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Sariñena, la retirada.


En marzo de 1938 comienza la retirada de las tropas republicanas, cometiéndose en su huida asesinatos y la voladura de los puentes sobre el río Alcanadre y el barranco de Malfaras. El 25 de marzo, la legión Alemana Condor bombardea Sariñena y el Barrio de la Estación para ser finalmente ocupadas por las tropas del general Moscardó el día 26. Sariñena fue duramente golpeada, según José María Maldonado “Sariñena era un lugar citado que había que machacar”. Así, su destrucción llegó a más del 65% de la población, lo que le valió, en el franquismo, su declaración como “localidad adoptada por el caudillo”, debiéndose hacer cargo de su reconstrucción “Regiones devastadas”.  

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Foto aérea del bombardeo del Barrio de la Estación de Sariñena

Artículo enmarcado en la serie sobre la guerra de España en Sariñena

El avance nacional

El 22 de marzo de 1938 se inicia la ofensiva nacional del Cuerpo del Ejército de Aragón, al mando del general José Moscardó Ituarte, rompe y avanza imparable en el frente de Aragón. A su mando las divisiones 51, 53, 54 y 55: «El día 23 de marzo la 53 División llegó a un kilómetro de Sangarrén y la 54 ganó y rebasó Tardienta. Al día siguiente, la División 54 ocupaba Torres de Barbues y Almuniente, y la 54 se situaba en Torralba. El día 25, la 53 ocupó Grañén, la 54 Senén y Robres y la 55 Bujaraloz y La Almolda. El día 26 la División 53 alcanzó Capdesaso, Lalueza y Poleñino, mientras la 54 lo hacía con Alcubierre y Lanaja y la 55 alcanzaba Castejón y Pallaruelo» (Arturo Morera. La guerra del 36).

La retirada

Con la caída del frente de Aragón y el gran avance de las tropas nacionales, se produce la retirada general de milicianos y fuerzas republicanas y el desalojo de la población civil a casetas y masadas del monte, además muchos huyen a Cataluña por miedo a represalias. La retirada es dura, fatigosa y trágica, es una retirada sin orden, a la desesperada, hacia Cataluña.

En Sariñena, la retirada cuenta con algunos hechos trágicos cometiéndose una serie de asesinatos atribuidos a las tropas republicanas durante su retirada. Además se produce la voladura de los dos puentes sobre el río Alcanadre.

Y, a  pesar de una retirada general que prácticamente deja Sariñena desierta, el bando nacional bombardea intensamente y destructivamente Sariñena, «Fue un enseñamiento gratuito y equivocado, porque Sariñena había sido ya totalmente evacuada por las tropas republicanas en la noche anterior. Los daños materiales fueron cuantiosos, muchísimas casas quedaron totalmente destruidas y si sólo hubo dos víctimas, fue debido a que la mitad de la población había huido ya hacía Cataluña, y la otra mitad se encontraba en masadas y en pajares fuera del núcleo urbano» (Arturo Morera. La guerra del 36).

Detonación de los puentes

Los puentes sobre el río Alcanadre, tanto el de ferrocarril como el de la villa de Sariñena, de paso para vehículos y personas, son dinamitados por las fuerzas republicanas en su retirada. 

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Portada del ABC del 22 de mayo de 1938

En aquella retirada, el Comisario de Guerra de Compañía Francesc Roca Matamoros, en sus Memorias de su exilio, narra su paso por Sariñena: “Llegamos a Sariñena y virtualmente estábamos todos desfallecidos, eran tres días de andar, combatir y no dormir, nuestros cuerpos parecían autómatas pues nos movíamos por intuición. La comida no la habíamos probado desde que empezó el ataque y nuestra intendencia funcionaba mal completamente. Un tren militar nos esperaba en Sariñena donde se había dado la orden que la 32 división, fuera a instalarse en unas posiciones que había a 13 Km. A la retaguardia de Sariñena”. La posición que toman es El Tormillo, donde preparan un contrataque. A pesar de dinamitar el puente del tren del ferrocarril sobre el río Alcanadre (El 27 de marzo de 1938), las tropas nacionales avanzan hacia sus posiciones donde tratan de contratacarles con el factor sorpresa. “Empezamos el ataque y sin artillería, sin tanques y sin ametralladoras, el desastre fue grande, pues de 500 soldados, llegamos a nuestras líneas como 300, quedó en poder del enemigo y nuestras filas completamente desorganizadas” (Memòries escrites pel Comisari de Guerra de Companyia Francesc Roca Matamoros durant el seu exili cap a Mèxic – D’Ulldecona a Morelia).

El puente de la vía ferroviaria es rápidamente reconstruido en mayo de 1938 por el Servicio Militar de Ferrocarriles, para continuar su avance de tropas nacionales hacía Lérida. Puentes de guerra, Sariñena

Sariñena bombardeada

La ofensiva en el norte de Aragón es apoyada por la aviación alemana nazi de la Legión Condor. Sariñena y su barrio de la estación resultan severamente bombardeadas el 25 de marzo, Arturo Morera apuna que respondían a un escuadrón de Junkers 52 “El escuadrón Junkers 52 actuó bajo las órdenes de Joaquín González Gallarza”, aunque queda claro que son cuatro escuadrillas de tres aviones Heinkel-111 de la Legión Cóndor quienes bombardean de forma «inmisericorde la villa», tal y como recogen diferentes autores como José María Maldonado y Jesús Inglada.

Daniel Grustán Ballarín, en “Guerra, exilio y represión”, recuerda ver como 28 aviones Junkers sobrevolaban Sariñena, dando la vuelta a la altura del barranco Malfaras y, colocándose en fila india, bombardean intensamente Sariñena. Afortunadamente, la población prevenida se había refugiado en las masadas y casetas de los montes cercanos, evitando lo que podría haber sido una gran masacre. Aunque no todos corrieron la misma suerte. A la familia de Jesús Ángel Ariste Justo les alcanza el bombardeo en su casa de la calle Enado número 3;  donde, tras la guerra, está el bar «La Parra». En la casa, que constaba de casa y corral, les pilla por separado. En la casa se encontraba la madre mientras que el padre y los hermanos se hallaban en la parte trasera en una cuadra pequeña. La bomba cae justo en el corral hiriendo gravemente a los hermanos Ángel y Antonio. La madre baja corriendo asustada, embarazada de Jesús Ángel, y rápidamente llevan al Hospital de Sariñena los dos hermanos. Tanto al padre como a una hermana la explosión no les causa ninguna herida. Ángel muere en el Hospital a causa de las heridas, contaba con ocho años. Mientras, con la entrada de las tropas nacionales, el Hospital es desalojado en retirada y la familia se tiene que llevar a Antonio al monte donde se refugian. Antonio acaba de recuperarse en la caseta del monte y hasta años más tarde no termina de ser tratado correctamente con cirugía para reparar la sordera de un oído.

Ariste Noticiero 24091938

El Noticiero, 24 de septiembre de 1938.

Celebración adelantada

Daniel Grustán Ballarín (Guerra, Exilio y Represión) cuenta como, en plena retirada republicana, algunos vecinos confundidos salen a recibirles como libertadores portando la bandera monárquica. Por ello resulta muerto el abanderado, apodado «El Zamarro», que trabajaba en Obras Públicas, caminero, y que no se había significado políticamente. Al resto se les manda para casa

Sin embargo, la Causa General de Sariñena (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.1) cita como Antonio Loscertales Labarta El Droguero, labrador de 60 años, su mujer Carmen Tierz Marías, 58 años, y Teodoro Cabellud Blanco El Zumarro, caminero de 58 años, son «Muertos a tiros» en la cocina de su casa el día anterior a la liberación de Sariñena, la noche del 25 al 26. En la misma Causa General de Sariñena aparece la declaración de su hijo Manuel Loscertales Tierz,: «Sus padres Antonio Loscertales y Carmen Tierz fueron fusilados en la cocina de su casa el día anterior a la liberación de Sariñena, suponiéndose que fue por delatarlos alguien de que estaban celebrando la entrada de los nacionales en esta villa». Los cadáveres presentaban heridas de bala y los sospechosos respondían a «Un comisario, un capitán y un teniente rojos cuyos nombres se ignoran».

Gregorio Lana Capitán declara, en el expediente personal de José Carrera Gavín Consejo de guerra, Procedimiento sumarísimo de urgencia 351-39 (Víctor Pardo Lancina y Raúl Mateo Otal. Todos los nombres): «El día 26 por la mañana, sobre las tres y media de la madrugada del mes de marzo de 1938, el mismo día de la liberación por nuestro glorioso y heroico ejército, desde la casa del declarante oyó una voz que le pareció ser la del encartado José Carrera Gavín que dijo:- ¿Qué hacen aquí estos bandidos?-, y a estas palabras contestó otro -¡Viva Franco!-. Preguntado si el declarante pudo apreciar quién dijo la voz tan elocuente de -¡Viva Franco!- dijo que le pareció ser la del vecino alias Zamarro, por nombre Teodoro Cabellud, y que al poco oyó unas detonaciones que cree que fue cuando mató al citado Cabellud.» 

La ocupación de Sariñena

La ocupación de Sariñena llega por parte de las tropas del cuerpo del ejército del general Moscardó, del ejército de Franco, después del feroz bombardeo: “El 26 de marzo una división de marroquíes dirigidas por el general Moscardo ocuparon Sariñena”.  Sariñena fue ocupada el 26 de marzo por las divisiones 53, 54 y 55 «No todos los efectivos pisaron las calles de la población, pero todos atravesaron sus campos y andaron sus caminos persiguiendo a los republicanos que huían a la desbandada por las planicies del Saso de Miranda, las Almunias Altas, Cachicorba, Cajal o Saso las Fitas» (Arturo Morera. La guerra del 36).

«La División 53 estaba mandada por el general Álvaro Suciro Vilariño y se componía de las siguientes unidades: Tabores 1ª y 3ª de la Mehala de Tetuán (moros); 2ª y 15ª Banderas de la Legión; Tercio de Requetés del Pilar; 2ª y 7ª Banderas de Falange; un grupo de artillería del 75 y otro mixto de montaña; por último, una compañía de zapadores y otra de Transmisiones.

En la División 54 dirigida por el general Ricardo Marzo Pellicer, se integraban los siguientes efectivos: Batallones 283, 286 y 289 de Tiradores de Ifni (moros); 6° Batallón de San Quintín; el 7° de América; el 3º de Palma; el 2°de Bailén el 8º de Vitoria y el «C» de Ceriñola; el Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Valvanera y los Batallones de Infantería 131 y 287. Había también un grupo de cañones y otro de obuses ligeros y dos grupos de Ingenieros.

Por último, la División 55 (antes 13rigada Mista de Posición y Etapas) estaba al mando del coronel Enrique Adrados. Disponía de los Batallones 1 al 10 del Regimiento de Carros de combate y de la 1ª y 9ª Banderas de Falange; una Batería del 75, otra del 105 y una sección de antitanques, dos compañías de Zapadores y una de Transmisiones.»

Arturo Morera. La guerra del 36.

La rotura del frente tuvo lugar el día 22 de marzo. Sobre Huesca se operó al Norte y al Sur, en un movimiento de tenaza, que rebasó ampliamente las fortificaciones enemigas que medio asfixiaban la capital. El 23 se liberaba Tardienta. Ei 24 se derrumbaba él campo atrincherado montado alrededor de aquella capital, entregándose muchos milicianos. El 26 las fuerzas de los Generales Solchaga y Moscardó alcanzaban la línea del Alcanadre, quedando ocupado Sariñena.

El Diario de Ávila: periódico independiente.
Año Año LXI Número 18275. 23 de julio de 1958.

Sariñena ocupada y sierra alcubierre rebasada

El Adelanto: Diario político de Salamanca: Año 54 Número 16545 – 1938 marzo 27.

27 de marzo.- Sariñena ya es nacional. Parece que dentro de esta semana empezaremos a avanzar. Se oyen fuertes bombardeos. Por la mañana, por encima de las montañas del norte de Huesca se veían las humaredas de las explosiones de las granadas. Por la tarde nos comunican que los rojos han abandonado las posiciones de Orna y corren rumores de que esta noche avanza este sector.

Diario de guerra. Ramiro C. de Sobregrau i Jubert.

Aquel 27 de marzo de 1938 debió de ser un día tranquilo en Sariñena, Manuel Sánchez Forcada relata lo que parece ser debió de ser una jornada sin avance en el frente: «Salimos de operación por la carretera hasta unos tres kilómetros del pueblo, como no hay nada volvemos al pueblo a la noche.» (Sánchez Forcada, Manuel. Diario de campaña de un requeté pamplonés). Realmente, el 27 de marzo sirvió a las tropas nacionales para su reorganización, la 55.ª División se concentra y a la vez soluciona el paso sobre el río Alcanadre. J. María Pinto de la Rosa, del Grupo Mixto de Ingenieros Nº 4, lo refleja en su diario «En la noche del 27 al 28 las Compañías de Zapadores en unión de la del Grupo n.° 3 restablecieron la comunicación a la salida de Sariñena, permitiendo que al amanecer del 28 pudiesen emprender la marcha las Divisiones 53 y 54, por lo que fueron felicitados los Zapadores Divisionarios.» (Pinto de la Rosa, J. María. El Grupo Mixto de Ingenieros Nº 4).

Las fuerzas nacionales a 50 Kilómetros del Mediterráneo

Paris. En el sector norte de Aragón, se hallaban los nacionalistas, en el mediodía de ayer, a tiro de fusil del pueblo de Sariñena, que tiene una gran importancia estratégica, por ser cruce de carreteras.    

 El Adelanto: Diario político de Salamanca: Año 54 Número 16545 – 1938 marzo 27.

Así, el día 28, las fuerzas nacionales continúan su ofensiva avanzando hacía Sena y Villanueva de Sigena «Se termina la concentración de la División en Sariñena». Pinto de la Rosa continúa su relato «El día 28 se vadeó el río Alcanadre ocupándose los pueblos de Sena, Villanueva de Sigena con su Monasterio, Ontiñena, Ballobar y Chalamera, alcanzando en este último, con alguna resistencia, el río Cinca, día éste en que la Compañía de Transmisiones tuvo una de sus más acertadas actuaciones, dando comunicación desde Sariñena hasta el río Cinca, conforme iban avanzando las columnas.» (Pinto de la Rosa, J. María. El Grupo Mixto de Ingenieros Nº 4).

Sariñena tiene una enorme importancia estratégica. Villa crecida, con sus cinco mil habitantes, cabecera de partido, posee un aeródromo y es centro de comunicaciones, pues parten de ella siete carreteras y tiene estación de ferrocarril de Barcelona a Bilbao.   

El Día de Palencia: defensor de los intereses de Castilla: Año IIIL Época 2ª Número 14834 – 1938 marzo 28.

El testimonio de Peirats

José Peirats, sindicalista cenetista, recoge en sus memorias “De mi paso por la vida. Editorial Flor del Viento”, la retirada del frente de Aragón. José Peirats ya había pasado otras veces por Sariñena, en una ocasión para la inauguración del campo de aviación, a mano del Coronel Felipe Díaz Sandino. También, en sus visitas al frente de Huesca, por medio de “Acracia”, está junto a Manuel Magro (Acracia era la revista de la CNT de Lérida editada durante los últimos años de la Guerra Civil. José Perirats y Manuel Magro son durante un tiempo directores de la revista, además Magro es alcalde de Lérida durante la contienda bélica).

José Peirats recordaba el aeródromo: “Era de tierra y por todo ornamento de un palo colgaba la manga de una camisa que señalaba la dirección del viento. ¡Qué diferencia desde entonces!”. Al divisar Sariñena, aún humeante de los bombardeos, Peirots relata una imagen macabra: “Centenares de soldados estaban echados por el suelo, medio muertos por la fatiga. Debían ser los de Huesca. El espectáculo era horripilante, digno de una escena dantesca”. Peirots se reencontró con algunos camaradas y fue testigo del consejo de guerra contra Sostre. El jefe máximo Bellmonte “impasible como siempre”, nombró como jefe de batallón a Rubi y asesinaron a Sostre. Se encontraban de retirada, en huida hacía Lérida: “Sonó la alarma de aviación, mucha gente se fue a refugiar debajo del puente, pero no hubo bombardeo, se trataba de aviones de reconocimiento”.

Pilar Conte Dueso

El mismo día 25 de marzo de 1938, según la Causa General, asesinan a Pilar Conte Dueso, de 18 años de edad (a veces ha aparecido erróneamente como Pilar Martín Dueso): «En los porches de la plaza del Mercado de esta villa, presentando una herida de arma blanca que le seccionaba la yugular suponiendo autores de estas cuatro muertes a José Carreras (Fallecido) y Francisco Nogués (Huido).» En la misma Causa General de Sariñena encontramos la declaración de Teresa Conte Dueso, en la que manifiesta que su hermana Pilar Conte Dueso fue asesinada sin haber sido detenida: «Su cadáver presentaba heridas de arma de fuego en la cabeza, en la calle las monjas de esta villa». (ES.28079.AHN//FCCAUSA_GENERAL,1412,Exp.1).

Pilar Conte Dueso Foto

Pilar Conte Dueso. Fotografía familia Conte Dueso. 

Pilar Conte Dueso era de casa humilde, de ideas de izquierdas y  trabajaba cuidando a unos señores mayores. Su sobrina, Isabel Carreras relata que cuando los republicanos desalojaron el pueblo, ante el ataque inminente de la aviación Condor, su tía no quiso irse con su familia «Porque según mi madre, era muy valiente, alegre y echada pa lante y no quería dejar solos a la pareja a la que cuidaba». Cuando la familia vuelve al pueblo, (pasaron el bombardeo en Las Almunias), continua Isabel «La encontraron sus abuelos muerta en la calle, a mi madre no le dejaron verla, era muy pequeña, pero un primo suyo, que era más mayor, “Ignacio Mazuque”, me dijo que la vio y que había muerto en el bombardeo, mi abuela no volvió a pasar nunca más por la calle donde se encontró muerta a su hija.»

Pero testimonios familiares vieron a Pilar Conte Dueso con un corte de navaja que le succionaba la yugular, su cuerpo tirado, en la puerta de casa Portera, en la calle de los Porches y con signos de violencia. Quizá, contar que había fallecido en el bombardeo era menos doloroso que contar que fue brutalmente asesinada por las tropas marroquíes. 

Pilar Conte Dueso está enterrada en el cementerio municipal de Sariñena, en la misma tumba junto a Cosme Mora Pinos. Pilar contaba con tan sólo 20 años de edad. 

Cosme Mora Pinos mure en el bombardeo, según dicta la leyenda de la placa de su enterramiento.

Probablemente, en la misma tumba, pueden haber enterradas otras personas, siendo posiblemente una fosa común. 

Pilar Conte Dueso

Tumba de Pilar Conte Dueso y Cosme Mora Pinos.

Curiosamente, en el archivo municipal las actas de defunción de aquel mes faltan. 

La Causa General atribuye estos hechos a un republicano, al igual que los otros acontecidos en esos días, lo que sin duda responde a una tergiversación de los hechos, nada entrañable debido a la misma naturaleza de las Causas Generales.

Aunque las fuerzas nacionales entran en Sariñena el 26 de marzo de 1938, las fuerzas de avanzada marroquís entran un día antes, el 25, cometiendo asesinatos, violaciones y otras atrocidades. 

Otros sucesos

Aurelio Arizaleta, administrador de casa Bastaras, de Lanaja, es fusilado por republicanos el 25 de marzo de 1938. Al parecer ocurre en extrañas circunstancias, en el monasterio de la Cartuja de las Fuentes, en plena ofensiva del bando nacional.

Teodoro Cabellud Blanco, de profesión caminero de 51 años, el 19 de julio de 1936  «Fue detenido por milicianos rojos en la puerta de su casa y conducido a la cárcel de esta localidad, donde se encontraban ya otros detenidos y permaneció allí durante cuatro y cinco días, puesto en libertad, se le obligó a trabajar en el campo de aviación siendo asesinado en la retirada de los rojos. Sabiéndose que fue fusilado, su cadáver se halló en la calle Fatas de esta localidad». Testimonio de su hija Rosario Cabellud Viñuales, Causa General de Sariñena (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.1).

Víctor Pardo Lancina también recoge el asesinato de José Almerge Peralta, en aquel 25 de marzo antes de la entrada de las tropas nacionales  (A una milla de Huesca, diario de una enfermera australiana en la Guerra Civil española. Autores: Agnes Hodgson, Víctor Pardo Lancina, Judith Keene). También aparece como José Almerge Montel, caminero de 60 años de edad fusilado el 26 de marzo de 1938 (La guerra civil en Sariñena).

Ante el “Hotel Anoro”, sirviendo de dosel unos rótulos inconmensurables de gritos “antifascistas” se encuentra el cadáver de un miliciano. Quedó rezagado en la huida de sus compañeros. Cuando habían llegado las fuerzas nacionales a la plaza, este miliciano quiso defenderse usando granadas de mano. Un certero disparo de pistola le desplomó y quedó con los brazos extendidos y los ojos abiertos.”

Arturo Morera

Refugiados, exiliados y represaliados

La disminución del censo de población de Sariñena es del 8%, antes y después de la guerra,  de 2.857 habitantes en 1930 a los 2.639 en 1940. Muchos se ven obligados a exiliarse y Cataluña acoge a numerosos aragoneses que buscaban su huida hacía Francia, por la Vall de Aran o por la costa. Una de aquellas localidades catalana es Manresa que acoge a numerosos refugiados a lo largo de la guerra, proporcionando alojamiento y manutención hasta su retirada tras el avance de las tropas sublevadas. Entre sus archivos aparecen varios vecinos de Sariñena, algunos integrantes de la misma familia.

  • Grañón Vicente, Mariano. De Sariñena. 48 años, casado. Llegó el  26/03/1938 a  Manresa Ctra. Igualada. Permaneció 5 meses. Observaciones: 5 hijos y 1 pariente. Baja racionamiento 11 de julio de 1938. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
  • Ibor Cuello, Ezequiel. De Sariñena. 2 años, soltero. Nombre responsable de la casa Antonia Cuello Laín, parentesco Madre (?). Llegó el  5/04/1938 a  Manresa Ctra. Igualada (Torre). Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
  • Ibor Cuello, María. De Sariñena. 6 años, soltera. Nombre responsable de la casa Antonia Cuello Laín, parentesco Madre (?). Llegó el  5/04/1938 a  Manresa Ctra. Igualada (Torre). Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
  • Cuello Laín, Pilar. De Sariñena. 32 años, profesión S.S. Llegó el  5/04/1938 con 2 parientes. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
  • Cuello Laín, Antonia. De Sariñena. 36 años, casada y profesión S.S. Llegó el 28/04/1938 a Manresa Ctra. Igualada con 3 hijos (?). Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-V».
  • Gil Marcuella, Ángeles. De Sariñena. 7 años, soltera. Nombre responsable de la casa Andrés Nolla Gil, parentesco Primo (?). Llegó el 6/10/1938 a Manresa Born, 30, 2n. Observaciones: Posible error en lugar de procedencia: Tarragona?. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
  • Grañón Rodés, Carmen. De Sariñena. 17 años, soltera. Nombre del padre Mariano y madre Carmen. Nombre responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco padre Llegó el 26/03/1938 a Manresa carretera Igualada. Estancia 5 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
  • Grañón Rodés, Concha. De Sariñena. 19 años, soltera. Nombre del padre Mariano y madre Carmen. Nombre responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco padre Llegó el 26/03/1938 a Manresa carretera Igualada. Estancia 5 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
  • Grañón Rodés, Enrique. De Sariñena. 6 años, soltero. Nombre del padre Mariano y madre Carmen. Nombre responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco padre Llegó el 26/03/1938 a Manresa carretera Igualada. Estancia 5 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
  • Grañón Rodés, Josefina. De Sariñena. 14 años, soltera. Nombre del padre Mariano y madre Carmen. Nombre responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco padre Llegó el 26/03/1938 a Manresa carretera Igualada. Estancia 5 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
  • Grañón Rodés, Marián. De Sariñena. 7 años, soltero, (Nota: Aparece como género hombre). Nombre del padre Mariano y madre Carmen. Nombre responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco padre. Llegó el 26/03/1938 a Manresa carretera Igualada. Estancia 5 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
  • Navarro Gelaberte, Domingo. De Sariñena. 0 años, soltero. Nombre responsable de la casa Ramón Gelaberte Grañón, parentesco abuelo. Llegó el 14/04/1938 a Manresa con dirección de destino Fraternitat, 5, 3r. Observaciones: 9 meses. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-I».
  • Novellón Torras, Pilar. De Sariñena. 3 años, soltera. Nombre del responsable de la casa Josefa Torras (Torres) Vitales, parentesco ¿madre?. Llegó el  28/04/1938 a Manresa Ctra. Igualada (Torre) con 2 parientes. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-V».
  • Rodés Fernández, Carmen. De Sariñena. 43 años, casada. Nombre del responsable de la casa Mariano Grañón Vicente, parentesco marido. Llegó el  26/03/1938 a Ctra. Igualada. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».
  • Torres Vitales, Josefa. De Sariñena. 29 años, casada y profesión S.S. Llegó el  5/04/1938 a Manresa Ctra. Igualada (Torre) con 2 parientes. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-V».
  • Varela Cuello, A. De Sariñena. 7 años, soltera. Nombre responsable de la casa Pilar Cuello Laín y parentesco ¿madre?. Llegó el  5/04/1938. Fuente documental de que procede la información: AHB, lligall «Refugiats de guerra (1936-39)-VI».

En la cercana localidad de Fonollosa, a escasos kilómetros de Manresa, van a parar gentes de Sariñena: «Con el estallido de la guerra, estuvieron en Fonollosa diversas familias de refugiados procedentes de Sariñena y de otros lugares de Aragón. Fueron alojados en la ermita del Grau, a cal Xiscano, al Gorg Negre y a Jaumandreu. A la Mongia vivieron unas mujeres que tenían los compañeros luchando en el frente. En el Gorg Negre un grupo de mujeres con un montón de niños. Se las conocía como “las carboneras”, porque este era su oficio. Otros optaron por desertar y esconderse en los bosques. Eran los emboscados, que dormían en escondrijos, cuevas y barracas. Sus familias le suministraban alimentos de forma disimulada. De noche se acercaba a casa y, cuando podían, trabajaban en los campos. Algunos jóvenes fueron a defender la República pero muchos no volvieron.» (En recuerdo de todas las victimas). 

Otra de las poblaciones que sirve de refugio y acogida es La Garriga, en la provincia de Barcelona y allí encontramos un documento interesante y sorprendente: Una relación de refugiados, sin especificar la fecha, que muestra en un momento dado el registro de 56 sariñenenses refugiados en dicha localidad. Además, entre los numerosos aragoneses, los 95 de Vicien, los 35 de Barbastro…, aparecen los 12 monegrinos de Barbués, los 6 de Torralba de Aragón y los 5 de Sangarrén. Gracias a Enric Costa Argemí, del Àrea de Patrimoni del Ajuntament de la Garriga, por su ayuda en la consulta y acceso al documento.

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Arxiu Municipal de la Garriga (AMLG). Fons Ajuntament de la Garriga.

La Garriga tenía poco más de 3.000 habitantes antes de iniciarse la Guerra Civil española, y pasó a tener cerca de 10.000 poco antes de su finalización, acogiendo personas que huían de las zonas del Estado español en la medida  que eran ocupadas por las tropas franquistas y gentes que escapaban de los continuados bombardeos que sufría la ciudad de Barcelona.

Un número muy importante de estos refugiados eran niños, procedentes en su mayoría del País Vasco, de Madrid y de Castilla, a los que se procuraba fueran debidamente escolarizados, bien alimentados y que disfrutaran de sesiones de ocio propias de su edad, conscientes de que habían sido apartados, para su mejor seguridad, de sus entornos familiares, de que habían sufrido las consecuencias de los bombardeos y que habían llegado a la Garriga en unas condiciones de transporte muy penosas.

Joan Vendrell i Campmany

http://vencamp.blogspot.com/

No pocos murieron por el camino, especialmente los ancianos y heridos, en los que se cebaba el agotamiento que producía una caminata interminable. Mi madre fue testigo doloroso de las quejas y lamentaciones de las madres que habían perdido a sus bebés, algunos aún de pecho, por lo general muertos de frío y neumonía después de tantas jornadas bajo la lluvia y la nieve de los Pirineos.

Pinos Barrieras, D., Ni el árbol ni la piedra, Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2005, p. 79.

Tras la retirada, para los que no se habían exiliado, familias enteras, comienza la represión franquista. La depuración de personas lleva a unos 140 sariñenenses y sariñenesas a la prisión provincial de Huesca. Se inician 86 expedientes por parte del Tribunal de Responsabilidades Políticas de Aragón, afectando a otros tantos vecinos presos, huidos o muertos y a sus familias, con castigos como fuertes multas, incautación de bienes, inhabilitaciones, cárcel y destierro. Así como dos sentencias a pena de muerte dictadas por sendos consejos de guerra sobre los vecinos acusados del delito de “adhesión a la rebelión“; el molinero de 42 años José Carreras Gavín fusilado en Huesca el 14-8-1940 y el camarero de 36 años Francisco Basols Buil, fusilado en Barbastro el 21-7-1942. (Miguel Pardina Pueyo: de Pallaruelo de Monegros a Mauthausen- O Crabero).

IMPRESIONES DE GUERRA

Sariñena ofrece a la vista toda la gama de hechos vandálicos que puede dictar conciencia perturbada y una cabeza en derrota

— Una visita a lo que fue base aérea — Pilarín Basols mantuvo con gran fortaleza su fe cristiana a pesar de la horda. – La población civil, que había huido, regresa. — Desde los primeros momentos funciona el “Auxilio Social”

Tenía el cronista a Sariñena ante la vista. El mando retrasaba su ocupación. Estos jefes espléndidos que llenos de victoria son padres de cada soldado, cuidaban con calor las unidades. Al fin se realizó la entrada. En el más profundo silencio de la horda que huía dejando tras sí una estela de barbarie. Voladura de edificios, incendios, el saqueo más vergonzoso. Toda la gama de hechos vandálicos que puede dictar una conciencia perturbada y una cabeza en derrota, la población civil había desaparecido  completamente. La huida por los montes obligada por la tiranía roja que obligó a no pocos a seguir la aventura del descalabro…, la población desapareció. De algunos edificios asciende el humo y presentes derrumbamientos se observan. La horda, después de desvalijar y destrozaron con estudio la población que tiranizaron, prendió fuego a no pocas viviendas que nuestros soldados van apagando para recuperar lo posible.

Una estela de barbarie

Todos los puentes sobre el río Alcanadre, aparecen volados. Han saltado altos. Aquel magnífico de la vía férrea a Barcelona. De líneas elegantes, de tres tramos, que salva aquella imponente, hondonada por donde se estira el río ha saltado volado por tres puntos.

La Iglesia Parroquial, con aquella fachada catedralicia, esta raspada de todo  tributo y mínimo simbolismo de lugar sagrado. A lo largo de aquellas paredes, ¡Sosales los gritos de una propaganda ..a, pornográfica y revolucionaria, en los carteles multicolores.

La Iglesia fue destinada a taller de reparación de automóviles. En su puerta principal hay un letrero colosal con la inscripción: U.H.P. Hay restos de vehículos, grasas, herramientas Sobre la fachada un gran parapeto de sacos terreros donde se escondían armas antiaéreas.

El edificio del Casino de Sariñena se baila en su interior totalmente transformado. Un gran letrero reza: “Casa del pueblo” «Central de Sindicatos» Sin embargo, en estos momentos, aparecen sus salas destinadas a grados escolares. Hay un gran desbarajuste.

En la plaza de la Iglesia, frente a ella, lo que fue una gran manzana de viviendas es hoy una gran calva. Sucedió que hace unos meses un depósito de trilita, con una cantidad de tres mil kilos, hizo explosión, levantando toda la edificación.

Hemos visitado los locales que ocupaba el Banco de Aragón. Allí está el rastro de la horda. La caja fuerte pudo ser violentada. Allí están las señales de ello.

Sin duda la horda no tuvo tiempo suficiente. Toda la documentación se halla por los suelos y el moblaje aparece destruido.

Obra de perversión

Sariñena, como centro radial de una extensa zona, fue centro de lo que ellos llamaran cultura, pero que es la más desdichada perversión de la inteligencia y del corazón.

Aparte de la estación difusora denominada «Alas rojas» que tiene un edificio construido en la llanura que une la estación del ferrocarril con la villa, por cuya difusora se vertieron tantas patrañas y sandeces, Sariñena contaba con una instalación lujosa de centros culturales (¡!).

Cada grupito tiene su hoja de publicación, su biblioteca y centro cultural Comenzando por el más cándido republicanismo hasta el rabioso concepto libertario.

En la calle de «Dato», encontramos centenares de hojas que declaran las excelencias de aquel papel «Adelante». ¡El radical- socialismo redivivo! Los señores Lana, Estéban y Brunet, elogian el republicanismo con ribete socialista.

En el «Hotel Anoro» tienen su sede las juventudes libertarias: telas rojas con rótulos inmensos, banderas, folletos del peor gusto, colores y colores, Prensa que atosiga, carteles que marean. En la plaza «Enado» tienen la se de las Juventudes Unificadas. Tenían, vamos. Allí está Falange Española Tradicionalista y de las J. O. N. S.

En este piso espléndido estaba el socialismo instalado. Sería el académico por la elegancia de de la instalación y el perfil de la Enciclopedia Espasa que sostiene un magnífico «bureau».

En una planta baja del mercado vimos la biblioteca más indecente que se pudo coleccionar. ¿Cultura?

¡Perversión! Combinada con aquel cine grosero que ha sido servido a la procacidad de milicianos y milicianas.

Con estos antecedentes no hay nunca victoria sino derrota; no hay ejército fuerte sino horda bestial.

Campo de aviación

Llevados por la popularidad que la la base aérea de Sariñena logró en nuestra provincia, nos dirigimos a aquello que es el cementerio de una base aérea. Nuestras escuadrillas nacionales han pulverizado en excursiones sucesivas este campo que fue destinado a ser una de las primeras bases de Aragón. Sus edificios quedaron aniquilados y la superficie de él convertida en un sistema de fosos que nuestra metralla sucesivamente fue abriendo.

Fue abandonado ante la predilección que nuestras armas aéreas sentía por la base y pericia de nuestros aviadores que machacaron todos los proyectos rojos. En una ocasión los cazas rusos se negaron a elevarse ante la presencia de la aviación nacional. Mientras los jefes anduvieron a tiros, nuestros aparatos destrozaron una regular cantidad de aviones rojos y nuestros cazas ponían fin a las discusiones entre los aviadores en rebelión.

Una mujer fuerte

Pilarín Basols, oficial de la Hacienda de Huésca. Conocida en esta ciudad. La señorita Basols, de la Juventud Católica de Huesca, ha sido la mujer que ha sostenido el rosario y devocionario en sus manos frente y a pesar de la horda

Nunca lo ocultó. En los sucesivos registros se lo arrebataron. Ella siempre tuvo sus libros de rezo y mantuvo altivamente su bandera católica ante los «aguiluchos de la F. A.I. y ante los «Incontrolados» que no es poco.

Hoy la hemos encontrado, aquí esperando a España. Al saludarla la dijimos: ¡Arriba España! Pilarín. Ella nos contesta con sencillez: ¡Arriba España y la paz de Cristo en el reino de Cristo!.

Esta tesis católica ha sostenido como una mujer fuerte esta señorita ante la horda. Sus primeras preguntas fueron: Cómo van nuestras Juventudes Católicas de España y Huesca.

La población civil regresa

Desde las primeras horas del domingo tornan estas gentes a sus viviendas. Vienen con huellas del terror que han padecido Este puede apreciarse en un detalle. Al contemplar la población castigada no lamentan el castigo, sino bendicen la hora en que fue cortado aquel régimen que dicho sea de paso fue ejercido por los peores.

No fue excesivo el derramamiento de sangre, sin embargo el régimen de opresión y tiranía que han padecido, supera al asesinato.

Algunos asesinatos, continuados vejámenes, persecuciones sin cuento por el motivo más fútil, forman el calvario.

Presencia de España

Ya está aquí la Falange con la exaltación de la Patria, en sus carteles simbólicos y el pan de «Auxilio Social». Al atardecer ya habían regresado una buena parte de los vecinos. Ellos recibieron el pan blanco de la España de Franco y cantidad de víveres para tres comidas.

Luego volverán a comer estas gentes en la mano de la Falange. Hoy, lunes, ya funciona el comedor de «Auxilio Social» que está, lo veo, instalando la incipiente Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista.

El jabón de «Auxilio Social» alegra a estas mujeres sencillas que tienen hambre de limpieza. No había jabón; y alguien dio, en una ocasión una gallina por un trozo, de él.

Un cadáver, rojo

Ante el «Hotel Anoro», sirviendo de dosel unos rótulos inconmensurables de gritos «antifascistas» se encuentra el cadáver de un miliciano. Quedó rezagado en la huida de sus compañeros.

Cuando habían llegado las fuerzas nacionales a la plaza, este miliciano quiso defenderse usando granadas de mano. Un certero tiro de pistola le desplomó y quedó con los brazos extendidos y los ojos abiertos.

Nosotros le contemplábamos y trajimos a la consideración un simbolismo. Aquel corpachón tendido junto al desfile interminable de banderas, cantos y generales, era todo ese tinglado bélico y revolucionario que está derrotado y tendido por la superficie de Cataluña, sobre la cual va a pasar inmediatamente el triunfo de la guerra como una realidad y la victoria de la paz como una promesa de futura grandeza.

 Flecha.

«Serían las doce de la noche cuando llegamos a Zaragoza, habíamos salido a las 11 de la mañana de Guadalajara, pasamos un rato y seguimos dirección a Lérida; amaneció cuando ya habíamos rebasado Tadienta, que nos evocaba muchos recuerdos cuando al principio de la guerra los milicianos de las columnas libertarias estaban por allí, ahora se veía muy destrozada. Luego seguimos por Sariñena que salvo algunos olivos viñas y almendros daba la impresión el terreno de la provincia de Huesca en donde nos habíamos adentrado de ser bastante mísero, ayudando a que esta impresión fuera mas viva el que la presencia de grandes extensiones no existía, seguramente por la falta de brazos y animales de labor; no en balde casi toda la contienda fue frente de guerra.»

16 de abril de 1939, viaje de Guadalajara a Cervera (Lérida). Memorias de la guerra civil Española, desde mitad de febrero de 1938 hasta el día en que me hicieron prisionero de guerra el 2 de abril del mismo año. Josep Caballé Teixidó.

Para muchos la retirada, exilo o represión y para otros la reconstrucción. Una Sariñena muy destruida y arrasada, mostraba sus calles llenas de escombros, impracticables y con casas derruidas e inhabitables. Los vecinos y el Batallón 408 de Orden Público fueron los encargados de realizar las labores de desescombro y limpieza. Luego llega la reconstrucciones de la mano de Regiones Devastadas, como su nombre  indica, Sariñena fue devastada por la aviación alemana Condor, como ejercicios y maniobras antesala de la segunda Guerra Mundial.

Auxilio Social a poblaciones liberadas

Han sido establecidos muchos comedores y cocinas de Hermandad.

Los pueblos últimamente socorridos por “Auxilio Social” fueron, en días pasados, los siguientes: Mequinenza, Barbastro (por segunda vez), Perdiguera, Leciñena, Alcubierre, Lanaja, Sariñena (por segunda vez), Poleñino, Robres, Belchite (por cuarta vez), Mediana y Huesca.

En varios de estos lugares se han acumulado almacenes de víveres para el suministro diario de las personas menesterosas.

El Adelanto: Diario político de Salamanca: Año 54 Número 16553 – 1938 abril 6.

Pan blanco

En Sariñena la alegría del pueblo no tuvo límites al ver que a todos sin excepción se repartían pan blanco a manos llenas.

Azul: órgano de la Falange Española de las JONS: Año II Número 470 – 1938 abril 8.

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Francisco Larroy Masueras


Paco es el último combatiente vivo de La Madeleine, una heroica batalla durante la segunda guerra mundial en Francia. Desde su exilio, Paco ha vivido prácticamente toda su vida en Anduze, donde llegó exiliado desde Sariñena junto a sus padres y hermano Antonio. Los hermanos Larroy son todo un ejemplo de supervivencia y compromiso por la libertad, dos sariñenenses de leyenda.

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Paco Larroy Masueras

Francisco Larroy Masueras nació en Sariñena en 1924. Su padre José Larroy Bollic descendía de familia de herreros pero se dedicó a construir carros: “Fue carretero”. El taller lo tenía al lado de la herrería, calle Goya nº 4, subiendo a mano derecha. Su abuelo dividió la casa en dos, así que los dos talleres estaban pegados, las puertas eran iguales: “Tal y como subías primero estaba la herrería, que la llevó mi tío, y luego el taller de carros”. Además, en casa vendían abono de pescado para los campos, se podía leer en la fachada: “Se venden abonos”. Su madre era Adelaida Masueras Clavería y sus hermanos tenían una fábrica de gaseosas camino del río, a la salida de Sariñena, al lado de garaje de Eloy Casabón y durante la guerra todo quedó destruido. Antonio, hermano de Paco, era tres años mayor, nació en Sariñena en 1921 y murió a los noventa y cuatro años de edad, el 18 de noviembre del 2015.

Paco fue poco a la escuela, pero aún recuerda al maestro don Pío, a algunos amigos como el Peti (el cafetero) y el rubio Chin. Iban a robar manzanas por la huerta, a bañarse al río, a la Laguna a cazar patos y de romería a san Isidro. Recuerda la línea de autobús de la sesantina, de unas seis fuentes y del cine del teatro Romea. Al Romea iban a ver películas en el gallinero, pues era más barato, “Al dueño del Romea lo fusilaron en Sariñena”, recuerda Paco. La plaza Alvarado, actualmente de la Constitución, «Rebosaba de vida, había un abrevadero y encima el bar Las Delicias». También estaba el quiosco que había hecho su padre, donde vendían cervezas. La plaza estaba llena de gente, de vida, y además las vacas, mulas y caballos iban a beber al abrevadero y, al caer la tarde, volvían solos.

Llegó la guerra y todo se quebró, Paco la vivió con nueve años. Su padre, José Larroy Bollic fue conserje de Izquierda Republicana y estuvo en el comité local: “Estuvo cuando los milicianos venidos de fuera querían fusilar a los cerca de 40 detenidos de derechas en la cárcel, estaba al lado de la ermita de Loreto, se opusieron dejando claro que aquí no se mataba a nadie”. Su tío, Manuel Masueras Clavería, fue directivo de Izquierda Republicana y Francisco Masueras Clavería fue patrullero al servicio del comité con su automóvil, fue detenido y murió en Burgos, “No había hecho nada malo”, recuerda Paco.

Del frente llegaban camiones con heridos y fallecidos, Paco aún recuerda ver de crío los cadáveres en la entrada del Hospital Militar. Aún se acuerda del jefe del campo de aviación “Se llamaba Franco y La Pava, un avión que salía hacía Huesca a bombardear todos los días hasta que un día no volvió”. En casa acogieron a una hermana de su padre que estaba de monja en Fonz y también a una monja del País Vasco que no podía regresar a casa y se tuvo que quedar con los Larroy-Masueras. Su madre Adelaida aprovechó aquellos tiempos para montar un puesto de venta de mantecaus y churros en la calle del medio: “Había mucho trasiego de milicianos en Sariñena, hizo dineros pero lo perdieron todo al cruzar la frontera”.

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Paco Larroy y Joaquín Ruiz

Se fueron a refugiar de los bombardeos a la masada de Florencio, era amigo de su padre y fueron unas dos o tres familias; a unos siete kilómetros por la carretera a Sena. Al acabar los bombardeos, su padre José volvió al pueblo pero vio que no había quedado nada, tan sólo encontró ruinas. A los pocos días marcharon dirección a la frontera, hacía el Valle de Aran: “Balaguer, Tremp, Valle de Aran y Francia”. Solamente estuvieron un mes en Francia, a su hermano lo llamaron a quintas y su madre decidió volver a la España republicana para estar más a salvo. Estuvieron dos o tres meses en Vila Sacra, en la provincia de Gerona, hasta que de nuevo se vieron obligados a huir a Francia. Fueron por la costa mientras las tropas fascistas les acribillaban a balazos desde el mar, “Nos asaron”.

Al cruzar la frontera los alojaron en un campo de refugiados. Luego los distribuyeron, su padre y su hermano Antonio fueron a un campo de concentración durante dos años, mientras que su madre y él fueron llevados en tren hasta Anduze, un pequeño pueblo en la región francesa de Occitania, en el departamento de Gard.

En Anduze, Paco estuvo muy bien, era un refugio y la gente del pueblo les acogió bien. Allí fueron a parar varios exiliados Españoles. Con el tiempo consiguió contratos de trabajo para su padre y hermano, lo que les permitió abandonar el campo y reunirse con la familia. Así, José y su hijo Antonio comenzaron a trabajar en la agricultura, compraron una casa y vivieron una pequeña época en calma: “Estábamos muy bien”.

Pero de nuevo el fascismo les sumió en una guerra; con la segunda Guerra mundial, el ejército Nazi ocupó Francia y muchos no dudaron en hacerles frente. Entre ellos Paco y Antonio que se echaron al monte, junto a otros españoles y franceses, protagonizando una de las más épicas batallas de la segunda Guerra Mundial. El investigador caspolino Amadeo Barceló, autor de «¡Viva el maquis!. Tras las huellas de maquis, guerrilleros y clandestinos en el Bajo Aragón» ha investigado y estudiado aquella batalla de La Madelaine, «la batalla contra la Wehrmacht, cuando el 25 de agosto de 1944, 32 españoles, de los que nueve eran aragoneses, lograron rendir a una columna entera de alemanes compuesta por 700 soldados”. Amadeo conoció y entrevistó a los hermanos sariñeneses Antonio y Paco Larroy y con su estudio, además de darlos a conocer no ha dudado en reivindicarlos. Así fue en noviembre del 2015 cuando, de la mano de Salvador Trallero, Amadeo presentó en Sariñena su extraordinario trabajo «¡Viva el maquis!” y en las Jornadas conmemorativas del 80 aniversario del bombardeo y final de la Guerra Civil en Sariñena (1936-1938), celebradas en marzo del 2018 y organizadas por la investigadora Gemma Grau.

Castillo de Tornac.

Las cifras bailan, de unos 32 o 38 maquis españoles a unos 2 a 8 guerrilleros franceses y  de 700 alemanes a cerca de 1500. “Nueve aragoneses se contaban entre ellos: Antonio y Francisco Larroy, el calandino Martín Vidal y los caspolinos Vicente Rufau, Manuel Ornaque, José Arcos, Mariano Calés, Miguel Piquer y su hijo Elías” (Barceló, Amadeo. «¡Viva el maquis!”). Ellos, la 21ª Brigada estuvieron unos cuatro o cinco días esperando la columna alemana 11ª Panzerdivisionen, tenían pocas armas y un fusil ametralladora. Sobre las 11:00 horas de la mañana, comenzaron a llegar los alemanes mientras ellos aguardaban a tenerlos a tiro para comenzar a disparar a los camiones. Fue en la zona del castillo de Tornac, un punto elevado entre carrascas y matorrales, desde donde los maquis dispararon moviéndose de un lado a otro, sin parar, aparentando que eran muchísimos más. Al final, una brillante estrategia y una férrea resistencia consiguió detener la columna hasta que por la tarde, las tropas aliadas, acabaron por doblegar a los alemanes. La hazaña de La Madeleine queda recogida por Amadeo Barceló, tanto en su publicación «¡Viva el maquis!” como en su artículo “Aragoneses contra Hitler: La batalla de La Madeleine”.

Al día siguiente les mandaron a la liberación del departamento francés de Ariège, tras la batalla de La Madeleine se había formado un grupo de unos 50 maquis españoles, su compromiso con la libertad y contra el fascismo fue ejemplar. Con la liberación de Francia, los hermanos Larroy pasaron a España con el resto de maquis. Estuvieron haciendo incursiones entre el valle de Aran y el valle de Benasque, iban a pie, pasando frío y hambre.

Monumentos a los héroes de La Madeleine.

Llevaban tres días sin comer cuando el capitán Martínez pidió voluntarios para bajar al valle de Benasque para encontrar algo de comer. Fueron seis voluntarios, bajaron y encontraron una casa vieja donde había un carabinero y comenzó un combate que se alargó dos días. En aquel combate falleció  Elias Piquer, estaba con Paco cuando murió.

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Tuvieron enfrentamientos en la zona del Hospital de Benasque, las tropas franquistas subieron morteros con los machos para tratar de cogerlos y al final acabaron rompiéndolos. Fue debajo del pico del Aneto donde se rompieron, divididos y perdidos, trataron de regresar a Francia. Una vez a salvo en Francia fueron recogidos por una compañía de maquis de cerca de 50 hombres, pero los gendarmes les hicieron volver a casa y les pagaron los billetes para volver a Anduze. Cuando llegaron a casa sus padres estaban leyendo el periódico, decían que la 21ª brigada de guerrilleros españoles había caído. Ante su sorpresa, la familia Larroy Masueras se rejuntó sana y a salvo.

Paco se casó en 1950 con Suzy Dellien y han tenido dos hijos. Ha trabajado haciendo trabajos públicos y en viñedos, ha sido tractorista en plantaciones, labrando… incluso estuvo trabajando en Mauritania. Su hermano Antonio trabajó durante 40 años para la misma casa, en los muchos viñedos que salpican aquella hermosa campiña francesa. Paco ha regresado en varias ocasiones a Sariñena, pero la edad ya no se lo permite; la primera vez que volvió tuvo que ir a firmar a la Guardia Civil por su padre. Tiene muy presente a Sariñena, al final son sus raíces y muchas han sido las preguntas sobre antiguos amigos y como ha cambiado el pueblo.

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Ricardo Ornaque, Paco Larroy y Joaquín Ruiz.

Los hermanos Larroy, Antonio y Paco son héroes de Francia condecorados con la Cruz de Guerra con Estrella de Plata, un reconocimiento por su participación en la segunda Guerra Mundial luchando contra el fascismo. Forman parte de los muchos republicanos españoles que tras la Guerra de España continuaron la batalla contra aquel fascismo que asolaba Europa. Mientras, todo contrasta con el olvido que aún arrastramos en España, así que aquí el humilde pero muy sentido reconocimiento a los hermanos Antonio y Paco Larroy Masueras, ¡¡Por siempre eternos!!.

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En el 2021 Paco recibió la Orden Nacional de la Legión de Honor (en francés, Ordre National de la Légion d’Honneur), por decreto del Presidente de la República publicado en el Diario Oficial del 1 de enero de 2021, la más conocida e importante de las distinciones francesas. Fue establecida por el emperador Napoleón I de Francia en 1804. La orden se concede a hombres y mujeres, ya sean franceses o extranjeros, por méritos extraordinarios realizados dentro del ámbito civil o militar en ese país.

Gracias al investigador Amadeo Barceló, a la ayuda y gran acogida en Anduze de Ricardo Ornaque y Francine Larroy, hija de Paco, por su amabilidad y su paseo por aquella preciosa campiña francesa. Y sobre todo a Paco Larroy Masueras por un día muy especial y emotivo, ¡gracias!.

Berta Castanera Lascorz y José Bernad Pisa


Berta nació en el barrio de la estación de Sariñena en 1935 y José en Poleñino en 1936, un matrimonio lleno de vida con el que nos sumergimos en el pasado monegrino. Sus memorias y vivencias se plasman, en parte, en el presente artículo, con esas pinceladas de la sabiduría de la experiencia y el sabor de la vida.

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Berta y José

Berta es hija de José Castanera Escaned, conocido maestro que le proporcionó una «Muy buena educación». A los catorce años, cuando se dejaba la escuela, le instruyó en las diversas materias para obtener el bachiller. Berta aprobó el ingreso y el primer año pudo realizar el primer curso, pero ya le advirtieron si no era presencial, el segundo curso no lo podía sacar y así fue, la falta de recursos le hizo desistir: “En el Instituto ramón y Cajal había muchos más chicos que chicas y había que quedarse toda la semana”.

A José le tocó comenzar a trabajar muy de joven “A llevar las mulas”. Su madre tiraba de todos ellos, hacía sogueta en la cuadra de mulas, pues a pronta edad se quedaron sin padre, eran tres hermanos. Durante la guerra la aviación les tiró la casa y tuvieron que ir a casa del abuelo, “Fueron años muy difíciles”. José también hacía algo de sogueta, pero hacía la izquierda y luego no la querían ya que era peor. En Poleñino acarreaba agua con las mulas desde las balsas a las casas. Había pocos años con buenas cosechas y a José le mandaban a hacer líneas para retener el agua “Anda zagal, haz 4 líneas para retener el agua”.  Se pasaron años muy malos, no se cogía ni trigo ni na, se salvó mucho la gente gracias a la huerta, por las patatas, las coles… Una vez, cerca de 20 hombres se dedicaron a verter agua a la acequia para poder regar desde el azud al norte de Grañen. La Isuela se secaba y aquella vez se murieron  muchos barbos. También iban a buscar pozales a La Isuela para lavar y fregar, no paraba, la escuela ni la pisaba. Otra de las muchas faenas que hacían era recoger aliagas.

La madre de Berta era de Boltaña y se bajó con su marido José Castanera a Sariñena. En Sariñena, su padre dio clases de apoyo por las tardes y luego ejerció la docencia en la escuela de la estación. Muchos chicos y chicas iban a recibir clases de José Castanera. Fueron dos chicos y ella, tuvieron una gran educación y el mayor trabajó en la Renfe y el pequeño en un banco en Barcelona. En la estación había mucha vida, recuerda Berta, con 6 o 7 años jugaba con los Anoro y los Porta, había muy buenas fiestas y el baile era en el frontón, en casa Gil por el paso a nivel. Casa Gil y El Gorrión eran fondas. Entonces, en la estación vivían muchos ferroviarios y había mucha amistad y familiaridad con todo el barrio.

A la estación iban a buscar desde Sariñena carbón vegetal, china chana por el camino de los olivares, después de comer, y lo recogían por las vías, donde había carbón que aún servía. Berta se bajaba dos sacos con su madre, con cuidado que no les pillasen los guardias. Iban escondiéndose, algunas por las noches, había dos guardias, uno bueno y otro malo. Berta trabajó en casa Las Marianitas, la tienda de confección y corte enfrente de la Petita, allí bordaba y cosía.

José Berna realizó el servicio militar en Zaragoza y luego vino a Sariñena a trabajar a la finca de Bancels. Su hermano estaba de encargado y José comenzó a trabajar como tractorista, allí iban a la acequia a lavar. Bajaba a Sariñena a bailar, al principio no podía ir al Casino ya que no era socio, pero pronto se hizo socio para poder entrar al baile. Ha sido maquinista y ha trabajado por toda España, también ha trabajado en el campo, ha nivelado, ha trabajado ensanchando la vía férrea de Zaragoza a Barcelona…

Berta y José se conocieron y al tiempo se casaron en la basílica del Pilar de Zaragoza, a Berta le hacía mucha ilusión casarse en el Pilar. De viaje de novios visitaron Madrid, las fallas de Valencia y Barcelona. Han vivido en Sariñena y han tenido tres hijos, una chica y dos chicos. Una vida de trabajo y esfuerzo que han transmitido con gran cariño. Gracias Berta y José. Y un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.

Las Marianitas


El comercio sariñenense de costura y confección de las Marianitas, o el Marianito, como también se conocía al negocio que regentaban Pepe Brunet y Ascensión Latorre, confeccionaba todo tipo de ropa de trabajo, calzoncillos recios, camisas de abuela… “Pepito cortaba la tela y las subía arriba, al granero, donde cosían las mujeres”. Cosían en el granero donde había una gran terraza y también unos balcones que daban a la calle donde descansaban contemplando el bullicio de la calle Eduardo Dato, entonces la arteria principal de Sariñena.

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Pili, Josefina lafita, Josefina Anoro, Maribel y Francisco.

A finales de agosto, en casa de Josefina Anoro nos hemos reunido para recordar el comercio de las Marianitas, nos ha acompañado también Josefina Lafita y se nos han ido uniendo Pili Anoro, Maribel Anoro, Francisco y José Gomez. Fruto de aquel encuentro y con la excusa de Las Marianitas, hemos recorrido parte de los comercios que existieron en la historia reciente de Sariñena. Un gusto y un placer.

Las Marianitas tenían unas siete u ocho máquinas de coser y como había mucho trabajo algunas mujeres cosían desde casa. Las Marianitas se situaban en la calle Eduardo Dato, donde está casa Nogues, era de madera, con un gran mostrador de madera y además también vendían muebles. Trabajaban unas siete a ocho chicas, les pagaban muy poco, entre ellas Pilarin Sanz y Pilarin, La Pepina, la mujer de Mariano Loscertales (Hermana de Antolín). Además, en la tienda, vendían mercería, confección, lana, hilo, tijeras, máquinas de coser… Se vendía tanto en la tienda como por medio de comerciales que iban por los pueblos, tenían viajantes. A Josefina Anoro le ha tocado ir a vender máquinas de coser, de la marca Signa, con su hermana Maribel. Josefina Anoro cosía, atendía la tienda, limpiaba, fregaba… le ha tocado hacer de todo, incluso cambiar los muebles de la casa. También planchaban mucho y como no tenían plancha de vapor, con un cepillo humedecían la ropa para su mejor planchado. En la época de la conservera las mujeres que se casaban iban a las Marianitas y se compraban un baúl, de Caravaca de la cruz, donde metían el ajuar para el casamiento.

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José Brunet Puertas estuvo exiliado en México tras la guerra y volvió porque su madre se estaba muriendo. En su casa, con el tiempo, fue juntándose con amigos con los que hacían tertulias políticas, entre ellos el secretario y el médico Andión.

Josefina Anoro Garces nació en Sariñena en 1939. Su padre trabajó en la harinera, primero en la de Amado Pueyo camino de los Olivares y luego en la nueva que construyeron en el barrio de la estación de Sariñena: “Subía en bicicleta a la estación desde Sariñena con un farol de las procesiones para ver y ser visto, en la harinera iban a turnos”. Su madre trabajaba en casa y además iba a la estación ferroviaria a coger carbón. También tenían almendreras, vid, oliveras… A los 11 años, al salir de la escuela ya iba a coser a las Marianitas. Josefina Lafita Novellón también trabajó en las Marianitas, a los 13 o 14 años abandonó las escuelas para ir a coser. Natural de Ontiñena, Josefina nació en 1943, sus padres vivieron en Villanueva de Sijena y llevaron tierras de casa Blasco.

Cuando terminaban de coser, a la una del mediodía, iban a bañarse al río en verano, recuerda Josefina Lafita. Como hacía calor, bajaban al patio a coser, donde se estaba más fresco. Josefina Lafita se casó con Carlos Vived Conte de Castejón de Monegros, delineante, empleado de banca, pintor y en sus últimos años concejal del ayuntamiento de Sariñena. El hermano de Carlos, Jesús Vived Mairal fue sacerdote que ejerció en Sariñena, después de estar en Almudevar. Jesús fue organista en la SEO de Zaragoza, daba conciertos con sopranos, ahora tiene unos 86 años. Estuvo en la radio con Luis del Olmo, y luego en radio Miramar. Jesús fue amigo de Ramón J. Sender y escribió su biografía y más de cuarenta artículos sobre el escritor de Chalamera.

En Sariñena estaban las sastrerías de Moren, de Juan Lacerda y de Eduardo, que al principio estaba detrás de la iglesia y luego en la calle del medio, donde también fue tienda “Edusan”. También cosía Pilar la Cartujana, era modista y vivía arriba por donde está coaliment, le encargaban vestidos y tenía chicas que le ayudaban.

Han desaparecido casi todos los comercios y tiendas de antes y sin quererlo comenzamos a recordar algunos de ellos. Es el caso de la carnicería Sagarra, la carnicería de Pilarin Latre, primero estaba donde la zapatería de Laín y después en la calle Dato con el callejón del saco donde a las seis de la mañana ya había colas y por la calle Goya y Santamaría tenían unas carnicerías los hermanos Villacampa. La tienda de Laura que vendía vinos y frutas, las zapaterías de Laín, Bretos y la de Julín, enfrente de la de Bretos y donde antes había una posada donde daban comidas. Los Ballarines tenían una ferretería, por el cruce y la mercería en la calle Ugarte, por donde aún está el guarnicionero Ramoner y estaba Rosendo y la pescadería La Perla (Conocida como la pescadería de Gloria). En la calle Ugarte es donde se trasladó Tena, que antes estaba en la calle Soldevila. Por la calle Los Ángeles estaba la tienda de los Escalzo, donde vendían sardinas y frutas, la joyería en la plaza de la iglesia y la tienda de ultramarinos de Virgili en la plaza Villanueva. Ferraz en la plaza del ayuntamiento, donde se compraba a fiar, el joyero, que además vendía armas y munición de caza, y la farmacia de Loste. La tienda de la señora Mercedes que vendía comestibles y periódicos, donde luego estuvo la droguería de Sobella, en el cruce que llevó, popularmente, su nombre.

Las barberías de El Soto, Florentín, el señor José… La pastelería de Graciela, la actual Lamines, vendían pasteles que traían de Huesca, de la pastelería Ascaso: “Tenía un escaparate precioso”. Cerca estaba la Lucieta que vendía periódicos y revistas, por la calle Eduardo Dato. Maribel de joven repartió periódicos por las casas y leche. Los Gascones tenían la carpintería  por la calle del Horno. Las bicicletas de Fernando Alegre, vendía y arreglaba bicicletas por la calle Goya donde actualmente está la frutería del Rincón de Goya.

Bar El Peti y el bar casa Pitera que se encontraba en la plaza Constitución, donde está Charly sport y había futbolines. Se hacía baile en casa Porra, se iba a bailar los domingos por la tarde. El Bori, el Bodegón, donde está el centro Karma, había una pista donde chicos y chicas iban a patinar. Y casa Puchares, de Teresa la Pincheta donde los domingos se iba a comer caracoles, luego se pasó al Central. El Central lo cogió Trallero y montó una discoteca y años más tarde Manolo con el puf “El Cubano”.

El casino daba mucha vida al pueblo, era el centro cultural y recreativo de Sariñena. Trallero y Nones no dejaban entrar si no eras socio o si no ibas bien vestido para el baile. Pili recuerda como llenaban una torre de copas con champan, el casino lo llevaba Raimundo Cerdá. Había cine pero también en el Romea, José Gomez, marido de Josefina Anoro, recuerda como esperaban a entrar con la película empezada y así les cobraban menos y se podían gastar el resto en cacahuetes.  En el cine Victoria había un ambigú donde la Marta vendía de todo. José Gómez es natural de Sariñena, muy conocido en la localidad, ha trabajado en la harinera de Sariñena de 1962 a 1970, de matachín en el matadero de 1970 a 1979 y de conserje del Instituto de Educación Secundaria de Sariñena de 1979 al 2002. José guarda muchos recuerdos, es una enciclopedia viva de Sariñena.

En casa Muguerza se vendía bebidas, hielo y café, por la calle Goya. La Recaña vendía por las calles castañas, llevaba un carrer y debajo de los porches, de la calle Mercado, tenía una caseta donde vendía las castañas y en verano helados. También vendía castañas y helados la tía Mari Cruz, quien al parecer  fue la primera mujer taxista de Barcelona.

Pilarín Cano vendía cochecitos de muñecos y juguetes de niños, entre cestería y artículos de piel y muebles castellanos de bambú y mimbre, La Cestería. Concha “La Severa” tenía una verdulería, en la replaceta, plaza de la Rebolería, también había una pescadería y  otra por donde está el bar La Lifara, calle Justo Comín, la pescadería de la Candela. En la plaza del ayuntamiento estaba la tienda de Teresa, frente al Romea, que vendía petróleo para las estufas y pegado al Hotel Anoro había una de las gasolineras junto a la de Juanillo en la avenida Huesca.

Las tres hermanas, Josefina, Pili y Maribel se casaron en Sariñena. Francisco, el marido de Maribel es de Barcelona y cuando vino a Sariñena de joven, para las fiestas se pifó con el melocotón con vino. Francisco y Maribel han vivido en Barcelona, donde Francisco ha trabajado de cocinero, con él fueron a trabajar cuatro chicos de Sariñena.

En 1965 hubo un incendio en el cerrado de Torres, la guardia civil fue a buscar gente al Romea para que fueran a ayudar. Desde la acequia hicieron una cadena y con pozales fueron apagando las llamas. También hubo un incendio en el solar de la plaza de la Constitución, por donde estaba la Cai, que entonces era zona de huerta. En uno de los incendios murió desgraciadamente un transeúnte. En un incendio la Roser, la Muda, se escondió en la bañera y la sacaron por el tejado a casa Dupla. También estaba la Raquel Pilorda, tenía muchos gatos, era muy conocida y vivía por donde los morenos. Se quedó soltera e iba con los perros por el pueblo.

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Mercería Josefina

En frente de las Marianitas tenían un pequeño almacén donde Josefina Anoro instaló en 1967 la Mercería Josefina. Lleva 15 años jubilada y durante cuarenta y dos años ha regentado su tienda que ahora regenta su hermana Pili. Una Mercería con encanto, de siempre y de mucha identidad y querida por los sariñenenses y comarca.

Son muchos recuerdos, muchas historias que gustaría contar, estas son algunas de las que hemos de estar muy agradecidos a las Josefinas, a Pili, Maribel, Francisco y José por abrir las puertas a sus recuerdos y compartirlos para que no se pierdan en el olvido.

¡¡Muchas gracias!!

Miguel Inglan Tierz


Miguel Inglan Tierz nació en Sariñena en 1935. De padre labrador, en casa tenían tierras y su abuelo unas 200 ovejas, Fermín el de Soto: “El Corrutillo”. Su madre trabajó en casa y fueron tres hermanos, dos chicos y una chica. Ambos emigraron a Cataluña, su hermano a Tarrasa y el a Badalona. Con Miguel recorremos numerosas anécdotas que nos describen la vida rural de entonces, con añoranza y cariño. 

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Miguel Inglan Tierz

Miguel con doce años se quedaba sólo en el monte, con un par de mulas por Las Almunias, era tiempo de maquis y eso a Miguel le causaba cierto pavor. Trabajó en el esparto para Rafael Basols, ganaba 8 pts. cada día, lo traían cortado del monte, lo triaban y lo embalaban, hacían pacas. Lo mandaban para papel, a una papelera, lo cargaban en el camión y luego a la estación y en vagones lo mandaban para San Sebastián, Rentería o Tolosa. Miguel tenía unos 13 o 14 años. Trabajaba mucha gente con el esparto, sobretodo recogiéndolo.

En casa tenían mucha fruta, de un campo de su abuelo cogían peras, membrillos, melones… Cogían higos para secar en cañizos, melocotones para hacer orejones, se embotaba tomates, pimientos, claudias (ciruelas), membrillo… se hacía conserva de cerdo, jamones, morcillas, bolas, longaniza, chorizo… Cogían aliagas para la matacía del tozino.

Tenía amigos que por las noches sacaban las vacas, iban a coger peras, cerezas, uva buque… En una ocasión la vieja Portera les pilló, pero para que no les quitara las cerezas las tiraban por la acequia y aguas abajo las recogían otros. El padre de Luis, el señor Benito, guardaba bien los melones por su huerto del pesquero, pero mientras unos le entretenían dándole tabaco, otros le arramblaban algún melón. Jugaban a pitos, a marro, a churro, mediamanga y manga entera.

Se iban a bañar a la badina del Hospital, se escondían tras las cañas para ver a las chicas bañarse, era un grupo de chicas muy guapas y les veían las piernas. Las vacas se remojaban en el río y Miguel se agarraba a la cola de una vaca para aprender a nadar, también los caballos se remojaban en el río. Entonces había muchos animales, para desplazarse, transportar o trabajar, hasta que llegaron los vehículos y el tractor. También recuerda cuando llegó la segadora y la maquina atadora que, con cuerda de pita, hacía los fajos y los tiraba, luego los tenían que recoger.

Una vez cogió un corderico de unos pastores que estaban de trashumancia, Miguel lo crió en casa y le enseñó a tozar. Tanto tozaba que a un amigo le dio una gran tozada –No te lo dicía yo, que no abrieses la puerta!-. Su tío tenía un burro muy malo y dos pares de mulas. El burro no paraba de hacer maldades, trataba siempre de tirarte al suelo y al andar hacía tropezar. Una vez cargaron una cesta de melocotones sobre el burro pero le picó una mosca al hocico al burro y salió corriendo, llegó a casa con la cesta vacía, los había ido perdiendo todos los melocotones por el camino.

Iban a buscar nidos de cardelinas, los colorines, luego los criaban en casa. Si eran muy pequeños los ponían en una jaula cerca del nido para que le diesen de comer. Al río iban a pescar, con las manos a veces cogía alguna culebra que otra por las badinas y entre las rocas buscando barbos. También se pescaba con red, tenían un conocido, un comandante del ejército retirado, Manolo el Espartero. Una vez, que se encontraban pescando en la Isuela, les apareció la guardia civil. Al requerirles el permiso, el comandante les sacó su documentación, la guardia civil vio la estrella y enseguida se le plantó: -¿Quiere usted algo más?-  a lo que respondió –Todo bien, simplemente que no molestasen-.  Después, cada vez que lo veían se levantaban y lo saludaban y a ellos les dejaban pescar en todas las partes sin problemas. Manolo el Espartero era un gran tirador, era tirador de la reina. Esa destreza la demostró una tarde por los campos, estaba echando estiércol  y en un descanso cogió el rifle del guardia de campos Vicente Lozano y de un disparo partió un alambre que habían colocado para la ocasión causando el asombro de todos.

A la laguna venían catalanes a cazar patos, cuando los cazaban los patos se espantaban y escapaban al río, a la Isuela o al Alcanadre. Una vez le cayó un pato por la Isuela, pronto apareció un catalán buscando el pato que les preguntó si lo habían visto a lo que respondieron que no. En la laguna había carpas, pero eran muy bastas. Estaba el muladar y solían venir muchos buitres, una vez consiguieron atar un cencerro a un buitre y este se escapó haciendo sonar el cencerro. Días más tarde, trabajando por el monte sintió un cencerro por el aire, era el buitre volando con el cencerro aún colgado a su cuello.

Su gran memoria aún recuerda a muchos maestros y maestras que por entonces había, a don Nicolás, a don Pio, don Martín, a doña María y a doña Victoria. Con doce años abandonó la escuela y fue a clases particulares a casa Loste. “En la escuela, si no llevabas leña no te podías calentar en invierno”,  llevaban leña de oliveras o almendreras. Por la zona de la escuela había un abrevadero de mulas y otro cerca por la ronda San Francisco.

En aquella Sariñena se trabajaba mucho y se ganaba poco, así que Miguel se marchó a trabajar a Cataluña a los 17 años, en 1952 hasta que regresó en 1992. Estuvo treinta años trabajando en la empresa Pegaso, como encargado de almacén. Su mujer era de Sariñena, María Soledad López Martínez, la conoció cuando volvía a Sariñena para las fiestas. María Soledad trabajó muchos años en Fabra i Coats y tuvieron dos hijos. Para las fiestas se hacían muchos bailes en el casino, la orquesta “Estrella negra”, se bailaba arriba del casino viejo, entonces el presidente del casino era Manuel Tena. Se hacían vaquillas, carreras de bicicletas y venían de Fraga a vender turrón

Cuando llegó a Cataluña comenzó a trabajar en una granja de vacas en Villadecaballs, donde las cuidaba y ordeñaba y luego bajaba a vender la leche a Tarrasa. También trabajó en el almacén de forrajes que el mismo dueño tenía, había muchos caballos. Los domingos se iba a Sabadell de fiesta, al Casinet, al Euterpe…  Luego tuvo que realizar el servicio militar, al 76 de artillería antiaérea, antes volvió a Sariñena a celebrar la fiesta de los quintos. Bailes, meriendas y alguna trastada, así era la fiesta de los quintos. En una fiesta, sería por el mes de enero, una burra se bebió el melocotón con vino que tenían en una portadera, menuda borrachera que pilló, casi no se tenía de pie y la tenían que aguantar, se la llevaron de fiesta hasta acabar de madrugada en el Peti para tomar la barracha de la mañana. Miguel fue a África, a Tetuán, a realizar el servicio militar, estuvo 16 meses. Guarda muy buenos recuerdos:  ”¡ahora mismo volvería!”. Estuvo en el Rincón de Medik, le pusieron de asistente de un Capitán y por las tardes le daban fiesta. Llegó a estar preparado para la guerra, pero al final mandaron a la legión.

Luego trabajó en el tranvía de Barcelona, de «tranviaire». Conducía el tranvía hasta que en una discusión se cabreó con el revisor y dejó parado el tranvía en la puerta del clínico de Barcelona. Después trabajó de transportista, recorriendo toda España. En Granollers trabajó cultivando champiñones, en un criadero de champiñones instalado en una cueva. Por último trabajó en la factoría Pegaso, donde se jubiló. Estaba por la zona franca, donde la Seat, Martorell Iberica.. «Pasaban los aviones que parecía que iban a entrar dentro».

Vivió en Badalona,  iba mucho a la playa con el bocadillo a pasar el día. Cogía mejillones y nécoras, bajaba a pulmón limpio y cogía lo que podía. Siempre volvía para las fiestas a Sariñena y desde hace un año ha vuelto definitivamente. Así hemos pasado un buen rato, con tantas anécdotas e historietas que nos remontan a tiempos pasados con su fuerte impronta rural, con ese buen sabor de lo autentico, gracias Miguel. Y un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.

Francisco Paul Peralta 


De familia numerosa, fueron cuatro hermanos y aunque la casa estaba bien posicionada, a Paco, por ser de los pequeños, le tocó poco. Así, que Paco nació en 1919 en Capdesaso. Su abuelo Miguel, de casa «Las Paules», fue alcalde de Capdesaso y construyó un molino de aceite junto a la balsa: “tuvo que marchar  a Barcelona para comprar una enorme viga para hacer la prensa del molino”. Tenía mucho ganado y hacía trashumancia, las subía y bajaba andando a Anso. Su padre José fue jornalero y de joven trató de marchar a la guerra de Cuba, pero su padre habló con casa Torres y lo mandó a trabajar a su casa para evitar que marchase a Cuba. Su madre Pilar era muy trabajadora y cosía para la gente.

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Francisco Paul Peralta

En Capdesaso el agua la cogían de una fuente, Francisco iba con una burra y la cargaba con cuatro cantaros, en verano escaseaba y era habitual tener que hacer cola por las noches: «Estaba la balsa, pero el agua no era para beber».  Por el monte de Capdesaso había un reguero hacía Lalueza, Francisco estuvo encargado del agua ya que esa zona se regaba. Una vez acudió al pueblo el obispo y Capdesaso fue una fiesta, pero Paco no pudo ir, además saltó mal un brazal y se dio un buen talegazo.

Estudió poco, la pobre maestra era muy pobre y llevaba hasta piojos, la pobre chica casi no podía enseñar nada. Al tiempo, Paco consiguió estudiar en la escuela nocturna. Después de la escuela trabajó de mozo pequeño en Lalueza. Allí se dedicó a labrar, a ir a buscar paja para la caballería, ir a la siega y con un carro llevaba las mujeres para la siega, para dar la gavilla. El primer año ganó unas 500 pts al año, el segundo año unas 600 pts.

Al estallar la guerra, junto a otros cuatro chicos, se volvieron a Capdesaso. Con la relativa calma aprovecharon para hacer muchas meriendas. Durante la guerra estuvo en los dos bandos, en ambos lados tuvo suerte. En un bando se apuntó con la banda a tocar el tambor. También estuvo por tierras catalanas, por el frente de Lérida y en el Prat de Llobregat una vez terminada la guerra. En el frente de Lérida trataron de ocupar un pueblo, fue cuando se produjo el desembalse del embalse de Camarasa que arrasó con fuerza aguas abajo, una acción planificada (Las presas como arma).

En el Prat de Llobregat estuvo después de la guerra, cuando fue llamado a filas. Allí coincidió con unos prisioneros que mandaron para construir un hangar, aquellos habían estado trabajando construyendo el puente de Sariñena. Aquellos trabajadores iban a descansar a Capdesaso, allí una mujer les cosía las capotas, se llamaba Pilar “¡más buena mujer!”, era la madre de Francisco. En el aeropuerto, francisco tenía que tirar un bote de humo cuando un avión se aproximaba para aterrizar y así, el humo, les indicaba la dirección del viento. Una vez bajó un Teniente Coronel y a Francisco le exclamó: “Tú como yo”, señalando su pelo. Paco, que lo llevaba algo largo, se lo cortó sin dudar.

Paco vivió en el barrio de la estación de Sariñena, bajaba a Sariñena andando a trabajar, hiciese sol, viento, niebla o nieve. Tenía 21 años y estaba recién licenciado. Al tiempo Paco tuvo coche y moto, trabajó en casa Anoro del barrio de la estación de Sariñena. En casa Anoro trabajó en el molino de piensos, estaba frente la harinera, molían castañas pilongas, cebada y maíz, aunque no mucho ya que estaba intervenido, «¡Y alfalfa!, se molía mucha alfalfa». Se rompía a menudo la correa de transmisión del motor al molino y  tenían que repararla. Acudía Ramoner, el guarnicionero y la cosía.

También Anoro hacía el servicio de correos, compró un camión y le dijo a Paco: “Mírate bien que luego lo has de llevar tú”. Y así fue, Paco llevó el camión hasta los 64 años. Paco hacia el transporte de la harinera, sacos de 100 kilos a los vagones de tren. Con el camión iba a Candasnos, Peñalba, Sena, Bujaraloz… entonces se mandaba mucho en vagones y algo para la harinera. Francisco trasladó la maquinaria de la antigua harinera, camino de los olivares, a la nueva Harinera Monegros de la estación de Sariñena.

Francisco se casó con una chica de Huesca y vivieron en la casa del cura de la estación, de mosén Pedro, Pedro Verga Ochoa. Su mujer bajó a las fiestas, su padre era guardia municipal. Se llamaba María Dieste y se casaron en Huesca. En aquellos años el barrio de la estación tenía mucha vida, era un barrio pequeño pero había muchos ferroviarios, algunos vivían en vagones. Había un bar en casa de Francisquer “El parador”, una casa agrícola de toda la vida, daban cafés y meriendas, estaba la señora Millera, que prácticamente se crio allí. También estaba «Casa Gil», un hospedaje, y casa «El Gorrión» que era bar y tienda. Había mucho estraperlo en la estación, con los ferroviarios. En «Casa Gil», del señor Rafael, a la vez que tenían a la guardia civil cenando, por el corral sacaban el trigo.

Los viajeros paraban poco en la estación, aunque había mucha gente trabajando. Cambiaban de máquina y gastaban mucho carbón, había una enorme pilada de viguetas de carbón. También estaban los silos, trabajaba Pepe Casas, almacenaban el grano y luego lo vendían para siembra, venían de todas las partes de la provincia a buscar trigo para sembrar. El jefe del silo era Coronas y Acín el escribiente (vivía al lado de la casa del botero).

Los almacenes de la entrada por Sariñena eran los almacenes de Blasco, luego pasaron a Amado Pueyo para la harinera. Más tarde fueron del servicio nacional, se metían vagones grandes por una puerta pequeña. Anoro también tuvo un almacén de abonos, guardaban garbanzos para piensos

Mosén Pedro iba a Sariñena, Lastanosa, Capdesaso y a la estación. A Lastanosa iba y volvía en tren, paraba a cualquier tren, aunque fuese un expreso. Una vez le salió la policía a mosén Pedro, había parado un expreso a las cinco de la mañana, interpeló a su condición de cura para imponerse, dijo que tenía que cumplir con su obligación de celebrar misa.  Mosén Pedro era un cura muy peculiar, en vez de decir que uno se había casado decía que se había suicidado.

A los cuarenta años trabajando, a Francisco le mandaron a Segarra a trabajar, marchó junto a otro chico con los camiones. Estuvo dos años hasta que cerró la empresa y ya se jubiló.

Paco posee una gran memoria llena de recuerdos y anécdotas, se ríe recordando alguna y no duda de contarme la que le sucedió con mi abuelo Emiliano Gaspar. A Emiliano se lo encontró con el coche parado y echando humo subiendo a la estación, mi abuelo estaba asustado pensando que el coche le iba a comenzar a arder. Paco pronto descubrió el problema, pues Emiliano había olvidado quitar el freno de mano y el coche parecía echar fuego. “Un día me encontré una tarjeta de crédito por la calle, miré el nombre ¿y a que no sabes de quién era? Era de tu abuela Asunción Paraled”.

Así que inevitablemente acabamos con ganas de saber más pero también agradecido de haber pasado un agradable rato con Francisco, con su vida, historias y anécdotas. Gracias Paco por todo lo aprendido y por contarlo. Y un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.

Santiago Vilella Barrachina


El recautillo es el remate de una tapia, principalmente del corral, -Me asomé por el recautillo-, así, Santiago ilustra uno de los aspectos más significativos de esta palabra que tanta significación ha dado a la historia de Lalueza. Santiago Vilella Barrachina es un luezano/lozano de pro, reciente autor del libro “En la vida de Juan Andrés Comenge” y de sus palabras vamos descubriendo a todo un apasionado de Lalueza, de su historia, costumbres, tradiciones y de sus personajes ilustres y singulares.

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Santiago Vilella Barrachina

Recautillo es el  nombre de la revista que se editó entre 1996 al 2004 “El Recautillo”, aglutinando a los municipios de Lalueza, Marcén y San Lorenzo del Flumen. Una revista que se editó bimestralmente y llegó a los cincuenta números. Durante más de cuarenta números, Santiago fue su director y uno de los muchos colaboradores que hicieron realidad aquella aventura cultural, una revista de historia, tradiciones y actualidad.

Santiago Vilella Barrachina es natural de Nonaspe, pero lleva ejerciendo de farmacéutico de Lalueza desde 1982, hace ya treinta y seis años. Además de director y colaborador de la revista “El Recautilló”, publicó en el 2017 un trabajo titulado “Plaza Mayor: memorias desde la Farmacia”. El libro fue enmarcado en la sexta Muestra de Artesanía y productos Alimentarios del 2017, dentro de las fiestas menores de la Malena de Lalueza. En este 2018 ha vuelto a sorprendernos con “En la vida de Juan Andrés Comenge”, un libro excelente cuya lectura nos traslada a la Lalueza del siglo XVII hasta principios del XIX.

Una lectura muy amena y didáctica, narrada en primera persona por Juan Andrés Comenge, una obra que nos adentra en la historia de una saga familiar, ilustre e influyente en aquella España, contextualizada desde su natal Lalueza hasta los aspectos más relevantes de la España de aquel periodo.

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La lectura se desarrolla recordando la figura de su padre Joseph Narciso Comenge, de su condición de benefactores de la Cartuja de las Fuentes, de aquellos primeros planes colonizadores de Los Monegros, de la capilla de san Pedro Arbués de Lalueza y de Fray Manuel Bayeu, de la guerra de independencia, las guerras carlistas y la vida cotidiana de Lalueza.  Un trabajo bien elaborado y documentado que aporta gran información sobre Lalueza y la misma comarca de los Monegros, una lectura recomendada.

Santiago ya va trabajando en su próxima entrega para el año que viene. Además, está en marcha el proyecto de revitalización del antiguo camino a la Cartuja de las Fuentes, con cerámicas que ilustrarán la cruceta de Lalueza, la influencia de los Comenge y el sillar antipedregadas. Así, que esperamos que Santiago continúe asomándose por encima del recautillo, para disfrutar de su apasionada mirada sobre nuestra historia.

 

Julián Royo Martínez


Julián atesora grandes recuerdos, remembranzas de un hombre de a pie, de los que dejan huella con su sencillez y humildad. Memoria que recorre la historia viva reciente de Sariñena, descubriendo su vida, su impronta en épocas difíciles que, con la perspectiva del tiempo, nos remonta al mismo valor de la vida.

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Julián Royo Martínez

Julián nació en Sariñena el 10 de septiembre de 1929, en la calle rincón de Goya, en una casa que también daba a la calle de Joaquín Costa. Primero fue a párvulos, con doña Victoria, a casa del cura, y para llegar a la escuela atravesaba la calle de los porches y el portillo. Luego ya fue a las antiguas escuelas, donde está el casino nuevo, aquellas escuelas se hicieron gracias a una mujer que cedió los terrenos, con la única condición que siempre fuesen usados para la escuela. Julián pronto tuvo que dejar la escuela para ir a ayudar a su padre. Su padre hacía cañizos, comenzaba al pasar la festividad de Todos los Santos y no paraba hasta junio. A los trece años, Julián salió de casa para ir a trabajar de pastor, a casa Cubera y luego a casa Torres.

De sus abuelos, uno fue esquilador de mulas y el otro alguacil en el ayuntamiento de Sariñena. Este último, a raíz unos percances con tropas carlistas en la localidad, fue mandado a Barcelona para llevar una carta a un importante general. Marchó con una vara de fresno, con su peculiar empuñadura, el estoque, y tardó ocho días en ir y ocho días en volver. Aquello le valió para que se le conociese como “El Catalán”: ¡ya ha venido Perico El Catalán!.

Julián vivió la guerra en Sariñena, tras la que tuvieron que escapar a Barcelona. Fue en marzo cuando cogieron el tren en la estación del Tormillo. Mientras esperaban el tren, su padre aún volvió a recoger un pernil que se habían dejado en Sariñena, volvió desolado, los bombardeos estaban dejando Sariñena destrozada, vio todo desecho. Al final salieron ante la impaciencia de todos, una mujer no paraba de decir “Mia si arranca este tren que los fascistas ya están por Grañen”.

Después de la guerra, su hermano Santiago fue hecho prisionero y encarcelado en Reus. Su madre Dolores tuvo que ir al ayuntamiento a pedir avales para su puesta en libertad pero el alcalde se negó, dijo que pondría que fue voluntario, lo que le condenaba. Al final, gracias a Mariano Torres, consiguieron el aval que salvó a Santiago. Al tiempo Santiago fue llamado a filas y más tarde trabajó para regiones devastadas, dos años de topógrafo. Para regiones devastadas, recuerda Julián, vinieron muchos gallegos que manejaban muy bien la piedra, luego trabajaron levantando los pueblos de colonización: La piedra la obtenían del monte de Castejón de Monegros. También hubo mucha gente trabajando en la construcción del canal, incluso trabajaron presos cuando realizaron el túnel, un año de trabajo les valía como dos años de cárcel.

Una vez, cuando Julián estaba de pastor para casa Cubera, le desaparecieron de la paridera blanca dos corderos. Ya le pareció extraño encontrarse tan temprano, de camino a la paridera, dos paisanos que también se sorprendieron al cruzarse con Julián. Volvían con un carro lleno de pajuzo al pronto de la mañana. Ya en la paridera, Julián comprobó que no habían abierto la puerta, pues tenía puesto un testigo para saber si alguien había entrado por la noche. Pero por el corral pegado al de la Cubera, vio unas pisadas que coincidían con el calzado de los dos vecinos de antes. Se aseguró comparando las pisadas de la paridera con las que habían dejado en el pajuzo. Tanta perspicacia no dejó indiferentes a sus compañeros de trabajo: ¿Cómo puede ser que un crío se haya podido dar cuenta?.

Aquella paridera blanca estaba camino de Castelflorite, por las Almunias altas. Una noche, cenando con Pedro el jinete y otro más, les aparecieron unos maquis. Estaban preparando un calderito de patatas con aceite y al final tuvieron que hacer dos calderitos, pues no había suficiente para todos. En un momento, Julián se fue a llenar un jarrito a la balsa, que estaba a unos 50 metros, como tardó un poco, inquietó a los maquis “¡Oye!, este zagal tarda mucho en venir”, pues temían que pudiese avisar a la guardia civil. Los maquis llevaban un reloj de bolsillo y a las doce de la noche marcharon, no sin avisar que mejor no decir nada, que muchas veces la guardia civil acudía con quien denunciaba por delante y si había tiros siempre serían los primeros en recibir. Sacaron 10 pesetas para pagarles la cena, que no aceptaron, y marcharon. Al tiempo vieron pasar a muchos militares buscando maquis por la zona.

Julián tenía un perro en casa que quería muchísimo y que un día le desapareció. Lo buscó por todo el pueblo hasta que un vecino le aventuró que, a buen seguro, por la paridera lo encontraría. Y así fue, al poco se lo encontró por la paridera blanca, el perro había ido en su búsqueda para estar con él.

Para santa Cruz, cada 3 de mayo, los pastores cumplían y renovaban o cambiaban de casa. Julián marchó a casa Torres donde le fue mejor, guarda muy buenos recuerdos. Era una época muy mala y el pan estaba por las nubes: ¡A 15 céntimos el pan negro!. El sueldo de pastor era de 12 duros al mes,  pero en casa Torres le daban 50 Kg. de trigo al mes y otros tantos a su hermano Pedro, lo que estaba bastante bien. También fue tractorista para casa Torres, su hermano ganaba 125 pts. a la semana y el 118 pts. Un domingo le dejaron el tractor para labrar sus tierras pero apareció la guardia civil, venían de denunciar a Manuel Olivan y por lo mismo tuvieron que multar a Julián y a su hermano. Era domingo por la mañana, sobre las 10:30, pues el domingo era día de misa y no se podía trabajar. La multa fue de 50 duros que tuvo que pagar con papel del estanco.

Mucha gente iba a moler el trigo de estraperlo, por la noche, al molino donde ahora está la residencia o al molino de Amado Pueyo. Los domingos se compraba 10 kilos a 4 pesetas y se vendía a duro en la estación, muchos subían en bicicleta a la estación, pero si te pillaba la guardia civil te podías llevar buena paliza. También se iba a robar carbón a la estación y cuando limpiaban las maquinas siempre había 10 o 15 críos para recoger el carbón que tiraban. El aceite iba por las nubes, a 10 duros el litro, la postguerra fue muy dura. Julián recuerda cuando se lesionó de crio y, al ver que no sanaba, su madre  lo llevó al hospital militar de Sariñena que habían establecido durante la guerra. Allí le trataron y al final se recuperó de la lesión; Julián recuerda que Matavinos estaba de ayudante, de enfermero.

Julián recuerda aquella Sariñena de antes, había muchas caleras por Sariñena, las albacas eran de cuero o las más pobres de goma de neumáticos. Cuando la tierra se deshelaba se decía que quedaba toba. Hablamos sobre la cueva que hay carretera de Pallaruelo saliendo desde Sariñena, justo antes de la curva que baja a la fuente del cántaro. Al parecer era una caseta que hicieron los camineros, aquellos que se encargaban del mantenimiento de los caminos, antes de que se convirtiesen en carreteras asfaltadas: El caminero recorría su parte con un carretillo, una pala y una medialuna, rellenando los agujeros que se formaban. Cada uno se encargaba de su tramo, de Sariñena a Cachicorba, de Sariñena hasta la recta de los cipreses de Huesca… Los camineros tenían unas pequeñas casillas, unas pequeñas casetas donde se refugiaban y podían guardar la poca herramienta que utilizaban. En la casilla de los cipreses, camino a Huesca, se encontraba “El Chato” a quien le sucedió lo siguiente: Encontrándose de viaje por estas tierras la reina de España, de camino de Pallaruelo de Monegros a Huesca pasaron por la casilla del Chato, quien no dudó en pedirle una humilde gracia: “Que siempre pudiese estar en aquella casilla”.

Su extraordinaria memoria nos lleva a los tiempos de guerra, cuando venía la aviación del bando nacional y corría a esconderse a la huerta, allí se escondía en una zanja hasta que pasaba el peligro. A partir de las nueve y media de la noche, algunos días de verano, se escuchaba a lo lejos el ruido de un trimotor que se iba acercando al pueblo, era un ruido inconfundible, un continuo ram-ram… Entonces tocaba la sirena que habían instalado en la torre de la iglesia y la gente corría a refugiarse a los diferentes refugios que había en la población. Aquella sirena, después de la guerra, fue trasladada a la torre de las monjas y fue usada para avisar a los trabajadores que trabajaban en regiones devastadas, reconstruyendo la maltrecha villa de Sariñena. Julián recuerda como una vez una mujer le tapó la camisa blanca que llevaba para que no fuese visto por la aviación. Cuando venía el trimotor, en el campo de aviación siempre apagaban las luces pero en Albalatillo siempre quedaba alguna encendida y una vez una de las bombas cayó en una leñera de Albalatillo. En el aeródromo había Chatos (Rusos) y Moscas.

El famoso trimotor, que ya escuchaban cuando pasaba la sierra de Alcubierre, acabó derribado, convirtiéndose en uno de los primeros derribos nocturnos de la aviación. Al pasar San Juan lo ametrallaron y el trimotor tubo que soltar uno de los motores que se había incendiado. De los tres ocupantes uno murió, otro se rompió la pierna y el último huyó, escapó por detrás de Albalatillo, cruzó el río, era el mes de julio y un pastor lo encontró escondido tras la gavilla amontonada en un campo. Después estuvo en una masada por Moncalvo, donde le dieron de comer y luego prosiguió su periplo cruzando la sierra de Alcubierre, por la senda de los gitanos, llegando a Farlete sano y salvo.

Durante la guerra exploto el polvorín de Sariñena, que estaba en casa Tronchón, al lado de casa Regaño. Tenía bodega abajo con unas ventanetas que daban a la calle, había mucha dinamita y algunos maderos de la casa acabaron en el tejado de la iglesia, fue una explosión tremenda. Desapareció mucho de Sariñena, el antiguo ayuntamiento era precioso, con una gran escalera sólo más entrar que subía al piso de arriba, el ayuntamiento lo dominaba una campana. Un abuelo salió al huerto y le mató una bomba.

Después de la guerra jugaban a las guerras, a zaborrazo limpio. También jugaban por los refugios, por la cueva escavada por las canteretas de la actual calle San Jorge. Había muchos refugios, como el de casa Torres (En casa Torres estuvo el Estado mayor) o el que construyeron en el ayuntamiento, lo reforzaron bien con hormigón, además había un horno de pan. En la cantera del río Alcanadre trataron de hacer refugios y defensas del puente, pero al final no salieron como querían. Cuando llegaron los fascistas a Lanaja, de Sariñena partió gente para hacerles frente, salieron en un autobús, casi sin armas, y hubo quien que marchó con una horca de hierro. La cárcel de Sariñena estaba en la plaza de las monjas, también estaba la vieja ermita de Loreto. Por la zona de la plaza del general Alvarado cayó una bomba que reventó una tubería general que inundó todo. En Alcubierre fue fusilado el capitán Pancho Villa “He tenido un momento de cobardía pero la república triunfará”, lo fusilaron porque se había pegado un tiro en el pie para volver a casa, pero lo pillaron y lo fusilaron. Tras la guerra vino a Sariñena desterrado el profesor José Castanera: “Era una persona muy buena, daba clases por las tardes y por las noches”, al final lo admitieron y pudo dar clases como maestro. Su hermano Santiago estuvo preso en Francia y llegó a escaparse “¡Hasta en tres ocasiones!” del campo de concentración. Tenía que atravesar por un puente el río, pero para llegar al puente tenía que atravesar la calle principal del pueblo. Dos veces le pillaron los gendarmes, pero a la tercera fue la vencida.

Julián también trabajó llevando un camión para casa Torres y luego marchó a trabajar a  pretensados Mavisa, donde  hacían vigas, bovedillas… fue por 1974 y estuvo cerca de 15 años. Trabajaban de 8 a 9 personas. Luego Julián estuvo montando tubos para instalar los riegos, fue la época de la concentración parcelaria, la empresa se llamaba Riglos y estaba instalada en un almacén por la cabañera carretera a Casteflorite, por las Almunias.

Hubo una época que se juntaba con los amigos a hablar de política, sobre todo por las noches, a escondidas, realizaban tertulias y escuchaban radio pirenaica. Casi todos eran comunistas, aunque él siempre se ha declarado socialista, también acudían algunas personas de Monzón y mandaban dinero a Francia.

Si algo define a Julián son la gran cantidad de historias que nos podría contar. Aunque sin duda, Julián responde a un hombre que con trabajo y esfuerzo ha sacado a su familia adelante, una persona agradable y afable. Su historia es indisociable a la historia de Sariñena, retazos de nuestra memoria, que gracias a Julián descubrimos con enorme agradecimiento. Gracias Julián por todo lo aprendido y a Inma por abrirme las puertas a tanta sabiduría.

 

Martín Blecua Vitales


Un enamorado de su pueblo, de sus tradiciones, de su gente y su familia. Un amante del dance de Sariñena, un apasionado del dance aragonés, de sabiduría y conversación excepcional. Un gaitero accidental del que afortunadamente tenemos el placer, el orgullo y la suerte de disfrutar. Junto a Pedro Mir Tierz recuperaron la gaita de boto aragonesa y hoy en día responden a leyendas vivas del dance aragonés. La cultura popular aragonesa les debe mucho y danzar debe de ser su mayor expresión.

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Fiestas de Sariñena 1998. Fotografía Mario Gros.

Martín Blecua Vitales nació en Sariñena en 1955 y tanto él, como su hermano Luis, vivieron desde muy pequeños el dance de Sariñena. Su madre regentó durante años la tienda de ultramarinos Pilar Vitales, viuda de Blecua, hasta que falleció en 1987, la tienda continuó abierta hasta 1992. Cerca se encontraba la casa de Antonio Susin, antiguo mayoral del dance de Sariñena, y la casa de Vicente Capitán, excepcional gaitero también del dance de Sariñena. Desde casa Martín escuchaban a Vicente Capitán cuando en mayo comenzaba a tocar para empezar la temporada de dances: Vicente colgaba la gaita cerca del hogar, para que la pez del boto no se le pegase. Pero sin duda, fue Susín quién influyó totalmente en los hermanos Blecua, a quienes transmitió su inmenso saber sobre el dance, convirtiéndose ellos mismos en parte fundamental del resurgir del dance.

1999_08_08 Sariñena 4Los hermanos Blecua pasaban mucho tiempo en la casa de Teodora Palacio, madre de Antonio Susín. Escuchaban de Susín historias sobre el dance, canciones, cuentos, trovas, motadas, dichos, pastoradas… Antonio Susín era pintor blanqueador, mientras preparaba la cal le tarareaba la música de las mudanzas  y Martín, con los mangos de las brochas, danzaba golpeando la pared. Así, Martín se impregnó del dance, de sus entresijos, historia, y esencia. Los palos eran de carrasca y algunos se hacían con los radios de las ruedas de los carros o galeras.

El dance es el alma de las fiestas y es gracias a su gente, todos han dejado su impronta, mayorales, danzantes, generales, diablos, rabadanes, gaiteros…, todos dejaron algo de sí.

Martín Blecua Vitales

Ecos del diario del Altoaragón 

Con diez años, Martín comenzó a danzar con el dance de Sariñena, debutó en Zaragoza en 1965. Al año siguiente danzó en el teatro Olimpia de Huesca, cuando Sariñena ganó el primer premio de grupos de dance: Entonces estaba ya Juan Mir como gaitero. Como todo danzante joven comenzó como volante, para pasar a ser danzante adulto en 1967, debutó en una actuación en la Alfajeria de Zaragoza. Luego, después de su hermano Luis, ejerció de rebadan hasta 1976 (1975), último año del gaitero Juan Mir.

Martín es “manos a la obra”.  Le tocó danzar y danzó. Si hubo de tocar, aprendió,  tocó y es el “gaitero de Sariñena” (que ya es decir). Midió, probó y construyó cuando la gaita estaba en peligro. Transmite su sabiduría sin guardarse nada. Generosamente. Mirando de frente. Con honesta humildad. Sin perder el tiempo. Como siempre.

Mario Gros Herrero

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Mariano Pascual, Pedro Mir, Juan Mir, Martín Blecua, Mario Gros y Mariano Labat.

Tras Juan Mir el dance de Sariñena se quedó sin gaitero, tuvieron que ir a Zaragoza y comprar tres gaitas gallegas. Susín trató de enseñar a tocar la gaita en el piso de arriba del ayuntamiento, sabía tocar algo el clarín, aunque no tenía mucha movilidad en la mano derecha debido a un accidente que sufrió en Barcelona. Martín no se unió al grupo de futuros gaiteros, pero un día volviendo a casa pasó por la plaza del ayuntamiento, escuchó la gaita y subió a alcahuetear. Sería sobre febrero o marzo de 1976, Susín le dio un clarín y le dijo: Eh!! Qué tú te lo manejas. A Martín la mecanografía le ayudó mucho, enseguida  destacó y Susín le dijo: Mañana ven a casa. Al ver la marcha que llevaba, Susín dejó de enseñar a los demás y trabajó y pulió mucho a Martín. En mayo del mismo año ya salió con el dance para la festividad de san Isidro, en romería a la ermita de Santiago honrando a la Virgen de las Fuentes. Aunque ese año fue llamado a filas y no pudo debutar en las fiestas patronales en honor a san Antolín. Como gaiteros, aquellas fiestas ejercieron Calvete, Luis y Domingo Lana. Desde entonces, Martín nunca ha faltado con su firme compromiso con el dance.

El sonido de la gaita es un sonido ancestral, festivo y alegre. Sí, tiene algo de sensual. Vas abrazado a ella y no puedes ser brusco, has de tocarla casi acariciándola, suena mejor.

Martín Blecua Vitales

Ecos del diario del Altoaragón

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Gaita de boto aragonesa «La Famosa». Foto Mario Gros.

Es en mayo de 1980 cuando Martín Blecua, junto a Pedro Mir Tierz, escriben una de las páginas más importantes de la gaita de boto aragonesa: su recuperación. Tras mucho trabajo y esfuerzo y ante el asombro de todos los asistentes al concurso de dance de la Asociación Artística Aragonesa, celebrado en la capital aragonesa, la gaita de boto aragonesa volvió a sonar, a resurgir. Fue con La Famosa, la primera gaita de boto aragonesa reconstruida tras su desaparición.

Lo más difícil es ser gaitero del dance, el gaitero ha de hacer bailar al dance.

 Martín Blecua Vitales

Además del dance de Sariñena, Martín ejerce de gaitero de los dances de Castejón de Monegros desde 1984 y de Pallaruelo de Monegros y Valfarta desde 1983. Martín ha construido gaitas, principalmente para amistades y algún compromiso, las hace por placer desde 1989, cuando el tiempo se lo permite. Para la recuperación de la gaita fue fundamental el botero de Sariñena, a la hora de realizar el boto y el manejo de la pez. Tenían  nociones, muchas historias escuchadas entorno a la fabricación de gaitas, aunque hubo muchos retos que superar: la afinación del clarín, el curtido de la piel de culebra, la fabricación de las cañas…, el proceso fue un aprendizaje. Susín le explicó más de una vez a Martín como se elaboraban las cañas, a pesar que él no las sabía hacer. Los Malos, Padre y dos hijos gaiteros sariñenenses, fueron los últimos que hicieron cañas en Sariñena, fueron muy buenos gaiteros, recuerda Martín. Las cañas son diferentes y cada maestro artesano presenta sus matices, una caña de Martín es diferente a una caña de Pedro.

Cuando toco la gaita por mis venas corren recuerdos y sobre todo distintas emociones según el momento.

Martín Blecua Vitales

Ecos del diario del Altoaragón

El trabajo de recuperación dio origen, en 1998, al libro: La gaita de boto aragonesa, una obra que ha garantizado la supervivencia de un instrumento imprescindible en la tradición musical aragonesa. En el año 2002 los Gaiteros de Tierra Plana les rindieron un sentido homenaje a Martín y a Pedro y en el 2015 en la IX Trobada de Gaita de boto aragonesa, jornadas organizadas por la Asoziazión Cultural Bente d’Abiento, homenajeó a Martín Blecua.

Martín, desde 1976 compartiendo un sueño, que gracias a su deseo de aprender, su honestidad y su valía, supo salir airoso de todos los que a su alrededor intentaban frenarlo movidos por la desconfianza y la cerrazón. Se abrió al mundo, a los desconocidos, formando una familia de amigos con los que el sueño se llegó a hacer realidad. Conoció nuevas tierras, su gaita sonó en Madrid, Francia, Suiza, Holanda…y en una amplia discografía. ¡Bravo Martín! eres un ejemplo!.

 Pedro Mir Tierz

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Luis Bajén, Pedro Mir, Luis y Martín Blecua. Foto: Mario Gros.

Goza de muy buenas amistades con otros gaiteros y dances aragoneses. Ha acudido a diferentes encuentros de dances y de gaiteros y ha investigado el dance de Sariñena y el dance Aragonés, es una enciclopedia del dance y de la gaita de boto aragonesa. Estuvo presente en las grabaciones que el reputado musicólogo Arcadio Larrea realizó en 1980 en el casino de Sariñena, tanto en la sala de arcos como en la sala de baile. Además, Martín realizó numerosas grabaciones y recogió numerosas mudanzas y toques de gaita de diferentes dances monegrinos.

Martín, con un gran conocimiento del folclore y del saber popular sabe transmitir con pasión el amor al dance y a la gaita de boto. Me transmitió ese «veneno», me acogió, me guió y me  dio generosamente todos los conocimientos que pueda tener sobre la gaita y el dance. Cuando todos opinaban que no sería así, el me abrió las puertas del dance. Ahí comenzó una apasionada aventura que nos ha llevado a trabar amistades y experiencias que difícilmente hubiera podido vivir. ¡Gracias maestro!

Javier Espada

Martín es impronta viva del dance de Sariñena, quien acaricia la gaita en cada fiesta y con sus melodías llena las calles de alegría y felicidad, mudanzas con las que bailan los danzantes y nos hacen vibrar, latir, emocionar, recordar y sentir, un barullo de sensaciones que nos identifican con nuestras tradiciones y nuestra forma de ser, con nuestra pueblo. Que la tradición continúe, ¡Aprieta el codo gaitero y a danzar!.

Casa Paraled


La búsqueda de los inicios de casa Paraled de Sariñena nos remontan a la localidad zaragozana de Calatayud, a principios del siglo XIX, donde nació José Paraled Hurtado. Es el principio documentado de una familia que firmemente se asentó en Sariñena y que ha sido fundamental en la historia de los últimos siglos de la localidad monegrina.

Casa Paraled 1936

Casa Paraled al fondo en la plaza San Salvador de Sariñena, 1936. 

Diferentes líneas documentales no establecen una relación directa con la rama Paraled de Sariñena, pero no dejan de ser relevantes ante un apellido tan poco común. Una primera cita nos lleva a 1774, a la localidad de Pina de Ebro, una Real Orden de Provisión del Consejo ganada por Joseph Paraled:  Maestro boticario, para que la Justicia y el Ayuntamiento de la villa de Pina no le impida ni embarace el que, estando aprobado de tal boticario, asista a los vecinos de ella que voluntariamente quisiesen, en la conformidad que se manda. A la vez aparece un pleito civil de 1975 en la misma localidad de Pina de Ebro firmada por Isabel Paraled, viuda de Francisco Costa vecina de la villa de Pina de Ebro.

Afortunadamente, una referencia documental gana fuerza en la línea directa de los antepasados de los Paraled de Sariñena y nos traslada a la Calatayud de 1805. Un auto de pleito civil, a instancia de don Juan Antonio Paraled, oficial del Correo de la ciudad de Calatayud, contra doña Teresa Hurtado, de la misma ciudad, sobre ciertos vales (AHP Zaragoza – Pleitos civiles (1712-1870) ES/AHPZ- J/014517/000002), nos pone en la pista de quienes debieron de ser los progenitores de José Paraled Hurtado.

José Paraled Hurtado

José Paraled Hurtado.

José Paraled Hurtado nace en Calatayud el 10 de enero de 1806 y muere en Sariñena el 2 de diciembre de 1874. Atendiendo a una providencia, dictada y publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza. Número 2 del 4 de enero de 1844, podemos presuponer que José Paraled Hurtado es hijo de Juan Antonio Paraled y de la anteriormente citada Teresa Hurtado

«Por providencia de 14 de este mes dictada en la instancia de D. José Paraled y Hurtado, vecino de Sariñena por sí y como tutor y curador de su hija Doña Teresa solicitando se le entreguen diferentes vales reales presentados en el pleito que sobre su dominio se siguió entre D. Juan Antonio Paraled y Doña Teresa Hurtado, su mujer, en el Juzgado ordinario de Calatayud y año de 1807, depositados en la caja de consolidación y después en el Monte-pio de esta capital, se cita llama y emplaza a cuantos se consideren con derecho a aquellos vales para que en el término de 20 días comparezcan en este superior tribunal mediante Procurador conocido a deducir el que creyeren asistirles; bajo el concepto de que pasados sin haberlo verificado les parará el perjuicio que haya lugar. Zaragoza, 23 de diciembre de 1843 = D.A.D.S.E.= D. Mariano Broto.»

Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza. Número 2 – 1844 enero 4.

Como apunte, en el panteón familiar «Paraled Hurtado» del cementerio municipal de Sariñena se encuentran enterradas Dª. Baltasara Palacios Hurtado, fallecida el 9 de noviembre de 1837 y su hija Dª. Teresa Leonarda Paraled Palacios fallecida el 15 de diciembre de 1858. De ambas no podemos establecer el parentesco exacto con José Paraled Hurtado.

En 1828, a José Paraled Hurtado se le confiere la notaria de Paracuellos (Orden de la Cámara para que Audiencia informe en la instancia de José Paraled sobre que se le confiera notaría para Paracuellos con residencia en Calatayud – 1828 ES/AHPZ – J/001032/000018). Años más tarde, ejerce de notario en Sariñena. Así lo encontramos firmando una «providencia judicial» publicada en la Gaceta de Madrid del 27 de junio de 1840. «Providencias Judiciales. Juzgado de primera instancia de Sariñena, establecido en Huesca. Huesca 11 de Junio de 1840. Prudencio María Pas cual. Por su mandado José Paraled y Hurtado.»

José Paraled Hurtado.

En 1847 el juez de primera instancia de Sariñena es Fermín Diez Hernandez por su mandado José Paraled y Hurtado  (Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza. Número 4 – 1844 enero 10).

En 1856, José Paraled Hurtado renuncia a su plaza (Renuncia de José Paraled y Hurtado de su Escribanía del Juzgado de Primera Instancia de Sariñena. – 1856. ES/AHPZ – J/03963 /001.).

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Orden de la Cámara para que Audiencia informe en la instancia de José Paraled sobre que se le confiera notaría para Paracuellos con residencia en Calatayud – 1828

ES/AHPZ – J/001032/000018.

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Renuncia de José Paraled y Hurtado de su Escribanía del Juzgado de Primera Instancia de Sariñena. – 1856. ES/AHPZ – J/03963 /001.

José Paraled Hurtado contrae matrimonio con Silveria Domingo Audijon, natural de Huesca (Huesca, 20 de junio de 1812–Sariñena, 13 de mayo de 1878).

Paraled Hurtado

Silveria pertenece a una buena familia de Huesca y está vinculada a Tío Jerónimo, un primo que pierde, según memoria familiar, los conocidos porches de Galicia de Huesca por una apuesta. Jerónimo Verdejo Domingo es hijo de Francisco Verdejo Palacios, quien estuvo casado con Victoria García Lagarda. Jerónimo fallece en la guerra civil y es enterrado en lugar desconocido.

Jerónimo

Diario de Huesca del 18 de abril de 1903.

 Falleció el popularísimo don Francisco Verdejo Palacios, dueño de las casas de los Porches que llevan aún, para algunos, el nombre del que fue su propietario. Contaba 77 años.Su desconsolada esposa D.ª Victoriana García Lagarda, su hijo D. Jerónimo Verdejo Domingo y demás parientes, participan á sus amigos y relacionados tan sensible pérdida, y les suplican se sirvan asistir á los funerales que tendrán lugar mañana 19, á las diez y cuarto de la misma, en la Real y Parroquial Basílica de San Lorenzo y á continuación la conducción del cadáver; por cayos favores quedará la familia altamente agradecida

 Diario Huesca 18 de abril de 1903..

Defunciones y funerales

Ayer se celebraron en la parroquial de San Lorenzo los funerales por el eterno descanso de D. Francisco Verdejo Palacios, canecido propietario de esta localidad fallecido el día anterior á la edad de 77 años.

Diario de Huesca – 20 de abril de 1903.

Fruto del matrimonio Paraled-Domingo nacen José Paraled Domingo (1844-1899), Francisca Paraled Domingo (1848-1918) y Pabla Paraled Domingo (1852-1859).

Paraled Domingo

Francisca Paraled Domingo, conocida como “Tía Paca” o “La Penena”, contrae matrimonio con el rico hacendado Joaquín Penen Samper. Joaquín Penen nace en 1834 y fallece el 17 de mayo de 1900, a los 66 años de edad, descendiente de una adinerada familia de la localidad monegrina de Valfarta.

En el Diario de avisos de Zaragoza del 29 de febrero de 1894, aparece citado Joaquín Penen en relación a un anuncio sobre la venta de unos una manzana de casas en Huesca que bien podemos relacionar con los inmuebles de Francisco Verdejo Palacios: «Anuncio. Los dueños legítimos de un crédito hipotecario por la cantidad de ochenta mil pesetas, que devenga si interés de un cinco por ciento, y se halla asegurado legalmente con primera hipoteca, sobre toda una manzana de casas sitas en la ciudad de Huesca, frente al gobierno civil y Diputación provincial, desean enajenarlo por la suma de cincuenta mil pesetas, trasmitiendo al adquirente todos sus derechos. Informes en Zaragoza, D. Joaquín Penén, Mártires, 1, segundo, y en Sariñena D. José Paraled.»

Diario de Huesca del 18 de mayo de 1900:

Joaquín Penén RIP

            Don Joaquín Penen Samper Falleció al mediodía de ayer en su casa de Sariñena, el M. I. señor D. Joaquín Penen Samper, una de las personas de prestigio y de relieve mayores de nuestro país. El Sr. Penen ha dejado de existir a la edad de 66 años y cuando parecía mejorado de crónica dolencia que hace tiempo sufría. Poseía el finado entendimiento muy claro y superiormente cultivado, que reveló constantemente en vida, lo mismo cuando ejerció en alguna época la profesión de Abogado, que en el desempeño de los cargos de Alcalde dé la villa de Sariñena, de diputado provincial por su distrito, de vicepresidente de la Diputación y otros representativos y honoríficos.

            Fue el Sr. Penen ganadero y agricultor inteligentísimo y todas sus actividades resultaron provechosas por la reflexión y el valer de sus fecundas iniciativas y por la laboriosidad y el tesón en su planteamiento y su desarrollo. De exquisita cultura social, de carácter expansivo y afectuoso, en las manifestaciones da la vida pública y privada, y en todas partes, ogro consideraciones y simpatías generales.

            El Sr. Penen, aunque figuró en la política de! partido conservador en la época de la Restauración no cayó nunca en apasionamientos de bandería, y aun entonces revelaba en sus procederes sentido liberal é inclinaciones democráticas. Hace ya bastantes años que no se preocupaba más que de los importantísimos negocios de sus bastas haciendas aunque no negaba su concurso á los hombres y representantes del partido liberal de las cuestiones administrativas y económicas y en cuantas se relacionaban con el bien público.

            Hemos perdido al desaparecer el Sr. Penen, un amigo personal muy noble y caballeroso. Su muerte nos contrista asociándonos al profundísimo duelo de la virtuosa viuda Dª. Francisca Paraled y de toda su distinguida familia.

Francisca Paraled Domingo es una mujer muy distinguida de la época y goza de cierto poder por el gran patrimonio que recibe de su difunto esposo. Francisca construye la casa solariega Penén-Paraled y el panteón familiar Paraled-Hurtado en 1902, donde se trasladan los restos de antiguos familiares. El matrimonio no tiene descendencia, heredando el patrimonio el sobrino de Francisca: Joaquín Paraled Sarrate.

Francisca RIP

En la hemeroteca del Diario de Huesca aparece la noticia del 18 de mayo de 1912 cuando se celebra en Candasnos un mitin de Riegos del Alto Aragón: Al regresar de nuevo á Sariñena, el Municipio nos obsequió con una delicada cena en la suntuosa morada de doña Francisca Paraled, viuda de Penen, dama distinguidísima de Sariñena. Hubo brindis por que pronto corra el agua de los grandes riegos, y se procure la continuación de los mítines de propaganda ya que el país así lo desea y se halla dispuesto á realizar cuantos sacrificios sean necesarios. Una cita que da idea de la importancia que tuvo Francisca Paraled Domingo, mujer que, tras la muerte de su esposo, gestionó y administró la floreciente casa Paraled. Incluso podemos encontrar una noticia por su simple presencia en la capital altoaragonesa: Se encuentra entre nosotros la respetable señora doña Francisca Paraled, viuda de Penen, en compañía dé su próximo pariente y amigo nuestro don Jerónimo Berdejo, para evacuar asuntos particulares (Diario de Huesca del 4 de mayo de 1917).

Francisca 18011918

Heraldo de Aragón, 18 de enero de 1918.

El panteón familia “Paraled- Hurtado” es construido en 1902 por Francisca Paraled Domingo, “Tía Paca”. Francisca también construye en el siglo XVIII la casa solariega Paraled. El matrimonio no tuvo descendencia, heredando el patrimonio el hermano de Francisca, José Paraled Domingo. Al panteón familiar se trasladaron los restos de antiguos familiares. Entre los allí presentes, resulta reseñable don Vicente Robleda, Canónigo de la catedral de Ávila, fallecido el 23 de junio de 1853 a los 72 años de edad.

Panteón Paraled Hurtado Sariñena

Panteón Paraled Hurtado.

La casa solariega Paraled, también conocida como casa «la Penena», se encuentra en la plaza del Salvador número 13. Responde a una casa de tres plantas dominada por una fachada de elementos decorativos clasicistas: Con una cuidada composición a base de ejes verticales y horizontales y en un equilibrado cálculo de las proporciones de los diferentes componentes de la fachada (SIPCA).        

A píe de calle destaca un porche adintelado, sustentado por pilares cuadrangulares con collarino y varios listeles en la parte superior, a modo de esquemático capitel. Al fondo del espacio del porche se abre la puerta de la casa, flanqueada por dos ventanas enterizas a cada lado; todos ellos son vanos adintelados decorados con molduras similares a los balcones y ventanas de los pisos superiores.

            Sobre el porche se abren la primera y segunda planta, separadas por una imposta moldurada, si bien unificadas en altura por pilastras acanaladas que recorren verticalmente la fachada. La primera planta, que tiene el doble de altura que la segunda, cuenta con cinco balcones, situados entre las mencionadas pilastras; son adintelados, con el perímetro ligeramente resaltado y dintel volado decorado con molduras escalonadas.

            En la planta superior se abren ventanas cuadrangulares, de tamaño mucho menor, flanqueadas por pequeñas pilastras acanaladas similares a las grandes pilastras que recorren toda la fachada; también hay medias pilastrillas de ese tipo adosadas a los laterales de las pilastras grandes.

            Remata la fachada un alero de cierto vuelo más un sobreático de menores dimensiones retranqueado respecto a la fachada.

(SIPCA)

Casa Paraled Sariñena

Casa Paraled.

La casa se comienza a construir a finales del siglo XIX y cuentan que en pleno proceso de construcción, entorno a 1906, Francisca Paraled coloca debajo de cada uno de los enormes pilares del porche varias monedas de oro, periódicos de la época y algún que otro documento. Al parecer, respondía a un rito de protección de la casa frente a incendios, para preservar la salud y los dineros. En palabras de Manuel Antonio Portella, quién recoge la anécdota: Si esos recuerdos permanecían en su lugar de origen intactos quería decir que la casa permanecía viva y en pie. La casa contaba con una capilla que es saqueada y quemada en la plaza durante la guerra civil, tiempo durante el cual es usada como Hospital Militar. La casa  resulta bastante dañada y termina pasando a otras manos. Pasa a ser «Auxilio Social» y también, sede de la Falange. Con el tiempo es adquirida por la entonces Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja. Además es Sede del Sindicato de Riegos, Biblioteca Municipal y ha albergado comercio y bar.

Son los inicios de una gran familia, mi familia y mis raíces. Un tremendo sentimiento de orgullo, respeto y sobre todo de recuerdo, por todos y todas los que fueron. Dedicado a toda la familia!!

¡Y la historia continúa: José Paraled Domingo!.