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La vida de mi abuela Marcelina


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Por María Lahoz Dominguez. Tercero de la ESO A. IES Gaspar Lax.

Marcelina Llorente Sanz , nacida el 28 de junio de 1948 , en Alcorlo (Guadalajara) pueblo cuya historia luego desvelaré, en su casa ,ayudada por la matrona del pueblo que en este caso era su abuela Cipriana.

La bautizaron con muy pocos días al siguiente domingo de su nacimiento, siendo sus padrinos su abuelo materno Estanislao y su abuela paterna Cipriana.

Es la  mayor de cinco hermanos, los otros cuatro varones (Basilio, Félix, Victor y Julián)

Su madre, Francisca, era ama de casa al igual que prácticamente todas las mujeres en esa época, pero también se encargaba de los animales que había en casa (cerdo, gallinas…), también hizo de ama de cría para otros bebes que no eran hijos suyos, ya que en aquella época no había leches artificiales y era una manera de que los bebes no se quedaran sin comer.

Su padre,  Venancio, se dedicaba a la agricultura. Y también trabajó de guarda del monte reforestando pinos y encargándose de la limpieza de estos.

En esta época era difícil poder ir al colegio ya que desde muy pequeños comenzaban a trabajar, mi abuela no tuvo la oportunidad de ir durante mucho tiempo, sólo asistió un año al colegio , y con 7 años comenzó a trabajar cuidando ovejas.

Una  de las anécdotas que ella siempre cuenta trata de una noche que iba a recoger las ovejas y le pilló una tormenta, se refugió en una cueva hasta que se pasó, su padre salió a buscarla y no la encontraba, así que cuando volvía a casa desesperado y gritando su nombre, ella lo oyó y pudieron volver los dos a casa.

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Alcorlo es un pueblo con una historia especial, estaba situado en la Serranía, en el Valle del río Bornoba . Ella recuerda escuchar a la gente mayor hablar de abandonar el pueblo porque iban a construir un pantano. Desde los años 70 el pueblo empezó a vaciarse debido a esta amenaza, la mayoría de la gente se marchó a pueblos más cerca de la capital o a Madrid, como es el caso de mis bisabuelos. Marcharon a Madrid como porteros en una comunidad de vecinos en el año 1972 y allí estuvieron hasta su jubilación. Sus hijos ya habían marchado a trabajar a Madrid unos años antes. Finalmente, el desalojo total del pueblo de produjo en enero de 1982 cuando ya quedaban pocas familias, se derribó y quemó todo el pueblo.

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Alcolo en 1982

Hoy en día existe un pantano que se dedica a agua de boca y riego. De aquel pueblo solo queda el recuerdo de hijos de aquellos que vivieron allí y el cementerio que estaba en la parte alta del pueblo y donde no llegaron las aguas.

Las tradiciones de este pueblo se han perdido debido a esta historia y en la actualidad algunos hijos y nietos de gente que vivió allí han creado una asociación de amigos de Alcorlo, se reúnen en la ermita del cementerio el día 24 de agosto cada año y han creado una página web donde van recopilando fotos antiguas y es una manera de estar en contacto y no perder esas raíces.

La casa donde nació, estaba situada en la calle mayor  la construcción era de piedra y adobe de una sola planta. Distribuida con un portal amplió, una cocina con chimenea que era la manera de calentarse en invierno y donde se cocinaba, y tres alcobas donde dormían sus padres en la grande y los cinco hermanos repartidos entre las otras dos ,los colchones eran de lana de oveja que rellenaban cuando esquilaban.

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No había agua corriente en casa por eso tenían que ir a lavar la ropa al río con jabón hecho a mano en casa aprovechando la grasa de los animales de la matanza. El agua para asearse y cocinar la cogían de la fuente que había en la plaza, luz tampoco había y usaban lámparas de aceite o velas. Para calentarse en invierno tenían la chimenea, y en algunas ocasiones preparaban braseros de picón (restos de las podas y limpiezas que se hacían en el monte).

En casa había varios cerdos que se criaban con los restos de la comida, y que se mataban en enero para tener carne todo el año, la matanza era una fiesta familiar en la que todos ayudaban a hacer las morcillas, a limpiar el cerdo, etc. También había gallinas de las que se aprovechaban los huevos y alguna oveja para la leche y cuando no daban leche también para carne. Al lado de su casa había un horno de leña donde las mujeres iban a cocer el pan.

Como era un pueblo pequeño y no había médico iba una vez a la semana, atendía a los enfermos en el ayuntamiento. En esa época se creía mucho en los curanderos (personas que creían tener un don para curar, sobre todo los dolores de huesos y el “mal de ojo”). Un curandero de aquellos curo a mi abuela de  una fiebre muy alta, que el médico no supo curar. Mandó  a su padre que le cortara un mechón de pelo lo llevo a la curandera hizo su ritual y le dijo que la niña tenía” mal de ojo”, que cuando llegara a casa su hija estaría bien, y así fue.

Aunque ya desde pequeños comenzaban a trabajar, también jugaban  a juegos como: hacer muñecas con trapos, saltar a la comba o hacer trenes con latas de sardinas, los domingos solían ir a dar un paseo  por la carretera.

Cuando cumplían 14 años la mayoría de los chicos se iban del pueblo para buscar trabajo. Mi abuela se fue a servir en la casa de unos médicos en Madrid, y sus hermanos también se fueron, unos de camareros y otros en una tienda de ultramarinos, también en la capital. Como los medios de transporte no eran muy frecuentes solo volvían al pueblo para las fiestas patronales y en ocasiones para Navidad.

Como de niña fue poco al colegio en su juventud, aprendió a leer y escribir y un poco de matemáticas, en la Sección Femenina, que era una especie de asociación para las mujeres jóvenes, allí también aprendió a coser.

Las fiestas del pueblo se celebraban en honor a San Bartolomé, el 24 de agosto, se celebraba misa y una procesión, donde sacaban al santo las mujeres solteras. Después se comían rosquillas bendecidas que habían hecho todas las mujeres del pueblo y luego había baile en la plaza y a veces hasta vaquillas.

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En sus tiempos de ocio, alguna vez iban al cine o a bailar, pero esto cuando ya era novia con mi abuelo Vicente.

Las bodas en aquellos años no eran tan lujosas como ahora. En este caso se casaron en Humanes de Mohernando, el 20 de abril de 1974,(y nevando ) el pueblo donde vivían los dos en ese momento, fue una boda por la iglesia, los padrinos fueron la hermana del novio y el padrino su hermano Félix. El banquete se celebró en un pequeño hostal con la familia de ambos.

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Boda de Marcelina y Vicente. 1974.                                           

El viaje de novios,  en este caso fue a Bilbao y San Sebastián, y no de hotel, sino que dormían en casa de unos familiares, duró una semana.

Se compraron un pequeño piso donde siguen viviendo hoy, ya eran otros tiempos y tenía agua, luz y disponían de electrodomésticos. Tuvieron tres hijos, mi abuelo trabajaba en un taller de cerrajería y posteriormente en una planta de áridos y hormigón. Mi abuela se encargó de la casa y de sus hijos, no volvió a trabajar fuera de casa hasta que los hijos fueron mayores.

No tuvo teléfono en casa hasta el año 1988, cuando mi madre, su hija mayor se fue a estudiar fuera.

Mi abuela no tiene carnet de conducir, y nunca se lo ha planteado sacárselo, tampoco le ha sido de necesidad, pues los medios de transporte públicos se han apañado para poder ir al hospital a Guadalajara y de papeleos. Incluso para ir a dar a luz  a su primer hijo fue en taxi acompañada de una vecina pues, su marido estaba trabajando en Madrid.

Refran:

Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol, Jueves Santo, Corpus Chistri y el día de la Ascensión.

Este tipo de refranes vienen a referirnos que el sentido religioso era mucho más profundo que en la actualidad, en Cuaresma se respetaba mucho el no comer carne , el Corpus Christi era una fiesta muy celebrada en Alcorlo y el día de la Ascensión se celebraban las comuniones de los niños.

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Procesión del corpus Christi. 1970. 

                                                                                                      María Lahoz Dominguez.

Tercero de la ESO.

Ester Giral Ezquerra


Ester Giral

Por Darío Pueyo Serrate. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Ester Giral Ezquerra, nació el 16-5-1943, Castejón De Monegros (Huesca). Es hija  de Vicente y Florencia, agricultor y ama de casa, fue la menor de 4 herman@s, (han fallecido dos hermanas), el otro reside en la misma localidad (Javier Giral Ezquerra).

Tuvo una infancia feliz, jugaban a la comba, a la zapatilla por detrás, al corro la patata…. Las canciones típicas de esa época eran: Conchita va en un coche caraba y la chata la mandanguera.

No trabajó fuera de casa pero ayudó mucho a sus padres en los trabajos agrícolas. Como iba al monte muchas noches dormía en masadas o casetas y tenía mucho miedo porque se pensaba que los árboles eran personas.

En las casas no había agua, la iban  a buscar a la fuente que había en el pueblo, usaban cántaros,  pozales y  botijos. Tampoco había luz y se iluminaban con candiles.

En la mayoría de las casas había animales domésticos En casa de mi abuela tenían un burro, cerdos, gallinas, conejos, pollos y patos.

Mi abuela finalizó sus estudios primarios en la escuela pública de Castejón de Monegros, en la que había dos clases una para chicos y otra para chicas. De mayor, cuidaba a los niños pequeños, hubiera sido una buena maestra.

De joven, aprendió a coser y bordar junto a otras chicas de la localidad, en casa de una señora particular que les enseñaba en su casa. Después ejerció de bordadora durante muchos años y era ella la que enseñaba a otras jóvenes que realizaban su propio ajuar.

Se casó con un joven del pueblo, mi abuelo Javier y se quedaron a vivir en la localidad de Castejón de Monegros. Fueron padres de tres hijos: Beatriz, mi madre, Yolanda, y Raúl. Tienen 6 nietos.

Durante su juventud se divertían los domingos en el baile de casa el Ronquillo, donde los chicos sacaban a bailar a las chicas y ellas les indicaban  el turno de la canción que les concedían.

En aquellos años pasaban muchos comediantes por los pueblos. En Castejón estuvo actuando junto a sus padres el famoso Andrés Pajares y Fernando Esteso. Eran los años 60 y residían en la localidad unos 1.300 habitantes. Ahora apenas residen 500 habitantes.

Mis abuelos se casaron en la iglesia de Castejón de Monegros y celebraron el banquete en el salón del baile. Fueron de viaje a Barcelona con los autobuses de Agreda y regresaron en una moto Ducati que se compró mi abuelo. Eligieron esa ciudad porque allí residían familiares de mi abuelo que les llevaron a visitar varios monumentos, teatros, parques…

Al regresar del viaje de novios se trasladaron a vivir a unas casas construidas a la entrada del pueblo donde todavía residen.

Mi abuela trabajó como bordadora y fue ama de casa. Mi abuelo fue conductor y trabajó en la construcción. Actualmente están jubilados.

Les gustaba pasar los domingos haciendo excursiones familiares al campo: a un monte, cerca de Monegrillo “el monte Pina o Miramón”, y al río Alcanadre, en el monte de Jubierre.

Como tradiciones celebraban las fiestas patronales: San Sebastián, San Miguel, San Isidro y Santa Ana, en cuya procesión mi abuelo ejerció el personaje de diablo, durante 27 años y yo participé junto a él con 5 años en el papel de ángel, realizando la lucha del bien y el mal. Me hizo mucha ilusión.

Mi abuela ha aprendido mucho de la sabiduría popular. Sabe muchos refranes: “No por mucho madrugar amanece más temprano”, o relacionadas con sus patrones “Santa Ana, buena muerte y poca cama”, “San Sebastián bendito, cortinas verdes, por debajo la cama corren las liebres”.

En el pueblo se conservan muchas tradiciones populares en las que mi familia ha participado, como para las fiestas de San Sebastián subimos al castillo a coger naranjas que reparten los mayordomos. También se disfrazan cabras en el baile para un concurso. En Semana Santa también hay muchos actos religiosos: el día de viernes santo se realiza un descendimiento de un Cristo articulado desde hace muchos años que vienen a verlo desde otros pueblos y atrae a muchos visitantes. Para la aparición de San Miguel, el 8 de mayo se va en romería desde el pueblo a la ermita de Jubierre, mi abuela bajaba con sus padres con el carro y las mulas, después por la noche se paraba en las canteras y hacían hogueras.

Para Santa Ana, el 26 de julio, se va en procesión a la ermita junto a mairalesas y grupo de dance.

El pueblo de mi abuela tiene mucho patrimonio cultural: Castillo, Iglesia con pórtico, varias Ermitas, Fuente Madre, donde mana agua de forma continuada. También se mantienen muchas tradiciones.

Darío Pueyo Serrate

Tercero de la ESO A

María Pueyo Romerales


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Por India Pano Rodés. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

María nació en Sariñena el 19 de Noviembre de 1927, ahora tiene 91 años, la familia por parte de su madre era de Sena y la familia por parte de su padre era de Sariñena. Su madre se llamaba Blasa Romerales Ramón y su padre Mariano Pueyo Ullod. Su madre trabajaba criando a las hijas y a sus hijos, también trabajaba en el huerto, iba a vender a los pueblos, era ama de casa… Su padre trabajaba la tierra, era agricultor. María tenía dos hermanos y cuatro hermanas más, en total eran siete.

María cuando era pequeña jugaba con carbón, escribía en las paredes y también escribía con palos en el suelo. Su infancia fue buena, cuando tenía ocho años vivió la Guerra Civil. Ella trabajaba de ama de casa, como todas las mujeres… Iban a buscar el agua a una fuente con cubos, utilizaban como si fuese luz, un candil. Criaban tocino para la matacía y así podían hacer chorizo, morcilla… también tenían gallinas para recoger huevos y  mulos para la agricultura.

La escuela, a María le gustaba mucho aprender, María empezó a ir a la escuela, pero la tuvo que dejar. A María le enseñó a leer su tío, él era muy listo, le enseñó a leer a base de periódicos, también le enseñó a escribir y dibujar. Ella tiene un buen recuerdo de cuando era pequeña, iba a coger almendras con sus amigos, sus hermanos y sus hermanas.

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María iba al campo a ayudar a sus padres a trabajar.

Trabajó en Barcelona a partir de los 13 años de niñera, le gustaba mucho coser y se hacía vestidos, más adelante tuvo un bar con sus hermanas se llamaba Maryland. Y estaba en la actual Plaza Constitución. En las fiestas iban orquestas, toros y también había fuegos artificiales.

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Se casó con Marcos Rodés cuando ella tenía 29 años, la boda fue un poco triste porque no hubo boda en sí, solo fue comida familiar. Se casó de negro con un abrigo de color mostaza, no tuvieron viaje de novios, vivió en casa de sus suegros durante un tiempo en la Calle del Enado, la casa tenía 3 plantas, patio, cocina, habitación y terrao. Tuvo tres hijas y un hijo. Marisa, Marcos, Silvia y Marian.

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Ella solía ir al cine. Una de las tradiciones que seguía cada año era en Navidad, hacía los platos típicos de su madre, eran los cardos, hoy en día se sigue haciendo y otra de las tradiciones era el día de reyes tomar chocolate.

India Pano Rodés.

Tercero de la ESO B

Julián Royo Martínez


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Por Aitana Millán Romanos. Tercero de la ESO B. IES Gaspar Lax.

Julián Royo Martínez, nació el 10 de septiembre de 1929, en la calle del Rincón de Goya de Sariñena. Sus padres, Julián Royo Laín y Dolores Martínez Gil, nacieron aquí; su padre era agricultor y su madre trabajaba como ama de casa. Tuvieron tres hijos, el mayor de ellos Santiago Royo Martínez que trabajó como agricultor y albañil, ya que casi todos los jóvenes de esos años trabajaban como agricultores, ganaderos o pastores. El mediano de los tres llamados Pedro Royo Martínez trabajaba como agricultor al igual que sus dos hermanos. Julián el pequeño de los tres trabajó como agricultor y luego como constructor en una fábrica de pretensados.

Antiguamente, casi todos los hombres trabajaban en el campo y las mujeres como amas de casa. Él vivió la guerra y la postguerra, ya que nació un poco antes de que empezara la guerra civil española. Los jóvenes de su edad solían jugar a marro, a marro inglés, a pitos o a cartas. Él y sus hermanos solían ayudar a su padre en los trabajos del campo y con los animales.

Cuando él nació, no había agua en las casas hasta mucho después de la guerra, así que tenían que ir a buscar agua potable a las fuentes. Concretamente, en su casa tenían un poco de luz, tres bombillas para dar luz a toda su casa, pero en muchas de las otras casas no había nada de luz. En su casa tenían muchos animales como gallinas, tocinos, conejos y burras que usaban para trabajar.

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Su etapa estudiantil fue bastante corta, ya que fue a la escuela de párvulos durante tres o cuatro meses y estuvo tres meses en la escuela de primaria. Con nueve años, dejó de ir a la escuela y con trece se fue a guardar el ganado a los pirineos y a trabajar en el campo. La vida en el pueblo era un poco mala porque las calles eran totalmente de tierra y cuando llovía apenas se podía andar por las calles porque estaban todas completamente embarradas. La juventud la pasó trabajando en el campo y se fue a la mili.

Un tema interesante del que podemos hablar es el de las fiestas de Sariñena en esos tiempos, según él, las fiestas eran pobres, tenían bailes populares y el ayuntamiento contrataba a una banda de música que actuaba todas las tardes en la plaza del ayuntamiento. A diferencia de hoy en día, en las fiestas de hace ochenta o setenta años aproximadamente no había ningún tipo de fuegos artificiales. Algunos bailes de su época eran el vals, el chotis y el pasodoble.

Ahora os voy a redactar algunas de las muchas anécdotas que le ocurrieron a Julián cuando era joven:

  • Con trece años estando de pastor le robaron dos corderos, pero finalmente averiguó quién había sido.- Un día, a sus dieciséis años, a las seis de la mañana de un día de verano le pegó una patada un burro y le rompió la ceja.
  • En los tiempos de la guerra, estaba Julián en casa de uno de sus vecinos que tenía un galgo. Él solía jugar con el perro pero un día le tiró al suelo y le hizo daño en la muñeca. A los pocos días su madre lo llevó al hospital, actualmente la casa que se sitúa en cima del Bonarea, y el médico lo curó, ya que llevaba cuatro o cinco días con el brazo roto.

Se casó por la iglesia con Carmen Millera Pueyo y se fueron de viaje de novios a Zaragoza y Barcelona durante ocho o diez días. Tuvieron dos hijos, la pequeña, Inma Royo Millera que trabaja como auxiliar de geriatría y el mayor, José Luis Royo Millera que trabaja como panadero en su panadería de Villanueva de Sijena.

Él solía vivir en la casa donde nació en la calle Rincón de Goya, esa casa era muy vieja, pero la tiraron y la volvieron a hacer nueva; tenía un patio, un corral, un comedor, una cocina, un lavabo y tres habitaciones. A los 16 años se mudaron a la casa donde sigue viviendo hoy en día, en la calle Portal de Belén. Cuando era joven solía ir a ver el fútbol y a bailar porque a su mujer le encantaba bailar. Las tradiciones que tenía era ir de tertulia con sus amigos y merendar con ellos. También iba a misa los domingos con todos los jóvenes.

COMIDA 001 Julian.jpgEn su pueblo había un montón de edificios y tiendas; había posadas, tiendas de alimentación, un estanco, una carnicería, una tienda de ropa, una tienda de telas, un hotel, taxis, un tren, autobuses, un molino y varios hornos donde las mujeres horneaban el pan que amasaban en sus casas. En esos años, no había móviles, ordenadores, tablets ni televisiones. Tampoco había teléfonos. Pocas casas con luz y ninguna con agua potable ni desagües. La mentalidad de los jóvenes de esa época era muy cerrada y ellos eran muy tozudos.

Ahora vais a poder leer algunos refranes que nos ha nombrado Julián:
– En abril aguas mil
– El agua de enero hace dinero
– Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
– Marzo ventoso y abril lluvioso, hacen a mayo florido y hermoso
– A caballo regalau no le mires el diente
– A caballo regalau no le mires el pelo
– Cada puchero tiene su cobertera y se casa con su tapadera

También podemos leer algunas palabras antiguas:
– Pozal
– Albarda
– Aldaba
– Alforjas
– Arriero
– Rabadán
– Refajo
– Saya
– Arroba
– Banqueta
– Candil
– Fanegas
– Libras
– Galera
– Legua
– Onza

Y algunos de los remedios que usaban.- Hierbas
– Ventosas
– Friegas con aceite de romero
– Friegas con anís
– Usaban una planta llamada ruda, que la ponían en las cuadras para que protegiera a los animales.

Sus creencias eran en el sol y cree en Dios.

Ahora os voy a nombrar algunos de los trabajos que existían en sus tiempos y ahora han desaparecido en Sariñena:

– Cañicero
– Aguacil
– Sereno
– Repartidor de leche
– Alfarero
– Estañador
– Campanero

Y por último algunas de las comidas que eran típicas en esos años:

– Caldereta de ternasco
– Sopas de ajo
– Sopas de pan
– Salmorrejo
– Farinetas
– Migas
– Patatas con bacalao

Gracias Julián por todo lo interesante que nos has contado.
Aitana Millán Romanos
Tercero de la ESO B

Félix Tabueña Tabueña


Félix nació en Pallaruelo de Monegros en 1927. Fue un 21 de febrero pero en el DNI se equivocaron y le pusieron el 22, así que no tuvo más remedio que asumir su cumpleaños el 22 de febrero. Su padre era agricultor y pastor, especialmente era capador y capaba muy bien los mardanos, iba a muchos pueblos de capador, entre ellos Lanaja y Castejón de Monegros: “Les retorcía un testículo, los revolvía al revés y así mataban el nervio, después  ataba una cuerda hasta que encallaba”.  

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Fueron siete hermanos, pero su madre murió muy joven y pronto tuvieron que trabajar, algunos emigraron a Barcelona. Félix fue a la escuela con cuatro o cinco años pero la guerra la interrumpió. Iba con José María, un maestro de Tardienta, y al menos le dio tiempo para aprender a leer y escribir.

Tras la guerra le mandaron a casa Ruata para hacer “mandaus”. Félix era muy joven y ayudaba en la casa: ayudaba a la cocinera, iba a buscar y reponer leña, ordeñar y apacentar las cabras… vamos, a todo lo que le mandaban. Al ser tan joven, la señora de la casa, la Pelai, le mandaba a la escuela para que aprendiera. Pero el maestro, al verlo llegar tarde el primer día, prácticamente lo despachó de la escuela “¡Qué ya había dado la clase!”. Al enterarse la Pelai fue a quejarse a la escuela y enfadada regañó al maestro “Lo puso como un guante y exigió que no lo volviese a despachar”. A partir de entonces, el maestro Don Paco, que debía de ser de Albalatillo, lo trató muy bien y nunca más dijo nada malo. Con Don Paco, Félix aprendió mucho «Hacía leer el Quijote y muchas fabulas».

Félix realizó el servicio militar a los 21 años, estaba de pastor de casa Ruata y avisó que marchaba, pero al final le retrasaron un año de mili. Así, Félix marchó a Castedefell, a la torre donde estaba su hermano, y allí estuvo un año cultivando verduras antes de hacer la mili.

“En Pallaruelo de Monegros había prácticamente tres casas que tenían unas tres partes del monte de Pallaruelo, casa Pelai, Servando y Soldau, también estaba la casa fuerte del Maleno Tenían hasta criau. Esas casas empleaban a más de la mitad del pueblo para sus labores. Los demás trabajaban para sus casas o tenían que buscarse la vida por el mundo.”

“Las mulas labraban mejor, las mulas buenas.” Con las mulas de la casa iban a buscar leña, cogían romeros, ramas de sabina y pino, ginestas… Algunos iban a Sariñena a vender fajos de leña, su abuela, con cuatro zagales, bajaba a Sariñena a vender leña y, a cambio, se llevaba algo de patatas para casa.

El agua la iban a buscar a la balsa con mulas, carretillos y pozales, llenaban cantaros, toneles y cubas y cada cierto tiempo tenían que limpiar el barro que se acumulaba en el fondo de las balsas. Las  mujeres iban con cantaros y las casas ricas con cubas que llenaban con pozales de 10 litros “Cabían unos 90 pozales en cada cuba y el aljibe más grande de Pallaruelo cabía 32 cubadas”. Los aljibes de las casas se llenaban con la mengua de enero, cuando más helaba para asegurar la mejor calidad del agua. “Cuanto más hielo mejor”, antes helaba mucho, recuerda Félix, “Las balsas por lo menos tenían tres dedos de hielo y pasaban por encima”. En invierno, a veces, tenía que romper el hielo con la jada para que el ganado pudiese abrevar. Estaban las balsas del Consejo, del Tozal, la balsa buena y la del Tío.

Por el monte había caza, tanto conejos como perdices, los viejos iban a la espera y los zagales encorrían perdiganas “Al segundo vuelo ya se podían atrapar y se usaban para reclamo”. Pagaban por ellas, “Antes la gente era muy espabilada”. Ponían cepos para los conejos ”Los viejos eran mejores, los cogían sólo por la pata pero no los mataban. Las raposas lo sabían y al sentir los gritos iban y cogían el conejo mientras que el cepo lo desperdigaban por el monte. Los nuevos cepos los cogían por el cuerpo y los mataba en el momento”.

“La cosecha solo era buena los años que llovía, pero esos solo eran muy pocos años”. Cuando tuvo edad, Félix fue a la siega y a la trilla, aunque trabajó toda su vida de pastor para casa Ruata. Un año estuvo en Sariñena, era de crio, con 15 o 16 años, en casa Torres, pues se habían quedado sin pastor, de rebadán. En casa Torres trabajó con tío Miguel, el de la Polonia, en las Almunias y por la zona del Moscallón, “Ha cambiado todo mucho, no se criaba nada y ahora ni se reconoce”. Félix cogía setas de cardo “Había muchas siempre que la primavera hubiese sido lluviosa. Había dos hombres de Sariñena que se dedicaban a coger setas y luego las vendían”.

Se compraba todo en Sariñena, aunque en Pallaruelo estaba la tienda de la tía Cruz, donde el tío Pito iba a Sariñena con un carrer pequeño para comprar lo que vendían. También estaba la tía Juliana con su estanco y café. Había un horno de pan para todo el pueblo, había horneras y el horno estaba en la plazeta donde estaba correos, “El antiguo horno pasó a casa Ruata a cambio del solar donde ahora está el frontón”.

De pastor, al principio, iban dos pastores. Félix iba con el abuelo Genaro, quien luego fue su suegro. El abuelo de su suegro ya estuvo de pastor en casa Ruata. Antes casa Ruata era casa Asín, hasta que tuvieron dos hijas, una se casó con un Ruata de Alcubierre y otra en casa Torres de Sariñena. Así, iba el mairal y el rebadán, con unas 500 cabezas en casa Ruata, en casa Pelai habría unas 400 y en casa el Soldau con el Maleno unas 400. Antes en Pallaruelo habría unas 3000 cabezas y ahora ninguna. Pastaban por todo el monte y algo en Moncalvo, por el corral del Miñón, del Bolero, el cantero… En las casas ricas no dejaban tener ganado propio a los pastores de casa, pero a Félix le dejaron tener su propio ganado, tuvo unas cuarenta ovejas y las apacentaba todas juntas. Con Jesús Labrador fue seis años juntos «Era muy cazador y cogía muchos conejos».

Cogían rabosas por la piel, las despellejaban por la boca hasta que les dijeron que luego las abrían y a partir de entonces las despellejaban como los corderos. En primavera ya no valían, no te las compraban “Es cuando mudan y el pelo se deshace”. Por el monte comían poco, algo de judías con una patata. Llevaban un puchero y se hacían la comida en el monte. Iban con una burra o un burro castrado, llevaba una alforja de piel que cosía su suegro. En la alforja llevaban el puchero, la comida, las fiambreras de latón, el vino en el botico “Cabían 5 litros” y, entre muchas otras cosas, dos cantaricos de gua. Los cantaros los compraban en La Almolda “Había dos alfareros muy buenos”. Les llevaban leña de romero y a cambio se llevaban jarricos, cantaricos y luego botijos. Los cerraban con un manojo de tomillo, así el agua respiraba y se conservaba mejor.

 Se aseaban con un pozalico en el corral, los críos en un barreño. Para las fiestas, en la víspera, se lavaban en la balsa de los animales. Su hermano se casó en Lanaja y se casó con la tía Paca, una mujer que Macario Andreu recordaba haber oído relatos sobre la picadura de la tarántula. Félix no se acuerda mucho, cuando picaba se llamaba a un tañedor que tocaba la guitarra y el afectado tenía que bailar sin parar hasta que los efectos desaparecían.

Félix atesora gran sabiduría, aquella propia de la vida en el monte, de pastores, una forma de vida que se transmitía de generaciones tras generaciones. Un artista en el labrado de la madera que ya tratamos en el 2013 Félix Tabueña Tabueña, pastor monegrino. Con Félix siempre se aprende y, sobretodo, se pasa muy buen rato, gracias Félix!!

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

María del Carmen Royo Vicente


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Por Aitana Millán Romanos. Tercero de la ESO B. IES Gaspar Lax.

María del Carmen Royo Vicente, nació el 26 de agosto de 1951, en la calle La Rosa de Sariñena. Sus padres se llamaban Santiago Royo Martínez y Teresa Vicente Julián, nacieron aquí, en Sariñena; su padre era agricultor y su madre trabajaba como ama de casa. Tuvieron tres hijos, el mayor de los tres Juan Antonio Royo Vicente que trabajó como fresador y tornero. La mediana de los tres Mari Carmen Royo Vicente que trabajó como sastre y cosiendo balones para una fábrica. Y por último la pequeña, Lola Royo Vicente, que trabajó como hostelera en su propio hotel de Francia. Los trabajos más típicos de los jóvenes de aquella época eran sastres, mecánicos, agricultores o ganaderos.

Su infancia fue muy feliz, ya que pasaba todo el día jugando con sus amigas en la calle, no como ahora, ya que todos los jóvenes pasan el día con los móviles y videojuegos y no pasan tiempo con sus familias y sus amigos. Los jóvenes de su edad solían jugar a marro, a las canicas, al aeroplano, a comba, a polis y cacos y a churro, media manga y manga entera. Ella y su hermana menor solían ayudar a su madre con los trabajos de casa, mientras que su hermano mayor ayudaba a su padre con los trabajos del campo. Durante toda su infancia sí que hubo agua y luz en las casas. En su casa tenían muchos animales como gallinas, patos, conejos, corderos o cerdos.

Su etapa estudiantil fue bastante larga, ya que fue a la escuela con las monjas desde que tenía catorce meses hasta que llegó a los dieciséis años. Ella ayudaba a las monjas con su labor de enseñar y cuando las monjas se tenían que ir a otra clase o a otra instalación del colegio, ella vigilaba que toda su clase se portase bien mientras ellas no estaban. La vida en el pueblo era mucho más tranquila que la de hoy en día. La juventud la pasó trabajando como sastre, pero sobretodo jugando y pasando tiempo con su familia y con sus amigos y amigas.

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Un tema interesante del que podemos hablar es de las fiestas de Sariñena en los años 60 y 70, según ella, las fiestas eran muy divertidas y tranquilas. Eran bastante parecidas a las fiestas de hoy en día. Había unas ferietas con bastantes atracciones, fuegos artificiales al finalizarlas, baile en el casino y una orquesta cada noche. A diferencia de las fiestas de estos años, en las fiestas de hace treinta y cuarenta años había vaquillas y los jóvenes se lo pasaban genial con ellas. Algunos de los muchos bailes que bailaban los jóvenes en su época eran el pasodoble, el vals, la rumba y el rock and roll.

Ahora vais a poder leer algunas de las anécdotas que le ocurrieron a Mari Carmen cuando era joven:

– Un día al salir de misa, se acercaron con su hermana y unas amigas a una acequia que pasaba por el pueblo. Su hermana se cayó a la acequia y se quedó atrapada debajo del puente. Cuando la consiguieron sacar entre todas las amigas, se fueron a su casa para que se cambiara el vestido y que no se enterara su madre, porque había
estrenado el vestido ese mismo día y estaba lleno de barro y mojado.

– Subieron un día a las fiestas de la estación y al bajar, como era de noche, al pasar por delante del cementerio echaron a correr porque tenían miedo.

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– Cuando abrieron las piscinas de Sariñena, por la noche saltaban la tapia para ir a bañarse, y un día al saltar la tapia para volver a casa se le cayó una sandalia y tuvo que ir hasta su casa con un pie descalzo y el otro con la sandalia. Se casó por la iglesia el veinte de mayo de 1978 con Antonio Romanos Pascual y se fueron de viaje de novios a Francia durante diez o doce días. Tuvieron dos hijos, el pequeño, Santiago Romanos Royo que trabaja como tractorista y la mayor, Desi Romanos Royo que trabaja como administrativa en una empresa. Ella solía vivir en la casa donde nació, en la calle la Rosa; esa casa tiene un baño, una cocina, un garaje, un patio de luces, cinco habitaciones, un comedor y un granero. A los 48 años se mudaron a la casa donde vive actualmente en la calle Rondalla Aires Monegrinos.

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Cuando era joven solía ir a ver el cine, al baile en el casino y a la discoteca con sus amigas. Las tradiciones que tenía era ir a misa los domingos y al salir de misa ir a dar un paseo con sus amigas por el pueblo. En su pueblo había un montón de edificios y tiendas: fuentes, dos farmacias, dos cines, una discoteca, un Frankfurt, bares y restaurantes, tiendas de alimentación, un estanco, una carnicería, tiendas de ropa, una tienda de telas, un hotel, taxis, trenes, autobuses, un molino y panaderías.

En esos años no había móviles, ni ordenadores, ni tablets… ‘’La vida de antes era mucho más tranquila y familiar que la de ahora’’ nos cuenta Mari Carmen. La gente de esa época era muy tozuda pero eran muy abiertos.

Ahora os voy a escribir algunos de los muchos refranes que nos ha contado Mari Carmen:

– En abril aguas mil
– De tal palo tal astilla
– No hay mal que por bien no venga
– El que debajo de hoja se posa dos veces se moja
– Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
– Marzo ventoso y abril lluvioso, hacen a mayo florido y hermoso

También podemos leer algunas palabras que decía ella cuando era joven:
– Pozal
– Kia
– Mozeta
– Aldaba
– Refajo
– Candil

Y algunos de los remedios que usaban.

– Guindas con anís para el dolor de tripa
– Cebolla asada para los granos
– Ventosas para los catarros

Su creencia es en Dios

Ahora os voy a nombrar algunos de los trabajos que existían en sus tiempos y ahora han desaparecido en Sariñena:

– Sastre
– Aguacil
– Sereno
– Acomodador de cine
– Campanero
– Repartidor de leche

Y por último algunas de las comidas que eran típicas en su época:

– Salmorrejo
– Rancho
– Farinetas
– Caldereta de ternasco
– Sopas de ajo
– Patatas con bacalao

Gracias Mari Carmen por todo lo interesante que nos has contado
Aitana Millán Romanos
Tercero de la ESO B

María Jesús Millera Casañola


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María Jesús nació en Sariñena el 17 de junio del 1929, en la calle Mercado, donde antiguamente estaba telégrafos, en el 2º piso. Era la misma casa donde luego estuvo la carnicería del Carrizo. Sus padres llevaron El Casino de Sariñena, del que su padre fue conserje hasta que estalló la guerra.

Fueron seis hermanos, cuatro chicos y dos chicas. María Jesús fue poco a la escuela “Se interrumpió con la guerra”. Durante la guerra tuvieron que evacuar el pueblo y la familia marchó a Francia. De Sariñena partieron con un tren de carga, recuerda María Jesús: “En Francia estuvimos refugiados unos tres meses”. A su padre no lo dejaron pasar a Francia así que al poco los reclamó y pudieron volver.

Al principio vivieron en un pueblo cerca de Bilbao, en Las Arenas, donde su padre se colocó en un taller mecánico y su hermano se incorporó como tornero. Cuando por fin regresaron a Sariñena fueron a vivir al barrio de La Estación de Sariñena. Llevaron el bar enfrente de la Estación Ferroviaria “El Parador”, donde actualmente está casa Francisquer. En el bar daban de todo: cafés, desayunos, almuerzos, comidas, meriendas y cenas; su madre era quien cocinaba. Al bar iban los jefes, los factores y el resto del personal de la estación. María Jesús fue a la escuela del barrio que se encontraba en el antiguo puesto de la Cruz Roja. Aún recuerda mucho a una maestra que se llamaba Amalia. Eran otros tiempos: “En el barrio no había ni agua por las casas, solamente había una fuente pública donde teníamos el bar”.

“En el barrio de La Estación las fiestas eran muy buenas”, recuerda María Jesús, “Duraban tres días”. Con el tren se hacía mucho estraperlo: “Muchos ferroviarios compraban saquetes de trigo”. Muchas mujeres subían a la estación con el coche que hacía viajes de la estación a Sariñena y viceversa: “Tenían que esconder el estraperlo para que no les pillasen las fuerzas del orden público, no te podían ver, si te cogían te multaban”. Otras mujeres subían a coger carbón, las briquetas, “Cuando paraba el tren, por donde estaba la maquina fija, las mujeres recogían el carbón”. Hubo dos atropellos mortales debido a las maniobras que hacían los trenes y que en una ocasión arrollaron a dos mujeres mientras recogían carbón; una mayor y otra más joven: “Cada día había unas cuatro mujeres fijas recogiendo carbón por las vías”.

“Entonces había un gran movimiento en la estación, ahora da una gran pena verlo todo tabicado”.

A pie, María Jesús bajaba a Sariñena junto a otros chicos y chicas del barrio, bajaban a bailar al casino y al cine Victoria: “Al baile no entraba todo el mundo, ni de cualquier manera, había mucho control”. A veces iban al baile del bar de Porra, pues allí podían entrar todo el mundo.

María Jesús se casó a los veinticuatro años con Manolo Mir., cuya familia regentaba una taberna en Sariñena. Los abuelos de Manolo ya habían tenido la taberna hace años, era un negocio familiar. Reformaron la taberna y la transformaron en un bar restaurante. Allí nacieron los hijos pequeños, el mayor nació en la estación. María Jesús ha sido cocinera, hacía de todo, todo tipo de comidas y eventos como comuniones “En el bar siempre han trabajado los de casa”.

A María Jesús le gusta mucho la música y sabe muchas canciones. Su hermano mayor era músico, tocaba el violín y el piano y su hijo Alfonso fue cantante en la Orquesta Cobalto. Es algo que han heredado sus nietos a quienes les gusta también mucho la música.

Pero esta historia no podía terminar sin conocer el origen del mote “El Cubano”. Todo se debe a que una tía de Manolo trabajó de ama de llaves en una casa de cubanos en Sitges. Manolo, de joven, pasó allí alguna temporada y, una vez en Sariñena,  al verlo Moreno y con el pelo rizado comenzaron a llamarlo “El Cubano”, quedando para siempre el sobrenombre de Manolo “El Cubano”. Gracias María Jesús por todo lo contado.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

Antonio Castejón Nogueras


Natural de Castejón de Monegros, Antonio nació en 1932. Su padre se dedicaba a las labores del campo, tenían sus propias tierras y además llevaban tierras de casas ricas de Castejón de Monegros. Se sembraba trigo y cebada: “venían años muy malos y no se cogía nada”. En casa fueron tres hermanos, él y dos hermanas.

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Antonio fue a la escuela hasta los trece años donde aprendió a leer, escribir y las cuatro reglas: sumar, restar, multiplicar y dividir. El agua la cogían de la fuente del pueblo y por los balsones del monte, que estaban fraguaus con piedra «Allí se sacaba el agua cuando llovía». En Castejón de Monegros no había huerta, sólo las casas ricas regaban con agua de las fuentes, había algunas viñas e higueras, poca cosa. En las casas se criaba algún cordero y se tenían dos o tres ovejas: Un pastor se encargaba de agrupar las 200 ovejas de las distintas casas y las apacentaba por el monte: “Por las tardes, a la vuelta, ellas solas volvían a cada casa”. En cada casa tenían 3 o 4 cabras para leche “Al ganado se les hacía ramas de sabina para que se alimentaran”.

“En Castejón de Monegros había dos o tres fuentes grandes y las casas ricas tenían algo de huerta”

En verano todos iban a la siega “Si había algo de cosecha”. El año 1949 fue muy malo “Aquel año sin sacar las gavilladoras de casa, no se cogió nada y en 1953 también se perdió toda la cosecha”. Con 14 años, Antonio ya labraba con los machos. Ha estado de pastor por las partidas de Castejón de Monegros, llevando ganado para una gran ganadería de Huesca: “Si te cogían se trabajaba para las casas ricas, sino a marchar, mucha gente marchó a trabajar al canal en Mequinenza”. También recogían esparto para venderlo a un comerciante.

Se recogía mucha leña de romero y se bajaba a vender a Sariñena, salían a las tres de mañana para llegar pronto a las seis de la madrugada, recorrían los 24 kilómetros con un carro tirado por mulas. La leña la cogían en el monte de Castejón de Monegros, se pasaban dos días haciendo leña, lo dejaban cortado en la era del Plano, donde tenían un corral. Lo vendían a tanto el fajo, por las calles y plazas. Con 17 años Antonio ya bajaba sólo a Sariñena a vender leña “Entonces, en Sariñena había unos cinco hornos de pan”. Bajaban unos tres o cuatro carros cada día para vender los fajos de romero aunque también iban a otros pueblos ”Hasta Quinto de Ebro o La Zaida”.  Se hacía leña de pino, pero sólo para casa “De estraperlo se iba a hacer pinos en la sierra de Jubierre. También hacían lotes de pinos, pero muy pocos”. Su padre no podía trabajar, le dio un parálisis que le invalidó,  así que Antonio tuvo que trabajar desde muy pequeño.

Con 14 años, en 1946, Antonio marchaba a La Almolda a trabajar ocho horas por 16 o 17 pesetas. Iba andando para trabajar en la construcción, a pico y pala, de la carretera, luego fueron a hacer la de Bujaraloz a Osera: “De Castejón de Monegros a La Almolda hay 8 kilómetros y tardábamos dos horas. Los de La Almolda vendían yesos.”

En 1953 fue a Bisaurri, cerca de Castejón de Sos. De Castejón de Monegros fueron veintiuna personas: “Para hacer un desmonte, a pico y pala, para una carretera”. Estuvo más de un mes gracias al contratista de Cantalobos Antonio Chesa Valdellón.

Antonio se casó en 1960. En Castejón había buenas fiestas, eran muy buenas, venían músicos todos los días y duraban tres días: “Se gastaban pocas perras, no había dineros. Iban orquestas buenas y se hacía el dance, todo a lo pobre”.

A los 38 años se dedicó a arrancar piedra para la construcción de los pueblos de colonización, muchas noches se quedaban a dormir en Lanaja: “En las cerros aparecen las cejas y allí está la piedra, piedra de cal, se hacía con todo: con pico y pala, con barrena…”. En La cartuja de Monegros apañaban la piedra y la abastecían a los albañiles. También trabajó en la construcción del túnel del canal de Monegros en la sierra “Se hicieron anillos de hormigón y se forraba con cemento”. “Lo Gavín”, le decían al terreno, “Se ganaba poco y se trabajaba mucho”.

También, Antonio se ha dedicado a la venta de verdura y fruta con una camioneta: “Primero con una Ebro y luego una Nissan”. Iba a Mercazaragoza a las dos de la mañana, muchas veces con su hijo y luego la vendían por los pueblos: “Lanaja, Candasnos, Peñalba… Hasta Lamasadera”. Alguna vez hasta atascó por alguna cuneta. “Luego han venido años mejores, aunque siempre todo costó mucho”.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

Pueblo: Poleñino


Poleñino es un pueblo profundamente agrícola, de hecho fue uno de los primeros pueblos de Aragón en realizar la concentración parcelaria, correrían los años cuarenta del siglo pasado. En 1900 contaba con 481 habitantes, teniendo dos máximos en 1940 con 509 habitantes  y en 1970 con 548 habitantes. Actualmente, Poleñino presenta una población de 200 habitantes con una densidad de 6,04 hab/km² y su índice de viabilidad demográfica es de menos uno.

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A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Montes Negros de Grañen y muy especialmente a Lurdes Gracia por ayudar a hacer posible este proyecto.

Samuel Rodríguez Cañadillas

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  • IES Montes Negros de Grañen
  • Curso: 3º de la E.S.O.
  • Localidad: Poleñino.
  • Música: Reguetón.
  • Película: Acero puro.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: FC. Barcelona.
  • Afición: Practicar deporte.

A Samuel le gusta más el pueblo por la libertad “Aunque la ciudad permite estar con más gente”. Le gustaría quedarse a vivir en Poleñino, pero no hay mucha gente joven “Muchos han marchado a vivir a Huesca o Zaragoza con sus padres”. En verano es mejor, es cuando hay más gente en los pueblos: “En festivos y en verano es cuando la gente vuelve al pueblo, es lo mejor del pueblo. El resto del año el pueblo está muy vacío”. Hace tiempo que cerraron el colegio y eso no permite que venga gente a vivir al pueblo, tampoco hay actividades para los jóvenes y eso influye mucho.

En verano la piscina y la peña, al bar a jugar a las cartas y la fiesta mayor del pueblo. También hay hogueras para los pilares: “Tres o cuatro hogueras grandes”. Poleñino es conocido por su gran colonia de cigüeña, unos postes nido donde mucha gente se acerca a verlas.

Samuel echa en falta actividades, un local para pasar el rato y algo que de vida, por ejemplo una pista de pádel.

Sí, se siente monegrino. La comarca hace actividades, incitan a implicarse, le motivan, pero son pocos en el pueblo “Somos cuatro y no tenemos mucho margen para hacer cosas”. El paisaje monegrino es bonito.

Todo lo que vaya a menos acaba perjudicando a todo, la gente no vuelve. Los jóvenes son lo que mueve el mundo y hay que atraer a la población “Hay pueblos en los que no hay nada”. Ahora hay un bar y una tienda, antes había muchas casas, panadería, peluquería…

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Carla Claver Hernando

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  • IES Montes Negros de Grañen
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Poleñino.
  • Música: Pop.
  • Película: Death Pool.
  • Deporte: Zumba.
  • Equipo: S.D. Huesca.
  • Afición: La caza.

A Carla también le gusta más el pueblo “Es más tranquilo y hay menos ruido”. Carla quiere quedarse a vivir en el pueblo e ir a estudiar a Huesca. Le gusta más el verano porque hay más gente “La gente del pueblo es maja”. En cambio, el pueblo en invierno es muy aburrido “No hay casi nada”.

A Grañen va mucho, de alguna manera, es un pueblo grande “En verano no hace falta ir a Grañen pues hay mucha gente en el pueblo”. A carla le gusta la plaza, es donde está la tienda, las escuelas, es donde está la vida.

De Poleñino es muy representativa la iglesia y la casa de cultura. Las fiestas de verano, las orquestas y bailes, las tradicionales hogueras. Carla echa en falta actividades “Un poco de todo” y gente de su edad, son cuatro pero sólo ella vive en el pueblo, los otros en Huesca y Zaragoza.

Se siente monegrina, para ella Los Monegros son los pueblos. Le gusta el paisaje, es tranquilo y bonito, Carla ve que hace falta más población. Antes la vida de sus abuelos era más dura: «Ahora hay más facilidades aunque la gente se va a las ciudades».

Continuará…

 

Dance de Albalatillo


El dance de Albalatillo respondía a un dance completo de mudanzas de palos y espadas, pastoradas, dichos y motadas dentro del grupo de los dances monegrinos. Seguramente, el dance de Albalatillo se perdió tras la guerra entre 1940 y 1945 y ya no se ha vuelto a realizar. Pero gracias al trabajo de María Josefa y Yolanda Lavilla y Elena Casaña ha quedado recogida abundante información y varios testimonios sobre el dance perdido de Albalatillo, para mantenerlo vivo y promover su esperable recuperación.

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Salve oh virgen ensalza heronía

que venciste del orco al dragón

cunese mi garganta diciendo

Margarita hermosa de mi protección.

Salve pura y fragante azucena

que engalana el humano vergel

salve invicta, Margarita triunfadora

por siempre de Luzbel.

 

En los aires resuenan los ecos

de la bella hermosa golondrina

que celebra tu gloria y proclama

por patrona nuestra santa Margarita,

a tus plantas el ángel se postra

las estrellas alumbran tu sien

y el eterno extasiado a tu vista.

 

Tu desgaje por su edén  

el piloto que cruza los mares

en velero y audaz bergantín

en el prado las flores y rosas y el bayo colorín

el humilde coloso en su campo y en su dulce

majada el pastor todos fiel homenaje tu riada

y ensalzan tu clamor que es el mundo una

lira viviente que es el mundo viviente laúd

que a la tierra y al cielo pregona tu original virtud.

El dance de Albalatillo se celebraba en honor a Santa Margarita el 20 de julio, durante las fiestas patronales de Albalatillo y para las fiestas menores de San Roque el 16 de agosto. Antiguamente, las fiestas mayores eran en honor a San Andrés, el 30 de noviembre, pero la fiesta fue trasladada para Santa Margarita. Así, era para Santa Margarita cuando se realizaba el tradicional dance, yendo en procesión por todo el pueblo danzando, primero con palos y luego, a mitad de la procesión, con palo y espada. Durante el trayecto se iban haciendo diferentes paradas hasta llegar a la iglesia parroquial de San Andrés.

Las hermanas María Josefa y Yolanda Lavillla, en diferentes momentos, realizaron un excelente trabajo de documentación, ya que en varias ocasiones se ha querido recordar y evocar el dance perdido. Por ello, en el verano del 2016 realizaron una serie de entrevistas que tuvieron lugar a personas mayores que habían vivido y visto danzar e incluso ser los danzantes jóvenes en el dance de Albalatillo: Jesús Lasierra, Amadeo y Pepe el Ruyao. Aquel 2016, la Comisión de Fiestas, como muchas otras anteriores, quisieron regalar al pueblo la recuperación del dance de Albalatillo “Empezar Santa Margarita con el dance, como antiguamente”.

Yolanda recuerda una muy valiosa y emotiva entrevista, la realizada a Jesús Lasierra, antiguo danzante de los jóvenes y que, con buena memoria, describió la estructura y ejecución del dance de Albalatillo. Jesús, recuerda Yolanda, “Nos hizo los pases y cantó acompañado de su esposa Conchita. Y recordó a algunos de sus compañeros del dance, con el tío Antonio Conté, y es que los dos tuvieron el orgullo y suerte de ser danzantes como otros tantos del pueblo. Ahora ya no presentes”.

Jesús Lasierra danzó con quince años y su testimonio recoge que sólo había una mudanza: “Hoy sale el Ángel, María y el rosario por el lugar, a visitar y todo este pueblo lo va a acompañar, viva el patrón, viva el patrón santa Margarita nuestro defensor”.  Por todo el pueblo se iba danzando y repitiendo la misma mudanza. Se formaban dos cuadros de mayores y uno de zagales, añade José Más, conocido como Pepe el Ruyao: “A ensayar se iba a la era con una garrafa de vino, había mucha ilusión por el dance”.

Hoy sale el Ángel

«Hoy sale el ángel, María el Rosario, la Magdalena y San Sebastián, por el lugar por el lugar, y todo este pueblo le va a acompañar, y todo este pueblo le va a acompañar. Viva el patrón San roque glorioso, nuestro defensor.»

Cuatro son las canciones de Albalatillo que aparecen recogidas en el Cancionero Popular del Alto Aragón de Gregorio Garces: Hoy sale el Ángel, Pajarcillo, Virgen Sagrada y ¿Dónde está?.

Pajarcillo

«¡Ay! Pajarcillo que va al viento y entonáis con el dulce acento y el fervor de mi cantar. ¡Ay, soledad de mi alegría! De margaritas el santo día con toda solemnidad, con toda solemnidad.»

Virgen Sagrada

«Virgen Sagrada y Madre de Dios, Virgen Sagrada y Madre de Dios, que no hay en el mundo otra como Vos, que no hay en el mundo otra como Vos.»

¿Dónde está?

«¿Dónde está nuestra patrona que le habremos de obsequiar? ¿Dónde está nuestra patrona que le habremos de obsequiar, con misa, dances y dichos los hijos de este lugar?.»

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Curiosamente, entre 1997-1998, ya se realizó un trabajo sobre el dance de Albalatillo en el desarrollo de un curso sobre lengua aragonesa impartido por Francho Rodés. De aquel acercamiento al dance de Albalatillo aparece un interesantísimo artículo en el programa de fiestas de Albalatillo de 1999: “Una aproximación al dance de Albalatillo”. En el referido artículo, Francho Rodés aporta diferentes apuntes, estableciendo, según la tradición oral consultada, el fin del dance en los primeros años de la postguerra. Rodés define al desaparecido dance como “Un dance típico monegrino que se ajusta a los esquemas generales con representación de moros y cristianos, dichos, bailes de palos y espadas, procesión y ofertorio (aunque esté último dejó de practicarse hace ya mucho por la prohibición dentro de danzar dentro del templo)”.

«El gaitero venía de Sariñena», recordaba Jesús Lasierra «y los danzantes vestían camisa, pantalón negro y faja». El trabajo de información impulsado por Francho Rodés recoge “La utilización de camisa blanca, calzones y cintas de colores en la última época, pero se tiene conocimiento de que con anterioridad se usaba chaleco y se portaban aditamentos típicos del dance, como los cascabeles y el cachirulo”. Se conserva una extraordinaria fotografía donde aparecen los danzantes de Albalatillo agrupados en la plaza, en la fotografía se observa la cruz de la fuente de la plaza de la iglesia y en un lateral, en una pared, aparece un mural pintado posiblemente en relación con el aeródromo de “Alas rojas”, pues, tal y como advierte Sergio Olona, se aprecia pintado un avión. Entre los danzantes aparece el gaitero sariñenense Vicente Capitan, luego el mayoral José Olona Pueyo, Juan Villellas Abenaza, Santiago Valentín Alcolea, Jeremías Huerva Olona, Lorenzo Valentín Alcolea, José Costa Más, Joaquín Sanz López, Antonio Más Satué, Emilio Villellas Dueso y Mariano Ripol Dueso.

También se entrevistó a Amadeo: “Se emocionaba al recordar que era un niño y que era algo precioso de ver, y que ilusión le haría ver el dance otra vez, su abuelo danzaba y les hacía demostraciones en casa con los palos y cintas de seda que llevaban en el pecho, ahora esas cintas no están, eran de seda natural”. María Josefa recopiló otra maravillosa aportación, ya que en casa de Olona y Casa El Gaitero, guardaban los “Relatos del Mayoral y del Rebadán. Albalatillo 1930-1940. Danzantes de Albalatillo”, un documento excepcional de diálogos entre el mayoral y el rebadán. El último mayoral fue el tío José Olona, y de rebadán José “el del gaitero”, que, aunque no tocaba la gaita, lo más seguro que descendía de familia de gaiteros albalatilleros. José Olona murió en 1969 y según Sergio Olona su bisabuelo lo recuerdan como muy espontaneo a la hora de decir los dichos. Además, el tío Olona “decía los dichos de memoria”, señala Sergio.

Mayoral: -Atención me presten todos los que presentes se hallan. ¿Dónde está mi rebadán, que le encuentro tanto a faltar?-

Rebadán: -Aquí estoy mi mayoral, qué se ofrece, qué me manda-

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En los “Relatos del Mayoral y del Rebadán. Albalatillo 1930-1940. Danzantes de Albalatillo” aparece un fluido dialogo entre el mayoral y el rebadán. Recurrentemente, el mayoral requiere la presencia del joven rebadán, estableciendo un duelo dialectico donde el mayoral refleja la madurez y el rebadán la juventud y la irresponsabilidad. Así, el rebadán, de “Ideas vagas”, manifiesta que quiere ser mayoral, lo que pone en duda el mayoral ejerciente a pesar que los amos le quieren entregar un rebaño de 50 cabras a modo de probanza. “Si no soy mayoral me marcho”, sentencia el rebadán, hasta que los mismos danzantes se han de manifestar para dilucidar quién de los dos debe ser mayoral “No, de ninguna manera, cada cual su puesto haga”. Este primer dialogo lleva la firma de José Casañola y consta de la siguiente referencia “Esos documentos han sido copiados de puño y letra por Miguel Barragán el 8 de marzo del 2012”. Un segundo dialogo continúa con el enfrentamiento entre el mayoral y el rebadán, quien este último ha encerrado el rebaño para acudir a la fiesta “Me han llamado esta mañana para obsequiar a Margarita, por sus muchos beneficios y ofrecerte mis servicios, en medio de la alegría los hijos de Albalatillo, tuvieron amor leal a Margarita sagrada”. Entre las loas a Santa margarita, el rebadán trata de ejercer de mayoral y así se dirige al gaitero “Apreta el codo, a comenzar a danzar”. Aparecen algunas palabras propias del aragonés, como “apreta” o “prieta” de apretar, “aquesta” como “esta” (“Cuando yo sea Mayoral de aquesta danza”), “ascape” como “rápidamente” o “en seguida” (“marchar ascape”), “tozuelo” que es cabeza, “tocino” como cerdo, “miaja” como poco y “pezolagas” que se traduce como malas o que realizan actos desordenados e irreflexivos. Los diálogos se van desarrollando mencionando a San Sebastián y sobre todo a Santa Margarita, rogándole por buenas cosechas, contra la sequía, por las patatas, la hierba para el ganado… hasta que el mayoral da la orden de danzar “Y ahora voy con mi gente a bailar otra mudanza, aprieta el codo gaitero que la salsa y se pasa”. El rabadán aún da mal, hablando de mujeres hasta que el mayoral por fin ya si da paso a la mudanza “Y date prisa gaitero, que la salsa ya se pasa, tengo ganas de marchar, a remojar la garganta”.

Y de estos documentos y testimonios verbales de albalatilleros podemos saber que antes de misa se iba en procesión ejecutando el tradicional dance. Tras la celebración de la misa, en la plaza se realizaba el dialogo entre el mayoral y el rebadán, se enfrentaban llevándose la contraría dando luego paso a los esperados dichos y motadas. “Se decían machuchadas, el uno decía machuchadas de uno y el otro del otro” recordaba Jesús Lasierra sobre el dialogo entre mayoral y rebadán, “El tío José Olona era muy bueno, lo hacía bastante bien”. En casa Olona aún conservan el gallato, el palo de pastor y mayoral del tío José Olona.

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Gallato del tío Olona.

Elena Casaña, reconocida jotera albalatillera y gran apasionada de las tradiciones y folclore de su pueblo, también ha trabajado para recuperar el dance de Albalatilo y participó en las diferentes entrevistas: “María Josefa y Yolanda se empeñaron en recopilar todo sobre el dance, toda la información posible para que no se perdiese”, recuerda Elena, “Y la verdad, Albalatillo es un pueblo muy participativo”. “Así es”, añade Yolanda “Ya había voluntarios en volver a saber danzar, y así y todo hasta llamaron a unos músicos que cantan una coplilla de Albalatillo para poder aportar la vuelta al Dance”. Estos músicos, Beatriz y Alejandro, del dance no sabían mucho, pero sí de música tradicional de Albalatillo. “Beatriz y Alejandro vivieron en su infancia en el pueblo y aprendieron una melodía popular que les enseñó Antonio El Trompeta (su maestro), y por eso estas partituras están en flauta o trompeta. Mucha gente mayor del pueblo recuerda esta coplilla, entre ellos la madre de Yolanda y María Josefa. Curiosamente el hijo de Yolanda fue a Academia de música tradicional de Beatriz en Barcelona y le enseñaron a tocar esta coplilla”. Alejandro Sánchez guarda buenos recuerdos de Albalatillo, de la melodía que Antonio Laguna Casaña «El trompeta» les enseñó a él y a su hermana “El Trompeta les inició en la música, en el solfeo y en la trompeta, era un gran músico”.

Lahiez Albalatillo

“Santa Margarita del campo (del bosque) salió, llovía y tronaba y hacía buen sol.»

Coplilla a Santa Margarita

También el trabajo de investigación de Francho Rodés recuperó parte de la tradición musical del dance de Albalatillo. Gracias a la memoria de Carmen Usón, Conchita Asín y María Ripol, Francho grabó y transcribió, para interpretar en gaita de boto, cuatro mudanzas. No obstante, Francho matiza que, en algunos casos, la información ha resultado “Más dudosa y ha habido que recurrir a estrategias de reconstrucción a partir de patrones comarcales coincidentes”.

 Santa Margarita

«Santa Margarita del campo salió, Santa Margarita del campo salió, llovía y tronaba y hacía buen sol. Y quién pudiera, y quién pudiera ser pulido gavilán y con las uñitas poderlo enganchar.»

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Transcripción Francho Rodés.

¿Dónde está nuestra patrona?

«¿Dónde está nuestra patrona? Que venimos a danzar, con bailes, dances y dichos, los hijos de este lugar.»

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Transcripción Francho Rodés.

Hoy sale el Ángel

«Hoy sale el ángel, María, al Rosario, por el lugar ¡a visitar, a todo este pueblo le va a acompañar. ¡Viva el patrón! ¡Viva el patrón!  Santa Margarita nuestro defensor.»

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Transcripción Francho Rodés.

El día 20 de julio

«El día veinte de julio es nuestra fiesta mayor, ya repican las campanas y sale la procesión, y sale la procesión. ¡Viva Santa margarita y San Andrés nuestro patrón y los mayores del pueblo que están danzando en su honor!.»

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Transcripción Francho Rodés.

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Además, en casa Olona han aparecido dos interesantísimos documentos junto a los “Relatos del Mayoral y del Rebadán. Albalatillo 1930-1940. Danzantes de Albalatillo”. Un primero responde a textos del dance de Juslibol, de la despedida del dance del barrio zaragozano. El texto, posiblemente de principios del siglo XX, contiene adaptaciones al dance de Albalatillo que incorporamos al artículo. El segundo documento son los “Dichos al glorioso san Roque” de 1911, que reproducimos al final, probablemente los documentos sean de fechas muy próximas. Gracias a Sergio Olona, biznieto del mayoral, se ha conservado la memoria del dance de Albalatillo, además de facilitar la antigua fotografía del dance, todo un testimonio de gran valor emocional e histórico para la pequeña localidad monegrina.

Además, cuentan que, durante muchos años después del dance perdido, por el pueblo se iba con una espada recogiendo tortas para recaudar dinero para las fiestas “Se pasaba para coger la torta con la espada de casa Amadeo”. La espada era del antiguo dance.

Sin duda, el dance de Albalatillo es una joya cultural del pueblo para retomar en algún momento. Así, que “Con tanto dance y coplilla vamos a volver a danzar y volver a nuestra tradicional Fiesta Mayor”. Yolanda con cariño y emoción, junto a su hermana María Josefa, han trabajado mucho en su recuperación, un gran esfuerzo digno de reconocer “Esperemos tener una nueva foto con nuevos danzantes albalatilleros, ilusión y ganas hay en recuperar este tesoro tradicional de nuestro pasado”.

Os doy las gracias amigos

lleno de amor y alegría

por lo bien que hacéis la danza

en honor de Margarita.

 

Como habitantes que somos

de la provincia de Huesca

quiero echar mi despedida

para terminar la fiesta.

 

Mil gracias al señor cura

por su bonito sermón

y también al señor alcalde

por su noble protección.

 

Viva EL PATRÓN, Viva EL PATRÓN, Santa Margarita nuestra devoción.

Gracias a la colaboración de Elena Casaña, Sergio Olona, Jesús Lasierra, Pepe el Ruyao, María Josefa Lavilla, Amadeo, familia «El Gaitero», Alejandro y Beatriz Sánchez y Mario Gros.

Este escrito ha sido realizado gracias a la imprescindible y total participación y colaboración de Yolanda Lavilla.

 

Dichos al Glorioso San Roque

 

-1-

De nobles y ricos padres

Y de Montpelier nacido

Y con grandes maravillas

Del cielo favorecido

La ciudad de Montpelier

Vuestros padres gobernaban

Y con sus grandes virtudes

A todos ejemplo daban.

No teniendo ningún lujo

Para heredar su riqueza

Os pidieron al Señor

Orando con gran fineza

Escuchó al rey de los cielos

Tan fervorosa oración

Y con vuestro nacimiento.

-2-

Premió Dios con su devoción

El señor para mostrar

Que sos vos su siervo amado

Con una cruz encarnada

Vuestro estomago ha marcado.

Son caritas vuestras virtudes

Tanta vuestra devoción

Que ya dese niño fuiste

De todos la admiración

Privado de vuestros padres

A la edad de veinte años.

Resolvéis dejar el mundo

Y todos sus desengaños

Repartiendo vuestras rentas

A los pobres con gran celo

Os hacéis pobre por Dios

Para conquistar el cielo.

Mendigando la limosna

Y ardiendo en amor divino

-3-

Abandonais vuestra tierra

En traje de peregrino

En _________ te hallaste 

La gente apestada (aprestada) y triste

Y servir a los enfermos

En el hospital pediste.

Conseguida la licencia

De estar con los apestados

Cruces sobre ellos hiciste

Y al punto fueron curados.

En roma también ________   

Hace _________ sin cuento

Y por vuestras oraciones

Cesa la peste al momento.

El mismo Papa os suplica

Que roguéis por la ciudad

Quedando también pasmado

Al ver vuestra santidad.

-4-

Oída la voz del cielo

a tu tierra

juzgar espía

y en una cárcel te encierra.

En un calabozo oscuro

Cinco años permaneciste

Y de virtud y de paciencia

Admirable ejemplo diste.

Sirviendo vas a morir

Pides ser confesado

Y con grande amor recibes

A Jesús va sacrementado

El señor que se complace

En ensabrar la humildad

Llena todo el calabozo

De celeste claridad.

-5-

Toda la ciudad esconde

Presurosa y con ___________

Al contemplar admirada

Aquel prodigio del cielo.

Encuentra tu santo cuerpo

De una lámpara alumbrado

Porque tu bendita alma

______ ha votado

Un letrero milagroso

Junto a tu cuerpo es hallado.

Y dicen que Roque es

Contra la peste abogado.

 

Año 1911