donde iban las vecinas a lavar la ropa. Muy distinto era el tema del agua en Pallaruelo, donde iban a la balsa con un colador para recoger el agua estancada llena de cucos  y donde se reutilizaba una y otra vez la misma agua porque no se podía desperdiciar ni una gota. En Sariñena era diferente, aquí había fuentes en muchas calles y plazas.

Fue a la escuela en Sariñena hasta los 14 años, cuando empezó a cuidar a Encarnita, la hija de su maestra ( y mía) Doña Emilia. Empezó a trabajar para ella mucho antes, fregaba el patio, le llevaba la leche todos las noches  de Casa La Diega. Me daba “un real” cada día por llevarle la leche. Por entonces ya empezaba a acompañarla el que sería mi padre, Jesús Ullod López, el Roso. Para Doña Emilia trabajó unos años incluso se la llevaba con ella a Huesca durante el verano para que siguiera cuidando de su hija, con la que mantenemos una estrecha amistad todavía.

En ocasiones tenía que pedir permiso a la maestra para salir antes de la escuela porque tenía que llevarle la comida a su padre hasta los chamarcales o los estañuelos Me habla de sus amigos: José Gómez, Codeta, Alicia la Sastra, la Pierretas, Culocuezo,…

En diciembre de 1958 se casó con mi padre con el que llevaban  juntos desde adolescentes, fueron de viaje de novios a Zaragoza, a la famosa “Posada de las Almas”. Al año siguiente nacería mi hermana M ª Jesús y en 1963 nació Rosa Mari, que desgraciadamente murió a los cuatro meses. Y en 1964 nací  yo, en pleno “baby boom”. Aprendió a coser con Pilarín Mateo, la “Titina” y nos hacía toda la ropa tanto a mi hermana como a mí. Yo me he criado entre patrones, hilos, retales,.. Mi padre trabajó mucho tiempo “pesando esparto” en diferentes localidades a las que se desplazaba en bicicleta.

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Jesús y Miguela por el camino del fútbol.

De sus años jóvenes recuerdan el montón de bares y tabernas que había en Sariñena, prácticamente una en cada calle: el Riau (donde la peluquería de Flora), la Parra (en la calle Enado),  Puchades (donde se instaló la primera televisión), el Bodegón “donde íbamos a merendar cabezas”, el café de Paquito en la calle de Ancho, casa Ojitos, el Romea “de más categoría” y El Peti donde “se vieron por primera vez las olivas rellenas” y había que hacer cola para entrar durante las fiestas. Y del cine, en el Romea, en el Casino y en el Victoria, a los que siempre se tenían que llevar de “carabina” a la abuela Incolaza, que era la primera que se apuntaba.

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Isidro Clavería, el “Chupón”, Antonio Campos, Jesús Ullod y José Borruel en el bar La Parra, detrás el camarero ¿?

Para poder aumentar el escaso salario que ganaba mi padre en “las viguetas” durante muchos años mis padres se hicieron cargo del bar del campo de fútbol “el ambigú”. Gracias a ello mi hermana y yo pudimos salir a estudiar fuera. Un esfuerzo que nunca les agradeceremos lo suficiente.

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Cruz Ullod Borruel

 

Aldea


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Aldea por Valdecarros, güega entre Lanaja y Castejón de Monegros. 

Ya hace tiempo que nadie vuelve y el aire corre por estas viejas cuatro paredes. Duramente resisten los vetustos muros de piedra que inevitablemente comienzan a desmoronarse. Es tiempo de ausencias y de olvidos, ya no se cuentan añejas historias al calor de la lumbre del pequeño hogar, de un pequeño espacio que familias compartieron generaciones tras generaciones. La soledad embriaga tiempos sin memoria, de saberes populares, del esfuerzo y trabajo en esta sierra monegrina, de leyendas de bandoleros y del gran Cucaracha. Ya no humea la chimenea, ni despide antes del amanecer, ni espera después del anochecer.

Días de otoño, de preparar las tierras y sembrar, dormir al calor de las mulas en la pequeña aldea que hace muchísimos años se levantó piedra a piedra. Una a una se fueron colocando las piedras que se arrancaron a la sierra, con las manos encallecidas y duras, con las manos de segar en verano bajo el implacable sol, donde sólo la vieja sabina, a su sombra, se hallaba resguardo. Las mismas manos que aserraban los pinos y bajaban de la sierra las leñas, que arrancaban los romeros para los hornos y el esparto para hacer sogueta, las manos que recogían las almendreras, olivares y viñas.

La sierra permanece salpicada de aldeas espaldadas por tiempos que ya no valoran su propia historia, la de su gente, la de sus abuelos y abuelas. La vegetación va apoderándose, los tejados hundidos y los muros a merced de la erosión del abandono. Con ellas desaparece parte de nosotros y nosotras, vidas que fueron e incluso nacieron en aquellas solitarias aldeas esparcidas sobre la sierra de Alcubierre.

El aire, el cierzo corre por las cuatro paredes, entra por las puertas que ya nada guardan y nada resguardan, mientras la enrona se va acumulando en su abandonado espacio. Ya no bajan los carros llenos a los pueblos, ni van sus gentes montados en ellos, ni bajan ni suben. Y el viejo poblado de Peñalbeta aparece distante, resignado a la desmemoria, igual que los caminos los reclama el monte, igual que muchos campos que ya no se cultivan.

Os Monegros (1)

Sabina por Valdecarros, güega entre Lanaja y Castejón de Monegros. 

Las balsas ya no recogen el agua como antes, ya no sacian la sed, aquella sed que ya no fatiga a los hombres y mujeres en estos malditos y rabiosos secanos. Los muros de piedra de los campos se derrumban llevándose tantos recuerdos, tanta sabiduría que tanto costó aprender. Ya no abundan los rebaños de cabras y ya casi no hay pastores, las parideras quedan vacías y el silencio se adueña de todo. La sierra permanece como ausente.

Sólo el aroma a ontina, romero y tomillo, a monte, perdura la esencia de tantas gentes. Los cielos claros y limpios, el aire puro y el olor a tierra, los campos de trigo y cebada. Quien levantó cada piedra sabe el valor de cada muro y de cada aldea que siempre buscó legar a los suyos. Ahora nosotros y nosotras somos sus herederos y el frío entra entre las cuatro paredes, el aire recorre paredes que ya no hablan, callan porque ya hace tiempo que hemos dejado de escuchar.

Ya hace mucho tiempo que nadie vuelve y ya hace mucho que nadie espera. Aunque a veces parezca que aún quiere esperar.

  • Nota: Aldea es la forma de denominar a las casetas de monte en la sierra de Alcubierrre.

Mi abuelo Mariano


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Por Paula Hernández Sampériz. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Mi abuelo se llama Mariano Sampériz Peralta y nació en Lalueza el 10 de Junio de 1936. Toda su familia nació en Lalueza. Su padre Antonio, era agricultor y su madre Felisa era ama de casa. Tenía 3 hermanos y 4 hermanas.

Su infancia fue divertida. Jugaban a encorrer pajaricos, a las canicas y al sombarre  (triángulo con chapas). En casa tenían 2 cerdos, gallinas, una mula que la usaban para la agricultura y un burro. Tenían también un soto (huerto) para cultivar las verduras y las patatas.

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En la escuela, la maestra ponía la lección en la pizarra, la copiaban y salían al recreo a jugar al fútbol y luego iban a la iglesia a rezar. En invierno tenían que llevar una astilla para encender el fuego y a cambio les daban queso y leche americana.

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Normalmente se juntaban la gente de varias quintas y se iban a nadar al río. En Lalueza nunca ha habido bailes tradicionales pero les enseñaron jota durante 4 años. Antes había más juegos tradicionales como los cántaros, había cine y baile con orquestas y vocalista por eso eran mejores las fiestas de aquella época porque no había todavía peñas. Los trabajos que más se dedicaba la gente eran la agricultura y la construcción.

Cuando iban a abrevar los animales se subían encima del burro y este frenaba en seco en la orilla del río y se daban un chapuzón.

Mi abuelo estuvo cortejando con mi abuela durante varios años hasta que al final decidieron casarse porque mi abuelo ya era mayor. Se casaron por la iglesia y a los invitados les dieron un aperitivo. De viaje de novios se fueron a Zaragoza, Madrid y a Mallorca. Después se fueron a vivir a casa de los suegros porque tenían que cuidar de ellos.

Trabajó de panadero, tractorista y peón de albañil. Tuvieron dos hijos, mi madre Rosa y mi tío Víctor. Algunos de sus hobbies era ir a las fiestas de los pueblos con la vespa, jugar al fútbol, al billar, al rabino, ir al cine y sobre todo leer.

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Una de las tradiciones era la puesta de la cubeta en la plaza del pueblo que se llenaba con vino de la vendimia de las viñas de la localidad y todo el mundo podía beber gratis.

Ahora la vida adulta es muy tranquila. Leen la prensa, echan la partida en el bar con los amigos después de comer… Antes las calles estaban sin asfaltar, no se recogía la basura, no había aseos y había mucha más gente. Ahora está asfaltado, hay muchos más servicios que facilitan la vida en el pueblo (farmacia, bancos, tiendas, médico, panadería,…)

REFRANES: Ojos que no ven, gabardina que se pierde. Al pan, pan y al vino, vino.

PALABRAS CURIOSAS: Pozal, esparto, fendejo (cuerdas para atar la cosecha), malacate (aladro antiguo), aventadora (servía para sacar el grano de la paja).

REMEDIOS: Cuando te picaba una avispa se ponían barro y cuando se hacían una herida se meaban en ella.

CREENCIAS: En Lalueza hay varias creencias como son la católica y protestante conviviendo sin ningún problema.

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Paula Hernández Sampériz.

Tercero de la ESO.

Repoblaciones en la sierra de Alcubierre


La sierra de Alcubierre aparece densamente cubierta por pino carrasco (P. halepensis), abriéndose una extensa masa forestal que plantea diferentes dudas sobre su origen natural o artificial y del que vamos a tratar aportando diversa información para su análisis e interpretación. Una sierra mediterránea que aún conserva restos de encinares con algunos quejigos, con un sotobosque de coscojas y piedemontes con sabinas que configuran auténticos sabinares. Una sierra seca, extraordinaria, en un entorno árido, al límite del subdesierto, donde la adaptación al medio es una de sus mayores características, debilidades y virtudes.

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Pero peor y más ridículo y absurdo es todo esto, del mismo artículo también: «…hoy los representantes en Cortes de la provincia de Huesca reclaman la restauración arbórea de aquella desolada sierra de Alcubierre, espina dorsal, digámoslo así, de la árida estepa de los Monegros, desierto páramo (dígalo usted así también) donde toda miseria y despoblación tienen su asiento.»

Palique. Clarín. Madrid Cómico, 31 de octubre de 1897.

Cuentan que los lobos llegaban hasta Leciñena gracias al extenso arbolado que se extendía hasta el mismo pueblo. Una gran masa forestal que se distribuía a lo largo y ancho de la sierra de Alcubierre, hasta que sufre un gran retroceso por sus usos y aprovechamientos de leñas, agricultura y ganadería. Todo apunta que la gran deforestación comienza aproximadamente en el siglo XVIII, tal y como la describe el naturalista Jordán de Asso (1742-1814): “Esta cordillera estuvo muy poblada de pinares y carrascales, que suministraban abundante materia para carbón, pero hace algunos años que los cortes hechos incontroladamente han disminuido en gran parte aquellos bosques”. Un testimonio que describe la sierra dominada por pinos y carrascas, estas últimas, junto a las sabinas, que serían las que darían el color oscuro a esta sierra y a gran parte de Los Monegros, pudiendo ser el origen toponímico de Los Monegros. La deforestación continúa y va en aumento hasta entrado el siglo XX, especialmente debido a la expansión y modernización de la agricultura.

¿Hasta dónde llegó su deforestación? Bien conocida es la referencia de George Orwell en su obra cumbre “Homenaje a Cataluña” cuando narra su estancia en el frente de Aragón en 1936, en las trincheras de la sierra de Alcubierre, donde Orwell resalta no encontrar leñas para calentarse. Pero vamos a ir más atrás, cuando Pascual Madoz recoge, en su Diccionario Geográfico–Estadístico–Histórico de 1845-1850, que la sierra “Es indudablemente la montaña más árida y despoblada de España”. En su descripción detallada de los pueblos, al detenernos en Alcubierre, Madoz es bastante esclarecedor: «Hay un bosque arbolado de mucha extensión, poblado de pinos, de los que se aprovechan los habit.  para la construcción de sus casas y pajares, y para leña». Por contra, en la entrada de Castejón de Monegros constata lo siguiente: «El TERRENO es todo de secano y muy feraz en anos lluviosos, para granos y pastos de ganados.  En él se encuentra la sierra de que se hizo mérito al hablar dé la situación, y de ella sale otra, que formando cordillera, pasa por los término  de Lanaja, Monegrillo , Pina y La Almolda: ambas estuvieron pobladas de pinos, encinas y otros árboles, y al presente se hallan casi enteramente despobladas», lo que va en línea con lo descrito desde Lanaja: «Apenas conserva vestigios de los muchos pinos y sabinas de que se hallaba poblada» y Senes de Alcubierre: «Tiene próxima la sierra de Alcubierre con bastante bosque para la cría de ganados». En los pueblos de la parte de la provincia de Zaragoza, las referencias de Madoz que dan detalles sobre la sierra responden a Farlete «El TERRENO es montañoso, secano y bastante árido como casi toda la sierra de Alcubierre (V.)»y Leciñena «Se crían en ellos pinos, encinas, robles, sabinas, y en mayor abundancia muchas plantas aromáticas medicinales; hay dos de pasto para los ganados de invierno., y una para el de carnicería, situado las dos primeras en la Val de los Huertos y la Pinada, de 1 leg. de long. y 200 pasos de lat., y la otra en el monte de las Mulas de 1/2 hora de long. y 1/4 de lat.».

Otro valiosísimo testimonio lo encontramos en 1912, con motivo de una excursión a San Caprasio el 10 de abril de 1912, del articulista del Diario de Huesca firmado por las iniciales  T.B. quien resalta su atención en “Una negra mancha de arbolado y planta baja que cubre dilatada superficie”. Una mancha que podemos interpretar que destacaría en una despoblada sierra. El motivo de su excursión es su participación en la tradicional romería a San Caprasio junto a las gentes de Alcubierre, Farlete, Monegrillo, Leciñena, Perdiguera y Lanaja, con sus respectivos actos religiosos, bailes y la banda de música de Villamayor. El articulista no puede terminar su crónica sin matizar: “Sin aplaudir como se merece el esfuerzo y cultura del pueblo de Alcubierre en la repoblación de su sierra”. Posiblemente se referiría a una zona que el pueblo de Alcubierre había vedado por diez años, una gran extensión de terreno que todos respetaron “Desde entonces (1905), los pinos brotan a millares por todas partes y la vegetación es exuberante en toda la zona respetada. Lástima que tan hermoso ejemplo no sea imitado por todos los pueblos, convenciéndose de que una de las causas principales que se oponen al progreso de, nuestra agricultura es la punible tala de los montes. Si Alcubierre no tuviese ya merecida fama de ilustrado, esta simpática nota bastaría para colocarle entre los primeros pueblos progresivos”.

“Alcubierre tiene en su haber el que desde el año de 1904 vedó una parte de monte en el cual cuenta ya con centenares de millares de pinos pequeños y desde aquella fecha se mima con cariño al árbol”

Diario de Huesca, 19 de mayo de 1925.

En el diario de Huesca, del 19 de mayo de 1925, un escrito del ayuntamiento de Alcubierre, por titulo “El arbolado y la sequía”, expone que “Cuando se ven millares y millares de hectáreas de terreno que este no puede más que destinarse a la producción de arbolado sin una sola planta”. En dicho escrito, resulta reveladora la siguiente afirmación “Este vecindario, como otros muchos, no puede negarse que persiguió con saña al árbol y en la actualidad le alcanzan las consecuencias de tal funesto error”. Por ello es intenso el lamento que el escrito expresa: “Hace sesenta o cien años, dicha labor educativa hubiera hecho conservar una riqueza inmensa que sería el sostén de los pueblos en épocas de crisis tan graves como la que desgraciadamente atravesamos, pero hoy dicha riqueza está por crear”. Así, podemos afirmar que la deforestación de la sierra de Alcubierre fue todo un problema para un territorio seco que acumulaba grandes sequías y miserias.

La guía comercial de la provincia de Huesca, de mediados de 1940, da una descripción de las diferentes actividades económicas, comercios, usos y aprovechamientos de las diferentes localidades de la provincia altoaragonesa. Así el monte de Robres era destinado principalmente para pastos y aprovechamiento de esparto, igual que Pallaruelo de Monegros donde además se daba la caza de pelo y pluma. En Lanaja no hay información de usos y aprovechamientos del monte salvo la alusión al ganado lanar y cabrío. En Castejón de Monegros es más significativo la mención al aprovechamiento de madera de pino, leña de monte bajo y espartales, además de la caza. Lo mismo sucede en la localidad de Alcubierre donde también se cita el aprovechamiento de leña y esparto además de la caza. Asimismo, la guía dice de la sierra: «Esta sierra es muy escarpada y de bastante elevación y toda ella poblada de pinos y arbustos, encontrándose por doquier enormes peñascos que forman profundas cuevas, que prestan gran servicio para cobijar en ciertos momentos a gran número de cabezas de ganado».

«Ese llanto benéfico de las nubes está demostrado que el árbol nos lo trae».

Joaquín Costa.

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Diario El Sol, edición 17 de junio de 1927

Los pueblos de Monegros piden el auxilio del Gobierno para repoblar la Sierra de Alcubierre. Esto, que a primer a vista parece que viene a aumentar el número de las peticiones de los municipios que lo esperan todo del Estado, es, por el contrario, una petición en la que se solicita sólo la atención oficial, para que el sacrificio que de todos modos piensan realizar en bien de los tres vecindarios no sea un sacrificio estéril. Par a facilitar el logro de esa justa aspiración, los municipios de Lanaja, Alcubierre y Robres han formado un consorcio y lo han sometido a la aprobación del Estado. Al lado de esa iniciativa, encaminada a ofrecer mayores garantías al Tesoro, se proponen contribuir con el 50 por 100 de los gastos, excluyendo los de dirección y suministro de semillas, y se ofrece al Estado satisfacer entre los tres Ayuntamientos diez mil pesetas anuales hasta que los montes entren en plena producción. Llegado esto caso, abonarían el resto en cinco anualidades. «Pueblos éstos—nos dice el Municipio de Alcubierre—enclavados en la zona monegrina, que con frecuencia sufre los efectos de la sequía, con la pérdida total o parcial de sus cosechas, no se hallan en condiciones de realizar mayores sacrificios.»

En la solicitud dirigida al Poder, después de una breve historia de las gestiones realizadas y a con la misma finalidad, y fracasados por diversos motivos que pueden reducirse a uno solo, a la falta de dinero, piden que sea aprobado «el referido consorcio y se disponga que por la jefatura del distrito forestal se redacte, la propuesta de trabajos que se han de realizar en el primer año, y una vez aprobada, se conceda el crédito necesario par a su ejecución, con lo que, además de iniciarse los trabajos de repoblación, que tanto anhela esta comarca, se resolvería la crisis obrera proporcionando trabajo a los vecinos dentro de los pueblos de su naturaleza».

Consideramos de todo punto justa esta solicitud. Puede afirmarse de antemano que el Estado accederá, convencido del noble deseo que la alienta y de que el dinero que haya de facilitar no será dinero perdido, sino, a la postre, multiplicado.

Articulo atribuido a Ramón J. Sender  en la obra «A lo largo de una escritura. Ramón J. Sender, guía bibliográfica», de Elisabeth Espadas (IEA, Huesca, 2002).

Francis Chauvelier, en “La Repoblación Forestal en la provincia de Huesca y sus impactos geográficos” (1995), señala sobre la sierra de Alcubierre: “El bosque, muy degradado desde hace tiempo, se componía en el mejor de los casos de algunos terrenos para pastos en la vertiente norte de la Sierra de Alcubierre o en sus prolongaciones orientales. La leña para el fuego, así como la madera, se importaban de la montaña”. La desforestación de la sierra debe ser considerable, abarcando probablemente su total extensión. Sus extensas masas, posiblemente quedan reducidas a un arbolado disperso, principalmente en margines de campos y zonas escarpadas de difícil acceso. La falta de agua en estas tierras dificulta enormemente la vida de los pueblos de Los Monegros, escasas cosechas de cereal y la imposibilidad de criar hortalizas, verdura y fruta, hicieron de la leña y el carboneo un producto principal para su comercialización y muy necesario para la supervivencia de las gentes de los pueblos a los pies de la sierra. Pero la reforestación de la sierra también significa la renuncia a muchos pastos vitales para la gran ganadería lanar que existía en el árido territorio.

Ángel Calvo Cortes, Monegrillo en sus raíces, apunta que la actividad del carboneo «Afectó gravemente a la calidad y cantidad del arbolado» mientras esta actividad tiene su punto álgido durante veinte años a partir de 1822 cuando la sequia asola estas tierras llevándolas a la miseria. Por ello se facilita el carboneo «La necesidad obligaba a todo. La solicitudes se apoyaban en la necesidad de clareo, limpia y entresaca de pinos viejos o de leña muerta. En 1873 se cortan mil pies de pino en la Gabardera. El Guaral y las Varellas también son afectados. En 1847 y 1849 se limpia la plana de Barzosa desde el barranco de Viullagarda hacia Lanaja. En 1851, el Vedado y las Pulliestras (sic). En 1852, el entorno del barranco de la Pileta (Pilota). En 1854 son 49 los jornaleros que solicitan carboneo junto a los barrancos de San Benito y las Tripas. La causa aducida en 1848 para el corte de árboles es la construcción y arreglo de viviendas y pajares».

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Diario de Huesca 3 de septiembre de1930

Reprodujo EL DIARIO un artículo de la «Revista Contemporánea, escrito por el ingeniero de Montes señor Jordana Morera, abogando por la repoblación forestal en todo el centro aragonés y especialmente en la de la parte correspondiente a las vertientes N. y S. de las sierras de Alcubierre, Almudébar, Tardienta, Lanaja. Monegros y la Litera.

 Hace 33 años. Diario de Huesca 26 de enero de 1928.

Los primeros proyectos de repoblación

En 1875 José Jordana y Morera, Ingeniero de la jefatura del Distrito Forestal de Zaragoza, redacta un estudio forestal de la provincia de Zaragoza en el cual apunta la falta de arbolado de la sierra frente a su pasado y la necesidad de ser repoblada nuevamente:

“Faltando en las alturas la vegetación arbórea, ni las aguas naturales pueden ser abundantes, ni pueden arrastrar el mantillo del monte para fertilizar el llano, condición indispensable para un buen cultivo extensivo en el secano. Corren ahora por quebradas y valles descarnados, disgregando las margas y yesos salíferos, e impregnando el suelo de las sustancias salinas de que van cargadas, aumentando la esterilidad general. Causa dolor profundo pensar que estas ideas tan claras como sencillas, asequibles a las inteligencias más toscas y expuestas con lucidez por eminentes patricios, no hayan encontrado eco entre los monegrinos y demás habitantes de los pueblos vecinos de la estepa. Ponz y Asso a fines del siglo pasado traían a la memoria de los aragoneses aquellos famosos bosques de pinos y sabinas que cubrían en mejores tiempos la sierra de Alcubierre dando nombre tal vez a la montaña por parecer realmente los bosques de color negro o muy oscuro mirados de lejos, a causa de lo cerrado de sus rodales, y describían la triste aridez de las llanuras esteparias clamando por la conservación y propagación del arbolado. Todo fue inútil: siguió la tala, y tan desatentada destrucción fue acreciendo de cada día el rigor de aquel inhospitalario clima. El mal ha llegado ya al extremo. La infertilidad es abonada, las sequías cruentas y la despoblación completa.

En nuestros tiempos, el doctor Malo, de recto y juicioso criterio, buscando la enmienda en los orígenes del daño, ha estimulado la opinión a favor de las plantaciones de bosques, para atraer, dice, las lluvias, base de toda regeneración agrícola. Entre frutales y árboles de monte quiere que se planten en muy poco tiempo cerca de trescientos millones, y en verdad, que para dar principio a la obra la cifra parece un poco exagerada, no por eso deja de ser menos necesaria la repoblación forestal en el patriótico concepto que inspiró a aquel escritor su estudio sobre los Monegros”

Jordana , 1875: 383-384.

En 1879 la repoblación de la sierra de Alcubierre es considerada necesaria por la Comisión del plan forestal Español y en 1880, por Real Orden de 18 de febrero de 1880, es aprobado “El proyecto de repoblación de los montes públicos de la provincia de Zaragoza”; redactado por el Ingeniero Jefe del Distrito Forestal zaragozano, a la sazón José Bragat y Viñals (Los inicios de la repoblación forestal en la provincia de Zaragoza (1859-1936) Ignacio Pérez Soba Diez Del Corral, Doctor Ingeniero de Montes y Álvaro Hernández Jiménez, Ingeniero Técnico Forestal).

La intención de repoblar es publicada en el Diario de Avisos de Zaragoza en marzo de 1880 “Los montes de Zuera son los primeros de la provincia en que se efectuará [la repoblación], siguiendo después y sin interrupción a los demás montes, situados en la cordillera denominada Sierra de Alcubierre, que se extiende hasta Mequinenza”. A lo que además apuntan Pérez y Hernández «Sabemos además que al menos desde 1879, Bragat había hecho reconocimientos de los montes de Zuera y de la sierra de Alcubierre desde el punto de vista de su repoblación: en un informe emitido el 15 de abril de 1879 (63), ya hacía resaltar la conveniencia de que el Estado adquiriera el monte “La Sierra”, sito en el término municipal de Farlete y propiedad de la Baronía de Alfajarín, por su estratégica posición en la sierra de Alcubierre y con el fin de poder encarar su repoblación».

Es el diputado Juan Alvarado y del Saz cuando el 13 de diciembre de 1888 presenta una proposición de ley “sobre repoblación de los montes públicos enclavados en la Sierra de Alcubierre”. Dicha proposición de ley, en su artículo 1º, en consonancia con la Ley de Montes de 1863, y con la Ley de repoblación de 1877, prevé que “se procederá inmediatamente, por cuenta del Estado, a la repoblación de los montes públicos enclavados en la sierra de Alcubierre, en los términos municipales de Leciñena, Perdiguera y Farlete, en la provincia de Zaragoza, y Robles y Alcubierre, en la de Huesca”. El artículo 2º limita el máximo de acotamiento al pastoreo a un quinto del monte comunal, “con el fin de que los ganados no se vean privados de los pastos, abrigos y defensas que le son indispensables”. Mientras, el artículo 3.º  encarga a los Ingenieros de Montes, de las provincias respectivas, realizar los estudios, memorias y proyectos de repoblación correspondientes “con la mayor urgencia” (Los inicios de la repoblación forestal en la provincia de Zaragoza (1859-1936) Ignacio Pérez Soba Diez Del Corral, Doctor Ingeniero de Montes y Álvaro Hernández Jiménez, Ingeniero Técnico Forestal).

Para Pérez y Hernández «La financiación se preveía exclusivamente con cargo al 10% de aprovechamientos previsto en la Ley de 1877. La proposición fue admitida a trámite, pero no llegó siquiera a formarse la comisión de estudio correspondiente, y decayó con la finalización de la legislatura dispuesta por Real Decreto de 2 de junio de 1889.»

El 3 de febrero de 1890, Alvarado vuelve a presentar de nuevo una proposición de Ley, llamada “sobre repoblación de montes en la provincia de Huesca», propuesta muy similar a la anterior. Esta comprende los municipios altoaragoneses de Almudévar, Tardienta, Torralba, Senés, Robres, Alcubierre, Lanaja, Castejón de Monegros, Balfarta, Peñalba, Sariñena, Sena, Villanueva de Sijena, Ontiñena y Ballobar y los zaragozanos de La Almolda, Pina de Ebro, Monegrillo, Farlete, Perdiguera, Leciñena y Zuera. En este caso, apuntan Pérez y Hernández: «Llegó a crearse la comisión parlamentaria para el debate de la proposición, siendo elegido Castelar como presidente y Alvarado como secretario, pero nuevamente decayó con la disolución del Congreso y la convocatoria de elecciones, dispuestas por Real Decreto de 29 de diciembre de 1890».

El Imparcial del 21 de octubre de 1891 da cuenta sobre la necesidad de la repoblación de montes en la sierra de Alcubierre, como medio para evitar las sequias, señalando «A este servicio debe destinarse el 10 por 100 de los aprovechamientos forestales, que importa en aquellos poco mas de siete mil pesetas, autorizando a los Ayuntamientos interesados para invertirlo directamente bajo la inspección de los ingenieros de montes».

Poco a poco, la repoblación forestal en la sierra de Alcubierre comienza a adquirir una enorme relevancia e importancia en el territorio. Así, aquel año de 1891, la Diputación de Huesca solicita al Ministerio de Fomento la repoblación de los montes de la Sierra de Alcubierre y su entorno “Dicho ministerio puso el asunto en manos de la Dirección General de Agricultura quien a su vez lo remitió al ingeniero jefe del Distrito Forestal  de Huesca (D. F. Huesca). Desde este distrito se redactó un Plan de Trabajos para la Repoblación de la Sierra de Alcubierre. La aprobación del mismo quedó demorado por tiempo indefinido (http://esmemoriaus.blogspot.com).

En octubre de 1891, una comisión de representantes aragoneses visita Madrid para presentar una serie de reivindicaciones, entre ellas, el séptimo punto recoge repoblaciones para la sierra de Alcubierre: “que se destine desde luego a la repoblación de montes el 10 por 100 de lo que los pueblos interesados paguen por aprovechamientos forestales, fijándose principalmente en la sierra de Alcubierre, que comprende los pueblos de Zaragoza y Huesca más castigados por la sequía”. El contexto de sequias y plagas, de miseria que afecta Aragón y Los Monegros, hace en la llegada del canal de Monegros y las repoblaciones de la sierra de Alcubierre una solución y reivindicación para estas tierras; de lo que se conocía como las «miserias de Aragón» a raíz del discurso del diputado por Huesca Castelar de julio de 1891 (Diario de Sesiones de Cortes, Congreso de los Diputados, n.º 105, de 14 de julio de 1891, pp. 3101-3105).

A raíz de aquello, el Ministerio de Fomento ordena al Distrito Forestal de Huesca la redacción de un proyecto para la repoblación de la vertiente Norte de la Sierra de Alcubierre, «proyecto que sabemos que en junio de 1892 estaba, no sólo terminado, sino ya en estudio por parte de la Junta Facultativa de Montes» (Pérez y Hernández). El proyecto junto a otros son «aprobados desde 1 de julio de 1891 hasta la fecha” y en la sesión del Congreso de 7 de junio de 1892 se aporta una “Relación de los proyectos de repoblación, entre otros, el proyecto referido a la sierra de Alcubierre» (Diario de Sesiones de Cortes, Congreso de los Diputados, n.º 217, p. 6561). Aun así, el Ministro de Fomento Aureliano Linares Rivas responde desconocer el proyecto “no tengo el menor conocimiento del expediente a que se ha referido S.S.».

Debido al bajo interés, Alvarado interpela en Cortes a Linares Rivas “quiero, por de pronto, llamar la atención de S.S. acerca de ese asunto, de vital interés para la comarca a que me refiero, y rogarle que, dentro de lo posible, procure facilitar la tramitación de ese expediente, y, por consiguiente, proporcionar a los Ingenieros de Montes de la provincia de Huesca los medios necesarios para que puedan verificarse los ensayos indispensables para proceder a tan importantes trabajos” (Diario de Sesiones de Cortes, Congreso de los Diputados, n.º 149, de 5 de marzo de 1892, pp. 4199-4200).

En 1894, el ingeniero de Montes José Jordana y Morera, en el artículo «La repoblación forestal en sus relaciones con la climatología, orografía e hidrología de la parte peninsular de España. Revista Contemporánea, Año XX, Tomo XCVI Octubre-Noviembre-Diciembre 1894″, hace mención a la necesidad de repoblar la sierra de Alcubierre: “Que sea incuestionable también la conveniencia de cubrir de arbolado aquella parte de la cuenca del Ebro”.

En Aragón la sierra de Alcubierre y las Bárdenas Reales, situadas hacia la región media y parte central de la cuenca del Ebro, presentan caracteres de sequedad tal, que se hace imposible en ellas todo cultivo agrario permanente, a causa de las pertinaces sequías que allí se sienten. El suelo es muy bueno en el fondo de los valles, y si fuese posible suministrarle un riego moderado, se conseguiría dar a aquella zona una fertilidad extremada, con provecho evidente de la riqueza general del país.

Todos los publicistas que de dichas comarcas se han ocupado han reconocido como único medio para atraer el beneficio de las lluvias la repoblación forestal; trayendo a la meoria épocas atrasadas en que, por la existencia de los montes, la lluvia no era tan escasa como lo es actualmente.

No puede negarse la influencia que en la regularidad, sino en la cantidad absoluta de aquel meteoro, ejercen los montes, y de aquí que sea incuestionable también la conveniencia de cubrir de arbolado aquella parte de la cuenca del Ebro, donde además, por lo escueto del terreno, azotan con mucha violencia los vientos secos del O., que por este medio disminuirían su intensidad.

José Jordana y Morera. La repoblación forestal en sus relaciones con la climatología, orografía e hidrología de la parte peninsular de España. Revista Contemporánea, Año XX, Tomo XCVI Octubre-Noviembre-Diciembre 1894

En 1896 se presenta en el Congreso una petición de los alcaldes de Castejón de Monegros, Monegrillo, Valfarta, La Almolda y Peñalba: “en súplica de que las Cortes se sirvan conceder a dichos pueblos los medios y facilidades de evitar el hambre y la miseria que existen en todos ellos, y que luego se agravará más y más si pronto y eficazmente no se acude en su auxilio” (Diario de Sesiones de Cortes, Congreso de los Diputados, n.º 40 de 30 de junio de 1896, p. 898).

Reactivación del proyecto de repoblación a mediados de la década de 1920

No es hasta mediados de la década de 1920 cuando se vuelven a reactivar los planes de reforestar la sierra de Alcubierre. En 1925, Enrique de las Cuevas y Rey, Ingeniero de Montes Jefe del Distrito Forestal de Huesca, redacta el proyecto de repoblación de la sierra de Alcubierre en la parte correspondiente a los términos municipales de Alcubierre, Lanaja y Robres. De acuerdo con Pérez y Hernández: «El proyecto planificaba la repoblación de una superficie de 5.000 ha, y tenía un presupuesto de 1,9 millones de pesetas». Para ello De Las Cuevas busca que el proyecto, mediante instancia al Ministerio de Fomento  se apruebe y ejecute como obra complementaria de los riegos del Alto Aragón, y “como medio de aminorar los riesgos del clima de esta seca comarca y solucionar la crisis económica por la que atraviesa la misma”. La Resolución de 31 de diciembre de 1925, resulta negativa “en tanto no se aumentasen los recursos que el Estado destina actualmente a esta clase de trabajos, no se podía acceder a lo solicitado” (Los inicios de la repoblación forestal en la provincia de Zaragoza (1859-1936) Ignacio Pérez Soba Diez Del Corral, Doctor Ingeniero de Montes y Álvaro Hernández Jiménez, Ingeniero Técnico Forestal).

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En 1926 se aprueba un nuevo Plan de Repoblaciones al cual se dota de nada menos que cien millones de pesetas del momento: «En él quedaron incluidas, entre otras zonas, la repoblación de esta área oscense. El proyecto específico fue redactado por el D. F. de Huesca en 1928 y contempló la repoblación de 5.000 Ha en un plazo de diez años que incluyó otros montes de esa comarca. Así, dentro de esa superficie se incluyeron terrenos pertenecientes a montes públicos de Alcubierre (2.500 Ha), Lanaja (1.800 Ha) y Robres (700 Ha), todos ellos localizados en la Sierra de Alcubierre. La especie principal a emplear habría de ser el pino carrasco por ser la más adecuada, aunque también se contempló el empleo de roble y esparto” (http://esmemoriaus.blogspot.com). De acuerdo con Pérez y Hernández no se llega a aprobar la partida presupuestaria y en junio de 1927 los alcaldes de los Ayuntamientos de Alcubierre, Lanaja y Robres escriben nuevamente al Ministerio solicitando que se apruebe un consorcio de los previstos para la aplicación del Plan general de 1926: «comprometiéndose a aportar a él, conjuntamente, 10.000 pesetas anuales».

Socialmente, la repoblación de la sierra es una reivindicación por parte de las localidades a las que pertenece la sierra. Así, el 6 de marzo de 1927 Alcubierre realiza la fiesta del árbol y para ello los niños plantan, en la carretera que va a Lanaja, “102 árboles, 50 acacias de flor blanca y 52 chopos de Canadá comprados por el ayuntamiento, los que inmediatamente serán regados”. La crónica la escribe el secretario  Ángel Gavín Bailo, comprometido e intelectual de Alcubierre, que destaca con la publicación de escritos y noticias varías en el Diario de Huesca. En su crónica, sobre la fiesta del árbol de Alcubierre, Ángel no deja de escapar la ocasión y revindicar la ansiada repoblación de la sierra: “El entusiasmo e interés sea insuperable porque cuando un vecindario siente palpitar en sus nobles corazones ansias de regeneración, cuando cifra su porvenir en usa mejora tan importante como, la de repoblar su Sierra, cuando se espera con avidez que el personal técnico encauce las loables iniciativas de gran número de propietarios que anheles una orientación para contribuir con todas sus actividades a tan magna obra, cuando se espera con ilusión la llegada de la prensa para ver si el Consejo Forestal ha dictaminado sobre la aplicación que ha de darse al presupuesto extraordinario de 9 de julio último por saber si nos alcanzan sus beneficios. Días de ansiedad, días de esperanza, días de ilusión están atravesando los vecinos del pueblo y sus dignas autoridades hasta conocer si es atendida la solicitud enviada en 10 de noviembre próximo pasado al excelentísimo señor ministro de fomento en la que solicita el ayuntamiento acogerse a los beneficios que determina el artículo 5º del real decreto ley de 26 de julio último” (Diario de Huesca, 9 de marzo de 1927).

En junio del mismo año, los ayuntamientos de Alcubierre, Lanaja y Robres dirigen al ministro de fomento una nueva exposición de motivos para la repoblación de la sierra “Como obra complementaria de los riegos del Altoaragón”. La repoblación busca “Aminorar los riegos del clima y solucionar la crisis económica” pidiendo fondos para un proyecto del que reconoce sus bondades, un proyecto realizado por el ingeniero Enrique de las Cuevas. Por tanto: A V. E. suplican se digne aprobar el referido consorcio y disponer que por la Jefatura del Distrito Forestal se redacte la propuesta de trabajos que se han de realizar en el primer año y una vez aprobada conceder el crédito necesario para su ejecución, con lo que además de iniciarse los trabajos de repoblación que tanto anhela esta comarca, se resolvería la crisis obrera, proporcionando trabajo a los vecinos dentro de los pueblos de su naturaleza. Gracia que esperan alcanzar de vuestra excelencia, cuya vida guarde Dios muchos años para bien de la nación. Alcubierre 12 de Juntó de 1927. El alcalde de Alcubierre, Jesús Casamayor.—El alcalde de Lanaja, Pascual Oto.-El alcalde de pobres, Vicente Maza —Es copia. — El secretario, Ángel Gavín”. Diario de Huesca 15 de junio de 1927.

En la Dirección de Agricultura: Ha visitado al director general de agricultura, el alcalde de Huesca, para interesarle que se resuelvan las aspiraciones de repoblar la sierra de Alcubierre.

La Nación (Madrid), 21 de enero de 1928.

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Anoche «tuvieron en nuestra redacción los alcaldes de Lanaja y Robres don Pascual Otto y don Vicente Maza, junto con el secretario del Ayuntamiento de Alcubierre don Ángel Gavín, con objeto de saludarnos e invitarnos a la inauguración oficial de la repoblación de la sierra de Alcubierre.

Diario de Huesca 13 de noviembre de 1928

Robres, Alcubierre y Lanaja  Justas demandas

Comisionados por los Ayuntamientos de Lanaja, Alcubierre y Robres, llegaron a esta población los alcaldes don Vicente Maza y don Jesús Casamayor, con el competente secretario don Ángel Gavín, quienes realizaron gestiones de transcendental interés para los pueblos dichos.

Como testimonio de agradecimiento y afecto entregaron al prestigioso ingeniero jefe del Distrito Forestal, don Enrique de las Cuevas, un artístico pergamino declarándole hijo adoptivo de los tres pueblos por sus cooperaciones en pro de la repoblación de la Sierra de Alcubierre, de positivos beneficios para aquella simpática comarca. 

De la Diputación solicitaron una subvención de 10.000 pesetas con reintegro a plazo fijo, y de su visita llevaron las mejores impresiones.

También el asambleísta señor Campo pudo facilitarles, en la visita que le hicieron, noticias satisfactorias de una ayuda del Estado para la construcción de una balsa en Alcubierre.

Tuvieron una extensa entrevista con el excelentísimo señor don Fernando Rivas, nuestro gobernador civil, que con su cortesía y amabilidad acostumbrada, escuchó de los comisionados los pormenores de problemas locales de gran interés y, sobre todos ellos, el planteado con la gravísima crisis de trabajo, motivada en la paralización de las obras de los Grandes Riegos en aquella zona y que obliga a estar parados y sin trabajo a unos 500 obreros.

El señor gobernador, que ya tenía conocimiento de esto, prometió hacer gestiones personales en Madrid en unión de los señores asambleístas para obviar rápidamente cuantos trámites u obstáculos impidan reanudar tales trabajos.

Finalmente visitaron las redacciones de los diarios locales, para los que tuvieron frases de reconocimiento y elogio por el apoyo que les han prestado siempre.

Todo lo merecen tan laboriosos y simpáticos pueblos, para los que son todas nuestras atenciones y deferencias.

Diario de Huesca 27 de febrero de 1929.

En el diario de Huesca del 22 de junio de 1928 se da cuenta de la decisión del Ayuntamiento de Acubierre de la incorporación del director del Diario de Huesca en un cuadro de Honor de ilustres que han actuado en pro de la repoblación de la sierra de Alcubierre. Comunicando, además, de la inauguración de las obras a las que se dará invitación “A cuantas entidades, periódicos y persones se han interesado en pro de nuestra repoblación firmado por el alcalde Jesús Casamayor, a 19 de junio de 1928″.

El 23 de septiembre de 1929 se realiza el acto de inauguración de las repoblaciones en la sierra de Alcubierre (Diario de Huesca” de 25 de septiembre de 1929).

Para la ocasión el artista oscense Ramón Acín Aquilué realiza un pergamino para repartir a los niños y niñas  con frases alusivas al árbol, bajo el título “Los Ayuntamientos de Alcubierre, Lanaja y Robres, a los niños y niñas, con motivo de la repoblación de la Sierra. Año 1929” (B, 1987: 115, nota 6).

La Sarda 1947 2

Aspecto de una ladera del monte La Sarda en 1947 tras ser ahoyado a mano. Foto: Archivo Cartagra. Fuente: http://esmemoriaus.blogspot.com

Los sueños y aspiraciones de Monegros convertidos en realidad. El optimismo de una comarcaUna tarde gloriosa

Así fue la de anteayer en Alcubierre, donde se congregaron sus convecinos y compañeros de inquietudes y alegrías, los de Lanaja y Robres, y contingentes muy numerosos de toda la comarca con comisiones oficiales presididas por los alcaldes respectivos.

Todos los actos fueron presididos por el general Mayandía, que representaba al jefe del Gobierno.

Vimos también en Alcubierre al director general de Montes señor Elorrieta, gobernador civil de Huesca, presidente de la Diputación y alcalde, capitán general y alcalde de Zaragoza, delegado de Hacienda, asambleísta señor Coarasa, don Ricardo del Arco, ingenieros señores Cuevas, Navarro, Armingol y Etnbún, gobernador militar, teniente coronel de la Guardia civil, delegado gubernativo, don Mariano Gavín y el inspector provincial de Sanidad.

Inauguración de la repoblación

Tuvo lugar en el término «Pucero», a cuatro kilómetros de la villa. Allí, bajo un templete de olorosos romeros y mejorana, habló el alcalde don Octavio Lasheras, que en nombre de su villa, con las de Robres y Lanaja, ofreció a todos y al jefe del Gobierno, Mayandía y Guadalhorce en especial, el testimonio de una profunda gratitud.

Habló seguidamente el ingeniero jefe de Montes señor Cuevas, que dijo que lo hacía por razón de su cargo, estimando que representaba la inauguración el principio de una cruzada precisa en la lucha del trabajo con la Naturaleza. Ya en 1879, esta gran obra de regeneración fue considerada como necesaria por la Comisión del plan forestal.

Invita a los tres pueblos interesados a que recuerden sus antiguas campañas y no olviden lo que han tenido que suplicar para alcanzar este primer pilar de la reconstrucción nacional de la repoblación, como le llamó Costa.

Elogia la intervención de marqués de Estella, Guadalhorce y Mayandía, para llegar a día fausto, y aplaude el esfuerzo económico de los monegrinos que ofrece el grato espectáculo de los pueblos que se asocian a la obra del Estado, con la letra que hoy giran y que tan recompensada les será después. Pide perseverancia y respeto en el amor al árbol, cuyos beneficios canta. Ofrécese como representante de la Administración forestal. El señor Banzo estima que no es posible la ausencia de la Diputación en estos actos y por eso vino e interviene.

Ofrece el concurso de la Diputación, ya demostrado a los monegrinos y que estima merecido y además la tierra es madre y lo pide clamando agua y árboles y que todos la defendamos que ella nos dará el ciento por uno. Termina con un himno al árbol que él nos da la cuna y el ataúd y el mástil de la sagrada bandera patria.

Diario de Huesca – 25 de septiembre de 1929.

El director General de Montes, en frases muy elocuentes, saludó y felicitó a todos con elogios para los tres pueblos. Aplaude la organización forestal y la labor de los señores Cuevas y Embún, terminando con atinadas enseñanzas sobre el problema de los montes en sus aspectos distintos. Por último, el ilustre aragonés Mayandía, en este discurso precursor de ocho o diez más, mostró su gratitud de buen hijo por los vivas y aclamaciones incesantes de que fue objeto

sus fervores de buen patriota soldado y aragonés; sus cariño: por todo Aragón y sus afanes por ser útil a toda su tierra. Después, el canónigo señor Tricas bendijo el monte y se plantaron numerosos pinos.

Diario de Huesca 25 de septiembre de 1929.

Ecos provinciales ALCUBIERRE

Adhesiones recibidas a los actos celebradlos con motivo de la inauguración de la repoblación de la sierra de Alcubierre. La del excelentísimo señor vicepresidente del Gobierno, el excelentísimo señor don Severiano Martínez Anido, lamentando que su ausencia de Madrid le haya impedido asistir y felicita por tan importantes mejoras.

Del excelentísimo señor marqués de Cabriñana, presidente del Tribunal Supremo de Hacienda pública. Excelentísimo señor don Pedro Vives, general. ídem don Antonio G. de Rocasolano, delegado regio de la Confederación del Ebro. Excelentísimo señor doctor Fray don Mateo Colom, obispo de Huesca. Excelentísimo señor jefe de la Sección de Montes de Madrid. Excelentísimo señor presidente de la Audiencia provincial de Huesca. Ilustrísimo señor don Gaspar Mairal. ídem id. don Manuel Batalla, registrador de la Propiedad de Sariñena. Alcaldes de Sariñena, Farlete y Lalueza.

Diario de Huesca 28 de septiembre de 1929.

Crónicas aragonesas   — Sierra de Alcubierre

Monegros… ¡Cuántas horas de emoción dio esa tierra sedienta e irredenta! Todos los problemas están allí latentes, vivos, encarnados; todas las angustias se alzan y nos acusan a paso.

La fisonomía monegrina es triste, de una profunda tristeza. Cuanto deseo se ponga en querer iluminar aquel panorama es vano; cuanto se interese porque las figuras y las cosas resulten alegres, es un esfuerzo tirado. Allí tierra, hombres y cosas están supeditados a la tragedia de la sed, esa vida llena de abnegados heroísmos, tras el arado que abre y la semilla que cae, al abismo de un germinar, entre las blancas cenizas de un incendio, que esa es la sed de la tierra y la claridad sin nubes.

La leyenda de los ciervos y de los bosques, de las espesuras y de los matorrales, de la densidad forestal, hace soñar en aquel posible o imaginado tiempo, en que estos llamados Monegros fueron montes poblados con la cabellera abundante de las hayas y de los pinos. El sueño y la vocación canalista, la esperada realidad del Canal de

Monegros por otra parte, han hecho que estos legionarios de la incertidumbre y de la miseria se adaptaran a vivir precariamente, sin un pozo artesiano, sin agua en las balsas.

Pero… El alcalde de Alcubierre, un alcalde que tiene sentido común y sentido político clamó hace poco tiempo, e invocando las razones que en estos casos son de eficacia mayor. Pidió arbolado para esa sierra, muralla del Alto Aragón y de los Monegros bajos, dique de roca, frontera geológica de la meseta monegrina y de la zona de los riegos del Alto Aragón.

Han pedido la repoblación forestal; se han impuesto para ello Lanaja, Robres y Alcubierre el sacrificio de aportaciones económicas; han unido a estas aportaciones la historia canalista, los entusiasmos de aquella región de muchos años, sólo dedicados a realizar el imperio forestal como único remedio a la sequía crónica.

La sierra, dura, alta y estéril, alberga muchas vidas: la de sus hogares tristones, la de sus hombres cansados de sembrar, la de sus ganados que han paseado días y días sin encontrar veredas y caminos donde yantar. La sierra ingrata, seca y pelada, ha rehuido la humedad, ha tirado hacia abajo a sus hijos, ha arruinado a sus moradores. Pero el ansia de vivir, el deseo de no querer abandonar pueblos enteros, en muchos momentos culminante y a punto de realizarse, ha sido vencido por el de vivir a toda costa, de hacer una plantación de arbustos, de vigilantes, de amigos.

Recientemente se ha celebrado la mayor fiesta que se podía hacer. Algún día se celebrará otra mayor. Cuando el ilustre ingeniero Sans Soler abra las compuertas y lance las aguas del Canal de Monegros, desde la sierra hacia la meseta monegrina. En tanto llega ese día, el único medio de conseguir que los cereales no desaparezcan y se pueda comer pan es implantando el régimen del árbol, que, es la llamada a las lluvias. La sierra alta, poblada de millares de árboles, que atraerán a esas nubes que pasan y pasan burlándose de esta serranía, poblada de silencios y de tristes aspectos.

B. GARCÍA MENENDEZ. El Liberal, de Madrid. Diario de Huesca 4 del 10 de 1929.

La repoblación es, ante todo, una reivindicación para sacar adelante una tierra que necesitaba inversiones para salir de la miseria en la que se encontraba. Junto a la llegada del agua, a través del canal de Monegros, es la gran esperanza de finales del siglo XIX y principios del XX. Aunque su gran dimensión complica su continuidad hasta su paralización en la década de 1930. No por ello, los pueblos continúan luchando y reclamando la necesaria inversión, tal y como es el caso de Ángel Gavín, secretario del ayuntamiento de Alcubierre.

De Alcubierre. Los trabajos de repoblación, paralizados en absoluto

Tomar la pluma para exponer un hecho que deja sin trabajo y por ende sin pan a un centenar de familias de la clase obrera de esta localidad, nos llega al alma; pero dejar a ésta sumida en la miseria y silenciar el hecho, sería un crimen de lesa humanidad, que nosotros no podemos aceptar. El cumplimiento del consorcio que tiene hecho el Ayuntamiento con el Estado y aprobado por este último en 2 de Julio de 1928 para repoblarla Sierra de Alcubierre, es bastante, de momento, como lo ha sido hasta hoy, para que ninguna familia careciera de pan.

La orden terminante y rotunda de paralización absoluta de trabajos ha caído como una bomba; más, en una población corno esta que en el año 1929 fue nula a  consecuencia de la sequía la cosecha de cereales, única que tiene importancia. Del Gobierno, autoridades y Prensa recabamos el apoyo preciso para que la clase obrera pueda tener trabajo y, con ellos los medios necesarios para alcanzar pan para sus familias.

Repoblación, trabajos en el tramo tercero del Canal de Monegros y la subasta del proyecto de conducción y abastecimiento de aguas potables a la población aprobado en 5 de Noviembre último, pueden evitar muchas penalidades y sufrimientos. Sí quien puede atender las peticiones lo hace, habrá realizado una gran obra social. Tenemos noticias de que el alcalde ha dado cuenta a su jefe superior.

Ángel Gavín Diario de Huesca – 22 de febrero de 1930.

El 28 de febrero de 1930, el Diario de Huesca da cuenta como el ministro de fomento manifiesta que no va a hacer desaparecer la Dirección de Montes, noticia por la que el mismo diario muestra cierta alegría, especialmente manifiesta “Y dada la trascendencia que ello tiene para la provincia tan forestal como la nuestra, aplaudimos igualmente la decisión del ministro de Fomento, no solo de mantener aquella Dirección general, si no de imprimirla gran actividad y nos permitimos interesarle, continúen con la misma intensidad los importantes trabajos que el Distrito Forestal realiza, para la repoblación de los montes de Argüís y de la Sierra de Alcubierre, y para la explotación ordenada de la masa arbórea del Pirineo Aragonés, cuyos gastos han de ser tan reproductivos para el país”.

El miércoles día 29 de abril de 1930 se celebra sesión la Comisión permanente de la Diputación de Huesca, reuniéndose la Comisión provincial Permanente y el Pleno Diario de Huesca 1 de mayo de 1930:

“Se da cuenta de una instancia de los Ayuntamientos de Lanaja, Robres y Alcubierre, solicitando un anticipo de diez mil pesetas para fines forestales de la sierra de Alcubierre. El señor Lacadena felicite, con frases encomiosas, la labor de esos Ayuntamientos que han sabido conseguir un consorcio ventajosísimo con el Estado y que dada la justicia y equidad que anima aquella pretensión, propone el nombramiento de una ponencia para favorecer los intereses de esos pueblos y con ello la riqueza forestal de la provincia.

El señor España manifiesta que ha oído con mucha complacencia las palabras del señor

Lacadena, pueda realmente la solicitud de los citados pueblos es muy interesante por el sacrificio que se han impuesto esas Corporaciones para llegar a la repoblación forestal de la sierra de Alcubierre y que, por tanto, la Diputación no debe desatender esas peticiones. Pronuncia bellas frases en alabanza del árbol y adhiriéndose a la propuesta del señor Lacadena, pide se tome en consideración y se nombre una ponencia.

Se acuerda finalmente que el asunto pase a las Comisiones de Fomento y Hacienda conjuntamente.”

Diario de Huesca 1 de mayo de 1930.

La repoblación de la vertiente sur

En 1927 se comienza a redactar el proyecto de repoblación de la vertiente sur de la sierra de Alcubierre, de los montes pertenecientes a la provincia de Zaragoza. Según manifiesta el Informe de 25 de junio de 1928, del Jefe del Distrito de zaragozano, Joaquín Fernández de Navarrete, al Presidente de la sección 2ª del Consejo Forestal “aprobado el proyecto de repoblación de la sierra de Alcubierre en la vertiente Norte que es la correspondiente a la provincia de Huesca, es deber de esta Jefatura completar tan beneficiosa obra con la presentación del correspondiente a la parte Sur de aquélla, que pertenece a la de Zaragoza” (ASPAGMAZ, sig. 3495, legajo “Farlete”).

La repoblación prevé abarcar una superficie de 19.653 hectáreas en los términos municipales de Leciñena, Perdiguera, Monegrillo, Pina de Ebro, La Almolda y Farlete. Del monte de Farlete se contempla la repoblación del monte llamado de La Sierrra de 10.366 hectáreas en disputa entre el pueblo de Farlete y la Baronía de Espés y Alfajarín a la que pertenecía Farlete (Los inicios de la repoblación forestal en la provincia de Zaragoza (1859-1936) Ignacio Pérez Soba Diez Del Corral, Doctor Ingeniero de Montes y Álvaro Hernández Jiménez, Ingeniero Técnico Forestal).

El litigio de Farlete retrasa enormemente la repoblación de la vertiente sur de la sierra » el monte de Farlete ocupa el centro y punto más elevado de la sierra, por lo que la disposición de sus terrenos resulta indispensable si de verdad se pretende la repoblación completa de ese sistema montañoso» y a pesar de la clara importancia de llevarla a cabo tal y como dicta la Resolución de 13 de febrero de 1929 de la Dirección General “Es de suma conveniencia la repoblación de los montes de los términos de Leciñena, Perdiguera, Farlete, Monegrillo, Pina y [La] Almolda, en la extensión aproximada de 16.000 hectáreas […] puesto que así se completaría la de la Sierra de Alcubierre en ambas provincias, obras no ya de interés regional sino general”. Finalmente, no es hasta la década de 1950 cuando se dan comienzo a las repoblaciones en los montes zaragozanos de la sierra de Alcubierre.

En Perdiguera se pensaba repoblar los montes de utilidad pública números 259 y 260, denominados respectivamente “Asteruelas” y “El Vedado”, con 4.900 ha en total; en Leciñena, los montes de utilidad pública números 255 al 258, llamados “Las Mulas”, “La Pinada”, “La Sierra”, y “Las Suertes, Las Forcadas y Cerro Macerado”, con una superficie en total de 7.993 ha; en Monegrillo, los montes de utilidad pública números 174 al 177, denominados respectivamente “El Común”, “Dehesa de las Varellas y Guaral de Pastos”, “Guaral de la Carne” y “Restos del Común y El Vedado”, que sumaban 3.380 ha de superfi cie en total; y en La Almolda, el monte “La Sierra” (número 173 de los de utilidad pública en la provincia), de 380 ha.

Los inicios de la repoblación forestal en la provincia de Zaragoza (1859-1936) Ignacio Pérez Soba Diez Del Corral, Doctor Ingeniero de Montes y Álvaro Hernández Jiménez, Ingeniero Técnico Forestal.

La repoblación forestal de la sierra de Alcubierre

Según Carlos Tarazona Grasa, autor de libro Pinos y penas, la fórmula que se escoge para acometer las repoblaciones es la del consorcio entre la administración forestal y los tres ayuntamiento afectados: Alcubierre, Robres y Lanaja: “El D. F. de Huesca se comprometía a llevar la dirección técnica de las mismas así como a proveer de las semillas y plantas necesarias. El ingeniero de montes encargado de dirigir las mismas fue Ricardo Sáenz de Santamaría. La repoblación se debía efectuar mediante la apertura manual de hoyas aunque esta parte no fue ejecutada por la administración forestal. Esa fase se realizó mediante subastas públicas a las que se podía presentar todo el mundo que quisiera. En el tablón del ayuntamiento afectado se exponían las condiciones que debían cumplir los interesados y la forma de ejecutar los trabajos. El pliego en cuestión fijaba el número de hoyas a realizar, las zonas donde había que abrirlas o el coste individual de las mismas. A estas subastas se presentaron sobre todo a vecinos de los tres pueblos afectados”. (http://esmemoriaus.blogspot.com)

Al final, los montes repoblados, señala Carlos Tarazona Grasa, son los montes de utilidad pública N.º 330 de Alcubierre, N.º 332 de Lanaja y el N.º 335 de Robres: “Para 1930 en esos tres montes se habían repoblado por el procedimiento del ahoyado manual 690 Ha, cifra que quedó finalmente bastante por debajo de las 4.000 Ha previstas inicialmente”.

nº monte  Pertenencia Fecha subasta Nº de hoyos Plazo ejecución   Coste hoyo
     332      Lanaja 20-Nov-1928    100.000        3 meses
     335      Robres Octubre 1929      50.000        3 meses  12 céntimos
     330  Alcubierre 26-Oct-1929    100.000        3 meses
     330  Alcubierre 27-Ene-1930    250.000        4 meses  11 céntimos

Fuente: http://esmemoriaus.blogspot.com

El Pucero de Alcubierrre

Vista del monte Pucero de Alcubierre con sus laderas ahoyadas manualmente. Foto: Archivo Cartagra. Fuente: http://esmemoriaus.blogspot.com.

En 1940-1950 comienzan de nuevo las repoblaciones en masa en la provincia de Huesca: “720 has. repobladas y se localizan en los municipios de Castiello de Jaca, Gurrea de Gállego y Alcubierre (Chauvelier, Francis)”. Así mismo, la sierra de Alcubierre sufre una serie de repoblaciones forestales a partir de 1940 con un objetivo protector y social y en 1952 aparece como comarca de Interés Forestal “Sierras de Alcubierre y Lanaja (Z y HU). Decreto de 11 de enero de 1952 por el que se declara de interés forestal la comarca que se establece en las sierras de Alcubierre, Lanaja y sus estribaciones de las provincias de Zaragoza y Huesca» (La restauración forestal de España. 75 años de una ilusión).

Para la repoblación se escoge el pino carrasco (Pinus halepensis), que para Chauvelier es una especie espontánea de la vertiente norte de la Sierra de Alcubierre, señala Chauvelier, su distribución, en la sierra, va de los 200 a los 700 metros de altitud. Aunque para autores como César Pedrocchi, la carrasca sería la especie potencial de la sierra de Alcubierre. No obstante la sabina ocupa grandes espacios desde el piedemonte, donde forma grandes rodales, alcanzando zonas elevadas de la sierra donde aparecen individuos dispersos. Ver: Las sabinas de Los Monegros.

“Otra parte de las repoblaciones se han localizado en la Sierra de Alcubierre y en los Monegros, tratándose en este caso de tierras de seca no dedicadas a la cerealicultura y dominadas por cerros cubiertos a medias por esqueléticos bosques residuales de pinos de Alepo y de sabinas, y por un matorral más o menos espeso. Este último pertenecía a los ayuntamientos y recibía durante el invierno algunos rebaños de ovejas llegados desde los Pirineos hasta las partes más altas de la Sierra de Alcubierre. En este contexto, y al cabo de veinte años, se han desarrollado nuevos pinares, ocupando en ocasiones emplazamientos realmente inhóspitos.”

Francis Chauvelier. La Repoblación Forestal en la provincia de Huesca y sus impactos geográficos.

En 1948 se firman nuevas repoblaciones, a través de un consorcio entre el Patrimonio Nacional del Estado y el Ayuntamiento de Alcubierre. Unas ochocientas hectáreas en el monte de utilidad publico nº 330 “Comprendidas en las partidas de Loma de San Caprasio, sesenta hectáreas linda al norte y oriente con resto del monte  La Sierra nº 330; al mediodía con monte Lanaja y poniente con monte Farlete Puy Fernando, Valdelupo y Pacos de Ramón, quinientas hectáreas, linda por norte con Barranco Nuevo, mediodía Filada de Paris, oriente Barranco de San Caprasio y poniente Filada de Paris. Pucero, extensión doscientas cuarenta hectáreas, linderos: norte con monte Robres, mediodía monte del Irazo, poniente monte de Leciñena y oriente con la parte repoblada del mismo monte nº 330 y Galacho de sobre Casas. Así como la ejecución de los trabajos auxiliares necesarios para la creación y conservación de la masa forestal”.

Francisco Amador Mene, natural de Alcubierre, trabajó en las repoblaciones de la sierra. Francisco relata como en la zona de la balsa de las Piedras se instaló un vivero y actualmente aún queda la caseta de los forestales. Trabajaban unas doscientas personas. Subían andando desde Alcubierre hasta san Caprasio, Francisco tenía unos 18 años, sería el año 1951 -De forestal estaba Adrián, era algo loco-. Salían de Alcubierre a las cinco de la mañana para comenzar la jornada de trabajo a las ocho, por las faldas de san Caprasio, -Los de Robres venían en bicicleta-. Trabajaban ocho horas y luego se volvían para el pueblo.

A jada ahoyaban, iban haciendo los agujeros hasta que cambiaba el tiempo en invierno y comenzaban con la plantación. La planta la traían desde Huesca con un camión y la descargaban en el vivero de la balsa de las Piedras. Después, con un burro subían la planta a las lomas donde estaban trabajando, -Se llevaba en los esportones de los burros-.

Americano 45 valzaragoza

Barranco de Valzaragoza. Vuelo americano 1945.

Desde Alcubierre Crisis Obrera

Diversos e interesantes decretos ha dictado el ministerio del Trabajo en favor del sufrido obrero agrícola, pero éstos según noticias, no han tenido la virtud de mitigar la crisis existente., ni aún en la época de recolección.

Si en la segunda quincena de Agosto no se ha dado gran impulso a los trabajos de la Confederación o Mancomunidad, serán muchos los millares de obreros que habrá en Aragón en paro forzoso y tendrá el Gobierno otro problema tan importante y grave como el de Andalucía.

Son incalculables los perjuicios que irrogan esas indecisiones y entorpecimientos continuos en problemas de tan vital importancia como son los riegos, repoblaciones, ferrocarriles, carreteras y demás obras públicas de la Nación.

Toda esta zona monegrina está anhelando llegue el momento de ver cumplidas las solemnes promesas que se le han hecho de principiar a construir  y construido en breve plazo el acueducto de Tardienta que es que ha de darle vida y convertirla de mísera a una de la más fértiles de España.

Y si se pretende conjurar de verdad el conflicto que la falta de trabajo pueda originar interesa que también a la brevedad posible den principio a los trabajos en el tramo tercero del canal de Monegros.

En esta localidad, en años anteriores, con las labores que se llevaban a cabo en la repoblación de la sierra, gran número de obreros, con su honroso trabajo, ganaban el pan para ellos y sus familias.

En el actual, no tenemos noticias de que se haya concedido para dichos fines cantidad alguna.

Hay que esperar que un ministro que representa a Aragón, que lleva un sobrenombre de discípulo predilecto de Costa, que en el ideario de su partido  tiene como lema preferente el fomento y conservación de las obras públicas de verdadera utilidad general, el intensificar la repoblación forestal y el de la obligación del Estado de proporcionar a todos los ciudadanos la posibilidad de ganarse el sustento mediante un trabajo remunerador  y productivo; hay que esperar decimos, que su elevada y reconocida cultura la emplee en dar facilidades para que sean pronto realidad tan bellos ideales.

No olvide señor ministro, que el problema más vital para todas las clases sociales hoy en Aragón, es el de riegos; el complementario, la repoblación forestal y, el más importante, solucionar la crisis del trabajo.

Un pueblo mísero de la zona monegrina como Alcubierre, que tuvo la valentía de interesar y acometer, de acuerdo con el Estado una empresa tan importante y útil como la de repoblar la Sierra en una extensión de más de 2.500 hectáreas de terreno, caso único en España y quizá en el mundo entero; no puede llevar a su ánimo la convicción de que un ministro radical-socialista con los títulos ya expuestos, se desligue del compromiso que adquirió el Estado, y si en ello nos equivocáramos – cosa que no creemos-, tenemos fe en que los representantes en Cortes lucharán con entusiasmo con ese entusiasmo, desinterés y cariño nunca bastante agradecido, con que lo defendió la Prensa de la región y de Madrid hasta conseguir el justo premio que la constancia, el tesón y el amor al árbol, de un pueblo merece.

El digno alcalde don Ignacio Mené, que siente cariño extraordinario por este problema y el social, también tiene interesada su continuación y sería para él y para el vecindario que representa muy lamentable un fracaso, porque aparte del interés general, se halla el de la satisfacción que produce el tener colocados a los obreros en la localidad que actualmente se hallan ya en paro forzoso.

Ángel Gavín Diario de Huesca 14 de agosto de 1931

La repoblación significó trabajo y la recuperación de la sierra como una oportunidad para uno de sus aprovechamientos: el de leñas, que fue vital en el pasado. Una obra complementaria al canal de Monegros que atraería las lluvias para un seco y árido territorio lleno de miserias. “En la actualidad, en una extensa comarca, mueren de sed las semillas y las plantas, se carece del agua necesaria para beber las personas y ganados, los obreros no alcanzan trabajo para remediar las necesidades de sus familias y dar pan a sus hijos, los agricultores se encuentran también sin agua, sin trigo, sin pan, sin paja y sin cebada, y lo que es más doloroso con la esperanza perdida de hallar siquiera un modesto alivio a tal desventurada situación porque la cosecha actual está totalmente perdida por la sequía como también se perdieron las tres de años anteriores. A esto hay que añadir que están agotadas las existencias de cereales para la próxima siembra, pues las pocas que quedan son necesarias para el consumo actual. En situación tan desesperada como la que hoy desgraciadamente se atraviesa en estos pueblos, cuando el vivir es una agonía que agota con lentitud las energías del paciente que aún espera con gran ansiedad un alivio a tanto y tanto mal como tiene sobre sí”. La dramática situación de aquellos años, descrita en el escrito del ayuntamiento de Alcubierre “El arbolado y la sequía”, diario de Huesca 19 de mayo de 1925, evidencia la importancia que tuvo la reforestación de la sierra de Alcubierre. “Año tras año la emigración aumenta, familias enteras han marchado más de cuarenta, la juventud desaparece en su mayor parte en busca del sustento que aquí no encuentran y, como prueba de ello, baste decir que de los comprendidos en el padrón de cédulas pe4rsonales, o sea mayores de 14 años, durante el año 1924 se han ausentado 126, el 13 por 100 en un año”( Diario de Huesca del 17 de febrero de 1925).

Hoy en día tenemos una gran sierra  que podemos disfrutar, declarada como zona ZEPA (ES0000295) y LIC (ES2410076) de la Red Natura 2000. Presenta una rica biodiversidad en un contexto árido, sobresaliendo en el Valle del Ebro, así la sierra se configura como una gran masa forestal, un bosque que va madurando ofreciendo un extraordinario espacio natural que valorar, proteger y preservar.

A la memoria de Ángel Gavín Bailo.

A todos sus habitantes y a don Ángel Gavín especialmente, por ser alma de todo movimiento honrado e iniciador de las más loables y beneficiosas empresas, enviamos nuestra felicitación cordialísima por el éxito, significación y brillantez de la hermosa y educadora fiesta del Árbol.

Diario de Huesca del 17 de febrero de 1925.

Las colectividades en Los Monegros


             Las colectividades, durante la Guerra Civil española, surgen en determinadas zonas republicanas en un contexto revolucionario, respondiendo a un sistema de organización de principios anarcosindicalistas. Así, las colectividades agrarias prosperan por el bando republicano de Aragón, tratando de establecer un modelo de producción en manos del pueblo y revelándose como verdadera alternativa al capitalismo. Su contraposición y amenaza al poder oligarca, terrateniente y caciquil, ha contribuido a su olvido y falta de reconocimiento.

Colectividades Los Monegros

Artículo enmarcado en la serie sobre la guerra civil en Sariñena

Colectividades en Los Monegros

En Los Monegros existieron numerosas Colectividades Agrarias con procesos muy diversos que significaron, en sí mismos, experiencias únicas, estableciendo un orden social igualitario de organización colectiva y autogestionada. Uno de los principales factores para la creación de las colectividades fue la fuerte implantación de la CNT en Los Monegros. Según Julián Casanova, esta zona contrastaba con otras zonas de fuerte dominio socialista (Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938).

En el partido judicial de Sariñena el número de afiliados a la CNT, en mayo de 1936, era de 235: en Sariñena 45, Grañén 20 y Lanaja 170. Algunas colectividades fueron compartidas entre anarquistas y socialistas, especialmente las colectividades más cercanas al frente fueron conjuntas entre la CNT y la UGT, como las de Grañén, que contaba con un centro comarcal colectivo, y la de Bujaraloz. En Robres estuvo marcada por el Partido Comunista, en Huerto la colectividad fue libertaria y en Pallaruelo de Monegros y Lanaja fueron bastante prosperas. También hubo colectividad en Sena, donde existieron problemas que aparecieron reflejados en el informe de la Junta directiva del sindicato CNT local del 10 de septiembre 1937. En Alcubierre crearon una colectividad agrícola “Desde allí transportaban agua en lomos de mulas a las trincheras de la sierra” (Eladio Romero García en Guerra Civil en Aragón. Editorial Pirineos 2002, Pág. 178)”. En Alcubierre se organizó una gran estructura sindical, cooperativa y de colectivización estrechamente vinculada con el frente: Alcubierre, última parada camino primera línea de fuego.

Un movimiento revolucionario reciente que irrumpe con gran fuerza en una zona tradicionalmente conservadora, muy dominada por los poderes caciquiles y eclesiásticos. Un proceso al que hemos de remontarnos tiempo atrás para comprenderlo en su contexto concreto.

«En el pueblo de La Almolda, conscientes también del deber que el momento impone, siguen también la ruta que ha de conducirles a la total emancipación.»

Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936.

Oligarquía y caciquismo

Durante el siglo XIX, la concentración de las tierras en ricos propietarios, terratenientes, constituye un mal endémico español, generando desigualdades y conflictos en el ámbito agrario. Este fenómeno contribuye a la precaria situación de los campesinos y a la falta de desarrollo en muchas zonas rurales del país. Esto derivaba en una sociedad caciquil, que en palabras de Joaquín Costa ejercía un control sobre la población. Aquella estructura política y social en el siglo XIX, que aborda Joaquín Costa en «Oligarquía y Caciquismo», lleva al autor a plantear la colectivización agraria como solución. En 1901 escribe «La colectivización de la tierra» una obra fundamental en su pensamiento, abordando la cuestión agraria a través de la colectivización para mejorar la situación de los campesinos y el desarrollo del medio rural aragonés. Así, Costa defendía la idea que la propiedad comunal de la tierra beneficiaria a toda la sociedad. 

«En Aragón, un 40% de los latifundios estaban en manos de absentistas que residían en Madrid, y se localizaban especialmente en los partidos judiciales de Huesca, Sariñena, Fraga, Ejea, Zaragoza y La Almunia.»

Olivan Castán, José Ramón y Jane Sewell, Amber.
Las colectividades en la comarca de Sobrarbe. Un estudio aproximado. 

La llegada de la II república Española trata de llevar a cabo, en 1932, una profunda reforma agraria. Una ley que buscaba renovar el régimen de propiedad de la tierra y que permitiese a jornaleros acceder a terrenos señoriales o abandonados, bajo la forma de cooperativas. Pero aquella reforma no soluciona el problema de la tierra en el medio rural español y en particular del aragonés.

En enero de 1932 se produce una huelga general convocada por la CNT, igualmente se vuelve a producir una Huelga General en diciembre de 1933. «En Albalate de Cinca (Huesca) se proclamó el comunismo libertario: se suprimió el dinero y se entregaron vales a los vecinos para intercambiarlos por productos de primera necesidad. Ese mismo día en Mas de las Matas (Teruel) se quemaban los archivos municipales y judiciales y se instauraba, al igual que en Albalate de Cinca, el comunismo libertario (Casanova, 1997, pp. 120-121)»

La conflictividad social, en el medio rural, durante la II República, en Aragón «creció debido al descontento de la población ante unas reformas prometidas que no llegaban», dando lugar a grupos libertarios en poblaciones como Lanaja. (Vela Sevilla, David. TAZ-TFM ¿Economía de guerra o revolución social? Las colectividades agrarias libertarias durante la guerra civil en Aragón, 1936-1938). 

Ante un problema duramente enquistado en la sociedad española, el sindicato CNT realiza su Conferencia Regional Agraria de Sindicatos en Zaragoza durante los días 3 y 4 de abril de 1936 «Como alternativa a la reforma agraria y solución al problema campesino. En este sentido, esta conferencia fue la precursora de los debates y acuerdos del pleno del Consejo Nacional de la CNT de mayo de 1936.» (Garrot Garrot, José Luis. Las Colectividades Agrícolas en Aragón). Como alternativa a la reforma agraria se van sentando las bases de la colectivización como única solución frente a «la crítica situación de los pequeños propietarios que viven bajo el peso abrumador de sus miserias».

Los campesinos confederales planteaban expropiaciones -exentas de indemnización- a los latifundistas; revisiones y entrega a los sindicatos de los bienes comunales para el cultivo y explotación colectiva; abolición de contribuciones, impuestos territoriales y
cargas hipotecarias; anulación de rentas en especie o dinero a grandes terratenientes, y el fomento de obras hidráulicas (Díez Torre, 2009, p. 52). Era la síntesis de las propuestas anarcosindicalistas ante el problema de la “cuestión agraria”. Era la revolución colectivista frente a la reforma agraria republicana.

                                           CGT. Modulo 4: Las Colectividades.

Estamos hablando del secano aragonés, de Los Monegros, una comarca principalmente agrícola cerealista de secano, de cebada y trigo, y ganados de pasto que se agostan en verano, mayoritariamente lanar con algo de caprino. Una producción muy condicionada por el clima, sobre todo por la escasez de lluvias, con diferentes cultivos «Entre otros cereales cosecha trigo, cebada, avena y centeno, cereales éstos que los exporta al resto de la Península» (Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937.

Tierra y libertad Los Monegros Agricola 27081936

EL PROBLEMA AGRICOLA DE LOS MONEGROS

Libertad de la tierra en el frente

Sobre las tierras del frente aragonés donde luchan por la libertad de todos, nuestros bravos hermanos de la FAI y de la CNT, pesaba como un estigma de miseria. Tierras las de los Monegros, sin agua ni arbolado, vivían convertidas en pequeños o grandes campamentos ganaderos y en explotaciones agrícolas cuyas cosechas se encomendaban al azar.

Ningún problema ha querido resolver la burguesía, más que el problema propio, qua es un problema de egoísmo, y culmina en la militarada plutocrática y clerical más criminal que vieron los siglos.

A retaguardia de las milicias combatientes, quedan los labradores sin caciques fascistas, sin sotanas de oprobio, sin pesadillas de religión. ¿Qué problemas quedan planteados en la zona libertada y en la que tan en breve ha de libertarse? …ielos aquí resumidos.

Primero. El sondeo que determine in riqueza fertilizante del subsuelo, riqueza que aceptamos razonadamente como cierta, ya que, en épocas lluviosas, el manto fertilizante permite elevar por capilaridad las grandes reservas productoras de unos trigos que son los más ricos de Europa en gluten.

Segundo. la elevación de aguas por medios económicos, viento o radiación solar (sistema plurisecular para recoger en depósito con carácter permanente lo que hoy es fortuito).

Tercero. La colonización de los Monegros no debe hacerse a base del Estado ni de capital, sino a base cooperativa de los participantes, con técnicos que no sean de plantilla oficial, sino de comprobada suficiencia y moralidad.

El problema de regadío de los Monegros no se realiza a base do empresas nominales, caza de capitales sin estructuración racional, sino recogiendo aguas arriba las derivaciones necesarias que crucen la anchurosa zona sedienta de agua.

Con empresas de índole equívoca se fue engañando al campesino, y han transcurrido los años aniquilándolo arteramente, negándole los medios a que tiene derecho en toda sociedad civilizada.

Ante la realidad actual, nosotras señalamos el criterio moral que vendrá a resolver en los campos el problema básico. Por todos los medios, ampliaremos en las zonas privilegiadas el factor agua, pues ella movilizará la verdadera riqueza que pertenece por entero al heroico campesino, a pesar del empobrecimiento a que siempre lo sometió el caciquismo fascista.

Ν.O.
Tierra y libertad, 27 de agosto de 1936.

La colectividad de Sangarrén, una pionera experiencia colectivista

Curiosamente, en Los Monegros se produce una de las primeras experiencias pioneras de «colectivización» de España. Sucede en 1932 en la localidad de Sangarrén y queda recogida en el informe sobre la colectividad de Sangarrén, publicada en los Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937 (Obra consultada en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza).

Sucede en el año 1932, cuando siete vecinos de Sangarrén asaltan la Demba Baja, una tierra que pertenecía al Barón de Sangarrén, «individuo de la Alta esfera y que tenía dicha tierra sin cultivar ni permitir que se cultivara». De forma «colectiva», los siete vecinos ocupan y trabajan las tierras en conjunto durante dos años, al cabo de los cuales parcelan dichas tierras y se las reparten por partes iguales; pagando una cantidad como arriendo hasta el año 1935.

Con la creación de la Colectividad de Sangarrén, durante la guerra de 1936, parte de sus integrantes se pasaron a la nueva colectividad. 

Un nuevo orden

El 18 de julio de 1936 se produce el fallido alzamiento contra el gobierno de la república española. Aquel mismo día, Juan García Oliver junto a las fuerzas sindicales de la CNT y UGT declaran la huelga general en toda España. El levantamiento militar era inminente y la CNT pidió a Companys, en reiteradas ocasiones, que abriera los cuarteles y pusiera los depósitos de armas a disposición de las fuerzas obreras para poder hacer frente a la reacción. El 19 de julio se produce una sublevación militar desencadenando la guerra de España de 1936 a 1939.  

En el medio rural comienzan a organizarse los vecinos, a tomar posiciones, son días de incertidumbres donde se comienzan a dar las primeras confrontaciones entre vecinos mientras la cosecha aguardaba en los campos a ser recogida. Por otro lado, la llegada de milicias implica la necesidad de abastecimiento de la mismas, tanto en el frente como en la retaguardia y en las mismas poblaciones donde se alojaban. Ambas circunstancias obligan a la auto-organización impulsando rápidamente la creación de las colectividades.

Testimonio de Francisco Lacampa Sarria, natural de Torres de Barbués quien declaró que, hallándose en su casa de Torres de Barbués, el día 20 de julio de 1936, se le presentaron unos 20 hombres armados del vecino pueblo de Almuniente a implantar la huelga general revolucionaria y la recogida de armas. Tanto él como un vecino se negaron a pesar de las amenazas que recibieron y les dieron un plazo de 6 horas: “Al día siguiente se presentaron de nuevo a recoger las armas por violencia y de mutuo acuerdo el sr. Rufas y yo procedimos a la defensa, abriendo un agujero en una pared medianil. Al pasar por mi granero el sr. Rufas los marxistas de Almuniente acompañados de otros vecinos de este pueblo hicieron un disparo al señor Rufas, el cual repelió la agresión causándoles 2 muertos y 3 heridos. Vista la aptitud de los provocadores, de ir a buscar armas y personal a otros pueblos y la amenaza de matarnos y quemar las casas decidimos huir a Huesca.» 

Pieza octava de Huesca. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.

Colectividades SO 170637

Solidaridad Obrera, 17 de junio de 1937.

La cosecha

En aquellos primeros meses de la contienda, el campo aragonés se encontraba en plena cosecha del cereal y su recolección resultaba una cuestión prioritaria. Su urgencia llega hasta el punto que el mismo Durruti, el 11 de agosto de 1936, proclama el famoso «Decreto de Bujaraloz» que, en palabras del historiador Víctor Pardo Lancina «venía a poner orden en el trabajo del campo y la organización económica en los pueblos del frente. Así, determinó la inmediata recogida de las cosechas, la incautación de todos los bienes y su administración por parte del comité local, de modo que quedaba abolida la propiedad privada y el uso del dinero. Igualmente se recabó el apoyo moral y material del pueblo para los trabajadores en lucha.» (A una milla de Huesca, diario de una enfermera australiana en la Guerra Civil española. Autores: Agnes Hodgson, Víctor Pardo Lancina, Judith Keene).

Cosecha Colectividades

En Sangarrén se recibe el día 12 en el Consejo Municipal el Boletín Oficial del Consejo de Aragón, con la disposición del Departamento de Agricultura que facultaba a los Consejos Municipales para que, de acuerdo con las entidades locales, procediesen a organizar la recolección: «En la mejor forma posible para mayor garantía y rapidez, declarándose de utilidad pública las maquinas agrícolas que existiesen en cada localidad».

El día trece por la noche es convocada Asamblea General para todo el vecindario poniéndose de manifieste dicha disposición y explicando la conveniencia de realizar la recolección en el mínimo tiempo posible, máxime estando tan cerca del frente, con todos sus peligros bélicos, bombas incendiarias, etc…

En la asamblea, los colectivistas manifiestan que estaban conformes en un todo, pero los individualistas, pertenecientes a la UGT no se pusieron de acuerdo: «en vista de lo cual celebraron una reunión aquella misma noche en la que acordaron que ellos por su parte procederían a la recolección en colectividad todos los de la U.G.T. y que la Colectividad del pueblo recogiese su cosecha».

En vista de ello el Consejo Municipal vista la contestación de la U.G.T. que no se ajustaba a los momentos que vivimos y menos a las disposiciones vigentes, hizo constar que obraría en consecuencia.

Al día siguiente se procedió a segar un campo que fue propiedad del «Conde de Robres, Barón de Sangarrén». A dicho efecto se instalaron tres máquinas de la Colectividad, transcurriendo toda la mañana normalmente.

Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.

En Farlete, para la realización de las tareas agrícolas, se constituye el «Sindicato de Trabajadores« afecto a la CNT, al que pertenecían principalmente todos los trabajadores: «El trabajo se realiza en común y se reparte por turno según la cantidad de faena, ya que hay algunas zonas en donde no se puede recoger el grano que todavía hay por algunos campos.» (La situación social en Farlete, antes y después del 19 de julio. Solidaridad Obrera del 27 de noviembre de 1936).

Se va organizando la vida civil de los pueblos ocupados:

El enviado especial de la agencia Febus al frente aragonés nos informa desde Bujaraloz que las noticias que llegan de Sariñena dicen que las columnas de los partidos obreros han realizado múltiples avances.

Las columnas de milicianos van ocupando pueblos, después de haberlos desalojado los fascistas y dejan completamente ordenada la vida del trabajo de todos los puestos que ocupan. Así, por ejemplo, en Grañén el Comité militar, de acuerdo con el Comité del pueblo han solicitado un bando en el que se dispone, teniendo en cuenta que la cosecha es sagrada para el pueblo trabajador, todos los trabajadores de la localidad deben reemprender sus labores cotidianas con toda intensidad y entusiasmo, con objeto de que el tiempo perdido en la recolección sea rápidamente recuperado: que todos los bienes y haciendas de los propietarios que han hecho causa común con el fascismo pasen a ser propiedad colectiva del pueblo bajo control y administración de las organizaciones obreras; que pasen igualmente a poder del pueblo los latifundios. Se prohíben las incautaciones individuales y se crea una policía denominada popular que perseguirá y castigará severamente los actos de bandidaje.

La Libertad: La Libertad – Año XVIII Número 5103 – 7 de agosto de 1936.

Las colectividades

El frente republicano se va organizando a medida que se van formando los diferentes comités locales y van llegando las distintas milicias, instaurando un nuevo orden. Tanto el frente de Aragón como el de Los Monegros jugaron un papel relevante en la contienda. En algunos pueblos, los comités revolucionarios, a la par que se va desarrollando y consolidando el frente, comienzan a ahondar en la revolución, organizando un modelo asambleario con vistas de instaurar un modelo autogestionado basado principalmente en la Colectivización Agraria. Las decisiones son tomadas en común, desde la libertad de los individuos y de forma autónoma.

Félix Carrasquer (Las Colectividades de Aragón) resalta como todo en la colectividad era «Planeado y realizado según lo acordado en las asambleas que sus componentes celebraban con la debida frecuencia -en algunos pueblos semanalmente, en otros todos los días o cuando el momento lo reclamaba- y en ellas cada colectivista podía criticar cuanto le pareciera inconveniente, así como aportar nuevas iniciativas para mejorar la convivencia. Es decir, que por primera vez, en los tiempos modernos al menos, el pueblo tenía la palabra y participaba directamente en todos los asuntos que afectaban a la vida colectiva y, naturalmente, a la suya propia.»

Es el caso de La Almolda, donde por medio de asambleas se organizan las diferentes necesidades y prioridades: «Han convocado una asamblea de la que ha salido una comisión integrada por compañeras, compañeros y el médico, con el fin de ver la mejor forma de racionar la alimentación siendo el médico el encargado de controlar la de los enfermos.» (Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936).

Se puede afirmar que la asamblea se constituye como el modelo de toma de decisiones de forma colectiva e igualitaria en el Aragón revolucionario, tal y como queda recogido en La Almolda: «Nos explican cómo convocaron una asamblea de todo el pueblo, y en ella, rompiendo moldes arcaicos, instauraron una forma natural de vida» (Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936).

 

A su vez, las asambleas constituyen un comité que planifica y gestiona la colectividad, eligiendo sus miembros, representantes del comité local y de las organizaciones sindicales, siendo principalmente compuesto el comité por un presidente, un secretario, un tesorero y varios vocales. 

«¿Habéis organizado ya vuestra colectividad? No esperéis más. ¡Ocupad las tierras! Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo.»

Buenaventura Durruti.

Las colectividades agrarias, en su mayoría libertarias, colectivizan las tierras y sistemas de producción para trasladar la propiedad a manos de los campesinos y obreros, estos habían decidido poner su trabajo y tierras en común Se organizan de forma comunitaria e igualitaria en sus labores y gestión y, principalmente, por medio del intercambio se produce una relación comercial entre diferentes colectividades para bienes e incluso servicios. Por contra, en las ciudades se realizan colectivizaciones de industrias y fábricas, las llamadas colectividades industriales (Solidaridad Obrera del 14 de mayo de 1937). Para Agustín Souchy «La colectividad distribuía las parcelas de tierra y los medios de producción necesarios para el trabajo: útiles y herramientas, animales y maquinaria, que pertenecía al conjunto de la colectividad» (Souchy, Agustín. Entre los campesinos de Aragón: El comunismo libertario en las comarcas liberadas, Buenos Aires, Tierra del Sur, 2005).

«Todas las faenas agrícolas se cumplen en colectividad, controlando toda la producción y consumo el comité. «

 La Almolda.
Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936.

Parte de su organización y funcionamiento aparece descrita en «Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz» (Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937): «Es modelo de Colectividades, tanto en su ayuda solidaria como en la potencialidad de la misma. El que decir tiene que estos productores les anima una elevada finalidad moral en todos sus problemas. Así, los campesinos han sido libres de agruparse en grupos y trabajan libremente la tierra que habrían de cultivar en común. Las recolecciones se han hecho en conjunto, y por grupos y partidas de terreno. Cada grupo tiene su delegado, que es nombrado por los mismos compañeros.»

Además, las colectividades impulsaron importantes cambios en el modelo agrícola: «Procurando una intensificación productiva y el aprovechamiento íntegro de las potencialidades agrícolas. De este modo, se impulsó la diversificación de cultivos, la racionalización de los usos del suelo (utilizando los terrenos más productivos atendiendo a la idoneidad de los cultivos), y en donde fue posible se procuró la implantación de nuevos regadíos. A su vez, se roturaron áreas no cultivadas y se usaron cotos de caza para fines agrícolas» (CGT, Cuaderno N.º. 4 citando a Díez Torre, Alejandro Ramón.  Trabajan para la eternidad: colectividades de trabajo y ayuda mutua durante la Guerra Civil en Aragón, Madrid, La Malatesta, 2009).

La colectividad de Bujaraloz se forma tras la constitución del Comité Revolucionario, que hace «desaparecer a todos los especuladores comerciantes». En su caso, es el Comité Revolucionario y luego el Comité Local, ambos a manos de las organizaciones sindicales CNT y UGT, quien están al frente de la Colectividad de Bujaraloz (Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937)

Así, en Los Monegros, las colectividades agrarias se van conformando en los primeros días de la guerra, de la mano de los comités o consejos locales y las organizaciones sindicales de la CNT y la UGT. De acuerdo con el investigador oscense Víctor Pardo Lancina, considerándose como «pioneras las de Grañén, constituida el 31 de julio; Robes, el 1 de agosto, al tiempo que se nombraba un comité de abastos; Sariñena, 5 de agosto; Bujaraloz, 8 de agosto y Tardienta, el día 13.» (A una milla de Huesca, diario de una enfermera australiana en la Guerra Civil española. Autores: Agnes Hodgson, Víctor Pardo Lancina, Judith Keene). A su vez se organizan trabajos y salarios, cooperativas, distribución, comedores…

«Han distribuido el trabajo con arreglo a edades y sexos, y el Comité cuida con atención escrupulosa de las listas de productos, maquinaria y demás bienes de que dispone la comunidad.»

La Almolda:
Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936.

En agosto de 1936, el panorama que va surgiendo, a lo largo del frente revolucionario aragonés, queda recogido por el corresponsal Carrasco de la Rubía, en su crónica del frente de Bujaraloz a Sariñena, resulta esclarecedor: «Hemos salido a las once para Sariñena. En todos los pueblos que hemos atravesado, la bandera roja y negra ondea sobre los Ayuntamientos, y especialmente en los pararrayos y veletas de las iglesias. Ha sido abolida la propiedad, y los campesinos recogen la cosecha, que este año es abundantísima, y van llenando los graneros de la colectividad» (La Vanguardia del 15 de agosto de 1936).

En muchos lugares la propiedad es abolida, se queman numerosos registros y archivos, se expropian tierras y se incautan labores y maquinaria agrícola, almacenes, graneros, cosechas, ganados… Aunque a la vez también se da un respeto a las pequeñas propiedades: «Nuestro respeto a la pequeña propiedad, la tolerancia con los que quieren ser Individualistas, dan un mentís rotundo a quienes afirman que hemos coaccionado» (Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937).

Unas acciones que inician los mismos pueblos y que a lo largo de la guerra irán contando con el apoyo de diferentes gobiernos, especialmente del Consejo de Aragón o Consejo Regional de Defensa de Aragón (CRDA), creado el 6 de octubre de 1936 hasta su disolución por parte del gobierno de la Republica, cuando en agosto de 1937, las tropas de la 11ª División de Lister entraron en Aragón para disolverlas, llevando a cabo la disolución del Consejo de Aragón el 10 de agosto de 1937.  

La creación del Consejo de Aragón supuso un impulso para las colectividades en Aragón. Siendo convirtiéndose en el motor productivo de la región, así como el intercambio entre ellas y otras regiones: «Se controlaba el precio de los productos y se evitó la inflación» (Wikipedia). 

Lo que vi y vivir en el Aragón libertario

Un régimen social y simple y sencillo de ejecución fácil y de comprensión llana, aún para las mentalidades poco cultivadas.

Una conducta ciudadana de la ética más elevada, tendente en lo formal y objetivo a los trazos sentimentales y sobrios, así como en lo profundo y subjetivo se acusa un contenido de la más alta transcendencia.

En el trabajo, la desaparición del paro y de la competencia, amargura y zozobra que son del hombre.

La más alta dignificación del trabajo borrando el concepto de ocupaciones o quehaceres humildes.

Trabajo distribuido según el sexo, según la edad, en consonancia con las energías y las aptitudes y vocación individual.

Abolición del dueño, del señor y aún del criado y el mozo. Ni poderosos ni jerarcas, tampoco humildes ni subordinados.

Abolición de impuestos, tributos y débitos, como consecuencia de la igualdad social y de la desaparición del dinero.

La mujer, iguales derechos que la niña, y la niña, que el niño y aun el hombre y el anciano.

Uniones conyugales por amor o simpatía personal, desconsiderando la profesión u ocupación del varón.

También vi en el Aragón libertario a un hombre: Buenaventura Durruti.

Dr. Rodríguez Ros. Ex sanitario del sector de Bujaraloz.
Altafulla, 2 de abril de 1937.
Solidaridad Obrera del 15 de abril de 1937.

Cooperativas

Las cooperativas locales, en el contexto revolucionario de la guerra española, adquieren su propia dimensión, cooperando y estando estrechamente unidas a las colectividades. En palabras de Félix Carrasquer, las cooperativas funcionaban como «Almacenes comunales, pero también como red de distribución de los bienes  “importados” (comprados fuera del pueblo), como banca propia (emitía incluso libretas individuales expresando las transacciones y saldos de cada unidad familiar) y como unidad integradora de la producción de la colectividad y los propietarios privados que se mantenían ajenos a la misma (llamados “individualistas”), lo que permitía la “exportación” y comercialización de lo producido por el pueblo en mejores condiciones (al permitir economías de escala) que la venta directa por los propietarios colectivos o privados.»

Además, Carrasquer matiza “Con ser tan útil la cooperativa para el desenvolvimiento económico, lo fue mucho más como escuela de aprendizaje de la convivencia; ya que gracias al imperativo de los intercambios económicos que reunía en su seno a colectivistas e individualistas, ambos sectores confluyeron en sus asambleas, donde por conducto del diálogo pudieron conocerse mejor y abrir cauces inéditos a su cooperación”.

«Como el comercio especulativo se había abolido en Aragón, todo el pueblo, tanto los miembros de la colectividad como los que no pertenecían a ella, acudían a la cooperativa para proveerse de cuanto necesitaran, ya fuesen artículos alimenticios, así como prendas de vestir, calzado, artículos caseros o semillas, abonos, herbicidas u otros para el campo; al mismo tiempo que depositaban en ella los frutos sobrantes de sus cosechas.”

Félix Carrasquer (Las Colectividades de Aragón).

Abastos y los Comités de Abastos

Los Comités de Abastos se crean para la provisión, almacenamiento y distribución de materiales, víveres, ropa y diversos elementos básicos entre la población y las diferentes unidades de milicias o militares. 

Se habilitan almacenes de abastos, dirigidos por los consejos locales, sindicatos y las mismas colectividades: «Poseían almacenes para productos enviados por los pueblos, gestionaban intercambios y adquirían productos demandados por las colectividades» (Souchy, Agustín. Entre los campesinos de Aragón: El comunismo libertario en las comarcas liberadas, Buenos Aires, Tierra del Sur, 2005).

En Sangarrén, se hacía el reparto diario de leche a la población: “Como es norma de varios tiempos a esta parte se reparte la leche para la población a las 8 de la noche en abastos”.

Durante el reparto de leche, en Sangarrén, se dio el caso de algunos milicianos de la 27 división, Columna Carlos Marx, que habían realizado improperios «palabras groseras» a mujeres jóvenes de la localidad. A los milicianos se les prohibió la entrada al almacén de abastos cuando acudían las mujeres hasta que un miliciano entró por la fuerza y, al tratar de ser expulsado, agredió a los compañeros de abastos provocando la queja del Consejo Local. La queja queda recogida en el Informe del 4 de junio de 1937, sobre la agresión a tres compañeros de la localidad en la Cooperativa de Abastos (Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937).

Los pobladores de Bujaralos, Peñalba y Candasnos, llevan su entusiasmo solidario hasta privarse de comer para que lo hagan las columnas que marchas sobre Zaragoza.

Un grupo de doctores del Comité Sanitario afecto al comité Central de las Milicias Antifascistas, en su visita al frente de guerra de Aragón, han podido comprobar como todo el personal femenino y masculino agregado a los servicios sanitarios de dicho Comité Central, así como el que integra las ambulancias de la Cruz Roja, se encuentran en perfecto estado de salud, lo cual hacen saber a las familias respectivas. 

Asimismo, los citados doctores han podido apreciar el entusiasmo con que las poblaciones de Bujaraloz, Peñalba y Candasnos tenía toda clase de auxilios personales y es especies, a nuestras columnas. llegando en ocasiones a privarse de comer con tal de que lo hagan los defensores de la libertad. 

                                       Tierra y Libertad, 31 de julio de 1936. 

Vales, la abolición del dinero

A su vez se va creando y adoptando un sistema de vales que sustituye al tradicional uso de dinero. En cada localidad se crean sus propios vales e incluso, con el tiempo, su propio dinero en forma de billetes. El cronista José Blanco recogió este proceso en la localidad de Farlete, ocupada por fuerzas vinculadas al sindicato anarquista de la CNT: «El reparto de alimentos se hace, como en todos los pueblos que nosotros conquistamos, a base de vales, suprimiendo la moneda y con arreglo a las necesidades de cada familia. Funcionan dos Comités de Abastos que están desglosados, formado uno por compañeros del pueblo que atiende al avituallamiento, y el otro por milicianos que atienden a las milicias. Tanto uno como otro funcionan normalmente dentro de las actuales circunstancias, siempre dentro de la más estricta igualdad económica y de la más austera moral.» (La situación social en Farlete, antes y después del 19 de julio. Solidaridad Obrera del 27 de noviembre de 1936).

Billete de la Colectividad libre de Alcubierre.

En Bujaraloz el abastecimiento se hace por medio de la Carta Familiar, «siendo todos los productos racionados, aunque nadie, en realidad, se ha extralimitado aún en el consumo. Es decir, que más bien nadie gasta lo asignado.» (Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937).

También se realizó el Intercambio, tal y como se puede ver más adelante en la Colectividad de Lanaja. Socialmente, a nivel de individuos siempre se había dado el trueque como intercambio de productos básicos. Pero no todo el mundo entendió el uso de vales y la abolición del dinero. Un hecho curioso aparece en un informe de la colectividad de Sangarrén recogiendo un lamentable episodio de un miliciano incívico con la población local que les echa en cara la ausencia de dinero en la localidad: 

«Al compañero Ricardo Viscasillas le dijo que porqué vivíamos sin dinero el cual le contestó que no nos hacía falta el vil metal, entonces el comunista contesta que mientras en Barcelona los de la CNT y la FAI derrochaban los billetes aquí no existía el dinero. El compañero Viscasillas le contesta que hombres de la CNT de conciencia pura y libre no pueden hacer estas cosas y que nosotros los del pueblo nos preocupa el pueblo y vivimos de la forma que nos conviene. Entonces al compañero Viscasillas le faltó hasta el extremo de decirle que era un vago y un granuja y que vivía a cuestas de los campesinos y que todos los de la CNT éramos tan granujas como él advirtiendo que nadie de los compañeros le faltó en lo más mínimo.»

Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937. 

La abolición de la propiedad

La propiedad queda abolida, principalmente a grandes propietarios, pasando a la colectividad, al igual que otras propiedades, maquinaria y ganados. De acuerdo con el gobierno de la república, se inicia la expropiación de tierras a través del Instituto de Reforma Agraria y las Juntas Calificadoras Municipales

Para ello, en octubre de 1936 el Ministerio de Agricultura aprueba el Decreto 7 de octubre sobre las expropiaciones. El Decreto es publicado en el Boletín Oficial del 10 de octubre de 1936, en base a una circular del Gobernador General de Aragón para la aplicación del decreto manifestando en su artículo primero «La expropiación, sin identificación y a favor del estado, de las fincas rústicas, cualquiera que sea su extensión y aprovechamiento pertenecientes en 18 de julio del año actual a las personas naturales o sus cónyuges y a las jurídicas que hayan intervenido de manera directa o indirecta en el movimiento insurreccional contra la República» .

El decreto es publicado por el ministro de Agricultura, el comunista Vicente Uribe, únicamente permite la expropiación de tierras o fincas de aquellos que habían apoyado el golpe militar, limitando el desarrollo de las colectividades. Para José Luis Garrot Garrot (Las colectivizaciones agrarias- Contexto y organización), en Aragón ni se consideró el decreto, 

«El artículo 2º analiza las causas y motivos que dan lugar a clasificarles como enemigos del régimen y comprendidos en el grupo de insurrectos a que hace referencia dicho artículo 1º.»  (Acta de la Junta Calificadora de Sena del 1 de octubre de 1937).  

Iniciada la Guerra Civil Española, el gobierno republicano acordó mediante un Decreto del Ministerio de Agricultura de 7 de octubre de 1936 la expropiación, sin indemnización y a favor del Estado, de las fincas rústicas pertenecientes a las personas naturales o jurídicas que hubiesen apoyado el alzamiento militar del 18 de julio.

Juntas Calificadoras Municipales

Junta Calificadora Robres

Sello de la Junta Calificadora de Robres.

Las Juntas Calificadoras Municipales son creadas por los Consejos Municipales con el objetivo, recogido en el Acta de constitución de la Junta Calificadora del municipio de Sena, de «Dictaminar los bienes que están sujetos a incautación en todo el territorio de este municipio».

La Junta Calificadora de Sena fue constituida el 17 de octubre de 1937. (Acta de la Junta Calificadora de Sena del 24 de noviembre de 1937. Pieza octava de Huesca. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.). 

Para José Luis Garrot Garrot los encargados de decidir quién era afecto a la República y quién no eran las Juntas Calificadoras creadas en cada municipio (Garrot Garrot, José Luis. Las colectivizaciones agrarias- Contexto y organización).

A.H.N. Sección Fondos Contemporáneos Causa GeneralSubdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España.

La Junta Calificadora de Huerto es constituida el 10 de noviembre de 1937 por el Consejo Municipal de Huerto: «Reunido el Consejo Municipal se acuerda nombrar la Junta Calificadora, compuesta y presidida por el presidente del Consejo, Jesús Gascón Marcellan, por el consejero Ángel Montes, un colectivista y un individual, el primero Lazaro Torres, el segundo José Cipres, todos afiliados a la UGT».

A.H.N. Sección Fondos Contemporáneos Causa GeneralSubdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España.

Por una Orden del Ministerio de Agricultura de 1 de noviembre de 1936 se creó el Servicio de Expropiación de Fincas Rústicas sin Indemnización como organismo encargado de tramitar los expedientes de expropiación conforme al procedimiento establecido en el mismo Decreto de octubre.

El procedimiento era el siguiente: la junta calificadora municipal proponía la incautación de una finca a la junta provincial calificadora correspondiente; si ésta era favorable a la expropiación elevaba un informe con su dictamen al Servicio de Expropiación de Fincas Rústicas sin Indemnización; si éste estaba de acuerdo con el dictamen de junta provincial calificadora elevaba al Instituto de Reforma Agraria una propuesta definitiva de expropiación; periódicamente el Ministerio de Agricultura publicaba en la Gaceta de Madrid órdenes que contenían relaciones de personas declaradas desafectas al régimen republicano cuyas fincas iban a ser objeto de expropiación; estas órdenes estaban firmadas por el director del Instituto de Reforma Agraria.

Los afectados podían presentar un recurso de alzada ante el Ministerio de Agricultura, que antes de resolver recabada nuevos informes de la junta calificadora municipal y de la junta provincial calificadora.

El Servicio de Expropiación de Fincas Rústicas sin Indemnización fue suprimido por el Decreto de 18 de octubre de 1939 por el que se creaba el Instituto Nacional de Colonización.

Pares.

Incautaciones 

«Se han incautado de la casa del diputado de Acción Popular, Emilio Villagrasa. En ella se ha instalado el sindicato.»

La Almolda. Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936.

Julián Casanova recoge como de los nuevos poderes locales, al amparo de las armas contrarrevolucionarias, nacieron las incautaciones. Efectivamente, en el Aragón revolucionario se produjeron incautaciones e intervenciones de negocios o industrias hasta bienes o riquezas, como oro, plata, platino o piedras preciosas tal y como recoge una comunicación del Consejo Municipal de Sariñena, de acuerdo a una orden del gobernador General de Aragón en agosto de 1937.

A.H.N. Sección Fondos Contemporáneos Causa GeneralSubdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España.

Bujaraloz incauta la iglesia para destinarla como almacén «Al pueblo y nuestros milicianos les hacían falta algunos locales para almacén y otros servicios. Y así, ¿Qué mejores lugares que las antiguas iglesias? Claro está que las banqueamos y se les dio otro ambiente, pero no somos muy amigos de las obscuridades conventuales-« (Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937).

En Castejón de Monegros, el comité revolucionario UGT CNT, como se verá más adelante con más detalle, en octubre 1936 procede a la incautación en casa Buil de una cocina para el aeródromo sariñenense de Alas Rojas y una cocina pequeña para el servicio del Comité de Castejón.

En abril de 1937, el comité de Castejón de Monegros incauta, con el fin de ser entregada a los obreros de este pueblo, los que vienen explotando en colectividad, «tierras, mulas, maquinas agrícolas, ganados y demás enseres que pertenecieron a los indicados facciosos hermanos Salvador. Ante la necesidad que tienen dichos obreros de poseer las y por carecer de otros edificios tan… como graneros, cuadras, cocheras para las maquinas».

En la pieza octava de Huesca de delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficinas de Comercio e Industria aparecen algunos comercios y propietarios afectados por las incautaciones y expropiaciones: «Relación de declaraciones presentadas por los patronos o empresas de esta Provincia, que se indican a continuación, que han sufrido daños como consecuencia de incautaciones, control obrero o colectivización de industrias en la zona sometida a la dominación de las hordas rojas, en cumplimiento de oficio-orden fecha 2 de octubre de 1940 del Ilmo. Señor Fiscal Instructor de la Causa general de la Provincia de Huesca. Huesca, 31 de octubre de 1940.»

  • Café de Miguel Pradilla en Alcubierre (5.930 ptas. cuantía de los perjuicios).
  • Agricultor Francisco Lacampa Sarria de Torres de Barbués (88.572 ptas. cuantía de los perjuicios).
  • Tejidos Almacenes de San Pedro S.A. en Sariñena.
  • Agricultor Mariano Peña Biela de Grañén (53.600 ptas. cuantía de los perjuicios).
  • Tejidos, ultramarinos Petra Elvira Castillo Vª. de Dionisio Lapeña Esteban de Grañén (207.285 ptas. cuantía de los perjuicios).
  • Agricultor Francisco Gaudó de Grañén (21.000 ptas. cuantía de los perjuicios). Reside el interesado en Zaragoza, Avda Cataluña, 46.  105.000 kilos alfalfa a 0,20 pts. el kilo.
  • Agricultor Petra Lachos Abayeto Vª. de Mariano Cajal de Grañén (89.000 ptas. cuantía de los perjuicios).
  • Ultramarinos Benita Allué Sanz de Grañén (42.500 ptas. cuantía de los perjuicios).
  • Ultramarinos José Segura Casaus Poleñino (80.000 ptas. cuantía de los perjuicios).

Informes sobre las incautaciones del café Pradilla en Alcubierre.

Los diversos informes dan cuenta de cómo se llevaron a cabo tales incautaciones y lo incautado. 

Mariano Peña Biela declara sobre su hermano Pascual Peña Biela de oficio labrador que desempeñaba el cargo de recaudador de fondos del ayuntamiento en Grañén y Albero Bajo asesinado el 18 de septiembre de 1936, al que produciendo daños sobre sus Bienes. «Hechos 23 de agosto, agricultor y recaudador de tributos. En agricultura se incautaron de 56.000 kilos de trigo valorado en 28.000 pesetas, un caballo valorado en 600 pesetas y en préstamos o dinero adelantado al ayuntamiento y junta de aguas 20.500 pesetas. Los hechos los cometieron los miembros del comité revolucionario de Grañén. Grañén 25 de octubre de 1940.»

A Petra Elvira Castillo le fusilaron su marido Dionisio Lapeña Esteban, en Vicién el 18 de septiembre de 1936. Regentaban un comercio propio de tejidos, ultramarinos, ferretería, calzados, paquetería, droga y labranza en Grañén. El comercio fue saqueado, entre los objetos, unos 2.000 litros de gasolina, 30 bidones vacíos, 36.000 tejas y ladrillos, cuerda, paja, requiso de dinero por el comité y letras de cobro, arpilleras y sacos, 3 caballerías de labor, aperos de labranza y aparejos, 3 vagones de trigo de la cosecha de 1936 y 25 cahices de maíz. (Grañén, 25 de octubre de 1940).  

Francisco Gaudó testificó como, «con la llegada de las hordas rojas», le cogieron en Grañén 105.000 kilos de alfalfa, comprada y empacada para la venta «La cual se llevaron toda para Cataluña». (Grañén, 25 de octubre de 1940).  

A Petra Lachos Abayeto también le fusilaron su marido Mariano Cajal Lavilla el 18 de septiembre de 1936 en Vicién. Petra declaro como “En los últimos días de agosto de 1936 les fue incautada la casa de su propiedad por los rojos y el 18 de septiembre como queda reflejado, fusilaron a mi esposo y la que suscribe detenida como los demás de su familia. Mi esposo (q.e.p.d.) y la que suscribe nos dedicábamos de huéspedes representantes y tenedores de maquinaria agrícola de las casas Ajuria y Lorca y además a la agricultura. Todas estas actividades en Grañén.» Se les incautó muebles y ropas, víveres en depósito, 4 vagones de trigo, material de construcción, animales de corral (Aves, conejos…), varios libros de cuentan (cobros) y se les produjo desperfectos en las máquinas (Grañén, 25 de octubre de 1936).

A Benita Allué Sanz le asesinaron a su hermano Manuel Allué Sanz en Vicién el 18 de septiembre de 1936. “El 20 de octubre a las 15 se presentaron siete rojos cuya reseña se hará más abajo y exigieron la llave del comercio procediendo a llevarse la totalidad de las existencias como así lo hicieron, cargando varios carros que al efecto habían traído. Así mismo exigieron con amenazas, el dinero y las letras y efectos de bancos que, como corresponsal, del de Aragón, español de crédito y aragonés de crédito poseía mi hermano. Todo lo robaron y en cuantía aproximada es la siguiente: Valor en lo robado en el total de existencias del comercio 30.000 ptas., en letras 8.000 ptas. y en metálico 4.500 ptas. Total de 42.500 ptas.» (Grañén, 24 de octubre de 1940).  

Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.7.

Colectivistas versus Individualistas

A la vez que se constituyen las colectividades a su vez se forman los grupos denominados Individualistas. A estos se les prohibía «poseer más tierra de la que podían cultivar, así como perturbar -con su persona o con sus bienes- el orden socialista» (La colectivización de Aragón, Arainfo). 

Este es el caso de Peñalba, formado por un grupo colectivista y otro individualista. Su colectividad queda recogida en un expediente del perito agrícola, Caspe, 4 de noviembre de 1937:

La Colectividad en este pueblo empezó siendo totalitaria o sea que entraron a formar parte de ella todos los vecinos sin distinción de clase ni oficio.

La administración y dirección de ella era llevada por un Consejo formado por cinco miembros. Para los efectos de la dirección de trabajo se hacía como los restantes pueblos o sea se dividían en grupos mas o menos numerosos y al frente de ellos iba un Delegado de trabajo. 

A cada colectivista se le asignaba un jornal de dos pesetas, otras dos a su mujer, dos a los hijos mayores de catorce años y varones, una por cada hija mayor de catorce años, cincuenta céntimos a los hijos sin distinción de sexo comprendidos entre catorce y seis años y veinticinco céntimos a los menores de seis años.

Los resultados de la Colectividad esta, debido a circunstancias diversas no han sido todo lo beneficiosas que cabía esperar, pues los do- nativos para columnas, hospitales, refugiados, etc., ha hecho que disminuyeran. Además, se ha comprado un motor eléctrico otro de exposición, un molinete para yeso, una máquina de escribir y cuatro vacas.

La nueva Colectividad formada por campesinos y pequeños propietarios verdaderos todos colectivistas y con un entusiasmo del cual nos hemos dado cuenta en nuestras muchas visitas, une vez dentro de la Ley y bajo el amparo del Estado nos hace presumir un buen resultado, tienen en proyecto montar una fábrica harinera para lo cual tienen los planos y presupuestos y desean con ansias contar con una granja de experimentación que le sirva para aumentar su cultura en el arte de bien cultivar. Los restantes campesinos que han elegido el sistema individualista hemos de hacer constar en este Informe que a pesar del esfuerzo sobrehumano realizado en diferentes visitas por funcionarios de este Instituto no se les ha podido inculcar que debían ser asentados legalmente en las tierras que el Gobierno en virtud del decreto de 7 de octubre se incauta de los elementos facciosos, ya que resumiendo son elementos sino fascistas, mediatizados completamente por estos, quedando por lo tanto sin beneficiarse de las tierras incautadas por este Instituto, puesto que ellos renuncian a disfrutarlas, según consta en acta levantada y que en este expediente se adjunta.

Pieza octava de Huesca.
Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.

No todo el mundo estuvo de acuerdo con unirse a las colectividades, funcionamiento e incluso incautación o expropiación de bienes. Este es el caso de un pastor de Sangarrén y su ganado:  

Sobre el día nueve de mayo último, el Consejo Municipal, que es quien controla los ganados y abastece la Colectividad, se personó en casa del vecino Simeón Monaj, que poseía catorce cabezas de ganado vacuno y ante la necesidad que había en el pueblo de matar carne para los enfermos se le requirió para que entregase un novillo, a lo que dijo el interesado que habríamos de pagarle en el acto. El compañero presidente le dijo que así no podría ser porque el pueblo carecía de recursos para ello, pero que se le entregaría recibo con el peso que arrojase y luego a la recolección se le liquidaría, contestó que hiciesen lo que quisieran, pero que sería a la fuerza y con el resto del ganado no lo podrían hacer.

Hemos de hacer constar que con anterioridad ya se le había comunicado al expresado Simeón Monaj, que como el ganado estaba controlado por el Consejo Municipal y éste había de procurar por una buena distribución entre todo el pueblo para su consumo, como estaba muy escaso, no podría venderse cantidad alguna de ganado sin el debido control y visto bueno del Consejo Municipal.

A los quince días aproximadamente, sin permiso del Consejo y haciendo caso omiso a todas indicaciones, procedió a la venta del ganado a la División Carlos Marx, percibiendo por dicha venta la cantidad de 11.000 pesetas.

Con este hecho, aparte de quedar quebrantada la autoridad del Consejo Municipal si no se aplica la correspondiente sanción al infractor, el pueblo o, mejor dicho, sus enfermos, carecerán de carne necesaria para su alimentación.

Duelo entre colectivistas e individualistas en Sangarrén

Por la tarde, al reanudar la faena se vieron sorprendidos por la presencia del que trabajaba el campo, que con su máquina se había instalado delante de las otras que habían trabajado toda mañana. Sin decir palabra empezó a segar, pero continuamente paraba para «reparar averías» y llegó un momento en que era alcanzado por las máquinas de la colectividad y al parar nuevamente, se le dijo que si podían pasar para adelantar más a lo que contestó que estaban hartos de aguantar impertinencias y que no segásemos más, procediendo inmediatamente a pegar con palos a las caballerías que conducían las máquinas de la colectividad, que lograron ser dominadas por sus conductores. De no haber ocurrido así, muy fácilmente se podían haber roto las máquinas segadores con el consiguiente perjuicio para los intereses locales y más aún de los de la causa.

Desde los primeros momentos de la discusión se presentaron en el campo unos veintitrés individualistas que estaban apostados en una casa próxima, en su mayoría armados de palos y herramientas de trabajo, todos ellos en actitud muy poco tranquilizadora, hasta el extremo de que el compañero Ricardo Viscasillas fue agredido por un grupo de ocho o diez, que le produjeron erosiones y golpes en diferentes partes del cuerpo, e igualmente a José Monesma, que le mordieron el dedo pulgar de una mano y le propinaron varios golpes. Si bien entre los individualistas había algunos milicianos del Batallón Komsomol que cooperaron en la agresión, se ha de hacer constar que intervinieron las fuerzas del mismo para dominar la refriega, desalojando el campo de «combatientes»; entonces los colectivistas sacaron las máquinas del campo para no perder el tiempo inútilmente y marcharon a segar a otro campo.

Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.

No obstante, a pesar de los numerosos y variados problemas, en muchos lugares coexistieron las colectividades con los individualistas, tal y como sucede en Bujaraloz: «Es cierto que tenemos aún pendientes algunos problemas con los que desean trabajar individualmente, empero una vez pase la recolección, abordaremos, como ya lo hemos probado, con alteza de miras, las aspiraciones productoras de dentro de nuestra localidad. Es parte, nuestro lema el de ser hombres libres e independientes.» (Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937).

Cronología tras la creación de las colectividades 

Decreto de Intervención de las fincas abandonadas

El 8 de agosto de 1936 el Gobierno republicano firma el decreto de Intervención de las fincas abandonadas, publicado en La Gaceta de Madrid el día 10). El decreto es implementado con dos decretos los días 17 y 19 del mismo me, decreto firmado por el entonces ministro de Agricultura Mariano Ruiz-Funes García, militante de Izquierda Republicana.

El decreto tenía solamente cuatro artículos. En el primero se ordenaba la incautación de todas las tierras que hubieran sido abandonadas por sus propietarios, en el segundo se encargaba a los ayuntamientos de hacerse cargo de las tierras y bienes expropiados, en el tercero se nombraba a los alcaldes delegados especiales del IRA para llevar a cabo las expropiaciones y relacionar a todas aquellas personas que hubieran abandonado las tierras, asimismo debían hacer inventario de los bienes expropiados y poner en marcha la explotación de las tierras, finalmente el cuarto señalaba que el decreto debería comenzar a ejecutarse a los diez días de su publicación. En el del día 17, publicado al día siguiente, se pretendía que fuera el IRA el que retomara el control de las colectivizaciones, dejando la producción agrícola bajo la dirección del Gobierno. En el del 19, publicado el día 20 se abundaba en las normas establecidas para el funcionamiento de las fincas expropiadas.

                                                    Garrot Garrot, José Luis.
Las colectivizaciones agrarias- Contexto y organización.

 

Asamblea Provincial de Colectividades

El 28 de agosto de 1936 se celebra en Binéfar la Asamblea Provincial de Colectividades.  A ella acuden como representantes de la colectividad de Sariñena Ángel Mombiola, de la CNT y Vicente Pueyo, por la U.G.T.  A la asamblea también asistió José Mavilla Villa.

José Mavilla Villa

José Mavilla Villa nació en la localidad oscense de Sieso, en1900 y falleció en Huesca en Huesca en 1981. Fue un maestro y líder anarcosindicalista aragonés que llegó a ocupar el cargo de consejero de Agricultura del Consejo de Aragón del 18 de octubre de 1936 hasta enero de 1937. Tras su relevo, por Adolfo Arnal, José participó muy activamente en la colectividad en el Somontano de Angües, colaboró con la prensa cenetista de Aragón y Barcelona “Cultura y Acción” y “Solidaridad Obrera” y fue elegido secretario de la Federación Regional de colectividades de Aragón. Con la disolución del Consejo de Aragón, las colectividades sufrieron un freno considerable y José, con el resto de dirigentes libertarios, fue retenido en la prisión de Barbastro. Fueron liberados antes de la llegada de las tropas nacionales en marzo de 1938. José pudo escapar junto a otros compañeros, pero al final no llegó a exiliarse, fue capturado y condenado a muerte.

“Mavilla fue una de las voces libertarias que más precoz —y públicamente— expresaron el deseo de recuperar capacidad, iniciativa y personalidad política para Aragón. Él, que dijo expresamente de sí mismo y de los libertarios que eran hijos espirituales de Costa”.  José Mavilla estudió en la Escuela Normal de Maestros de Huesca, perteneciendo “Al círculo de jóvenes enseñantes formado en Huesca en torno a la figura de Ramón Acín durante los años de dictadura de Primo de Rivera”. Un compañero suyo fue Evaristo Viñuales Larroy, natural de Lagunarrota, maestro anarquista y fundador de la escuela de militantes libertarios de Aragón.

“José Mavilla fue un activista colectivista convencido de la justicia y adecuación de las aspiraciones colectivas.”

José Mavilla Villa.

Pleno Regional

El 29 de agosto de 1936 se celebra en Caspe el pleno regional donde se comienza a hablar de «Constituir colectividades locales y de crear cooperativas únicas en cada pueblo. Estas controlarían las producciones colectivas e incluso podrían intervenir en las producciones de sectores no colectivizados. Lo que se planteaba era, siguiendo el criterio federativo, el establecimiento de un poder económico atomizado y autónomo, pues se otorgaba a estas colectividades «libertad de poder vender o intercambiar» (Díez, 2009, p. 57. Citado en CGT, cuaderno N.º 4 Las Colectividades).

Constitución del Comité Agrícola Local 

De acuerdo con los decretos 15 y 23 de septiembre de 1936 se crean, en cada municipio, el Comité Agrícola local del Frente Popular, cuya misión especifica constituía en el aumento del área de cultivo y de la producción unitaria.

El decreto del 15 de septiembre de Comités Agrícolas, obligaba a la constitución en cada pueblo de un Comité Agrícola el cual debía estar presidido por el alcalde y contaría con tres o cuatro personas elegidas respectivamente por el Comité Político del Frente Popular, el ayuntamiento y las organizaciones sindicales locales.

«Estos hacen la incautación de las fincas, y para que sea reconocido al cultivador, individual o colectivo, el derecho de usufructo de la tierra, será necesario que el acta de incautación que, como hemos dicho hace el comité Agrícola local en nombre del Estado, se consigne que la tierra y efectos a que se refiere la presente incautación quedan cedidos para su explotación a la colectividad.»    

Recopilación de disposiciones referentes a la incautación de fincas.
Rusticas, urbanas e industriales.

Creación del Consejo de Aragón 

El 6 de octubre de 1936 se crea el «Consejo de Aragón» o también llamado «Consejo Regional de Defensa de Aragón» (CRDA). Tal y como hemos comentado anteriormente, su creación supuso un impulso para las colectividades en Aragón.

Las colectividades funcionaban de manera autónoma, sin tener que rendir cuentas ante el Consejo de Aragón. Pero en cierto modo podría decirse que esta suerte de gobierno velaba por el buen funcionamiento de las colectividades: el Consejo controló la producción, colectivizó la maquinaria agrícola durante la cosecha, canalizó las exportaciones a través del puerto de Tarragona -sobre todo importantes cantidades de aceite, almendra y azafrán-, ocupándose también de la importación de productos agrícolas que no podían obtenerse en el campo aragonés (Casanova, 1997: p. 203). La Consejería de Agricultura del Consejo de Aragón, con sus Secciones Técnicas que incluían Agropecuaria, Agricultura y Maquinaria, velaba por las granjas de experimentación agroindustrial y forestal. Entre otros cometidos, se ocupaba también del control de plagas (Díez, 2003: p. 387).

CGT. Modulo 4: Las Colectividades.

Expropiaciones

El Decreto del 7 de octubre de 1936 sobre las explotaciones se publica en la Gaceta de Madrid el 8 de octubre de 1936.

«Este lo firma, como nuevo ministro de Agricultura, Vicente Uribe. En el artículo 1 se acordaba la expropiación sin indemnización de las tierras, fuera cual fuera su extensión, de aquellos que se hubieran mostrado como desafectos al régimen colaborando con la insurrección. Los encargados de decidir quién era afecto a la República y quién no eran las Juntas Calificadoras creadas en cada municipio.»

Garrot Garrot, José Luis.
Las colectivizaciones agrarias- Contexto y organización.

Patatas para sembrar

Consejo de Aragón. La Consejería de Agricultura de este Consejo hace saber a todas las colectividades, Concejos locales y municipales de Aragón, que dispone de patatas para la siembra.

Solidaridad Obrera del 1 de enero de 1937.

Comisión Central Administradora de Bienes Incautados del bando sublevado

En enero de 1937 el bando sublevado crea la Comisión Central Administradora de Bienes Incautados por el Estado de España, un órgano institucional creado por Decreto Ley de 10 de enero de 1937, por el que se creaba la Comisión que se encargaba de incautar los bienes muebles o inmuebles de las organizaciones de todo tipo y personas que, por acción u omisión, no habían apoyado a los sublevados (Wikipedia)

Octavilla para los Grupos Colectivos

Tierra y libertad colectividades 23011937

Tierra y Libertad, prensa de la FAI, del 23 de enero de 1937. 

Congreso Extraordinario de Colectividades de Aragón

El 1er Congreso Extraordinario de Colectividades de Aragón se llevó a cabo el 14 y 15 de febrero de 1937 en Caspe, en el marco del Consejo Regional de Defensa de Aragón (CRDA).  Pelai Pagès i Blanch (El Sueño Igualitario de los Campesinos de Huesca 1936-1938) recoge que se hallaron representadas 275 colectividades, 456 delegados y 141.430 afiliados (Citando a Julián Casanova: Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938. Siglo XXI. Madrid, 1985. Pág.179. También Alejandro R. Díez Torre: Trabajan para la eternidad. Colectividades de trabajo y ayuda mutua durante la Guerra Civil en Aragón. Malatesta Ed/Prensas Universitarias de Zaragoza. Madrid/Zaragoza, 2009. Págs. 344-378, donde se publican las actas del Congreso).

En el congreso se acordaron los estatutos de la Federación, que en palabras de (Lecturas de autogestión: «Las colectividades de Aragón» de Félix Carrasquer) «un ejemplo genuino de lo que Laval y Dardot, en su obra “Común”, llaman el “derecho obrero”. Igualmente se adoptaron una serie de resoluciones para garantizar el abastecimiento en una situación de guerra.

“Las colectividades conocieron durante los últimos meses de 1936 y el primer trimestre de 1937 el período de mayor auge: consiguieron dotarse de un instrumento de coordinación -la Federación Regional-«.

Julián Casanova Guerra y Revolución en Aragón 1936-1938.

Del 1er Congreso Extraordinario de Colectividades de Aragón surgieron la Federación Regional de Colectividades Agrícolas de Aragón y las federaciones comarcales «que estructuraban las colectividades existentes a nivel comarcal» (Pelai Pagès i Blanch (El Sueño Igualitario de los Campesinos de Huesca 1936-1938).

Pacto entre la UGT y la CNT en Aragón

El 22 de febrero de 1937 se firma el pacto en Caspe el pacto UGT – CNT de Aragón. En relación a las colectividades, es significativo el compromiso tercero:

«Los secretarios provinciales de Aragón, de la Federación Española de Trabajadores de la Tierra, de la Unión General de Trabajadores, se comprometen al rápido estudio de la estructuración de la Federación Regional de Colectividades, de la Confederación Regional del Trabajo, igualmente que las ponencias aprobadas en su Congreso para llegar a la unificación en un solo organismo aglutinador del problema agrícola en Aragón.

La Confederación Regional del Trabajo y la Unión General de Trabajadores consideran declaradas legales las incautaciones hechas a los elementos facciosos, tanto en fincas agrícolas como urbanas, como industriales, y que estas pasen a ser propiedad de los Consejos Municipales, que las pondrán a disposición de las organizaciones obreras, para que estas procedan a su colectivización en conjunto. Ambas organizaciones acatarán y apoyarán las disposiciones que en esta materia disponga el Consejo de Aragón.

Ambas organizaciones respetaran la libre determinación de los campesinos para administrarse, según sus deseos, sin perjuicio de que a través de los sindicatos se emprenda una campaña de divulgación del colectivismo, con el objeto de llevar a su ´´animo las ventajas de la colectivización. Igualmente, la CNT y la UGT ayudarán y estimularán las colectividades libremente constituidas que puedan ser ejemplo para el resto de los obreros y campesinos». 

Federación Comarcal de Colectividades Agrícolas de Grañén

El 7 de marzo de 1937 se celebra en Grañén la asamblea de la Federación Comarcal de Colectividades Agrícolas de Grañén en la que participan las colectividades agrarias de Grañén, Lalueza, Poleñino, Alcubierre, Barbués, Cuarte, Senés, Callen, Lanaja, Albero Bajo, Tabernas, Capdesaso, Vicién, Fraella y Piracés. 

FEDERACIÓN COMARCAL DE COLECTIVIDADES AGRÍCOLAS DE GRAÑÉN

Acta de la Asamblea celebrada en Grañén el día 7 de marzo de 1957, para tratar de la re-organización de la Comarcal:

Da comienzo la sesión a las tres de la tarde, leyéndose las credenciales por la comisión revisora. Asisten a la Asamblea dieciséis delegaciones, que son: Grañén, Lalueza, Poleñino, Alcubierre, Barbués, Cuarte, Senés, Callen, Lanaja, Albero Bajo, Tabernas, Capdesaso, Vicién, Fraella y Piracés.

Varios pueblos de los que tienen que formar parte de la Comarcal y no asistieron, manifiestan por carta que no han podido delegar por las dificultades propias del momento.

Pasándose al segundo punto del orden del día, se procede al nombramiento de la mesa de discusión, recayendo los cargos de:

Presidente, delegado de la Federación de Colectividades; Secretario de actas, PIRACES; Secretario de palabras, POLEÑINO.

Acto seguido, la mesa en función, pone a discusión de la Asamblea el tercer punto, que dice: INFORME DE LA COMARCAL.

Informa el compañero de la delegación de GRAÑÉN, siendo aprobada la información.

Se pasa al cuarto punto, que dice: ¿DEBE CONSTITUIRSE LA COMARCAL DE COLEC-TIVIDADES Y DONDE DEBE RESIDIR?

Las delegaciones se manifiestan en sentido mayoritario por Grañén, y minoritario por Poleñino.

Al entablarse un ligero debate sobre si debía estar en Sariñena, la delegación de LANAJA expone las dificultades de ello, manifestando la gran cantidad de pueblos que asumiría, y se manifiesta en el sentido de que sean dos las comarcales: la de Sariñena y la de Grañén. Lo cual queda aprobado por todas las delegaciones.

Quinto punto, que dice: SI SE PROCEDE AL NOMBRAMIENTO DE LOS COMPAÑEROS DE LA COMARCAL.

Después de manifestar las delegaciones que sí, la mesa pregunta de cuántos miembros se ha de componer. Se acuerda que sean cinco. Los cargos recaen sobre: Hilario Villacampa, de PIRACES, Mariano San Agustín, de GRAÑÉN; Francisco Zamora, de POLEÑINO; Pascual Mercadé, de ALBERO ALTO; Emilio Pascual, de Lalueza, acordándose también que se relacione para asuntos de organización el compañero Torralba, de SANGARRÉN. Sexto punto del orden del día: ASUNTOS GENERALES.

La delegación de GRAÑÉN, exponiendo las dificultades que encontrarán los compañeros que representan a la Comarcal, dice: que el mismo Consejo Local de donde residan puede proporcionárselo, previo intercambio. Se refiere a aquello que no pudieran encontrar en los almacenes comarcales. Se manifiesta también que los gastos y organización del transporte sea estudiado con detenimiento y de acuerdo con las colectividades.

De las dos manifestaciones se toma en consideración la primera, acordándose para la segunda que lo estudien los que forman la Federación Comarcal e informen.

Pide la palabra LALUEZA para exponer que los componentes de esta Comarcal se desplacen a Sariñena, para efectuar, previa propaganda, la constitución de la respectiva Comarcal.

Queda aprobada la proposición de esta delegación.

GRAÑEN pide la palabra y expone que debe mandarse una protesta a los departamentos de Economía y Abastos del Consejo de Defensa de Aragón, haciendo alusión también a Orden Público, por la indebida forma de actuación para la economía regional.

Se adhieren varias delegaciones y se toma en consideración.

Pregunta el presidente de Mesa si hay algunas manifestaciones más que exponer, y no habiendo ninguna, después de una peroración en la que expone la ardua labor que debe realizar la Comarcal, levanta la sesión a las seis de la tarde.

Federación comarcal de colectividades en Sariñena

La constitución de la Federación comarcal de colectividades de la comarca se celebró el 21 de marzo de 1937 en Sariñena, con el objetivo de organizar la Federación Comarcal. Para Félix Carrasquer (Las Colectividades de Aragón) así fue como de colectividad en colectividad se pasó a la Federación Comarcal de Colectividades: «esquema básico a partir del cual el colectivismo aragonés llegaría a fundirse en una estructura más compleja y susceptible de dar a la solidaridad una dimensión más amplia y, por tanto, de mayor justicia.”

Con anterioridad, el Boletín N.º 8, del 19 de noviembre de 1936, (Periódico de la Revolución) del Consejo Regional de Defensa de Aragón, recoge una relación de comarcales y localidades de las mismas, siendo la Comarcal de Sariñena formada por las colectividades de Sariñena, Albalatillo, Alberuela de Tubo, Alcubierre, Almuniente, Antillón, Capdesaso. Castejón de Monegros, Casfelflorite, Grañén, Huerto, Lagunarrota, Lalueza, Lanaja, Lastanosa, Marcén, Pallaruelo, Peralta de Alcofea, Pertusa, Poleñino, Robres, Salinas, Salinas, Sena, Senés de Alcubierre, Sesa, El Tormillo, Torres de Alcanadre, Usón y Villanueva de Sigena.

El pleno de colectividades queda recogido por Pelai Pagès i Blanch en El Sueño Igualitario de los Campesinos de Huesca 1936-1938. Dicho pleno acordó la creación de una comisión para organizar colectividades, comisión formada, entre otros nombres, por los sariñenenses Eusebio Pinós Ragalado y Fulgencio Esteban.

Cuando el 21 de marzo de 1937 se celebró en Sariñena el Pleno de colectividades de la comarca aún no se había creado la Federación comarcal, y justamente el objetivo de este Pleno era crear dicha Federación. En dicha Asamblea estuvieron representadas las poblaciones de El Tormillo, Salillas, Castejón de Monegros, Lastanosa, Lalueza, Sena, Alcubierre, Capdesaso y Sariñena y cuando el representante de la Federación Regional de Colectividades, Estivill, tomó la palabra para destacar “la conveniencia de que todo el campesinado se aúna a la gran familia colectiva y a su vez en la comarca de Sariñena se cree la Federación Comarcal de Colectividades”, se inició un debate en el que no todos los delegados estuvieron de acuerdo. Es cierto que la mayoría se decantaron por la creación de la Comarcal, puesto que, como dijo el representante de Lastanosa, “así las colectividades de esta comarca tendrán una garantía de sus medios económicos y morales”, pero el delegado de Sena sorprendió a todos los asistentes cuando destacó que “ellos tuvieron una asamblea y acordaron que antes de colectivizarse era ganar la guerra y que por este motivo están sin entrar en la colectividad. Aparte de que existe una pequeña colectividad en la cual sólo la componen compañeros de la UGT”. La sorpresa, habida cuenta que el Pleno lo había convocado el Comité Comarcal de Sindicatos de Sariñena adscrito a la CNT, fue mayúscula. Y en las intervenciones posteriores todos destacaron la necesidad de ir hacia la Federación, pero, habida cuenta del retraso que existía en la comarca se decidió formar una comisión con el objetivo de que “se encargue de destacarse por los pueblos de la comarca y organice las colectividades así como oriente en este mismo sentido”. La comisión se formó con Eusebio Pinós y Fulgencio Esteban de Sariñena, José Lucas de Sesa y el “camarada Villellas” de la UGT de Capdesaso. Y la decisión final recabó en el hecho de que cuando la comisión hubiese terminado sus funciones “entonces se entrará de lleno en la estructuración de la Federación Comarcal de Colectividades” (1). Era claro que de lo que se trataba era de iniciar un proyecto inédito en la historia de Aragón y que planteaba muchas incógnitas para el futuro.

Los principios: La abolición de la «explotación del hombre por el hombre».

«Reunidos una porción de vecinos de esta localidad, se acordó formar una Colectividad denominada campesina compuesta por afiliados a la F. de T. de la T. (U.G.T.) y al Sindicato Único (C.N.T.) cuyos fines son los siguientes: 1º. Mejorar moral y materialmente la vida de sus afiliados, no permitiendo bajo ningún concepto la explotación del hombre por el hombre» (2). Así empezaba de manera significativa el Acta de Constitución de la Colectividad campesina de Capdesaso, firmada el 30 de septiembre de 1937, una fecha muy tardía, aunque la colectividad se había iniciado mucho antes. De hecho, no es por casualidad que la mencionada Acta de constitución fijase como el primer fin que perseguía una declaración de principios y situase como primer objetivo la desaparición de la dependencia económica de unos hombres con relación a otros. En el campo, cabe recordarlo, la subordinación económica, basada siempre en la propiedad de la tierra, había sido históricamente muy dura. La existencia de jornaleros seguía siendo muy extendida en los años treinta, en un momento en que, además, la subsistencia del campesino siempre dependía de la voluntad del propietario. No es por casualidad, por tanto, que el principio mencionado apareciese muy pronto entre el campesinado aragonés. Disponemos de otro testimonio de la misma población de Capdesaso muy elocuente. En este caso se trata de una gestión que representantes de la población realizaron en noviembre de 1936 cerca del Comité Provincial Revolucionario de Barbastro. Se trataba en este caso del ganado y de quienes eran sus dueños. La resolución que redactó el Comité Provincial de Barbastro no podía ser más concluyente: «Haviendose (sic) presentado en este Comité Provincial una representación del Comité Local y otra de las organizaciones C.N.T. y U.G.T. de Capdesaso, para ponernos en antecedentes de la actuación de los que todavía son amos del ganado lanar y de los pastores. Determinamos lo que a continuación exponemos: 1º. Queda abolida la explotación del hombre por el hombre, por tanto los patronos del ganado no pueden tener criados, y ser por tanto los que lleven a pastar el ganado. 2º. Queda requisado todo el ganado lanar por el Comité Local de Capdesaso. 3º Sólo el Comité Local dispondrá del ganado ya que representa la voluntad del pueblo, poniéndolo a disposición de las necesidades de Guerra llevando siempre un escrupuloso control, dejando para su reproducción a las de cría. Sirvan estas líneas de satisfacción para los efectos correspondientes. Os saludo el Comité Provincial El Secretario Colectividades agrarias en Huesca.

1. Comité Comarcal de Sindicatos de Sariñena. CNT-AIT, en «Pieza séptima de Huesca. Actuación de las autoridades gubernativas locales», AHN, FC-Causa General, Caja 1414, Exp. 5.

2. «Pieza séptima de Huesca. Actuación de las autoridades gubernativas locales», AHN, FC-Causa General, Caja 1414, Exp. 5.

El sueño igualitario de los campesinos de Huesca (1936-1938) Pelai Pagès i Blanch…

“Ya en los primeros meses de la guerra se constituyeron 25 Federaciones Comarcales, federaciones que hacía septiembre de 1936 reunían en conjunto 450 colectividades, acercándose a las seiscientas en 1937″.

Félix Carrasquer (Las Colectividades de Aragón).

Declaración Pública de Incautaciones e Intervenciones de industrias

El Consejo de Aragón, el 22 de marzo de 1937, a través del Departamento de Industria y Comercio, publica el Decreto y las normas para la Declaración Pública de Incautaciones e Intervenciones de industrias.

SO 280337

Solidaridad Obrera, 28 de marzo de 1937.

Implantación del jornal mínimo

El 2 abril de 1937, el Consejo de Aragón, a través del consejero de Trabajo Chueca, se implanta en Aragón el jornal mínimo a todos los trabajadores “Desde hoy, ya, todo aquel que tenga empleados, ajustará los jornales partiendo de la base mínima de diez pesetas diarias para los hombres y seis pesetas para las mujeres, en los trabajos de peonaje y otras categorías que no precisen conocimientos especiales» (Solidaridad Obrera del 3 de abril de 1937).

Sindicato Regional de Comunicaciones

El 10 de abril de 1937 se celebró en Sariñena la Asamblea y constitución del Sindicato Regional de Comunicaciones, con la participación de 30 delegados. “Sindicatos regionales de ramas de actividad, futuros embriones de la administración socializada o socialización, con la que se aspiraba a sustituir la economía capitalista (Trabajando para la eternidad, Alejandro R. Díez Torre. La Malatesta Editorial, 2009)”.

Párrafo dedicado a Sariñena por Franz Borkenau en El Reñidero Español (Relato de un testigo de los conflictos sociales y políticos de la guerra civil española. Barcelona, Ibérica de Ediciones, 1977, p. 81), resulta un excepcional testimonio sobre el funcionamiento de la Colectividad de Sariñena:  

“Pero me convencí con mis propios ojos de la realidad de la mejora. Por la mañana llamé a los dos primeros jóvenes anarquistas con quienes me tropecé en la calle y les pedí que me mostrasen las trilladoras. Me llevaron a un grupo de graneros situados en las afueras del pueblo. Frente a ellos se alzaban cuatro de las máquinas expropiadas, trillando cuatro enormes pacas de trigo. Había unos diez campesinos trabajando entre cada una de ellas. Por sus ropas podía verse que eran campesinos (no trabajadores agrícolas sin tierra); lo confirmé más tarde en el curso de la conversación; trillaban juntos el trigo de uno de ellos; al día siguiente, la máquina sería trasladada a otro granero, a trillar el trigo del siguiente miembro del grupo. El trabajo iba rápido, los rostros brillaban y por cuanto fui capaz de juzgar, el manejo de la maquinaria era competente. Estaba a mano un mecánico del pueblo, caso de necesitarse una reparación. Parecía evidente que no había existido ningún  tipo de obligación de entrar en ese arreglo al uso colectivo de las maquinarias; en otros graneros, la gente trabajaba con sus instrumentos antiguos y eran sinceros a admitir que no querían trabajara con las maquinarias; la mayoría de éstos pertenecían a la anterior generación. El Comité tenía la intención de utilizar las maquinarias para trillas la cosecha de las tierras expropiadas, tan pronto como las colectividades campesinas hubiesen terminado sus trillas y utilizar esta cosecha como reserva de trigo para la milicia; como almacén se utilizaría la iglesia”.

Almacenes comarcales

Tras el congreso regional se acordó la creación de Almacenes Comarcales para cada colectividad. En la comarca monegrina se acordó, en el Pleno Comarcal del 10 de abril de 1937, organizar el Almacén Comarcal, donde también se acordó el uso comarcal de maquinaria agrícola entre Colectividades. Entre Lalueza, Capdesaso, Alberuela, Fraella, Marcén y Grañén se acordó una distribución de tierras y pastos interlocal.

Se va a suministrar maquinaria agrícola

La Federación Regional de Colectividades de Aragón se ha dirigido a todos los camaradas de las Comarcales rogándoles manifiesten urgentemente el número y clase de máquinas agrícolas que necesitan para la próxima cosecha, a fin de facilitar todo lo necesario.

 Solidaridad Obrera del 13 de abril de 1937.

Federación Regional de Colectividades de Aragón

El 25 de abril de 1937 se celebró en Caspe el Pleno Regional de Aragón de la Federación Regional de Colectividades de Aragón. 

SO 220437 Federación Colectividades Aragón

Solidaridad Obrera del 22 de abril de 1937.

Escrito de José Mavilla «A todas las colectividades de España» tras el Pleno Regional de Aragón de la Federación Regional de Colectividades de Aragón.

SO 300337 Jose Mavilla

Solidaridad Obrera del 30 de marzo de 1937.

La revolución en el Campo

Cabecera de la Sección sobre Colectivización y Colectividades Agrarias en Solidaridad Obrera: «La revolución en el Campo». 

SO 050637

Solidaridad Obrera del 5 de junio de 1937.

Legalización de las colectividades agrícolas o campesinas

El 8 de junio de 1937 se dicta una disposición que considera legalmente constituidas todas las colectividades agrícolas formadas a partir del 19 de julio de 1936 y «dictando normas a seguir por el Instituto de Reforma Agraria, a los fines pretendidos en esta disposición, en favor de las colectividades campesinas.  

El 9 de junio de 1937, la Gaceta de la República reconoció las explotaciones colectivistas constituidas tras el golpe de estado: «por parte del Instituto de Reforma Agraria, se consideran legalmente constituidas en el presente año agrícola todas las
explotaciones colectivas formadas a partir del 19 de julio de 1936, no tramitándose por los servicios dependientes del Instituto de Reforma Agraria ninguna demanda de
revisión de tierras ocupadas por dichas colectividades, ni cosechas en pie o almacén
que hayan sido requisadas (…)». Aunque desde medios afines anarquistas tomaron la
noticia con agrado, lo cierto es que el Ministerio de Agricultura pretendía controlar la
cosecha de todo el territorio leal a la República (Casanova, 1985, p. 209).

CGT. Cuaderno nº. 4 Las Colectividades. 

Federación Comarcal de Colectividades de Sariñena

Como se ha nombrado anteriormente, en Aragón se crearon diferentes federaciones comarcales de colectividades y, en este caso, la Federación Comarcal de Colectividades de Sariñena. Así aparece en Solidaridad Obrera del sábado 12 de junio de 1937:

Federación Comarcal de Colectividades de Sariñena (Aragón)

Se pone en conocimiento de todas las Colectividades de la España liberada al fascismo que esta Federación Comarcal efectúa operaciones de intercambio de toda clase de productos con las Colectividades mencionadas y que depongan de productos con el mencionado fin. Al objeto de que la obra colectiva vaya extendiéndose por todas las Colectividades, es nuestro mejor deseo relacionamos con todas ellas para que el apoyo sea mutuo y concordante. Sariñena, mayo de 1937. El secretario. 

Colectividad Sariñena

Solidaridad Obrera del 12 de junio de 1937.

A todas las colectividades de la España liberada del fascismo

Federación Comarcal Colectividades Sariñena 040737

Ponemos en conocimiento de estas, que disponiendo esta Federación de una cantidad considerable de avena y cebada en su almacén, no tendría ningún inconveniente en realizar operaciones de intercambio con otros productos.  

Por lo tanto, aquellas Colectividades a las cuales interesa nuestro ofrecimiento, pueden dirigirse a esta Federación Comarcal de Colectividades en Sariñena (Aragón).

Por la Federación Local de Colectividades. 

Solidaridad Obrera del 4 de julio de 1937.

El campo aragonés huérfano de brazos

Uno de los principales problemas con el que se encuentra el medio rural aragonés durante la guerra fue la falta de trabajadores, especialmente de los más jóvenes, que se encontraban luchando en el frente. 

Campo huerfano de brazos SO 010737

Solidaridad Obrera del 1 de julio de 1937.

Este problema queda patente en la Colectividad de Bujaraloz, cuestión que es solucionada con el empleo de maquinaria: 

«En tiempo normal -nos dicen-, para hacer los trabajos de recolección contábamos con todos los hijos de la localidad. Hoy tenemos en el frente 80 compañeros, siendo éstos los más útiles y necesarios en estas faenas, teniendo en cuenta, por otro lado, que en años anteriores los burgueses contrataban de 80 a 100 campesinos de otras tierras. Y figuraos -dicen sonriendo- si esto se hubiese hecho individualmente, la cosecha no la habríamos hecho en dos meses, teniendo, por esto, que emplear más máquinas.

Pues bien; con todas estas máquinas y hombres (los que se encuentran en el Frente y todos los que eran contratados de fuera) la recolección, en régimen burgués, se hacía en un mes. Nosotros, con la falta de todos estos compañeros, la hemos hecho en veintitrés días.»

Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz,
Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937. 

Prohibición de las exportaciones

El 26 de julio de 1937 se publica en la Gaceta de Madrid el decreto del ministro de Industria y Comercio, Plácido Álvarez Buylla, del 25 de julio por el que se prohíbe la exportación de toda clase de comestibles, materias primas utilizadas por la industria nacional, productos farmacéuticos y productos químicos. La prohibición afecta a productos agrícolas. 

Congreso de la Federación Regional de Colectividades

En julio de 1937 se celebra en Caspe un nuevo Congreso de la Federación Regional de Colectividades. 

Federación Regional Colectividades Aragón SO 270737

Solidaridad Obrera del 27 de julio de 1937.

Colectividades agrarias aragón SO 280737

Solidaridad Obrera del 28 de julio de 1937.

La disolución del Consejo de Aragón

El 10 de agosto de 1937 se produce la disolución del Consejo de Aragón por el gobierno de la Republica.  «Cientos de colectivistas fueron detenidos por las fuerzas comandadas por Enrique Líster. Alguno de ellos fue ejecutado, como ocurrió en Maella con el presidente de la colectividad E. Bosque. Sin embargo, varias colectividades se reorganizaron, pasando a ser controladas por el Instituto de la Reforma Agraria: «A las colectividades se les exigió elaborar unos nuevos estatutos y enviarlos a la delegación del IRA para su aprobación» (Casanova, 1985, p. 288)» (CGT. Cuaderno nº. 4 Las Colectividades.).

Comienza el declive de las colectividades

Las colectividades comienzan su declive, tras la disolución del Consejo de Aragón, las colectividades no son muy bien vistas por parte del gobierno. El 27 de agosto de 1937 el Gobierno da un nuevo paso para acabar con las colectividades, recoge José Luis Garrot Garrot, promocionando la creación de cooperativas agrícolas: «Estas recibirían importantes ayudas del IRA y el ministerio de Hacienda. Con este decreto se intentaba frenar, o transformar las colectividades, pasando del modelo colectivista al corporativista, más del agrado de los comunistas, y por tanto del ministro de Agricultura Vicente Uribe» (Garrot Garrot, José Luis. Las colectivizaciones agrarias- Contexto y organización).

A todas las colectividades agrícolas de Aragón

Las circunstancias especiales por que atraviesa nuestra región, la necesidad apremiante de salvaguardar la economía del campesinado en general, exige que todos nuestros esfuerzos tiendan a realizar una estrecha coordinación entre todas las colectividades de campesinos de Aragón. 

Para ello, y aprovechando la circunstancia de la celebración de un Pleno Regional de Sindicatos, esta Federación Regional de Colectividades, que se celebrará en Caspe, el día 12 de septiembre.

No creemos necesario encarecer la importancia que para los intereses generales del campo aragonés tiene este Pleno, y por ello entendemos que, dada la situación de nuestras colectividades, la necesidad de una estructuración potente y definitiva de las mismas, es imprescindible la asistencia de todas a este Pleno.

Con saludos cordiales, queda vuestro, por el Comité Regional. 

El secretario.
Solidaridad Obrera del 9 de septiembre de 1937.

Implantación Reforma Agraria

En noviembre de 1937, se recoge la implantación de la antigua ley de Reforma Agraria. La reforma implica la disolución de las colectividades agraria y la repartición de sus bienes, medida que que pronto se encuentra con detractores que continúan organizándose y trabajando en el modelo colectivista. 

SO 191137

Solidaridad Obrera de 19 de noviembre de 1937. 

Hacia la reorganización de las Colectividades aragonesas

En virtud de órdenes gubernativas, las Colectividades campesinas de Aragón fueron disueltas en su mayoría y liquidados sus bienes, los cuales fueron repartidos entre sus componentes y el Municipio, según normas acordadas entre la Delegación Regional de Reforma Agraria y el Frente Popular Antifascista.

Pero como un crecido número de campesinos continúan sintiéndose entusiastas colectivistas a pesar de todas las dificultades, han Juntado nuevamente los productos que les repartieron, las herramientas y útiles de trabajo y sus tierras y, con el mayor contento de su vida, vuelven a tener reorganizadas las Colectividades. Esto, además de la eficacia que le presta a la necesaria producción del campo, da un mentís rotundo a las interesadas especies que habían circulado sobre la voluntad de los campesinos con respecto a las Colectividades.

Con el fin de dejar las cosas en su punto y darles, a les enemigos del colectivismo, las menos ocasiones posibles de hacer daño a este movimiento, van a reorganizarse con todos los requisitos legales. A este efecto, la Sección de Campesinos del Comité Regional de la CNT, facilitarás todos los trabajadores que lo deseen, un modelo de Estatutos de Colectividad Cooperativa para que, llenándolo por cuadruplicado y demás requisitos que se indicarán, gestionen la legalización de las organizaciones colectivistas, por el Ministerio Trabajo.

Por otra parte, como que el reparto de las tierras incautadas a los facciosos era el problema más urgente y más difícil de resolver, oficialmente ha sido decretada la constitución, en plazo muy breve de las Juntas Calificadoras de Reforma Agraria, regional y municipales. Este decreto, del 18 del corriente, recomienda, además, la aplicación de la Orden del 9 de junio, que favorece a las Colectividades.

Solidaridad Obrera del 1 de diciembre de 1937.

Colectividades de Los Monegros

Colectividad de Bujaraloz

Colectividad constituida el 8 de agosto de 1936 (Pardo Lancina, Víctor) y fue conjunta entre las fuerzas CNT y UGT (Díez Torre, Alejandro R. Trabajando para la eternidad. Colectividades de trabajo y ayuda mutua durante la Guerra Civil en Aragón). De acuerdo con la Causa General de Bujaraloz, el 8 de agosto de 1936 fueron requisadas varias casas de vecinos, saqueadas tiendas, controladas existencias e incautadas maderas y existencias de harina. La llegada de la columna cenetista fue decisiva y el 11 de agosto, Durruti publicó un bando aboliendo la propiedad y colectivizando los bienes de bujaralocinos.

Sello Sociedad de Trabajadores de la Tierra UGT Bujaraloz.

Sobre la colectividad de Bujaraloz contamos con el valioso testimonio del corresponsal Soli en el Frente: «Un pueblecito que nadie conocía…. Bujaraloz».

LAS COLECTIVIDADES Hablamos con un compañero responsable de la Colectividad. -Si, tenemos contrarios – nos dice contestando a nuestra pregunta, Y son precisamente – aquellos que antes de la Revolución, por no ser obreros ni burgueses, eran quienes alimentaban a los usureros, habiendo de trabajar para ellos la mayor parte del año. Pero esos no cuentan. Son los mismos que existen en todas partes: los que verían con agrado el triunfo del fascismo en España.

-¿Cómo habéis resuelto vuestros problemas?  -Verás. Aquí establecimos un salario-tipo … Ilegible… distribución da un… 11 o 12 pesetas por casa. Teniendo en cuenta que el Municipio no cobra alquileres, luz, médico ni farmacia, este jornal, ateniéndonos a que hasta hoy la vida aquí no había sufrido encarecimiento alguno. llena suficientemente todas las necesidades de los compañeros.—¿La guerra no hizo aumentar el precio de la vida? —No. Con el Intercambio de productos y la distribución equitativa, que siempre ha imperado aquí, solventábamos cuantos problemas se nos presentaban. El pueblo está contento de nuestra gestión. Aquí no se ha exigido a nadie el entrar a formar parte de la Colectividad. Ni lo exigiremos. El que no quiere venir, que no venga. Yo, lo único que puedo asegurarte, es que jamás habíamos logrado vivir tan bien, los campesinos que pudríamos nuestras vidas entre el rudo trabajo en los Monegros, y las garras inhumanas de los usureros que especulaban con nuestra miseria.

—¿y los hombres? —Tenemos ciento cincuenta menos, pero el trabajo se hace Igual. Todos procuran suplir a esos camaradas enrolados en las primeras columnas que aquí llegaron, voluntarios muchos, y llamados ahora por sus quintas, otros.

—¿De cuántos y cómo se compone el Consejo Municipal? —De nueve compañeros Seis de la UGT y tres de LA CNT. Te advierto, que aquí hemos realizado la unión y no hay entre nosotros discrepancia alguna. Los miembros del Consejo, todos son colectivistas, y a la hora de trabajar, ellos son los primeros que dan ejemplo. Cuando las tareas del campo lo han hecho necesario, …,-podríamos llamarle auto crítica- se ha realizado de noche, y todos hemos trabajado durante el día.

-¿Habéis dado algo para la a guerra? -Sí, Enviamos diez mil kilos de harina para Madrid, carne y otros comestibles, por valor de setenta mil pesetas, a más de dos cientos mil kilos de trigo, a la columna Durruti, hoy 26 División.

-¿Se os pago todo eso? -Lo de Madrid fue envío voluntario. Lo restante quiso pagarlo Durruti, pero el pueblo no acepto ese dinero. Él nos había do otras cosas de valor que le pedimos, tractores, maquinaria, un campo, y algo más valioso que todo eso, por el cual se hizo acreedor de nuestro eterno agradecimiento: La libertad.

ilegible.

Callamos un momento, porque hasta nosotros llega un compañero, notificándonos que la noche anterior la aviación facciosa intentó bombardear Sariñena, pidiéndoselo la heroica intervención de nuestros cazas, que lograron derribar dos trimotores de bombardeo. La buena noticia nos alegra mucho, y nosotros, antes de dar por terminada nuestra conversación, preguntamos aún.

-¿Y el comercio libre?

-Ese es el causante de que va se hayan encarecido algunos artículos y falten otros. Los egoístas y los vividores, imposibilitados hasta hoy, comienzan a hacer de las suyas

Es necesario escuchar esta voz, Bujaraloz, el pueblo que con más intensidad ha vivido los momentos de guerra, sobreponiéndose a ella, y construyendo con un tesón digno de elogio, lanza un grito de alerta que debe ser recogido.

Bujaraloz, septiembre 1937.
Solidaridad Obrera, 30 de septiembre de 1937.

Sello Sindicato Único de Oficios Varios CNT Bujaraloz.

La delegación proletaria francesa visita Aragón

Los camaradas el comité, como en Fraga y otros pueblos, nos dieron toda clase de explicaciones y facilidades para conocer las condiciones del trabajo del consumo e intercambio. Después de visitar el pueblecito, con su inmensa llanura campestre, riqueza única de Bujaraloz, donde pudimos comprobar la perfecta articulación del trabajo en colectividad, fuimos invitados para comer en la única fonda del pueblo (comedor popular), donde lo hacen todos los que por aquel pasan.

Ya en la plaza y cuando íbamos a partir, uno de los habitantes de Bujaraloz le dio una peseta a nuestro camarada Sebatier, diciéndole: -La llevo cuatro o cinco meses en el bolsillo y no la puedo gastar, aprovéchate tú-.

Daniel Berbegal.
Solidaridad Obrera del 30 de diciembre de 1936.

Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz

Bujaraloz es un pueblo de la provincia de Zaragoza, que cuenta con 230 vecinos. Produce sobradamente para el abastecimiento del pueblo. Entre otros cereales cosecha trigo, cebada, avena y centeno, cereales éstos que los exporta al resto de la Península.

Existen en el pueblo, como organizaciones, la CNT y la UGT, organización la primera que fue constituida el 26 de octubre de 1931. También hay movimiento Juvenil libertario digno de mención

A raíz del movimiento de Julio, fecha histórica en que por estas tierras pasó la Calumas Durruti, unos cuantos compañeros de la localidad se constituyeron en Comité Revolucionario, haciendo desaparecer a todos los especuladores comerciantes, pasando poco después a ser el Comité Local, que actualmente está al frente de la Colectividad. Los compañeros del Comité Local nos informan detalladamente de la estructuración de la Colectividad.

Es modelo de Colectividades, tanto en su ayuda solidaria como en la potencialidad de la misma. El que decir tiene que estos productores les anima una elevada finalidad moral en todos sus problemas. Así, los campesinos han sido libres de agruparse en grupos y trabajan libremente la tierra que habrían de cultivar en común.

Las recolecciones se han hecho en conjunto, y por grupos y partidas de terreno. Cada grupo tiene su delegado, que es nombrado por los mismos compañeros.

En tiempo normal -nos dicen-, para hacer los trabajos de recolección contábamos con todos los hijos de la localidad. Hoy tenemos en el frente 80 compañeros, siendo éstos los más útiles y necesarios en estas faenas, teniendo en cuenta, por otro lado, que en años anteriores los burgueses contrataban de 80 a 100 campesinos de otras tierras. Y figuraos -dicen sonriendo- si esto se hubiese hecho individualmente, la cosecha no la habríamos hecho en dos meses, teniendo, por esto, que emplear más máquinas.

Pues bien; con todas estas máquinas y hombres (los que se encuentran en el Frente y todos los que eran contratados de fuera) la recolección, en régimen burgués, se hacía en un mes. Nosotros, con la falta de todos estos compañeros, la hemos hecho en veintitrés días.

El abastecimiento se hace por medio de la carta familiar, siendo todos los productos racionados, aunque nadie, en realidad, se ha extralimitado aún en el consumo. Es decir, que más bien nadie gasta lo asignado.

En verdad que esta Colectividad ha pasado por muchas vicisitudes, dado que ha prestado muchos esfuerzos a la «Columna» y que está, muy, muy arraigado el criterio de la pequeña propiedad, sin tener en cuenta las características del pueblo. No obstante haber dejado en libertad a cada cual, se va llegando al máximo de comprensión y respeto mutuo. Siendo el trigo una de las riquezas capitales de este pueblo aragonés, nos presentan, satisfechos, los kilos aproximados de este cereal que han de cosechar este año, como a la maquinaria que poseen: 1.090.000 kilos de trigo, 30 máquinas agavilladoras y 60 atadoras. Además, han sembrado 503 cahices de cebada, 182 de avena y 163 de centeno, que, unido a los demás, es el medio de que se sirven para los efectos adquisición de otras materias necesarias.

El trigo está destinado principalmente para la guerra, como lo prueba los prestamos hechos a la División Durruti y los héroes de Madrid.

Últimamente fueron entregados diez vagones, sin contar lo de Madrid, que fue donativo. Además, nos dicen, poseemos documentos valorados en 45.000 pesetas de materias que nos a nuestros milicianos y que no las hemos cobrado por entregar éstos a nuestro Durruti para que lo invirtiese en favor de la Columna en armas.

Nuestro respeto a la pequeña propiedad, la tolerancia con los que quieren ser Individualistas, dan un mentís rotundo a quienes afirman que hemos coaccionado. Algo también de lo que se nos pudieron censurar fue el sistema de comunalidad de los primeros momentos de la transformación, más siempre han sido las necesidades y circunstancias de la guerra las que muchos compañeros no han tenido presentes.

Es cierto que tenemos aún pendientes algunos problemas con los que desean trabajar individualmente, empero una vez pase la recolección, abordaremos, como ya lo hemos probado, con alteza de miras, las aspiraciones productoras de dentro de nuestra localidad. Es parte, nuestro lema el de ser hombres libres e independientes.

Tenemos una fábrica de harinas que desde el principio del movimiento paso a la Colectividad.

Al pueblo y nuestros milicianos les hacían falta algunos locales para almacén y otros servicios. Y así, ¿Qué mejores lugares que las antiguas iglesias? Claro está que las banqueamos y se les dio otro ambiente, pero no somos muy amigos de las obscuridades conventuales-

El ambiente es de franca armonía. Para el futuro tenemos no pocos proyectos, descollando particularmente nuestro deseo de efectuar la plantación de vid y la de olivos y almendras, así como el construir una escuela que reúna las debidas condiciones pedagógicas.

En suma, es Bujaraloz uno de los pueblos más simpáticos de la parte de región aragonesa rescatada al fascismo y un simpático porque sus moradores, contentos y esperanzados, saben vivir la guerra y la Revolución. 

Julián Telahoris.
Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz.
Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937.

“Soli” en el Frente. Un pueblecito que nadie conocía…. Bujaraloz

Aquella minúscula aldeita, aquel pueblecito de 1.400 habitantes que fue el primer cuartel general, que instalaron los catalanes» en su marcha triunfal sobre los polvorientos campos y carreteras aragonesas, conserva aún hoy, purísimos, limpios de las manchas que los egoísmos y las pasiones vertieron sobre otros, los postulados revolucionarios, que habían de reivindicar al proletariado hispano de las hambres y humillaciones pasadas.

Bujaraloz, colectivista, trabajador, hospitalario y noble, raza aragonesa, guion imborrable, con las reciedades de su idiosincrasia inconfundible, trabaja actualmente construyendo con un criterio renovador tan acusado una sociedad nueva tan humanamente perfecta que no debiéramos avergonzarnos en las grandes ciudades de tomarlo como ejemplo y estudiar las directrices que marcan en el camino del progreso.

LAS COLECTIVIDADES

Hablamos con un compañero responsable de la Colectividad. -Si, tenemos contrarios – nos dice contestando a nuestra pregunta, Y son precisamente – aquellos que antes de la Revolución, por no ser obreros ni burgueses, eran quienes alimentaban a los usureros, habiendo de trabajar para ellos la mayor parte del año. Pero esos no cuentan. Son los mismos que existen en todas partes: los que verían con agrado el triunfo del fascismo en España.

-¿Cómo habéis resuelto vuestros problemas?

-Verás. Aquí establecimos un salario-tipo … Ilegible

… distribución da un… 11 o 12 pesetas por casa. Teniendo en cuenta que el Municipio no cobra alquileres, luz, médico ni farmacia, este jornal, ateniéndonos a que hasta hoy la vida aquí no había sufrido encarecimiento alguno. llena suficientemente todas las necesidades de los compañeros.

—¿La guerra no hizo aumentar el precio de la vida?

—No. Con el Intercambio de productos y la distribución equitativa, que siempre ha imperado aquí, solventábamos cuantos problemas se nos presentaban. El pueblo está contento de nuestra gestión. Aquí no se ha exigido a nadie el entrar a formar parte de la Colectividad. Ni lo exigiremos. El que no quiere venir, que no venga. Yo, lo único que puedo asegurarte, es que jamás habíamos logrado vivir tan bien, los campesinos que pudríamos nuestras vidas entre el rudo trabajo en los Monegros, y las garras inhumanas de los usureros que especulaban con nuestra miseria.

 —¿y los hombres? —Tenemos ciento cincuenta menos, pero el trabajo se hace Igual. Todos procuran suplir a esos camaradas enrolados en las primeras columnas que aquí llegaron, voluntarios muchos, y llamados ahora por sus quintas, otros.

 

—¿De cuántos y cómo se compone el Consejo Municipal?

—De nueve compañeros Seis de la UGT y tres de LA CNT. Te advierto, que aquí hemos realizado la unión y no hay entre nosotros discrepancia alguna. Los miembros del Consejo, todos son colectivistas, y a la hora de trabajar, ellos son los primeros que dan ejemplo. Cuando las tareas del campo lo han hecho necesario, …,-podríamos llamarle auto crítica- se ha realizado de noche, y todos hemos trabajado durante el día.

-¿Habéis dado algo para la a guerra?

-SL Enviamos diez mil kilos de harina para Madrid, carne y otros comestibles, por valor de setenta mil pesetas, a más de dos cientos mil kilos de trigo, a la columna Durruti, hoy 26 División.

-¿Se os pago todo eso?

-Lo de Madrid fue envío voluntario. Lo restante quiso pagarlo Durruti, pero el pueblo no acepto ese dinero. Él nos había do otras cosas de valor que le pedimos, tractores, maquinaria, un campo, y algo más valioso que todo eso, por el cual se hizo acreedor de nuestro eterno agradecimiento: La libertad.

Ilegible.

Callamos un momento, porque hasta nosotros llega un compañero, notificándonos que la noche anterior la aviación facciosa intentó bombardear Sariñena, pidiéndoselo la heroica intervención de nuestros cazas, que lograron derribar dos trimotores de bombardeo. La buena noticia nos alegra mucho, y nosotros, antes de dar por terminada nuestra conversación, preguntamos aún.

-¿Y el comercio libre?

-Ese es el causante de que va se hayan encarecido algunos artículos y falten otros. Los egoístas y los vividores, imposibilitados hasta hoy, comienzan a hacer de las suyas

Es necesario escuchar esta voz, Bujaraloz, el pueblo que con más intensidad ha vivido los momentos de guerra, sobreponiéndose a ella, y construyendo con un tesón digno de elogio, lanza un grito de alerta que debe ser recogido.

Bujaraloz, septiembre 1937.
Solidaridad Obrera, 30 de septiembre de 1937.

Colectividad de Capdesaso

La colectividad de Capdesaso fue conjunta de los sindicatos CNT y UGT, aparece denominada, en alguna documentación, como «Colectividad de obreros y agricultores».

Acta de cesión voluntaria de fincas a la Colectividad de obreros y agricultores de Capdesaso:

A.H.N. Sección Fondos Contemporáneos Causa GeneralSubdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España

El 27 de noviembre de 1936, el Comité provincial Revolucionario determinó a la colectividad de Capdesaso como los propietarios del ganado lanar de la localidad, actuaciones que realizó bajo el comité local, haciéndolo constar su disposición y determinando lo siguiente:

1° Queda abolida la explotación del hombre por el hombre, por tanto, los patronos del ganado no pueden tener criados, y ser por tanto los que lleven a pastar el ganado.

2° Queda requisado todo el ganado lanar por el Comité Local de Capdesaso.

3° Solo el Comité local dispondrá del ganado ya que representa la voluntad del pueblo, poniéndolo a disposición de las necesidades de Guerra llevando siempre un escrupuloso control, dejando para su reproducción a las de cría.

Capdesaso

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España

Colectividad Campesina de Capdesaso

Curiosamente, en la pieza séptima de la causa General de la Provincia de Huesca aparece el Acta de Constitución de la Colectividad campesina de Capdesaso, firmada el 30 de septiembre de 1937, iniciada con las siguientes palabras: «Reunidos una porción de vecinos de esta localidad, se acordó formar una Colectividad denominada campesina compuesta por afiliados a la F. de T. de la T. (U.G.T.) y al Sindicato Único (C.N.T.) cuyos fines son los siguientes: 1º. Mejorar moral y materialmente la vida de sus afiliados, no permitiendo bajo ningún concepto la explotación del hombre por el hombre».

capdesaso Cooperativa obrera

Resolución del Comité Provincial de Barbastro por la propiedad del ganado en Capdesaso

«Habiéndose (sic) presentado en este Comité Provincial una representación del Comité Local y otra de las organizaciones C.N.T. y U.G.T. de Capdesaso, para ponernos en antecedentes de la actuación de los que todavía son amos del ganado lanar y de los pastores. Determinamos lo que a continuación exponemos:

1º. Queda abolida la explotación del hombre por el hombre, por tanto los patronos del ganado no pueden tener criados, y ser por tanto los que lleven a pastar el ganado.
2º. Queda requisado todo el ganado lanar por el Comité Local de Capdesaso.
3º Sólo el Comité Local dispondrá del ganado ya que representa la voluntad del pueblo,
poniéndolo a disposición de las necesidades de Guerra llevando siempre un escrupuloso control, dejando para su reproducción a las de cría.

Sirvan estas líneas de satisfacción para los efectos correspondientes.
Os saludo el Comité Provincial
El Secretario 
Barbastro 27 de noviembre de 1936″-

Incautación de aparatos de radio

A.H.N. Sección Fondos Contemporáneos Causa GeneralSubdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España

Adquisición ganado mular

El 11 de marzo de 1937, el pueblo de Capdesaso, bajo la representación de representantes de la División Carlos Marx, procedió a la adquisición de ganado mular para las necesidades de dicha división.

A.H.N. Sección Fondos Contemporáneos Causa GeneralSubdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales. Ministerio de Cultura. España.

Colectividad de Castejón de Monegros

La colectividad de Castejón de Monegros fue denominada como Colectividad de “Hombres Libres”.

«El fin principal de esta Colectividad es hacer desaparecer la explotación del hombre por el hombre».

Colectividad de “Hombres Libres” de Castejón de Monegros.
Pelai Pagès i Blanch (El Sueño Igualitario de los Campesinos de Huesca 1936-1938). 

Consejo municipal Castejón Monegros

El consejo de Castejón de Monegros respondía a las fuerzas de la UGT y la CNT. Dicho consejo en abril de 1937 estaba formado por José Berges presidente, Emeterio Costa vicepresidente, Juan Giral Tesorero, José Serrate Orden Público, Manuel Bergua agricultura y Pascual Castejón Trabajo.  El día 8 del mismo mes de abril de 1937, el consejo dicta la incautación de la casa donde se encontraba el consejo además de cederla para la colectividad, incautación de la casa de los hermanos Antonio y Mariano Salvador Buil en la calle del Ángel y en la cual se instaló el Consejo:

“Dicha incautación es verificada con el fin de ser entregada a los obreros de este pueblo, los que vienen explotando en colectividad tierras, mulas, maquinas agrícolas, ganados y demás enseres que pertenecieron a los indicados facciosos hermanos Salvador. Ante la necesidad que tienen dichos obreros de poseer las y por carecer de otros edificios tan … como graneros, cuadras, cocheras para las maquinas.»

Pieza octava de Huesca.
Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.

Anteriormente, el 18 de marzo de 1937, se redacta un informe del consejo de Castejón de Monegros sobre los valores desaparecidos en el pueblo. Objetos entregados a agentes de la Generalidad de Cataluña y que no acabaron en el campo de aviación de Sariñena bajo la custodia del Comandante Reyes

A.H.N. Sección Fondos Contemporáneos Causa GeneralSubdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España.

Incautación cocina para el aeródromo Alas Rojas de Sariñena 

Los abajo firmantes, comisionados por el Comandante Jefe de las fuerzas aéreas de este frente y de común acuerdo con este Comité hacen uso de una cocina y un armario, necesarios en el aeródromo y procedentes de la casa abandonada del faccioso Buil. Hemos entregado una cocina pequeña para el servicio del Comité de Castejón.

Castejón de Monegros 7 octubre 1936.

A.H.N. Sección Fondos Contemporáneos Causa GeneralSubdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España.

Pieza octava de Huesca.
Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria.
Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.

Roturación y producción de tierras

Los abajo firmados obreros pertenecientes a la junta administrativa de la nueva colectividad formada en este pueblo tienen a bien solicitar del Consejo Municipal de esta localidad; se les faciliten, para su roturación y producción, las tierras que antes del diez y nueve de julio del mil novecientos treinta y seis, pertenecieron a los declarados facciosos: o bien toda la que correspondiendo a dichos patrimonios pueda administrar la colectividad para su mejor desenvolvimiento.

Es justicia que esperamos de la rectitud del Consejo Municipal cuya vida dure muchos años.

Castejón de Monegros a diez de octubre de mil novecientos treinta y siete.
Pieza octava de Huesca.
Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria.
Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.

 

Colectividad de Grañén

“En Grañén iniciamos la formación de la Colectividad Campesina, pero como nos correspondía como posición provisional, ya que se encontraba bajo la influencia del PSUC, no se ha dado la forma en todas sus bases que reclama la organización socialista”.

Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial.

Colectividad de Huerto

La colectividad de Huerto fue comunista, de acuerdo con el testimonio de Mariano Viñuales «Este pueblo como era de tendencia comunista pues se formó a estilo de la Unión Soviética […]se cobraba según las necesidades de la casa, al cabeza de familia 5 pesetas, y por cada uno más 2,50.» (Garrot Garrot, José Luis. Las Colectividades Agrícolas en Aragón). 

Comunicado del radio comunista de Huerto

Comunicado del radio Comunista de Huerto (Partido Comunista, U.G.T. Huerto, en el sello) al órgano regional del PCE (Huerto, 23 enero 1937); en AHN/SGC. Serie Madrid, carp.38 (leg692). En dicho comunicado se referían a su circular n. 5 (del 20 de enero de 1937) y contestaban a las preguntas sobre la Conferencia recientemente celebrada por aquel partido en Sariñena. “Consecuencias que hemos sacado de ella –comentaban los comunistas de aquella localidad-, observamos (sic) que se defendió demasiado a su favor respeto a la pequeña propiedad, sobre todo en aquellos pueblos donde ya se trabaja colectivamente, pues, habrá, algunos de los que no están plenamente convencidos, que al verse tan apoyados por nosotros mismos querrán separarse de nosotros y esto sería un entorpecimiento para la buena marcha que ya tenemos preparada para el año en curso, nosotros estamos de acuerdo con que se les respete esa propiedad, aquel que haya dado su palabra de ser colectivista por lo menos este año deberá de seguir hasta la recolección próxima, luego si quiere separarse se le devolverá todos los bienes que haya aportado a la misma y lo que le corresponda de la recolección hecha colectivamente. Esto, os lo comunicamos por los casos que dentro de nuestra colectividad se rumorean por parte de aquellos momentos que, a raíz del peligro se adhirieron a nosotros, pero estos elementos no están convencidos de lo que supone  el trabajo colectivo, ni tienen ideal alguno, a pesar de que fueron muy bien advertidos por nuestra parte antes de formar la colectividad.  

Sello a mano del Consejo local de Huerto.

Sello del Consejo local de Huerto. 

Colectividad de La Almolda

La colectividad de La Almolda se constituyó el 11 de octubre de 1936 de la mano de la CNT. Su formación queda recogida en Solidaridad Obrera del 18 octubre1936.

En La Almolda:

Convocada por el Sindicato Único de Trabajadores de La Almolda se celebró el día 11 del actual una asamblea general de todo el pueblo, en la cual por absoluta unanimidad se acordó formar la colectividad.

Después de todas las explicaciones dadas por los compañeros Vallejo y Ponzán sobre las colectivización y forma de desenvolvimiento se acordó aplazar la reunión hasta el día siguiente, en la que se pondrá a consideración de la asamblea el Reglamento por el cual ha de regir la colectividad.

En el transcurso de la asamblea el compañero Lansoc, presidente de la UGT, dio cuenta de que esta organización reunida en asamblea había acordado disolverse y pasar en bloque a la CNT. Radi.

Crónica sobre La Almolda publicada en Tierra y libertad el 20 de agosto de 1936:

En el pueblo de La Almolda, conscientes también del deber que el momento impone, siguen también la ruta que ha de conducirles a la total emancipación.

Se han incautado de la casa del diputado de Acción Popular, Emilio Villagrasa. En ella se ha instalado el sindicato.

Todas las faenas agrícolas se cumplen en colectividad, controlando toda la producción y consumo el comité.  

Han convocado una asamblea de la que ha salido una comisión integrada por compañeras, compañeros y el médico, con el fin de ver la mejor forma de racionar la alimentación siendo el médico el encargado de controlar la de los enfermos.

Por la ruta de las columnas de choque: La Almolda:

La Almolda, pueblo que vive en pleno comunismo libertario.

La Almolda, por fin. Antes de entrar en el pueblo, ya se divisa a un costado de la carretera un mástil sustentando una bandera roja y negra. Son colores que los vemos hermanados por todas partes.

Nos trasladamos al comité, que ha sido instalado en la magnifica casa de un faccioso que huyó a Zaragoza.

Nos hablan todos de su vida, de sus proyectos, de la forma que han reglamentado el consumo y la producción.

Nos explican cómo convocaron una asamblea de todo el pueblo, y en ella, rompiendo moldes arcaicos, instauraron una forma natural de vida.

Han distribuido el trabajo con arreglo a edades y sexos, y el Comité cuida con atención escrupulosa de las listas de productos, maquinaria y demás bienes de que dispone la comunidad.

Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936.

Colectividad de Lalueza

La colectividad de Lalueza es constituida el 23 de septiembre de 1936. La junta de administración está formada por Julián Baseca Lansaque, como delegado de abastos, y Cosme Mir Gavín, encargado de organizar los grupos de trabajo en el campo (Elbaile Ollés, José. Lalueza, 20 meses de utopía). 

José Elbaile recoge que en Lalueza se incautan tierras de Antonio Almudevar, la finca de Cabañas. Además, el monte de Tubo, incautado por el comité de Grañén, el 5 de octubre de 1936 es cedido a las colectividades de Lalueza, Alberuela y Capdesaso que tradicionalmente las trabajaban:

1º Habiéndose incautado el pueblo de Grañén de los latifundios encuadrados en su término municipal, en uso de sus deberes y de acuerdo con los anhelos de los pueblos de Lalueza, Alberuela y Capdesaso, autoriza a dichos comités para que provean a la siembra y administración colectiva de todas las partidas que separadamente venían administrando en dicho monte los vecinos de dichos pueblos.

2º Quedan desautorizados para seguir trabajando por cuenta propia aquellos que hasta la fecha lo venían haciendo.

3º Los pueblos antes dichos se comprometen en atención a los intereses comunes respetar lo rastrojos y pastos del mismo modo que antaño lo hicieron, particularmente hasta el mes de marzo por haber arrendado el Comité de Grañén dichos pastos con anterioridad a estos acuerdos. 

4º Estos acuerdos serán valederos y respetados hasta que el Comité Provincial de acuerdo con los pueblos afectados decidan otra cosa.

5º No serán valederos ninguno de los acuerdos si por alguno de los comités fueran comprobados que la explotación de dicho monte no se hace en colectividad.

Y para que conste Lalueza: Victorino Castellar. Alberuela: Pedro Launa y Pascual Laguna. Capdesaso: Pascual Peralta y Vicente Villellas… 

 

Sello Colectividad de Lalueza

 

Copia de un acta

«En Lalueza a las 8 de la noche del 19 de febrero de 1937

Ante la Junta Agraria y el Consejo Municipal, se reúnen los camaradas: Ambrosio Gavín, Mariano Peralta Allue, José Barraguer, León Sanz, Meregildo Gascón y Bernard Puyuelo. Estos camaradas dicen que necesitan tierras para cultivar. Tiene la palabra presidente de la junta y les dice que según las incautaciones que se ha hecho el Consejo, de acuerdo con José Gazol por no poder administrarla. Así es que, disponiendo de esa tierra, podéis pasar a administrarla vosotros, después de ser repartida por un miembro de la Junta Agraria, todos dan la conformidad de seguir esta tierra, excepto Meregildo Gascón que dice que no la quiere.

Se hace el reparto de la tierra, y en conformidad de los mismos y dos miembros de la Junta (Nicolás Ferrer y Cosme Mir), pasa a pertenecer el campo de camino Lanaja a Ambrosio Gavín, El plan de Ferriz es dividido en cuatro partes y repartido entre: León Sanz, José Barraguer, Mariano Peralta Allue y Bernardo Puyuelo.

Firmas: Simón Albero, Nicolás Ferrer, José Gazol y León Sanz.

Elbaile Ollés, José. Lalueza, 20 meses de utopía.

Colectividad de Lanaja

La colectividad de Lanaja estuvo representada por Víctor Berdún, Francisco Malo y Clemente Pelegrín, este último Delegado de Abastos. Existe la referencia que debió estar compuesta por más de 500 familias.

Lanaja ayuda a Madrid

Este Consejo, haciéndose eco del llamamiento hecho en este periódico para la ayuda a Madrid, en las necesidades de alimentación; considerando que tenemos el deber de llevar a cabo todos los sacrificios que sean necesarios para ayudar a nuestros hermanos de Madrid. o de cualquier otra parte, hasta que nuestros esfuerzos se vean coronados con el triunfo definitivo de la lucha contra el fascismo, hemos acordado por unanimidad hacer un donativo de cinco vagones de trigo y enviarlo sin pérdida de tiempo para el frente Madrid.

También hemos tomado el acuerdo de ayudar lo que podamos al frente de Aragón, estableciendo una cuota semanal por cada cabeza de familia de la Colectividad. Que se compone de más de 500 familias.

Por el Consejo municipal de Lanaja. El secretario ….

 Solidaridad Obrera del 8 de abril de 1937.

En julio de 1937, el Consejo Municipal de Lanaja denuncia los abusos de autoridad realizados por elementos de la 27 División (Carlos Marx). Una carta a la Presidencia del Consejo de Aragón. denunciaba el abuso de autoridad de la División «Que consiste en no permitirles sacar ni las más indispensables cantidades de trigo para el comercio y sacar de esta manera para el aprovisionamiento de la población sin que el cambio de esta medida no se les garantice que esa columna se queda sin la producción y acto seguida les sea abonado el valor de la misma para llegar al mismo resultado de atender las necesidades del Consejo Municipal mencionado.»

Pero para la localidad de Lanaja existía un peligro mayor «aquel que por estar situado en la zona de guerra más próximo a la línea de fuego, en momento de ataque o de repliegue, puedan los facciosos apoderarse de una riqueza considerable con pérdidas para los intereses de ese Municipio, de la región, de la economía nacional y de aumentar aún más la dificultad de abastecimiento de la zona leal.»

Una segunda denuncia implica a la colectividad de Lanaja: 

«Manifiestan que las fuerzas destacadas en dicha localidad de Lanaja, pertenecientes a la 122 brigada, 27 División (antes Carlos Marx), están inmiscuyéndose en asuntos civiles y administrativos de la población y especialmente con la Colectividad y el Consejo Municipal, culminando en el hecho de no permitir el suministro de lo más indispensable para el vecindario por impedir la salida del trigo para realizar operaciones de intercambio, única forma de adquirir lo que precisan». 

Al parecer el día 10 de julio la colectividad de Lanaja preparó un camión de trigo para trasladarlo a Barbastro y mediante intercambio abastecerse de lo que les hacía falta, operación autorizada por el Consejo de Aragón. Al ir a salir el camión el Teniente Coronel de la 122 brigada, 27 División, no autorizó su salida en contra de los intereses del pueblo de Lanaja.

Esto suscitó la denuncia de la Colectividad y del Consejo Municipal, solicitando se les permita el intercambio y recordando que «asciende a más de doscientas mil pesetas el valor de los géneros suministrados a las columnas»

Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.

Colectividad de Lastanosa

Sellos de la colectividad de Lastanosa.

colectividad Lastanosa.jpg

Sellos colectividad Lastanosa. Archivo Pares.

Colectividad de Pallaruelo de Monegros

Colectividad libertaria.

«Formación de la colectividad, haciendo ingresar en ella, bajo pena de muerte a los mayores contribuyentes, apoderándose de sus cosechas, ganados de todas clases, de sus propiedades y quemando los títulos de propiedad.»  

Pallaruelo de Monegros,25 de agosto de 1936.
Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1412, Exp.18

Colectividad de Peñalba

En Peñalba se formó la «Colectividad Única de Peñalba», constituyendo el grupo colectivista con 423 vecinos y el individualista con 946 vecinos (Acta de la comisión liquidadora de la colectividad Única de Peñalba).

Peñalba Colectividad

Colectividad Cooperativa Confederal Campesina. Peñalba.

El 29 de septiembre de 1.937, llegaron a diferentes acuerdos en Peñalba a través del Frente Popular Antifascista, algunos tales como el apartado d) en el que dice que la distribución será equitativa y de una manera proporcional al número de individuos que constituya cada familia.

Peñalba Sindicato único

Sindicato Único CNT Peñalba. 

La comisión estuvo asistida por el alcalde presidente del consejo municipal de Peñalba Mariano Frauca Cruellas y compuesta por Hilario Cacho Cacho y Blas Frauca Royo, ambos de la CNT, Atanasio Gros Blay por Izquierda Republicana, Jesús Claver Mateo por UGT y el funcionario del Instituto de Reforma Agraria Luis Benítez González.

CNT Peñalba

Sello Sindicato de Trabajadores CNT Peñalba. 

Existe una relación de los elementos que formaron parte de la colectividad peñalbina:

  • Ganado de renta Lanar y cabrío: 6.221 cabezas del grupo individualista y 2.781 cabezas del grupo colectivista. «Por tanto y como existe común acuerdo entre ambas representaciones no hay lugar a realizar distribución. No obstante, hacen saber, que los individualistas tienen nombrado un Delegado-Administrativo para el ganado, y por su parte los colectivistas alimentan a su grupo por el sistema de racionamiento, sirviéndose para la distribución de la carne por su Cooperativa.»
  • Vacas y terneras: «Existen en la actualidad cuatro vacas de leche, de buena raza, valoradas en 7.800 pesetas y dos terneras que se valoran en 700 pesetas. Por una parte los colectivistas se avienen a abonar al grupo individualista el importe de la proporción que corresponda a estos en el reparto, con el fin de no dividir al ganado y procurar intensificar la producción, pero la comisión individualista a todo punto se ajusta a las disposiciones de los acuerdos del Frente Popular Antifascista de fecha 29 de septiembre de 1.937, apartado d) en el que dice que la distribución será equitativa y de una manera proporcional al número de individuos que constituya cada familia; después de una larga discusión y vista la imposibilidad de llegar a un acuerdo entre ambos grupos, el funcionario del Instituto de Reforma Agraria. Ambas comisiones liquidadoras quedan de acuerdo con ello y por conveniencia se considera deben quedar depositadas en el establo que existe en la denominada calle de «Entrada del Mendidero». Así mismo hace saber el funcionario del Instituto de Reforma Agraria que la leche integra de las vacas, diariamente se depositará en la Delegación de Abastos, sita en el Consejo Municipal, para proceder al reparto según el número de vecinos que hay en cada grupo, advirtiendo que en primer lugar han de ser atendidas las personas que por prescripción facultativa facultativa y bajo receta médica se vean precisadas de este producto. El precio de la leche será el de tasa. Los gastos de pisos y jornales para el cuido del ganado, será de la competencia del Delegado de Abastos, a resulta de lo que disponga la Delegación Regional del Instituto de Reforma Agraria, abriendo una cuenta para esta administración circunstancial y en la que deberán figurar 1 litros de leche repartidos y cobrados diariamente y las cantidad que en concepto de gastos abones se hace notar que una de las vacas se encuentra enferme, siendo su estado relativamente grave y seguramente obligará a su sacrificio, pero no, sin antes tener conocimiento la Delegación Regional del Instituto de Reforma Agraria.
  • Aves de corral: Exhiben una nota firmada por Antonio Cacho y Francisco Odina, sellada con el del Consejo Municipal, en la que notifican que en el mes de noviembre existían 164 aves, entre gallinas y pollos. Hecho un recuento por la comisión liquidadora en el día de hoy, aparecen 100 aves, haciendo notar que la diferencia que hay entre una y otra cantidad, desde noviembre a la fecha, obedece a entregas efectuadas al Hospital de Sangre de Peñalba y fallecimientos por golpes y enfermedades, de acuerdo con esto se procede repartir designando al grupo Individualistas entre gallinas y pollos 70 y para los Colectivistas han de entregar 30.
  • Trigo: Inventariadas las existencias de trigo aparecen en depósito 117.753 kilos acordándose su reparto en la siguiente proporción: grupo individualistas, 8041 kilos grupo colectivistas, 35.955 kilos correspondiendo a cada vecino 85 kilos, la diferencia hasta la cantidad en existencia, que se eleva a 1.388 kilos, se acuerda no distribuir para cubrir las mermas y pérdidas que existan después de realizado el reparto. Caso de que así no fuese los kilos que resultaren sobrantes proporcionalmente se distribuirán.
  • Aceituna: La producción de la oliva es insignificante en este término municipal y no compensa el valor del fruto los trabajos de su recolección, estimándose no proceder a su inventario por no existir ningún beneficio además de haberse ya recogido y abonad los jornales correspondientes.
  • Pienso para ganado: Existen para piensos de ganado de labor y renta, según estadísticas que exhibe el Delegado de Abastos, las siguientes clases y kilos: Cebada, 142.562 kilos, Centeno, 80.537 kilos, Avena, 99.412 kilos acordándose el reparto en la proporción que se expresan.

    Para eventualidades que puedan surgir en el ganado de renta por falta de pastos, ovejas paridas, enfermedades, etc, etc. se reservaran 2 kilos de Avene y 1 kilo de cebada por cabeza, correspondiendo al grupo Individualistas para su ganado 12.442 kilos de avena y 6.221 kilos de cebada, y para el grupo Colectivistas, 5.562 kilos de avena y 2.781 kilos de cebada, cuyas cantidades se comprometen depositar para hacer uso cuando las necesidades antes consignadas les obligue. Hecha una relación del ganado de labor que produce para cada grupo, aparecen las siguientes caballerías:

    Trabajando para los Individualistas 165 mayores 165 mayores y 50 menores.

    Trabajando para los Colectivistas 57 mayores y 24 menores.

    Puestos a discutir se acuerda distribuir el pienso a las caballerías menores, en un 25 de la cantidad que ha de asignarse a las mayores, y para facilidad de reparto, considerar cuatro por uno, lo que dé como resultado que los individualistas figuraran poseedores de 178 caballerías y 63 los del grupo colectivista, correspondiendo a los primeros 97.900 kilos de cebada, 58.740 kilos de centeno y 59.630 kilos de avena, y a los segundos 34.650 kilos de cebada, 20.790 kilos de centeno y 21.105 kilos de avena, en una proporción por caballería de 550 kilos de cebada, 330 kilos de centeno y 335 kilos de avena, resultando una diferencia en el reparto de 1.010 kilos de cebada, 1.007 kilos de centeno y 673 kilos de avena destinados para cubrir las mermas y pérdidas en su envasado, repartiéndose equitativamente si existiese sobrante de este.

  • Molino de yeso y motor eléctrico: Existe un molino de yesо con un motor eléctrico e instalación correspondiente, valorados según facturas en 9533,43 pesetas (6.789,45 pesetas el motor y 2.744 pesetas el molino). Tanto unos como otros comisionados hacen saber que el motor y molino fueron adquiridos en el pasado mes de julio y no han prestado ningunos servicios- Imposible llegar a un acuerdo por la disparidad de criterios entre ambas representaciones, destacando la acertada propuesta de los colectivistas que se comprometen a abonar la parte que corresponde a los individualistas y hacer pasar el molino y motor a su propiedad, el funcionario del Instituto de Reforma Agraria procede a su intervención provisional a favor de dicho organismo, depositando lo intervenido en un almacén de la colectividad, sin que ésta ni los individualistas puedan aprovecharse, previa autorización oficial de la Delegación Regional del Instituto de Reforma Agraria en Caspe.

  • Máquina de hacer soga:  Hay una máquina de hacer soga, de origen mas antiguo, con punteros y otros enseres propios de ella. Se valoriza en 100 pesetas y pasa a propiedad del grupo Colectivista, abonando estos a los Individualistas, 50 pesetas, comprometiéndose aquellos a enseñar el manejo y arte a un elemento del grupo individual.

  • Motor de gasolina marca «REICH”: Este motor fue entregado en Barcelona por la casa constructora a la Colectividad a fin de quedar en depósito de la misma, sin perjuicio de que prestara los servicios propios de su aplicación. Se ha venido usando por todos, pero aún no ha reclamado su importe ni presentada factura sus vendedores. No puede hallarse una solución junta, además de que su reparto no puede verificarse por el caso especial que se indica, considerando el funcionario del Instituto De Reforma Agraria que debe continuar en calidad de depósito en un almacén propiedad de la colectividad y a resulta disponga su propietario. Si llegada la época de su uso y en las labores del campo fuese preciso invertirle, ambos grupos podrán aplicarlo a sus necesidades como antes lo han hecho, pero teniendo prioridad los Colectivistas.

  • Máquinas de esquilar y tijeras: Existen 12 esquiladores valoradas en 168 pesetas; 5 tijeras de esquilar valoradas en 48,50 pesetas y 5 tijeras de golpe valoradas en 60 pesetas, acordándose distribuir en la siguiente forma:

    GRUPO INDIVIDUALISTA
    8 esquiladoras.
    5 tijeras de esquilar.
    5 tijeras de golpe.

    GRUPO COLECTIVISTA
    4 esquiladoras.
    2 tijeras de esquilar.
    2 tijeras de golpe.

  • Incubadoras y elementos de ella: Existen 2 incubadoras con sus correspondientes elementos, valoradas en 698,65 pesetas y se procede de acuerdo, a entregar una a cada grupo.

  • Criadora para pollos: Hay una criadora para pollos valorada en 154 pesetas acordando- se pase a la propiedad del grupo Colectivista previo abono de 100 pesetas a los individualistas.

  • Máquina de escribir: Una máquina de escribir marca «IBERIA» valorada en 750 pesetas. Se acuerda entregarla al Consejo Municipal abonando éste las pesetas indicadas para distribuir en la proporción siguiente: Grupo individualista, 580 pesetas y Grupo Colectivista, 230 pesetas.

    Y no habiendo más existencias ni enseres, cuyo origen agrícola proceda inventariar y distribuir entre los elementos que constituyeron la extinguida Colectividad Única de Peñalba, de acuerdo con todo lo expuesto firman y fechan en el Consejo Municipal según consta en el encabezamiento de este Acta, entregando a cada grupo un ejemplar para su cumplimiento, otro al Consejo Municipal en la persona del Alcalde Presidente y otro que obrará en la Delegación Regional del Instituto de Reforma Agraria.

    Peñalba Sociedad TrabajadoresSociedad de Trabajadores de la tierra. Peñalba. 

Colectividad de Robres

En Robres, la colectividad se estableció el 1 de agosto (Pardo Lancina, Víctor), marcada por el Partido Comunista. Manuel Grossi recogió que a la «Colectividad Agrícola» se dio vida mediante asamblea: «democráticamente, donde los campesinos han sabido plantear la iniciación de cómo se debían de encauzar y resolver sus problemas». 

“En Robres además de la Colectividad Agrícola se formó un Comité de Abastos, que comenzó a organizar la vida del pueblo resolviendo las necesidades que se suscitan en todo movimiento”.

Cartas de Grossi, Sariñena Editorial.

Colectividad de Sangarrén

Sangarrén, como hemos comentado anteriormente, partía de una experiencia pionera de colectivización durante la II República española. 

Iniciada la guerra civil y con el inicio de los procesos colectivistas, se dio el caso que parte de los compañeros de la colectividad pionera ingresaron en la Colectividad de la población mientras que otros se negaron a hacer entrega al Consejo de Sangarrén de los terrenos que años antes habían ocupado «diciendo que ellos tienen entendido que el que trabaja una tierra es suya y no tiene ninguna obligación a entrar en la Colectividad, por lo cual no están dispuestos a renunciar a ella y menos formar parte en la Colectividad». (Informe hecho a presencia del Consejo Local y de los paisanos interesados por el mismo, en Sangarrén a 9 de mayo de 1937. Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937. Obra consultada en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza).

Colectividad de Sangarren 3

La colectividad de Sangarrén respondió a la CNT teniendo choques y tensiones con las fuerzas comunistas de la 27 división, Columna Carlos Marx.

La Confederación Nacional del Trabajo se hallaba constituida y reconocida en este pueblo con anterioridad al movimiento; pasando los primeros meses, algunos descontentos de la colectividad, convocados por el Delegado Político de la Carlos Marx, fundaron la U.G.T. con fecha de 13 de diciembre último. – Dicho Comisario político, camarada Orencio Sesma Boigorri, no tuvo en cuenta que estando formada la C.N.T., no correspondía la fundación de otra sindical en el pueblo, y convocando a los trabajadores levantó el acta de constitución de la U.G.T., que hasta la fecha no está reconocida oficialmente, pero realiza una labor anticolectivista y contraria a los mismos postulados de la organización que representan.

Creemos que los Delegados Políticos, sea cualquiera su ideología, no deben in-miscuirse en estos asuntos civiles, y menos con la parcialidad manifiesta de que hizo gala el susodicho Sesma Boigorri al realizar hecho tan poco laudable, que redunda en perjuicio de la noble causa que defendemos. La labor de un Delegado político debe ser unir, articular. Nunca crear rencillas entre compañeros de un pueblo y menos aún beneficiar a elementos reaccionarios.

Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.

Historial de la colectividad de Sangarrén presente en el Informe del Delegado del Servicio Informativo del Departamento de Orden Público, del Consejo de Aragón, sobre la situación en el pueblo de Sangarrén: 

Al iniciarse el movimiento, como quiera que estaba la cosecha sin recoger, se procedió a hacerlo entre todos los pueblos, como así se hizo. Se recogió la cosecha haciéndose cargo de ella el Consejo Municipal; desde entonces dicho Consejo provee a TODOS LOS VECINOS de lo que necesitan teniendo cada uno su cuenta particular en la que se carga cada entrega que se les hace, para una vez que hayan llegado al tope de lo que les corresponde, queden en libertad de acción y trabajo para lo sucesivo. Mejor dicho, de esta libertad de acción ya gozan en la actualidad pues tres cuartas partes del pueblo se hallan en la Colectividad y la otra cuarta parte restante se trabaja sus tierras, pero pretende también trabajar las procedentes de los caciques fascistas evadidos del pueblo.

Pasadas las faenas de la recolección, se procedió por todo el pueblo conjuntamente a laborar las tierras todas de la localidad, se realizaron las labores propias y se procedió a la siembra de cereales en la misma forma que se había trabajado hasta entonces. Por este motivo, la siembra se efectuó normalmente y dado el gran interés puesto en ello se consiguió sembrar doscientos cahices de trigo más que en años anteriores.

Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.

Enfrentamientos con los individualistas y milicianos del batallón Komsomol

El día once de los corrientes, teniendo necesidad el Consejo Municipal de algunos efectos que no había en Aragón, tales como piezas para las máquinas segadoras, de las cuales se iban a beneficiar todos los vecinos, acordó marchar a Lérida con un camión de trigo, para lo cual ya contaba con las autorizaciones correspondientes.

A la salida del pueblo fueron: fueron sorprendidos los ocupantes del camión por una guardia montada del Batallón «Komsomol» compuesta de unos cuarenta números armados de fusiles. Los cuarenta dijeron que tenían órdenes del Alto Mando de que no podría salir el trigo. Por este motivo apartamos el camión a un lado de la carretera y fuimos a parlamentar con el citado «Alto Mando». Allí hablamos con un capitán, que dijo cumplía órdenes recibidas de sus superiores. Le hicimos ver que las causas de la detención del trigo serían motivadas a imposición de los individualistas y por fin se acordó parlamentar con ellos para ver qué es lo que pretendían. Presente una comisión de los individualistas empezamos la discusión del asunto bajo el árbitro del capitán citado, otro capitán y el comandante de las fuerzas.

Los individualistas dijeron que se oponían a que saliese el trigo porque deseaban se les liquidasen las cuentas con el Consejo, incontinenti. Fueron contestados en el sentido de que así lo deseaban, arreglarían las cuentas, pero que había de ser en unos ocho días aproximadamente, pues no tenían capacidad para hacerlo en un momento. Por último, se acordó que se llevaría a efecto con el auxilio de varios milicianos del Komsomol técnicos en contabilidad. Con este acuerdo, salió el camión de trigo después de varias horas de retraso.

Han pasado varios días y las cuentas se van pasando sin que se hayan presentado los milicianos del Komsomol según se dijo.

Con esto queda demostrada la intromisión del expresado Batallón en los asuntos civiles y que entendemos no tienen ninguna competencia y menos de favorecer a una mínima parte del pueblo en sus injustas aspiraciones.

Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.

Colectividades Sangarrén SO 230637

Consejo Local CNT de Sangarrén 

Habiéndose extraviado el día 16 de agosto una mula de pelo castaño, alanda regular, con una malla blanca en la frente, se ruega a quien pueda dar detalles de la misma lo manifieste al Consejo local de dicho pueblo.

Solidaridad Obrera del 23 de junio de 1937.

Colectividad de Sariñena

La «Colectividad Agropecuaria de Sariñena» surgió el 5 de agosto de 1936, con los primeros decretos tras la constitución del Comité Local de Sariñena. La Colectividad de Sariñena estuvo presidida por Rafael Anoro Baldovinos, perteneciente al sindicato UGT. Como secretarios ejercieron Santos Paraled Sarrate y Manuel Lacerda López (presidente PC) y como directivos de la colectividad Juan y José Abadías Árles (UGT), Inocencio Arnal Villas (UGT), Tomás Bornao Gistao (Formó parte del Consejo, directivo de la UGT y participó en la requisa de trigo), Vicente Lapiedra Vitales (CNT, viajó a Villanueva como dirigente de colectividad), Vicente Ballarín Clavería y José Izco Martínez.

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Inocencio Arnal Villas, natural de Pertusa, hijo de Francisco y de Catalina, perteneció a la UGT y formó parte de la colectividad, de la cual fue miembro directivo. Causa general de Sariñena (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412, Exp.1).

También ejerció de directivo Valentín Tisné Medrano, vecino de Sariñena y afiliado a la UGT. En su expediente de responsabilidades ES/AHPHU – J/005621/002173, el comandante del puesto de Sariñena lo define como «Pertenece a la clase baja de la localidad. Poca cultura. Valor global de los bienes del encartado cinco mil ciento cuarenta pesetas. Tiene bajo su guardia esposa y tres hijos». El expediente cuenta que «Al evacuar esta población, huyó hacía Cataluña y más tarde a Francia, con algunos centenares de ganado lanar, propiedad de ganaderos de esta localidad. Está huido y, según rumores, falleció en un accidente de camión».

Manuel Novellón Barrao, 1º Si prestó servicios al comité revolucionario. 5º Manifiesta si la fábrica de harinas de D. Amado Pueyo fue incautada por el comité y si el procesado trabajo en ella como un obrero más.  6º Nombre de personas que conozcan la actuación del procesado en la Cartuja de las Fuentes cuando según se dice fue a detener el avance nacional.

Daniel Pinós Barrieras (Ni el árbol ni la piedra) recoge como la colectividad de Sariñena heredó de todo: «Tierras, edificios, máquinas, herramientas y vehículos, hasta los bancos locales. Todos los productos y servicios eran gratuitos, igual el médico que la farmacia, los tomates y el vino, la vivienda y el vestuario».

Para Franz Borkenau, El reñidero español, da cuenta de la destrucción de los documentos notariales, como abolición de la propiedad privada, paso previo a la colectivización: «El comité local, dirigido por anarquistas, había abolido los alquileres y expropiado cuatro grandes fincas junto con toda su maquinaria agrícola. la propiedad campesina, a excepción de aquella perteneciente a los ejecutados, no se había tocado, pero muchos de los documentos del notario debían de referirse a ella.

En julio de 1936 participó en la lucha callejera contra los fascistas y se apoderó momentáneamente de Alcubierre. Luego se enroló en la Columna Durruti y más tarde entró a formar parte de la colectividad de Sariñena”.

María Molina Lozano, poetisa y militante anarquista

1914 Zaragoza- 2000 Toulouse.

Con el fin de la guerra y la llegada de la dictadura, las colectividades se extinguen y se liquidan, Enel caso de la colectividad de Sariñena, queda recogida en el acta del 7 de junio de 1938 por parte de la Comisión Gestora Municipal y por la que se aprueba el inventario de todos los bienes de la extinguida colectividad de Sariñena para proceder a la liquidación de la misma:

Acta inventario

  • Sembrado en regadío = 5305 kg de trigo, 1980 kg de cebada, 3480 kg avena y 480 kg de centeno.
  • Sembrado en secano = 46770 kg de trigo, 14520 kg de cebada, 3780 kg de avena y 480 kg de centeno.
  • Labores realizadas = 64 cahizadas con 6 fanegas de regadío y 315 cahizadas de secano.
  • Seis terrenos de trigo en grano = 10.000 kg.

Higiene, el jabón

El esfuerzo del madrileño Enrique Martín Hernández es digno de reconocer, Enrique trató de proporcionar jabón, ante la falta de este producto higiénico, a las colectividades: “Fue en la colectividad de Sariñena donde pudo llevar a cabo esta idea, pero tuvo que abandonar la actividad ante la llegada de Líster al mando de una unidad comunista contraria a las colectividades. Su huida de Sariñena acabó en Mayals (Lleida) donde ejerció como secretario de la colectividad local hasta finales de 1938, tras la batalla del Segre”. También no hay que olvidar al anarcosindicalista Enrique Martín Hernanz, natural de Madrid, que trabajó en la colectividad de Sariñena junto a José Magaña.

En Sariñena (3.600 habitantes) el mismo testigo se dio cuenta de que la iglesia había sido quemada, que había habido ejecuciones y quemas de la documentación notarial, pero que los anarquistas no habían requisado todas las propiedades, limitándose a expropiar cuatro heredades de gran extensión. Los campesinos utilizaban las máquinas agrícolas requisadas, puestas a disposición de todos: «Todo mostraba la ausencia de obligación en este acuerdo para el uso colectivo de las máquinas expropiadas».

Y, entre tanto: «Las relaciones entre el pueblo anarquista y la milicia del POUM estaban lejos de ser buenas. Pero a pesar de esto, con muchas menos muertes, el núcleo anarquista había logrado mejoras considerables para los campesinos y era además lo suficientemente inteligente como para no intentar forzar la colectivización a la parte renuente del pueblo, sino esperar a que el ejemplo de los otros surtiera su efecto».9 Es de notar que si Fraga no tenía delegación en el Congreso de Zaragoza, Sariñena tenía en representación a 45 afiliados. En Tardienta, centro de la columna del PSUC, el corresponsal de Pravda hizo mención de la formación de una colectividad anarquista. Tardienta tenía 135 afiliados de 1.900 vecinos en mayo de 1936, cuando tuvo lugar el Congreso de Zaragoza.

Autogestión y anarcosindicalismo en la España Revolucionaria. Frank Mintz.

Colectividad de Sena

La colectividad de Sena, de acuerdo con alguna documentación consultada, tomó el nombre de Colectividad Agrícola de Pablo Lafargue. Al parecer, la localidad de Sena dedicó su colectividad al socialista francés Paul Lafargue, discípulo de Marx y Engels, uno “de los divulgadores más talentosos y profundos de las ideas del marxismo” (Lenin). (Acta de la Junta Calificadora de Sena del 24 de noviembre de 1937. Pieza octava de Huesca. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.). 

Colectividad Unión de Campesinos de Senés de Alcubierre

Colectividad Senes de Alcubierre SO 010737Colectividad Senes de Alcubierre 2 SO 010737

Relación de accesorios para incubadora que desea adquirir la Colectividad Unión de Campesinos de Senés de Alcubierre (Huesca).

Una lámpara de petróleo para acoplara a un tubo de conducción del calor de 6 cm. de diámetro interior. 

Un balancín de graduación de temperatura completo, con su aguja, propio para incubadora Detroit.

Un termómetro Fahrenheit, con su soporte para colgar.

Una bandeja de tela metálica para colocar los huevos, con practicable para la caída de los pollos a la bandeja secadora cuando nacen. De dimensiones 58 por 60 cm. 

Una bandeja secadora, o sea de marco de madera con tela para el secado de los pollos, después del nacimiento (Dimensiones 58 por 60 cm).

Todo ello para incubadora «The Detroit», de capacidad de 100 huevos. Indicamos este tamaño de la máquina para mayor facilidad en conseguir los accesorios. 

Interesa manden folletos sobre la cría y catálogo de accesorios, así como de pollitas de tres a cuatro meses de las razas Prat, Leonada y Rhodes, y precio de dos pollos para obtener raza de los mismos. 

Solidaridad Obrera del 1 de julio de 1937. 

Colectividad de Tardienta

En agosto de 1936, el Comité Militar de la Primera Columna publica un bando para el pueblo de Tardienta, entre sus diferentes puntos destacan los siguientes:

Art. 5º- A partir de la publicación del presente bando, todos los bienes, tierras, fábricas y enseres de labranza, etc., de los propietarios que hayan hecho causa común con el fascio o que sean simplemente de filiación derechista pasan a ser propiedad del pueblo de Tardienta. 

Art. 6º- Teniendo en cuenta que la cosecha es sagrada para los intereses del pueblo trabajador, se pone en conocimiento de todos los trabajadores agrícolas y pequeños propietarios que a partir de hoy la labor de recolección debe ser reanudada con el fin de recuperar el tiempo perdido en dichas tareas.

Art. 7º- La fábrica de harinas Covin y la de yeso enclavadas en la villa de Tardienta, pasan a ser propiedad colectiva del pueblo, corriendo la administración de las mismas a cargo del Comité de Fábrica compuesto a base de los delegados del Sindicato. Con el fin que las fábricas funcionen con el máximum de regularidad, la administración de la fábrica aprovechará los servicios de todo el personal técnico que no se haya manifestado en forma abierta contra el pueblo. 

Art. 8º- Queda abolido en absoluto toda retribución a los propietarios en concepto de alquiler de vivienda.

Art. 9º- A partir del presente bando todos los arrendatarios y pequeños productores quedan liberados de pagar a los propietarios ninguna clase de cantidad en concepto de renta sobre la tierra. 

Publicado en «Última Hora: Información, crítica, reportaje: Año 2, núm. 246 (4 Ag. 1936).

La colectividad de Tardienta se constituyó el 13 de agosto de 1936 (Pardo Lancina, Víctor).

Sobre la colectivización en Tardienta aparece el texto del periodista y político Alardo Prats y Beltrán (Culla, 1903-México D.F., 1984): Las llanuras de Tardienta y Almudévar, e incluso sus cumbres y laderas, se transforman gracias al espíritu de lucha y al instinto de supervivencia de los pequeños campesinos encuadrados en las colectividades: «Su esfuerzo, puesto al servicio de la libertad en los trágicos días del 36, preparó y sembró tierras donde jamás había sido lanzada la semilla, donde solo crecía la maleza, las matas de tomillo o de espliego y los cardos vilaneros. Ahora todo es mies. Y mies bien cuidada. Unas doradas y otras con el color auriverde de la entrada en sazón para la siega. Hasta encima de las pequeñas mesetas que de pronto se acusan en el horizonte, arrastres de remotos corrimientos geológicos desde el Pirineo hasta aquí, con sus conformaciones de médanos desérticos de caprichosas formas, se ha sembrado, si se encontró un palmo de tierra aprovechable». El texto lo recoge José Luis Calvo Carilla en Visiones literarias de Los Monegros (imágenes contemporáneas de un mito literario), un relato que continúa de la siguiente manera: «Centenares de segadoras modernísimas cierran los puntos de referencia del paisaje, del campo, en todas las direcciones de los puntos cardinales. Las trilladoras modernas, también cantan junto a las viejas eras inútiles la canción de sus motores a toda marcha. Unas máquinas segadoras van arrastradas por caballerías, otras por tractores poderosos, los mismos que mediante otros dispositivos con los garfios férreos de sus rejas remueven la entraña fecunda de la tierra, en sus más hondas y recónditas zonas de energía inexplorada. Ahí está, en tierras aragonesas, la nueva y modernísima geórgica de nuestros tiempos. En sus centenares de máquinas que zumban sobre los predios, sobre los rastrojos de los predios su cántico de victoria (Prats y Beltrán, 2006: 128-131).»

En julio de 1937 el pueblo de Tardienta denuncia las actuaciones de elementos de la 27 División (Carlos Marx) mediante escrito al presidente del Consejo de Salud. Exactamente denuncian un comunicado del comisario de guerra de la zona que solicitaba que pusiesen a disposición de la División varios edificios o casas del pueblo para desmontar las puertas, ventanas y balcones con el fin «de arrancarlos y llevarlos a un no sabemos dónde para allí edificar y emplearlos. 

«Anteriormente, mucho antes a la presentación de dicha orden firmada y sellada se ha venido procediendo por la fuerza aquí destacada, (no sabemos con qué autorización), a arrancar las puertas y ventanas, con sus marcos destruyendo los tabiques y paredes, a las cuales estaban agarradas, del edificio escuela municipal, sin que hasta la fecha sepamos a donde ha ido a para dicho material. Lo mismo han hecho con otras casas de particulares.

Otro caso vergonzoso, que no tiene calificación posible, es lo que han hecho con la fábrica de harinas de esta localidad. No han dejado ni una sola correa o polea en toda la fábrica, a esto no nos imponemos siempre que se empleen en algún trabajo para la producción y la guerra. A lo que si protestamos es a lo hecho con todas las canales o su mayoría de la misma fábrica que, echándolas del último piso, bien por las ventanas o por hueco de la escalera, las rompían y las cargaban en camiones para quemarlas Preguntados varias veces, que a donde llevaban y porqué hacían contestaban, tan serenos que para la cocina de Torralba, cuando se da el caso que estando cerca el vedado de Zuera con su pinar no saben hacer leña, y además teniendo una brigada del mismo Tardienta haciendo leña en un carrascal de Vicién exclusivamente para el suministro de la fuerza de este sector. Mas se da el caso que con motivo de que nosotros, hoy por la recolección y trilla no podemos ir a por ella (pues creemos que es antes la cosecha) el Consejo Municipal le ha pedido un camión o dos para acarreo de la leña y han contestado que no pueden.

Otro caso también es el hecho con el almacén de cementos que la Confederación Hidrográfica del Ebro tiene en ésta; habiendo unos veinte vagones o más de cemento en dicho almacén, han desmontado todo el cubierto dejando a la intemperie todo el cemento y se ha echado a perder.

Por todo lo expuesto os exigimos que, ya que a los del Consejo Local no hacen caso, tú como máxima autoridad y los demás consejeros os intereséis y miréis de evitar toda esta clase de anomalías que con el pueblo de Tardienta se está cometiendo.

Esperamos que atendáis quedamos vuestros y de la causa del pueblo.

Tardienta, 22 de julio de 1937.
AHN-S. P.S., serie Madrid, carpeta 2588.

Colectividad de Villanueva de Sijena

La colectividad aparece recogida en un informe del servicio especial de la comisaria de orden público de Aragón. El informe, correspondiente a los días 25 y 28 de julio de 1937, recoge los hechos de las detenciones por parte de las fuerzas de Asalto, procedentes de Sariñena, que practicaron en Villanueva de Sijena «En virtud de unas supuestas anomalías existentes que consisten en que la Colectividad dispone de artículos alimenticios para los colectivistas que a toda costa quieren los no colectivistas se les provisione de los mismos, habiéndose hecho una manifestación por la mañana en la que diversos vecinos amenazaban con asaltar el almacén colectivo, pero que se disolvió a poco de iniciada sin consecuencias». 

Fin de las colectividades

“Resta decir que ya no se puede ignorar bajo pretexto alguno, que la obra constructiva llevada a cabo durante la guerra española entre 1936 y 1939 por las colectividades del campo y de la industria y de una forma más completa por los campesinos aragoneses (…) echa por los suelos todos los argumentos sobre la supuesta incapacidad de los trabajadores para gestionar sus empresas así como para desarrollar y coordinar las innumerables actividades que conlleva la vida social para dar satisfacción al ser humano.

Esa es la lección que un pueblo desgarrado por una guerra que él nunca quiso brinda como ejemplo a las nuevas generaciones de España y del mundo.”

Félix Carrasquer (Las Colectividades de Aragón).

Las colectividades tuvieron poco recorrido, tiempos de guerra y los escasos años en los que se trataron de desarrollar acabaron con el sueño colectivo de autogestión. De acuerdo con Julián Casanova (Guerra y Revolución en Aragón 1936-1938): «Los acontecimientos políticos y militares rompieron el posible proceso de consolidación. El fracaso de los intentos por controlarlas desde el Gobierno, la pugna entre diferentes formas de concebir la política agraria y las repercusiones de los sucesos de mayo, motivaron que el gobierno Negrín, con el apoyo de los comunistas, pensara en utilizar la fuerza contra ellas. La oportunidad se presentó coincidiendo con el decreto de disolución del Consejo de Aragón en agosto de ese mismo año».

Con la entrada del bando sublevado las colectividades fueron disueltas, como hemos apuntado antes, se procede a su extinción y liquidación, acabando con una experiencia colectiva de gestión de los medios de producción y organización por parte de los trabajadores.

 

En definitiva, poco se ha estudiado el proceso de colectivización en Los Monegros. El paso de los años ha borrado gran parte de los testimonios directos, pero a buen seguro que estas líneas contribuirían en su memoria, en un ejercicio de libertad, de aquel sueño colectivo, de igualdad y libertad. Gracias a Sergio SN por su ayuda en la realización de este artículo.

Pueblo: Sesa


Sesa pertenece a la comarca de la Hoya de Huesca, aunque para los jóvenes su centro de referencia es el IES Montes Negros Grañen. A orillas del Guatizalema, destaca la ermita de la Jarea  y la iglesia de Juan Bautista. La localidad ha sufrido un gran descenso desde los 834 habitantes en 1900 hasta los 167 habitantes en el 2018, una pérdida del 79,97% de su población. Sesa presenta una densidad de 5,43 hab./km² con un índice de viabilidad demográfica de menos tres.

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A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Montes Negros de Grañen y muy especialmente a Lurdes Gracia por ayudar a hacer posible este proyecto.

Isaac Sacristan Peréz de Tudela

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Sesa.
  • Película: El niño de pijamas de rayas.
  • Música: Alejandro Sanz.
  • Deporte: Fútbol americano.
  • Equipo: F.C. Barcelona.
  • Aficiones: Jugar a vídeo juegos.

Actualmente a Isaac le gusta más la ciudad «Hay más gente y más movimiento», pues en Sesa no tiene mucho que hacer: “Antes venía más gente pero ahora se han despreocupado del pueblo y ya no vienen”. Así, que a Isaac no le gustaría quedarse a vivir en Sesa “Hay que desplazarse siempre a todos lados”. Cada dos por tres suele ir a Grañen para estar con los amigos y sobre todo cuando hay alguna fiesta.

Le gusta el deporte y juega a fútbol americano en Villanueva de Gallego, donde va a entrenar cada semana. Del pueblo le gusta la libertad, salir seguro por la calle y por las noches “Los padres no están tan pendientes, te tienen más a mano” aunque está todo demasiado desierto “Solamente estamos cuatro jóvenes”.  La piscina es lo mejor, las fiestas son muy pobres y no hay mucha actividad. La iglesia de Sesa es lo más representativo del pueblo.

En principio quiere estudiar nutrición y deporte, aún no tiene muy claro dónde “Dependerá donde llegué la nota”. Hace falta gente en los pueblos, a Isaac le gustaría que se arreglasen las casas: “Tendría que haber más actividades que hagan más atractiva la vida en los pueblos. Hay pueblos muy vacíos, tendría que haber alguna tienda que no te obligase a desplazarte por cualquier cosa. Antes se vivía del campo y había mucha más gente.»

Inma Satué Carrera

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  • IES Montes Negros Grañen
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Sesa.
  • Música: c/dc.
  • Deporte: Fútbol.
  • Equipo: Real Madrid.
  • Aficiones: Descansar.

A Inma le gusta el pueblo y también le gusta la ciudad, pero las fiestas de los pueblos son mejores: “En Sesa no hay muchas cosas, no hay tienda y el bar se abre a ratos, a veces sólo en fin de semana”. Inma quiere estudiar en Huesca, estudiar mecánica  o quedarse en el pueblo con la explotación familiar, en la granja de su padre.

La fiesta es lo que más le gusta, cuando hay gente, el buen ambiente y el buen rollo que hay entre todos: “La gente va viniendo cuando puede, cuando vienen con sus padres, a pasar el verano, navidad o semana santa”.

En el pueblo hay muy poca gente y no se puede hacer muchas cosas por el pueblo, están pocos y siempre los mismos “A veces cansa, pues mucha gente marcha a estudiar y a trabajar a Huesca».

La ermita es un lugar especial de Sesa, se encuentra en la parte alta del pueblo, es un lugar muy tranquilo “Hay una cueva a unos tres kilómetros del pueblo, es un buen paseo para ir andando, corriendo, en bici o en moto». Echa en falta la panadería, la han cerrado recientemente, una tienda… hace años había hasta un estanco, una peluquería y el bar lo abrían todos los días. “Iría bien algún local como peña, no hay nadie en los pueblos no hay casi gente. Los pueblos viejos están vacíos: Sesa, Tramaced, Piraces… en cambio, los de colonización, aún gozan de cierta buena salud».

Inma ve muy difícil una solución: «Quizá se podrían hacer pisos, arreglar casas y alquilarlas para que venga gente a vivir, pero claro, hace falta más trabajo y sin trabajo los pueblos se mueren».

Continuará…