Aldea por Valdecarros, güega entre Lanaja y Castejón de Monegros.
Ya hace tiempo que nadie vuelve y el aire corre por estas viejas cuatro paredes. Duramente resisten los vetustos muros de piedra que inevitablemente comienzan a desmoronarse. Es tiempo de ausencias y de olvidos, ya no se cuentan añejas historias al calor de la lumbre del pequeño hogar, de un pequeño espacio que familias compartieron generaciones tras generaciones. La soledad embriaga tiempos sin memoria, de saberes populares, del esfuerzo y trabajo en esta sierra monegrina, de leyendas de bandoleros y del gran Cucaracha. Ya no humea la chimenea, ni despide antes del amanecer, ni espera después del anochecer.
Días de otoño, de preparar las tierras y sembrar, dormir al calor de las mulas en la pequeña aldea que hace muchísimos años se levantó piedra a piedra. Una a una se fueron colocando las piedras que se arrancaron a la sierra, con las manos encallecidas y duras, con las manos de segar en verano bajo el implacable sol, donde sólo la vieja sabina, a su sombra, se hallaba resguardo. Las mismas manos que aserraban los pinos y bajaban de la sierra las leñas, que arrancaban los romeros para los hornos y el esparto para hacer sogueta, las manos que recogían las almendreras, olivares y viñas.
La sierra permanece salpicada de aldeas espaldadas por tiempos que ya no valoran su propia historia, la de su gente, la de sus abuelos y abuelas. La vegetación va apoderándose, los tejados hundidos y los muros a merced de la erosión del abandono. Con ellas desaparece parte de nosotros y nosotras, vidas que fueron e incluso nacieron en aquellas solitarias aldeas esparcidas sobre la sierra de Alcubierre.
El aire, el cierzo corre por las cuatro paredes, entra por las puertas que ya nada guardan y nada resguardan, mientras la enrona se va acumulando en su abandonado espacio. Ya no bajan los carros llenos a los pueblos, ni van sus gentes montados en ellos, ni bajan ni suben. Y el viejo poblado de Peñalbeta aparece distante, resignado a la desmemoria, igual que los caminos los reclama el monte, igual que muchos campos que ya no se cultivan.
Sabina por Valdecarros, güega entre Lanaja y Castejón de Monegros.
Las balsas ya no recogen el agua como antes, ya no sacian la sed, aquella sed que ya no fatiga a los hombres y mujeres en estos malditos y rabiosos secanos. Los muros de piedra de los campos se derrumban llevándose tantos recuerdos, tanta sabiduría que tanto costó aprender. Ya no abundan los rebaños de cabras y ya casi no hay pastores, las parideras quedan vacías y el silencio se adueña de todo. La sierra permanece como ausente.
Sólo el aroma a ontina, romero y tomillo, a monte, perdura la esencia de tantas gentes. Los cielos claros y limpios, el aire puro y el olor a tierra, los campos de trigo y cebada. Quien levantó cada piedra sabe el valor de cada muro y de cada aldea que siempre buscó legar a los suyos. Ahora nosotros y nosotras somos sus herederos y el frío entra entre las cuatro paredes, el aire recorre paredes que ya no hablan, callan porque ya hace tiempo que hemos dejado de escuchar.
Ya hace mucho tiempo que nadie vuelve y ya hace mucho que nadie espera. Aunque a veces parezca que aún quiere esperar.
Nota: Aldea es la forma de denominar a las casetas de monte en la sierra de Alcubierrre.
Las colectividades, durante la Guerra Civil española, surgen en determinadas zonas republicanas en un contexto revolucionario, respondiendo a un sistema de organización de principios anarcosindicalistas. Así, las colectividades agrarias prosperan por el bando republicano de Aragón, tratando de establecer un modelo de producción en manos del pueblo y revelándose como verdadera alternativa al capitalismo. Su contraposición y amenaza al poder oligarca, terrateniente y caciquil, ha contribuido a su olvido y falta de reconocimiento.
Artículo enmarcado en la serie sobre la guerra civil en Sariñena
En Los Monegros existieron numerosas Colectividades Agrarias con procesos muy diversos que significaron, en sí mismos, experiencias únicas, estableciendo un orden social igualitario de organización colectiva y autogestionada. Uno de los principales factores para la creación de las colectividades fue la fuerte implantación de la CNT en Los Monegros. Según Julián Casanova, esta zona contrastaba con otras zonas de fuerte dominio socialista (Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938).
En el partido judicial de Sariñena el número de afiliados a la CNT, en mayo de 1936, era de 235: en Sariñena 45, Grañén 20 y Lanaja 170. Algunas colectividades fueron compartidas entre anarquistas y socialistas, especialmente las colectividades más cercanas al frente fueron conjuntas entre la CNT y la UGT, como las de Grañén, que contaba con un centro comarcal colectivo, y la de Bujaraloz. En Robres estuvo marcada por el Partido Comunista, en Huerto la colectividad fue libertaria y en Pallaruelo de Monegros y Lanaja fueron bastante prosperas. También hubo colectividad en Sena, donde existieron problemas que aparecieron reflejados en el informe de la Junta directiva del sindicato CNT local del 10 de septiembre 1937. En Alcubierre crearon una colectividad agrícola “Desde allí transportaban agua en lomos de mulas a las trincheras de la sierra” (Eladio Romero García en Guerra Civil en Aragón. Editorial Pirineos 2002, Pág. 178)”. En Alcubierre se organizó una gran estructura sindical, cooperativa y de colectivización estrechamente vinculada con el frente: Alcubierre, última parada camino primera línea de fuego.
Un movimiento revolucionario reciente que irrumpe con gran fuerza en una zona tradicionalmente conservadora, muy dominada por los poderes caciquiles y eclesiásticos. Un proceso al que hemos de remontarnos tiempo atrás para comprenderlo en su contexto concreto.
«En el pueblo de La Almolda, conscientes también del deber que el momento impone, siguen también la ruta que ha de conducirles a la total emancipación.»
Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936.
Oligarquía y caciquismo
Durante el siglo XIX, la concentración de las tierras en ricos propietarios, terratenientes, constituye un mal endémico español, generando desigualdades y conflictos en el ámbito agrario. Este fenómeno contribuye a la precaria situación de los campesinos y a la falta de desarrollo en muchas zonas rurales del país. Esto derivaba en una sociedad caciquil, que en palabras de Joaquín Costa ejercía un control sobre la población. Aquella estructura política y social en el siglo XIX, que aborda Joaquín Costa en «Oligarquía y Caciquismo», lleva al autor a plantear la colectivización agraria como solución. En 1901 escribe «La colectivización de la tierra» una obra fundamental en su pensamiento, abordando la cuestión agraria a través de la colectivización para mejorar la situación de los campesinos y el desarrollo del medio rural aragonés. Así, Costa defendía la idea que la propiedad comunal de la tierra beneficiaria a toda la sociedad.
«En Aragón, un 40% de los latifundios estaban en manos de absentistas que residían en Madrid, y se localizaban especialmente en los partidos judiciales de Huesca, Sariñena, Fraga, Ejea, Zaragoza y La Almunia.»
Olivan Castán, José Ramón y Jane Sewell, Amber. Las colectividades en la comarca de Sobrarbe. Un estudio aproximado.
La llegada de la II república Española trata de llevar a cabo, en 1932, una profunda reforma agraria. Una ley que buscaba renovar el régimen de propiedad de la tierra y que permitiese a jornaleros acceder a terrenos señoriales o abandonados, bajo la forma de cooperativas. Pero aquella reforma no soluciona el problema de la tierra en el medio rural español y en particular del aragonés.
En enero de 1932 se produce una huelga general convocada por la CNT, igualmente se vuelve a producir una Huelga General en diciembre de 1933. «En Albalate de Cinca (Huesca) se proclamó el comunismo libertario: se suprimió el dinero y se entregaron vales a los vecinos para intercambiarlos por productos de primera necesidad. Ese mismo día en Mas de las Matas (Teruel) se quemaban los archivos municipales y judiciales y se instauraba, al igual que en Albalate de Cinca, el comunismo libertario (Casanova, 1997, pp. 120-121)»
La conflictividad social, en el medio rural, durante la II República, en Aragón «creció debido al descontento de la población ante unas reformas prometidas que no llegaban», dando lugar a grupos libertarios en poblaciones como Lanaja. (Vela Sevilla, David. TAZ-TFM ¿Economía de guerra o revolución social? Las colectividades agrarias libertarias durante la guerra civil en Aragón, 1936-1938).
Ante un problema duramente enquistado en la sociedad española, el sindicato CNT realiza su Conferencia Regional Agraria de Sindicatos en Zaragoza durante los días 3 y 4 de abril de 1936 «Como alternativa a la reforma agraria y solución alproblema campesino. En este sentido, esta conferencia fue la precursora de los debates y acuerdos del pleno del Consejo Nacional de la CNT de mayo de 1936.» (Garrot Garrot, José Luis. Las Colectividades Agrícolas en Aragón). Como alternativa a la reforma agraria se van sentando las bases de la colectivización como única solución frente a «la crítica situación de los pequeños propietarios que viven bajo el peso abrumador de sus miserias».
Los campesinos confederales planteaban expropiaciones -exentas de indemnización- a los latifundistas; revisiones y entrega a los sindicatos de los bienes comunales para el cultivo y explotación colectiva; abolición de contribuciones, impuestos territoriales y cargas hipotecarias; anulación de rentas en especie o dinero a grandes terratenientes, y el fomento de obras hidráulicas (Díez Torre, 2009, p. 52). Era la síntesis de las propuestas anarcosindicalistas ante el problema de la “cuestión agraria”. Era la revolución colectivista frente a la reforma agraria republicana.
CGT. Modulo 4: Las Colectividades.
Estamos hablando del secano aragonés, de Los Monegros, una comarca principalmente agrícola cerealista de secano, de cebada y trigo, y ganados de pasto que se agostan en verano, mayoritariamente lanar con algo de caprino. Una producción muy condicionada por el clima, sobre todo por la escasez de lluvias, con diferentes cultivos «Entre otros cereales cosecha trigo, cebada, avena y centeno, cereales éstos que los exporta al resto de la Península» (Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937.
EL PROBLEMA AGRICOLA DE LOS MONEGROS
Libertad de la tierra en el frente
Sobre las tierras del frente aragonés donde luchan por la libertad de todos, nuestros bravos hermanos de la FAI y de la CNT, pesaba como un estigma de miseria. Tierras las de los Monegros, sin agua ni arbolado, vivían convertidas en pequeños o grandes campamentos ganaderos y en explotaciones agrícolas cuyas cosechas se encomendaban al azar.
Ningún problema ha querido resolver la burguesía, más que el problema propio, qua es un problema de egoísmo, y culmina en la militarada plutocrática y clerical más criminal que vieron los siglos.
A retaguardia de las milicias combatientes, quedan los labradores sin caciques fascistas, sin sotanas de oprobio, sin pesadillas de religión. ¿Qué problemas quedan planteados en la zona libertada y en la que tan en breve ha de libertarse? …ielos aquí resumidos.
Primero. El sondeo que determine in riqueza fertilizante del subsuelo, riqueza que aceptamos razonadamente como cierta, ya que, en épocas lluviosas, el manto fertilizante permite elevar por capilaridad las grandes reservas productoras de unos trigos que son los más ricos de Europa en gluten.
Segundo. la elevación de aguas por medios económicos, viento o radiación solar (sistema plurisecular para recoger en depósito con carácter permanente lo que hoy es fortuito).
Tercero. La colonización de los Monegros no debe hacerse a base del Estado ni de capital, sino a base cooperativa de los participantes, con técnicos que no sean de plantilla oficial, sino de comprobada suficiencia y moralidad.
El problema de regadío de los Monegros no se realiza a base do empresas nominales, caza de capitales sin estructuración racional, sino recogiendo aguas arriba las derivaciones necesarias que crucen la anchurosa zona sedienta de agua.
Con empresas de índole equívoca se fue engañando al campesino, y han transcurrido los años aniquilándolo arteramente, negándole los medios a que tiene derecho en toda sociedad civilizada.
Ante la realidad actual, nosotras señalamos el criterio moral que vendrá a resolver en los campos el problema básico. Por todos los medios, ampliaremos en las zonas privilegiadas el factor agua, pues ella movilizará la verdadera riqueza que pertenece por entero al heroico campesino, a pesar del empobrecimiento a que siempre lo sometió el caciquismo fascista.
Ν.O. Tierra y libertad, 27 de agosto de 1936.
La colectividad de Sangarrén, una pionera experiencia colectivista
Curiosamente, en Los Monegros se produce una de las primeras experiencias pioneras de «colectivización» de España. Sucede en 1932 en la localidad de Sangarrén y queda recogida en el informe sobre la colectividad de Sangarrén, publicada en los Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937 (Obra consultada en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza).
Sucede en el año 1932, cuando siete vecinos de Sangarrén asaltan la Demba Baja, una tierra que pertenecía al Barón de Sangarrén, «individuo de la Alta esfera y que tenía dicha tierra sin cultivar ni permitir que se cultivara». De forma «colectiva», los siete vecinos ocupan y trabajan las tierras en conjunto durante dos años, al cabo de los cuales parcelan dichas tierras y se las reparten por partes iguales; pagando una cantidad como arriendo hasta el año 1935.
Con la creación de la Colectividad de Sangarrén, durante la guerra de 1936, parte de sus integrantes se pasaron a la nueva colectividad.
Un nuevo orden
El 18 de julio de 1936 se produce el fallido alzamiento contra el gobierno de la república española. Aquel mismo día, Juan García Oliver junto a las fuerzas sindicales de la CNT y UGT declaran la huelga general en toda España. El levantamiento militar era inminente y la CNT pidió a Companys, en reiteradas ocasiones, que abriera los cuarteles y pusiera los depósitos de armas a disposición de las fuerzas obreras para poder hacer frente a la reacción. El 19 de julio se produce una sublevación militar desencadenando la guerra de España de 1936 a 1939.
En el medio rural comienzan a organizarse los vecinos, a tomar posiciones, son días de incertidumbres donde se comienzan a dar las primeras confrontaciones entre vecinos mientras la cosecha aguardaba en los campos a ser recogida. Por otro lado, la llegada de milicias implica la necesidad de abastecimiento de la mismas, tanto en el frente como en la retaguardia y en las mismas poblaciones donde se alojaban. Ambas circunstancias obligan a la auto-organización impulsando rápidamente la creación de las colectividades.
Testimonio de Francisco Lacampa Sarria, natural de Torres de Barbués quien declaró que, hallándose en su casa de Torres de Barbués, el día 20 de julio de 1936, se le presentaron unos 20 hombres armados del vecino pueblo de Almuniente a implantar la huelga general revolucionaria y la recogida de armas. Tanto él como un vecino se negaron a pesar de las amenazas que recibieron y les dieron un plazo de 6 horas: “Al día siguiente se presentaron de nuevo a recoger las armas por violencia y de mutuo acuerdo el sr. Rufas y yo procedimos a la defensa, abriendo un agujero en una pared medianil. Al pasar por mi granero el sr. Rufas los marxistas de Almuniente acompañados de otros vecinos de este pueblo hicieron un disparo al señor Rufas, el cual repelió la agresión causándoles 2 muertos y 3 heridos. Vista la aptitud de los provocadores, de ir a buscar armas y personal a otros pueblos y la amenaza de matarnos y quemar las casas decidimos huir a Huesca.»
Pieza octava de Huesca. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.
Solidaridad Obrera, 17 de junio de 1937.
La cosecha
En aquellos primeros meses de la contienda, el campo aragonés se encontraba en plena cosecha del cereal y su recolección resultaba una cuestión prioritaria. Su urgencia llega hasta el punto que el mismo Durruti, el 11 de agosto de 1936, proclama el famoso «Decreto de Bujaraloz» que, en palabras del historiador Víctor Pardo Lancina «venía a poner orden en el trabajo del campo y la organización económica en los pueblos del frente. Así, determinó la inmediata recogida de las cosechas, la incautación de todos los bienes y su administración por parte del comité local, de modo que quedaba abolida la propiedad privada y el uso del dinero. Igualmente se recabó el apoyo moral y material del pueblo para los trabajadores en lucha.» (A una milla de Huesca, diario de una enfermera australiana en la Guerra Civil española. Autores: Agnes Hodgson, Víctor Pardo Lancina, Judith Keene).
En Sangarrén se recibe el día 12 en el Consejo Municipal el Boletín Oficial del Consejo de Aragón, con la disposición del Departamento de Agricultura que facultaba a los Consejos Municipales para que, de acuerdo con las entidades locales, procediesen a organizar la recolección: «En la mejor forma posible para mayor garantía y rapidez, declarándose de utilidad pública las maquinas agrícolas que existiesen en cada localidad».
El día trece por la noche es convocada Asamblea General para todo el vecindario poniéndose de manifieste dicha disposición y explicando la conveniencia de realizar la recolección en el mínimo tiempo posible, máxime estando tan cerca del frente, con todos sus peligros bélicos, bombas incendiarias, etc…
En la asamblea, los colectivistas manifiestan que estaban conformes en un todo, pero los individualistas, pertenecientes a la UGT no se pusieron de acuerdo: «en vista de lo cual celebraron una reunión aquella misma noche en la que acordaron que ellos por su parte procederían a la recolección en colectividad todos los de la U.G.T. y que la Colectividad del pueblo recogiese su cosecha».
En vista de ello el Consejo Municipal vista la contestación de la U.G.T. que no se ajustaba a los momentos que vivimos y menos a las disposiciones vigentes, hizo constar que obraría en consecuencia.
Al día siguiente se procedió a segar un campo que fue propiedad del «Conde de Robres, Barón de Sangarrén». A dicho efecto se instalaron tres máquinas de la Colectividad, transcurriendo toda la mañana normalmente.
Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.
En Farlete, para la realización de las tareas agrícolas, se constituye el «Sindicato de Trabajadores« afecto a la CNT, al que pertenecían principalmente todos los trabajadores: «El trabajo se realiza en común y se reparte por turno según la cantidad de faena, ya que hay algunas zonas en donde no se puede recoger el grano que todavía hay por algunos campos.» (La situación social en Farlete, antes y después del 19 de julio. Solidaridad Obrera del 27 de noviembre de 1936).
Se va organizando la vida civil de los pueblos ocupados:
El enviado especial de la agencia Febus al frente aragonés nos informa desde Bujaraloz que las noticias que llegan de Sariñena dicen que las columnas de los partidos obreros han realizado múltiples avances.
Las columnas de milicianos van ocupando pueblos, después de haberlos desalojado los fascistas y dejan completamente ordenada la vida del trabajo de todos los puestos que ocupan. Así, por ejemplo, en Grañén el Comité militar, de acuerdo con el Comité del pueblo han solicitado un bando en el que se dispone, teniendo en cuenta que la cosecha es sagrada para el pueblo trabajador, todos los trabajadores de la localidad deben reemprender sus labores cotidianas con toda intensidad y entusiasmo, con objeto de que el tiempo perdido en la recolección sea rápidamente recuperado: que todos los bienes y haciendas de los propietarios que han hecho causa común con el fascismo pasen a ser propiedad colectiva del pueblo bajo control y administración de las organizaciones obreras; que pasen igualmente a poder del pueblo los latifundios. Se prohíben las incautaciones individuales y se crea una policía denominada popular que perseguirá y castigará severamente los actos de bandidaje.
La Libertad: La Libertad – Año XVIII Número 5103 – 7 de agosto de 1936.
Las colectividades
El frente republicano se va organizando a medida que se van formando los diferentes comités locales y van llegando las distintas milicias, instaurando un nuevo orden. Tanto el frente de Aragón como el de Los Monegros jugaron un papel relevante en la contienda. En algunos pueblos, los comités revolucionarios, a la par que se va desarrollando y consolidando el frente, comienzan a ahondar en la revolución, organizando un modeloasambleario con vistas de instaurar un modelo autogestionado basado principalmente en la Colectivización Agraria. Las decisiones son tomadas en común, desde la libertad de los individuos y de forma autónoma.
Félix Carrasquer (Las Colectividades de Aragón) resalta como todo en la colectividad era «Planeado y realizado según lo acordado en las asambleas que sus componentes celebraban con la debida frecuencia -en algunos pueblos semanalmente, en otros todos los días o cuando el momento lo reclamaba- y en ellas cada colectivista podía criticar cuanto le pareciera inconveniente, así como aportar nuevas iniciativas para mejorar la convivencia. Es decir, que por primera vez, en los tiempos modernos al menos, el pueblo tenía la palabra y participaba directamente en todos los asuntos que afectaban a la vida colectiva y, naturalmente, a la suya propia.»
Es el caso de La Almolda, donde por medio de asambleas se organizan las diferentes necesidades y prioridades: «Han convocado una asamblea de la que ha salido una comisión integrada por compañeras, compañeros y el médico, con el fin de ver la mejor forma de racionar la alimentación siendo el médico el encargado de controlar la de los enfermos.» (Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936).
Se puede afirmar que la asamblea se constituye como el modelo de toma de decisiones de forma colectiva e igualitaria en el Aragón revolucionario, tal y como queda recogido en La Almolda: «Nos explican cómo convocaron una asamblea de todo el pueblo, y en ella, rompiendo moldes arcaicos, instauraron una forma natural de vida» (Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936).
A su vez, las asambleas constituyen un comité que planifica y gestiona la colectividad, eligiendo sus miembros, representantes del comité local y de las organizaciones sindicales, siendo principalmente compuesto el comité por un presidente, un secretario, un tesorero y varios vocales.
«¿Habéis organizado ya vuestra colectividad? No esperéis más. ¡Ocupad las tierras! Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo.»
Buenaventura Durruti.
Las colectividades agrarias, en su mayoría libertarias, colectivizan las tierras y sistemas de producción para trasladar la propiedad a manos de los campesinos y obreros, estos habían decidido poner su trabajo y tierras en común Se organizan de forma comunitaria e igualitaria en sus labores y gestión y, principalmente, por medio del intercambio se produce una relación comercial entre diferentes colectividades para bienes e incluso servicios. Por contra, en las ciudades se realizan colectivizaciones de industrias y fábricas, las llamadas colectividades industriales (Solidaridad Obrera del 14 de mayo de 1937). Para Agustín Souchy «La colectividad distribuía las parcelas de tierra y los medios de producción necesarios para el trabajo: útiles y herramientas, animales y maquinaria, que pertenecía al conjunto de la colectividad» (Souchy, Agustín. Entre los campesinos de Aragón: El comunismo libertario en las comarcas liberadas, Buenos Aires, Tierra del Sur, 2005).
«Todas las faenas agrícolas se cumplen en colectividad, controlando toda la producción y consumo el comité. «
La Almolda. Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936.
Parte de su organización y funcionamiento aparece descrita en «Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz» (Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937): «Es modelo de Colectividades, tanto en su ayuda solidaria como en la potencialidad de la misma. El que decir tiene que estos productores les anima una elevada finalidad moral en todos sus problemas. Así, los campesinos han sido libres de agruparse en grupos y trabajan libremente la tierra que habrían de cultivar en común. Las recolecciones se han hecho en conjunto, y por grupos y partidas de terreno. Cada grupo tiene su delegado, que es nombrado por los mismos compañeros.»
Además, las colectividades impulsaron importantes cambios en el modelo agrícola: «Procurando una intensificación productiva y el aprovechamiento íntegro de las potencialidades agrícolas. De este modo, se impulsó la diversificación de cultivos, la racionalización de los usos del suelo (utilizando los terrenos más productivos atendiendo a la idoneidad de los cultivos), y en donde fue posible se procuró la implantación de nuevos regadíos. A su vez, se roturaron áreas no cultivadas y se usaron cotos de caza para fines agrícolas» (CGT, Cuaderno N.º. 4 citando a Díez Torre, Alejandro Ramón. Trabajan para la eternidad: colectividades de trabajo y ayuda mutua durante la Guerra Civil en Aragón, Madrid, La Malatesta, 2009).
La colectividad de Bujaraloz se forma tras la constitución del Comité Revolucionario, que hace «desaparecer a todos los especuladores comerciantes». En su caso, es el Comité Revolucionario y luego el Comité Local, ambos a manos de las organizaciones sindicales CNT y UGT, quien están al frente de la Colectividad de Bujaraloz (Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937)
Así, en Los Monegros, las colectividades agrarias se van conformando en los primeros días de la guerra, de la mano de los comités o consejos locales y las organizaciones sindicales de la CNT y la UGT. De acuerdo con el investigador oscense Víctor Pardo Lancina, considerándose como «pioneras las de Grañén, constituida el 31 de julio; Robes, el 1 de agosto, al tiempo que se nombraba un comité de abastos; Sariñena, 5 de agosto; Bujaraloz, 8 de agosto y Tardienta, el día 13.» (A una milla de Huesca, diario de una enfermera australiana en la Guerra Civil española. Autores: Agnes Hodgson, Víctor Pardo Lancina, Judith Keene). A su vez se organizan trabajos y salarios, cooperativas, distribución, comedores…
«Han distribuido el trabajo con arreglo a edades y sexos, y el Comité cuida con atención escrupulosa de las listas de productos, maquinaria y demás bienes de que dispone la comunidad.»
La Almolda: Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936.
En agosto de 1936, el panorama que va surgiendo, a lo largo del frente revolucionario aragonés, queda recogido por el corresponsal Carrasco de la Rubía, en su crónica del frente de Bujaraloz a Sariñena, resulta esclarecedor: «Hemos salido a las once para Sariñena. En todos los pueblos que hemos atravesado, la bandera roja y negra ondea sobre los Ayuntamientos, y especialmente en los pararrayos y veletas de las iglesias. Ha sido abolida la propiedad, y los campesinos recogen la cosecha, que este año es abundantísima, y van llenando los graneros de la colectividad» (La Vanguardia del 15 de agosto de 1936).
En muchos lugares la propiedad es abolida, se queman numerosos registros y archivos, se expropian tierras y se incautan labores y maquinaria agrícola, almacenes, graneros, cosechas, ganados… Aunque a la vez también se da un respeto a las pequeñas propiedades: «Nuestro respeto a la pequeña propiedad, la tolerancia con los que quieren ser Individualistas, dan un mentís rotundo a quienes afirman que hemos coaccionado» (Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937).
Unas acciones que inician los mismos pueblos y que a lo largo de la guerra irán contando con el apoyo de diferentes gobiernos, especialmente del Consejo de Aragón o Consejo Regional de Defensa de Aragón (CRDA), creado el 6 de octubre de 1936 hasta su disolución por parte del gobierno de la Republica, cuando en agosto de 1937, las tropas de la 11ª División de Lister entraron en Aragón para disolverlas, llevando a cabo la disolución del Consejo de Aragón el 10 de agosto de 1937.
La creación del Consejo de Aragón supuso un impulso para las colectividades en Aragón. Siendo convirtiéndose en el motor productivo de la región, así como el intercambio entre ellas y otras regiones: «Se controlaba el precio de los productos y se evitó la inflación» (Wikipedia).
Lo que vi y vivir en el Aragón libertario
Un régimen social y simple y sencillo de ejecución fácil y de comprensión llana, aún para las mentalidades poco cultivadas.
Una conducta ciudadana de la ética más elevada, tendente en lo formal y objetivo a los trazos sentimentales y sobrios, así como en lo profundo y subjetivo se acusa un contenido de la más alta transcendencia.
En el trabajo, la desaparición del paro y de la competencia, amargura y zozobra que son del hombre.
La más alta dignificación del trabajo borrando el concepto de ocupaciones o quehaceres humildes.
Trabajo distribuido según el sexo, según la edad, en consonancia con las energías y las aptitudes y vocación individual.
Abolición del dueño, del señor y aún del criado y el mozo. Ni poderosos ni jerarcas, tampoco humildes ni subordinados.
Abolición de impuestos, tributos y débitos, como consecuencia de la igualdad social y de la desaparición del dinero.
La mujer, iguales derechos que la niña, y la niña, que el niño y aun el hombre y el anciano.
Uniones conyugales por amor o simpatía personal, desconsiderando la profesión u ocupación del varón.
También vi en el Aragón libertario a un hombre: Buenaventura Durruti.
Dr. Rodríguez Ros. Ex sanitario del sector de Bujaraloz. Altafulla, 2 de abril de 1937. Solidaridad Obrera del 15 de abril de 1937.
Cooperativas
Las cooperativas locales, en el contexto revolucionario de la guerra española, adquieren su propia dimensión, cooperando y estando estrechamente unidas a las colectividades. En palabras de Félix Carrasquer, las cooperativas funcionaban como «Almacenes comunales, pero también como red de distribución de los bienes “importados” (comprados fuera del pueblo), como banca propia (emitía incluso libretas individuales expresando las transacciones y saldos de cada unidad familiar) y como unidad integradora de la producción de la colectividad y los propietarios privados que se mantenían ajenos a la misma (llamados “individualistas”), lo que permitía la “exportación” y comercialización de lo producido por el pueblo en mejores condiciones (al permitir economías de escala) que la venta directa por los propietarios colectivos o privados.»
Además, Carrasquer matiza “Con ser tan útil la cooperativa para el desenvolvimiento económico, lo fue mucho más como escuela de aprendizaje de la convivencia; ya que gracias al imperativo de los intercambios económicos que reunía en su seno a colectivistas e individualistas, ambos sectores confluyeron en sus asambleas, donde por conducto del diálogo pudieron conocerse mejor y abrir cauces inéditos a su cooperación”.
«Como el comercio especulativo se había abolido en Aragón, todo el pueblo, tanto los miembros de la colectividad como los que no pertenecían a ella, acudían a la cooperativa para proveerse de cuanto necesitaran, ya fuesen artículos alimenticios, así como prendas de vestir, calzado, artículos caseros o semillas, abonos, herbicidas u otros para el campo; al mismo tiempo que depositaban en ella los frutos sobrantes de sus cosechas.”
Félix Carrasquer (Las Colectividades de Aragón).
Abastos y los Comités de Abastos
Los Comités de Abastos se crean para la provisión, almacenamiento y distribución de materiales, víveres, ropa y diversos elementos básicos entre la población y las diferentes unidades de milicias o militares.
Se habilitan almacenes de abastos, dirigidos por los consejos locales, sindicatos y las mismas colectividades: «Poseían almacenes para productos enviados por los pueblos, gestionaban intercambios y adquirían productos demandados por las colectividades» (Souchy, Agustín. Entre los campesinos de Aragón: El comunismo libertario en las comarcas liberadas, Buenos Aires, Tierra del Sur, 2005).
En Sangarrén, se hacía el reparto diario de leche a la población: “Como es norma de varios tiempos a esta parte se reparte la leche para la población a las 8 de la noche en abastos”.
Durante el reparto de leche, en Sangarrén, se dio el caso de algunos milicianos de la 27 división, Columna Carlos Marx, que habían realizado improperios «palabras groseras» a mujeres jóvenes de la localidad. A los milicianos se les prohibió la entrada al almacén de abastos cuando acudían las mujeres hasta que un miliciano entró por la fuerza y, al tratar de ser expulsado, agredió a los compañeros de abastos provocando la queja del Consejo Local. La queja queda recogida en el Informe del 4 de junio de 1937, sobre la agresión a tres compañeros de la localidad en la Cooperativa de Abastos (Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937).
Los pobladores de Bujaralos, Peñalba y Candasnos, llevan su entusiasmo solidario hasta privarse de comer para que lo hagan las columnas que marchas sobre Zaragoza.
Un grupo de doctores del Comité Sanitario afecto al comité Central de las Milicias Antifascistas, en su visita al frente de guerra de Aragón, han podido comprobar como todo el personal femenino y masculino agregado a los servicios sanitarios de dicho Comité Central, así como el que integra las ambulancias de la Cruz Roja, se encuentran en perfecto estado de salud, lo cual hacen saber a las familias respectivas.
Asimismo, los citados doctores han podido apreciar el entusiasmo con que las poblaciones de Bujaraloz, Peñalba y Candasnos tenía toda clase de auxilios personales y es especies, a nuestras columnas. llegando en ocasiones a privarse de comer con tal de que lo hagan los defensores de la libertad.
Tierra y Libertad, 31 de julio de 1936.
Vales, la abolición del dinero
A su vez se va creando y adoptando un sistema de vales que sustituye al tradicional uso de dinero. En cada localidad se crean sus propios vales e incluso, con el tiempo, su propio dinero en forma de billetes. El cronista José Blanco recogió este proceso en la localidad de Farlete, ocupada por fuerzas vinculadas al sindicato anarquista de la CNT: «El reparto de alimentos se hace, como en todos los pueblos que nosotros conquistamos, a base de vales, suprimiendo la moneda y con arreglo a las necesidades de cada familia. Funcionan dos Comités de Abastos que están desglosados, formado uno por compañeros del pueblo que atiende al avituallamiento, y el otro por milicianos que atienden a las milicias. Tanto uno como otro funcionan normalmente dentro de las actuales circunstancias, siempre dentro de la más estricta igualdad económica y de la más austera moral.» (La situación social en Farlete, antes y después del 19 de julio. Solidaridad Obrera del 27 de noviembre de 1936).
Billete de la Colectividad libre de Alcubierre.
En Bujaraloz el abastecimiento se hace por medio de la Carta Familiar, «siendo todos los productos racionados, aunque nadie, en realidad, se ha extralimitado aún en el consumo. Es decir, que más bien nadie gasta lo asignado.»(Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937).
También se realizó el Intercambio, tal y como se puede ver más adelante en la Colectividad de Lanaja. Socialmente, a nivel de individuos siempre se había dado el trueque como intercambio de productos básicos. Pero no todo el mundo entendió el uso de vales y la abolición del dinero. Un hecho curioso aparece en un informe de la colectividad de Sangarrén recogiendo un lamentable episodio de un miliciano incívico con la población local que les echa en cara la ausencia de dinero en la localidad:
«Al compañero Ricardo Viscasillas le dijo que porqué vivíamos sin dinero el cual le contestó que no nos hacía falta el vil metal, entonces el comunista contesta que mientras en Barcelona los de la CNT y la FAI derrochaban los billetes aquí no existía el dinero. El compañero Viscasillas le contesta que hombres de la CNT de conciencia pura y libre no pueden hacer estas cosas y que nosotros los del pueblo nos preocupa el pueblo y vivimos de la forma que nos conviene. Entonces al compañero Viscasillas le faltó hasta el extremo de decirle que era un vago y un granuja y que vivía a cuestas de los campesinos y que todos los de la CNT éramos tan granujas como él advirtiendo que nadie de los compañeros le faltó en lo más mínimo.»
Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.
La abolición de la propiedad
La propiedad queda abolida, principalmente a grandes propietarios, pasando a la colectividad, al igual que otras propiedades, maquinaria y ganados. De acuerdo con el gobierno de la república, se inicia la expropiación de tierras a través del Instituto de Reforma Agraria y las Juntas Calificadoras Municipales.
Para ello, en octubre de 1936 el Ministerio de Agricultura aprueba el Decreto 7 de octubre sobre las expropiaciones. El Decreto es publicado en el Boletín Oficial del 10 de octubre de 1936, en base a una circular del Gobernador General de Aragón para la aplicación del decreto manifestando en su artículo primero «La expropiación, sin identificación y a favor del estado, de las fincas rústicas, cualquiera que sea su extensión y aprovechamiento pertenecientes en 18 de julio del año actual a las personas naturales o sus cónyuges y a las jurídicas que hayan intervenido de manera directa o indirecta en el movimiento insurreccional contra la República» .
El decreto es publicado por el ministro de Agricultura, el comunista Vicente Uribe, únicamente permite la expropiación de tierras o fincas de aquellos que habían apoyado el golpe militar, limitando el desarrollo de las colectividades. Para José Luis Garrot Garrot (Las colectivizaciones agrarias- Contexto y organización), en Aragón ni se consideró el decreto,
«El artículo 2º analiza las causas y motivos que dan lugar a clasificarles como enemigos del régimen y comprendidos en el grupo de insurrectos a que hace referencia dicho artículo 1º.» (Acta de la Junta Calificadora de Sena del 1 de octubre de 1937).
Iniciada la Guerra Civil Española, el gobierno republicano acordó mediante un Decreto del Ministerio de Agricultura de 7 de octubre de 1936 la expropiación, sin indemnización y a favor del Estado, de las fincas rústicas pertenecientes a las personas naturales o jurídicas que hubiesen apoyado el alzamiento militar del 18 de julio.
Juntas Calificadoras Municipales
Sello de la Junta Calificadora de Robres.
Las Juntas Calificadoras Municipales son creadas por los Consejos Municipales con el objetivo, recogido en el Acta de constitución de la Junta Calificadora del municipio de Sena, de «Dictaminar los bienes que están sujetos a incautación en todo el territorio de este municipio».
La Junta Calificadora de Sena fue constituida el 17 de octubre de 1937. (Acta de la Junta Calificadora de Sena del 24 de noviembre de 1937. Pieza octava de Huesca. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.).
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España.
La Junta Calificadora de Huerto es constituida el 10 de noviembre de 1937 por el Consejo Municipal de Huerto: «Reunido el Consejo Municipal se acuerda nombrar la Junta Calificadora, compuesta y presidida por el presidente del Consejo, Jesús Gascón Marcellan, por el consejero Ángel Montes, un colectivista y un individual, el primero Lazaro Torres, el segundo José Cipres, todos afiliados a la UGT».
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España.
Por una Orden del Ministerio de Agricultura de 1 de noviembre de 1936 se creó el Servicio de Expropiación de Fincas Rústicas sin Indemnización como organismo encargado de tramitar los expedientes de expropiación conforme al procedimiento establecido en el mismo Decreto de octubre.
El procedimiento era el siguiente: la junta calificadora municipal proponía la incautación de una finca a la junta provincial calificadora correspondiente; si ésta era favorable a la expropiación elevaba un informe con su dictamen al Servicio de Expropiación de Fincas Rústicas sin Indemnización; si éste estaba de acuerdo con el dictamen de junta provincial calificadora elevaba al Instituto de Reforma Agraria una propuesta definitiva de expropiación; periódicamente el Ministerio de Agricultura publicaba en la Gaceta de Madrid órdenes que contenían relaciones de personas declaradas desafectas al régimen republicano cuyas fincas iban a ser objeto de expropiación; estas órdenes estaban firmadas por el director del Instituto de Reforma Agraria.
Los afectados podían presentar un recurso de alzada ante el Ministerio de Agricultura, que antes de resolver recabada nuevos informes de la junta calificadora municipal y de la junta provincial calificadora.
El Servicio de Expropiación de Fincas Rústicas sin Indemnización fue suprimido por el Decreto de 18 de octubre de 1939 por el que se creaba el Instituto Nacional de Colonización.
Pares.
Incautaciones
«Se han incautado de la casa del diputado de Acción Popular, Emilio Villagrasa. En ella se ha instalado el sindicato.»
La Almolda. Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936.
Julián Casanova recoge como de los nuevos poderes locales, al amparo de las armas contrarrevolucionarias, nacieron las incautaciones. Efectivamente, en el Aragón revolucionario se produjeron incautaciones e intervenciones de negocios o industrias hasta bienes o riquezas, como oro, plata, platino o piedras preciosas tal y como recoge una comunicación del Consejo Municipal de Sariñena, de acuerdo a una orden del gobernador General de Aragón en agosto de 1937.
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España.
Bujaraloz incauta la iglesia para destinarla como almacén «Al pueblo y nuestros milicianos les hacían falta algunos locales para almacén y otros servicios. Y así, ¿Qué mejores lugares que las antiguas iglesias? Claro está que las banqueamos y se les dio otro ambiente, pero no somos muy amigos de las obscuridades conventuales-« (Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937).
En Castejón de Monegros, el comité revolucionario UGT CNT, como se verá más adelante con más detalle, en octubre 1936 procede a la incautación en casa Buil de una cocina para el aeródromo sariñenense de Alas Rojas y una cocina pequeña para el servicio del Comité de Castejón.
En abril de 1937, el comité de Castejón de Monegros incauta, con el fin de ser entregada a los obreros de este pueblo, los que vienen explotando en colectividad, «tierras, mulas, maquinas agrícolas, ganados y demás enseres que pertenecieron a los indicados facciosos hermanos Salvador. Ante la necesidad que tienen dichos obreros de poseer las y por carecer de otros edificios tan… como graneros, cuadras, cocheras para las maquinas».
En la pieza octava de Huesca de delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficinas de Comercio e Industria aparecen algunos comercios y propietarios afectados por las incautaciones y expropiaciones: «Relación de declaraciones presentadas por los patronos o empresas de esta Provincia, que se indican a continuación, que han sufrido daños como consecuencia de incautaciones, control obrero o colectivización de industrias en la zona sometida a la dominación de las hordas rojas, en cumplimiento de oficio-orden fecha 2 de octubre de 1940 del Ilmo. Señor Fiscal Instructor de la Causa general de la Provincia de Huesca. Huesca, 31 de octubre de 1940.»
Café de Miguel Pradilla en Alcubierre (5.930 ptas. cuantía de los perjuicios).
Agricultor Francisco Lacampa Sarria de Torres de Barbués (88.572 ptas. cuantía de los perjuicios).
Tejidos Almacenes de San Pedro S.A. en Sariñena.
Agricultor Mariano Peña Biela de Grañén (53.600 ptas. cuantía de los perjuicios).
Tejidos, ultramarinos Petra Elvira Castillo Vª. de Dionisio Lapeña Esteban de Grañén (207.285 ptas. cuantía de los perjuicios).
Agricultor Francisco Gaudó de Grañén (21.000 ptas. cuantía de los perjuicios). Reside el interesado en Zaragoza, Avda Cataluña, 46. 105.000 kilos alfalfa a 0,20 pts. el kilo.
Agricultor Petra Lachos Abayeto Vª. de Mariano Cajal de Grañén (89.000 ptas. cuantía de los perjuicios).
Ultramarinos Benita Allué Sanz de Grañén (42.500 ptas. cuantía de los perjuicios).
Ultramarinos José Segura Casaus Poleñino (80.000 ptas. cuantía de los perjuicios).
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N.Subdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N.Subdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España
Informes sobre las incautaciones del café Pradilla en Alcubierre.
Los diversos informes dan cuenta de cómo se llevaron a cabo tales incautaciones y lo incautado.
Mariano Peña Biela declara sobre su hermano Pascual Peña Biela de oficio labrador que desempeñaba el cargo de recaudador de fondos del ayuntamiento en Grañén y Albero Bajo asesinado el 18 de septiembre de 1936, al que produciendo daños sobre sus Bienes. «Hechos 23 de agosto, agricultor y recaudador de tributos. En agricultura se incautaron de 56.000 kilos de trigo valorado en 28.000 pesetas, un caballo valorado en 600 pesetas y en préstamos o dinero adelantado al ayuntamiento y junta de aguas 20.500 pesetas. Los hechos los cometieron los miembros del comité revolucionario de Grañén. Grañén 25 de octubre de 1940.»
A Petra Elvira Castillo le fusilaron su marido Dionisio Lapeña Esteban, en Vicién el 18 de septiembre de 1936. Regentaban un comercio propio de tejidos, ultramarinos, ferretería, calzados, paquetería, droga y labranza en Grañén. El comercio fue saqueado, entre los objetos, unos 2.000 litros de gasolina, 30 bidones vacíos, 36.000 tejas y ladrillos, cuerda, paja, requiso de dinero por el comité y letras de cobro, arpilleras y sacos, 3 caballerías de labor, aperos de labranza y aparejos, 3 vagones de trigo de la cosecha de 1936 y 25 cahices de maíz. (Grañén, 25 de octubre de 1940).
Francisco Gaudó testificó como, «con la llegada de las hordas rojas», le cogieron en Grañén 105.000 kilos de alfalfa, comprada y empacada para la venta «La cual se llevaron toda para Cataluña». (Grañén, 25 de octubre de 1940).
A Petra Lachos Abayeto también le fusilaron su marido Mariano Cajal Lavilla el 18 de septiembre de 1936 en Vicién. Petra declaro como “En los últimos días de agosto de 1936 les fue incautada la casa de su propiedad por los rojos y el 18 de septiembre como queda reflejado, fusilaron a mi esposo y la que suscribe detenida como los demás de su familia. Mi esposo (q.e.p.d.) y la que suscribe nos dedicábamos de huéspedes representantes y tenedores de maquinaria agrícola de las casas Ajuria y Lorca y además a la agricultura. Todas estas actividades en Grañén.» Se les incautó muebles y ropas, víveres en depósito, 4 vagones de trigo, material de construcción, animales de corral (Aves, conejos…), varios libros de cuentan (cobros) y se les produjo desperfectos en las máquinas (Grañén, 25 de octubre de 1936).
A Benita Allué Sanz le asesinaron a su hermano Manuel Allué Sanz en Vicién el 18 de septiembre de 1936. “El 20 de octubre a las 15 se presentaron siete rojos cuya reseña se hará más abajo y exigieron la llave del comercio procediendo a llevarse la totalidad de las existencias como así lo hicieron, cargando varios carros que al efecto habían traído. Así mismo exigieron con amenazas, el dinero y las letras y efectos de bancos que, como corresponsal, del de Aragón, español de crédito y aragonés de crédito poseía mi hermano. Todo lo robaron y en cuantía aproximada es la siguiente: Valor en lo robado en el total de existencias del comercio 30.000 ptas., en letras 8.000 ptas. y en metálico 4.500 ptas. Total de 42.500 ptas.» (Grañén, 24 de octubre de 1940).
A la vez que se constituyen las colectividades a su vez se forman los grupos denominados Individualistas. A estos se les prohibía «poseer más tierra de la que podían cultivar, así como perturbar -con su persona o con sus bienes- el orden socialista» (La colectivización de Aragón, Arainfo).
Este es el caso de Peñalba, formado por un grupo colectivista y otro individualista. Su colectividad queda recogida en un expediente del perito agrícola, Caspe, 4 de noviembre de 1937:
La Colectividad en este pueblo empezó siendo totalitaria o sea que entraron a formar parte de ella todos los vecinos sin distinción de clase ni oficio.
La administración y dirección de ella era llevada por un Consejo formado por cinco miembros. Para los efectos de la dirección de trabajo se hacía como los restantes pueblos o sea se dividían en grupos mas o menos numerosos y al frente de ellos iba un Delegado de trabajo.
A cada colectivista se le asignaba un jornal de dos pesetas, otras dos a su mujer, dos a los hijos mayores de catorce años y varones, una por cada hija mayor de catorce años, cincuenta céntimos a los hijos sin distinción de sexo comprendidos entre catorce y seis años y veinticinco céntimos a los menores de seis años.
Los resultados de la Colectividad esta, debido a circunstancias diversas no han sido todo lo beneficiosas que cabía esperar, pues los do- nativos para columnas, hospitales, refugiados, etc., ha hecho que disminuyeran. Además, se ha comprado un motor eléctrico otro de exposición, un molinete para yeso, una máquina de escribir y cuatro vacas.
La nueva Colectividad formada por campesinos y pequeños propietarios verdaderos todos colectivistas y con un entusiasmo del cual nos hemos dado cuenta en nuestras muchas visitas, une vez dentro de la Ley y bajo el amparo del Estado nos hace presumir un buen resultado, tienen en proyecto montar una fábrica harinera para lo cual tienen los planos y presupuestos y desean con ansias contar con una granja de experimentación que le sirva para aumentar su cultura en el arte de bien cultivar. Los restantes campesinos que han elegido el sistema individualista hemos de hacer constar en este Informe que a pesar del esfuerzo sobrehumano realizado en diferentes visitas por funcionarios de este Instituto no se les ha podido inculcar que debían ser asentados legalmente en las tierras que el Gobierno en virtud del decreto de 7 de octubre se incauta de los elementos facciosos, ya que resumiendo son elementos sino fascistas, mediatizados completamente por estos, quedando por lo tanto sin beneficiarse de las tierras incautadas por este Instituto, puesto que ellos renuncian a disfrutarlas, según consta en acta levantada y que en este expediente se adjunta.
Pieza octava de Huesca. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.
No todo el mundo estuvo de acuerdo con unirse a las colectividades, funcionamiento e incluso incautación o expropiación de bienes. Este es el caso de un pastor de Sangarrén y su ganado:
Sobre el día nueve de mayo último, el Consejo Municipal, que es quien controla los ganados y abastece la Colectividad, se personó en casa del vecino Simeón Monaj, que poseía catorce cabezas de ganado vacuno y ante la necesidad que había en el pueblo de matar carne para los enfermos se le requirió para que entregase un novillo, a lo que dijo el interesado que habríamos de pagarle en el acto. El compañero presidente le dijo que así no podría ser porque el pueblo carecía de recursos para ello, pero que se le entregaría recibo con el peso que arrojase y luego a la recolección se le liquidaría, contestó que hiciesen lo que quisieran, pero que sería a la fuerza y con el resto del ganado no lo podrían hacer.
Hemos de hacer constar que con anterioridad ya se le había comunicado al expresado Simeón Monaj, que como el ganado estaba controlado por el Consejo Municipal y éste había de procurar por una buena distribución entre todo el pueblo para su consumo, como estaba muy escaso, no podría venderse cantidad alguna de ganado sin el debido control y visto bueno del Consejo Municipal.
A los quince días aproximadamente, sin permiso del Consejo y haciendo caso omiso a todas indicaciones, procedió a la venta del ganado a la División Carlos Marx, percibiendo por dicha venta la cantidad de 11.000 pesetas.
Con este hecho, aparte de quedar quebrantada la autoridad del Consejo Municipal si no se aplica la correspondiente sanción al infractor, el pueblo o, mejor dicho, sus enfermos, carecerán de carne necesaria para su alimentación.
Duelo entre colectivistas e individualistas en Sangarrén
Por la tarde, al reanudar la faena se vieron sorprendidos por la presencia del que trabajaba el campo, que con su máquina se había instalado delante de las otras que habían trabajado toda mañana. Sin decir palabra empezó a segar, pero continuamente paraba para «reparar averías» y llegó un momento en que era alcanzado por las máquinas de la colectividad y al parar nuevamente, se le dijo que si podían pasar para adelantar más a lo que contestó que estaban hartos de aguantar impertinencias y que no segásemos más, procediendo inmediatamente a pegar con palos a las caballerías que conducían las máquinas de la colectividad, que lograron ser dominadas por sus conductores. De no haber ocurrido así, muy fácilmente se podían haber roto las máquinas segadores con el consiguiente perjuicio para los intereses locales y más aún de los de la causa.
Desde los primeros momentos de la discusión se presentaron en el campo unos veintitrés individualistas que estaban apostados en una casa próxima, en su mayoría armados de palos y herramientas de trabajo, todos ellos en actitud muy poco tranquilizadora, hasta el extremo de que el compañero Ricardo Viscasillas fue agredido por un grupo de ocho o diez, que le produjeron erosiones y golpes en diferentes partes del cuerpo, e igualmente a José Monesma, que le mordieron el dedo pulgar de una mano y le propinaron varios golpes. Si bien entre los individualistas había algunos milicianos del Batallón Komsomol que cooperaron en la agresión, se ha de hacer constar que intervinieron las fuerzas del mismo para dominar la refriega, desalojando el campo de «combatientes»; entonces los colectivistas sacaron las máquinas del campo para no perder el tiempo inútilmente y marcharon a segar a otro campo.
Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.
No obstante, a pesar de los numerosos y variados problemas, en muchos lugares coexistieron las colectividades con los individualistas, tal y como sucede en Bujaraloz: «Es cierto que tenemos aún pendientes algunos problemas con los que desean trabajar individualmente, empero una vez pase la recolección, abordaremos, como ya lo hemos probado, con alteza de miras, las aspiraciones productoras de dentro de nuestra localidad. Es parte, nuestro lema el de ser hombres libres e independientes.»(Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937).
Cronología tras la creación de las colectividades
Decreto de Intervención de las fincas abandonadas
El 8 de agosto de 1936 el Gobierno republicano firma el decreto de Intervención de las fincas abandonadas, publicado en La Gaceta de Madrid el día 10). El decreto es implementado con dos decretos los días 17 y 19 del mismo me, decreto firmado por el entonces ministro de Agricultura Mariano Ruiz-Funes García, militante de Izquierda Republicana.
El decreto tenía solamente cuatro artículos. En el primero se ordenaba la incautación de todas las tierras que hubieran sido abandonadas por sus propietarios, en el segundo se encargaba a los ayuntamientos de hacerse cargo de las tierras y bienes expropiados, en el tercero se nombraba a los alcaldes delegados especiales del IRA para llevar a cabo las expropiaciones y relacionar a todas aquellas personas que hubieran abandonado las tierras, asimismo debían hacer inventario de los bienes expropiados y poner en marcha la explotación de las tierras, finalmente el cuarto señalaba que el decreto debería comenzar a ejecutarse a los diez días de su publicación. En el del día 17, publicado al día siguiente, se pretendía que fuera el IRA el que retomara el control de las colectivizaciones, dejando la producción agrícola bajo la dirección del Gobierno. En el del 19, publicado el día 20 se abundaba en las normas establecidas para el funcionamiento de las fincas expropiadas.
Garrot Garrot, José Luis. Las colectivizaciones agrarias- Contexto y organización.
Asamblea Provincial de Colectividades
El 28 de agosto de 1936 se celebra en Binéfar la Asamblea Provincial de Colectividades. A ella acuden como representantes de la colectividad de Sariñena Ángel Mombiola, de la CNT y Vicente Pueyo, por la U.G.T. A la asamblea también asistió José Mavilla Villa.
José Mavilla Villa
José Mavilla Villa nació en la localidad oscense de Sieso, en1900 y falleció en Huesca en Huesca en 1981. Fue un maestro y líder anarcosindicalista aragonés que llegó a ocupar el cargo de consejero de Agricultura del Consejo de Aragón del 18 de octubre de 1936 hasta enero de 1937. Tras su relevo, por Adolfo Arnal, José participó muy activamente en la colectividad en el Somontano de Angües, colaboró con la prensa cenetista de Aragón y Barcelona “Cultura y Acción” y “Solidaridad Obrera” y fue elegido secretario de la Federación Regional de colectividades de Aragón. Con la disolución del Consejo de Aragón, las colectividades sufrieron un freno considerable y José, con el resto de dirigentes libertarios, fue retenido en la prisión de Barbastro. Fueron liberados antes de la llegada de las tropas nacionales en marzo de 1938. José pudo escapar junto a otros compañeros, pero al final no llegó a exiliarse, fue capturado y condenado a muerte.
“Mavilla fue una de las voces libertarias que más precoz —y públicamente— expresaron el deseo de recuperar capacidad, iniciativa y personalidad política para Aragón. Él, que dijo expresamente de sí mismo y de los libertarios que eran hijos espirituales de Costa”. José Mavilla estudió en la Escuela Normal de Maestros de Huesca, perteneciendo “Al círculo de jóvenes enseñantes formado en Huesca en torno a la figura de Ramón Acín durante los años de dictadura de Primo de Rivera”. Un compañero suyo fue Evaristo Viñuales Larroy, natural de Lagunarrota, maestro anarquista y fundador de la escuela de militantes libertarios de Aragón.
“José Mavilla fue un activista colectivista convencido de la justicia y adecuación de las aspiraciones colectivas.”
El 29 de agosto de 1936 se celebra en Caspe el pleno regional donde se comienza a hablar de «Constituir colectividades locales y de crear cooperativas únicas en cada pueblo. Estas controlarían las producciones colectivas e incluso podrían intervenir en las producciones de sectores no colectivizados. Lo que se planteaba era, siguiendo el criterio federativo, el establecimiento de un poder económico atomizado y autónomo, pues se otorgaba a estas colectividades «libertad de poder vender o intercambiar» (Díez, 2009, p. 57. Citado en CGT, cuaderno N.º 4 Las Colectividades).
Constitución del Comité Agrícola Local
De acuerdo con los decretos 15 y 23 de septiembre de 1936 se crean, en cada municipio, el Comité Agrícola local del Frente Popular, cuya misión especifica constituía en el aumento del área de cultivo y de la producción unitaria.
El decreto del 15 de septiembre de Comités Agrícolas, obligaba a la constitución en cada pueblo de un Comité Agrícola el cual debía estar presidido por el alcalde y contaría con tres o cuatro personas elegidas respectivamente por el Comité Político del Frente Popular, el ayuntamiento y las organizaciones sindicales locales.
«Estos hacen la incautación de las fincas, y para que sea reconocido al cultivador, individual o colectivo, el derecho de usufructo de la tierra, será necesario que el acta de incautación que, como hemos dicho hace el comité Agrícola local en nombre del Estado, se consigne que la tierra y efectos a que se refiere la presente incautación quedan cedidos para su explotación a la colectividad.»
Recopilación de disposiciones referentes a la incautación de fincas. Rusticas, urbanas e industriales.
Creación del Consejo de Aragón
El 6 de octubre de 1936 se crea el «Consejo de Aragón» o también llamado «Consejo Regional de Defensa de Aragón» (CRDA). Tal y como hemos comentado anteriormente, su creación supuso un impulso para las colectividades en Aragón.
Las colectividades funcionaban de manera autónoma, sin tener que rendir cuentas ante el Consejo de Aragón. Pero en cierto modo podría decirse que esta suerte de gobierno velaba por el buen funcionamiento de las colectividades: el Consejo controló la producción, colectivizó la maquinaria agrícola durante la cosecha, canalizó las exportaciones a través del puerto de Tarragona -sobre todo importantes cantidades de aceite, almendra y azafrán-, ocupándose también de la importación de productos agrícolas que no podían obtenerse en el campo aragonés (Casanova, 1997: p. 203). La Consejería de Agricultura del Consejo de Aragón, con sus Secciones Técnicas que incluían Agropecuaria, Agricultura y Maquinaria, velaba por las granjas de experimentación agroindustrial y forestal. Entre otros cometidos, se ocupaba también del control de plagas (Díez, 2003: p. 387).
CGT. Modulo 4: Las Colectividades.
Expropiaciones
El Decreto del 7 de octubre de 1936 sobre las explotaciones se publica en la Gaceta de Madrid el 8 de octubre de 1936.
«Este lo firma, como nuevo ministro de Agricultura, Vicente Uribe. En el artículo 1 se acordaba la expropiación sin indemnización de las tierras, fuera cual fuera su extensión, de aquellos que se hubieran mostrado como desafectos al régimen colaborando con la insurrección. Los encargados de decidir quién era afecto a la República y quién no eran las Juntas Calificadoras creadas en cada municipio.»
Garrot Garrot, José Luis. Las colectivizaciones agrarias- Contexto y organización.
Patatas para sembrar
Consejo de Aragón. La Consejería de Agricultura de este Consejo hace saber a todas las colectividades, Concejos locales y municipales de Aragón, que dispone de patatas para la siembra.
Solidaridad Obrera del 1 de enero de 1937.
Comisión Central Administradora de Bienes Incautados del bando sublevado
En enero de 1937 el bando sublevado crea la Comisión Central Administradora de Bienes Incautados por el Estado de España, un órgano institucional creado por Decreto Ley de 10 de enero de 1937, por el que se creaba la Comisión que se encargaba de incautar los bienes muebles o inmuebles de las organizaciones de todo tipo y personas que, por acción u omisión, no habían apoyado a los sublevados (Wikipedia).
Octavilla para los Grupos Colectivos
Tierra y Libertad, prensa de la FAI, del 23 de enero de 1937.
Congreso Extraordinario de Colectividades de Aragón
El 1er Congreso Extraordinario de Colectividades de Aragón se llevó a cabo el 14 y 15 de febrero de 1937 en Caspe, en el marco del Consejo Regional de Defensa de Aragón (CRDA). Pelai Pagès i Blanch (El Sueño Igualitario de los Campesinos de Huesca 1936-1938) recoge que se hallaron representadas 275 colectividades, 456 delegados y 141.430 afiliados (Citando a Julián Casanova: Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938. Siglo XXI. Madrid, 1985. Pág.179. También Alejandro R. Díez Torre: Trabajan para la eternidad. Colectividades de trabajo y ayuda mutua durante la Guerra Civil en Aragón. Malatesta Ed/Prensas Universitarias de Zaragoza. Madrid/Zaragoza, 2009. Págs. 344-378, donde se publican las actas del Congreso).
En el congreso se acordaron los estatutos de la Federación, que en palabras de José Luis Carretero Miramar (Lecturas de autogestión: «Las colectividades de Aragón» de Félix Carrasquer) «un ejemplo genuino de lo que Laval y Dardot, en su obra “Común”, llaman el “derecho obrero”. Igualmente se adoptaron una serie de resoluciones para garantizar el abastecimiento en una situación de guerra.
“Las colectividades conocieron durante los últimos meses de 1936 y el primer trimestre de 1937 el período de mayor auge: consiguieron dotarse de un instrumento de coordinación -la Federación Regional-«.
Julián Casanova Guerra y Revolución en Aragón 1936-1938.
Del 1er Congreso Extraordinario de Colectividades de Aragón surgieron la Federación Regional de Colectividades Agrícolas de Aragón y las federaciones comarcales «que estructuraban las colectividades existentes a nivel comarcal» (Pelai Pagès i Blanch (El Sueño Igualitario de los Campesinos de Huesca 1936-1938).
Pacto entre la UGT y la CNT en Aragón
El 22 de febrero de 1937 se firma el pacto en Caspe el pacto UGT – CNT de Aragón. En relación a las colectividades, es significativo el compromiso tercero:
«Los secretarios provinciales de Aragón, de la Federación Española de Trabajadores de la Tierra, de la Unión General de Trabajadores, se comprometen al rápido estudio de la estructuración de la Federación Regional de Colectividades, de la Confederación Regional del Trabajo, igualmente que las ponencias aprobadas en su Congreso para llegar a la unificación en un solo organismo aglutinador del problema agrícola en Aragón.
La Confederación Regional del Trabajo y la Unión General de Trabajadores consideran declaradas legales las incautaciones hechas a los elementos facciosos, tanto en fincas agrícolas como urbanas, como industriales, y que estas pasen a ser propiedad de los Consejos Municipales, que las pondrán a disposición de las organizaciones obreras, para que estas procedan a su colectivización en conjunto. Ambas organizaciones acatarán y apoyarán las disposiciones que en esta materia disponga el Consejo de Aragón.
Ambas organizaciones respetaran la libre determinación de los campesinos para administrarse, según sus deseos, sin perjuicio de que a través de los sindicatos se emprenda una campaña de divulgación del colectivismo, con el objeto de llevar a su ´´animo las ventajas de la colectivización. Igualmente, la CNT y la UGT ayudarán y estimularán las colectividades libremente constituidas que puedan ser ejemplo para el resto de los obreros y campesinos».
Federación Comarcal de Colectividades Agrícolas de Grañén
El 7 de marzo de 1937 se celebra en Grañén la asamblea de la Federación Comarcal de Colectividades Agrícolas de Grañén en la que participan las colectividades agrarias de Grañén, Lalueza, Poleñino, Alcubierre, Barbués, Cuarte, Senés, Callen, Lanaja, Albero Bajo, Tabernas, Capdesaso, Vicién, Fraella y Piracés.
FEDERACIÓN COMARCAL DE COLECTIVIDADES AGRÍCOLAS DE GRAÑÉN
Acta de la Asamblea celebrada en Grañén el día 7 de marzo de 1957, para tratar de la re-organización de la Comarcal:
Da comienzo la sesión a las tres de la tarde, leyéndose las credenciales por la comisión revisora. Asisten a la Asamblea dieciséis delegaciones, que son: Grañén, Lalueza, Poleñino, Alcubierre, Barbués, Cuarte, Senés, Callen, Lanaja, Albero Bajo, Tabernas, Capdesaso, Vicién, Fraella y Piracés.
Varios pueblos de los que tienen que formar parte de la Comarcal y no asistieron, manifiestan por carta que no han podido delegar por las dificultades propias del momento.
Pasándose al segundo punto del orden del día, se procede al nombramiento de la mesa de discusión, recayendo los cargos de:
Presidente, delegado de la Federación de Colectividades; Secretario de actas, PIRACES; Secretario de palabras, POLEÑINO.
Acto seguido, la mesa en función, pone a discusión de la Asamblea el tercer punto, que dice: INFORME DE LA COMARCAL.
Informa el compañero de la delegación de GRAÑÉN, siendo aprobada la información.
Se pasa al cuarto punto, que dice: ¿DEBE CONSTITUIRSE LA COMARCAL DE COLEC-TIVIDADES Y DONDE DEBE RESIDIR?
Las delegaciones se manifiestan en sentido mayoritario por Grañén, y minoritario por Poleñino.
Al entablarse un ligero debate sobre si debía estar en Sariñena, la delegación de LANAJA expone las dificultades de ello, manifestando la gran cantidad de pueblos que asumiría, y se manifiesta en el sentido de que sean dos las comarcales: la de Sariñena y la de Grañén. Lo cual queda aprobado por todas las delegaciones.
Quinto punto, que dice: SI SE PROCEDE AL NOMBRAMIENTO DE LOS COMPAÑEROS DE LA COMARCAL.
Después de manifestar las delegaciones que sí, la mesa pregunta de cuántos miembros se ha de componer. Se acuerda que sean cinco. Los cargos recaen sobre: Hilario Villacampa, de PIRACES, Mariano San Agustín, de GRAÑÉN; Francisco Zamora, de POLEÑINO; Pascual Mercadé, de ALBERO ALTO; Emilio Pascual, de Lalueza, acordándose también que se relacione para asuntos de organización el compañero Torralba, de SANGARRÉN. Sexto punto del orden del día: ASUNTOS GENERALES.
La delegación de GRAÑÉN, exponiendo las dificultades que encontrarán los compañeros que representan a la Comarcal, dice: que el mismo Consejo Local de donde residan puede proporcionárselo, previo intercambio. Se refiere a aquello que no pudieran encontrar en los almacenes comarcales. Se manifiesta también que los gastos y organización del transporte sea estudiado con detenimiento y de acuerdo con las colectividades.
De las dos manifestaciones se toma en consideración la primera, acordándose para la segunda que lo estudien los que forman la Federación Comarcal e informen.
Pide la palabra LALUEZA para exponer que los componentes de esta Comarcal se desplacen a Sariñena, para efectuar, previa propaganda, la constitución de la respectiva Comarcal.
Queda aprobada la proposición de esta delegación.
GRAÑEN pide la palabra y expone que debe mandarse una protesta a los departamentos de Economía y Abastos del Consejo de Defensa de Aragón, haciendo alusión también a Orden Público, por la indebida forma de actuación para la economía regional.
Se adhieren varias delegaciones y se toma en consideración.
Pregunta el presidente de Mesa si hay algunas manifestaciones más que exponer, y no habiendo ninguna, después de una peroración en la que expone la ardua labor que debe realizar la Comarcal, levanta la sesión a las seis de la tarde.
Federación comarcal de colectividades en Sariñena
La constitución de la Federación comarcal de colectividades de la comarca se celebró el 21 de marzo de 1937 en Sariñena, con el objetivo de organizar la Federación Comarcal. Para Félix Carrasquer (Las Colectividades de Aragón) así fue como de colectividad en colectividad se pasó a la Federación Comarcal de Colectividades: «esquema básico a partir del cual el colectivismo aragonés llegaría a fundirse en una estructura más compleja y susceptible de dar a la solidaridad una dimensión más amplia y, por tanto, de mayor justicia.”
Con anterioridad, el Boletín N.º 8, del 19 de noviembre de 1936, (Periódico de la Revolución) del Consejo Regional de Defensa de Aragón, recoge una relación de comarcales y localidades de las mismas, siendo la Comarcal de Sariñena formada por las colectividades de Sariñena, Albalatillo, Alberuela de Tubo, Alcubierre, Almuniente, Antillón, Capdesaso. Castejón de Monegros, Casfelflorite, Grañén, Huerto, Lagunarrota, Lalueza, Lanaja, Lastanosa, Marcén, Pallaruelo, Peralta de Alcofea, Pertusa, Poleñino, Robres, Salinas, Salinas, Sena, Senés de Alcubierre, Sesa, El Tormillo, Torres de Alcanadre, Usón y Villanueva de Sigena.
El pleno de colectividades queda recogido por Pelai Pagès i Blanch en El Sueño Igualitario de los Campesinos de Huesca 1936-1938. Dicho pleno acordó la creación de una comisión para organizar colectividades, comisión formada, entre otros nombres, por los sariñenenses Eusebio Pinós Ragalado y Fulgencio Esteban.
Cuando el 21 de marzo de 1937 se celebró en Sariñena el Pleno de colectividades de la comarca aún no se había creado la Federación comarcal, y justamente el objetivo de este Pleno era crear dicha Federación. En dicha Asamblea estuvieron representadas las poblaciones de El Tormillo, Salillas, Castejón de Monegros, Lastanosa, Lalueza, Sena, Alcubierre, Capdesaso y Sariñena y cuando el representante de la Federación Regional de Colectividades, Estivill, tomó la palabra para destacar “la conveniencia de que todo el campesinado se aúna a la gran familia colectiva y a su vez en la comarca de Sariñena se cree la Federación Comarcal de Colectividades”, se inició un debate en el que no todos los delegados estuvieron de acuerdo. Es cierto que la mayoría se decantaron por la creación de la Comarcal, puesto que, como dijo el representante de Lastanosa, “así las colectividades de esta comarca tendrán una garantía de sus medios económicos y morales”, pero el delegado de Sena sorprendió a todos los asistentes cuando destacó que “ellos tuvieron una asamblea y acordaron que antes de colectivizarse era ganar la guerra y que por este motivo están sin entrar en la colectividad. Aparte de que existe una pequeña colectividad en la cual sólo la componen compañeros de la UGT”. La sorpresa, habida cuenta que el Pleno lo había convocado el Comité Comarcal de Sindicatos de Sariñena adscrito a la CNT, fue mayúscula. Y en las intervenciones posteriores todos destacaron la necesidad de ir hacia la Federación, pero, habida cuenta del retraso que existía en la comarca se decidió formar una comisión con el objetivo de que “se encargue de destacarse por los pueblos de la comarca y organice las colectividades así como oriente en este mismo sentido”. La comisión se formó con Eusebio Pinós y Fulgencio Esteban de Sariñena, José Lucas de Sesa y el “camarada Villellas” de la UGT de Capdesaso. Y la decisión final recabó en el hecho de que cuando la comisión hubiese terminado sus funciones “entonces se entrará de lleno en la estructuración de la Federación Comarcal de Colectividades” (1). Era claro que de lo que se trataba era de iniciar un proyecto inédito en la historia de Aragón y que planteaba muchas incógnitas para el futuro.
Los principios: La abolición de la «explotación del hombre por el hombre».
«Reunidos una porción de vecinos de esta localidad, se acordó formar una Colectividad denominada campesina compuesta por afiliados a la F. de T. de la T. (U.G.T.) y al Sindicato Único (C.N.T.) cuyos fines son los siguientes: 1º. Mejorar moral y materialmente la vida de sus afiliados, no permitiendo bajo ningún concepto la explotación del hombre por el hombre» (2). Así empezaba de manera significativa el Acta de Constitución de la Colectividad campesina de Capdesaso, firmada el 30 de septiembre de 1937, una fecha muy tardía, aunque la colectividad se había iniciado mucho antes. De hecho, no es por casualidad que la mencionada Acta de constitución fijase como el primer fin que perseguía una declaración de principios y situase como primer objetivo la desaparición de la dependencia económica de unos hombres con relación a otros. En el campo, cabe recordarlo, la subordinación económica, basada siempre en la propiedad de la tierra, había sido históricamente muy dura. La existencia de jornaleros seguía siendo muy extendida en los años treinta, en un momento en que, además, la subsistencia del campesino siempre dependía de la voluntad del propietario. No es por casualidad, por tanto, que el principio mencionado apareciese muy pronto entre el campesinado aragonés. Disponemos de otro testimonio de la misma población de Capdesaso muy elocuente. En este caso se trata de una gestión que representantes de la población realizaron en noviembre de 1936 cerca del Comité Provincial Revolucionario de Barbastro. Se trataba en este caso del ganado y de quienes eran sus dueños. La resolución que redactó el Comité Provincial de Barbastro no podía ser más concluyente: «Haviendose (sic) presentado en este Comité Provincial una representación del Comité Local y otra de las organizaciones C.N.T. y U.G.T. de Capdesaso, para ponernos en antecedentes de la actuación de los que todavía son amos del ganado lanar y de los pastores. Determinamos lo que a continuación exponemos: 1º. Queda abolida la explotación del hombre por el hombre, por tanto los patronos del ganado no pueden tener criados, y ser por tanto los que lleven a pastar el ganado. 2º. Queda requisado todo el ganado lanar por el Comité Local de Capdesaso. 3º Sólo el Comité Local dispondrá del ganado ya que representa la voluntad del pueblo, poniéndolo a disposición de las necesidades de Guerra llevando siempre un escrupuloso control, dejando para su reproducción a las de cría. Sirvan estas líneas de satisfacción para los efectos correspondientes. Os saludo el Comité Provincial El Secretario Colectividades agrarias en Huesca.
1. Comité Comarcal de Sindicatos de Sariñena. CNT-AIT, en «Pieza séptima de Huesca. Actuación de las autoridades gubernativas locales», AHN, FC-Causa General, Caja 1414, Exp. 5.
2. «Pieza séptima de Huesca. Actuación de las autoridades gubernativas locales», AHN, FC-Causa General, Caja 1414, Exp. 5.
El sueño igualitario de los campesinos de Huesca (1936-1938) Pelai Pagès i Blanch…
“Ya en los primeros meses de la guerra se constituyeron 25 Federaciones Comarcales, federaciones que hacía septiembre de 1936 reunían en conjunto 450 colectividades, acercándose a las seiscientas en 1937″.
Félix Carrasquer (Las Colectividades de Aragón).
Declaración Pública de Incautaciones e Intervenciones de industrias
El Consejo de Aragón, el 22 de marzo de 1937, a través del Departamento de Industria y Comercio, publica el Decreto y las normas para la Declaración Pública de Incautaciones e Intervenciones de industrias.
Solidaridad Obrera, 28 de marzo de 1937.
Implantación del jornal mínimo
El 2 abril de 1937, el Consejo de Aragón, a través del consejero de Trabajo Chueca, se implanta en Aragón el jornal mínimo a todos los trabajadores “Desde hoy, ya, todo aquel que tenga empleados, ajustará los jornales partiendo de la base mínima de diez pesetas diarias para los hombres y seis pesetas para las mujeres, en los trabajos de peonaje y otras categorías que no precisen conocimientos especiales» (Solidaridad Obrera del 3 de abril de 1937).
Sindicato Regional de Comunicaciones
El 10 de abril de 1937 se celebró en Sariñena la Asamblea y constitución del Sindicato Regional de Comunicaciones, con la participación de 30 delegados. “Sindicatos regionales de ramas de actividad, futuros embriones de la administración socializada o socialización, con la que se aspiraba a sustituir la economía capitalista (Trabajando para la eternidad, Alejandro R. Díez Torre. La Malatesta Editorial, 2009)”.
Párrafo dedicado a Sariñena por Franz Borkenau en El Reñidero Español (Relato de un testigo de los conflictos sociales y políticos de la guerra civil española. Barcelona, Ibérica de Ediciones, 1977, p. 81), resulta un excepcional testimonio sobre el funcionamiento de la Colectividad de Sariñena:
“Pero me convencí con mis propios ojos de la realidad de la mejora. Por la mañana llamé a los dos primeros jóvenes anarquistas con quienes me tropecé en la calle y les pedí que me mostrasen las trilladoras. Me llevaron a un grupo de graneros situados en las afueras del pueblo. Frente a ellos se alzaban cuatro de las máquinas expropiadas, trillando cuatro enormes pacas de trigo. Había unos diez campesinos trabajando entre cada una de ellas. Por sus ropas podía verse que eran campesinos (no trabajadores agrícolas sin tierra); lo confirmé más tarde en el curso de la conversación; trillaban juntos el trigo de uno de ellos; al día siguiente, la máquina sería trasladada a otro granero, a trillar el trigo del siguiente miembro del grupo. El trabajo iba rápido, los rostros brillaban y por cuanto fui capaz de juzgar, el manejo de la maquinaria era competente. Estaba a mano un mecánico del pueblo, caso de necesitarse una reparación. Parecía evidente que no había existido ningún tipo de obligación de entrar en ese arreglo al uso colectivo de las maquinarias; en otros graneros, la gente trabajaba con sus instrumentos antiguos y eran sinceros a admitir que no querían trabajara con las maquinarias; la mayoría de éstos pertenecían a la anterior generación. El Comité tenía la intención de utilizar las maquinarias para trillas la cosecha de las tierras expropiadas, tan pronto como las colectividades campesinas hubiesen terminado sus trillas y utilizar esta cosecha como reserva de trigo para la milicia; como almacén se utilizaría la iglesia”.
Almacenes comarcales
Tras el congreso regional se acordó la creación de Almacenes Comarcales para cada colectividad. En la comarca monegrina se acordó, en el Pleno Comarcal del 10 de abril de 1937, organizar el Almacén Comarcal, donde también se acordó el uso comarcal de maquinaria agrícola entre Colectividades. Entre Lalueza, Capdesaso, Alberuela, Fraella, Marcén y Grañén se acordó una distribución de tierras y pastos interlocal.
Se va a suministrar maquinaria agrícola
La Federación Regional de Colectividades de Aragón se ha dirigido a todos los camaradas de las Comarcales rogándoles manifiesten urgentemente el número y clase de máquinas agrícolas que necesitan para la próxima cosecha, a fin de facilitar todo lo necesario.
Solidaridad Obrera del 13 de abril de 1937.
Federación Regional de Colectividades de Aragón
El 25 de abril de 1937 se celebró en Caspe el Pleno Regional de Aragón de la Federación Regional de Colectividades de Aragón.
Solidaridad Obrera del 22 de abril de 1937.
Escrito de José Mavilla «A todas las colectividades de España» tras el Pleno Regional de Aragón de la Federación Regional de Colectividades de Aragón.
Solidaridad Obrera del 30 de marzo de 1937.
La revolución en el Campo
Cabecera de la Sección sobre Colectivización y Colectividades Agrarias en Solidaridad Obrera: «La revolución en el Campo».
Solidaridad Obrera del 5 de junio de 1937.
Legalización de las colectividades agrícolas o campesinas
El 8 de junio de 1937 se dicta una disposición que considera legalmente constituidas todas las colectividades agrícolas formadas a partir del 19 de julio de 1936 y «dictando normas a seguir por el Instituto de Reforma Agraria, a los fines pretendidos en esta disposición, en favor de las colectividades campesinas.
El 9 de junio de 1937, la Gaceta de la República reconoció las explotaciones colectivistas constituidas tras el golpe de estado: «por parte del Instituto de Reforma Agraria, se consideran legalmente constituidas en el presente año agrícola todas las explotaciones colectivas formadas a partir del 19 de julio de 1936, no tramitándose por los servicios dependientes del Instituto de Reforma Agraria ninguna demanda de revisión de tierras ocupadas por dichas colectividades, ni cosechas en pie o almacén que hayan sido requisadas (…)». Aunque desde medios afines anarquistas tomaron la noticia con agrado, lo cierto es que el Ministerio de Agricultura pretendía controlar la cosecha de todo el territorio leal a la República (Casanova, 1985, p. 209).
CGT. Cuaderno nº. 4 Las Colectividades.
Federación Comarcal de Colectividades de Sariñena
Como se ha nombrado anteriormente, en Aragón se crearon diferentes federaciones comarcales de colectividades y, en este caso, la Federación Comarcal de Colectividades de Sariñena. Así aparece en Solidaridad Obrera del sábado 12 de junio de 1937:
Federación Comarcal de Colectividades de Sariñena (Aragón)
Se pone en conocimiento de todas las Colectividades de la España liberada al fascismo que esta Federación Comarcal efectúa operaciones de intercambio de toda clase de productos con las Colectividades mencionadas y que depongan de productos con el mencionado fin. Al objeto de que la obra colectiva vaya extendiéndose por todas las Colectividades, es nuestro mejor deseo relacionamos con todas ellas para que el apoyo sea mutuo y concordante. Sariñena, mayo de 1937. El secretario.
Solidaridad Obrera del 12 de junio de 1937.
A todas las colectividades de la España liberada del fascismo
Ponemos en conocimiento de estas, que disponiendo esta Federación de una cantidad considerable de avena y cebada en su almacén, no tendría ningún inconveniente en realizar operaciones de intercambio con otros productos.
Por lo tanto, aquellas Colectividades a las cuales interesa nuestro ofrecimiento, pueden dirigirse a esta Federación Comarcal de Colectividades en Sariñena (Aragón).
Por la Federación Local de Colectividades.
Solidaridad Obrera del 4 de julio de 1937.
El campo aragonés huérfano de brazos
Uno de los principales problemas con el que se encuentra el medio rural aragonés durante la guerra fue la falta de trabajadores, especialmente de los más jóvenes, que se encontraban luchando en el frente.
Solidaridad Obrera del 1 de julio de 1937.
Este problema queda patente en la Colectividad de Bujaraloz, cuestión que es solucionada con el empleo de maquinaria:
«En tiempo normal -nos dicen-, para hacer los trabajos de recolección contábamos con todos los hijos de la localidad. Hoy tenemos en el frente 80 compañeros, siendo éstos los más útiles y necesarios en estas faenas, teniendo en cuenta, por otro lado, que en años anteriores los burgueses contrataban de 80 a 100 campesinos de otras tierras. Y figuraos -dicen sonriendo- si esto se hubiese hecho individualmente, la cosecha no la habríamos hecho en dos meses, teniendo, por esto, que emplear más máquinas.
Pues bien; con todas estas máquinas y hombres (los que se encuentran en el Frente y todos los que eran contratados de fuera) la recolección, en régimen burgués, se hacía en un mes. Nosotros, con la falta de todos estos compañeros, la hemos hecho en veintitrés días.»
Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz, Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937.
Prohibición de las exportaciones
El 26 de julio de 1937 se publica en la Gaceta de Madrid el decreto del ministro de Industria y Comercio, Plácido Álvarez Buylla, del 25 de julio por el que se prohíbe la exportación de toda clase de comestibles, materias primas utilizadas por la industria nacional, productos farmacéuticos y productos químicos. La prohibición afecta a productos agrícolas.
Congreso de la Federación Regional de Colectividades
En julio de 1937 se celebra en Caspe un nuevo Congreso de la Federación Regional de Colectividades.
Solidaridad Obrera del 27 de julio de 1937.
Solidaridad Obrera del 28 de julio de 1937.
La disolución del Consejo de Aragón
El 10 de agosto de 1937 se produce la disolución del Consejo de Aragón por el gobierno de la Republica. «Cientos de colectivistas fueron detenidos por las fuerzas comandadas por Enrique Líster. Alguno de ellos fue ejecutado, como ocurrió en Maella con el presidente de la colectividad E. Bosque. Sin embargo, varias colectividades se reorganizaron, pasando a ser controladas por el Instituto de la Reforma Agraria: «A las colectividades se les exigió elaborar unos nuevos estatutos y enviarlos a la delegación del IRA para su aprobación» (Casanova, 1985, p. 288)» (CGT. Cuaderno nº. 4 Las Colectividades.).
Comienza el declive de las colectividades
Las colectividades comienzan su declive, tras la disolución del Consejo de Aragón, las colectividades no son muy bien vistas por parte del gobierno. El 27 de agosto de 1937 el Gobierno da un nuevo paso para acabar con las colectividades, recoge José Luis Garrot Garrot, promocionando la creación de cooperativas agrícolas: «Estas recibirían importantes ayudas del IRA y el ministerio de Hacienda. Con este decreto se intentaba frenar, o transformar las colectividades, pasando del modelo colectivista al corporativista, más del agrado de los comunistas, y por tanto del ministro de Agricultura Vicente Uribe» (Garrot Garrot, José Luis. Las colectivizaciones agrarias- Contexto y organización).
A todas las colectividades agrícolas de Aragón
Las circunstancias especiales por que atraviesa nuestra región, la necesidad apremiante de salvaguardar la economía del campesinado en general, exige que todos nuestros esfuerzos tiendan a realizar una estrecha coordinación entre todas las colectividades de campesinos de Aragón.
Para ello, y aprovechando la circunstancia de la celebración de un Pleno Regional de Sindicatos, esta Federación Regional de Colectividades, que se celebrará en Caspe, el día 12 de septiembre.
No creemos necesario encarecer la importancia que para los intereses generales del campo aragonés tiene este Pleno, y por ello entendemos que, dada la situación de nuestras colectividades, la necesidad de una estructuración potente y definitiva de las mismas, es imprescindible la asistencia de todas a este Pleno.
Con saludos cordiales, queda vuestro, por el Comité Regional.
El secretario. Solidaridad Obrera del 9 de septiembre de 1937.
Implantación Reforma Agraria
En noviembre de 1937, se recoge la implantación de la antigua ley de Reforma Agraria. La reforma implica la disolución de las colectividades agraria y la repartición de sus bienes, medida que que pronto se encuentra con detractores que continúan organizándose y trabajando en el modelo colectivista.
Solidaridad Obrera de 19 de noviembre de 1937.
Hacia la reorganización de las Colectividades aragonesas
En virtud de órdenes gubernativas, las Colectividades campesinas de Aragón fueron disueltas en su mayoría y liquidados sus bienes, los cuales fueron repartidos entre sus componentes y el Municipio, según normas acordadas entre la Delegación Regional de Reforma Agraria y el Frente Popular Antifascista.
Pero como un crecido número de campesinos continúan sintiéndose entusiastas colectivistas a pesar de todas las dificultades, han Juntado nuevamente los productos que les repartieron, las herramientas y útiles de trabajo y sus tierras y, con el mayor contento de su vida, vuelven a tener reorganizadas las Colectividades. Esto, además de la eficacia que le presta a la necesaria producción del campo, da un mentís rotundo a las interesadas especies que habían circulado sobre la voluntad de los campesinos con respecto a las Colectividades.
Con el fin de dejar las cosas en su punto y darles, a les enemigos del colectivismo, las menos ocasiones posibles de hacer daño a este movimiento, van a reorganizarse con todos los requisitos legales. A este efecto, la Sección de Campesinos del Comité Regional de la CNT, facilitarás todos los trabajadores que lo deseen, un modelo de Estatutos de Colectividad Cooperativa para que, llenándolo por cuadruplicado y demás requisitos que se indicarán, gestionen la legalización de las organizaciones colectivistas, por el Ministerio Trabajo.
Por otra parte, como que el reparto de las tierras incautadas a los facciosos era el problema más urgente y más difícil de resolver, oficialmente ha sido decretada la constitución, en plazo muy breve de las Juntas Calificadoras de Reforma Agraria, regional y municipales. Este decreto, del 18 del corriente, recomienda, además, la aplicación de la Orden del 9 de junio, que favorece a las Colectividades.
Solidaridad Obrera del 1 de diciembre de 1937.
Colectividades de Los Monegros
Colectividad de Bujaraloz
Colectividad constituida el 8 de agosto de 1936 (Pardo Lancina, Víctor) y fue conjunta entre las fuerzas CNT y UGT (Díez Torre, Alejandro R. Trabajando para la eternidad. Colectividades de trabajo y ayuda mutua durante la Guerra Civil en Aragón). De acuerdo con la Causa General de Bujaraloz, el 8 de agosto de 1936 fueron requisadas varias casas de vecinos, saqueadas tiendas, controladas existencias e incautadas maderas y existencias de harina. La llegada de la columna cenetista fue decisiva y el 11 de agosto, Durruti publicó un bando aboliendo la propiedad y colectivizando los bienes de bujaralocinos.
Sello Sociedad de Trabajadores de la Tierra UGT Bujaraloz.
Sobre la colectividad de Bujaraloz contamos con el valioso testimonio del corresponsal Soli en el Frente: «Un pueblecito que nadie conocía…. Bujaraloz».
LAS COLECTIVIDADES Hablamos con un compañero responsable de la Colectividad. -Si, tenemos contrarios – nos dice contestando a nuestra pregunta, Y son precisamente – aquellos que antes de la Revolución, por no ser obreros ni burgueses, eran quienes alimentaban a los usureros, habiendo de trabajar para ellos la mayor parte del año. Pero esos no cuentan. Son los mismos que existen en todas partes: los que verían con agrado el triunfo del fascismo en España.
-¿Cómo habéis resuelto vuestros problemas? -Verás. Aquí establecimos un salario-tipo … Ilegible… distribución da un… 11 o 12 pesetas por casa. Teniendo en cuenta que el Municipio no cobra alquileres, luz, médico ni farmacia, este jornal, ateniéndonos a que hasta hoy la vida aquí no había sufrido encarecimiento alguno. llena suficientemente todas las necesidades de los compañeros.—¿La guerra no hizo aumentar el precio de la vida? —No. Con el Intercambio de productos y la distribución equitativa, que siempre ha imperado aquí, solventábamos cuantos problemas se nos presentaban. El pueblo está contento de nuestra gestión. Aquí no se ha exigido a nadie el entrar a formar parte de la Colectividad. Ni lo exigiremos. El que no quiere venir, que no venga. Yo, lo único que puedo asegurarte, es que jamás habíamos logrado vivir tan bien, los campesinos que pudríamos nuestras vidas entre el rudo trabajo en los Monegros, y las garras inhumanas de los usureros que especulaban con nuestra miseria.
—¿y los hombres? —Tenemos ciento cincuenta menos, pero el trabajo se hace Igual. Todos procuran suplir a esos camaradas enrolados en las primeras columnas que aquí llegaron, voluntarios muchos, y llamados ahora por sus quintas, otros.
—¿De cuántos y cómo se compone el Consejo Municipal? —De nueve compañeros Seis de la UGT y tres de LA CNT. Te advierto, que aquí hemos realizado la unión y no hay entre nosotros discrepancia alguna. Los miembros del Consejo, todos son colectivistas, y a la hora de trabajar, ellos son los primeros que dan ejemplo. Cuando las tareas del campo lo han hecho necesario, …,-podríamos llamarle auto crítica- se ha realizado de noche, y todos hemos trabajado durante el día.
-¿Habéis dado algo para la a guerra? -Sí, Enviamos diez mil kilos de harina para Madrid, carne y otros comestibles, por valor de setenta mil pesetas, a más de dos cientos mil kilos de trigo, a la columna Durruti, hoy 26 División.
-¿Se os pago todo eso? -Lo de Madrid fue envío voluntario. Lo restante quiso pagarlo Durruti, pero el pueblo no acepto ese dinero. Él nos había do otras cosas de valor que le pedimos, tractores, maquinaria, un campo, y algo más valioso que todo eso, por el cual se hizo acreedor de nuestro eterno agradecimiento: La libertad.
ilegible.
Callamos un momento, porque hasta nosotros llega un compañero, notificándonos que la noche anterior la aviación facciosa intentó bombardear Sariñena, pidiéndoselo la heroica intervención de nuestros cazas, que lograron derribar dos trimotores de bombardeo. La buena noticia nos alegra mucho, y nosotros, antes de dar por terminada nuestra conversación, preguntamos aún.
-¿Y el comercio libre?
-Ese es el causante de que va se hayan encarecido algunos artículos y falten otros. Los egoístas y los vividores, imposibilitados hasta hoy, comienzan a hacer de las suyas
Es necesario escuchar esta voz, Bujaraloz, el pueblo que con más intensidad ha vivido los momentos de guerra, sobreponiéndose a ella, y construyendo con un tesón digno de elogio, lanza un grito de alerta que debe ser recogido.
Bujaraloz, septiembre 1937. Solidaridad Obrera, 30 de septiembre de 1937.
Sello Sindicato Único de Oficios Varios CNT Bujaraloz.
La delegación proletaria francesa visita Aragón
Los camaradas el comité, como en Fraga y otros pueblos, nos dieron toda clase de explicaciones y facilidades para conocer las condiciones del trabajo del consumo e intercambio. Después de visitar el pueblecito, con su inmensa llanura campestre, riqueza única de Bujaraloz, donde pudimos comprobar la perfecta articulación del trabajo en colectividad, fuimos invitados para comer en la única fonda del pueblo (comedor popular), donde lo hacen todos los que por aquel pasan.
Ya en la plaza y cuando íbamos a partir, uno de los habitantes de Bujaraloz le dio una peseta a nuestro camarada Sebatier, diciéndole: -La llevo cuatro o cinco meses en el bolsillo y no la puedo gastar, aprovéchate tú-.
Daniel Berbegal. Solidaridad Obrera del 30 de diciembre de 1936.
Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz
Bujaraloz es un pueblo de la provincia de Zaragoza, que cuenta con 230 vecinos. Produce sobradamente para el abastecimiento del pueblo. Entre otros cereales cosecha trigo, cebada, avena y centeno, cereales éstos que los exporta al resto de la Península.
Existen en el pueblo, como organizaciones, la CNT y la UGT, organización la primera que fue constituida el 26 de octubre de 1931. También hay movimiento Juvenil libertario digno de mención
A raíz del movimiento de Julio, fecha histórica en que por estas tierras pasó la Calumas Durruti, unos cuantos compañeros de la localidad se constituyeron en Comité Revolucionario, haciendo desaparecer a todos los especuladores comerciantes, pasando poco después a ser el Comité Local, que actualmente está al frente de la Colectividad. Los compañeros del Comité Local nos informan detalladamente de la estructuración de la Colectividad.
Es modelo de Colectividades, tanto en su ayuda solidaria como en la potencialidad de la misma. El que decir tiene que estos productores les anima una elevada finalidad moral en todos sus problemas. Así, los campesinos han sido libres de agruparse en grupos y trabajan libremente la tierra que habrían de cultivar en común.
Las recolecciones se han hecho en conjunto, y por grupos y partidas de terreno. Cada grupo tiene su delegado, que es nombrado por los mismos compañeros.
En tiempo normal -nos dicen-, para hacer los trabajos de recolección contábamos con todos los hijos de la localidad. Hoy tenemos en el frente 80 compañeros, siendo éstos los más útiles y necesarios en estas faenas, teniendo en cuenta, por otro lado, que en años anteriores los burgueses contrataban de 80 a 100 campesinos de otras tierras. Y figuraos -dicen sonriendo- si esto se hubiese hecho individualmente, la cosecha no la habríamos hecho en dos meses, teniendo, por esto, que emplear más máquinas.
Pues bien; con todas estas máquinas y hombres (los que se encuentran en el Frente y todos los que eran contratados de fuera) la recolección, en régimen burgués, se hacía en un mes. Nosotros, con la falta de todos estos compañeros, la hemos hecho en veintitrés días.
El abastecimiento se hace por medio de la carta familiar, siendo todos los productos racionados, aunque nadie, en realidad, se ha extralimitado aún en el consumo. Es decir, que más bien nadie gasta lo asignado.
En verdad que esta Colectividad ha pasado por muchas vicisitudes, dado que ha prestado muchos esfuerzos a la «Columna» y que está, muy, muy arraigado el criterio de la pequeña propiedad, sin tener en cuenta las características del pueblo. No obstante haber dejado en libertad a cada cual, se va llegando al máximo de comprensión y respeto mutuo. Siendo el trigo una de las riquezas capitales de este pueblo aragonés, nos presentan, satisfechos, los kilos aproximados de este cereal que han de cosechar este año, como a la maquinaria que poseen: 1.090.000 kilos de trigo, 30 máquinas agavilladoras y 60 atadoras. Además, han sembrado 503 cahices de cebada, 182 de avena y 163 de centeno, que, unido a los demás, es el medio de que se sirven para los efectos adquisición de otras materias necesarias.
El trigo está destinado principalmente para la guerra, como lo prueba los prestamos hechos a la División Durruti y los héroes de Madrid.
Últimamente fueron entregados diez vagones, sin contar lo de Madrid, que fue donativo. Además, nos dicen, poseemos documentos valorados en 45.000 pesetas de materias que nos a nuestros milicianos y que no las hemos cobrado por entregar éstos a nuestro Durruti para que lo invirtiese en favor de la Columna en armas.
Nuestro respeto a la pequeña propiedad, la tolerancia con los que quieren ser Individualistas, dan un mentís rotundo a quienes afirman que hemos coaccionado. Algo también de lo que se nos pudieron censurar fue el sistema de comunalidad de los primeros momentos de la transformación, más siempre han sido las necesidades y circunstancias de la guerra las que muchos compañeros no han tenido presentes.
Es cierto que tenemos aún pendientes algunos problemas con los que desean trabajar individualmente, empero una vez pase la recolección, abordaremos, como ya lo hemos probado, con alteza de miras, las aspiraciones productoras de dentro de nuestra localidad. Es parte, nuestro lema el de ser hombres libres e independientes.
Tenemos una fábrica de harinas que desde el principio del movimiento paso a la Colectividad.
Al pueblo y nuestros milicianos les hacían falta algunos locales para almacén y otros servicios. Y así, ¿Qué mejores lugares que las antiguas iglesias? Claro está que las banqueamos y se les dio otro ambiente, pero no somos muy amigos de las obscuridades conventuales-
El ambiente es de franca armonía. Para el futuro tenemos no pocos proyectos, descollando particularmente nuestro deseo de efectuar la plantación de vid y la de olivos y almendras, así como el construir una escuela que reúna las debidas condiciones pedagógicas.
En suma, es Bujaraloz uno de los pueblos más simpáticos de la parte de región aragonesa rescatada al fascismo y un simpático porque sus moradores, contentos y esperanzados, saben vivir la guerra y la Revolución.
Julián Telahoris. Las colectividades Agrícolas de Aragón. Bujaraloz. Solidaridad Obrera del 31 de julio de 1937.
“Soli” en el Frente. Un pueblecito que nadie conocía…. Bujaraloz
Aquella minúscula aldeita, aquel pueblecito de 1.400 habitantes que fue el primer cuartel general, que instalaron los catalanes» en su marcha triunfal sobre los polvorientos campos y carreteras aragonesas, conserva aún hoy, purísimos, limpios de las manchas que los egoísmos y las pasiones vertieron sobre otros, los postulados revolucionarios, que habían de reivindicar al proletariado hispano de las hambres y humillaciones pasadas.
Bujaraloz, colectivista, trabajador, hospitalario y noble, raza aragonesa, guion imborrable, con las reciedades de su idiosincrasia inconfundible, trabaja actualmente construyendo con un criterio renovador tan acusado una sociedad nueva tan humanamente perfecta que no debiéramos avergonzarnos en las grandes ciudades de tomarlo como ejemplo y estudiar las directrices que marcan en el camino del progreso.
LAS COLECTIVIDADES
Hablamos con un compañero responsable de la Colectividad. -Si, tenemos contrarios – nos dice contestando a nuestra pregunta, Y son precisamente – aquellos que antes de la Revolución, por no ser obreros ni burgueses, eran quienes alimentaban a los usureros, habiendo de trabajar para ellos la mayor parte del año. Pero esos no cuentan. Son los mismos que existen en todas partes: los que verían con agrado el triunfo del fascismo en España.
-¿Cómo habéis resuelto vuestros problemas?
-Verás. Aquí establecimos un salario-tipo … Ilegible
… distribución da un… 11 o 12 pesetas por casa. Teniendo en cuenta que el Municipio no cobra alquileres, luz, médico ni farmacia, este jornal, ateniéndonos a que hasta hoy la vida aquí no había sufrido encarecimiento alguno. llena suficientemente todas las necesidades de los compañeros.
—¿La guerra no hizo aumentar el precio de la vida?
—No. Con el Intercambio de productos y la distribución equitativa, que siempre ha imperado aquí, solventábamos cuantos problemas se nos presentaban. El pueblo está contento de nuestra gestión. Aquí no se ha exigido a nadie el entrar a formar parte de la Colectividad. Ni lo exigiremos. El que no quiere venir, que no venga. Yo, lo único que puedo asegurarte, es que jamás habíamos logrado vivir tan bien, los campesinos que pudríamos nuestras vidas entre el rudo trabajo en los Monegros, y las garras inhumanas de los usureros que especulaban con nuestra miseria.
—¿y los hombres? —Tenemos ciento cincuenta menos, pero el trabajo se hace Igual. Todos procuran suplir a esos camaradas enrolados en las primeras columnas que aquí llegaron, voluntarios muchos, y llamados ahora por sus quintas, otros.
—¿De cuántos y cómo se compone el Consejo Municipal?
—De nueve compañeros Seis de la UGT y tres de LA CNT. Te advierto, que aquí hemos realizado la unión y no hay entre nosotros discrepancia alguna. Los miembros del Consejo, todos son colectivistas, y a la hora de trabajar, ellos son los primeros que dan ejemplo. Cuando las tareas del campo lo han hecho necesario, …,-podríamos llamarle auto crítica- se ha realizado de noche, y todos hemos trabajado durante el día.
-¿Habéis dado algo para la a guerra?
-SL Enviamos diez mil kilos de harina para Madrid, carne y otros comestibles, por valor de setenta mil pesetas, a más de dos cientos mil kilos de trigo, a la columna Durruti, hoy 26 División.
-¿Se os pago todo eso?
-Lo de Madrid fue envío voluntario. Lo restante quiso pagarlo Durruti, pero el pueblo no acepto ese dinero. Él nos había do otras cosas de valor que le pedimos, tractores, maquinaria, un campo, y algo más valioso que todo eso, por el cual se hizo acreedor de nuestro eterno agradecimiento: La libertad.
Ilegible.
Callamos un momento, porque hasta nosotros llega un compañero, notificándonos que la noche anterior la aviación facciosa intentó bombardear Sariñena, pidiéndoselo la heroica intervención de nuestros cazas, que lograron derribar dos trimotores de bombardeo. La buena noticia nos alegra mucho, y nosotros, antes de dar por terminada nuestra conversación, preguntamos aún.
-¿Y el comercio libre?
-Ese es el causante de que va se hayan encarecido algunos artículos y falten otros. Los egoístas y los vividores, imposibilitados hasta hoy, comienzan a hacer de las suyas
Es necesario escuchar esta voz, Bujaraloz, el pueblo que con más intensidad ha vivido los momentos de guerra, sobreponiéndose a ella, y construyendo con un tesón digno de elogio, lanza un grito de alerta que debe ser recogido.
Bujaraloz, septiembre 1937. Solidaridad Obrera, 30 de septiembre de 1937.
Colectividad de Capdesaso
La colectividad de Capdesaso fue conjunta de los sindicatos CNT y UGT, aparece denominada, en alguna documentación, como «Colectividad de obreros y agricultores».
Acta de cesión voluntaria de fincas a la Colectividad de obreros y agricultores de Capdesaso:
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España
El 27 de noviembre de 1936, el Comité provincial Revolucionario determinó a la colectividad de Capdesaso como los propietarios del ganado lanar de la localidad, actuaciones que realizó bajo el comité local, haciéndolo constar su disposición y determinando lo siguiente:
1° Queda abolida la explotación del hombre por el hombre, por tanto, los patronos del ganado no pueden tener criados, y ser por tanto los que lleven a pastar el ganado.
2° Queda requisado todo el ganado lanar por el Comité Local de Capdesaso.
3° Solo el Comité local dispondrá del ganado ya que representa la voluntad del pueblo, poniéndolo a disposición de las necesidades de Guerra llevando siempre un escrupuloso control, dejando para su reproducción a las de cría.
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España
Colectividad Campesina de Capdesaso
Curiosamente, en la pieza séptima de la causa General de la Provincia de Huesca aparece el Acta de Constitución de la Colectividad campesina de Capdesaso, firmada el 30 de septiembre de 1937, iniciada con las siguientes palabras: «Reunidos una porción de vecinos de esta localidad, se acordó formar una Colectividad denominada campesina compuesta por afiliados a la F. de T. de la T. (U.G.T.) y al Sindicato Único (C.N.T.) cuyos fines son los siguientes: 1º. Mejorar moral y materialmente la vida de sus afiliados, no permitiendo bajo ningún concepto la explotación del hombre por el hombre».
Resolución del Comité Provincial de Barbastro por la propiedad del ganado en Capdesaso
«Habiéndose (sic) presentado en este Comité Provincial una representación del Comité Local y otra de las organizaciones C.N.T. y U.G.T. de Capdesaso, para ponernos en antecedentes de la actuación de los que todavía son amos del ganado lanar y de los pastores. Determinamos lo que a continuación exponemos:
1º. Queda abolida la explotación del hombre por el hombre, por tanto los patronos del ganado no pueden tener criados, y ser por tanto los que lleven a pastar el ganado. 2º. Queda requisado todo el ganado lanar por el Comité Local de Capdesaso. 3º Sólo el Comité Local dispondrá del ganado ya que representa la voluntad del pueblo, poniéndolo a disposición de las necesidades de Guerra llevando siempre un escrupuloso control, dejando para su reproducción a las de cría.
Sirvan estas líneas de satisfacción para los efectos correspondientes. Os saludo el Comité Provincial El Secretario Barbastro 27 de noviembre de 1936″-
Incautación de aparatos de radio
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España
Adquisición ganado mular
El 11 de marzo de 1937, el pueblo de Capdesaso, bajo la representación de representantes de la División Carlos Marx, procedió a la adquisición de ganado mular para las necesidades de dicha división.
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales. Ministerio de Cultura. España.
Colectividad de Castejón de Monegros
La colectividad de Castejón de Monegros fue denominada como Colectividad de “Hombres Libres”.
«El fin principal de esta Colectividad es hacer desaparecer la explotación del hombre por el hombre».
Colectividad de “Hombres Libres” de Castejón de Monegros. Pelai Pagès i Blanch (El Sueño Igualitario de los Campesinos de Huesca 1936-1938).
El consejo de Castejón de Monegros respondía a las fuerzas de la UGT y la CNT. Dicho consejo en abril de 1937 estaba formado por José Berges presidente, Emeterio Costa vicepresidente, Juan Giral Tesorero, José Serrate Orden Público, Manuel Bergua agricultura y Pascual Castejón Trabajo. El día 8 del mismo mes de abril de 1937, el consejo dicta la incautación de la casa donde se encontraba el consejo además de cederla para la colectividad, incautación de la casa de los hermanos Antonio y Mariano Salvador Buil en la calle del Ángel y en la cual se instaló el Consejo:
“Dicha incautación es verificada con el fin de ser entregada a los obreros de este pueblo, los que vienen explotando en colectividad tierras, mulas, maquinas agrícolas, ganados y demás enseres que pertenecieron a los indicados facciosos hermanos Salvador. Ante la necesidad que tienen dichos obreros de poseer las y por carecer de otros edificios tan … como graneros, cuadras, cocheras para las maquinas.»
Pieza octava de Huesca. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.
Anteriormente, el 18 de marzo de 1937, se redacta un informe del consejo de Castejón de Monegros sobre los valores desaparecidos en el pueblo. Objetos entregados a agentes de la Generalidad de Cataluña y que no acabaron en el campo de aviación de Sariñena bajo la custodia del Comandante Reyes.
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España.
Incautación cocina para el aeródromo Alas Rojas de Sariñena
Los abajo firmantes, comisionados por el Comandante Jefe de las fuerzas aéreas de este frente y de común acuerdo con este Comité hacen uso de una cocina y un armario, necesarios en el aeródromo y procedentes de la casa abandonada del faccioso Buil. Hemos entregado una cocina pequeña para el servicio del Comité de Castejón.
Castejón de Monegros 7 octubre 1936.
Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura. España.
Pieza octava de Huesca. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria. Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.
Roturación y producción de tierras
Los abajo firmados obreros pertenecientes a la junta administrativa de la nueva colectividad formada en este pueblo tienen a bien solicitar del Consejo Municipal de esta localidad; se les faciliten, para su roturación y producción, las tierras que antes del diez y nueve de julio del mil novecientos treinta y seis, pertenecieron a los declarados facciosos: o bien toda la que correspondiendo a dichos patrimonios pueda administrar la colectividad para su mejor desenvolvimiento.
Es justicia que esperamos de la rectitud del Consejo Municipal cuya vida dure muchos años.
Castejón de Monegros a diez de octubre de mil novecientos treinta y siete. Pieza octava de Huesca. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria. Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.
Colectividad de Grañén
“En Grañén iniciamos la formación de la Colectividad Campesina, pero como nos correspondía como posición provisional, ya que se encontraba bajo la influencia del PSUC, no se ha dado la forma en todas sus bases que reclama la organización socialista”.
Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial.
Colectividad de Huerto
La colectividad de Huerto fue comunista, de acuerdo con el testimonio de Mariano Viñuales «Este pueblo como era de tendencia comunista pues se formó a estilo de la Unión Soviética […]se cobraba según las necesidades de la casa, al cabeza de familia 5 pesetas, y por cada uno más 2,50.» (Garrot Garrot, José Luis. Las Colectividades Agrícolas en Aragón).
Comunicado del radio comunista de Huerto
Comunicado del radio Comunista de Huerto (Partido Comunista, U.G.T. Huerto, en el sello) al órgano regional del PCE (Huerto, 23 enero 1937); en AHN/SGC. Serie Madrid, carp.38 (leg692). En dicho comunicado se referían a su circular n. 5 (del 20 de enero de 1937) y contestaban a las preguntas sobre la Conferencia recientemente celebrada por aquel partido en Sariñena. “Consecuencias que hemos sacado de ella –comentaban los comunistas de aquella localidad-, observamos (sic) que se defendió demasiado a su favor respeto a la pequeña propiedad, sobre todo en aquellos pueblos donde ya se trabaja colectivamente, pues, habrá, algunos de los que no están plenamente convencidos, que al verse tan apoyados por nosotros mismos querrán separarse de nosotros y esto sería un entorpecimiento para la buena marcha que ya tenemos preparada para el año en curso, nosotros estamos de acuerdo con que se les respete esa propiedad, aquel que haya dado su palabra de ser colectivista por lo menos este año deberá de seguir hasta la recolección próxima, luego si quiere separarse se le devolverá todos los bienes que haya aportado a la misma y lo que le corresponda de la recolección hecha colectivamente. Esto, os lo comunicamos por los casos que dentro de nuestra colectividad se rumorean por parte de aquellos momentos que, a raíz del peligro se adhirieron a nosotros, pero estos elementos no están convencidos de lo que supone el trabajo colectivo, ni tienen ideal alguno, a pesar de que fueron muy bien advertidos por nuestra parte antes de formar la colectividad.
Sello del Consejo local de Huerto.
Colectividad de La Almolda
La colectividad de La Almolda se constituyó el 11 de octubre de 1936 de la mano de la CNT. Su formación queda recogida en Solidaridad Obrera del 18 octubre1936.
En La Almolda:
Convocada por el Sindicato Único de Trabajadores de La Almolda se celebró el día 11 del actual una asamblea general de todo el pueblo, en la cual por absoluta unanimidad se acordó formar la colectividad.
Después de todas las explicaciones dadas por los compañeros Vallejo y Ponzán sobre las colectivización y forma de desenvolvimiento se acordó aplazar la reunión hasta el día siguiente, en la que se pondrá a consideración de la asamblea el Reglamento por el cual ha de regir la colectividad.
En el transcurso de la asamblea el compañero Lansoc, presidente de la UGT, dio cuenta de que esta organización reunida en asamblea había acordado disolverse y pasar en bloque a la CNT. Radi.
Crónica sobre La Almolda publicada en Tierra y libertad el 20 de agosto de 1936:
En el pueblo de La Almolda, conscientes también del deber que el momento impone, siguen también la ruta que ha de conducirles a la total emancipación.
Se han incautado de la casa del diputado de Acción Popular, Emilio Villagrasa. En ella se ha instalado el sindicato.
Todas las faenas agrícolas se cumplen en colectividad, controlando toda la producción y consumo el comité.
Han convocado una asamblea de la que ha salido una comisión integrada por compañeras, compañeros y el médico, con el fin de ver la mejor forma de racionar la alimentación siendo el médico el encargado de controlar la de los enfermos.
Por la ruta de las columnas de choque: La Almolda:
La Almolda, pueblo que vive en pleno comunismo libertario.
La Almolda, por fin. Antes de entrar en el pueblo, ya se divisa a un costado de la carretera un mástil sustentando una bandera roja y negra. Son colores que los vemos hermanados por todas partes.
Nos trasladamos al comité, que ha sido instalado en la magnifica casa de un faccioso que huyó a Zaragoza.
Nos hablan todos de su vida, de sus proyectos, de la forma que han reglamentado el consumo y la producción.
Nos explican cómo convocaron una asamblea de todo el pueblo, y en ella, rompiendo moldes arcaicos, instauraron una forma natural de vida.
Han distribuido el trabajo con arreglo a edades y sexos, y el Comité cuida con atención escrupulosa de las listas de productos, maquinaria y demás bienes de que dispone la comunidad.
Tierra y libertad, 20 de agosto de 1936.
Colectividad de Lalueza
La colectividad de Lalueza es constituida el 23 de septiembre de 1936. La junta de administración está formada por Julián Baseca Lansaque, como delegado de abastos, y Cosme Mir Gavín, encargado de organizar los grupos de trabajo en el campo (Elbaile Ollés, José. Lalueza, 20 meses de utopía).
José Elbaile recoge que en Lalueza se incautan tierras de Antonio Almudevar, la finca de Cabañas. Además, el monte de Tubo, incautado por el comité de Grañén, el 5 de octubre de 1936 es cedido a las colectividades de Lalueza, Alberuela y Capdesaso que tradicionalmente las trabajaban:
1º Habiéndose incautado el pueblo de Grañén de los latifundios encuadrados en su término municipal, en uso de sus deberes y de acuerdo con los anhelos de los pueblos de Lalueza, Alberuela y Capdesaso, autoriza a dichos comités para que provean a la siembra y administración colectiva de todas las partidas que separadamente venían administrando en dicho monte los vecinos de dichos pueblos.
2º Quedan desautorizados para seguir trabajando por cuenta propia aquellos que hasta la fecha lo venían haciendo.
3º Los pueblos antes dichos se comprometen en atención a los intereses comunes respetar lo rastrojos y pastos del mismo modo que antaño lo hicieron, particularmente hasta el mes de marzo por haber arrendado el Comité de Grañén dichos pastos con anterioridad a estos acuerdos.
4º Estos acuerdos serán valederos y respetados hasta que el Comité Provincial de acuerdo con los pueblos afectados decidan otra cosa.
5º No serán valederos ninguno de los acuerdos si por alguno de los comités fueran comprobados que la explotación de dicho monte no se hace en colectividad.
Y para que conste Lalueza: Victorino Castellar. Alberuela: Pedro Launa y Pascual Laguna. Capdesaso: Pascual Peralta y Vicente Villellas…
Sello Colectividad de Lalueza
Copia de un acta
«En Lalueza a las 8 de la noche del 19 de febrero de 1937
Ante la Junta Agraria y el Consejo Municipal, se reúnen los camaradas: Ambrosio Gavín, Mariano Peralta Allue, José Barraguer, León Sanz, Meregildo Gascón y Bernard Puyuelo. Estos camaradas dicen que necesitan tierras para cultivar. Tiene la palabra presidente de la junta y les dice que según las incautaciones que se ha hecho el Consejo, de acuerdo con José Gazol por no poder administrarla. Así es que, disponiendo de esa tierra, podéis pasar a administrarla vosotros, después de ser repartida por un miembro de la Junta Agraria, todos dan la conformidad de seguir esta tierra, excepto Meregildo Gascón que dice que no la quiere.
Se hace el reparto de la tierra, y en conformidad de los mismos y dos miembros de la Junta (Nicolás Ferrer y Cosme Mir), pasa a pertenecer el campo de camino Lanaja a Ambrosio Gavín, El plan de Ferriz es dividido en cuatro partes y repartido entre: León Sanz, José Barraguer, Mariano Peralta Allue y Bernardo Puyuelo.
Firmas: Simón Albero, Nicolás Ferrer, José Gazol y León Sanz.
Elbaile Ollés, José. Lalueza, 20 meses de utopía.
Colectividad de Lanaja
La colectividad de Lanaja estuvo representada por Víctor Berdún, Francisco Malo y Clemente Pelegrín, este último Delegado de Abastos. Existe la referencia que debió estar compuesta por más de 500 familias.
Lanaja ayuda a Madrid
Este Consejo, haciéndose eco del llamamiento hecho en este periódico para la ayuda a Madrid, en las necesidades de alimentación; considerando que tenemos el deber de llevar a cabo todos los sacrificios que sean necesarios para ayudar a nuestros hermanos de Madrid. o de cualquier otra parte, hasta que nuestros esfuerzos se vean coronados con el triunfo definitivo de la lucha contra el fascismo, hemos acordado por unanimidad hacer un donativo de cinco vagones de trigo y enviarlo sin pérdida de tiempo para el frente Madrid.
También hemos tomado el acuerdo de ayudar lo que podamos al frente de Aragón, estableciendo una cuota semanal por cada cabeza de familia de la Colectividad. Que se compone de más de 500 familias.
Por el Consejo municipal de Lanaja. El secretario ….
Solidaridad Obrera del 8 de abril de 1937.
En julio de 1937, el Consejo Municipal de Lanaja denuncia los abusos de autoridad realizados por elementos de la 27 División (Carlos Marx). Una carta a la Presidencia del Consejo de Aragón. denunciaba el abuso de autoridad de la División «Que consiste en no permitirles sacar ni las más indispensables cantidades de trigo para el comercio y sacar de esta manera para el aprovisionamiento de la población sin que el cambio de esta medida no se les garantice que esa columna se queda sin la producción y acto seguida les sea abonado el valor de la misma para llegar al mismo resultado de atender las necesidades del Consejo Municipal mencionado.»
Pero para la localidad de Lanaja existía un peligro mayor «aquel que por estar situado en la zona de guerra más próximo a la línea de fuego, en momento de ataque o de repliegue, puedan los facciosos apoderarse de una riqueza considerable con pérdidas para los intereses de ese Municipio, de la región, de la economía nacional y de aumentar aún más la dificultad de abastecimiento de la zona leal.»
Una segunda denuncia implica a la colectividad de Lanaja:
«Manifiestan que las fuerzas destacadas en dicha localidad de Lanaja, pertenecientes a la 122 brigada, 27 División (antes Carlos Marx), están inmiscuyéndose en asuntos civiles y administrativos de la población y especialmente con la Colectividad y el Consejo Municipal, culminando en el hecho de no permitir el suministro de lo más indispensable para el vecindario por impedir la salida del trigo para realizar operaciones de intercambio, única forma de adquirir lo que precisan».
Al parecer el día 10 de julio la colectividad de Lanaja preparó un camión de trigo para trasladarlo a Barbastro y mediante intercambio abastecerse de lo que les hacía falta, operación autorizada por el Consejo de Aragón. Al ir a salir el camión el Teniente Coronel de la 122 brigada, 27 División, no autorizó su salida en contra de los intereses del pueblo de Lanaja.
Esto suscitó la denuncia de la Colectividad y del Consejo Municipal, solicitando se les permita el intercambio y recordando que «asciende a más de doscientas mil pesetas el valor de los géneros suministrados a las columnas».
Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.
Colectividad de Lastanosa
Sellos de la colectividad de Lastanosa.
Sellos colectividad Lastanosa. Archivo Pares.
Colectividad de Pallaruelo de Monegros
Colectividad libertaria.
«Formación de la colectividad, haciendo ingresar en ella, bajo pena de muerte a los mayores contribuyentes, apoderándose de sus cosechas, ganados de todas clases, de sus propiedades y quemando los títulos de propiedad.»
Pallaruelo de Monegros,25 de agosto de 1936. Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1412, Exp.18
Colectividad de Peñalba
En Peñalba se formó la «Colectividad Única de Peñalba», constituyendo el grupo colectivista con 423 vecinos y el individualista con 946 vecinos (Acta de la comisión liquidadora de la colectividad Única de Peñalba).
El 29 de septiembre de 1.937, llegaron a diferentes acuerdos en Peñalba a través del Frente Popular Antifascista, algunos tales como el apartado d) en el que dice que la distribución será equitativa y de una manera proporcional al número de individuos que constituya cada familia.
Sindicato Único CNT Peñalba.
La comisión estuvo asistida por el alcalde presidente del consejo municipal de Peñalba Mariano Frauca Cruellas y compuesta por Hilario Cacho Cacho y Blas Frauca Royo, ambos de la CNT, Atanasio Gros Blay por Izquierda Republicana, Jesús Claver Mateo por UGT y el funcionario del Instituto de Reforma Agraria Luis Benítez González.
Sello Sindicato de Trabajadores CNT Peñalba.
Existe una relación de los elementos que formaron parte de la colectividad peñalbina:
Ganado de renta Lanar y cabrío: 6.221 cabezas del grupo individualista y 2.781 cabezas del grupo colectivista. «Por tanto y como existe común acuerdo entre ambas representaciones no hay lugar a realizar distribución. No obstante, hacen saber, que los individualistas tienen nombrado un Delegado-Administrativo para el ganado, y por su parte los colectivistas alimentan a su grupo por el sistema de racionamiento, sirviéndose para la distribución de la carne por su Cooperativa.»
Vacas y terneras: «Existen en la actualidad cuatro vacas de leche, de buena raza, valoradas en 7.800 pesetas y dos terneras que se valoran en 700 pesetas. Por una parte los colectivistas se avienen a abonar al grupo individualista el importe de la proporción que corresponda a estos en el reparto, con el fin de no dividir al ganado y procurar intensificar la producción, pero la comisión individualista a todo punto se ajusta a las disposiciones de los acuerdos del Frente Popular Antifascista de fecha 29 de septiembre de 1.937, apartado d) en el que dice que la distribución será equitativa y de una manera proporcional al número de individuos que constituya cada familia; después de una larga discusión y vista la imposibilidad de llegar a un acuerdo entre ambos grupos, el funcionario del Instituto de Reforma Agraria. Ambas comisiones liquidadoras quedan de acuerdo con ello y por conveniencia se considera deben quedar depositadas en el establo que existe en la denominada calle de «Entrada del Mendidero». Así mismo hace saber el funcionario del Instituto de Reforma Agraria que la leche integra de las vacas, diariamente se depositará en la Delegación de Abastos, sita en el Consejo Municipal, para proceder al reparto según el número de vecinos que hay en cada grupo, advirtiendo que en primer lugar han de ser atendidas las personas que por prescripción facultativa facultativa y bajo receta médica se vean precisadas de este producto. El precio de la leche será el de tasa. Los gastos de pisos y jornales para el cuido del ganado, será de la competencia del Delegado de Abastos, a resulta de lo que disponga la Delegación Regional del Instituto de Reforma Agraria, abriendo una cuenta para esta administración circunstancial y en la que deberán figurar 1 litros de leche repartidos y cobrados diariamente y las cantidad que en concepto de gastos abones se hace notar que una de las vacas se encuentra enferme, siendo su estado relativamente grave y seguramente obligará a su sacrificio, pero no, sin antes tener conocimiento la Delegación Regional del Instituto de Reforma Agraria.
Aves de corral: Exhiben una nota firmada por Antonio Cacho y Francisco Odina, sellada con el del Consejo Municipal, en la que notifican que en el mes de noviembre existían 164 aves, entre gallinas y pollos. Hecho un recuento por la comisión liquidadora en el día de hoy, aparecen 100 aves, haciendo notar que la diferencia que hay entre una y otra cantidad, desde noviembre a la fecha, obedece a entregas efectuadas al Hospital de Sangre de Peñalba y fallecimientos por golpes y enfermedades, de acuerdo con esto se procede repartir designando al grupo Individualistas entre gallinas y pollos 70 y para los Colectivistas han de entregar 30.
Trigo: Inventariadas las existencias de trigo aparecen en depósito 117.753 kilos acordándose su reparto en la siguiente proporción: grupo individualistas, 8041 kilos grupo colectivistas, 35.955 kilos correspondiendo a cada vecino 85 kilos, la diferencia hasta la cantidad en existencia, que se eleva a 1.388 kilos, se acuerda no distribuir para cubrir las mermas y pérdidas que existan después de realizado el reparto. Caso de que así no fuese los kilos que resultaren sobrantes proporcionalmente se distribuirán.
Aceituna: La producción de la oliva es insignificante en este término municipal y no compensa el valor del fruto los trabajos de su recolección, estimándose no proceder a su inventario por no existir ningún beneficio además de haberse ya recogido y abonad los jornales correspondientes.
Pienso para ganado: Existen para piensos de ganado de labor y renta, según estadísticas que exhibe el Delegado de Abastos, las siguientes clases y kilos: Cebada, 142.562 kilos, Centeno, 80.537 kilos, Avena, 99.412 kilos acordándose el reparto en la proporción que se expresan.
Para eventualidades que puedan surgir en el ganado de renta por falta de pastos, ovejas paridas, enfermedades, etc, etc. se reservaran 2 kilos de Avene y 1 kilo de cebada por cabeza, correspondiendo al grupo Individualistas para su ganado 12.442 kilos de avena y 6.221 kilos de cebada, y para el grupo Colectivistas, 5.562 kilos de avena y 2.781 kilos de cebada, cuyas cantidades se comprometen depositar para hacer uso cuando las necesidades antes consignadas les obligue. Hecha una relación del ganado de labor que produce para cada grupo, aparecen las siguientes caballerías:
Trabajando para los Individualistas 165 mayores 165 mayores y 50 menores.
Trabajando para los Colectivistas 57 mayores y 24 menores.
Puestos a discutir se acuerda distribuir el pienso a las caballerías menores, en un 25 de la cantidad que ha de asignarse a las mayores, y para facilidad de reparto, considerar cuatro por uno, lo que dé como resultado que los individualistas figuraran poseedores de 178 caballerías y 63 los del grupo colectivista, correspondiendo a los primeros 97.900 kilos de cebada, 58.740 kilos de centeno y 59.630 kilos de avena, y a los segundos 34.650 kilos de cebada, 20.790 kilos de centeno y 21.105 kilos de avena, en una proporción por caballería de 550 kilos de cebada, 330 kilos de centeno y 335 kilos de avena, resultando una diferencia en el reparto de 1.010 kilos de cebada, 1.007 kilos de centeno y 673 kilos de avena destinados para cubrir las mermas y pérdidas en su envasado, repartiéndose equitativamente si existiese sobrante de este.
Molino de yeso y motor eléctrico: Existe un molino de yesо con un motor eléctrico e instalación correspondiente, valorados según facturas en 9533,43 pesetas (6.789,45 pesetas el motor y 2.744 pesetas el molino). Tanto unos como otros comisionados hacen saber que el motor y molino fueron adquiridos en el pasado mes de julio y no han prestado ningunos servicios- Imposible llegar a un acuerdo por la disparidad de criterios entre ambas representaciones, destacando la acertada propuesta de los colectivistas que se comprometen a abonar la parte que corresponde a los individualistas y hacer pasar el molino y motor a su propiedad, el funcionario del Instituto de Reforma Agraria procede a su intervención provisional a favor de dicho organismo, depositando lo intervenido en un almacén de la colectividad, sin que ésta ni los individualistas puedan aprovecharse, previa autorización oficial de la Delegación Regional del Instituto de Reforma Agraria en Caspe.
Máquina de hacer soga: Hay una máquina de hacer soga, de origen mas antiguo, con punteros y otros enseres propios de ella. Se valoriza en 100 pesetas y pasa a propiedad del grupo Colectivista, abonando estos a los Individualistas, 50 pesetas, comprometiéndose aquellos a enseñar el manejo y arte a un elemento del grupo individual.
Motor de gasolina marca «REICH”: Este motor fue entregado en Barcelona por la casa constructora a la Colectividad a fin de quedar en depósito de la misma, sin perjuicio de que prestara los servicios propios de su aplicación. Se ha venido usando por todos, pero aún no ha reclamado su importe ni presentada factura sus vendedores. No puede hallarse una solución junta, además de que su reparto no puede verificarse por el caso especial que se indica, considerando el funcionario del Instituto De Reforma Agraria que debe continuar en calidad de depósito en un almacén propiedad de la colectividad y a resulta disponga su propietario. Si llegada la época de su uso y en las labores del campo fuese preciso invertirle, ambos grupos podrán aplicarlo a sus necesidades como antes lo han hecho, pero teniendo prioridad los Colectivistas.
Máquinas de esquilar y tijeras: Existen 12 esquiladores valoradas en 168 pesetas; 5 tijeras de esquilar valoradas en 48,50 pesetas y 5 tijeras de golpe valoradas en 60 pesetas, acordándose distribuir en la siguiente forma:
GRUPO INDIVIDUALISTA 8 esquiladoras. 5 tijeras de esquilar. 5 tijeras de golpe.
GRUPO COLECTIVISTA 4 esquiladoras. 2 tijeras de esquilar. 2 tijeras de golpe.
Incubadoras y elementos de ella: Existen 2 incubadoras con sus correspondientes elementos, valoradas en 698,65 pesetas y se procede de acuerdo, a entregar una a cada grupo.
Criadora para pollos: Hay una criadora para pollos valorada en 154 pesetas acordando- se pase a la propiedad del grupo Colectivista previo abono de 100 pesetas a los individualistas.
Máquina de escribir: Una máquina de escribir marca «IBERIA» valorada en 750 pesetas. Se acuerda entregarla al Consejo Municipal abonando éste las pesetas indicadas para distribuir en la proporción siguiente: Grupo individualista, 580 pesetas y Grupo Colectivista, 230 pesetas.
Y no habiendo más existencias ni enseres, cuyo origen agrícola proceda inventariar y distribuir entre los elementos que constituyeron la extinguida Colectividad Única de Peñalba, de acuerdo con todo lo expuesto firman y fechan en el Consejo Municipal según consta en el encabezamiento de este Acta, entregando a cada grupo un ejemplar para su cumplimiento, otro al Consejo Municipal en la persona del Alcalde Presidente y otro que obrará en la Delegación Regional del Instituto de Reforma Agraria.
Sociedad de Trabajadores de la tierra. Peñalba.
Colectividad de Robres
En Robres, la colectividad se estableció el 1 de agosto (Pardo Lancina, Víctor), marcada por el Partido Comunista. Manuel Grossi recogió que a la «Colectividad Agrícola» se dio vida mediante asamblea: «democráticamente, donde los campesinos han sabido plantear la iniciación de cómo se debían de encauzar y resolver sus problemas».
“En Robres además de la Colectividad Agrícola se formó un Comité de Abastos, que comenzó a organizar la vida del pueblo resolviendo las necesidades que se suscitan en todo movimiento”.
Cartas de Grossi, Sariñena Editorial.
Colectividad de Sangarrén
Sangarrén, como hemos comentado anteriormente, partía de una experiencia pionera de colectivización durante la II República española.
Iniciada la guerra civil y con el inicio de los procesos colectivistas, se dio el caso que parte de los compañeros de la colectividad pionera ingresaron en la Colectividad de la población mientras que otros se negaron a hacer entrega al Consejo de Sangarrén de los terrenos que años antes habían ocupado «diciendo que ellos tienen entendido que el que trabaja una tierra es suya y no tiene ninguna obligación a entrar en la Colectividad, por lo cual no están dispuestos a renunciar a ella y menos formar parte en la Colectividad». (Informe hecho a presencia del Consejo Local y de los paisanos interesados por el mismo, en Sangarrén a 9 de mayo de 1937. Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937. Obra consultada en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza).
La colectividad de Sangarrén respondió a la CNT teniendo choques y tensiones con las fuerzas comunistas de la 27 división, Columna Carlos Marx.
La Confederación Nacional del Trabajo se hallaba constituida y reconocida en este pueblo con anterioridad al movimiento; pasando los primeros meses, algunos descontentos de la colectividad, convocados por el Delegado Político de la Carlos Marx, fundaron la U.G.T. con fecha de 13 de diciembre último. – Dicho Comisario político, camarada Orencio Sesma Boigorri, no tuvo en cuenta que estando formada la C.N.T., no correspondía la fundación de otra sindical en el pueblo, y convocando a los trabajadores levantó el acta de constitución de la U.G.T., que hasta la fecha no está reconocida oficialmente, pero realiza una labor anticolectivista y contraria a los mismos postulados de la organización que representan.
Creemos que los Delegados Políticos, sea cualquiera su ideología, no deben in-miscuirse en estos asuntos civiles, y menos con la parcialidad manifiesta de que hizo gala el susodicho Sesma Boigorri al realizar hecho tan poco laudable, que redunda en perjuicio de la noble causa que defendemos. La labor de un Delegado político debe ser unir, articular. Nunca crear rencillas entre compañeros de un pueblo y menos aún beneficiar a elementos reaccionarios.
Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.
Historial de la colectividad de Sangarrén presente en el Informe del Delegado del Servicio Informativo del Departamento de Orden Público, del Consejo de Aragón, sobre la situación en el pueblo de Sangarrén:
Al iniciarse el movimiento, como quiera que estaba la cosecha sin recoger, se procedió a hacerlo entre todos los pueblos, como así se hizo. Se recogió la cosecha haciéndose cargo de ella el Consejo Municipal; desde entonces dicho Consejo provee a TODOS LOS VECINOS de lo que necesitan teniendo cada uno su cuenta particular en la que se carga cada entrega que se les hace, para una vez que hayan llegado al tope de lo que les corresponde, queden en libertad de acción y trabajo para lo sucesivo. Mejor dicho, de esta libertad de acción ya gozan en la actualidad pues tres cuartas partes del pueblo se hallan en la Colectividad y la otra cuarta parte restante se trabaja sus tierras, pero pretende también trabajar las procedentes de los caciques fascistas evadidos del pueblo.
Pasadas las faenas de la recolección, se procedió por todo el pueblo conjuntamente a laborar las tierras todas de la localidad, se realizaron las labores propias y se procedió a la siembra de cereales en la misma forma que se había trabajado hasta entonces. Por este motivo, la siembra se efectuó normalmente y dado el gran interés puesto en ello se consiguió sembrar doscientos cahices de trigo más que en años anteriores.
Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.
Enfrentamientos con los individualistas y milicianos del batallón Komsomol
El día once de los corrientes, teniendo necesidad el Consejo Municipal de algunos efectos que no había en Aragón, tales como piezas para las máquinas segadoras, de las cuales se iban a beneficiar todos los vecinos, acordó marchar a Lérida con un camión de trigo, para lo cual ya contaba con las autorizaciones correspondientes.
A la salida del pueblo fueron: fueron sorprendidos los ocupantes del camión por una guardia montada del Batallón «Komsomol» compuesta de unos cuarenta números armados de fusiles. Los cuarenta dijeron que tenían órdenes del Alto Mando de que no podría salir el trigo. Por este motivo apartamos el camión a un lado de la carretera y fuimos a parlamentar con el citado «Alto Mando». Allí hablamos con un capitán, que dijo cumplía órdenes recibidas de sus superiores. Le hicimos ver que las causas de la detención del trigo serían motivadas a imposición de los individualistas y por fin se acordó parlamentar con ellos para ver qué es lo que pretendían. Presente una comisión de los individualistas empezamos la discusión del asunto bajo el árbitro del capitán citado, otro capitán y el comandante de las fuerzas.
Los individualistas dijeron que se oponían a que saliese el trigo porque deseaban se les liquidasen las cuentas con el Consejo, incontinenti. Fueron contestados en el sentido de que así lo deseaban, arreglarían las cuentas, pero que había de ser en unos ocho días aproximadamente, pues no tenían capacidad para hacerlo en un momento. Por último, se acordó que se llevaría a efecto con el auxilio de varios milicianos del Komsomol técnicos en contabilidad. Con este acuerdo, salió el camión de trigo después de varias horas de retraso.
Han pasado varios días y las cuentas se van pasando sin que se hayan presentado los milicianos del Komsomol según se dijo.
Con esto queda demostrada la intromisión del expresado Batallón en los asuntos civiles y que entendemos no tienen ninguna competencia y menos de favorecer a una mínima parte del pueblo en sus injustas aspiraciones.
Cuadernos de la Guerra civil, Consejo de Aragón II Aragón Libertario 1936-1937.
Consejo Local CNT de Sangarrén
Habiéndose extraviado el día 16 de agosto una mula de pelo castaño, alanda regular, con una malla blanca en la frente, se ruega a quien pueda dar detalles de la misma lo manifieste al Consejo local de dicho pueblo.
Solidaridad Obrera del 23 de junio de 1937.
Colectividad de Sariñena
La «Colectividad Agropecuaria de Sariñena» surgió el 5 de agosto de 1936, con los primeros decretos tras la constitución del Comité Local de Sariñena. La Colectividad de Sariñena estuvo presidida por Rafael Anoro Baldovinos, perteneciente al sindicato UGT. Como secretarios ejercieron Santos Paraled Sarrate y Manuel Lacerda López (presidente PC) y como directivos de la colectividad Juan y José Abadías Árles (UGT), Inocencio Arnal Villas (UGT), Tomás Bornao Gistao (Formó parte del Consejo, directivo de la UGT y participó en la requisa de trigo), Vicente Lapiedra Vitales (CNT, viajó a Villanueva como dirigente de colectividad), Vicente Ballarín Clavería y José Izco Martínez.
Inocencio Arnal Villas, natural de Pertusa, hijo de Francisco y de Catalina, perteneció a la UGT y formó parte de la colectividad, de la cual fue miembro directivo. Causa general de Sariñena (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412, Exp.1).
También ejerció de directivo Valentín Tisné Medrano, vecino de Sariñena y afiliado a la UGT. En su expediente de responsabilidades ES/AHPHU – J/005621/002173, el comandante del puesto de Sariñena lo define como «Pertenece a la clase baja de la localidad. Poca cultura. Valor global de los bienes del encartado cinco mil ciento cuarenta pesetas. Tiene bajo su guardia esposa y tres hijos». El expediente cuenta que «Al evacuar esta población, huyó hacía Cataluña y más tarde a Francia, con algunos centenares de ganado lanar, propiedad de ganaderos de esta localidad. Está huido y, según rumores, falleció en un accidente de camión».
Manuel Novellón Barrao, 1º Si prestó servicios al comité revolucionario. 5º Manifiesta si la fábrica de harinas de D. Amado Pueyo fue incautada por el comité y si el procesado trabajo en ella como un obrero más. 6º Nombre de personas que conozcan la actuación del procesado en la Cartuja de las Fuentes cuando según se dice fue a detener el avance nacional.
Daniel Pinós Barrieras (Ni el árbol ni la piedra) recoge como la colectividad de Sariñena heredó de todo: «Tierras, edificios, máquinas, herramientas y vehículos, hasta los bancos locales. Todos los productos y servicios eran gratuitos, igual el médico que la farmacia, los tomates y el vino, la vivienda y el vestuario».
Para Franz Borkenau, El reñidero español, da cuenta de la destrucción de los documentos notariales, como abolición de la propiedad privada, paso previo a la colectivización: «El comité local, dirigido por anarquistas, había abolido los alquileres y expropiado cuatro grandes fincas junto con toda su maquinaria agrícola. la propiedad campesina, a excepción de aquella perteneciente a los ejecutados, no se había tocado, pero muchos de los documentos del notario debían de referirse a ella.
“En julio de 1936 participó en la lucha callejera contra los fascistas y se apoderó momentáneamente de Alcubierre. Luego se enroló en la Columna Durruti y más tarde entró a formar parte de la colectividad de Sariñena”.
Con el fin de la guerra y la llegada de la dictadura, las colectividades se extinguen y se liquidan, Enel caso de la colectividad de Sariñena, queda recogida en el acta del 7 de junio de 1938 por parte de la Comisión Gestora Municipal y por la que se aprueba el inventario de todos los bienes de la extinguida colectividad de Sariñena para proceder a la liquidación de la misma:
Acta inventario
Sembrado en regadío = 5305 kg de trigo, 1980 kg de cebada, 3480 kg avena y 480 kg de centeno.
Sembrado en secano = 46770 kg de trigo, 14520 kg de cebada, 3780 kg de avena y 480 kg de centeno.
Labores realizadas = 64 cahizadas con 6 fanegas de regadío y 315 cahizadas de secano.
Seis terrenos de trigo en grano = 10.000 kg.
Higiene, el jabón
El esfuerzo del madrileño Enrique Martín Hernández es digno de reconocer, Enrique trató de proporcionar jabón, ante la falta de este producto higiénico, a las colectividades: “Fue en la colectividad de Sariñena donde pudo llevar a cabo esta idea, pero tuvo que abandonar la actividad ante la llegada de Líster al mando de una unidad comunista contraria a las colectividades. Su huida de Sariñena acabó en Mayals (Lleida) donde ejerció como secretario de la colectividad local hasta finales de 1938, tras la batalla del Segre”. También no hay que olvidar al anarcosindicalista Enrique Martín Hernanz, natural de Madrid, que trabajó en la colectividad de Sariñena junto a José Magaña.
En Sariñena (3.600 habitantes) el mismo testigo se dio cuenta de que la iglesia había sido quemada, que había habido ejecuciones y quemas de la documentación notarial, pero que los anarquistas no habían requisado todas las propiedades, limitándose a expropiar cuatro heredades de gran extensión. Los campesinos utilizaban las máquinas agrícolas requisadas, puestas a disposición de todos: «Todo mostraba la ausencia de obligación en este acuerdo para el uso colectivo de las máquinas expropiadas».
Y, entre tanto: «Las relaciones entre el pueblo anarquista y la milicia del POUM estaban lejos de ser buenas. Pero a pesar de esto, con muchas menos muertes, el núcleo anarquista había logrado mejoras considerables para los campesinos y era además lo suficientemente inteligente como para no intentar forzar la colectivización a la parte renuente del pueblo, sino esperar a que el ejemplo de los otros surtiera su efecto».9 Es de notar que si Fraga no tenía delegación en el Congreso de Zaragoza, Sariñena tenía en representación a 45 afiliados. En Tardienta, centro de la columna del PSUC, el corresponsal de Pravda hizo mención de la formación de una colectividad anarquista. Tardienta tenía 135 afiliados de 1.900 vecinos en mayo de 1936, cuando tuvo lugar el Congreso de Zaragoza.
La colectividad de Sena, de acuerdo con alguna documentación consultada, tomó el nombre de Colectividad Agrícola de Pablo Lafargue. Al parecer, la localidad de Sena dedicó su colectividad al socialista francés Paul Lafargue, discípulo de Marx y Engels, uno “de los divulgadores más talentosos y profundos de las ideas del marxismo” (Lenin). (Acta de la Junta Calificadora de Sena del 24 de noviembre de 1937. Pieza octava de Huesca. Delitos contra la propiedad e informes de las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1414, Exp.8.).
Colectividad Unión de Campesinos de Senés de Alcubierre
Relación de accesorios para incubadora que desea adquirir la Colectividad Unión de Campesinos de Senés de Alcubierre (Huesca).
Una lámpara de petróleo para acoplara a un tubo de conducción del calor de 6 cm. de diámetro interior.
Un balancín de graduación de temperatura completo, con su aguja, propio para incubadora Detroit.
Un termómetro Fahrenheit, con su soporte para colgar.
Una bandeja de tela metálica para colocar los huevos, con practicable para la caída de los pollos a la bandeja secadora cuando nacen. De dimensiones 58 por 60 cm.
Una bandeja secadora, o sea de marco de madera con tela para el secado de los pollos, después del nacimiento (Dimensiones 58 por 60 cm).
Todo ello para incubadora «The Detroit», de capacidad de 100 huevos. Indicamos este tamaño de la máquina para mayor facilidad en conseguir los accesorios.
Interesa manden folletos sobre la cría y catálogo de accesorios, así como de pollitas de tres a cuatro meses de las razas Prat, Leonada y Rhodes, y precio de dos pollos para obtener raza de los mismos.
Solidaridad Obrera del 1 de julio de 1937.
Colectividad de Tardienta
En agosto de 1936, el Comité Militar de la Primera Columna publica un bando para el pueblo de Tardienta, entre sus diferentes puntos destacan los siguientes:
Art. 5º- A partir de la publicación del presente bando, todos los bienes, tierras, fábricas y enseres de labranza, etc., de los propietarios que hayan hecho causa común con el fascio o que sean simplemente de filiación derechista pasan a ser propiedad del pueblo de Tardienta.
Art. 6º- Teniendo en cuenta que la cosecha es sagrada para los intereses del pueblo trabajador, se pone en conocimiento de todos los trabajadores agrícolas y pequeños propietarios que a partir de hoy la labor de recolección debe ser reanudada con el fin de recuperar el tiempo perdido en dichas tareas.
Art. 7º- La fábrica de harinas Covin y la de yeso enclavadas en la villa de Tardienta, pasan a ser propiedad colectiva del pueblo, corriendo la administración de las mismas a cargo del Comité de Fábrica compuesto a base de los delegados del Sindicato. Con el fin que las fábricas funcionen con el máximum de regularidad, la administración de la fábrica aprovechará los servicios de todo el personal técnico que no se haya manifestado en forma abierta contra el pueblo.
Art. 8º- Queda abolido en absoluto toda retribución a los propietarios en concepto de alquiler de vivienda.
Art. 9º- A partir del presente bando todos los arrendatarios y pequeños productores quedan liberados de pagar a los propietarios ninguna clase de cantidad en concepto de renta sobre la tierra.
Publicado en «Última Hora: Información, crítica, reportaje: Año 2, núm. 246 (4 Ag. 1936).
La colectividad de Tardienta se constituyó el 13 de agosto de 1936 (Pardo Lancina, Víctor).
Sobre la colectivización en Tardienta aparece el texto del periodista y político Alardo Prats y Beltrán (Culla, 1903-México D.F., 1984): Las llanuras de Tardienta y Almudévar, e incluso sus cumbres y laderas, se transforman gracias al espíritu de lucha y al instinto de supervivencia de los pequeños campesinos encuadrados en las colectividades: «Su esfuerzo, puesto al servicio de la libertad en los trágicos días del 36, preparó y sembró tierras donde jamás había sido lanzada la semilla, donde solo crecía la maleza, las matas de tomillo o de espliego y los cardos vilaneros. Ahora todo es mies. Y mies bien cuidada. Unas doradas y otras con el color auriverde de la entrada en sazón para la siega. Hasta encima de las pequeñas mesetas que de pronto se acusan en el horizonte, arrastres de remotos corrimientos geológicos desde el Pirineo hasta aquí, con sus conformaciones de médanos desérticos de caprichosas formas, se ha sembrado, si se encontró un palmo de tierra aprovechable». El texto lo recoge José Luis Calvo Carilla en Visiones literarias de Los Monegros (imágenes contemporáneas de un mito literario), un relato que continúa de la siguiente manera: «Centenares de segadoras modernísimas cierran los puntos de referencia del paisaje, del campo, en todas las direcciones de los puntos cardinales. Las trilladoras modernas, también cantan junto a las viejas eras inútiles la canción de sus motores a toda marcha. Unas máquinas segadoras van arrastradas por caballerías, otras por tractores poderosos, los mismos que mediante otros dispositivos con los garfios férreos de sus rejas remueven la entraña fecunda de la tierra, en sus más hondas y recónditas zonas de energía inexplorada. Ahí está, en tierras aragonesas, la nueva y modernísima geórgica de nuestros tiempos. En sus centenares de máquinas que zumban sobre los predios, sobre los rastrojos de los predios su cántico de victoria (Prats y Beltrán, 2006: 128-131).»
En julio de 1937 el pueblo de Tardienta denuncia las actuaciones de elementos de la 27 División (Carlos Marx) mediante escrito al presidente del Consejo de Salud. Exactamente denuncian un comunicado del comisario de guerra de la zona que solicitaba que pusiesen a disposición de la División varios edificios o casas del pueblo para desmontar las puertas, ventanas y balcones con el fin «de arrancarlos y llevarlos a un no sabemos dónde para allí edificar y emplearlos.
«Anteriormente, mucho antes a la presentación de dicha orden firmada y sellada se ha venido procediendo por la fuerza aquí destacada, (no sabemos con qué autorización), a arrancar las puertas y ventanas, con sus marcos destruyendo los tabiques y paredes, a las cuales estaban agarradas, del edificio escuela municipal, sin que hasta la fecha sepamos a donde ha ido a para dicho material. Lo mismo han hecho con otras casas de particulares.
Otro caso vergonzoso, que no tiene calificación posible, es lo que han hecho con la fábrica de harinas de esta localidad. No han dejado ni una sola correa o polea en toda la fábrica, a esto no nos imponemos siempre que se empleen en algún trabajo para la producción y la guerra. A lo que si protestamos es a lo hecho con todas las canales o su mayoría de la misma fábrica que, echándolas del último piso, bien por las ventanas o por hueco de la escalera, las rompían y las cargaban en camiones para quemarlas Preguntados varias veces, que a donde llevaban y porqué hacían contestaban, tan serenos que para la cocina de Torralba, cuando se da el caso que estando cerca el vedado de Zuera con su pinar no saben hacer leña, y además teniendo una brigada del mismo Tardienta haciendo leña en un carrascal de Vicién exclusivamente para el suministro de la fuerza de este sector. Mas se da el caso que con motivo de que nosotros, hoy por la recolección y trilla no podemos ir a por ella (pues creemos que es antes la cosecha) el Consejo Municipal le ha pedido un camión o dos para acarreo de la leña y han contestado que no pueden.
Otro caso también es el hecho con el almacén de cementos que la Confederación Hidrográfica del Ebro tiene en ésta; habiendo unos veinte vagones o más de cemento en dicho almacén, han desmontado todo el cubierto dejando a la intemperie todo el cemento y se ha echado a perder.
Por todo lo expuesto os exigimos que, ya que a los del Consejo Local no hacen caso, tú como máxima autoridad y los demás consejeros os intereséis y miréis de evitar toda esta clase de anomalías que con el pueblo de Tardienta se está cometiendo. Esperamos que atendáis quedamos vuestros y de la causa del pueblo.
Tardienta, 22 de julio de 1937. AHN-S. P.S., serie Madrid, carpeta 2588.
Colectividad de Villanueva de Sijena
La colectividad aparece recogida en un informe del servicio especial de la comisaria de orden público de Aragón. El informe, correspondiente a los días 25 y 28 de julio de 1937, recoge los hechos de las detenciones por parte de las fuerzas de Asalto, procedentes de Sariñena, que practicaron en Villanueva de Sijena «En virtud de unas supuestas anomalías existentes que consisten en que la Colectividad dispone de artículos alimenticios para los colectivistas que a toda costa quieren los no colectivistas se les provisione de los mismos, habiéndose hecho una manifestación por la mañana en la que diversos vecinos amenazaban con asaltar el almacén colectivo, pero que se disolvió a poco de iniciada sin consecuencias».
Fin de las colectividades
“Resta decir que ya no se puede ignorar bajo pretexto alguno, que la obra constructiva llevada a cabo durante la guerra española entre 1936 y 1939 por las colectividades del campo y de la industria y de una forma más completa por los campesinos aragoneses (…) echa por los suelos todos los argumentos sobre la supuesta incapacidad de los trabajadores para gestionar sus empresas así como para desarrollar y coordinar las innumerables actividades que conlleva la vida social para dar satisfacción al ser humano.
Esa es la lección que un pueblo desgarrado por una guerra que él nunca quiso brinda como ejemplo a las nuevas generaciones de España y del mundo.”
Félix Carrasquer (Las Colectividades de Aragón).
Las colectividades tuvieron poco recorrido, tiempos de guerra y los escasos años en los que se trataron de desarrollar acabaron con el sueño colectivo de autogestión. De acuerdo con Julián Casanova (Guerra y Revolución en Aragón 1936-1938): «Los acontecimientos políticos y militares rompieron el posible proceso de consolidación. El fracaso de los intentos por controlarlas desde el Gobierno, la pugna entre diferentes formas de concebir la política agraria y las repercusiones de los sucesos de mayo, motivaron que el gobierno Negrín, con el apoyo de los comunistas, pensara en utilizar la fuerza contra ellas. La oportunidad se presentó coincidiendo con el decreto de disolución del Consejo de Aragón en agosto de ese mismo año».
Con la entrada del bando sublevado las colectividades fueron disueltas, como hemos apuntado antes, se procede a su extinción y liquidación, acabando con una experiencia colectiva de gestión de los medios de producción y organización por parte de los trabajadores.
En definitiva, poco se ha estudiado el proceso de colectivización en Los Monegros. El paso de los años ha borrado gran parte de los testimonios directos, pero a buen seguro que estas líneas contribuirían en su memoria, en un ejercicio de libertad, de aquel sueño colectivo, de igualdad y libertad. Gracias a Sergio SN por su ayuda en la realización de este artículo.
Un día cualquiera en la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes. Una literaria crónica que apareció publicada en el Diario de Huesca el 3 de septiembre de 1908 y cuyo periodista firma con una anónima “X”. Un recorrido visual muy descriptivo y, sobretodo, complaciente con el entonces rico propietario de la cartuja monegrina Mariano Bastaras. Con la desamortización de Mendizábal (1835-1836), la cartuja pasó a manos privadas de la familia Bernabé Romeo, adquirida en 1841 por Francisco Romeo Martínez de Bengoa. Tras el intento fallido de transformar la cartuja en un balneario y la rescisión del préstamo, la cartuja salió a subasta pública siendo adquirida por la familia Bastaras en 1896 hasta que en el 2015 fue adquirida por la Diputación Provincial de Huesca.
Cuando el periodista, como el héroe cervantino, sale a correr aventuras, todos los molinos de viento se lo antojan gigantes y todas las ventas del camino castillos encantados. Tiene razón el maestro Moya. Ni el militar al hacer sus apuestos guerreros para próxima lucha, ni el marino al levar anclas para lanzarse a cruzar la inmensidad de los mares, sienten emociones tan placenteras como el humilde croniqueur al armarse de carnet y lápiz para llevar a cabo una excursión que ha de proporcionarle recreo para su espíritu y ocasión de cumplir con su deber profesional.
Cariñosamente requerido por D. Mariano Bastaras, dignísimo diputado provincial, para pasar un día en su magnífica posesión llamada La Cartuja, ni el sinsabor de un madrugón a que no estoy acostumbrado, ni las molestias de un viento tan huracanado como frío, fueron obstáculo para que montado en un lujoso vehículo de D. Teodoro Casamayor, propietario de Alcubierre y amigo mío, llegase en compañía de éste á Lanaja, a las seis de la mañana. En esta villa nos esperaba nuestro predilecto amigo D. Mariano Berdún, y media hora después arribamos los tres a la antigua residencia de los hijos de San Bruno, cedida por los condes de Sástago a estos religiosos entre los siglos XIII y XIV.
En el centro de una superficie de veinte hectáreas, coreada por muro de tapia y ladrillo, se levanta majestuoso el antiguo monasterio, evocando el recuerdo de aquellos ascetas que en la soledad purificaban sus almas con la mortificación y castigaban sus almas con el trabajo material. A la entrada del edificio salúdanos efusivamente el Sr. Bastaras y con la distinguida familia de éste oímos la Santa Misa en el templo exmonacal, inundado de luz que hacía resaltar el colorido de las pinturas que cubren todas sus, paredes y techumbre.
Después de cumplido este precepto cristiano—era domingo,—recorrimos el laberinto de pasillos y dependencias quedando agradablemente sorprendido al ver el llamado claustrillo, pintado por el tercero de los hermanos Bayeu, que desde el año 1784 al 96 se ocupó en decorar este pequeño claustro y las diez o doce capillas que lo circundan. Vimos molduras en yeso, de irreprochable gusto, algunos frescos de gran mérito y en una de las celdas la estela de sus maravillosas concepciones artísticas qué allí dejó el insigne Goya. Bs de alabar, y la religión y el arte lo han de agradecer, el interés del Sr. Bastaras por conservar joyas de tan estimable valor, sin hacer caso de los cuantiosos dispendios que supone el sostenimiento de un edificio de tan colosales proporciones.
Todavía me esperaba otra sorpresa muy agradable. Quien desde Tardienta recorre el trayecto que media hasta Lanaja y ve campos agostados, montes inmensos con raquítica vegetación y, por consiguiente, sin árboles que tanto agrandan la hermosura natural de un paisaje, no puede suponer que en las inmediaciones de La Cartuja ha de encontrarse con frondosa huerta, cubierta de verdor, rodeada por espesos cañaverales y árboles gigantescos y fecundada por copiosa fuente de aguas sulfato-nitrotadas, tan cristalinas como frescas. Esto es un oasis, un sueño de hadas, decía yo a D. Mariano, y quien como usted puede hacer frente al calor estival en una finca como La Cartuja que, a las sublimidades del arte, une tan bellísimos encantos naturales, seguramente no echará de menos el veraneo en las más concurridas playas.
La comida resultó un banquete suntuoso y espléndido, de los que acreditan la marca Bastaras. Sentámonos a la mesa los señores de la casa, Dª Florencia Gabarre, madre política de D. Mariano, las bellísimas señoritas Visitación Ferrer, de Albalatillo; Rafaelita Vizcarra, de Selgua; Carmen Mur, de Lanaja; los ya expresados D. Mariano Berdúa, D. Teodoro Casamayor y el que estas líneas escribe. Presidio o hizo los honores con exquisita y delicadísima galantería la distinguida y muy bondadosa Dª Matilde Ferrer, digna esposa de D. Mariano Bastaras, que para todos los comensales tuvo frases de familiar cortesanía. Después del café tuvimos audición de Gramófono y… ¡qué veloz pasa el tiempo cuando el alma se recrea en las placideces que siempre proporciona la reunión con personas de nuestro agrado e intimidad! Llegó la hora del regreso, y cuando al salir de La Cartuja vi en la era de nuestro digno diputado una veintena de criados sonrientes y satisfechos amontonando trigo y llenando carros con este cereal, pensé en que nuestro amigo jamás se yergue sobre el pedestal de su opulencia y trabaja para que su nombre, tan conocido en la región aragonesa, sea pronunciado más como bueno que como inmensamente rico, y en que el problema social perdería todo su aspecto pavoroso si la burguesía estuviera representada por hombres del talento, cultura y bondades de D. Mariano Bastaras. ¡Qué hermosa es la democracia cuando en ella se confunden los aristócratas de más elevada alcurnia!
Alcubierre, a los pies de la sierra de Alcubierre, fue un lugar estratégico en la contienda de la Guerra Española de 1936 a 1939. La sierra de Alcubierre formó parte del frente de Aragón, respondiendo al sector de la sierra de Alcubierre, una extensa línea defensiva a lo largo de las crestas del relieve monegrino. El puerto de la sierra de Alcubierre, como importante vía de comunicación, fue crucial para hacer frente y frenar el avance nacional apostado en la parte zaragozana. Gracias a la colaboración de Antonio Escartín Barrios y Alberto Lasheras Taira y de la distinta documentación y bibliografía consultada reconstruimos parte de lo que significó la contienda en el pueblo y sierra de Alcubierre encuadrado en el frente de Los Monegros.
Introducción
El presente trabajo nació con la pretensión de recoger retazos de la historia reciente de la localidad de Alcubierre relacionados con la guerra civil. Pero su estrecha vinculación con el frente, del sector que llevaba su nombre, hace su historia indisociable. Así, se ha ido desarrollando un relato de lo acontecido durante aquellos años convulsos y de guerra con diferentes episodios sucedidos tanto en el pueblo como en su entorno.
Además de testimonios transmitidos en la localidad, se ha consultado diferente bibliografía, hemerotecas de diarios, páginas web y documentos de los archivos provinciales de Huesca y Zaragoza. Gracias a Antonio Escartín Barrios y Alberto Lasheras Taira se ha contado con el valor humano de la memoria colectiva de Alcubierre, asimismo de sus diversos conocimientos e investigaciones.
Os Monegros, Febrero del 2019.
Alcubierre. Fotografía Alberto Lasheras.
Alcubierre
Celebre por la famosa batalla ganada al general Paris el año 1813, Alcubierre es un lindo pueblecito al pie de la Sierra de su nombre de 1.600 habitantes que pertenece al partido Judicial de Sariñena, produciendo muy buenos cereales y buenos vinos.
El Ayuntamiento actual está compuesto todo de hombres conscientes de su deber y verdaderos repúblicos que todas sus obras solo las inspiran en el deseo de dotar a este bello pueblo de cuanto la higienización moderna exige, sin olvidar todo aquello que tenga relación la cultura, por estar convencidos que así únicamente es como se hacen grandes y respetables los pueblos.
En la dura labor de administrar y administrar bien merece que hagamos constar los nombres de Don Antonio Berdún y Don Remigio Orduna dos verdaderos enamorados del terruño, que sólo por la tranquilidad y por el engrandecimiento de Alcubierre trabajan.
Ediciones regionales, 1932.
Alcubierre responde a un pequeño pueblo del medio rural aragonés, en la árida comarca de Los Monegros. Situado al suroeste de la provincia de Huesca hace muga con la provincia de Zaragoza, donde la predominante sierra de Alcubierre constituye una barrera natural entre las dos provincias. Alcubierre se sitúa a los pies de la sierra, ante planicies cerealistas de secano, donde la agricultura de secano y ganadería lanar constituían las principales formas de vida. Igualmente, la sierra siempre formó parte de aquella vida del pueblo, proporcionando múltiples recursos y aprovechamientos.
En los años treinta del siglo pasado, Alcubierre contaba con cerca de los 1.250 habitantes, un pueblo subdesarrollado sin agua corriente, electricidad y calles de tierra. El escritor británico George Orwell, en su archiconocida novela Homenaje a Cataluña, queda “Impresionado por la miseria peculiar de las aldeas aragonesas”. Orwell define los pueblos aragoneses como “Una masa de casuchas de barro y piedra apiñadas alrededor de la iglesia. Ni siquiera en primavera se ven flores. Las casas no tienen jardines, sólo cuentan con patios donde flacas aves de corral resbalan sobre lechos de estiércol y barro”. Como en la mayoría de los pueblos monegrinos, en Alcubierre tenían que coger el agua de balsas y pozos, una tierra árida, seca, de escasas lluvias y a la vez de duros inviernos. El Aragón rural de pobreza, subdesarrollado, con terratenientes y de pasado de bandolerismo, como el célebre bandido Cucaracha.
Cuando en julio de 1936 se produjo el alzamiento militar, el pueblo de Alcubierre estaba ya inmerso en época de siega del cereal, con numerosos jornaleros venidos de fuera para realizar duras jornadas de siega. Además, en la comarca se estaba construyendo el canal de Monegros, un canal para regar las tierras de Los Monegros iniciado en 1915, encontrándose numerosos obreros trabajando en su construcción.
Con la sublevación militar, la localidad monegrina de Alcubierre quedó en zona leal a la república, como la mayor parte de Los Monegros, y la tensa calma, hasta la configuración del frente, no estuvo exenta de pequeños enfrentamientos.
Al comienzo del conflicto bélico, las incursiones de distintas fuerzas sublevadas se sucedieron por la zona hasta que comenzaron a llegar las milicias catalanas y definir la línea del frente de la sierra de Alcubierre. Muchos obreros se acopiaron de armas y así lo ratifica Alberto Lasheras a través de una nota obtenida en un texto dirigido al Ilmo. Sr. Fiscal de la Causa General de Huesca, marcado como folio 18: “Ramón Barrague Carrasque, vigilante del canal de Monegros, vecino de Alcubierre, afiliado a la U.G.T., pasando más tarde a la C.N.T. Al estallar el Movimiento Nacional, la noche del 18 de Julio de 1936 repartió armas a los obreros para hacer frente a las Fuerzas Nacionales. Estuvo encargado de la Junta de Abastos y ordenaba a los obreros recoger el trigo de las casas particulares. Considerado elemento peligroso”.
«El que quiera comer bien/ barato y de buena forma/ vayan a la sierra de Alcubierre/ que los rojos tienen fonda/ El primer plato que dan/ son granadas rompedoras/el segundo la metralla/ para postre tiran bombas».
Archivo de la tradición oral: música tradicional. Provincia de Zaragoza: Músicos populares. Inventario inédito, Diputación de Zaragoza, 2002-2012. Intérpretes: Balbina Jauregui Vaquero, localidad de grabación: Navardun. Observaciones: Con la música de «El frente de Gandesa». Sipca.
Primeros enfrentamientos
Se conocen informes de cómo actúan las fuerzas fascistas, más bien partidas, en el frente aragonés. Cerca de Alcubierre es donde con más refinada crueldad han procedido los rebeldes, y en las proximidades del poblado observase la desolación que dejan tras de sí los facciosos. Refieren los vecinos de Alcubierre que, al apoderarse del pueblo los fascistas, amarraron por los codos a trece jóvenes, los rociaron con bencina y después les prendieron fuego. La causa del monstruoso tormento fue la sospecha que dichos jóvenes pudieran estar en relación con la columna Medrano. Estos actos de crueldad los llevan a efecto individuos titulados “Legionarios de la muerte”, uniformados con camisa negra, en la que se ve como distintivo del grupo una calavera entre huesos.
ABC 11 de agosto de 1936.
Significantes fueron los sucesos narrados en “Las batallas de Lanaja”, de Roberto Mateo Caballero (Edición a cargo del proyecto “Amarga memoria” del Gobierno de Aragón y del Consejo Comarcal de Los Monegros. Zaragoza, 2008). Incursiones de grupos rebeldes a la república y falangistas que comenzaron a llegar a Lanaja pasando por Alcubierre. Así, el 20 de julio fueron rechazados de Lanaja unos 30 a 40 falangistas y el día 24 un nuevo ataque, de la 12ª Bandera de Falange, también fue rechazado. Fallecieron dos milicianos y tres falangistas “Cuyos cuerpos fueron incinerados en el pajar del Carlista, situado en el Saso, muy cerca del pueblo”, también fueron fusilados dos falangistas en la plaza (SIPCA).
Aquel 20 de julio, Roberto Mateo narra como un grupo de Lanaja salió para Alcubierre con armamento, incautado a la Guardia Civil, para desarmar y someter al cuerpo de la Guardia Civil de Alcubierre «Que se hallaba acuartelada y sin ánimo de rendirse». Al parecer, el grupo se enteró que por la carretera de Leciñena se aproximaba un camión con «Entre 30 Y 40 falangistas o quizás miembros de otras organizaciones derechistas como las JAP o Acción Ciudadana procedentes de Zaragoza». Roberto cuenta como en la última curva antes de llegar a Alcubierre se apostaron para sorprender a los falangistas: «Nada más llegar al punto donde estaban apostados los cenetistas fueron recibidos con una cerrada descarga de disparos que los cogió totalmente desprevenidos y sin posibilidad efectiva de poder repeler la agresión. La derrota aún pudo haber resultado más trágica para estos de no ser por el conductor del vehículo quien, en un alarde de pericia echó marcha atrás de forma apresurada hasta que quedó algo alejado de los disparos y pudo volverse finalmente hacia la capital llevando 3 heridos y un muerto llamado Julio Sánchez Blázquez de 22 años de edad».
El 21 de julio volvieron a Alcubierre «Varios miembros del sindicato najino, acompañados por sindicalistas de otros municipios de la comarca monegrina, en especial de Sariñena, además de algunos forasteros de los muchos que se había, quedado en la zona y que estaban trabajando en la construcción del canal, no serían más de 20 o 30″. Roberto Mateo relata como se adelantaron algunos najinos y se vieron sorprendidos por nuevas tropas falangistas que se habían parapetado en la localidad, algunos quedaron atrapados y combatiendo en un pajar falleció José Pontaque Lorda, de casa Peralta; «Puede ser, no obstante, que hubiera al menos otro muerto y varios detenidos». Uno de los detenidos «Lo ataron en la parte delantera de un vehículo y lo llevaron por la carretera hasta el alto del saso, en donde fue soltado para que bajara andando hasta Lanaja para comunicar al comité la demanda de que liberasen a los Marcellan». (Roberto Mateo. Las Batallas de Lanaja).
El 25 de julio Lanaja sufrió un ataque muy notable, a pesar de ser defendida por cerca de 400 hombres. La falta de armamento de los defensores de Lanaja les obligó a retroceder hacía Sariñena o la sierra, hasta que la proximidad de la llegada de las milicias catalanas hizo huir a las tropas falangistas. Al parecer murieron dos falangistas y un soldado por la parte rebelde y un vecino de Lanaja, dos milicianos desconocidos y una decena de milicianos republicanos que tuvieron la desgracia de caer prisioneros de los rebeldes que serían ejecutados más tarde en la plaza del vecino pueblo de Alcubierre (SIPCA).
En el cementerio de Alcubierre se encuentra la fosa común de aquellos once milicianos fusilados, aunque el lugar no aparece identificado. De acuerdo al Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés (SIPCA), los milicianos fueron “masacrados desde un camión enfrente mismo de la fachada del ayuntamiento”. Entre los milicianos aparecen Félix Ferrer Ferrer de Almudevar, Ismael Alastruey Penella de Lanaja o Juan José Aniés Naya de Zuera, “Mientras que otros, en opinión de un vecino de Alcubierre, podrían ser segadores valencianos que se habían trasladado hasta Alcubierre para alquilar sus servicios en la recogida de la cosecha de trigo, como solía ser habitual en la época”.
Una visita al frente aragonés
Al siguiente día continuamos avanzando y nos internamos en la parte de Alcubierre, donde pudimos observar los estragos del paso de los fascistas, refiriéndosenos el caso de trece jóvenes de la población que fueron amarrados por los codos, se les roció con bencina y se les quemó vivos, poniéndose junto a sus restos carbonizados unos carteles en los que se leía «Viva España», «Viva el fascio».
En La Naja tuvimos que enterarnos de otros casos verdaderamente espeluznantes, violaciones, asesinatos; dos jóvenes que a presencia de su madre se les saltaron los ojos con agujas de hacer calceta tan sólo por la sospecha de que estuvieran en relación con la columna de Medrano.
La Vanguardia. 9 de agosto de 1936.
El sariñenense Luis Buil fue uno de los voluntarios que, en autobuses, partieron hacía Alcubierre para frenar al enemigo: A la altura de Lanaja nos escoltó un tal Breguer de guerra francés que venía de Barcelona y que pertenecía a la aviación que estaba con nosotros. Solamente podía tirar bombas con la mano, pero daba moral. Ocupamos Alcubierre donde los falangistas habían fusilado a unos once obreros del canal en construcción. Lo hicieron en la fachada del ayuntamiento. De los fusilados encontramos en la carretera a uno herido pero vivo. Ese se salvó. (Toda la vida en guerra de un pacifista. Luis Buil Espada, Solsona, 1991).
El vacío que reinó en los primeros días, tras el estallido de la guerra, dio píe a múltiples fechorías, desmanes y asesinatos por toda España. Algunas de esas incursiones buscaron evacuar a personas de derechas o relacionadas con la iglesia para llevarlas a zonas nacionales, aunque en Lanaja y Alcubierre solamente dejaron muerte.
Desde Monzón la Columna de Rovira, tras asesinar a varios supuestos derechistas, partió a Sariñena donde tuvieron la primera baja, de allí salieron hacia Zaragoza, pero se enteraron de que la “Carlos Marx” del PSUC estaba copada por Tardienta y marcharon a ayudarles. En Lanaja y Alcubierre encontraron obreros fusilados aún calientes.
Manuel Benito Moliner “Orwell en el Alto Aragón”.
Se aproximan las milicias
En la causa general de Alcubierre se ve como muchas personas huyeron de la localidad dirección Zaragoza, incluso familias enteras, abandonando prácticamente todo, ante el avance de las milicias. Luego las milicias se apropiaron de todo, de bienes y pertenencias. Alguno huyó al monte y cuando volvió se encontró la puerta tirada y la casa saqueada.
26 de julio de 1936. El interesado al aproximarse las hordas rojas marchó a Zaragoza quedando sus padres en casa; el mismo día 26 de julio entraron los rojos en el pueblo y sobre las diez de la mañana se presentaron en su casa los vecinos Daniel Ardid Pau y Benito Berreguer Sauras con un grupo de milicianos preguntando que donde estaba Tomás y al contestar que estaba en Zaragoza empezaron a saquear la tienda del declarante llevándose genero por un valor de cinco a seis mil pesetas. Tomás ramón Mené, calle General Franco nº 26 Alcubierre.
Causa General Alcubierre.
Es el caso del párroco Andrés Monzón Lalueza.
«El 26 de julio de 1936 el declarante huyó a Zaragoza al aproximarse las hordas rojas en donde permaneció durante el dominio rojo del pueblo, el día 26 fue saqueada e incendiada su casa adosada a la iglesia parroquial ascendiendo los perjuicios de todo su mobiliario, enseres, ropas y biblioteca a veintitrés mil ochenta y siete pesetas.» (Causa General de Alcubierre). ´
Llegada de las milicias
El pueblo de Alcubierre sirvió de retaguardia donde llegaron las milicias como última parada camino a primera línea de fuego. La madrugada del 26 de julio llegó a Lanaja una avanzadilla de las milicias catalanas, pero su llegada a Alcubierre tardó unos días. A finales de julio de 1936 las milicias del POUM, Columna Lenin, comenzaron a ocupar posiciones en la sierra de Alcubierre, el 29 de julio de 1936 la aviación republicana bombardeó posiciones nacionales en la sierra y ante la huida de los nacionales, dirección Zaragoza, las milicias catalanas ocuparon Lanaja (ABC, 30 julio 1936).
La entrada en Alcubierre y La Naja
Lérida, 27. Las milicias antifascistas, en su avance arrollador han entrado hoy en Alcubierre y La naja, provincia de Huesca.
El Día Grafico, 28 de julio de 1936.
De acuerdo a una carta de un miliciano de iniciales J. G. del POUM, redactada en Sariñena el 30 de julio de 1936 y publicada en La Batalla: Número 3, del 5 de agosto de 1936, la columna del POUM partió de la estación del Norte de Barcelona el sábado 25 de julio. Llegaron a Lérida donde se les dio comida y unas horas de descanso. A las siete de la tarde se les unió artillería y en camiones marcharon dirección Zaragoza “La columna continuó adelante hasta Monzón, donde tuvimos que volver a hacer alto, pues estaban juzgando a 18 fascistas”. Al cabo de dos horas llegaron a Barbastro “donde hicimos gasolina y partimos inmediatamente hacía el frente, llegando a las doce a Sariñena donde cenamos y dormimos. Aquí se nos dio un día de descanso y el lunes por la tarde, a los milicianos de la cuarta bandera se nos confió la misión de ir a Alcubierre”.
«Llegamos allí sin novedad, donde nos enteramos que los fascistas habían fusilado a once paisanos del pueblo antes de marchar. Vimos sus cuerpos en el suelo de la fachada del Ayuntamiento con las paredes del mismo llenas de sangre de aquellos valientes que no quisieron someterse a los reaccionarios. Mientras estábamos instalando ametralladoras (pues debéis saber que he aprendido el manejo de la ametralladora y se nos ha confiado una a nuestro grupo del manejo de la cual me encargo yo) y apenas teníamos hecho el parapeto, se nos presentaron dos coches de turismo, saludándonos sus ocupantes al estilo fascista y nos preguntaron por qué llevábamos el brazal rojo; inmediatamente pusimos la ametralladora al descubierto y los desarmamos, mirándoles los documentos encontrándoles cartas del general Cabanellas y de la Patronal de Zaragoza. Por lo visto creían que el pueblo se hallaba en poder de los fascistas. Los pusimos en la misma pared donde todavía se veía la sangre de nuestros camaradas y los fusilamos. Quedaba cumplida la justicia del pueblo.
Después de hacer parapetos y de instalar las ametralladoras se nos dio la cena en el mismo parapeto.
Nadie durmió; todos estábamos deseando entrar en combate, pero no se presentaron los enemigos por tierra como esperábamos, sino que un aeroplano que, enarbolando nuestras insignias rojas, nos bombardeó.
Nosotros hicimos fuego de ametralladora y fusil y entonces huyó como pájaro negro que después de sembrar la muerte, no quiso presentar combate a otro avión de los nuestros.»
La Batalla: Número 3 _ 05/08/1936.
30 de julio
Nuestras fuerzas avanzan en estas regiones de Zaragoza, en un frente amplio de combate. Desde Bujaraloz, en el sur, donde se encuentra la columna de Pérez Farrás-Durruti, hasta Labarta y Aguas, al NO de Barbastro, en la provincia de Huesca.
La columna die Arquer-Grossi, que hace unos días tiene el Cuartel general en Sariñena, avanza hacia Zaragoza.
Tiene avanzadas en Lanaja y Alcubierre, donde también hay milicianos de Barbastro. Allí se encuentra nuestro valiente compañero Sabadell con unos treinta valerosos compañeros del POUM.
La Batalla: Número 1 _ 02/08/1936.
Las milicias republicanas, del Partido Obrero de Unificación Marxista, llegaron a Alcubierre desde Robres, según el relato de Manuel Grossi (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial). Grossi, al mando de la columna del POUM, junto a Jordi Arquer, llegó a Alcubierre desde Sariñena tras pasar por Grañén y Robres. En sus cartas cuenta que parte de la columna salió de Robres el 3 de agosto de 1936 hacía Alcubierre. El recorrido lo realizaron con cierta dificultad ante la posibilidad de toparse con falangistas: “Parapetados por los surcos de las eras”. “Según informes que habíamos recibido de los campesinos les habían hecho mucho mal, además de haber asesinado a un gran número de obreros, vecinos de aquellos pueblos entre los que se contaban algunas mujeres. Organizada una operación de limpieza, y no sin dificultad, se ha podido poner fin a las impertinencias de una quincena de elementos falangistas, que han sido juzgados por el mismo tribunal del pueblo. A dos se les condenó a muerte y al resto se les ha llevado prisioneros a Lérida” (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial).
La columna llegó a Alcubierre entrando sin encontrar “Una visible resistencia”, pues los elementos sublevados se habían retirado hacía Leciñena. “Antes de haber abandonado el pueblo fusilaron a los campesinos y esposas de éstos que habían votado por el Frente Popular”. La columna en la calle principal colocó una pancarta de lado a lado con sus siglas “POUM”.
El mismo 26 entraron las hordas rojas y se entregaron al saqueo, saqueando y robando cereales, vinos, autos, ganado, aves, mobiliario y enseres. Saquearon casa Calvo, el Centro Primario de Higiene Rural, incautaron ganados, máquinas de escribir, una trilladora Ballesteros, un tractor Fordson y un coche Ford.
Cabo de las milicias del POUM Gregorio Utrillas. A José Fernando Guerrero le simularon un fusilamiento, disparando finalmente un disparo al aire. Fue detenido y encarcelado en varias ocasiones.
Causa General de Alcubierre.
Parte de las fuerzas del POUM, que se habían quedado en Sariñena, fueron acoplándose a las de Alcubierre antes de continuar el 5 de agosto su avance hacía Leciñena. Otra parte marchó hacía el frente de Huesca. Además, el 25 de julio de 1936 partió de Barcelona una nueva columna de 1.500 hombres organizada por el PSUC, al mando del dirigente José del Barrio, que incluía la Centuria alemana Thälman, la primera unidad extranjera que intervino en España, “Se dirigió a Sariñena y a la sierra de Alubierre y quedó incorporada a la de Durruti” (Manuel Gutiérrez. Diario de un miliciano). La columna luego fue conocida como la columna Carlos Marx. Con ellos combatió Domingo Brosed, natural de Robres “En primera línea con el PSUC desde el comienzo de la insurrección” (Manuel Benito. Orwell en tierras de Aragón). “Cuando la columna iniciaba el despliegue por los alrededores se encontraron una camioneta con falangistas que venía desde Zaragoza, entre los que iba el jefe fascista de Robres, de casa Anzano, los desarmaron y los fusilaron a la salida del pueblo, en la carretera de Lanaja”, cuenta Manuel Benito en Orwell en las tierras de Aragón.
“La columna del POUM llegó a finales de julio de 1936, los fascistas acababan de fusilar a 11 personas en las tapias del ayuntamiento, cuentan que otra consiguió escapar herida. Cuando la Columna iniciaba el despliegue por los alrededores se encontraron que venía desde Zaragoza una camioneta con falangistas, entre los que iba el jefe de Robres, de casa Anzano, los desarmaron y los fusilaron a la salida del pueblo, en la carretera de Lanaja”.
Manuel Benito Moliner, Orwell en el Alto Aragón.
En Alcubierre se comenzaron a alojar los milicianos que iban llegando, muchos se distribuían por las diferentes casas de la localidad y trabajaban en diferentes tareas y trabajos colectivos. “El pueblo se había preparado para ser un cuartel de aprovisionamiento de las fuerzas que luchaban en los altos que rodeaban el pueblo» señala Manuel Benito Moliner en Orwell en el Alto Aragón. “El constante ir y venir de las tropas había reducido la aldea a un estado de mugre indescriptible”, Orwell dibuja un ambiente sucio e insalubre debido a la cantidad de excrementos: “No había ni un solo centímetro cuadrado donde se pudiera pisar sin fijarse dónde se ponía le pie. Hacía ya mucho que la iglesia se utilizaba como letrina, y lo mismo ocurría con los campos en medio kilómetro a la redonda”.
Una guardia avanzada de la columna del POUM en el pueblo de Alcubierre, que abre el avance de los obreros catalanes, sobre Huesca y Zaragoza. La Batalla, 15 de agosto de 1936.
ARAGÓN – Victoria de las fuerzas leales en Tardienta
Esta mañana a primera hora nos liemos trasladado de Caspe a Sariñena para recorrer las líneas de fuego establecidas en Alcubierre y Tardienta. Operan en este frente Milicias del partido socialista unificado del P. O. U. M. y del partido comunista. Al pasar por Alcubierre, camino de Tardienta, saludamos de nuevo al comandante Piquer.
En este último pueblo están Estivill, Trueba y Del Barrio, que llevan el mando de las fuerzas destacadas en esa posición. Los milicianos que luchan aquí, como los de Bujaraloz, Sástago y Siétamo, están poseídos de un entusiasmo extraordinario, que advierte en ellos la enorme impaciencia de avanzar hasta Zaragoza y el ferviente deseo de aniquilar a los fascistas que sojuzgan la capital aragonesa.
La vanguardia 6 de agosto de 1936.
La organización debió de ser difícil y probablemente la pequeña localidad se vio superada ante la llegada de milicias. Desde Alcubierre se abastecía al frente y con mulas se subía agua, provisiones y víveres, incluso recuerdan que las mulas iban solas ya que se sabían el camino. Orwell lo recoge en Homenaje a Cataluña: “El agua que bebíamos, al igual que los alimentos, se traían en mulas desde Alcubierre, y la porción diaria para un hombre no llegaba a un litro. Era un líquido repugnante, apenas más trasparente que la leche”. Eric Arthur Blair (1903-1950), conocido como George Orwell llegó a Alcubierre un día de niebla, al anochecer y montado en un camión: «En los últimos días del frío mes de diciembre de 1936, encontrando un pueblo embarrado donde pasó la noche en una cuadra”. Orwell es alojado en una cuadra donde duerme sobre las granzas que quedaron de la trilla: “Por la mañana descubrí que el lugar estaba lleno de migas de pan, trozos de periódicos, huesos, ratas muertas y latas vacías” (Orwell, Homenaje a Cataluña).
“La vida fue apacible desde en un principio y la población mantuvo estrecha colaboración con las tropas locales al Gobierno. Los chavales de 16 a 18 años se encargaban de subir los víveres y el agua –de balsa- en carros y en cubas, hasta las posiciones del Puerto.”
Manuel Benito Moliner, Orwell en el Alto Aragón.
Aunque para Orwell no todo fue malo “La comida era bastante satisfactoria y abundaba el vino”. Además, les distribuían cada día un paquete diario de tabaco, fósforos y “Tres pulgadas” de velas.
Cuando Orwell estuvo en la posición de Moneteoscuro, narra como por las noches podían ver las luces de los camiones de abastecimiento que subían desde Alcubierre. Allí coincidió con tres milicianas que fueron relegadas como cocineras. Se trataba de Dolores Estrada Torres (Albelda 1 de marzo de 1923), Pilar Estrada Torres (Albelda) y María Sales Teixido. Las hermanas Dolores y María, aunque nacieron en Albelda, procedían de Alfarras. Orwell las define “Como no precisamente hermosas”, pero que consideraron necesario “Aislarlas de los hombres de otras compañías”. Aquellas tres milicianas pertenecían a las Juventudes Comunistas Ibéricas, las juventudes del POUM. Igual que Pedro Arnó, a quien vieron morir con tan sólo 19 años, fue herido por un cañonazo y bajado a curar a Alcubierre, le cortaron las dos piernas falleciendo al final por las graves heridas. Las milicianas acabaron exiliadas, dos a Francia y una a México. Las fotografías siguientes son facilitadas gracias a la cortesía de Antonio Escartín, en una de las imágenes, las milicianas aparecen señalando la mancha de sangre de Arnó que quedó en las piedras.
Manuel Benito describe su paso de Orwell por tierras de Aragón, un excelente trabajo lleno de hechos, datos y anécdotas. Entre aquellas historias, resulta curiosa la de un camión blindado con colchones que subía el desayuno al frente y que fue abatido por tropas moras. El camión era conducido por uno de los muchos apodados como “Pancho Villa”, quien resultó muerto en el ataque. “Las tropas rebeldes se hicieron con dos ametralladoras y catorce cajas de cartuchos Máuser” (Manuel Benito Moliner, Orwell en tierras de Aragón).
“En Alcubierre fue fusilado el capitán Pancho Villa “He tenido un momento de cobardía, pero la república triunfará”, lo fusilaron porque se había pegado un tiro en el pie para volver a casa, pero lo pillaron y lo fusilaron”.
Testimonio de Julián Royo Martínez.
En definitiva, Alcubierre, como otras localidades del frente, se vio sorprendida por una actividad frenética. Fue necesario organizar y abastecer el frente, además de acoger el ir y venir de milicianos, atender heridos y sufrir los duros golpes de la guerra. La estación de ferrocarril de Grañen posiblemente debió de ser la estación de referencia del sector de Alcubierre, tanto de llegada, marcha y evacuación de milicianos como el transporte de mercancías y armamento.
Asesinato de tres guardias civiles
El 9 de agosto de 1936 en las tapias del cementerio aparecieron los cadáveres de los guardias civiles Francisco Sarriá Sancho y José Gutiérrez Rivares y el brigada Francisco Borrega. Los tres presentaban una bala en la cabeza (Causa General de Alcubierre).
El avance hacía Zaragoza
Manuel Benito Moliner narra aquellas primeras maniobras militares en el frente de la sierra de Alcubierre en “La caída de Leciñena”, donde relata como el POUM rebasó la sierra de Alcubierre y descendió hasta Leciñena para ocupar la población. Tras no encontrar apenas resistencia, en pleno agosto se lanzaron hacía Perdiguera donde se vieron completamente superados: “Los fascistas se reforzaron y a las ametralladoras que escupían balas sin cesar desde el campanario se les unieron algunos cañones”. La milicia del POUM se vio obligada a retroceder: “Auxiliados desde Zaragoza los rebeldes, la Columna se retiró hacia Leciñena. Sedientos, sin apenas munición, dejando los muertos en el campo y los heridos llevados por sus compañeros, ni una triste camilla tenían. Muchos milicianos que acababan de dejar Sitges, Igualada, Sabadell, Balaguer, Bellvís…, caen exhaustos en cuanto se sienten seguros”.
“El POUM quedó aislado, la línea natural de defensa es la Sierra de Alcubierre. Forman una bolsa con un punto vital en el Puerto, allí, en La Casilla de Camineros, dejan una sección, unos 12 hombres todos de Sitges que controlan el paso de vehículos”. Se formó lo que Manuel Benito denomina La bolsa de Leciñena: “No es posible avanzar ni retroceder, la bolsa de Leciñena, es dejada a su suerte. Arquer, Piquer, Grossi y Rovira se van a organizar el Cerco de Huesca. Quedan tres centurias con Josep Vallès, Ochoa de Barcelona y Narcís Fita, éste al mando de los inquietos muchachos de Bellvís”. En el puerto de Alcubierre “dos posiciones a cada lado de la carretera vigilaban cualquier ataque frontal”.
“El 10 de octubre a las ocho de una noche oscura y lluviosa, dos tabores de la mehala de Tetuán con una sección de zapadores y un guía nativo, parten de Perdiguera. Recorren Asteruelas, la Balsa Ontina, El Irazo, Monte Pucero y llegan a las siete de la mañana al Puerto de Alcubierre. Un miliciano que hace guardia a la puerta de La Casilla, es abatido de un tiro, los moros matan al resto bajo las mantas sin tiempo a coger los fusiles.
Un camión blindado defectuosamente por unos pasteleros catalanes, subía el desayuno al Puerto conducido por Pancho Villa -apodo muy común en esas fechas. Los moros lo matan y se hacen con las dos ametralladoras y las catorce cajas de cartuchos máuser que lleva el vehículo. Los zapadores construyen defensas y cortan la carretera por algunos puntos.
Mientras, al amanecer del 11, el batallón de infantería del Regimiento de Carros n.º 2 que viene desde Zuera se lanza por el poniente, al sur una combinación de fuerzas militares y milicianas -falangistas y requetés- al mando de Urrutia, comienzan a envolver Leciñena bajo la lluvia.
Unos 4.000 rebeldes participan en la operación frente a poco más de 300 milicianos que resistirán durante todo el día. Un tercio murió allí, el resto consiguió abrir una brecha y alcanzar con algunos civiles el pueblo de Robres, donde fueron abucheados.”
Manuel Benito Moliner “Orwell en el Alto Aragón”.
Las tropas sublevadas del teniente coronel Gustavo Urrutia salieron de Zaragoza el 4 de octubre de 1936 hacia la sierra de Alcubierre, atacando primero distintas posiciones en Osera y Villafranca de Ebro, siendo rechazados en Farlete y continuando su avance hasta la toma de Leciñena (1936 La Serena en Los Monegros). El 12 de octubre, las tropas nacionales tomaron definitivamente Leciñena, estabilizando el frente y ocupando posiciones estratégicas en el puerto de Alcubierre, a la izquierda y derecha de la carretera.
“La columna al mando del teniente coronel de Estado Mayor Darío Gazapo ocupó Leciñena y tomaron posiciones estratégicas en la sierra de Alcubierre”.
Diario de Huesca, 17 de octubre de 1936.
Recomendable la lectura de las experiencias de Manuel Grossi recogidas en “Cartas de Grossi. Sariñena Editorial”, donde Grossi recoge, entre muchas otras vivencias, la toma de Leciñena, episodios del frente en Leciñena y el ataque a Perdiguera.
Comienzan los combates en la sierra de Alcubierre.
En octubre del 36, las fuerzas del POUM ocupaban una amplia zona de la sierra a las que se fueron uniendo unidades de Guardias de Asalto y miembros de la Columna Macià Companys. Estableciéndose milicias de la CNT al sur, en Farlete y Monegrillo (4 y 15 centurias) y la División Carlos Marx en el sector de Robres, con posiciones míticas como “La imposible” (Bautizada por la Columna Durruti), “La Pasionaria” y “El Negus” (Estas últimas, junto a Puig Mazorra, fueron las zonas donde se fortificó la Columna Carlos Marx). Las diferentes tropas se enmarcaban en el XI Cuerpo del Ejército Popular de la República. En algunas señas aparece como responsable el Comandante Villalba, quién al parecer tuvo discrepancias con Durruti por la forma de llevar la lucha en el Frente de Aragón, “En algunos documentos de este periodo aparece como jefe del Frente de Aragón, pero este cargo ni le fue otorgado oficialmente ni llegó a desempeñarlo, ya que toda su labor se centró en torno a Huesca”. (Wikipedia)
“No comparecieron en solitario las centurias anarquistas en el frente aragonés, también las milicias del POUM, la división Macià-Companys, unidades de Carabineros y Guardia Nacional Republicana o militantes socialistas y comunistas del PSUC englobados en la columna “Carlos Marx”, plantaron cara a los sublevados en todo el territorio.”
Territorio de las memorias, Cazarabet. Víctor Pardo Lancina.
Un conjunto de trincheras, parapetos, posiciones de tiro, casamatas, polvorines y abrigos para mandos y tropas se fueron abriendo en las diferentes posiciones. “Se pueden observar los diferentes tipos de trincheras en función de lo que buscaban”, señala Antonio Escartín, los republicanos eran más lineales y con muchas cuevas, mientras los nacionales, a partir de una loma circular, eran más sinuosos. En las trincheras nacionales cada loma tenía una cueva, un polvorín y una habitación con techo para el mando: “además contaban con puestos de tirador y puntos estratégicos”. Orwell describe un panorama desolador, de basuras, latas y desechos orgánicos. El relato de Orwell en las trincheras de Alcubierre es clarificador para comprender como vivieron los milicianos en esta parte del frente aragonés.
En el frente nacional se encontraba la 5ª división del Ejercito del Norte, legionarios, falangistas de la Segunda bandera Móvil de Aragón, el Regimiento de Carros Ligeros de Combate nº2 y soldados regulares.
Las principales actuaciones de los militares sublevados tuvieron lugar en el entorno de la Sierra de Alcubierre y fueron protagonizadas por el comandante Nicolás de Arce Alonso, jefe del Regimiento de Carros número 2; la Bandera Móvil de Falange, mandada por Manuel Lostaló Vidal; el teniente coronel Gustavo Urrutia; y el coronel Antonio Civera, al mando de una circunscripción que tenía su cabecera en Zaragoza y comprendía los sectores de la Sierra de Alcubierre, Leciñena, Perdiguera, Villamayor y Alfajarín hasta el Ebro.
En el bando nacional luchó el escritor gallego y premio Nobel de literatura Camilo José Cela, que “Resultó herido de gravedad en la sierra de Alcubierre”. Sucedió sobre el mes de octubre de 1937, dejando constancia en su obra “Mazurca para dos muertos” (La guerra riojana del soldado Camilo José de Cela, Marcelino Izquierdo).
«Sentí un golpe seco en la nuca y me quedé sin conocimiento, la metralla de una granada de piña se me clavó en el pecho… después me fui despertando… me dio un vómito de sangre, eché sangre por la boca, no mucha…»
Mazurca para dos muertos’ Camilo José de Cela
Una columna facciosa, compuesta de dos regimientos de infantería, dos baterías de artillería, una sección de morteros y 500 hombres de caballería han atacado nuestra línea de Alcubierre. La rápida y enérgica de las fuerzas leales hizo retroceder al enemigo, abandonando más de cien muertos y gran cantidad de armamento. En nuestro poder han quedado además 75 prisioneros.
ABC 10 de octubre 1936, Edición Madrid.
Una columna facciosa, compuesta de dos regimientos de infantería, dos baterías del 7`5, ametralladoras, morteros, 200 caballos y 200 falangistas atacaron nuestras líneas por la sierra de Alcubierre, entre Farlete y Perdiguera. Nuestras fuerzas, que conocían la envergadura de esta operación, se colocaron estratégicamente, dejando al descubierto las líneas avanzadas. Cuando el enemigo se acercó, se abrió nutrido fuego seguido de un avance que no pudieron resistir los facciosos, que emprendieron rápida huida, abandonando importante armamento, municiones y unos 100 muertos. Además, les hicimos 120 prisioneros.
En el sector Sur, entre Alcubierre y Leciñena, se acusa una incursión del enemigo, que ha sido localizada y contenida. El enviado de Febus de Huesca se había preparado ayer domingo un plan de rectificación del frente para lograr la comunicación rápida entre diversas posiciones del Sur y del Este. Los objetivos fueron conseguidos totalmente después de breve lucha. Los facciosos, al darse cuenta de la importancia estratégica de la rectificación, trataron de neutralizarla, intentando de recuperar las posiciones perdidas.
Una incursión facciosa intentada entre Alcubierre y Leciñena ha sido rápidamente cortada, con las consiguientes pérdidas para el enemigo.
ABC 13 de octubre 1936, Edición Madrid.
La toma de San Simón
La toma de la posición de San Simón fue condicional para el desarrollo de la guerra en el frente de Alcubierre, señala Antonio Escartín. Sobre los días 11-12 de octubre de 1936, las tropas nacionales tomaron la posición de San Simón, una cresta sobresaliente y estratégica que, junto a otras posiciones, al otro lado de la carretera, frenaron cualquier posibilidad de avance de las tropas republicanas.
Mientras, las milicias republicanas se afianzaron en las posiciones de monte Irazo, la actualmente conocida como Loma Orwell y Pucero. La toma de San Simón siempre fue un objetivo para las milicias republicanas y así, a los pocos días, el 26 de octubre de 1936 “Salen de Alcubierre tropas para ocupar Puig Ladrón, junto a la columna del sector centro de Bujaraloz. En la sierra de Alcubierre solo quedan por ocupar dos cimas” ABC 27 octubre 1936.
Las columnas de Robres y Alcubierre han atacado en la sierra la posición de Puigladrón, que hemos cercado, haciendo abandonar posiciones estratégicas a los facciosos, que han sufrido numerosas bajas.
23 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid.
En la sierra de Alcubierre nuestras fuerzas, una vez cercado Puig Ladrón, han proseguido el avance hacia el otro lado de la sierra, dominando posiciones del valle que circunda la carretera que va a Leciñena.
24 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid.
Frente de Aragón. Las milicias han rechazado un ataque al sur de Alcubierre, en el sector de Barbastro, ocupando en el contraataque, protegidas por la aviación y la artillería, seis lomas que constituyen magnificas posiciones ofensivas para acciones futuras y ocasionando al enemigo más de cien bajas.
ABC 16 octubre 1936, Edición Madrid.
En Alcubierre, las fuerzas leales han consolidado las posiciones tomadas al enemigo, que, batido por el fuego de nuestra Artillería, huyó en desorden. En este sector ha sido tomada una posición en extremo estratégica, se trata de Punta de los Ladrones, que domina todos los lugares de concentración del enemigo, siendo acogida la ocupación con gran entusiasmo por las tropas. El ímpetu de las tropas fue magnifico, a pesar del ataque de cinco aviones facciosos, que huyeron hacía Perdiguera. La colaboración de los aviones leales contribuyó al éxito de la operación. Febus.
ABC 17 de octubre 1936, Edición Madrid.
El 9 de abril de 1937, milicianos de la columna Maciá-Companys atacaron la posición de las tres Huegas, San Simón, cogiendo de improviso y produciendo numerosas víctimas en las tropas nacionales, entre ellas el teniente de la posición Eugenio Hernández Santamaría. Pronto, las unidades de la Segunda Bandera Móvil de Falange y el Tercio de Sanjurgo recuperaron la posición. En conmemoración de estos hechos, el franquismo erigió un monolito en su memoria en la loma de San Simón.
Los combates se van sucediendo en el frente
A través de la prensa se extrae abundante información sobre el desarrollo del frente, entendiendo que los medios de comunicación, a la vez que actuaban como medios de información, también fueron instrumentos de propaganda. Así, se recogen noticias aparecidas en el diario ABC, tanto en la edición en el bando republicano (Edición Madrid) como en el nacional (Edición Sevilla). También del Diario de Huesca y Nueva España.
En la hemeroteca se van sucediendo diversas informaciones sobre los violentos ataques y los periodos de calma, ataques y tomas de posiciones, captura de prisioneros, victimas, incautaciones de armamiento y munición, patrullas de reconocimiento, personas que se pasan de bando, evadidos, nieve en el frente, paralización de las actividades, organización, fortificación, resistencia y rotura de frente. Abundante información sobre tiroteos, fusilería, ametralladoras, granadas, artillería, cañoneo, morteros, bombardeos, fuego antiaéreo, aviación…
“En cierto día memorable, quince desertores llegaron de una sola tanda. Un individuo, montado en un caballo blanco, los conducía triunfalmente a través de la aldea (Alcubierre). Me las ingenié para sacar una fotografía que resultó bastante borrosa y que más tarde me robaron”.
George Orwell. Homenaje a Cataluña.
Un relato interesante y revelador, que habría que destacar, es el papel jugado por la agencia de noticias Febus. La agencia Febus fue una agencia de noticias española fundada por Nicolás María de Urgoiti en 1924 para abastecer de noticias a sus periódicos El Sol y La Voz. Durante la guerra mantuvo corresponsables de guerra en la zona republicana siendo uno de sus corresponsales Fernández Aldana, presente en el sector de Alcubierre, informando muchas veces desde Sariñena.
Un avión derribado por ametralladora antiaérea. En un parapeto enemigo se encuentra un fusil alemán. El avión faccioso derribado el sábado en la sierra de Alcubierre, lo fue por disparo de ametralladora antiaérea, hecho por el miliciano de Villanueva y Geltrú Ramón Codina.
3 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid.
En el sector de Alcubierre, un grupo de facciosos descargaba cajas de municiones en una casita que intentaban convertir en polvorín; pero al advertirlo nuestras fuerzas, merced a una maniobra envolvente, fueron cogidos los facciosos entre dos fuegos, y tuvieron que huir, quedando la casita en poder de nuestras fuerzas, las que rápidamente han fortificado aquel lugar. Febus.
ABC 23 de octubre 1936, Edición Madrid.
Otro fusilado redivivo. En el hospital general ingresó Joaquín Casanovas, de veinte años, para ser sometido a una operación quirúrgica. El 25 de julio intervino en unos combates desarrollados en el sector de Alcubierre. Juntamente con otros once compañeros cayó en poder de los facciosos, los que resolvieron fusilarlos. Se llevó a cabo la ejecución; pero Joaquín sólo resultó herido. Aguantando el dolor que le producían las heridas, se hizo el muerto, y una vez que marcharon los facciosos huyó campo a través, logrando llegar a las filas republicanas, donde se le practicó una cura de urgencia. Desde aquella fecha ha permanecido en un hospital del frente y ahora será operado. Joaquín Casanovas está muy animado y dice que tan pronto como se restablezca volverá al frente. Febus.
ABC 25 de octubre 1936, Edición Madrid.
Al final del presente trabajo se adjunta la relación de noticias que, de forma cronológica, relata diferentes hechos y sucesos relacionados con el frente de Alcubierre. Las noticias constituyen un relato que aporta valiosa información histórica para contribuir en su estudio y difusión.
ALGUNOS CASOS DE HUMANIDAD EN PERIODO DE GUERRA
Ana Cisuelo Pau vio en una femera a un hombre herido y semidesnudo escondido entre el estiércol. Le ayudó en lo que pudo, dándole cobijo, material para curarse, ropa y algo de comer. Tan pronto pudo, este hombre marchó para no comprometerles. Al cabo de un tiempo, Ana fue a parar a la cárcel de Torrero, en Zaragoza y cuando iba a ser fusilada, el oficial que mandaba el pelotón la reconoció y la hizo salir salvándole la vida. Se trataba de la persona a la que ayudó cuando la encontró entre el fiemo y que no iba vestido porque se había desprendido de su uniforme para no ser identificado.
También está el caso de Modesto, un niño de Gurrea de Gállego que estuvo durante una parte de la guerra en casa Taira, creándose una relación de afecto y familiaridad que ha perdurado en la siguiente generación.
Miguel Puivecino Cano, conocido como “Migueler”, fue detenido en la puerta falsa de su casa el día 15-3-37. En la “Causa General de Huesca, Pieza principal, Rama Separada nº 314, Alcubierre, Partido Judicial de Sariñena”, aparece lo siguiente: ”Que hallándose saliendo a la puerta de su casa, se presentaron un tal Alcubierre de Tardienta, quien actuaba de jefe con cuatro o cinco milicianos más. Llevándolo a casa de Don Alfredo Cajal donde estuvo dos días, llevándolo después a Almuniente donde estuvo detenido ocho días hasta que le llamó el juez a declarar y después lo pusieron en libertad”Según testimonio de sus familiares, Migueler se saltaba el toque de queda y se asomaba o salía a la puerta falsa de su casa. Esto hizo que le acusaran de espionaje y lo llevaran detenido. Cuando la familia lo fue a visitar a Tardienta, Migueler les entregó el reloj y alguna pertenencia creyendo que lo iban a fusilar. Al visitarlo, se encontraron con un oficial al que una familiar conocía, al cual le había facilitado el acceso a la escuela de la que era maestra, para dar un mitin. Este encuentro dejó huella en el militar y al reconocerla, viendo la situación de Puivecino, dada su influencia testificó e intercedió a su favor y fue liberado, librándose de ser fusilado. (Las dichas y venturas del tío Migueler, osmonegros).
Alberto Lasheras Taira.
Diario de un miliciano
Un testimonio interesante es el del miliciano Manuel Gutiérrez, que escribió en un diario sus vivencias durante sus últimos meses de vida en el frente de Huesca, incluyendo pasajes en la sierra de Alcubierre. Diario de un miliciano fue encontrado en septiembre de 1937 en el frente de Zuera junto al cadáver de Manuel Gutiérrez. El diario aparece publicado por Aula Militar “Bermúdez de castro”.
10 de abril de 1937
En la posición que habíamos ocupado últimamente cerca de la del Negus, en la sierra de Alcubierre, los fascistas estaban completamente rodeados y antes de ayer se pasaron dos del campo fascista y sirvieron de guías para tomarles la principal colina por sorpresa.
11 de abril de 1937
Hoy me han dicho que la posición que en la sierra de Alcubierre tomamos a los fascistas es aún nuestra y por suerte antes de ayer no la ocuparon a pesar de que contraatacaron.
12 de abril de 1937
La colina que hay delante de la posición que ocupábamos en la sierra de Alcubierre es nuestra y continuamente nuestras fuerzas atacan para tomar las otras colinas.
Esta noche se ha luchado fuerte en la sierra de Alcubierre.
15 de Julio de 1937
Estoy otra vez en la Sierra de Alcubierre; mejor dicho, todo el batallón. A media noche nos hemos equipado, y sentados delante de la harinera esperábamos la llegada de los camiones que tenían que transportarnos no sabíamos dónde. Cuando llegaron no había bastantes camiones para todos y por tanto yo me he quedado para el segundo viaje. Nada; más de dos horas de impaciencia, cantos y risas y a las ocho salíamos de Tardienta en dirección a Torralba donde hemos parado una hora. De Torralba a Senés; de Senés a Robres y de Robres a … la Sierra.
Por más que recuerdo el tiempo pasado en esta Sierra solo veo el hambre que pasé. Tal como llego y ya tengo hambre; es natural que empiece a sentir hambre no habiendo almorzado y sin ver preparativos para comer a pesar que ya son casi las once.
Al poco rato se ha presentado la aviación facciosa. La esperábamos pues de las posiciones enemigas se distinguía la hilera de camiones con la polvareda que levantaban. Eran dos cazas y se han hartado de ametrallar inútilmente, pues la sierra es muy abrupta y estábamos bien escondidos.
Dicen que esta noche atacaremos.
Efectivamente: poco después de comer nos equipamos, dejando todo lo que nos molestaba y emprendemos la marcha todo el Batallón. Nos hemos hartado de caminar bajo la virulencia de aquel potente sol que en aquellos momentos habríamos declarado faccioso.
Caminamos más de un par de horas subiendo y bajando montañas (más subiendo que bajando) y a las cuatro de la tarde llegamos a la cima de «la colina del Negus» pasando por la paridera de «Mando», completamente sudados; y la faena fue para buscar chabolas y reposar.
Hacía justo media hora que habíamos llegado cuando nuestra artillería abrió el fuego. Había de todo: morteros y artillería de diferentes calibres. Estuvo tres horas tirando sobre los parapetos rebeldes. Los de transmisiones estábamos reposando en unas chabolas y primero un disparo, después otro, se inició fuego de fusilería. Esperando órdenes y oyendo el tiroteo nos dormimos.
Nos despertamos de madrugada y por más que buscamos a las Compañías no las encontramos. Sólo quedó la Compañía de Especialistas. Esta noche fue una de las que noté en mi cuerpo la presencia de piojos.
16 de abril de 1937
Sin almorzar emprendimos el camino hacia Robres donde había ido el Batallón a las cinco de la mañana y después de atacar, pues se habían atacado las posiciones fascistas.
Cuando ya llegábamos a Robres hemos notado la presencia de la aviación rebelde que venía en dirección a nosotros. Nos hemos dispersado por los lados de la carretera y a pesar de que estábamos poco escondidos no nos ha visto.
En el pueblo he encontrado a los compañeros: el «Penques» «La Tella» y Rius y «Cameta». Todos estaban bien pero me he enterado de las bajas que hemos tenido.
El Negus
El Negus, además de ser una posición republicana en el sector de Alcubierre, fue el sobrenombre que se dio a varios milicianos y a un avión oscuro republicano que bombardeaba líneas nacionales. Carlos Urzainqui Biel lo recoge en el blog Noticias de Villanueva de Gallego en su artículo ¡Que viene el Negus!, una expresión que ponía en alerta a las gentes de “Villanueva y por extensión en todo el bajo Gallégo” para correr a refugiarse no más sentir el “Ensordecedor ruido de sus motores”. Un bombardero que según Carlos Urzainqui quizá respondía a un Fokker 7, un Dragón Rapide o simplemente a cualquier aparato que destacara en oscuro sobre el cielo. “Retomando el ABC, éste periódico cita el 18 de octubre del mismo año a las llamadas escuadrillas de las Alas Rojas «en armoniosa formación que preside un avión negro, el famoso “Negus del Aire”» que marchan hacia la sierra de Alcubierre «para arrojar sobre los enemigos toneladas de pólvora».
El Negus sobre Perdiguera.
Carlos Urzainqui Biel indaga sobre la identidad del mítico miliciano apodado El Negus, un mito que según Carlos fue creado para infundir miedo al avance fascista: “El Negus es uno de los nombres por los que fue conocido Haile Selassie, el último emperador de Etiopía o Abisinia. Cuando su reino fue invadido por tropas italianas hacia 1935 este descendiente de Salomón y la reina de Saba comenzó a ser conocido por todo el mundo, sobre todo tras su intervención en la Sociedad de Naciones pidiendo ayuda. La crisis de Etiopía coincidió en el tiempo con nuestra Guerra Civil. En paralelo el sobrenombre de su rey “Negus” comenzó a ser temido entre el bando nacional” (Carlos Urzainqui Biel, ¡Que viene El Negus!).
Alcubierre, organización del frente
Ayuntamiento Republicano de Alcubierre
Con la irrupción militar contra el gobierno republicano, el Ayuntamiento Republicano de Alcubierre, cuyo último alcalde republicano fue Ignacio Mené Irigoyen (El Diario de Huesca 13 de marzo de 1936), dio paso a los distintos comités que se constituyeron a lo largo de la guerra. En diferentes vales emitidos aparece el sello del Ayuntamiento Republicano de Alcubierre, un sello con una impresión débil donde se aprecia una corona mural con cuatro torres almenadas sobre un cuerpo interior aparentemente dividido en cuatro cuarteles y rodeado por ramas de olivo o laurel.
“El POUM, por cada pueblo que iban tomando sus unidades y una vez hecho los preparativos de seguridad, guardias, etc., se accedía a la rápida organización de la vida económica del pueblo, bajo nombramiento de un Comité” (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial). Grossi cuenta como, tras la ocupación de Alcubierre, se convocó a la población para la constitución del Comité y comenzar a atender las necesidades de la población, dirigiendo la Colectividad Agrícola. “También, en Alcubierre, se ha establecido el sistema de los vales, que corría a cargo del Comité de campesinos, instalado éste en los locales del Ayuntamiento”. En el Archivo Provincial de Zaragoza aparecen varios de aquellos vales con el sello del Ayuntamiento Republicano de Alcubierre y firmados por El Comité, los vales son por diferentes cantidades de carne.
Al menos hubo tres comités a lo largo de la guerra, señala Antonio Escartín. En el Archivo Provincial de Zaragoza se encuentra abundante documentación de vales, facturas, recibos, partes etc., que dejan constancia de los diferentes comités, consejos y organismos políticos sindicales que describen el importante centro de distribución que fue Alcubierre en su propio sector de guerra. En los documentos aparecen diferentes comités, planteando la hipótesis que quizá las distintas denominaciones correspondan a las mismas organizaciones. Así, encontramos el Comité Local de Alcubierre (Primeros del 37), Comité Popular (primeros del 37), Consejo municipal de Alcubierre (principios 37), Consejo local de defensa de Alcubierre (principios del 37), Consejo Municipal de Alcubierre (A partir de agosto del 37) y el Comité Antifascista de Alcubierre.
Comité Local de Alcubierre
Como hemos manifestado antes, los comités se crean con la llegada de las milicias del POUM, considerando que las denominaciones de los distintos comités puedan corresponder a la misma organización. Entre los numerosos documentos aparecen notas de abono de Consejo Regional de Defensa de Aragón y de la Generalitat de Catalunya, abonos por productos necesarios para el frente que van desde productos básicos de alimentación a productos de limpieza, tabaco o boinas entre muchos otros.
Nota de abono. Consejo Regional de Defensa de Aragón. Economía y abastos. 2 sacos de azúcar, 6 cajas lejía, 2 sacos sal gorda, 60 chocolate, 500 paquetes tabaco, 1250 paquetes tabaco y 2 envases tabaco. Géneros servidos por n/ almacenes. Caspe, 16 de enero de 1937.
Se ha entregado al Comité Local de Alcubierre 3 cascos de sardinas saladas, un fardo de bacalao de 50 kilos, una caja de leche, esto todo a liquidar a los compañeros de dicho comité, para que conste firman al pie de la presente.
Lérida, 16 de febrero de 1937.
Generalitat de Catalunya
Consell Provincial de Proveiments. Comissió Cerealista Lleida
Compañeros del comité de Alcubierre! Salut.
Los compañeros del transporte de la C.N.T. os entregarán para efectuar el intercambio con los seis mil kilos de trigo, del género de que son portadores.
Las boinas y demás géneros pedidos que faltan ahora a la mayor brevedad posible os lo enviaremos. Vuestros y de la causa antifascista. El consejero.
Comité Popular
Aparece el Comité Popular en diversas facturas entre las que destacamos facturas como las de pastas alimenticias o sacos de harina.
Facturas Pastas alimenticias Emilio Llobet Jové. Lérida, 13 de marzo de 1937. 100 pastas sopa y 2 sacos envases.
Factura a Comité Popular de Alcubierre. Guix y Cia, Lérida 14 de agosto de 1936. 10 sacos de harina 4ª a 20 pesetas saco.
Comité de Alcubierre
También aparece la denominación del comité como Comité de Alcubierre. En la siguiente factura se refiere a la vital harina.
Factura al Comité de Alcubierre. Guix y Cia, Lérida 2 de septiembre de 1936. 10 sacos de harina 4ª a 20 pesetas saco y 10 sacos de cabezuela a 8 pesetas saco.
Comité Antifascista de Alcubierre
La información firmada por el Comité Antifascista de Alcubierre es diversa, de los vales por carne a los partes de trabajo. Jornales a obreros que realizaban trabajos, pagos a camaradas que realizaban viajes y por simiente.
Vale por 1/2 Kg de carne de oveja. Alcubierre 10 de octubre de 1936. El comité.
Parte del 8 de octubre de 1936 de jornales de obreros. Encargado Joaquín Rodilla.
Trabajo en casa de Alfredo Cajal. Pago doscientas cuarenta y cuatro pesetas. 5 jornales de siega a 11 horas 55, 17 jornales de siega a 17 horas 289, Total 344. A la de Alfredo 50 en la de Cajal 294. José Lasheras de Robres. Alcubierre 2 de diciembre de 1936.
Treinta y tres pesetas por 60 kg de trigo por simiente que le corresponde. José barrios. Alcubierre, 29 de noviembre de 1937.
Compañero Remigio: le liquidaras a Basiliano a razón de 34 jornales a 6 ptas a favor de él, que son los jornales que tiene el obrero Manuel Pérez que lo mandemos nosotros a trabajar para él. Alcubierre a 9 de enero de 1937.
Liquidación presentada por Francisco Casterad del viaje a Sariñena el 15 de enero de 1938. Concepto en efectivo de caja, gasto comida y gastos bebidas.
Alcubierre 26 de septiembre de 1936
A Tarragona Industrial S.A.
Salud: En nuestro poder la suya del 23 corriente siendo conforme la entrega de 9.000 pesetas, hecha a nuestro camarada Sebastián Ariño y que abonamos en su cuenta.
Adjuntamos dos talones ferrocarril correspondientes a los últimos vagones de trigo que les teníamos vendido por mediación de Francisco Marimon de Reus y cuyo importe de 9859,85 pesetas, les cargaremos en cuenta, rogándoles si les es posible liquide a nuestro camarada Ariño el saldo que resta a nuestro favor.
Saludale
El Comité
Consejo local de defensa de Alcubierre
El Consejo local de defensa de Alcubierre aparece en diversa documentación relacionada con el funcionamiento de la localidad. Así aparecen diferentes vales como “200 g de carne. Alcubierre, 7 de junio de 1937” o “150 g de carne. Alcubierre 20 de junio de 1937”. Notas de abono del Consejo Regional de Defensa de Aragón, Economía y abastos como “15 sacos de trigo de 70 Kg 1.050 Kg. Caspe, 27 de enero de 1937” y “11 sacos de trigo conteniendo 770 Kg, descargados en nuestra fábrica n.º 1. Caspe, 24 de enero de 1937”. También aparecen facturas curiosas como Papelería y librería Francisco Casas: “3 kg de cuartillas, 75 cuadernillos de papel barba diferentes Rayados, 25 cuadernillos de papel barba Vilaseca, 5 lapiceros Paber, 3 portaplumas, 2 gomas 2 usos, 1 tintero y 2 plazas Baquelite, 1 tampón, 1 fechador, 1 sello consejo y 1 cinta de máquina. 18 de junio de 1937”.
El abastecimiento a las tropas operantes en el frente es un aspecto vital para para entender el importante papel que la localidad jugo en la guerra, así aparecen diferentes recibos de provisiones y avituallamiento para el frente.
He recibido del consejo local la cantidad de ciento treinta y cinco pesetas importe de tres cientos kilos de cebada vendida a las fuerzas que operan en este sector. Alcubierre a 8 de junio de 1937.
He recibido del consejo local la cantidad de ciento treinta y cinco pesetas importe de tres cientos kilos de cebada vendida a las fuerzas que operan en este sector. Alcubierre a 8 de junio de 1937.
He recibido del consejo local la cantidad de trescientas setenta y ocho pesetas importe de 840 kilos de cebada vendida a las fuerzas que operan en este sector. Alcubierre a 8 de junio de 1937.
He recibido del consejo local de defensa la cantidad de quinientas pesetas importe de diez cabezas de ganado vendidas a las fuerzas que operan en este sector. Alcubierre a 8 de junio de 1937.
He recibido del consejo local la cantidad de quinientas pesetas importe de diez cabezas de ganado vendidas a las fuerzas que operan en este sector. Alcubierre a 9 de junio de 1937.
Transacciones Municipales 73, Recibido de la colectividad la cantidad de trescientas y cinco pesetas por los derechos devengados en el arbitrio de sesenta y un cerdos. Alcubierre, 12 de junio de 1937.
Compañero Manuel. Le darás a ser posible cuatro sabanas al chico pues son para una de Leciñena que está enferma.
El Consejo.
Consejo Municipal de Alcubierre
Con la creación del Consejo Regional de Defensa de Aragón, presidido por Joaquín Ascaso, entre el 6 de octubre de 1936 y el 11 de agosto de 1937, los Comités Revolucionarios pasan a constituirse como Consejos Municipales. Así se creó el Consejo Municipal de Alcubierre, del que existen diferentes documentos entre ellos varios vales de carne de cordero. Pero lo más significativo es una especie de cartilla de racionamiento: Cartilla Nº 76 familia (firma) sello Consejo Municipal de Alcubierre. 3er Turno (anotación a lápiz) A cargo del consejo de diariamente su ración a Felipe Suñen. Alcubierre a 21 de agosto de 1937. Un documento excepcional, que gracias a las anotaciones diarias nos permite hacernos una idea de la distribución de alimentos entre la población local.
Día 1-9-37: 100 gr de cordero a 0´55.
Día 2 -9-37: 100 gr de cordero.
Día 3-9-37: 100 gr cordero. Aceite 1´75, patatas 0´75, arroz 0´50, judías 0´80, azúcar 0´70, leche 2´75, pan 0´70 = 7´95.
Día 4 -9-37: 200 gr de cordero 1´10.
Día 27-9-37: 200 gr de oveja 1´00.
Día 28-9-37: Pastas 0´30, alcachofas 2´70, judías 0´45, garbanzos 0´70 y pan 0´70 = 4,85.
Día 29-9-37: 200 gr oveja 1´00.
Día 30-9-37: 200 gr de cordero a 1´10.
Día 1-10-37: ¼ aceites 0´55, garbanzos 0´70, azúcar 0´65, leche 1´80 = 3´70 pan 0´70 = 4´4.
Otro documento interesante es un salvoconducto (Hoja de ruta) al camión marca Ford matricula L32 P. de 25 H.P. con el chofer Teodoro Casterad que se dirige a Sariñena a buscar harina para esta localidad valedero para el regreso. Alcubierre a 28 de noviembre de 1937. El salvoconducto, un documento que permite la libertad de movimiento, consta con los sellos del Consejo Municipal de Alcubierre y de la 122 Brigada Mixta, Batallón Infantería 483.
Vale por un paquete de clavos de peso de cinco quilos. El Consejo Municipal. Alcubierre, 19 de agosto de 1937.
La maquinaria del frente necesitaba de numerosos suministros, uno de los principales era el combustible. En el Archivo Provincial de Zaragoza aparecen recibos con pedidos de gasolina a nombre del Consejo municipal de Alcubierre. Además, entre los documentos se encuentra una nota que manifiesta la falta de crédito del Consejo municipal y que es sufragado por su presidente.
Como presidente del consejo municipal y por no haber fondos en el mismo debido a las actuales circunstancias acredito que la colectividad de esta localidad, viene pagándome durante nueve meses los jornales, que son desde el 1º de marzo de 1937 hasta el 31 de diciembre del mismo año, cobrando 6´50 por cada jornal y para que coste espedo en Alcubierre a 16 de febrero de 1938. Francisco Malo.
Pedido C.A.M.P.S.A. agencia de Barbastro. Consejo local de Alcubierre. Gasolina auto, 1.000 l. 12 de febrero de 1937.
Pedido C.A.M.P.S.A. agencia de Barbastro. Consejo local de Alcubierre. Gasolina auto, 1.300 l. 3 de abril de 1937.
Pedido C.A.M.P.S.A. agencia de Barbastro. Consejo municipal de Alcubierre. Gasolina auto, 1.000 l. 20 de abril de 1937.
Consejo de abastos de Alcubierre
Los comités de abastos nacieron ante la necesidad de organizar la vida del pueblo, en palabras de Grossi “resolviendo las necesidades que se suscitan en todo movimiento”. En la documentación consultada en el Archivo Provincial de Zaragoza ha sido mínima, tanto su posible destrucción como el amplio complejo entramado organizativo de Alcubierre pueden explicar su pérdida o falta de documentos.
Existen resguardos de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte, de transporte por vía ferrocarril desde Barcelona a la estación ferroviaria de Grañén. Como consignatario aparece la Cooperativa local. Abril de 1937.
Colectividad Libre de Alcubierre y Cooperativa Obrera de Alcubierre
La Colectividad Libre de Alcubierre fue conjunta de los sindicatos Confederación Nacional del Trabajo “CNT” y Unión general de Trabajadores “UGT”. Fue una de las 275 colectividades que participó en el primer Congreso Extraordinario de Colectividades de Aragón, celebrado en Caspe los días 14 y 15 de febrero de 1937, donde la colectividad contó con 3 delegados (Pelai Pagès. El sueño igualitario entre los campesinos de Huesca 1936-1938). Entre los muchos documentos consultados aparecen hojas de partes de trabajos donde hacían constar el número del obrero, las horas trabajadas, el jornal (pesetas y céntimos), el trabajo efectuado y observaciones. Trabajos colectivos que se renumeraban y que redundaban en la colectividad. Excepcional es la aparición del Acta de la Asamblea de la Federación comarcal de colectividades agrícolas de Grañen celebrada en Grañén el día 7 de marzo de 1937.
Parte del 19 de julio “Trilla sacos …… 70”: nº 0 Silverio Español, nº 01 Nicolás Lacambra, nº 10 José Buisac y nº 9 Enfermo.
Otro documento da idea de la organización de la colectividad mediante asambleas, juntas y comisiones:
He recibido de la colectividad la cantidad de mil pesetas por acuerdos tomados en asamblea en julio, y cuyos acuerdos han de detallarse en junta administrativa y comisión fiscalizadora. Recibí Pilar Foncillas. Alcubierre, 14 noviembre 1937.
También aparecen notas de abono a la colectividad desde el Consejo Regional de Defensa de Aragón, Economía y abastos. Como el pedido de 6 cajas tomate en latas de 1 Kg, 2 sacos cebollas. Géneros servidos por n/ almacenes. Caspe, 15 de marzo de 1937. También factura de la Generalitat Catalunya, Comissaria de Lleida, Comisió Cerealista. Algunos ejemplos son:
200 kg Patatas de comer. Lleida 14 de abril de 1937.
100 kg Patatas de comer, 200 Kg arroz, 50 Kg café, 50 kg havallu, 12 sacos sal y 240 kg de azúcar. Lleida 24 de abril de 1937.
50 kilos bacalao, 200 kg arroz, 100 kg Judías, 10 sacos de sal, 2 cascos sardinas (2752 unidades), 1 casco sardinas (727 unidades) y 50 Kg de garbanzos. Lleida 26 de mayo de 1937.
Sello Colectividad Libre de Alcubierre.
Otros tipos de facturas dan cuenta del diverso material que se requería, tanto de ferretería, de material agrícola, mecánico… como abasto de vino, intercambio de trigo, comercio con otras colectividades como la de Graus, la solicitud de crédito al Banco de Aragón o la factura de luz del Control Obrero de la Ex-Electra de Tardienta (Agua, Gas y Electricidad. CNT-AIT Tardienta, 31 de marzo de 1937). En la dirección de la factura ubica a la colectividad de Alcubierre en la plaza de la República de Alcubierre. La relación e intercambio con otras colectividades se manifiesta con varios recibos, especialmente con la de Graus, pero también con la de Tardienta o Sariñena.
Abono a la colectividad de Alcubierre la cantidad de 25.000 pesetas, recibo del banco de Aragón. 29 de enero de 1937.
Recibo de la colectividad libre de Alcubierre al Regimiento de Infantería de Cataluña n.º 1. Comisario político. He recibido de la colectividad una cofra, una barriquer, un sillón y dos sogas y 100 sacos. Alcubierre 3 de febrero de 1937.
Hemos recibido de la colectividad de Alcubierre 6.000 Kg de trigo para intercambio más 86 envases que serán devueltos a la colectividad. Alcubierre, 2 de marzo de 1937.
Recibo: He recibido de la colectividad 80 sacos de 70Kg. El oficial de compras Francisco Alvira. Alcubierre, 13 de marzo de 1938.
Factura: Ferretería- Batería de cocina. E. Aguadé Granell. 1 berbiquí chichan, 1 llana, 1 maza, 5 barras 6-8-9-11-12, 3 barras 14-16-18, 1 ¿? Y 1 alicate. Reus, 3 de abril de 1937.
Factura: Estatuto del vino y el alcohol. 4 bocoyes vino tinto 2335 litros, a 16 grados. Reus, 9 de abril de 1937.
Factura: Casa Pifarré. 200 varillas segadora, 75 arcas arpilleras, 172 kg. remaches aligazón, grampillones… Lérida 27 de abril de 1937.
Factura: Blas Vallverdú, Concesionario de la General Motors Peninsular S.A. 1 de aceite. Anotación: Sindicato CNT. Lérida, 22 de junio de 1937.
Liquidación presentada por Luis Nogues del viaje a Graus correspondiente al día 1 de agosto de 1937. Concepto en efectivo de caja, por 40 litros gasolina para el camión abastos más gastos de viaje.
Factura: Colectividad de Graus 12 cerdos 999 kg 29 de abril de 193?
Recibo de la Colectividad Agropecuaria de Sariñena a la Colectividad de Alcubierre. Se detallan los pies de olivas molidas en el molino de Sariñena, descontando 11 arrobas que se cobran de la mitad de lo molido. Por pago de la molienda de 62 pies a razón de 10 pts cada pie asciende a un total de 620 pts que se paga en aceite y en dinero.
Remigio Ord.. Pérez secretario accidental del consejo municipal de este pueblo
Certifico: Que según declaración presentada por la colectividad libre de este pueblo tiene en marcha en la actualidad los siguientes tractores: uno marca “Munktells” número 4542 de 22 H.P. de aceite pesad, consume siete litros horas. Otro “Internacional” número 98286 de 10/20 H.P. de gasolina consume seis litros hora. Tres “Fordson” números 704996, 613359 y 670836 de 20 H.P. consumo seis litros hora y todos trabajan nueve horas diarias.
Y para que conste extiendo el presente certificado en asamblea a seis de octubre de mil novecientos treinta y siete.
Consejo Municipal de Alcubierre.
El presidente Francisco Malo.
Sindicato de trabajadores de Alcubierre CNT-AIT
El sindicato CNT en Alcubierre contaba en 1936 con 42 campesinos afiliados (Juan Pablo calero. Vísperas a la revolución. El congreso de la CNT 1936).
Vale por 1 Kg de carne. Alcubierre 28 de septiembre de 1936. El comité.
Vale por 200 gr de carne Alcubierre 3 de septiembre de 1936. El comité.
Vale por 400 gr de carne Alcubierre 23 de septiembre de 1936. El comité.
FEDERACIÓN COMARCAL DE COLECTIVIDADES AGRÍCOLAS DE GRAÑÉN
Acta de la Asamblea celebrada en Grañén el día 7 de marzo de 1937, para tratar de la re-organización de la Comarcal:
Da comienzo la sesión a las tres de la tarde, leyéndose las credenciales por la comisión revisora. Asisten a la Asamblea dieciséis delegaciones, que son: Grañén, Lalueza, Poleñino, Alcubierre, Barbués, Cuarte, Senés, Callen, Lanaja, Albero Bajo, Tabernas, Capdesaso, Vicién, Fraella y Piracés.
Varios pueblos de los que tienen que formar parte de la Comarcal y no asistieron, manifiestan por carta que no han podido delegar por las dificultades propias del momento.
Pasándose al segundo punto del orden del día, se procede al nombramiento de la mesa de discusión, recayendo los cargos de: Presidente, delegado de la Federación de Colectividades; Secretario de actas, PIRACES; Secretario de palabras, POLENINO.
Acto seguido, la mesa en función, pone a discusión de la Asamblea el tercer punto, que dice: INFORME DE LA COMARCAL.
Informa el compañero de la delegación de GRAÑEN, siendo aprobada la información.
Se pasa al cuarto punto, que dice: ¿DEBE CONSTITUIRSE LA COMARCAL DE COLEC-TIVIDADES Y DONDE DEBE RESIDIR?
Las delegaciones se manifiestan en sentido mayoritario por Grañén, y minoritario por Poleñino. Al entablarse un ligero debate sobre si debía estar en Sariñena, la delegación de LANAJA expone las dificultades de ello, manifestando la gran cantidad de pueblos que asumiría, y se manifiesta en el sentido de que sean dos las comarcales: la de Sariñena y la de Grañén. Lo cual queda aprobado por todas las delegaciones.
Quinto punto, que dice: SI SE PROCEDE AL NOMBRAMIENTO DE LOS COMPAÑEROS DE LA COMARCAL.
Después de manifestar las delegaciones que sí, la mesa pregunta de cuántos miembros se ha de componer. Se acuerda que sean cinco. Los cargos recaen sobre: Hilarlo Villacampa, de PIRACES, Mariano San Agustín, de GRANEN; Francisco Zamora, de POLEÑINO; Pascual Mercadé, de AL-BERO ALTO; Emilio Pascual, de Lalueza, acordándose también que se relacione para asuntos de organización el compañero Torralba, de SANGARREN.
Sexto punto del orden del día: ASUNTOS GENERALES.
La delegación de GRAÑEN, exponiendo las dificultades que encontrarán los compañeros que representan a la Comarcal, dice: que el mismo Consejo Local de donde residan puede proporcionárselo, previo intercambio. Se refiere a aquello que no pudieran encontrar en los almacenes comarcales.
Se manifiesta también que los gastos y organización del transporte sea estudiado con detenimiento y de acuerdo con las colectividades.
De las dos manifestaciones se toma en consideración la primera, acordándose para la segunda que lo estudien los que forman la Federación Comarcal e informen.
Pide la palabra LALUEZA para exponer que los componentes de esta Comarcal se desplacen a Sariñena, para efectuar, previa propaganda, la constitución de la respectiva Comarcal.
Queda aprobada la proposición de esta delegación.
GRANEN pide la palabra y expone que debe mandarse una protesta a los departamentos de Economía y Abastos del Consejo de Defensa de Aragón, haciendo alusión también a Orden Público, por la indebida forma de actuación para la economía regional.
Se adhieren varias delegaciones y se toma en consideración.
Pregunta el presidente de Mesa si hay algunas manifestaciones más que exponer, y no habiendo ninguna, después de una peroración en la que expone la ardua labor que debe realizar la Comarcal, levanta la sesión a las seis de la tarde.
Cooperativa Obrera de Alcubierre
La Cooperativa Obrera de Alcubierre respondió a la tradición organizativa de trabajadores, de intercambio, adquisición y distribución. Durante la guerra estuvieron en convivencia con las colectividades, propulsadas por los sindicatos CNT y UGT. La cooperativa mantuvo relación con el Consejo Regional de Defensa de Aragón, el Consell General de Proveíments de la Generalitat de Cataluña, el Comité Comarcal de Abastos de Barbastro y la Colectividad de Graus, entre otras organizaciones. Debajo de la cooperativa hubo una sedería.
Recibo: Sobrante del día 6 para el 7, 5 cordero, 16 cordero, 17 oveja, 1, 6 cordero, hígado 1.300 gr y 700 gr y 1,4 espalda de cordero. 7 septiembre de 1937.
Anotaciones sobre cuartales de olivas, de gallinas y pollos y gr. de oveja (10 de septiembre de 1937).
* Cuartal: Medida de capacidad para áridos, cuarta parte de la fanega de Aragón, que equivale a cinco litros y seis decilitros.
Factura de material a la fábrica de Alpargatas, Ramón Soler Curriu. 1 de abril de 1937.
Factura de 100 kg de café extra 28´75 = 875
“Manuel Ardid Fuentes como miembro de los comités formados en esta época, así como de la Cooperativa que en esta villa funcionó. A la liberación de esta localidad marchó a Cataluña y desde allí a Francia.”
(Alcubierre 12 de marzo de 1957. El Comandante Jefe del Puesto. Firma ilegible).
Alberto Lasheras Taira.
Cooperativa Antifascista de Alcubierre
Vale por 1 kg carne para P. Casterat para viaje de molino Sariñena. Alcubierre, 7 de enero de 1938.
Vale por 1´500 cordero para viaje camión Sariñena para olivas. Alcubierre, 21 de enero de 1938.
Otra documentación
Documentos curiosos que han aparecido:
7ª Brigada Mixta Compañía de Deposito Calle Montesa número 23 Madrid. Ver por aquí y que allí protestábamos pues hay que salir de casa para saber bien las cosas
Factura de 4 docenas de cepillos de un comercio de Lérida, 31 de marzo de 1937.
Pedido de 3 docenas de boinas Bilbaina 11 ½ pulgadas azul. Jorba hermanos de Tarrasa para Alcubierre.
Alcubierre, pueblo del frente
En la localidad monegrina se instaló el Hospital de sangre y cuartel en casa Ruata, fue sede de la columna Carlos Marx y cárcel; aunque otros sitios también fueron habilitados como cárceles, señala Alberto Lasheras. La sede de mando del POUM se instaló en casa Cajal (Casa Biescas); la intendencia en casa Ferrando; la cooperativa en casa Calvo “Donde se racionaba el vino y la comida”; la cocina en casa Gabarre y la lavandería “Centro de acondicionamiento y remiendo de las ropas de los milicianos» en casa de Antonio Ramón (antigua casa Bazán). En la lavandería “Las mozas del pueblo despiojaban, lavaban y remendaban la ropa de los milicianos”, Manuel Benito Moliner, Orwell en el Alto Aragón. La cocina instalada en casa Gabarre respondió a una cocina colectivizada para todos los milicianos y milicianas repartidos por las casas de Alcubierre, la comida se iba repartiendo por aquellas casas. Todas las tierras, utensilios y medios pasaron a la colectivización y fue normal ir de vecinal, principalmente subir a cavar trinchera. Las herramientas las ponía el pueblo.
Ayuntamiento de Alcubierre. Fotografía: Alberto Lasheras.
Para Alberto Lasheras resulta curioso que casa Ramón, que tuvo una misión concreta durante la colectivización como lavandería y taller de reparación de ropas y uniformes de las tropas, tuviese rótulos de legumbres en habitaciones de la planta principal: “La casa era muy grande y posiblemente más adelante se reutilizó para guardar y repartir desde allí este tipo de alimentos. Recuerdo ver escrito en las paredes: garbanzos, lentejas, judías…, con una pintura rojiza del tono del óxido de hierro”.
Por necesidad de guerra y vista la extensión del terreno que teníamos que cubrir las unidades del POUM, se organizó un Hospital Central en Alcubierre, a cuyo frente, y nombrado por mí mismo, se destinó a un elemento rumano que él mismo quiso decirse el Dr. Mina.
Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial.
El hospital de Alcubierre fue obra del POUM: «Un hospital de segunda línea, en Alcubierre, provincia de Huesca, a cuyo frente está el capitán médico Irañeta y las funciones de su mando las realizan tres enfermeros.» Cómo funcionan nuestros servicios sanitarios. Organización, técnica y humanitarismo de nuestra columna sanitaria. La Batalla: Número 27 _ 02/09/1936.
«El doctor Mina, durante largo tiempo ha residido en Francia y Bélgica. Es un consumado cirujano, especializado en heridas de la cabeza y de los miembros. En aquellos países ha puesto en práctica sus estudios sobre accidentes de trabajo y reside solamente tres meses en Barcelona, donde ha publicado en «Nueva Era», la revista del POUM., y en su número del pasado Julio, un excelente estudio titulado: «Hacia una Medicina del Trabajo».»
Organización, técnica y humanitarismo de nuestra columna sanitaria. La Batalla: Número 27 _ 02/09/1936.
Grossi negó la condición del doctor Mina que ejerció en el Hospital de sangre de Alcubierre. Grossi lo consideró un impostor que no sabía nada de medicina ni cirugía: “Se había creído dueño y señor de aquel hospital”. Grossi narra las carnicerías del supuesto Dr. Mina, hasta que médicos de Gerona solicitaron el traslado a Alcubierre, haciéndose cargo del mismo y provocando la marcha de Mina.
Un expediente en el Arxiu Nacional de Catalunya recoge el «Hospital de evacuación primaria de Alcubierre» citando como personal del mismo a Francisco Irañeta Urriza como director capitán médico, a Emilio Bordes Grau como practicante, Francisco Borjas Buil enfermero y Vidal Cebrián Simón enfermero chofer. Igualmente señala el personal de ambulancia: Chofer Mariano Costa, ayudante José Eugenio y camilleros Roberto Rodenas y José Viescas. ANC1-1-T-11488. La información responde a una comunicación del Hospital de Alcubierre al Director del Comité Central de Sanidad, solicitando las tarjetas de nombramiento del personal que facilitaba dicho comité, Alcubierre a 7 de septiembre de 1936. (Arxiu Nacional de Catalunya. ANC1-1-T-11488).
El Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, del 22 de enero de 1937, publicó el destino de personal médico a diferentes destinos, entre ellos los practicantes militares provisionales para Alcubierre:
D. Joaquín Villanueva, 13 septiembre 1936, Alcubierre. D. Carlos de la Calle García, 9 septiembre 1936, Alcubierre. D. Pedro Moles limeño, 10 octubre 1936, Alcubierre. D. Francisco Codína Barrera, 29 octubre 1936, Alcubierre. D. Francisco Ruiz Navarro, 23 septiembre 1936, Alcubierre.
El retablo de la iglesia fue quemado durante la guerra por milicias republicanas, una obra del siglo XVIII, ejecutada en madera de pino y recreado exactamente gracias a una fotografía que se conservó del antiguo retablo. Para Alberto Lasheras las fotografías antiguas que se tienen no muestran la totalidad del retablo y para su recreación se hizo un estudio de los retablos de esta época y un trabajo comparativo. Además, Alberto Lasheras señala que el incendio del retablo mayor, de los retablos menores, de los bancos y de telas y maderas, provocó la caída del techo, de las bóvedas de crucería, y la humareda provocada se veía desde todo el pueblo. Un proyecto de 1942 reparó esos daños, siendo el albañil encargado de las obras Leoncio Bielsa Lasheras.
También las casas ricas fueron saqueadas. Alberto Lasheras explica que en casa de Ruata, el día 26 de julio de 1936, destrozaron la capilla que hay a la izquierda de la entrada principal, en el patio. Agustín Ruata en el expediente de la Causa de Huesca, pone que “Se destrozó un oratorio gótico con un retablo que presidía su capilla cuyo valor no se atreve a tasar, junto al resto de imágenes de carácter religioso que había, y todo el mobiliario de la casa que quedó completamente desmantelada”. Años más tarde, en 1952 su esposa Ascensión Rufas promovió y costeó la construcción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús, cuya imagen tiene una connotación de carácter expiatorio.
En el altillo del Ayuntamiento, uno de los puntos más altos del casco urbano, había un puesto de “Alerta la aviación que pasa”. Hay un grafiti que pone:
Primitivo Novales día 19-12-38
Guardia de Aviación. De Zaragoza puesto de Alcubierre Prov. Hu.
Debajo de éste hay otro con distinta letra y de mayor tamaño: “Alerta La Aviación que pasa”.
Hay una zona con bastantes grafitis en los que dejaron sus nombres, algunas fechas y dibujos. Hay varios aviones, un tren, caras y algún animal, también algún uniformado. Algunos de estos dibujos tienen cierta calidad y estilo.
Alberto Lasheras Taira.
Por el monte de Alcubierre muchas casetas cercanas al frente fueron usadas como polvorines y para guardar materiales y provisiones. Sobre todo, guardaban bombas de mano. En la paridera de Cirilo, por la balsa Pina y cerca de la paridera de los catalanes, había un grafiti de lápiz de un miliciano de Guíxols, en noviembre de 1937, tuvo que pasar la noche y pertenecía a motorizada de Durruti. También por la balsa de la Ontina había un puesto avanzado republicano, quizá de brigada y curiosamente de cemento. El puesto consistía en un banco circular de cemento excavado en la tierra, con la fecha de “junio 1937” con una mesa circular en el centro; mesa que lamentablemente fue sustraída ilegalmente.
Por la paridera de Ruata había una alambrada que cruzaba toda la filada, por Val de Lumbierre, y al lado se instaló un hospital de campaña: “Tuvo que ser un hospital de sangre, para cuidados inmediatos” apuntan Escartín y Lasheras. En el diario de La Vanguardia, del domingo 31 de octubre de 1937, se hace eco de tiroteos por la «Paridera Hospital». La noticia aparece recogida desde Sariñena, donde se ubicaban e informaban distintos corresponsales. La noticia hace referencia a los combates «en la montaña» lo que nos puede llevar a situarnos en la sierra de Alcubierre, recogiendo además el testimonio de la existencia de la «Paridera Hospital».
En Sariñena, se han registrado duelos de artillería
Duelos de artillería en la montaña. Nuestras baterías han disparado sobre unos movimientos de tropas que pasaban por Paridera Hospital y han conseguido disolverlas.
Los cañones facciosos han dirigido su actividad contra las posiciones leales de la Loma de Enmedio, sin que se registrara ninguna baja ni desperfecto.
Por el llano de la ribera del Ebro el terreno sigue inundado, lo que imposibilita toda clase de obras.
A pesar de los continuos enfrentamientos, el frente fue estable y con largos periodos de tregua. Orewell la llegó a llamar “la guerra en punto muerto”.
Entre Alcubierre y Robres se instaló en un tollo sobresaliente una batería del 10 y medio para la defensa republicana. Orwell narra que toda la artillería asignada al sector, Orwell estuvo en el frente de Alcubierre durante los meses de enero y febrero de 1937, “consistía en cuatro morteros de trinchera con quince cargas cada uno”. Armamento muy valioso que, según Orwell, lo guardaban en el mismo Alcubierre.
En el cementerio de Alcubierre existe una segunda fosa común que recoge los restos de varios milicianos que en el verano de 1937 fallecieron en combates en el frente: “Aquí reposan Melchor Celiméndiz Lópezy sus camaradas caídos el 24 de junio de 1937” (SIPCA).
RECITAL DE ARIAS DE OPERA EN LA PLAZA DE ALCUBIERRE.
En 1937 se produjo un hecho sorprendente: unas trescientas personas asistieron en la plaza, frente al ayuntamiento a un recital a cargo de un tenor acompañado al piano por un músico. El público rodeó al cantante con un silencio extraño y rompió al final con una ovación clamorosa. No conocemos la identidad del pianista.
Sobre la identidad del tenor, en un principio creíamos que fue Pedro Terol (Orihuela 1909-Madrid 2003). Hay coincidencias en cuanto a la edad y el repertorio, pero su biografía no lo acerca hasta este territorio.
Bonifacio Fernández Aldana, escritor, periodista y corresponsal de guerra en Aragón, escribió sobre personajes y episodios de la contienda en Alcubierre, Lanaja, Siétamo… En una de sus crónicas “Opera en un pueblo aragonés”, describe el hecho de un miliciano que baja de la sierra a Alcubierre, interpretó unas arias y entre ellas cantó con “depurado gusto” el “Adiós a la vida” de la ópera Tosca, de Puccini, con el mismo entusiasmo que si lo hiciese en la Scala de Milán o en la Ópera de París”. Continúa diciendo “Es un famoso artista que hoy se siente satisfecho de ser un simple soldado. La obra de Puccini oída en este pueblecito aragonés, tiene otra emoción que en los teatros de damas enjoyadas”.
Fernández Aldana no da el nombre de ese cantante, pero podría tratarse de Carlos Lizondo (Segorbe 1913-Zaragoza 1940), el tenor de quien habla Ramón Rufat en su libro “En las prisiones de España”, (Editorial Cajica, Puebla. Méjico, 1966), un duro relato autobiográfico sobre los veinte años que pasó en las cárceles franquistas, de 1938 a 1958. Al salir de la cárcel marchó exiliado a París.
Ramón Rufat Llop (Maella 1916 – Vilanova i la Geltrú 1993), fue un destacado miembro de los servicios secretos de la República (SIEP). Condenado a muerte, pasó veinte años preso, se exilió y se dedicó a escribir, regresando a España en 1976. Coincidió con Carlos Lizondo en la cárcel de Torrero, en Zaragoza donde estuvo preso desde noviembre de 1939 a mayo de 1942. En este periodo se fusilaron en Torrero 878 presos republicanos.
En una de esas sacas, la del 5 de agosto de 1940, fue fusilado Carlos Lizondo. Ramón Rufat ya no estaba en Torrero, pero siguiendo el relato del capellán Jesús Llera, nos escribe en su libro: “Entre las víctimas inocentes de este día había un hombre Carlos Lizondo, que ha quedado como legendario en aquella etapa de represión. Tenía 27 años, era tenor profesional y antes de la guerra había cantado “La Dolorosa” en el teatro Argensola, con una compañía valenciana, pues era nacido en Segorbe.
En la prisión formaba parte del orfeón, y condenado a muerte y todo, cantaba de solista. Era el orfeón la única expresión artística y cultural de las prisiones en estos años, y estaba permitido y hasta mimado por el régimen por el hecho de actuar durante las misas obligatorias de los domingos y días festivos (…).
Al comenzar la misa, pidió permiso para cantar y dedicó, al único compañero que se había confesado, la plegaria de Álvarez: “A vos señora, la Santa Virgen…” Los otros doce de la saca, miraban al “penitente” con desprecio. Lizondo le obsequió con una canción.
Arrancaron los camiones con víctimas y piquetes, y la voz de Lizondo se hizo oír dominante y sublime en la carretera hasta el cementerio. Eran las cinco de la mañana con un alba risueña y llena de esplendor. A petición de los acompañantes iba cantando “La Dolorosa”. Las ventanas de la prisión se llenaron de sonoridad y nuestros cuerpos se pusieron en carne de gallina. Lizondo cantaba como nunca lo había hecho y se despedía de la vida dejando la vida en su voz. Aquellas frases “La silueta del madero…”, “el hijo agonizante…”, cobraban en el ambiente un valor extraño de realidad y de tragedia. El “Camina, camina llorosa…” lo cantaba él mientras el camión doblaba la esquina de las tapias del cementerio.
Delante del piquete pidió que le dejaran cantar el “Adios a la vida”. Adelantó el pecho, inspiró fuerte mirando al cielo que se despedía de las estrellas al paso del alba y cantó…Ni en sueños lo habría hecho mejor. Lo vivía todo, hasta el lamento trágico del final cuando reconoce que no había amado “mai tanto la vita”. El piquete debió de quedar estupefacto y amilanado, porque dijo luego que iba a cantar “Morucha divina” en recuerdo de su mujer, y que dispararan mientras tanto, y se lo concedieron.
Disparó el piquete y la voz quedó eclipsada por la descarga. Estaba en el momento de “Decirte te quiero”. En el “Decirte” se cortó. Pero al instante, como tras la pausa de una semifusa, resonó en el aire, potente, triunfal: “¡Te quiero!”…Lizondo había quedado en pie y seguía cantando. Un guardia del piquete, frente a él, se había desmayado. Una nueva descarga rápida lo tumbó al suelo, donde balbuceaba entre la sangre y el barro, queriendo y sin poder: “ di…vi…na…cla…vel…”
Y el tiro de gracia lo dejó con esta flor en los labios”.
“Aún queda un testigo de aquel tremendo fusilamiento. Tiene cien años. Y suscribe este relato punto por punto.” José Luis Melero en “Los libros de la Guerra”.
Alberto Lasheras Taira.
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Pinturas en el granero de la guerra civil, Casa Ruata de Alcubierre. Fotografías Tomas Mora Ruata.
Disolución de las milicias del POUM
Las milicias comienzan a tener serias diferencias con el gobierno republicano con la entrada en vigor del decreto de militarización de las milicias el 20 de octubre de 1936. Agustín Guillamón en su trabajo “Documentación histórica del trosquismo español, 1936-1948” relata el conflicto de la columna internacional BL (Bolchevique Leninista), que tras cinco semanas en el frente de Aragón disfrutó de ochos días de permiso en Barcelona. A su vuelta al frente de Huesca, fueron desviados a la sierra de Alcubierre tras la caída de Leciñena, donde el decreto los llevó a pedir explicaciones al “Comité militar de Alcubierre”, al final la columna rehusó tomar posiciones y solicitó su relevo.
En febrero de 1937, las milicias del POUM fueron disueltas, mucho antes de la disolución del Consejo de Aragón, el 18 de agosto de 1937. Las milicias del POUM pasaron a convertirse en la 29 división republicana en abril de 1937, aunque fue disuelta y nuevamente fundada a comienzos de 1938. La zona es ocupada por la columna Carlos Marx, la 27, con Cuartel General en Tardienta. La columna Carlos Marx, inicialmente columna Trueba-Del Barrio, salió de Barcelona el 25 de julio hacia el frente de Aragón, estableciéndose principalmente en el sector de Huesca.
En la documentación del archivo Provincial de Zaragoza aparece un vale de provisiones para la División Carlos Marx: Regimiento de infantería de Cataluña n.º 1. Vale por: 32 litros de vino, 2 kg de carne, 35 sacos, 500 kg de cebada, 8 litros de lejía, 20 kg de cal, 1 saco de serrín, 8 escobas, 20 botellas de lejía, 8 sacos vacíos, 50 kg de cebada, 50 kg de cebada y 2 sacos de cebada. Alcubierre del 10 al 24 de febrero de 1937. El comisario de guerra Miguel Alcubierre, Regimiento Infantería de Cataluña n.º 1, Comisario político. Otro documento relacionado con la columna es una factura de los litros de leche “Que he entregado al Regimiento de Infantería nº1 de la división Carlos Marx. Número de litros doscientos ochenta y dos, valor de dichos litros ciento cuarenta y una pesetas. El interesado Antonio Gavín. El comisario de guerra Miguel Alcubierre, Regimiento Infantería de Cataluña n.º 1, Comisario político. Alcubierre, 13 de marzo de 1937”.
El comisario de guerra Miguel Alcubierre (Tardienta, 1905-México, 1972). Alcubierre, aragonesista de fructífera trayectoria emigrado a Barcelona, pertenecía en el momento de la sublevación a UGT, tras haber abandonado su militancia ácrata dos años antes coincidiendo con la expulsión del mismo sindicato de su amigo y correligionario José del Barrio. Del Barrio, secretario general ugetista en 1936 y jefe de la columna de voluntarios a la que dio nombre, determinó la ubicación de su cuartel en Tardienta a instancias de Miguel, de acuerdo con el relato de Antonio Peiró en “Miguel Alcubierre. Testimonio de la emigración y el exilio”.
Hasta el nombramiento de Alcubierre como director general de Servicios Públicos de la Generalitat de Barcelona y después director general del Transporte, intervino en distintos episodios bélicos desarrollados en los Monegros, alternando la actividad militar con la impartición de conferencias y las tareas ideológicas inherentes a su comisariado. El penoso exilio –sus padres fueron integrados en el convoy de los 927- le llevó junto a su mujer y sus cinco hijos por Santo Domingo y México, donde murió alejado de la política, aunque sin abandonar su carné de UGT.
La disolución de la milicia del POUM quedó reflejada en la obra de Orwell “Homenaje a Cataluña”, adquiriendo transcendencia con su representación cinematográfica en “Tierra y Libertad” del cineasta británico Ken Loach.
“División Carlos Marx: En Alcubierre, anoche, a las veintitrés horas, atacó el enemigo nuestras posiciones de este sector, siendo rechazado valientemente por nuestras fuerzas”.
1 de marzo 1937, ABC Edición Madrid.
Sector Norte. El enemigo hizo fuego de ametralladora contra nuestras avanzadillas de la sierra de Alcubierre. Las nuestras contestaron adecuadamente. En el resto de los frentes, sin novedad. Febus
23 de febrero 1937, ABC Edición Madrid.
Fallecimiento de un aviador catalán
Después de larga agonía ha fallecido el aviador y redactor de “La Publicitat” Mariano Follé. Hace tres meses, cuando con otros tres compañeros iba en un avión de bombardeo por el frente de Aragón, cerca de Alcubierre, el aparato fue abatido por uno faccioso. Los compañeros murieron y Follé resultó gravemente herido. Cuando parecía que su cura era segura por su juventud, ha sobrevenido la muerte, ocurrida pocos días después del entierro de su padre político el director de “La Publicitat” Carlos Capdevila. Febus.
23 de febrero 1937, ABC Edición Madrid.
Bombardeos sobre Alcubierre
El enemigo ha presionado con alguna intensidad sobre el sector de Alcubierre. Durante dos horas bombardeó esta localidad utilizando piezas del diez y quince y medio. No ha habido ni un solo herido en las filas republicanas. Febus.
19 de junio 1937, ABC Edición Madrid.
Hubo dos bombardeos especialmente duros en Alcubierre, un primero fue para San Juan, del 23 al 24 de junio de 1937, en el que fallecieron unos 14 milicianos que estaban haciendo formación en la plaza del ayuntamiento. Para Manuel Benito “Los milicianos estaban haciendo la instrucción en la plaza y murieron entre 25 y 30. A un hombre le cayó la casa encima resultando indemne. Muchos marcharon a vivir al monte en busca de mayor seguridad”. De casa Calvo salió despedida una pila de lavar del pozo, narran Escartín y Lasheras. El segundo bombardeo fue el 10 de diciembre de 1937. “Hace unos años una excavadora, abriendo una zanja, descubrió una bomba de aviación alemana, de doble espoleta eléctrica” recuerda Antonio Escartín. En la edición de Madrid del ABC del 12 de diciembre 1937 aparece la siguiente reseña: “Esta mañana han volado sobre el frente doce aviones facciosos, que han arrojado varias bombas sobre Alcubierre y Lanaja. Después tomaron rumbo a Lérida, pero no llegaron a entrar en esta ciudad”.
Imagen del bombardeo de Alcubierre, 24 de junio de 1937.
El testimonio de Avelí Artís Gener, conocido como Tisner, resulta sumamente interesante. Avelí fue un periodista, escritor, caricaturista, escenógrafo, … catalán que luchó en el frente de Aragón y que recogió, en su obra “556 Brigada Mixta”, el bombardeo sobre Alcubierre:
“Recuerdo un día de San Juan. Estábamos en el ayuntamiento de Alcubierre, en una reunión del partido. Vilanova presidía y nos había puesto al corriente de las últimas consignas. Como nuestro partido era infalible, le escuchábamos en silencio.
Nos interrumpió el sonido de la agrietada campana de la iglesia. Sus toques eran persistentes e interminables, de rebato, indicaban alarma. El ronquido de motores de aviación apagó el sonido de la campana, y los silbidos y las explosiones de las bombas parecían simultáneos. Unos se tumbaron en el suelo de la casa con una ramilla entre los dientes. Alguien, en algún momento, había explicado la utilidad de aquella ramilla, pero por entonces, para nosotros, era más bien una práctica supersticiosa, ignorantes de que, si te quedabas enterrado bajo los escombros, tenías más posibilidades de sobrevivir si algo te mantenía la boca entreabierta. Otros nos apretamos contra los muros, a pie firme. Las formidables explosiones nos ensordecían. Y, de súbito, una más fuerte y la casa se llenó de humo y polvo y de la fuerte pestilencia a trilita quemada. Fue como si, de pronto, alguna poderosa fuerza nos hubiese aplastado contra las paredes. Quedamos con el pecho oprimido y durante unos minutos estuvimos sin ver nada, con una presión en los oídos que parecía que tuviésemos la cabeza puesta dentro de una prensa de copiar cartas. Después, al desvanecerse la humareda, comenzamos a comprender lo que había pasado. Los cascotes nos tenían atrapados hasta las rodillas, y una viga nos apretaba contra lo que quedaba de pared. ¿Dónde estaban los demás? Entre ladrillos, tejas y maderos sobresalían brazos y piernas. Nos desembarazamos como pudimos y comenzamos a remover los despojos. ¡Qué espectáculo! Nos llenaba de escalofríos.
No sé cuántas horas empleamos en desenterrar muertos y heridos. A los heridos se los llevaban en camiones, que corrían como posesos. De Bori recogimos un trozo de la piel del cráneo pegada a la pared. Lo separamos con una horquilla y lo identificamos porque Bori era el único pelirrojo que había entre nosotros. Llenamos toda una paridera con las camillas de los muertos y después acudimos a las otras casas derrumbadas. ¡Pobre Alcubierre, aquel día de san Juan! Una de las bombas cayó en la balsa del pueblo y encontramos ranas adheridas a la pared del campanario. Era imposible saber el número de casas que se habían hundido.
El resto del día lo pasamos como atolondrado; vagábamos por las calles como fantasmas de nosotros mismos. No sé cómo explicar nuestro estado de ánimo después del bombardeo. Ni ahora mismo encuentro fuerzas para definirlo. Recuerdo la angustia, un permanente estado de entumecimiento de piernas, una especie de alegría indefinible por habernos salvado del desastre, pero también una especie de sentimiento de culpa y un vago deseo de haber estado entre las víctimas. Nos dolíamos de los muertos, pero al mismo tiempo hubiéramos querido yacer con ellos en la paridera. Muntaner, Cendrá, Solá y yo les fuimos a ver al anochecer.
No porque nos agradase la sangre, sino porque les queríamos decir adiós. Y los cuatro permanecimos un rato larguísimo en silencio, enmudecidos por el llanto.
No dormimos en toda la noche. Al día siguiente, ya habían cavado una interminable zanja en el cementerio, parecida a una trinchera. El cielo gris hacía juego con la ceremonia y con el estado de ánimo. El crepúsculo vio cómo colocábamos a nuestros compañeros en la zanja, encajados en hilera unos a otros, con las piernas abiertas para ganar espacio. Genachte, el comisario belga del regimiento, echó las primeras paletadas de tierra.”
Según algunos testimonios que hemos recogido, trasladaron los cadáveres al cementerio en una especie de carretones, escena que fue contemplada por unos, entonces chiquillos, que acompañaron el cortejo hasta la entrada del cementerio y se pudieron fijar en el estado en el que quedaron aquellos cuerpos. Esta fosa permaneció durante muchos años sin que dispusiera de una clara identificación. Más tarde, con la llegada de la democracia se colocó una pequeña placa de mármol blanco sobre la tierra, en la que puede leerse: “Aquí reposan Melchor Celeméndiz López y sus camaradas, muertos el 24 de junio de 1937.”
Avelí Artís Gener. 556 Brigada Mixta, Editorial AVANCE.
Refugio de Alcubierre.
Los refugios de Alcubierre fueron principalmente los refugios antiaéreos debajo de la virgen del Remedio, explican Escartín y Lasheras. Los refugios fueron construidos por el comité y no estaban comunicados entre sí. Dos entradas juntas y otra al otro lado, cada entrada se dividía en dos partes, una bifurcación que en palabras de Alberto Lasheras “Lo más cerca posible de la entrada se hacía una bifurcación para atenuar la fuerza de la onda expansiva en las dos galerías”. Los refugios estaban cerca de la iglesia, por la berbecana, el muro que rodea a la iglesia y que sujeta y da consistencia al terreno, por donde cuentan que vieron a Durruti haciendo fotografías Durruti haciendo fotografías. También estaban Las Bodeguetas, refugios cerca del cementerio, algo lejos, corrían y casi no les daba tiempo a llegar. Por último, estaban las cuevas de san Antonio, Alberto Lasheras cuenta que “Era otro refugio que está a la entrada del Rincón de San Antonio, una calle en forma de L con una única entrada, que da a la berbecana, frente a la entrada de la iglesia. Actualmente está tapado”. Cuando se acercaba la aviación tocaba la campana Eugenio el de Torralbeta, se tocaba a Rebato. Los aviones, provenientes de Zaragoza, pasaron primero para bombardear a la vuelta y así escapar más rápido. Manuel Benito también recogió los refugios de Alcubierre: “Los paisanos se escondieron en el refugio que había bajo la ermita del Remedio, construido por el Comité, un intricado pasadizo con tres bocas de entrada, que quedó clausurado hace unos años bajo el cemento. Hubo otros más pequeños en las eras y en otras calles como el que estaba frente a la de san Antonio”.
LAS CUEVAS EXCAVADAS COMO REFUGIOS ANTIAÉREOS.
Se encuentran en varios puntos, principalmente bajo la ermita de la Virgen del Remedio. De las tres entradas que había, solamente una permanece abierta, con acceso protegido por una puerta a modo de reja. Dos que había hacia la derecha actualmente están tapadas. De críos, los domingos entrábamos con velas por el interior, jugando a exploradores. Prácticamente a la entrada de la cueva hay una bifurcación con dos túneles, cuyo objeto es disminuir la intensidad de la onda expansiva reduciéndola a la mitad en cada uno de ellos, para que tuviese menor efecto en los que ocupaban el refugio en el momento del bombardeo.
Otra de esas entradas estaba frente al Rincón de San Antonio, una calle cerrada en forma de L, que sale frente a la berbecana de la iglesia.
Parece que hubo un intento de comunicar uno de los refugios bajo la ermita con otro que se empezó a abrir en la Calle Palacio, no se concluyó y posteriormente se utilizó como carbonera para la fragua del taller de Lorenzo Lasheras y para guardar las virutas de la parte de taller que era carpintería. Cuando no había neveras allí se guardaba la fruta junto a otros alimentos perecederos y el mejor botijo de agua fresca del pueblo, según comentaban quienes acudían al taller.
También en alguna era cercana al pueblo había pequeñas cuevas o cuevetas (como la era de Teodoro) que podían utilizarse como refugio. Otro ejemplo podría ser la zona de Las Bodeguetas, que tiene pequeñas cuevas, con una somera construcción delante y que también se utilizaron ocasionalmente como viviendas.
Fue precisamente en este lugar donde el 25-3-38, en el momento de la retirada de los milicianos, fueron detenidos Ramiro Lacoma Peña y Mariano Suñen Gavin, llevados al matadero municipal junto a Manuel Bailo Giménez donde fueron brutalmente asesinados (folios 12, 13 y 14 de Declaración del Testigo de la Causa General 314).
Alberto Lasheras Taira
En el matadero de la localidad fueron encontrados los cadáveres de tres personas de Alcubierre, el 25 de marzo de 1938.
Mariano Suñen Gavin, 68 años, jornalero, de izquierdas, no desempeñó cargos. Manuel Bailo Gimenez 41 años, jornalero, de derechas, no desempeñó cargos. Ramiro Lacoma Peña, 48 años, jornalero, de izquierdas, no desempeñó cargos.
Detenido en el refugio de las bodegas, Manuel Bailo Gimenez, fue asesinado el 25 de marzo de 1938, al menos su cadáver apareció en el matadero y presentaba herida de machete en la frente. Testimonio de su viuda Salvadora Ardid Gavin. También asesinaron a Mariano Suñén Gavin, Viuda Felipa Martín Lalana. Ramiro Lacoma Peña, viuda Crencia/Orencia Peña Gavin.
Causa General de Alcubierre.
Una larga caravana formaba el convoy que nos conducía hacia el frente de batalla. Artillería, cocinas de campaña, carros ligeros de combate, en fin todo lo que necesita una verdadera brigada motorizada, llevábamos nosotros la intendencia en cada sitio marcado por el mando que nos aprovisionaba de víveres en conserva, puesto que era materialmente imposible hacerlo en caliente. Con 6 horas de retraso sobre el horario marcado llegamos a Alcubierre, población cerca de la línea de fuego, y lugar de concentración de todas las fuerzas del Ejército del Este XI Cuerpo del Ejército.
Hacia el frente de Huesca 25-27 septiembre de 1937.
LOS CORRALES Y CASETAS DEL MONTE, UN LUGAR PARA ALEJARSE DE LOS BOMBARDEOS.
Muchos son los corrales y casetas que hay alrededor de Alcubierre y que fueron ocupados por sus familias propietarias además de ser acogidos en ellos vecinos y parientes, que compartieron espacio, alimentos y penurias. Los amplios corrales o parideras de los grandes propietarios, también fueron ocupados por los habitantes del pueblo: los de Valmayor, El Abejar, Las Fierlas, El Pilón, los de Puliceto y Fernander en el Puyalón, el de Lasheras en el Saso Cavero…
Allí llevaron en carros a niños, ancianos, sus enseres, colchones, camas, animales buscando seguridad al a alejarse del casco urbano. No obstante, los miembros de los diferentes comités sabían dónde se encontraba cada uno de los vecinos de la localidad, por si era requerida su presencia por algún motivo. Tenemos algún ejemplo de estos casos: a Julián Lasheras Alvira y a su hermano Pascual, el día 24-6-37 fueron a buscarlos y detenerlos un oficial y dos milicianos al corral de Puliceto en la partida del Puyalón. Los llevaron a casa de Ruata donde tenía el cuartel la Brigada Carlos Marx, permaneciendo allí detenidos tres días y cuatro horas. Julián y Pascual escucharon a sus captores decir: “Si piden agua les dais abadejo y si piden pan, un tiro”.
En la retirada de los milicianos, ante el avance de las fuerzas franquistas, los corrales seguían habitados por buena parte de la población de Alcubierre. En el corral de Octavio Lasheras, en el Saso Cavero, había mucha gente; sobre todo críos y mayores. Cuando se retiraban los republicanos hacia Cataluña, se presentaron unos hombres y dijeron que “saliesen todos porque le iban a pegar fuego al corral”. El tio Abizanda (José Abizanda) salió levantando los brazos y les dijo “que por favor no se les ocurriera hacerlo porque allí sólo había viejos y críos”. El veterinario D. Pascual, mayor, salió con los brazos en alto y pidió que no les mataran. Otras personas que habitaban ese corral se habían ido a esconder a la sierra y a los barrancos cercanos.
Entre los milicianos había uno de Lanaja y al final no incendiaron el corral.
Alberto Lasheras Taira.
La rotura del frente
La sierra de Alcubierre es rebasada en marzo de 1938, con la ruptura del frente de Aragón en su avance hacía Cataluña y Levante. “El 8 de marzo de 1938, el general Yagüe puso en marcha la ofensiva definitiva en el frente de Aragón. Las tropas republicanas iniciaron al tiempo el repliegue en dirección a Cataluña. A finales de este mes prácticamente todo el territorio aragonés estará en manos del ejército sublevado”. La Guerra civil en Los Monegros. Alcubierre fue tomado por los nacionales a las 13:30 horas y a las 16:00 horas estaban entrando en Lanaja, señala Escartín. Fue la división 53/55, “No atacaron directamente el frente, la rotura fue por el llano a través de Farlete y Tardienta, envolviendo las posiciones de Alcubierre”. Los milicianos en retirada mataron cuatro personas.
El cuerpo marroquí del experto y valeroso general Yagüe progresó hacia Bujaraloz, cortando la carretera general llamada de Francia, y este movimiento supone otra amenaza para el envolvimiento por el sur de la tan mentada sierra de Alcubierre, con lo que la maniobra de gran estilo quedaría completa.
25 de marzo 1938, ABC Edición Sevilla.
Se conjuga el batallar de las columnas Sur de Huesca, centro y Norte del Ebro sobre la sierra de Alcubierre, que pronto quedará totalmente pisada –dominada está ya- por las tropas del Norte, bajo el mando del ilustre general Dávila, ejecutante de la asombrosa maniobra de la que se deduce el rescate del reino aragonés, con el desplazamiento del frente de combate a tierras catalanolevantinas, donde sí se alienta la resistencia desesperada de los pobres milicianos rojos es porque allí no se sintieron aún los espantos de la guerra.
26 de marzo 1938, ABC Editorial Sevilla.
Interesante es el relato que aparece en las memorias escritas por el Comisario de Guerra de Compañía Francesc Roca Matamoros durante su exilio en Méjico:
Serían las 3 de la madrugada, del día 23 de marzo, cuando todavía no habíamos descansado de la fatigada jornada del día anterior, y la orden de evacuar las nuevas posiciones se nos había dado, pues el enemigo en su avance se nos había colocado a nuestra retaguardia una vez más, y teníamos que evitar el peligro de caer en sus manos, pues nada menos que toda una brigada está cercada. Emprendimos la marcha y gracias a que el comandante Ugena, de la 137a brigada, que conocía bien el terreno que pisábamos, no fuimos prisioneros pues llegó un momento en que nuestra columna llegó a pasar como a 1 km. de distancia del enemigo. Después de andar hasta las 11 de la mañana llegamos a Robres, pueblo situado al sur de Torralba de Aragón y cuando pasamos por él, ya el enemigo con sus fuerzas motorizadas había tomado Torralba. Allí nos organizamos y seguimos la marcha hasta Alcubierre, pueblo donde se encontraba nuestra brigada. Estuvimos andando todo el día y a las 4 de la tarde llegábamos a las proximidades de este pueblo.
Una vez acantonados, no propusimos descansar, pero la aviación enemiga no nos dejaba un momento de reposo, continuamente nueve aviones de caza, estaba ametrallando las unidades de combate republicanas que iban a la desbandada pues las líneas habían sido cortadas por todos los lados. A las 6 de la tarde entramos en el pueblo, allí tomamos contacto con nuestra brigada y grande fue la alegría del jefe y comisario de la misma cuando nos vio, porque creían que habíamos sido hechos prisioneros. Nos incorporamos a nuestra unidad, y a las 8 de la noche el enemigo atacó la vía férrea, que estaba en nuestro poder. Le interesaba en gran manera porque de esta forma dejaba cortadas las comunicaciones para ayudar a nuestros compañeros que se encontraban al norte de la población. Su ataque resulto inútil, fue rechazado con pérdidas de vidas por dos veces y a las once recibíamos la orden de evacuar aquellas posiciones que tanto habíamos defendido porque el enemigo del flanco derecho se había infiltrado con peligro de cercar nuestra brigada. La orden fue dada de repliegue hasta Sariñena.
Robres de Aragón y Alcubierre 23 de marzo de 1938
Francesc Roca Matamoros.
Notas de guerra. Un voluntario cubano, herido ocho veces, ha destruido quince tanques. Un periódico publica una interviú con Juan Campos, ciudadano cubano, que ha participado en nuestra lucha desde su iniciación, y ha resultado herido ocho veces. Campos fue sargento en el Tercio Extranjero, y en talavera se pasó a nuestras filas, juntamente con otros compañeros. Eran portadores de un mortero, una caja de bombas de mano, 14 fusiles y una pistola. Dice que entre la paz que le puede blindar el regresar a su país y la guerra española, ha preferido seguir luchando en España, porque entiende que así es como trabaja por la paz.
Formó parte de la expedición que marchó a Mallorca, y fue herido en el asalto a Puerto cristo. Después fue herido en Talavera y Brunete. Más tarde, luchando en el Puente de los Franceses, en Montearagón, en Alcubierre y, finalmente, en la ermita de santa Quiteria. Por sus heroicos comportamientos alcanzó en el Ejercito Popular el grado de teniente. Es un destacado antitanquista, y en su hoja de servicios figura ya la destrucción de 15 tanques enemigos. Febus.
11 de junio 1938, ABC Edición Madrid.
Marzo de 1938 Diario de campaña de un requeté pamplonés
Manuel Sánchez Forcada perteneció al Tercio del Rey, encuadrado en el batallón América, junto con falangistas navarros y soldados regulares. En un diario dejo escrito su avance por Aragón tras la caída del frente:
Día 26 marzo 1938 Hoy empezamos el avance muy temprano, hoy por carreteras y en columna, pues no se ve el enemigo, pasando por Alcubierre, La Naja y Pallaruelos de Monegros, donde pasamos la noche, cogiendo una bandera de la U.G.T.; como trofeo se guarda.
El frente caído
Una vez llegadas las fuerzas franquistas a Alcubierre, hubo detenciones, interrogatorios y palizas dirigidas a personas con pasado republicano, explica Alberto Lasheras “Uno de los lugares en los que se llevaban a cabo estas acciones, era el piso más alto del Ayuntamiento, una especie de granero o buhardilla”. Según Lasheras “Nos puede dar una idea de la dureza de estas sesiones, el hecho de que uno de los detenidos (Novales de apellido), en un descuido de quienes le custodiaban se arrojó al exterior, al vacío, desde una ventana circular a modo de óculo que podemos ver en lo más alto de la fachada del citado edificio, falleciendo ante el impacto con el suelo. Si algún amigo o familiar con influencia, informaba o testificaba a tu favor, el trato era menos duro y se podían evitar algunos golpes o el corte del pelo al cero a algunas mujeres, evitando el escarnio público. Vecinos de Alcubierre estuvieron condenados a trabajos forzados en las obras del Valle de Los Caídos, como Manuel Suñén Casamayor. Una forma de explotación laboral de los detenidos que se convirtieron en esclavos del régimen por el Patronato para la Redención de Penas por el trabajo. Una vez liberados de la pena, todavía en 1958 eran acompañados por una pareja de la Guardia Civil a misa primera, los domingos.”
Por la sierra de Alcubierre, tras la contienda, subían brigadas de 30 a 40 personas para recoger todo lo aprovechable, sobre todo chatarra, metralla, hierros para reutilizar… También hubo gente que tuvo que subir a recoger los cadáveres y no faltó quien se llevó los dientes de oro de los muertos. También la sierra sirvió de refugio de paso de maquis.
Aun así han ido quedando restos, tanto en las trincheras como por sus inmediaciones y se ha encontrado multitud de material bélico: cartuchos, balas, granadas, trozos de morteros, latas… Por los años sesenta había centenares de granadas de la FAI que vendían bien caras a coleccionistas. También restos de embutido catalán, señala Antonio Escartín: “Embutido de Castellfollit de la Rocca, se sabe por las etiquetas de plomo que llevaba el embutido y que aparecen por la sierra”.
En el museo de Robres, Centro de Interpretación de la Guerra Civil en Aragón, se puede contemplar diversos objetos de la contienda, así como documentación, fotografías, prensa de la época… y exposiciones itinerantes. También se han recuperado y acondicionado zonas de trincheras, como “La ruta Orwell”, “La ruta de las tres Huegas” y “El bunker de Lanaja”.
La recuperación de las trincheras ha convertido la zona en un interés turístico y recibe numerosas visitas, un monumento a la memoria. La ruta Orwell ha recuperado y recreado parte de las trincheras y nos traslada a aquel escenario de batallas y guerra. Una parte de nuestra historia reciente, donde la mayor lección es aprender que las guerras nunca deben de suceder.
Rugen los cañones
Y empieza el combate
Y el soldado pone
Su gran corazón
Lucha con fiereza
Con su sangre joven
Y con sus ideas
De liberación.
Pero la metralla
No respeta nada
Y los hombres caen
En fila sin fin.
Y por todas partes
Se oyen los heridos
Gritan con angustia
Y suplican así
Camillero, llévame despacio
Que me haces sufrir
Camillero tengo una herida
No quiero morir.
Canción recogida a Teresa, 16 de abril del 2012. “Se cantaba en la escuela, quizá después del paso de los nacionales”, Antonio Escartín
A la memoria y recuerdo de todas las víctimas.
Relación de noticias en el frente de Alcubierre
ABC
30 julio 1936, ABC Edición Madrid. El 29 de julio de 1936 la aviación republicana bombardeo posiciones nacionales en la sierra de Alcubierre. Ante la huida de los nacionales dirección Zaragoza, las milicias catalanas ocuparon Lanaja, procediendo a dominar la sierra de Alcubierre.
11 de agosto de 1936, ABC Edición Madrid. Se conocen informes de cómo actúan las fuerzas fascistas, más bien partidas, en el frente aragonés. Cerca de Alcubierre es donde con más refinada crueldad han procedido los rebeldes, y en las proximidades del poblado observase la desolación que dejan tras de sí los facciosos. Refieren los vecinos de Alcubierre que, al apoderarse del pueblo los fascistas, amarraron por los codos a trece jóvenes, los rociaron con bencina y después les prendieron fuego. La causa del monstruoso tormento fue la sospecha que dichos jóvenes pudieran estar en relación con la columna Medrano. Estos actos de crueldad los llevan a efecto individuos titulados “Legionarios de la muerte”, uniformados con camisa negra, en la que se ve como distintivo del grupo una calavera entre huesos.
10 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Una columna facciosa, compuesta de dos regimientos de infantería, dos baterías de artillería, una sección de morteros y 500 hombres de caballería han atacado nuestra línea de Alcubierre. La rápida y enérgica de las fuerzas leales hizo retroceder al enemigo, abandonando más de cien muertos y gran cantidad de armamento. En nuestro poder han quedado además 75 prisioneros.
Una columna facciosa, compuesta de dos regimientos de infantería, dos baterías del 7`5, ametralladoras, morteros, 200 caballos y 200 falangistas atacaron nuestras líneas por la sierra de Alcubierre, entre Farlete y Perdiguera. Nuestras fuerzas, que conocían la envergadura de esta operación, se colocaron estratégicamente, dejando al descubierto las líneas avanzadas. Cuando el enemigo se acercó, se abrió nutrido fuego seguido de un avance que no pudieron resistir los facciosos, que emprendieron rápida huida, abandonando importante armamento, municiones y unos 100 muertos. Además, les hicimos 120 prisioneros.
13 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. En el sector Sur, entre Alcubierre y Leciñena, se acusa una incursión del enemigo, que ha sido localizada y contenida. El enviado de Febus de Huesca se había preparado ayer domingo un plan de rectificación del frente para lograr la comunicación rápida entre diversas posiciones del Sur y del Este. Los objetivos fueron conseguidos totalmente después de breve lucha. Los facciosos, al darse cuenta de la importancia estratégica de la rectificación, trataron de neutralizarla, intentando de recuperar las posiciones perdidas.
Una incursión facciosa intentada entre Alcubierre y Leciñena ha sido rápidamente cortada, con las consiguientes pérdidas para el enemigo.
14 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Un violento ataque rechazado con grandes pérdidas para el enemigo. En la sierra de Alcubierre, un contingente rebelde, protegido por la artillería y morteros, inició un violento ataque. La lucha, después de un paréntesis de calma, se desarrolló con extraordinaria dureza. En este nuevo encuentro, que corresponde a la serie de descalabros sufridos por el enemigo, se intentó como otras veces el empeño inútil de abrirse paso.
El 15 de octubre de 1936 aparecen por la sierra de Alcubierre varios contingentes de moros. Un fugitivo del bando nacional les cuenta que hay muchos legionarios y que estos se han negado a combatir contra el que fue su jefe en África, el coronel Villalba, leal a la república y que mandó a las tropas republicanas del Alto Aragón. Muchos legionarios fueron encarcelados y algunos fusilados.
16 octubre 1936, ABC Edición Madrid. Frente de Aragón. Las milicias han rechazado un ataque al sur de Alcubierre, en el sector de Barbastro, ocupando en el contraataque, protegidas por la aviación y la artillería, seis lomas que constituyen magnificas posiciones ofensivas para acciones futuras y ocasionando al enemigo más de cien bajas.
17 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. En Alcubierre, las fuerzas leales han consolidado las posiciones tomadas al enemigo, que, batido por el fuego de nuestra Artillería, huyó en desorden. En este sector ha sido tomada una posición en extremo estratégica, se trata de Punta de los Ladrones, que domina todos los lugares de concentración del enemigo, siendo acogida la ocupación con gran entusiasmo por las tropas. El ímpetu de las tropas fue magnifico, a pesar del ataque de cinco aviones facciosos, que huyeron hacía Perdiguera. La colaboración de los aviones leales contribuyó al éxito de la operación. Febus.
18 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. La situación de los rebeldes es tan apurada en la sierra de Alcubierre que desde Zaragoza han tenido que enviarles importantes refuerzos.
20 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. En la sierra de Alcubierre nuestras tropas avanzan y ocupan nuevas posiciones. Frente de Aragón: La aviación republicana bombardea las posiciones enemigas de la sierra de Alcubierre, y la infantería avanza por el flanco derecho de esta zona, ocupando nuevas posiciones; la resistencia es cada vez más débil.
22 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. En la sierra de Alcubierre casi no hay enemigo, y es que la columna volante que salió de Zaragoza para atacar nuestras líneas topó con la resistencia enérgica de nuestras milicias.
23 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. En el sector de Alcubierre, un grupo de facciosos descargaba cajas de municiones en una casita que intentaban convertir en polvorín; pero al advertirlo nuestras fuerzas, merced a una maniobra envolvente, fueron cogidos los facciosos entre dos fuegos, y tuvieron que huir, quedando la casita en poder de nuestras fuerzas, las que rápidamente han fortificado aquel lugar. Febus.
25 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Otro fusilado redivivo. En el hospital general ingresó Joaquín Casanovas, de veinte años, para ser sometido a una operación quirúrgica. El 25 de julio intervino en unos combates desarrollados en el sector de Alcubierre. Juntamente con otros once compañeros cayó en poder de los facciosos, los que resolvieron fusilarlos. Se llevó a cabo la ejecución; pero Joaquín sólo resultó herido. Aguantando el dolor que le producían las heridas, se hizo el muerto, y una vez que marcharon los facciosos huyó campo a través, logrando llegar a las filas republicanas, donde se le practicó una cura de urgencia. Desde aquella fecha ha permanecido en un hospital del frente y ahora será operado. Joaquín Casanovas está muy animado y dice que tan pronto como se restablezca volverá al frente. Febus.
25 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Extracto del artículo “El hambre y terror se adueñan de la población civil de Huesca”, conferencia telefónica de nuestro corresponsal en el frente de Aragón Fernández Aldana. Por la documentación encontrada a los moros caídos, se ha demostrado que la leva la ha hecho Franco recientemente, pues la mayoría figuran alistados en los meses de agosto y septiembre. Estos moros, que tan caro han pagado el deseo del mando faccioso de avanzar por Tardienta, iban armados con fusiles de fabricación alemana, construidos en el año 1926. Duro ha pagado su intento de avance en Tardienta la columna móvil que el estado mayor de Zaragoza está lanzando a romper inútilmente el cerco a la sierra de Alcubierre, pues nuestros milicianos, soldados y guardias de Asalto han detenido en su avance a dicha columna, a pesar de los cinco mil hombres que la componen y los modernos medios de guerra de que disponen. Fracasado lo de Tardienta, han intentado movilizar a través de la sierra por otros sectores; pero han sufrido un contraataque, que ha sido victorioso para nuestras milicias.
Esta tarde misma, nuestras centurias de Alcubierre, en una importante operación, han tomado al enemigo Puig Ladrón y otras posiciones que aseguran y dominan las operaciones de nuestra línea de Tardienta con Alcubierre.
27 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. En los Frentes de Aragón: Ante un ataque de nuestras fuerzas, huye el enemigo dejando abandonados muertos y armas. Sector Norte. El enemigo se encuentra en situación difícil delante de Alcubierre. Además, han sufrido el bombardeo de nuestra aviación. Febus.
Todas las crestas de la sierra de Alcubierre están ya en nuestro poder, ocupando las fuerzas leales posiciones preponderantes y obligando al enemigo a situarse en la parte baja.
18 octubre 1936, ABC. El 26 de octubre de 1936 salen de Alcubierre tropas para ocupar Puig Ladrón, junto a la columna del sector centro de Bujaraloz. En la sierra de Alcubierre solo quedan por ocupar dos cimas ABC 27 octubre 1936.
27 octubre 1936, ABC. Ocupación del puerto de Alcubierre. Captura de treinta y seis prisioneros del Tercio. Frente de Aragón: Las operaciones realizadas ayer sobre las posiciones rebeldes de Puig Ladrón dieron por resultado la captura de 36 prisioneros del Tercio y numerosas armas. En la madrugada de hoy, las tropas de la República han ocupado totalmente el puerto de Alcubierre.
28 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Derrotados los facciosos en Alcubierre en un combate que se prolongó cuatro días sufriendo perdidas de consideración en hombres y material: vencidos en Tardienta, donde quedó aniquilada la columna salida de Zaragoza.
29 de octubre 1936, ABC Edición Sevilla. Ejercito del norte. 5ª División. En nuestras posiciones de Alcubierre hubo cierta presión por parte del enemigo, siendo rechazado.
30 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Es rechazado un violento ataque en la carreta de Alcubierre. El enemigo, apoyado por su artillería y aviación, ha realizado un violento ataque a nuestras posiciones del norte de la carretera de Alcubierre, siendo rechazado con muchas bajas.
Barcelona, 29, 12 noche, el comunicado del coronel Sandino dice: “Siguen ocupándose posiciones favorables en la zona de Alcubierre. El enemigo, ante el movimiento de nuestras fuerzas, ha intentado oponerse, siendo rechazado valientemente, con abundantes bajas.
Edición Madrid. Tiroteo en Alcubierre. Frente de Aragón: Intenso tiroteo en la sierra de Alcubierre, sin que se hayan modificado las líneas de contacto con el enemigo.
Un espía descubierto. Obedeciendo órdenes del coronel Villalba, la policía ha detenido a un individuo que figuraba en las milicias y que últimamente estaba destinado en Alcubierre, de donde desapareció. Ha ingresado rigurosamente incomunicado en los calabozos de la comisaría general de Orden Público. Febus.
1 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Continúa la ocupación de la sierra de Alcubierre. Frente de Aragón: por la sierra de Alcubierre continúan nuestras tropas ocupando las diversas lomas, desde donde nuestra artillería castiga duramente a las tropas facciosas.
3 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Un avión derribado por ametralladora antiaérea. En un parapeto enemigo se encuentra un fusil alemán. El avión faccioso derribado el sábado en la sierra de Alcubierre, lo fue por disparo de ametralladora antiaérea, hecho por el miliciano de Villanueva y Geltrú Ramón Codina.
7 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Nuestra artillería de Alcubierre batió eficazmente las posiciones enemigas situadas en ese sector.
11 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Ligeros tiroteos en los frentes de Huesca, sierra de Alcubierre y Robres.
13 noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Después de un fuerte combate, nuestras fuerzas ocuparon nuevas posiciones en la sierra de Alcubierre y ocasionaron al enemigo numerosas bajas.
13 noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Conquista de nuevas posiciones en la sierra de Alcubierre. Barcelona 12, 3 tarde. El comunicado facilitado esta madrugada en el cuartel general del Sector Norte de Aragón dice: Después de un fuerte combate, nuestras fuerzas ocuparon nuevas posiciones en la sierra de Alcubierre y ocasionaron al enemigo numerosas bajas. Febus.
14 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Comunicado del Cuartel del Norte: Nuestra artillería ha bombardeado las posiciones enemigas en el sector de Robres, destruyendo un parapeto y una trinchera donde se encontraban fuerzas facciosas. Desde primera hora de la mañana, las fuerzas enemigas han iniciado un ataque, protegidos por la aviación y la artillería, sobre nuestras posiciones de la sierra de Alcubierre, maniobrando las nuestras con la cooperación de los carros brindados y batiendo a la columna facciosa, que ha huido desordenadamente dejando en el campo treinta cadáveres y gran número de fusiles y munición. Febus.
17 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Sector de Bujaraloz. Se han presentado en la zona de Alcubierre tres legionarios de la legión Sanjurjo, con su armamento completo. Han facilitado informaciones militares de gran interés. Febus.
18 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Dos soldados navarros se pasan a nuestras filas. El enviado de Febus en el frente de Aragón en el sector de Alcubierre comunica que se han pasado a nuestras filas dos soldados navarros, que han referido hechos repulsivos que comenten los facciosos a su paso por los pueblos. Cuando los jefes de las fuerzas facciosas observan que sus soldados manifiestan deseos de pasarse a nuestras posiciones los alejan del frente para impedir efectúen sus propósitos. Febus.
22 de noviembre 1936, ABC Edición Sevilla. En Aragón atacaron Almudévar y Alcubierre, habiendo sido rechazados violentamente, a pesar de que también llevaban carros de asalto y se han recogido en el campo 150 muertos enemigos.
23 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Las columnas de Robres y Alcubierre han atacado en la sierra la posición de Puigladrón, que hemos cercado, haciendo abandonar posiciones estratégicas a los facciosos, que han sufrido numerosas bajas.
24 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. En la sierra de Alcubierre nuestras fuerzas, una vez cercado Puig Ladrón, han proseguido el avance hacia el otro lado de la sierra, dominando posiciones del valle que circunda la carretera que va a Leciñena.
28 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Sigue el avance en el sector de Alcubierre. Barcelona 27, 7 tarde. El enviado de Febus en el frente de Aragón dice que continúa el avance de las fuerzas republicanas en el sector de Alcubierre.
29 de noviembre 1936, ABC Edición Sevilla. Ejercito del norte. 5ª división. En nuestras posiciones de Alcubierre hubo cierta presión por parte del enemigo, siendo rechazado.
2 de enero 1937, ABC Edición Madrid. Se han sostenido acciones locales en Igries, Tierz, Robres y Alcubierre, castigando con fuego de artillería y ametralladora las posiciones de los facciosos y contrabatiendo a su artillería en los escasos intentos realizados de cañonear nuestras posiciones.
22 de enero 1937, ABC Edición Madrid. En tierras de Alcubierre se han pasado a nuestras filas tres soldados.
23 de enero 1937, ABC Edición Madrid. Tiroteos en Alcubierre.
2 de febrero 1937, ABC Edición Madrid. Sector Norte. Tiroteo de monte Irazo, con bajas vistas. En Alcubierre se presentó un cabo con armamento y dos soldados con él. En Robres, en la tarde de ayer, hubo cañoneo enemigo sobre nuestras líneas, disparándose además seis granadas de mortero, sin consecuencias. De han pasado a nuestras filas un soldado y once legionarios, alguno de estos con armamento.
5 de febrero 1937, ABC Edición Madrid. Circunscripción Norte: en el sector Alcubierre, ligero tiroteo en Monte Iranzo. Se han pasado a nuestras filas cinco legionarios, un soldado y un sargento de Infantería.
10 de febrero 1937, ABC Edición Madrid. Una patrulla de reconocimiento se ha internado en el campo rebelde de la sierra de Alcubierre y ha capturado un coche con dos caballerías. En el resto del frente sin novedad. Febus.
23 de febrero 1937, ABC Edición Madrid. Sector Norte. El enemigo hizo fuego de ametralladora contra nuestras avanzadillas de la sierra de Alcubierre. Las nuestras contestaron adecuadamente. En el resto de los frentes, sin novedad. Febus
Fallecimiento de un aviador catalán. Después de larga agonía ha fallecido el aviador y redactor de “La Publicitat” Mariano Follé. Hace tres meses, cuando con otros tres compañeros iba en un avión de bombardeo por el frente de Aragón, cerca de Alcubierre, el aparato fue abatido por uno faccioso. Los compañeros murieron y Follé resultó gravemente herido. Cuando parecía que su cura era segura por su juventud, ha sobrevenido la muerte, ocurrida pocos días después del entierro de su padre político el director de “La Publicitat” Carlos Capdevila. Febus.
24 de febrero 1937, ABC Edición Sevilla. Ejercito del Norte, 5ª división. Un pequeño golpe de mano en la sierra de Alcubiere permitió a los nuestros apoderarse de varios fusiles y cajas de municiones.
1 de marzo 1937, ABC Edición Madrid. División Carlos Marx: En Alcubierre, anoche, a las veintitrés horas, atacó el enemigo nuestras posiciones de este sector, siendo rechazado valientemente por nuestras fuerzas.
5 de marzo 1937, ABC Edición Madrid. El enemigo cañoneó con bastante intensidad las posiciones de Alcubierre, siendo contestado enérgicamente por nuestra parte.
23 de marzo 1937, ABC Edición Madrid. La nieve y la lluvia entorpecen las operaciones. Dicen de Caspe que la lluvia ha paralizado las operaciones. Nieva en la sierra de Alcubierre y al norte de la provincia de Teruel.
26 de marzo 1937, ABC Edición Madrid. Comunicado del consejero de Defensa. Esta mañana, una patrulla de reconocimiento, en servicio de descubierta en la sierra de Alcubierre, ha sorprendido a otra patrulla enemiga, a la que ha puesto en fuga, causándola bajas vistas.
3 de abril 1937, ABC Edición Madrid. En Alcubierre, una patrulla leal ha sorprendido una brigada enemiga, atacándola, cuando trataba de fortificarse en las proximidades de la ermita de santa Cruz, haciéndola huir, dejando dos muertos.
11 de abril 1937, ABC Edición Madrid. Nuestras fuerzas atacan en Puigladrón, causando numerosos muertos al enemigo. En el sector de Alcubierre, nuestras fuerzas han atacado en las cercanías de Puigladrón, demostrando la alta moral del ejército del pueblo. El enemigo ha tenido numerosos muertos y en nuestras filas dejaron unos cuarenta. Entre ellos había varios oficiales. Se ha capturado abundante material de guerra, entre el que figuran dos ametralladoras.
11 de abril 1937, ABC Edición Madrid. Una expedición de prisioneros procedentes de Alcubierre. Sariñena 10, 8 noche. A las cinco y media de la tarde ha llegado a esta localidad una expedición de prisioneros hechos en los recientes combates librados en la sierra de Alcubierre. Al salir del camión en que han sido traídos, el público que los presenciaba, y que era muy numeroso, prorrumpió en entusiastas vivas a la República. Febus.
11 de abril 1937, ABC Edición Sevilla. 5ª división. En el sector de Alcubierre se han cogido al enemigo 25 muertos, 40 fusiles y una ametralladora.
14 de abril 1937, ABC Edición Madrid. El enemigo se bate en retirada en la sierra de Alcubierre. En la sierra de Alcubierre se bate ya a estas horas en retirada. Una compañía de fuerzas rebeldes que todavía se encontraba en las inmediaciones de la ermita de Santa Quiteria ha sido totalmente dispersada ante el brioso empuje de las tropas republicanas. Con esta operación queda dominada por completo la carretera que parte de Almudévar y va a Zaragoza y la de Almudévar a Huesca. Los facciosos que defienden esta última ciudad se encuentran desde este momento en una situación bastante apurada.
15 de abril 1937, ABC Edición Madrid. El enemigo ha contraatacado durante todo el día de hoy las posiciones que las tropas leales han arrebatado en Alcubierre y Huesca.
18 de abril 1937, ABC Edición Madrid. Fuego de fusilería y ametralladora en los subsectores de Alcubierre, Robres y Tardienta.
24 de abril 1937, ABC Edición Madrid. En los frentes de Huesca, Tardienta y Alcubierre hubo intensos tiroteos de fusil y ametralladora entre las avanzadillas y duelos de artillería, sin consecuencias por nuestra parte.
4 de junio 1937, ABC Edición Sevilla. Ejercito del norte. Frente de Aragón. Pequeño ataque a una de nuestras posiciones del sector Alcubierre, rechazado con bastantes bajas para el enemigo.
19 de junio 1937, ABC Edición Madrid. El enemigo ha presionado con alguna intensidad sobre el sector de Alcubierre. Durante dos horas bombardeó esta localidad utilizando piezas del diez y quince y medio. No ha habido ni un solo herido en las filas republicanas. Febus.
19 de junio 1937, ABC Edición Sevilla. En la sierra de Alcubierre hubo cañoneo, contestado energéticamente por nuestra parte sobre los pueblos de Alcubierre y Robres. El servicio de emboscada hizo huir a una partida de marxistas en ese sector, que dejó abandonadas algunas armas.
21 de junio 1937, ABC. Edición Sevilla. En los frentes aragoneses el día transcurrió sin novedad, salvo algún fuego de mortero en la sierra de Alcubierre.
29 de junio 1937, ABC Edición Sevilla. En los frentes aragoneses el día transcurrió sin novedad, salvo algún fuego de mortero en la sierra de Alcubierre y la cotidiana presentación de evadidos en nuestras filas.
4 de julio 1937, ABC Edición Sevilla. En Alcubierre se pasó un miliciano.
27 de julio 1937, ABC Edición Madrid. El enemigo cañoneó nuestras posiciones de Colado de Maestro, en la sierra de Alcubierre.
12 de agosto 1937, ABC Edición Madrid. Actuación artillera en Alcubierre y monte Oscebo. Sariñena, 11, 4 tarde. En todo el sector de la sierra de Alcubierre hubo intenso cañoneo. En algunos puntos, donde se observaron movimientos de tropas, las baterías republicanas impidieron con sus disparos las maniobras que los rebeldes pretendían realizar. También trabajaron nuestras ametralladoras y fusiles. A última hora renació la calma. Por nuestra parte, no hubo bajas.
13 de agosto 1937, ABC Edición Madrid. Muestra artillería y la rebelde. Sariñena 12, 4 tarde. A lo largo de todo el frente se ha registrado un intenso cañoneo, particularmente por la parte de la sierra de Alcubierre, y de una manera especial frente a la ermita de Magallón. Perseguían los rebeldes conocer el emplazamiento de una batería nuestra que, magníficamente situada, parece molestarles extraordinariamente. Desde luego, sus propósitos no fueron conseguidos, y la acción artillera resultó en este sentido ineficaz., por cuanto ninguna de las granadas fascistas dio en el objetivo perseguido por el enemigo. Voló también la aviación enemiga, sin duda pretendiendo localizar los citados emplazamientos, más tampoco pudo sacar provecho alguno.
Por nuestra parte, en cambio, logramos destruir una fortificación enemiga situada en la vertiente opuesta de Perdiguera, acallando el fuego que desde este lado se nos hacía
19 de agosto 1937, ABC Edición Madrid. La actividad en los frentes de Huesca. Se registró cañoneo en la sierra de Alcubierre.
19 de agosto 1937, ABC Edición Madrid. También por esta demarcación nos son favorables las operaciones por los sectores del sur de Huesca por las montañas que encierran Alcubierre y Monte Oscuro, donde hay duelos de cañón y ametralladora. El enemigo ha bombardeado Purvurel, balsa Salada y Artigas, sin ocasionar daño alguno en nuestras filas. Febus.
20 de agosto 1937, ABC Edición Madrid. Las luchas en el campo faccioso cada vez son más encarnizadas. Todo el interés se concentra en los sucesos que se están desarrollando en Zaragoza y que revisten una importancia extraordinaria. Sin embargo, no cesan los tiroteos en los sectores de la sierra donde los facciosos tratan de interceptar todos nuestros movimientos. Nuestras patrullas coincidieron con los facciosos en la sierra de Alcubierre. Los leales se distribuyeron convenientemente y cuando el enemigo estaba cerca rompieron el fuego. Los facciosos huyeron en todas las direcciones y no fueron pocos los que cayeron para no levantarse más.
21 de agosto 1937, ABC Edición Sevilla. Ejercito del centro, frente de Aragón. El enemigo intentó atacar anoche y hoy nuestras posiciones de Monte Calvario y sierra de Alcubierre, siendo rechazado.
24 de agosto 1937, ABC Edición Madrid. Tiroteos poco intensos en la sierra de Alcubierre.
25 de agosto 1937, ABC Editorial Sevilla. Hoy ha sido un día de gran actividad en los írentes de Aragón. El enemigo, para contrarrestar los brillantes éxitos del Ejercito Nacional en el Norte, desencadenó una ofensiva general en todo el frente de Aragón, adquiriendo su mayor violencia en la sierra de Alcubierre y principalmente en las zonas de Perdiguera, Quinto y Zuera.
26 de agosto 1937, ABC Editorial Sevilla. Nuestra aviación, al terminar el día, había derribado otros siete aparatos más enemigos en distintos sectores de la sierra de Alcubierre. La aviación marxista, que había concentrado el grueso de sus unidades en este frente para apoyar la ofensiva roja de Aragón, en vista del enorme descalabro, se retiró. Los aparatos derribados son un Praga, seis ratas y ocho Martín Bomberg.
14 de septiembre 1937, ABC Edición Madrid. En la sierra de Alcubierre nuestra artillería acalló a la enemiga, que fue localizada.
25 de septiembre 1937, ABC Edición Madrid. Sariñena 24, 10 noche. En los sectores de la sierra de Alcubierre, tiroteo de fusil y ametralladora, sin que en momento alguno llegara a revestir gran importancia.
10 de octubre 1937, ABC Edición Madrid. Nuestras tropas hostilizaron los grupos que se dedicaban a trabajos de fortificación frente la línea de Alcubierre.
Fuego de fusil y ametralladora posición de Alcubierre.
17 de octubre 1937, ABC Edición Madrid. Tranquilidad en los sectores cercanos a Huesca, en la sierra de Alcubierre y en la parte norte de la provincia de Teruel.
2 de noviembre 1937, ABC Edición Madrid. Por la sierra de Alcubierre, tiroteos de trincheras. Febus.
18 de noviembre 1937, ABC Edición Madrid. Duelos de artillería al norte de la sierra de Alcubierre sin que se registraran bajas por nuestra parte ni desperfectos en las obras de defensa. La aviación facciosa ha volado sobre nuestras posiciones de la Portillada pero ha tenido que huir ante el fuego de los antiaéreos.
21 de noviembre 1937, ABC Edición Madrid. Tiroteo y fuego de mortero en el Alto Aragón y en las posiciones del Collado del Maestro y norte de Alcubierre.
4 de diciembre 1937, ABC Edición Madrid. Por la sierra de Alcubierre, durante la noche pasada, hubo tiroteos de posición, sin consecuencias para el Ejército Popular.
12 de diciembre 1937, ABC Edición Madrid. Esta mañana han volado sobre el frente doce aviones facciosos, que han arrojado varias bombas sobre Alcubierre y Lanaja. Después tomaron rumbo a Lérida, pero no llegaron a entrar en esta ciudad. Febus.
19 de diciembre 1937, ABC Edición Madrid. La nieve paraliza las operaciones en el Alto Aragón. Según las noticias del Ejército del Este, nieva intensamente por la sierra de Alcubierre. Esto paraliza toda clase de operaciones, pues resulta muy difícil de transitar por los caminos y carreteras. La moral de los soldados republicanos no decrece por este contratiempo, y despreciando los rigores de la temperatura mantienen estrecha vigilancia en los lugares donde es posible un ataque rebelde. Febus.
11 de enero 1938, ABC Edición Madrid. Calma absoluta en la sierra de Alcubierre y monte Oscuro.
25 de marzo 1938, ABC Edición Sevilla. El cuerpo marroquí del experto y valeroso general Yagüe progresó hacia Bujaraloz, cortando la carretera general llamada de Francia, y este movimiento supone otra amenaza para el envolvimiento por el sur de la tan mentada sierra de Alcubierre, con lo que la maniobra de gran estilo quedaría completa.
26 de marzo 1938, ABC Editorial Sevilla. Se conjuga el batallar de las columnas Sur de Huesca, centro y Norte del Ebro sobre la sierra de Alcubierre, que pronto quedará totalmente pisada –dominada está ya- por las tropas del Norte, bajo el mando del ilustre general Dávila, ejecutante de la asombrosa maniobra de la que se deduce el rescate del reino aragonés, con el desplazamiento del frente de combate a tierras catalanolevantinas, donde si se alienta la resistencia desesperada de los pobres milicianos rojos es porque allí no se sintieron aún los espantos de la guerra.
29 de abril 1938, ABC Edición Sevilla. El pueblo de Leciñena, que ha sido frente durante toda la guerra, por estar al píe de la sierra de Alcubierre, ha organizado una peregrinación al Pilar. Han hecho una jornada de 30 kilómetros a pie,
11 de junio 1938, ABC Edición Madrid. Notas de guerra. Un voluntario cubano, herido ocho veces, ha destruido quince tanques. Un periódico publica una interviú con Juan Campos, ciudadano cubano, que ha participado en nuestra lucha desde su iniciación, y ha resultado herido ocho veces. Campos fue sargento en el Tercio Extranjero, y en talavera se pasó a nuestras filas, juntamente con otros compañeros. Eran portadores de un mortero, una caja de bombas de mano, 14 fusiles y una pistola. Dice que entre la paz que le puede blindar el regresar a su país y la guerra española, ha preferido seguir luchando en España, porque entiende que así es como trabaja por la paz.
Formó parte de la expedición que marchó a Mallorca, y fue herido en el asalto a Puerto cristo. Después fue herido en Talavera y Brunete. Más tarde, luchando en el Puente de los Franceses, en Montearagón, en Alcubierre y, finalmente, en la ermita de santa Quiteria. Por sus heroicos comportamientos alcanzó en el Ejercito Popular el grado de teniente. Es un destacado antitanquista, y en su hoja de servicios figura ya la destrucción de 15 tanques enemigos. Febus.
Diario de Huesca
17 de octubre de 1936, Diario de Huesca. Operaciones en Aragón: Las columnas que operan en la sierra de Alcubierre, tuvieron un encuentro con el enemigo en las proximidades del pueblo de Perdiguera. Los marxistas fueron brillantemente batidos y huyeron hacia Farlete. Se cogieron por nuestras fuerzas más de 60 muertos marxistas y gran cantidad de víveres y municiones. La mayoría de los muertos eran extranjeros, de nacionalidad francesa y rusa y también algunas mujeres
Victoria importante de las tropas de Aragón
Una columna, al mando del teniente coronel Gazapo, ha infligido una derrota al enemigo
En la División fue facilitado ayer el comunicado siguiente: «Después de la ocupación de Leciñena y Collado de Alcubierre por nuestras columnas, el enemigo, dándose cuenta de las excelentes posiciones que ha perdido y la importancia de nuestro avance, ha acumulado gran cantidad de elementos en el frente de Leciñena y Perdiguera para tratar de compensar el descalabro sufrido con la ocupación de puntos que permitieran envolver nuestras posiciones avanzadas. Sus intentos no han tenido éxito, sino que por el contrario, su derrota ha tenido una verdadera continuación en el día de hoy. Nuestras tropas, con un excelente espíritu y llenas del mayor entusiasmo, han partido de Perdiguera, formando una columna al mando del teniente coronel de Estado Mayor don Darío Gazapo, rechazando al enemigo en una profundidad de cinco kilómetros. Este, que al principio oponía una tenaz resistencia, ha acabado por huir hacia Farlete. En esta acción se han hecho al enemigo 89 muertos, entre los que se cuentan cinco mujeres rusas, polacas y una francesa. Se le han recogido más de 50 fusiles y cinco ametralladoras, abundantes municiones, víveres y documentación. Nuestra artillería ha logrado además abatir un avión enemigo de bombardeo que ha caído en las líneas enemigas y ha sido probablemente tocado otro por el fuego de la misma batería. Por otra parte, otras fuerzas que han partido de Perdiguera hacia el Collado de Alcubierre, han encontrado sobre el campo ciento diez cadáveres, han cogido prisionero un oficial francés y han fusilado a un oficial español que estaba al lado de los rojos.
20 de octubre de 1936, Diario de Huesca. Detalle de las operaciones en la sierra de Alcubierre Zaragoza. Tras la ocupación de Leciñena y el descalabro sufrido por los rojos al intentar aproximarse a Perdiguera, nuestras fuerzas continuaron el avance y ocuparon el collado de Alentisque. Esta posición tiene gran valor estratégico. Los rojos se hallaban perfectamente atrincherados, y en esta situación ventajosa intentaron resistir el ataque de nuestros soldados. La operación fue planeada admirablemente y alcanzó un resultado plenamente satisfactorio. Ante el arrollador avance de las fuerzas del Ejército, las hordas catalanas emprendieron la huida.
25 de noviembre de 1936, Diario de Huesca. En el sector de Leciñena Alcubierre vienen desarrollándose desde la ocupación del mismo numerosos hechos de armas que han culminado en la acción del día 21 del actual en que la segunda bandera de África y en especial su jefe el capitán de Infantería habilitado para el empleo de comandante, don Enrique García Ruiz Soldado y las Falanges del comandante Lostaló, dieron una prueba más de su sangre fría y serenidad, dejando acercar a sus líneas al enemigo, logrando con ello causarle numerosísimas bajas y poniéndolo en franca huida.
Felicito a todas las fuerzas de ese sector, que tantas pruebas de abnegación y valor ante fuerzas muy superiores en número vienen dando y a su jefe teniente coronel de Caballería don Gustavo Urrutia, que con su elevado espíritu militar y acierto en el mando ha sabido elevar de tal modo el espíritu combativo de las fuerzas a sus órdenes, por lo que cito su actuación como muy distinguida; haciendo también extensiva esta distinción al capitán de E. M. don Mariano Bernardos y al capitán de Infantería, alumno de la Escuela Superior de Guerra, en prácticas de E. M. don Pedro Latorre, los cuales no solamente destacan de manera notoria en su difícil función, sino que en todo momento, rebasando sus obligaciones, no rehúsan los mayores peligros para los que siempre son voluntarios.
28 de noviembre de 1936, Diario de Huesca. Quinta División. En los frentes de Alcubierre y de Almudévar ligero tiroteo.
19 de mayo de 1937. Nueva España. EJERCITO DEL NORTE. Frente de Aragón: Cañoneo en os sectores de Huesca y Alcubierre.
4 de junio de 1937. Nueva España. EJERCITO DEL NORTE. Frente de Aragón: Pequeños ataques a una de nuestras posiciones del sector de Alcubierre, rechazados con bastantes bajas para el enemigo.
17 de julio de 1937. Nueva España.
También atacó con 10 tanques; rusos nuestras posiciones del Sur de Alcubierre. Se le rechazó valientemente dejando 53 muertos en las alambradas y un centenar en los barrancos próximos
21 de agosto de 1937. Nueva España. Frente de Aragón. El enemigo intentó atacar anoche y hoy nuestras posiciones de Monte Calvario y Sierra de Alcubierre, siendo rechazado.
25 de marzo de 1938. Nueva España. En la estribación Norte de la Sierra de Alcubierre se ha operado hoy en un gran fondo y en un gran frente. Ya ayer recibió el enemigo un golpe terrible al verse privado de la línea ferroviaria de Lérida por donde le llegaban al frente de Huesca los recursos de Barcelona y Lérida que en traban al frente rojo por el empalme de Tardienta. Todo el Cuerpo de Ejército de Aragón, mandado por el general Moscardó, cuyos laureles heroicos se remozaron ayer en su pecho, sigue la progresión iniciada con la toma de Tardienta.
Se ha operado en la vertiente Norte de la Sierra de Alcubierre, derrotándose al enemigo y persiguiéndole hasta donde se quiso. La resistencia que intentaron oponer los rojos, fue aniquilada por el heroico empuje del Cuerpo de Ejército de Aragón.
Después de una metódica y eficaz preparación artillera, pulverizadas las defensas enemigas, los soldados aragoneses, veteranos ya en la lid con los rojos, se lanzaron al asalto de los puntos de resistencia que conducían a las alturas de la sierra de Alcubierre.
Los soldados del Cuerpo de Ejército de Aragón, con facilidad, tal como si se hallaran en unas maniobras ocuparon Vicién, Barbués, Sangarrén y Torres de Barbués e infinidad de caseríos y pequeños lugares de la sierra. No hay que decir que hemos hecho centenares de prisioneros. Es lo de todos los días. Los rojos diríase que prefieren la prisión a la huida. Es más halagüeño el porvenir que les aguarda en campos de concentración, donde se trabaja en condiciones humanas, se come bien y descansa, que a esclavitud en el orden social y la muerte sin honor en el campo de batalla, que es lo que les espera antes y después en la zona roja.
Ha quedado rescatada y limpia de enemigos la sierra de Alcubierre, otro pedazo de Aragón que arrancamos al enemigo; otro gran trozo de la Patria que se rescata. Vuelven a la paz y al trabajo once pueblos de la serranía de Huesca.
Y como siempre ocurre, una gran inquietud, una incógnita para el enemigo: ¿Hacia dónde van los fascistas? Y la trágica certeza de que de nada les serviría adivinar la dirección de cualquiera de nuestros avances porque toda resistencia es inútil. Va derrumbándose el frente cada día. Y si nada pueden hacer en el orden militar, ¿por qué prolongar la guerra?
Resuenan ya los estampidos de nuestros cañones en la tierra del buen sentido. No es tiempo de inútiles bizarrías, ni las bizarrías van con el modo de ser de los marxistas. No esperen reacciones del ánimo caído. Por el empuje insostenible de nuestras armas se derrumba el frente. Ya solo es tiempo de usar en la entrega, salvando la vida y preparándose para una larga penitencia, a fin de merecer algún día la gracia de los que han forjado una nueva hazaña, salvado cada día por el fuego de los combates de la Patria. Justo Sevillano.
26 de marzo de 1938. Nueva España. Hoy ha sido la toma de Alcubierre con toda la parte de Sierra que va desde Alcubierre hasta la ermita de Santa Quireria y en Alcubierre se ha estado luchando desde que empezó la guerra y se han escrito en ella páginas gloriosísimas del heroísmo, la abnegación y resistencia de los soldados aragoneses. El triunfo de hoy al dejar liberados estos pueblos y estas sierras fue de los más significativos y producirá seguramente enorme júbilo en Aragón y más especialmente en Zaragoza. Zaragoza que ya queda absolutamente tranquila y con el enemigo a muchas docenas de kilómetros alejados del Pilar. El Tebib Arrumi.
27 de marzo de 1938. Nueva España. Las fuerzas de Moscardó rebasaron Alcubierre y tomaron Usón, Lalueza, Lanaja y Monegrillo.
Se ha rebasado Alcubierre por el Sur en tres kilómetros. Estas fuerzas han cogido gran cantidad de prisioneros, cuatro carros blindados, un tractor, varios coches ligeros, una ambulancia y bastante armamento de varias clases.
Inocencia es una mujer que ha trabajado toda su vida, activa y dinámica que continúa redescubriendo la vida, creando verdaderas obras de arte con la talla de madera. Ha trabajado en el campo, en el cultivo de la remolacha, cuando la mujer desempeñaba un papel fundamental en la agricultura. El trabajo de la mujer rural fue vital para el desarrollo familiar y social de nuestros pueblos, un pilar que sustentó las precarias economías rurales. De la mano de Inocencia, nos acercamos al esfuerzo, a la dedicación, al trabajo y al cariño por nuestro pequeño mundo que nos rodea.
Inocencia nació un 28 de agosto de 1938 en Lanaja, aunque su vida ha transcurrido principalmente en la localidad monegrina de Grañén. De casa de “Los Simpato”, su padre Lorenzo Salillas se dedicó a la fabricación de tejas, las hacía a mano y fue hermano del famoso corredor Julián Salillas. Julián Salillas fue un corredor muy conocido en su época por participar y ganar carreras pedestres “corridas de pollo” en los años treinta, el ganador ganaba tres pollos, el segundo dos y el tercero un pollo. Julián también corrió la tradicional y singular carrera del hombre contra el caballo de Lanaja y trabajó de guarda de caza por la sierra de Lanaja.
Su madre Gregoria Vived, de familia de guarnicioneros tuvo un primo muy reconocido por su trabajo de guarnicionero, que ejerció en la localidad monegrina de Huerto. Fueron ocho hermanos, cinco chicos y dos chicas. Inocencia fue muy poco a la escuela, pues tuvo que ayudar en casa y cuidar de sus hermanos. En Lanaja vivió cerca de tres años, pero el trabajo de tejero de su padre les llevó por diferentes lugares. De Lanaja, la familia Salillas-Vived, marchó a Lalueza, luego a Grañén y al poco a Tormos, donde estaban construyendo el embalse de La Sotonera. Cuando llegaron a Tormos, Inocencia contaba con unos siete años y trabajó ayudando a su padre ante la gran demanda de tejas que requería la construcción del nuevo pueblo de colonización de Ontinar de Salz. Inocencia iba a preparar el barro, lo pisaba como las uvas para hacer vino, luego lo cortaba con una enorme cuchilla de más de un metro de larga y más de siete kilos de peso. Las tejas las horneaban, Inocencia iba a buscar leñas para alimentar el horno, quemaban lo que podían: carrizo, coscojo, ontinas, sisallos, paja…
En Tormos aún fue algo a la escuela, como el trabajo de tejero implicaba vivir a las afueras del pueblo, para Inocencia era una forma de juntarse con amigas y jugar, sobretodo a las tabas. Pero Inocencia no aprendía mucho, del “a e i o u” pasaron al “mi mama me ama y mi mama me ama a mí”. Le mandaban a buscar leñas para la escuela, iban al borde del embalse y recogían aliagas, con el pie las apretaban y las ataban haciendo fajos. Se llevaban más de un pinchazo e Inocencia aún no entiende como algún día no cayeron al embalse, arriesgaban mucho. Las aliagas las llevaban a la escuela donde al final se acababan calentando los niños de las casa ricas, mientras los pobres recogían la leña. Al final, la madre de Inocencia la sacó de la escuela: “para que se calienten los hijos de los ricos, que se calienten tus hermanos”.
Con la llegada de las cerámicas el trabajo artesanal de tejero desapareció. A los catorce años, Inocencia comenzó a trabajar con la remolacha y a arrancar lino. En Grañén la remolacha fue un cultivo muy importante y ocupó a muchas mujeres. Se cargaba en el tren y se llevaba a la azucarera de Monzón. Inocencia trabajaba plantando la remolacha y la recogía en invierno, hacía mucho frío. Cando se recogía se “escoronaba”, se quitaba la corona de la remolacha. Para calentarse se daban repetidamente palmadas en la espalda, con gran energía para tratar de entrar en calor. A veces hacían alguna pequeña hoguereta, pero no podían estar mucho rato paradas, tenían que trabajar. Les pagaban 25 pts al día, más medio pan que el sábado se concretaba en tres panes que alimentaban, durante toda la semana, a la familia Salillas-Vived. Para plantar la remolacha, Inocencia se ataba un saco a la cintura donde guardaba la planta que una a una iba plantando. Para la recolección se tenía que inundar de agua el campo, como si fuese arroz, “se arrancaba con el agua hasta las rodillas”. Había dos clases de remolacha, una forrajera, para los animales, y otra para azúcar.
Jesús y Félix, hermanos de Inocencia recuerdan aquellos años: “entonces si que había crisis, se pasaba mucha hambre, la comida estaba muy racionalizada y había que estirarla para al menos comer un poco cada día”. Félix marchó muy joven a trabajar de cabrero por la sierra de Alcubierre, vivió un tiempo en Lanaja pero pronto se volvió para trabajar haciendo tejas con su padre y aunque trabajaba igual que él, ganaba muchísimo menos. Se hacían los pitos, las canicas, de barro y los cocían en el horno con las tejas, también hacían comederos y bebederos para gallinas y pollos. Entonces el colchón era de cascarota del panizo.
Inocencia trabajó sirviendo en casas de Grañén, limpiando, cocinando, lavando… los cristales los limpiaban con periódicos. También sirvió en una casa de Tramaced, mientras un hermano suyo se dedicó a realizar labores del campo, a Inocencia más de una vez le tocó ir a espigar.
En tiempos Inocencia fue a huronear, a cazar conejos para comer, en casa siempre han tenido huerto, gallinas, pollos, tocinos y vacas. En 1959 se casó con Julián Gracía, descendiente de Bespén. Han vivido en una torre próxima a Grañén, Torre Bespén. Al principio tuvieron bueyes de labrar y después se pusieron vacas de leche, su marido las ordeñaba a mano. Inocencia fregaba hasta 34 cantaros de leche cada día, hasta que cerró la RAM, “Sacabamos el fiemo a carretillos hasta que nos compramos una pala para el tractor”. Actualmente la explotación continúa en manos de uno de los dos hijos que tuvieron, dedicándose a la cría de terneros. El otro hijo se dedica a la fabricación de remolques.
Inocencia participó en el programa Zarrios de Aragón televisión y siente una gran afición por las antigüedades, gran parte de su tiempo lo dedica a la restauración. Pinta y trabaja la madera con gran maestría, es toda una artista en la talla de madera, laboriosa y perfeccionista crea obras maravillosas llenas de esfuerzo y cariño que dan un valor extraordinario a sus múltiples y variadas creaciones. Una gran mujer por descubrir.
Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias Inocencia.
Los recuerdos de Pilar nos trasladan a nuestro pasado más reciente, con una nostalgia a tiempos difíciles que no dejan de perder una tierna añoranza a un pasado de penurias pero de fuertes valores humanos, de familiaridad, de amistad y de solidaridad.
Pilar Escanero Anoro.
Pilar nació en abril de 1925 en la población monegrina de Lanaja. De familia de albañiles, nunca les faltó trabajo en la construcción. De los seis hermanos, todos pudieron ir a la escuela y forjarse una profesión.
En Los Monegros el agua siempre ha sido un bien escaso y Pilar recuerda el trabajo que costaba ir a recoger el agua de las balsas para llenar los aljibes y tinajas de la casa. Recogían el agua en invierno, cuando llovía, el agua estaba más limpia y además no había bichos; pues a veces había cucos en el agua y tenían que colarla con un paño. Antes, cada gota tenía un gran esfuerzo detrás: “Hubo años malísimos, cuando las balsas se secaban y el agua la tenían que traer en tanquetas.Cuesta entender la escasez cuando ahora, con tan sólo abrir el grifo, podemos disponer de toda el agua que queremos”.
En Lanaja cada casa contaba con su olivar y elaboraban su propio aceite, con el aceite usado hacían el jabón para lavar. El padre de Pilar tallaba piedras de arenisca para lavar la ropa. También, cada casa tenía un pequeño ganado de cabras y por las mañanas, al toque de la esquila, el cabrero las reunía y las llevaba a pastar: “era muy gracioso ver salir de cada casa las cabras”.
Eran tiempos de escaseces que se solventaban con la solidaridad y el apoyo entre vecinos. El caso de la familia de Pilar es muy especial, prácticamente unieron su casa con la familia vecina formando una misma casa. La vecina se había quedado viuda y se ayudaban de una manera tan intensa que siempre estaban conviviendo entre las dos casas, hasta el punto que el padre de Pilar acabó abriendo un paso en la pared entre las dos casas. En general, en todos los pueblos los vecinos de la misma calle mantenían unos lazos fuertes que a veces superaban los familiares.
Había una tienda “Casa Benito”, su madre iba con un gran capazo y compraba verduras, hortalizas, legumbres… Y con la llegada del buen tiempo, tenían la sana costumbre de juntarse todas las noches para tomar la fresca, un acto social muy en desuso con la llegada de la televisión. Antes de la guerra había mucho movimiento en Lanaja, venían muchos trabajadores del canal y se alojaban en las fondas. La sierra estaba llena de vida, con sus campos de secano y sus aldeas, donde el aprovechamiento de leñas fue muy importante para la localidad. Muchas familias trabajaron como jornaleros o sirviendo para casa Bastaras.
Pilar fue a la escuela antes y después de la guerra del 36. Recuerda con gran cariño a sus maestras Angelita y Victorina. La antigua escuela estaba en los bajos del antiguo ayuntamiento y después de la guerra se construyeron las actuales escuelas; las construyó el padre de Pilar. Durante la guerra se paró la escuela por los continuos bombardeos, especialmente, Pilar recuerda unos tres o cuatro bombardeos muy fuertes en Lanaja: “A mucha gente no les dio tiempo a refugiarse”. Se refugiaban en las cuevas de debajo de la zona del castillo, bodegas que se usaban para el vino. También mucha gente se refugiaba en la sierra.
Tras la guerra, Pilar aprendió con las monjas a coser, iban de quince a veinte mujeres. Les pagaban para que les enseñasen y las monjas ayudaban a muchas familias. El convento estaba al lado de la iglesia. Luego Pilar trabajó como costurera, como modista. Una hermana bordaba, otra cosía y otra fue peluquera, todas aprendieron un oficio y así se ganaron la vida. Muchas le pagaban con lo que podían, muchas familias pasaban hambre y tenían muy poco. Algunas le pagaban con un almud de trigo o con leña, otras ni siquiera podían pagarle. En la postguerra los mandamases de Lanaja les quitaron dos cerdos y varios pollos, su madre salió a pedirles que no les quitaran los tocinos, tenía seis hijos que alimentar. Con la llegada del canal, algunas mujeres iban a lavar allí, Pilar iba con dos pozales y la piedra de lavar. También se llevaban la comida, pues había buen trecho hasta el canal.
Pilar participó con “Nuestra Casa”, una iniciativa que albergó el museo etnográfico de Lanaja, un bar social, el hogar del jubilado y donde se hacían multitud de actividades como el bingo. Son muchos los recuerdos, las vivencias acumuladas. Pilar goza de una excelentísima memoria que nos han trasladado a tiempos llenos de familiaridad y solidaridad, lazos que tejían la vida social de nuestros pueblos.
Gracias Pilar por compartir parte de tus recuerdos.
Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias a Pilar Esteban Escanero.
Constantino Escuer Murillo, natural de Perdiguera, es un agricultor muy unido a su tierra. Valora tanto la vida, que es capaz de ver la vida que no somos capaces de ver los demás; es todo un conocedor y descubridor de la entomofauna monegrina y de la naturaleza en general. Pero además, Constan es colaborador de la revista monegrina «Montesnegros» y gran divulgador y conocedor de su tierra. He de agradecerle que haya querido compartir dos emotivos escritos sobre la guerra civil en Perdiguera, valiosos testimonios para que la memoria continúe viva en nuestros corazones.
Constantino Escuer Murillo
IN MEMORIAM
«Rogad a Dios en caridad por estos cuatro seres inocentes, que en horas de confusionismo, dieron su vida por España. Manuel Escuer – Saturnino Alfranca – Benito Bailo – Segundo Arruga» Así reza la inscripción en la lápida de una tumba que encontraremos en el cementerio de Perdiguera nada mas franquear su puerta.
Tal día como hoy 28 de agosto de 2016, se cumplen ochenta años del asesinato de estos cuatro vecinos de Perdiguera, que junto al maestro de Lanaja, cuyo nombre desconozco, fueron fusilados en las tapias del cementerio.
No fueron los primeros en ser pasados por las armas tras la sublevación militar del 18 de Julio de 1936, ya que previamente y en las tapias del cementerio de Torrero, habían sido fusilados el secretario del ayuntamiento de Perdiguera Félix Lamata Sanz y el médico del pueblo Martín Serrano Díaz. Con posterioridad, también sería fusilado el maestro de la escuela de niños Victoriano Tarancón Paredes.
El marmolista que realizó la inscripción de la lápida, por algún motivo, cometió un error a la hora de escribir uno de los apellidos. Las cuatro personas que fueron fusiladas por el único delito de pertenecer a Unión Republicana son: Manuel Escuer Doñate de 52 años, que en el libro de defunciones del ayuntamiento, cuando se habla de las causas de su muerte pone «Muerto a causa de las circunstancias actuales», Saturnino Arruga Alfranca de 51 años y con las mismas causas de la muerte, Benito Bailo Arruga de 40 años «Muerto a causa de la guerra» y por último Segundo Arruga Alfranca de 29 años, que consta como «Muerto por haber sido fusilado».
Este último, Segundo, fue secretario de Unión Republicana, partido que tenía un pequeño casino en la actual calle de Las Plazas, que se cerró tras el golpe militar y que hasta entonces fue centro de reunión y debate político. Como muestra de ello, en una carta dirigida al Gobernador Civil, el alcalde informa de que en el Centro de Unión Republicana, ha tenido lugar el día 17 de enero de 1936 a las ocho de la tarde un acto político, y dice literalmente: «Pláceme significar a V. E. que se verificó el acto con el mayor orden, sin ocurrir ningún incidente, siendo el número de los asistentes de 80 a 100 y los oradores que tomaron parte en el acto, Don Joaquín Centelles, Don Carmelo ¿Esques? D. Saturnino ¿Guallar? y D. Casimiro Sarría, siendo los puntos tratados relacionados con la próxima campaña electoral a Cortes».
Tras esta elecciones, ganadas por el Frente Popular, y con motivo de tres renuncias, se designarían tres nuevos concejales al ayuntamiento de Perdiguera, Hilario Murillo Castelreanas, Casto Lopez Expósito y el propio Segundo Arruga Alfranca. Toman posesión de sus cargos en marzo del 1936 y es elegido alcalde Hilario. Poco dura su mandato, ya que el 21 de julio, tres días después del golpe, el sargento de la Guardia Civil del puesto de Leciñena «Por orden de la superioridad», da por clausurada la Comisión Gestora del ayuntamiento.
De estos tres concejales, Segundo Arruga ya sabemos cómo terminó, fusilado junto a sus tres compañeros y el maestro de Lanaja en un criminal acto al que acudieron numerosos espectadores, entre ellos muchos niños de la escuela, alguno de los cuales arrastraría terribles pesadillas hasta su muerte. Otros niños, ya de mayores, decían recordar al maestro de Lanaja dando vivas a la República mientras el pelotón de fusilamiento les disparaba. Casto tuvo que huir y terminó su vida en Venezuela, e Hilario, tras muchas vicisitudes, se libró de una muerte a la que estuvo condenado.
Espero poder escribir más adelante y con más detalle de los acontecimientos que rodearon la huida forzosa para escapar de la muerte de Hilario y Casto, así como de los horribles hechos que sucedieron en Perdiguera a finales de septiembre de 1936, pero hoy 28 de agosto de 2016, ochenta años más tarde, vaya mi particular y sentido homenaje para Manuel, Saturnino, Benito y Segundo, vecinos de Perdiguera, por su compromiso político y su lucha por lograr una sociedad más justa. Y también para el maestro de Lanaja en representación de tantos servidores públicos que como Félix, Victoriano y Martín, fueron asesinados por defender los ideales de la República.
Constantino Escuer Murillo
28 de agosto del 2016
A SANGRE FRÍA
Pocos imaginaban en el pueblo, que aquel 27 de septiembre de 1936, hoy hace de ello 80 años, se producirían unos hechos que constituirían la página más negra y trágica de la historia de Perdiguera.
Aquel domingo, en un pueblo tomado desde el inicio de la guerra por los militares sublevados, un grupo de guardiaciviles al mando del teniente del cuartel de Movera, después de bien comidos y bien bebidos, según contaban quienes se acordaban de ello, se dedicaron a recorrer el pueblo deteniendo a 31 vecinos que fueron introducidos maniatados en la caja de un camión. Posteriormente fueron trasladados al límite del término de Perdiguera con Villamayor, donde en las paredes de una antigua casilla de peones camineros que había junto a la carretera, fueron fusilados y enterrados en una fosa que allí hicieron.
Sin duda alguna, la saca estaba preparada con un listado de personas a las que había que aniquilar por sus ideas políticas, aunque cabe la posibilidad de que, según algunos testimonios, en la borrachera de la acción, se detuviera a algunos pocos que no figuraban en la lista, pero tuvieron la mala suerte de cruzarse en su camino.
Resulta imposible nombrar caso por caso la tragedia de todos los fusilados, pero sí que tengo testimonios como el de Rogelia, la hija menor de Pedro Escanero y Juliana Vinues, que entonces tenía 16 años, quien me contaba entre lágrimas, que después de asesinar a sus padres, pretendieron que bajase a la plaza a bailar con los soldados unos días después del fusilamiento, y gracias a la intervención de un mando que se había alojado en su casa, la dejaron en paz.
O el caso de Estefanía Castelreanas, madre de Hilario, alcalde y presidente de Izquierda Republicana, que no quiso escapar del pueblo cuando lo hizo su hijo, convencida de que con su edad, siendo devota cristiana y ayudando en las labores de la parroquia, nada le podía suceder. Pues como no encontraron al hijo, se la llevaron por delante.
O el de Pascual Murillo (hijo) de 16 años, quien al ver que se llevaban a su padre Pascual detenido, corrió tras el camión gritando ¡Padre, padre, padre! hasta que detuvieron el vehículo y lo subieron con el resto de los detenidos.
O el de Petra Cugota, de 32 años y en su último mes de gestación, cuyo patente embarazo no fue suficiente para que se compadeciesen al menos del hijo que estaba por llegar.
O el de los otros dos adolescentes de 16 años, Elías Arruga y José Alfranca, que fueron asesinados antes de que pudieran saber lo que era la vida.
Me gustaría poder dedicar unas palabras para cada uno de los asesinados, pero lamentablemente carezco de información suficiente para poder hacerlo. Mi respeto y mi recuerdo para cada uno de ellos.
Pasada la guerra, los cuerpos fueron exhumados de la fosa donde se encontraban y enterrados en el cementerio municipal bajo una lápida común situada muy cerca de la entrada a mano derecha.
Si alguna vez entráis al cementerio de Perdiguera, dedicad al menos un pensamiento para estas 31 personas, que fueron, víctimas inocentes de una maquinaria de terror que intentó aniquilar a todos sus adversarios políticos, y protagonistas involuntarios de una tragedia que todavía tiene sus consecuencias en el pueblo donde vivieron.
«Una palabra que compartir» es una iniciativa que recorre las diferentes bibliotecas de Los Monegros. Una caja que va recogiendo aquellas palabras aragonesas tan especiales para nosotros/as, palabras que la gente quiere compartir. Lanaja ha sido la primera biblioteca que ha visitado, superando muy gratamente las expectativas iniciales.
Entre las semanas del 19 al 30 de octubre, el paso de la «Caja viajera» ha replegado un total de 74 palabras, de las cuales 68 son aragonesismos. Entre las primeras palabras compartidas encontramos “Esbarizaculos” y “Cacharro”, inaugurando la caja de las palabras. La más repetida ha sido “Alparcera”, que ha aparecido tres veces. Las palabras “Ababol”, “Chupido”, “Dorondon”, “Patalera”, “Pezolaga” y “Zancarrón” se han repetido dos veces. Como palabras curiosas aparece Alfarzeño como el conocido pajarillo avión común y Esportetas que da nombre a una antigua calle najina, a la que daban las puertas traseras de las casas.
Ababol(x2): Ara. Amapola.
Abadejo: Ara. Bacalao.
Alcagüeta Ara. Chismosa.
Alfarzeño: Ara. avión común (Delichon urbicum).
Alparcera (x3): Ara. Chismosa.
Alpargata: Ara. Calzado de tela con suela de esparto, cáñamo o cauch
Alpargatazo: Ara. Golpe con la alpargata.
Apatusco: Ara. Tonto, torpe.
Avechucho: Ara. Despectivo de ave, se usa para insultar.
Barambán: Ara. jaleo, mucha faena encima.
Barrillas: Esp. planta Salsola Kali Sp. Ara: Capitanas.
Barzal: Ara. Zarzal.
Bislai (Transversal): Ara. de soslayo, de través.
Bitilaina: Ara. Durillo (Viburnum Tinus sp.)
Bochiga: Ara. Vejiga.
Boira: Ara. Niebla.
Buenrecau: Mucho/a. «Había buenrecau de gente».
Cacharro: Ara. Nombre recurrente para todo objeto.
Cardelina: Ara. Jilguero (Carduelis carduelis).
Chapuzear: Esp. Hacer chapuzas. Ara. Embustir.
Chupido (x2): Ara. Empapado.
Coco: Ara. dulce de navidad, dobladillo. Como una ración de empandon pero con almendras y pasas.
Crieta: Ara. Diminutivo de cría.
Cucute: Ara. Abubilla (Upupa epops).
Cuquera: Ara. Herida sangrienta, especialmente en la cabeza.
Desustanciada: Ara. Persona con poco talento.
Dorondón (x2): Ara. Niebla fría que genera escarcha.
Encorrer: Ara. Perseguir.
Enfarinoso: Ara. Farinoso, dobladillo, dulce tradicional típico monegrino.
Entrancada: Ara. Puerta cerrada sin pestillo.
Esbarizaculo: Ara. Esbalizaculo, tobogán, de esbarizar: Ara. resbalar, deslizar.
Célebremente conocido como «El Cucaracha», Mariano Gavín Suñen es el gran bandolero monegrino de la mitad del siglo XIX. Hijo de Manuel Nicolás Gavín Ariño e Ignacia Suñén Casamayor, nace en Alcubierre en 1838 y muere a manos de la guardia civil el 28 de febrero de 1875, en el corral de l ´ Anica, cerca del poblado de Peñalbeta (Lanaja), a los 37 años de edad.
Mariano Gavín Suñen. Ilustración Cruz Salvador.
Mariano Gavín Suñen es jornalero, mozo de mulas y carbonero. De familia de artesanos caldereros, su padre Manuel Nicolás Gavín Ariño se casa en Alcubierre en 1832 con Ignacia Suñén Casamayor. Tras la muerte de Ignacia Suñén, Manuel Nicolás Gavín contrae matrimonio con Joaquina Campo, con quien tiene su segundo hijo, también llamado Mariano, Mariano Gavín Campo. El hermanastro del Cucaracha nace en 1864 y fallece en 1942 y trabaja en el antiguo oficio familiar de caldereros. Familia de orígenes humildes, está lejanamente emparentada con una familia adinerada de Alcubierre, circunstancia que proporciona a Mariano Gavín Suñen ingresos extras mientras se encuentra sin trabajo.
El linaje de los Gavín
Mariano Gavín Suñen pertenece al linaje de los Gavín, familia con orígenes nobles. El linaje lo desarrolla Santiago Broto Aparicio en «Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés» publicado en el Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013. Una familia de orígenes montañeses que arraiga profundamente en el lugar monegrino de Alcubierre.
Los Gavín de Alcubierre descienden del linaje aragonés Gavín, del mismo pueblo de Gavín, donde tuvieron antiguo casal. Es uno de los 30 linajes de la Villa de Biescas que formaron parte del ejército del rey Pedro I de Aragón tomando parte en la conquista de la ciudad de Huesca en el año de 1096: “recibiendo, en premio a su destacada y fiel colaboración, el Privilegio de Infanzonía que les concedió dicho monarca, al que sumaron otro otorgado por Alfonso I, tras la notable actuación de aquellos en la toma de Zaragoza en 1128, ambos ratificados posteriormente por Juan I en 1390 y por Juan II en 1461.”
Los Gavín de Alcubierre descienden de la rama de Mediano desarrollada a través de José Gavín, procedente de la casa solar de Biescas quien traslada a Mediano su residencia: «junto a Francisco-Antonio Gavín Mavilla, y otros parientes de su mismo apellido, presentaron pruebas documentales de ser poseedores de la noble condición de hidalgos en la Real Audiencia de Aragón, la que les reconoció sus derechos expidiéndoles Firma posesoria en 1697» (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).
Juan Gavín baja de Mediano a Alcubierre en el siglo XVI, donde funda casa solar y contrae matrimonio con Pascuala Escuer en 1587. Fruto de aquel matrimonio nace Pedro Gavín Escuer, casado con Ana de Tubo. Les sucede su hijo Pedro Nicolás Gavín y Tubo, nacido en 1618, sexto abuelo de nuestro personaje Mariano Gavín Suñen, es decir tatarabuelo de su tatarabuelo. Pedro Nicolás se casa con Isabel Seral y tienen dos hijos Gregorio y Pedro Nicolás bifurcando la rama de los Gavín de Alcubierre.
Gregorio Gavín Seral contrae matrimonio con María Azón. Uno de sus hijos, Miguel Gavín y Azón, se casa dos veces: una con Josefa Ariño, de la que nació Miguel; otra, al quedar viudo de la anterior, con María-Francisca Sierra, que fue madre de Antonio, Eusebia y Josef, todos ellos firmantes de la demanda de reconocimiento de su hidalguía formulada ante la Real Audiencia de Aragón, obteniendo sentencia confirmatoria de la misma y la correspondiente Ejecutoria de Infanzonía en 1797; y además volvieron a probar, de nuevo, su nobleza contra el Conde de Sástago, Señor temporal de Alcubierre, en la Corte del Justicia Aragón que la confirmó en 27 de septiembre de 1801 (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).
Pedro-Nicolás Gavín Seral, del que conocemos su esposa llamada Gracia Suñén, madre de Pedro y Francisco. Pedro Gavín Suñén, que a la muerte de sus padres se hizo cargo de los bienes familiares, Contrayendo esponsales con Martina Laceras, de la que tuvo numerosa sucesión. Francisco Gavín y Suñén, que en su mayoría de edad contrajo matrimonio con Gracia Casamayor, siendo ambos progenitores de José y Benito. José Gavín y Casamayor, que, al igual que su descendencia, han permanecieron a lo largo de su vida en la villa de Alcubierre. Benito Gavín y Casamayor, con motivo de su casamiento con Teresa Acín trasladó su residencia a la ciudad de Huesca, y de ellos fueron hijos Benito y Francisco. Benito Mª Gavín y Acín, que cursó estudios eclesiásticos graduándose como Doctor en Cánones. Francisco Gavín y Acín, quien estableció su casa solar en la casa del Coso Bajo esquina a la calle de Sancho Ramírez, en la ciudad de Huesca, en cuya fachada colocó su escudo grabado en piedra- hace algunos años desaparecido- y tuvo que probar de nuevo para ello su Infanzonía, presentando la Ejecutoria ganada por los suyos en 28 de noviembre de 1797, ante el Ayuntamiento oscense (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).
De esta última rama desciende nuestro personaje Mariano Gavín Suñen: «Fue célebre bandolero con fama de persona generosa y altruista, que realizó sus hazañas por los montes monegrinos de cuya topografía era buen conocedor» (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).
Los Gavín-Suñen, familia humilde
A pesar de sus orígenes, la familia Gavín Suñen era una familia humilde, de artesanos caldereros. De acuerdo con Alberto Lasheras, el padre de Mariano, Manuel, era calderero: «Probablemente lo fuera su padre ya que los trabajos artesanos era una actividad que pasaba de generación en generación. Así, Mariano Gavín Campo siguió con la tradición familiar y fue también calderero.»
Como casi todos los de su época, Mariano no debe de ir a la escuela, o más bien poco. No es una persona formada, afirma Alberto Lasheras, casi no está en la escuela y apenas sabe escribir: «Le costaba mucho escribir, por eso las cartas de secuestros y extorsiones no las debía de escribir él, debía ser alguien con un poco más de formación.» Por ello debe de verse obligado a trabajar, a muy pronta edad, en diversas faenas, lo que con el tiempo, para un jovencísimo Mariano Gavín Suñen, no es de agrado trabajar por los escasos jornales que en aquellos tiempos pagan.
Lapida de Mariano Gavin Campo. Fotografía de Alberto Lasheras Taira.
Como curiosidad, a Mariano Gavín Suñen se le atribuye la conducción de caudales a Huesca, por encargo de un conocido recaudador de contribuciones. Circunstancia que cobra sentido con la historia del recaudador de contribuciones que recoge el investigador alcoberreño Alberto Lasheras. Al parecer, por el monte de Robres, un recaudador sorprende al Cucaracha y a dos miembros de su banda en plena siesta. Los tiene a tiro durante buen rato hasta que despiertan, cuando les recrimina y pone en evidencia su descuidada siesta. Con aquella hazaña, el recaudador se gana la confianza, protección y escolta de la banda del Cucaracha.
La figura del bandolero
«De cazador a ladrón, no va más que un escalón.»
Rafael Andolz.
Mariano Gavín Suñen nace en una época muy complicada, casi al final de la primera guerra carlista (1833-1840) y vive las dos sucesivas guerras carlistas: «No hay una descripción clara, pero Mariano Gavín debió de ser una persona desconfiada, recelosa, (desconfiaba hasta de la comida que le daban) y violento (dar un trabucazo a una persona cerca, secuestrar, cortar la oreja a una persona.. son síntomas, indicios de crueldad muy importantes). En fin, es una personalidad desarraigada, temerosa de todo lo que pasaba alrededor, celoso (dicen que su mujer se entendía con un vecino que más tarde apareció muerto en condiciones violentas)… una persona muy complicada.»
Muchas son las leyendas que cuentan del Cucaracha, algunas trágicas y otras de solidaridad con el pueblo. Algunas tratan como defiende a los jornaleros del patrón, exigiendo mejoras y amenazando con represalias si no cumplen sus reivindicaciones y otras como ladrón y asesino. Rafael Andolz recoge al bandolero presentándose ante los jornaleros y, tras escuchar sus reivindicaciones, no duda en enviar notas a los amos exigiendo comida y vino abundante para sus criados. Visiones románticas que contrastan con una realidad violenta y cruel, en una época de hambre y miserias que obligaban a la picaresca, al bandolerismo y al crimen para poder sobrevivir. Después de todo, eran los ricos a quienes podía robar y a los pobres, por sus muchos favores y servicios de encubrimiento, espionaje, abastecimiento y, de alguna manera, protección, a quienes podía dar. Así, el Cucaracha se gana la complicidad del pueblo más humilde y forja su gran leyenda de bandolero romántico que roba a los ricos y a los pobres da.
«Por Los Monegros siempre se han oído escuchar muchas historias sobre el bandido Cucaracha: a los abuelos, a los vecinos, a las personas mayores… Incluso, cuando de crío iba jugando por los alrededores del pueblo, por los campos, siempre salían las historietas del Cucaracha. El fenómeno del bandolerismo es muy antiguo, ya Felipe II creó una red de de penales y guardias contra el bandolerismo en el siglo XVI.»
«Unos lo ven por su lado romántico, que robaba a los ricos para dárselo a los pobres y otros lo ven como un asesino.» Aunque sin duda, para Alberto Lasheras, el bandolerismo obedece a un instinto de supervivencia en una época de pobreza, desigualdades e injusticias.
“Ni el bandolerismo es siempre un pobre que se rebela contra los ricos, ni es un hombre que tiene instintos insatisfechos de capitalista. El bandolero es algo más complejo.”
Julio Caro Baroja (1914-1995).
No obstante, la trayectoria del bandido Cucaracha es corta, explica Alberto Lasheras, son cinco años de 1870 a 1875, pero llena de intensidad y de acciones muy trágicas. Alberto no quiere desmitificar la figura del Cucaracha, pero no cabe duda que su carrera está llena de asesinatos, extorsiones, secuestros, robos… y de toda clase de fechorías: «Todos estos bandoleros del siglo XIX eran extremadamente violentos y sin embargo es curioso como la memoria popular lo recoge como auténticos héroes. Eso es una contradicción que vemos, no solamente con Cucaracha sino con otros bandoleros de esa época.»
Las primeras aproximaciones al bandido Cucaracha
Aunque la figura del Cucaracha ya había suscitado el interés del escritor José Millán Astray en 1918 o de Felipe Alaiz en 1933 “Mariano Gavín, El guerrillero que murió una vez” es Rafael Andolz el primer refundador de la historia y vida del bandido Cucaracha. De esta manera, Rafael Andolz publica en 1982 “El Bandido Cucaracha y Puchaman de Lobarre” (Biografías aragonesas), recogiendo abundantes testimonios. Un trabajo minucioso que aporta gran detalle, de personajes, informantes, fechas, toponimia… donde, además presenta datos de partes de la guardia civil, partidas de defunción y diferentes noticias del momento.
Actuación de los Titiriteros de Binéfar en las fiestas de Sariñena, san Antolín 1990.
No mucho más tarde, los titiriteros de Binéfar realizan una profunda investigación sobre el personaje, con motivo de su obra «El bandido Cucaracha» estrenada en 1989. La obra de títeres recorre gran parte de Aragón, hasta su última actuación en el año 2018 en La Casa de los Títeres de Abizanda. «Un espectáculo que marcaría la trayectoria de la compañía entre otras cosas en lo tocante al uso de música tradicional, a la combinación de títeres y presencia actoral y a la combinación de diversas técnicas de títeres».
Actuación de los Titiriteros de Binéfar en las fiestas de Sariñena, san Antolín 1990.
Igualmente reseñable es Arturo Morera, investigador sariñenense, quien realiza una extensa recopilación de noticias publicadas en la época que recoge en varios escritos en la revista “Quio de Sariñena y Los Monegros”. Los escritos, titulados «Cucaracha, Nasarre y Noguero, dos rebeldes y un bandolero» son un trabajo encomiable que también sirve de base para el presente relato y que contextualiza perfectamente la época.
El Bandido Cucaracha – Los Titiriteros de Binéfar.
El Cucaracha, el alias
El apodo de «El Cucaracha» tradicionalmente se ha asociado a su constitución de baja estatura, flaco, de piel morena y siempre vestido de negro. Responde a la formación típica de apodo o mote aragonés, que de forma irónica, sarcástica y/o socarrona pone en evidencia un aspecto físico o de carácter, resaltándolo, poniéndolo en valor e incluso ridiculizándolo. Así, atendiéndonos a la fidelidad de la tradición oral, el alias de «Cucaracha» responde simplemente a su constitución: de baja estatura, flaco, de piel morena y siempre vestido de negro. Una versión que los mayores de Alcubierre siempre han conocido y reconocen como autentica.
No obstante, Rafael Andolz explica su sobrenombre a través de una simpática anécdota que curiosamente es la versión que más ha trascendido. Pues al parecer, un jovencísimo Mariano Gavín Suñen es reclamado para cantar y bailar los famosos versos de «La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…» llevando por ello a nuestro personaje a ser apodado como el «Cucaracha». Sin duda una bonita versión que ha ahondado en los aires revolucionarios de nuestro personaje y en afianzar su leyenda romántica de bandolero.
Esto es debido a que estos versos se popularizaron con la revolución mejicana en 1910, respondiendo, a priori, a una fecha muy posterior a la muerte de Mariano Gavín Suñen. Aunque el origen del mote a raíz de la tonadilla «La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…» es difícil de contrastar debido principalmente a la falta de concreción del origen y época de los versos citados. De alguna manera, llevan a poner en duda el planteamiento aportado por Rafael Andolz, resultando confuso a pesar del riguroso trabajo que Rafael Andolz lleva a cabo recogiendo la vida del Cucaracha a través de numerosos testimonios y documentación con gran detalle y precisión.
Andolz aporta únicamente los dos primeros versos de la famosa estrofa: “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…”. La primera referencia encontrada, de estos primeros versos, viene de la mano de Rafael Sánchez Escobar, periodista de Veracruz que se ganaba la vida tocando el piano. De ideologías revolucionarias, tocaba el piano en las cantinas de Monterey. El 24 de abril de 1914, un militar revolucionario lo requirió para amenizar a su tropa para lo que Rafael Sánchez Escobar tocó una canción que le cantaba su madre, una tonadita que así decía: “La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque le falta, porque le falta cuartilla para almorzar”. La canción de estribillo pegadizo pronto coge fama entre las fuerzas dedicándola al presidente Victoriano Huertas, alcohólico, gran consumidor de marihuana y cojo “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar; porque no tiene, porque le falta, marihuana que fumar”.
La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar; porque no tiene, porque le falta la patita de atrás.
Por lo tanto, la duda lleva a plantear diferentes hipótesis sobre su curioso y peculiar apodo. En está dirección apuntan José Antonio Adell Castán y Celedonio García Rodríguez en su artículo «El Bandido Cucaracha y la Cucaracha«, en el mismo proponen su origen puede resultar de la vieja melodía popular de «La Cucaracha», una versión de un viejo corrido español que, en sus distintas versiones, puede ser origen del sobrenombre de «El Cucaracha».
«¡Ay, que me pica! ¡Ay, que me araña!, con sus patitas la cucaracha.»
Así, quizá, un jovencísimo Mariano Gavín, bailase la canción de «La Cucaracha» en los descansos de las faenas del campo, animando a los jornaleros y haciéndose, para siempre, popularmente conocido como «El Cucaracha».
El Cucaracha bailando. Ilustración Cruz Salvador.
Alberto Lasheras plantea una segunda hipótesis: «De los muchos trabajos que realizó Mariano de joven, porque ya de crío con ocho o nueve años ya se iría a hacer de pastor, de rebadán o repatán, fue hacer carbón vegetal en la sierra de Alcubierre. Los que trabajaban de carboneros siempre iban tapados, tiznados, parecían cucarachas y de hecho los llamaban los Cucarachas. El era pequeño, muy moreno, vestía de negro, no sé si era la moda de la época, además tiznado, pues no había otra.»
También Alberto Lasheras señala que el término «Cucaracha», en aquella época, aparece recogido como un insulto, como un ladrón y asesino. Lo que nos puede dar la idea a que puede responder el apelativo de «El Cucarcha».
Curiosamente, el termino «Cucaracha» fue empleado para designar a los «moros» en algunas de las representaciones de «moros y cristianos» por sus copiosas barbas negras. Hipótesis que puede tener su importancia debido a ser elemento esencial en el desarrollo de los Dances monegrinos.
Matrimonio con Jobita Amador
El 26 de marzo de 1862, Mariano contrae matrimonio con Jobita Amador. Su acta de registro de matrimonio consta en el archivo diocesano de Huesca, aunque solamente aparece en duplicado. Así, Mariano Gavín Suñen contrae matrimonio con «Jovita» Amador, de 23 años, soltera de Alcubierre, el 26 de marzo de 1862. Como párroco ejerce Mosén Bonifacio Gabarre y los padrinos son Cristóbal Alvira y Antonio Ramón. Aunque Jobita o Jovita algunas veces aparece como Julita en la tradición oral (Andolz, Rafael). Tal vez se pueda proponer que Jobita pueda provenir de Jacoba, de todas maneras, la forma Jobita la aceptamos con la letra «B» al corresponder con su forma aragonesa.
Uno de los testigos, Antonio Ramón es uno de los grandes propietarios de Alcubierre en cuya casa trabaja el padre de Mariano Gavín Suñen.
Viven en Alcubierre, en la calle Terrero número 28. El matrimonio no llega a tener descendencia y tampoco dejan testamento. Tras la muerte de Mariano Gavín, Jobita contrae matrimonio con un hombre de Villamayor, quien al parecer le presupone a Jobita una gran fortuna oculta. Pero en realidad, la pobre Jobita no tiene ni un real.
Blanca Mené Ester en el blog «Costumbres de Alcubierre» recoge el testimonio de un descendiente del Cucaracha: «Yo todavía llegue a conocer a una sobrina nieta suya: Damiana «la calderera». Creo que tenía un «negocio» de destilación de orujo…será qué…el estar sólo un poco al margen de la Ley sea genético». Damiana era la hija de Mariano Gavín Campo, el hermanastro del Cucaracha.
Una sierra bandolera
La sierra de Alcubierre, a lo largo de su historia, se ha caracterizado por ser territorio de bandoleros y así ya lo refleja Henrique Cock en su relación del viaje hecho por Felipe II en 1585: «Un poco después de comer, viniendo á un pueblo mediano que se dice Alcubirre, comí. Este pueblo da nombre á las sierras que tiene cerca, y un buen rato del pueblo se pasa un puerto, donde los bandoleros suelen hacer mucho mal. Mas habiendo dexado el puerto, se dexa más adelante Lusiñana, pueblo á mano derecha del camino, y venimos por medio de Perdiguera y Villamayor hasta á Çaragoça» (Relacion del viaje hecho por Felipe II, en 1585 à Zaragoza, Barcelona y Valencia / escrita por Henrique Cock, Notario Apostolico y Archivero de la Guardia del Cuerpo Real. 1585).
«El Cucaracha», el bandolero
Mariano Gavín se “echa p´al monte” en 1864, a los veinticuatro años de edad, junto a su amigo Juan Ardid Jordán, huyendo de la miseria y convirtiéndose en la figura más destacada del bandolerismo aragonés.
Es un hombre muy peculiar, de piel morena y estatura pequeña, pero con una fuerte presencia que impone temor y que siempre viste de negro: “Cucaracha tiene unos cuarenta años, es delgado, de una estatura casi baja, y carece de toda instrucción hasta el punto de firmar con mucho trabajo” (Diario LA ÉPOCA 12 de febrero de 1875). Desde un principio Mariano Gavín Suñen lleva la vestimenta típica de la época: camisa blanca, pantalón negro, chaleco, zurrón, pañuelo para no ensuciar el cabello y una manta para poder echar un sueño en cualquier lugar.» A su muerte, Mariano es descrito comoseco, delgado, con bigote recortado y mal vestido, al estilo del país (Eco de España, 12 de marzo de 1875).
Por la sierra de Alcubierre se pasea «Cucaracha», siendo un hombre tan pequeño ¡Cuánto respeto que causa!.
El Cucaracha va siempre bien armado: “Lleva ordinariamente dos trabucos, si bien alguna vez se le ve con una escopeta de dos cañones o una carabina Remington” (Diario LA ÉPOCA 12 de febrero de 1875).
Mariano es hombre mujeriego y durante su época de bandolero mantiene relación sentimental con Gregoria Cazcarro. Gregoria es su amante cuando apenas cuenta con quince años, mientras que Mariano ronda los treinta y cinco. A la muerte del Cucaracha, Gregoria se hace con 5000 pesetas, dinero que guarda para momentos difíciles. Lamentablemente, tal y como cuenta Rafael Andolz, aquel dinero queda estropeado por la humedad del escondite hasta que Gregoria lo puede recuperar gracias a su amistad con la familia Bastarás.
En la tradición oral también aparecen testimonios sobre botines perdidos por el monte, aldeas o parideras que, al parecer, más de uno encuentra tras la muerte de Mariano Gavín. Rumores que hacen sospechar de familias que, de forma inexplicable, aumentan rápidamente su patrimonio.
«Una pareja de novios de Robres, recibieron del bandido Cucaracha dos monedas de oro, las fundieron y se hicieron dos anillos de boda.»
Alberto Lasheras
El contexto histórico de aquella época es una España con un clima muy convulso e inestable, en la que se suceden las insurrecciones liberales, republicanas y carlistas. La sociedad monegrina es rural, dedicada a las labores del campo, especialmente al cultivo del secano, y a la ganadería. La mayoría de las gentes trabaja para los terratenientes, en un sistema caciquil que mantiene el poder y la poca riqueza en pocas manos. Una tierra muy seca y árida, de difícil progreso y desarrollo. A estas circunstancias, hay que citar las guerras carlistas, que desestabilizan el país y lo sumen en varias guerras.
Como bandolero vive al margen de la ley, dedicándose al asalto, al robo, la extorsión y el secuestro. Siempre escondiéndose y huyendo de la férrea persecución de la guardia civil, llegándose a acuñar la expresión “Ser más vivo que Cucaracha». Felipe Aláiz destaca su fama de generoso: “Daba trigo a los pobres y no acumulaba riqueza más que para apaciguar el hambre de los campesinos”. Cuenta con un «extenso y bien pagado espionaje» y gasta hasta 3.000 reales diarios en confidencias. De esta forma burla sistemáticamente los intentos de captura y es conocedor de lo más relevante de los pueblos de la redolada «de ocho a diez leguas alrededor«, así como los detalles «más íntimos» de las casas más pudientes. “Su partida es numerosísima y rara vez se le ve acompañado de los mismos cofrades. Tiene mucha sagacidad, talento y habilidad rara para dar los golpes que el proyecta. Pero todo esto sería inútil sin su principal elemento, que es la innumerable corte de espías y asociados que tiene por toda su zona de operaciones. No se fía ni aun de los suyos, que nunca saben dónde duerme, y obliga a comer al primero que le lleva víveres” (Diario La Época 12 de febrero de 1875).
«Por aquella época la gente seguía contando en reales, veinte reales equivalían a un duro. Según Tuñón de Lara, un jornalero ganaría cuatro reales al día, es decir, una peseta.»
Alberto Lasheras.
Algunas casas ricas pagan periódicas cantidades a la cuadrilla del Cucaracha, así se aseguran que no les roben y estar protegidos en sus negocios. Casa Bastaras de Lanaja parece que es una de aquellas casas y durante la época del Cucaracha pueden continuar comercializando con Zaragoza sin el temor a ser asaltados. De hecho, Felipe Alaiz en el artículo «Concepción Arenal, humanista entre serafines» publicado en La Revista blanca (Madrid) del 1 de marzo de1936 habla propiamente de conveniencia: “Otras veces tenían aquellas cuadrillas el favor miedoso de algún cacique como la cuadrilla de Cucaracha en Aragón teñía el favor del cacique Bastarás, de Lanaja.” Además, cuentan que Mariano Gavín mantiene relación con una criada de casa Bastaras, por lo que el Cucaracha no andaría muy lejos.
Cucaracha se convierte en un peligro para las casas pudientes, a la de Juan Ruata en Alcubierre hay que sumar muchas otras por la comarca de Los Monegros y mucho más allá de sus lindes. En el mismo Alcubierre la de José Calvo; en Torralba de Aragón casa Coarasa Paño; en Monegrillo la de Sebastián Peralta; en Farlete Salvador Mata, Mariano Azara y Mariano Doz; en Perdiguera la casa del regidor Faustino Escuer; en La Almolda las de Mariano Casamayor y Mariano Peralta; en Tramaced Martín Panzano; en Ontiñena la de Joaquín Angas; en Pina de Ebro las de Eusebio Laga y Gregorio del Ruste; en Nuez de Ebro la de Lucas Abadía…
«Cucaracha» es un buen hombre, aunque tenga mala fama porque el trigo de los ricos lo reparte entre los pobres.
Permanentemente tratan de capturar al bandolero monegrino, demostrando el Cucaracha una gran astucia e inteligencia para zafarse de las continuas emboscadas, con un especial arte de la distracción. Así sucede al verse sorprendido por la guardia civil mientras duerme plácidamente en una casa. Mariano arroja por una ventana una manta que logra atraer la atención de las fuerzas del orden. Mientras, por otra ventana salta y huye en paños menores el audaz Cucaracha. En otra ocasión, cuando de nuevo son sorprendidos el Cucaracha y su cuadrilla durmiendo en un frondoso soto, disponen a dos hombres veloces a la distracción de la guardia civil a por los que rápidamente se lanzan en su persecución. Mientras, el resto de la banda permanece escondida en lo alto de los árboles hasta que una vez alejadas las fuerzas del orden, con bastante serenidad, descienden y escapan.
Una noche, al presentarse la guardia civil en la casa del amo de Isidro Mairal, colaborador de la cuadrilla, este les esconde en el pajar, burlando una vez más su persecución. Pues, son en numerosas las ocasiones en que le ayudan a escapar o esconder en aldeas, casas, corrales, parideras y demás escondrijos.
«En casa Azara (Félix de Azara y José Nicolás de Azara), en Barbuñales, en el patio de entrada a la casa, había una diligencia que en una de las guanteras de una puerta guardaba una nota escrita a lápiz en la que advertía que cambiasen de ruta porque el bandido Cucaracha está por la zona que deben pasar. La diligencia hacía una ruta hasta Roma.»
Alberto Lasheras.
Las guaridas del Cucaracha
Los bandoleros se esconden por la sierra de Alcubierre, por las diferentes aldeas y parideras que salpican el monte y en las cuevas del alto de San Caprasio.
También por el monte de Jubierre, por el camino del molino del paraje de «El Pedregal», entre las escarpaduras del Paco de Rivadero y el tozal de Colasico, bajo una losa de piedra, en un puntal, que incluso se dice «la cueva cucarachera». Es en aquel cruce de caminos donde se cuenta la historia del zagal a quien el Cucaracha le da trigo para su madre.
Por Castelflorite se refugian en un saliente cerca del pueblo, que hace pocos años se derrumbó, en sus paredes aún se puede observar la coloración negra de las hogueras que allí se hacen.
Otras guaridas responden a la cueva de los Porzanes por Sena y Castejón de Monegros (El bandido más famoso de Los Monegros), los escondrijos por el Sisallar de Villanueva de Sijena, la aldea de Cazcarro por la sierra de Alcubierre, la casa de Angela la Fornera (esposa del hermano Manuel Gavín) en Alcubierre…
Sin embargo, el escondite más importante es una sabina que nadie conoce, salvo su encubridor Francisco Navarro, quien «Allí le llevaba cantidad de información y recogía el dinero que en ella escondía el bandolero«. Quizá, aún permanezca escondido, en la vieja sabina monegrina, el botín perdido del bandido Cucaracha y su cuadrilla
Son muchas las historias que se han ido transmitiendo por los pueblos monegrinos, convirtiendo al bandido Cucaracha en un bandolero romántico, un héroe del pueblo, un bandido de leyenda. Pero a la vez malvado, con asesinatos o castigos, como a uno de Monegrillo a quien le cortan las orejas .
La cuchara del Cucaracha
Estando en una casa cualquiera de Los Monegros, el Cucaracha y algunos miembros de su cuadrilla se dispusieron alrededor de una mesa para comer. Los anfitriones sirvieron un plato de sopa a sus invitados, pero cometieron el error de no alcanzar las cucharas hasta el último comensal, Mariano Gavín Suñen. Este coge el pan y cortándole el currusquer, se sirve de él a modo de cuchara. Al finalizar la comida, el Cucaracha se dirige al resto de comensales y les dice: «ahora para el postre cada uno se comerá su cuchara, para que otra vez se procure de atender como es debido a todos los invitados». Una lección que, a buen seguro, nunca olvidaron los allí presentes.
El ermitaño del santuario de san Miguel de Jubierre, conocido como el Santero, responde a uno de los muchos confidentes del Cucaracha. Por ello es apresado por la guardia civil para ser trasladado al cuartel y realizarle el oportuno interrogatorio. Pero al enterarse el Cucaracha de su captura, sin perder tiempo acude con otros bandoleros para tratar de liberarlo. Finalmente consiguen darle alcance mientras lo conducen a Sariñena, produciéndose un tiroteo en el que resulta muerto el pobre Santero.
Esta historia también se cuenta con la variante del ermitaño de San Caprasio y en Alcubierre se mantiene la expresión «¡Qué pague el santero!», que tal y como explica Alberto Lasheras hace referencia al suceso. A pesar de todo, al final quien acaba pagando las consecuencias es el pobre santero, suceso que queda recogido en la siguiente copla popular:
«Cucaracha y los civiles Tuvieron un tiroteo Ellos bien se divirtieron Pero lo pagó el Santero.»
El Noticiero de Menorca, el 18 de Julio de 1874. Madrid, 12 de julio, De El Imparcial. Dicen de Sariñena al Diario de Avisos de Zaragoza que habiendo sido preso por la guardia civil el ermitaño del santuario de San Miguel en el monte de Juvierre, término de Castejón de Monegros, por cómplice y encubridor del famoso bandido Cucaracha, fueron acometidos los 18 o 20 guardias que lo conducían a Sariñena por una banda de ladrones capitaneada por el mismo Cucaracha, descargando sus armas y trabándose un combate que produjo la muerte del ermitaño, un guardia civil herido y la fuga de los malhechores. (Información aportada por José Antonio Pérez).
El Diario de Avisos de Zaragoza del 11 de julio de 1874 recoge lo siguiente sobre aquellos hechos:
Sariñena a 8 de Julio 1874.
Sr. Director del DIARIO DE AVISOS:
Muy señor mio y amigo: Entre las muchas prisiones llevadas a cabo por el teniente graduado alférez de la guardia civil D. Francisco Bergua, lo fue en la noche última el ermitaño del santuario de San Miguel, en su domicilio, enclavado en el monte de Juvierre, término de Castejón de Monegros, por cómplice y encubridor de la cuadrilla Cucaracha. A cosa de la una de la madrugada lo conducían a esta villa custodiado por 18 o 20 guardias al mando del citado alférez, cuando a poco de haber salido de la Ermita, y en ocasión de pasar por un estrecho desfiladero, han sido acometidos por una banda de ladrones capitaneada por Cucaracha, según se dice, a las voces de muera la guardia civil, soltar el preso, descargando sus armas contra la fuerza pública, y trabándose un pequeño combate hasta que dominada la posición de antemano elegida por los bandidos, se han pronunciado en precipitada fuga hacia el interior de la sierra.
La colisión ha producido la muerte del ermitaño y un guardia civil herido de bala en una pierna. Nada dicen de si Cucaracha ha perdido alguno de los suyos; pero parece que se han hallado rastros de sangre, que hacen presumir lleven algún herido.
Recibido el parte del acontecimiento, se han organizado somatenes de todos estos pueblos; pero no han podido dar con los ladrones, logrando solo la guardia civil coger en una cueva alguna ropa y comestibles.
Siempre se ha hecho temer Cucaracha por su audacia; pero el suceso de que se hace mérito demuestra el encono contra la guardia civil que va aprisionando poco a poco a sus más fieles camaradas. Uno de ellos, que dicen ser el secretario de aquel, se encuentra desde hace unos días en la cárcel de esta villa bastante mal herido en un pie.
Luego hará un año que a pocos pasos donde ha tenido lugar el tiroteo fue atravesado de un balazo el segundo de Cucaracha o sea Villanueva, que vino a morir a estas cárceles. Todos deseamos que el activo alférez Sr. Bergua vaya limpiando al país de los ladrones que privan al honrado propietario de salir a administrar personalmente sus tierras y hacienda.
Nada más por hoy.-Suyo afectísimo, K.
El leñador de Pallaruelo
La historia del leñador del Pallaruelo de Monegros es contada como ejemplo de la gran generosidad que el Cucaracha mantenía con los más débiles. Esta, más o menos, cuenta lo siguiente: «Durante un duro invierno, por el monte de Pallaruelo de Monegros, un andrajoso hombre recogía leñas para calentarse. Al ser encontrado por el Cucaracha y verlo tan desprotegido, este, sin dudar, se quitó la ropa y se la dio.»
El barquero de Pina
El barquero de Pina, recogido por Celedonio García, proviene de un texto de A. Riera publicado en 1903, con el título de “Cucaracha”, revista ilustrada «Pluma y lápiz», Barcelona. La historia la cuenta un antiguo jefe republicano, un tal Fanjul:
«Anduve yo mezclado en la sublevación de Despeñaperros en 1869. Fuimos vencidos. Pude escapar; antes de huir de España quise pasar por mi casa, por Aragón. Un día me avisó el secretario del pueblo que acudía la guardia civil, que me andaba buscando. Tres días después había elecciones en Zaragoza; decidí jugar el todo por el todo y presentarme diputado en vez de huir a Francia. Pero era preciso, ante todo, escapar de los que me perseguían.
Había dado la media noche cuando salí de mi pueblo a caballo para Pina. Había que pasar el río, pero había barca. Es de advertir que en mi comarca me conocen hasta los perros. Aguijé el caballo y al amanecer llegué junto a la barca. Poco antes de llegar a ella salió un hombre de un grupo de árboles. Iba embozado en una manta, cubierta la cabeza con un sombrero del que llevaba bajas las alas. Por debajo de la manta asomaba el cañón de un fusil cuya culata se marcaba junto al hombro.
Se adelantó a mi encuentro y me saludó.
-¿Va usted a pasar el río? -preguntó.
-Sí.
-Pues pasaré con usted.
-Bueno; voy a despertar al barquero.
Le llamó. Salió a los cinco minutos, malhumorado, mascullando maldiciones entre dientes, sin duda por haberle despertado tan temprano. Pero, era el mío, caso que no admitía dilación. De un momento a otro podían aparecer los civiles y yo estaba condenado a muerte. -Ea, pásame pronto, -dije.
-Poco a poco, señor Fanjul, -replicó el pillastre con sonrisa de mal agüero, insolente y burlona a un tiempo. -¿Sabe usted cuánto vale hoy pasar el río?
-No sé.
-Le costará cien duros-. Comprendí la pillada. El maldito sabía que huía. Busqué un arma. No tenía ninguna. Era aquel bandido el más fuerte. Si se empeñaba en no pasarme estaba perdido. Capitulé.
-No tengo los cien duros. Te daré todo el dinero que tengo.
No llevaba más que veinte o treinta pesetas. Se las ofrecí.
-No le paso.
Le di el reloj, que era de plata, la capa.
-No le paso si no vienen cien duros. Vaya a buscarlos. No le podía dar el caballo porque le necesitaba para huir más aprisa. Volver atrás era imposible. Me cegó la ira. Iba a saltar del caballo, cuando el hombre de la manta, que presenciara aquella escena sin decir una palabra, me detuvo con un ademán y avanzando hacia el barquero le preguntó.
-Y por pasarme a mí, ¿Cuánto quieres?
-El precio ordinario.
-No te daré nada. Y pasarás al señor Banjul y me pasarás a mí y nos pasarás tirando de la soga con los dientes.
-¡Oh! ¡Oh! -hizo en tono de mofa el barquero.
Había amanecido. El que hablaba con tanta autoridad se desembozó con rápido ademán, de un revés de la mano levantó el ala del sombrero y empuñó la carabina.
-¿Me conoces? -dijo.
-¡Cucaracha! -exclamó el barquero con terror.
-En carne y huesos.
Temblando como un azogado entró el pasador en la barca. Subimos también nosotros. Iba a coger la soga con las manos el barquero.
-¡Con los dientes he dicho, canalla!
Relampaguearon los ojos del salteador. Obedeció el cobarde. Y con los dientes empezó a tirar de la soga. Era un espectáculo tan tremendo y repugnante a la vez, que no puedo recordarlo sin estremecerme. El miserable temblaba, tenía su cara una expresión como enloquecida; apretaba la cuerda con los dientes, como si mordiera a un enemigo haciendo presa y los ojos, horriblemente dilatados, miraban a Cucaracha. Éste, apoyado en su carabina, inmóvil como una estatua, sin que se estremeciera un solo músculo de su rostro bronceado, sin parpadear, con aquellos ojos que vieran tantas veces la muerte cara a cara, miraba al barquero.
Pasamos. Al saltar, Cucaracha hizo que el barquero me devolviese el dinero, reloj y capa. Di las gracias al salteador.
-Vaya usted tranquilo, -me dijo- ¡buena suerte!
Echo a andar mi caballo. Cucaracha dijo al barquero:
-Si vienen los civiles y nos delatas, te mato mañana.
Volví la cabeza. El bandolero se internaba con paso rápido por entre los árboles de la orilla.
En cuanto a mí, llegué a Zaragoza guiando un carro de trigo. Dos días después tenía el acta. ¿No os parece que la debía más que a los republicanos al pobre Cucaracha?».
El zagal que iba a moler al molino, «El Cucaracha quita el dinero a los ricos y se lo da a los pobres».
Cucaracha asaltando a un zagal en su borrico Ilustración Cruz Salvador
La historia del zagal que iba a moler a molino es la más extendida en la tradición oral sobre el bandido Cucaracha. Una historia que cuentan como propia en muchos pueblos y que ha servido para crear el mito del bandolero romántico.
Es el conocido encuentro del Cucaracha con un zagal que va a moler al molino con su borrico, con una talega de trigo y dos pesetas en el bolsillo.
En Castejón de Monegros se cuenta la versión del zagal que iba al molino del Alcanadre cuando se encontra al Cucaracha cerca de la cueva del Pedregal, camino de Jubierre. Este lo para y al ser preguntado si lleva dinero, este le dice que no, que su padre no le ha dado nada por miedo a que se encuentre con El Cucaracha y se lo robe. A lo que el Cucaracha responde: «Cucaracha no roba a los pobres, roba a los ricos y lo reparte a los pobres».
– No, señor. Mi padre me ha dicho que no me lo daba porque somos pobres y me lo podía quitar «Cucaracha».
A «Cucaracha» le hizo gracia la sinceridad del niño y le entregó una bolsa de monedas diciéndole:
– Toma esta bolsa de monedas y dile a tu padre que «Cucaracha» quita dinero a los ricos y se lo da a los pobres.
Asalto a Penen de Valfarta
Un domingo, a la hora de la misa, unos bandoleros fueron a buscar al rico propietario Penen de Valfarta. Lo van a buscar solo a él, a la iglesia, que está frente por frente de su casa. Entran por detrás unos cuantos hombre armados y embozados diciendo que son gente del Cucaracha, exigiendo que se les entregue una gran cantidad de duros de plata.
Penen accede inmediatamente, dando orden a un criado de poner un capazo lleno de duros de plata, junto a la puerta falsa, por donde seguramente van a salir los asaltantes. Pero se da que uno de los criados de Penen había reconocido a los ladrones como criados de otro que, a no tardar, iba a pujar contra Penen, en una subasta de un palomar que se realizaría próximamente. Para impedir que le quitaran la puja, al dejar a Penen sin efectivo, al atravesar la puerta falsa Penen les dice: «coger los duros que queráis que aun me sobran para ganar la subasta al c… de vuestro amo».
Historia contada por Hernando Labara Rodríguez, donde pone en evidencia como se aprovechaban de las fechorías del Cucaracha y su banda para cometer otras tropelías que falsamente atribuyen al bandolero y sus compinches.
Los relatos de Rafael Andolz
Rafael Andolz relata extraordinariamente las venturas y desventuras del Cucaracha y su pandilla a través de los numerosos testimonios que recoge por Los Monegros. Valiosos testimonios que narran muchas de las historias del bandolero. Algunas de ellas son asaltos a aldeas (nombre popular de las masadas en la sierra de Alcubierre) como en este caso de la aldea de «El Mirón», de Basilio Escanero, donde se encuentran cuatro pastores por la paridera, entre ellos el confidente Mariano Castillo.
La cuadrilla suele repetir un «modus operandis» habitual. Mientras unos bandoleros permanecen apostados vigilantes por los tozales, al mando del Farineza, de Diego y Magencias, Cucaracha, el Zerrudo, Villanueva, el Víbora, Juan Andrés y Mayarito ejecutan el asalto. Para ello matan tres ovejas y mandan las pieles al amo para que el portador retorne con unos 70 duros requeridos al patrón.
Lo mismo sucede con el pastor Mariano Verdún Otal, que llevaba el ganado de Pedro Perique. Tiempo más tarde, Cucaracha le corta la oreja a a Mariano Verdún por «tramposo», por ser un falso colaborador que llega a costar a la cuadrilla la perdida de ocho de sus componentes.
El Cucaracha cuenta con grandes amistades que lo protegen, su relación con los Cazcarros y en especial con su hija Gregoria Cazcarro, joven amante de Mariano Gavín, le hacen pasar a menudo por su aldea.
Es en la aldea de Cazacarro, donde una noche el Cucaracha pone aprueba a un miembro de su cuadrilla del que hace tiempo tiene sospechas. Para ello espera al momento de irse a dormir, en el cual dispone un montón de paja dentro de su camisa y calzón, simulando ser él. Mientras, se esconde tras de un montón de paja a la espera de ver lo que sucede. Y así, al poco aparece el compañero, se acerca al bulto y dispara la escopeta. El Cucaracha, sorprendiéndolo por detrás, lo hace arrodillar y sin mediar palabra lo mata inmediatamente.
Versión contada a Felipe Alaiz:
«– Estábamos en las trilleras. Era yo chulo (criado joven de labor, especie de aprendiz) de un propietario de cinco pares… Gavín y los que iban con él se acostaron al raso, a la luz de las estrellas. Cada cual se acostó donde quiso y como quiso. «Cucaracha» se hizo la cama junto a un montón de fajos de garba (mies segada), que en el país llaman «fajina». No se acostó. Algo turbio había visto en los ojos de un guerrillero. ¿Qué hizo? Pues se escondió detrás de la fajina, dejando la manta tendida sobre un hato de ropa, como si él estuviera debajo. Cuando calculó el hombre echadizo que dormían todos los guerrilleros se levantó con tiento, llegó hasta la cama de «Cucaracha» y disparó un trabucazo… Pero «el muerto» salió por detrás de la fajina. ¡Ya estaban frente a frente! En dos cuchilladas le cortó Gavín las dos orejas al echadizo, que escapó como lo que era.»
De hecho, la banda, a quienes considera «falso amigo», lo rocían de petróleo y le prenden fuego. Así consuman el asesinato del hijo de Lorenzo Otín, uno de los más de 25 confidentes que tiene el Cucaracha en Alcubierre. Pues a Lorenzo le convence su esposa para que cese de colaborar con los bandoleros, por lo que el Cucaracha, el Víbora y Mayarito, no dudan de rociarle con una botella de petróleo y le prenden fuego. A la mujer de Lorenzo la degüellan mientras suplica «¡clemencia al cielo, que para la tierra no hay remedio!».
El Víbora es un personaje muy sanguinario, de una excesiva crueldad que ejerce sin ningún atisbo piedad. Muy demostrado queda en el lamentable hecho por el cual obligan, en vano, a unos pobres ancianos a pedir dinero a un ricachón del pueblo. Al negarse, el Víbora los rocía con petróleo y les prende fuego.
Sin embargo, Rafael Andolz no considera al Cucaracha como un ser maligno, considera que «robaba porque lo necesitaba para vivir» y son varias las narraciones que muestran un carácter que se estremecía ante la miseria y el sufrimiento ajeno, aflorando pinceladas del personaje romántico que tanto nos seduce y fascina. Y en parte fue así, una época dura en la que lucha contra una sociedad profundamente dominada, todo un revolucionario.
Es por el paraje de Valzapatas, donde Cucaracha halla al labrador Joaquín Ezquerra a punto de escarmentar a su hijo por quedarse dormido mientras vigilaba el ganado. Conmocionado el Cucaracha evita el castigo.
A Saturnino Alastrué, carbonero de Farlete, al volver del pueblo en busca de vino, se encuentra en la hoguera a varios miembros de la banda del Cucaracha preparando la cena y, pese a sus temores iniciales, acaban haciéndole invitado de honor: «no corras, si quieres judías para cenar no corras».
En otra ocasión, unos pastores han matado una oveja para cenar. No muy lejos de allí se encuentran un labrador con su hijo quien, señalando la hoguera, comenta que quizá allí se encuentren el Cucaracha y su banda. Al día siguiente, un pastor se acerca llevándoles unas pizcas de carne por parte del Cucaracha. Algo parecido sucede en la aldea de Marcellán, por Valdezaragoza: Estando Fernando Pontaque y Blas Cazcarro aparece por la noche el Cucaracha, el Villanueva, el Zerrudo, Manuel Lax y Francisco Alós, el Cucaracha manda a un zagal a lo alto de una cantera, donde coge un saco de carne con el que se dan una buena lifara.
Pero el Cucaracha también es vengativo. Como aquella noche fría de invierno, ante la casa de Rafael de Alcubierre: -Ábreme, Mariano-, -a tú no te abro-, -mira que hay aguanieve y estoy chelau-, porfiaron pero no le quiso abrir,- mira que me lo pagarás…- Días más tarde, Cucaracha se lo encuentra por el monte labrando en la partida de San Blas, en Aldeabero, donde le suelta los burros y le da una paliza haciéndole pasar la noche al raso, como venganza y escarmiento.
El primer crimen del Cucaracha
Su historial delictivo comienza empujado por la necesidad, por el hambre, un robo de fatal desenlace. Al pronto de echarse al monte, Mariano Gavín y Juan Ardid roban un cordero de la paridera de «Tío Caprasio». Sorprendidos por el pastor, le disparan alcanzándole en una pierna. La herida acaba días más tarde con la vida del pobre pastor. Así lo relata el investigador Alberto Lasheras, cuando Cucaracha contaba con 32 años:
«Caprasio Amador era un pastor que tenía su corral con sus cabras y estaba harto de que le robaran los cabritillos y corderillos. Una noche, su hijo, quién también se llamaba Caprasio, se quedó en el corral vigilando. Cuando oyó ruidos, salió y vio que alguien se llevaba un cabritillo, e iba a saltar la valla. Este salió con su garrote, su cayado y le fue a dar golpes. Ocurrió que el Cucaracha estaba encima del muro, de la pared del corral, amartilló su trabuco y disparó para dejar escapar al otro. Entonces, Caprasio sufrió una gran herida en la pierna, se montó en una burra que le llevó hasta su casa y allí murió de gangrena, sufriendo mucho. La herida de trabuco era muy mala. En la casa familiar de Caprasio Amador, hasta no hace mucho tiempo, había un clavo en un madero, en el que él tenía la cama debajo y, con una cuerda, se asía para darse la vuelta. Porque la medicina de entonces estaba muy atrasada y una gangrena se quitaba retirando con unas pinzas la carne podrida y limpiando con vinagre, con sal y se hacían unos emplastes con vino… algo que debería de ser extremadamente doloroso.»
Mural del Cucaracha en Lanaja
Tras lo sucedido, los malhechores deciden pasar unos días por el monte, a nadie le va a extrañar, pues es normal tras sus continuas y dilatadas correrías. Hasta que a los pocos días, asaltan a un zagal que va a comprar sal con su borrico a Castejón de Monegros. Al reconocer al Cucaracha y a Juan Ardid, el zagal se siente intimidado y trata de huir. De una pedrada consiguen tirarlo al suelo, le roban unas 80 pesetas y le emprenden a garrotazos. Moribundo, el zagal consigue llegar al pueblo de Alcubierre y este, a diferencia del Tío Caprasio, logra identificar a Mariano y a Juan. La crueldad con la que perpetran el asalto, causa terror en la población, provocando que la noticia se extienda rápidamente por toda la comarca.
– ¿A dónde vas, muchacho? -Pues voy ta Castejón, pa vender esta sal. -¿Y qué dinero llevas?
-Pues ochenta pesetas.
Cucaracha amartilló la escopeta amenazadora.
-Tráelas si quieres seguir vivo.
El rapazuelo se las entregó a Juan Ardid;
-¿Nos conoces?
-Sí señor, son de Alcubierre. Mi madre es de allí y he estado bastantes veces.
Los dos bandoleros escapan a Francia en busca de trabajo, corre el año 1864. Allí, Cucaracha trabaja por poco tiempo de obrero, pero enseguida se cansa y pronto regresa a Alcubierre. Tal y como cuenta Rafael Andolz, a la semana, Mariano, cobra el jornal y le dice a su amigo «Yo me vuelvo a la sierra de Alcubierre», mientras su amigo Juan Ardid, decide permanecer en el país galo, haciéndose llamar Juan Labrador.
Mismamente, la tradición oral recoge como Mariano Gavín Suñen, durante su estancia en Francia, a través de un conocido manda dinero a su mujer Jobita. Al regresar a Alcubierre, Mariano descubre que el dinero no ha llegado a su esposa Jobita y el encargado de entregar el dinero se ha quedado todo el dinero. aquello no puede quedar así y Mariano no tarda en ajustar las debidas cuentas.
La Banda del Cucaracha
A su vuelta de Francia, a Mariano Gavín Suñen se le comienzan a sumar numerosos bandoleros, personas que escapan de una sociedad muy empobrecida y caciquil para darse al bandolerismo. Se estima que llega a haber cerca de cien personas en la banda, por ello Alberto Lasheras manifiesta «Es curioso que, cuando ves la lista, había de todos los oficios, había herreros, molineros, sastres…».
El primero en unirse al Cucaracha es Antonio Sampériz Peralta «El Zerrudo» de Lalueza, que también aparece como «El Zerrudo». Rafael Andolz lo describe barbudo y peludo, con buenas greñas y cara de pocos amigos.
En la revista «Quio de Sariñena y Los Monegros» aparece en el número 17 de agosto de 1991 un artículo sobre la tradición oral titulado «El zerrudo de Lalueza» firmado por Santiago. El artículo narra como estando preso el zerrudo en el penal de Sariñena (Donde actualmente se encuentra la casa de la cultura), le hacen llegar vino, «una cantidad considerable de los suaves, pero sabrosos y eficaces vinos de Lalueza», con motivo de las fiestas patronales de su pueblo natal. Beben todos los reclusos, incluso el carcelero, «hasta llegar a las proximidades de la embriaguez». Beben hasta el punto que un prisionero, en un acto de fanfarronada, le dice al carcelero: «El Cerrudo, este está aquí presumiendo de haber matado a fulano, no comentaron el nombre, y éste es un cobarde, no tiene…. lo que hay que tener para eso, quien lo mató fui yo, que me sobra de todo para eso y mucho más». Probada su inocencia, el carcelero lo comunica a las autoridades que inmediatamente lo ponen en libertad. El Zerrudo no quiere volver a Lalueza «por la injusticia que habían cometido contra él» por lo que decide unirse al Cucaracha y su incipiente banda.
Este crimen, al que falsamente atribuyen a el Zerrudo, responde, de acuerdo con Santiago Velilla, con el asesinato del cura de Capdesaso, episodio que veremos más adelante. Santiago Velilla recoge la vida de Antonio Sampériz Peralta en su libro «El Zerrudo de Lalueza» a quien describe «que era grueso, fuerte y muy peludo, con una barba muy recia». Además cuenta que es de casa humilde pero persona noble, «puesto que a él no se le adjudica ninguna muerte».
Adell y García citan una anterior fuga de El Zerrudo del penal de Cartagena en julio de 1873, aprovechando la insurrección separatista.
«Estando Pascual Pérez trabajando por la sierra, salió del corral su perra al encuentro de varios miembros de la cuadrilla del Cucaracha. Al sentirse molestos, el Zerrudo no tardó en disparar a la pobre perra y matarla de dos balazos.»
Alberto Lasheras.
El segundo en unirse a la banda es «El Farineza», Agustín Alamán Corvinos, quien llega a ser segundo de la banda.
Otro cabecilla de la banda es Ramón Lordán el «Villanueva», natural de Villanueva de Sijena, de casa Polanco, quien antes de incorporarse a la banda estaba de jornalero en casa Pascual Escanero de Lanaja. Andolz lo describe como hombre duro, de pocas palabras, -con su ribete de timidez y de típicas reacciones violentas del hombre tímido-. Trabajando en casa Escanero, al soltarle un par de coces una mula guita, este la ata y le da una fuerte paliza. Enterado el amo, le da al Villanueva su propia medicina. Escarmentado, aquella misma noche, el Villanueva abandona la casa y se marcha al monte para unirse a la banda del Cucaracha.
Otros bandoleros son «El Víbora», ex-guarnicionero de Alcolea; José Bernad Rivas “El Herrero de Osso”; Melchor Colomer y Ferrer “El Molinero de Belver”; José Solanilla y Lacambra; Mayorito; Manuel Lax; Francisco Alós; Marcelino Bérbeder «El Sastre» (de oficio sastre); Majencias; Demetrio Durango «El Colegial»; Francisco Candedios; Ferrochón el de Belver; el Zurdo de Lalueza; un tal Valentín, el Pergaroide de Albalate; Carlos el de Almudévar …
Adell Castán, J. A. y García Rodríguez, nombran al «Tuerto de Capdesaso”: «Quien se encargaba de escribir las notas exigiendo a los labradores dinero, bajo la amenaza de quemarles la mies, fue detenido el 13 de julio de 1873 por estar implicado en el asalto a Farlete«.
En definitiva, la banda del Cucaracha es muy numerosa y abarca un extenso territorio. Sus numerosas correrías esconden grandes historias para profundizar e investigar. Una banda con una organización jerárquica encabezada por Mariano Gavín Suñen y que requiere de grandes recursos para su supervivencia, a la vez que una serie de red refugios y escondites por los montes monegrinos.
Los inicios de la banda del «Cucaracha»
Pronto las fechorías del Cucaracha y su banda comienzan a perpetrarse por todo el territorio monegrino y en comarcas cercanas. Correrías que se ven reflejadas en los diarios de toda España, donde encontramos abundante documentación. Es el caso de la Correspondencia de España, Madrid 24 de agosto de 1870, donde se informa de la aparición de una partida armada de bandoleros que ha penetrado en la provincia de Zaragoza desde la sierra de Alcubierre. Concretamente han perpetrado un robo en el pueblo de Sénes de Alcubierre, un robo de «bastante consideración» a lo que la guardia civil había tenido que salir en su persecución. Se trata de casa de Pepe Chico de Sénes de Alcubierre al que roban de 3000 a 4000 duros de plata. Para Alberto Lasheras se desconoce si es el Cucaracha y su banda, pero hay quien se lo atribuye.
“El eco de Aragón” del domingo dice lo siguiente: según cartas que tenemos a la vista, uno de los últimos días penetró una cuadrilla de unos veinte bandidos en el pueblo de Senés (Huesca) armados con trabucos, puñales y navajas a cosa de las cinco de la tarde, lo cual prueba que no tenían miedo. Inmediatamente atacaron la casa de un vecino de aquel pueblo penetrando en ella hasta diez hombres, ocho enmascarados y dos en traje de soldados. Ultrajaron a una joven después de haberle atado de pies y manos, y luego dirigiéndose a la señora de la casa, anciana según parece, la obligaron a franquear todos los armarios y cómodas, llevándose al marchar de tres a cuatro mil duros. Al penetrar en la casa robada, el que hacía de capitán de la cuadrilla pidió hasta nueve mil duros. Al penetrar en la casa robada, el que hacía de capitán de la cuadrilla pidió hasta nueve mil duros, lo que prueba que tenían pormenores y que iban a robar a “píe seguro”. A otro vecino que se escapó le dispararon un trabucazo, aunque afortunadamente no pudieron acertarle, dirigiéndose después de la hazaña hacia la sierra. En seguida se avisó a Huesca y se envió en su persecución una fuerza de 30 guardias civiles que hasta la fecha no se sabe haya podido dar con los bandidos. – Y más adelante añade: La noticia del robo del que más arriba damos cuenta, coincide con la instantánea aparición de una comparsa de hombres armados y uniformados que, según se nos ha dicho, han sido vistos en las sierras inmediatas y aún en los confines de la provincia de Zaragoza.»
El Telégrafo de Barcelona del 30 de agosto de 1870.
El 14 de septiembre de 1870, La Correspondencia de España» informa la presencia de la banda por las inmediaciones del pueblo de Huerto: «El alcalde de Sariñena participa que, a tres horas de aquella villa, jurisdicción de Huerto, se ha presentado una partida de hombres armados. Ayer había cierta agitación en Huesca a consecuencia de los rumores de aparición de una partida en el monte de Vallerías, jurisdicción de Huerto».
El 23 de octubre de 1870 secuestran en Castejón de Monegros a un rico propietario, el alcalde envía a gente armada en su persecución y el gobernador manda a la Guardia Civil (Correspondencia de España, 24 de octubre de 1870):
«Anoche salieron dos compañías del batallón cazadores de tarifa con dirección a la provincia de Huesca y otras dos compañías han recibido la orden de estar dispuestas al primer aviso. La causa de este movimiento tan repentino, parece ser haber aparecido una banda de secuestradores considerable, que ya ha empezado a ejercer, siendo la primera víctima un rico propietario de Castejón de Monegros, del cual hasta ahora no se tienen noticias.»
Diario de Avisos, Zaragoza 25 de octubre de 1870.
Ante la alarmante intranquilidad, que comienza a causar la banda del Cucaracha, el 14 de diciembre de 1870, el gobernador de Huesca llama a «los mayores contribuyentes, personas de arraigo del país y alcaldes». Se les convoca el 6 de enero de 1871 a una reunión en la villa de Sariñena, con los jefes de la Guardia civil, de los puestos más inmediatos, para «organizar un servicio de persecución activa que haga desaparecer a los criminales».
«He aquí la situación de un pueblecito de la provincia de Zaragoza, La Almolda: -Por aquí no se puede vivir. Anteayer fue degollado el barbero en la puerta del alcalde. El día anterior estuvo a punto de suceder una catástrofe, pues estaban forzando y rompiendo las puertas de la iglesia, a la sazón que la boda de Salvador Peralta, viudo, subía a casarse, y se ahuyentaron los ladrones. Tres días antes estuvieron cinco ladrones escondidos en una casa, disfrazados con barbas, y habiéndoles visto encerrados algunos vecinos, dieron aviso, y a pesar de ser las once del día, no hizo gestión la autoridad y cuando quisieron se marcharon.»
La Convicción, Barcelona 7 de enero, año de 1871.
«Los robos y secuestros a ricos propietarios de la comarca se fueron sucediendo durante estos años. Algunas de sus víctimas fueron: Sebastián Peralta, de Monegrillo; Mariano Peralta, de La Almolda; Martín Panzano, de Tramaced; Eusebio Laga y Gregorio del Ruste, de Pina; Faustino Escuer, regidor de Perdiguera; Mariano Casamayor, de La Almolda; Lucas Abadía, de Nuez de Ebro; Salvador Mata, Mariano Azara y Mariano Doz, de Farlete; “Casa Bastarás”, de Lanaja; José Calvo y Juan Ruata, de Alcubierre, y Joaquín Angas, de Ontiñena, entre otros.»
Cucaracha descansando bajo una sabina. Ilustración Cruz Salvador.
El 2 de febrero de 1871 sucede el terrible crimen del sacerdote de Capdesaso y el hecho lo cuenta el diario Democracia de Zaragoza: «El honrado sacerdote del pueblo de Capdesaso, cerca de Sariñena, volvía de un pueblo inmediato a donde fue el día 26 de enero a celebrar un entierro, y se vio acometido por dos hombres que le dispararon un tiro causándole una grave herida en la frente. No contentos con esto, cogiéronle y teniéndole entre los dos le atravesaron el cuello con un cuchillo; y no satisfechos todavía sus feroces instintos, le llenaron el pecho de puñaladas, robándole 17 reales que llevaba. ¿Horroriza solamente el que pueda haber hombres, que más son fieras, que tengan valor para cometer asesinatos de este género!. No sabemos la causa que motivaría este homicidio, puesto que nos consta que el mencionado cura era apreciado de cuantos le conocían, y únicamente creemos se cometiera para robarle”.
* La Orquestina del Fabirol «Corriu Cucaracha».
Asaltos, robos y secuestros
Los asaltos, robos y secuestros se van sucediendo, siendo el pueblo de La Almolda quien más sufre las fechorías de la banda del Cucaracha. El 21 de julio de 1871 en el «Diario de Zaragoza» manifiesta la creciente preocupación. Unos días antes, el seis de mayo aparece la descripción del asalto realizado en la localidad de Tramaced: “El sábado último, a las cuatro de la tarde, entraron en el pueblo de Tramaced once hombres armados, quienes, después de mandar cerrar las puertas de las casas de todos los vecinos, se dirigieron a la de un propietario que el día anterior había vendido setecientas arrobas de lana, con objeto de robarle. No pudiendo conseguir penetrar en la casa, fueron a la de otro propietario, también acomodado, al que robaron una cantidad bastante respetable abandonando el pueblo luego realizado el objeto que a él las había conducido». El 12 de julio de 1871 se informa de un secuestro en el monte de Pina de Ebro, comunicándolo a la madre, así como el reclamo del precio del rescate. Esta mujer paga 4.000 reales por la liberación de su hijo.
En julio de 1871 se realiza el secuestro de Faustino, Eusebio, Manuel y Adrián Escuer de Perdiguera. Faustino tiene 65 años y es secuestrado junto a sus hijos, Eusebio de 28 años, Manuel de 25 años y Adrián de 22 años (Fuente: Constantino Escuer).
Los continuos robos y secuestros hacen buscar a tres hombres, poniendo el caso a juez de primera instancia del distrito del Pilar de Zaragoza «Los Sres. Alcaldes, Jueces municipales, Guardia civil y demás dependientes de mi autoridad, procederán á la busca y captura de tres hombres desconocidos por su nombre, cuyas señas y apodos se manifiestan á continuación; poniéndolos, caso de ser habidos, á disposición del Sr. Juez de primera instancia del distrito del Pilar, dándome cuenta» (Zaragoza 2 de Agosto de 1871.—Eduardo de la Loma). Según dicen: «visten calzón de mahón negro, alpargatas miñoneras, van en mangas de camisa; el uno alto, el otro un poco más bajo y lo mismo el tercero; los dos primeros delgados y el último grueso, uno de ellos barba cerrada y mal carado».
«Señas. Uno llamado Cucaracha, el segundo Francisco y el tercero se ignora su nombre o apodo, que visten calzón de mahón negro, alpargatas miñoneras, van en mangas de camisa; el uno alto, el otro un poco más bajo y lo mismo el tercero; los dos primeros delgados y el último grueso, uno de ellos barba cerrada y mal carado.»
Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza: Número 20 – 1871 agosto 3.
El caso se abre a raíz del secuestro de Faustino, Eusebio, Manuel y Adrián Escuer de Perdiguera y lo asume el Juez de primera instancia del cuartel del Pilar de Zaragoza Estanislao Rebollar Villarejo: «D. Estanislao Rebollar Villarejo, Juez de primera instancia del cuartel del Pilar de esta ciudad. Por el presente cito, llamo y emplazo por primer edicto y pregón al conocido por el apodo de Cucaracha, y a sus compañeros Francisco N. y otro desconocido, avecindados en Alcubierre, para que dentro del término de nueve días comparezcan en este Juzgado á responder á los cargos que les resultan en causa que me hallo instruyendo contra los mismos sobre secuestro de Faustino, Eusebio, Manuel y Adrián Escuer, verificado el diez y siete de Julio último; que si así lo hicieren se les oirá y hará justicia, parándoles en otro caso el perjuicio que haya lugar. Dado en Zaragoza a catorce de Setiembre de mil ochocientos setenta y uno.—Estanislao R. Villarejo.—Por su mandado, Mariano Moliner» (Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza: Número 45 – 1871 septiembre 16).
En este primer edicto apenas se conoce la identidad de los malhechores hasta un nuevo edicto, del 5 de octubre de 1871, en el cual ya figuran Mariano Gavin (a) Cucaracha, Juan Ardid y otro desconocido: «D. Estanislao Rebollar Villarejo, Juez de primera instancia del distrito del Pilar de esta ciudad. Por el presente segundo edicto y pregón cito, llamo y emplazo a Mariano Gavin (a) Cucaracha, Juan Ardid y otro desconocido que les acompaña, vecinos los tres de Alcubierre, para que dentro del término de nueve días comparezcan en este Juzgado á responder de los cargos que les resultan en causa que me hallo instruyendo contra los mismos sobre secuestro de Faustino Escuer y otros de Perdiguera; pues si así lo hicieren so les administrará justicia, parándoles en otro caso el per juicio que haya lugar. Dado en Zaragoza á veintiocho de Setiembre de mil ochocientos setenta y uno.—Estanislao R. Villarejo.—Por su mandado, Mariano Moliner» (Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza: Número 56 – 1871 octubre 5).
Esta claro que ninguno comparece por la causa abierta, echados a la sierra, los bandoleros se les hace suponer que solamente saldrán de ella con los pies por delante.
El 3 de septiembre de 1871 se informa del asalto a dos carreteros entre Villanueva de Gallego y Zaragoza, los cinco asaltantes hacen fuego matando a uno de un trabucazo y al otro lo hacen huir. Entorno al 20 de noviembre de 1871 son robadas un número considerable de alhajas de la iglesia de Ontiñena.
En 1872 la actividad malhechora de la banda del Cucaracha es escasa en los medios de la época, solamente el 2 de agosto se recoge la siguiente información en el «Eco de la provincia» de Huesca: «Ha llegado a nuestra noticia que por parte de de Castejón de Monegros y Balfarta, se ha presentado una pequeña partida de malhechores, compuesta de 4, 5 o 7 hombres, se entretiene en tener en continua alarma a los pacíficos habitantes de aquellas comarcas, y en donde han cometido algunos asesinatos y robos, según nos han informado. Parece que hace unos días se reunieron los vecinos de Castejón, y asociados con otros de diferentes pueblos y unos cuantos guardias civiles, dispusieron dar una batida por los montes de los mismos, y aunque no pudieron apoderarse de los “cacos”, sin embargo, dícese que llegaron a avistarlos, y aún que se habían cruzado algunos tiros».
No obstante, a finales de 1872 se consume uno de los robos al rico propietario Juan Ruata de Alcubierre, recogido por Andolz y contado por Anastasio Abadía: «Están tirando al blanco toda la banda en la aldea de Joaquín Abad y van cazando los ricos de Alcubierre. Cucaracha los vio y ellos echaron a correr. Los persiguieron y cogieron a D. Juan Ruata, se lo llevaron a la aldea de Gazol de la sierra donde se encontraban Francisco Navarro y Teodoro Sánchez de rebadán, y lo ataron al ruejo y a continuación se lo llevaron al corral de Perico de Valonguera, encontrado allí a Mariano Soto y a Pedro Maza de rebadán, cuidando cabras. Le ordeñaron leche y lo tuvieron allí cuatro o cinco días. A los pocos días llegó un criado con una yegua de víveres; a continuación, se bajaron a amo y criado a la cantera de Sisallar, término de Villanueva de Sigena, que allí tenían el cuartel general. Retuvieron allí a los presos hasta que le trajeron once mil duros».
El 21 de enero de 1873 se realiza un segundo robo a casa Ruata. Jorge Sánchez Ardid, sobrino nieto de Juan Ardid Sánchez, amigo del Cucaracha con quien huye a Francia en 1864 lo cuenta de la siguiente manera: «El de casa Ruata (el más rico de Alcubierre) iba a Lanaja el 21 de enero, que es la fiesta de Lanaja. Ruata bajaba con un caballo. Cucaracha lo cogió porque se atascó el caballo. Con cuatro abríos marcharon todos para la sierra, que había una aldea y paran ya que se hacía de noche. a un criado le dijeron que se fuera con las mulas. Los otros se quedaron con Ruata. Y criado de Ruata se quedó. Al criado que se fue con las mulas le dijo Cucaracha que ellos se iban a marchar a Lanaja y le explicó a qué parte del monte de Lanaja tenía que ir y que le sacaran treinta y cinco mil pesetas. Que las sacaran das del pueblo, pero que no se acercaran más que los que llevaban el dinero. Dos ricachones que se trataban mucho con Ruata lograron reunir el dinero. Se lo mandaron a decir a Cucaracha con vecinos que le encubrían que le llevaban el dinero, que si le parecía bien que iban José Solanes y José Antonio Lasheras. El día dos de febrero fiesta de la Candelera, por la mañana le fueron a llevar el dinero y ellos soltaron a Ruata y a su jornalero para que se volvieran con los que habían llevado el dinero. Y aquí entraron, en Alcubierre, mistando misa mayor, que era el día de la Candelera y se hacían tres misas, Don Juan Ruata y el criado. Entraron a esa hora para que no los viesen, que estaba todo el mundo en misa». Aunque para Rafael Andolz el testimonio de Jorge Sánchez no merece gran credibilidad, este relato coincide, en parte, con la descripción del robo a Juan Ruata en febrero de 1875, suceso que se recoge más adelante.
En febrero de 1873 el «Diario de Barcelona» da cuenta de la intensa actividad bandolera, principalmente en los lugares deAlcubierre, Perdiguera, Leciñena, Farlete y Monegrillo, que «se encuentran en una situación por demás deplorable». Ya son casi tres años que los bandoleros recorren la comarca y la población sale temerosa de sus casas a realizar sus labores agrícolas, cerca de doscientas personas han sido víctimas de sus atropellos. El día dos de febrero,dos vecinos de Alcubierre que se dirigen a las fiestas de Robres, cuando son sorprendidos por la partida y llevados cautivos a sus guaridas. Para su puesta en libertad, mandan un emisario a las familias de los secuestrados pidiendo por su rescate ocho mil duros, cuatro por cada uno. Se desconoce la cantidad que las familias llegan a mandar, la cual debe de ser suficiente para satisfacer los deseos de la banda, por cuanto los apresados acaban siendo liberados.
«La cuadrilla tiene su guarida en la sierra de Alcubierre, y no hay edificios donde existen rebaños de ovejas o carneros donde no hayan sacado su contribución en cabezas de ganado».
El 3 de febrero de 1873 roban en casa de los Cajales de Alcubierre y unos meses más tarde en Tramaced, en casa Juanico, y en casa de Salvador Azara de Farlete.
Se van produciendo batidas de vecinos por la sierra tratando de coger a los bandidos, uniéndose vecinos de varios pueblos intentando ser superiores a las fuerzas de los bandoleros: «Dicen de Huesca que el sábado dieron una nueva batida por la falda de la sierra da Alcubierre los vecinos de este pueblo, Lanaja, Robres y Poleñino, con algunas fuerzas de guardia civil, a fin de perseguir al bandido Cucaracha.» (El Imparcial (Madrid. 1867). 2 de mayo de 1873).
La alarma social provoca que una columna de guardias civiles se desplace a Sariñena para lograr capturar a la cuadrilla de ladrones y secuestradores (Diario de Avisos de Zaragoza del 20 de marzo). García y Adell citan que debido a «las quejas recibidas en la prensa oscense a principios de 1873 por la inseguridad en los Monegros y las gestiones de personas influyentes, forzaron al Gobernador Militar de la provincia a ordenar que 30 guardias civiles, al mando de un capitán, se situaran a finales de marzo en Sariñena para perseguir el bandolerismo» (Conflictividad social y bandolerismo en el siglo XIX (Comarca de los Monegros y 2)).
En marzo se informa del asesinato del vecino de Zuera Martín Rubira, el 31 de marzo de 1873. Igualmente, según cuenta el Diario de avisos de Zaragoza del 8 de abril, se produce la primera captura de un integrante de la banda, donde se da cuenta por primera vez de la «celebridad» que el bandido Cucaracha va adquiriendo. El apresado es un individuo sospechoso del asesinato de Martín Rubira: «Escoltado por cuatro guardias civiles fue conducido el domingo al depósito municipal de Zaragoza un sujeto que se dijo ser compañero del célebre bandido Cucaracha, a quién se le atribuye el terrible asesinato perpetrado hace pocos días en la persona del alcalde de Zuera D. Martín Rubira.» (La Discusión (Madrid. 1856). 10 de abril de 1873, n.º 1.373).
El 6 de abril de 1873, ocho jinetes del cuerpo de la guardia civil, capitaneados por Silvestre Loto, y más de 200 voluntarios de Zuera, Perdiguera, San Mateo de Gállego, Leciñena, Farlete, Monegrillo, Alcubierre, Robres, Senés y Torralba con 20 infantes, realizan una batida general para capturar la cuadrilla del Cucaracha. Adell Castán, J. A. y García Rodríguez, citan una reunión de alcaldes en el santuario de la Virgen de Magallón, «que acordaron medidas para perseguir a los malhechores». Para Alberto Lasheras es un hecho que alarma mucho a la sociedad y que influye en el aumento de fuerzas en busca de los bandoleros, «se dice que apareció horriblemente asesinado en un barranco».
El 12 de abril de 1973 es detenido el integrante de la banda del Cucaracha «Francisco Candedios» tras una batida general: «De resultas de la batida general del domingo por disposición del gobernador civil de Zaragoza, ha sido capturado por los paisanos de Perdiguera un tal Francisco Candedios, compañero del bandido Cucaracha.» (La Oliva (Vigo). 12 de abril de 1873).
Asesinato a Santiago Ardid
El 15 de abril de 1873, aparece muerto Santiago Ardid. Su cuerpo aparece sin vida en una era cercana a su casa, en Alcubierre, donde había acudido para realizar sus necesidades. Resulta un crimen de muy dudosa autoría que ha dado píe a varias hipótesis que desgranamos a continuación. Existen noticias que sitúan en esa fecha a la banda del Cucaracha por Ontiñena, pero no aseguran la presencia del mismo Mariano Gavín Suñen. Por otro lado, cuentan que un cazarrecompensas debe de confundir a Santiago Ardid con el Cucaracha. Pero el testimonio más posible lo recoge Alberto Lasheras.
Cruz Santiago Ardid. Fotografía Alberto Lasheras Taira.
Señalan posibles líos de faldas, pues ambos tenían carácter de mujeriegos: “Mariano Gavín y Santiago Ardid eran vecinos. Las puertas falsas de ambas casas estaban bastante próximas la una de la otra. Mariano era ocho años más joven que Santiago. Su ímpetu y su fama de mujeriego (se dice que tenía amantes en Leciñena, Villamayor, Lanaja, Alcubierre…), junto a los problemas de proximidad, hacían que ambos hablasen en sus círculos de las ganas que tenían de encontrarse cara a cara para resolver sus disputas.”
Alberto Lasheras recupera el testimonio de Vicente Pérez de casa Camilo: Vicente se encuentra al Cucaracha por el paraje de Valmayor, cerca de San Caprasio, es la época de la siega y la sierra está abarrotada de personas en las faenas de la siega. La gente sube a pasar largas temporadas, suben tocinos, gallinas y vino. El hecho es que, Vicente Pérez, se encuentra con Mariano Gavín y el Zerrudo, y tras saludarse Mariano comenta que bajaba a Alcubierre a matar a Santiago Ardid: “que ya estaba harto de que presumiese de ir con su mujer”. Así que Vicente baja para avisar a Santiago Ardid, pero mientras está amarrando las mulas, Vicente escucha los disparos de un crimen que no puede evitar. Al parecer, Santiago Ardid era muy desconfiado, precavido y evitaba ir por los caminos principales para no encontrarse con Mariano Gavín.
En la era anexa a la casa de Santiago Ardid hay una cruz con la siguiente leyenda: “Aquí murió Santiago Ardid el 15 de abril de 1873”.
En una ocasión, faltando poco para terminar la jornada, Gavín con algunos de sus hombres pasó frente al corral del Camilo. En ese momento a Pérez le vino a la cabeza que unos días antes, cuando pasó la cuadrilla a caballo junto a su corral, su perro salió ladrando, lo que molestó al “Zerrudo” que de un tiro lo mató. Cucaracha detuvo su caballo y sin desmontar dijo:
“¡Buenas Pascual!, ¿Ya plegas?”
-“¡Hola Mariano! Sí, voy p`a casa. Y tú, ¿vas al pueblo?”
-“Sí, voy a matar a Santiago “Jordán” que ya me tiene harto”.
Tras despedirse, Vicente pensó: “Tengo que apresurarme y cuando llegue a Alcubierre, avisaré a Santiago de las intenciones de éste”.
A mediados de abril de 1873 en algunos medios se informa de la captura «segura» del Cucaracha: «Se da como segura la captura del célebre bandido Cucaracha en la provincia de Zaragoza» (La Discusión (Madrid. 1856). 17 de abril de 1873, n.º 1.378).
De cuando, disfrazados de Carlistas, asaltan el pueblo de Farlete
Sin duda, el más ingenioso y memorable asalto de la banda es el allanamiento al pueblo de Farlete. Irrumpen en el pueblo 16 bandoleros uniformados de carlistas, con fehacientes trajes confeccionados por Marcelino Bérbeder, miembro de la banda y de anterior oficio sastre. Una estrategia que ya habían empleado anteriormente en la localidad de Villanueva de Sijena. Al mando de la flamante tropa carlista va el bandolero Majencias, cuya crónica queda recogida en los medios, contribuyendo a agrandar la leyenda del Cucaracha y su cuadrilla. Aprovechan que la población está en la iglesia para asaltar las principales casas de la localidad, especialmente las casas de Salvador Azara y de Mariano Anoro. Tras su huida se entabla un tiroteo con los vecinos. Los trajes carlistas aparecen a poca distancia del pueblo abandonado y diferentes batidas, en los días siguientes, logran capturar a algunos miembros de la banda.
La noticia aparece publicada en diferentes medios, así como en La Igualdad (Madrid. 1868) del 18 de junio de 1873: «Una partida de 16 a 18 hombres armados de trabucos, carabinas y otras armas, capitaneados por el bandido Cucaracha, se presenta el domingo en el pueblo de Farlete, pudiendo saquear solo dos casas; pues apercibidos los vecinos hicieron fuego contra los ladrones. El resultado del tiroteo fue dos heridos de parte de los vecinos, y algunos más de los bandidos.»
Igualmente en La Correspondencia de España (diario universal de noticias: Año XXIV Número 5679), del 18 de junio de 1873: «Según telegrama del gobernador de Huesca, en Sariñena se ha descubierto un robo verificado en Farlete (Zaragoza), cometido el día 15 por la cuadrilla de Cucaracha, siendo presos seis reos. Se persigue a los restantes.» Y en La Paz (periódico de noticias, avisos y fomento de la provincia de Murcia: Año XVI Número 4800) del 19 de junio de 1873 «Leemos en un diario zaragozano que el domingo se presentaron en el pueblo de Farlete unos 16 o 18 hombres armados de trabucos y otras armas, capitaneados por el bandido Cucaracha, los cuales robaron dos casas. Los vecinos hicieron fuego a los ladrones y resultaron dos de aquellos heridos. Después se internaron estos por la sierra de Alcubierre.»
Pero sin duda, el relato completo de los hechos queda recogido en el Diario de Avisos de Zaragoza del 17 de junio:
«He leído en su apreciable periódico el relato de robos cometidos en Farlete por la cuadrilla de “Cucaracha”, y, por si quiere V. publicarlo, voy a darle algunos detalles más sobre el suceso. Los ladrones se presentaron cuando el pueblo entero estaba en la iglesia oyendo misa, y aprovechando tan buena ocasión, colocaron dos centinelas en la puerta del templo para impedir que salieran los vecinos. Mientras tanto “Cucaracha” y el resto de su gente se entregaban al robo y al saqueo de algunas casas del pueblo. Es de advertir que los bandidos se presentaron, como lo habían hecho antes en Villanueva de Sigena, simulando ser carlistas, con el distintivo de la boina y uniformados con trajes sobrepuestos a los de uso ordinario, y que en la fuga, al ser perseguidos por los vecinos, perdieron algunos.
A pesar de que había llegado ya la noche, cuando salieron, la guardia civil y vecinos de Alcubierre a perseguir a los forajidos, no por eso ha dejado de dar resultado esta persecución, pues parece ser que ayer fue preso en Lanaja uno de los ladrones, herido, y por dar las noticias de éste se ha podido en la madrugada de hoy dar con otros cinco sospechosos en esta villa, que se encuentran a disposición de los tribunales.
Son objeto de muchos y extraños comentarios los primeros hechos en personas regularmente acomodadas y sobre las cuales, por esta misma razón, la opinión pública no hacía recaer sospecha alguna. Ahora los tribunales se encargarán de juzgar a esos sujetos. Por de pronto las prisiones de hoy han levantado el espíritu de los habitantes de esta comarca, y es de esperar que los labradores y ganaderos hagan un sacrificio de sus intereses para ahuyentar el bandolerismo de la vecina sierra, que con mengua de la civilización y desprestigio de la autoridad, viene imperando hace cerca de tres años.»
Queda suyo afectísimo amigo Z.
Carta de Sariñena. “El Diario de Avisos” de Zaragoza, 17 junio 1873.
El Tío Triburcio
Relato de Manuel Queraltó “Quio, febrero de 1990” sobre “El Tío Triburcio” bandolero de la cuadrilla del Cucaracha, natural de Sariñena: Tiburcio Romerales Maestro.
Cabezudo del Cucaracha de Alcubierre
«…después de innumerables acciones en las cuales había demostrado su arrojo y poco miedo ante los peligros, “Triburcio” llegó a ser uno de los pocos en los cuales confiaba el Cucaracha confiaba, y se vio metido en el siguiente suceso: Acordaron ir a robar a la casa más rica de Farlete y, para poder entretener a todo el pueblo reunido, pensaron en llegar cuando estuvieran en misa primera, ya que era la costumbre los domingos que todos los trabajadores, salvo los enfermos, ir a misa a las seis de la mañana, pues la misa mayor sólo era para los amos y demás personas que no dependían de nadie. Llegados en la hora prefijada, parte de la cuadrilla interrumpió en la iglesia y no dejaron salir de ella a nadie, mientras el resto, en donde estaba “Triburcio”, asaltaba la casa en cuestión. Una vez dentro de la casa, y después de hacer prisionero al amo, les obligo a que les entregara todo el oro que tenía; como les pareció poca cantidad, pues ellos se imaginaban que disponía de mucho más capital, empezaron a recorrer la casa y encontraron en la habitación de matrimonio a la dueña en la cama por encontrarse con tercianas. “El Cerrudo”, que era de muy mala leche, quiso que la señora se levantara ya que se imaginaba que en el colchón era donde tenían el resto del oro escondido. “Triburcio” se opuso y al ponerse pesado “El Cerrudo” le dijo textualmente: -Si haces levantar a la señora te pego un tiro-, y le puso el retaco apoyado en el estómago, y ante la amenaza se tuvo que conformar con lo que les dio el amo, pues sabía “El Cerrudo” que “Triburcio” no gastaba bromas y era hombre de palabra, además estaban bastante enemistados ya que eran de carácter muy diferente.
Después de consumar el atraco, escaparon a uña de caballo para dispersarse por la sierra, pero uno de los componentes de la banda, que se había vendido a las autoridades, dejó caer un papel en el cual daba los nombres de todos los integrantes de la cuadrilla.
Las autoridades, después de recoger el papel, fueron arrestando uno a uno a todos los que en él estaban relacionados; cuando llego el turno a “Tribucio”, estaba dallando en una finca en la partida de La Laguna de Sariñena, al ver el despliegue de las fuerzas del orden público, cogió la dalla, la clavó en el suelo diciendo –“como donde me llevarán no te he de emplear, para qué te quiero”-, la rompió y se entregó sin oponer resistencia.
Celebraron el juicio y, a pesar de que aquel señor de Farlete testificó a favor de nuestro personaje, le tocó ir a presidio para toda la vida, y aquel señor de Farlete, mientras vivió, le envió dineros al presidio para que no se le hicieran tan cuesta arriba el verse privado de libertad.»
Persecución y captura de miembros de la banda
Tras los hechos de Farlete algunos de los miembros de la banda son perseguidos y detenidos, como los 17 bandidos que recoge La Igualdad (Madrid. 1868) del 22 de junio de 1873: «De la partida de bandoleros del bandido Cucaracha, que tantos perjuicios causa en los pueblos donde entra, se han cogido ya 17 individuos y se espera que pronto serán apresados los demás, merced a la activa persecución de que son objeto».
Pues la banda comienza a ser muy numerosa, llegando a decirse que rondaba el centenar de componentes: «La fuerza de paisanos de Alcubierre y guardia civil destinada a la persecución del bandido Cucaracha ha continuado sus pesquisas en Lanaja, donde capturó a uno de los ladrones. Algunos vecinos de este pueblo, Sariñena y Grañén han sido presos y lo van siendo algunos de otros pueblos, pues el número de ladrones de la partida Cucaracha pasa de 100 individuos en cinco o seis cuadrillas y dispuestos como si fuesen columnas de operaciones.» (El Imparcial (Madrid. 1867), 22 de junio de 1873).
Importante es la figura del Gobernador Civil por la provincia de Zaragoza Víctor Pruneda Soriano, tal y como queda recogido en El Estado Aragonés del 20 de junio de 1873: «Gracias a las acertadas disposiciones de nuestro celoso Gobernador señor Pruneda, no dudamos que pronto será, capturado o muerto el bandido Cucaracha, pues todas sus madrigueras son conocidas y se hallan vigiladas. No dudamos que los pueblos secundarán los esfuerzos de la Autoridad y perseguirán sin descanso a la fiera de Alcubierre.»
Igualmente la justicia continúa persiguiendo judicialmente los actos delictivos de la cuadrilla del Cucaracha. Esta remarca como la banda llega hasta los 100 componentes, tal y como señala «La Paz» (periódico de noticias, avisos y fomento de la provincia de Murcia: Año XVI Número 4807) del 27 de junio de 1873: «Según carta de Sariñena, el Diario de Avisos de Zaragoza, continúan activamente en aquella comarca las diligencias judiciales contra la partida de ladrones de Cucaracha, que como hemos dicho, consta de más de 100 afiliados. Sólo en Sariñena hay presos 18. Algunos de ellos agentes de la autoridad.»
Carta al Capitán General de la Guardia Civil
A pesar de las capturas que su banda sufre, el Cucaracha comienza a sentirse seguro escondiéndose por la sierra de Alcubierre, por Jubierre y por Casteflorite. Incluso tiene el atrevimiento de dirigir una misiva desafiante al Capitán General de la guardia civil, el 26 de junio de 1873. De la carta tan sólo ha trascendido el siguiente encabezamiento: «Servicio Montes, Siñor Capitan jeneral en Zaragoza».
“El célebre bandido Cucaracha ha dirigido una carta al Capitán General de Aragón, haciendo alarde de burlar la persecución que se le hace. Está fechada en el monte de Alcubierre el día 26 de junio”.
«El Imparcial» 8 de julio de 1873.
«EL famoso bandido Cucaracha ha dirigido una carta al capitán general de Zaragoza, burlándose de la infructuosa persecución que se le hace.»
El Tiempo (Madrid. 1870). 8 de julio de 1873.
El suceso de la muerte del cabo Antonio Ferrer Pueyo
Antonio Ferrer Pueyo, cabo 1º de la guardia civil, es destinado al puesto de Alcubierre. Es muy aficionado a la caza, tanto que no renuncia a su afición a pesar de la constante amenaza del Cucaracha que campa a sus anchas por los montes monegrinos.
En una de sus cacerías, el cabo Ferrer desaparece, causa que rápidamente es atribuida al Cucaracha y su banda. Días más tarde, su cuerpo sin vida aparece encontrado por un pastor al ver una bota sobresalir de un montón de tierra.
Andolz cuenta que el cabo era aficionado a ir a la espera de la perdiz, caza que solía hacer en solitario. El Cucaracha lo encuentra y de un trabucazo le da muerte «Se llevó el cadáver a un terrero que había enrija arriba y allí lo aplastaron». El relato lo continúa afirmando como «En dos años no encontraron al cabo: una tronada barrió el lodo y el agua destapó los zapatos que descubrió un pastor».
A tenor de las informaciones de la época, parece que muere atrapado por un deslizamiento de tierra: «Nos dicen de Alcubierre en carta de ayer, que el cabo Ferrer de la guardia civil, cuya desaparición se atribuía a alguna asechanza de Cucaracha, ha muerto bajo el peso de un gran volumen de tierra desprendida de un ribazo de la sierra. La muerte del valiente Ferrer ha sido casual» (Diario de Avisos de Zaragoza del 19 de julio de 1873).
Pero la duda queda y hay quienes no dudan que es obra del Cucaracha. Para Alberto Lasheras quizá la banda simplemente lo cubre con tierra, pues es un crimen que irrita muchísimo a las fuerzas del orden. Incluso se cuenta como Antonio sale de madrugada, a las cinco de la mañana, a cazar por los alrededores de Alcubierre: «Cuando discurre por un barranco de repente es sorprendido por el Cucaracha que lo mata sin mediar palabra». En el cementerio de Alcubierre, en recuerdo de Antonio Ferrer Pueyo, existe una placa que dice: «Murió en desgracia en 1873».
Las fechorías continúan
Pero la muerte acecha al Cucaracha, su cabeza tiene precio y tras tantas tropelías, muchos son sus enemigos.
Sariñena 14 Julio de 1873. Sr. Director del Diario de Avisos.
Muy señor mío: La guardia civil acaba de añadir uno muy señalado a los muchos servicios que presta según su instituto. Ayer tarde fue capturado por el cabo Buisan del puesto de esta villa y otro individuo de dicho cuerpo otro de los secuaces de Cucaracha, que con este dicen concurrió a los robos y atropellos que se perpetraron en Farlete el 15 del pasado mes. El Tuerto de Capdesaso, que así es conocido, completó el número veinte de los presos como complicados causa, sorprendido en una casa de campo en ocasión, según parece, de ocuparse en escribirá diferentes labradores, exigiéndoles cantidades bajo la amenaza de quemarles las mieses si no aprontaban lo que les pedía. En esta actitud, al ver dentro de su aposento al cabo Buisan, quiso defenderse, pero ya era tarde: la guardia civil lo condujo a disposición del Juzgado de este partido, juntamente con sus armas consistentes en dos escopetas de dos cañones, un trabuco y una navaja, además de una buena porción de municiones.
Dios quiera que este gran servicio alcanzado por la guardia civil no se acibare con algún triste fracaso que puede haber ocurrido en los montes de Alcubierre al infatigable cabo Ferrer, quien parece, según se asegura, que se extravió en la sierra y se teme que haya caído en manos de Cucaracha y su cuadrilla. Toda la fuerza disponible en esta villa y al mando de un alférez salió ayer en su busca.
Las elecciones se están practicando con el mayor orden y con no mucha concurrencia de electores, retrayéndose el partido de acción.
La gente se ocupa con preferencia en la recolección, y aunque el año ha favorecido, según los labradores, van entrojando el producto de sus tierras.
Suyo afectísimo Z.
Diario de Avisos de Zaragoza del 15 de julio de 1873.
Una tarde, cerca de la aldea de Pascual Escanero, por el paraje de Cuarto Nuevo del monte de Lanaja, la cuadrilla de bandoleros se detiene para charlar y merendar con el guardia Lorenzo Vived. Tal y como cuenta Andolz, Pascual Escanero ha prometido buena recompensa por la captura de los bandoleros. Cuando los bandoleros retoman su camino, Lorenzo les dispara por la espalda alcanzando e hiriendo al Cucaracha y al Villanueva, «Cucaracha se revolvió malherido y le disparó un trabucazo matándole en el acto». Malheridos se refugian en la cueva de los Porzanes y luego marchan a la Malena de Timoteo Mairal, donde les acude a sanar Atarés, el practicante. Al recuperarse el Cucaracha, la banda marcha a la zona de Jubierre, donde la guardia civil coge por sorpresa al Villanueva, quien muy mal herido y con fiebres, no tarda en caer muerto por arma de fuego: «El amanecer del día 19 hallaron al Villanueva (fuerzas de la guardia civil del puesto de Sariñena) oculto en unas peñas, y al intimarle a la rendición, trató de defenderse encarando su trabuco, ganándole la acción el cabo Buisán que le disparó con su fusil hiriéndole gravemente. Fue entregado en el Juzgado competente».
Sariñena, 20 Julio de 1873. Sr. Director del Diario de Avisos.
«Muy señor mío: Por los periódicos saben ya los lectores de su apreciable Diario de Avisos la captura de Ramon Lordan (a) Villanueva, realizada en la madrugada de ayer por la guardia civil de esta villa.
Dicho bandido, así como su jefe Cucaracha, tenían su guarida en una cueva de unos diez metros de ancho por dos de fondo. Allí es donde sobre camas hechas de esparto descansaban ambos y sus secuaces, después de haber ejecutado durante la noche algunas hazañas, y allí es donde fue a parar Villanueva con ánimo de restablecerse de la enfermedad que le aquejaba hacía unos días. La guardia civil, incansable en el cumplimiento de sus deberes, recorría en vano la parte de sierra conocida por monte de Juvierre perteneciente a Castejón de Monegros, hasta que por fin uno de los guardias, que creo se llama Blanco, divisando un montón de ropas, avisó á sus compañeros, y viniendo el más próximo el cabo Buisan, que pocos días ha capturó al Tuerto de Capdesaso, se adelantaron a la cueva donde descansaba Villanueva, le da el ¡alto! quiere contestar a esta voz con un trabucazo, pero el cabo, viéndose perdido, si perdía un segundo de tiempo, le disparó su carabina, atravesando el pecho y el brazo del criminal; canta diligencia le salvó de una muerte cierta, porque Villanueva se disponía a descargar sobre su perseguidor un excelente trabuco cargado con 25 balines.
El Juzgado se trasladó al monte de Juvierre y se hizo cargo del criminal y de sus armas, consistentes además del trabuco en una buena pistola y un puñal, volviendo a esta villa al anochecer y trayendo en bastante mal estado á Villanueva.
Se va el correo y no puedo continuar si estos desaliñados renglones han de llegar hoy a su poder.»
Suyo afectísimo, Z. Diario de Avisos de Zaragoza.
La otra vez que el Cucaracha resulta malherido es durante el asalto a casa Coarasa Paño de Torralba de Aragón, una casa fortaleza que intentan asaltar sin éxito hasta en tres ocasiones. Existe mucho miedo al Cucaracha y su banda y las casas ricas de Los Monegros se protegen la entrada con un gran enrejado. En la primera acometida a casa Paño, un zagal que sirve en la misma está compinchado, pero su nerviosismo delata los planes y la familia puede organizar la defensa, consiguiendo que la banda desestime en su empeño. En el segundo asalto se produce un intenso tiroteo y, al agotar las postas, una gran piedra tirada desde el balcón impacta en la riñonera del Cucaracha dejándolo malherido.
En Torralba cuentan que un bandolero muere con el impacto de un saco lleno de arena tirado desde la casa. También que van a buscar al médico de Torralba, le cubren la cabeza y lo llevan a la sierra para que cure a un bandolero herido, después lo devuelven sano y a salvo a Torralba.
En julio de 1873 encuentran estrangulada, en su casa de Castejón de Monegros, a la viuda del «Villanueva», segundo de la cuadrilla del Cucaracha. Igualmente existe la versión de que aparece ahorcada en su casa, en la calle Mayor de Castejón de Monegros.
El 30 de julio de 1873 se da cuenta de la muerte del célebre «Cucaracha», tal y como informa el alcalde de Sariñena. Información que pronto es desmentida en los medios el 6 de agosto, pues es confundido con el Villanueva, recientemente fallecido. Por un tiempo, los bandoleros a tenor del trágico trance de la caída del Villanueva, permanecen más escondidos. Este es el caso del Diario de Avisos de Zaragoza del 30 de julio de 1873: «Hoy se ha dicho en Zaragoza por persona que tiene motivos para saberlo, que había sido muerto en Sariñena, al ir a efectuar un robo, el célebre bandido Cucaracha».
«Parece que ha sido muerto en Sariñena el célebre bandido Cucaracha.»
La Igualdad (Madrid. 1868). 1 de agosto de 1873.
Mismamente sucede en agosto de 1873, cuando algunos medios vuelven a informar de la posible muerte del Cucaracha: «Con referencia a noticias del alcalde de Sariñena, dícese que el domingo, al intentar un robo, fue muerto de un balazo el ya tristemente célebre Cucaracha, terror de los pueblos de la sierra de Alcubierre sus comarcanos.» (El Gobierno: Diario político de la mañana: El Gobierno – Año II Número 210 – 2 de agosto de 1873).
Pero sus andanzas no se detienen y sobre el 18 de noviembre de 1873, el Cucaracha y su banda, inaugura la temporada invernal. Esta vez secuestrando, por unos cientos de duros, al hijo de un acomodado vecino de Villanueva de Sijena que se encontraba en el monte realizando labores de siembra. En aquellas fechas también se produce el incidente del Catalán, hombre de confianza del Cucaracha, que acude herido al penal donde sufre la amputación del brazo derecho. La nueva actividad bandolera parece ser que viene motivada por la fuga de dos prisioneros del penal, aprovechando la confusión reinante ante los acontecimientos del Sitio de Cartagena.
«Si las autoridades, apartando un momento su atención de los asuntos políticos, no dedican alguna fuerza a la persecución de los ladrones, pronto se enseñorearán de toda la comarca como ya lo hicieron anteriormente con grave perjuicio de los labradores acomodados, que se verán obligados a abandonar la dirección personal de sus haciendas.»
Diario de Barcelona” del 21 de noviembre de 1873.
En torno a la fecha del 12 de marzo de 1874, los bandoleros obtienen un botín de unos 400 duros en Bujaraloz, llevando tras sus pasos a la columna de la guardia civil del brigadier Delatre.
El 15 de marzo, la cuadrilla incendia una «hermosa paridera y pajar» del rico propietario de Alcubierre José Calvo y Ayerbe: «por no haberle mandado una respetable suma que le pidió en carta remitida por uno de sus criados».
“… el domingo, Cucaracha y su cuadrilla incendiaron una paridera y un pajar del rico propietario de Alcubierre José Calvo Ayerbe, por no haberle enviado una respetable suma que le exigieron. Muchos vecinos salieron inútilmente a apagar el fuego, al regresar, los hombres armados en número de 30 salieron al encuentro de Cucaracha”.
El Imparcial.
Al parecer, numerosos vecinos salen a sofocar el incendio. Cuando unos veinte hombres armados regresan al pueblo, sale al encuentro el Cucaracha con seis hombres suyos, alcanzando a los rezagados que van tirando de un carro, les convidan a hacer un alto y a tres que tratan de huir les hacen fuego. Consiguen dar en la manga de la chaqueta de uno de ellos, mientras los otros dos se tiran al suelo. Les acaban robando las armas y efectos, rematando el incidente entregando una carta, conminando al señor Calvo a satisfacer el pago exigido bajo la amenaza de matar a toda la caballería y ganadería.
«El Diario de Avisos de Zaragoza dice, con referencia a cartas de la Sierra de Alcubierre, que ha reaparecido el ya tristemente célebre Cucaracha y su cuadrilla, y que el día 15 incendió una hermosa paridera y pajar del rico propietario de Alcubierre D. José Calvo y Ayerbe, por no haberle mandado una respetable suma que le pidió en carta remitida por uno de sus criados. Se dice a la vez, que con tal motivo salieron muchos vecinos a apagar el incendio, sin que pudieran conseguirlo; y que al regresar los hombres armados, en número de 30, salió al encuentro dicho Cucaracha, con seis de los suyos, a un grupo de aquellos que venían algo atrás, acompañando un carro: les intimo que hicieran alto, y al ver que huían tres, les hicieron fuego, atravesando las balas la manga de la chaqueta de uno de ellos; obligaron a los demás a echarse boca abajo, y les robaron armas y cuantos efectos llevaban, terminando la escena con entregar una nueva carta para el Sr. Calvo, en la que le reclamaban la misma suma que en la primera, conminándole con matarle todas las caballerías y ganados, si no se la enviaba pronto a un sitio designado previamente.»
La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXV Número 5955 – 1874 marzo 21.
El 20 de abril de 1874, el guardia civil José Pastor, que forma parte de la columna de Delatre, reúne a seis voluntarios y parte a las cercanías de Grañén para hacer frente a algunos individuos de la partida del Cucaracha. Tras una férrea lucha, de cerca de un cuarto de hora, aprehende a cinco bandoleros que enseguida encarcela en el presidio de Grañén.
El 30 de abril es asaltado un carretero de Ponzano, robo que es atribuido a miembros de la partida del Cucaracha: «El alcalde del ayuntamiento popular de Castejón del Puente D. Nicolás Sin, al saber que una cuadrilla de ladrones acababa de robar a un carretero de Ponzano en el monte llamado la Almunieta, dentro de su jurisdicción, reunió ocho hombres del pueblo, y armándolos como pudo, salió en su persecución, y en los montes de Monesma les dio alcance, cogiendo a tres, que maniatados presentó en el juzgado de Barbastro, donde se instruye activamente la correspondiente sumaria. Al carretero le habían robado 92 duros; pero los ladrones, al verse perseguidos, tiraron por el monte dinero y efectos. Se ha reconocido el monte y hallado 29 duros, armas y demás, Se presume sean de la partida llamada Cucaracha, que es el terror de los pueblos de la comarca. El hecho ha ocurrido el 30 del pasado abril.» (La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXV Número 5997 – 1874 mayo 2).
Guardia Civil persiguiendo al Cucaracha. Ilustración Cruz salvador.
Una correspondencia del 5 de mayo de 1874 de Sariñena denuncia las continuas fechorías que los infames bandoleros pertrechan por el territorio, citando la reciente actividad de la banda en el despojo de dineros y ropajes al capataz de la vía férrea y un guardia vía en sus casillas del monte de Terreu: «trabuco en mano les sorprendieron en aquel desierto terreno y amenazándoles con quitarle la vida si para día fijo no llevaban a un punto determinado cierta suma».
La inseguridad reinante impide el control de los hacendados sobre sus campos, lo que aumenta la presión sobre las autoridades, de esta manera es denunciada en el Diario de Barcelona del 14 de mayo de 1874: «El brigadier Sr. Delatre, haría un singularísimo servicio a los pueblos vecinos a la sierra, dando el golpe de gracia a la cuadrilla que en aquella se cobija y a todas sus extensas ramificaciones».
La presión aumenta sobre la banda del Cucaracha
La presión comienza a dar sus frutos. El 10 de mayo de 1874 la guardia civil captura algunos miembros de la cuadrilla del Cucaracha, el destacamento del alférez D. Francisco Bergua detiene en Lanaja a Juan Andrés y nueve bandoleros más.
El 13 de mayo de 1874 se da fe de la captura de diez bandoleros por las fuerzas de guardia civil de la comandancia de Huesca «Los secuaces del bandido Cucaracha han sido, en número de diez, captura dos por fuerza de la guardia civil de la comandancia de Huesca» (La Correspondencia de España. 13 de mayo de 1874, n.º 6.007). Todos los detenidos son puestos a disposición del capitán general de Aragón: «Han sido puestos a disposición del capitán general de Aragón por el alférez de la guardia civil D. Francisco Bergua Castro, diez sujetos complicados en los crímenes cometidos por el bandido Cucaracha, entre los cuales hay tres que dieron muerte del bandolero Villanueva.» (El Imparcial (Madrid. 1867). 15 de mayo de 1874).
—De una correspondencia de Sariñena del 5 que publica el Diario de avisos de Zaragoza tomamos lo que sigue:
«Las prisiones verificadas por la Guardia civil, con posterioridad a las anunciadas por aquel periódico, en Grañén y algún otro pueblo cercano, tienen relación, si he de dar veredicto a la opinión pública, con la partida de malhechores que tantas fechorías cuenta en este contorno. Lo que no tiene duda es que de poco tiempo acá se vienen repitiendo varios robos en despoblado, siendo despojados en una sola noche, un capataz de la vía férrea y un guarda vía, de todo cuanto dinero y ropas poseían en sus casillas, sitas en el monte de Terreu, por una cuadrilla que trabuco en mano les sorprendieron cuando rodeados de sus familias se entregaban al descanso en aquel desierto terreno, y amenazándoles con quitarles la vida si para día fijo no llevaban a punto determinado cierta suma, y que la viuda de Villanueva, segundo que fue de la partida de Cucaracha, se encontró estrangulada en su casa de Castejón de Monegros y saqueados todos sus muebles. Todo esto, unido a la constante amenaza en que viven los hacendados de esta comarca, privados de dirigir do cerca las labores de sus campos por temor a verse secuestrados por los que, en continuo acecho y auxiliados por sus confidentes, atenían con escandalosa frecuencia contra sus intereses, hace que se desee con anhelo la realización de lo que las autoridades parece se proponen con bien entendidas disposiciones, o sea dotar a este país de la seguridad individual garantida por las leyes. El brigadier Sr. Delatre, haría un singularísimo servicio a los pueblos vecinos a la Sierra, dando el golpe de gracia a la cuadrilla que en aquella se cobija y a todas sus extensas ramificaciones.»
Diario de Barcelona: Año 1874, no. 127 (14 mayo 1874).
El 18 de mayo de 1874 son capturados varios bandidos, encontrándose entre ellos Marcelino Berbeder, el sastre de la banda. La Correspondencia de España (diario universal de noticias: Año XXV Número 6017) en su edición del 23 de mayo de 1874 da cuenta del ingreso de siete presos supuestos miembros de la banda «Han ingresado en la cárcel siete presos que se supone sean de la partida capitaneada por Cucaracha». Al parecer son conducidos a la cárcel de Zaragoza: «Han sido conducidos a la cárcel de Zaragoza siete individuos, que se cree sean cómplices o compañeros del célebre bandido Cucaracha.» (El Gobierno: Diario político de la mañana: El Gobierno – Año III Número 450 – 1874 mayo 23).
Sobre el 25 de mayo de 1874, el alférez de la guardia civil de Huesca, Francisco Bergua y Castro, captura siete individuos que son puestos a disposición del señor Capitán del distrito: «El alférez de la guardia civil de Huesca, D. Francisco Bergua y Castro, con la fuerza de su mando, ha capturado siete individuos que formaban parte de la célebre partida del bandido Cucaracha, los cuales puso a disposición del señor capitán general del distrito.» (El Imparcial (Madrid. 1867), 25 de mayo de 1874).
«El alférez de la guardia civil de Huesca D. Francisco Bergua y Castro es el que con la fuerza de su mando capturó a los siete individuos de la partida del Cucaracha que hace cuatro días llegaron a esta capital y se hallan en las cárceles a disposición de los tribunales.»
Diario de Avisos de Zaragoza del 27 de mayo de 1874.
«Hemos visto conducir esta mañana, escoltados por la guardia civil, desde la Capital general a las cárceles nacionales, siete presos que, según las noticias que hemos podido adquirir, están acusados de ser cómplices o compañeros del bandido “Cucaracha”. Con estos siete son ya 28 los que se hallan presos por uno u otro de los motivos indicados.»
Diario de Barcelona, 27 de mayo de 1874.
El Cucaracha y su cuadrilla. Ilustración Cruz Salvador.
El cerco contra Mariano Gavín comienza a ser asfixiante, el 30 de mayo de 1874, mientras la banda realiza una reunión en el pueblo de Belver de Cinca, la fuerza de la guardia civil cae de improvisto sobre la banda. El Cucaracha vuelve a mostrar sus dotes de gran astucia e inteligencia logrando zafarse de sus perseguidores, pero tiene que lamentarse profundamente por la captura de Jobita, su mujer, junto a tres miembros de la cuadrilla. También son encarcelados, en la localidad de Monzón, el joven zagal que porta el aviso del chivatazo y dos mujeres y un hombre que colaboran en alertar al Cucaracha del dispositivo de captura iniciado por la guardia civil.
«Ha sido conducida á la cárcel de Sariñena la mujer del celebre Cucaracha y tres individuos más, de cuya captura nos ocupamos en otro lugar.»
La Discusión (Madrid. 1856). 3 de junio de 1874, n.º 1.749.
Mariano, furioso por el encarcelamiento de su mujer, promete recrudecer sus fechorías mientras no consiga la liberación de su mujer (Diario de Avisos de Zaragoza, 10 de febrero 1875).
Otros cinco miembros de la cuadrilla son detenidos el 22 de junio por el mismo oficial, el alférez de la guardia civil de Huesca, Francisco Bergua y Castro en la localidad oscense de Alcolea de Cinca. Algunas fuentes citan que son Isidro Berber, Francisco Larroy Ferrer, y Joaquín Ollés Cuadrado quienes caen detenidos la madrugada del 22 de junio de 1874.
A los dos días es atrapado en Ballobar Manuel Miró «el Cigarro», confidente de la banda y terror de aquella población. Manuel Lax y Francisco Alós son detenidos el 26 de junio de 1874, junto a Camila Martínez, confidente y falsificadora de moneda y esposa de otro bandolero «ya aprehendido». El 27 de junio de 1874 se escapan tres bandoleros, pero el 31 del mismo mes, la guardia civil se incauta en Ontiñena de un fusil, cincuenta y cuatro cartuchos, un uniforme carlista con divisas de sargento primero y documentación detallada de una compañía.
Sr. Director del Diario de Avisos
Muy señor mío: Ha estado a punto de ser copado el célebre Cucaracha como parte de su cuadrilla. Parece que en una de sus guaridas, sita en el pueblo de Belver de Cinca, debía celebrar una reunión con su gente, para dar uno de esos golpes de mano en que tan diestro se muestra, y verificado, huir con su mujer a alguna población de grande vecindario; pero enterada la guardia pero enterada la guardia civil, según se dice, de todo el plan, marchó alguna fuerza al indicado pueblo de Belver, y cayendo de improviso por la noche, consiguió la captura de la mujer de Cucaracha y de algunos de sus cómplices. Como el tal Cucaracha tiene, por lo visto, un extenso y bien pagado espionaje, esta circunstancia le ha valido en la presente ocasión para no caer en poder de la guardia civil, pues a no recibir aviso, por expreso, desde Monzón, de que huyese, aviso que se anticipó lo necesario, era inevitable su captura.
Ayer entraron en estas cárceles la indicada mujer y tres hombres, que, con el muchacho de pocos años, portador del aviso, serán probablemente conducidos a disposición de la primera autoridad militar del distrito, y hoy se ase gura también que han sido capturados en Monzón la mujer que mandó el expreso a Cucaracha y un hombre y otra mujer que estaba en el secreto.
Es plausible la actividad que despliega la sección de la guardia civil, en- cargada especial y exclusivamente de la persecución de estos bandidos, que tantos desmanes vienen cometiendo en esta comarca hace más de tres años, y sería de desear que las prisiones llevadas á cabo en esta villa, en la de Castejón de Monegros, Lanaja y Alcubierre, en número de más de veinte, diera el resultado que todos los hombres de bien anhelan. -Suyo afectísimo
Sariñena 30 de mayo de 1874. Diario de avisos, 1 de junio de 1874 página 8.
La guardia civil va pisando los talones del Cucaracha. Un día llegan a la balsa de Ramón Alcubierre, donde se encuentra abrevando el ganado de Bonifacio Pérez y Mariano Verdún, preguntan por los bandoleros. Estos dicen que están por los Cubilares de Sanz, entre Alcubierre y Lanaja y allí acuden los civiles. El Cucaracha los ve llegar y les grita que suban, que allí les espera. Pero el cabo no sube, dejando una nota al Cucaracha que le dice que pronto tendrá que cambiarse la camisa. La respuesta del Cucaracha no se hace esperar, dejando el siguiente mensaje junto a un saco manchado de sangre «así sería la próxima camisa que llevase». A los tres días, el Cucaracha mata de un trabucazo al cabo mientras practica la caza.
A los pocos días, el hombre de confianza del Cucaracha, Francisco Navarro, muere a manos de la guardia civil. Francisco era su mano derecha, escondía y sabía dónde se guardaban los botines. Tras su muerte, Manuel Lorda ocupa su lugar responsabilizándose de guardar y proteger las finanzas de la banda.
El guardia civil de 1.ª clase José Pastor es uno de los principales responsables del acecho al Cucaracha y su banda, alcanzando cierta notoriedad y reconocimiento por su incansable labor quedando así recogido en el Diario de Avisos de Zaragoza del 3 de julio de 1874:
En los tres días que llevamos con hoy del mes de julio se ha experimentado el calor más fuerte que se ha sentido en el presente año, y que es en verdad sofocante.
De Tamarite nos escriben manifestándonos lo agradecida qua está aquella comarca a los servicios del guardia civil de 1.ª clase José Pastor que con su fuerza está desplegando una extraordinaria actividad en la persecución de la banda de criminales que capitanea el ya tristemente célebre Cucaracha.
Los contribuyentes de aquel distrito y del de Benabarre, que antes no podían salir a hacer su recolección y visitar sus campos, se muestran altamente satisfechos del mencionado guardia Pastor, gracias al cual pueden salir de los pueblos con más libertad y dedicarse a sus faenas tranquilamente.
El citado militar ha presentado últimamente preso a uno de los principales compañeros de Cucaracha.
Nos añaden que todo aquel país vería con gusto que el Gobierno recompensase, como se merece, al guardia Pastor por sus relevantes servicios.
En el diario La Iberia (Madrid.1868) del 19 de julio de 1874, se notifica el ingreso de un preso de la banda del Cucaracha, el cual apuntan que debía de ser el «secretario de la banda: «Ha ingresado en la sala de presos del hospital civil de Zaragoza, herido de alguna consideración, ano de los compañeros del célebre bandido Cucaracha, del cual parece era secretario, y que fue preso recientemente por la Guardia civil.»
Andolz recoge el intento de secuestro de la mujer de Navarro, por parte de los ricos de Alcubierre. Un intento frustrado gracias a que la mujer logra escapar al barranco de Patricia, por la zona de balsas Medias. El relato es de Anastasio Abadía: «Fue a ver a Francisco Navarro y le dijo -¿has cenado?- y contesto él -No-. -Cena y vendrás conmigo, pero no te emborraches, que te pego un trabucazo-. Cogieron a la mujer con la hija en el burro y se fueron al corral de Las Negras de la Cartuja donde estaba Jacinto Navarro, y Francisco Navarro se volvió a su corral y le dio un duro para que se comprara cajillas. Así, con la ayuda de los burros se llevaron a punta sol a la mujer al cuartel general».
El 25 de septiembre de 1874, El Imparcial (Madrid. 1867), informa sobre la presencia de los bandoleros de Cucaracha por la zona del bajo Cinca: «De Sariñena escriben que, aunque la famosa, partida de bandoleros de Cucaracha merodea hacia el Cinca, pudiera temerse algo en aquella comarca, toda vez que se ha marchado la fuerza de guardia civil encargada de la persecución del célebre bandido.»
Bofetada a Ruata
En el otoño de 1874, en palabras de Jorge Sánchez Ardid, Andolz recoge un episodio al que no le concede demasiada credibilidad, un suceso en un clima de desconfianzas, tropelías y venganzas: «Un compañero de Cucaracha, de Fraga, que había sido guarnicionero, en cierta ocasión le pegó una bofetada a Ruata, el ricachón de Alcubierre. Algún tiempo después lo cogieron los civiles y querían llevarlo a Zaragoza, pero no tenían medio de locomoción. Entonces no había casi coches, únicamente si se mandaba algún propio. Ruata les dejó un caballo y quiso acompañarlos pues había reconocido al que le dio la bofetada. Cuando estuvieron por la sierra les dijo a los civiles que se lo dejaran a él. Se lo dejaron y él lo mató de un tiro».
El último asalto a Ruata
Juan Ruata pertenece a una casa rica de Alcubierre dedicada a la agricultura de secano y a la ganadería ovina. Comercian principalmente con la lana con la que obtienen grandes beneficios, hasta el punto que frecuentemente hace uso de su expresión “Vale más la cama donde duermen mis gatos que la casa de fulano”. Lo secuestran en enero y la familia siempre mantiene que lo habían tenido desnudo y atado a un pino, una cuerda al cuello hacia arriba y otra atada a los testículos hacía abajo. Pero cuentan que su criado, Juan Olmos, hace de mediador e incluso le lleva ropa durante el secuestro; siempre manifestó que los bandoleros lo habían tratado bien.
El relato de Andolz da cuenta como en febrero de 1875, mientras el rico hacendado de Alcubierre Juan Ruata se encuentra cazando, al separarse de sus cuatro compañeros y acercándose donde se hallaban dos de sus criados y pares de mulas, es interceptado por la banda del Cucaracha. Al iniciar la fuga Juan Ruata, los bandoleros le disparan cuatro o cinco tiros sin conseguir darle alcance, pero al adentrarse por un terreno algo pantanoso, Ruata cae al suelo siendo atrapado por la banda. Para su rescate le piden a la familia siete mil duros de plata. Al día siguiente le son entregado treinta mil reales y la respuesta del Cucaracha es un recado de atención a la familia «dando seguridades de que lo encontrarían colgado de un pino si no completaban los siete mil duros, y fue forzosa su remisión». Ruata, está en su cautiverio acompañado de un criado, que nunca le abandona «volvió el martes bastante delicado, si bien dice que no solo no le han maltratado, sino que hasta ha sido objeto de algunas atenciones».
«El Cucaracha» corrió estos montes. Con él, y con algún otro: «El Godé», «El Miñón», «Barbacabra» «Sieteajustes», entró Huesca en la mitología de los bandidos generosos. Hizo, «El Cucaracha» las fechorías convencionales, con tan buen tino, como suerte, para culminar su carrera con el secuestro de Juan Ruata, adinerado terrateniente, al que atrapó en la Filadeta de Pastriz, cuando iba a inspeccionar el trabajo de roturación que estaban haciendo sus jornaleros.
Aurelio Biarge. Hoy san Caprasio en Alcubierre. Nueva España – 2 de septiembre de 1973.
Para Alberto Lasheras, la familia no puede conseguir la cantidad de dinero inicial, así que realiza una primera paga de 30.000 reales. Pero Cucaracha dijo que: «o les mandaban el resto del dinero o lo iban a encontrar colgado de un pino». Al final, con mayor o menor esfuerzo, la familia reúne y entrega el rescate. El Cucaracha lo suelta el día de la Candelera, el 2 de febrero, toda la gente está en misa y aprovecha para ir a su casa y cambiarse sin que nadie lo vea. Juan Ruata como agradecimiento a Juan Olmos le promete una gratificación en su testamento “Juan, para cuando yo muera te voy a dejar en mi testamento lo suficiente para una vida digna” Pero, a la hora de la verdad, Juan Olmos no recibe lo prometido.
«El gobernador de Huesca, en telegrama de hoy, dice que el alcalde de Alcubierre le participa que D. Juan Ruata, que había sido secuestrado por el bandido Cucaracha, ha sido puesto en libertad; y que no ocurría novedad en la provincia.»
El Tiempo (Madrid. 1870). 4 de febrero de 1875.
Según telegrama del gobernador de Huesca, ha sido puesto en libertad en las inmediaciones de Alcubierre don Juan Ruata, que había sido secuestrado por el bandido Cucaracha.
La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXVI Número 6273 – 1875 febrero 4.
Cuando los titiriteros de Binéfar presentan la obra del Cucaracha en Alcubierre, Isabel Ruata les cuenta que era imposible que ese rescate, pagado a principios de febrero cuando él murió el 28 del mismo mes, se lo hubieran podido gastar. El dinero tenía que estar escondido por alguna parte, por eso se habla mucho de los tesoros ocultos o perdidos del Cucaracha. También, su descendiente Tomas Mora Ruata cuenta que en la casa Ruata «había un cuarto que se llamaba Cucaracha, no tenía puertas y se entraba por una trampilla que había debajo de un lavabo».
«Cucaracha tenía una organización montada de tal calibre que tenía como una red de confidentes y espionajes que le costaba muchísimo dinero. Se dice que tres mil reales diarios tenía que pagar el Cucaracha en confidentes para tener una buena información. Por eso había mucho gasto, pero también había mucho ingreso. Es posible que parte de algún botín alguien lo escondiera.»
Alberto Lasheras.
Como todas las fechorías del Cucaracha, el suceso de Juan Ruata tuvo su eco en los medios, como es el caso del Diario de Avisos de Zaragoza del 10 de febrero de 1875:
» Alcubierre, 7 de febrero de 1875. Querido amigo: aprovecho mi corta y casual estancia en este pueblo para darle unas cuantas noticias de Cucaracha, cuyas hazañas vuelven a repetirse, y del cual ha sido víctima estos días el conocido y rico propietario D. Juan Ruata.
Salió éste un día de la semana pasada a cazar en compañía de cuatro compañeros, y ocupados en esta distracción, recorrieron el monte, llegando cerca de un campo donde se hallaban sus criados y pares de mulas. Desvióse Ruata de los cazadores para visitar su hacienda que a unos mil pasos estaba, y mientras daba instrucciones y hacía preguntas a su criado mayor, echáronsele encima Cucaracha y los suyos, mas no con tanta precipitación que él no pudiese irse.
Disparáronle cuatro o cinco tiros sin tocarle, mas cayó al pasar por un terreno pantanoso y perdió la ventaja que a sus perseguidores llevaba, volvió sin desmayar a levantarse, poro con tanta desgracia, que pisándose el tapabocas dio en tierra y en manos de los bandidos. Sus compañeros, que todo esto presenciaban, temerosos o cobardes, huyeron sin acudir en su socorro y consintieron su prisión que les hubiera sido fácil evitar a tener todos la serenidad y sangre fría de Ruata y de otro compañero llamado el carretero. Internáronse en la sierra, pidiendo por su rescate siete mil duros, les llevaron al día siguiente treinta mil reales, y Cucaracha envió a la familia un recado de atención, dando seguridades de que lo encontrarían colgado de un pino si no completaban los siete mil duros, y fue forzosa su remisión. Acompañado de un criado, que nunca lo abandonó, volvió el martes bastante delicado, si bien dice que no solo no le han maltratado, sino que hasta ha sido objeto de algunas atenciones.
Tal es el golpe que tiene asustados y puestos en guardia a los ricos propietarios de este país, a quienes profesa una particular predilección Cucaracha, de quien se dice que nunca ha salido a robar pequeñas cantidades a los viajeros.
Tiene este hombre singular unos cuarenta años, es delgado, de una estatura casi baja y carece de toda instrucción, hasta el punto de firmar con mucho trabajo. Fue jornalero, mozo de mulas y carbonero en sus mocedades y su hombría de bien le granjeó hasta la confianza de un recaudador de contribuciones o cosa así, que le encargaba la conducción de fondos a Huesca, si que en aquella época cometieran ningún desmán. Está más o menos remotamente emparentado con algunas familias ricas de Alcubierre, y esta circunstancia se señala como la causa de su actual existencia, porque cuando el trabajo no le pareció a él una ocupación decorosa, tuvo por conveniente vivir sin trabajar y le fueron dispensados y hasta ocultadas las malas artes de que se valió, y en esta senda fue progresando hasta hoy que puede competir con ventaja con los siete niños de Écija.
Lleva ordinariamente dos trabucos, si bien alguna vez se le ve con una escopeta de dos cañones o una carabina Remington. Su partida es numerosísima, y raro día se le ve acompañado de los mismos cofrades que el anterior; tiene mucha sagacidad, talento y habilidad rara para dar los golpes que el proyecta; pero todo esto sería inútil sin su principal elemento, que es la innumerable corte de espías y asociados que tiene en todo este país: Se aparece con frecuencia a los pastores, guardas, cazadores y demás gente que su oficio lleva al monte y a ellos pide con buenos o malos modales, según el humor que gasta, las baratijas que en el momento necesita y que éstos tienen buen cuidado en llevarle, porque de no hacerlo, pagarían con el individuo al día siguiente. No se fía ni de los suyos, que nunca saben dónde duerme, y obliga a comer el primero al que lleva víveres.
Dos o tres veces ha estado a punto de caer en manos de la fuerza armada. Una de ellas le cogieron durmiendo en una casa, rodeado por la guardia civil, arrojó la manta por una ventana, mientras que por otra saltaba y en paños menores huía. Otra se hallaba con los suyos en un soto: iban a ser copados y distribuyó su gente, colocando los dos que más corrían donde la guardia los viese, con orden de huir. Echaron éstos tras ellos, mientras Cucaracha se subió a un árbol, escurriéndose después con mucha serenidad.
Gasta unos 3000 reales diarios en confidencias que le proporcionan los amigos que tiene en todos los pueblos de ocho a diez leguas alrededor, y sabe hasta los detalles más íntimos de las familias y pueblos, llegando en esto a lo increíble. Está furioso con la prisión de su mujer y ha prometido recrudecer sus fechorías, mientras no consiga su libertad.
Aquí hago punto: pues no tengo tiempo ni aún para rectificar estas líneas, escritas a vuelta de pluma, sobre los apuntes de mi cartera, y que Dios sabe cómo habrán salido».
La llegada del teniente Vicente Lafuente Pueyo y la partida de domino
La creciente presión deja a mínimos la banda del Cucaracha que cada día se siente más cercada y debilitada. La aparición del teniente Lafuente, a principios de febrero de 1875, manifiesta el aumento de efectivos de la guardia civil en la comarca monegrina, especialmente en la comandancia de Sariñena. Adell y García citan la irrupción de Lafuente sobre el 11 de febrero de 1875. Para Mariano Gavín, la situación se torna desafiante. El enfrentamiento y duelo contra la guardia civil cada vez es más acechante.
Su reto alcanza su máxima expresión en un acontecimiento que marca profundamente la grandeza y leyenda, y a veces hasta de héroe popular, del célebre bandido Cucaracha. Es para esta ocasión cuando el Cucaracha se arregla y viste con gran elegancia y acude al casino de Zaragoza. Pronto localiza al teniente Lafuente jugando al domino, con sus tres estrellas de ocho puntas que tanto lo delatan. Un irreconocible Cucaracha se suma a la partida. No existen fotografías que lo identifiquen, además se ha arreglado para la ocasión y nadie puede esperar encontrarlo tan descaradamente en el casino de Zaragoza. Durante la partida, el teniente no para de alardear del cuerpo de la guardia civil y de su nueva encomienda, acabar con el temido delincuente que atemorizaba la comarca monegrina: «Me gustaría tropezarme un día con ese Cucaracha para ajustarle las cuentas…», dice de forma chulesca y bravucona. De regreso a su casa, el teniente Lafuente encuentra en su bolsillo una nota que dice: «También yo tendría mucho gusto en tropezarme con usted sin testigos. Ya sabe dónde encontrarme. Le espero en la sierra de Alcubierre. Cucaracha».
A partir de entonces para el teniente Lafuente, tal y como dice Rafael Andolz, la orden es tajante de no dar cuartel a los bandidos y capturar a Cucaracha vivo o muerto en el más breve plazo.
El Cucaracha presiente que son sus últimos días, lo da a entender en casa de Angela, la hornera de Alcubierre: «Mira Angela -le dijo con voz tranquila, ligeramente velada por la emoción-, tendrás que hacerme una bolsica para ponerme la estampa de la Virgen del Carmen, porque me parece que voy a vivir muy poco, que los civiles nos persiguen mucho».
De la muerte del Cucaracha y parte de su cuadrilla
La cuadrilla del bandido Cucaracha amanece el 28 de febrero en el corral de L´Anica, cerca del poblado de Peñalbeta. El zagal Manolico Maza Lacasa tiene que llevarles vino que, como en otras tantas ocasiones, ha dispuesto el mediador Pedro Lobardo. Pero para esta vez, el teniente Vicente Lafuente, junto al alcalde y al boticario de Lanaja han urdido un infalible y mortífero plan. Han envenenado el vino para dormir la banda, con la dosis perfecta para que sea efectivo y no sea detectado al gusto. Además, preparan un contraveneno, pues el cauteloso Cucaracha siempre hace probar todo antes de su consumo y así, no resulte maltrecho el joven Manolico. Cuando la banda comienza a beber y comer, el veneno comienza a surtir efecto, situación que aprovecha la guardia civil para asaltar y dar muerte a los bandoleros.
«De mil trampas él s`escapa nunca le pueden pillar l`envenenaron el vino para poderlo cazar.»
Esta es la versión más popular que ha llegado a nuestros días y aunque el relato de la guardia civil la hace más épica, la verdad es que conociendo el corral de L´Anica y que ningún guardia civil resulta herido, todo apunta que el veneno consigue sedar a los bandoleros y una vez dormidos, la guardia civil los remata a quema ropa. Al mando de los guardias, de fuerzas del 7º Tercio en la provincia de Huesca, va el capitán teniente Vicente Lafuente y Pueyo y le acompañan el sargento segundo Carlos Rodríguez, cabo primero Francisco Salanova y los guardias José Pastor, Lorenzo Laclaustra y Fermín Catalán.
Los hechos quedan recogidos en el Boletín Oficial de la Guardia Civil núm. 812, de 1 de abril de 1875: «El teniente de dicha Comandancia, don Vicente Lafuente, con la fuerza a sus órdenes, sorprendió la tarde del 28 de febrero anterior en un corral del término de Lanaja, al célebre bandido Mariano Gavín (a) Cucaracha, con su segundo jefe Antonio Sampériz (a) el Cerrudo y tres más de su partida, la cual se resistió tenazmente, quedando los cinco (…) muertos en la refriega, sin que la indicada fuerza experimentase baja alguna. Les fueron recogidas catorce armas de fuego, trescientos cartuchos metálicos, cuatro cuchillos, una canana, una corneta, dos barbas postizas y otros efectos. S.E. se ha enterado con satisfacción de este servicio».
«Se pagó el vino de Alcubierre, y fue aquí que la química pudo aquello que jamás pudieron los trabucos ni los fusiles de pistones, y es que un boticario —del que no diré, como otros maledicentes, que sabía por su oficio de estropear gentes—, añadió arsénico al caído de suministro, determinando tal estrago en la facción bandolera que, tras de un cruce de disparos con la Guardia Civil meramente simbólico, entregaron todos su alma diligentemente.»
Aurelio Biarge. Hoy san Caprasio en Alcubierre. Nueva España, 2 de septiembre de 1973.
La muerte del Cucaracha enseguida aparece ampliamente recogido en los medios aragoneses y españoles. El célebre bandolero ha caído.
Sr. Director del Diario de Avisos de Zaragoza
Muy señor mío. Un acontecimiento de notoria importancia pan todos, muy especialmente para las poblaciones comarcanas de la vecina villa de Alcubierre, y del que supongo sabedor a V, por noticias oficiales. tuvo lugar en el día de ayer. El famoso Cucaracha ha pasado a la historia de los criminales. Su fin, como bandido, viene a prestarle esa celebridad siniestra cuyo solo recuerdo apena y espanta a las sociedades cultas.
Fue su vida un duelo a muerte empeñado contra las instituciones humanas, su fin está en relación con sus hechos.
Los lectores habituales de ese popular Diario de Avisos conocen ya algunos rasgos característicos de la existencia azarosa de tal bandido Y a fe que no acierta la mente a explicarse cómo el odio a la sociedad puede labrar tamaña perversión de instintos en uno de nuestros semejantes.
De índole bondadosa en los años de su juventud tranquila, desempeñó, dentro de las modestas condiciones en que se desenvolvieron su educación y su humilde categoría social, cargos de confianza cuyo cabal cumplimiento reclama siempre dotes acreditadas de honradez
Hallábase emparentado con algunas familias acaudaladas de Alcubierre, y esto, unido a su escasa instrucción, se señala como el origen de sus funestos atentados. Quiso vivir ocioso a costa de ruines tretas. Dado el primer paso, prosiguió con temerario empeño la senda del mal, fue reconcentrando el odio al poderoso, y la sed de riquezas atormentó la conciencia tenebrosa de aquel espíritu perverso. Lo que en las imaginaciones acaloradas de Owen y Saint Simón fue una idealidad extravagante y origen de mística exaltación comunista, puede llegar a ser bandolerismo furioso en una a naturaleza débil e inculta Entre Baboeuf y Jaime el Barbudo hay conjunciones sombrías. La teoría y la práctica del comunismo suelen darse la mano en los antros del odio.
La vida de Cucaracha fue engendrada en este abismo. Sus hechos revelan al comunista práctico, por eso era el criminal famoso incompatible con toda sociedad. Emulando el romanticismo de José María y del Barbudo de Crivillente (que también los bandidos son románticos a su manera), jactábase de asestar sus tiros a los hombres de posición y de fortuna. Alla en la fría noche de su conciencia debía estremecerse con alegría horrible cada vez que sus familiares daban caza a un personaje de dinero.
Su habilidad para el crimen corría parejas con sus perniciosos instintos, y en ocasiones críticas supo desplegar esas artes de recurso que solo a tribus nómadas y salvajes es dado practicar.
Sin instrucción, sin fuerzas materiales casi, dado que su complexión haciale mas a propósito para la vida sedentaria que para arrostar tan crudas persecuciones, ha vivido largos tiempos esquivando la acción de la justicia humana, y desafiando con sus compañeros, instrumentos fieles de su voluntad, el poder de la sociedad honrada.
Por fin terminó este duelo implacable.
A las cuatro de la madrugada del día de ayer, la guardia civil organizó una de tantas batidas a la sierra donde se cobijaba el misterioso Cucaracha como la fiera en su cubil. Dividida la fuerza en dos secciones, fueron escrupulosamente registrados varios edificios rurales si éxito alguno, más a la una o dos de la tarde, cuando los perseguidores se disponían a tomar el rumbo hacia Castejón de Monegros, quiso la casualidad que una pareja se desviase para reconocer una paridera próxima al camino y en la jurisdicción de Lanaja. Allí estaban los bandidos, y apercibidos los guardias y avisado el jefe Sr. Lafuente, se trabó la lucha, resultando herido mortalmente Cucaracha, que cayó exánime exclamando: ¡Ahora sí que han muerto a Cucaracha!
Igual suerte cupo a sus demás cofrades, tras una breve resistencia. Tales son los detalles que de público se refieren y que rectificaré si no fueren exactos,
Inmediatamente que el Juzgado tuvo conocimiento del hecho salió para Lanaja a instruir la correspondiente sumaria, seguido de un gran número de personas ansiosas de comprobar el hecho por sus propios ojos. El género de muerte ha correspondido a la vida de Cucaracha, por aquello de que, quien mal anda, mal acaba.
Suyo, K. Sariñena, 1 de marzo de 1875.
Sr. Director del Diario de Avisos de Zaragoza
Querido amigo: En mi anterior fecha 7 del pasado me ocupé del secuestro llevado a cabo por el célebre bandido de la Sierra de Alcubierre, conocido con el nombre de Cucaracha. Hoy cumple a mi propósito manifestar que a este temible criminal le ha tocado ya la hora en el reloj de la justicia, pues por aquello de no hay plazo que no se cumpla deuda que no se pague, ayer, al tocar el sol a su ocaso, dejó de existir juntamente con cuatro más de sus compañeros en el término de Peñalveta, jurisdicción de la vecina villa de Lanaja.
Diferentes son las versiones que en estos primeros momentos circulan respecto a este hecho que tan alborozados tiene a todos los hombres honrados de esta comarca y muy señaladamente a los ricos propietarios de Alcubierre, que siempre estaban con el bolsillo abierto y la vida suspendida de un cabello, como suele decirse. Hay quien manifiesta que Cucaracha y los suyos han sido vendidos por alguno de sus mejores confidentes; otros, que desde el campanario de Lanaja fueron descubiertos los cinco criminales con el auxilio de un anteojo por el valiente jefe de la guardia civil del puesto de Sariñena. Mas sea de esto lo que quiera, es lo cierto que ayer, a eso de las cuatro de la tarde, fueron sor prendidos y muertos Cucaracha y cuatro compañeros más que le acompañaban en una paridera distante aproximadamente unos cinco cuartos de hora de la vecina villa de Lanaja, y sin que por parte del benemérito cuerpo de la guardia civil haya ninguna desgracia que lamentar.
Serena y el Diario de Avisos de Zaragoza
Hoy se hallan de manifiesto en la plaza pública de la mencionada población los cadáveres de esos cinco seres infelices que, si ayer formaban el terror de todos sus convecinos, hoy estos acuden con avidez contemplar presurosos los fríos y yertos restos de unos semejantes nuestros, a quienes tal vez las malas compañías y falta de educación les hizo colocar en la resbaladiza pendiente del crimen, y sufrir, como no podía menos, sus fatales cuanto ineludibles consecuencias.
Aquí pondré punto final a mi epístola, sin perjuicio de manifestar en otra cuantos datos sobre el particular vaya recogiendo y crea dignos de mencionar y demás s que ocurra en este afortunado país, si por dicho so puede contarse el no habernos visto aun visitados los carlistas, por cosa de que muy pocos podrán vanagloriarse.
En el entre tanto dispón de tu invariable, Z. y N.
Alcubierre, 1 de marzo de 1875.
Sr. Director del Diario de Avisos:
Muy señor mío y amigo: Ayer fue día notable para esta población y toda la comarca. El terrible bandido Cucaracha, que hace cinco años nos tenía amedrentados, cayó por fin en poder de la denodada Guardia civil. Al mando del bizarro é infatigable teniente graduado Sr. Lafuente, que hace pocos días se encargó de su dirección, iba una pequeña fuerza recorriendo este territorio, cuando ayer, poco después de medio día, sorprendió a Cucaracha y cuatro más en un corral, conocido por el de la Anica, distante unos cinco cuartos de hora de esta población.
Los bandidos, en cuanto divisaron a la Guardia civil, trataron de encastillarse en la casita dé los pastores, y a la voz de ¡rendíos! de la fuerza contestaron a tiros, trabándose un rudo combate, del que pronto resultó muerto el segundo de Cucaracha, éste luego y así los demás, pues se resistieron tenazmente hasta que sucumbieron los cinco. La Guardia civil no tuvo la menor novedad.
Los ladrones estaban armados de Remington y Berdan con bayoneta, y además de las de su uso les hallaron doce o catorce armas de fuego más otras muchas blancas, y pasaba de una arroba de municiones.
He oído decir les hallaron también una instancia recién hecha, dirigida al rey, solicitando indulto, y una carta al municipio de esta villa pidiendo la informase favorablemente. Al famoso ladrón solo le hallaron encima tres o cuatro pesetas.
En el corral se encontraba asimismo un pastorcillo de unos quince años, que se salvó por milagro, ocultándose tras de unas piedras, en la misma casilla donde hacían fuego los ladrones. Estos son Cucaracha, otro llamado el Ceñudo, antiguo escapado de Cartajena; otro de Belver, otro de Oso y otro de Barbastro.
El bravo teniente graduado Sr. Lafuente y toda la fuerza de su mando se han hecho acreedores á una recompensa, y desde luego se han granjeado la estimación eterna del país, al que han librado de tan terrible azote.
El juzgado de primera instancia de Sariñena ha llegado pocas horas después del suceso, y creo se halla instruyendo las primeras diligencias. Suyo, Q
Lanaja,1 de Marzo de 1875. Diario de avisos, 2 de marzo de 1875, página 7.
Corral de l`anica. Bandido Cucaracha.
Los bandoleros Antonio Sampériz Peralta «El Zerrudo», de 38 años, de Lalueza y esposo de María Bayona; José Bernad Rivas «El Herrero de Osso», de 38 años, natural de Osso y esposo de Tomasa Ferrer; Melchor Colomer y Ferrer «El Molinero de Belver», de 32 años y natural de Belver; José Solanilla y Lacambra , de 35 años y natural de Palo; y Mariano Gavín Suñen, de 37 años, mueren aquel fatídico 28 de febrero de 1875 en el corral de L´anica, monte de Lanaja, donde la Guardia Civil los envenena con vino y una vez sedados, los acribillan a balazos.
En un bolsillo de Mariano Gavín aparece una petición de indulto al rey Alfonso XII; «Las cartas del Cucaracha», por Alberto Lasheras. Los cuerpos sin vida de los bandoleros son expuestos en la plaza mayor de Lanaja. Mosén Baltasar hace sonar las campanas, mientras que por las calles la gente alborotada grita «¡Han matado a Cucaracha! ¡Han matado a Cucaracha! ¡Están todos en la plaza!. Sacan a todos los zagales de la escuela para que vean los cuerpos sin vida de los temidos bandoleros y les hacen pasar por encima de los cadáveres. Es un acto de desagravio, cuenta el najino Marcario Andreu Torralba, quien ha encontrado la partida de defunción de Mariano Gavín en los archivos de Lanaja. Para Macario, quizá a los bandoleros son enterrados en el antiguo cementerio de Lanaja, ya desaparecido, pero también hay quienes cuentan que son descuartizados y clavados en estacas por el monte.
Partida de defunción del Cucaracha. Imagen de Macario Andreu Torralba.
Este es el testimonio de Anastasio Abardía, recogido por Rafael Andolz: «Día 28 de febrero de 1878 (equivoca el año). ¡Qué día tan señalado! En el corral de don Antonio Martínez han matado a Cucaracha y a sus cuatro compañeros. Vino una sección de guardia civiles de la provincia de Zaragoza, bajaron por la senda del volador preguntando a un pastor por el corral de L`Anica y se lo dijo. El centinela se había dormido por haberles dado el vino envenenado. la guardia civil puso un tricornio encima de la tapia. Cucaracha al ver el tricornio lo hizo piazos disparando. A cucaracha lo mataron el primero por tener la escopeta descargada. El que arreglo el vino fue el boticario de Lanaja. El que llevó el vino, Manuel Maza Lacasa, le dio contraveneno para no morir él también en aquella noche, pues Cucaracha le haría beber antes a él. Todos los ricos de los pueblos más próximos vinieron a Lanaja a ver a Cucaracha y los suyos. A continuación, los bajaron del carro y los dejaron en la plaza de Lanaja enseñándoles a los chicos y chicas el maestro Liesa, la maestra Raimunda y el sacerdote Mosen Baltasar Marcellán, los cadáveres. el escolano que servía al sacerdote era Ángel Cambra. (Un viejo de Lanaja se acuerda haber oído que los niños y niñas de la escuela pasaron pisándolos por encima de los cadáveres)». El siguiente relato es de Jorge Sánchez Ardid que también es recogido por Andolz: «Un pastor de Lanaja, Pedro Lobardo, le llevaba vino de parte de Angela. El dio cuenta de que el vino era para ellos. El boticario lo malbezó con una medicina poco conocida que los adormía y el repatán que llevaba el vino le daron contraveneno, pues Cucaracha lo hacía probar siempre al que lo llevaba. Va el chico, lleva el vino, Cucaracha hace beber a los cuatro compañeros. bebe él y dijo -Ya nos han jibau!, este vino está compuesto!-. Pero ya había bebido. Se acercaron a la aldea más cercana. Él se pone en un montón de fiemo que había allí al lau a arreglarse la tascadera de los calzones, que llevaba calzón corto. La estaba arreglando con un palico cuando vio venir a los civiles. Cucaracha les disparó, al oír el ruido salieron los otros que también dispararon. Era la aldea de la Nica, de Pedro del Torralbés».
“En ocasión que el célebre bandido Cucaracha, temor de toda la comarca, se hallaba con cuatro más en un corral de ganado en la falda de la sierra, y sin duda alguna desprevenidos, cayó sobre ellos la fuerza de la Guardia Civil al mando del Teniente Lafuente, trabándose una lucha de la que resultaran muertos los cinco forajidos e ilesos los guardias civiles, debido esto a la buena dirección del Teniente, que rodeó el corral, con la punta de la bayoneta fueron haciendo visores por todo él, librándose así de los disparos de los muchachos que hicieron fuego mientras tuvieron vida.
Cucaracha fue el primero que cayó, pues saliendo a la portera del corral se puso con dos armas de fuego y un morral de cartuchos y a lo que iba a disparar contra uno de los guardias que custodiaban la portera, otro guardia civil, que era un gran tirador, llamado Catalán, lo dejó tendido en el acto.
En seguida, los demás forajidos, ocuparon posiciones en el corral e hicieron fuego nutrido que, según relación que ha hecho el teniente, duró sobre media hora, enderezando siempre sus tiros a los agujeros que abría la guardia civil.
Muertos ya o tendidos los malhechores, penetró la guardia civil en el corral, en donde permaneció toda la noche del 28 de febrero, suponiendo así podrían llegar otros, pues así lo supuso el teniente en atención a que recogieron catorce armas de fuego, entre ellas fusiles BERDAN y REMINGTON”.
La Correspondencia de la mañana, Diario y guía de Madrid, 5 de marzo de 1875.
La Correspondencia de España del 8 de marzo de 1875, n.º 6.305, recoge el mismo texto que La Correspondencia de la mañana (Diario y guía de Madrid del 5 de marzo de 1875), reproducido anteriormente complementando la información con el siguiente relato de los hechos:
Al día siguiente, o sea el día 1º de marzo por la mañana, fueron conducidos los cadáveres a la villa de Lanaja, dejándolos tendidos en la plaza, y sabido este suceso tan importante, acudieron de diferentes pueblos a dicha villa con el objeto de ver al bandido Cucaracha y sus secuaces.
Ha sido verdaderamente un día de júbilo y parecía una romería, pues no puede V. figurarse la animación que se veía en todos los semblantes y el regocijo de los propietarios, muchos de los cuales hacía más de dos años quo no habían podido salir a ver sus campos.
El sistema de Cucaracha era secuestrar y pedir por cartas, con amenaza de la quema de las masías y muerte de los ganados.
El último secuestro fue el de D. Juan Ruata, de Alcubierre, que lo tuvieron cuatro días y le sacaron 7000 duros. Entre lo encontrado a Cucaracha fue una solicitud a S. M. el rey, manifestando que circunstancias políticas le habían hecho salir del pueblo y andar cuatro años errante por los montes, viéndose en la necesidad de exigir algunas contribuciones para su subsistencia, solicitando se le indultase de toda pena y se le permitiese volver al pueblo.
Relato publicado en el Eco de España de Madrid y reproducido en el Diario de Barcelona del 12 de marzo de 1875:
«Alcubierre 3 de marzo. Los sucesos acaecidos el día 28 del pasado, con la captura del tristemente célebre Cucaracha, terror por espacio de 5 años de esta comarca, son de tal magnitud y han impresionado a todo este país, que me tomo la libertad de hacer una sucinta reseña de ellos, por si V. gusta que su acreditado diario sea tal vez el primero que lo publique.
Ya el día 28 de enero una triste noticia corrió veloz de vecino en vecino, llenándoles de pena y dolor; al salir acompañado de cuatro amigos el primer contribuyente de este pueblo D. Juan Ruata, se separó un poco de ellos para ir a dar órdenes a sus criados, y en aquel momento fue sorprendido por tres hombres que le dieron el alto, trabuco en manos; trató de librarse por medio de la fuga, mas con tal desgracia, que fue a dar a un lodazal de donde no podía salir, y allí le dieron alcance los criminales, y después de maniatado, le hicieron seguir. Cuatro días lo tuvieron en su poder, cuatro años para su familia y amigos, mas al fin, después de pedir por su rescate 14.000 duros, no hubo más remedio que entregar 7.000, que es lo que se conformaron, o peligraba la vida del secuestrado.
¡Quién había de suponer que al mes de este suceso Cucaracha y su cuadrilla habían de ser copados!.
D. Vicente Lafuente Pueyo, teniente graduado del benemérito cuerpo de la Guardia Civil, ha sido el que ha dado el gran paso y el que desde aquel fausto día recibe mil parabienes, y es aclamado con frenesí por estos pueblos; hombre sereno y de valor, que no teme el peligro, solo hacia diez y siete días que se hallaba al frente de la fuerza destinada para la persecución de Cucaracha y su cuadrilla, y en tan pocos días, tal ha sido la fe con que ha trabajado, tal el espíritu de llevar la paz que tanto tiempo tenían perdida los contribuyentes, que han sido suficientes para dar con las madrigueras y concluir con el que era terror de la sierra.
Nunca olvidarán estos habitantes lo mucho que le deben, y si premios tiene destinados el gobierno de S.M. para los que llenan sus deberes militares con tanto honor y valentía, seguramente que no olvidará el que se merece y a que se ha hecho acreedor don Vicente Lafuente, y del que también son dignos los individuos a su mando.
El 27 del pasado febrero salió la fuerza dividida en dos grupos en dirección a la sierra, y en la mañana del 28 se dirigieron hacia el punto llamado Peñalveta; serían las dos de la tarde cuando al llegar a la partida titulada Lanica, término municipal de Lanaja, la pareja que iba de avanzada, con gran cautela, y tal como el caso lo requería, miró por la pared del corral y distinguió a uno que estaba cosiendo y que a su lado había un arma; examinado un poco más, vieron diferentes armas en un rincón; esto fue bastante para creer que serían los bandidos (porque hay que tener en cuenta que a Cucaracha no le conocía ninguno de la fuerza, ni había fotografías de él ni señas particulares que pudieran ser bastantes para prenderles), agitó uno de los guardias el pañuelo, y los demás avanzaron rodeando el corral; practicaron tres o más arpilleras, y acercándose dos a la puerta dan la voz de alto a la Guardia Civil, rendíos y no se os tocará; veloz como el rayo coge Cucaracha su Berdan, arma la bayoneta y se lanza a la puerta; los otros compañeros cogen las armas y van a la pelea; viendo la fuerza que era imposible prenderlos sin haber lucha, se da la voz de «fuego» y es herido de muerte el jefe de aquellos bandidos; ya no había más recurso que concluir con todos, y los guardias, defendiéndose con valor y procurando no sufrir baja alguna, se parapetan; mas los bandidos con sus descargas no daban tiempo a nada, y a los pocos minutos ya había tres de los criminales fuera de combate, concluyendo con todos pasada media hora de lucha, sin que la fuerza tuviese que lamentar no solamente la menor lesión, sino que ni aún simples magulladuras.
Dado aviso al pueblo, corrió la noticia con velocidad, y al día siguiente los caminos que conducen a Lanaja se veían cubiertos de gente ávida de conocer al que por cinco años ha llenado de pavor a estos habitantes, y que tantas desgracias difíciles de reparar ha ocasionado.
El juzgado de Sariñena se constituyó en el pueblo, y las campanas de Lanaja y Alcubierre anunciaban que el regocijo que los vecinos sentían era una verdadera fiesta popular.
Tendidos en medio de la plaza se hallaban por el orden siguiente: El Cerrudo, segundo jefe de la cuadrilla; Cucaracha, el herrero de Osso, el molinero de Belver y el guarnicionero de Alcolea; éste tenía un buen aspecto, gran estatura, vestía hasta con elegancia, sumamente flaco y fino de cutis, cara hasta hermosa y cubierta toda de barba larga y negra, muy aseada y limpia.
Cucaracha, seco, delgado, bigote recortado, y mal vestido al estilo del país; de los cinco era el de peor presencia y el más desaliñado de todos.
Practicada la autopsia por tres facultativos, se encontró en Cucaracha una sola herida, que, habiendo penetrado por la región supra clavicular, salió por el séptimo espacio intercostal de la región dorsal, cortando la arteria subclavia y produciendo una hemorragia, que debió dar lugar a la muerte poco menos que instantánea.
Fueron ocupados los efectos siguientes: tres pistolas, tres grandes cuchillos, dos puñales, cuatro fusiles, una escopeta de dos cañones Lafoncher, un Remington, cinco fusiles Berdan, todas estas armas con su correspondiente bayoneta, arroba y media de cartuchos Berdan y Remington, un kepis, una corneta, barbas postizas y una solicitud muy bien redactada y de muy buena letra, escrita en papel sellado, dirigida a S.M. al Rey don Alfonso XII, y en la cual pedía Cucaracha que le indultara de toda pena y le dejase ir libremente a su casa; además una carta sin concluir de escribirla, pues cuando uno de ellos lo verificaba fueron sorprendidos y muertos; dicha carta iba dirigida al ayuntamiento de este pueblo, pidiéndole sus firmas para el indulto.
Estos son los hechos, y es tanto el júbilo de este pueblo, que en todos los semblantes se marca la alegría, celebrándose tan fausta noticia con bulla y algazara, reunidos en diferentes puntos.
Se había llegado al extremo de no poder habitar estos pueblos; todo se encontraba abandonado, los labradores no podían ir a ver sus posesiones, y hora era de que se diera fin a tanto mal, ocasionado por una fiera humana.
Cinco años de persecución continua y nunca podía darse con el criminal, hasta que la Providencia ha librado al país de grandes males de que se hallaba amenazado, y cuando los bandidos se preparaban para dar tal vez un golpe en Alcubierre que hubiera llenado de luto y de dolor a los corazones de sus habitantes, lo mismo que al país».
En relación a los fallecidos, José Solanilla y Lacambra, aparece como natural de Palo (Sobrarbe, Huesca) de 35 años de edad. Su identidad va aparejada, en la prensa de la época, con el guarnicionero de Alcolea. Así lo hemos visto anteriormente en el Eco de España de Madrid, reproducido en el Diario de Barcelona del 12 de marzo de 1875, donde dan cuenta de los muertos en el golpe mortal al Cucaracha y parte de su banda: «El Cerrudo, segundo jefe de la cuadrilla; Cucaracha, el herrero de Osso, el molinero de Belver y el guarnicionero de Alcolea». Incluso, en el cuerpo de la noticia, se da una pequeña descripción de «José Solanilla y Lacambra» relacionándolo con el «guarnicionero de Alcolea»: «éste tenía un buen aspecto, gran estatura, vestía hasta con elegancia, sumamente flaco y fino de cutis, cara hasta hermosa y cubierta toda de barba larga y negra, muy aseada y limpia.»
El Guarnicionero de Alcolea alias «la Víbora» no es apresado hasta meses más tarde, en diciembre de 1875, en la localidad de Castejón de Navarra (El Diario de Huesca, 21 de diciembre de 1875).
Mariano Gavín, El Guerrillero que murió una vez. Felipe Alaiz.
Felipe Alaiz es profesor de literatura, escritor y periodista anarquista. Nace en 1887 en Belver de Cinca y muere exiliado en Paris en 1959. Se caracteriza por su periodismo libre y crítico, cercano al pueblo llano y alejado de los círculos distinguidos, de la etiqueta y la pedantería de la intelectualidad española. Uno de sus artículos “Mariano Gavín, El guerrillero que murió una vez” reconoce la figura de Mariano Gavín, publicada en la revista libertaria y anarquista «La Revista Blanca» en su sección «Héroes populares» del 7 de diciembre de 1933 y años más tarde, en 1962, queda recogido por la la editorial “Umbral” en la serie “Tipos Españoles”. Gracias a Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo de Pallaruelo de Monegros hemos podido conocer tal valioso documento que a continuación transcribimos.
Mariano Gavín, El guerrillero que murió una vez
Hay héroes populares que lucharon denodadamente por la libertad, que se sublevaron, admirables insurrectos sociales contra la mansedumbre de sus semejantes, encarándose contra la autoridad y contra la capacidad de Camancho el Rico; que no trataron de ejercer dominio alguno. Dejaron ejemplo de dignidad y desinterés y murieron asesinados por las fuerzas malditas.
Generalmente las biografías prefieren personajes de relumbrón. Prescinden del héroe popular y por ello la vida de los héroes populares queda entre leyendas y mentiras. Conviene, pues, reivindicar la memoria de los héroes populares olvidados. Hacia el año 70 del siglo pasado, los Monegros eran las mismas tierras desoladas y esteparias de hoy. Extensión de términos comprendida entre el Ebro y el Cinca, la población vivía esperando siempre el agua del cielo. Sesenta o setenta mil campesinos se limitaban al cultivo de cereales y al pastoreo.
En medio de la miseria general he aquí que aparece por la sierra de Alcubierre, uno de los pueblos de los Monegros, el valiente guerrillero de manta y trabuco, Mariano Gavín.
Diez años seguidos anduvo rondando por la zona esteparia de Aragón que eran los Monegros. Hombre grato a la simpatía popular, figuró en relatos y romances como personificación del valor, la entereza y la picardía. Diez años anduvo por montañas y llanos, vegas y poblados a salto de mata.
Su historia no salió del archivo comarcal. Con “dijendas” y narraciones de viejos campesinos y valiéndose, además, de algún archivo, no muy asequible por cierto, pude reconstruir la vida de Mariano Gavín, a quien llamaban por apodo “Cucaracha”.
-¿Conoció a Gavín?
-Sí, en Albalate.
– ¿Qué hacía allí?
– Estaba herido. Por cierto, que el médico del pueblo, un tal Luis Valdaura, curaba a “Cucaracha” de “escondidas”. Tenía mucho temple Gavín, y era algo socarrón.
-“Cucaracha” era cazador. Tenía mujer guapa y fantasiosa. Ella se dejó querer por un propietario rico, lo supo el marido y mató al seductor.
-Esa no es verdadera, amigo. Gavín no mato al seductor porque no hubo seducción. Gavín no mató a nadie antes de echarse al monte, ni después tampoco. Se apartó de la vida, conformado, porque tal fue su voluntad.
Contaría a la sazón unos 38 años. Era de poca estatura y de no mucho cuerpo. Los mozos cantaban en el coro de ronda, años después de la muerte de Gavín:
Por la sierra de Alcubierre siendo un hombre tan pequeño se pasea “Cucaracha” cuanto respeto que causa.
Tenía merecida fama de generoso. Daba trigo a los pobres y no acumulaba riqueza más que para apaciguar el hambre de los campesinos.
Otra copla clásica en aquella parte de Aragón, dice así:
“Cucaracha” es un gran hombre, aunque tenga mala fama porque el trigo de los ricos lo reparte entre los pobres.
He aquí el relato de un viejo, chaval en la época de Gavín.
En los Monegros, tierra de “Cucaracha”, hay muchos años de escasez absoluta y pocos de escasez relativa. Hubo muchos años malos seguidos y los labradores tenían que comprar el trigo a media talega. Encontró “Cucaracha” al mensajero:
– ¿Qué camino llevas, pequeño?
– Al molino voy.
– ¿A comprar trigo?
– Por “mandao” de mi padre.
– ¿Ya llevas los cuartos?
– Escondidos los llevo.
– ¿Por qué los escondes?
– Podría salir “Cucaracha” de cualquier barranco y “sacámelos”.
– Tu padre te “malimpone”.
– ¡y pobres que somos!
– Pues dile a tu padre que “Cucaracha” no les hace nada a los que trabajan. ¿Cuánto trigo has de comprar?
– Media talega.
– Pues toma esas monedas y puedes comprar talega entera.
Rasgos de ese carácter eran frecuentes en la vida de Mariano Gavín. El viejo baturro hace una pausa corta. Pregunto:
– ¿Qué gente llevaba en la cuadrilla?
– Ferrochón el de Belver, el Zurdo de Lalueza, un tal Valentín, el Pergaroide de Albalate y Carlos el de Almudévar. A Carlos lo mataron por la espalda en el camino viejo de Zaragoza.
– ¿Y no recuerdas el caso del “desorejao”? Tengo oído que era un confidente.
– Ya lo creo que recuerdo aquel caso. Se presento a “Cucaracha” uno de esos sujetos echadizos que empleaban los enemigos del guerrillero contra este. Pero ¿sabes qué consiguió?
– Quedarse sin orejas.
– Justo.
– ¿Cómo fue?
– Estábamos en las trilleras. Era yo chulo (criado joven de labor, especie de aprendiz) de un propietario de cinco pares… Gavín y los que iban con él se acostaron al raso, a la luz de las estrellas. Cada cual se acostó donde quiso y como quiso. «Cucaracha» se hizo la cama junto a un montón de fajos de garba (mies segada), que en el país llaman «fajina». No se acostó. Algo turbio había visto en los ojos de un guerrillero. ¿Qué hizo? Pues se escondió detrás de la fajina, dejando la manta tendida sobre un hato de ropa, como si él estuviera debajo. Cuando calculó el hombre echadizo que dormían todos los guerrilleros se levantó con tiento, llegó hasta la cama de «Cucaracha» y disparó un trabucazo… Pero «el muerto» salió por detrás de la fajina. ¡Ya estaban frente a frente! En dos cuchilladas le cortó Gavín las dos orejas al echadizo, que escapó como lo que era.
-Como una liebre… ¿Sería un andarín «Cucaracha»?
-¿Que si andaba? Doblaba las horas tres veces. Cuando tenía que pasar el Cinca, siempre a deshora, mandaba llamar al barquero del marqués de Ayerbe.
– ¿Ayerbe?
-Sí… tenía el marqués una barca de sirga y aún cobraba derecho de pago como hace cuatro siglos los antepasados. El barquero era un tal Salas, y se levantaba a la hora que fuera sin pereza… Los pobres querían a «Cucaracha» como a un buen hermano.
-¿Y los cucaracheros?
-Eran los que sabían nadar y guardar la ropa sin exponer la piel, los que guardaban dobletas para emprender negocios cuando «Cucaracha» les daba alguna miseria a guardar…
No mató a nadie…
-¿Y cómo murió?
-De una vez.
-¿Cómo «de una vez»?
-Lo envenenaron. Ninguna tropa del Gobierno se atrevía con él, ningún civil se le acercaba, los chupatintas le temblaban. Si se quería ver correr a un escribano o a un alguacil sólo había que decir: «¡Que viene «Cucaracha»!» Tenía tan buena puntería, cazador de afición, que a cuarenta varas rompía un alambre de un balazo.
-¿Y dice que murió envenenado?
-Fue un mozo a buscar vino a Alcubierre. El vino era para «Cucaracha» y el mozo cometió la imprudencia de decirlo. Inmediatamente se prestó un boticario a «arreglar» el vino con narcótico en ausencia del mozo. Bebió «Cucaracha» y cayó dormido como un tronco, igual que la gente que iba con él en el corral de una «paridera» (majada). Llegaron los civiles al mando de un sargento que se llamaba Salanova, y dispararon contra los que dormían a una distancia de seis o siete metros. Los acribillaron a balazos…
El oír al viejo baturro evoca la muerte de Sacha Yegulev de Leónidas Andeief, el mismo salvaje encono, la misma cobardía.
El cadáver de Gavín con los de cuatro que le acompañaban fue expuesto en la plaza de Lanaja -dice el viejo-. Cuatro días estuvieron allí con las armas que llevaban: cinco trabucos, una tercerola, un sable, cinco puñales, un zurrón de pastor lleno de cartuchos y un saco de pólvora y municiones.
Y el viejo entorna los ojos como si quisiera atalayar el tiempo
En los Monegros, tierra frecuentada por «Cucaracha», hay grandes macizos montañosos que Gavín conocía a palmos, lo que le permitió burlar toda vigilancia en un período de diez años. Contaba, además, con la ayuda del estado llano: pastores, labradores, barqueros y cazadores. En la ribera del Cinca y en el monte, «Cucaracha» «mandaba a decir» lo que quería a sus perseguidores mediante carteles de desafío y fachenda. Fue un proscrito en todo. No acabó su vida en la cárcel como tantos guerrilleros convertidos la acaban cubiertos de papel sellado, indultos y hasta oraciones. No se hubiera dejado cazar vivo. Era áspero y socarrón cuando otros eran desleídos sentimentales. ¡Caso raro! En la vida de «Cucaracha» no hay lances amatorios ni novelería por entregas. Hubiera sido hoy un guerrillero admirable de la revolución social. Después de su vida entre riscos, rechazó toda invitación de indulto y murió de una vez”.
* De «Tipos Españoles», segunda parte Felipe Alaiz. Umbral.
De las memorias de Millán Astray.
Curioso es el interés que el Cucaracha despierta en José Millán Astray, abogado e intelectual padre del militar José Millán Astray, fundador de la Legión y de Radio Nacional de España. La historia del Cucaracha la conoce estando preso, de manos de otro preso que formó parte de la banda del Cucaracha. “De las Memorias de Millán Astray”, Visión de sangre, publicada en el diario madrileño de «El Imparcial», junio de 1918.
“Los montes de Alcubierre, en las provincias e Huesca y Zaragoza, fueron muchos años la guarida de la cuadrilla de bandidos capitaneada por el célebre «Cucaracha».
Los habitantes de aquella región, en especial los de Sariñena, vivían en continua congoja; los pudientes pactaron con el malhechor el precio de su benevolencia y pagaban religiosamente una contribución como garantía para no ser molestados por los feroces secuaces del ladrón “montañés”.
Protegido por los poderosos, que le temían; tolerado por los más humildes, a quienes trataba con afecto; bien recibido por los venteros, a los que pagaba con esplendidez, imperaba tranquilamente en su feudo, y la Guardia civil no podía darle caza porque brotaban confidentes que comunicaban a «Cucaracha», con precisión, las maniobras de la benemérita.
Al fin fue sorprendido un día, cogido in fraganti, haciendo armas contra los guardias; sucumbió en la lucha, terminando el vergonzoso imperio de un bandido que llegó a adquirir triste celebridad en toda la tierra aragonesa.
Varios de sus compañeros fueron condenados a presidio, y uno de los principales, por bravo y astuto, ingresó en el de…
Cuando llevaba dos años de condena fui destinado a mandar aquel penal, y al punto me contaron la historia de Ramón, encargado de la enfermería y modelo de confinados.
Aprendió el antiguo bandolero a leer y escribir, solicitó una plaza de enfermero, dióse una buena maña para cuidar a los enfermos, a quienes trataba con dulzura y cariño, que al vacar la del jefe de la sala se le confirió tan apetecido cargo, y satisfechos estaban todos de la acertada elección.
Jamás hacía alusión alguna a la pasada vida; casi todos los reclusos recuerdan los hechos, origen de sus condenas; unos, con cínica desenvoltura; otros, lamentando su desgracia; Ramón no hablaba nunca de sus pasado, y si algún atrevido osaba recordárselo, callaba, y ante un insistente preguntar, se retiraba con prudencia, pues no daba nunca motivo para la más ligera corrección.
A los pocos meses de desempeñar la dirección del presidio sentí una mañana molestia en la garganta; a la caída de la tarde me visitó el médico, diagnosticando mi enfermedad de angina catarral aguda.
Experimentaba una incomodidad enorme, que aumentaba por momentos, y el doctor consideró necesaria la aplicación inmediata de sanguijuelas, para rebajar la inflamación que me sofocaba, congestionándome.
No pudo acudir un practicante de la capital, y ordené subiese Ramón a desempeñas sus funciones; mi pabellón estaba dentro de rastrillos y no hacía falta alguna de utilizar sus servicios.
Penetró minutos después en mi alcoba emocionado, vacilante; traía en las manos una jofaina y un frasco con los repugnantes anélidos.
En tanto que preparaba todo lo necesario para practicar la operación, yo examinaba detenidamente a aquel hombre.
Era de pequeña estatura, moreno, enjuto, frente deprimida, pelo cortado con precisión reglamentaria; mandíbula inferior muy saliente, pabellones de las orejas muy caídos, manos largas y brazos muy desproporcionados. Era muy difícil apreciar el color de sus ojos, jamás miraba de frente, bajaba la vista ante la de los demás.
Se expresaba con dificultad, temeroso de pronunciar alguna palabra inconveniente; cuando se le daba alguna orden, no contestaba nunca, la cumplía en el acto, si era urgente, con la posible prontitud; si daba tiempo lo mandaba, pero siempre bien.
Al fin, Ramón terminó su faena preparatoria y quedó callado.
-¿Podemos empezar? -le pregunté.
-Cuando disponga -respondió; y comenzó la ingrata tarea.
Con más o menos rapidez todos los bichos hicieron presa, y en tanto se ponían repletos se me ocurrió preguntar a aquel hombre tan extraño algún detalle de su vida.
Causóle mala impresión mi requerimiento, y yo le dije que si le molestaba mi curiosidad, diese por no manifestado mi deseo.
Creyó, acaso, que yo podría incomodarme, y, después de después de pasar repetidas veces la mano por su frente, dijo así:
-No sé, señor, lo que usted quiere saber; pero lo presumo por lo que todos me preguntan. Las gentes cuentan una porción de cosas de mis antiguos compañeros, que casi todas son mentiras; demasiado sé que no hacíamos bien con apropiarnos de lo que no era nuestro, pero nunca sacrificamos a un pobre, nunca derramamos sangre…, sino en casos muy necesarios.
Casi salimos a la sierra por necesidad; unos, para evitar la miseria; otros, como yo, para huir de la justicia.
Tuve una cuestión en mi pueblo; un hombre me buscaba siempre riña, y sucedió lo que era inevitable, le maté; después… hui y más tarde me uní a la partida de «Cucaracha».
No había robado nunca, no tenía historia; un tabernero, que me prestaba asilo a veces, gran amigo de aquel, me aconsejó, como única salvación, me incorporase a la partida; convencido yo de la necesidad de hacerlo, una noche me presenté y desde entonces seguí su suerte.
Contaba «Cucaracha» con recursos; muchos propietarios le proporcionaban cantidades; pero no siempre se podían recoger porque la Guardia civil no nos dejaba vivir. Entonces era preciso… robar, nunca a los pobres, repito; si las personas eran juiciosas, no se las hacía nada; si se oponían, si querían pelear, no había más remedio que aceptar la lucha, y entonces…
Ramón calló; la conversación no le impedía atender su trabajo y con solícito cuidado limpiaba mi cuello, separando alguna de las sanguijuelas que, harta de sangre se había desprendido.
Su voz se había animado; su palabra era fácil; su cabeza estaba más erguida, y yo, al ver aquella transfiguración, excitado por insana curiosidad, le rogué que siguiese.
-Recuerdo -dijo- la primera vez que me vi precisado… a hacer daño. Sabíamos que un tratante e granos regresaba a su pueblo, procedente de Huesca, que debía haber cobrado unos 12.000 reales y los traía encima. Yo fui encargado con otro, un muchacho de veinte años, para esperarle.
Escondidos tras unas matas aguardamos unas dos horas; muy poca gente cruzó el camino; cuando ya estábamos desesperanzados, sentimos pisadas de una caballería y dobló un recodo el tratante, que montaba un buen caballo y traía colocada en la delantera de la montura una escopeta.
Estaría a cinco metros de nosotros, cuando di un salto y, colocándome en medio del camino, le encañoné con mi retaco.
Era muy bravo aquel hombre; paró en firme el caballo, echó mano al arma, y al oír mi voz que le dijo: «Ríndete o te mato», la amartillo…; pero yo no le dejé concluir la operación, disparé, «dio la vuelta del conejo» y cayó al suelo, despedido por el caballo, que al verse libre, emprendía veloz carrera.
Era preciso despachar; la noche se echaba encima, podía venir gente, los guardias acaso.
Lleguéme al que ya era cadáver, ¡bien muerto estaba!, le había metido una bala en el corazón; ¡de algo me había de valer haber sido cazador!
El chaval me auxilió; buscamos en el bolsillo del chaquetón: nada; pero entre la faja había un bolso verde lleno de monedas de cinco duros, que se veía relucir entre las mallas de seda.
Cogimos el cadáver, lo escondimos en el sitio que nos había servido para ocultarnos y allí lo encontró a los tres días un pastor.
Ramón, olvidado ya de sus cortedades, accionaba con vigor, acompañando su relato con movimientos que semejaba la acción de lo que refería; su voz era llena, sus ojos despedían rayos, las manos las tenía teñidas con mi sangre; se había transfigurado.
Yo estaba verdaderamente horrorizado; sus ojos me asustaban; no sé si en aquel momento me tomaba el antiguo bandido por el tratante de Huesca; pero sí sé que, al refrescar su memoria, se había olvidado del director de la prisión.
Fijóse de repente en mi cuello, vio que la última sanguijuela se había desprendido, dirigió sus manos cubiertas de sangre a mi garganta, y al ver la acción creí que me iba a estrangular; sugestionado, sin poder impedirlo, me incorporé de repente, dirigí la mano a la mesa de noche, en cuyo cajón tenía un revólver… En aquel instante presentóse el médico del penal en la puerta de la alcoba; el penado se cuadró ante su jefe inmediato; tembloroso, aturdido, terminó su faena.
Nunca pude saber la continuación de la historia; no quise preguntarle más; cuando me veía, clavaba los ojos en el suelo, ocultaba las manos tras la espalda; si en la enfermería se practicaba una operación en que rojo líquido corría, Ramón no asistía jamás; si en las riñas, tan frecuentes entonces en los presidios, resultaba algún herido o muerto. Huía; al ver sangre se sentía bandido y los esfuerzos supremos de su voluntad no podían dominar el fatal impulso de su ser”.
El bandolerismo continúa.
Tras la caída de Mariano Gavín Suñen muchos bandoleros continúan sus fechorías por la redolada monegrina. En los diarios de la época encontramos algunos testimonios de su actividad bandolera hasta cinco años después cuando en 1880 se pone fin al bandolerismo en la comarca de Los Monegros.
En marzo de 1875 se produce un robo de alhajas y vasos sagrados en Castelflorite, publicado en el Diario de avisos del 30 de marzo de 1875: «Sariñena 25 de marzo 1875. Sigue el escandaloso robo de alhajas y vasos sagrados. La iglesia del pueblo de Castelflorite fue despojada de todas las que existían en la noche del 9 al 10 del actual, sin que se haya traslucido la menor noticia acerca de quiénes sean los autores. Ignoro si el juzgado que instruye el correspondiente proceso habrá adquirido algún dato, pero de temores que quede en la oscuridad como ha sucedido hasta ahora en los repetidos casos de la misma índole.»
Muerte de Manuel Isabal Comín
El 13 de marzo de 1875, el medio El Imparcial (Madrid. 1867) informa de la captura de Manuel Isabal, individuo de l apartida del Cucaracha: «El alcalde de Osso, provincia de Huesca, capturó el miércoles al famoso bandido Manuel Isabal, uno de los individuos de la partida del difunto Cucaracha, y autor del secuestro del rico propietario D. Juan Ruata».
Una detención que acaba en muerte y así, el Diario de Barcelona del 1 de abril de 1875, da una detallada descripción de las circunstancias en torno a la muerte del bandolero de la partida del Cucaracha, Manuel Isabal Comín: «Alcubierre 25 de marzo. En la tarde de ayer, entre una y dos, conducía desde Sariñena a Zaragoza una pequeña fuerza de la Guardia Civil el preso Manuel Isabal Comín, compañero de glorias y fatigas del difunto Cucaracha y uno de los presuntos autores del secuestro de D. Juan Ruata, cuando al llegar al punto denominado casa de Lasierra, lindante ya con el monte del cercano pueblo de Leciñena, salieron de improviso diez o doce hombres armados que empezaron a dar voces a la Guardia civil para que soltasen el preso, haciendo al propio tiempo varios disparos, a lo que contestó denonadamente la fuerza pública, dando por resultado la muerte de Isabal, ahuyentándose los otros sin que ninguno pudiera ser habido. El juzgado municipal, que se constituyó en el sitio de la ocurrencia, volvió después de algunas horas, conduciendo el cadáver en un carro».
Propuesta de gracias
En el diario «El Tiempo» (Madrid. 1870) del 2 de mayo de 1875 se publica la aprobación de la propuesta ge gracias por la captura de los criminales de la banda del Cucaracha: «Ha sido aprobada la propuesta de gracias que ha hecho el capitán general de Aragón por la captura de criminales que capitaneaba el bandido Cucaracha.»
La muerte de Cucaracha o la partida de Alcubierre, la obra
A pocos meses de la muerte del Cucaracha y algunos de los miembros de su banda, una compañía de teatro realiza la obra “La muerte de Cucaracha” o «La partida de Alcubierre». Un cuadro episódico de circunstancias obra de autor zaragozano para la cual la empresa teatral no duda en contratar una compañía de verso, a más de ocho parejas de baile y otra italiana para un corto número de representaciones. La obra es llevada a cabo en el Salón-teatro de Novedades de Zaragoza, siendo estrenada el domingo 16 de mayo de 1875.
El Diario de Zaragoza, 16 de mayo de 1875.
En el Teatro-Salón de Novedades se pondrá en escena pasado mañana el drama de aparato titulado «El bosque peligroso o los ladrones la Calabria» con todo el atrezo y efectos decorativos que requiere su argumento.
La misma compañía está ensayando un «propósito nominado “La muerte de Cucaracha”, y la empresa, en su deseo de agradar al público, ha contratado una compañía de verso, a más de ocho parejas de baile y otra italiana para un corto número de representaciones. Oportunamente se dará al local el aspecto en armonía con la estación próxima, para lo cual la empresa no omite gasto ni sacrificio alguno.
Diario de Avisos de Zaragoza, 4 de mayo de 1875.
El domingo próximo se verificará en el teatro salón de Novedades una variada función, estrenándose “La muerte de Cucaracha”, original de un autor zaragozano.
Diario de Avisos de Zaragoza, 11 de mayo de 1875.
«La compañía dramática que funciona en el teatro de Novedades está ensayando para ponerlas en escena el próximo domingo las obras dramáticas «La muerte de Cucaracha», «Por amor y por dinero, o una aventura de Luis Candela» y otra obra nueva», la primera es de un escritor de esta capital.»
El Diario de Zaragoza, 13 de mayo de 1875.
Un cuadro episódico de circunstancias que se titula “La muerte de Cucaracha o la partida de Alcubierre”.
Diario de Avisos de Zaragoza, 15 de mayo de 1875.
En el Salón-teatro de Novedades se verificará mañana una función variada, representándose el popular drama «Lanuza» y un cuadro episódico de circunstancias que se intitula “La muerte de Cucaracha” o la partida de Alcubierre.» En el desempeño de la primera obra tomará parte la Srta. Vilches. La empresa ha dispuesto se regale un palco al que tome ocho entradas.
Diario de Avisos de Zaragoza, 15 de mayo de 1875.
Cuadrilla de ladrones
Banda, bandidos, bandoleros o simplemente cuadrillas de ladrones. En el Diario de Barcelona del 18 de junio de 1875 se puede leer: «Se lee en el Diario de Avisos de Zaragoza, Sena 11 de junio. Vi hace algunos días en el periódico de su digna dirección una carta de Sariñena que relataba la entrada en este pueblo de una supuesta partida carlista, pero en realidad cuadrilla de ladrones. Constaba ésta de once o doce hombres, y apenas llegaron cogieron al alcalde obligándole a que le acompañara en su visita a las casas de los señores Lacruz, teniente alcalde Castán, juez municipal, mosén Antonio Calvo y Blas Almerge. Reunidos estos por fuerza en casa del ayuntamiento, pidieron 14 trimestres de contribución, y de allá fueron a llamar a la casa de Fernando Galindo, que se negó a abrirles y comenzó a tocar la campana del oratorio, esto púsoles bastante en cuidado, pero sin renunciar a su primitivo intento volvieron acompañados del dicho teniente alcalde y del alguacil, provistos de hachas, con las que dieron principio a su propósito de derribar la puerta; en este momento comienzan a oír varios tiros de revólver disparados al aire desde la misma casa, y aquí fue Troya. Aturdidos y azarosos los ladrones comenzaron a consultar entre sí, y éste fue el momento que aprovecharon aquellos dos funcionarios para escurrirse disimuladamente: entonces aumentaron las vacilaciones, y cogiendo 4.0000 rs. y pico que exigieron de Castán y mosen Antonio sin detenerse a contarlos tomaron las de Villadiego a todo escape. Créese que algunos de los ladrones eran gitanos».
Los carlistas liberan algunos bandoleros
Parece que las tropas carlistas merodearon por la comarca y el 10 de julio de 1875 invaden Sariñena por parte del ejercito carlista al mando del general Dorregaray. Diario de Barcelona del 13 de julio: «Huesca 10 de julio. En Sariñena los carlistas han cometido tropelías, y entre ellas la de más bulto, es el haber soltado los batallones valencianos a los presos de la cárcel, entre los que existían ocho o diez cómplices del bandido Cucaracha que días antes habían intentado evadirse. Las facciones todas reunidas, con sus principales jefes Dorregaray, Gamundi, Boet, Adelantado, Álvarez, Cucala, cura de Flix, Muñoz, etc. se suman un conjunto de diez u once hombres».
“En Sariñena cometieron los batallones carlistas valencianos una tropelía inicua; soltar a los presos de la cárcel, entre los que había 8 o 10 cómplices del bandido Cucaracha.
Irurac bat, 14 de julio de 1875.
Bandoleros uniformados de Guardia Civiles
El ingenio y la picaresca es sello de identidad del bandolerismo.
Diario de Barcelona del 23 de julio de 1875: «En una correspondencia de Lérida de 22 de julio se lee -Anoche entraron en el pueblo de Belver de Cinca diez hombres disfrazados con el honroso uniforme de la Guardia Civil y pidiendo al alcalde alojamiento en las casas que se designaron. Conociendo sus intenciones malévolas, el alcalde llamó a varios vecinos y se trabó una lucha de funestas consecuencias, pues aun cuando los bandidos sufrieron terrible escarmiento en la lucha, pereció el valeroso alcalde y salieron gravemente heridos el teniente y secretario del ayuntamiento».
Intranquilidad desde La Almolda
De la Almolda escriben con fecha 11 al Diario de Avisos de Zaragoza:
«La tranquilidad va siendo un mito por aquí, porque los ladrones infestan los caminos y no se podrá vivir con sosiego si esto no se ataja pronto. Lo de Cucaracha no era tan temible como van siendo las bandas de salteadores. Hoy han secuestrado a tus amigos Eusebio Samper Peralta y Agustín Peralta con su criado, cuatro hombres armados de fusiles Remington, los mismos que cometieron no ha mucho el robo en despoblado cerca de Villa-franca. Los secuestrados se hallaban ocupados en las operaciones de la trilla a las puertas de una masía y han sido trasladados à la sierra. So espora al criado con la misión de recoger el dinero del rescate.
Al mismo tiempo otra cuadrilla ha robado en la carretera de Barcelona, cerca de las ventas de Santa Lucia, a cuatro carreteros de Bujaraloz. No sé qué número compondría esta banda.
Si las autoridades de la provincia no adoptan prontas y enérgicas medidas contra estos malhechores, llegará un día en que no será prudente salir de casa. Es de todo punto preciso que se mande guardia civil.
La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXVI Número 6465 – 1875 agosto 14.
De la «apresión» del bandolero Miguel Senar Ríos, «De Diego».
Miguel Senar Ríos, alias «De Diego», miembro de la banda del Cucaracha es apresado y dado muerte el 27 de noviembre de 1875 en la localidad de Belver de Cinca.
Del Diario de Barcelona del 19 de diciembre: «De Belver de Cinca le escriben con fecha 4 al Diario de Avisos de Zaragoza. En la tarde del 27 del mes próximo pasado, habiéndose tenido noticia de que en una de las casas de este pueblo se oculta el célebre bandido Miguel Senar Ríos «De Diego», el señor alcalde Don Mariano Soldevilla Foj, asistido del teniente alcalde, el secretario y los guardias civiles del puesto Lorenzo Lacustra y Real, mientras los demás se situaban cerca de las tapias del corral. Luego que penetró en el patio, se abrió una pequeña puerta, apareciendo, a la luz que proyectaba un candil, en primer término, el amo de la casa, y en el interior el terrible bandido, a quienes se le intimó varias veces la orden de rendirse; pero lejos de ello, con un movimiento rápido, el bandolero cogiendo su trabuco, lo disparó, hiriendo con sus proyectiles al guardia Lacaustra; pero éste, con un valor digno de recompensa, atravesó de un balazo el pecho del bandido. Mortal fue la herida; mas a pesar de ello, justificando el bandolero el terror de que era objeto en la comarca, se dirigió con ímpetu desesperado hacía el patio, con objeto de hostilizarles de nuevo; pero el guardia Real de un disparo le atravesó el cuello, quedando muerto en el acto y concluyendo así una vida de crímenes y asesinatos. El día 28 estuvo expuesto al público su cadáver hasta las diez de la mañana».
Con fecha 2 escriben de la provincia de Huesca que el día 27 del pasado, a eso de las cinco de la tarde tuvo aviso la guardia civil del puesto de Belver, de que en una casa de dicho pueblo se encontraba Antonio Senar (a) “de Diego” uno de los bandidos de la cuadrilla de Cucaracha, cuya criminal había sido preso en Barcelona hará como tres meses, y al ser conducido a Valencia, y de esta a Zaragoza, en compañía de otro de la misma cuadrilla, llamado Joaquín Blasco, se fugaron al llegar a un pueblo de la provincia de Valencia. Encontrabase solo el guardia Lorenzo Laclaustra con dos más de sus compañeros, porque de los ocho que componen la fuerza, el cabo jefe y los restantes estaban de servicio: Laclaustra, sin perder tiempo, se personó en la casa que había insinuado estaba el Senar; y al llegar a el adentro, dando la voz de ¡alto! Pues enseguida vio que el Senar estaba en un cuarto bajo con el dueño de la casa. A la voz de ¡alto! El Senar cogió su trabuco e hizo fuego sobre Laclaustra, hiriéndole bastante gravemente en una mano; pero cara pagó su osadía, porque Laclaustra le contestó quedando muerto Senar al poco rato.
Queda pues, exterminada la partida de Cucaracha.
Crónica Meridional: diario liberal independiente y de intereses generales: Año XVI Número 4862 – 1875 diciembre 10.
De la captura y muerte de Majencias
Al integrante de la banda Majencias lo acorralan en Belver de Cinca el 27 de noviembre de 1875, donde, tras herir a un guardia civil, le dan muerte: «En la noche del 27 al 28 sorprendió la Guardia civil, en el pueblo de Belver, al célebre compañero de Cucaracha, conocido por Majencias. Al echarle el alto quiso hacer resistencia y quedo herido en un brazo un Guardia, pero el Majencias pagó con su vida su temerario propósito. Alcolea de Cinca 30 de Noviembre de 1875.» (El Diario de Huesca, 3 de diciembre de 1875).
La captura de El Víbora
El también conocido bandolero «El Víbora», igualmente conocido como el Guarnicionero de Alcolea, es apresado en diciembre de 1875 en la localidad de Castejón de Navarra.
La noticia aparece publicada en El Diario de Huesca del 21 de diciembre de 1875: «La noticia de la prisión del Guarnicionero de Alcolea (a) la Víbora, el más temible de los bandidos de Cucaracha, en cuya partida ejercía el cargo de segundo jefe, ha llenado de satisfacción a la mayor parte de los pueblos de los partidos de Fraga y Sariñena, donde no se goza aún de la tranquilidad necesaria, pues existen restos de las antiguas cuadrillas, tan temidos como lo fueron estos, y los que no desaparecerán hasta que la Guardia civil vuelva a sus ordinarios cantones y ejerza su acostumbrada y combinada vigilancia sobre los criminales”. Un solo guardia civil, que por haber servido en esta provincia conocía al Víbora, ha llevado a efecto su captura en Castejón de Navarra. El preso se halla desde la semana anterior en la cárcel de Fraga».
El mal del bandolerismo
Correspondencia de El Diario de Huesca
Albalate de Cinca 25 de diciembre de 1875. Sr. Director de El Diario de Huesca.
Muy respetable y señor mío: Como hombre de orden que me precio ser en todo sentido, estimaría se dignase V. llamar la atención, en el Diario que con tanto acierto dirige, de las Autoridades civil y militar de la provincia, excitando su celo en favor de la conveniencia de instalarse cuanto antes dos o tres puestos de la guardia civil en los pueblos de la ribera del Cinca, para poder atender a la seguridad personal y perseguir a los malhechores que, como ha dicho V. muy bien, existen en esta comarca.
Desde que en momento desgraciado se impuso a este país la cuadrilla del bandido Cucaracha, sin que les acobarde el recuerdo de la muerte de su jefe y principales secuaces, andan por aquí algunos restos que pertenecieron a aquella, los que, si no se extinguen de raíz, pondrán en el caso a las personas acomodadas de emigrar a otros puntos que ofrezcan mayor seguridad.
Triste es publicar, Sr. Director, el que en un suelo como este, fértil por excelencia, se dedican, ciertas gentes a la vida criminal y aventurera, cuando en un trabajo moderado pudieran encontrar fácil mente su subsistencia y la de sus familias; y si pena causa la expuesta confesión, el rubor asoma a las mejillas, cuando se oye asegurar que el bandolerismo huelga y se impone principalmente porque lo escusan, pues con él establecen pactos, personas que por su posición social, debieran ser las primeras en concurrir con todas sus fuerzas a exterminar un germen tan vergonzoso para este país. Valdría más que si el miedo les aconseja tan torpe conducta, cambiaran su residencia, y se evitarían esos comentarios que de tanto tiempo se vienen haciendo.
Aunémonos todos los hombres honrados sin distinción de clases ni matices políticos, demos todo nuestro apoyo moral y material a las dignísimas autoridades de la provincia, a fin de concluir de una vez con males tan desastrosos.
Le anticipa las gracias por la publicidad de estos renglones su afectísimo amigo Q. S. M. B.
Diario de Huesca, 28 de diciembre de 1875.
Eugenio Berdún Otal
Eugenio Berdún Otal es apresado en su casa de Sariñena en 1876 (García y Adell).
El bandido Juan Blasco de Osso
La sombra del Cucaracha sigue inquietando a la comarca y provincia y en esta ocasión a través del bandido Juan Blasco de Osso de Cinca.
La preocupación queda patente en una carta recogida en el Diario de Barcelona del 3 de enero de 1876: «De Belver de Cinca con fecha 28 de diciembre escriben al Diario de Huesca. Cuando en este país se gozaba de una tranquilidad inalterable, cuando los propietarios podían ir a ver sus posesiones más distantes, desde la muerte de Cucaracha y compañía y desde la desaparición posterior de otros de igual índole, ha venido a sorprendernos y a perturbar nuestra tranquilidad y reposo la aparición del bandido Juan Blasco, de Osso, que con tres más a pocos días se fugó de las cárceles de Segorbe, al que ya se supone unido a la cuadrilla del Cerradilla en número de 14 o 16. Si bien es cierto que la Guardia Civil del puesto de Belver anda muy solícita en su busca, también lo es que el Blasco reúne muy buenas condiciones para su oficio; pues además de la mucha protección que siempre ha encontrado en sus paisanos, es conocedor del terreno, valiente, osado y atrevido, y como no ignora el funesto fin de sus antiguos compañeros, ni al que a él se le espera, será todavía más perspicaz, por cuyas razones su captura es más difícil».
Pero al parecer no es tan difícil como de un principio parecía a tenor de la noticia aparecida tan sólo tres días más tarde en el Diario Imparcial de Madrid del 6 de enero de 1876: «Ya está preso en la cárcel de Gurrea de Gállego el bandido Blásco, de Osso, «la Víbora», cuya aparición había alarmado a los pueblos de la ribera del Conca».
Curiosamente a Juan Blasco lo apodan en esta última noticia como «La Víbora» cuando siempre se le ha atribuido la identidad del Víbora al Guarnicionero de Alcolea, tal y como hemos visto anteriormente.
Demetrio Durango «El Colegial»
Demetrio Durango forma parte de la banda del Cucaracha, es apresado tras el asalto de Farlete aunque por falta de pruebas es puesto en libertad. Aún así, su paso por distintas cárceles y presidios le dan el alias del «El Colegial». Tras la muerte del Cucaracha, Demetrio Durango continúa con sus tropelías hasta que es cogido en abril de 1876 tras robar y quemar los almacenes a la viuda de Susiac en Grañén. Tras ser acorralado es dado a muerte.
Grañén 15 de abril de 1876.
Como decía a V. en mi anterior este vecindario está profundamente impresionado con el robo e incendio realizados hace dos días, sucesos bien opuestos, por cierto, al carácter del mismo.
Llamada la guardia civil del puesto de Alcubierre llegó ayer tarde reconociendo por orden de las autoridades varios edificios en los que se suponía podían encontrarse los granos robados de la señora viuda de Susiac. El registro no dio resultados y se intentó prender á Demetrio Durango a quien todo el pueblo señalaba como autor de tan crimina les hechos. No encontrándosele en casa y sabiéndose que momentos antes había salido con dirección a Almuniente, marchó en su busca la Guardia civil capturándole en dicho pueblo. Después de haber presentado bastante resistencia, al ser conducido a esta villa, en el término llamando Las Peñetas intentó por dos veces fugarse, por lo que la fuerza que lo guardaba se vio obligada a hacer fuego, dejándole muerto al querer salvarse.
Este sujeto era conocido en el pueblo con el mote de El Colegial debido a haber estado en presidio, en varias ocasiones, 22 años, de los 40 de edad que contaba. Se le señalaba como uno de los más activos y decididos socios de Cucaracha, habiéndole hecho preso los honrados voluntarios de Alcubierre cuando el robo de Farlete, sí bien logró probar su inocencia.
Esperamos que la muerte de Durango no evitará que se descubra a los cómplices, que la opinión supone tuvo en su última jornada. Esta comarca estará siempre reconocida al servicio que han prestado las autoridades de Grañén, en especial el Juez y Secretario municipales y la Guardia civil del puesto de Alcubierre, cuya conducta es digna de todo encomio. —M.
Diario de Huesca, 18 de abril de 1876.
La guardia civil de Alcubierre ha captura do en Almuniente a un tal Durango, compañero que fue del famoso bandido Cucaracha, a quien se atribuye el robo o incendio de unos almacenes en Grañén, de que hemos hablado. Al ser conducido a esta villa el preso, intentó dos veces fugarse, por lo que la fuerza se vio obligada a hacer fuego, dejándole cadáver. Este individuo, conocido por el Colegial, había estado veintidós años en presidio.
El Globo (Madrid. 1875), 21 de abril de 1876, n.º 386.
Intentos de recomponer la banda
Hay quienes se echan al monte y particularmente a la sierra de Alcubierre tratando de recomponer la banda del Cucaracha, o tal vez es su única salida.
Auxiliados los guardias por la autoridad local se consiguió avisar a los jefes de los puestos de Candasnos y Sena logrando capturar a aquellos sujetos en la madrugada del día 14, en las inmediaciones del último de los nombrados pueblos.
«La Guardia-civil ha prestado un gran servicio pues parece averiguado: que los detenidos se dirigían a la sierra de Alcubierre, con el propósito de formar una cuadrilla y Servir de objetivo a los restos dispersos de la de Cucaracha qué todavía viven en el país.»
Diario de Huesca, 21 de julio de 1876.
La continua inseguridad no hace más que volver a reclamar y reclamar la presencia de medios, de la guardia civil para garantizar la seguridad en la zona.
«Hay provincias en que sobra mucha guardia civil y en la de Huesca falta, especialmente en los partidos de Sariñena y Fraga que tan bue nos servicios ha prestado constantemente para extinguir de raíz la mala semilla que produjo la tan famosa como de triste recuerdo cuadrilla del Cucaracha.»
Diario de Huesca, 22 de julio de 1876.
La captura de Mayarito
Mayarito es capturado y dado a muerte en septiembre de 1876 en Pina de Ebro: «Ha sido muerto en Pina el ladrón Mayarito, de la cuadrilla de Cucaracha. Parece que hace pocos días acometió a un vecino de Gelsa en el camino de Almolda, exigiéndole 8.000 reales; y manifestando que no los tenía lo llevó a un cerro próximo donde le apuntó con su trabuco, pero no salió el tiro. Entonces se armó una lucha entre los dos, siendo despeñado por el cerro y muerto Antonio Salvador Mayarito» (Correspondencia de España, Madrid 9 de septiembre de 1876).
«Ha sido muerto en Pina el ladrón Mayarito, de la cuadrilla de Cucaracha. Parece que hace pocos días acometió a un vecino de Gelsa en el camino dé Almolda, exigiéndole 8000 rs., y manifestando que no los tenía lo llevó a un cerro próximo donde le apuntó con su trabuco, pero no salió el tiró. Entonces se armó una lucha entre los dos, siendo despeñado por el cerro y muerto, Antonio Salvador (a) Mayarito, quien hace el número once de los antiguos compañeros de Cucaracha que han terminado sus días de un modo parecido. Pero aún quedan en esta provincia bastantes sujetos que estuvieron afiliados a la cuadrilla, que por otro tiempo fue el terror de los partidos de Fraga y Sariñena pues sabido es que era numerosa y que su complicada organización avanzada muchos pueblos.»
Diario de Huesca, 12 de septiembre de 1876.
Tomado de EL DIARIO, correspondiente al día 12 de Septiembre de 1876. Huesca.—En Pina fue muerto el ladrón Mayarito, de la cuadrilla de Cucaracha. Parece que acometió a un vecino de Gelsa en el camino de Almolda, exigiéndole la cantidad de 8.000 reales, y manifestándole que no los tenía lo llevó a un cerro próximo donde le disparó con el trabuco; no saliendo el tiro. Entonces se armé, una lucha entre ambos, siendo despeñado por el cerro y muerto el bandido quien hacia el numera once de los amigos de Cucaracha que terminaron sus días de un modo parecido.
Diario de Huesca, 11 de septiembre de 1909.
Inseguridad
Las quejas se repiten en los medios de la época y son continuas las muestras de inseguridad ante los continuos robos.
Sariñena, 7 de octubre.
Comienzan a dejarse sentir los efectos del mal año y los del triste legado que nos dejó en este país la funesta cuadrilla de Cucaracha. Ayer a las dos de la tarde, poco más o menos, fueron desvalijados de dinero, armas y relojes, en el monte de Cajal inmediato a esta villa, unos feriantes que regresaban de Alcolea, sin que afortunadamente fueran mal tratados de obra por los tres cacos que, según cuentan, iban armados con pistolas de dos cañones, tremendos puñales y demás adminículos consiguientes a estas caritativas obras.
Diario de Huesca, 10 de octubre de 1876.
Es lo cierto que la tranquilidad moral no existe en la parte baja de la provincia, por abrigarse el convencimiento de que en ella se esconde la mala semilla que produjo en otro tiempo tan abundantes frutos en secuestros, robos, asesinatos y atropellos de todo género.
Diario de Huesca, 24 de octubre de 1876
Captura de bandoleros en Santander
En marzo de 1877 son detenidos en Santander tres individuos sospechosos de haber pertenecido a la banda del Cucaracha.
Dice La Correspondencia que han sido capturados por la guardia civil de Santander tres sujetos en quienes recaen sospechas de haber pertenecido a la cuadrilla de bandoleros que mandaba Cucaracha.
Mucho dudamos que los detenidos hayan pertenecido a la cuadrilla de Cucaracha pues que la mayor parte de sus individuos y cómplices u han tenido precisión de marchar a tierras tan lejanas a continuar sus fechorías.
Diario de Huesca, 7 de marzo de 1877.
Secuestro a Marcellán
«De Sariñena escriben a La patria que en la tarde del 14 del corriente fue secuestrado por una cuadrilla de cinco malhechores D. Mariano Marcellán, vecino de Lanaja, provincia de Huesca, exigiendo por su rescate la cantidad de dos mil duros. El secuestrado ha permanecido en las asperezas de la sierra llamada de Alcubierre, sitio que en época no lejana sirvió de guarida al tristemente célebre Cucaracha y a su no menos renombrada cuadrilla, hasta que la familia de aquel ha entregado una cantidad alzada.
Ya verán ustedes como los malhechores no son descubiertos.»
Crónica de Badajoz: periódico de intereses morales y materiales, de literatura, artes, modas y anuncios: Año XI Número 956 – 1877 abril 23.
El Farineza
Agustín Alamán Corvinos, El Farineza, lugarteniente del Cucaracha continua sus andanzas tras la muerte del Cucaracha. Parece ser que escapa de la matanza de febrero de 1875 en Lanaja.
El 25 de septiembre de 1877, el Diario de Huesca da cuenta de su presencia por Sariñena «Ayer oí asegurar qué en el término municipal de uno de los pueblos de este partido había aparecido una cuadrilla de malhechores capitaneados por un tal Alamán (a) Farinezas, individuo que fue de la partida de Cucaracha. No sé si será verdad su aparición, pero hasta ahora no se ha confirmado oficialmente.» Hecho que parece confirmarse días más tarde, el 27 de septiembre de 1877, por la Correspondencia de España: «Parece que los tres o cuatro malhechores, entre los cuales figura un tal Alamán «Farineza», procedentes de la partida carlista que mandó el célebre Cucaracha, han tratado de sorprender una casa de campo en el término de Sariñena».
«Parece que los tres o cuatro malhechores, entre los cuales figura un tal Alamar (a) Farinazas, procedente de la partida carlista que mandó el célebre Cucaracha, han tratado de sorprender una casa de campo en el término de Sariñena.»
La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXVIII Número 7235 – 1877 septiembre 26.
Cayó que hacer. – Se ha confirmado la aparición en Sariñena (Huesca) de una partida de latrofacciosos recién llegados de Francia, capitaneados por el célebre bandido Farinazas, compañero de glorias y fatigas del no menos célebre cabecilla carlista Cucaracha.
Suponemos que la Guardia Civil dará pronto cuenta de ellos pero entre tanto ¡desdichados los que caigan por su banda!.
El Graduador: periódico político y de intereses materiales: Año III Número 1070 – 1877 septiembre 30.
Hasta su captura el 11 de octubre de 1879, cuando Farineza es atrapado siendo uno de los últimos hombres de la partida del Cucaracha «Captura.- La guardia civil de la villa de Biescas, provincia de Huesca, ha preso al famoso criminal Agustín Alaman (a) Farinero, otro de los que componían la partida que por espacio de algún tiempo mandaba el célebre bandido Cucaracha. El Alaman viajaba con nombre supuesto como pobre, siendo socorrido con dos reales diarios en el pueblo donde pernoctaba. Fue detenido al dirigirse a la vecina república.» (La unión democrática: diario político, literario y de intereses materiales: Año I Número 130 – 1879 octubre 18).
Criminalidad consentida
«El bandolerismo, que tantas veces hemos repetido contaba aun con ocultos pero decididos y funestos elementos en la parte baja de la provincia, ha asomado de nuevo la cabeza en la comarca de Sariñena, tal vez en los términos de los mismos pueblos contiguos a la sierra que fueron en otro tiempo teatro de las principales hazañas de Cucaracha y de guarida para el terrible bandido y sus secuaces, guarida, en no pocas ocasiones, respetada y hasta escudada por las gentes del país, dominadas unas por el terror, mientras otras, las que debían dar contrario ejemplo, según es fama, hacían uso de una libertad comprada mediante pactos criminales y amigables transacciones con el jefe de los ladrones y secuestradores y consentido y respetado señor del territorio.»
Diario de Huesca, 26 de septiembre de 1877.
Cunde la intranquilidad
Castejón de Monegros 13 de junio
Cunden la intranquilidad y la alarma á influjo del recuerdo del bandolerismo que durante cuatro o cinco años aterró a este país que estuvo dominado por Cucaracha y sus numerosos secuaces, imponiéndose y trastornándolo todo desde las exigencias del trato social hasta el tráfico y movimiento agrícolas, en forma que además de rebajar no poco el prestigio de las autoridades que tienen el deber de garantizar la seguridad individual de los ciudadanos, fue un demérito para los mismos pueblos a quienes tanto sobrecogieron las fechorías de aquellos malhechores. Y se ha evocado tal recuerdo ante la afirmación de que la vecina sierra vuelve a ser madriguera de gentes sospechosas y que en ella se ocultan cinco o seis hombres armados, que algunos hacen ascender a nueve, con el propósito de iniciar una serie de aventuras criminales parecidas a las del tristemente célebre bandido Cucaracha. No puedo asegurar la existencia en la sierra de Alcubierre de tales gentes, aunque personas dignas de todo crédito sostienen que algunos conocidos hacendados han recibido ya intimaciones para la entrega de caudales, y se nota ya que muchos se abstienen de ir al campo y de discurrir con la libertad que lo hicieron en los últimos años.
Diario de Huesca, 15 de junio de 1879.
Segundo secuestro a Mariano Marcellán
Diario de Avisos de Zaragoza del 14 de julio de 1880. «A las siete de la noche fue secuestrado anteayer en la sierra de Lanaja, el vecino de esa villa D. Mariano Marcellán. El hecho tuvo lugar a la sazón en que se hallaba el propietario referido en uno de sus campos, acompañado de un solo dependiente. Los dos ladrones que le intimaron la rendición y que le dispararon un tiro, aunque por fortuna, sin herirle, se supone que son los que vagan hace un mes por la sierra de Alcubierre. Una vez apoderados los ladrones del señor, enviaron a un criado una carta, para que la familia de aquél entregase como precio de rescate seis mil duros. Según nuestras noticias, pudo al fin conseguirse la libertad a la mañana siguiente, mediante la entrega de seis mil reales. Esta es ya la segunda vez que el propietario referido ha sido secuestrado en la mencionada propiedad, según carta que nos envía nuestro corresponsal en Lanaja».
Los secuestradores de Huesca
Está bastante adelantada la trilla: la cosecha es más que regular; puede considerarse casi como buena en atención a los precios que alcanzan los granos.
Y aquí terminaría ya está caría si no hubiera de comenzar a ocuparme de un asunto de la mayor importancia para esta comarca: me refiero al bandolerismo, que se ha enseñoreado de ella como en los tiempos del tristemente célebre Cucaracha.
La prensa se ocupó días pasados del secuestro del Sr. Marcellán, vecino de la villa de Lanaja, en cuyo término municipal impera la ya numerosa cuadrilla de bandoleros que tienen amedrentados a estos pueblos, principalmente a Lanaja. de donde son la mayor parte de aquellos y donde tienen el más decidido apoyo, hasta el punto de que estas últimas noches se les ha visto aproximarse a las eras de la población.
Excusado es decir a Vd. que ninguno de los propietarios que están haciendo la trilla en las masadas ó casas de campo, se atreve a salir a ver a sus trabajadores, en la seguridad de que serían secuestrados.
Es sensible y altamente vergonzoso este estado de cosas, y ofrece seguir empeorando, y ruego á Vd. en nombre del país que llame sobre él la atención en su popular Diario, al que tendré al corriente de lo que ocurra, prometiendo darle más detalles y noticias en las sucesivas cartas que, si no cae en poder de los secuestradores, ha de continuar escribiéndole su amigo.
T.S. La Fe (Madrid. 1876), 2 de agosto de 1880.
Manuel Maza Lacasa
Manuel Maza Lacasa, quien de joven protagoniza el último capítulo del bandido Cucaracha, llevando el vino el día de la muerte de Mariano Gavín, acaba como capitán de bandoleros.
El fin del bandolerismo en Los Monegros
Cinco años después de la muerte de Mariano Gavín Suñen, el bandolerismo en la comarca de Los Monegros continua siendo un grave problema de orden social. Así siguen apareciendo noticias en diferentes medios de la época. La Provincia de Huesca, 10 de agosto de 1880: «Escriben de Lalueza que a pesar de la activa y extrema vigilancia de la Guardia Civil, es lo cierto que en aquella comarca se ha instalado una banda de malhechores, que no parece fácil de ahuyentar y que es fuerza sin embargo que desaparezca. En dicho pueblo no se puede salir a las afueras sin riesgo, pues hay quien asegura que varios vecinos la han visto a un cuarto de hora de distancia por el día, y por la noche a algunos de sus individuos por las calles». Correspondencia de España de Madrid, 12 de agosto de 1880: «Continúa la alarma en Alcubierre, Lanaja y Lalueza, a causa de vagar por aquella comarca algunos secuestradores. Se están haciendo batidas para capturar a los criminales».
«Parece ser cierta la aparición de siete forajidos que, en cuadrilla, recorren las sierras de Alcubierre y el Sisallar, así como el monte de Fraga. Entre ellos se hallan dos compañeros del tristemente célebre Cucaracha y otros dos que hace poco tiempo ejecutaron un homicidio. La guardia civil les persigue sin tregua ni descanso, pero como los citados bandidos son tan prácticos en el territorio donde tienen sus guaridas, ha de costar mucho conseguir su captura.»
Diario de Huesca, 2 de enero de 1882.
«La Guardia civil de la provincia de Soria ha capturado tres sujetos, en quienes recaen sospechas de haber pertenecido a la partida de ladrones que mandaba el célebre bandido Cucaracha.»
El Imparcial (Madrid. 1867), 5 de marzo de 1877.
Aún en 1891, por Real Orden de 4 de septiembre de 1891se pone en vigor para las tres provincias aragonesas y para la de Lérida la «Ley de Secuestros” de 8 de enero de 1877. Una ley inicialmente únicamente pensada para ser aplicada en los distritos militares de Andalucía y Granada, Ciudad Real y Toledo, donde el bandolerismo era endémico, castigando los secuestros con penas de cadena perpetua o muerte, otorgando su jurisdicción a la autoridad militar mediante un Consejo de guerra permanente (Masaveu, 1963).
En el siglo XX se pone fin al bandolerismo en Los Monegros, dejando atrás episodios trágicos pero que con el paso del tiempo han dado lugar a una de las mayores leyendas del bandolerismo español: El Bandido Cucaracha. Es una historia llena de aventuras y anécdotas, de sorprendentes episodios llenos de inteligencia y astucia, de sucesos por descubrir. Mariano Gavín Suñen es una gran figura, un personaje para la historia.
«Durante diez y siete meses, he dedicado toda mi actividad al estudio del estado moral de algunas comarcas del alto Aragón, y puedo asegurar a V, sin temor de equivocarme, que el germen del bandolerismo existe y que es necesaria una perseverancia y una fuerza de voluntad a toda prueba, si se ha de impedir que fructifique la semilla que el tristemente célebre Cucaracha ha dejado en ese país.»
Diario de Huesca, 10 de marzo de 1877.
A la memoria de todas las víctimas, muy especialmente a Mariano Gavín Suñen y a todas las personas que, nadando a contracorriente, con solamente intentarlo, han conquistado la libertad.
Sierra alante Cucaracha
Sierra alante cucaracha
por olvidadas estepas
de sabinas solitarias
galopante bandolero
forajido monegrino.
Sierra alante Cucaracha
por vagos horizontes
y oscuros paramos,
negro bandolero
por los montes de monegros.
Sierra alante Cucaracha
forajido bandolero
por los rabiosos secanos
donde la libertad
guarda tu memoria.
Sierra alante Cucaracha
por la sierra de Alcubierre
Mariano Gavín Suñén
siempre “El Cucaracha”.
«A los sesenta años de la muerte de Mariano Gavín Suñén, “El Cucaracha”, otro Gavín de Alcubierre muere abatido por los disparos de la policía en Zaragoza». Alberto Lasheras recoge la historia de José Gavín Casáus «El Maño»: «El siglo XIX fue testigo de las acciones del bandido “Cucaracha” y en la primera mitad del XX, fue noticia uno de sus parientes, militante de la FAI y activista de la CNT». Otro Gavín de Alcubierre.
Cucaracha, bandolerismo y carlismo
El carlismo es un movimiento político tradicionalista y monárquico que defendía una rama distinta borbónica en la línea sucesoria durante la segunda mitad del siglo XIX. Su oposición lleva a confrontar dos guerras civiles españolas, una primera entre 1833 – 1840, una segunda entre 1846- 1849 y una tercera entre 1872 – 1876. La tercera guerra carlista sirve de trasfondo en la época de mayor intensidad del Cucaracha y su banda, sin olvidar la primera y segunda guerras carlistas habían dejado un contexto de guerra, inestabilidad e inseguridad políticamente y socialmente en España.
Así, durante el periodo de actuación de la banda del Cucaracha coincide con partidas carlistas que actúan realizando enfrentamientos y también sabotajes desestabilizando el país. Por ello no es de extrañar que partidas de bandoleros llegasen a ser confundidas con carlistas como publica el Diario de Barcelona del 18 de junio de 1875 donde se puede leer: «Se lee en el Diario de Avisos de Zaragoza, Sena 11 de junio. Vi hace algunos días en el periódico de su digna dirección una carta de Sariñena que relataba la entrada en este pueblo de una supuesta partida carlista, pero en realidad cuadrilla de ladrones.
También es el caso contrario, como en la ocasión que la banda se hace pasar por una partida de carlistas para asaltar los pueblos de Villanueva de Sigena y Farlete en junio de 1873. Lo cierto es que debe existir una cierta connivencia, hasta el punto que en alguna ocasión, tal y como hemos apuntado anteriormente, miembros de la banda son liberados por fuerzas carlistas: “En Sariñena cometieron los batallones carlistas valencianos una tropelía inicua; soltar a los presos de la cárcel, entre los que había 8 o 10 cómplices del bandido Cucaracha» (Irurac bat. 14 de julio de 1875).
Incluso la banda llega a ser contabilizada como «partidarios carlistas» y de esta forma lo recoge El Globo (Madrid. 1875) en su edición del 23 de febrero de 1876, n.º 328 «Como dato curioso para la historia, merece trascribirse el que hallamos de un colega, que publica los nombres de los diferentes partidarios carlistas que han figurado en la actual guerra civil: Cucaracha: Alcubierre (Huesca) 100.»
Cucaracha en la toponimia monegrina
La memoria de Cucaracha ha quedado plasmada en la toponimia monegrina, aunque algunas presentan dudas tanto en su ubicación como en su correcta denominación.
En el mismo Alcubierre, en el ICE Aragón (Infraestructura de Conocimiento espacial de Aragón) recoge el topónimo «Cucaracha» y «La Cucaracha» de acuerdo a distintas fuentes, como «Cucaracha» en el mapa 1:25.000 y en el repertorio de Huesca y «La Cucaracha» en el mapa 1:25.000 y en el Nomenclátor BCN25. El punto señalado por ICE Aragón lleva por coordenadas 41.729638995570454, -0.479908965494247.
La zona correspondiente es en plena sierra de Alcubierre lindante con el monte de Perdiguera, entre el camino de san Caprasio y el barranco de san Caprasio, cerca de su cumbre y, de alguna manera, entre Monteoscuro y san Caprasio. Parece corresponder también a la zona denominada «Mata de Cucaracha» Mapa 1:25.000; topónimo recogido también en el monte de Perdiguera.
Sin embargo, para Ángel Lacruz, gran conocedor de la micro toponimia de la sierra de Alcubierre, esta zona verdaderamente corresponde a los Galachos del Almoldano, junto a la filada que baja donde se encuentra la caseta del Susano. De acuerdo con Ángel Lacruz, muchos topónimos están cambiados de lugar y no figuran correctamente.
Más al norte, en Perdiguera aparece recogido el paraje de «Mata de Cucaracha», una zona que, de acuerdo con la descripción que hace Constantino Escuer, es muy densa de vegetación. La referencia del topónimo igualmente es recogida en ICE Aragón cuyas fuentes responden a Nomenclátor BCN25 y Nomenclátor IGN, además de aparecer recogido en el visor del SIGPAC. Constantino sitúa la zona justo encima, al norte de Puchinebro, «mi padre, siempre que pasábamos por allí me decía que en tiempos se escondía Cucaracha en una pequeña caseta que allí había y lo situaba donde te marco, que es precisamente enfrente de donde sale el de Alcubierre».
La zona lindante a la «Mata del Cucaracha, ya en el monte de Alcubierre, en palabras de Ángel Lacruz tampoco corresponde a «Cucaracha» sino a los Gallos o al Carrascal. Pues en el monte de Alcubierre, según Ángel Lacruz, únicamente se encuentra la zona denominada «Fajas del Cucaracha», subiendo al pozo Pablico por el camino «Barranco de san Caprasio», siendo la única micro toponimia, en Alcubierre, que tenga constancia con referencia al «Cucaracha».
Cucaracha, figura de cera
Curiosa noticia acerca de la vandalización de una colección de figuras de cera con la ocasión de una exposición en la feria de Sariñena en 1882. La noticia aparece en «El Movimiento: diario democrático y de intereses materiales del Alto-Aragón» (órgano del Partido-Democrático-Progresista de Huesca: Año III Número 411) del 9 de abril de 1882. Las figuras de cera respondían al Cucaracha, al Zerrudo, al cura de Santa Cruz y el asesino en serie francés Jean-Baptista Troppmann:
«En la feria actual de Sariñena hay una colección de figuras de cera (¿), entre las que están las de Toppman, el cura de Santa Cruz, Cucaracha, el Cerrudo y compañía; es casi una completa colección de bandidos. Ignoramos si estarían vivas las figuras, pero es lo cierto que hace pocas noches unos cuantos matracos arremetieron contra la puerta del local donde se hallaban las tales figuras de cera, destrozándola y rompiendo los rótulos. Arrancaron una cerraja solamente, que si llegan a quitar las dos que había, entran en el local de la exposición y vuelven a guillotinar y a fusilar a todos los otros celebres facinerosos.
Lo mejor del caso es que tampoco ha podido averiguarse quienes son los autores de este atentado.
Mucho duermen los serenos en Sariñena.»
Entrevista a Paco Paricio, de los titiriteros de Binéfar
Macario Andreu Torralba es un najino que conoce muy bien la sierra de Alcubierre, consciente de su gran valor natural y lo que ha significado a las generaciones pasadas. Con él la sierra se hace más grande, cada detalle, cada rincón o paraje que me descubre me sorprende y maravilla, se aprende mucho de las personas que sienten el territorio y lo transmiten.
En el mes de octubre dimos un paseo por la sierra, me hizo de guía para descubrir lugares que desconocía. Comenzamos la jornada hablando de las sabinas, de la Estiva, del paisaje, de cómo afecta la aplicación de fitosanitarios al hábitat… y de una senda oculta por la vegetación que encontré por casualidad. Hace días que me adentré por aquella senda, encontrando los buscados robellones, hasta que ya no pude avanzar más. Macario la conoce y me explica que es exactamente allí donde termina, que un poco más arriba, escondida, se encuentran los restos de una vieja aldea. Era la aldea “la Bruja” que fue habitada por un matrimonio de apariencia andrajosa y descuidada, cuya sola presencia asustaba a las gentes de Lanaja; abusaban del alcohol y pasaban los duros inviernos en la solitaria y recóndita aldea. Las aldeas son las casetas o masadas de piedra de la sierra, consistían en una pequeña zona habitable y un espacio para los animales de labor. Las aldeas las habitaban en las épocas de siembra y siega de los secanos, pasaban largas temporadas en verano. Las gentes segaban los campos, se hacía leña y alguna carbonera, por cada cerro se veían rebaños de cabras… la sierra, en estos montes monegrinos, estaba plena de vida
Pronto llegamos a Peñalbeta/Peñalveta, un conjunto de aldeas que se asemeja a un pueblo, pertenece al pueblo monegrino de Lanaja. Algunas aldeas sirvieron de posadas de arrieros y viajantes del antiguo camino Real de Zaragoza y en otras se intercambiaban los caballos de carruajes para que resistieran el largo trayecto antes de atravesar la sierra de Alcubierre. En lo alto de la sierra se encontraba “El peaje”, donde estaban los percherones, caballos que por su fuerza o temperamento servían para arrastrar grandes pesos y ayudaban a subir carruajes por Val Zaragoza.
En Peñalbeta resisten algunas aldeas, otras están caídas, la aldea de Macario, el Carlista, el Casero, de Juan Mariano, del Torralbes, de Hilario, de Quiterio, de los Pallarueleros, la posada de Lorda, el Borrachón y la iglesia a San Martín. No llegó a ser un pueblo, pues sus habitantes residían principalmente en Lanaja y aunque pasaban largos tiempos en Peñalbeta, los domingos iban a guardar fiesta a Lanaja.
Continuamos por Val de Lupo hasta encontrar el corral de l´Anica (La Nica), donde dieron muerte al celebre bandido Cucaracha. Se narra que fueron envenenados con vino y así les sorprendieron en la aldea, dicen que dispararon por una ventaneta, pero su forma tan cerrada hace poco probable aquella versión. Posiblemente, los civiles, se aseguraron que los somníferos actuasen profundamente para abatirlos una vez inconscientes.
El camino transcurre hablando de la toponimia, de palabras como “bitilaina” que es el Durillo (Viburnum tinus L) o la palabra “tollos”, forma de denominar la zona de los barrancos que discurre encajonado. Me descubre el “Buchal” (de boj: Buxus Sempervirens sp.) un barranco muy interesante por su belleza, su valor botánico, geológico y paisajístico. Cerca se encuentra el volador, un sitio para contemplar el amplio horizonte, lo maravilloso de la sierra es poder observar la provincia de Huesca, la sierra de Guara y los altos Pirineos. Cerca del Buchal está la aldea Lorda, cuya familia arregló la aldea después de la muerte de Mariano Gavín, el bandido Cucaracha. La rehabilitación fue muy ostentosa, superior a las posibilidades de la familia, dando pie a habladurías, pues la gente chismorreaba que quizá encontraron, en la vieja aldea, el último botín del Cucaracha y con el pagaron las obras.
Macario dinamizó, con otros najinos/as, la vida del lugar de Lanaja. Crearon la asociación F.A.L. (Fablans de Aragonés de Lanaja), elaboraron un diccionario de léxico aragonés en Lanaja (Escanero, Chesús Inazio, Lanaxa: a fabla n´o lugar nuestro, Fuellas d´informazión d´o Consello d´a Fabla Aragonesa, lum. 19, Uesca, 1980), realizaron inventarios de aldeas y han trabajado la etnografía local. Crearon un grupo senderista para recorrer, conocer y disfrutar la sierra e impulsaron un proyecto de actividades educativas en el monte para jóvenes. Es miembro del dance de Lanaja y gaitero. Un ejemplo de compromiso, con el respeto al medioambiente, con conocimiento e interés por su historia; de su gente, de su pueblo y de la sierra.
La sierra de Alcubierrre no deja de ser un lugar por descubrir y proteger, con una masa forestal impresionante, de gran biodiversidad y con unos paisajes espectaculares. Acabamos la mañana dejándonos mucho por ver, que hablar y por hacer, quedan días para disfrutar del privilegio de vivir en esta parte del mundo; un mundo tan grande donde querer lo más pequeño es hacer un mundo mejor: “pensando globalmente y actuando localmente”.
Publicau en Os Monegros el 11 de noviembre del 2014.